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The Last of SA II es una historia creada y editada por el benévolo administrador Ghost, todos amamos a Ghost y a su glorioso régimen. Con amor, niñita. y la segunda parte del remake de la saga principal de Naughty Ghost, The Last of SA. La historia nos centra en un disfuncional grupo de supervivientes, liderado por Michael De Santa, cuya único objetivo es que todos lleguen con vida a un sitio seguro. En esta segunda parte, veremos nuevas localizaciones y aventuras para nuestros protagonistas, además de un problema con el que Michael tendrá que lidiar.

Historia

Capitulo 1: Exterminio

La puerta de entregas de los laboratorios Humane es abierta inesperadamente. Michael y su grupo permanecen de pie frente a esta asombrados el hecho de que haya gente dentro de las instalaciones. Confiados en que todo estaría bien, el grupo ingresa al lugar, avanzando, mientras Michael, Trevor, Franklin, Luis, Tyler, Lamar y Henrique permanecen apuntando con sus armas, mientras ven cautelosamente hacia todos lados. Al llegar a un pasillo, el grupo se encuentra con el doctor Joseph Wells, apuntándoles tímidamente con una ametralladora.

Doctor Wells: ¡¿Hay algún infectado entre ustedes?!
Michael: Uno de nosotros lo estaba, pero no lo consiguió...
Doctor Wells: ¿Por qué están aquí? ¿Qué quieren?
Michael: Una oportunidad.
Doctor Wells: Eso es mucho pedir en estos días...
Michael: Sí, lo sé.

Wells, quien en un principio no aceptaba la estadía del grupo de recién llegados en el lugar, cambia de opinión al ver los rostros asustados y exhaustos de todos los sobrevivientes.

Doctor Wells: Si quieren quedarse, tendrán que darme una mano con algo...
Michael: Sí, haremos lo que sea por estar en un sitio seguro.
Doctor Wells: Si tienen armas en sus vehículos, tráiganlas ahora.
Doctor Wells: Una vez que cierre las puertas, necesitarán estar listos.
Tyler: ¿Para qué?
Doctor Wells: ...
Doctor Wells: Vengan conmigo.
Doctor Wells: Iremos a la oficina de administración para hablar.

El grupo sigue al doctor Wells por un pasillo, quien los lleva desde el edificio de farmacología hacia el edificio de administración, llegando a una lujosa y amplia oficina para poder hablar con los recién llegados.

Doctor Wells: Tengo un serio problema aquí.
Michael: ¿De qué se trata?
Doctor Wells: La agencia nos reclutó a mi, y a otros cuatro científicos de élite para que busquemos una cura en estos laboratorios.
Doctor Wells: Ese día lo llamamos "El día 0".
Doctor Wells: Estuvimos celosamente vigilados por el ejército.
Doctor Wells: Mis compañeros no soportaron la presión y... Optaron por dejar de intentarlo.
Doctor Wells: Se suicidaron.
Doctor Wells: Yo, en cambio, decidí seguir buscando una cura.
Doctor Wells: Llevo semanas intentando descifrar este virus por mi propia cuenta.
Doctor Wells: Utilizamos carne fresca de un sujeto infectado, y descubrí algunas cosas, pero...
Doctor Wells: No estoy tan seguro de hallar la cura aún.
Franklin: ¿Y para qué pidió nuestra ayuda? No es que seamos precisamente científicos.
Doctor Wells: Ya llego a eso, es que...
Louise: Espere...
Louise: Usted dijo que sus compañeros se suicidaron, eso quiere decir que...
Doctor Wells: Sí, soy el doctor Joseph Wells, y soy todo lo que queda aquí.
Doctor Wells: El gobierno decidió dejar de "financiar" mi proyecto.
Doctor Wells: Y por "financiar" me refiero a que ellos me proveían de luz y suministros.
Doctor Wells: Decidieron que... Utilizarán el virus como arma, en caso de que otros países no estén infectados.
Michael: ¿Y alguno no lo está?
Doctor Wells: De momento, no lo sé.
Doctor Wells: Estoy al margen de sus operaciones, pero sí se que algunas sedes de Humane Labs & Research de Francia e Inglaterra están con el mismo problema.
Doctor Wells: Uno de mis colegas, el doctor Coleman, era un verdadero genio. No sé como lo hizo, pero estableció comunicación con algunos peces gordos de Francia, ellos están bajo el mismo problema que nosotros, y así está toda nuestra nación.
Michael: Mierda...
Trevor: ¿Y para qué los del gobierno quieren utilizar el virus como arma?
Doctor Wells: Son unos locos descabellados.
Doctor Wells: Aún con la nación en jaque, quieren invadir otros países y buscar asentamiento allí.
Doctor Wells: Es muy mal plan que el gobierno quiera evacuar a todo el país, el virus está en el aire, y lo llevaríamos a otras naciones.
Doctor Wells: Esto jamás se acabará.
Luis: Maldición...
Doctor Wells: Sí...
Doctor Wells: En fin, lo que quería pedirles, es que me ayuden a confrontar al ejercito.
Doctor Wells: Hay bastantes hombres entre ustedes los que pueden combatir, y no dudo de que tienen un buen arsenal.
Lamar: Sí, colega, tenemos dos bolsas repletas de armas y municiones.

En ese momento, tras oír la propuesta del doctor Wells, Amanda decide intervenir en la conversación.

Amanda: Espera, espera...
Amanda: ¿Nos estás diciendo que nos permitirías quedarnos si sobrevivimos a un enfrentamiento a mano armada con el ejército de San Andreas?
Doctor Wells: No exactamente.
Doctor Wells: Ellos piensan que estoy solo, no enviarán a más de dos hombres.
Doctor Wells: Hasta que se enteren de que ellos fracasaron, yo ya habré encontrado la cura.
Michael: Es un buen plan, considerando que sigues trabajando en esto...
Doctor Wells: Sí, lo estoy...

Un rato más tarde, la familia De Santa se acomoda en una lujosa habitación subterránea. Amanda escoge una cama matrimonial, teniendo al lado de esta otras dos camas para Jimmy y Tracey, quienes también estaban allí. Michael, quien es el último en ingresar a la habitación, decide sentarse en la cama matrimonial junto a Amanda y sus hijos, disponiéndose a hablar con ellos.

Michael: Wells dice que los militares llegarán en cualquier momento.
Michael: Los muchachos y yo tendremos que prepararnos cuanto antes.
Amanda: ...

Amanda, en lugar de responderle a su esposo, se queda en silencio y mira hacia abajo, notándose preocupada. Michael se percata de esto, preguntándole si está de acuerdo con él.

Michael: ¿Estás de acuerdo con esto?
Amanda: No lo sé...
Amanda: Estoy aterrada.
Amanda: ¿Qué tal si se equivoca? ¿Y si está mintiendo?
Michael: Tengo una corazonada...
Amanda: Yo no.
Amanda: ¿Qué pasa si son muchos los militares que vendrán?
Amanda: Nosotros no somos muchos, y nosotros tres no sabemos usar armas.
Michael: Estoy seguro que nos salvaremos de esta...
Michael: Este es el lugar, nuestro lugar.
Michael: Aquí estaremos a salvo, creo en eso.
Michael: Y si son más, protegeremos este lugar a toda cosa.
Michael: Y obviamente podremos con ellos.
Michael: Están Luis, Henrique, Franklin, Lamar, Tyler, Ron, Trevor y el gran Michael De Santa.
Michael: Estoy seguro que ganaremos.
Amanda: Está bien...
Amanda: No confío en ese científico, pero sí confío en ti.
Tracey: ¿Comenzarán ahora?
Michael: Sí.
Michael: Ron y Henrique están vigilando la entrada, ellos nos avisarán si ven algo por el walkie talkie.
Michael: Tengo que ir con ellos.
Michael: Y no importa lo que pase, no salgan de la habitación.
James: Está bien...
Tracey: De acuerdo...
Michael: Y después de esto, les enseñaré a disparar, todos tenemos que estar listos para defendernos.

Michael se pone de pie y se dirige a la salida. Amanda hace lo mismo que su esposo y lo sigue hasta la puerta, llamándole la atención.

Amanda: Oye, escucha...
Amanda: Sobre Arn...
Michael: Ya tendremos tiempo para hablar de eso, ¿sí?
Amanda: Está bien...

Unos minutos más tarde, Michael se reúne con Trevor, Franklin, Tyler, Luis, Lester y Lamar en una oficina vacía. Los hombres se encuentran preparando las armas para el enfrentamiento.

Franklin (Mientras contempla una AK-47): No tenemos suficientes balas, ni armas...
Lester: Esperemos que esos militares tengan un buen arsenal...
Luis: Esperemos que no tan bueno, tronco.
Lamar: Je... Marica.
Luis: ...
Lester: Yo solo decía que ojalá tengan algo para reemplazar lo que perdimos y lo que perderemos.
Tyler: Ellos creen que solo está Wells, ¿verdad?
Tyler: No traerán una mierda.
Tyler: Con suerte una carabina por cada uno, un miserable cargador, una pistola y algún que otro cuchillo.
Tyler: No me fío de que nuestras tropas necesiten de un gran arsenal para matar a un puto científico.
Lester: ¿Y si quieren destruir el laboratorio? Con disparar unos cuantos misiles desde fuera sería suficiente...
Lester: Sinceramente, espero que no pase eso.
Tyler: No, no pasará.
Tyler: Si quisieran hacerlo, ya lo hubiesen hecho.
Tyler: Ellos quieren algo de Wells, seguramente querrán entrar a por él.
Tyler: Cuando acabemos con los militares, iremos a preguntarle personalmente qué es lo que querían.
Tyler: Sé que aquí hay algo más, algo que Wells no nos está diciendo.
Michael: Amanda piensa igual que tú.
Trevor: Eh, pues... Yo también creo lo mismo.
Trevor: Algo nos oculta ese tipo, y si me dejan cinco minutos con él, le sacaré TODO lo que ustedes me digan.
Lester: Gracias, Trevor... Pero ahora no es necesario, ¿de acuerdo?
Trevor: Tú dime cuando, Lest...

Aproximadamente dos horas después, unos cansados Ron y Henrique continúan haciendo vigilancia en la entrada de los laboratorios.Las cosas se encuentran demasiado tranquilas para los vigilantes, los cuales comienzan a aburrirse y, a causa del cansancio, a dormirse.

Henrique: Esto es una mierda, tronco...
Henrique: Esos hijos de puta no vendrán jamás.
Ron: ¿Y qué tal si el científico miente?
Ron: Estuvo mucho tiempo solo, y creo que pudo volverse paranoico.
Henrique: ¿Tú crees?
Ron: Yo sé de paranoia...
Henrique: Si tú lo dices...
Henrique: Tronco, me estoy durmiendo...
Ron: Ve a buscar a otro...
Ron: Por favor, no le pidas a Trevor...
Henrique: Je... Seguro, tronco.

Henrique decide marcharse hacia las habitaciones en busca de un reemplazo. Mientras tanto, Ron permanece sentado en un escalón de la entrada. Pasan alrededor de 5 minutos, y Ron aún se encontraba solo en el lugar. Pasando completamente de su tarea, Ron, encontrándose ya muy cansado, lucha por mantenerse despierto, ignorando el sonido de un motor que cada vez se oía más fuerte. Cuando Ron finalmente vuelve a estar medio lúcido, un Insurgent destruye la compuerta del laboratorio.

Poco antes, el Insurgent se haya fuera de los Laboratorios. Cuatro militares se encuentran dentro del vehículo, observando las instalaciones y los vehículos del grupo que, tiempo antes, habían llegado. El Sargento Phelps, quien era el líder del pequeño grupo, comienza a plantearse si pedir refuerzos, mientras los otros tres charlan entre ellos.

Soldado Austin: ¿A qué estamos esperando?
Soldado Redmond: Llegaron varias personas, y parecían tener bastantes armas.
Soldado Redmond: Sería mejor pedir refuerzos, ¿no es así, Sargento?
Sargento Davis: Tal vez...
Sargento Davis: Pero... Ahora que lo pienso, ¿para qué?
Sargento Davis: Son civiles, y tampoco es que tengan claro qué es lo que está ocurriendo.
Sargento Davis: Además, si se resisten, no serán muy difíciles de eliminar.
Soldado Taylor: Sargento, esto es San Andreas, casi todo el estado tiene conocimientos del manejo de las armas...
Soldado Austin: Taylor tiene razón, Sargento.
Sargento Davis: No importa, estamos entrenados para esto, y podemos hacerlo.
Sargento Davis: ¿Recuerdan Afganistán?
Soldado Taylor: Nosotros nos enlistamos después de eso, Sargento...
Sargento Davis: Bueno, supongo que tendremos que darles un buen susto.
Sargento Davis: En marcha, soldado Redmond.
Soldado Redmond: Sí, señor.

Redmond enciende el vehículo y se pone en marcha hacia la entrada del laboratorio. El resto del grupo preparan sus armas para un enfrentamiento.

La escena cambia inmediatamente. El panorama se encuentra completamente a oscuras, mientras se escucha el ruido del camión atravesando la puerta y accediendo al lugar donde se encontraba Ron. Aún a oscuras, se escucha la voz del sargento Davis.

Sargento Davis: ¡Muy bien, tropa!
Sargento Davis: Ya saben el objetivo, eliminar a Wells, si algún civil se interpone, eliminarlo también. Luego daremos inicio a la fase "Exterminio".
Sargento Austin: Sí, señor.
Soldado Redmond: Sí, señor.
Soldado Taylor: Sí, señor...

La cámara vuelve a enfocar el interior del pasillo. Ron se pone de pie, luego de haber sido sacudido por la colisión. Inmediatamente, el campesino se hecha a correr en busca de los demás. El Soldado Redmond ve a Ron dirigiéndose hacia el pasillo, y dispara, pero el Sargento Davis lo empuja, impidiendo que le de a Ron.

Ron: ¡Trevor! ¡Chicos! ¡Ayuda, están aquí!

El choque, el disparo y los gritos de Ron son oídos por todos, quienes se encontraban en una habitación con sofás y una mesita, bebiendo de una botella de vino que el doctor Wells les había regalado y jugando al póker.

Michael: Mierda, ¿ese ha sido Ron?
Franklin: Creo que ya están aquí.
Trevor (Tomando su escopeta): ¿Pues qué esperamos, gente? Hagamos mierda a esos cabrones.

Ron finalmente llega al final del pasillo, dando con el resto del grupo el la habitación, quienes ya están al tanto de la situación y preparados para el enfrentamiento.

Ron: Chicos, los mili...
Michael: Lo sabemos, vamos a por ellos.

Los militares, por su parte, se encuentran avanzando lentamente por el pasillo, encontrándose a la mitad de este. Conforme su tropa avanza, el Sargento Davis, hablando en voz alta, se dirige a Wells.

Sargento Davis: ¡Doctor Wells!
Sargento Davis: ¡¿Por qué hacer esto más difícil?!
Sargento Davis: ¡Solo entréguese, ya sabemos que lo de usted no tiene remedio! ¡Pero puede hacer lo correcto y salvar a los civiles que tiene aquí!
Sargento Davis: ¡Creo que usted sabe, tanto como nosotros, que este lugar no podrá protegerlos!
Sargento Davis: ¡Pronto se vendrá lo malo, y tendrá que dar explicaciones a esa gente!
Sargento Davis: ¡Nosotros podemos hacernos cargos de ellos!

Los militares continúan avanzando, mientras que Davis sigue hablando a Wells. Sin embargo, el grupo de campistas finalmente da la cara y Luis, utilizando su pistola 44, ejecuta a Redmond de un sorpresivo disparo en la cabeza. Debido a esto, los militares comienzan a disparar contra los campistas, pero no logran darle a ninguno, y terminan retrocediendo. Los militares se dirigen de regreso hacia su vehículo, con el fin de salir de la zona de peligro, disparando contra los campistas para retrasarlos. Sin embargo, Taylor es herido en la pierna debido a un disparo de Michael. Austin lo ayuda a levantarse, mientras que Davis dispara para continuar retrasando a los refugiados del Laboratorio.

Finalmente, el trío de militares logran llegar a la entrada, escondiéndose Austin y Taylor detrás del Insurgent y Davis detrás de unas cajas. El grupo de campistas llegan a la entrada, buscando a los militares. Austin sale de su cobertura y dispara a Trevor, rozándole en el hombro. Sin embargo, el soldado es rápidamente eliminado por Michael, de un disparo en la cabeza. Davis no puede creer lo que está ocurriendo, y, ya sabiendo cual iba a ser su destino, se pone de pie y apunta a Michael para dispararle, pero su intento es frustrado por Tyler, quien le dispara en el pecho con su rifle. Gracias a su chaleco antibalas, el disparo no logra matarlo, pero sí tumbarlo al suelo. Por otra parte, Taylor intenta ponerse de pie para atacar a Michael y Tyler, pero Trevor lo sorprende por la espalda y lo ejecuta de un disparo, salpicando todo el suelo de sangre al destrozarle la cabeza al soldado con un disparo de su escopeta.

Sargento Davis: ¡Malditos monstruos!

Davis hace un último intento por ponerse de pie, pero es frustrado por Michael, quien le dispara en la pierna derecha, inmovilizándolo. El líder del grupo de campistas apunta a la cabeza de Davis para eliminarlo de una vez por todas, pero el Sargento, en lugar de desesperarse y rogar piedad, se muestra tranquilo e intenta dialogar con Michael.

Sargento Davis: Supongo que... Wells les vendió la falacia de que hallará la cura... ¿Verdad?
Sargento Davis: Sí... Supongo que fue eso...
Michael: ¿Una "falacia"?
Tyler: ¿Qué estás diciendo?
Sargento Davis: Lo que digo es que... Puta madre, necesito ayuda...
Sargento Davis: Lo que digo es que, los Laboratorios Humane ya no buscan una cura...
Sargento Davis: No desde que el gobierno les dejó de suministrar energía... No desde que los demás científicos se suicidaron.
Sargento Davis: Ustedes... Son simples ingenuos que fueron engañados por el mismo hombre que nos estuvo engañando durante semanas...
Sargento Davis: Solo para que le suministremos energía, protección y una vida cómoda.
Sargento Davis: Si algún científico no se suicidó, él lo habría matado, de eso no hay duda...
Luis: ¿Nos engañó?
Sargento Davis: Como si fuesen niños...
Sargento Davis: Me enviaron a mi y a mi grupo, esos valientes hombres que ustedes, animales, mataron...
Sargento Davis: Nos enviaron para poner en marcha la misión "Exterminio".
Sargento Davis: Teníamos que eliminar a Wells y destruir este lugar.
Sargento Davis: Iba a ser un plan sencillo, pero no... Tenían que llegar unos imbéciles que se tragaran las mentiras de Wells, y bueno...
Sargento Davis: Pero aún no están a salvo. Si en 24 horas, uno de nosotros no regresa, enviarán más hombres, y esta vez mejor preparados... O mejor aún, utilizarán un puto misil para hacer mierda este lugar...
Trevor: ¿Y por qué no lo utilizaron en lugar de mandarlos a ustedes, idiotas incompetentes?
Sargento Davis: El país podría tener alguna Guerra... O algo parecido...
Sargento Davis: ¿Les habló Wells de la cura o que utilizaremos el virus como arma?
Sargento Davis: En ese caso, ¿cuál creyeron que era la correcta...
Sargento Davis: Nosotros queríamos salvar a nuestra población, no crear un arma de destrucción masiva...
Sargento Davis: La verdad es que... No hay una cura para esto, y por eso se dejó de apoyar el proyecto del Laboratorio.
Sargento Davis: Ahora saben toda la verdad, ¿qué van a hacer?
Sargento Davis: No pueden quedarse, ya que muy posiblemente morirán... Y si se van, igualmente corren una alta probabilidad de morir...

Davis ríe histéricamente, provocando que el grupo de campistas lo observen con una expresión entre desconcertados y extrañados.

Sargento Davis: ¡Están condenados! ¡JAJAJAJAJA!

Michael, sin decir ninguna otra palabra, decide apuntar a la cabeza de Davis. El Sargento, al ver de frente el cañón de la pistola que el ex-ladrón de bancos sostiene, para de reír y mira con un gesto de seriedad a su verdugo, permaneciendo en absoluto silencio. Michael finalmente jala el gatillo y elimina a Davis. Tras haber ejecutado al grupo de militares y observar amargamente el entorno, Michael se gira y ve a Wells, quien había llegado hacia pocos segundos. El líder de los campistas se acerca al científico, quien estira su mano para agradecerle, pero Michael la rechaza, apartándole la mano con un golpe.

Michael: ¿Me puedes decir por qué carajos nos has mentido?
Doctor Wells: ¿De qué está hablando?
Michael (Señala el cadáver de Wells): Acabo de hablar con él...
Michael: El cabrón nos ha dicho que nos estuviste mintiendo desde que nos abriste las puertas.
Michael: Ellos no son los malos... Tú eres un hijo de puta mentiroso.
Doctor Wells: Esto... Yo...
Trevor: Díganos la verdad, nerd, ¿está buscando una cura o no?

Trevor lleva sus manos hasta la camisa de Wells, sujetándolo con fuerza y empujando al científico contra la pared.

Trevor: ¡Habla ya hijo de puta!
Doctor Wells: Okey... Okey...
Doctor Wells: Primero suéltame, por favor.

Trevor decide hacer caso a Wells y lo suelta.

Doctor Wells: Síganme, por favor.
Doctor Wells: Que alguien vaya a buscar al resto de sus amigos, debo hablar con todos.

Wells lleva a Michael, Trevor, Tyler, Luis, Henrique y Ron hacia una sala de control subterránea, donde se ven varios monitores, en los cuales se pueden ver todas y cada una de las habitaciones de las instalaciones a través de cámaras de seguridad. Michael, entre el asombro y el enojo, observa todas las pantallas, centrándose principalmente en la cámara que fija el pasillo por el cual Franklin y Lamar regresan con el resto del grupo.

Michael: Entonces... ¿Nos estuvo viendo todo el tiempo?
Doctor Wells: Créame, Michael, no utilizo estas cámaras.
Doctor Wells: Pero prefiero tenerlas encendidas en caso de emergencia...
Trevor: Tienes una puta cámara en el estacionamiento...
Trevor: Pudiste habernos advertido.
Trevor: Dar una alarma o algo.
Ron: Nos tomaron por sorpresa, y yo casi muero.
Doctor Wells: Lo siento mucho...
Doctor Wells: De verdad, no sé en qué estaba pensando.

En ese momento, el resto del grupo ingresa a la habitación, mostrándose también sorprendidos por el lugar.

Doctor Wells: Bien... Ya que todos están aquí...
Doctor Wells: Debo decirles que...
Doctor Wells: Les debo una disculpa.
Doctor Wells: Les he mentido.
Doctor Wells: Humane Labs & Research ya no está buscando ninguna cura.
Doctor Wells: El proyecto ha dejado de llevarse a cabo hace algunas semanas...
Doctor Wells: Y las instalaciones generan problemas al gobierno.
Doctor Wells: Su manutención y protección, son cosas de las que el gobierno y el ejercito se encargaba.
Doctor Wells: Tanto eran los problemas, que decidieron destruir el lugar.
Karen: ¿Y cómo pensaban hacerlo? ¿Mandar soldados y poner bombas?
Doctor Wells: Este lugar...
Doctor Wells: Tiene...
Doctor Wells: Quien esté a cargo de este lugar, tiene la decisión de destruirlo.
Michael: ¿Cómo?
Doctor Wells: Una bomba termobárica de alta presión que...
Doctor Wells: En términos simples, convierte el aire en fuego, y no existe el dolor.
Doctor Wells: Debí considerar mejor mis opciones...
Doctor Wells: Hice mal.
Michael: ¿Y no puede hacer un último intento por buscar alguna forma de salvar a la humanidad? ¿Ya se rindió?
Doctor Wells: No quería hacerlo, pero ya no hay opción...
Doctor Wells: Los militares que mataron... Venían a hacer ese trabajo, y si ellos no regresan y los laboratorios no explotaron, vendrán más...
Doctor Wells: Yo ya he decidido qué quiero hacer.
Doctor Wells: Ustedes tienen un dilema...
Doctor Wells: Probar suerte allí afuera, o quedarse aquí y terminar con todo...
Doctor Wells: Siento mucho haberlos forzado a matar personas vivas...
Doctor Wells: Creí que podría...
Michael: No podemos rendirnos, tiene que haber alguna forma...
Michael: Tiene que haber otro lugar...
Doctor Wells: Yo no estoy seguro de eso, de hecho, no tengo fe en que algún lugar esté de pie.
Michael: Tiene que haber algún lugar, yo sí creo en eso.
Doctor Wells: Pues son libres de irse.
Doctor Wells: En cuanto estén lo suficientemente alejados de este lugar, detonaré todo el laboratorio.

Michael deja de hablar con Wells y mira a su familia, quienes se encontraban justo detrás de él. El líder de los campistas, algo nervioso, decide hablar para todos en el grupo.

Michael: De acuerdo, todos, tomen todas sus cosas...
Michael: Nos vamos de aquí.
Michael: ¡Ahora!

Amanda, Tracey, Jimmy, Ron, Lamar, Henrique, Joni, Luis y Tyler van a las habitaciones, en busca de sus sus pertenencias. Michael vuelve a girarse, viéndose cara a cara con Wells. El científico le ofrece su mano en señal de despedida, y Michael acepta darle un apretón.

Michael: Gracias por su hospitalidad.
Doctor Wells: Espero que no llegue el día en que te arrepientas de haberte ido.

Wells se acerca al oído de Michael, revelándole algo que nadie más alcanza a escuchar. Michael se queda con una expresión de asombro, pero finalmente decide irse. Franklin toma por el brazo a Denise, quien permanece paralizada en su lugar, e intenta llevarla con él para marcharse, pero la mujer le aparta el brazo.

Denise: ¡No! ¡Yo me quedo!
Franklin: ¿Qué?
Denise: Esta es la única oportunidad que tengo de morir como yo quiero...
Denise: No puedo estar ni un minuto más allí afuera con esas cosas...
Denise: No puedo... Lo siento...
Franklin: No, no, no... Tienes que venir, por favor.

Franklin vuelve a tomar por el brazo a su tía, insistiendo en largarse. Sin embargo, Denise vuelve a apartar al muchacho y lo empuja para que la deje.

Denise: ¡Franklin! ¡Para!
Denise: Pónmelo fácil, por favor...
Denise: Yo ya no quiero esto...
Franklin: Pero...
Denise: Sé que tú entenderás...
Denise: El campamento fue...
Denise: Ver como sufría Armando, me hace pensar que no vale la pena seguir adelante.
Denise: Eso lo digo por mi, yo sé que tú puedes, eres fuerte...
Denise: Y este grupo te necesita, yo solo soy un estorbo.
Franklin: No... No...
Denise: Por favor, vete de una vez...

Denise, en señal de despedida, abraza a Franklin, en el único acto de amor que esta le ha llegado a demostrar en los últimos años. Franklin le regresa el abrazo, decidiendo dejar a su tía en los Laboratorios. Tras unos pocos segundos, ya con el abrazo finalizado, Franklin decide irse junto con Michael y Trevor. Por otro lado, Louise, después de pensárselo brevemente, decide que también quiere quedarse para la explosión.

Louise: Yo también me quedo.
Lester: Louise, no...

Lester, quien también se encontraba en el lugar, se queda perplejo tras escuchar que Louise quería quedarse a morir. La mujer, encontrándose decidida a morir, se sienta en uno de los rincones a esperar su final. Sin embargo, Lester se acerca a ella e intenta convencerla de marcharse.

Lester: Louise, esto no es lo que Stephanie querría para ti...
Louise: Ella está muerta, y tú debes irte de aquí...
Louise: Y ahora, ya que no vas muy rápido.
Lester: No me iré sin ti...
Louise: ...
Lester: ¡Louise!
Lester: Tienes que ser fuerte...
Louise: ...

Louise, en lugar de seguir discutiendo con Lester, se queda en silencio, con la mirada perdida hacia el frente. El hombre se le queda mirando por unos segundos, hasta que decide dirigirse hasta los monitores y sentarse en una de las sillas, esperando también su final.

Louise: ¿Qué...? ¿Qué haces?
Lester: Tú ganas.
Louise: No... No intentes esto, no funcionará.
Lester: No intento nada.
Lester: Si te quedas, yo también.
Lester: Te saqué de la ciudad, a ti y a tu hermana...
Lester: Prácticamente empezamos esto juntos, y así es como deberíamos terminarlo.
Lester: Wells tiene razón, tal vez no quede ningún otro lugar en pie.
Lester: Y esta es, probablemente, la última oportunidad que tenemos de morir sin sufrimiento alguno.
Louise: Lester, lárgate de aquí... No quiero que estés aquí.
Lester: Qué mal, ¿no?
Lester: Lo que sientes ahora, es lo que yo siento exactamente.
Lester: No puedes llegar a la vida de alguien, hacerle creer que tiene algo por lo que vivir y... Simplemente largarte
Lester: Me quedaré yo también, asunto arreglado.
Lester: De todas formas, ¿qué puedo hacer yo con mi enfermedad?

Mientras tanto, el resto del grupo, ya con todas sus pertenencias, se marchan hacia la salida de los Laboratorios, dirigiéndose al estacionamiento en busca de los vehículos. Al llegar, Trevor, con un hacha, y Tyler, con su ballesta, se hacen cargo de los caminantes que se encuentran merodeado por la zona, mientras que los demás se suben a los vehículos. Michael y su familia suben al Tailgater, Franklin a su Buffalo, Luis y Joni al Zentorno, Lamar a su Speedo y Henrique, Tony, Karen, Stacy y Ron suben al Camper. Luego, Trevor se sube a su Bodhi y Tyler a su Bison. El grupo finalmente se dispone a abandonar el lugar, pero, en ese momento, Karen ve por la ventana a Lester y Louise llegando a la salida del establecimiento.

Karen: ¡Henrique! ¡Espera, no avances!
Karen: Ahí vienen.

Lester y Louise finalmente salen al exterior e ingresan al Camper. Ya con todo el grupo dispuesto a abandonar el lugar, el Zentorno se posiciona delante de la caravana y el grupo se marcha hacia un lugar seguro de la explosión.

Unos pocos minutos más adelante, estando ya en la carretera y encontrándose sin rumbo, Michael, quien se encontraba en el último lugar de la caravana, observa amargamente por el retrovisor los Laboratorios. En ese instante, muy rápidamente, Michael ve como una explosión se desata y destruye por completo las instalaciones, dejando nada más que rotas estructuras y una gran llamarada.

Capitulo 2: Por la carretera

Tres días después de lo acontecido en los Laboratorios Humane, el grupo de supervivientes de Los Santos se encuentran viajando, sin prisa ni pausa, por una carretera, abandonando el Condado de Blaine y dirigiéndose a un lugar cercano al campo, en dirección a San Fierro. Tyler se encuentra en la delantera de la caravana, ahora conduciendo la motocicleta de su hermano desaparecido. El Camper se encuentra detrás, siendo antecedido por el Tailgater de Michael, el Bodhi de Trevor, el Buffalo de Franklin y el Zentorno de Luis. Lamar, habiendo dejado atrás su Speedo, ahora viaja con Franklin. El grupo sigue en fila hacia un lugar seguro, aunque en pleno camino, la caravana se detiene. Henrique, quien conduce el Camper, observa algo sorprendido a una mujer, de cabello corto rubio y mediana estatura, luchando contra cinco caminantes cuerpo a cuerpo. El dominicano, después de ver extrañado la escena, decide bajarse del vehículo y dar una mano a la muchacha. Tyler hace lo mismo, bajándose de la motocicleta y eliminando a uno de los caminantes con su ballesta. Henrique se acerca rápidamente a la mujer y le ayuda a eliminar a los caminantes restantes.

Momentos después, Franklin, Luis, Tyler y Lamar cargan los cuerpos de los caminantes, llevándolos hacia un lado, despejando la carretera. Por otro lado, Michael, Trevor y Henrique se encuentran con la mujer, quien les da las gracias a Henrique por haberla ayudado.

Mujer rubia: Eh, gracias por ayudarme, amigo.
Henrique: ¿Ayudarte? Más bien gracias por salvarme.
Mujer rubia: Nah... Yo puedo con ellos.
Mujer rubia: Ya he lidiado con esa cantidad por mi misma, incluso más.
Michael: ¿Has estado sola todo este tiempo?
Mujer rubia: Estaba con un grupo...
Mujer rubia: Teníamos un campamento, pero los cadáveres nos sorprendieron.
Mujer rubia: No sé cuantos lograron escapar.
Henrique: ¿Cuál es tu nombre?
Mujer rubia: Molly.
Henrique: Soy Henrique, mucho gusto.
Molly: Igualmente, Henrique.
Trevor: ¿Y hacia dónde vas, preciosa?
Molly: No tengo idea, viejo...
Molly: Simplemente, busco un lugar para pasar la noche, y sigo mi camino...
Molly: No sé adónde voy.
Henrique: ¿Y quieres ir con nosotros?
Michael: Henrique...
Henrique: ¿Qué? Parece buena persona.
Molly: Es muy amable, pero...
Henrique: Vamos, estarás mejor con nosotros.
Henrique: ¿Qué opinas, Michael?
Michael: Bueno... Eh...
Michael: Sí ella quiere venir con nosotros, no habrá problema.
Molly: ¿Están seguros?
Molly: Digo... Soy una completa extraña.
Trevor: Sabremos como controlarte si intentas algo.
Trevor: Entonces, hermosa, ¿qué quieres hacer?
Molly: Bueno, qué diablos, no tengo otras opciones.
Henrique: Genial.
Trevor: Sí, ven, viaja conmigo, preciosa.
Molly: Eh... Prefiero viajar en el Camper, gracias...
Trevor: De acuerdo, tú te lo pierdes...

Más tarde, ya en el atardecer, el grupo continúa su viaje por la autovía. En el Camper conducido por Henrique, Louise se encuentra de copiloto, Lester se encuentra sentado en la cama del vehículo. Por otra parte, Molly se encuentra sentada en la mesita de la casa rodante, contemplando su Beretta 92. Tony se encuentra sentado enfrente de la mujer, notando la forma nostálgica en la que la mujer observa la pistola, decidiéndose a preguntarle por esta.

Tony: Es una bonita pistola, ¿qué hay con ella?
Molly: Bueno...
Molly: Fue un regalo de mi padre.
Molly: Dijo que dos mujeres tenían que poder defenderse.
Tony: Hombre sabio, tu padre.
Louise: Dijiste que eran dos mujeres... ¿Ibas con alguien más? ¿Ella...?
Molly: Mi novia, Elena.
Molly: Decidimos ir a recorrer el país...
Molly: Pero justo cuando llegamos a San Fierro, se desmorona todo, y la pierdo a ella en menos de dos semanas...
Lester: Lo siento mucho.
Molly: No hace falta.
Molly: Ella ya lo sentía...
Molly: Tomó su decisión, y quiso suicidarse.
Molly: Ni siquiera había sido mordida, ¿sabes?
Molly: Solo... Se rindió.
Molly: Yo no quería hacerlo, pero dejé que lo haga.
Molly: Ella no podía convencerme de matarme, y yo no pude convencerla de vivir...
Molly: Al fin y al cabo, era su decisión.
Louise: ¿Oíste eso, Lester?
Lester (Mira con seriedad a Louise): Eh...
Louise: Ella la dejó tomar sus decisiones.

Lester y Louise se miran fijamente las caras. Se puede notar el resentimiento en los ojos de Louise y la preocupación reflejada en los de Lester. En ese momento, Henrique detiene súbitamente el Camper. La autovía se encuentra bloqueada a causa de varios vehículos abandonados.

Henrique: Su puta madre...
Karen: ¿Qué sucede?
Henrique: Este...

Henrique detiene el Camper, provocando que la caravana se detenga. El puertorriqueño, Louise, Karen, Molly y Tony observan la ruta bloqueada por montones de vehículos abandonados. La otra calzada también se encuentra atestada por vehículos abandonados. Tyler, montado en su motocicleta, pasa entre los vehículos, asegurándose de tener espacio para que los vehículos puedan pasar y de no encontrar peligro por la carretera. Tras verificar que el lugar era seguro, Tyler regresa con el grupo, deteniéndose junto a la ventanilla de Henrique.

Tyler: Será un poco complicado, pero todos podemos pasar.
Henrique: ¿Y es seguro?
Tyler: Sí, adelante.

Henrique pone en marcha nuevamente el Camper. Sin embargo, apenas al avanzar unos pocos centímetros, el vehículo se avería y se detiene, apagándose instantáneamente el motor. Henrique intenta, inútilmente, encender nuevamente el vehículo. Poco después, el grupo se reúne en frente del Camper. Mientras el resto observa el panorama, Lamar, Franklin y Lester revisan el estado del motor del Camper.

Lamar: Esa estúpida manguera del camión...
Lamar: No ha servido de nada.
Franklin: Si no encontramos una aquí...
Lester: Parece que hay muchas cosas aquí.
Lester: Quizá debamos volver, he revisado el mapa y hay una interestatal por...
Franklin: No tenemos tanto combustible, hermano.

Por otro lado, Trevor inspecciona la cajuela de un Gresley azul abandonado, cuya ventana trasera se encontraba rota. Trevor logra sacar una bolsa de snacks y una mochila.

Trevor: ¿Y si vemos qué hay por aquí?
Luis: Los vehículos seguro tendrán gasolina.
Molly: Quizás algo de agua.
Joni: O comida...
Louise: Esto es un cementerio...
Louise: No tengo ganas de pasearme por aquí.
Louise: Iré adentro.
Tyler: El miembro más productivo del grupo...

Louise, sintiendo nada más que indiferencia por las palabras de Tyler, ingresa al interior del Camper, sentándose en la mesita y mirando perdidamente por la ventana.

Molly: ¿Qué le pasa?
Tracey: Su hermana murió hace algunos días.
Tracey: Todavía no lo supera.
Karen: Tú sabes por lo que pasa esa chica, Tyler. No seas así.
Tyler: Okey, okey... Lo siento...
Tyler: Pongámonos manos a la obra.
Tyler: Creo que vi una especie de campamento al costado de la carretera a unos metros.
Tyler: Iré a ver.
Tyler: ¿Alguien viene conmigo?
Franklin: Yo voy.
Molly: Cuenta conmigo.
Jimmy: Sí, yo también.
Tracey: Y yo.
Trevor: Yo echaré un vistazo por aquí.
Amanda: Yo me quedaré con Karen y Stacy, a ver que encontramos por aquí.
Ron: Yo puedo subir al Camper y hacer vigilancia.
Michael: Sí, gracias, Ron. Yo me quedaré por aquí también.

Tyler, ya sosteniendo su ballesta y acompañado de Franklin, Tracey, Jimmy y Molly, emprende su camino hacia el improvisado campamento que había visto con anterioridad. Por otro lado, Joni recorre la otra calzada, inspeccionando un Tampa negro y blanco. Henrique se acerca a la mujer, asustándola al sujetarla con fuerza por la espalda.

Joni: Hijo de puta, casi haces que me de un infarto...
Henrique: Jejeje, fue divertido.
Joni: No, no lo fue.
Henrique: En fin, ¿quieres compañía?
Joni: Me vendría bien ahora...
Joni: No me fío en que yendo sola estaré bien...
Henrique: ¿Y qué pasa con Luis? ¿Por qué no fuiste con él?
Joni: Las cosas con Luis están...
Joni: Ya no sé si piensa en mi, ¿entiendes?

Por otra parte, Luis y Tony se encargan de encontrar gasolina en los vehículos para abastecerse. Luis consigue sacar algo de un Buffalo rojo, succionando a través de una manguera para sacar el combustible. Mientras tanto, el latino sostiene una conversación con su amigo.

Tony: El otro día Joni me dijo que...
Tony: No le estás poniendo atención.
Luis: Sí, lo sé...
Luis: No estamos muy bien, y yo estoy priorizando nuestra supervivencia.
Luis: Sinceramente, amigo, no veo nada de malo.
Luis: Estamos a la deriva, buscando por un sitio seguro que capaz jamás logremos encontrar y...
Luis: Mira, T, en cuanto estemos seguros y no tenga que dormir con un ojo abierto, hablaré con Joni.
Luis: A mi tampoco me gusta saber que cada vez nos estamos alejando más.
Tony: Te entiendo, Luigi...
Tony: Pero creo que puedes tomarte un tiempo y hablar con ella.
Luis: Trataré...

Trevor, inspeccionando un camión, logra encontrar un casillero, repleto de bidones de agua mineral. Un desesperado Trevor destapa uno de los bidones, comenzando a beber el agua que sale del envase, usándola también para refrescarse la cabeza.

Trevor: ¡Ey, Lamar! ¡¿Estamos escasos de agua?!

Lamar, encontrándose reparando el vehículo, al escuchar el grito de Trevor, se voltea y ve, a pocos metros, al hombre retirando el bidón de agua del casillero. Lamar se exalta de la emoción y se apura en terminar el trabajo para poder ir a refrescarse con Trevor.

Por otro lado, Tyler, Franklin, Tracey, Jimmy y Molly finalmente llegan al campamento abandonado que el ex-policía había visto. El campamento se encuentra a un lado de la calzada y está conformado principalmente por tiendas rotas y vehículos abandonados.

Tyler: Me cago en la puta...
Molly: Descuida, adentro de las tiendas o de los coches puede haber algo.
Tyler: Sí, puede que tengas razón.

Por su parte, un serio Michael se encuentra cargando el rifle, observando atentamente la gran cantidad de vehículos abandonados. Lester se le acerca, poniéndose al lado y hablándole.

Lester: ¿En qué piensas?
Michael: En lo que habrá pasado aquí...
Michael: ¿Qué crees que haya pasado?
Lester: Se me hace que tuvo algo que ver con el gobierno.
Michael: Tú siempre con eso, Lest...
Lester: Yo digo que... Los militares pusieron barricadas más adelante. Provocaron un embotellamiento.
Lester: Cuando todo comenzó y abandonamos la ciudad, esos idiotas apenas nos dejaban irnos.
Lester: Los militares hacían hasta lo imposible por contenernos... Incluso matar unos cuantos.
Lester: Sólo mira los cadáveres aquí, aparentemente todos fueron disparados...
Michael: Mierda... Es verdad...
Lester: Sí...
Lester: Creo que Louise me odia.
Michael: ¿Por lo del laboratorio?
Lester: Evidentemente sí.
Michael: Ya se le pasará, pero tú también debes entender que era su decisión quedarse, y tú la forzaste a salir.
Michael: Respetaste la decisión de Denise, ¿por qué no la de ella?
Lester: Pues...

A muy pocos metros, Ron, encontrándose encima del Camper, realiza la vigilancia, enfocándose principalmente en la retaguardia. No obstante, el pacífico entorno es interrumpido por una gran cantidad de caminantes, quienes se acercan rápidamente por ambas calzadas. Ron, si elevar demasiado la voz, le avisa a Michael y Lester.

Ron: Chicos... Caminantes, vienen de a montones.
Michael: Mierda...
Michael: Ron, baja de ahí...
Michael: Ve con Lester adentro del Camper, iré decirle a Amanda y Karen.
Ron: De acuerdo.

Ron se apresura en bajar del Camper, utilizando una escalerilla, y, tras pisar el suelo, inmediatamente ingresa a la casa rodante junto a Lester, cerrando la puerta y asegurándola. Louise ve la actitud nerviosa de ambos hombres y, entre la incertidumbre y la indiferencia, pregunta por lo que está ocurriendo.

Louise: ¡Eh! ¿Qué sucede?
Lester: Shhh... Has silencio, ¿sí?
Lester: Son los zombis, son un montón...

Por otro lado, Amanda y Karen se encuentran inspeccionando un vehículo. Karen ve un elegante vestido blanco en la parte trasera de un Schafter plateado, enseñándoselo a Amanda, quien lo aprecia con una sonrisa. Por su parte, Stacy, fijándose cada vez más en una muñeca de trapo que se encontraba en el suelo, junto a un Asterope rojo, se aleja de su madre en busca del objeto. En ese momento, Michael, tras avanzar unos pocos metros entre los vehículos, logra llegar con las mujeres y las niñas, sorprendiéndolas con su actitud alerta.

Michael: Chicas, abajo de los coches, ahora...

Amanda lleva del brazo a Karen debajo del Schafter, y Stacy intenta ir nuevamente con su madre, pero un nervioso Michael le ordena a la niña esconderse inmediatamente.

Michael: Stacy, debajo del coche, ahora.

Stacy decide obedecer a Michael y se oculta debajo del Asterope. Michael se esconde debajo de un Glendale verde, que se encontraba detrás del Schafter.

Por su parte, Enrique y Joni, intercambiando miradas y sonrisas, regresan caminando hacia el Camper, ambos con las manos vacías.

Henrique: Fue un buen rato...
Joni: Sí...
Joni: Hace mucho que no me sentía tan tranquila.
Joni: Siento que... Debería...
Henrique: Espera...

Henrique, cambiando su sonrisa por una expresión de terror, interrumpe a Joni, señalándole la horda de muertos vivientes aproximándose por la carretera.

Henrique: Rápido, vamos.

Henrique, tomando del brazo a Joni, llevándosela a algún lugar para esconderse. Por otra parte, en el campamento abandonado, Tyler, con su cuchillo de cazador en mano, se dispone a revisar una de las tiendas abandonadas, encontrando nada más que un sujeto muerto, en pleno estado de descomposición, con una pequeña pistola en la mano. Tyler se percata de un hoyo en el cráneo del pútrido sujeto, enterándose de que este se había suicidado. El ex-policía toma la pistola con cuidado y se dispone a abandonar la tienda, encontrándose con Franklin afuera.

Franklin: ¿Había algo adentro?
Tyler: Solo un tipo, y esta pistola...
Tyler (Revisando el cargador): Se gastó solo una bala... Aún le quedan cinco.
Tyler: Parece que hizo lo mismo que Wells y sus amigos...
Tyler: Se rindió.
Tyler: Pfff... Qué estupidez...

Un frustrado Tyler se aleja de Franklin, buscando otra tienda que inspeccionar. Tracey y Jimmy, quienes hacía vigilancia en la carretera, hablan acerca de lo vivido recientemente tras el regreso de su padre. Jimmy se muestra muy alegre al respecto, pero Tracey, aunque ocultándolo bastantemente bien, demuestra un poco de tristeza.

Jimmy: Es genial tener a papá con nosotros...
Jimmy: A pesar de que desde que volvió, solo cosas malas han pasado.
Jimmy: Pero que bien se siente saber que está vivo.
Tracey: Sí...
Jimmy: ¿Tú estás bien, Trace?
Jimmy: Desde que dejamos el campamento has estado rara.
Tracey: ¿Y quién no lo estaría?
Tracey: Perdimos nuestras vidas, Jimmy...
Tracey: Y nos refugiamos en un bosque...
Tracey: Ahora ese refugio ya no está, tampoco están Armando, Denise ni Arn...
Jimmy: No sé porqué te preocupa Arn, si era un idiota...
Tracey: Nos sacó de la ciudad cuando necesitamos ayuda.
Jimmy: ¡Intentó matar a papá! Por el amor de dios...
Tracey: Lo sé...
Tracey: Ya lo sé...
Jimmy: Espera un minuto...
Jimmy: Aquel día... En el que papá se fue a buscar al hermano de Tyler...
Jimmy: Ustedes se fueron al bosque casi al mismo tiempo... Y volvieron juntos...
Jimmy: Tú y Arn... Yo los vi...
Jimmy: ¿Acaso ustedes...?
Tracey: ¡Dios! ¡Oh, Dios, no... Jimmy!
Tracey: Arn y yo solo nos llevábamos bien, nada más.

En ese momento, tanto Jimmy como Tracey escuchan un extraño sonido, reconociéndolo inmediatamente. Ambos hermanos miran hacia delante, observando a la horda de caminantes acercándose a ellos. Los hermanos De Santa corren hacia el campamento, encontrándose con Molly intentando arrancar una furgoneta, avisándole sobre los caminantes.

Jimmy: Eh... Tú...
Jimmy: ¡Los muertos se acercan! Y son muchos.
Molly: ¿Por la carretera?
Tracey: Sí.
Molly: Ocúltense en la parte trasera, y no hagan ruido, no creo que ingresen al campamento, iré a buscar a los muchachos.
Jimmy: Está bien...

Jimmy y Tracey abren la puerta trasera de la furgoneta y se ocultan en el interior. Molly, por su parte, corre unos cuantos metros hacia las tiendas, encontrándose con Franklin y Tyler junto a una de estas.

Molly: Señores...
Molly: Esos dos hermanos me dijeron que una horda se aproxima por la carretera.
Tyler: ¿Una horda?
Molly: Sí, parece que están de paso...
Molly: Nos ocultaremos por si las dudas.
Franklin: ¿Y dónde están Jimmy y Tracey ahora?
Molly: Dentro de la furgoneta que quería arrancar.
Molly: Están a salvo.
Franklin: De acuerdo...
Franklin: ¿Pero qué pasa si todos ellos se desvían al campamento?
Molly: Eso no es probable, están migrando.
Molly: Seguirán por la carretera a menos que un ruido los distraiga.
Tyler: ¿Cómo sabes eso?
Molly: Confía en mi, ya he estado en medio de una horda.
Tyler: De acuerdo.

Lo horda avanza a través de la carretera, estando ya Michael y los demás a salvo. Stacy, tras ver a alejarse a todos los muertos vivientes, intenta salir debajo del coche para ir con su madre. No obstante, a penas saca la mitad de su cuerpo, un caminante se percata de su presencia, atacandola. La niña, entre llantos y gritos, se arrastra hasta el otro lado del coche para poder salir, siendo perseguida rápidamente por el caminante, saliendo de la carretera y huyendo al bosque colina abajo. Michael, sin dudarlo, sale de su escondite en rescate de la niña, olvidando su rifle. Stacy corre a toda velocidad, alejándose del caminante. Michael, por su parte, ingresa al bosque lo más rápido que le es posible.

Tras correr en línea recta, en la misma dirección que Stacy, Michael logra dar con el caminante que estaba persiguiéndola, apuñalándole el cráneo inmediatamente con su cuchillo. Sin embargo, tras haber acabado con el muerto viviente, el hombre no encuentra rastro alguno de la niña.

Michael: Mierda...
Michael: ¡Stacy!
Michael: ¡Stacy, ¿me oyes?!
Michael: Me cago en...

Decidido a encontrar a Stacy, Michael se adentra más en el bosque en su busca, caminando en línea recta y mirando a su alrededor por algún rato.

Minutos después, Franklin, Tyler, Molly, Tracey y Jimmy regresan con el grupo, quien ya se haya reunido junto al Camper, trayendo consigo algunas latas de comida y bebida y un arsenal de armas cuerpo a cuerpo.

Tyler: ¡Eh! ¡Ya volvimos!
Amanda: Es bueno saber que están bien...
Franklin: Y... ¿Dónde está Michael?
Tyler: Y la... La hija de Karen...
Amanda: Un caminante vio a la niña y ella salió huyendo al bosque. Michael fue a buscarla.
Tracey: ¿Hace cuanto tiempo?
Amanda: No lo sé, unos minutos, supongo...

En ese momento, un agotado y sucio Michael sube la pequeña colina y regresa a la carretera, encontrándose con todo el grupo reunido. Al no ver a su hija regresar, Karen se acerca a Michael para preguntar por ella. Amanda, Tracey y Joni también se acercan con Karen.

Michael: Oigan...
Karen: ¿Y Stacy?
Michael: ...
Karen: ¿Dónde está, Michael?

Michael, respirando agitadamente, solo se le queda mirando fija y seriamente a Karen. Sin embargo, al ver las lágrimas en los ojos de la mujer, Michael decide contarle lo ocurrido después de unos pocos segundos.

Michael: Necesito ayuda para encontrarla.
Michael: Me deshice del caminante que la perseguía, así que ella lo había dejado atrás, pero fue muy rápido y no sé donde está.

Michael termina de hablar con Karen y busca con la mirada a Tyler, caminando hacia él tras encontrarlo.

Michael: Tú sabes rastrear huellas, ¿verdad?
Tyler: Sí.
Michael: Bien, ¿puedes ayudarme?
Tyler: De acuerdo...
Tyler: ¿Hacia dónde se fue?
Michael: Sígueme.
Michael: ¡T! ¡Frank! Ustedes también vengan con nosotros.

Tras llamar la atención de Trevor y Franklin, Michael vuelve a dirigirse al interior del bosque. En ese momento, la escena cambia inmediatamente. Ya en el bosque, Tyler se encuentra buscando huellas por el lugar donde Michael eliminó al caminante que perseguía a Stacy. Por otro lado, Michael permanece a su lado, observando al ex policía rastreando a la niña, mientras que, detrás de los dos individuos, Trevor, armado con una escopeta, y Franklin, armado con un rifle de caza, hacen vigilancia, asegurándose de que ningún caminante aparezca.

Tyler: ¿Seguro que aquí la viste por última vez?
Michael: No es aquí donde la vi por la última vez...
Michael: Aquí encontré al caminante que la perseguía.

Tyler mira el cuerpo del caminante que, según Michael, estaba persiguiendo a Stacy.

Tyler: ¿Y estás seguro de que era este?
Michael: Sí, créeme, yo vi a este caminante. Era este.
Michael: Estoy seguro.
Trevor: Sí... ¿Y tú crees que la encontraremos?
Michael: ¿Qué quieres decir?
Trevor: Digo... Es una niña... De diez u once años...
Trevor: Yo propongo que debemos seguir nuestro camino, esa niña está muerta.
Franklin: Eh, T, no vamos a irnos sin buscar a esa niña.
Trevor: Pero la hemos buscado, ¿verdad? Michael dijo que se adentró mucho más en el bosque y aún no ha aparecido.
Michael: No lo suficiente, tenía miedo de perderme y por eso volví a buscar a Tyler.
Michael: Pero de ninguna manera, Trevor.
Michael: Seguiremos buscando.

Trevor realiza un gesto de molestia, mordiéndose el labio inferior con los dientes y observando a Michael con un notable enojo. Sin embargo, Michael pasa de él y opta por seguir buscando a la niña perdida.

Michael: ¿Qué me dices, Tyler...?
Tyler: Veo huellas, sí...
Tyler: Avanzó unos centímetros más, y se fue hacia la izquierda.
Tyler: ¿Seguimos?
Trevor: ¡Se está haciendo de noche! En menos de una hora el sol se ocultará, y en estos bosques no se ve nada...
Tyler: Perfecto, no nos llevará ni media hora encontrarla o perder el rastro.
Michael: ¿Perder el rastro?
Tyler: Solo puedo seguir huellas hasta cierto punto. Después de un buen rato, las perderé y tendremos que volver a empezar.
Michael: ¿Y qué sugieres que hagamos?
Tyler: Tú y yo seguiremos buscando, (señala a Trevor y Franklin) que estas nenas regresen con los demás.
Trevor: ¡Oye! ¡No te pases de listo conmigo, cabrón!
Trevor: A no ser que quieras que te reviente los sesos ahora mismo...
Tyler: No sería la primera vez que matas a un policía, ¿eh, Philips?
Trevor: ¡Cállate! ¡Ya no hay policías! ¡Solo hijos de putas vivos e hijos de putas muertos!
Michael: Trevor, ¡basta!
Franklin: ¡T! Hagamos lo que dice Tyler y volvamos con los demás.
Franklin: Fue suficiente por hoy, cabrón.
Franklin: ¡Vamos!

Franklin y Trevor deciden abandonar el lugar y regresar a la carretera con el resto del grupo. Por otro lado, Michael y Tyler comienzan a adentrarse en el bosque, en busca de la niña perdida. La escena termina cuando se enfoca por detrás a Michael y Tyler siguiendo las huellas de Stacy y alejándose de la zona. Una hora después, a poco tiempo del oscurecer, Henrique pone en marcha una Rumpo que estorba en la carretera, llevándose el vehículo hacia la calzada contigua, despejando el camino. Mientras el dominicano hace esto, Joni lo observa a unos metros de distancia. Luis ve a su novia y decide acercarse a ella.

Luis: ¿En qué estás pensando?
Joni: ¿Eh? ¿A qué te refieres?
Luis: Bueno... Estás aquí parada desde hace varios minutos...
Joni: Oh... Claro, pues...
Joni: He estado pensando en la hija de Karen, en lo que está pasando...
Joni: Y en nosotros.
Luis: ¿En serio? ¿Qué ocurre con nosotros?
Joni: No lo sé, Luis, estamos muy...
Joni: "Desconectados".
Luis: Lo sé, lo sé...
Luis: Trabajaremos en eso, ¿sí?

En ese instante, la faceta serena de Joni cambia a triste, bajando la cabeza con suma amargura.

Luis: ¿Qué sucede?
Joni: Tengo que decirte algo, Luis.
Joni: Sobre el campamento.
Joni: Allí...
Luis: Espera, Joni...
Luis: No quiero volver a hablar del campamento, eso debe quedar en el pasado.
Luis: Deberíamos preocuparnos por lo que ocurre ahora, con Stacy, con el grupo y con nosotros, ¿de acuerdo?
Joni: De acuerdo.

Tras afirmar la petición de Luis, Joni le lanza una vaga sonrisa a su pareja y le abraza. Henrique, al momento de bajar de la furgoneta, ve esta acción de Joni y no evita realizar una mueca de disgusto. Sin embargo, el hombre decide seguir con su trabajo. Mientras tanto, Lamar y Franklin terminan de reparar el motor del Camper. Lester sale de la casa rodante, trayendo una botella de agua para estos dos. Tan pronto como ve a Lester saliendo del Camper, Louise, quien se encontraba tras la barreta que separa la carretera de pequeña colina, en compañía de Karen y Amanda, decide acercarse a él y reclamarle por su pistola.

Louise: ¿Dónde está mi arma, Lester?
Lester: ¿Eh?
Louise: No te hagas el idiota, quiero mi arma.
Louise: No tienes el derecho a quitármela.
Lester: No la necesitas ahora...
Louise: Esa pistola no te pertenece, es mía. Y la quiero.
Lester: Yo te la estoy guardando. Además, ¿para qué la quieres?
Louise: Me hace sentir segura...
Louise: ¿Y si vuelve otra horda?
Trevor: ¿Qué harás? ¿Dispararles?

En ese momento, Trevor interviene en la acalorada discusión entre Lester y Louise, plantándose justo enfrente de estos dos. Trevor lanza una mirada seria a la mujer, cuestionándola por sus palabras.

Trevor: Dime, ¿qué vas a hacer si viene otra horda y tú tienes una pistola?
Trevor: ¿Crees que doce balas harán la diferencia?
Trevor: Por dios, me repugnas...
Louise: ¿Qu...?
Trevor: No escuché mierda más absurda que lo que dijo Michael hace un rato...
Trevor: Ustedes son peor de lo que pensaba, cada uno más idiota que el otro.

Amanda escucha lo dicho por Trevor y se voltea para verlo, con un total gesto de furia e indignación.

Amanda: Escúchame, hijo de puta, si tan malos somos en este grupo, ¿por qué no te vas?
Amanda: Eres una escoria sin remedio, Trevor Philips...
Amanda: Estaríamos mejor si no estuvieras aquí dificultando las cosas.
Amanda: Ahora, ve a comerte un cadáver por ahí y deja que aquellos dos resuelvan sus problemas.
Amanda (En voz baja): Dios... ¿Por qué Michael nunca te mató...?

Karen, quien se encontraba al lado de Amanda, escucha lo último dicho por esta última y la observa con una expresión llena de incertidumbre. Por su parte, un enojado Trevor decide reprimir su ira y decide alejarse de Lester y Louise. La rubia, aunque confundida por lo que acababa de pasar, decide reanudad la conversación con Lester e insiste con su pistola.

Louise: Quiero mi arma, Lester...
Lester: Yo no creo que sea una buena idea.
Louise: ¿Por qué no?
Lester: No me das seguridad, Louise.

Louise, completamente enfadada, suelta una pequeña carcajada irónica, para luego observar con suma seriedad al caquéctico. No obstante, la mujer decide marcharse e ingresa al Camper.

Por otra parte, unos agotados Michael y Tyler regresan a la carretera, sin traer señal alguna de Stacy. Karen, que se encuentra esperando junto a la barrera que separa la carretera de la colina en compañía de Amanda, los ve llegar y alerta a todos los que se encuentran cerca.

Karen: ¡Ahí están!

Todos se acercan a Karen y Amanda, viendo llegar a Michael y Tyler, pero, para desgracias de todos, no logran ver Stacy. La expresión facial llena de esperanzas y ansiedad de Karen, cambia a una expresión colmada de angustia. Todos ven las expresiones de decepción de Michael y Tyler, quedándose atónitos por esto y extrañados por lo que sucedió con la niña.

Molly: ¿No la encontraron?
Michael: Perdimos el rastro, lo retomaremos al amanecer.
Karen: ¡No! No podemos dejar a mi hija allí sola, en el bosque...
Tyler: Es inútil buscarla a oscuras, caminaríamos en círculos y podríamos perder a alguien más.
Karen: Pero solo tiene 13 años, por favor... ¿No encontraron nada?
Tony: Sé que es difícil, Karen, pero no entres en pánico.
Tony: Todo estará bien.
Michael: Sí, exacto, todo estará bien... Al menos sabemos que estuvo allí y que pudo escapar de los caminantes.
Tyler: Y seguimos el rastro, nadie la estuvo persiguiendo, al menos hasta donde llegamos.
Michael: Por la mañana organizaremos mejor la búsqueda. Tyler puede rastrear a la niña, él estará a cargo.
Tracey (Observando la vestimenta sucia de Tyler): ¿Y por qué Tyler está sucio?
Tyler: Encontramos un arroyo, creímos que podría estar oculta ahí así que la busqué.
Tyler: Lógicamente, me mojé y con la tierra...
Tyler: Bueno, eso no tiene importancia.

Karen, ya casi perdiendo los nervios, decide apoyarse en la barrera, y Molly se acerca a consolarla. Sin embargo, la viuda Cage, conteniendo su enojo, mira a Michael a los ojos y le habla en un tono fuerte.

Karen: ¿Cómo puedes pensar en ir a descansar mientras mi hija está allí afuera?
Karen: ¿Cómo siquiera serás capaz de acostarte sabiendo que hay una niña que pasará hambre y frío esta noche...?
Michael: Lo siento, pero hago lo mejor que puedo...
Franklin: Creo que no tenía otra alternativa, Karen.
Michael: Es la única opción que tenemos, no podemos ir ahora...
Michael: En tan solo unos minutos se hará de noche y no tengo más ideas para este momento...
Trevor: Nadie las tiene, amigo.

Michael, con los ojos reflejando su decepción y preocupación por el estado de la niña, observa a todos en el grupo, para posteriormente ir hacia el interior del Camper, tomando la decisión de continuar la búsqueda en la mañana. Mientras tanto, Karen, intentando asimilar lo que está ocurriendo, rompe en llanto, conmocionando a todos los presentes, con la excepción de Trevor, quien no demuestra ningún sentimiento ante el triste momento. Amanda y Louise se quedan junto a Molly y Karen, brindándole a esta última su compasión, mientras que los demás optan por retirarse.

Esa misma noche, Trevor duerme pacíficamente en la parte trasera de su Bodhi, teniendo a su lado a Ron y ocupando toda una sábana que, en un principio era para ambos. De una manera súbita, Trevor despierta y se levanta, permaneciendo sentado en su lugar, mientras se frota los ojos y espabila. Inmediatamente, Trevor escucha las voces de Michael y Franklin no muy lejos, oyendo a su vez el sonido de los grillos. En un extraño acto de generosidad, Trevor decide cubrir a Ron con la sábana y se baja del vehículo, dirigiéndose al lugar donde están sus amigos. Al dar con ellos, quienes estaban sentados en el capó de un Ignot bordó abandonado, Trevor decide permanecer junto a estos.

Franklin: Eh, T... ¿No puedes dormir?
Trevor: Nah...
Trevor: Si quieren puedo hacer vigilancia, váyanse a acostar.
Michael: No está bien, yo acabo de suplantar a Tyler, y Franklin no podía dormir.
Trevor: Fue un día difícil, ¿eh?
Michael: Sí, ni falta hace decirlo, amigo...
Michael: Esto de sobrevivir cada día es más complicado.
Michael: Dudo que logremos hacerlo por mucho tiempo.
Trevor: Oye...
Trevor: Puede que yo sea un cabrón hijo de puta, que está dando por muerta a esa niñita que mañana buscaremos, pero al menos tengo el coraje de decir que sobreviviré hasta el fin de los días, Michael.
Trevor: Nosotros tres... Pasamos por un infierno hace un año.
Trevor: ¿Recuerdas, Michael? El FIB, los chinos, los hermanos O'Neil, los Ballas, la IAA, el cabrón de Madrazo y mucho más...
Trevor: Dimos el golpe más grande de la historia, y vivimos para contarlo.
Trevor: Somos indestructibles, hijos de su puta madre, ¡sí!
Franklin: T, baja la voz, los demás están durmiendo.
Trevor: Sí, sí, lo siento... Lo siento.
Trevor: Pero deben admitir que tengo razón.
Franklin: Sí, bueno, puede que no estés equivocado.
Franklin: Esto es algo nuevo para todos, pero supongo que sabremos sobrellevarlo.
Franklin: ¿Cuanto puede pasar antes de que esos zombis se pudran y no puedan ni estirar un músculo?
Trevor: Exacto, algún día, todo esto se terminará y nos reiremos de ello.
Trevor: Bueno, si obviamos los millones que murieron y a nuestros amigos caídos, claro...
Trevor: Pero luego todo será fiestas, alcohol, putas y drogas.
Michael: Sí, ojalá tengas razón, T.

Michael, tras compartir la esperanza de Trevor, se recuesta en el vehículo y mira perdidamente al cielo, el cual se encuentra repleto de estrellas. A la mañana siguiente, Tracey deja una bolsa de armas blancas en el suelo. Esta bolsa contiene un machetes, una pequeña hacha, un puñal y una variedad de cuchillos.

Tracey: Miren lo que encontré.
Jimmy: Genial, hermana, ¿dónde?
Tracey: Estaba en el asiento delantero del coche donde dormí.
Tracey: ¿Cómo pudieron pasar por alto estos bebés?
Henrique: Bien hecho, Tracey.
Henrique: Con esto, supongo que no todos tendrán que ir con armas de fuego.
Michael: De hecho ya lo tenía pensado.
Michael: Solo Trevor, Franklin y yo iremos con armas.
Michael: Los demás, tomen algo de ese arsenal y nos iremos.
Michael: Henrique, Tony, Lamar, Joni, Lester y Ron se quedarán, aún tenemos coches que mover y Lester solo nos retrasaría.
Lester: Que forma tan caballerosa de decirlo, Michael, pero tienes razón.

En ese momento, Louise, molesta por no poder cargar un arma de fuego, toma el puñal y mira a Michael, comenzando a hablarle.

Louise: ¿Y por qué tenemos que llevar esto? No sería necesario si todos lleváramos pistolas.
Michael: Ya lo he decidido así, no podemos andar a los tiros si tenemos problemas.
Michael: Hay que aprender a sobrevivir, si apreciamos la vida.
Louise: Pues yo no te veo tomando un cuchillo de la bolsa
Michael: Tengo mi cuchillo, y las pistolas solo las usaremos en casos de emergencia.
Tyler: Además, Louise, tu puntería es espantosa.
Tyler: No me extrañaría que le des a alguno de nosotros por accidente.
Louise: Cretino...

El grupo finalmente parte en busca de Stacy, bajando por la pequeña colina e ingresando al bosque. Unas cuantas horas más tarde, Ron se queda haciendo vigilancia sobre el Camper y Lester se queda sentado en una banqueta junto a la puerta del vehículo. Mientras tanto, los demás miembros del grupo se encuentran moviendo los últimos vehículos que estorban en el camino. Mientras se encuentra visualizando el lugar con unos binoculares, Ron habla con Lester.

Ron: Parece que ya van a terminar con el camino.
Lester: Sí, supongo que en cuanto lleguen Michael y los demás con la niña tendremos que partir.
Ron: ¿Pero Lamar no tiene que terminar de arreglar el motor del Camper?
Lester: Le he dicho que en cuanto termine no se lo haga saber a nadie...
Ron (Deja los binoculares y mira hacia Lester): ¿Por qué?
Lester: Necesitaba hacer tiempo para que busquen a Stacy.
Lester: Eso es lo que le dije a Lamar, y parece que entendió.
Ron: ¿Acaso tú crees que encontrarán a la niña?
Lester: Yo espero lo peor, no recuerdo la última vez que una desaparición de un infante tuvo un final feliz...
Lester: La diferencia es que ya no hay más pervertidos acosadores rondando, sino muertos vivientes, lo que me aterra aún más.
Lester: Tarde o temprano, si no encuentran a Stacy, empezarán los debates.
Lester: Quiero evitar las discusiones que lleven a decidir la vida de una persona.

Por otra parte, Lamar se sube al último coche varado, el cual es un Asea blanco, y lo mueve para que ya no estorbe el camino, logrando así despejarlo por completo. Mientras, a pocos metros, Henrique, Joni y Tony se encuentran mirando como Lamar lograba despejar el camino. Henrique se detiene a pensar unos segundos y les propone una idea a sus dos compañeros.

Henrique: Estuve pensando...
Joni: ¿Sobre qué?
Henrique: Para esta gente...
Henrique: No significamos una mierda.
Henrique: A la larga, sabremos que cada uno estará por su cuenta...
Tony: ¿Qué estás proponiendo, Henrique?
Henrique: Podríamos irnos, ahora...
Henrique: Tenemos el camino despejado para nosotros.
Henrique: Tomaríamos algunas cosas que nos pertenecen. Podremos algo de gasolina en uno de estos coches y nos iremos.
Tony: ¿Y qué hay de Luis?
Henrique: ¿Qué hay con él?
Joni: Podemos hablar con él...
Tony: Él quizá querría quedarse, se lleva bien con todos aquí y Michael le tiene mucha confianza.
Henrique: Hará lo que quiera hacer, yo estoy decidido.
Henrique: Me siento más seguro siguiendo mis propias reglas allí fuera, y no bajo el mando de alguien como Michael.
Henrique: Si Luis quiere quedarse, por mi que se quede.
Tony (En tono alterado): Eso es una estupidez, Henrique.
Tony: Joni, dile algo. No puede dejar a su amigo aquí e irse solo.
Joni (Algo tímida): De hecho, Tony...
Joni: Yo tampoco quiero seguir con este grupo.
Tony: Pero... ¿Qué sucede con ustedes?
Tony: Joni, yo sé que las cosas no van muy bien con Luigi, pero puede solucionarse...
Henrique: Ella se decidió, Tony... Hablaremos después con Luis, y será como él quiera.

Tras lo dicho por Henrique, Tony se queda mirándolo con una expresión de repudio, notándose su enfado hacia este y Joni, a quien luego mira con algo de tristeza por lo que está pasando entre ella y Luis. Mientras tanto, en el bosque, el grupo dirigido por Michael y Tyler, encontrándose fuera de una pequeña capilla, se queda sin rastros de la niña. Con las esperanzas de encontrarla por el suelo, Michael está a punto de rendirse y comunicarles al grupo que seguirán adelante, en cuanto llega Amanda para hablar con él.

Michael: ¿Karen sigue adentro?
Amanda: Sí, lleva un buen rato pidiendo por su hija...
Amanda: Está al borde del colapso.
Michael: No sé por cuanto tiempo más podemos seguir así...
Amanda: Espera, ¿estás a punto de rendirte?
Amanda: Michael... No.
Michael: Estoy cansado, Amanda.
Michael: ¿Cuantos años piensas que tengo para dar vueltas todo el día en el bosque?
Amanda: No me importa cuantos años tengas, Michael, y a ti tampoco debería.
Amanda: Mírate, has hecho mucho solo esta semana...
Amanda: Estás tomando una gran posición, no debes darte por vencido, debes saber guiar a tu gente, eres el líder.
Michael: ¿Quién dijo que soy el líder?
Amanda: Estás tomando decisiones importantes por el grupo, ¿no te parece?
Amanda: Desde que estamos vagando por la carretera, no has hecho otra cosa que no sea ser el líder del grupo.
Amanda: Y nadie más se ha atrevido a estar en tu posición.
Amanda: Yo sé que vas a seguir buscando a esa niña y vas a encontrarla.
Michael: ...

Tanto Michael como Amanda se quedan en silencio por unos breves segundos. No obstante, un inspirado y optimista Michael le sonríe a su esposa, tomándola por los brazos y besándola en los labios por unos breves instantes. Luego de esto, Michael, nuevamente con energías, vuelve a hablarle a Amanda.

Michael: Gracias...
Amanda (Con una sonrisa de incredulidad): ¿Por qué?
Michael: Por creer en mi.
Michael: Hace años que no te veo así...
Amanda: Las cosas están cambiando de nuevo, ¿no?
Michael: Voy a seguir.
Michael: Ve a buscar a Karen, tengo que hablar con todos.
Amanda: Bien.

Amanda decide hacer caso al pedido de su esposo y se marcha al interior de la capilla, en busca de Karen. Por otro lado, un fatigado Trevor se acerca a Michael, decidido a regresar a la carretera.

Trevor: Tenemos que volver, amigo.
Trevor: Todos están agotados, y solo nos quedan unas pocas horas de luz para un largo camino.
Michael: No puedo detenerme.
Trevor: Aún tenemos mucho terreno que cubrir, la otra parte del arroyo... Buscaremos mañana.
Michael: Hay posibilidades de que esté cerca.
Trevor: (suspiro) Sí... Hay demasiadas posibilidades.
Michael: No puedo volver... No puedo cargar con esa responsabilidad.
Michael: Tengo que encontrarla.
Trevor: Genial... ¿Te has convencido de que tienes que cargar con todo el grupo?
Trevor: ¿Ahora me vas a decir que dudas de ti mismo?
Michael: ¿Y tú? ¿Dudas de mi?
Trevor: Oye... Podemos repartirnos las responsabilidades, Mikey...
Michael: Tenemos que encontrarla, yo sé que la hallaremos con vida, lo presiento...
Michael: Estará sana y salva...
Trevor: Puta madre...
Michael: Yo elijo aferrarme a eso, no podemos rendirnos.
Trevor: Se nota que esto te está cambiando, Michael...
Trevor: Bien, si tú te aferras a eso, yo también lo haré. Eres mi mejor amigo, y te seguiría hasta el fin del mundo, cabrón hijo de puta.
Michael: Sí, bueno, lo aprecio mucho, T.

Unos minutos después, con todo el grupo reunido fuera de la capilla, Michael se para enfrente de todos y comienza a hablarles, con el fin de seguir la búsqueda por su cuenta.

Michael: Solo quería decirles que vamos a seguir buscando hasta la hora que haga falta.
Michael: Yo estoy seguro de que encontraremos a Stacy sana y salva.
Michael: Pero no quiero arriesgarlos a ustedes en esto...
Michael: Quiero que vuelvan a la caravana. Franklin y Luis estarán a cargo.
Michael: Trevor y yo nos quedaremos, recorreremos el área más tiempo...
Tyler: Nos estamos dividiendo, eso no es bueno... ¿Estás seguro de esto, Michael?
Michael: Sí, luego los alcanzaremos.
Tracey: Papá, nosotros también queremos quedarnos.
Jimmy: Sí, viejo, queremos ayudarlos.
Jimmy: Estamos aburridos de no hacer nada y no van a negarse.
Michael: Bien, ustedes ya son mayores, y tomarán sus propias decisiones.

Tracey y Jimmy se alegran por estas palabras dichas por Michael y se acercan a su padre y a Trevor, decidiéndose a acompañarlos en su búsqueda por Stacy. Amanda, quien se encontraba con el resto del grupo, se despide de su esposo y sus hijos.

Amanda: Cuídense, ¿de acuerdo? No vuelvan tarde.
Tracey: Sí, mamá.
Jimmy: Lo que digas, jefa.

Antes de marcharse, Michael se acerca a Amanda y le ofrece su pistola, pero la mujer la rechaza.

Amanda: No, eres tú el que estará más tiempo afuera, la necesitarás.
Michael: Estaría más tranquilo si la llevaras contigo.
Amanda: No, Michael... Tú tienes a los chicos y yo iré con el grupo, no me pasará nada, seguro.
Michael: Está bien...

Mientras camina para regresar al bosque, Tyler se cruza con Amanda y Michael, sacando la pistola cutre de su bolsillo y se la entrega a la mujer.

Tyler (A Amanda) Ten. (le entrega la pistola) Recordé que tenía esto en mi bolsillo y a mi no me gusta, así que...
Amanda: Gracias.
Tyler: No hay porqué... Vamos, hay que ir.

Mientras Amanda observa el arma que Tyler le había dado, se enfoca de cerca el rostro de Louise, el cual denotaba gran incredulidad por esto. El grupo liderado por Franklin y Luis finalmente se marcha de regreso a la carretera, mientras que Michael, Trevor, Tracey y Jimmy se marchan hacia otro lado, en busca de Stacy.

Unos minutos más tarde, el grupo dirigido por Luis y Franklin se encuentra atravesando el bosque, volviendo hacia la carretera. Todos se encuentran en silencio, mientras caminan a cierta distancia el uno del otro. Molly se encuentra disgustada con el plan de Michael y decide manifestarse.

Molly: ¿Eso fue todo? ¿Este era el plan? ¿Volver a la caravana y esperar el milagro?
Luis: Parece que el plan es dividirnos en grupos más pequeños.
Louise: Y encima solo con cuchillos y palos... (Observa a Amanda) Veo que tú tienes un arma.
Amanda: ¿Por qué te importa? ¿La quieres?

Amanda toma la pistola de su bolsillo trasero y se la enseña a Louise, disponiéndose a entregarla.

Amanda: Vamos, tómala.
Amanda: Me tienes harta con tus estúpidos caprichos.
Amanda: Y estoy harta de como todos ustedes ven a mi esposo...

Louise finalmente toma la pistola, por lo que Amanda decide apartarse de ella y se acerca a Karen.

Amanda: Escucha, Karen, de veras no puedo imaginar lo que sientes y haría lo que fuera por ayudarte, pero no sé porqué lo culpas a Michael por todo esto...
Amanda: En serio, puedo ver el odio con el que lo miras cada vez que pones tus ojos sobre él.
Amanda: No entiendo como puedes culparlo, ¿acaso tiene él algo que ver con lo que le pasó a Stacy?
Amanda: Cuando ella huyó, él no demoró ni un segundo en ir tras ella.
Amanda: Él no es rápido, se cansa con facilidad y aún así fue el único en ir a salvar a tu hija.
Amanda: Que no haya podido encontrarla, no es su culpa.
Amanda: Creo que tú eres más responsable por no cuidar de tu hija, y no quieres asumirlo...
Amanda: Pero supongo que eso ya no importa.

Amanda saca una botella de agua de su mochila y bebe un sorbo, para después regresarla a su lugar.

Amanda: Si tanto les molesta los planes que hace Michael, son libres de irse.
Amanda: Adelante, nadie va a detenerlos...

Entrando en razón tras las palabras de Amanda, Louise decide devolverle la pistola a esta y seguir el camino hacia la caravana.

Louise: Debemos darnos prisa.

Por otro lado, llegando a una zona de campamento, Michael, Trevor, Jimmy y Tracey buscan silenciosamente a Stacy, moviéndose con cautela para no llamar la atención de algún caminante presente. En la zona de camping, el pequeño grupo se planta frente a unos baños.

Michael: ¡Stacy!

Pasando unos segundos después del grito de Michael, este decide que mejor será ingresar a buscar a la niña, ya que no oye respuesta alguna.

Michael: Mejor será que entremos a ver.
Trevor: Sí... Pido el de hombres, no pienso entrar a los baños de las mujeres.
Michael: Bah... Madura ya, T.
Michael (Voltea a ver a Tracey y Jimmy): Ustedes quédense aquí. Si pasa algo allí adentro, regresen a la carretera. De todas formas, solo seguimos en línea recta.
Tracey: Está bien.
Jimmy: De acuerdo, viejo.

Michael y Trevor se deciden en inspeccionar los baños. Trevor ingresa al baño de hombres, mientras que Michael busca a Stacy en el baño de mujeres. Al ingresar al baño de hombres, Trevor, con mucho cuidado y con su escopeta a mano, abre las puertas de los sanitarios, verificando que nadie se encuentre allí. Sin embargo, arriba de uno de los inodoros, Trevor encuentra un revólver pesado, verificando la recámara del mismo, encontrándose con las seis balas sin utilizar. Además, junto al revólver se encuentra una caja de tamaño mediano repleto de munición. Por su parte, en el baño de mujeres, Michael no consigue encontrar a Stacy, encontrándose el baño vacío. Una vez que ambos se excepcionan de la ausencia de la niña y de caminantes, estos regresan con Jimmy y Tracey.

Tracey: ¿No había nada?
Michael: No...
Michael: Supongo que debemos seguir buscando.
Trevor: ¿Hasta cuando, Mikey?
Trevor: Pronto oscurecerá...
Trevor: Estamos exhaustos, tengo un hambre que podría comerme a una persona...
Trevor: El punto, Mike, es que... Tenemos que descansar.
Michael: ¿Lo dices tú?
Trevor: ¿Qué quieres decir, cabrón?
Michael: Digo... ¿Tú no eres el Trevor Philips que es capaz de estar despierto por semanas matando gente?
Michael: Quizás te has ablandado... Debe ser la edad... Wow, T, te estás haciendo viejo.
Trevor: Mira, hijo de mil putas, es un descaro que tú me llames "viejo", ¿está bien?
Trevor: No permitiré que tú me llames viejo.
Trevor: Así que mejor deja de darle a la lengua, antes de que yo mismo te la corte.
Michael: Bien, bien... Solo quería fastidiarte.
Trevor: Bueno, pues, no necesito que me fastidies, ¿okey? ¡No quiero que me fastidies! Ya tengo suficiente estrés.
Jimmy: Eh, esperen... Cállense.
Michael: ¿Qué?

Al escuchar el llamado de atención de James, Michael y Trevor se percatan de la presencia de un ciervo a pocos metros de distancia. Todos lo miran en silencio, mientras Trevor piensa qué hacer con él. En eso, Tracey saca de su mochila un paquete de galletas, tomando una y acercándose al ciervo para dársela. La joven mujer se acerca inocentemente al animal y, al estar a tan solo dos pasos de él, un disparo se escucha. Inmediatamente, la expresión de tranquilidad de Michael cambia a una de horror, al ver a su hija cayendo al suelo súbitamente. La bala del disparo que se había escuchado atravesó al ciervo y, por consiguiente, alcanzó el pecho de Tracey, quien se haya inconsciente en el suelo.

Michael: Maldición...
Trevor: ¡No! ¡No! ¡No!

Michael y Jimmy corren a auxiliar a Tracey, mientras que Trevor apunta con la escopeta al lugar donde se escuchó el disparo. A unos pocos metros de ellos, un hombre delgado, con una chaqueta de cazador, una gorra camuflada y cadena de chapas, con notables ojeras, sale de entre los arbustos y, después de dejar el rifle de caza en el suelo, sube las manos, notándose visiblemente asustado.

???: Esperen, no me disparen...
???: ¿Qué sucedió?

Capitulo 3: Desesperado

En una oscura noche, las luces provenientes de vehículos amontonados invaden una carretera, teniendo ambos carriles dirigiéndose hacia un solo lugar, siendo este las afueras de la ciudad de los Santos. La carretera únicamente es iluminada por las luces de los coches, debido a que los faroles ya no la alumbraban. Las personas en el lugar salen de sus vehículos para ver el porqué del detenimiento del tráfico. Entre todas estas personas destaca Arn, quien se encuentra montado en un Oracle blanco tratando de sintonizar una estación de radio. Amanda, quien se encontraba cerca del lugar, decide ir con el hombre.

Amanda: Pregunté a Franklin si podía ver qué pasa, pero esto se extiende mucho más allá.
Amanda: ¿Hay algo?
Arn: Nada...
Arn: Parece que la radio de esta mierda ya no sirve...
Arn: Puta escoria.

Mientras intenta sintonizar una estación de radio, Arn logra dar con la señal de WCTR, escuchando la voz de Fernando Martínez dirigiéndose hacia sus oyentes desde la ciudad de Los Santos.

Fernando: ...Este servidor lleva aquí ya muchísimas horas desde que comenzó lo que conocemos como "la epidemia". A pesar de nuestros problemas con la transmisión, sigo aquí, informándoles lo que está ocurriendo.
Fernando: Los políticos nos han abandonado, las fuerzas armadas no han hecho nada por la gente, pero se cree que están evacuando gente que llega a lugares claves como Monte Chiliad.
Fernando: Sin embargo... Después de tantas transmisiones juntos, no he sido totalmente honesto con ustedes...
Fernando: El número de muertos confirmados es superior a diez millones en lo que consta al país. Seguimos sin tener noticias del gobernador de San Andreas, John Cranley, después de que este haya abandonado la ciudad en helicóptero.
Fernando: El pánico se ha extendido por todo el mundo tras un informe de la Organización Mundial de la Salud, que indica que la última vacuna ha fallado.
Fernando: Se han instalado algunas zonas de cuarentena, algunos sitios donde estarán a salvo, pero reiteramos... Aléjense lo más posible de la ciudad.

Arn decide apagar la radio.

Arn: Mierda, no tenemos mucho tiempo antes de que la alarma salte...
Arn: Todo esto será un descontrol...
Amanda: Sí, no hace falta que lo digas...
Arn: Tenemos que decirles a los demás sobre Monte Chiliad, pero no podemos advertirles a todos.
Arn: Solo a los muchachos que conocemos.
Amanda: De acuerdo, yo iré a decirle a Joni, tú a Lester.
Arn: Está bien.

Regresando al presente, en unos prados, cerca del bosque, un desesperado Michael, cargando a Tracey en sus brazos, sigue a toda prisa al sujeto que anteriormente le había disparado a la muchacha. El cazador se encuentra ya sin su arma y en su rostro se puede reflejar el miedo, por lo que, mientras sigue su camino, intenta disculparse con Michael.

Cazador: Eh, hombre... Yo...
Cazador: Lo siento mucho, en serio, yo le apunté al ciervo...
Cazador: Lo siento mucho... De veras...
Michael: Ya hablaremos luego...
Michael: ¿Cuánto falta?
Cazador: Más o menos un kilómetro más adelante... Y llegaremos a la casa.

Un poco más alejado de estos dos, Trevor y Jimmy también siguen a Michael y el sujeto extraño por el prado. Casi un kilómetro más adelante, Michael y el cazador se aproxima a la casa en donde este último guardaba refugio. En la entrada, una mujer de cabello corto oscuro se encuentra disfrutando de la tranquilidad del campo, sentada en las escaleras del pórtico. No obstante, tras ver a uno de sus amigos acompañado por Michael y Tracey, la muchacha se alarma, poniéndose de pie y llamando a su padre.

Mujer: ¡Papá!

El cazador y Michael finalmente llegan a la entrada de la casa, donde un hombre de avanzada edad los recibe con evidente preocupación. Detrás de él se encuentra la mujer anteriormente vista, junto a una muchacha adolescente, un joven hombre que sostiene un bate de béisbol y una mujer que ya se encuentra entre los 40 años.

Cazador (Dirigiéndose al anciano): Charlie... Ey...
Charlie: ¿Qué ha sucedido?
Cazador: Fue un accidente, yo...
Michael: Necesitamos su ayuda, por favor...
Michael: Por favor, ayude a mi hija.
Charlie: Bien, bien... Pase, por favor.

Todos entran rápidamente a la casa. Charlie se sube las mangas de su camina, mientras Michael y los demás lo siguen. Al llegar a la habitación del anciano, la muchacha de cabello corto quita el acolchado y las sábanas de la cama grande, por lo que Michael deja allí a Tracey.

Charlie: ¿La mordieron?
Michael: Le disparó, tu amigo...
Cazador: Sí... Lo siento mucho, yo no...
Charlie: Está bien, no es momento, Willy.
Charlie (Mira a la muchacha adolescente): Ellie, hija, voy a necesitar que traigas mis instrumentos para operar.
Ellie: Enseguida.
Charlie (Mira a la mujer de cabello corto): Zoey...
Zoey: ¿Sí?
Charlie: Busca en el baño calmantes, coagulantes... Lo más que puedas.

Los integrantes de la casa rápidamente buscan lo requerido y se lo entregan a Charlie. Michael, por órdenes del mismo anciano, utiliza la funda de una almohada para presionar la herida en el abdomen de Tracey. Charlie utiliza un estetoscopio para verificar si el corazón de Tracey continua latiendo.

Charlie: Escucho un latido, eso es bueno...
Charlie: Pero es muy débil.
Charlie: ¿Cuál es su nombre?
Michael: Mic... Michael, me llamo Michael.
Charlie: Michael, haremos todo lo que podamos, ¿de acuerdo?
Charlie: Pero ahora necesitamos espacio, por favor.

Michael, sin cuestionar la petición de Charlie, decide abandonar la habitación, pero Willy, viendo que tampoco era necesario, decide acompañarlo. Willy nota como Michael se encuentra en un principio de shock y no reacciona a nada, por lo que decide no molestarlo. En eso, Trevor y Jimmy ingresan a la casa, viendo a un aterrorizado Michael yendo de un lado a otro en la sala.

Willy: Pasen, con confianza... Creo que... Será mejor que ustedes intenten hablar con él.

Trevor y Jimmy hacen caso a Willy y se acercan a Michael, quien en un intento de secarse el sudor de la frente con su mano derecha, se mancha con la sangre de su hija. Trevor ve esto e inmediatamente saca un pañuelo de su bolsillo para limpiarlo.

Jimmy: ¿Está viva?
Michael: Ella... Ella está con vida... Sí...
Trevor: Quédate quieto, amigo, tienes... Eh... Te has ensuciado.

Tras limpiar la cara de Michael, Trevor procede a darle el pañuelo en las manos para que termine de limpiarse.

Trevor: ¿Dónde está, Mikey?

Inmediatamente, Michael y los demás regresan a la habitación, donde ya lograron colocar un suero a Tracey y Charlie sigue presionando con una toalla blanca la herida de bala.

Charlie: ¿Cuál es su tipo de sangre?
Michael: B+. Igual que yo...
Charlie: Eso nos juega a favor, no se mueva de aquí, Michael.
Charlie: Entonces, Willy, ¿quieres decirme cómo pasó esto?
Willy: Yo... Estaba siguiendo a un ciervo.
Willy: Le disparé, y la bala siguió de largo.
Charlie: El ciervo, por suerte, frenó un poco la bala. Eso le salvó la vida a esta chica.
Charlie: Pero no ha salido limpia...
Charlie: La bala se partió en cinco pedazos...
Michael: Y Amanda no lo sabe...
Trevor: Tranquilo, Mike... No...
Michael: Mi esposa no lo sabe.
Michael: Su madre no lo sabe.

En ese momento, Michael rompe en llanto mientras que Trevor y Jimmy intentan consolarlo. Mientras tanto, en el bosque, ya acercándose a la autovía. El silencio está presente en el grupo liderado por Tyler, pero Louise, que caminaba a la par de Molly y Karen, decide romper el silencio y hablar con esta última.

Louise: Siento mucho lo que estás pasando...
Louise: Entiendo cómo te sientes.
Karen: Supongo que sí, gracias...
Karen: Pensar que ella está sola, ahí... Por su cuenta...
Karen: No saber qué le pasa me está matando.
Karen: Estoy rogándole a dios que no termine como Stephanie...
Karen: Oh, dios, lo siento... Yo...
Karen: Fue lo más horrible que dije en mi vida.
Louise: Descuida... Está bien... Nadie quiere eso.
Louise: Todos estamos rezando contigo.
Tyler: ¿Para qué mierda rezan?
Tyler: Yo les diré para qué sirve... Para una endemoniada mierda.
Tyler: Rezar es una pérdida de tiempo.
Tyler: Porque encontraremos a esa niña, y estará bien.
Tyler: ¿Soy el único que tiene confianza aquí?

Por otro lado, en la carretera, Joni se encuentra observando el interior de un Dilettante gris, mirando el interior de una maleta que lleva exclusivamente ropa de mujer. Joni saca unos vestidos de la maleta y los mira a través del retrovisor del coche. En eso, un molesto Tony se acerca a su amiga, interrumpiéndola al hablarle con un tono serio.

Tony: ¿Se puede saber qué mierdas está pasando con Henrique?
Tony: Primero Armando, está bien... Tuviste un desliz y él también habló conmigo de lo arrepentido que estaba...
Tony: ¿Pero ahora con Henrique? Es decir... Él también es amigo de Luis, ¿quieres que también se sienta culpable de...?
Joni: Tony, ¿por qué no dejas de acusarme con esas mierdas y me dices qué quieres?
Tony: ¿Es verdad que quieres irte? ¿Quieres dejar el grupo que te ha mantenido con vida?
Joni: Quizá yo ando necesitando otra cosa.
Tony: No puedo creer lo egoísta que eres.
Tony: Estamos pasando por un momento terrible, y tú solo piensas en darte la vuelta y fingir que nunca has estado aquí con nosotros.
Joni: Ey, ya basta, yo no he pedido por esto...
Joni: Es una opción el alejarme del grupo, no es algo que esté completamente decidido.
Tony: ¿Lo hablarás con Luis?
Joni: Sólo le diré lo que yo planeo hacer.
Joni: Si él quiere quedarse, por mi bien...
Tony: Estás cometiendo un grave error, Joni.

De regreso en la granja, un pálido y débil Michael ya ha hecho la transfusión de sangre y Willy lo acompaña de regreso a la sala, sentándolo en el sofá. Ellie le lleva un vaso de agua, entregándosela a Michael, quien empieza a beber desesperadamente, como si se tratara de un muerto de sed.

Michael: Gracias...
Willy: Ayudarte es lo menos que puedo hacer después de lo que hice.
Michael: Descuida, yo sé que no le has disparado a propósito.
Michael: Fue mi culpa.
Trevor: ¿Qué estás diciendo?
Michael: Tú tenías razón, T...
Michael: Estaba oscureciendo, y teníamos que volver... Tú lo dijiste.
Trevor: Lo sé, amigo, pero...
Michael: A Tracey le dispararon porque yo quise seguir... Yo tendría que haber recibido la bala.
Trevor (Sentándose al lado de Michael): Ya lo hiciste, ya te han disparado.
Trevor: Aunque esta vez, de verdad.[1]
Trevor: A ti te ha pasado, y sobreviviste, y lo mismo hará ella.
Michael: ¿Para esto salí del hospital?
Michael: ¿Encontré a mi familia para que esto termine así?
Trevor: ¡Eh! Que esto no terminará así.
Trevor: Atravesaste por muchas cosas difíciles apenas hace un puto año.
Trevor: ¿Ves motivos para que esto sea peor?
Michael: Para empezar, no tengo ni la más mínima idea de qué hacer...
Michael: Lo único que quería era encontrar a mi familia y mantenerlos a salvo, y mira como termina esto...
Michael: Le disparan a mi hija porque no puedo encontrar a una niña que se me perdió en el bosque.
Trevor: Ya basta, cabrón, en serio... Basta.

En ese momento, Zoey sale de la habitación de su padre, notándose un poco intranquila y buscando a Michael.

Zoey: Michael.
Michael (Poniéndose de pie): ¿Sí...? ¿Sí?
Zoey: Mi padre está operando a su hijo, pero supongo que la madre tiene que saberlo.
Michael: Sí... He pensado en ir y...
Zoey: No se preocupe, yo me encargo de eso. Le dije a mi padre que iría.
Zoey: ¿Sabe dónde se encuentra ahora?
Michael: Estábamos juntos y... Bueno... Creo que ya debe de estar en la carretera.
Michael: Debe estar en la carretera principal hacia la ciudad.
Michael: No sé bien en qué parte...
Zoey: En el estancamiento, ¿cierto?
Michael: Sí, eso.
Zoey: Iré de inmediato.

Antes de que Zoey salga de la casa, la puerta de la habitación se abre y Charlie sale de allí. El granjero se quita sus guantes, mientras se acerca a Michael para hablar con él.

Michael: ¿Alguna novedad?
Charlie: Está algo complicado, pero ella está fuera de riesgo.
Charlie: Pude quitarle tres piezas de la bala, pero aún quedan dos.
Charlie: Puedo extirparlas en este momento, pero tengo que hurgar más a fondo y es muy riesgoso.
Charlie: Además de eso tiene una hemorragia interna, seguramente una pieza tocó algún vaso sanguíneo.
Charlie: Para quitar esas piezas, necesito anestesiarla, en caso de que reaccione...
Jimmy: ¿Y cuál es el problema con eso?
Charlie: El problema es que si lo hago no podrá respirar por su cuenta.
Charlie: Por eso es que me urge un respirador artificial.
Trevor: ¿Y bien? Tú eres el médico, ¿no tienes alguno por aquí?
Michael: T... Por favor...
Trevor: Bien... Lo siento.
Charlie: Ojalá tuviera uno, pero no.
Michael: Me está diciendo que si consigo uno de esos... ¿Podrás salvarla?
Charlie: Prometo dar mi mejor esfuerzo.
Charlie: Hay un hospital no muy lejos de aquí, está ubicado en un pueblo, Montgomery.
Willy: Sí, montaron todo un refugio allí, seguramente tienen lo que buscamos.
Willy: Pero hay un pequeño gran problema.
Michael: ¿Qué pasa?
Willy: El lugar estaba tomado cuando pasé por allí, pero quizá haya una posibilidad de que se haya despejado.
Willy: Ellos se mueven si escuchan un ruido, por lo que entiendo.

La casa se convierte en un absoluto silencio, mientras los habitantes de ella piensan qué hacer. Tras unos segundos, Michael decide ir en busca del material necesario para la operación.

Michael: Iré a ese hospital.
Trevor: No, yo iré, Mikey.
Michael: No, T, no tienes que hacerlo...
Trevor: Sí, tengo que.
Trevor: Soy el único aquí que está en condiciones de ir, y tú y Jimmy deben quedarse con Trace.
Charlie: Es mejor que te quedes, Michael, has donado mucha sangre, apenas puedes estar de pie y quizás necesites dar más.
Trevor: Ya lo has oído, Mikey.
Trevor: Aún así ella no necesitara sangre, yo no te permitiría abandonar esta puta granja.
Trevor: Te aplastaré el cráneo si lo intentas, ¿sabes?
Trevor: Y va a ser mejor que lo tomes en cuanta, considerando...

Michael tan solo se limita a mirar a Trevor a los ojos, para luego bajar la cabeza con suma tristeza.

Trevor: Si algo le pasara a tu hija, y tú no estás aquí...
Trevor: Es algo que ni tú podrías perdonarte.
Trevor: Ni tampoco Amanda, ni Jimmy, ni yo.
Michael: Sí... Tienes razón.
Trevor: ¿Y cuando no, desgraciado?
Trevor: Bien, doc... ¿Dónde está el hospital?
Willy: Yo te llevaré.

Carol, quien se encontraba junto a Willy, lo mira con un notable gesto de preocupación, cuestionando la decisión de su esposo.

Carol: Cariño, no...
Willy: Carol, no tenemos tiempo para esto y yo soy responsable de lo que ocurre.
Willy: No me pienso quedar sentado mientras él va solo.
Trevor: ¿Estás seguro de esto, amigo?
Willy: Sí.
Willy: De todas formas, necesitarías la ayuda de alguien.
Willy: Podemos hablar si estoy seguro de esto toda la noche, o podríamos ir ahora mismo.
Trevor: ¡Carajo! Vamos ahora mismo.
Michael (Mirando a Willy): Gracias por esto.
Willy: Espera a que la muchacha se recupere y luego hablaremos.

Unos minutos más tarde, Willy se encuentra alistando la Bobcat XL dejando una mochila en la parte trasera. Luego de esto, Carol llega para despedirse del hombre, abrazándolo fuertemente por unos instantes hasta que Willy decide apartarla al notar la presencia de Michael, quien le entrega su pistola. Willy, al principio, duda de tomar el arma, pero luego decide aceptarla, guardándola en su bolsillo trasero.

Willy: Gracias, me aseguraré de devolvertela.
Michael: Solo traigan el respirador, no me importa la pistola...

Trevor se monta en el asiento de copiloto de la camioneta, dejando su escopeta al lado suyo, mientras que Willy toma el volante. Trevor se queda mirando con cara de incertidumbre el rifle de cazador que Willy dejó al lado suyo, algo que este se da cuenta.

Trevor: ¿En serio...?
Willy: Es la única que tengo.

El vehículo finalmente se pone en marcha y parte rumbo al hospital de Montgomery, mientras que Michael, Charlie y Carol lo observan como se aleja por el camino, perdiéndose de vista. Por otro lado, en la carretera. Lester se encuentra sentado en una reposera junto al Camper, bebiendo un poco de agua. En ese momento, Tony se le acerca, sentándose en la banqueta de al lado.

Tony: Eh, qué tal...
Lester: Tú eres Tony, ¿verdad?
Tony: Sí.
Lester: ¿Sabes? Es extraño, pero creo que nunca he hablado contigo a solas.
Lester: Entonces... Eh... ¿Qué me cuentas?
Tony: Pues... No lo sé.
Tony: Estoy preocupado por la niña, por Luigi, por Joni...
Lester: ¿La super sexy novia de Luis...?
Lester (Entre risas nerviosas): Eh... Lo siento, no quise decir eso.
Lester: ¿Qué tiene esa chica?
Tony: Pues...
Tony: Déjame preguntarte algo, ¿tú estás bien con el grupo?
Lester: ¿A qué te refieres?
Tony: Lo que digo es que... Bueno, si tú te sientes cómodo con estas personas.
Lester: Pues, supongo que sí. Es decir, me mantienen a salvo a pesar de mis obvias... Mmm... Llamémoslas "dificultades".
Lester: Además de eso, Michael y Franklin... Y... Bueno, supongo que Trevor también, dadas las circunstancias, son mis amigos, y mientras estemos bien no tengo pensado darles la espalda.
Lester: Obviamente no me veo a mi estando por mi cuenta o con un grupo de tres o cuatro idiotas.
Lester: ¿Por qué la pregunta? ¿Tú no te sientes cómodo?
Tony: Oh, por supuesto, claro que sí, yo estoy cómodo. Como tú, también tengo amigos aquí...
Tony: Bueno, está Luis, Joni y, claro, yo me llevaba bien con Armando.
Tony: Pero este Henrique, no lo sé, no me inspira mucha confianza.
Tony: Él quiere...
Lester: Vamos, Tony, sabes que si necesitas guardar un secreto, yo soy el mejor cofre... Je... Qué pésima metáfora.
Tyler: ¡Ya regresamos!

En ese momento, el resto del grupo llega a la carretera. Tony ayuda a Lester a ponerse de pie y ambos van a recibir a los recién llegados. Henrique, Lamar, Ron y Joni también se dirigen a recibir al resto del grupo, encontrándolos a todos cansados y molestos.

Henrique: ¿Y qué sucedió? ¿Lo encontraron?
Tyler: ¿Acaso ves a la niña con nosotros, idiota?
Henrique: ¡Ey! No te pases de listo conmigo, cabrón.
Tyler (Ignorando a Henrique): Hace rato que teníamos que haber vuelto, pero nos desviamos un poco para buscar a Stacy... No tuvimos suerte.
Lamar: ¿Y dónde están los otros? Ya saben, el loco, Michael y sus hijos.
Franklin: Siguieron buscándola un poco más lejos.
Henrique: ¿Soy el único que piensa que eso no tiene sentido?
Luis: ¿A qué te refieres, Rique?
Henrique: Okey, para empezar... Es una niña muy pequeña.
Henrique: Es una estupidez ir tan lejos a buscarla, sabiendo que ella no podría ni hacer un kilómetro sin toparse con un muerto viviente.
Tyler: No te creas, basura. El bosque está bastante tranquilo, no hemos visto muertos en varios kilómetros. Así que mejor cierra el pico antes de que yo lo haga con una puta flecha.
Luis: De acuerdo, ya es suficiente. Estamos cansados y de malhumor.
Luis (Mirando a Joni): Joni, ¿podemos hablar en privado?
Joni: Sí. Su... Supongo que sí.

Luis y Joni se alejan del grupo para hablar en privado. Ya dentro del Zentorno de Luis, este se dispone a tener una charla con su pareja sobre su desatendida relación.

Luis: Supongo que sabes para qué quiero hablar.
Joni: No lo sé, tú dime, tú querías hablar.
Luis: Sí, quiero hablar... Sobre nosotros.
Joni: "Nosotros"... ¿Qué pasa con "nosotros", Luis?
Luis: Puedo entender que estés un poco molesta porque no te he dado mucha atención últimamente.
Luis: Intentamos hablar de esto ayer, pero supongo que las circunstancias no nos dejan.
Luis: Joni, yo te amo...
Luis: Te dije que trabajaremos en lo nuestro, y prometo que lo haremos.
Luis: Buscaremos a esa niña hasta encontrarla, pero te aseguro que mientras tanto, estaré contigo, cada momento.
Joni: ¿Estás seguro?
Luis: Claro que lo estoy.
Luis: Perdóname por no prestarte atención todo este tiempo...
Luis: Supongo que con mis intenciones de protegerte, olvidé de que también teníamos que comunicarnos...
Joni: Gracias, Luigi...
Joni: Y tienes razón, quizás no era el mejor momento para centrarnos en nuestra relación.
Joni: Ya sabes, con todo esto del campamento, del laboratorio... Necesitaba ser contenida, pero supongo que tú también lo has tenido que pasar mal...
Joni: Quizás yo nunca he pensado eso... Tú estás aquí, a pesar de todo, y solo quieres protegerme...

Mientras habla, Joni finalmente quiebra en llanto y se calla. La mujer agacha la cabeza y, llevando las manos a sus ojos, llora desconsoladamente, hasta que finalmente Luis le aparta las manos y, en cuanto Joni vuelve a mirarlo, este le seca las lágrimas y, sin decir ninguna palabra, la besa en los labios. Mientras tanto, Henrique, encontrándose cerca, intenta ver qué sucede dentro del Zentorno. Desgraciadamente para el dominicano, Lamar lo pilla in fraganti.

Lamar: ¿Qué estás haciendo, hermano?
Henrique: Nada, ¿y qué mierdas te importa, colega?
Henrique: ¿No tienes un motor que arreglar?
Lamar: Ya está arreglado... Desde hace horas, pero supongo que estabas muy ocupado intentando ligar con la chica de otro, ¿verdad?
Henrique: ¿Qué carajos dices?
Lamar: Por favor, mi amigo, yo soy un experto en estos temas.
Lamar: ¿Sabes a cuantos negros he visto ligándose a la perra de otro?
Henrique: Bueno, pues este no es el caso, "negro", y no le digas perra a Joni, es la novia de mi mejor amigo.
Lamar: Sí, seguro que solo "la novia de tu mejor amigo".
Lamar: Hermano, no engañas a nadie.
Lamar: Y si quieres un consejo, mejor que tomes distancia con esa blanquita, porque no hay nada peor que perder a un amigo por una zorra, ¿me explico?
Henrique: Sí, sí... Cierra el pico de una puta vez.

Amanda, Tyler, Franklin y Karen se encuentran esperando a que Michael y los demás regresen. Tanto Amanda como Karen están muy alteradas, puesto que ambas querían saber acerca de sus miembros faltantes. En ese momento, el galope de un caballo es escuchado por estos cuatro. Zoey, montada en dicho caballo, se aproxima al grupo por la carretera. Al llegar con estos cuatro, la muchacha pregunta por la madre de Tracey. De entre todas las miradas sorprendidas, se puede destacar la de Franklin, quien se queda pasmado tras ver a la desconocida.

Zoey: Hola, estoy buscando a Amanda.
Amanda: Yo soy, pero ¿quién eres tú?
Zoey: Te explicaré en el camino, tienes que venir conmigo, le han disparado a Tracey.
Amanda: ¡¿Qué?!
Zoey: Es una larga historia, pero ahora ven conmigo, Michael y Jimmy están con nosotros.
Amanda: Okey.
Tyler: Espera, que no la conocemos, no te subas a ese caballo, Amanda.

A pesar de las advertencias de Tyler, Amanda hace caso omiso y, con la ayuda de Zoey, se monta en el caballo.

Zoey: El resto son bienvenidos a nuestra granja.
Zoey: Comuníquenselo a los que faltan. Sigan derecho por la carretera, y viren a la derecha en la próxima salida. Sigan derecho unos tres kilómetros, y verán el buzón, pone Collins.

Zoey y Amanda se ponen en marcha a toda velocidad de regreso a la granja, mientras Franklin sigue sorprendido, mirando como el caballo se aleja por la carretera. Tyler toma la iniciativa y decide avisar al resto del grupo de la extraña visita.

Tyler: Les diré al resto.

Minutos después, el caballo en el que van Zoey y Amanda galopea a toda prisa, aproximándose a la granja Collins. Tras llegar al pórtico de la casa, Tommy recibe a las recién llegadas y ayuda a Amanda a bajar del caballo. La mujer, sin siquiera agradecer a Tommy, ingresa a toda prisa a la residencia Collins, encontrándose con Michael, Jimmy y Charlie en la sala. El ex ladrón de bancos se acerca a Amanda y la abraza, intentando consolarla, pero la mujer lo aparta y procede a entrar en la habitación donde se encuentra Tracey inconsciente en la cama. Al lado de la muchacha, se encuentran Carol y Ellie.

Amanda: Oh, por dios... Mi hijita...
Michael: Amanda, ella está fuera de peligro, tenemos que...
Carol: Señor De Santa, creo que ya es momento para realizar otra transfusión.
Michael: Bien...

Un rato más tarde, Amanda ayuda a caminar a un debilitado Michael, quien acaba de hacer otra transfusión de sangre para su hija. Ambos salen de la habitación, encontrándose con Jimmy y Charlie en la sala. Este último le ofrece un vaso de jugo de naranja a Michael.

Michael (Tomando el vaso): Gracias.

Michael intenta beber el líquido, pero con su poca fuerza apenas puede levantar un poco el vaso. Amanda decide ayudarlo, para luego dejar el vaso en la mesa. Luego de esto, Michael se apoya en el respaldo de una silla, mientras oye en silencio la conversación entre Amanda y Charlie acerca de lo ocurrido.

Amanda: Veamos, a ver si entiendo... Cuando ese monstruo de Trevor Philips vuelva con aquel idiota que le disparó a mi hija...
Charlie: Su nombre es Willy, señora.
Amanda: Willy... Pues me da igual, hasta que regrese con ese respirador y hable con él será el idiota que le disparó a mi hija.
Jimmy: Mamá, están haciendo lo posible por ayudarnos.
Amanda: Sí, sí... En cuanto vuelvan, ¿harán la cirugía?
Charlie: Haré todo lo que esté a mi alcance.
Amanda: Está bien, pero supongo que ya ha hecho esto antes, ¿no es así?
Amanda: Osea, usted es doctor, ¿verdad?
Charlie: No exactamente.
Amanda: ¿A que se refiere con eso?
Michael: Cariño, no podemos darnos el lujo de elegir un cirujano.
Amanda: Sí, eso lo entiendo, pero... ¿Qué clase de doctor es usted, Charlie?
Charlie: Yo era pediatra, señora.
Charlie: Nunca he hecho esto, pero he tenido el privilegio de aprender con unos colegas.
Charlie: Tengo algunos conocimientos de cirugía que creo que puedan ayudarme.
Amanda: Pero esto no puede ser...
Amanda: Digo... Imagino que los niños con los que ha trabajado no han entrado a su consultorio por heridas de balas.
Amanda: ¿Alguna vez hizo esto...?
Michael: Creo que necesito sentarme.

En su intento por llevar la silla hacia atrás y sentarse, Michael se desvanece y por poco cae al suelo. Afortunadamente, Jimmy, quien se encontraba a su lado, consigue sujetarlo y lo sienta en la silla.

Amanda (A Charlie): Imagino que esta situación lo supera, ¿no?
Charlie: Señora De Santa, yo imagino que esta situación nos supera a todos.

Mientras tanto, ya en Montgomery, Trevor y Willy se mueven sigilosamente hacia el hospital del pueblo. Varios vehículos rodean el estacionamiento del edificio, por lo que ambos se esconden detrás de un coche de policía.

Trevor: La entrada estaba repleta de caminantes, a ver si aquí tenemos suerte...

Trevor y Willy asoman sus cabezas para ver el panorama, percatándose de que allí también hay una gran cantidad de muertos vivientes infestando la zona.

Willy: Y encima tenemos que entrar al edificio... Mierda...
Trevor: Esperemos que adentro no haya tantos zombis como aquí fuera.
Willy: Tengo conmigo una pistola de bengalas, quizás nos pueda servir de ayuda.

De regreso a la carretera, junto al Camper, el grupo debate acerca de ir o no hacia la granja Collins. Karen defiende su posición de quedarse en caso de que Stacy retome el camino de regreso, mientras que Lester es el primero en tomar la iniciativa de ir hacia la granja.

Karen: Lo siento, pero yo no pienso ir a ningún lado. No podemos irnos así nomas.
Lester: Vamos, Karen... El grupo ya está muy dividido.
Lester: Estamos débiles y muy expuestos.
Karen: ¿Y qué hay si mi hija vuelve y no estamos aquí? Eso podría pasar.
Henrique: Yo no cre...
Luis: Cállate, amigo, por favor, loco...
Molly: Es cierto, si Stacy volviera y no nos encontrara, sería horrible para ella.
Tyler: Bien, tengo una idea...
Tyler: Uno, dos o tres de nosotros irán a la granja y verán qué tal, llevarán armas por si acaso.
Tyler: El resto, pasaremos la noche aquí y mañana montaremos un campamento, pondremos un cartel y provisiones.
Tyler: Mañana tendremos que dejar la carretera, ya estuvimos el tiempo suficiente aquí y no podemos darnos el lujo de correr el mismo riesgo que corrimos con los caminantes.
Tyler: El cartel tendrá instrucciones para Stacy en caso de que regrese.
Tyler: ¿Qué tal así?
Tyler: Por supuesto, yo me quedaré.
Lester: Creo que es un buen plan, entonces yo me quedaré por hoy. No creo que quieran que me lleve el Camper.
Molly: Hagamos esto, Franklin, Lamar y yo iremos a ver cómo son las cosas en esa granja.
Molly: Si tenemos algún problema simplemente regresamos.
Molly: Iremos directo por la carretera, a ver si tenemos camino que despejar.
Luis: De acuerdo, entonces está decidido.
Henrique: Sí, seguro.

La noche cada vez está más cerca, y prácticamente ya a oscurecido. En el pórtico de la residencia Collins, Michael y Amanda se encuentran sentados en un borde, completamente en silencio. Charlie sale afuera y se encuentra con ambos.

Charlie: Tengo malas noticias...
Charlie: La presión está bajando de nuevo, no creo que podamos esperar mucho más.
Michael: Si necesitas más sangre, sácame ahora y me pondré en marcha.
Amanda: ¿A dónde? ¿Dónde piensas ir?
Michael: Dijeron que era cerca, en Montgomery, vimos el cartel cuando estábamos en la carretera.
Amanda: ¿Acaso perdiste la puta cabeza? Ni siquiera pienses en ir a buscarlos.
Charlie: Michael, escucha a tu esposa.
Michael: Podrían estar en problemas, ya deberían estar aquí...
Charlie: En tu estado actual no podrías hacer nada. Diste mucha sangre, apenas puedes estar de pie y podrías desvanecerte en cualquier momento.
Michael: Si pasó algo, debo ir.
Amanda: No, tú te quedas aquí. Si el cabrón de Trevor dijo que traería ese respirador, pues lo traerá.
Michael: No quiero estar aquí sin hacer nada...
Amanda: ¡Pues es lo que harás! Y punto...
Amanda: Ni loca pienso perderte otra vez, con lo de Tracey... Ya no lo soportaría.
Amanda: Tu familia está aquí y te necesitamos.

De regreso al estacionamiento del hospital, Trevor y Willy, ambos con una pistola de bengalas, deciden poner en marcha su estrategia para poder ingresar al interior del edificio. Willy se nota nervioso por esto, pero Trevor se percata y opta por calmarlo.

Trevor: Eh, relájate, que saldremos con vida y luego fumaremos cristal juntos.
Willy: ¿Tú... Tú acaso te drogas?
Trevor: No desde que comenzó toda esta mierda... Ahora manos a la obra.

Capitulo 4: Salvar una vida

Saliendo por la puerta trasera del hospital de Montgomery, Trevor ayuda a caminar a un lastimado Willy, quien por lo visto se encuentra con el tobillo torcido. Se puede notar que la mochila de Willy está cargada. Trevor, por su parte, mira a cada instante hacia atrás, percatándose de la cercanía de los caminantes, que le pisan los talones a ambos.

Trevor: No sé si lo lograremos, amigo...
Trevor: ¿Cuántas balas tienes?
Trevor: Yo ya no tengo nada.
Willy: El arma de Michael... No la he usado.
Trevor: Dámela.
Willy: No, yo disparo. Tú mira al frente, continúa...
Trevor: Como quieras, amigo. Sólo apunta bien.

La escena se desvanece en cuanto Willy voltea y comienza a disparar contra los caminantes más cercanos.

Tiempo atrás, en la carretera, Tyler descansa tranquilamente en la parte trasera de su Bison. Recostado y observando el cielo nublado, Tyler piensa en lo recientemente acontecido, hasta que finalmente decide tomar la ballesta y bajarse del vehículo. Tyler se dirige al bosque, con el fin de seguir buscando a la niña perdida, pero antes de poder abandonar la carretera, Louise le llama la atención.

Louise: ¿No puedes dormir?
Tyler: ¿Y tú?
Louise: Karen está totalmente destrozada, está llorando y no puede calmarse.
Louise: Lester se quedó con ella y yo le dije que saldría a tomar aire.
Tyler: Imagino que Lester luchó para que te quedaras allí, ¿verdad?
Louise: Yo pensaba que haría lo mismo, pero no...
Louise: Me dejó sorprendida.
Louise: Como sea, ¿a dónde vas?
Tyler: No puedo dormir tampoco, así que haré algo por mi cuenta.
Tyler: ¿Te apuntas?
Louise: Sí, claro.

En el hospital de Montgomery, Trevor y Willy ejecutan a la perfección su plan, disparando bengalas para alejar a los caminantes de la entrada al hospital. El dúo se apresura para ingresar al edificio, lográndolo exitosamente.

Willy: Bien, esto es algo sencillo.
Willy: Solo tenemos que ir arriba, allí seguro encontraremos el equipo que necesitamos.
Trevor: De acuerdo, ¿tú estás listo?
Willy: Seguro.
Willy: Deprisa, tenemos que salvar una vida.

Trevor y Willy corren hacia la escalera principal para subir al segundo piso. No obstante, al llegar, se percatan de que esta está rodeada por varios caminantes, que automática notan su presencia y comienzan a ir tras ellos.

Trevor: ¡Mierda!
Willy: Vamos, sígueme, tenemos otro camino.

Trevor sigue a Willy hacia otra escalera, mientras los muertos vivientes van tras ellos. No obstante, el pasillo se encuentra infestado de caminantes, por lo que Willy, sin saber adónde ir, se detiene.

Willy: Carajo, estamos en un grave aprieto.
Trevor: Piensa, cabrón, vamos.

Debido a que los caminantes comenzaban a rodearlo, Trevor dispara su escopeta contra los que se encontraban más cerca. El peligro causa pavor en Willy, por lo que este se queda tieso en su lugar, por lo que depende Trevor buscar una salida.

Trevor: Vamos, T... Piensa, hijo de puta...
Trevor: ¡El ascensor!

Trevor llama la atención de Willy empujándole por el hombro, causando que el hombre reaccione.

Trevor: ¡Vamos al ascensor, Willy, ahora!

Trevor y Willy corren hacia el ascensor que se encontraba afortunadamente a pocos pasos de ellos. Para su suerte, apenas Trevor pulsa el botón para llamarlo, la puerta se abre y ambos ingresan, cerrando las puertas inmediatamente. Sin embargo, al tratar de hacerlo subir al segundo piso, los sobrevivientes se percatan que este se encuentra atascado.

Willy: Puta madre, creo que no podíamos correr con tanta suerte
Trevor: ¿Ahora qué?
Willy: Mmm...
Willy: ¿Qué tan bueno eres trepando?
Trevor: No se me da mal, ¿por qué?

Sin responderle a su compañero, Willy utiliza la escalera de emergencias para subir al techo del ascensor. Trevor se percata del plan de Willy, por lo que decide seguirle la corriente.

Trevor: Buen plan, ¿tú puedes trepar eso?
Willy: Espero que sí, no es tan difícil, ¿no?
Trevor: Para nada.
Trevor: ¿Tú has hecho esto antes?
Willy: Solo en la clase de gimnasia en la preparatoria...
Trevor: De perras, es la misma idea, solo que con una cuerda más gruesa.
Willy: Okey...

Ambos suben al techo del ascensor y, acto seguido, Trevor comienza a trepar por la cuerda del mismo para llegar al siguiente piso. Un temeroso Willy hace lo mismo, y con más dificultad que su compañero, consigue trepar por la cuerda con bastante lentitud. Un poco después, Trevor ya llega a la puerta del segundo piso, dando un buen salto, llegando al pequeño espacio que tenía entre le puerta y una dura caída. Con bastante esfuerzo, Trevor consigue abrir la puerta y la mantiene así hasta que finalmente Willy consigue llegar también.

Trevor: Bien, ahora salta hasta aquí.
Willy: ¿Cómo?
Trevor: Solo... Impúlsate, yo hice eso, vamos.
Trevor: Apresúrate que tal vez esto no esté tan despejado como parece.

Willy hace caso a Trevor y, con un ligero impulso, logra saltar de la cuerda. Sin embargo, Willy no llega por muy poco al suelo y cae. Aún así, Trevor, con un notable reflejo, logra capturar a Willy en el aire, soltando una de las puertas, provocando que se cierre y lo golpee en la espalda. Trevor soporta el golpe y consigue levantar a Willy hacia él, llegando así ambos al segundo piso.

Willy: Mierda... Gracias, amigo.
Trevor: Sí bueno... No puedo dejar que te mueras cuando necesito de tu ayuda...

Cautelosamente, el dúo de hombres llega hasta una de las habitaciones para los pacientes. Willy rápidamente abre su mochila y comienza a guardar el equipo necesario para la operación.

Willy: Bien, bien, bien...
Willy: Estas cosas están intactas, gracias a Dios.
Willy: Trevor, alcánzame tu mochila, no creo que todo el equipo entre aquí.
Trevor (Entregándole la mochila a Willy): Toma.
Willy: Gracias.
Willy: Solo nos queda averiguar cómo salir de aquí sin alarmar más caminantes y podremos irnos.
Trevor: Las escaleras están infestadas, y no creo que podamos usar el ascensor de nuevo.
Willy: ¿Qué sugieres?

Trevor, pensando en un plan para escapar, visualiza una ventana en frente suyo, lo bastante amplia para que una persona pueda pasar. El campesino se queda unos segundos mirando fijamente la ventana hasta que decide contarle su idea a Willy, quien ya termina de guardar el respirador para Tracey.

Trevor: ¡Lo tengo!
Willy: Desembucha, Trevor.
Trevor: Tengo la solución enfrente mío.
Willy (Mirando la ventana): ¿La ventana?
Trevor: Sí.
Willy: ¿Estás loco?
Trevor: Sí.
Willy: Estoy hablando en serio, Trevor...
Willy: Es muy arriesgado, quizás no debamos...
Trevor: No tenemos muchas opciones en este momento, William, así que o te tiras por la ventana conmigo o buscas otra forma.
Willy: Claramente no puedo escapar solo, y tú tampoco podrías...

Willy se acerca y abre la ventana, mirando hacia abajo y percatándose de que hay algunos arbustos justo debajo de la misma ventana.

Willy: Si tenemos suerte, esos arbustos podrían amortiguar nuestra caída...
Trevor: Y lo harán.
Trevor: Mira, yo iré primero, ¿de acuerdo?
Willy: Esta bien.

Trevor se asoma por la ventana y pasa una de sus piernas por encima de esta, quedándose sentado mientras observa los arbustos para caer justo sobre estos. Después de lanzar su escopeta y su mochila, Trevor termina lanzándose por la ventana, cayendo sentado sobre los arbustos.

Trevor: ¡Mierda, mi culo!
Willy: ¿Estás bien, compañero?
Trevor: Sí, sí... Solo me golpee las nalgas...
Willy: Bien, mi mochila tiene lo más primordial, asegúrate de atraparla.
Trevor: Bien, lánzala, cabrón.

Willy deja caer la mochila por la ventana y Trevor, con ambas manos, consigue atraparla con algo de dificultad. Luego de esto, Willy deja caer su rifle para luego lanzarse hacia los arbustos. Desafortunadamente para el cazador, este cae de pie y termina lastimándose gravemente el tobillo, a tal punto de fracturarse.

Willy: ¡Carajo!
Trevor: Diablos, ¿estás bien?
Willy: No, no estoy bien... Mi tobillo, hombre...
Willy: Creo que me rompí algo...
Trevor: De acuerdo, ven, te levantaré...
Trevor: Ya llegaremos a la granja, tu amigo el granjero te curará y terminaremos fumando cristal como te prometí...
Willy: Jamás he probado drogas...
Trevor: Pues conmigo lo harás.

Trevor ayuda a Willy ponerse de pie y le alcanza su mochila. Trevor toma su mochila y ambos deciden regresar al coche para volver a la granja, olvidándose por completo del rifle y la escopeta.

En la granja Collins, el Buffalo de Franklin, conducido por este, llega a la casa de Charlie. Tras aparcar a un lado de la casa, Franklin, Molly y Lamar bajan del vehículo y se dirigen hacia la casa, siendo recibidos en el pórtico por Zoey, quien se encontraba apoyada en la barandilla de madera.

Zoey: Hola.
Franklin: Nos volvemos a encontrar...
Zoey: Sí, creo que no nos presentamos apropiadamente. Me llamo Zoey.
Franklin: Soy Franklin.
Franklin: Ellos son Lamar y Molly.
Lamar: Eh, negro, creo que yo puedo presentarme por mi mismo, ¿de acuerdo?
Lamar: Hola, encanto, me llamo Lamar... Lamar Davis.
Lamar: Dime, ¿estás comprometida?
Franklin: Negro, ¿quieres cerrar el hocico de una vez?
Molly: Vaya, Lamar... En verdad que no se te da bien ligar.

Ante la situación, Zoey ríe incómodamente, para luego volver a hablarles al trío recién llegado.

Zoey: ¿Cerraron la cerca al entrar con el coche, muchachos?
Franklin: Sí, yo me encargué de eso.
Zoey: ¿Tienen hambre? Son bienvenidos a pasar a nuestra casa.
Molly: Sí, en verdad estoy hambrienta, permiso.

Zoey lleva a los recién llegados al interior de la casa. Ya allí, Franklin decide preguntar a Zoey por el estado de Tracey.

Franklin: Ey, ¿cómo está Tracey?
Zoey: Ahora mismo están esperando a que Willy y uno de los suyos regresen con un respirador para ella.
Zoey: Michael, su esposa y Jimmy no quieren ser molestados, así que no puedo invitarlos a pasar a la habitación.
Lamar: Mierda... ¿Tan mal está?
Zoey: Tiene que ser operada urgentemente y sin ese respirador corre un gran riesgo de morir.
Zoey: Esperemos que lleguen pronto.

En la habitación dónde la cirugía está pausada, Michael, Amanda y Jimmy permanecen sentados en un pequeño sofá, esperando a que Trevor y Willy lleguen con el respirador. Charlie, quien también se encuentra esperando en la habitación, sabe lo crucial que puede ser seguir esperando, por lo que decide comunicárselos a ambos.

Charlie: Michael, Amanda...
Charlie: No tengo ni la menor de duda de que Trevor y Willy pueden llegar en cualquier momento.
Charlie: Pero el tiempo corre, y eso es crucial para la operación.
Charlie: Me temo que si no llegan pronto, estamos obligados a tomar una decisión drástica.
Amanda: ¿Qué decisión drástica?
Charlie: Seguir con la operación así como estamos...
Amanda: Eso es peligroso, ¿no?
Charlie: Hay un gran riesgo de que no sobreviva, pero esa decisión deben tomarla ustedes...

Con una gran ansiedad, Amanda abandona la habitación, marchándose hacia el pórtico.

Charlie: Imagino que esto la tiene devastada.
Michael: Sí... Jimmy, quédate aquí con Charlie. Ahora vuelvo.
Jimmy: Okey, pa.

Michael se pone de pie y va tras su esposa. En la sala de la casa, este se encuentra con Franklin, muy preocupado por el estado de su hija.

Franklin: Ey, Mike...
Michael: ¿Franklin? ¿Qué haces aquí?
Franklin: Todos estamos preocupados por lo que pasó...
Franklin: En serio, amigo, lo siento mucho...
Michael: Gracias, Frank, ¿has visto a Amanda?
Franklin: Sí, pasó por aquí recién, salió por la puerta de atrás, ni me ha dirigido la mirada, amigo... Está destrozada.
Michael: Gracias, amigo, luego hablamos... Tengo que estar con ella.

Michael se aleja de Franklin y se dirige a la parte trasera de la casa, encontrándose afuera a Amanda.

Michael: Amanda... Vamos, tenemos que ir adentro, con Tracey...
Amanda: No puedo.
Amanda: Simplemente no puedo hacerlo...
Amanda: La veo, y solo pienso en que tal vez es lo mejor para ella...
Michael: ¿Qué cosa?
Amanda: Las cosas ya están escritas, Michael...
Amanda: Estamos condenados, y Tracey es la primera de nosotros a la que le ocurrirá lo inevitable.
Amanda: ¿Cuánto tiempo podría pasar antes de que le pase a Jimmy, o a mi o a ti?
Michael: ¿Cómo puedes pensar así?
Michael: Después de todo lo que hemos vivido...

Tras las palabras de su esposo, Amanda simplemente le devuelve una mirada fría, por lo que Michael capta con claridad su mensaje.

Michael: Okey... Okey...
Michael: Puedo comprender que se te cruce por la cabeza...
Amanda (En un tono alterado): No se me cruzó por la mente, Michael. No dejo de pensar en ello.
Amanda: ¿Por qué queremos vivir así? ¿Por qué obligar a Tracey a hacerlo?
Amanda: ¿Para tener esta vida?
Amanda: ¿Acaso tenemos que vivir mientras vemos como otras personas son devoradas? ¿Vivimos para pasar hambre y miedo el tiempo que duremos? ¿Tenemos que vivir para estar huyendo, y huyendo, y huyendo...?
Amanda: En el caso de que todos podamos sobrevivir, lo haremos con el único propósito de convertirnos en animales que solo buscan su supervivencia.
Amanda: Si Tracey muere esta noche... Será el fin del camino para ella.
Amanda: Mira Denise... La tía de Franklin.
Amanda: Eligió como terminar todo, ella ya no tiene que temer por su vida.
Amanda: Todo terminó para ella, y se fue sin sufrimiento.
Amanda: Ella se salvó de ver las cosas que nosotros vimos... La carretera, los muertos, lo que pasó con la hija de Karen, que le hayan disparado a Tracey...
Amanda: Ella ya no se tiene que preocupar por sobrevivir...
Michael: No, no podemos quedarnos con eso.
Michael: Ella eligió rendirse, y ya no importa en todo lo que ha pasado en el campamento o en los Laboratorios...
Michael: ¿De verdad piensas que será mejor si Tracey...?
Amanda: ¿Y tú de verdad piensas que sería mejor que sobreviva?
Michael: Ella va a sobrevivir, porque algún día esto cambiará...
Michael: Estoy seguro que ella y Jimmy estarán vivos para cuando la civilización regrese, y serán parte de ella.
Michael: Ellos van a vivir para cuando todo regrese a la normalidad, y yo mismo me aseguraré de ello. Haré todo lo que pueda para que ustedes tres permanezcan con vida...

Mientras tanto, en alguna zona del bosque no muy alejado de la carretera, Tyler y Louise recorren el oscuro lugar, alumbrando el camino con una única linterna que llevaba el ex policía. Ambos se encuentran buscando a Stacy, mientras charlan acerca de la vida pasada de Tyler.

Louise: ¿Por qué decidiste meterte en la policía?
Louise: Te conozco desde hace más de un año y siempre me has parecido una persona enigmática.
Tyler: Pues... No lo sé.
Louise: Vamos, a juzgar por lo que parecía tu hermano, no creo que tú estés familiarizado con la ley y el orden...
Louise: Oh, lo siento, había olvidado lo de George...
Tyler: Descuida, ya lo superé...
Tyler: Al menos sé que no murió en aquella azotea.
Tyler: Él se fue, y yo no tengo ni la más mínima pista de donde pudo haber ido.
Tyler: Además, ya me alejé demasiado para volver a eso...
Tyler: Como sea, nunca he sido como mi padre y mi hermano.
Tyler: Yo era más como mi madre, ¿sabes? Relajado y optimista...
Tyler: Sí... Así era ella...
Louise: ¿Cómo se llamaba?
Tyler: Susan, era una magnífica mujer.
Tyler: Mi padre y ella tenían una relación muy conflictiva.
Tyler: Con el paso de los años, y cuando yo apenas era un niño, los problemas con el viejo Ronald hicieron que tome el hábito de fumar y beber...
Tyler: Las cosas no terminaron bien para ella.
Tyler: Mierda... No sé cómo me desvío a estos temas, es algo que intento dejar atrás.
Louise: Te entiendo, Tyler, imagino que no has tenido una vida fácil.
Tyler: Y justo por eso quise ser policía...
Tyler: Lo único que supe hacer en mi vida, fue darle golpizas a idiotas y manejar armas.
Tyler: Mi hermano tenía un amigo que traficaba pistolas.
Tyler: Fue el primer sujeto que arresté, después de que haya estafado a George.
Tyler: Estuve un tiempo antes de recibir mi ascenso.
Tyler: George y Ronald nunca estuvieron de acuerdo con las decisiones que tomé...

En ese momento, Tyler y Louise escuchan los gruñidos de un caminante. Tyler ilumina en todas las direcciones en busca del muerto viviente, pero no lo encuentra cerca. Al oír con más claridad los gruñidos, Tyler se percata que estos venían de arriba, enfocando rápidamente a un caminante masculino, de aspecto mexicano, con una soga en el cuello, colgado de un árbol. Louise se espanta al ver esto y deja ver su expresión de tristeza, pero Tyler ni se inmuta ante esto.

Tyler: Mmm...
Louise: ¿En qué piensas?
Tyler: Nada, solo... Pobre bastardo.
Tyler: Supongo que fue mordido e intentó evitar lo inevitable...
Louise: La gente se está rindiendo muy fácil.
Tyler: Sí, lo sé.
Tyler: El otro día casi veo como vuelas en mil pedazos en los Laboratorios.
Tyler (Reanudando la marcha): Vamos, tenemos que seguir.
Louise: Espera.
Tyler (Se detiene): ¿Qué?
Louise: Podrías... Ya sabes, ¿podrías terminar con él?
Tyler: ¿Terminar?
Louise: No creo que sea justo dejarlo así.
Louise: Así jamás podrá descansar en paz.
Tyler: Nah, sería un desperdicio de mis flechas.
Tyler: Debo escatimar en munición...
Louise: Por favor, no puedes dejarlo así.

Tyler simplemente mira a Louise con cara de incertidumbre, permaneciendo inmóvil mientras observa al caminante, para terminar volviendo la vista a su compañera.

Tyler: Lo haré, pero con una condición.
Louise: ¿Qué?
Tyler: Necesito que me responsas a una pregunta.
Louise: Pues dime...
Tyler: ¿Quieres vivir o no?
Louise: Pues... No sé si quiero vivir, pero también me aterra la idea de morir...
Tyler: Eso me basta.

Luego de conseguir lo que buscaba de Louise, Tyler procede a utilizar su ballesta, disparando una flecha al cráneo del caminante.

Tyler: Carajo, una flecha desperdiciada.

Tyler y Louise deciden seguir con su camino. No obstante, Tyler se alarma después de escuchar unos ruidos cercanos y apaga la linterna. Los ruidos se intensifican, escuchándose claramente varios pasos rápidos y varias voces de acento latinoamericano.

Tyler: Carajo, escóndete.

Louise se oculta detrás de un árbol, mientras que Tyler se agacha y se esconde entre unos arbustos, tratando de ver si estos sujetos se encuentran cerca.

Louise: ¿Ves algo?
Tyler: Nah...
Louise: ¿Crees que ellos tienen a Stacy?
Tyler: Imposible, por lo que parece, ellos están de paso.
Louise: ¿Y por qué no les pedimos ayuda?
Tyler: No me da buena espina que haya varios sujetos en el bosque a estas horas.
Tyler: Ya hemos recorrido mucho, lo mejor sería volver.
Tyler: Es peligroso estar aquí fuera.

Tyler y Louise, con suma cautela, deciden regresar a la carretera. Mientras tanto, Henrique, sentado en una silla de plástico y sosteniendo el rifle de francotirador, se encuentra haciendo vigilancia en el techo del Camper. Luis se encuentra haciéndole compañía.

Luis: ¿Estás bien, amigo?
Henrique: Sí, Luigi, ¿por qué?
Luis: Porque estuviste callado un buen rato.
Henrique: Sí, perdón, amigo... Estaba pensando...
Luis: ¿En qué?
Henrique: Ya no tiene importancia, Luis. ¿Cómo está Joni? ¿Arreglaron las cosas?
Luis: Está bien, en el coche... Y podemos decir que sí, nos reconciliamos y pensamos en las cosas que vendrán ahora.
Henrique: Mmm... Hace rato vi que el coche se movía, ¿acaso ustedes...?
Luis: Síp.
Henrique: Me alegro por ti, amigo. Ya era hora de que las cosas se acomoden.
Luis: Sí, ya era hora...
Luis: Sabes, colega... Extraño a Mando...
Henrique: Yo también, hombre... Era mi mejor amigo...
Henrique: Hacíamos todo juntos, no nos separábamos por nada...
Henrique: Pero bueno, supongo que todo lo que vivimos murió con él.
Luis: Ustedes dos eran como gotas de agua, amigo. Iguales en todo sentido.
Henrique: No en todo...
Luis: ¿Qué quieres decir?
Henrique: Pensábamos distinto...

De regreso a la granja, Ellie y Tommy abastecen a Lamar y Molly con sandwiches y jugos en el comedor de la casa.

Lamar: Gracias, amigos.
Tommy: No es nada.
Molly: Por cierto, ¿cómo se llaman?
Ellie: Yo soy Ellie, y él es Tommy...
Molly: ¿Y ustedes son pareja? Porque se ven muy bien juntos.
Tommy: Pues algo así... Ha decir verdad, estamos saliendo, pero su padre no puede saberlo aún.
Tommy: Él piensa que somos amigos.
Ellie: Mi padre es muy riguroso con nosotras, y no queremos arriesgarnos a comprometer la amistad entre las dos familias por nosotros.
Lamar: Descuiden amigos, su secreto está a salvo con nosotros.

En ese momento, Zoey llega al comedor y al ver que faltaba uno de los invitados pregunta por él.

Zoey: Ey, ¿dónde está el otro?
Ellie: Salió afuera, dijo que le guardáramos algo, que después comía.
Zoey: Bien...

Zoey decide ir afuera, encontrándose en el pórtico a un solitario Franklin, sentado en una mecedora y mirando hacia el campo.

Zoey: Oye, ¿qué te sucede? ¿Estás bien?
Franklin: Sí... Solo...
Franklin: Tengo una sensación extraña... Es como si me sintiera...
Zoey: ¿Estás preocupado?
Franklin: Creo que sí, digo... No lo sé.
Franklin: Es extraño.
Zoey: ¿Alguna vez te has preocupado por alguien?
Franklin: Sí... Pero esas personas ya no están entre nosotros...
Franklin: O espero que no todos estén muertos.
Zoey: ¿Y quienes eran esas personas?
Franklin: Mi mamá, mi primo Tavell, mi ex-novia... Y mi tía, Denise, ella murió hace poco.
Zoey: Lo lamento mucho.
Franklin: Sí... Gracias.
Franklin: Creo que estoy preocupado por el grupo...
Franklin: He pasado mucho tiempo con ellos, y creo que ya me siento parte de esto...
Franklin: Con esto de Tracey, lo de la niña desaparecida y que ahora mismo estamos separados.
Zoey: Por como hablas, parece que no siempre las cosas fueron así contigo.
Zoey: ¿Qué hacías antes?

Ante la pregunta de Zoey, Franklin se queda helado y no es capaz de responderle. Zoey presiente que el muchacho le oculta algo, por lo que se pone de cuclillas frente a él y le pide que se confiese con ella.

Zoey: Está bien, Franklin...
Zoey: Estamos en confianza ahora.
Zoey: No te juzgaré por nada en el mundo.
Franklin: Yo... Nunca he sido una buena persona.
Franklin: Tampoco es que me importe realmente...
Franklin: Yo era un pandillero, robaba coches, mataba tipos por dinero...
Franklin: Pero siento que algo está cambiando.
Franklin: Antes me valía por mi mismo, y estar solo era lo que más me gustaba, pero ahora no... Es todo lo contrario.
Franklin: Mira... Si te cuento algo, ¿prometes guardarlo en secreto?
Zoey: Dime.
Franklin: Ahora me da miedo terminar solo...
Franklin: Las cosas cambiaron y uno no puede andar por la vida haciendo lo que se le da la gana...
Zoey: Tu secreto está a salvo conmigo, Franklin.
Zoey: ¿Entras a comer?

Franklin se pone de pie y se dispone a seguir a Zoey al interior de la casa. No obstante, antes de hacerlo, el moreno decide hacer una pregunta con respecto a la conversación que tuvieron.

Franklin: Espera un minuto...
Franklin: Te acabo de decir que soy un asesino.
Franklin: ¿Por qué me invitas a tu casa? Tú no me conoces, no sabes qué soy capaz de hacer...
Zoey: Esas personas que mataste, ¿eran buenas personas?
Franklin: No...
Zoey: Digamos que me sorprendiste, pensé que eras un simple ladrón o estafador en el pasado, pero no un asesino.
Zoey: Pero creo en ti, y en que estás cambiando. Todos pueden cambiar...
Zoey: Además, me pareces un tipo con buenas intenciones y espero no equivocarme contigo.
Zoey: Ahora vamos, come algo.
Franklin: Sí, está bien...

Zoey abre la puerta y, junto con Franklin, se dispone a entrar a la casa. Sin embargo, la Bobcat XL de Willy regresa a la granja y el conductor del vehículo toca el claxon llamando la atención de los dos muchachos.

Zoey: ¡Papá, volvieron!

En la habitación, Charlie, Michael y Amanda escuchan el grito de Zoey y deciden salir afuera para recibir a los viajeros. En cuanto sale de su habitación, Charlie da órdenes a los demás integrantes de la casa.

Charlie: ¡Caron, Ellie, Tommy! Preparen todo para operar.
Charlie: Voy a buscar el equipo.

Michael, Amanda, Charlie, Franklin, Zoey, Lamar y Molly se encuentran afuera, esperando a que el vehículo llegue. En cuanto la Bobcat aparca frente a la casa, todos se sorprenden de que el único que baja del vehículo sea Trevor. Este entrega las mochilas a Charlie, quien se encuentra preocupado por Willy.

Charlie: ¿Dónde está Willy?

Trevor simplemente baja la cabeza, dejando más que en evidencia el estado de Willy. Charlie se entristece por el suceso, pero decide que lo mejor es hacer la operación.

Charlie: Demonios, será mejor que su familia no se enteren todavía
Charlie: Voy a necesitar a Carol para la operación...

Charlie, llevando ambas mochilas consigo, ingresa a la casa para continuar con la operación de Tracey. Mientras tanto, todos los miembros del grupo observan a Trevor, quien decide contar la historia de la muerte de Willy.

Trevor: Estábamos en un grave peligro.
Trevor: Los caminantes nos estaban rodeando...
Trevor: Él dijo que me cubriría para que yo vaya primero...
Trevor: Me quedé sin munición, perdí mi escopeta...

Durante el relato de Trevor, Zoey intenta contener las lágrimas y Molly la abraza para consolarla.

Trevor: Yo seguí adelante, y cuando miré hacia atrás...

Trevor deja en suspenso la historia, dejando las cosas claras con respecto a la muerte de Willy. Trevor baja la cabeza en señal de duelo, pero Michael se acerca a él y, para sorpresa de todos, lo abraza.

Michael: Gracias, amigo...
Trevor: Gracias a Willy pude volver.
Trevor: Ahora solo nos queda esperar.

Nuevamente en la carretera, Lester se encuentra en el Camper, esperando con gran preocupación el regreso de Tyler y Louise. El hombre permanece sentado en un banco por varios minutos, en silencio, observando de a momentos a Karen durmiendo en la cama, hasta que oye unos golpes provenientes del techo.

Henrique: Oye, volvieron.
Lester: Eh, cabrón, para. Que la pobre mujer por fin se durmió.

Louise ingresa al Camper, encontrándose cara a cara con Lester.

Louise: Lester... ¿Qué haces despierto?
Lester: Quiero darte esto.

Lester extiende su brazo derecho, mostrando la pistola de la mujer en su mano.

Louise: ¿Qué es esto?
Lester: Creo que hice mal en quitarte el arma.
Lester: No es decisión mía lo que quieras hacer...
Lester: Nunca debí meterme.
Louise (Tomando el arma): Gracias, Lest.
Lester: Lo siento.
Louise: No hay nada que perdonar, amigo mío.

Por otra parte, fuera del vehículo. Tyler se encuentra hablando con Henrique y Luis, quienes aún se encontraban en el techo, con respecto a la búsqueda de Stacy.

Luis: ¿Y cómo fue la búsqueda, amigo?
Tyler: Es más que evidente, ¿no? No la hemos encontrado.
Tyler: Estoy empezando a pensar que no la encontraremos...
Henrique: No, hombre, no...
Henrique: Vamos a encontrar a esa niña, sana y salva.
Henrique: ¿Okey?

Nuevamente en la granja, Franklin se encuentra haciéndole compañía a Zoey en la cocina de la casa. Zoey se seca sus lágrimas con un pañuelo, mientras Franklin permanece junto a ella todo el rato.

Zoey: No me relacioné mucho con Willy últimamente...
Zoey: Pero lo conozco desde hace muchos años.
Zoey: Más o menos desde que soy niña.
Zoey: Siempre ayudó a mi padre...
Zoey: Era una persona muy buena.
Franklin: Sí, no dudo de eso.
Franklin: Gracias a él, Tracey tiene la oportunidad de salvarse.
Franklin: Entonces... ¿A quién más perdiste?
Zoey: Mi madre, mi hermano recién nacido... Mi madrastra, mis dos hermanastros, Zac y Amber...
Zoey: Lo más doloroso fue enterarnos de que un loco asesinó a Zac en su fiesta de graduación...

Un rato más tarde, Charlie sale al pórtico de la casa, donde se encuentra con Michael, Amanda, Jimmy y Molly. Charlie procede a darles una buena noticia a los familiares de Tracey, dada al éxito de la operación.

Michael: ¿Y qué tal salió todo?
Charlie (Ofreciéndole la mano a Michael): Fue complicado, pero salió todo bien.

Todos los miembros de la familia De Santa y Molly se ponen eufóricos y se muestran agradecidos con Charlie, sobre todo Michael, quien, en un acto impulsivo pasa de darle la mano a Charlie y, en cambio, le da un abrazo. Charlie le regresa el gesto, dándole unas cuantas palmadas a la espalda del hombre, para que luego este termine por apartarse repentinamente.

Michael: Lo siento, fue por el momento... Yo no soy así...
Charlie: Descuida, yo te entiendo como padre.
Charlie: Pueden ir a verlo si desean...
Charlie: El problema ahora es... Decírselo a Carol y Tommy.
Michael: Yo iré contigo, no les dirás solo.
Michael: Él murió por mi hija, y lo justo es que yo también esté allí.

Trevor entra a la casa por la puerta trasera, encontrándose con Zoey en la sala, y esta le entrega un toallón para luego indicarle la ubicación del baño.

Zoey: Ten, lo mejor sería que te des una ducha ahora.
Zoey: En el baño de arriba te dejé algo de ropa. Es de Willy... Así que te quedará bien.
Trevor: Gracias.
Zoey: Sube por las escaleras, derecho por el pasillo, la tercera puerta.
Trevor: Bien, bien...

Ya en el baño, Trevor prepara su ducha. El vapor del agua caliente se esparce por todo el lugar, mientras que Trevor se ve en el espejo que poco a poco se va empañando. Los recuerdos de los últimos momentos de Willy comienzan a venir a su cabeza. De regreso al hospital. Willy dispara el arma de Michael contra los caminantes más cercanos. Trevor lo lleva, pero ya se nota cansado y llevar a Willy le parece un retraso. Las cosas se complican cuando el cazador se queda sin munición después de haber disparado las 12 balas de la pistola de Michael.

Willy: Mierda...
Willy: Están muy cerca.
Trevor: A este paso no vamos a salir jamás con vida.
Willy: ¿Qué vamos a hacer?

En ese momento, Trevor se detiene y se aparta de Willy. El cazador lo mira extrañado, mientras Trevor saca el revólver pesado de su bolsillo y se voltea para disparar a los caminantes.

Willy: ¿Qué diablos haces?

Tras pensarse lo que haría, Trevor termina cambiando de parecer y mira fijamente a Willy.

Trevor: Lo siento, amigo. Pero no queda de otra.

Trevor dispara a la pierna sana de Willy, causando que este caiga al suelo de inmediato. Trevor toma la mochila de Willy y decide seguir su camino, pero el cazador es más rápido y lo toma de la pierna, haciendo que él también caiga.

Trevor: Suéltame, hijo de puta...
Willy: Traidor de mierda...

Trevor, en un acto de zafarse, le brinda una patada rápida al rostro de Willy. El cazador se queda medio aturdido, mientras ve como Trevor se pone de pie y toma ambas mochilas para salir corriendo del lugar. Mientras huye, Trevor voltea hacia atrás para ver con horror como los caminantes se abalanzan sobre Willy. El cazador grita de dolor mientras los caminantes lo desmembran y lo devoran sin piedad alguna mientras lo ve a Trevor abandonándolo cruelmente. El recuerdo finaliza y Trevor vuelve en sí. Abriendo un cajón, el hombre encuentra una rasuradora, tomándola sin pensarlo. El espejo se empaña por completo, mientras Trevor se afeita el cabello de la cabeza, rapándose totalmente. Una vez que termina, Trevor despeja el vaho del espejo pasando su mano, viéndose con su nuevo estilo, además de destacar una mirada profundamente perturbada.

Capitulo 5: Se busca

El sol sale en la granja Collins. El gallo cacarea a las 6:00 de la mañana y Charlie despierta en el sofá, pero permanece acostado, recordando los momentos que vivió con Willy. Unas horas más tarde, el resto del grupo que se encontraba en la carretera están acercándose a la granja, con Tyler montado en su motocicleta dirigiendo al Camper, el Zentorno, el Bodhi y el Tailgater. Por otro lado, James se encuentra en la habitación de Charlie, haciéndole compañía a Tracey, quien ya se encuentra consiente.

Jimmy: Tuviste que haber visto la cara de papá...
Jimmy: Él estaba... Totalmente aterrado.
Jimmy: En fin, Trace, ¿qué se siente que te dispare?
Tracey: Pues... Sentí un dolor fuerte en el pecho, y luego nada...
Jimmy: ¿Cuál de los dos pechos?
Tracey: Qué gracioso, idiota...

En ese momento, Michael entra a la habitación, viendo por fin a Tracey despierta. El hombre de familia se alegra de ver sana y salva a su hija, y esta lo mira con una gran sonrisa dibujada en su rostro, algo que extraña a su padre.

Michael: ¿Por qué esa sonrisa, Trace?
Tracey: Gracias, papi.
Tracey: Jimmy me contó qué hiciste cuando me dispararon.
Michael: Es lo que haría cualquier padre.

Michael, Tracey y Jimmy se miran entre ellos, compartiendo sonrisas que expresan la felicidad de los tres. En ese momento, Lamar abre la puerta de la habitación, llamando la atención de todos allí dentro.

Lamar: Que bueno verte bien, Tracey.
Tracey: Gracias.
Lamar: Mike, los demás ya están aquí.

Michael y el resto de los habitantes de la granja salen hacia afuera, viendo Tyler y los demás llegando a la granja. Luego de que todos los vehículos estacionen frente a la casa, todos se acercan a Michael, preguntándose por el estado de Tracey.

Louise: ¿Cómo está tu hija, Michael?
Michael: Ella está bien, fuera de peligro. Pero débil.
Michael: Serán uno o dos días de reposo.
Lester: Al menos una noticia buena dentro de todo...
Charlie: Ya que tu hija fue salvada, Michael...
Charlie: Willy dio su vida por esto, y yo sé que se merece que ustedes estén en su funeral.
Charlie: Lo realizaremos en unos minutos.
Michael: Cuenta... Cuenta con nosotros.

Más tarde, ya todos reunidos a unos cuantos metros de la residencia Collins debajo de un árbol, todo el grupo de Michael, con la obvia excepción de Tracey, asiste al funeral de Willy organizado por su familia y los Collins. Charlie, vestido con un traje negro y sosteniendo una Biblia, reza unas palabras en memoria de su difunto amigo, mientras los miembros de la granja colocan piedras en su tumba improvisada.

Charlie: Bendito seas, Dios. Padre de nuestro señor, Jesucristo.
Charlie: Alabado sea él por el regalo de nuestro hermano, William Foster, por su hermosa vida y por su personalidad más que generosa.
Charlie: Willy... Un hombre que dio la su vida para salvar a una joven mujer...
Charlie: Te agradecemos, Dios, por la paz que le brindaste en tus brazos.
Charlie: Vivió como murió, con dignidad.

Tras finalizar sus palabras, Charlie mira a Trevor, quien se encontraba con la mirada perdida durante todo el funeral.

Charlie: Trevor...
Trevor: ...
Charlie: ¿Trevor?
Trevor (Mira a Charlie): Oh... ¿Sí?
Charlie: ¿Estás bien?
Trevor: Sí, solo... Pensando...
Charlie: Tuviste una noche difícil y lo comprendo...
Charlie: Pero en verdad me gustaría que puedas decir unas palabras por Willy.
Trevor: No... Yo no soy bueno para estas cosas, probablemente se me vaya la lengua y...
Carol: Por favor...

En ese momento, Trevor aparta sus ojos de Charlie y ve hacia la izquierda del granjero, encontrando a una destrozada Carol, quien es contenida por Ellie y Tommy. Carol, entre lágrimas, intenta convencer a Trevor de que diga unas palabras en honor a su difunto esposo.

Carol: Tú fuiste el último en verlo, y compartiste sus últimos momentos.
Carol: Por favor... Necesito escuchar... Necesito escuchar que él no murió en vano.
Trevor: Bien...
Trevor: Yo estaba muy cansado, tuve que hacer un camino más largo que Willy, y él no me abandonó...
Trevor: Me esperó mientras se encargaba a los caminantes.
Trevor: Cuando nos encontramos, huimos... Pero estábamos rodeados...
Trevor: No sabíamos qué hacer.
Trevor: Entonces él me dijo: "hay que salvar a esa chica".
Trevor: Me puso su mochila en mis hombros y me dio un empujón. Él se ofreció a cubrirme... Dijo que estaría cubriendo la retaguardia.
Trevor: Pero di unos cuantos pasos y miré hacia atrás... Él nunca me siguió...
Trevor: Se quedó en su lugar... Eligió morir como un hombre.

Trevor finaliza sus palabras y decide tomar una de las piedras, acercándose a la tumba de Willy para dejarla encima de esta.

Trevor: Si no fuera por Willy, nunca hubiera sobrevivido.
Trevor: Y eso también se aplica a Tracey...
Trevor: Willy no murió en vano...
Trevor: Él murió de pie como un héroe, y gracias a ello Tracey fue salvada.
Trevor: Si alguna muerte tuvo sentido, fue la de él.

Más tarde, ya en pleno mediodía, el grupo decide organizarse para reiniciar la búsqueda de la niña desaparecida. Zoey provee de un mapa al grupo para que puedan guiarse mejor, apoyándolo en el capó del Tailgater de Michael, y Charlie también está con ellos para indicarles los puntos donde la niña pudo haber ido.

Michael: Esto es perfecto...
Michael: Podemos dividirnos las zonas y buscaremos en grupos.
Charlie: Eso sí, pero tú no puedes ir.
Charlie: No te permitiré salir de la granja, has dado mucha sangre. Estando mucho tiempo bajo el sol podrías desmayarte quién sabe donde...
Trevor: Yo haré un peritaje alrededor de la granja, tenemos que asegurarnos de que todo sea seguro, Michael puede acompañarme.
Luis: Le dije a Karen que iríamos a la carretera para ver si Stacy regresó, en cuanto regresemos estoy dispuesto a buscar a la niña.
Molly: Yo iré con ustedes.
Henrique: Supongo que el resto del grupo debe ya colocar las tiendas e instalarse un poco.
Tyler: Supongo que entonces quedo yo...
Tyler: Volveré al arroyo, hay territorio inexplorado.
Tyler: ¿Podría prestarme un caballo, Charlie?
Charlie: Eh... Supongo que sí.
Charlie: Puedo proveerte de un caballo.
Tyler: Gracias.
Trevor: Hay otra cosa que quería hablar, Charlie.
Trevor: Willy dijo que la única arma que había aquí era el rifle que tenía.
Trevor: No podemos andar con cuchillos con esas cosas rondando por allí.
Trevor: En casos extremos, necesitaríamos que todos sepan usar armas.
Charlie: De hecho, yo... Preferiría no usar armas en mi propiedad.
Charlie: Nos arreglamos hasta ahora sin armar un campamento militar.
Trevor: Mira, si hubiera una horda por aquí...
Michael: No... Nosotros somos huéspedes aquí. Es propiedad de Charlie y aceptaremos sus órdenes.

Michael, tras decir estas palabras, le hace un gesto al grupo para que dejen las armas sobre el capó del Tailgater. Trevor, a regañadientes, acepta esta decisión y deja el revólver pesado. El resto del grupo hace lo mismo y dejan las armas encima del coche.

Trevor: Okey, aceptamos que nadie portará armas aquí.
Trevor: Pero sí te pedimos que haya un guardia con el rifle, Charlie.
Charlie: Puedo concederles eso, aunque es en vano, ya que estas tierras son muy tranquilas.
Michael: Gracias, de esta forma, los nuestros se sentirán más seguros.

Tyler se retira para alistarse para su búsqueda, mientras que Trevor también se retira para iniciar su peritaje.

Trevor (A Michael): No te atrases, vago de mierda.
Michael: Sí, sí, en un minuto te alcanzo.
Zoey: Papá, el grupo de Michael no tienen lo suficiente para reponer lo que hemos gastado en Tracey.
Zoey: Debería ir al pueblo para buscar más.
Michael: No irás a donde fue Trevor, ¿no?
Zoey: No, hay una farmacia a 3 kilómetros de aquí, en la dirección contraria a Montgomery.
Zoey: Ya he ido antes, no hay peligro...
Michael: Bien, pero no irás sola.
Zoey: No te preocupes, ya tengo a mi compañero.
Michael: ¿Quién...?

Sin haber escuchado la pregunta de Michael, Zoey se aleja de él y su padre, en busca de su compañero. Por su parte, Tyler, ya en el establo, saca al caballo del mismo lugar y se prepara para salir. No obstante, Louise llega y se acerca a él.

Tyler: ¿No tienes nada qué hacer?
Louise: Nope, mi tienda ya está armada, ¿y tú?
Tyler: Iré a buscar a Stacy.
Louise: Iré contigo.
Tyler: No, solo estoy mejor.
Louise: ¿Estás seguro? Creo que tú y yo somos un buen equipo... Digo... Mira si te encuentras a esos tipos de anoche...
Louise: Podrían ser peligrosos.
Tyler: En ese caso, lidiaré con ellos. Dudo que seas de ayuda con tu puntería espantosa.
Louise: Idiota...
Tyler: Cuando vuelva, te enseñaré a disparar, ¿de acuerdo?
Louise: Ey... No entiendo porqué haces esto, Ty.
Tyler: ¿A qué te refieres?
Louise: Creí que estarías buscando a tu hermano a estas alturas.
Tyler: Nah, ese plan se fue a la mierda con él.
Tyler: Ahora no tengo nada mejor que hacer.

Tyler se monta en el caballo y parte en busca de la niña perdida, bajo la atenta y preocupada mirada de Louise. Por su parte, Franklin se encuentra armando su tienda silenciosamente, en cuanto Zoey aparece delante suyo, llamando su atención.

Zoey: Cuando te vi me dio la impresión de que eres rápido y sabes defenderte.
Franklin: Eh... ¿Qué...?
Zoey: Debo ir a un lugar, ¿te apuntas?
Franklin: Sí, claro. Cuando quieras, estoy contigo.
Zoey: Genial, prepárate, iré a buscar el auto.

Zoey se aleja de Franklin y va en busca de su auto, mientras este se queda mirándola con cierta incertidumbre. Mientras tanto, en el cobertizo, Lamar y Molly sacan unos cuantos recipientes del lugar, llevándose tres cada uno en dirección al campamento.

Lamar: ¿Viste como miraba Franklin a la blanquita?
Molly: ¿Cual "blanquita"?
Lamar: Perdona, es una costumbre, jeje...
Lamar: La hija del granjero.
Molly: Oh, sí, sí...
Molly: ¿Qué hay con eso?
Lamar: Sólo lo estoy comentando.
Molly: Bien, amigo... Supongo que yo también me doy cuenta, es demasiado obvio, ¿no lo crees?
Lamar: Apuesto que no llegarán a nada.
Molly: ¿Por qué?
Lamar: Porque F no es precisamente el tipo que sabe seguir el juego a las difíciles, y esa chica no tiene pinta de ser una fácil, ¿me explico?
Molly: Supongo...
Molly: Pero seguro no has estado atento a todo.
Lamar: ¿Hum?
Molly: La hija del granjero, también tiene sus ojos puestos en Franklin, amigo mío.

Molly y Lamar, ahora en silencio, siguen su camino hacia el campamento. Por otro lado, Trevor y Michael realizan un peritaje de seguridad, recorriendo el bosque alrededor de la granja, viendo que las cosas por allí son muy tranquilas.

Michael: Todo muy tranquilo por ahora.
Trevor: Sí...
Trevor: ¿Necesitas descansar?
Michael: Estoy cansado... Pero descansaré en la granja.
Trevor: ¿Y cuál es el plan, Mickey?
Trevor: Es decir... Si encontramos o no a la niña, ¿qué vamos a hacer?
Michael: Vamos a encontrar a la niña...
Trevor: Ya... Supongo.
Michael: ¿Qué quieres decir? ¿No confías en mi?
Trevor: Mira, Mickey, estamos buscando a Stacy hace ya tres días, ¿de acuerdo?
Trevor: No puede ser que estemos buscando a una persona tanto tiempo y esta no aparezca.
Michael: Quizás esté escondida...
Trevor: Quizás ya esté deambulando en otra dirección a nosotros.
Michael: Vamos a encontrarla, T. Te lo aseguro.
Trevor: Está bien, de acuerdo... Pero, ¿qué haremos?
Michael: Estoy pensando en hablar con Charlie.
Michael: Esta granja... Haciendo esta ronda no hemos encontrado ningún problema.
Michael: Yo creo que este sería un buen hogar para nosotros.
Trevor: Sí, supongo que sí.
Michael: Tu puedes irte si así lo deseas, T.
Trevor: OH... ¿Tan rápido te quieres deshacer de mi? ¿Salvo a tu hija y así me lo pagas? ¿Te olvidaste que estamos en pleno Apocalipsis y tenemos que atravesarlo juntos?
Michael: Está bien, Trevor... Como tú quieras.
Michael: No quisiera que te vayas, digo, te necesitamos.
Michael: Pero decía que si tienes otros planes, eres libre de hacer lo que quieres.
Trevor: ¡Ah! Puto gordo cabrón, ahora me haces sentir mal...
Trevor: No, no pensaba irme de momento, amigo.
Trevor: Me quedaré contigo hasta el final, como los mejores amigos deben hacerlo.

Michael y Trevor continúan haciendo la vigilancia alrededor de la granja por un rato más. Pasados unos 15 minutos, aproximadamente, Zoey tiene listo su Intruder en el camino que lleva a la salida de la granja. Por otra parte, Franklin guarda una navaja en su bolsillo trasero y se prepara para irse, en cuanto llega Joni para entregarle una hoja con las cosas que el grupo necesita.

Joni: Aquí están las cosas que necesitamos.
Franklin: Bien.
Joni: (Saca otra hoja de su bolsillo): Eh... Esto...
Joni: Es algo que yo necesito, por eso lo escribí aparte.
Franklin: (Toma la hoja) Okey.
Joni: Es completamente personal, así que necesito que seas discreto, por favor.
Franklin: Sí, como desees.
Franklin: Pero necesito que me respondas... ¿Dónde lo encuentro?
Joni: En la... Sección de higiene femenina.
Franklin: Bien.
Franklin: ¿Y qué es?
Joni: Preguntar no es algo muy discreto, Frank.
Franklin: Oh, perdona...

Franklin finalmente se marcha en dirección al vehículo de Zoey, mientras que Joni se queda donde está. Al no haber nadie rondando por ahí, Henrique se abalanza sobre Joni y la toma desprevenida, asustándola nuevamente.

Joni (En tono alterado): ¡Hijo de puta, casi haces que me cague del susto!
Henrique: ¡Ja, ja, ja!
Henrique: Oye, baja la voz... A no ser que quieras alertar a alguien.
Henrique: Escucha, Luis ya se fue con Karen y Molly, así que tenemos un tiempo para nosotros.
Henrique: ¿Quieres revolcarte conmigo?
Joni: No... No, Henrique...
Henrique: Oh, vamos, no te hagas la difícil. ¿No recuerdas el campamento, los Laboratorios Humane o el bosque?
Joni: Sí, la pasamos bien, pero creo que eso ya acabó.
Henrique: ¿Qué carajos dices?
Joni: Escucha, Henrique... Ya no puedo seguir haciendo esto...
Joni: No después de lo que hablé con Luis...
Henrique: Pues que Luis se vaya a la mierda.
Henrique: Además, recuerda que aún tenemos pactado algo, ¿no?
Joni: ¿De qué hablas?
Henrique: En cuanto todos estos idiotas estén desprevenidos, tomaremos todo y nos largaremos de aquí.
Joni: No...
Henrique: ¿Qué te pasa ahora, mujer? Ayer estabas enteramente conmigo... Y hoy...
Joni: Y hoy me he puesto a pensar que no estuve haciendo bien.
Joni: Vete a la mierda, Henrique.

Joni, molesta con el dominicano, se marcha rápidamente hacia una ubicación desconocida. Por otra parte, Tyler llega al final del arroyo, el mismo que anteriormente habían visto, y se baja del caballo, decidiendo inspeccionar a pie. Tras avanzar unos cuantos metros, el policía logra ver huellas, y, tras echar un breve vistazo, descubre que son huellas de un hombre adulto.

Tyler: ¿Caminantes? ¿O vivos?

En ese instante, en el momento de mayor incertidumbre para Tyler, unos cuantos disparos cercanos se oyen y el policía se alerta. Tyler intenta regresar al caballo, pero este huye despavorido al escuchar los disparos provenir de un lugar tan cercano al suyo. Debido a esto, Tyler no tiene más opción que correr en dirección opuesta a la granja, escapando de los posibles maleantes. Tras esconderse detrás de un árbol lo suficientemente ancho para esconderlo por completo, Tyler comienza a pensar en las posibilidades que tiene de regresar a la granja sin ser visto por estos hombres.

Tyler (En su pensamiento): Realmente no tengo muchas opciones. Tengo que vigilar que no se traten de malhechores. Podrían necesitar ayuda...

Tyler, pensando bien en lo que haría con respecto a estos sujetos, se voltea para seguir caminando. No obstante, el policía es sorprendido después de que cinco sujetos lo rodeen, apuntándole con pistolas, escopetas y subfusiles. Estos tipos se caracterizan por poseer todos rasgos mexicanos, además de gafas de sol y unos pañuelos de color aguamarina en sus cabezas. Uno de ellos, que parecía ser el jefe, se acerca a Tyler, mientras que este simplemente tira la ballesta al suelo.

Jefe maleante: Así me gusta, vato.

En ese momento, otro de los maleantes se acerca por detrás a Tyler y lo noquea de un golpe con un bate de béisbol. Mientras tanto, Michael, ya habiendo regresado de hacer su peritaje, se reúne con Charlie en el pórtico de su casa. El granjero le ofrece a Michael un refresco de naranja.

Charlie: ¿Tienes sed?
Michael: No, gracias, estoy bien.
Charlie: ¿Y todo bien allí afuera?
Michael: Sí, estamos seguros por el momento.
Charlie: Es bueno oír eso.
Charlie: Para ustedes, debe ser extraño tener tanta paz.
Michael: Es satisfactorio.
Charlie: Es por eso que se me hace difícil decir esto, Michael... Pero usualmente no recibimos gente por aquí.
Charlie: No quiero que crean que se quedarán aquí para siempre.
Charlie: Yo solo espero que, cuando encuentren a la niña perdida y tu hija esté lista para viajar, sigamos caminos distintos.
Michael: Yo... Justamente quería hablar de eso.
Michael: Te me has adelantado, así que simplemente te pediré que... Lo reconsideres.
Charlie: No creo que haya que reconsiderar nada.
Michael: Pues yo sí, Charlie. Nos has pedido que nos vayamos, creo que deberías reconsiderarlo.
Michael: Si tan solo supieras como son las cosas allí afuera... Te lo pensarías dos veces antes de echarnos.
Charlie: Yo no los estoy echando.
Charlie: Me estás poniendo en un lugar que me incomoda mucho.
Michael: No quiero presionarte, Charlie. Pero es el primer lugar en el que estamos seguros en días.
Michael: Perdimos un campamento, perdimos gente... El lugar donde creíamos que encontraríamos paz... Voló en pedazos...
Michael: Esta gente busca respuestas en mi, Charlie... Yo estoy muy presionado, y desearía no tener que cargar con eso.
Michael: Por eso te lo pido, por mi esposa, por mis hijos, por todos ellos.
Michael: Corremos un gran riesgo allí fuera. Tú lo sabes ahora, después de lo que pasó con Willy...
Charlie: A ti sí que te gusta ser directo, Michael.
Michael: Yo solo quiero que mis hijos estén a salvo.
Michael: Y siento que les fallo cada día... Antes no me solía importar el ejemplo que era para ellos.
Charlie: Pero ahora las cosas cambiaron, ¿no?
Charlie: En ese punto te entiendo, Mike.
Charlie: Yo no solía ser un ejemplo para mis hijas. Mi primera esposa lo era... Carajos, Michael, yo era todo un ebrio.
Charlie: Cuando ella murió, yo no volví a tocar el alcohol, y me convertí en un ejemplo para ellas.
Charlie: Creo que yo tenía tu edad, Michael... O solo un par de años menos.
Charlie: La diferencia es que mis hijas eran pequeñas, pero ese no es el punto.
Charlie: Todos los padres... En algún momento, nos preocupa el ejemplo que somos, fuimos y seremos para nuestros hijos.
Charlie: Te diré algo... No te prometo nada, pero consideraré el tener a tu gente aquí.
Charlie: Ahora ve a descansar.
Michael: Gracias.

Charlie apoya su mano en el hombro de Michael y procede a ingresar a su casa, mientras que Michael regresa con el resto del grupo al campamento. Por otra parte, Zoey, quien conducía el coche, y Franklin llegan a la farmacia. Tras ingresar por la puerta cuidadosamente, el dúo se asegura de que no haya ningún peligro cerca antes de empezar a buscar lo necesario.

Zoey: Veamos qué otros antibióticos quedan...
Zoey: ¿Qué más hay en la lista?
Franklin: (Le entrega la nota del grupo a Zoey) Puedes buscar esto tú.
Zoey: ¿Y qué hay de ti, holgazán?
Franklin: Iré a ver qué puedo encontrar, cosas generales... Ya sabes.

Zoey comienza a buscar los materiales exigidos por el grupo, mientras que Franklin, asegurándose de que la muchacha no lo vea, busca el estante de higiene femenina. No obstante, al dar con este estante, Franklin es sorprendido por Zoey, por lo que toma una de las cajas al azar.

Zoey: ¿Y qué tienes?
Franklin: Pues, nada importante... Solo... Cosas generales.
Zoey: (Observa la caja) ¿Condones, eh?
Franklin: Sí... ¿Eh? ¿Qué?
Zoey: ¿Tienes una novia o algo?
Franklin: (Notándose nervioso) Eh... No, para nada.
Zoey: Pues, ¿te sientes con suerte, muchacho?
Franklin: (Deja los condones en un estante) ¿Qué? No, no, no... Te lo juro, chica...
Zoey: ¿Hay algo malo conmigo?
Franklin: No, eh... ¿Qué dices? Yo no me atrevería a...
Zoey: Yo sí tendría sexo contigo.
Franklin: ¿Sí? ¿Por qué?
Zoey: ¿Quieres hacer preguntas o quieres coger?

Zoey deja de lado la mochila que utilizaba para cargar los medicamentos y se aproxima a Franklin, besándolo sin pensarlo. Franklin, aún confundido, decide seguirle la corriente a la muchacha por unos cuantos segundos, hasta que esta se aparta.

Zoey: Supongo que no solo tú te sientes solo, ¿eh?

Zoey se quita la blusa, para posteriormente quitarse el sujetador, quedando así en topless frente a Franklin. Este último ni se lo piensa y decide también desvestirse.

Franklin: A la mierda, quiero coger.

Zoey hecha una leve risa mientras ve a Franklin quitándose su camiseta. Posteriormente, ambos vuelven a acercarse para retomar el beso y, con Zoey sosteniendo la caja de los condones, ambos se recuestan en el suelo. Mientras tanto, en la carretera, se puede observar un Pinnacle azul, con un cartel en el parabrisas, en el que se puede leer la frase Stacy, quédate aquí, volveremos cada día. Por otra parte, sobre el capó de dicho vehículo, se pueden observar algunas botellas de agua y bocadillos. Junto al vehículo, se encuentran Luis, Molly y Karen, quienes observan decepcionados que la niña aún no haya regresado.

Karen: Aún no ha vuelto...
Luis: Ya regresará, Karen.
Luis: La encontraremos a ella, o ella nos encontrará a nosotros. Estoy seguro de ello.
Molly: Sí, ten fe, Karen. Ya verás que tu hija volverá sana y salva.

Cae el atardecer en la granja Collins. El grupo se reúne junto al Tailgater de Michael para discutir acerca de la búsqueda de Stacy. Sin embargo, el foco de atención de la reunión es la ausencia de Tyler, ya que este había salido hacía ya horas.

Michael: Es extraño que Tyler todavía no regrese, ¿qué habrá pasado?
Franklin: Quizás se quedó buscando más tiempo.
Tony: Quizás se extravió.
Lester: No, lo dudo muchísimo.
Lester: Tyler es un tipo que sabe ubicarse hasta en el mismo desierto.
Lester: Es extraño que esté tardando tanto.
Lester: Ni en el campamento, cuando salía a cazar tardaba tanto...
Luis: Eso es cierto, amigo, el poli nunca ha tardado tanto para hacer sus tareas.
Luis: Algo le tuvo que haber pasado.
Michael: Bien, pero ahora es arriesgado estar allí afuera.
Michael: Tyler aún tiene tiempo de regresar.
Michael: Mañana, si no regresa, alguien o algunos tendrán que ir al arroyo para buscarlo.
Louise: ¿Y si simplemente quiso abandonar el grupo?
Louise: No te olvides que tiene que buscar a su hermano.
Michael: Es una opción que puedo considerar, pero hasta no saber qué ocurrió con él, no podemos hacer planteos así como así.
???: Disculpe, señor Townley.

En ese momento, Ellie y Tommy aparecen detrás de Michael, llamándole la atención para tener una plática con él. Tras ver a los dos jóvenes allí, Michael, amablemente, accede a hablar con ellos.

Michael: ¿Qué pasa, chicos?
Tommy: Quisiéramos ayudar en la búsqueda.
Ellie: Sí, nosotros conocemos el área bastante bien.
Michael: ¿Y Charlie está de acuerdo con esto?
Ellie: Pues, nos dijo que podíamos preguntarte.
Michael: De acuerdo, chicos, gracias. De todos modos, mañana seguiremos con la búsqueda.
Tommy: De acuerdo.

Ellie y Tommy, luego de ser aceptados en el grupo de búsqueda, se marchan de regreso hacia la casa. Por su parte, Henrique, ya cansado de buscar a la niña y completamente irritado, comienza a hablar acerca de la reciente desaparición de Tyler.

Henrique: Esto es genial, amigo...
Henrique: Ya van desapareciendo dos, ¿y cuál será el siguiente? ¿eh?
Henrique: Creo yo que hay que dar mayor énfasis en la búsqueda de Tyler, ya que por lo menos... Sí sabemos donde puede estar.
Luis: ¿Qué te pasa, Rique?
Henrique: Estoy cansado de esta mierda, gente. ¿Ustedes no?
Henrique: Solo piensen en lo que hacemos, ¿alguno lo hace?
Henrique: Estamos buscando a una niñita que lo más seguro es que ahora mismo esté muerta.
Michael: ¿Y tú crees que deberíamos dejar de buscarla?
Henrique: No es mi decisión, viejo...
Michael: Te lo estoy preguntado, Henrique.
Henrique: Se trata de supervivencia, ¿no? Todo esto... Se resume en sobrevivir, Michael.
Henrique: Pero tú nos estás exigiendo cada vez más. Nosotros aquí intentando salvar vidas y tú... Mandándonos a la muerte.
Michael: ¿Dices que lo de Stacy es un caso perdido?
Henrique: ¿Por qué no te pones a pensar en las cosas que pasan, estúpido?
Henrique: A tu hija la hirieron buscando a esa niña, Tyler desaparece buscando a esa niña, y encima la estamos buscando desde hace días.
Michael: Podría jurar que no te vi yendo al bosque en todos estos días.
Henrique: Es porque yo sé lo que ocurre, Mike.
Henrique: Todavía no sé qué mierdas hacemos aquí, podríamos estar en un lugar seguro, pero te centraste en buscar un cadáver...
Trevor: ¡Cállate!

En ese momento, un enardecido y completamente alterado Trevor, interviene en la discusión, saltando a favor de Michael y encarándose con un tieso Henrique.

Trevor: Escúchame bien, pedazo de mierda.
Trevor: Si quieres irte, puedes irte bien a la mierda o a donde mejor te plazca, hijo de una gran puta.
Trevor: Pero mientras estés aquí, comiendo de la mano de otros, mejor te será que cierres el pico y hagas lo que debes hacer.
Trevor: ¿Me has oído, infeliz cuatro ojos?
Henrique: Tengo un gran motivo por el que quedarme...
Trevor: (Calmándose) Okey... Entonces cerrarás la puta boca, te tomarás un tiempo para pensar, siéntate, hazte una paja, lo que sea...
Trevor: Y mejor que acates las órdenes de tu líder.

En lo que parece ser un baño abandonado, Tyler despierta luego de una larga siesta, sentado y atado de manos sobre un retrete. Encontrándose confundido y aún aturdido, Tyler intenta zafarse inútilmente de sus ataduras. Luego de poco más de un minuto, la puerta se abre y alguien encara a Tyler, y este se sorprende de ver a este sujeto.

Tyler: ¿Qué carajos...? ¿George?
George: Vaya, vaya, hermanito...
George: Es bueno verte despierto.
George: Dime, ¿te ha sentado bien la siesta?
George: Por dios, mírate... Tantos años intentando hacerte un hombre, y ahora te veo atado como una puta a punto de ser violada.
Tyler: Imbécil... ¿Dónde demonios has estado?
George: Eh... Ya sabes... Por aquí y por allá.
George: ¿Y qué tal has estado tú?
Tyler: Te he estado buscando...
George: No le mientas a tu hermano mayor... Tú te desapareciste, a la primera oportunidad que tuviste.
Tyler: Es verdad, hermano. Michael y yo hemos vuelto por ti a aquella azotea...
George: ¿Hablas del mismo Michael que me dejó esposado en esa misma azotea? ¿Ese Michael que me obligó a cortarme la mano...?
George: ¿Acaso eres su puta ahora?
Tyler: No soy la puta de nadie.
George: Lo eres, ¿no te diste cuenta? Haciendo mandados para esta gente... Idiotas, hipócritas, negros y locos.
George: Recuerda hermano, ellos no son tu gente, no son tu sangre...
George: Así que por eso... Quiero que me digas dónde está tu grupo.
Tyler: ¿Qué...?
George: ¡Quiero que me digas...!
Jefe Maleante: ... ¡Dónde está tu grupo!

En ese momento, Tyler vuelve completamente en sí, dándose cuenta de que George era solo una alucinación suya y en realidad el sujeto que estaba con él era el mismo maleante que lo había encarado previamente. Detrás de él, se encontraban otros dos maleantes con pañuelos aguamarina, pero ya sin las gafas de sol, llevándolas colgadas en sus camisetas blancas.

Jefe Maleante: ¿No quieres hablar?
Jefe Maleante: Pues qué lastima que no quieras colaborar...
Tyler: ¿Qué mierda quieres?
Jefe Maleante: ¿Qué acaso no me has oído ninguna palabra de lo que te dije?
Jefe Maleante: Soy "T-Bone" Hernández, y soy el líder de los San Fierro Rifa.
T-Bone: Estaba diciéndote que eres nuestra puta ahora.
T-Bone: Y a menos que quieras acabar como una puta de verdad, nos dirás donde está tu grupo.
Tyler: No tengo grupo, idiota...
T-Bone: ¿Seguro?
T-Bone: Porque juraría que el caballo que mis hombres vieron era tuyo.
T-Bone: Estás bien alimentado, aseado y todo lo que demás...
T-Bone: Así que me gustaría saber dónde es que pasas las noches.
Tyler: No tengo grupo, encontré al caballo por ahí y me dado un baño en el río.
Tyler: Solo estoy de paso, colega.
T-Bone: He lidiado con muchas ratas mentirosas, vato. ¿Crees que me engañas?
Tyler: Si no me crees te puedes ir bien a la mierda, estúpido.
T-Bone: No me faltes el respeto, gringo. (Le propina un puñetazo a Tyler)
T-Bone: Ya llegará el momento en que tengas sed y hambre y quieras hablar.
T-Bone: Hasta entonces... Nos vemos...
T-Bone: (Le da la espalda a Tyler) Llamen a Jack, quiero que vigile a este sujeto, no puede quedarse solo.

T-Bone y sus hombres proceden a marcharse del lugar, dejando solo a un confundido Tyler, quien se queda pensando en una forma de escapar de los San Fierro Rifas.

Tyler: Puta madre... ¿Y ahora qué?

En la granja Collins, Zoey se encuentra tocando la guitarra en el pórtico de la casa, en cuanto llega Franklin, escuchando la canción que la joven mujer estaba tocando. En cuanto Zoey se percata de la presencia de Franklin, esta deja de tocar el instrumento y se le queda viendo, sin notarse alguna expresión en su rostro.

Zoey: ¿Se te ofrece algo?
Franklin: No, la verdad que no.
Franklin: Es solo que escuché cómo tocabas la guitarra y me gustó, ¿sabes?
Zoey: Oh, pues gracias, Franklin.
Franklin: Sí...
Franklin: Oye... Todavía tengo algunos condones.
Franklin: ¿Quieres hacerlo de nuevo?
Zoey: Eh... Mira, Franklin... La pasamos muy bien en la farmacia... Diría MUY BIEN, pero solo fue sexo de una vez... ¿Sí?
Franklin: Ah, pues... Claro, como quieras.
Zoey: Te veo al rato, tengo que preparar la cena.

Zoey ingresa a la casa, dejando solo a un confundido a Franklin, que, después de unos cuantos segundos, decide darse la vuelta y marcharse. No obstante, Charlie sale de la casa y ve al muchacho parado frente a él, por lo que decide hablarle.

Charlie: Eh, chico... ¿Cómo te llamas?
Franklin: Franklin... Franklin Clinton.
Charlie: Bien, Franklin.
Charlie: Supongo que ya sabes quién soy...
Franklin: Sí... Charlie, ¿verdad?
Charlie: Así es, muchacho.
Charlie: Escucha, iba a ir a hablar con Michael, pero...
Charlie: Te vi aquí, así que ¿puedes darle un mensaje a él y al resto del grupo?
Franklin: Seguro, dime.
Charlie: Están invitados a cenar a nuestra casa esta noche.
Franklin: De acuerdo, Charlie. Gracias por la invitación.
Franklin: Ahora les diré a los demás.
Charlie: Por favor, y gracias, Franklin.

Capitulo 6: Secretos y mentiras

La noche está al caer en la granja Collins, y un sospechoso Tommy se encuentra cerrando con candado el granero, que se encontraba a unos cuantos metros de la casa. El muchacho sostiene con una mano una especie de correa, la cual lleva con él hasta el cobertizo, donde la deja para después ir a la residencia Collins. Un rato más tarde, en la casa, la cena entre los integrantes de la residencia Collins y el grupo de Michael se lleva a cabo, en completa armonía, pero también en varios silencios incómodos. Franklin, Zoey, Ellie y Tommy están sentados en una mesa aparte, debido a que la mesa grande, extendida con otras mesas, ya fue ocupada por los demás. Mientras comen, Zoey pasa una nota y un lapiz por debajo de la mesa a Franklin, quien la toma y la lee.

Franklin (Leyendo en su mente): ¿Hoy? ¿Dónde?

Franklin, percatándose de inmediato de lo que se trata la nota, comienza a escribir el lugar donde él y Zoey se encontrarían después de la cena. La actitud de Franklin hace que Charlie sospeche de él, por lo que mira a Zoey con suma seriedad. No obstante, Lester decide romper el hielo de la callada cena.

Lester: Ey, acabo de ver una guitarra muy bonita.
Lester: ¿De quién es?
Carol: Era de Willy...

Escuchar el nombre de Willy hace que Trevor comience a sentirse incómodo, algo que Lester nota con tan solo verle.

Charlie: Además tocaba muy bien...
Charlie: Por cierto, Michael, ¿no falta aquí uno de los tuyos?
Michael: Sí... Tyler.
Michael: Seguro habrá decidido pasar la noche en el bosque.
Michael: Es el que más ganas le está poniendo a la búsqueda.

Poco después de que la cena finalizara, Michael, Trevor, Franklin, Luis, Lester, Louise, Henrique y Ron regresan al campamento, mientras que Amanda, Molly y Karen ayudan a las mujeres de la casa a lavar los platos sucios. En eso, Charlie se acerca a Zoey, quien se encuentra limpiando la mesa.

Charlie: Hija...
Zoey: ¿Qué pasa, papá?
Charlie: Me gustaría saber qué pasa contigo y con ese Franklin?
Zoey: Nada, solo somos amigos.
Charlie: Preferiría que no lo fuesen.
Charlie: Ya tengo bastante con vigilar a Ellie y Tommy...
Charlie: Yo sé que andan en algo...
Zoey: Ya no tienes que vigilarme, papá, ya no soy una niña.
Charlie: Eso es verdad, y por eso no quiero que actúes como una.
Charlie: Eres una mujer, pues actúa con madurez.
Charlie: No hagas las cosas más difíciles de lo que son.
Zoey: Creo que ya soy lo bastante mayor como para tener esta discusión, ¿no lo crees?

Zoey, ya terminando de limpiar la mesa, abandona el comedor y se dirige a la sala, donde se dispone a ver la nota. La muchacha se horroriza al ver que Franklin había puesto el granero como lugar para encontrarse. La muchacha sale disparada de la casa, dirigiéndose al granero. Por otra parte, Franklin, llevando unos acolchados en sus brazos, llega a la puerta del granero, la cual, para su mala suerte, se encuentra cerrada con un candado.

Franklin: Carajos...

Debido a esto, Franklin, buscando un sitio para ingresar, encuentra una escalera del lado izquierdo del granero, que lleva a una puerta en el segundo piso. Franklin arroja la colcha al segundo piso y sube las escaleras. Nada más ingresar al interior del granero, Franklin comienza a percibir un olor nauseabundo, como si de algo podrido se tratase. Inspeccionando el lugar, Franklin se espanta al ver una gran cantidad de caminantes merodeando el el primer piso del granero, por lo que decide marcharse inmediatamente, pero al darse la vuelta y regresar hacia la puerta por donde vino, ve a una agitada Zoey plantada frente a él.

Zoey: Se supone que no deberías haber visto eso.

A la mañana siguiente, Charlie, llevando un sombrero de paja, continúa trabajando en su huerta. En ese momento, Carol pasa al lado suyo, arrastrando una carretilla, en la que llevaba varias gallinas metidas en un saco. Charlie y Carol se miran simultáneamente, con gestos de preocupación, y Carol prosigue su camino, dirigiéndose al granero. No obstante, en su camino hacia el lugar donde están encerrados varios caminantes, la mujer ve al caballo que se había llevado Tyler regresa a la granja, galopando hacia el establo. Charlie también se percata de esto y, preocupado, decide ir en dirección al campamento. Luego, Carol, ya encontrándose dentro del granero, en el segundo piso, vacía el saco al arrojar a las gallinas a los caminantes. Los muertos vivientes, sin siquiera pensarlo, rodean rápidamente a las gallinas y comienzan a devorarlas sin piedad. Carol, incapaz de ver lo que ocurre con las aves, se marcha del granero rápidamente. Por otra parte, Michael, Trevor, Luis, Lamar, Louise, Lester y Molly hacen planes para continuar con la búsqueda de Stacy.

Michael: Bien, supongo que no estamos contando con Tyler hoy tampoco...
Michael: Podemos ir en su misma dirección y ver qué paso.
Michael: Pero también tenemos que centrarnos en Stacy, es mucho más vulnerable con Ty.

En ese momento, un alarmado Charlie llega con Michael y su grupo, interrumpiendo su reunión.

Charlie: Michael, esto...
Charlie: Te traigo malas noticias.
Michael: ¿Qué pasó, Charlie?
Charlie: Creo que a Tyler pudo haberle pasado algo malo.
Michael: ¿Por qué? ¿Cómo?
Charlie: El caballo que se había llevado, acaba de regresar a la granja, pero él no está por ningún lado.
Louise: Mierda, tuvo que haber tenido algún problema.
Louise: Tenemos que ir a buscarlo.
Trevor: De acuerdo, no tenemos tiempo que perder, Mickey.
Trevor: Louise y yo iremos al arroyo a ver qué tal.
Molly: Ey, yo voy también.
Trevor: Bien, ¡es perfecto! ¡El tío T, con dos rubias buenotas en el bosque!
Molly: No te pongas pervertido, viejo.
Molly: Solo vamos a buscar a nuestro policía y la niñita perdida.
Molly: Ni te atrevas a mirarme el culo.
Louise: Sí, a mi tampoco, "tío T".
Trevor: Bien... Aguafiestas...

Trevor, Louise y Molly se alistan para ir en busca de Tyler. Mientras tanto, Franklin ve a Joni saliendo de su tienda, por lo que decide acercarse a ella.

Franklin: Ey...
Joni: Buenos días, Franklin.
Franklin: Y... ¿Qué tal ha ido?
Joni: ¿De qué hablas?
Franklin: No creas que no me di cuenta, Joni...
Franklin: Eso que me pediste era un test de embarazo...
Franklin: Tenías dudas.
Franklin: ¿Estás embarazada?
Joni: (Mira a su alrededor): Baja la voz, no quiero que nos oigan.
Franklin: Solo quiero que me lo digas, por favor... Yo puedo ayudarte.
Joni: Métete en tus asuntos, Franklin.
Joni: Déjame tranquila.
Franklin: Joni, por el amor de Dios... Estás embarazada, necesitas vitaminas, una almohada, esas cosas...
Franklin: Necesitas un ambiente seguro... Y mira dónde estás.
Franklin: ¿Luis lo sabe?
Joni: No, él no puede enterarse...
Joni: Por favor, déjame sola.
Joni: Y te pido, por lo que más quieras Franklin, que no digas nada de esto.
Franklin: No...
Franklin: Mira, si no dejas que Luis te cuida, alguien tendrá que hacerlo.
Franklin: No me molestaría hacerlo yo.
Franklin: Puedo volver al pueblo, solo dime si necesitas algo.
Joni: Necesito que cierres la boca, por favor.

Por otra parte, Michael, Luis, Jimmy y Tommy se encuentran haciendo planes para continuar la búsqueda con Stacy desde otro punto de control.

Michael: Bien, ahora que Trevor y las chicas cubren el terreno, podemos ir más allá del arroyo.
Luis: ¿Qué sugieres?
Michael: Pues...
Tommy: Perdone por interrumpir, señor De Santa, pero...
Tommy: A unos cuantos kilómetros del arroyo encontrará una zona residencial.
Tommy: Quizás pudo haber ido allí.
Michael: Genial, entonces podremos ir a revisar allí.
Luis: Yo iré.
Michael: Ve con quién más irás.
Michael: Después de lo que pasó con Tyler, nadie más saldrá solo de esta granja.
Luis: No te preocupes, iré con Jimmy.
Luis: ¿Quieres venir conmigo, amigo?
Jimmy: Eh... Creo... Sí.
Jimmy: Sí, seguro.
Luis: Bien.
Michael: Aseguren de ir pronto, antes de que las prácticas inicien.

Michael, tras ver hacia el Camper, ve a Tracey, ya de pie y hablando con Amanda. Alegre por la recuperación de su hija, Michael se acerca a estas dos.

Michael: Me alegra verte bien, Trace.
Tracey: Gracias, papi.
Amanda: Molly me dijo lo de Tyler... Que espanto...
Michael: Sí, pero bueno... T acompaña a Molly y Louise.
Michael: Así que ellas no corren mucho peligro.
Amanda: Para mi es lo contrario, están más seguras por ellas mismas que con ese monstruo.
Michael: Oh, vamos cariño... Dale otra oportunidad a T.

Cerca de la ubicación del Camper, Franklin observa el granero con unos binoculares, mientras que Zoey, trayendo una canasta consigo se acerca a él y le habla con respecto al mismo granero de la granja.

Zoey: ¿Podrías ser más obvio?
Franklin: Eh... Aún no me quedó claro porqué dejan a esos caminantes allí.
Zoey: Es algo complicado de explicar... Pero tú no lo entenderías.
Franklin: Tengo todo el día, Zoey. ¿Me puedes decir por qué tu padre esconde caminantes en el granero?
Zoey: Mira... No puedo decirte, lo siento.
Zoey: Mira, sé que es difícil, pero confía en mi, ¿sí? Por favor, no le cuentes a nadie.
Zoey: (Le entrega la canasta a Franklin) Ten, toma.
Franklin: ¿Crees que puedes comprarme con comida?
Zoey: Claro que no, pero por si no lo recuerdas, ustedes no tienen mucho alimento y es nuestra tarea alimentarlos.

Zoey le deja la canasta de comidas a Franklin y se marcha. Luego de ver a la muchacha marchándose, Franklin procede a ir al campamento y entregar la canasta al grupo. Sin embargo, nada más voltearse, se encuentra con Lester, quien posa su mirada con un pronunciado gesto de sospecha.

Lester: ¿De qué diablos estaban hablando?
Lester: ¿Hay caminantes en el granero?
Franklin: Cállate, Lester...

Franklin pasa de Lester y sigue su camino, bajo la atenta mirada llena de desaprobación por parte de este último. Por otra parte, Trevor, Louise y Molly se encuentran caminando por el bosque. El trío pasa tranquilamente por el bosque, mientras buscan indicios de la presencia de Tyler.

Trevor: Creo que esto es inútil, vine hasta aquí por sexo, no para buscar a un puto policía.
Molly: ¡Trevor, ¿qué demonios?!
Trevor: ¡Lo siento...! No puedo evitarlo...
Molly: Pues mejor que cierres el pico, maldito viejo verde.

Trevor nota la actitud nerviosa de Louise, quien camina a la vez que observa hacia todos lados y se puede notar la preocupación reflejada en su rostro.

Trevor: ¿Qué sucede, Louise?
Louise: Estoy preocupada... Eso es todo.
Trevor: No te preocupes, rubia, encontraremos a Tyler. Sano y salvo.
Trevor: Al menos él sí puede cuidar de sí mismo.
Louise: ¿Eso qué significa?
Trevor: No importa.

Por otra parte, Tyler sigue encontrándose rehén de los San Fierro Rifa. Dos hombres se encuentran a resguardo del policía, siendo estos un muchacho joven caucásico que porta la ballesta de Tyler y el otro era un hombre adulto, con apariencia mexicana, que llevaba una pistola en la mano. El entorno se encuentra en completo silencio, mientras Tyler planea como poder escapar. Mientras intenta zafarse de sus ataduras, el policía escucha que el hombre de la pistola le habla a su compañero.

Hombre de la pistola: Oye, güero, tengo que ir a mear.
Muchacho de la ballesta: Bien, ve. Yo me haré cargo del prisionero.
Hombre de la pistola: Bien, pero no la cagues, Jack.
Jack: Claro que no...

El sujeto de la pistola se marcha, mientras que el muchacho, cuyo nombre es Jack, se queda vigilando a Tyler. El policía finalmente logra zafarse de sus ataduras y decide poner en marcha su plan para escapar.

Tyler: Oye... Tengo sed.
Tyler: ¿Podrías darme algo de agua? Por favor...
Jack: Hmmm...

Después de pensárselo unos pocos segundos, Jack decide aceptar la petición de Tyler y toma su botella de agua, dándole un poco a Tyler, quien finge tener aún las manos atadas.

Jack: Pero no le digas a nadie que hice esto por t...

Apenas Jack se le acerca para darle agua, Tyler se pone de pie y golpea con toda su fuerza al muchacho, dejándolo inconsciente. Luego, Tyler se desata las ataduras de sus pies y recupera su ballesta, poniéndose en marcha para escapar. Sin embargo, apenas sale baño, Tyler se topa con el hombre de la pistola.

Hombre de la pistola: Hijo de...

Aprovechando sus rápidos reflejos, Tyler dispara una flecha al cuello del sujeto, pero para su mala suerte este hecha un disparo accidental antes de caer al suelo y morir. Tyler recupera su flecha y toma la pistola para después rápidamente echarse a correr muy rápidamente. Por otra parte, los demás Rifas escuchan el disparo provenir de los baños, por lo que todos se dirigen allí a ver qué sucedió. Para su sorpresa, encuentran al sujeto de la pistola muerto y a Jack inconsciente dentro del baño. Mientras tanto, un desorientado Tyler corre lo más rápido posible alejándose de la ubicación de los Rifas. Tras alejarse lo suficiente del asentamiento de los Rifas, Tyler se detiene a descansar, sentándose en el suelo mientras mira a su alrededor y piensa cómo volver a la granja. Por otro lado, Lamar y Karen regresan al campamento en el Buffalo de Franklin, luego de ir a la carretera. Luis aparece para recibirlos.

Luis: ¿Todavía no aparece?
Lamar: Todavía no, hermano...
Lamar: Supongo que si no la encontramos nosotros nunca más volveremos a saber de ella.
Luis: (Nota la angustia de Karen) Oye, Karen... Quédate tranquila, ¿sí? Ella volverá, sana y salva. Te lo prometo.

Mientras tanto, Un nervioso Lester camina, observando a su alrededor, acercándose lenta y discretamente al granero. Para su fortuna, no hay nadie que pueda verlo, por lo que se acerca rápidamente a la puerta del granero. Al acercarse a la puerta, Lester ve por un orificio, horrorizándose al ver una gran cantidad de caminantes deambulando del otro lado de la puerta.

Lester: Esto... Definitivamente es malo.

Pasan un par de horas, y ya son las tres de la tarde en la granja Collins. Trevor, Molly y Louise ya han regresado a la granja después de buscar sin éxito a Tyler. Franklin se encuentra haciendo vigilancia encima del Camper, sosteniendo el rifle de francotirador en sus manos, mientras observa atentamente a su alrededor. En eso, Joni llega al lado del Camper y llama la atención del vigía.

Joni: Franklin.
Franklin: (Mira a Joni) ¿Sí?
Joni: ¿Puedes bajar?
Franklin: Es mi turno de haber vigilancia, ¿qué pasa?
Joni: Necesito de tu ayuda.
Joni: Estuve pensando... Y necesito que me hagas un mandado.
Franklin: Ah... De acuerdo. Diablos, ya voy.
Joni: Te espero del otro lado del campamento, allí no habrá nadie.
Franklin: Okey.

Franklin llama la atención de Louise, quien se encontraba cerca del Camper para que lo suplante por un tiempo en la vigilancia.

Franklin: ¡Oye, Luigi!
Louise: ¡¿Qué pasa, Frankie?!
Franklin: ¿Puedes reemplazarme un rato, compañera? Tengo que... Ehhh... Tengo que ir al baño.
Louise: De acuerdo, está bien.
Louise: Ve, yo subo en un momento.
Franklin: Gracias.

Franklin baja del techo del Camper y se apresura por alcanzar a Joni en el bosque. Unos instantes después, ambos se encuentran reunidos en un lugar discreto, por lo que Joni aprovecha para entregarle una nota a su amigo.

Joni: Toma, por favor... No le digas a nadie, y quiero que seas discreto con esto.
Franklin: Está bien. Confía en mi.
Joni: Muchas gracias por esto, Frank.
Franklin: Ni lo menciones, J.

Franklin guarda la nota de Joni y se marcha en dirección a la casa de los Collins. Joni, por su parte, decide regresar al campamento y recostarse unos minutos. En el establo, Charlie se encuentra cepillando al caballo que había regresado previamente esa mañana, en cuanto ve a Lester ingresar al lugar. Charlie recibe amablemente a su invitado.

Lester: Hola.
Charlie: Buenas tardes.
Lester: Sabes... Me gustan mucho tus tierras...
Charlie: Pues... Gracias.
Lester: Fui a caminar esta mañana... Y... Terminé al lado del granero.
Lester: Oí los gritos.
Charlie: Pues qué desafortunado.
Lester: Imagino que tendrá sus motivos para guardar el secreto.
Charlie: Vi las transmisiones, vi y escuché todos los incidentes... Las atrocidades...
Charlie: Todos ellos... Como ustedes, están matando personas.
Lester: No... No son personas. De algún modo... Esas personas ya no están con nosotros...
Lester: Son caminantes.
Lester: Con todo respeto, Charlie, si hubiera visto todo lo que yo vi... Habría visto a esos caminantes atacar a los nuestros, los hubiera visto masacrando a gente inocente. Son muy peligrosos.
Charlie: Mucha gente en esta granja lo es, ¿no es verdad?
Charlie: Michael es un psicópata asesino.
Lester: Él ya no es el mismo de antes. Él cambió.
Charlie: No niego que Michael sea una buena persona... No me parece malo siquiera...
Charlie: Pero, en verdad, no debemos matar a gente enferma.
Lester: Sucede que usted y su familia están aislados de las ciudades.
Lester: Yo vi gente que se levantaron aunque estaban muertos, y ya no son personas.
Charlie: Mi esposa y mis dos hijastros están allí adentro. Claro que son personas.
Lester: Eh... Lo lamento, no quise decir esto...
Lester: Mire, puedo ayudarlo, Charlie. Déjeme que hable con Michael. Podríamos reforzar el granero para la seguridad de todos nosotros.
Charlie: El granero es suficientemente seguro. Y si quiere ayudarme, mejor que no diga nada.
Charlie: Puedo decir que Michael entendería mis razones y querría mantener la paz, pero... ¿Me puede decir lo mismo del resto del grupo?

Ante la pregunta de Charlie, Lester se queda sin palabras, pues no sabe cómo reaccionaría el resto del grupo ante el terrible secreto que aguarda la granja Collins. Por otro lado, en el pórtico de la casa de los Collins, Zoey se encuentra tocando la guitarra, observando el tranquilo prado que presenta su hogar. En ese momento, Franklin llega con la muchacha, interrumpiéndola.

Franklin: Ey.
Zoey: ¿Qué sucede?
Franklin: ¿Podrías ayudarme con una tarea?
Franklin: Tengo que buscar unas cosas, en la farmacia del otro día.
Franklin: ¿Y? ¿Qué dices?
Zoey: Bien, supongo que te debo una... Así que...
Franklin: Bien.
Franklin: Prepárate, vamos en mi coche.

Minutos después, con Franklin y Zoey ya fuera de la granja, Charlie sale del establo en dirección a su casa. Amanda, quien se encontraba deambulando cerca, decide acercarse con una sonrisa amistosa al granjero para hablar con él.

Amanda: Hola...
Charlie: Buenas tardes, Amanda.
Charlie: Hace un rato vi a tu hija deambular por ahí, tal parece que ya se encuentra mejor.
Amanda: Sí, sí... Estoy muy emocionada por todo esto, creí que era imposible...
Amanda: Todo es gracias a ti.
Amanda: Realmente estoy agradecida por tu hospitalidad, Charlie.
Amanda: Nos ganaremos nuestro lugar.
Charlie: Eh...

Charlie intenta ver a Amanda a los ojos, debido a su necesidad de que el grupo se vaya de la granja cuanto antes. Sin embargo, el anciano ya no puede ocultar este sentimiento y decide decirle, sutilmente, a Amanda que no quiere más personas en sus tierras.

Charlie: Agradezco tus palabras, Amanda. En verdad que sí... Pero ahora que tu hija está mejor, imagino que se marcharán pronto.
Charlie: ¿Hacia dónde planean ir?
Amanda (Sorprendida): Eh... Pues... No lo sé.

Amanda, sin más que decirle a Charlie para evitar conflictos, se marcha de regreso al campamento a buscar a Michael. Mientras tanto, Luis y Jimmy regresan de su expedición en la zona señalada anteriormente. Ambos bajan del Zentorno del que venían, el cual se encontraba con bastantes daños en la carrocería y cubierto de sangre. Henrique los recibe en el campamento, sorprendido por el estado del coche.

Henrique: Consigues una belleza como transporte y mira como la tratas...
Luis: Cállate, hermano, no tienes ni idea de lo que pasó.
Henrique: Pues explícame, Luigi. ¿Qué sucedió?
Luis: Fuimos a ese barrio, ya sabes, el de las casas...
Luis: No salió bien.
Luis: Un montón de caminantes nos acorralaron, y Jimmy no sabe disparar.
Luis: Tuvimos que quitárnoslos de encima pasando a través de ellos, y terminamos chocando con una puta casa.
Henrique: No le encuentro lógica a eso...
Jimmy: Sí... Yo conducía el auto...
Henrique (Riéndose): Eso lo explica todo.
Henrique: Pues para tu fortuna, James, en un momento comenzaremos con las clases de tiro.
Henrique: Pero no tenemos tiempo para enseñarte a conducir.
Jimmy: Oye, sé conducir... Solo que la situación me sobrepasó, es todo...

Henrique sigue burlándose de Jimmy, pero este se enfada y se marcha. Por otro lado, junto a la tienda de los De Santa, Michael se encuentra organizando las pistolas para las prácticas de tiro, en cuanto Amanda, caminando rápidamente, da con él y se le pone al lado.

Amanda: ¿Charlie quiere que nos vayamos?

Michael simplemente guarda silencio y mira a Amanda, confirmándole con su mirada que sus sospechas son ciertas, pero que también debe guardarlo en secreto.

Amanda (Susurrando): ¿Alguien más lo sabe?
Michael (Susurrando): Aún no.
Amanda (Susurrando): ¿Planeabas decírmelo?
Michael (Susurrando): Claro.
Amanda (Susurrando): ¿Cuándo? ¿Hace cuánto que lo sabes?
Michael (Susurrando): No mucho, no te preocupes.
Amanda (Elevando la voz): ¿Qué no me preocupe...?
Louise: ¡Caminantes!

En ese momento, un llamado de atención producido por Louise, quien aún se encontraba de vigía sobre el Camper alerta a todos los presentes en el campamento. Michael, Trevor, Luis, Henrique, Lamar, Ron y Molly salen del campamento y se acercan al Camper, viendo como Louise prepara el rifle y apunta hacia un caminante que viene en dirección a la granja.

Louise: (Observa con la mira) Es uno... Y se está acercando.
Louise: Puedo darle desde aquí.
Michael: No, si es uno solo, no debemos malgastar una bala.
Trevor: Sí... ¡Mejor nos acercamos y le abrimos la puta cabeza!
Molly: Vaya psicópata, hermano...
Michael: Bueno, T, ven conmigo. El resto que vuelva a lo que estaba haciendo.

Michael, con un hacha en la mano, y Trevor, con un bate de béisbol, se acercan rápidamente al caminante que merodea por la granja. Louise decide cargar una bala para disparar al caminante, y Ron escucha el ruido del arma.

Ron: Louise, yo que tú no lo haría.
Louise: Cállate, me desconcentras.
Ron: Yo te lo advertí...

Tras unos segundos corriendo por el prado, Michael y Trevor finalmente dan con el caminante. Ambos hombres se sorprenden de que el muerto viviente se trate de Tyler, quien se encuentra sucio y exhausto mientras carga su ballesta con las pocas fuerzas que tiene.

Tyler: Eh... ¿Por qué no me dan el golpe de gracia? Morir es lo último que me faltaría hoy...

Michael y Trevor ríen al ver que Tyler no está muerto y ha conseguido regresar a la granja. Desafortunadamente, la alegría dura poco, ya que un disparo se escucha y Tyler cae abatido al suelo. Michael mira con horror en dirección al Camper y hecha un grito que es escuchado por la misma Louise, quien había efectuado el disparo.

Michael: ¡No!

Ante el grito desesperado de Michael, Louise, cambiando la cara de satisfacción a una expresión llena de terror, arroja el rifle al suelo y decide bajarse del Camper para verificar la identidad del sujeto al que le disparó. Luis, Henrique, Lamar, Molly y Ron también van hacia donde se encontraban Michael y Trevor, viendo con terror que el "caminante" al que Louise le habían disparado era Tyler.

Louise: ¡Oh, no puede ser...!
Molly: Mierda... Ty...
Michael (Revisando la herida): Descuiden, creo que solo fue un roce, está inconsciente. Tenemos que llevarlo a la granja ahora.

Luis sostiene a Tyler de la espalda, mientras que Trevor toma sus piernas y ambos se ponen en marcha hacia la residencia Collins para que atiendan al policía herido. Lamar lleva la ballesta de Tyler. Por otro lado, Franklin estaciona su Buffalo al frente de la farmacia. Zoey baja del vehículo a toda prisa e ingresa al establecimiento, mientras que Franklin apenas abre la puerta del vehículo. El moreno luego ingresa a la farmacia y ve a Zoey mirando los estantes semi-vacíos del lugar.

Zoey: ¿Qué quiere ella ahora?
Franklin: No puedo decírtelo.
Zoey: Osea que cuando se trata de tú gente sí puedes mantener tu boca callada...
Franklin: Ey, basta... Por favor.
Franklin: Deja de fastidiarme y ayúdame a buscar.

Franklin le entrega la nota de Joni a Zoey, quien la lee, para que después se quede incrédula ante los objetos pedidos por la mujer.

Zoey: Oh... Tienes que estar de broma...

Zoey se aleja de Franklin y se aproxima al mostrador, mientras que el moreno permanece mirando los estantes buscando algo útil. Zoey va más allá del mostrador y llega a unos estantes donde se encuentran los frascos de píldoras. La muchacha busca las píldoras requeridas por Joni en los estantes. Sin embargo, entre toda la tranquilidad, un caminante toma a Zoey por el brazo y la sujeta fuertemente, mientras la jala para morderla. Zoey forcejea con el caminante, y el ruido es escuchado por Franklin.

Zoey: ¡No! ¡No! ¡Espera! ¡Franklin!

Franklin ve hacia el lugar donde se encuentra Zoey, y se aterra al ver a la mujer siendo atacada por el caminante.

Franklin: Oh, mierda... ¡Zoey!

Franklin saca la navaja de su bolsillo y se apresura en llegar con una histérica Zoey, quien clama desesperadamente por su ayuda. Rápidamente, Franklin se posiciona detrás del caminante y le apuñala con la navaja en la nuca, acabando con él de una vez por todas. Tras esto, un agitado Franklin se acerca a Zoey, quien se encuentra completamente alterada e ingresando a un estado de shock.

Franklin: ¡Zoey, ¿estás bien? ¿Te ha mordido?!

Zoey no responde a las preguntas de Franklin, por lo que este intenta tranquilizarla brindándole un abrazo. Zoey, completamente alterada y llorando torrencialmente, regresa al abrazo a Franklin, mientras observa al caminante ya muerto en el suelo. Más tarde, Franklin y Zoey ya han regresado a la granja y Zoey, muy alterada y llevando una bolsa con los pedidos, se acerca a Joni, quien se encontraba junto a su tienda.

Zoey: ¡Ey! Trajimos tus cosas.
Franklin: Zoey, por favor...
Joni: Eh, pasen a mi tienda, podemos...
Zoey: ¿Qué? ¡Podemos hacerlo aquí! No hay nada que ocultar, ¿verdad?

Zoey saca de la bolsa todo lo conseguido en la farmacia, mientras se lo echa en cara con una gran furia a Joni, quien simplemente se queda sorprendida por la actitud de la joven mujer.

Zoey: Trajimos tu puto acondicionador, tu loción para el cuerpo, tus putas toallitas, tu puto jabón... Tus putas píldoras abortivas...
Joni: Zoey, ¿qué pa...?
Zoey: La próxima vez ve tú a buscar estas mierdas, no trabajamos para ti, perra...

Zoey, aún muy enfurecida, se marcha del lugar y Franklin, sin nada que decirle a Joni, va tras ella, mientras que esta última se queda mirando perpleja como ambos se alejan. Un poco más alejado del lugar, Franklin alcanza a Zoey y se planta enfrente de ella para hablarle.

Franklin: Oye, eso no estuvo bien...
Zoey: ¿Qué cosa no estuvo bien? ¿Que casi me matan por culpa de esa puta?
Franklin: No le digas así.
Franklin: Yo te pedí que me acompañes, ¿recuerdas? Deberías enfadarte conmigo...
Zoey: Claro... Ahora te echas la culpa de estas cosas...
Zoey: ¿Acaso estás mal de la cabeza o simplemente eres estúpido?
Franklin: No es eso, solo que... No sirvo para otra cosa que para acatar órdenes y hacer el trabajo sucio, ¿sabes? Es como que...

Mientras Franklin parlotea, Zoey se acerca a la boca del moreno y decide besarlo por unos instantes, dejándolo confundido luego de apartarse de él.

Franklin: Eh... Mira... Desde la primera vez que fuimos a la farmacia, solo haces que me confunda...
Zoey: Ya perdí a cuatro personas que me importaban, Franklin, no quiero perderte...
Franklin: Zoey...
Zoey: Cállate.
Zoey: Tú eres un sujeto inteligente, valiente... Podrías ser un líder, pero no lo sabes y tus amigos hacen la vista gorda. Tú eres mucho más que un simple lacayo, y eso es lo que todos te hacen creer, y yo no quiero que sea así. ¿Entiendes?

Tras decir estas palabras, Zoey se aleja de Franklin y regresa a su casa, mientras el moreno simplemente se queda mirándola con gran incertidumbre. Mientras tanto, en la residencia Collins, Charlie atiende a Tyler, quien ya está consciente, en su habitación. El policía se encuentra tendido en la cama del anciano, mientras este cose su herida al lado de la sien. Louise y Michael también se encontraban en la habitación viendo como Tyler era atendido por Charlie.

Charlie: Has tenido suerte, joven. Unos centímetros más a la derecha y no la contabas...
Tyler: Bueno, he tenido suerte con esto de las heridas, ¿sabe?
Tyler: Nunca he tenido alguna herida de la que preocuparme.
Charlie: Estás sucio, ¿qué ha pasado en el bosque? Mi caballo ha vuelto solo, y avisé a Michael de que quizás te habías extraviado.
Tyler: Yo...
Tyler: Tenemos un pequeño problema, Mike.
Michael: ¿Qué sucede?
Tyler: Hay un grupo de personas... Los San Fierro Rifa. No sé que carajos hacen tan lejos de la ciudad...
Tyler: Me secuestraron y me mantuvieron rehén toda la noche.
Tyler: Tuve suerte para salir de allí, pero debemos tener cuidado.
Michael: ¿Crees que ellos tienen a Stacy?
Tyler: No, no lo creo...
Tyler: Espero recuperarme pronto, tengo que seguir buscando a la niña.
Charlie: Tú deberías hacer reposo por al menos dos días, si vas a hacer algo, mejor que lo hagas después de tu recuperación mientras otro se hace cargo de la búsqueda de la niña.
Michael: Sí... Ya nos reorganizaremos, se lo comunicaré al grupo. Gracias por todo, Tyler.
Tyler: Sí, claro...
Louise: Lo siento mucho, Ty...
Tyler: Descuida, compañera, estaré bien.
Tyler: Pero te advierto... Si vuelves a dispararme, mejor será que me mates.
Tyler: ¿Está bien?
Louise: Sí, fuerte y claro.

Michael y Louise abandonan la habitación y luego salen de la casa. Mientras caminan de regreso al campamento, Michael y Louise charlan acerca de las prácticas de tiro.

Louise: Supongo que las clases de tiro se han pospuesto por demasiado tiempo.
Michael: Sí, debemos comenzar, y con lo que ha dicho Tyler, cuanto antes comencemos, mejor.
Louise: ¿Quieres que reúna al grupo?
Michael: Mañana nos organizaremos, creo que por hoy ya ha sido suficiente.
Louise: Como digas.

Mientras tanto, Joni se encuentra en su tienda, con la caja de píldoras abortivas en la mesa del lugar y una botella de agua en su mano derecha. La mujer sostiene dos de las píldoras en su otra mano y procede a metérselas en la boca, para luego tragarlas con agua. Pasan unos pocos minutos, y la mujer se encuentra dando vueltas por la tienda, hasta que finalmente decide salir y alejarse del campamento. Al llegar a un lugar aislado en el prado, Joni se mete los dedos en la garganta y termina vomitando las píldoras que había consumido. Por otra parte, Luis y Henrique regresan al campamento desde un lugar desconocido. Tony los espera apoyado en un árbol y, luego de que los amigos se acerquen lo suficiente, Tony llama la atención de Henrique.

Tony: Oye, Henrique, ¿puedo hablar contigo?
Henrique: Sí, Tony, seguro.
Henrique: Ve, Luigi, luego te alcanzo.
Luis: Bien, luego te veo, hermano.

Luis sigue su camino hacia su tienda, mientras que Henrique se queda frente a frente con un serio Tony.

Henrique: ¿Qué pasa, viejo?
Tony: Me preguntaba... Ahora que tienes agua, algún que otro coche en la carretera con suficiente gasolina y toda esa mierda...
Tony: ¿Por qué no te vas muy lejos de aquí?
Henrique: ¿Me estás pidiendo que me vaya?
Tony: Eso estabas planeando tú, ¿no? Joni me dijo.
Tony: Quizás ahora es un buen momento, ya que ella está recomponiendo su relación con Luis.
Henrique: ¿Todo es por eso?
Henrique: ¿Crees que yo intervengo?
Tony: Hace semanas que veo algo raro en ustedes.
Tony: Lo mismo con Armando, pero al menos él fue capaz de confesármelo y decirme que estaba arrepentido.
Tony: Tú parecías disfrutar que su relación caía en picada, y querías irte con ella.
Tony: Yo quiero lo mejor para este grupo.
Henrique: ¿Y crees que el grupo estaría mejor sin mi, Tony?
Henrique: Hago lo que puedo, ¿sabes? Yo fui uno de los que trabajó duro para ganarse su lugar en este grupo. Tú simplemente llegaste bajo la sombra de Luis y ahí te has quedado...
Henrique: Hombre, no durarías ni dos minutos por tu cuenta.

Henrique, molesto con Tony, se aleja del lugar y se marcha al Camper, en lugar de regresar con Luis. Por otra parte, Luis llega a su tienda, desajustándose su cinturón y dejándolo sobre la mesa, donde se encuentra la caja de las píldoras abortivas. Luis, sorprendido y perplejo, toma la caja y la observa por un par de segundos, para luego salir en busca de Joni. Pasan unos minutos, y Luis finalmente llega al prado donde Joni se encuentra. Curiosamente, Joni parece estarlo esperando, mientras se prepara para afrontar a su amado. Luis finalmente llega a donde Joni y, al tenerla cerca, decide hablar con ella.

Luis: ¿Hay...? ¿Hay algo que quieras decirme?
Joni: Esto...
Joni: Estoy embarazada.
Luis: (Enseña la caja de píldoras) ¿De verdad?
Joni: Las vomité...

Luis simplemente se queda mirando a su novia con un notorio gesto de furia, intentando calmarse mientras se muerde los labios para no estallar en cólera.

Joni: Puedes gritarme si quieres, lo merezco...
Joni: Puedes gritarme, insultarme, desearme la muerte... Pero háblame... Por favor, háblame.
Luis: (Se acerca a Joni hasta tenerla frente a frente) ¿Hace cuanto que lo sabes?
Joni: ¿Acaso eso importa?
Luis: ¿Días? ¿Semanas?
Luis: Ni siquiera te molestaste en decirme.
Joni: Te lo estoy diciendo ahora...
Luis: ¡No! Encontré las putas cajas.
Luis: Entonces Franklin lo sabe... ¿No?
Luis: ¿Le dijiste a Franklin y no a mi?
Luis: ¿Cómo pudiste hacerle arriesgar su vida por unas putas píldoras?
Joni: No sabía qué hacer, tú me dijiste que no teníamos techo y no podíamos...
Luis: ¡No me culpes a mi!
Joni: ¿Acaso querías que traiga un bebé a esto? ¡¿A esta mierda de mundo?!
Luis: ¿Cómo mierda puedes pensar así?
Joni: No podemos protegernos entre nosotros, Luis, ¿y se supone que vamos a proteger a un bebé? No tengo ni idea de cómo cambiar pañales.
Luis: ¿Y esta es la solución? (Arroja la caja al suelo)
Joni: Luis... Las he vomitado... La cagué. (Entre lágrimas) Yo ya no sé como seguir con esto...
Luis: Podríamos hacer que funcione.
Joni: ¿Cómo?
Luis: No lo sé, pero es mi hijo, y no quiero que todo se vaya a la mierda por una mala decisión.
Luis: Podemos resolverlo, los dos juntos...
Luis: Pero ya basta de mentiras, ya basta de secretos...
Luis: Estoy cansado, Joni... Créeme cuando te digo que ya no puedo más con esto...
Luis: Ya no me importa lo que hayas intentado hacer con el bebé, lo importante es que los dos estén bien...
Luis: Ahora... Antes de seguir con esto, ¿hay algo más que tenga que saber?
Joni: Yo... Estuve con Armando y Henrique...
Luis: Sí...
Luis: Lo sabía, por supuesto que lo sabía.

Capitulo 7: Completamente muertos

En una tranquila mañana en la granja Collins, el grupo de sobrevivientes de Los Santos tiene un pacífico desayuno, encontrándose todos sentados y en silencio en sus respectivas sillas plegables, con excepción de Jimmy y Tracey, quienes se encontraban sentados en un tronco caído. Las ausencias de Michael, Luis y Tyler destacan dentro del pequeño grupo, aunque Michael y Luis regresan de un lugar desconocido. Michael se sienta junto a Amanda, pero Luis ubica su silla junto a Henrique, apartándose de Joni.

Amanda: ¿Todo bien, cariño?
Michael: Sí, todo bien...
Michael: ¿Me has guardado algo?
Amanda: Síp.

Joni, al ver que su pareja ni siquiera le dirige la mirada, decide ir con él y se le acerca, ubicándose en su espalda y besándole la cabeza.

Joni: Ey...
Joni: ¿Dónde has estado?
Luis: Estoy aquí...

La frialdad y el enfado se puede notar en el tono de Luis al contestarle a Joni, quien simplemente se queda en silencio y se marcha y regresa a su lugar. Todos en el grupo se percatan de la delicada situación de la pareja, pero optan por guardar silencio. Franklin, quien se encontraba comiendo tranquilamente la comida entregada por Karen, hasta que ve la mirada atenta de Lester, mirada de la cual capta su mensaje y, tras pensárselo un par de segundos, decide ponerse de pie, colocándose frente al grupo para darles una noticia importante.

Franklin: Muchachos...
Franklin: En el granero hay caminantes...

Ante la terrible revelación de Franklin, todo el grupo se queda impactado, en especial Michael, quien pronto cambia su gesto de sorprendido a serio en un instante. Eventualmente, el grupo se dirige al granero y, al encontrarse en la puerta, Lamar observa por la apertura el interior, confirmando la presencia de caminantes allí dentro.

Lamar: Sí, definitivamente hay caminantes, y son muchos.
Trevor: Mike, ¿tú estás de acuerdo con esto?
Michael: No, pero somos huéspedes. Son sus tierras.
Trevor: ¡Pero son nuestras vidas!
Molly: Baja la voz, T.
Louise: Pero no podemos simplemente pasar de esto y hacer de cuentas que no hay nada aquí.
Ron: Es verdad, esto no está bien.
Trevor: Miren, yo sé qué debemos hacer, ¿de acuerdo?
Trevor: Tenemos que meternos allí y solucionar este problema, o simplemente largarnos.
Luis: No, no podemos irnos.
Trevor: ¿Por qué, Luis? ¡¿Por qué?!
Luis: Porque... Eh... Porque...
Tony: Eh... Porque Stacy sigue perdida.

Tras las palabras que suelta Tony, el grupo se queda en un incómodo silencio. Algunos se miran las caras entre sí, mientras que otros simplemente se giran y miran el paisaje. Luego de unos prolongados segundos de silencio, Trevor decide retomar la conversación.

Trevor: Está bien... Creo que ya es momento de asimilar esto, y alguien debe decirlo...
Trevor: Deberíamos considerar la otra alternativa... Que si la niña está...
Michael: No vamos a abandonar a Stacy, T.
Trevor: Oh, por favor...
Trevor: Apenas ayer, Tyler volvió hecho polvo porque unos locos de mierda lo secuestraron.
Trevor: ¡Eso es otro punto que aún no hemos discutido!
Trevor: Deberíamos irnos ahora, Mike.
Michael: T, no estamos corriendo ningún peligro.
Trevor: ¡¿Qué carajos quieres decir con eso?!
Trevor: Estamos a merced de los putos zombis y los San Fierro Rifa. Tarde o temprano esa puerta va a colapsar o esos hijos de puta encontrarán la granja...
Michael: Espera... Al menos déjame hablar con Charlie... Deja que lo solucione.
Trevor: ¡Hijo de puta, ¿qué vas a hacer?!

Un completamente alterado Trevor se acerca peligrosamente a Michael, dispuesto a encararlo. Sin embargo, Franklin lo detiene, interponiéndose en el camino del campesino.

Franklin: Ya basta...
Michael: Si nos quedamos y limpiamos este granero, entonces tendré que convencerlo. No te olvides que este es su hogar, no es el nuestro.
Lester: Perdona por meterme, Mike... Pero...
Lester: Será imposible que convenzas a Charlie de aniquilar a los caminantes de aquí.
Henrique: ¿Qué sabes tú de eso?
Lester: Él ve a estas cosas como si fueran personas... Personas enfermas.
Lester: Aquí adentro está su esposa y sus hijastros.
Amanda: ¿Tú lo sabías?
Lester: Ayer hablé con Charlie.
Henrique: Y decidiste mantener la boca callada...
Lester: Creí que sobreviviríamos un día más, y así fue.
Lester: Hoy mismo pensaba en decírselos, pero Franklin se me adelantó.
Trevor: ¡Ese tipo sí que está loco, Michael! Si se piensa que esas cosas están vivas, él...
Michael: ¡Suficiente!

Michael, elevando la voz lo más que puede, calla a Trevor y obliga a todos a guardar silencio. No obstante, el grito del hombre también altera a los caminantes, quienes comienzan a amontonarse contra la puerta y empujan para salir y atacar a los sobrevivientes. Sin embargo, para seguridad del grupo, estos no pueden salir del granero. Acto seguido, Amanda, Tracey y Jimmy abandonan el lugar y regresan al campamento, siendo seguidos por Karen, Louise, Lamar, Molly, Franklin y el resto del grupo hasta que solo queda Trevor. Pasa alrededor de una hora, y Trevor sigue parado, inerte frente al granero, observando con una mirada cargada de furia. No obstante, el campesino decide darse la vuelta y regresar al campamento. Por otro lado, Zoey se encuentra caminando de regreso a su casa, llevando consigo una canasta de huevos. Franklin ve a la mujer y decide ir rápidamente con ella, pero Zoey no le presta atención y lo ignora por completo.

Franklin: Ey... Zoey...

Lamar, Molly y Ron se encuentran junto al Camper, hablando acerca del granero y sus planes para solucionar el problema. No obstante, Ellie y Tommy llegan con el grupo para comenzar con las clases de tiro, las cuales se habían pospuesto el día anterior tras el accidente de Tyler.

Ellie: Eh... Chicos...
Molly: ¿Sí?
Ellie: Louise dijo que las clases las retomaríamos hoy al mediodía...
Ellie: ¿Aún sigue en pie?
Lamar: No, de momento no creo.
Tommy: ¿Por qué no?
Lamar: Porque no estamos de humor para desperdiciar tiempo y balas...
Tommy: De acuerdo, no había necesidad de ser así...
Tommy: Vamos, Ellie, volvamos a la casa...
Ellie: Sí...
Ellie: Bueno... Cuando quieran empezar las clases... Nos avisan, ¿sí?
Molly: Ya te avisaremos, querida.

Un molesto Tommy y una confundida Ellie abandonan el lugar y regresan a la residencia Collins. Por otro lado, Molly decide ingresar al Camper, encontrándose allí con Lester, algo adormecido, mirando la bolsa de armas del grupo.

Molly: Oye, Lest. ¿Qué pasa?
Lester: ¿Eh?
Molly: ¿Estás bien, amigo?
Lester: Oh, sí... Solo...
Lester: Tuve una sensación extraña, ¿sabes?
Lester: Como que algo malo...
Lester: Bah, no importa.
Lester: ¿Necesitas algo?
Molly: No, solo quiero... Descansar.
Molly: Pero veo que tú necesitas más la cama que yo, iré a mi tienda.
Molly: Te veo luego, Lest.
Lester: Sí, sí... Al rato te veo.

Molly sale del Camper, dejando solo allí a Lester, quien continua viendo con suma preocupación el bolso de armas. Mientras tanto, en el establo de los caballos, Tyler, aún con una venda en la cabeza, toma una montura y busca un caballo con el que salir a continuar la búsqueda de Stacy. No obstante, mientras el policía intenta sacar a uno de los caballos de su lugar, Louise aparece detrás de él, intentando detenerle.

Louise: ¿Qué haces?
Louise: Deberías estar descansando, aún no te has curado.
Tyler: Estoy bien, de veras...
Louise: Anda, solo un día más. Debes descansar.
Tyler: No quiero descansar, Louise.
Tyler: No me interesa si estoy bien o mal, tengo que seguir...
Louise: A mi sí me interesa, Ty.
Louise: Michael luego saldrá a seguir el rastro.
Louise: Después de lo que te pasó, irá acompañado.
Louise: Puedes ir con él si quieres...
Tyler: No, Michael tiene otras cosas que hacer...
Louise: Solo saldrás y encontrarás más problemas, puede que ni siquiera regreses esta vez.
Tyler: No me importa.
Louise: A mi sí, ya te lo dije...
Louise: Ni... Ni siquiera sabemos si la vamos a encontrar...
Louise: No lo sabes...

Tyler, entre la incertidumbre y el enojo, mira fijamente a Louise, desaprobando sus palabras, aunque esta no se arrepiente de decirlas con tal de que el policía no abandone otra vez la granja.

Louise: Quizás solo deberías resignarte y ya...
Tyler: ¿Cómo te atreves...?
Louise: ¿Qué...?
Tyler: ¡¿Cómo mierda puedes decir algo así?!
Tyler: ¿Quieres que me quede aquí solo para darte la satisfacción de estar conmigo?
Louise: Yo no dije...
Tyler: Puedo interpretar claramente todo esto, te conozco desde antes que esto ocurriera, Louise...
Tyler: ¿Pero sabes qué? Probablemente tengas razón, yo no soy el que debe salir...
Tyler: Quizás deba hacer otra cosa.
Tyler: Estoy harto, se acabó...
Louise: Pero, Tyler...

Louise intenta acercarse a Tyler para calmarlo, pero este simplemente la empuja con fuerza y la aparta de él.

Tyler: Déjame en paz... Maldita perra...

Tyler decide abandonar la búsqueda de Stacy y regresa al campamento, dejando sola a una sofocada Louise, quien se queda en su lugar por varios minutos, hasta que decide marcharse del establo. Un rato más tarde, de regreso al campamento, Lester, encontrándose junto al Camper, ve a la distancia a Trevor, quien nuevamente se encuentra frente a la puerta del granero, recorriendo el lugar para verificar la seguridad del mismo. Lester lo observa con mucha inquietud y preocupación, hasta que Lamar, desde el techo del Camper, llama su atención.

Lamar: Oye, hermano, ¿estás bien?
Lester: Sí, Lamar, yo... Eh...
Lester: ¿Podrías traerme un vaso de agua?
Lamar: Seguro, tú tranquilo y toma asiento.
Lester: Gracias, estaré dentro del Camper.

Lester ingresa al Camper, encontrándose allí con Louise, cargando una barra de munición en una pistola de combate. La mujer ve a Lester entrar al vehículo y le sonríe amistosamente.

Louise (Sonriendo): Lest...
Lester: Ey... ¿Qué estás haciendo?
Louise: Pues... Michael y yo iremos a buscar a Stacy, ya que otro no puede...
Lester: ¿No acaba de ir a hablar con Charlie?
Louise: Sí, iremos después. Hasta entonces, Trevor me pidió que vigilara el granero.
Lester: ¿Y Michael está de acuerdo?
Louise: ¿Por qué no lo estaría?
Lester: No lo sé, solo que la mente de Trevor es muy inestable... En cualquier momento podría colap...
Louise: Él solo se preocupa por el grupo.
Lester: Está claro que no lo conoces...
Lester: Conozco a Trevor desde hace años, y te puedo asegurar que es un loco, sádico, misógino, psicópata, adicto a la anfetamina con obvios problemas de higiene.
Louise: Quizás esté cambiando... No le estás dando suficiente crédito.
Louise: Mira, sé que él y tú tienen su historia, pero no dudo que Trevor no sea tan mal sujeto...
Louise: Deberías dejar de vigilarme tanto... De cuidarme... No soy una niña.
Lester: Lo sé... Y por querer cuidarte tú te molestas y quieres golpearme con lo primero que encuentres...
Louise: Eso no es cierto, no estoy molesta contigo. Estamos bien, Lest, de veras.
Louise: Luego hablamos, ¿sí? Tengo cosas que hacer.

Louise se marcha del Camper hacia el granero. Lester, tras pensárselo por unos instantes, cierra lo más que puede la bolsa de armas y sale afuera a verificar que Lamar se haya ido, lo cual así es, puesto que ve al moreno dirigiéndose a buscar agua al campamento. Después de esto, Lester, empleando toda la fuerza que le es posible, coge la bolsa de armas y se la lleva del Camper hacia un lugar desconocido. Mientras tanto, Charlie se encuentra almorzando en la soledad de su comedor, hasta que Michael le toca la puerta.

Charlie: ¡Pasa!

Charlie permite el paso a Michael, quien ingresa a la casa y cierra la puerta tranquilamente, acercándose luego al anciano, quien, sabiendo de la presencia del invitado, continúa con su almuerzo sin preocuparse.

Michael: Buen provecho.
Charlie: Gracias, Michael.
Charlie: Después de tanto trabajo, un pequeño descanso y comida no viene nada mal, ¿eh?
Michael: Nosotros podríamos ayudarte con la mayor parte del trabajo...
Charlie: No es necesario. He trabajado en este lugar desde joven, y prefiero seguir haciéndolo solo... Son mis tierras.
Michael: Me enteré de lo del granero.
Charlie: No vuelvas a acercarte a ese lugar, por favor.
Michael: Sabes que me gustaría hablar del tema, pero estas son tus tierras... Me encantaría que fuera una charla donde podríamos ponernos de acuerdo.
Charlie: ¿Quieres asesinar a esas personas?
Michael: Podríamos dejarlo solo como una posibilidad... Se hará lo que tú digas.
Charlie: Preferiría no hablar del granero, no quiero generar un debate.
Michael: No se trataría de un debate, simplemente una charla entre nosotros dos.

Tras estas palabras dichas por Michael, Charlie hace el plato de comida a un lado y se limpia la boca con un pañuelo, mientras mira con un notable gesto de seriedad al visitante.

Charlie: Tú y tu gente tienen hasta el fin de semana para irse.
Michael: ...
Michael: Hablé con Lester esta mañana.
Michael: Me contó sobre tu esposa... Y tus hijastros.
Michael: Tú y yo vemos a los caminantes de una manera distinta.
Michael: Esa... Gente, puede que esté muerta o puede que aún siga viva, pero estoy seguro de que ya no son ellos...
Michael: Mi gente y yo, estamos aquí... Vivos... Y yo estoy enfrente de ti en este momento, hablando contigo.
Michael: Si nos hechas podría cambiar eso.
Charlie: Les he brindado un refugio cuando lo necesitaban... Mi conciencia está tranquila.

Percatándose que la conversación se prolongaría más de lo pensado, Michael decide coger una silla y sentarse al lado de Charlie, reanudando la charla.

Michael: Esta granja... Nos brinda la seguridad que necesitamos. Es un lugar especial.
Michael: No cabe duda de que aquí están aislados de todo... Y Lester dice que ustedes vieron todo lo que ocurrió a través del noticiero, pero las cámaras dejaron de funcionar hace mucho tiempo.
Michael: El primer caminante que he visto... Era un torso que se arrastraba... Fue algo horrible, pero no tuve la intención de acabar con él.
Michael: Creía que los zombis serían como los de las películas, pero no lo es... Es algo mucho peor, y te cambia.
Michael: O te conviertes en ellos, o te terminas rebajando a su nivel mientras pierdes la cordura poco a poco.
Michael: Te lo suplico, no nos hagas salir afuera otra vez.
Michael: Solo... Piénsalo, por favor...

Tras la charla, un frustrado Michael decide salir de la residencia Collins. Ya afuera, en el pórtico, Michael se encuentra con Luis, quien se dirigía al interior de la casa con la intención de hablar con Charlie. Luis ve a Michael y se detiene a hablar con él.

Luis: ¿Ya has hablado con Charlie?
Michael: Sí... No cederá, quiere que nos vayamos...
Luis: Yo hablaré con él...
Michael: Dudo mucho que le hagas cambiar de opinión.
Luis: Creo que puedo hacerle razonar.
Michael: ¿Cómo?
Luis: Esto... (Mira al suelo) Joni está embarazada...

La respuesta de Luis provoca que Michael enmudezca y le mire con un evidente gesto de sorpresa. Michael quiere felicitar a Luis, pero este, sin siquiera volver a dirigirle la vista, decide acercarse a la puerta de la casa para hablar con Charlie. Michael se le queda viendo pensando en la actitud que había tenido Luis al momento de relevarle su secreto, pero instantáneamente decide regresar al campamento. Luis toca la puerta principal y quien lo recibe es el mismo Charlie.

Charlie: ¿Sí?
Luis: Charlie... ¿Podemos hablar?
Charlie: Ya he hablado con Michael sobre el tema...
Luis: Hay algo que Michael no le ha contado, Charlie... Algo que él no sabía.
Charlie: Pues dime.
Luis: Mi novia está embarazada.

Ante las palabras de Luis, Charlie se queda pasmado, sorprendido al escuchar las palabras del dominicano. Luis, entendiendo la postura que está tomando Charlie, decide hacerle entrar en razón.

Luis: Eso podría... Podría ser un regalo aquí.
Luis: Pero sería una sentencia de muerte allí afuera.
Luis: Si nos quedamos, le juro que todos colaboraremos con el trabajo, y mantendremos seguro el lugar.
Luis: Podremos sobrevivir juntos.
Charlie: Luis... Comprendo tu situación, pero la respuesta es no.
Luis: Por favor, te pido que lo pienses.
Charlie: Ya lo pensé...
Luis: Piénsalo bien.
Charlie: ¡Ya lo pensé!
Luis: Piénsalo otra vez. Estás a puntos de enviarnos a la muerte.

Luis decide marcharse del lugar y regresa al campamento, mientras que un alterado Charlie cierra la puerta de manera brusca y regresa a la sala, donde Ellie se encuentra mirándolo fijamente. Charlie finalmente se calma para luego hablarle a su hija menor.

Charlie: ¿Qué pasa, cariño?
Ellie: Nada, solo... Te oí gritar y...
Ellie: ¿Qué está pasando?
Charlie: Nada, hija... Solo... Nada...

Sintiéndose engañada por su padre, Ellie decide ir a su cuarto, dejando solo a un molesto Charlie, quien se sienta en su sofá, ya habiendo tomado su decisión con respecto a la permanencia del grupo de sobrevivientes. Mientras tanto, cerca del granero, Henrique se encuentra apoyado en un tractor, en compañía de Trevor. Ambos se encuentran observando el granero, notándose en sus rostros sus ganas de limpiarlo por completo. Sin embargo, los dos ven acercándose a Luis, quien se ve bastante enfadado, para hablar con su amigo.

Luis: Ey, Trevor... ¿Puedes retirarte un momento? Tengo que hablar con Henrique.
Trevor: No se diga más, amigo. Luego regreso.

Trevor decide marcharse de nuevo al campamento, dejando a solas a Luis y Henrique. Luis se posiciona junto a su amigo, quien comienza a hablarle acerca de su situación.

Henrique: Bien, amigo... ¿Qué haremos ahora?
Luis: Aún no lo sé, Rique...
Luis: Tengo que decirte algo...
Luis: Henrique... Joni está embarazada.

La expresión facial de Henrique cambia inmediatamente, quedándose helado y sin poder decirle una palabra. Se nota con evidencia la sorpresa de Henrique ante la noticia de Luis, pero rápidamente se recupera y le mira a los ojos, pero ahora se muestra con más seguridad a la hora de decidir sus acciones.

Henrique: Este... Tenemos que hacer algo.
Henrique: Tenemos que tomar las armas, y...
Luis: No, no, no...
Henrique: Sí, tenemos que hacer que este lugar sea seguro, y...
Luis: No, deja... Que Michael y yo nos haremos cargo de esto.

Luis se voltea y procede a marcharse, mientras que Henrique sigue manteniendo el estado de sorpresa, algo aproximado a un estado de shock por la noticia acerca de Joni, algo que Luis percibió anteriormente, por lo que voltea para verlo nuevamente y hablarle.

Luis: ¿Estás bien?
Henrique: Sí, amigo... Es solo que...
Henrique: Mierda, Joni va a tener un bebé...
Henrique: Felicitaciones, amigo.
Luis (En un tono frío): Sí... Gracias.

Luis, fríamente, vuelve a voltearse y sigue su camino. Por otro lado, en el campamento, Trevor se encuentra con Michael, quien se encontraba hablando con Amanda acerca de su situación. El campesino no duda en acercarse a su amigo para hablar con él.

Trevor: ¡Mikey!
Michael: Ey, Trev...
Trevor: Entonces, ¿ya has hablado con Charlie?
Michael: Sí... Estamos negociando...
Trevor: ¿Negociando?
Trevor: Diablos, Michael, el tiempo corre...
Amanda: No es algo de tu incumbencia, Trevor...
Michael: Eh... Cariño, ¿por qué no vas a ver qué hacen Trace y Jimmy? Déjame hablar con Trevor a solas.

Amanda, captando lo que su esposo quería decirle, decide obedecer y marcharse a otro lugar, dejando tranquilos a Michael y Trevor para charlar a solas.

Trevor: Mike, cada segundo aquí... Es más peligroso para todos.
Michael: Claro que no, T. Ese granero es seguro.
Michael: Ni siquiera sabíamos que había caminantes hasta esta mañana.
Trevor: Pero ahora lo sabemos.
Trevor: Sabemos que hay caminantes... Docenas de ellos merodeando a tan solo un par de metros de nuestro campamento.
Trevor: Así que yo sugiero limpiarlo o irnos.
Michael: No vamos a limpiarlo, y definitivamente tampoco nos iremos.
Trevor: ¿Tenemos otra opción?
Michael: Por favor, T.
Michael: Por una vez en tu vida, hazme caso.
Michael: Este lugar es seguro, es seguro para Amanda, para mis hijos, para ti, para todos...
Michael: Este lugar, es la única oportunidad que realmente sabemos que tenemos.
Michael: No voy a darme por vencido con esto, si seguimos sus normas y actuamos cuidadosamente, pronto le haremos entender a Charlie que los caminantes son lo que son.
Trevor: ...
Michael: Vamos, T... Pónmelo fácil.
Trevor: (Piensa por un par de segundos) Ah... Está bien, Mike, tú ganas.
Trevor: Pero mantendré ese puto granero bien vigilado por si algo sale mal, esa es mi única petición.
Michael: Está bien, pero no hagas que Charlie se sienta incómodo con esto. No por ahora.
Trevor: No hay problema amigo, lo tendré igual de vigilado como te tengo a ti.

Nuevamente en la residencia Collins, Zoey se encuentra en la cocina, realizando labores domésticos, en cuanto su padre ingresa al cuarto y abre el refrigerador, sacando de allí una jarra de agua, sirviéndose en un vaso para luego beber. El anciano nota como su hija ni siquiera le dirige la mirada, por lo que intenta justificar su postura.

Charlie: Cariño... Sabes... Tracey ya no necesita mi ayuda...
Charlie: Ya he cumplido con mi trabajo.
Zoey: Así que eso es todo, ¿eh?
Charlie: Michael y Luis intentaron convencerme... Será difícil, y tendrán que tener cuidado, pero exageraban.
Charlie: No los estoy mandando a la muerte, hija...
Charlie: Son muy fuertes, lograrán pasar por cualquier circunstancia.
Charlie: Quizás encuentren una granja para ellos, realmente hay varias opciones.
Zoey: ¿Ese pensamiento te hace lavar las culpas?
Zoey: Porque definitivamente no hay ningún lugar seguro. Los caminantes infestaron todo.
Charlie: ¿Así que "caminantes"? Entonces les dejaremos quedarse aquí para siempre, me haré responsable por ellos...
Charlie: Perdona, hija, pero no estoy dispuesto a aceptar algo así...
Zoey: Deberías... Este lugar está mejor con ellos aquí, protegen este lugar...
Charlie: Hija... ¿Esto es por ti y ese muchacho...?
Zoey: Su nombre es Franklin, papá. Su historial está lleno de culpas, y aún así... Ayer me salvó la vida, de uno de esos que tanto intentas salvar.
Zoey: ¿Eso es una exageración para ti?
Zoey: Las cosas no son tan sencillas como tú lo piensas. No debes tomar esa decisión, porque no hablamos de Franklin y yo, esto se trata de ti, de en quién te convertirás si tomas una mala decisión.

Tras las palabras de Zoey, se produce un gran silencio que perdura por unos cuantos segundos. Charlie, recapacitando sus opciones, se dispone a reanudar la discusión. Sin embargo, a penas al abrir la boca, Tommy ingresa a la casa por la puerta de la cocina, y, debido a su agitada respiración, aparentemente llegó lo más rápido posible de un lugar desconocido para informarle de algo a Charlie.

Tommy: ¡Charlie!
Charlie: ¿Qué pasa, Tom?
Tommy: El pantano... Volvió a pasar...

A juzgar por la expresión de sorpresa que Charlie pone tras escuchar a Tommy, se puede decir que entendió a lo que el muchacho se refería y que en verdad es urgente. Charlie y Tommy salen de la casa, y el muchacho toma rumbo al cobertizo, mientras que Charlie se aproxima al campamento, donde ve a Michael haciendo planes y marcando lugares en el mapa para continuar la búsqueda de Stacy con Louise y Jimmy. Michael ve al granjero acercándose a él, por lo que deja los planes a un lado y se dispone a hablar con él.

Charlie: Michael...
Michael: Charlie... Eh... Sacamos las armas porque iremos en busca de Stacy.
Charlie: Entiendo, pero antes necesito que me ayudes con algo.
Louise: Bueno, cuente con nosotros tres.
Charlie: Gracias, pero solo necesito a Michael.
Louise: Está bien...

Charlie termina de arremangarse su camisa y luego le hace un gesto a Michael para que lo siga, y el líder del grupo de campistas decide seguirlo, marchándose a un lugar fuera de la granja. Mientras tanto, Henrique se acerca al Camper, viendo a Joni sentada en una reposera cerca de su ubicación. El dominicano observa con amargura a la mujer por unos instantes, pero luego termina entrando al Camper y, allí, comienza a buscar la bolsa de armas. Al no encontrar la bolsa en su lugar habitual, Henrique, ya desesperándose, busca por todos los rincones del vehículo, pero no consigue encontrar la bolsa.

Henrique: Hijo de perra...

Henrique, deduciendo quién se llevó la bolsa, sale del Camper y, tratando de ocultar su enfado, le habla a Lamar, quien hacía vigilancia en el techo del vehículo.

Henrique: Lamar, ¿sabes quién entró al Camper recientemente?
Lamar: Eh... Pues... Joni, Molly, Louise, Ron y Lester...
Henrique: Lester, eh...
Henrique: ¿Sabes hacia dónde se fue?
Lamar: Pues no, amigo.
Henrique: Vamos, hermano, no juegues conmigo.
Lamar: Te digo la verdad, negro. Lester me pidió por un vaso de agua, pero cuando volví... Se fue.
Henrique: No te hagas el idiota, amigo.
Lamar: ¿De quién hablas?
Henrique: De Lester...
Lamar: Oh... Eh... Me pidió por un vaso de agua, pero cuando volví... Simplemente se fue.
Henrique: Así que se fue...
Lamar: Sí... ¿Crees que esté bien?
Henrique: Por supuesto que está bien, amigo.
Lamar: ¿Y por qué se habrá ido?
Henrique: Para que no supieras a dónde se fue.
Lamar: No entiendo...
Henrique: Ahora lo traeré de regreso...

Henrique se marcha del lugar, partiendo en busca de Lester, quien se había llevado la bolsa de armas. Por otro lado, no muy lejos del campamento, en una pequeña laguna, Karen se encuentra sentada en el césped, viendo perdidamente el pequeño lago. Hace un buen rato que la mujer está en ese lugar. No obstante, Karen ve en el reflejo del agua a Tyler, quien se acerca tranquilamente a ella, hasta finalmente sentarse a su lado. La mujer lo mira a la vez que le sonríe levemente.

Karen: ¿Estás mejor?
Tyler: Sí...
Tyler: Solo... Pienso que... Tuve que haber salido a buscarla hoy.
Karen: Está bien si te tomas un descanso, no pasa nada.
Karen: De todas formas, tenemos a otros que están buscándola también.
Karen: He querido preguntarte algo todo este tiempo... ¿Por qué te esfuerzas tanto en buscar a mi hija?
Karen: Tú no me debes nada, ni a mi ni a nadie.
Tyler: Porque me hace sentir vivo...
Tyler: ¿Qué más puedo hacer?
Karen: Sabes... Tengo una corazonada...
Karen: No creo que la encontremos, ella nos encontrará a nosotros.

Tras estas palabras, Tyler le sonríe a Karen y, luego, ambos permanecen en silencio mirando la pequeña laguna. Mientras tanto, en un pantano ubicado en las cercanías de la granja Collins. Michael, en compañía de Charlie y Tommy, quien lleva una pinzas de agarre. Cerca del trío, se encuentra un caminante atrapado en el fango, por lo que Tommy lleva a Michael y Charlie con el muerto viviente para sacarlo de allí.

Charlie: Déjame preguntarte algo, Michael.
Charlie: ¿A cuantos de ellos has matado?
Michael: Esto... Creo que ya perdí la cuenta...
Charlie: ¿Puedes detenerte?
Michael: Bueno... Siempre y cuanto mi vida no dependa de ello.
Charlie: Puedo aceptar eso.
Charlie: Hay gente que no está bien de la cabeza, pero creo que pueden recuperarse.
Michael: No estarás hablando de los caminantes, ¿o sí?
Charlie: No importa si los siguen viendo como seres humanos o no. Pero si tú y tu gente quieren quedarse, tendrán que tratarlos como tal. Esa es mi única condición.
Michael: Bien.

Michael acepta la propuesta de Charlie y decide ayudarle con su trabajo. Por otro lado, Franklin hace compañía a Lamar encima del Camper, ayudándolo en la vigilancia. Lamar ve pasar a Zoey por el camino que conduce a la granja, por lo que avisa a Franklin.

Lamar: Oye, negro. Tu blanquita ahí viene.
Lamar: Si quieres arreglar las cosas, ve ahora.
Franklin: ¿Tú dices?
Lamar: Sí.
Franklin: ¡Ey, Zoey!

Franklin intenta llamar la atención de Zoey gritándole su nombre, pero la muchacha lo ignora y sigue su camino. Franklin no se da por vencido y decide bajar del Camper, caminando rápidamente para alcanzar a Zoey y detenerla.

Franklin: Zoey, espera...
Franklin: (Se posiciona al lado de Zoey) Ey, escucha, espera un segundo...
Zoey: Les contaste a todos.
Zoey: Se lo dijiste a Lester, está bien... Supongo que tenías que decírselo a alguien.
Zoey: Pero luego les dijiste a todo tu grupo... Y yo solo te pedí una sola cosa.
Franklin: Es que no pude hacerlo.
Zoey: Mi padre los echará a todos, yo ya hablé con él.
Franklin: Confío en que Michael arregle las cosas con tu padre, pero yo no tenía otra opción. Tenía que contarles.
Zoey: ¡No, no tenías!

Zoey le grita fuertemente a Franklin y apresura su paso, pero este último, molesto, la detiene sujetándole el brazo.

Franklin: Claro que tuve que hacerlo.
Franklin: Quería hacerlo...
Franklin: Intenté pensar que las cosas cambiarían, que ya no estábamos en peligro...
Franklin: Y ya no se trata de como lo vemos nosotros, o como lo ven ustedes...
Franklin: En la farmacia, recordé que son peligrosos.
Franklin: Me importa una mierda si son enfermos o muertos, son un verdadero peligro para ti y para tu familia.
Franklin: Y también me di cuenta de algo más, y es que no quiero que estés en peligro.
Franklin: Así que perdóname si no pude guardar el secreto de tu padre, pero es que no podía hacerlo.
Franklin: Y súmale a eso el secreto de Joni... Diablos, estoy harto de los secretos. Por eso me abrí contigo aquella noche que nos conocimos.
Franklin: Y te prefiero enojada y viva, que queriéndome y muerta.

Tras finalizar su discurso, Franklin procede a marcharse, dándose la media vuelta y regresar por donde vino. Sin embargo, la voz de Zoey termina por frenarle.

Zoey: Oye, Franklin.
Franklin: (Se gira a ver a Zoey): ¿Qué?

Habiendo asumido las palabras de Franklin, Zoey se acerca con una gran sonrisa al moreno. La mujer se planta frente a Franklin y, sin quitarse la sonrisa, decide besarlo. Franklin, con sentimientos nuevamente confundidos, decide regresarle el beso a Zoey y así permanecen un rato. Por otro lado, en el pantano, Michael ayuda a Tommy a sacar al caminante del fango y proceden a llevarlo al granero. Michael se posiciona con la pinza detrás del caminante, sujetándole por el cuello, mientras que Tommy se pone en frente de este y lo guía hasta la granja. Mientras tanto, Lester camina lo más rápido que le es posible por el bosque, apoyándose con su bastón y llevando consigo la bolsa de armas, la cual parece tener un peso excesivo para él. Al llegar a un lugar recóndito, Lester decide dejar la bolsa de armas al lado de un gran árbol. Lester intenta ocultar bien las armas, para después marcar el sitio para regresar por ellas. Sin embargo, antes de poder hacer algo, Henrique lo sorprende por la espalda.

Henrique: Amigo, que buen sitio para esconderse, ¿no?
Henrique (En tono irónico): Como que últimamente no andamos mucho por los bosques...
Lester: Veo que conseguiste rastrearme...
Lester: Sería bueno que uses esas habilidades para buscar a Stacy, en vez de estar en el campamento acosando todo el día a esa mujer.
Henrique: Mmm... Supongo que eso te lo contó el idiota gay.

Henrique se acerca más a Lester con la intención de recuperar el bolso con armas, pero Lester se pone delante de ella para impedirle el paso al dominicano.

Henrique: ¿Puedes por favor darme esa bolsa?
Lester: Ni de chiste lo haría...
Henrique: Sí lo harás, Lester.
Lester: ¿Sabes una cosa? Honestamente... Esperaba que Trevor sea quién venga por las armas, no tú.
Henrique: Sí, bueno... Él aún no se ha enterado de esto, pero estoy seguro de que me apoyaría...
Henrique: Ahora dame la bolsa, Lester. No me obligues a quitártela por la fuerza.
Lester: ¿Qué vas a hacer? ¿Matarme?
Henrique: No, amigo... A estas alturas, y por como andas por ahí... Estás completamente muerto.
Henrique: Es solo cuestión de tiempo, amigo. Cuando ese infeliz de Michael no pueda protegerte o cuando no tengas la suerte de que el bosque no esté tan calmado, y encima no llevas ningún arma...
Henrique: Ahora dame las armas.
Lester: ¿Realmente crees que esto nos mantendrá a salvo?
Henrique: Por supuesto que sí.
Lester: Michael está intentando que Charlie...
Henrique: Lester, cierra el pico por un rato. Michael no hará nada que sea conveniente para nosotros. Es un idiota.
Henrique: Ahora dame esas putas armas...

Henrique comienza a acercarse de manera intimidante a Lester, quien, ya resignado y seguro de que Henrique le haría daño, decide entregarle la bolsa de armas, no sin antes mirar con un notable repudio al dominicano, quien sonríe complacidamente por su acción.

Lester: Tú perteneces a este lugar, Henrique...
Henrique: ¿Qué dijiste?
Lester: Este mundo... Como es ahora, tú encajas a la perfección.
Lester: Y quizás yo no sobreviva mucho tiempo, es obvio que por varios factores moriré en cualquier momento, pero no me importa y lo acepto.
Lester: Porque por lo menos yo podré decir, que cuando el mundo se fue al carajo pude ser mejor de lo que fui en toda mi vida y no permití que me arrastre con él.

Henrique se echa una risa con las palabras de Lester y le mira sonriendo mientras se marcha, mientras que Lester simplemente lo observa con mucho temor a lo que pueda hacer. Un rato después, en la parte trasera de la residencia Collins, Franklin y Zoey se encuentran sentados en uno de los escalones de la puerta trasera, pasando un agradable momento, tomados de la mano y riendo a carcajadas, en cuanto Louise, Molly y Lamar aparecen, por lo que Franklin se pone de pie y se dirige con ellos.

Molly: Franklin, ¿sabes qué demonios está pasando?
Franklin: ¿A qué te refieres? ¿Dónde está Michael?
Louise: Se fue con Charlie hace ya rato, no sé dónde habrá ido.
Louise: Demonios... Se supone que íríamos en busca de Stacy.

En ese momento, Tyler, Karen, Trevor, Luis y el resto del grupo de campistas también llegan con Franklin y los demás. Habiendo escuchado la conversación, Tyler se muestra enojado porque nadie fue en busca de la niña desaparecida.

Tyler: ¿Cómo que aún no han ido? ¿Qué diablos pasó?
Karen: Michael nos dijo que saldría a buscarla...
Tyler: Hijos de puta, ¿nadie se puede tomar esto en serio? Tenemos que seguir el rastro...

Tyler, al momento de finalizar de hablar, señala el camino de salida de la granja. En ese preciso momento, todos ven a Henrique llegar por allí, trayendo consigo la bolsa de armas y sacando una escopeta para entregársela a Tyler.

Tyler: ¿Qué es esto?
Henrique: ¿Estás conmigo, compañero?
Tyler: (Toma la escopeta) Al demonio...
Henrique: Se acabó la espera, señores...
Lamar: (Toma una pistola que le da Henrique) Oye, negro, no podemos usar armas aquí.
Henrique: Claro que lo haremos, debemos hacerlo.
Henrique: Podíamos quedarnos sentados cuando pensábamos que este lugar era seguro, pero ahora sabemos que no lo es.
Henrique: (Se acerca a Trevor y le entrega una escopeta) ¿Y tú que me dices, amigo? Haremos esto, como queríamos.
Trevor: Sí... Pero... No.
Henrique: ¿Qué...?
Henrique: Bueno, ¿sabes qué...? Vete a la mierda tú también.
Henrique: (Se acerca a Franklin y le entrega la escopeta) ¿Y tú qué me dices? ¿Protegerás a los tuyos?

Franklin, a regañadientes, toma la escopeta. Luego, Henrique saca una pistola de combate y se dispone a entregarla a Zoey, quien lo mira con sumo enojo.

Henrique: ¿Y qué me dices tú, querida? ¿Sabes disparar?
Zoey: Para ya, si mi padre ve que traen armas los echará a todos.
Henrique: No nos iremos a ningún lado, ¿sí? Y Charlie tendrá que entender...
Luis: (Encara furioso a Henrique) ¿Quién mierdas te crees que eres para tomar una decisión así? Michael dijo que nada de armas aquí, así que no interfieras con eso...
Lamar: Ey, miren allá...

Lamar llama la atención de todos los presentes y les señala hacia el prado. Todos ven a Michael, Tommy y Charlie, y este último lleva a un caminante, mientras Michael lo guía hacia el granero. Furioso, Henrique, corre rápidamente hasta la ubicación de los individuos, y todos deciden seguirlo. Carol y Ellie salen de la casa, y siguen al resto. Al dar con Michael y los dos granjeros cerca del granero, un furioso Henrique pide explicaciones de lo que sucede.

Henrique: ¡¿Qué putas mierdas está pasando?!
Michael: Todos... Atrás.
Henrique: ¿Qué no ven a lo que se están aferrando?
Charlie: ¡Veo perfectamente a lo que me aferro!
Henrique: Claramente no lo haces, amigo...
Michael: Déjanos terminar y luego hablaremos.
Henrique: ¡¿De qué mierda quieres hablar, Michael?!
Henrique: Estas cosas no están enfermas, no son gente... ¡Están muertos!
Henrique: Y no voy a sentir pena por ellos porque lo único que hacen es matar.
Henrique: Estás cosas de aquí... Ellos mataron a mi mejor amigo, ellos mataron a Stephanie, ellos mataron a Willy...
Henrique: Y nos matarán a todos nosotros si seguimos así...
Luis: ¡Henrique, ya basta!
Henrique: (Saca su pistola y le quita el seguro) Oye, Charlie, amigo, dime algo... ¿Puede una persona que respira sobrevivir a esto?

Henrique apunta con su pistola al caminante, y le dispara tres veces en el pecho. Esto no afecta en nada el muerto viviente, por lo que Charlie se queda sorprendido y mira como el caminante sigue intentando salir de su cautiverio y atacar a Henrique.

Henrique: Tres putos tiros en el pecho, y todavía quiere atacarme, ¿por qué no muere como una persona normal?
Michael: ¡Henrique, ya basta!
Henrique (Mientras se acerca al caminante): Sí, tienes razón, líder... Ya fue suficiente.

Tras acercarse lo suficiente al caminante, Henrique realiza un disparo directo a la cabeza del muerto viviente, acabando de una vez por todas con él. Charlie entonces suelta la pinza y ve al caminante tirado en el suelo.

Henrique: ¡Ya basta de buscar a una niña que ha muerto! ¡Ya basta de vivir junto a un granero lleno de monstruos que quieren matarnos! ¡Ya basta!
Henrique: Si todos quieren vivir... Si en verdad quieren sobrevivir, tendrán que luchar. Y me refiero ahora mismo.

Henrique, rápidamente, se dirige a la puerta del granero y destruye el candado rápidamente con un disparo. Acto seguido, quita el tablón de madera que sirve como seguro y termina por abrir las puertas, permitiendo que los zombis salgan del interior. Los muertos vivientes comienzan a salir todos a la vez, y Tyler, Louise, Lamar y Molly se unen a Henrique para acabar con la amenaza. La masacre comienza ante los horrorizados ojos de todos los demás. Los miembros de la familia Collins comienzan a llorar por las "muertes" de sus conocidos. Michael, Franklin, Trevor y Luis deciden no participar. Charlie, por su parte, observa con horror e impotencia como los caminantes son ejecutados por los campistas, mientras que Zoey intenta consolarlo abrazándole al no poder hacer nada. Tras unos cuantos segundos eliminando a todo caminante que salía del granero, los disparos cesan ante la nula presencia de amenaza. El granero se encuentra completamente limpio de caminantes, y Henrique sonríe orgulloso al haber tomado la iniciativa.

Capitulo 8: San Fierro Rifas

Michael observa triste todos los cadáveres de los caminantes que habían sido eliminados por sus amigos. El silencio invade el lugar, pero pronto se escuchan los fuertes llantos de Ellie, y Tommy intenta consolarla al abrazarla, pero no lo consigue y la muchacha se lo quita de encima, aproximándose a los cadáveres. Franklin intenta detenerla, pero ella lo evade y sigue su camino. Ellie llega con el cadáver de una mujer anciana, arrodillándose junto a ella y lamentando su "muerte".

Ellie (Mientras llora): No... Mamá...

Los sollozos tristes de Ellie pronto se transforman en gritos de histeria y terror al ver que el cadáver, de quien en realidad se trataba de su madrastra, reacciona de la nada e intenta atacarla. La muchacha lucha por su vida, hasta que Luis la toma fuertemente y la aparta del caminante, y Henrique toma una hoz y entierra la filosa cuchilla de la herramienta en la cabeza de la mujer caminante, acabando con ella de una vez por todas.

Lamar: Diablos...

Ya fuera de peligro, Ellie continúa llorando histéricamente por lo recientemente acontecido, por lo que su padre, aún atónito, decide llevársela a la casa, siendo acompañados por Zoey, Carol y Tommy. Sin embargo, antes de irse, Charlie voltea para ver al grupo de campistas.

Charlie: Los quiero a todos fuera de mis tierras.

Franklin, quien se encontraba muy molesto por lo que Henrique hizo, decide acompañar a los granjeros a la casa. Lester llega en ese momento, guiado por los disparos. Al contemplar la horrorosa escena, Lester se sorprende y pide explicaciones.

Lester: Que... ¿Qué demonios pasó?
Michael (Abandonando el lugar con Amanda, Tracey y Jimmy): Ya te lo imaginarás...
Lester: ¿Trevor?
Luis: No... (Señala a Henrique) Fue él.
Lester: Era mi segunda opción...
Henrique: Sí, yo tomé la iniciativa, Lester.
Henrique: Y el cabrón de Trevor ni quiso colaborar con lo que empezó...
Trevor: Vete a la mierda, hijo de puta.
Trevor: Iré a traer a Betty... Tenemos que llevarnos estos cuerpos. (Se marcha del lugar)
Molly: Excepto a la esposa de Charlie... Y sus hijastros.
Molly: Les preguntaré a Zoey quienes eran...

Molly se marcha del sitio en busca de Zoey. Con el paso de unos pocos minutos, algunos miembros del grupo abandonan el lugar, mientras que Tyler, Louise, Lamar, Molly y Tony, en cuanto ven a Trevor llegar con su todoterreno, deciden juntar los cadáveres y apilar algunos en la parte trasera del vehículo. Por otra parte, Joni se encuentra sola en su tienda en el campamento, pensando en lo que ocurrió minutos antes. La paz de la mujer se interrumpe en cuanto Henrique ingresa para verla. La mujer se enfurece enormemente tras ver al causante de todo el desastre.

Joni: Henrique, vete de aquí...
Henrique: No puedo.
Henrique: Tienes que escucharme.
Joni: No, vete a la mierda. Estoy harta de ti, deja de molestarme y vete de nuestras vidas...
Henrique: Escucha... Yo lo sé...
Henrique: Luis me lo contó.
Joni: ¿Qué te dijo?
Henrique: Que estás embarazada.
Henrique: Eh... No sabía que decirle, pero a ti sí...
Henrique: Es mío, yo siento eso... Ese bebé que tienes es mío, estoy seguro...
Joni: No, no lo es... Es de Luis.
Henrique: Deja de engañarte a ti misma, ¿sí? Yo sé que es mío.
Henrique: Ese día en el bosque... También ese rato en cuarto del laboratorio...
Joni: Cállate...
Henrique: Vamos, ¿por qué me lo niegas si sabes que es cierto...?
Joni: Este bebé es mío y de Luis, y así será, ¿me oíste?
Joni: Ahora vete de aquí antes de que llame a Luis.
Joni: Y más vale que no digas ni una sola palabra de esto...

Henrique, entre la furia y la tristeza por las palabras de Joni, decide abandonar la tienda y se marcha a un lugar desconocido. Mientras tanto, en la residencia Collins, Charlie recibe a Michael en la cocina de la casa. Michael se encuentra muy apenado por lo sucedido, mientras que el granjero lo mira con gran decepción por no controlar a su gente.

Charlie: Michael... En serio... No sé que decirte.
Michael: Yo solo puedo decir que lo siento...
Charlie: No quiero tus disculpas...
Charlie: Hijo de perra, solo tenías que controlar a tu gente...
Charlie: Y ni eso puedes hacer bien.
Michael: ...
Charlie (En tono de arrepentimiento): Mira... Lo siento, no quise insultarte...
Charlie: Estoy muy alterado.
Michael: Descuida, está... Está bien.
Charlie: El problema no es contigo... Sino con ese Henrique...
Michael: Charlie, te juro que no sabía que él se pondría así.
Michael: Por lo poco que llevo conociéndolo, es bastante tranquilo...
Michael: Trevor es el más problemático, y conseguí controlarlo...
Charlie: Sí, lo noté... No quiso participar en eso... Y Franklin tampoco... Tenía una escopeta, pero no la usó.
Charlie: Ellos te siguen, Michael. Me doy cuenta.
Charlie: Te respetan...
Charlie: Pero tienes que conseguir el respeto de todos.
Michael: Solo Henrique actúo así, los demás solo intentaron protegernos.
Michael: Intentaré solucionar las cosas de alguna manera.
Charlie: No puedes... Se acabó...
Charlie: No puedo tenerlos en la granja, no quiero tenerlos allí.
Charlie: Tienen hasta mañana para largarse, ahora vete. Quiero estar solo...

Un molesto Michael decide aceptar la petición de Charlie y abandona la casa. Por otro lado, en el cuarto de Zoey, Franklin le hace compañía a la hija mayor de Charlie, encontrándose ambos en profundo silencio. Zoey yace sentada en su cama, y Franklin se encuentra a su lado. Tras un prolongado lapso sin producir algún ruido, Franklin decide hablarle a su pareja.

Franklin: Ey... Yo...
Franklin: Quería decirte que lo siento por todo lo que ocurrió...
Franklin: Yo no...
Zoey: Está bien.
Zoey: No tienes de qué disculparte, no has hecho nada malo.
Franklin: Creo que... Al menos ya es una preocupación menos para todos...
Zoey: ¿Y ahora qué?
Franklin: Supongo que enterraremos a tu madrastra y a Zac y Amber...
Zoey: ¿Y qué pasará luego?
Franklin: (Besa la mejilla de Zoey) No lo sé... Pero no te abandonaré.

Mientras tanto, Tyler, Louise y Lamar terminan de cargar la primera tanda de caminantes en la parte trasera del Bodhi, y Trevor se dispone a subirse y llevar a los caminantes a otro lado para incinerarlos. Sin embargo, antes de encender el vehículo, Lester aparece al lado de su puerta.

Lester: Oye, Trevor...
Trevor: ¿Sí?
Lester: Supongo que debo pedirte unas disculpas por anticiparme y culparte de lo que pasó aquí...
Trevor: Oh, tranquilo, "rueditas". Sinceramente, estaba dispuesto a hacerlo, hasta que Michael me convenció de que no lo haga...
Lester: Sí... Este... Escucha, luego quiero tener una conversación contigo.
Trevor: Okey, ¿sobre qué?
Lester: Ah... Ya sabes, una charla amistosa... De esa noche... En la que murió Willy.
Trevor: Mmm... Ya veo. De acuerdo, luego hablamos.

Trevor pone en marcha su vehículo y se marcha, mientras que Lester, con un gesto de seriedad, alejándose por el camino. Mientras tanto, junto al cobertizo, Henrique bebe un poco de agua de una manguera, mientras ve desde lejos, como el grupo se encarga de limpiar la granja de los caminantes. En ese momento, Henrique ve a Luis, quien ya estaba bastante cerca de su ubicación, por lo que decide enfrentarlo.

Henrique: ¿Qué pasa, amigo?
Luis: Ya no me llames "amigo", pedazo de mierda...
Henrique: Wow... Que agresivo...
Luis: ¿Puedo preguntarte una cosa?
Henrique: Dime...
Luis: ¿Por qué? ¿Por qué estás tan diferente...? ¿Por qué actúas así?
Henrique: No lo sé, Luigi... Supongo que estoy harto de que nadie me tome en cuenta.
Henrique: Estoy harto de que se piensen que soy el idiota más grande del mundo.
Luis: ¿Y por eso haces lo que haces?
Luis: ¿Por eso desafías a todos en el grupo intentando demostrar algo?
Henrique: Soy más hombre que muchos aquí, Luis.
Henrique: Soy más hombre que Michael, y él no debería ser el líder.
Luis: ¿Y quién debería? ¿Tú?
Henrique: Creo que me va bastante bien.
Henrique: He conseguido que la granja sea más segura para ti, para Joni y para su bebé.
Luis: ¿De eso se trata? ¿De Joni?
Henrique: ...
Luis: Eh... Mira, no pienso hablar de eso ahora, ¿sí? No es el momento ni el lugar.
Luis: Solo te dejaré en claro una cosa.
Luis: No te acerques a Joni...

Henrique, exaltado por lo dicho por Luis, estaba a punto de responderle, en cuanto ambos escuchan un ruido proveniente del bosque que se encuentra a pocos metros de ellos. Ambos escuchan unos pasos fuertes, y como este se aproxima a ellos. Henrique saca su pistola y apunta hacia la dirección de donde proviene el ruido. Sin embargo, al ver a la persona que sale del bosque, ambos quedan atónitos y Henrique decide bajar el arma. Luis, sin dudarlo, decide acercarse a esta persona, quien resulta ser Stacy, quien se encontraba completamente sin energías, además de encontrarse sucia, hambrienta y profundamente aterrada. Mientras tanto, en el campamento, un distraído Michael se encuentra dando vueltas alrededor de su tienda. En ese momento, Franklin y Zoey llegan con él, ambos se encuentran tomados de las manos y, al ver que Michael no les presta atención, Franklin llama su atención.

Franklin: Ey, Mike...
Michael: (Regresa en sí) Eh... Sí... ¿Qué pasa?
Franklin: ¿Estás bien, hermano?
Michael: Sí, estoy bien, muchacho... ¿Qué pasa?
Franklin: Tenemos que decir algunas cosas, y pensé que tú eras el primero a quién deberíamos decirle...
Michael: Okey... ¿Y bien?
Franklin: Esto... Como verás, los últimos días han estado muy movidos por... Bueno, en fin, Zoey y yo somos pareja.
Michael (Mientras le sonríe a los jóvenes): Bien, chicos, me alegro por ustedes. Imagino que vienen a decirme a mi porque no están dispuestos a separarse, ¿verdad?
Franklin: Sí... Algo así.
Michael: ¿Acaso Charlie ya lo sabe? ¿Qué ha dicho al respecto?
Zoey: Pues...
Zoey: No, aún no lo hemos hecho, no tengo idea de cómo decírselo...
Michael: Ustedes dos ya son adultos, sabrán qué hacer... Pero si Charlie aún no lo sabe, preferiría que no lo descubra aún.
Michael: No quiero seguir alterando las cosas por aquí, y si aún nos quedan chances de quedarnos en la granja, mejor que aún no lo sepa.
Franklin: No, Mike... Ya basta de secretos. Las cosas son así, y punto.
Franklin: Mira... Entiendo que esto podría no caerle bien a Charlie, pero tendrá que aceptarlo, porque Zoey y yo queremos estar juntos.
Franklin: No podemos seguir ocultándonos cosas en la granja, ya no...
Zoey: Sí, es verdad. Ya han sido demasiados secretos, y mi papá no merece que le oculten algo así.
Zoey: Yo misma hablaré con él e intentaré convencerlo de que se queden aquí.
Franklin: ¿Estás segura?
Zoey: Sí. Ahora que hemos comprendido lo que son los caminantes... Supongo que no estamos a salvo por nuestra cuenta.
Zoey: Si estamos con ustedes, estaremos mejor.

Michael, sonriendo, aprueba las palabras de Zoey al asentir con la cabeza. Por otro lado, frente al granero, Trevor vuelve a dejar el Bodhi y ayuda a Tyler y Ron a cavar las tumbas para la familia de Charlie. Amanda, Tracey, Jimmy, Karen y Tony se unen a Louise, Molly y Lamar para cargar los últimos caminantes en la parte trasera del Bodhi. En medio del trabajo, Jimmy, quien carga un caminante con ayuda de Lamar, habla con alivio acerca de lo que había ocurrido con Henrique.

Jimmy: Lo bueno de todo esto... Es que por lo menos ahora estamos más seguros.
Jimmy: Menos mal que Henrique hizo lo que hizo, cuando lo hizo...
Tony (En tono molesto): No puedes decirme que eso estuvo bien...
Molly: Claro que no, nos costó la permanencia en la granja...
Louise: Dios, está en duelo, seguro que cambiará de opinión y verá que no tuvimos más alternativa...
Louise: Oigan, él solo no disparó, yo también lo hice.
Lamar: (Deja al caminante en la parte trasera del Bodhi) Y yo no puedo decir que sienta algún remordimiento por lo que hice... Caminantes en mi patio... Demonios, no, negro.
Tony: No estoy diciendo que no tuvimos que hacernos cargo del problema, pero... Crear algo así, desatar todo el pánico...
Amanda: Ya no hay que hablar del tema, lo hecho, hecho está. Ya no hay nada que podamos hacer al respecto.
Henrique: ¡Ey! ¡Miren a quién encontramos!

El grito de Henrique llama la atención de todos los presentes, quienes voltean para ver quién lo acompañaba. Para sorpresa y alegría de todos, junto a Henrique y Luis, se encuentra Stacy, quien ahora se encuentra con la cara y los brazos limpios. Karen, llorando de la alegría, corre emocionada a abrazar a su hija, quien también se emociona al volver a ver a su madre. Todos se alegran de volver a ver a la niña sana y salva. Trevor, Tyler y Ron llegan también al lugar, y los tres se sorprenden de ver a Stacy con vida, en especial Tyler, quien decide acercarse para verla.

Tyler: Te estuvimos buscando todo el tiempo...
Tyler: ¿Llegaste tú?

Stacy no consigue responderle verbalmente a Tyler, pero si le asiente con la cabeza. Por otro lado, Zoey ingresa a su casa en busca de su padre, buscándolo en la sala y en la cocina. Al no encontrarlo, decide subir las escaleras e ir al cuarto de su padre, pero en el camino es interceptada por Tommy, quien se encuentra totalmente aterrorizado y agitado.

Tommy: Zoey...
Zoey: Tommy, ¿qué pasa? ¿Has visto a mi padre?
Tommy: Lo he estado buscando también, no está aquí...
Tommy: Zoey, es Ellie... Algo le pasó.
Zoey: ¿Qué...?
Tommy: Está en su habitación, ven.

Zoey sigue a Tommy hasta la habitación de Ellie, donde ambos encuentran a la adolescente tendida en el suelo, con los ojos abiertos pero sin reacción. Minutos más tarde, Tommy ya ha recostado a Ellie en su cama, pero esta sigue sin reaccionar. Zoey y Franklin se encuentran haciéndole compañía, en cuanto Amanda entra a la habitación, ya sabiendo lo que ha ocurrido.

Amanda: ¿Qué sucede con ella?
Zoey: No lo sé...
Amanda: Tal vez esté en shock... ¿Dónde está Charlie?
Franklin: No sabemos, no lo encontramos por ningún lado.

Amanda decide salir de la habitación, en busca de Michael, y Zoey mira, casi sollozando, a Ellie. Unos momentos más tarde, Michael, Trevor, Franklin, Luis, Amanda, Zoey y Tyler registran la habitación de Charlie para buscar una pista de donde puede estar. En la cama del anciano, se pueden ver una maleta, que está cargada con vestidos de mujer, los cuales Tyler observa tímidamente.

Tyler: Estas prendas... ¿Son de tu madrastra?
Zoey: Él estaba seguro de que se recuperaría... Que se mantendrían bien hasta ese momento. Ahora...
Tyler: Ya veo...

Revisando vagamente una de las mesas de la habitación, Trevor consigue encontrar una vieja petaca que le pertenecía a Charlie.

Trevor: (Toma la petaca y se la lanza a Michael) Parece que necesitaba ahogar sus penas...
Zoey: Eso pertenecía a mi abuelo, se lo dejó a mi padre cuando murió.
Michael: No pensaba que Charlie era bebedor.
Zoey: No lo es... O al menos no hace algunos años. Dejó de beber cuando Ellie nació. Mi madre no permitía el licor en la casa. Esto está vacío desde entonces...
Michael: Espera...
Michael: ¿Solía frecuentar algún bar?
Zoey: Solía ir a un bar de Trinity, aquel pueblo que había ido con Franklin... Creo que se llamaba Shoney's Bar.
Zoey: Él prácticamente vivía allí cuando era bebedor.
Michael: Apuesto a que allí lo voy a encontrar.
Franklin: Yo he visto ese lugar, te llevaré hasta allí.
Zoey: No, no quiero que vayas...
Franklin: Vamos, es una ruta sencilla.
Zoey: ¿Y si es como la farmacia?
Franklin: Eh...
Michael: Zoey, tranquila, te lo traeré de una sola pieza, ¿sí?
Michael: Iré a buscar el coche.

Michael decide salir de la habitación e ir en busca de su Tailgater. Apenas sale de la habitación, Michael es alcanzado por Amanda, quien quiere detenerlo, Luis y Trevor.

Amanda: Michael... ¿No quieres hablar de esto antes de irte?
Trevor: ¿En serio vas a ir por ese tipo con todo lo que ha pasado?
Amanda: Odio decirlo, pero Trevor tiene razón.
Amanda: Por una vez desde que llegamos aquí, no necesitas resolver los conflictos de los demás. Stacy acaba de volver y te necesitamos aqu...
Michael: No se trata de resolver los conflictos de Charlie ni nada por el estilo. Necesitamos a Charlie para que vea si Stacy está bien... Podría tener algo, pasó varios días en el bosque...
Luis: Y yo no quería decirlo aún, pero Joni está embarazada, y...
Luis: Bueno, supongo que debo hacer mi parte e ir también, ¿no?
Michael: Una razón más para ir a buscarlo.
Amanda: Ya, ¿y por qué tú?
Michael: Porque soy el líder del grupo, y tengo que comportarme como tal.
Amanda: ¿Y quién decidió eso?
Michael: Yo lo decidí. Así como estoy decidiendo ir por él.

Sin más que decir, Michael se marcha, dejando consternada a Amanda, mientras que Luis y Trevor deciden seguir a su líder. Minutos más tarde, con el Tailgater frente a la residencia Collins, Michael, Trevor y Luis se encuentran apoyados en el vehículo, viendo en silencio a Franklin despedirse de Zoey con varios besos en los labios. En medio del silencio, Trevor decide sacar su revólver pesado y se lo entrega a Michael.

Trevor: Ey... Ya sé que tienes tu pistola, pero quería darte esta.
Trevor: La encontré el día que le dispararon a Tracey, y supongo que me dio suerte para salir del hospital con vida...
Trevor: Tenla.
Michael: (Toma el arma) Gracias.

Michael acepta amablemente el revólver de Trevor, y este luego se marcha de la zona. Franklin finalmente llega con Michael y Luis, por lo que este le entrega una escopeta y los tres se suben al vehículo, partiendo inmediatamente hacia el pueblo donde podría encontrarse Charlie. Mientras tanto, Trevor se encuentra dirigiéndose al campamento. Al estar acercándose a la zona de acampado, el campesino es interceptado por Lester, quien lo mira de una manera muy seria, lo que causa que Trevor se sienta algo incómodo al respecto.

Trevor: ¿Qué pasa, Lest?
Lester: No sé porqué clase de estúpido me has tomado, Trevor.
Trevor: ¿Qué carajos dices?
Lester: Yo sé que has mentido sobre lo de Willy...
Lester: Sé que hay algo más.
Trevor: ¿Y qué crees que pudo haber ocurrido? Yo he dicho lo que ocurrió...
Lester: No lo sé... Quizás tú hiciste algo para salvar tu propio pellejo.
Trevor: ¿Acaso me crees...? ¿Qué clase de monstruo crees que soy, Lester, pequeña comadreja de mierda?
Lester: Oh... Yo sé que clase de hombre eres, Trevor Philips.

Tras decir estas palabras, Lester decide darle la espalda a Trevor y, sin prisa ni pausa, se marcha de regreso al Camper. Por otro lado, Michael conduce en dirección al Shoney's Bar, aproximándose al pueblo donde este establecimiento se encuentra. Michael ve a Franklin, quien se encontraba de copiloto, bastante callado, cabizbajo y con la mirada perdida, por lo que decide llamar su atención.

Michael: ¿Estás bien, Frank?
Franklin: Sí... Estoy bien.
Franklin: Es...
Franklin: Zoey me dijo que me ama.
Franklin: Sé que no lo dijo enserio, hasta yo he dicho eso sin sentir nada pero... No lo sé, se siente...
Franklin: No puede decirlo enserio, porque... Está alterada o confundida, igual que yo, pero... Creo que lo que está sintiendo...
Michael: Ella es bastante grande para saber qué siente, Frank.
Franklin: No, no lo creo...

Ante las dudas sembradas en Franklin, Michael y Luis no evitan reírse por la situación del muchacho, quien sigue confundido con respecto a su relación con Zoey.

Franklin: Cretinos... En serio, no creo que lo esté, ¿sabes? Quiero decir... Creo que ella quiere enamorarse, así que necesita aferrarse a alguien.
Luis: Oye, amigo, es bastante obvio para todos que Zoey está enamorada, y no solo porque tú tal vez seas uno de los últimos hombres en la tierra.
Michael: Sí, exacto, muchacho. No hay ningún problema con eso, ¿o sí?
Franklin: El problema es que no le correspondí.
Franklin: Nunca te he contado de Tanisha, ¿o sí?
Michael: No, creo que nunca.
Franklin: Pues verás, ella era amiga mía y de Lamar desde pequeños, básicamente crecimos juntos en el barrio... Hubo otros idiotas con nosotros, pero en general siempre éramos nosotros tres.
Franklin: El tiempo pasó, crecimos, ella y yo nos enamoramos... Y lo eché todo a perder.
Franklin: Tanisha fue la única mujer de mi vida, Mike, la única a la que le he dicho "te quiero"... Claro, a parte de mi madre y mi tía...
Franklin: Pero lo que sentí por Tanisha, no se compara a lo que siento por Zoey... Y tengo miedo a echarlo a perder de nuevo.
Michael: Franklin, estamos en el puto fin del mundo. ¿Qué crees que vas a hacer si te das una oportunidad?
Michael: No necesariamente tienes que contarle quién fuiste o lo que hiciste en el pasado, ¿sabes?
Franklin: Eso ya lo sabe, se lo he dicho...
Franklin: Y aún así, parece no darle mucha importancia. Creo que ella cree... Que esto fue un nuevo comienzo para mi, para todos...
Michael: Entonces, si sabe de tu pasado, ¿hay algo más para que jodas esto?
Michael: Solo concéntrate en una cosa, Frank. Piensa en lo que realmente quieres, y si la quieres a ella.
Michael: Hoy en día no puedes permitirte seguir negando algo que sientes, porque llegará el día en que por fin te sientas convencido, pero será demasiado tarde.

Luis, quien había escuchado atentamente toda la conversación de Franklin y Michael, se queda pensativo al escuchar las palabras de reflexión de éste último, recordando a Joni en el proceso. Unos minutos más tarde, ya con el sol ocultándose, el trío finalmente llega al pueblo, estacionándose a la esquina de Shoney's. Michael baja del vehículo, y antes de bajar, Franklin decide hablarle a Luis.

Franklin: Oye, Luis.
Franklin: Yo ya sé lo de Joni, yo les conseguí las píldoras...
Luis: Sí, ya lo sé. Lo pude deducir.
Franklin: Siento habértelo ocultado.
Luis: Descuida, no pasa nada. Hiciste lo que creías correcto.

Luego de esta pequeña plática, Franklin y Luis bajan del vehículo. Franklin sube la guardia con su escopeta, mientras que Luis prepara su pistola 44. Michael, quien utiliza el revólver previamente entregado por Trevor, dirige el pequeño grupo hacia el bar. Tras comprobar que no existe peligro cercano, los tres ingresan al bar. Allí, los tres ven y se acercan a Charlie, quien bebe amargamente un vaso de whisky sentado en la barra y ni siquiera se voltea en ver al trío.

Michael: Charlie.
Charlie: Hola...
Charlie: ¿Franklin viene contigo?
Michael: Sí, y también Luis.
Charlie: ¿Acaso Zoey le pidió que venga?
Michael: No, él se ofreció. Le gusta hacer eso.

Michael finalmente llega a la barra con Charlie, viendo la botella de Whisky ya casi vacía.

Michael: ¿Cuántas has bebido?
Charlie: No las suficientes...
Michael: Terminemos esta conversación en la granja.
Michael: Ellie colapsó, está en una especie de estado catatónico, o algo así... Debe estar conmocionada, y tú también lo estás.
Charlie: ¿Zoey está con ella?
Michael: Sí, pero Ellie te necesita.
Charlie: ¿Y yo que podría hacer?
Charlie: Necesita a su madre, o... Mejor aún, necesita llorar...
Charlie: Como tuvo que hacerlo hace algunas semanas.
Charlie: Yo no le dejé, ahora lo tengo más que claro.
Michael: Pensabas que habría una cura, está bien. Yo también lo pensé.
Michael: No puedes culparte por albergar esperanza.
Charlie: ¿Esperanza?
Charlie: Cuando te vi corriendo por mis terrenos la primera vez... Con tu hija en brazos... Realmente no tenía esperanzas en que sobreviviera.
Michael: Pero sobrevivió.
Charlie: Así es... Aunque para salvar su vida, perdimos a Willy... Y tu amigo, Trevor, regresó.
Charlie: Eso probaría que los milagros existen, pero no... Fue todo un intercambio, Tracey por Willy.
Charlie: Fui un idiota, Michael, y tu gente lo sabía.
Charlie: Mis hijas merecen algo mejor que yo.
Michael: Charlie, sé que hay esperanza... La niña, Stacy... Acaba de aparecer, sana y salva, en la granja.
Michael: No sé como, no se porqué, pero esa niña dio con nosotros.
Michael: Tuvo que ser por algo, eso sí que es un milagro, Charlie.
Charlie: Que bueno... Al menos algo bueno salió de tanta mierda...
Luis (A Charlie): ¿Y qué vamos a hacer? ¿Esperar a que quedes inconsciente?
Franklin: No podemos tardar mucho más, tenemos que volver, está oscureciendo.
Charlie: Solo váyanse.
Michael: Le prometí a Zoey que te llevaría de regreso.

Charlie permanece callado y continúa bebiendo del vaso, haciendo que Michael se moleste con él.

Michael: ¿Y qué planeas hacer? ¿Beber toda la botella? ¿Embriagarte hasta morir y dejar solas a tus hijas?
Charlie: (Se pone de pie bruscamente y encara a Michael) Deja de decirme como cuidar a mi familia, a mi granja...
Charlie: ¡Tu gente es como una plaga! Hice mi deber como cristiano dándoles un refugio, y ustedes se encargan de destruirlo todo.
Michael: Las cosas estaban mal antes de que nosotros llegáramos...
Charlie: ¡Y aún así no has asumido ninguna responsabilidad! ¡Se supone que eres el líder!
Michael: ¡Pues estoy aquí, ahora! ¡¿No es así?!
Charlie (Tranquilizándose): Sí... Sí... Estás aquí...

Charlie decide pasar de Michael y vuelve a sentarse en el taburete, cogiendo el vaso nuevamente y bebiendo, mostrándose incluso más amargado. Sin resignarse y dispuesto a llevarse a Charlie por las malas, Michael decide coger por el brazo al anciano y convencerlo para irse de una buena vez.

Michael: Vamos, Charlie... Te lo estoy pidiendo por favor, larguémonos de aquí...
Michael: Tus hijas...
Charlie: (Aparta a Michael con brusquedad) No quería creerte, ¿sabes?
Charlie: Tú me dijiste que esas personas... Esas cosas... Estaban muertas, y no enfermas como solía creer...
Charlie: Pero cuando ese Henrique le disparó en el pecho... Varias veces... Me di cuenta que esto no es como yo imaginaba.
Charlie: Tenía la esperanza de volver a tener a mi esposa en casa, conmigo, en lugar de un inmundo granero... A fin de cuentas, me aferraba a eso.
Charlie: Ahora pienso que he sido un idiota, que no soy un niño para aferrarme a tan estúpida esperanza... ¡Mi esposa ha muerto hace ya tiempo, y estuve alimentando un cadáver putrefacto!
Charlie: Cuando te veo a los ojos, puedo ver por todo lo que has pasado, puedo ver todo lo que has visto... Tan solo reflejado en tu mirada...
Charlie: Veo la desesperanza total. Veo que sabes que no hay esperanza, que un día más de vida es solo la prolongación de lo inevitable. ¿Verdad?
Michael: Mira, se acabó. No voy a seguir perdiendo mi tiempo, no seguiré siendo condescendiente contigo... ¿Sabes cuál es la verdad, Charlie? La muerte es la muerte, siempre ha estado allí... Ya sea de un infarto, cáncer, un disparo o lo que sea...
Michael: Ahora, en la granja, hay gente que nos necesita. A eso deberíamos aferrarnos, Charlie. Las personas... Esto ya no se trata de en qué creemos, sino de ellos.

Charlie reflexiona por un instante tras oír lo que Michael dijo, por lo que decide dar un último sorbo del vaso y lo deja en la mesa, disponiéndose a irse del lugar con los campistas. Franklin y Luis se alegran de que el anciano haya recapacitado y se disponen a darse la vuelta para marcharse. Sin embargo, antes de poder siquiera dirigirse a la salida, dos sujetos, con notables rasgos latinos, ingresan al bar. Uno de ellos era T-Bone, acompañado por otro hombre con sobrepeso. El sujeto con sobrepeso tiene una escopeta, mientras que T-Bone parece desarmado, y ambos se notan sorprendidos de encontrar otras personas con vida.

T-Bone: Santa madre, José... Están vivos...
José: Sí, ya lo veo, T-Bone...

Michael y los demás también observan, sorprendidos y desconfiados, a los dos individuos desconocidos. Momentos después, T-Bone se dispone a hablar con Michael y su grupo acerca de él, sentándose en uno de los bancos, a tan solo pocos metros de la barra. José decide sentarse en uno de los taburetes de la barra, encontrándose al lado de Charlie. Franklin y Luis también se ponen cómodos junto al anciano, y Michael ofrece un poco de Whisky a los recién llegados.

Michael: ¿Quieren un trago... Eh...?
T-Bone: Sí, gracias, compadre. Yo soy T-Bone, y mi candente amigo es José.
T-Bone: Nos conocemos desde hace un tiempo... Digamos que... Pateamos las calles juntos en nuestra mejor época.
T-Bone: ¿Quienes son ustedes, por cierto?
Franklin: Soy Franklin. Dios, es bueno ver a gente con vida después de todo...
Luis: Mi nombre es Luis.
José: Igual que mi primo...
Michael: Soy Michael... Eh... Michael De Santa.
T-Bone (A Charlie): ¿Y tú, viejo?
Charlie: (Sin ánimos de hablar) Soy... Charlie...
T-Bone: ¿Estás bien, amigo? Te veo algo deprimido.
Luis: El pasó por lo peor el día de hoy, ha perdido mucho.
T-Bone: Mierda... Lo siento mucho, Charlie.
Charlie: Gracias...
T-Bone: ¿Saben? Esto les parecerá tonto, pero yo tengo la creencia de que cuando nuestros seres queridos mueren, van a un mejor lugar... Al menos, un lugar mucho mejor que este.
T-Bone: Nosotros también perdimos a mucha gente en esta travesía. Amigos, novias, familias, algunos hasta perdieron a sus hijos...

Mientras escucha las palabras de T-Bone, Michael se percata que el mexicano tiene el cuchillo de cazador de Tyler con su respectiva funda. Michael no aparta la mirada del objeto, por lo que T-Bone se da cuenta y decide desenfundarlo para mostrárselo.

T-Bone: (Refiriéndose al cuchillo) ¿Te llama la atención, Mike?
T-Bone: Lo conseguí hace unos pocos días, se lo robé a un pobre bastardo que estaba muerto.
T-Bone: Si lo hubiese utilizado, ahora probablemente estaría vivo, pero bueno... Así es la suerte de estos días, ¿eh?
Michael (Dudando de T-Bone): Sí, claro.
Franklin: Entonces... ¿De dónde vienen?
T-Bone: De San Fierro... Menuda carnicería se montó allí. Los caníbales le dieron con todo a toda esa pobre gente.
T-Bone: Afortunadamente logramos salir, y ahora vagamos por el campo hasta decidir un nuevo destino.
T-Bone: ¿Y ustedes de dónde son?
Michael: De Los Santos.
T-Bone: Uff... Que viajecito han tenido, ¿eh?
José: Debe estar todo invadido si han tenido que venir hasta aquí.
Michael: Sí, así es...

T-Bone comienza a notar cierto cambio en la actitud de Michael, notándose más desconfiado del dúo y da respuestas cortas.

T-Bone: Bueno, caballeros... Odio ir de chismoso, pero... ¿Se asentaron en algún lugar? ¿En los nuevos complejos sin terminar? ¿Algún campamento?
José: ¿Un refugio?
T-Bone: ¿Una granja?
Michael (Notándose incómodo): ...Eh...
T-Bone: Es una granja, ¿cierto? Apuesto a que tienen calefacción, agua limpia y, por sobre todo, es seguro.
T-Bone: Nosotros no tenemos nada de eso.
José: ¿Hay mujeres? Hace semanas que no la pongo, ¿me entienden?
T-Bone: Disculpen a mi amigo, este idiota no tiene tacto. Lo siento.
T-Bone: Franklin...
Michael: Ya dijimos bastante.
T-Bone: Espera, hombre, lo de la granja suena bien. ¿No es así, José?
José: De puta madre que sí.
José: Vamos, gente, muestren un poco de "caridad cristiana".
T-Bone: Estamos con otros, y lo estamos pasando realmente mal.
T-Bone: Nos alegraría mucho si pudieran hacer un lugar para nosotros, les caeríamos bien. Podemos unirnos.
Michael: Lo siento, no es una opción.
T-Bone: ¿Por qué sería un problema?
Charlie: Lo siento, pero no podemos.
Michael: Ya no podemos aceptar más gente.
T-Bone: Ustedes sí son mala gente... Creí que éramos amigos.
Michael: Ese cuchillo... Es idéntico a uno de nosotros.
Michael: Apenas hace poco tiempo fue secuestrado por una banda de maleantes que querían sacarle a toda costa información de su asentamiento.
Michael: Él escapó y volvió con nosotros para informarnos que algunos de esos sujetos eran dos cosas... Mexicanos y miembro de los San Fierro Rifa.
Michael: ¿Cómo podríamos confiar en ustedes?
T-Bone: ¿Esa es la historia que les contó?
T-Bone: Porque había más... Dos de mis muchachos estaban haciendo una exploración y él les apuntó con una ballesta...
Michael: Ahórrate las palabras, mi respuesta es no.
José: Hijo de puta...
Luis: Ey, tú te calmas.
José: No me digas que me calme, pedazo de escoria.
José: ¡Los mataré ahora mismo y tomaré su granja!

Michael, sintiéndose amenazado, se pone de pie y encara a José, pero T-Bone los detiene, interponiéndose en el medio.

T-Bone: Bueno, bueno... Relájense... Nadie va a matar a nadie.
T-Bone: ¿No es cierto, Michael?

Tras detener la posible pelea, T-Bone vuelve a alejarse y se posiciona a unos pocos metros de Michael. José, quien ahora sostiene la escopeta como si fuese a utilizarla observa, nervioso, a Franklin, Luis y Charlie, mientras que T-Bone se cruza las miradas con Michael.

T-Bone: Mira, Mike, no voy a decirte que somos unos santos, ¿sabes? Porque en este mundo es imposible no tener las manos manchadas.
T-Bone: Así que te lo pediré una vez más... Podemos hacer esto por las buenas.
Michael: ...
Michael: No.

Tras la respuesta negativa de Michael, T-Bone se dispone a desenfundar su pistola y matarlo, pero Michael es más rápido y le dispara en la cabeza, matándolo al instante. Con uno de los maleantes muertos, Michael da un giro a la izquierda y le dispara a José en el pecho, antes de que este pueda reaccionar. José cae malherido al suelo, por lo que Michael lo remata de un disparo en la cabeza. Charlie se queda mirando perplejo la escena, mientras ve la sangre de T-Bone, la cual se va desparramando por el suelo. Franklin y Luis también están sorprendidos, pero comprenden el accionar de Michael, ya que ellos también sospechaban de ambos. Por otro lado, en un sitio aislado en la granja, Trevor y Lester se encuentran viendo la pila de caminantes ardiendo en llamas. Aprovechando que se encontraban solos, Trevor decide confesarle a Lester lo que hizo.

Trevor: Lo maté.
Lester: ¿Qué?
Trevor: Yo maté a Willy.
Trevor: Ahora desearía no haberlo hecho...

Capitulo 9: Sin salida

La noche cae, y en la granja, varios miembros del grupo de campistas se encuentran poniendo la mesa en la casa de Charlie, ya que nuevamente son invitados a cenar por Zoey. Mientras ayuda a colocar los platos en su lugar a Tracey, Amanda y Tony, un preocupado Tyler comienza a hablarles.

Tyler: Ya hace rato deberían de haber vuelto...
Tyler: Ya es tarde...
Amanda: ¿Piensas ir a buscarlos?
Tyler: Si voy, iré por la mañana...
Amanda: ¿No crees que es demasiado tiempo? Podrían estar en problemas...
Tyler: Es muy peligroso salir a estas horas, y si están en problemas, sabrán salir de ellos. Ya son adultos.
Tracey: Sí, pero...
Tyler: Escuchen, he estado buscando a la niña cada día desde que desapareció, me secuestraron, me golpearon y me dispararon... Creo que ahora es mejor estar precavidos.
Tyler: En la mañana saldré con un grupo.
Tony: Creo que eso es lo mejor.


Mientras tanto, en la taberna, Michael acaba de matar a los dos miembros de San Fierro Rifas, Charlie observa con tristeza el cadáver de T-Bone, mientras que Luis toma la escopeta de José. Michael se pone de cuchillas frente al cuerpo de T-Bone y toma el cuchillo de Tyler y su pistola. El grupo se prepara para abandonar el lugar, en cuanto escuchan unas voces, que iban haciéndose cada vez más fuertes, dado a que los sujetos que hablaban, con un distinguido acento mexicano, estaban acercándose a la taberna.

Sujeto: ¿Oye, güero, ¿has escuchado lo mismo que yo?
Sujeto 2: Sí, disparos... Varios, y no creo que hayan sido del arma de T-Bone, y menos de la escopeta...
Sujeto: ¿Se habrán topado con alguien?
Sujeto 3 (Cuyo lenguaje se distingue por ser americano): Vamos a averiguarlo.
Michael (A su grupo): Mierda, abajo...

La presencia de estos tres sujetos pone en alerta a Michael, quien corre hacia atrás para ocultarse detrás de una pared. Luis, quien se encontraba más cerca de la salida, permanece sentado contra la pared que está junto a la puerta. Charlie se oculta detrás de la barra, mientras que Franklin, de una manera silenciosa pero rápida, se oculta junto a Michael, comenzando a hablar en susurros.

Franklin: ¿Qué vamos a hacer?
Michael: Estos pensando...
Franklin: Tenemos que hacer algo rápido, se acercan, amigo...
Michael: Sí, sí...

Los extraños sujetos finalmente llegan a la puerta y se disponen a abrir, por lo que Luis, en un acto de impulso, se mueve de su lugar y bloquea la entrada con su cuerpo, interponiéndose en el camino de los hombres, quienes, asombrados, intentan hablar con quien sea que esté adentro.

Sujeto 2: Eh... ¿Hola? ¿Hay alguien vivo ahí?
Sujeto 3: Es... Estamos buscando a unos amigos...
Sujeto 3: Dijeron que iban a estar aquí.
Sujeto: (Impacientándose por el silencio) ¿Empujamos la puerta o qué?
Sujeto 2: No, no sabemos cuantos hay, relájate.

Michael, al ver que Luis no sabía qué hacer, decide ir cautelosamente hacia la puerta, evitando llamar la atención de los extraños con sus pasos. Al llegar, Michael también se apoya en la puerta junto al dominicano mientras piensa qué hacer. A su vez, los extraños continúan con su intento de hablar con el grupo de la taberna.

Sujeto 2: ¡No queremos causar problemas! Solo buscamos a nuestros amigos, solo eso. Dígannos, ¿pasó algo?
Sujeto 2: Este lugar está repleto de cadáveres, y si pueden ayudarnos en que no nos maten, se lo agradeceríamos mucho.

Michael, notándose cada vez más nervioso, ve a un paciente Charlie, quien con la mirada le dice que no haga nada. No obstante, tras unos cuantos segundos de pensárselo, el ex ladrón de bancos decide hablar con el grupo de San Fierro Rifas.

Michael: Ellos nos atacaron...
Sujeto: Oye... Espera... ¿Están T-Bone y José allí? ¿Están vivos?
Michael: ... No, están muertos.
Sujeto 2 (Hablando con su grupo): Diablos... Mataron al jefe...
Sujeto 3: Vámonos a la mierda, amigos...
Sujeto: Ni pensemos en irnos, Jack. No pienso decirles a los demás que el jefe y José murieron y no los vengamos...
Michael: ¡Sus amigos nos amenazaron! ¡No tuvimos otra opción!
Michael: Estoy seguro de que todos perdimos suficientes personas, que hicimos cosas que desearíamos no haber hecho... Pero esto es así, ¡y lo saben!
Michael: Así que será mejor que dejemos esto así, estuvimos en el lugar equivocado, en el momento...

Antes de poder culminar, una lluvia de disparos alarma a Michael y los demás. Las balas, tanto de fusiles como de pistolas atraviesan los cristales de la puerta, por lo que Michael y Luis responden y abren fuego contra los Rifas.

Michael: ¡Luis, quédate aquí conmigo! ¡Franklin, Charlie, váyanse!

Franklin y Charlie hacen caso a Michael y deciden irse por la puerta trasera. De camino a la salida, Franklin le entrega una pistola a Charlie para que este se defienda. Por otro lado, en la granja, Trevor termina de encender una fogata y se sienta junto a Ron, quien le hacía compañía a un silencioso Trevor. El campesino se muestra muy callado y preocupado, algo raro viniendo de él, por lo que Ron no puede evitar preguntarle por su extraño comportamiento.

Ron: Odio preguntar, Trev... Ya sé que son tus asuntos, y que no debería meterme, pero... ¿Estás bien?
Trevor: Sí, ¿por qué preguntas?
Ron: Pues... Te veo raro, como que no estás con las energías de siempre, estás apagado.
Trevor: Jmm... Creo que me falta algo de meta...

Ron simplemente sonríe con incredulidad, como si no se creyera lo que le dijo su amigo, pero mostrándose con miedo a insistir con su pregunta, algo que Trevor nota.

Trevor: (En tono de resignación) Bah... Le dije al cuatro ojos la verdad sobre Willy...
Ron: ¿A Lester? Pero... ¿Por qué?
Trevor: Empiezo a sentir algo de... No lo sé... ¿Culpa?
Ron: Jamás creí que te escucharía decir esas palabras, Trev.
Ron: Pero, ¿qué es lo que Lester puede hacer? ¿No te llevas bien con él?
Trevor: No lo sé, y me da igual lo que piense él de mi.
Trevor: El problema es que seguramente le dirá a Michael, y yo no tendré nada qué decir en ese caso.
Trevor: Lo hice por Tracey, y en cierto modo por mi... Quizás al revés, ¡no lo sé, carajo!
Trevor: Es un sentimiento nuevo para mi... La culpa...
Ron: Bienvenido al mundo de los humanos, Trevor.
Trevor: Sí...
Trevor: De todas formas, creo que también debería decírselo a Michael... Supongo que eso espera Lester de mi antes de que él se lo diga.
Ron: Quizás no deberías tener miedo del juicio de Michael, le estuviste demostrando últimamente que has cambiado.
Ron: Has ido a buscar a la niña, te preocupaste por Tyler, le hiciste caso con lo del granero... Es más, tú no mataste a ningún zombie del granero.
Ron: Te has estado comportando como una persona decente, amigo mío.
Trevor: Sí, quizás sí... Quizás lo hago más por él que por mi.
Ron: ¿A qué te refieres?
Trevor: Digamos que... Yo sé que siendo yo mismo puedo sobrevivir a este mundo por mi cuenta. No dudo cuando tengo que matar a alguien, y menos lo haría si matara por mi supervivencia.
Trevor: Pero no quiero estar solo, ha sido así mucho tiempo... Este podría ser algo nuevo para mi, ¿no?
Ron: Te estás poniendo muy sentimental...

Referencias

  1. Prólogo.