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The Last of SA II es una historia creada y editada por el benévolo administrador Ghost, todos amamos a Ghost y a su glorioso régimen. Con amor, niñita. y la segunda parte del remake de la saga principal de Naughty Ghost, The Last of SA. La historia nos centra en un disfuncional grupo de supervivientes, liderado por Michael De Santa, cuya único objetivo es que todos lleguen con vida a un sitio seguro. En esta segunda parte, veremos nuevas localizaciones y aventuras para nuestros protagonistas, además de un problema con el que Michael tendrá que lidiar.

Historia

Capitulo 1: Exterminio

La puerta de entregas de los laboratorios Humane es abierta inesperadamente. Michael y su grupo permanecen de pie frente a esta asombrados el hecho de que haya gente dentro de las instalaciones. Confiados en que todo estaría bien, el grupo ingresa al lugar, avanzando, mientras Michael, Trevor, Franklin, Luis, Tyler, Lamar y Henrique permanecen apuntando con sus armas, mientras ven cautelosamente hacia todos lados. Al llegar a un pasillo, el grupo se encuentra con el doctor Joseph Wells, apuntándoles tímidamente con una ametralladora.

Doctor Wells: ¡¿Hay algún infectado entre ustedes?!
Michael: Uno de nosotros lo estaba, pero no lo consiguió...
Doctor Wells: ¿Por qué están aquí? ¿Qué quieren?
Michael: Una oportunidad.
Doctor Wells: Eso es mucho pedir en estos días...
Michael: Sí, lo sé.

Wells, quien en un principio no aceptaba la estadía del grupo de recién llegados en el lugar, cambia de opinión al ver los rostros asustados y exhaustos de todos los sobrevivientes.

Doctor Wells: Si quieren quedarse, tendrán que darme una mano con algo...
Michael: Sí, haremos lo que sea por estar en un sitio seguro.
Doctor Wells: Si tienen armas en sus vehículos, tráiganlas ahora.
Doctor Wells: Una vez que cierre las puertas, necesitarán estar listos.
Tyler: ¿Para qué?
Doctor Wells: ...
Doctor Wells: Vengan conmigo.
Doctor Wells: Iremos a la oficina de administración para hablar.

El grupo sigue al doctor Wells por un pasillo, quien los lleva desde el edificio de farmacología hacia el edificio de administración, llegando a una lujosa y amplia oficina para poder hablar con los recién llegados.

Doctor Wells: Tengo un serio problema aquí.
Michael: ¿De qué se trata?
Doctor Wells: La agencia nos reclutó a mi, y a otros cuatro científicos de élite para que busquemos una cura en estos laboratorios.
Doctor Wells: Ese día lo llamamos "El día 0".
Doctor Wells: Estuvimos celosamente vigilados por el ejército.
Doctor Wells: Mis compañeros no soportaron la presión y... Optaron por dejar de intentarlo.
Doctor Wells: Se suicidaron.
Doctor Wells: Yo, en cambio, decidí seguir buscando una cura.
Doctor Wells: Llevo semanas intentando descifrar este virus por mi propia cuenta.
Doctor Wells: Utilizamos carne fresca de un sujeto infectado, y descubrí algunas cosas, pero...
Doctor Wells: No estoy tan seguro de hallar la cura aún.
Franklin: ¿Y para qué pidió nuestra ayuda? No es que seamos precisamente científicos.
Doctor Wells: Ya llego a eso, es que...
Louise: Espere...
Louise: Usted dijo que sus compañeros se suicidaron, eso quiere decir que...
Doctor Wells: Sí, soy el doctor Joseph Wells, y soy todo lo que queda aquí.
Doctor Wells: El gobierno decidió dejar de "financiar" mi proyecto.
Doctor Wells: Y por "financiar" me refiero a que ellos me proveían de luz y suministros.
Doctor Wells: Decidieron que... Utilizarán el virus como arma, en caso de que otros países no estén infectados.
Michael: ¿Y alguno no lo está?
Doctor Wells: De momento, no lo sé.
Doctor Wells: Estoy al margen de sus operaciones, pero sí se que algunas sedes de Humane Labs & Research de Francia e Inglaterra están con el mismo problema.
Doctor Wells: Uno de mis colegas, el doctor Coleman, era un verdadero genio. No sé como lo hizo, pero estableció comunicación con algunos peces gordos de Francia, ellos están bajo el mismo problema que nosotros, y así está toda nuestra nación.
Michael: Mierda...
Trevor: ¿Y para qué los del gobierno quieren utilizar el virus como arma?
Doctor Wells: Son unos locos descabellados.
Doctor Wells: Aún con la nación en jaque, quieren invadir otros países y buscar asentamiento allí.
Doctor Wells: Es muy mal plan que el gobierno quiera evacuar a todo el país, el virus está en el aire, y lo llevaríamos a otras naciones.
Doctor Wells: Esto jamás se acabará.
Luis: Maldición...
Doctor Wells: Sí...
Doctor Wells: En fin, lo que quería pedirles, es que me ayuden a confrontar al ejercito.
Doctor Wells: Hay bastantes hombres entre ustedes los que pueden combatir, y no dudo de que tienen un buen arsenal.
Lamar: Sí, colega, tenemos dos bolsas repletas de armas y municiones.

En ese momento, tras oír la propuesta del doctor Wells, Amanda decide intervenir en la conversación.

Amanda: Espera, espera...
Amanda: ¿Nos estás diciendo que nos permitirías quedarnos si sobrevivimos a un enfrentamiento a mano armada con el ejército de San Andreas?
Doctor Wells: No exactamente.
Doctor Wells: Ellos piensan que estoy solo, no enviarán a más de dos hombres.
Doctor Wells: Hasta que se enteren de que ellos fracasaron, yo ya habré encontrado la cura.
Michael: Es un buen plan, considerando que sigues trabajando en esto...
Doctor Wells: Sí, lo estoy...

Un rato más tarde, la familia De Santa se acomoda en una lujosa habitación subterránea. Amanda escoge una cama matrimonial, teniendo al lado de esta otras dos camas para Jimmy y Tracey, quienes también estaban allí. Michael, quien es el último en ingresar a la habitación, decide sentarse en la cama matrimonial junto a Amanda y sus hijos, disponiéndose a hablar con ellos.

Michael: Wells dice que los militares llegarán en cualquier momento.
Michael: Los muchachos y yo tendremos que prepararnos cuanto antes.
Amanda: ...

Amanda, en lugar de responderle a su esposo, se queda en silencio y mira hacia abajo, notándose preocupada. Michael se percata de esto, preguntándole si está de acuerdo con él.

Michael: ¿Estás de acuerdo con esto?
Amanda: No lo sé...
Amanda: Estoy aterrada.
Amanda: ¿Qué tal si se equivoca? ¿Y si está mintiendo?
Michael: Tengo una corazonada...
Amanda: Yo no.
Amanda: ¿Qué pasa si son muchos los militares que vendrán?
Amanda: Nosotros no somos muchos, y nosotros tres no sabemos usar armas.
Michael: Estoy seguro que nos salvaremos de esta...
Michael: Este es el lugar, nuestro lugar.
Michael: Aquí estaremos a salvo, creo en eso.
Michael: Y si son más, protegeremos este lugar a toda cosa.
Michael: Y obviamente podremos con ellos.
Michael: Están Luis, Henrique, Franklin, Lamar, Tyler, Ron, Trevor y el gran Michael De Santa.
Michael: Estoy seguro que ganaremos.
Amanda: Está bien...
Amanda: No confío en ese científico, pero sí confío en ti.
Tracey: ¿Comenzarán ahora?
Michael: Sí.
Michael: Ron y Henrique están vigilando la entrada, ellos nos avisarán si ven algo por el walkie talkie.
Michael: Tengo que ir con ellos.
Michael: Y no importa lo que pase, no salgan de la habitación.
James: Está bien...
Tracey: De acuerdo...
Michael: Y después de esto, les enseñaré a disparar, todos tenemos que estar listos para defendernos.

Michael se pone de pie y se dirige a la salida. Amanda hace lo mismo que su esposo y lo sigue hasta la puerta, llamándole la atención.

Amanda: Oye, escucha...
Amanda: Sobre Arn...
Michael: Ya tendremos tiempo para hablar de eso, ¿sí?
Amanda: Está bien...

Unos minutos más tarde, Michael se reúne con Trevor, Franklin, Tyler, Luis, Lester y Lamar en una oficina vacía. Los hombres se encuentran preparando las armas para el enfrentamiento.

Franklin (Mientras contempla una AK-47): No tenemos suficientes balas, ni armas...
Lester: Esperemos que esos militares tengan un buen arsenal...
Luis: Esperemos que no tan bueno, tronco.
Lamar: Je... Marica.
Luis: ...
Lester: Yo solo decía que ojalá tengan algo para reemplazar lo que perdimos y lo que perderemos.
Tyler: Ellos creen que solo está Wells, ¿verdad?
Tyler: No traerán una mierda.
Tyler: Con suerte una carabina por cada uno, un miserable cargador, una pistola y algún que otro cuchillo.
Tyler: No me fío de que nuestras tropas necesiten de un gran arsenal para matar a un puto científico.
Lester: ¿Y si quieren destruir el laboratorio? Con disparar unos cuantos misiles desde fuera sería suficiente...
Lester: Sinceramente, espero que no pase eso.
Tyler: No, no pasará.
Tyler: Si quisieran hacerlo, ya lo hubiesen hecho.
Tyler: Ellos quieren algo de Wells, seguramente querrán entrar a por él.
Tyler: Cuando acabemos con los militares, iremos a preguntarle personalmente qué es lo que querían.
Tyler: Sé que aquí hay algo más, algo que Wells no nos está diciendo.
Michael: Amanda piensa igual que tú.
Trevor: Eh, pues... Yo también creo lo mismo.
Trevor: Algo nos oculta ese tipo, y si me dejan cinco minutos con él, le sacaré TODO lo que ustedes me digan.
Lester: Gracias, Trevor... Pero ahora no es necesario, ¿de acuerdo?
Trevor: Tú dime cuando, Lest...

Aproximadamente dos horas después, unos cansados Ron y Henrique continúan haciendo vigilancia en la entrada de los laboratorios.Las cosas se encuentran demasiado tranquilas para los vigilantes, los cuales comienzan a aburrirse y, a causa del cansancio, a dormirse.

Henrique: Esto es una mierda, tronco...
Henrique: Esos hijos de puta no vendrán jamás.
Ron: ¿Y qué tal si el científico miente?
Ron: Estuvo mucho tiempo solo, y creo que pudo volverse paranoico.
Henrique: ¿Tú crees?
Ron: Yo sé de paranoia...
Henrique: Si tú lo dices...
Henrique: Tronco, me estoy durmiendo...
Ron: Ve a buscar a otro...
Ron: Por favor, no le pidas a Trevor...
Henrique: Je... Seguro, tronco.

Henrique decide marcharse hacia las habitaciones en busca de un reemplazo. Mientras tanto, Ron permanece sentado en un escalón de la entrada. Pasan alrededor de 5 minutos, y Ron aún se encontraba solo en el lugar. Pasando completamente de su tarea, Ron, encontrándose ya muy cansado, lucha por mantenerse despierto, ignorando el sonido de un motor que cada vez se oía más fuerte. Cuando Ron finalmente vuelve a estar medio lúcido, un Insurgent destruye la compuerta del laboratorio.

Poco antes, el Insurgent se haya fuera de los Laboratorios. Cuatro militares se encuentran dentro del vehículo, observando las instalaciones y los vehículos del grupo que, tiempo antes, habían llegado. El Sargento Phelps, quien era el líder del pequeño grupo, comienza a plantearse si pedir refuerzos, mientras los otros tres charlan entre ellos.

Soldado Austin: ¿A qué estamos esperando?
Soldado Redmond: Llegaron varias personas, y parecían tener bastantes armas.
Soldado Redmond: Sería mejor pedir refuerzos, ¿no es así, Sargento?
Sargento Davis: Tal vez...
Sargento Davis: Pero... Ahora que lo pienso, ¿para qué?
Sargento Davis: Son civiles, y tampoco es que tengan claro qué es lo que está ocurriendo.
Sargento Davis: Además, si se resisten, no serán muy difíciles de eliminar.
Soldado Taylor: Sargento, esto es San Andreas, casi todo el estado tiene conocimientos del manejo de las armas...
Soldado Austin: Taylor tiene razón, Sargento.
Sargento Davis: No importa, estamos entrenados para esto, y podemos hacerlo.
Sargento Davis: ¿Recuerdan Afganistán?
Soldado Taylor: Nosotros nos enlistamos después de eso, Sargento...
Sargento Davis: Bueno, supongo que tendremos que darles un buen susto.
Sargento Davis: En marcha, soldado Redmond.
Soldado Redmond: Sí, señor.

Redmond enciende el vehículo y se pone en marcha hacia la entrada del laboratorio. El resto del grupo preparan sus armas para un enfrentamiento.

La escena cambia inmediatamente. El panorama se encuentra completamente a oscuras, mientras se escucha el ruido del camión atravesando la puerta y accediendo al lugar donde se encontraba Ron. Aún a oscuras, se escucha la voz del sargento Davis.

Sargento Davis: ¡Muy bien, tropa!
Sargento Davis: Ya saben el objetivo, eliminar a Wells, si algún civil se interpone, eliminarlo también. Luego daremos inicio a la fase "Exterminio".
Sargento Austin: Sí, señor.
Soldado Redmond: Sí, señor.
Soldado Taylor: Sí, señor...

La cámara vuelve a enfocar el interior del pasillo. Ron se pone de pie, luego de haber sido sacudido por la colisión. Inmediatamente, el campesino se hecha a correr en busca de los demás. El Soldado Redmond ve a Ron dirigiéndose hacia el pasillo, y dispara, pero el Sargento Davis lo empuja, impidiendo que le de a Ron.

Ron: ¡Trevor! ¡Chicos! ¡Ayuda, están aquí!

El choque, el disparo y los gritos de Ron son oídos por todos, quienes se encontraban en una habitación con sofás y una mesita, bebiendo de una botella de vino que el doctor Wells les había regalado y jugando al póker.

Michael: Mierda, ¿ese ha sido Ron?
Franklin: Creo que ya están aquí.
Trevor (Tomando su escopeta): ¿Pues qué esperamos, gente? Hagamos mierda a esos cabrones.

Ron finalmente llega al final del pasillo, dando con el resto del grupo el la habitación, quienes ya están al tanto de la situación y preparados para el enfrentamiento.

Ron: Chicos, los mili...
Michael: Lo sabemos, vamos a por ellos.

Los militares, por su parte, se encuentran avanzando lentamente por el pasillo, encontrándose a la mitad de este. Conforme su tropa avanza, el Sargento Davis, hablando en voz alta, se dirige a Wells.

Sargento Davis: ¡Doctor Wells!
Sargento Davis: ¡¿Por qué hacer esto más difícil?!
Sargento Davis: ¡Solo entréguese, ya sabemos que lo de usted no tiene remedio! ¡Pero puede hacer lo correcto y salvar a los civiles que tiene aquí!
Sargento Davis: ¡Creo que usted sabe, tanto como nosotros, que este lugar no podrá protegerlos!
Sargento Davis: ¡Pronto se vendrá lo malo, y tendrá que dar explicaciones a esa gente!
Sargento Davis: ¡Nosotros podemos hacernos cargos de ellos!

Los militares continúan avanzando, mientras que Davis sigue hablando a Wells. Sin embargo, el grupo de campistas finalmente da la cara y Luis, utilizando su pistola 44, ejecuta a Redmond de un sorpresivo disparo en la cabeza. Debido a esto, los militares comienzan a disparar contra los campistas, pero no logran darle a ninguno, y terminan retrocediendo. Los militares se dirigen de regreso hacia su vehículo, con el fin de salir de la zona de peligro, disparando contra los campistas para retrasarlos. Sin embargo, Taylor es herido en la pierna debido a un disparo de Michael. Austin lo ayuda a levantarse, mientras que Davis dispara para continuar retrasando a los refugiados del Laboratorio.

Finalmente, el trío de militares logran llegar a la entrada, escondiéndose Austin y Taylor detrás del Insurgent y Davis detrás de unas cajas. El grupo de campistas llegan a la entrada, buscando a los militares. Austin sale de su cobertura y dispara a Trevor, rozándole en el hombro. Sin embargo, el soldado es rápidamente eliminado por Michael, de un disparo en la cabeza. Davis no puede creer lo que está ocurriendo, y, ya sabiendo cual iba a ser su destino, se pone de pie y apunta a Michael para dispararle, pero su intento es frustrado por Tyler, quien le dispara en el pecho con su rifle. Gracias a su chaleco antibalas, el disparo no logra matarlo, pero sí tumbarlo al suelo. Por otra parte, Taylor intenta ponerse de pie para atacar a Michael y Tyler, pero Trevor lo sorprende por la espalda y lo ejecuta de un disparo, salpicando todo el suelo de sangre al destrozarle la cabeza al soldado con un disparo de su escopeta.

Sargento Davis: ¡Malditos monstruos!

Davis hace un último intento por ponerse de pie, pero es frustrado por Michael, quien le dispara en la pierna derecha, inmovilizándolo. El líder del grupo de campistas apunta a la cabeza de Davis para eliminarlo de una vez por todas, pero el Sargento, en lugar de desesperarse y rogar piedad, se muestra tranquilo e intenta dialogar con Michael.

Sargento Davis: Supongo que... Wells les vendió la falacia de que hallará la cura... ¿Verdad?
Sargento Davis: Sí... Supongo que fue eso...
Michael: ¿Una "falacia"?
Tyler: ¿Qué estás diciendo?
Sargento Davis: Lo que digo es que... Puta madre, necesito ayuda...
Sargento Davis: Lo que digo es que, los Laboratorios Humane ya no buscan una cura...
Sargento Davis: No desde que el gobierno les dejó de suministrar energía... No desde que los demás científicos se suicidaron.
Sargento Davis: Ustedes... Son simples ingenuos que fueron engañados por el mismo hombre que nos estuvo engañando durante semanas...
Sargento Davis: Solo para que le suministremos energía, protección y una vida cómoda.
Sargento Davis: Si algún científico no se suicidó, él lo habría matado, de eso no hay duda...
Luis: ¿Nos engañó?
Sargento Davis: Como si fuesen niños...
Sargento Davis: Me enviaron a mi y a mi grupo, esos valientes hombres que ustedes, animales, mataron...
Sargento Davis: Nos enviaron para poner en marcha la misión "Exterminio".
Sargento Davis: Teníamos que eliminar a Wells y destruir este lugar.
Sargento Davis: Iba a ser un plan sencillo, pero no... Tenían que llegar unos imbéciles que se tragaran las mentiras de Wells, y bueno...
Sargento Davis: Pero aún no están a salvo. Si en 24 horas, uno de nosotros no regresa, enviarán más hombres, y esta vez mejor preparados... O mejor aún, utilizarán un puto misil para hacer mierda este lugar...
Trevor: ¿Y por qué no lo utilizaron en lugar de mandarlos a ustedes, idiotas incompetentes?
Sargento Davis: El país podría tener alguna Guerra... O algo parecido...
Sargento Davis: ¿Les habló Wells de la cura o que utilizaremos el virus como arma?
Sargento Davis: En ese caso, ¿cuál creyeron que era la correcta...
Sargento Davis: Nosotros queríamos salvar a nuestra población, no crear un arma de destrucción masiva...
Sargento Davis: La verdad es que... No hay una cura para esto, y por eso se dejó de apoyar el proyecto del Laboratorio.
Sargento Davis: Ahora saben toda la verdad, ¿qué van a hacer?
Sargento Davis: No pueden quedarse, ya que muy posiblemente morirán... Y si se van, igualmente corren una alta probabilidad de morir...

Davis ríe histéricamente, provocando que el grupo de campistas lo observen con una expresión entre desconcertados y extrañados.

Sargento Davis: ¡Están condenados! ¡JAJAJAJAJA!

Michael, sin decir ninguna otra palabra, decide apuntar a la cabeza de Davis. El Sargento, al ver de frente el cañón de la pistola que el ex-ladrón de bancos sostiene, para de reír y mira con un gesto de seriedad a su verdugo, permaneciendo en absoluto silencio. Michael finalmente jala el gatillo y elimina a Davis. Tras haber ejecutado al grupo de militares y observar amargamente el entorno, Michael se gira y ve a Wells, quien había llegado hacia pocos segundos. El líder de los campistas se acerca al científico, quien estira su mano para agradecerle, pero Michael la rechaza, apartándole la mano con un golpe.

Michael: ¿Me puedes decir por qué carajos nos has mentido?
Doctor Wells: ¿De qué está hablando?
Michael (Señala el cadáver de Wells): Acabo de hablar con él...
Michael: El cabrón nos ha dicho que nos estuviste mintiendo desde que nos abriste las puertas.
Michael: Ellos no son los malos... Tú eres un hijo de puta mentiroso.
Doctor Wells: Esto... Yo...
Trevor: Díganos la verdad, nerd, ¿está buscando una cura o no?

Trevor lleva sus manos hasta la camisa de Wells, sujetándolo con fuerza y empujando al científico contra la pared.

Trevor: ¡Habla ya hijo de puta!
Doctor Wells: Okey... Okey...
Doctor Wells: Primero suéltame, por favor.

Trevor decide hacer caso a Wells y lo suelta.

Doctor Wells: Síganme, por favor.
Doctor Wells: Que alguien vaya a buscar al resto de sus amigos, debo hablar con todos.

Wells lleva a Michael, Trevor, Tyler, Luis, Henrique y Ron hacia una sala de control subterránea, donde se ven varios monitores, en los cuales se pueden ver todas y cada una de las habitaciones de las instalaciones a través de cámaras de seguridad. Michael, entre el asombro y el enojo, observa todas las pantallas, centrándose principalmente en la cámara que fija el pasillo por el cual Franklin y Lamar regresan con el resto del grupo.

Michael: Entonces... ¿Nos estuvo viendo todo el tiempo?
Doctor Wells: Créame, Michael, no utilizo estas cámaras.
Doctor Wells: Pero prefiero tenerlas encendidas en caso de emergencia...
Trevor: Tienes una puta cámara en el estacionamiento...
Trevor: Pudiste habernos advertido.
Trevor: Dar una alarma o algo.
Ron: Nos tomaron por sorpresa, y yo casi muero.
Doctor Wells: Lo siento mucho...
Doctor Wells: De verdad, no sé en qué estaba pensando.

En ese momento, el resto del grupo ingresa a la habitación, mostrándose también sorprendidos por el lugar.

Doctor Wells: Bien... Ya que todos están aquí...
Doctor Wells: Debo decirles que...
Doctor Wells: Les debo una disculpa.
Doctor Wells: Les he mentido.
Doctor Wells: Humane Labs & Research ya no está buscando ninguna cura.
Doctor Wells: El proyecto ha dejado de llevarse a cabo hace algunas semanas...
Doctor Wells: Y las instalaciones generan problemas al gobierno.
Doctor Wells: Su manutención y protección, son cosas de las que el gobierno y el ejercito se encargaba.
Doctor Wells: Tanto eran los problemas, que decidieron destruir el lugar.
Karen: ¿Y cómo pensaban hacerlo? ¿Mandar soldados y poner bombas?
Doctor Wells: Este lugar...
Doctor Wells: Tiene...
Doctor Wells: Quien esté a cargo de este lugar, tiene la decisión de destruirlo.
Michael: ¿Cómo?
Doctor Wells: Una bomba termobárica de alta presión que...
Doctor Wells: En términos simples, convierte el aire en fuego, y no existe el dolor.
Doctor Wells: Debí considerar mejor mis opciones...
Doctor Wells: Hice mal.
Michael: ¿Y no puede hacer un último intento por buscar alguna forma de salvar a la humanidad? ¿Ya se rindió?
Doctor Wells: No quería hacerlo, pero ya no hay opción...
Doctor Wells: Los militares que mataron... Venían a hacer ese trabajo, y si ellos no regresan y los laboratorios no explotaron, vendrán más...
Doctor Wells: Yo ya he decidido qué quiero hacer.
Doctor Wells: Ustedes tienen un dilema...
Doctor Wells: Probar suerte allí afuera, o quedarse aquí y terminar con todo...
Doctor Wells: Siento mucho haberlos forzado a matar personas vivas...
Doctor Wells: Creí que podría...
Michael: No podemos rendirnos, tiene que haber alguna forma...
Michael: Tiene que haber otro lugar...
Doctor Wells: Yo no estoy seguro de eso, de hecho, no tengo fe en que algún lugar esté de pie.
Michael: Tiene que haber algún lugar, yo sí creo en eso.
Doctor Wells: Pues son libres de irse.
Doctor Wells: En cuanto estén lo suficientemente alejados de este lugar, detonaré todo el laboratorio.

Michael deja de hablar con Wells y mira a su familia, quienes se encontraban justo detrás de él. El líder de los campistas, algo nervioso, decide hablar para todos en el grupo.

Michael: De acuerdo, todos, tomen todas sus cosas...
Michael: Nos vamos de aquí.
Michael: ¡Ahora!

Amanda, Tracey, Jimmy, Ron, Lamar, Henrique, Joni, Luis y Tyler van a las habitaciones, en busca de sus sus pertenencias. Michael vuelve a girarse, viéndose cara a cara con Wells. El científico le ofrece su mano en señal de despedida, y Michael acepta darle un apretón.

Michael: Gracias por su hospitalidad.
Doctor Wells: Espero que no llegue el día en que te arrepientas de haberte ido.

Wells se acerca al oído de Michael, revelándole algo que nadie más alcanza a escuchar. Michael se queda con una expresión de asombro, pero finalmente decide irse. Franklin toma por el brazo a Denise, quien permanece paralizada en su lugar, e intenta llevarla con él para marcharse, pero la mujer le aparta el brazo.

Denise: ¡No! ¡Yo me quedo!
Franklin: ¿Qué?
Denise: Esta es la única oportunidad que tengo de morir como yo quiero...
Denise: No puedo estar ni un minuto más allí afuera con esas cosas...
Denise: No puedo... Lo siento...
Franklin: No, no, no... Tienes que venir, por favor.

Franklin vuelve a tomar por el brazo a su tía, insistiendo en largarse. Sin embargo, Denise vuelve a apartar al muchacho y lo empuja para que la deje.

Denise: ¡Franklin! ¡Para!
Denise: Pónmelo fácil, por favor...
Denise: Yo ya no quiero esto...
Franklin: Pero...
Denise: Sé que tú entenderás...
Denise: El campamento fue...
Denise: Ver como sufría Armando, me hace pensar que no vale la pena seguir adelante.
Denise: Eso lo digo por mi, yo sé que tú puedes, eres fuerte...
Denise: Y este grupo te necesita, yo solo soy un estorbo.
Franklin: No... No...
Denise: Por favor, vete de una vez...

Denise, en señal de despedida, abraza a Franklin, en el único acto de amor que esta le ha llegado a demostrar en los últimos años. Franklin le regresa el abrazo, decidiendo dejar a su tía en los Laboratorios. Tras unos pocos segundos, ya con el abrazo finalizado, Franklin decide irse junto con Michael y Trevor. Por otro lado, Louise, después de pensárselo brevemente, decide que también quiere quedarse para la explosión.

Louise: Yo también me quedo.
Lester: Louise, no...

Lester, quien también se encontraba en el lugar, se queda perplejo tras escuchar que Louise quería quedarse a morir. La mujer, encontrándose decidida a morir, se sienta en uno de los rincones a esperar su final. Sin embargo, Lester se acerca a ella e intenta convencerla de marcharse.

Lester: Louise, esto no es lo que Stephanie querría para ti...
Louise: Ella está muerta, y tú debes irte de aquí...
Louise: Y ahora, ya que no vas muy rápido.
Lester: No me iré sin ti...
Louise: ...
Lester: ¡Louise!
Lester: Tienes que ser fuerte...
Louise: ...

Louise, en lugar de seguir discutiendo con Lester, se queda en silencio, con la mirada perdida hacia el frente. El hombre se le queda mirando por unos segundos, hasta que decide dirigirse hasta los monitores y sentarse en una de las sillas, esperando también su final.

Louise: ¿Qué...? ¿Qué haces?
Lester: Tú ganas.
Louise: No... No intentes esto, no funcionará.
Lester: No intento nada.
Lester: Si te quedas, yo también.
Lester: Te saqué de la ciudad, a ti y a tu hermana...
Lester: Prácticamente empezamos esto juntos, y así es como deberíamos terminarlo.
Lester: Wells tiene razón, tal vez no quede ningún otro lugar en pie.
Lester: Y esta es, probablemente, la última oportunidad que tenemos de morir sin sufrimiento alguno.
Louise: Lester, lárgate de aquí... No quiero que estés aquí.
Lester: Qué mal, ¿no?
Lester: Lo que sientes ahora, es lo que yo siento exactamente.
Lester: No puedes llegar a la vida de alguien, hacerle creer que tiene algo por lo que vivir y... Simplemente largarte
Lester: Me quedaré yo también, asunto arreglado.
Lester: De todas formas, ¿qué puedo hacer yo con mi enfermedad?

Mientras tanto, el resto del grupo, ya con todas sus pertenencias, se marchan hacia la salida de los Laboratorios, dirigiéndose al estacionamiento en busca de los vehículos. Al llegar, Trevor, con un hacha, y Tyler, con su ballesta, se hacen cargo de los caminantes que se encuentran merodeado por la zona, mientras que los demás se suben a los vehículos. Michael y su familia suben al Tailgater, Franklin a su Buffalo, Luis y Joni al Zentorno, Lamar a su Speedo y Henrique, Tony, Karen, Stacy y Ron suben al Camper. Luego, Trevor se sube a su Bodhi y Tyler a su Bison. El grupo finalmente se dispone a abandonar el lugar, pero, en ese momento, Karen ve por la ventana a Lester y Louise llegando a la salida del establecimiento.

Karen: ¡Henrique! ¡Espera, no avances!
Karen: Ahí vienen.

Lester y Louise finalmente salen al exterior e ingresan al Camper. Ya con todo el grupo dispuesto a abandonar el lugar, el Zentorno se posiciona delante de la caravana y el grupo se marcha hacia un lugar seguro de la explosión.

Unos pocos minutos más adelante, estando ya en la carretera y encontrándose sin rumbo, Michael, quien se encontraba en el último lugar de la caravana, observa amargamente por el retrovisor los Laboratorios. En ese instante, muy rápidamente, Michael ve como una explosión se desata y destruye por completo las instalaciones, dejando nada más que rotas estructuras y una gran llamarada.

Capitulo 2: Por la carretera

Tres días después de lo acontecido en los Laboratorios Humane, el grupo de supervivientes de Los Santos se encuentran viajando, sin prisa ni pausa, por una carretera, abandonando el Condado de Blaine y dirigiéndose a un lugar cercano al campo, en dirección a San Fierro. Tyler se encuentra en la delantera de la caravana, ahora conduciendo la motocicleta de su hermano desaparecido. El Camper se encuentra detrás, siendo antecedido por el Tailgater de Michael, el Bodhi de Trevor, el Buffalo de Franklin y el Zentorno de Luis. Lamar, habiendo dejado atrás su Speedo, ahora viaja con Franklin. El grupo sigue en fila hacia un lugar seguro, aunque en pleno camino, la caravana se detiene. Henrique, quien conduce el Camper, observa algo sorprendido a una mujer, de cabello corto rubio y mediana estatura, luchando contra cinco caminantes cuerpo a cuerpo. El dominicano, después de ver extrañado la escena, decide bajarse del vehículo y dar una mano a la muchacha. Tyler hace lo mismo, bajándose de la motocicleta y eliminando a uno de los caminantes con su ballesta. Henrique se acerca rápidamente a la mujer y le ayuda a eliminar a los caminantes restantes.

Momentos después, Franklin, Luis, Tyler y Lamar cargan los cuerpos de los caminantes, llevándolos hacia un lado, despejando la carretera. Por otro lado, Michael, Trevor y Henrique se encuentran con la mujer, quien les da las gracias a Henrique por haberla ayudado.

Mujer rubia: Eh, gracias por ayudarme, amigo.
Henrique: ¿Ayudarte? Más bien gracias por salvarme.
Mujer rubia: Nah... Yo puedo con ellos.
Mujer rubia: Ya he lidiado con esa cantidad por mi misma, incluso más.
Michael: ¿Has estado sola todo este tiempo?
Mujer rubia: Estaba con un grupo...
Mujer rubia: Teníamos un campamento, pero los cadáveres nos sorprendieron.
Mujer rubia: No sé cuantos lograron escapar.
Henrique: ¿Cuál es tu nombre?
Mujer rubia: Molly.
Henrique: Soy Henrique, mucho gusto.
Molly: Igualmente, Henrique.
Trevor: ¿Y hacia dónde vas, preciosa?
Molly: No tengo idea, viejo...
Molly: Simplemente, busco un lugar para pasar la noche, y sigo mi camino...
Molly: No sé adónde voy.
Henrique: ¿Y quieres ir con nosotros?
Michael: Henrique...
Henrique: ¿Qué? Parece buena persona.
Molly: Es muy amable, pero...
Henrique: Vamos, estarás mejor con nosotros.
Henrique: ¿Qué opinas, Michael?
Michael: Bueno... Eh...
Michael: Sí ella quiere venir con nosotros, no habrá problema.
Molly: ¿Están seguros?
Molly: Digo... Soy una completa extraña.
Trevor: Sabremos como controlarte si intentas algo.
Trevor: Entonces, hermosa, ¿qué quieres hacer?
Molly: Bueno, qué diablos, no tengo otras opciones.
Henrique: Genial.
Trevor: Sí, ven, viaja conmigo, preciosa.
Molly: Eh... Prefiero viajar en el Camper, gracias...
Trevor: De acuerdo, tú te lo pierdes...

Más tarde, ya en el atardecer, el grupo continúa su viaje por la autovía. En el Camper conducido por Henrique, Louise se encuentra de copiloto, Lester se encuentra sentado en la cama del vehículo. Por otra parte, Molly se encuentra sentada en la mesita de la casa rodante, contemplando su Beretta 92. Tony se encuentra sentado enfrente de la mujer, notando la forma nostálgica en la que la mujer observa la pistola, decidiéndose a preguntarle por esta.

Tony: Es una bonita pistola, ¿qué hay con ella?
Molly: Bueno...
Molly: Fue un regalo de mi padre.
Molly: Dijo que dos mujeres tenían que poder defenderse.
Tony: Hombre sabio, tu padre.
Louise: Dijiste que eran dos mujeres... ¿Ibas con alguien más? ¿Ella...?
Molly: Mi novia, Elena.
Molly: Decidimos ir a recorrer el país...
Molly: Pero justo cuando llegamos a San Fierro, se desmorona todo, y la pierdo a ella en menos de dos semanas...
Lester: Lo siento mucho.
Molly: No hace falta.
Molly: Ella ya lo sentía...
Molly: Tomó su decisión, y quiso suicidarse.
Molly: Ni siquiera había sido mordida, ¿sabes?
Molly: Solo... Se rindió.
Molly: Yo no quería hacerlo, pero dejé que lo haga.
Molly: Ella no podía convencerme de matarme, y yo no pude convencerla de vivir...
Molly: Al fin y al cabo, era su decisión.
Louise: ¿Oíste eso, Lester?
Lester (Mira con seriedad a Louise): Eh...
Louise: Ella la dejó tomar sus decisiones.

Lester y Louise se miran fijamente las caras. Se puede notar el resentimiento en los ojos de Louise y la preocupación reflejada en los de Lester. En ese momento, Henrique detiene súbitamente el Camper. La autovía se encuentra bloqueada a causa de varios vehículos abandonados.

Henrique: Su puta madre...
Karen: ¿Qué sucede?
Henrique: Este...

Henrique detiene el Camper, provocando que la caravana se detenga. El puertorriqueño, Louise, Karen, Molly y Tony observan la ruta bloqueada por montones de vehículos abandonados. La otra calzada también se encuentra atestada por vehículos abandonados. Tyler, montado en su motocicleta, pasa entre los vehículos, asegurándose de tener espacio para que los vehículos puedan pasar y de no encontrar peligro por la carretera. Tras verificar que el lugar era seguro, Tyler regresa con el grupo, deteniéndose junto a la ventanilla de Henrique.

Tyler: Será un poco complicado, pero todos podemos pasar.
Henrique: ¿Y es seguro?
Tyler: Sí, adelante.

Henrique pone en marcha nuevamente el Camper. Sin embargo, apenas al avanzar unos pocos centímetros, el vehículo se avería y se detiene, apagándose instantáneamente el motor. Henrique intenta, inútilmente, encender nuevamente el vehículo. Poco después, el grupo se reúne en frente del Camper. Mientras el resto observa el panorama, Lamar, Franklin y Lester revisan el estado del motor del Camper.

Lamar: Esa estúpida manguera del camión...
Lamar: No ha servido de nada.
Franklin: Si no encontramos una aquí...
Lester: Parece que hay muchas cosas aquí.
Lester: Quizá debamos volver, he revisado el mapa y hay una interestatal por...
Franklin: No tenemos tanto combustible, hermano.

Por otro lado, Trevor inspecciona la cajuela de un Gresley azul abandonado, cuya ventana trasera se encontraba rota. Trevor logra sacar una bolsa de snacks y una mochila.

Trevor: ¿Y si vemos qué hay por aquí?
Luis: Los vehículos seguro tendrán gasolina.
Molly: Quizás algo de agua.
Joni: O comida...
Louise: Esto es un cementerio...
Louise: No tengo ganas de pasearme por aquí.
Louise: Iré adentro.
Tyler: El miembro más productivo del grupo...

Louise, sintiendo nada más que indiferencia por las palabras de Tyler, ingresa al interior del Camper, sentándose en la mesita y mirando perdidamente por la ventana.

Molly: ¿Qué le pasa?
Tracey: Su hermana murió hace algunos días.
Tracey: Todavía no lo supera.
Karen: Tú sabes por lo que pasa esa chica, Tyler. No seas así.
Tyler: Okey, okey... Lo siento...
Tyler: Pongámonos manos a la obra.
Tyler: Creo que vi una especie de campamento al costado de la carretera a unos metros.
Tyler: Iré a ver.
Tyler: ¿Alguien viene conmigo?
Franklin: Yo voy.
Molly: Cuenta conmigo.
Jimmy: Sí, yo también.
Tracey: Y yo.
Trevor: Yo echaré un vistazo por aquí.
Amanda: Yo me quedaré con Karen y Stacy, a ver que encontramos por aquí.
Ron: Yo puedo subir al Camper y hacer vigilancia.
Michael: Sí, gracias, Ron. Yo me quedaré por aquí también.

Tyler, ya sosteniendo su ballesta y acompañado de Franklin, Tracey, Jimmy y Molly, emprende su camino hacia el improvisado campamento que había visto con anterioridad. Por otro lado, Joni recorre la otra calzada, inspeccionando un Tampa negro y blanco. Henrique se acerca a la mujer, asustándola al sujetarla con fuerza por la espalda.

Joni: Hijo de puta, casi haces que me de un infarto...
Henrique: Jejeje, fue divertido.
Joni: No, no lo fue.
Henrique: En fin, ¿quieres compañía?
Joni: Me vendría bien ahora...
Joni: No me fío en que yendo sola estaré bien...
Henrique: ¿Y qué pasa con Luis? ¿Por qué no fuiste con él?
Joni: Las cosas con Luis están...
Joni: Ya no sé si piensa en mi, ¿entiendes?

Por otra parte, Luis y Tony se encargan de encontrar gasolina en los vehículos para abastecerse. Luis consigue sacar algo de un Buffalo rojo, succionando a través de una manguera para sacar el combustible. Mientras tanto, el latino sostiene una conversación con su amigo.

Tony: El otro día Joni me dijo que...
Tony: No le estás poniendo atención.
Luis: Sí, lo sé...
Luis: No estamos muy bien, y yo estoy priorizando nuestra supervivencia.
Luis: Sinceramente, amigo, no veo nada de malo.
Luis: Estamos a la deriva, buscando por un sitio seguro que capaz jamás logremos encontrar y...
Luis: Mira, T, en cuanto estemos seguros y no tenga que dormir con un ojo abierto, hablaré con Joni.
Luis: A mi tampoco me gusta saber que cada vez nos estamos alejando más.
Tony: Te entiendo, Luigi...
Tony: Pero creo que puedes tomarte un tiempo y hablar con ella.
Luis: Trataré...

Trevor, inspeccionando un camión, logra encontrar un casillero, repleto de bidones de agua mineral. Un desesperado Trevor destapa uno de los bidones, comenzando a beber el agua que sale del envase, usándola también para refrescarse la cabeza.

Trevor: ¡Ey, Lamar! ¡¿Estamos escasos de agua?!

Lamar, encontrándose reparando el vehículo, al escuchar el grito de Trevor, se voltea y ve, a pocos metros, al hombre retirando el bidón de agua del casillero. Lamar se exalta de la emoción y se apura en terminar el trabajo para poder ir a refrescarse con Trevor.

Por otro lado, Tyler, Franklin, Tracey, Jimmy y Molly finalmente llegan al campamento abandonado que el ex-policía había visto. El campamento se encuentra a un lado de la calzada y está conformado principalmente por tiendas rotas y vehículos abandonados.

Tyler: Me cago en la puta...
Molly: Descuida, adentro de las tiendas o de los coches puede haber algo.
Tyler: Sí, puede que tengas razón.

Por su parte, un serio Michael se encuentra cargando el rifle, observando atentamente la gran cantidad de vehículos abandonados. Lester se le acerca, poniéndose al lado y hablándole.

Lester: ¿En qué piensas?
Michael: En lo que habrá pasado aquí...
Michael: ¿Qué crees que haya pasado?
Lester: Se me hace que tuvo algo que ver con el gobierno.
Michael: Tú siempre con eso, Lest...
Lester: Yo digo que... Los militares pusieron barricadas más adelante. Provocaron un embotellamiento.
Lester: Cuando todo comenzó y abandonamos la ciudad, esos idiotas apenas nos dejaban irnos.
Lester: Los militares hacían hasta lo imposible por contenernos... Incluso matar unos cuantos.
Lester: Sólo mira los cadáveres aquí, aparentemente todos fueron disparados...
Michael: Mierda... Es verdad...
Lester: Sí...
Lester: Creo que Louise me odia.
Michael: ¿Por lo del laboratorio?
Lester: Evidentemente sí.
Michael: Ya se le pasará, pero tú también debes entender que era su decisión quedarse, y tú la forzaste a salir.
Michael: Respetaste la decisión de Denise, ¿por qué no la de ella?
Lester: Pues...

A muy pocos metros, Ron, encontrándose encima del Camper, realiza la vigilancia, enfocándose principalmente en la retaguardia. No obstante, el pacífico entorno es interrumpido por una gran cantidad de caminantes, quienes se acercan rápidamente por ambas calzadas. Ron, si elevar demasiado la voz, le avisa a Michael y Lester.

Ron: Chicos... Caminantes, vienen de a montones.
Michael: Mierda...
Michael: Ron, baja de ahí...
Michael: Ve con Lester adentro del Camper, iré decirle a Amanda y Karen.
Ron: De acuerdo.

Ron se apresura en bajar del Camper, utilizando una escalerilla, y, tras pisar el suelo, inmediatamente ingresa a la casa rodante junto a Lester, cerrando la puerta y asegurándola. Louise ve la actitud nerviosa de ambos hombres y, entre la incertidumbre y la indiferencia, pregunta por lo que está ocurriendo.

Louise: ¡Eh! ¿Qué sucede?
Lester: Shhh... Has silencio, ¿sí?
Lester: Son los zombis, son un montón...

Por otro lado, Amanda y Karen se encuentran inspeccionando un vehículo. Karen ve un elegante vestido blanco en la parte trasera de un Schafter plateado, enseñándoselo a Amanda, quien lo aprecia con una sonrisa. Por su parte, Stacy, fijándose cada vez más en una muñeca de trapo que se encontraba en el suelo, junto a un Asterope rojo, se aleja de su madre en busca del objeto. En ese momento, Michael, tras avanzar unos pocos metros entre los vehículos, logra llegar con las mujeres y las niñas, sorprendiéndolas con su actitud alerta.

Michael: Chicas, abajo de los coches, ahora...

Amanda lleva del brazo a Karen debajo del Schafter, y Stacy intenta ir nuevamente con su madre, pero un nervioso Michael le ordena a la niña esconderse inmediatamente.

Michael: Stacy, debajo del coche, ahora.

Stacy decide obedecer a Michael y se oculta debajo del Asterope. Michael se esconde debajo de un Glendale verde, que se encontraba detrás del Schafter.

Por su parte, Enrique y Joni, intercambiando miradas y sonrisas, regresan caminando hacia el Camper, ambos con las manos vacías.

Henrique: Fue un buen rato...
Joni: Sí...
Joni: Hace mucho que no me sentía tan tranquila.
Joni: Siento que... Debería...
Henrique: Espera...

Henrique, cambiando su sonrisa por una expresión de terror, interrumpe a Joni, señalándole la horda de muertos vivientes aproximándose por la carretera.

Henrique: Rápido, vamos.

Henrique, tomando del brazo a Joni, llevándosela a algún lugar para esconderse. Por otra parte, en el campamento abandonado, Tyler, con su cuchillo de cazador en mano, se dispone a revisar una de las tiendas abandonadas, encontrando nada más que un sujeto muerto, en pleno estado de descomposición, con una pequeña pistola en la mano. Tyler se percata de un hoyo en el cráneo del pútrido sujeto, enterándose de que este se había suicidado. El ex-policía toma la pistola con cuidado y se dispone a abandonar la tienda, encontrándose con Franklin afuera.

Franklin: ¿Había algo adentro?
Tyler: Solo un tipo, y esta pistola...
Tyler (Revisando el cargador): Se gastó solo una bala... Aún le quedan cinco.
Tyler: Parece que hizo lo mismo que Wells y sus amigos...
Tyler: Se rindió.
Tyler: Pfff... Qué estupidez...

Un frustrado Tyler se aleja de Franklin, buscando otra tienda que inspeccionar. Tracey y Jimmy, quienes hacía vigilancia en la carretera, hablan acerca de lo vivido recientemente tras el regreso de su padre. Jimmy se muestra muy alegre al respecto, pero Tracey, aunque ocultándolo bastantemente bien, demuestra un poco de tristeza.

Jimmy: Es genial tener a papá con nosotros...
Jimmy: A pesar de que desde que volvió, solo cosas malas han pasado.
Jimmy: Pero que bien se siente saber que está vivo.
Tracey: Sí...
Jimmy: ¿Tú estás bien, Trace?
Jimmy: Desde que dejamos el campamento has estado rara.
Tracey: ¿Y quién no lo estaría?
Tracey: Perdimos nuestras vidas, Jimmy...
Tracey: Y nos refugiamos en un bosque...
Tracey: Ahora ese refugio ya no está, tampoco están Armando, Denise ni Arn...
Jimmy: No sé porqué te preocupa Arn, si era un idiota...
Tracey: Nos sacó de la ciudad cuando necesitamos ayuda.
Jimmy: ¡Intentó matar a papá! Por el amor de dios...
Tracey: Lo sé...
Tracey: Ya lo sé...
Jimmy: Espera un minuto...
Jimmy: Aquel día... En el que papá se fue a buscar al hermano de Tyler...
Jimmy: Ustedes se fueron al bosque casi al mismo tiempo... Y volvieron juntos...
Jimmy: Tú y Arn... Yo los vi...
Jimmy: ¿Acaso ustedes...?
Tracey: ¡Dios! ¡Oh, Dios, no... Jimmy!
Tracey: Arn y yo solo nos llevábamos bien, nada más.

En ese momento, tanto Jimmy como Tracey escuchan un extraño sonido, reconociéndolo inmediatamente. Ambos hermanos miran hacia delante, observando a la horda de caminantes acercándose a ellos. Los hermanos De Santa corren hacia el campamento, encontrándose con Molly intentando arrancar una furgoneta, avisándole sobre los caminantes.

Jimmy: Eh... Tú...
Jimmy: ¡Los muertos se acercan! Y son muchos.
Molly: ¿Por la carretera?
Tracey: Sí.
Molly: Ocúltense en la parte trasera, y no hagan ruido, no creo que ingresen al campamento, iré a buscar a los muchachos.
Jimmy: Está bien...

Jimmy y Tracey abren la puerta trasera de la furgoneta y se ocultan en el interior. Molly, por su parte, corre unos cuantos metros hacia las tiendas, encontrándose con Franklin y Tyler junto a una de estas.

Molly: Señores...
Molly: Esos dos hermanos me dijeron que una horda se aproxima por la carretera.
Tyler: ¿Una horda?
Molly: Sí, parece que están de paso...
Molly: Nos ocultaremos por si las dudas.
Franklin: ¿Y dónde están Jimmy y Tracey ahora?
Molly: Dentro de la furgoneta que quería arrancar.
Molly: Están a salvo.
Franklin: De acuerdo...
Franklin: ¿Pero qué pasa si todos ellos se desvían al campamento?
Molly: Eso no es probable, están migrando.
Molly: Seguirán por la carretera a menos que un ruido los distraiga.
Tyler: ¿Cómo sabes eso?
Molly: Confía en mi, ya he estado en medio de una horda.
Tyler: De acuerdo.

Lo horda avanza a través de la carretera, estando ya Michael y los demás a salvo. Stacy, tras ver a alejarse a todos los muertos vivientes, intenta salir debajo del coche para ir con su madre. No obstante, a penas saca la mitad de su cuerpo, un caminante se percata de su presencia, atacandola. La niña, entre llantos y gritos, se arrastra hasta el otro lado del coche para poder salir, siendo perseguida rápidamente por el caminante, saliendo de la carretera y huyendo al bosque colina abajo. Michael, sin dudarlo, sale de su escondite en rescate de la niña, olvidando su rifle. Stacy corre a toda velocidad, alejándose del caminante. Michael, por su parte, ingresa al bosque lo más rápido que le es posible.

Tras correr en línea recta, en la misma dirección que Stacy, Michael logra dar con el caminante que estaba persiguiéndola, apuñalándole el cráneo inmediatamente con su cuchillo. Sin embargo, tras haber acabado con el muerto viviente, el hombre no encuentra rastro alguno de la niña.

Michael: Mierda...
Michael: ¡Stacy!
Michael: ¡Stacy, ¿me oyes?!
Michael: Me cago en...

Decidido a encontrar a Stacy, Michael se adentra más en el bosque en su busca, caminando en línea recta y mirando a su alrededor por algún rato.

Minutos después, Franklin, Tyler, Molly, Tracey y Jimmy regresan con el grupo, quien ya se haya reunido junto al Camper, trayendo consigo algunas latas de comida y bebida y un arsenal de armas cuerpo a cuerpo.

Tyler: ¡Eh! ¡Ya volvimos!
Amanda: Es bueno saber que están bien...
Franklin: Y... ¿Dónde está Michael?
Tyler: Y la... La hija de Karen...
Amanda: Un caminante vio a la niña y ella salió huyendo al bosque. Michael fue a buscarla.
Tracey: ¿Hace cuanto tiempo?
Amanda: No lo sé, unos minutos, supongo...

En ese momento, un agotado y sucio Michael sube la pequeña colina y regresa a la carretera, encontrándose con todo el grupo reunido. Al no ver a su hija regresar, Karen se acerca a Michael para preguntar por ella. Amanda, Tracey y Joni también se acercan con Karen.

Michael: Oigan...
Karen: ¿Y Stacy?
Michael: ...
Karen: ¿Dónde está, Michael?

Michael, respirando agitadamente, solo se le queda mirando fija y seriamente a Karen. Sin embargo, al ver las lágrimas en los ojos de la mujer, Michael decide contarle lo ocurrido después de unos pocos segundos.

Michael: Necesito ayuda para encontrarla.
Michael: Me deshice del caminante que la perseguía, así que ella lo había dejado atrás, pero fue muy rápido y no sé donde está.

Michael termina de hablar con Karen y busca con la mirada a Tyler, caminando hacia él tras encontrarlo.

Michael: Tú sabes rastrear huellas, ¿verdad?
Tyler: Sí.
Michael: Bien, ¿puedes ayudarme?
Tyler: De acuerdo...
Tyler: ¿Hacia dónde se fue?
Michael: Sígueme.
Michael: ¡T! ¡Frank! Ustedes también vengan con nosotros.

Tras llamar la atención de Trevor y Franklin, Michael vuelve a dirigirse al interior del bosque. En ese momento, la escena cambia inmediatamente. Ya en el bosque, Tyler se encuentra buscando huellas por el lugar donde Michael eliminó al caminante que perseguía a Stacy. Por otro lado, Michael permanece a su lado, observando al ex policía rastreando a la niña, mientras que, detrás de los dos individuos, Trevor, armado con una escopeta, y Franklin, armado con un rifle de caza, hacen vigilancia, asegurándose de que ningún caminante aparezca.

Tyler: ¿Seguro que aquí la viste por última vez?
Michael: No es aquí donde la vi por la última vez...
Michael: Aquí encontré al caminante que la perseguía.

Tyler mira el cuerpo del caminante que, según Michael, estaba persiguiendo a Stacy.

Tyler: ¿Y estás seguro de que era este?
Michael: Sí, créeme, yo vi a este caminante. Era este.
Michael: Estoy seguro.
Trevor: Sí... ¿Y tú crees que la encontraremos?
Michael: ¿Qué quieres decir?
Trevor: Digo... Es una niña... De diez u once años...
Trevor: Yo propongo que debemos seguir nuestro camino, esa niña está muerta.
Franklin: Eh, T, no vamos a irnos sin buscar a esa niña.
Trevor: Pero la hemos buscado, ¿verdad? Michael dijo que se adentró mucho más en el bosque y aún no ha aparecido.
Michael: No lo suficiente, tenía miedo de perderme y por eso volví a buscar a Tyler.
Michael: Pero de ninguna manera, Trevor.
Michael: Seguiremos buscando.

Trevor realiza un gesto de molestia, mordiéndose el labio inferior con los dientes y observando a Michael con un notable enojo. Sin embargo, Michael pasa de él y opta por seguir buscando a la niña perdida.

Michael: ¿Qué me dices, Tyler...?
Tyler: Veo huellas, sí...
Tyler: Avanzó unos centímetros más, y se fue hacia la izquierda.
Tyler: ¿Seguimos?
Trevor: ¡Se está haciendo de noche! En menos de una hora el sol se ocultará, y en estos bosques no se ve nada...
Tyler: Perfecto, no nos llevará ni media hora encontrarla o perder el rastro.
Michael: ¿Perder el rastro?
Tyler: Solo puedo seguir huellas hasta cierto punto. Después de un buen rato, las perderé y tendremos que volver a empezar.
Michael: ¿Y qué sugieres que hagamos?
Tyler: Tú y yo seguiremos buscando, (señala a Trevor y Franklin) que estas nenas regresen con los demás.
Trevor: ¡Oye! ¡No te pases de listo conmigo, cabrón!
Trevor: A no ser que quieras que te reviente los sesos ahora mismo...
Tyler: No sería la primera vez que matas a un policía, ¿eh, Philips?
Trevor: ¡Cállate! ¡Ya no hay policías! ¡Solo hijos de putas vivos e hijos de putas muertos!
Michael: Trevor, ¡basta!
Franklin: ¡T! Hagamos lo que dice Tyler y volvamos con los demás.
Franklin: Fue suficiente por hoy, cabrón.
Franklin: ¡Vamos!

Franklin y Trevor deciden abandonar el lugar y regresar a la carretera con el resto del grupo. Por otro lado, Michael y Tyler comienzan a adentrarse en el bosque, en busca de la niña perdida. La escena termina cuando se enfoca por detrás a Michael y Tyler siguiendo las huellas de Stacy y alejándose de la zona. Una hora después, a poco tiempo del oscurecer, Henrique pone en marcha una Rumpo que estorba en la carretera, llevándose el vehículo hacia la calzada contigua, despejando el camino. Mientras el dominicano hace esto, Joni lo observa a unos metros de distancia. Luis ve a su novia y decide acercarse a ella.

Luis: ¿En qué estás pensando?
Joni: ¿Eh? ¿A qué te refieres?
Luis: Bueno... Estás aquí parada desde hace varios minutos...
Joni: Oh... Claro, pues...
Joni: He estado pensando en la hija de Karen, en lo que está pasando...
Joni: Y en nosotros.
Luis: ¿En serio? ¿Qué ocurre con nosotros?
Joni: No lo sé, Luis, estamos muy...
Joni: "Desconectados".
Luis: Lo sé, lo sé...
Luis: Trabajaremos en eso, ¿sí?

En ese instante, la faceta serena de Joni cambia a triste, bajando la cabeza con suma amargura.

Luis: ¿Qué sucede?
Joni: Tengo que decirte algo, Luis.
Joni: Sobre el campamento.
Joni: Allí...
Luis: Espera, Joni...
Luis: No quiero volver a hablar del campamento, eso debe quedar en el pasado.
Luis: Deberíamos preocuparnos por lo que ocurre ahora, con Stacy, con el grupo y con nosotros, ¿de acuerdo?
Joni: De acuerdo.

Tras afirmar la petición de Luis, Joni le lanza una vaga sonrisa a su pareja y le abraza. Henrique, al momento de bajar de la furgoneta, ve esta acción de Joni y no evita realizar una mueca de disgusto. Sin embargo, el hombre decide seguir con su trabajo. Mientras tanto, Lamar y Franklin terminan de reparar el motor del Camper. Lester sale de la casa rodante, trayendo una botella de agua para estos dos. Tan pronto como ve a Lester saliendo del Camper, Louise, quien se encontraba tras la barreta que separa la carretera de pequeña colina, en compañía de Karen y Amanda, decide acercarse a él y reclamarle por su pistola.

Louise: ¿Dónde está mi arma, Lester?
Lester: ¿Eh?
Louise: No te hagas el idiota, quiero mi arma.
Louise: No tienes el derecho a quitármela.
Lester: No la necesitas ahora...
Louise: Esa pistola no te pertenece, es mía. Y la quiero.
Lester: Yo te la estoy guardando. Además, ¿para qué la quieres?
Louise: Me hace sentir segura...
Louise: ¿Y si vuelve otra horda?
Trevor: ¿Qué harás? ¿Dispararles?

En ese momento, Trevor interviene en la acalorada discusión entre Lester y Louise, plantándose justo enfrente de estos dos. Trevor lanza una mirada seria a la mujer, cuestionándola por sus palabras.

Trevor: Dime, ¿qué vas a hacer si viene otra horda y tú tienes una pistola?
Trevor: ¿Crees que doce balas harán la diferencia?
Trevor: Por dios, me repugnas...
Louise: ¿Qu...?
Trevor: No escuché mierda más absurda que lo que dijo Michael hace un rato...
Trevor: Ustedes son peor de lo que pensaba, cada uno más idiota que el otro.

Amanda escucha lo dicho por Trevor y se voltea para verlo, con un total gesto de furia e indignación.

Amanda: Escúchame, hijo de puta, si tan malos somos en este grupo, ¿por qué no te vas?
Amanda: Eres una escoria sin remedio, Trevor Philips...
Amanda: Estaríamos mejor si no estuvieras aquí dificultando las cosas.
Amanda: Ahora, ve a comerte un cadáver por ahí y deja que aquellos dos resuelvan sus problemas.
Amanda (En voz baja): Dios... ¿Por qué Michael nunca te mató...?

Karen, quien se encontraba al lado de Amanda, escucha lo último dicho por esta última y la observa con una expresión llena de incertidumbre. Por su parte, un enojado Trevor decide reprimir su ira y decide alejarse de Lester y Louise. La rubia, aunque confundida por lo que acababa de pasar, decide reanudad la conversación con Lester e insiste con su pistola.

Louise: Quiero mi arma, Lester...
Lester: Yo no creo que sea una buena idea.
Louise: ¿Por qué no?
Lester: No me das seguridad, Louise.

Louise, completamente enfadada, suelta una pequeña carcajada irónica, para luego observar con suma seriedad al caquéctico. No obstante, la mujer decide marcharse e ingresa al Camper.

Por otra parte, unos agotados Michael y Tyler regresan a la carretera, sin traer señal alguna de Stacy. Karen, que se encuentra esperando junto a la barrera que separa la carretera de la colina en compañía de Amanda, los ve llegar y alerta a todos los que se encuentran cerca.

Karen: ¡Ahí están!

Todos se acercan a Karen y Amanda, viendo llegar a Michael y Tyler, pero, para desgracias de todos, no logran ver Stacy. La expresión facial llena de esperanzas y ansiedad de Karen, cambia a una expresión colmada de angustia. Todos ven las expresiones de decepción de Michael y Tyler, quedándose atónitos por esto y extrañados por lo que sucedió con la niña.

Molly: ¿No la encontraron?
Michael: Perdimos el rastro, lo retomaremos al amanecer.
Karen: ¡No! No podemos dejar a mi hija allí sola, en el bosque...
Tyler: Es inútil buscarla a oscuras, caminaríamos en círculos y podríamos perder a alguien más.
Karen: Pero solo tiene 13 años, por favor... ¿No encontraron nada?
Tony: Sé que es difícil, Karen, pero no entres en pánico.
Tony: Todo estará bien.
Michael: Sí, exacto, todo estará bien... Al menos sabemos que estuvo allí y que pudo escapar de los caminantes.
Tyler: Y seguimos el rastro, nadie la estuvo persiguiendo, al menos hasta donde llegamos.
Michael: Por la mañana organizaremos mejor la búsqueda. Tyler puede rastrear a la niña, él estará a cargo.
Tracey (Observando la vestimenta sucia de Tyler): ¿Y por qué Tyler está sucio?
Tyler: Encontramos un arroyo, creímos que podría estar oculta ahí así que la busqué.
Tyler: Lógicamente, me mojé y con la tierra...
Tyler: Bueno, eso no tiene importancia.

Karen, ya casi perdiendo los nervios, decide apoyarse en la barrera, y Molly se acerca a consolarla. Sin embargo, la viuda Cage, conteniendo su enojo, mira a Michael a los ojos y le habla en un tono fuerte.

Karen: ¿Cómo puedes pensar en ir a descansar mientras mi hija está allí afuera?
Karen: ¿Cómo siquiera serás capaz de acostarte sabiendo que hay una niña que pasará hambre y frío esta noche...?
Michael: Lo siento, pero hago lo mejor que puedo...
Franklin: Creo que no tenía otra alternativa, Karen.
Michael: Es la única opción que tenemos, no podemos ir ahora...
Michael: En tan solo unos minutos se hará de noche y no tengo más ideas para este momento...
Trevor: Nadie las tiene, amigo.

Michael, con los ojos reflejando su decepción y preocupación por el estado de la niña, observa a todos en el grupo, para posteriormente ir hacia el interior del Camper, tomando la decisión de continuar la búsqueda en la mañana. Mientras tanto, Karen, intentando asimilar lo que está ocurriendo, rompe en llanto, conmocionando a todos los presentes, con la excepción de Trevor, quien no demuestra ningún sentimiento ante el triste momento. Amanda y Louise se quedan junto a Molly y Karen, brindándole a esta última su compasión, mientras que los demás optan por retirarse.

Esa misma noche, Trevor duerme pacíficamente en la parte trasera de su Bodhi, teniendo a su lado a Ron y ocupando toda una sábana que, en un principio era para ambos. De una manera súbita, Trevor despierta y se levanta, permaneciendo sentado en su lugar, mientras se frota los ojos y espabila. Inmediatamente, Trevor escucha las voces de Michael y Franklin no muy lejos, oyendo a su vez el sonido de los grillos. En un extraño acto de generosidad, Trevor decide cubrir a Ron con la sábana y se baja del vehículo, dirigiéndose al lugar donde están sus amigos. Al dar con ellos, quienes estaban sentados en el capó de un Ignot bordó abandonado, Trevor decide permanecer junto a estos.

Franklin: Eh, T... ¿No puedes dormir?
Trevor: Nah...
Trevor: Si quieren puedo hacer vigilancia, váyanse a acostar.
Michael: No está bien, yo acabo de suplantar a Tyler, y Franklin no podía dormir.
Trevor: Fue un día difícil, ¿eh?
Michael: Sí, ni falta hace decirlo, amigo...
Michael: Esto de sobrevivir cada día es más complicado.
Michael: Dudo que logremos hacerlo por mucho tiempo.
Trevor: Oye...
Trevor: Puede que yo sea un cabrón hijo de puta, que está dando por muerta a esa niñita que mañana buscaremos, pero al menos tengo el coraje de decir que sobreviviré hasta el fin de los días, Michael.
Trevor: Nosotros tres... Pasamos por un infierno hace un año.
Trevor: ¿Recuerdas, Michael? El FIB, los chinos, los hermanos O'Neil, los Ballas, la IAA, el cabrón de Madrazo y mucho más...
Trevor: Dimos el golpe más grande de la historia, y vivimos para contarlo.
Trevor: Somos indestructibles, hijos de su puta madre, ¡sí!
Franklin: T, baja la voz, los demás están durmiendo.
Trevor: Sí, sí, lo siento... Lo siento.
Trevor: Pero deben admitir que tengo razón.
Franklin: Sí, bueno, puede que no estés equivocado.
Franklin: Esto es algo nuevo para todos, pero supongo que sabremos sobrellevarlo.
Franklin: ¿Cuanto puede pasar antes de que esos zombis se pudran y no puedan ni estirar un músculo?
Trevor: Exacto, algún día, todo esto se terminará y nos reiremos de ello.
Trevor: Bueno, si obviamos los millones que murieron y a nuestros amigos caídos, claro...
Trevor: Pero luego todo será fiestas, alcohol, putas y drogas.
Michael: Sí, ojalá tengas razón, T.

Michael, tras compartir la esperanza de Trevor, se recuesta en el vehículo y mira perdidamente al cielo, el cual se encuentra repleto de estrellas. A la mañana siguiente, Tracey deja una bolsa de armas blancas en el suelo. Esta bolsa contiene un machetes, una pequeña hacha, un puñal y una variedad de cuchillos.

Tracey: Miren lo que encontré.
Jimmy: Genial, hermana, ¿dónde?
Tracey: Estaba en el asiento delantero del coche donde dormí.
Tracey: ¿Cómo pudieron pasar por alto estos bebés?
Henrique: Bien hecho, Tracey.
Henrique: Con esto, supongo que no todos tendrán que ir con armas de fuego.
Michael: De hecho ya lo tenía pensado.
Michael: Solo Trevor, Franklin y yo iremos con armas.
Michael: Los demás, tomen algo de ese arsenal y nos iremos.
Michael: Henrique, Tony, Lamar, Joni, Lester y Ron se quedarán, aún tenemos coches que mover y Lester solo nos retrasaría.
Lester: Que forma tan caballerosa de decirlo, Michael, pero tienes razón.

En ese momento, Louise, molesta por no poder cargar un arma de fuego, toma el puñal y mira a Michael, comenzando a hablarle.

Louise: ¿Y por qué tenemos que llevar esto? No sería necesario si todos lleváramos pistolas.
Michael: Ya lo he decidido así, no podemos andar a los tiros si tenemos problemas.
Michael: Hay que aprender a sobrevivir, si apreciamos la vida.
Louise: Pues yo no te veo tomando un cuchillo de la bolsa
Michael: Tengo mi cuchillo, y las pistolas solo las usaremos en casos de emergencia.
Tyler: Además, Louise, tu puntería es espantosa.
Tyler: No me extrañaría que le des a alguno de nosotros por accidente.
Louise: Cretino...

El grupo finalmente parte en busca de Stacy, bajando por la pequeña colina e ingresando al bosque. Unas cuantas horas más tarde, Ron se queda haciendo vigilancia sobre el Camper y Lester se queda sentado en una banqueta junto a la puerta del vehículo. Mientras tanto, los demás miembros del grupo se encuentran moviendo los últimos vehículos que estorban en el camino. Mientras se encuentra visualizando el lugar con unos binoculares, Ron habla con Lester.

Ron: Parece que ya van a terminar con el camino.
Lester: Sí, supongo que en cuanto lleguen Michael y los demás con la niña tendremos que partir.
Ron: ¿Pero Lamar no tiene que terminar de arreglar el motor del Camper?
Lester: Le he dicho que en cuanto termine no se lo haga saber a nadie...
Ron (Deja los binoculares y mira hacia Lester): ¿Por qué?
Lester: Necesitaba hacer tiempo para que busquen a Stacy.
Lester: Eso es lo que le dije a Lamar, y parece que entendió.
Ron: ¿Acaso tú crees que encontrarán a la niña?
Lester: Yo espero lo peor, no recuerdo la última vez que una desaparición de un infante tuvo un final feliz...
Lester: La diferencia es que ya no hay más pervertidos acosadores rondando, sino muertos vivientes, lo que me aterra aún más.
Lester: Tarde o temprano, si no encuentran a Stacy, empezarán los debates.
Lester: Quiero evitar las discusiones que lleven a decidir la vida de una persona.

Por otra parte, Lamar se sube al último coche varado, el cual es un Asea blanco, y lo mueve para que ya no estorbe el camino, logrando así despejarlo por completo. Mientras, a pocos metros, Henrique, Joni y Tony se encuentran mirando como Lamar lograba despejar el camino. Henrique se detiene a pensar unos segundos y les propone una idea a sus dos compañeros.

Henrique: Estuve pensando...
Joni: ¿Sobre qué?
Henrique: Para esta gente...
Henrique: No significamos una mierda.
Henrique: A la larga, sabremos que cada uno estará por su cuenta...
Tony: ¿Qué estás proponiendo, Henrique?
Henrique: Podríamos irnos, ahora...
Henrique: Tenemos el camino despejado para nosotros.
Henrique: Tomaríamos algunas cosas que nos pertenecen. Podremos algo de gasolina en uno de estos coches y nos iremos.
Tony: ¿Y qué hay de Luis?
Henrique: ¿Qué hay con él?
Joni: Podemos hablar con él...
Tony: Él quizá querría quedarse, se lleva bien con todos aquí y Michael le tiene mucha confianza.
Henrique: Hará lo que quiera hacer, yo estoy decidido.
Henrique: Me siento más seguro siguiendo mis propias reglas allí fuera, y no bajo el mando de alguien como Michael.
Henrique: Si Luis quiere quedarse, por mi que se quede.
Tony (En tono alterado): Eso es una estupidez, Henrique.
Tony: Joni, dile algo. No puede dejar a su amigo aquí e irse solo.
Joni (Algo tímida): De hecho, Tony...
Joni: Yo tampoco quiero seguir con este grupo.
Tony: Pero... ¿Qué sucede con ustedes?
Tony: Joni, yo sé que las cosas no van muy bien con Luigi, pero puede solucionarse...
Henrique: Ella se decidió, Tony... Hablaremos después con Luis, y será como él quiera.

Tras lo dicho por Henrique, Tony se queda mirándolo con una expresión de repudio, notándose su enfado hacia este y Joni, a quien luego mira con algo de tristeza por lo que está pasando entre ella y Luis. Mientras tanto, en el bosque, el grupo dirigido por Michael y Tyler, encontrándose fuera de una pequeña capilla, se queda sin rastros de la niña. Con las esperanzas de encontrarla por el suelo, Michael está a punto de rendirse y comunicarles al grupo que seguirán adelante, en cuanto llega Amanda para hablar con él.

Michael: ¿Karen sigue adentro?
Amanda: Sí, lleva un buen rato pidiendo por su hija...
Amanda: Está al borde del colapso.
Michael: No sé por cuanto tiempo más podemos seguir así...
Amanda: Espera, ¿estás a punto de rendirte?
Amanda: Michael... No.
Michael: Estoy cansado, Amanda.
Michael: ¿Cuantos años piensas que tengo para dar vueltas todo el día en el bosque?
Amanda: No me importa cuantos años tengas, Michael, y a ti tampoco debería.
Amanda: Mírate, has hecho mucho solo esta semana...
Amanda: Estás tomando una gran posición, no debes darte por vencido, debes saber guiar a tu gente, eres el líder.
Michael: ¿Quién dijo que soy el líder?
Amanda: Estás tomando decisiones importantes por el grupo, ¿no te parece?
Amanda: Desde que estamos vagando por la carretera, no has hecho otra cosa que no sea ser el líder del grupo.
Amanda: Y nadie más se ha atrevido a estar en tu posición.
Amanda: Yo sé que vas a seguir buscando a esa niña y vas a encontrarla.
Michael: ...

Tanto Michael como Amanda se quedan en silencio por unos breves segundos. No obstante, un inspirado y optimista Michael le sonríe a su esposa, tomándola por los brazos y besándola en los labios por unos breves instantes. Luego de esto, Michael, nuevamente con energías, vuelve a hablarle a Amanda.

Michael: Gracias...
Amanda (Con una sonrisa de incredulidad): ¿Por qué?
Michael: Por creer en mi.
Michael: Hace años que no te veo así...
Amanda: Las cosas están cambiando de nuevo, ¿no?
Michael: Voy a seguir.
Michael: Ve a buscar a Karen, tengo que hablar con todos.
Amanda: Bien.

Amanda decide hacer caso al pedido de su esposo y se marcha al interior de la capilla, en busca de Karen. Por otro lado, un fatigado Trevor se acerca a Michael, decidido a regresar a la carretera.

Trevor: Tenemos que volver, amigo.
Trevor: Todos están agotados, y solo nos quedan unas pocas horas de luz para un largo camino.
Michael: No puedo detenerme.
Trevor: Aún tenemos mucho terreno que cubrir, la otra parte del arroyo... Buscaremos mañana.
Michael: Hay posibilidades de que esté cerca.
Trevor: (suspiro) Sí... Hay demasiadas posibilidades.
Michael: No puedo volver... No puedo cargar con esa responsabilidad.
Michael: Tengo que encontrarla.
Trevor: Genial... ¿Te has convencido de que tienes que cargar con todo el grupo?
Trevor: ¿Ahora me vas a decir que dudas de ti mismo?
Michael: ¿Y tú? ¿Dudas de mi?
Trevor: Oye... Podemos repartirnos las responsabilidades, Mikey...
Michael: Tenemos que encontrarla, yo sé que la hallaremos con vida, lo presiento...
Michael: Estará sana y salva...
Trevor: Puta madre...
Michael: Yo elijo aferrarme a eso, no podemos rendirnos.
Trevor: Se nota que esto te está cambiando, Michael...
Trevor: Bien, si tú te aferras a eso, yo también lo haré. Eres mi mejor amigo, y te seguiría hasta el fin del mundo, cabrón hijo de puta.
Michael: Sí, bueno, lo aprecio mucho, T.

Unos minutos después, con todo el grupo reunido fuera de la capilla, Michael se para enfrente de todos y comienza a hablarles, con el fin de seguir la búsqueda por su cuenta.

Michael: Solo quería decirles que vamos a seguir buscando hasta la hora que haga falta.
Michael: Yo estoy seguro de que encontraremos a Stacy sana y salva.
Michael: Pero no quiero arriesgarlos a ustedes en esto...
Michael: Quiero que vuelvan a la caravana. Franklin y Luis estarán a cargo.
Michael: Trevor y yo nos quedaremos, recorreremos el área más tiempo...
Tyler: Nos estamos dividiendo, eso no es bueno... ¿Estás seguro de esto, Michael?
Michael: Sí, luego los alcanzaremos.
Tracey: Papá, nosotros también queremos quedarnos.
Jimmy: Sí, viejo, queremos ayudarlos.
Jimmy: Estamos aburridos de no hacer nada y no van a negarse.
Michael: Bien, ustedes ya son mayores, y tomarán sus propias decisiones.

Tracey y Jimmy se alegran por estas palabras dichas por Michael y se acercan a su padre y a Trevor, decidiéndose a acompañarlos en su búsqueda por Stacy. Amanda, quien se encontraba con el resto del grupo, se despide de su esposo y sus hijos.

Amanda: Cuídense, ¿de acuerdo? No vuelvan tarde.
Tracey: Sí, mamá.
Jimmy: Lo que digas, jefa.

Antes de marcharse, Michael se acerca a Amanda y le ofrece su pistola, pero la mujer la rechaza.

Amanda: No, eres tú el que estará más tiempo afuera, la necesitarás.
Michael: Estaría más tranquilo si la llevaras contigo.
Amanda: No, Michael... Tú tienes a los chicos y yo iré con el grupo, no me pasará nada, seguro.
Michael: Está bien...

Mientras camina para regresar al bosque, Tyler se cruza con Amanda y Michael, sacando la pistola cutre de su bolsillo y se la entrega a la mujer.

Tyler (A Amanda) Ten. (le entrega la pistola) Recordé que tenía esto en mi bolsillo y a mi no me gusta, así que...
Amanda: Gracias.
Tyler: No hay porqué... Vamos, hay que ir.

Mientras Amanda observa el arma que Tyler le había dado, se enfoca de cerca el rostro de Louise, el cual denotaba gran incredulidad por esto. El grupo liderado por Franklin y Luis finalmente se marcha de regreso a la carretera, mientras que Michael, Trevor, Tracey y Jimmy se marchan hacia otro lado, en busca de Stacy.

Unos minutos más tarde, el grupo dirigido por Luis y Franklin se encuentra atravesando el bosque, volviendo hacia la carretera. Todos se encuentran en silencio, mientras caminan a cierta distancia el uno del otro. Molly se encuentra disgustada con el plan de Michael y decide manifestarse.

Molly: ¿Eso fue todo? ¿Este era el plan? ¿Volver a la caravana y esperar el milagro?
Luis: Parece que el plan es dividirnos en grupos más pequeños.
Louise: Y encima solo con cuchillos y palos... (Observa a Amanda) Veo que tú tienes un arma.
Amanda: ¿Por qué te importa? ¿La quieres?

Amanda toma la pistola de su bolsillo trasero y se la enseña a Louise, disponiéndose a entregarla.

Amanda: Vamos, tómala.
Amanda: Me tienes harta con tus estúpidos caprichos.
Amanda: Y estoy harta de como todos ustedes ven a mi esposo...

Louise finalmente toma la pistola, por lo que Amanda decide apartarse de ella y se acerca a Karen.

Amanda: Escucha, Karen, de veras no puedo imaginar lo que sientes y haría lo que fuera por ayudarte, pero no sé porqué lo culpas a Michael por todo esto...
Amanda: En serio, puedo ver el odio con el que lo miras cada vez que pones tus ojos sobre él.
Amanda: No entiendo como puedes culparlo, ¿acaso tiene él algo que ver con lo que le pasó a Stacy?
Amanda: Cuando ella huyó, él no demoró ni un segundo en ir tras ella.
Amanda: Él no es rápido, se cansa con facilidad y aún así fue el único en ir a salvar a tu hija.
Amanda: Que no haya podido encontrarla, no es su culpa.
Amanda: Creo que tú eres más responsable por no cuidar de tu hija, y no quieres asumirlo...
Amanda: Pero supongo que eso ya no importa.

Amanda saca una botella de agua de su mochila y bebe un sorbo, para después regresarla a su lugar.

Amanda: Si tanto les molesta los planes que hace Michael, son libres de irse.
Amanda: Adelante, nadie va a detenerlos...

Entrando en razón tras las palabras de Amanda, Louise decide devolverle la pistola a esta y seguir el camino hacia la caravana.

Louise: Debemos darnos prisa.

Por otro lado, llegando a una zona de campamento, Michael, Trevor, Jimmy y Tracey buscan silenciosamente a Stacy, moviéndose con cautela para no llamar la atención de algún caminante presente. En la zona de camping, el pequeño grupo se planta frente a unos baños.

Michael: ¡Stacy!

Pasando unos segundos después del grito de Michael, este decide que mejor será ingresar a buscar a la niña, ya que no oye respuesta alguna.

Michael: Mejor será que entremos a ver.
Trevor: Sí... Pido el de hombres, no pienso entrar a los baños de las mujeres.
Michael: Bah... Madura ya, T.
Michael (Voltea a ver a Tracey y Jimmy): Ustedes quédense aquí. Si pasa algo allí adentro, regresen a la carretera. De todas formas, solo seguimos en línea recta.
Tracey: Está bien.
Jimmy: De acuerdo, viejo.

Michael y Trevor se deciden en inspeccionar los baños. Trevor ingresa al baño de hombres, mientras que Michael busca a Stacy en el baño de mujeres. Al ingresar al baño de hombres, Trevor, con mucho cuidado y con su escopeta a mano, abre las puertas de los sanitarios, verificando que nadie se encuentre allí. Sin embargo, arriba de uno de los inodoros, Trevor encuentra un revólver pesado, verificando la recámara del mismo, encontrándose con las seis balas sin utilizar. Además, junto al revólver se encuentra una caja de tamaño mediano repleto de munición. Por su parte, en el baño de mujeres, Michael no consigue encontrar a Stacy, encontrándose el baño vacío. Una vez que ambos se excepcionan de la ausencia de la niña y de caminantes, estos regresan con Jimmy y Tracey.

Tracey: ¿No había nada?
Michael: No...
Michael: Supongo que debemos seguir buscando.
Trevor: ¿Hasta cuando, Mikey?
Trevor: Pronto oscurecerá...
Trevor: Estamos exhaustos, tengo un hambre que podría comerme a una persona...
Trevor: El punto, Mike, es que... Tenemos que descansar.
Michael: ¿Lo dices tú?
Trevor: ¿Qué quieres decir, cabrón?
Michael: Digo... ¿Tú no eres el Trevor Philips que es capaz de estar despierto por semanas matando gente?
Michael: Quizás te has ablandado... Debe ser la edad... Wow, T, te estás haciendo viejo.
Trevor: Mira, hijo de mil putas, es un descaro que tú me llames "viejo", ¿está bien?
Trevor: No permitiré que tú me llames viejo.
Trevor: Así que mejor deja de darle a la lengua, antes de que yo mismo te la corte.
Michael: Bien, bien... Solo quería fastidiarte.
Trevor: Bueno, pues, no necesito que me fastidies, ¿okey? ¡No quiero que me fastidies! Ya tengo suficiente estrés.
Jimmy: Eh, esperen... Cállense.
Michael: ¿Qué?

Al escuchar el llamado de atención de James, Michael y Trevor se percatan de la presencia de un ciervo a pocos metros de distancia. Todos lo miran en silencio, mientras Trevor piensa qué hacer con él. En eso, Tracey saca de su mochila un paquete de galletas, tomando una y acercándose al ciervo para dársela. La joven mujer se acerca inocentemente al animal y, al estar a tan solo dos pasos de él, un disparo se escucha. Inmediatamente, la expresión de tranquilidad de Michael cambia a una de horror, al ver a su hija cayendo al suelo súbitamente. La bala del disparo que se había escuchado atravesó al ciervo y, por consiguiente, alcanzó el pecho de Tracey, quien se haya inconsciente en el suelo.

Michael: Maldición...
Trevor: ¡No! ¡No! ¡No!

Michael y Jimmy corren a auxiliar a Tracey, mientras que Trevor apunta con la escopeta al lugar donde se escuchó el disparo. A unos pocos metros de ellos, un hombre delgado, con una chaqueta de cazador, una gorra camuflada y cadena de chapas, con notables ojeras, sale de entre los arbustos y, después de dejar el rifle de caza en el suelo, sube las manos, notándose visiblemente asustado.

???: Esperen, no me disparen...
???: ¿Qué sucedió?

Capitulo 3: Desesperado

En una oscura noche, las luces provenientes de vehículos amontonados invaden una carretera, teniendo ambos carriles dirigiéndose hacia un solo lugar, siendo este las afueras de la ciudad de los Santos. La carretera únicamente es iluminada por las luces de los coches, debido a que los faroles ya no la alumbraban. Las personas en el lugar salen de sus vehículos para ver el porqué del detenimiento del tráfico. Entre todas estas personas destaca Arn, quien se encuentra montado en un Oracle blanco tratando de sintonizar una estación de radio. Amanda, quien se encontraba cerca del lugar, decide ir con el hombre.

Amanda: Pregunté a Franklin si podía ver qué pasa, pero esto se extiende mucho más allá.
Amanda: ¿Hay algo?
Arn: Nada...
Arn: Parece que la radio de esta mierda ya no sirve...
Arn: Puta escoria.

Mientras intenta sintonizar una estación de radio, Arn logra dar con la señal de WCTR, escuchando la voz de Fernando Martínez dirigiéndose hacia sus oyentes desde la ciudad de Los Santos.

Fernando: ...Este servidor lleva aquí ya muchísimas horas desde que comenzó lo que conocemos como "la epidemia". A pesar de nuestros problemas con la transmisión, sigo aquí, informándoles lo que está ocurriendo.
Fernando: Los políticos nos han abandonado, las fuerzas armadas no han hecho nada por la gente, pero se cree que están evacuando gente que llega a lugares claves como Monte Chiliad.
Fernando: Sin embargo... Después de tantas transmisiones juntos, no he sido totalmente honesto con ustedes...
Fernando: El número de muertos confirmados es superior a diez millones en lo que consta al país. Seguimos sin tener noticias del gobernador de San Andreas, John Cranley, después de que este haya abandonado la ciudad en helicóptero.
Fernando: El pánico se ha extendido por todo el mundo tras un informe de la Organización Mundial de la Salud, que indica que la última vacuna ha fallado.
Fernando: Se han instalado algunas zonas de cuarentena, algunos sitios donde estarán a salvo, pero reiteramos... Aléjense lo más posible de la ciudad.

Arn decide apagar la radio.

Arn: Mierda, no tenemos mucho tiempo antes de que la alarma salte...
Arn: Todo esto será un descontrol...
Amanda: Sí, no hace falta que lo digas...
Arn: Tenemos que decirles a los demás sobre Monte Chiliad, pero no podemos advertirles a todos.
Arn: Solo a los muchachos que conocemos.
Amanda: De acuerdo, yo iré a decirle a Joni, tú a Lester.
Arn: Está bien.

Regresando al presente, en unos prados, cerca del bosque, un desesperado Michael, cargando a Tracey en sus brazos, sigue a toda prisa al sujeto que anteriormente le había disparado a la muchacha. El cazador se encuentra ya sin su arma y en su rostro se puede reflejar el miedo, por lo que, mientras sigue su camino, intenta disculparse con Michael.

Cazador: Eh, hombre... Yo...
Cazador: Lo siento mucho, en serio, yo le apunté al ciervo...
Cazador: Lo siento mucho... De veras...
Michael: Ya hablaremos luego...
Michael: ¿Cuánto falta?
Cazador: Más o menos un kilómetro más adelante... Y llegaremos a la casa.

Un poco más alejado de estos dos, Trevor y Jimmy también siguen a Michael y el sujeto extraño por el prado. Casi un kilómetro más adelante, Michael y el cazador se aproxima a la casa en donde este último guardaba refugio. En la entrada, una mujer de cabello corto oscuro se encuentra disfrutando de la tranquilidad del campo, sentada en las escaleras del pórtico. No obstante, tras ver a uno de sus amigos acompañado por Michael y Tracey, la muchacha se alarma, poniéndose de pie y llamando a su padre.

Mujer: ¡Papá!

El cazador y Michael finalmente llegan a la entrada de la casa, donde un hombre de avanzada edad los recibe con evidente preocupación. Detrás de él se encuentra la mujer anteriormente vista, junto a una muchacha adolescente, un joven hombre que sostiene un bate de béisbol y una mujer que ya se encuentra entre los 40 años.

Cazador (Dirigiéndose al anciano): Charlie... Ey...
Charlie: ¿Qué ha sucedido?
Cazador: Fue un accidente, yo...
Michael: Necesitamos su ayuda, por favor...
Michael: Por favor, ayude a mi hija.
Charlie: Bien, bien... Pase, por favor.

Todos entran rápidamente a la casa. Charlie se sube las mangas de su camina, mientras Michael y los demás lo siguen. Al llegar a la habitación del anciano, la muchacha de cabello corto quita el acolchado y las sábanas de la cama grande, por lo que Michael deja allí a Tracey.

Charlie: ¿La mordieron?
Michael: Le disparó, tu amigo...
Cazador: Sí... Lo siento mucho, yo no...
Charlie: Está bien, no es momento, Willy.
Charlie (Mira a la muchacha adolescente): Ellie, hija, voy a necesitar que traigas mis instrumentos para operar.
Ellie: Enseguida.
Charlie (Mira a la mujer de cabello corto): Zoey...
Zoey: ¿Sí?
Charlie: Busca en el baño calmantes, coagulantes... Lo más que puedas.

Los integrantes de la casa rápidamente buscan lo requerido y se lo entregan a Charlie. Michael, por órdenes del mismo anciano, utiliza la funda de una almohada para presionar la herida en el abdomen de Tracey. Charlie utiliza un estetoscopio para verificar si el corazón de Tracey continua latiendo.

Charlie: Escucho un latido, eso es bueno...
Charlie: Pero es muy débil.
Charlie: ¿Cuál es su nombre?
Michael: Mic... Michael, me llamo Michael.
Charlie: Michael, haremos todo lo que podamos, ¿de acuerdo?
Charlie: Pero ahora necesitamos espacio, por favor.

Michael, sin cuestionar la petición de Charlie, decide abandonar la habitación, pero Willy, viendo que tampoco era necesario, decide acompañarlo. Willy nota como Michael se encuentra en un principio de shock y no reacciona a nada, por lo que decide no molestarlo. En eso, Trevor y Jimmy ingresan a la casa, viendo a un aterrorizado Michael yendo de un lado a otro en la sala.

Willy: Pasen, con confianza... Creo que... Será mejor que ustedes intenten hablar con él.

Trevor y Jimmy hacen caso a Willy y se acercan a Michael, quien en un intento de secarse el sudor de la frente con su mano derecha, se mancha con la sangre de su hija. Trevor ve esto e inmediatamente saca un pañuelo de su bolsillo para limpiarlo.

Jimmy: ¿Está viva?
Michael: Ella... Ella está con vida... Sí...
Trevor: Quédate quieto, amigo, tienes... Eh... Te has ensuciado.

Tras limpiar la cara de Michael, Trevor procede a darle el pañuelo en las manos para que termine de limpiarse.

Trevor: ¿Dónde está, Mikey?

Inmediatamente, Michael y los demás regresan a la habitación, donde ya lograron colocar un suero a Tracey y Charlie sigue presionando con una toalla blanca la herida de bala.

Charlie: ¿Cuál es su tipo de sangre?
Michael: B+. Igual que yo...
Charlie: Eso nos juega a favor, no se mueva de aquí, Michael.
Charlie: Entonces, Willy, ¿quieres decirme cómo pasó esto?
Willy: Yo... Estaba siguiendo a un ciervo.
Willy: Le disparé, y la bala siguió de largo.
Charlie: El ciervo, por suerte, frenó un poco la bala. Eso le salvó la vida a esta chica.
Charlie: Pero no ha salido limpia...
Charlie: La bala se partió en cinco pedazos...
Michael: Y Amanda no lo sabe...
Trevor: Tranquilo, Mike... No...
Michael: Mi esposa no lo sabe.
Michael: Su madre no lo sabe.

En ese momento, Michael rompe en llanto mientras que Trevor y Jimmy intentan consolarlo. Mientras tanto, en el bosque, ya acercándose a la autovía. El silencio está presente en el grupo liderado por Tyler, pero Louise, que caminaba a la par de Molly y Karen, decide romper el silencio y hablar con esta última.

Louise: Siento mucho lo que estás pasando...
Louise: Entiendo cómo te sientes.
Karen: Supongo que sí, gracias...
Karen: Pensar que ella está sola, ahí... Por su cuenta...
Karen: No saber qué le pasa me está matando.
Karen: Estoy rogándole a dios que no termine como Stephanie...
Karen: Oh, dios, lo siento... Yo...
Karen: Fue lo más horrible que dije en mi vida.
Louise: Descuida... Está bien... Nadie quiere eso.
Louise: Todos estamos rezando contigo.
Tyler: ¿Para qué mierda rezan?
Tyler: Yo les diré para qué sirve... Para una endemoniada mierda.
Tyler: Rezar es una pérdida de tiempo.
Tyler: Porque encontraremos a esa niña, y estará bien.
Tyler: ¿Soy el único que tiene confianza aquí?

Por otro lado, en la carretera, Joni se encuentra observando el interior de un Dilettante gris, mirando el interior de una maleta que lleva exclusivamente ropa de mujer. Joni saca unos vestidos de la maleta y los mira a través del retrovisor del coche. En eso, un molesto Tony se acerca a su amiga, interrumpiéndola al hablarle con un tono serio.

Tony: ¿Se puede saber qué mierdas está pasando con Henrique?
Tony: Primero Armando, está bien... Tuviste un desliz y él también habló conmigo de lo arrepentido que estaba...
Tony: ¿Pero ahora con Henrique? Es decir... Él también es amigo de Luis, ¿quieres que también se sienta culpable de...?
Joni: Tony, ¿por qué no dejas de acusarme con esas mierdas y me dices qué quieres?
Tony: ¿Es verdad que quieres irte? ¿Quieres dejar el grupo que te ha mantenido con vida?
Joni: Quizá yo ando necesitando otra cosa.
Tony: No puedo creer lo egoísta que eres.
Tony: Estamos pasando por un momento terrible, y tú solo piensas en darte la vuelta y fingir que nunca has estado aquí con nosotros.
Joni: Ey, ya basta, yo no he pedido por esto...
Joni: Es una opción el alejarme del grupo, no es algo que esté completamente decidido.
Tony: ¿Lo hablarás con Luis?
Joni: Sólo le diré lo que yo planeo hacer.
Joni: Si él quiere quedarse, por mi bien...
Tony: Estás cometiendo un grave error, Joni.

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