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The Last of SA (Remake) es una historia creada y editada por el benévolo administrador GhostRiley2000 (disc. · contr. · nºed. · reg. · bloq.). Esta historia es un remake, o mejor dicho una remasterización, de la primera historia de la saga principal de Naughty Ghost. La historia narra sobre un hombre que, al buscar a su familia en un mundo destrozado por el Apocalipsis zombi, termina lidiando con un grupo y una realidad que le serán un verdadero reto. Una difícil y peligrosa aventura le espera a un pequeño y disfuncional grupo de supervivientes.

Historia

Capitulo 1: Ciudad de origen

En un cuarto de hospital, Franklin Clinton visita a un paciente, el cual parecía se encuentra en coma. Franklin trae consigo flores y las deja en la mesa al lado de la cama. A continuación, el moreno le habla al paciente.

Franklin: Hola, amigo.
Franklin: Seguimos aquí.
Franklin: Las flores, te las envía Amanda...
Franklin: Está velando por ti, y creo que es bastante extraño…
Franklin: Tienes suerte, Lester logró que pase por desapercibida tu verdadera identidad…
Franklin: Siento mucho lo que te pasó, amigo.
Franklin: Dios, siempre digo lo mismo...
Franklin: Tu familia te envía saludos, Lester les ha dicho que no pueden venir.
Franklin: Haría que te descubran...
Franklin: Ellos te extrañan, perro.
Franklin: Trevor, Lest y yo estamos buscando a ese hijo de puta que te hizo esto.
Franklin: Tengo que irme, amigo.
Franklin: Solo quise pasar a saludarte.

Después de decir estas palabras, Franklin se acerca a la puerta, abriéndola para poder salir de la habitación. Luego, la cámara enfoca, en primer plano, el rostro de Michael De Santa, despierto, deshidratado y sin rasurar. Michael permanece en silencio por unos prolongados segundos, hasta que le responde a Franklin.

Michael: Esas flores...
Michael: Confiesa, me las trajiste por tu cuenta.
Michael: Ellos no serían capaces de traerme ese detalle.

Michael suelta una carcajada, pero es interrumpida debido a que le había comenzado a doler el pecho. Michael toca unas pocas veces y luego mira hacia la puerta, descubriendo que Franklin ya se había ido. Luego, el hombre observa las flores que se encontraban en la mesa, las cuales ya estaban secas y marchitas. Luego de observar su entorno, Michael se desconecta de las máquinas, las cuales no servían puesto que ocurrió un apagón, e intenta ponerse de pie. No obstante, Michael cae rápidamente al suelo, debido a tener las piernas débiles.

Michael: Mierda...
Michael: ¡Ayuda, enfermera!
Michael: ¡Enfermera!

Tras insistir con la ayuda por varios segundos, Michael llega a la conclusión de que nadie le escucha, por lo que con mucho esfuerzo logra ponerse de pie, para luego caminar lentamente al baño, donde se lava la cara y bebe desesperadamente el agua de la canilla. Luego de hidratarse, Michael decide salir de la habitación, pero al abrir la puerta descubre una camilla estorbando la salida, por lo que decide quitarla. Michael recorre los desolados y desordenados pasillos del hospital, buscando a algún ser viviente. Al llegar a la recepción, Michael toma el teléfono, aunque este no funciona. Ya sin opciones, Michael se dirige a la salida, pasando por un pasillo cuyas paredes están plagadas de hoyos hechos por balas y una puerta, en la cual se apreciaba la frase: No abrir, muertos adentro. Michael se aterra aún más luego de ver el cadáver putrefacto de un enfermero, por lo que decide correr hacia la salida. Ya afuera, Michael respira profundamente, calmándose de lo anterior visto. Tras observar a su alrededor, Michael vuelve a asustarse debido a que no hay nadie en las calles.

Michael: ¿Qué demonios pasó?
Michael: Lo último que recuerdo es que…
Michael: Alguien me disparó, ¿pero quién?
Michael: ¿Trevor?
Michael: Pff, demasiado obvio.

Michael camina por unos minutos, alejándose cada vez más del hospital. Tras encontrar una bicicleta, Michael se acerca a esta para utilizarla. No obstante, junto a la bici, Michael ve el cadáver de una mujer partido a la mitad. El hombre observa con pudor el cuerpo, hasta que este reacciona y se arrastra hasta él. Michael se espanta, echándose para atrás. Luego, un policía, que se encontraba detrás del hombre, se lanza contra él, pero Michael reacciona rápidamente y hace que el policía se tropiece.

Michael: Oficial, ayuda...
Michael: No puede ser...

Michael se espanta luego de ver que el policía también tenía la piel en estado de descomposición y con la boca repleta de sangre, optando por tomar la bici y abandonar lo más rápido posible el lugar. Mientras pedalea hacia su casa, Michael deduce porqué el policía intentó atacarlo.

Michael: Maldición...
Michael: Serán, ¿zombis?
Michael: No, maldita sea, he visto demasiadas películas.
Michael: Pero ¿qué diablos estará pasando?

Tras pedalear por un buen par de minutos, Michael finalmente llega a su casa. Al llegar a su terreno, Michael ingresa a su casa sin problemas por la puerta, la cual se encontraba a medio cerrar. El hombre registra la casa en busca de su familia, pero no encuentra rastro alguno de ella.

Michael: ¡Amanda!
Michael: Mierda...
Michael: ¡James! ¡Tracey!
Michael: ¡¿Siguen aquí?!
Michael: ¡Amanda! ¡Chicos!

Tras insistir, llamando a su familia y revisando cada sala de la casa, Michael llega a la conclusión de que su estos se habían marchado. Ante esto, Michael entra en un estado nervioso, sentándose en el suelo mientras ruega que su familia aparezca. Las esperanzas del hombre comienzan a derrumbarse, llegándose a preguntar a si mismo si lo que está viviendo es real.

Michael: Esto no puede estar pasando...
Michael: No, seguramente ahora debo estar en el hospital, durmiendo...
Michael: Sí, eso...
Michael: ¿O quizás...?
Michael: ¿Estoy realmente aquí?
Michael: No, no, no... Despierta Mike...

Michael comienza a darse varias palmadas en la frente y se pellizca el brazo, con la intención de despertar de su sueño. No obstante, todo sigue igual, por lo que el hombre no tiene otra opción más que recobrar su postura y salir afuera, para investigar el vecindario. Tras salir a la calle, Michael ve, a lo lejos, a un sujeto, parado en medio de la carretera. Michael levanta la mano e intenta llamar su atención a gritos. Pero, antes de que pueda llamar la atención del extraño, un hombre aparece de la nada y le dispara a este, provocando que Michael se aterre y quiera salir huyendo. El sujeto desconocido observa a Michael, haciendo que se asuste aún más y se decida a correr por su vida. No obstante, apenas al moverse, Michael se tropieza con sus propios pies, cayendo hacia el suelo y golpeándose fuertemente la cabeza con la acera, quedando inconsciente en el acto.

Hombre desconocido: Oye, despierta.

En una oscura mansión en Rockford Hills, Michael despierta en una de las habitaciones de la casa, estando atado de manos y frente a un extraño hombre afroamericano, de cabello negro corto, barba recortada, complexión atlética y vestido con una camisa azul, jeans azules y botas marrones. El hombre se acerca a Michael y se presenta.

Hombre desconocido: ¿Qué tal?
Hombre desconocido: Mi nombre es Lee.
Michael: Michael...
Lee: Mi esposa acaba de cambiarte el vendaje, el que tenías apestaba.
Lee: ¿De qué es la herida?
Michael: Me dispararon.
Lee: ¿Un disparo? ¿Nada más?
Michael: ¿No basta con un disparo?
Lee: Mira, yo soy el que haces las preguntas aquí, ¿entendido?
Michael: Está bien...
Lee: ¿Te mordieron?
Michael: ¿Me mordieron?
Lee: Una mordida, un rasguño, algo por el estilo.
Michael: No, solo he recibido un disparo, hasta donde sé.

Lee acerca su mano hasta la frente de Michael, quien en un principio se mostraba reacio con el hombre, aunque finalmente cede y deja que Lee ponga su mano sobre su frente para verificar si tenía síntomas de fiebre.

Lee: Bien, no tienes fiebre.
Lee: Si te hubieran mordido, a estas alturas estarías hirviendo.
Michael: Creo que no tengo fiebre.
Lee: Sería difícil no sentirla.

Lee mete su mano en el bolsillo de su pantalón, sacando una navaja de ahí. El hombre le enseña el filo del objeto a Michael, amenazándolo con esto.

Lee: Tómate un minuto para mirar el filo que tiene.
Lee: Si intentas algo, lo que seas...
Lee: Tú serás el que salga perdiendo.
Lee: Y no creas que no seré capaz de matarte.

Lee utiliza la navaja para cortar las cuerdas que atan las manos de Michael a la cama. Luego de esto, un niño afroamericano, de cabello afro y vestido con un chandal blanco y negro, llega a la habitación, llamando a su padre.

Niño: Papá, ya está la comida...
Lee: Gracias, Jayden.
Michael: ¿Ese es tu hijo?
Lee: Sí, mi mas grande orgullo.
Lee: Ya vamos a comer, espero que te guste el estofado...
Lee: Es todo lo que pudimos conseguir, estando las cosas como están.
Lee: Estaremos abajo, si quieres comer algo, baja con nosotros.

Lee y Jayden se marchan de la habitación, dejando solo a un confundido y asustado Michael. Unos minutos después, Michael, utilizando una bata para vestirse, baja las escaleras al comedor de la casa, encontrándose con Lee y su familia a punto de cenar en vela. Michael pasa de ellos y se acerca a living, disponiéndose a mirar por la ventana, la cual estaba tapada con múltiples cortinas que dificultaban la visibilidad al exterior.

Lee: Yo que tú no miraría por la ventana.
Lee: Verán la luz.
Lee: Afuera hay más de ellos, lo cual no es usual.
Lee: No debí haber disparado ese arma. El sonido los atrae.
Lee: Ahora están en todas las calles, soy un estúpido.
Lee: Pero todo fue tan rápido, no lo pensé bien...
Michael: Mataste a ese tipo, sin razón...
Lee: ¿Hombre?
Michael: Te vi dispararle a un hombre en la calle
Lee: Amigo mío, eso no era un hombre, era un caminante.
Lee: Te explicaré luego sobre eso, hay que comer.

Cuando Lee detiene la charla, una mujer afroamericana, de cabello negro largo, de ojos marrones, complexión delgada y vestida con una camiseta blanca, jeans azules y zapatillas blancas deja un plato más sobre la mesa, ofreciéndole comida a Michael.

Mujer: ¿Quieres comer?
Mujer: Mi nombre es Crystal, por cierto.
Michael: Michael De Santa.
Michael: Y sí, gracias.

La mujer sirve un poco de comida a Michael, quien se sienta en la mesa a comer con la familia de Lee. Mientras comen, Crystal realiza unas preguntas sobre la vida de Michael.

Crystal: Entonces, Michael, ¿eres de aquí?
Michael: Sí.
Michael: Vivía en una casa como esta.
Michael: ¿Seguimos en Rockford?
Lee: Sí.
Crystal: ¿Tienes familia?
Michael: Tengo a mi esposa, Amanda, y a mis hijos, Jimmy y Tracey.
Michael: Cuando salí del hospital fui a casa, no los encontré.
Michael: Se habrían ido.
Michael: Mañana saldré a buscarlos.
Jayden: Quizás estén en el campamento de las afueras.
Michael: ¿Qué?
Lee: Escuchamos por la radio sobre un campamento a las afueras de la ciudad.
Lee: Mount Gordo, para ser específicos.
Michael: Tengo que llegar allí.
Crystal: ¿Qué hacías antes de esto?
Michael: Pues, es extraño que no me conozcan. Solía trabajar con Solomon Richards en la industria cinematográfica.
Michael: Fui su productor asociado, ¿nunca han visto Meltdown?
Lee: No nos gustan las películas de Solomon, las consideramos bastante racistas.
Michael: Me encantaba formar parte de ese mundo...
Michael: No era muy conocido que digamos, pero colaborar con algo tan grande...
Michael: Antes de llegar a ese lugar, pensé que todo sería un sueño.
Michael: Supongo que debería de agradecerle a un viejo amigo, que descanse en paz...
Lee: En fin, Jayden quería que te haga una pregunta.
Michael: ¿Qué sucede?
Lee: ¿Qué hiciste para que te dispararan?
Lee: Él dijo que eras un policía, pero yo creo que fue un asalto.
Michael: De hecho no lo sé...
Michael: No vi al que me disparó, estaba con un pasamontañas.
Michael: En fin, ya no tiene importancia.

La charla se detiene, debido a que todos empiezan a comer. No obstante, luego de unos minutos en silencio, Lee vuelve a hacerle preguntas a Michael.

Lee: ¿Ya has visto de cerca a uno de esos? ¿Has tenido que matar?
Michael: ¿Uno de esos?
Lee: Los caminantes.
Michael: He visto a dos, cuando salí del hospital.
Michael: El primer "caminante" que vi, fue una mujer con medio cuerpo, arrastrándose hacia mi.
Michael: Entonces, vi a un policía, creí que era alguien normal.
Michael: Casi me mata...
Jayden: Dios...
Lee: No uses el nombre del señor en vano, hijo.
Jayden: Lo siento.
Lee: ¿Los has matado?
Michael: No tenía armas, ni nada para defenderme...
Lee: ¿Tú aún no sabes lo que está ocurriendo, verdad?
Michael: Desperté hoy, en el hospital...
Michael: Vine a casa, y eso es todo lo que sé.
Lee: ¿Pero sabes sobre los caminantes? ¿No es así?
Michael: Algo así, vi a algunos que intentaron atacarme mientras venía aquí.
Lee: Ellos no dudarían en matarte, te hubieran rasgado, intentado comer, al menos...
Lee: Lo siento, sé que debe sonar feo, pero así es.
Michael: ¿Están afuera? ¿En la calle?
Lee: Sí, ellos son más activos por la noche...
Lee: Quizás sea el ambiente, o el disparo, no lo sé.
Lee: Pero sí sé algo.
Lee: No deben morderte.
Michael: ¿Por qué? ¿Qué pasa si me muerden?
Lee: Las mordidas son letales.
Lee: La fiebre te mata. Pero después de un rato... Regresarás
Jayden: Sí... Lo hemos visto.

En ese momento, una alarma de un vehículo comienza a escucharse, alarmando a todos dentro de la mansión. Lee toma su pistola, dejando atrás a Crystal, quien consiente con un abrazo a su hijo. Lee chequea discretamente por la ventana, observando a los caminantes dirigiéndose al coche, del cual provenía la alarma.

Lee: Quizás lo golpearon, o tal vez...
Lee: Se activó sola...
Lee: La hemos escuchado cuando estábamos en otra casa.
Michael: ¿Estamos a salvo?
Lee: Sí.

A la mañana siguiente, Michael, ya vestido con una camiseta blanca, jeans y zapatos, y armado con un bate de baseball, sale de la casa junto con Lee. Ambos hombres caminan para salir de la propiedad. Lee decide enseñarle a Michael a matar a un caminante.

Michael: ¿Seguro que está muerto? Tengo que preguntarle.
Lee: Están muertos, excepto por algo en el cerebro.
Lee: Por eso el impacto debe ser en la cabeza.
Michael: De acuerdo.

Michael y Lee ven a un caminante acercándose a ellos. Lee le da la señal a Michael para que pueda atacar, realizando un golpe en la cabeza con el bate exitoso. Sin embargo, el caminante aún continúa gruñendo e intentando alcanzar a Michael desde el suelo, por lo que este le aplasta la cabeza con dos golpes más.

Michael: Diablos...
Lee: ¿Estás bien?
Michael: Creo que sí...

Michael ve un coche cerca de la casa, decidiendo investigarlo para ver si funcionaba, alegrándose de que sea así.

Michael: Bien, el coche está en buenas condiciones.
Lee: ¿Irás a Mount Gordo?
Lee: Es un viaje muy peligroso...
Michael: Tengo que hacerlo, quizás mi familia esté allí.
Lee: De acuerdo, Mike.
Lee: Haz lo que tengas que hacer.
Lee: ¿Ya te irás?
Michael: Tengo que pasar a buscar unas armas a mi casa.
Lee: ¿Qué tienes? ¿Pistolas?
Michael: Pistolas y escopetas.
Lee: Veo que te estabas preparando para esto.
Michael: Me preparaba más para los Aliens.
Lee: ¿Aliens? ¿Estás loco?
Michael: Soy un aficionado a las películas clásicas, me han metido mucho en la cabeza.

Lee ríe.

Lee: Vaya, vaya...
Lee: Pero bueno, ¿tienes algo para mi?
Michael: Sí, algo tendré.
Michael: Acompáñame, es en la próxima calle.
Lee: De acuerdo.

En la casa de Michael, este y Lee ingresan por la puerta principal. Lee observa sonriente la casa, sorprendiéndose por lo espaciosa que es.

Lee: Vaya, no te iba nada mal, Mike.
Michael: Gracias, se lo debo a la jubilación...
Lee: ¿Qué hacías? Digo, antes de meterte en la industria del cine.
Michael: Eh...
Michael: No importa.
Lee: Vamos, amigo. Puedes confiar en mi.
Michael: Bien, de acuerdo.
Michael: Yo...
Michael: Eh... Yo...
Michael: Yo robaba bancos.
Lee: ¿Qué? Oh, mierda...
Michael: Sí...
Lee: Bueno, supongo que no hay que juzgarnos por lo que hayamos hecho...
Lee: Al fin y al cabo, ya no somos ni gente blanca, negra, mexicano, asiático, criminal...
Lee: Solo gente viva.
Michael: Gracias por tu comprensión.
Lee: ¿Local?
Michael: Nah, en North Yankton, hace muchos años...
Michael: Pero me jubilé definitivamente aquí.
Michael: Mi último golpe, el UD.
Lee: Diablos, Mike... Vi ese golpe.
Lee: Sinceramente, no creí que nadie pudiera asaltarlo jamás.
Lee: Demostraste que me equivoqué.
Michael: No fue tan difícil...
Lee: ¿Y las armas?
Lee: ¿Tu familia no se las habrá llevado?
Michael: Lo dudo mucho, solo yo sé donde estaban las armas.
Michael: Subiendo las escaleras, la primera puerta a la izquierda...
Michael: Nunca pudieron abrirla, por alguna razón.

Unos minutos más tarde, Michael entrega una bolsa de armas a Lee, quedándose otra para él. Los hombres regresan a la casa de Lee, charlando en el camino.

Michael: Oye, Lee.
Lee: ¿Qué sucede, Mike?
Michael: Anoche, Jayden había dicho que vieron a una persona ser consumida por la fiebre...
Michael: Una persona que han mordido.
Michael: ¿Quién era?
Lee: Mi hijo, su hermano...
Michael: Oh, lo siento...
Lee: No te preocupes, no lo sabías.
Michael: ¿Ya te has encargado de él?
Lee: Es mi hijo, sea un caminante o no...
Lee: Sigue siendo mi hijo. No puedo matarlo...
Michael: Lo entiendo...
Lee: No te preocupes por eso, lo tenemos bajo control.

Michael y Lee llegan a la casa de este último. No obstante, Michael decide no ingresar y marcharse directamente en busca de su familia.

Lee: ¿Te vas?
Michael: Sí, ya es hora.
Michael: Tengo que llegar antes de que anochezca, o lo más rápido posible...
Lee: Sí, claro.
Michael: No soy bueno para las despedidas, Lee...
Michael: ¿Puedes despedirme de tu familia?
Lee: Seguro, amigo.
Michael: ¿Estás seguro de que no quieren venir conmigo?
Lee: No, nuestra familia está bien aquí.
Lee: Quizás vayamos, pronto, pero no ahora.
Michael: De acuerdo, Lee.
Michael: Mucha suerte.
Lee: Lo mismo digo, Mike.

Michael y Lee se dan la mano, despidiéndose. Lee camina hasta la puerta de la casa, mientras que Michael se dirige hacia el coche para partir en busca de su familia. Un triste Lee observa desde el pórtico a Michael marchándose del lugar. Lejos de allí, en las afueras de la ciudad, se puede apreciar un improvisado campamento. Una mujer, aparentemente entre 25 y 30 años, de cabello corto rubio, ojos verdes, delgada, de mediana estatura, vestida con una camisa rosa, pantalones blancos y zapatos blancos, intenta comunicarse con otra persona por medio de su walkie talkie.

Mujer rubia: ¿Louise? ¿Me recibes?
Mujer rubia: Soy Stephanie, hermana.
Stephanie: ¿Estás ahí?
Stephanie: ¿Me recibes?

A lo lejos, un hombre de 40 años de edad, de cabello corto y pelirrojo, de alta estatura, complexión física normal, vestido con un suéter verde, jeans azules y botas marrones, escucha a Stephanie intentando comunicarse con su hermana. Tras escucharla por varios segundos insistiendo, el hombre pierde la paciencia y le grita a la joven mujer.

Hombre: ¡Por dios, mujer!
Hombre: ¿No puedes simplemente callarte?
Hombre: Déjala en paz de una vez, debe de estar ocupada.
Stephanie: ¡Vete a la mierda, Arn!
Arn: Repite eso de nuevo, perra...

Arn se pone de pie y se acerca a Stephanie. No obstante, Amanda De Santa aparece y detiene al furioso hombre.

Amanda: ¡Arn, basta ya!
Arn: Lo siento, Amanda...
Arn: Es solo que...
Arn: Esta mujer me saca de quicio.
Amanda: Pues cálmate y vuelve a lo que estabas haciendo.
Stephanie: Esto no puede estar pasando...
Amanda: ¿De qué hablas?
Stephanie: La ciudad...
Stephanie: Tenemos que advertirle a las personas que se alejen lo más posible de ella.
Arn: Lo sé, y por eso tenemos la radio.
Amanda: Y cuanto nos ha servido esa chatarra...
Amanda: Desde hace una semana digo que hay que poner carteles o algo para que se alejen de allí.
Stephanie: La gente no tiene idea de en dónde se está metiendo.
Arn: Bueno, no hemos tenido tiempo.
Amanda: Pues hagamos algo de tiempo...
Amanda: No podemos ser los únicos...
Arn: Es un lujo que no nos podemos dar ahora.
Arn: Aquí sobrevivimos, día a día.
Amanda: Yo iría, dame un vehículo.
Arn: ¡Nadie va a ningún lugar y se acabó!

Con el orgullo quebrado y visiblemente enojada, Amanda decide abandonar el lugar, marchándose hacia su tienda. No obstante, Arn decide ir tras ella, quedándose a solas con la mujer.

Arn: ¿Estás enojada conmigo?
Arn: Puedes enojarte todo lo que quieras, no cambiará nada...
Arn: No te pondré en peligro, sabes.
Arn: No lo haré por nada.
Arn: Si eso hace que te den ganas de patearme el culo, te diré, hazlo si quieres.
Arn: Aquí estoy, vamos...

Amanda, quien se encontraba de espaldas, voltea para ver a Arn, quien le sigue hablando.

Arn: No puedes irte así, sin un plan...
Arn: Mira, no lo quieres hacer por mi o por ti, está bien...
Arn: Hazlo por él.
Arn: Tus hijos pasaron ya por mucho, y no quieren perder a su madre también.

Amanda asiente con la cabeza, cosa que Arn no se fía.

Arn: Dices que "bien".
Arn: No es difícil...

Arn, después de vacilar unos segundos, se acerca a Amanda, quien lo besa sin repudio alguno. Sin embargo, ambos son interrumpidos por James y Tracey, quienes se acercan a la tienda en busca de su madre.

Tracey: ¡Mamá!
Arn: Oh, diablos...
Arn: Lo dejaremos para otro momento, ¿de acuerdo?
Amanda De acuerdo.

Arn sale de la tienda, encontrándose con Jimmy y Tracey a unos pasos.

Arn: ¿Qué pasa, muchachos?
Tracey: Hola.
James: Hola, Arn.
Arn: Su madre está ahí dentro, vayan con ella.

Nuevamente en la ciudad, Michael decide desviarse de su camino hacia el refugio, dirigiéndose al centro de la ciudad en busca de más provisiones. Tras llegar a Mission Row, Michael baja del vehículo y, con pistola en mano, se dispone a investigar la zona. Sin embargo, tras avanzar unos cuantos metros, Michael se encuentra en graves aprietos luego de ver a una gran oleada de caminantes impidiendo que siga avanzando. No obstante, el hombre ve como más criaturas se acercan lentamente por detrás, impidiéndole regresar al vehículo.

Michael: Mierda.

Capitulo 2: Una luz que nos guíe

Ante la escabrosa situación en la que se encuentra, un aterrorizado Michael mira a su alrededor, buscando una salida. No obstante, al darse cuenta que los callejones se encuentran bloqueados. Finalmente, Michael, sin otra alternativa, decide apuntarse a la cabeza, con el fin de suicidarse.

Michael: Amanda, Trace, Jim...
Michael: Lo siento...

Justo cuando se disponía a jalar el gatillo, un disparo se oye. Un hombre moreno, latino, vestido con una chaqueta de cuero negra, jeans azules y zapatillas blancas aparece de la nada, disparando contra los muertos vivientes. Michael se sorprende de encontrarse con otro ser vivo, quien le habla mientras dispara contra las criaturas.

Hombre: ¡Ve a la comisaría, tronco!
Hombre: ¡Iré detrás de ti!

Michael obedece a su salvador, logrando aprovechar un hueco para escapar de la calle, dirigiéndose a la comisaría tras escapar. Mientras el hombre corre, el latino aparece detrás de él, huyendo de los caminantes.

Michael: ¡Ey, gracias!
Hombre: Sigue corriendo... Hablaremos... Después...

Cuando están por llegar a la comisaría, Michael utiliza su pistola para disparar a los pocos caminantes que aparecen en el camino, enfureciendo aún más a los caminantes que venían siguiéndolos. Una vez que ingresan a la comisaría de Mission Row, una mujer, de mediana estatura y cabello rubio hasta los hombros, lo toma de sorpresa y le apunta con una pistola.

Mujer: Hijo de mil putas, debería matarte...
Hombre latino: Louise, déjalo.
Louise: ...
Hombre latino: O mátalo, como sea, no arreglarás nada.

Louise, pese a las palabras de su compañero, continúa apuntando a Michael con su pistola, mientras lo mira con un profundo resentimiento. En eso, Lamar Davis llega, reconociendo al recién llegado de inmediato.

Lamar: Eh, Louise, tranquila.
Louise: ¿Tranquila?
Louise: Me estás jodiendo, ¿no es así?
Louise: Estamos muertos por culpa de este idiota...
Lamar: Dije que te quedes tranquila.
Lamar: Yo conozco a este tipo.
Lamar: No es tan estúpido como parece...
Lamar: Debe estar confundido, acaba de despertar de un coma.
Louise: ¿Qué?
Lamar: Lo que escuchaste, linda.
Lamar: Ahora baja el arma, y apártate.

Louise hace caso a Lamar y, bajando el arma, comienza un llanto y se aparta unos centímetros de Michael.

Louise: Estamos muertos...
Louise: Por tu culpa.
Michael: No entiendo.

Súbitamente, otro hombre aparece de la nada, reprochando a Michael por sus acciones y explicándole sobre las circunstancias en las que se encontraban.

Hombre: Mira, vinimos a la ciudad en busca de suministros.
Hombre: ¿Sabes que es lo fundamental para eso?
Hombre: Sobrevivir.
Hombre: Así de simple.
Hombre: ¿Y qué hay que hacer para sobrevivir?
Hombre: Entras y salir a escondidas, no estar en medio de la calle, pegando tiros como si fuese un tiroteo con la policía.
Lamar: Todos los podridos a kilómetros alrededor, los escucharon.

En ese momento, la horda de caminantes se aproxima a la puerta de la comisaría, la cual se encuentra reforzada con muebles del lugar.

Lamar: Los disparos que hiciste...
Lamar: Son su campana para la cena.
Hombre: ¿Entiendes ahora?

Los caminantes llegan a la puerta, amontonándose contra ella, quebrándola poco a poco. Los sobrevivientes se alejan, para evitar la furia de los muertos vivientes.

Louise (A Michael): ¿Y qué hacías allí afuera?
Michael: Me detuve a buscar provisiones.
Michael: Me dirijo al campamento de Mount Chilliad.
Louise: ¿Qué sabes sobre ese campamento?
Michael: Que mi familia probablemente esté allí.
Hombre (Al latino): Oye, Luis, prueba el walkie.
Hombre: Tal vez podamos hacer contacto con el campamento

Luis intenta contactar con la gente del campamento por medio del transmisor. No obstante, este no funciona, trasmitiendo únicamente estática.

Luis: No hay señal, Craig...
Luis: Quizá en el techo.

Sorpresivamente, un disparo se oye en la zona. Todo el grupo se alarma, y todos allí, con excepción de Michael, deducen quién provoco el disparo.

Louise: Oh, mierda...
Louise: Ese es Jackson.
Lamar: ¿Qué le pasa a ese loco?

Los disparos prosiguen, uno detrás de otro. Todos en la comisaría se apresuran para llegar hacia el techo, donde se encuentra el francotirador. Ya en el techo, Jackson dispara, con su rifle de precisión, a los muertos vivientes que se acercan al lugar, hasta que el grupo llega para detenerlo.

Craig: ¡Demonios, George!
Lamar: ¡¿Estás loco?!
George: Oh, sí...
George: ¡Oigan!
George: ¡Deberían ser más gentiles con un hombre armado!
George: Es sentido común, gente.
Lamar: ¡Negro, gastas balas que ni siquiera tenemos!
Lamar: ¡¿Y traes más de esos bichos tras nuestros traseros?!
Lamar: ¡¿Estás loco?!
George: Oye, ya me es suficiente tener al idiota de Craig dándome órdenes...
George: ¿Y ahora tengo que soportar que tú me des órdenes?
George: No lo creo, "hermano", nunca llegará ese día...
Lamar: ¿Hermano? ¿Me quieres decir algo con eso?
Craig: Oye, Lamar, déjalo, no vale la pena.
Lamar: ¡No!
George: ¿Quieres saber una cosa?
Lamar: Dime.
Lamar: Yo nunca voy a recibir órdenes de un negro de mierda...
Lamar: Hijo de...

Lamar, fúrico, se lanza contra George para atacarlo. No obstante, el francotirador domina fácilmente a Lamar y lo tumba en el suelo de un golpe en el rostro. Craig y Luis intentan intervenir en la pelea, pero George les propina un golpe a cada uno, a Craig en el estómago, y a Luis en el rostro. Una vez que ve la situación bajo control, George apunta con su pistola a su grupo, el cual yacía reunido ayudando a Lamar y Luis.

Louise: ¡No! ¡Por favor!
George: ¡Bien!
George: ¡Tendremos una pequeña reunión!
George: Hablaremos de quién estará a cargo a partir de ahora.
George: Yo me elijo a mi, ¿alguien más?
George: Hora de democracia, muchachos.
George: Levanten la mano los que estén a favor...

Intimidados por la pistola de George, todos en el grupo levantan la mano, eligiendo al agresor como el nuevo líder. No obstante, Michael, quien George no había visto, lo toma por sorpresa. Golpeándolo con la culata del rifle que George había tirado en la pelea. Luego, utiliza unas esposas que había encontrado en la comisaría, esposándolo a un tubo del techo.

George: ¡Eh, ¿qué haces?!
George: ¿Quién demonios eres tú?
Michael: Un idiota cualquiera.
Michael: Mira, George, las cosas ya son un poco diferentes.
Michael: Ya no hay negros, ni tampoco blancos, ni latinos, ni nada, racista de mierda...
Michael: Solo carne oscura y carne blanca.
Michael: Estamos nosotros y están los muertos.
Michael: Sobreviviremos a esto trabajando juntos, no separamos.
George: Vete al diablo.
Michael (Apuntando a George con su propia pistola): Sé más gentil con un hombre armado, es sentido común.
George: No lo harías...
George: No podrás cargar con la culpa de manchar tus manos.
Michael: Cargo con esa culpa todos los días.
Michael: Maté a más gente de la que puedo contar...
Michael: Pero ahora mismo, soy un hombre que está en busca de su familia.
Michael: Y mataré a cualquiera que quiera interponerse en mi camino.
Michael: Te daré un momento para que empieces a pensar...

Michael se aleja de George, marchándose al borde del techo para ver a los muertos vivientes amontonándose en la puerta de la comisaría. En eso, Craig llega al lado de Michael, agradeciéndole por lo que hizo.

Craig: Oye, gracias por lo que has hecho.
Craig: Lidiar con Jackson...
Craig: No es tan fácil.
Michael: De nada.
Craig: Tú dijiste que lidias con la sangre de muchas personas...
Craig: ¿Peleaste en la guerra?
Craig: ¿Estuviste en el ejercito?
Craig: ¿Quién eres?
Michael: Mi nombre es Michael.
Michael: Y no estuve en ninguna guerra, afortunadamente.
Michael: Yo soy Michael Townley...
Michael: Soy un ex ladrón de bancos.
Craig: Oh, vaya...
Michael: Entenderé si ya no confían en mi por ser quien soy.
Craig: ¿Tú crees que realmente importa ahora?
Michael: No lo sé, acabo de despertar...
Craig: ¿Y qué te pasó? ¿Estuviste en coma por asaltar un banco?
Michael: No, yo...
Michael: Alguien me disparó por la espalda.
Michael: Estaba retirado, disfrutando de mi nueva vida.
Michael: Y cuando me doy cuenta, despierto en un hospital, en pleno fin del mundo.
Craig: Vaya...
Craig: Bueno, Michael Townley...
Craig: Bienvenido al fin del mundo.

Michael y Craig se quedan viendo la ciudad fantasmal por unos prolongados segundos. Luego, Craig se acerca a Lamar, quien intenta contactar con el campamento por medio del transmisor.

Craig: ¿Cómo va la señal?
Lamar: Como el cerebro de George, débil.
Craig: Sigue intentando.
Louise: ¿Con qué objeto? No pueden hacer nada.
Luis: Además, no creo que puedan hacer mucho con estos podridos de mierda...
Michael: Tendremos que planear algo rápidamente.
George: Pues les deseo suerte...
George: Por lo que sé, las calles no son seguras.
George: Y gracias a nuestro nuevo amigo, tenemos muertos pisándonos los talones.
George (A Louise): Oye, dulzura.
George: ¿Qué te parece si me sacas las esposas, vamos un sitio privado y nos divertirnos un poco?
George: Considéralo una despedida, ya que vamos a morir.
Louise: Prefiero morir, Jackson.
George: Puta...

Por otro lado, Michael, Luis y Craig intentan idear un plan para escapar de la estación policial.

Michael: Necesitamos un plan urgente.
Michael: Las puertas no detendrán a los muertos mucho tiempo.
Luis: Y que lo digas.
Michael: Las calles no son seguras, ¿no podremos ir por debajo?
Craig: No, la estación de policía no tiene vía hacia las alcantarillas.
Craig: La única forma de salir de aquí, es por la puerta...
Michael: Ya veo...
Michael: ¿Tienen algunos binoculares o algo?
Luis: Sólo tenemos la mira del rifle.
Michael: Perfecto, voy a ver que hay del otro lado del canal.
Luis: De acuerdo, a ver que encuentras.

Michael toma el rifle de francotirador y camina hacia el otro lado de la azotea. Ya allí, Michael apunta a las calles con el rifle, utilizando la mira avanzada para encontrar algo. Afortunadamente, poco más de dos segundos mirando hacia La Mesa, encuentra un camión abandonado, junto a la incinerada fábrica textil de Lester.

Michael: Veo un camión.
Michael: Podemos usarlo para escapar de aquí.
Luis: ¿Dónde está?
Michael: Aquí derecho, del otro lado del canal.
Luis: Tronco, eres idiota...
Luis: ¿No has visto el puente?
Luis: Está plagado de esos bichos.
Luis: Igual que el maldito canal.
Luis: Todo está plagado.
Craig: Y si te huelen, eres hombre muerto.
Michael: ¿Dices que ellos pueden diferenciar nuestro olor?
Luis: ¿Acaso tú no?
Luis: Ellos huelen a muerto, nosotros no.
Luis: Es muy simple.
Michael: Creo que tengo una idea.
Michael: Vamos abajo.

El pequeño grupo se dirige rápidamente al primer piso, donde ven a los caminantes a punto de quebrar la puerta. No obstante, Michael se concentra en el despacho del capitán, donde ven a este empujando contra la puerta en un intento por atrapar al grupo.

Lamar: ¿Qué hacemos aquí?
Michael: Necesitamos a ese caminante.
Lamar: ¿Para qué?
Michael: Lo usaremos para disfrazar nuestro olor.
Luis: Dios, habría un concurso de malas ideas, esta ganaría...
Craig: Luis tiene razón, Michael, detente.
Craig: Tómate un tiempo para pensarlo.
Michael: ¿Tenemos tiempo?
Michael: Hasta donde sé, estos idiotas quebrarán esa puerta en poco tiempo, no creo que lo tengamos.

En ese momento, Louise llega con el resto del grupo, trayendo consigo dos abrigos que había en el departamento.

Louise: Encontré esto.
Louise: Así no se ensucian su ropa.
Luis: ¿Ensucian?
Michael: Sí, tú vendrás conmigo.
Michael: Necesito a alguien que haga ruido y los distraiga mientras saco al resto de aquí.
Luis: ¿Y qué haré? ¿Empezar a pegar tiros como cuando te salvé?
Michael: Ya veremos...
Michael: Bien...
Michael: A lo nuestro.

Michael abre la puerta de la oficina y elimina al capitán zombificado, clavándole el hacha en su cabeza. Después de esto, el ex ladrón de bancos utiliza el mismo objeto cortante para abrir el vientre del cadáver. Una vez que Michael y Luis se ponen los abrigos, el primero da la orden para que los demás, con las manos protegidas por guantes que también habían en el departamento, lo cubran de sangre y viseras del muerto.

Luis: ¿Y este cuerpo será suficiente?
Michael: Absolutamente.
Michael: Sólo necesitamos lo suficiente para disfrazar nuestro olor.
Luis: De acuerdo.

Tras unos segundos, frotando las tripas del muerto en los abrigos de Michael y Luis, el grupo se detiene luego de que los abrigos estén repletos de sangre y tripas. Tras esto, Michael le da instrucciones al grupo antes de salir.

Michael: Bien, trataremos de hacer esto rápido, no nos queda mucho tiempo.
Michael: Luis, tú ve por el otro lado, encuentra un coche.
Michael: Vi uno en Legion Square.
Michael: Regresa y despéjame la parte trasera del departamento.
Michael: Haz ruido, usa el cláxon.
Luis: De acuerdo.
Michael: El resto, esperen arriba hasta que vuelva.
Michael: Contacten con el campamento.
Michael: Díganle que estamos en camino.
Michael: Yo iré por el camión y daré la vuelta, no hay forma de que pueda volver por el puente.
Michael: Cuando me esté acercando, inmediatamente bajen y salgan por la puerta trasera.
Michael: Allí estaré yo.
Louise: Claro.
Michael: Bien, vamos.
Lamar: Que la luz los guíe, colegas.

Ya con el plan ideado, Michael y Lamar salen por la puerta que se encuentra a la izquierda del departamento, cruzándose con un caminante cerca que, debido al camuflaje, no los reconoce como seres vivos. Al ver que el plan funciona, Luis decide separarse de Michael y marcharse en busca de un coche, mientras que el ex ladrón de bancos decide dar la vuelta y dirigirse al puente. Michael, empuñando el hacha, camina por el puente, avanzando lentamente entre la inmensa cantidad de muertos que se encuentran allí. Luis, por otra parte, se dirige con total calma hacia Legion Square, en busca del coche. El resto del grupo, ya en la azotea, ve como Michael avanza por el puente, sin ser identificado por los caminantes, asombrándose del resultado del plan.

Louise: Funciona, no lo puedo creer.
Lamar: Ese puto loco es un genio.

Luis finalmente llega a la ubicación del coche.

Luis: Santa madre...

Al tener enfrente un Zentorno, el hombre se emociona y, con mucha alegría, decide montarse en él. Al intentar abrir la puerta, el latino descubre que esta se encuentra sin seguro y, por suerte para él, sin alarma, por lo que ingresa fácil al coche. Mientras tanto, Michael finalmente pasa el puente y se dirige al camión.

Michael: Genial, y si tengo suerte, esos idiotas dejaron las llaves adentro.

Al no haber presencia alguna de caminantes, Michael decide apresurar el paso y llega corriendo al camión, cuyas llaves se encontraban, afortunadamente, dentro de él. Michael enciende el camión y se pone en marcha, atravesando Popular Street, Del Perro Freeway y San Andreas Avenue, para cruzar otro puente y a Textile City. Mientras Michael hace esto, Luis pone en marcha la siguiente fase del plan, llegando a Little Bighorn Avenue, donde se encuentra la parte trasera del departamento de policía. Luis llama la atención de un numeroso grupo de caminantes tocando el claxon. Al tener la atención de todos los muertos vivientes, Luis avanza lentamente para llevárselos a otro sitio y dejar vía libre a Michael. Poco después, el grupo ve a Michael finalmente llegar a Textile City y aproximarse a la salida trasera, por lo que, apresuradamente, se marchan a las escaleras. Lamar, quien recuerda que tenía la llave de las esposas que impedían el movimiento de George, revisa sus bolsillos para sacarlo, pero no logra encontrarlas.

George: ¡Oye, amigo, no me dejes!
George: ¡No me abandones!
Lamar: Lo siento, amigo...
Lamar: Lo siento...

Ante la precaria situación, y después de verificar que no tenía la llave de esposas, Lamar decide abandonar finalmente a George en la azotea, utilizando unas cadenas y un candado para asegurar a su compañero, quien le gritaba epítetos raciales e insultos.

George: ¡Negro hijo de mil putas! ¡No me abandones!
George: ¡Maldito hijo de perra...!
George: ¡No!

Lamar finalmente logra asegurar la puerta, marchándose tras su grupo a la salida trasera. Mientras se dirige allí, Lamar presencia como los caminantes logran destrozar la puerta e ingresan al departamento, apresurando su paso aún más y llegando con el resto del grupo rápidamente. Debido a la presión de los caminantes, el grupo sale rápidamente de la comisaría, viendo que afuera ya se encontraba el camión. Tras correr unos cuantos metros y abrir un portón corredizo, el grupo finalmente ingresa al camión por la compuerta trasera, que había sido abierta por Michael.

Craig: ¡Ay por el amor de dios...!
Louise: Lo hicimos...
Michael: ¿Y el otro?

Ante la ausencia de George en el camión, Craig y Louise miran a Lamar, quien, agitado, confiesa el inconveniente.

Lamar: Perdí la maldita llave...

Debido a esto, el grupo calla incómodamente, hasta que Louise vuelve a hablar, preocupada por Luis.

Louise: ¿Dónde está Luis?

Mientras tanto, en la abandonada ruta 15, un exaltado Luis conduce a toda velocidad el Zentorno, marchando hacia el campamento.

Luis: ¡Lo hicimos, mierda, lo hicimos!

El capitulo termina con una vista panorámica de la carretera, mientras se ve el Zentorno alejándose cada vez más.

Capitulo 3: El reencuentro

Tiempo después de que el grupo abandonara la estación de policía. Un delirante George habla consigo mismo, recordando viejas épocas de su vida. El hombre sigue esposado al tubo de la terraza, pero su delirio no le hace preocuparse por ello.

George: Así es... ¿Me escuchaste, puta?
George: ¿Tienes algún problema?
George: Discutámoslo si eres lo suficientemente hombre, o vete con la policía si eres marica...
George: ¿Me escuchaste, perra? Eres un marica...
George: Estúpido marica, sé que no eres sordo...
George: Ve a reportar ese asalto a la policía, idiota...
George: O puedes besar mi culo blanco, negro hijo de puta...

George ríe fuertemente.

George (Entre risas): Sí, así es... Eso dije...
George: Y después, este idiota me lanza un golpe, y bueno...

George vuelve a reír, esta vez con más fuerza, y ya se lanza a carcajadas.

George: Hubieras visto la cara que tenía ese idiota...
George: Cuando le rompí el cuello...
George: Sí, fue un "crack" y ya, tan fácil como la tabla del uno...
George: Dios mío, y después de eso 20 años en prisión...
George: Es lo que me costó ese negro...
George: Fueron unos... dos años muy difíciles...
George: Me escapé, y me escondí en nuestra vieja cabaña...
George: Para entonces, mi hermano ya era policía...
George: Todo para protegerme a mi y a mi viejo...

George deja de sonreír y baja la mirada al suelo, poniéndose algo melancólico.

George: No puedo culpar a Tyler por lo que le pasó.
George: Él no llegó a protegerlo...
George: Pero mi viejo, fue un tipo duro...
George: Incluso hasta el día en que se marchó.

George mira perdidamente al cielo. Tras unos segundos, en posición de sentado y mirando hacia arriba, el hombre intenta ponerse de pie. Ahí es cuando recuerda que tiene las esposas que impiden su movilidad.

George: Oh, no, ¡no, no, no, no, no!

George ejerce fuerza hacia atrás y patea el tubo repetidas veces, tratando de romperlo para poder zafarse.

George: ¡No, no, no! ¡Dios! ¡Cristo compasivo...! ¡Por favor, ayúdame!

George finalmente pierde la razón y continúa pateando, desenfrenadamente, el tubo, mientras que empuja con mucha más fuerza hacia atrás. Tras intentarlo varias veces, George decide rendirse y, arrodillado, implora a dios.

George: ¡Oh, dios! ¡Ayúdame, por favor!

El drama de George es interrumpido por dos caminantes, quienes empiezan empujar la puerta, que Lamar había asegurado con un candado para protegerlo.

George: ¡Oh, no, no, no!

En su aparatosa desesperación, George comienza a observar la azotea, con un profundo pánico, hasta que ve, cerca de él, una caja de herramientas, en la cual se puede apreciar una sierra de arco.

Ya en el atardecer, por la carretera, aproximándose al campamento de supervivientes, Michael conduce el camión hacia dicho lugar. Todos van en silencio, debido a haber dejado varado a George. Craig, quien iba de copiloto, ve a Michael, perturbado por el reciente acontecimiento.

Craig: Es mejor no ponernos mal por eso.
Craig: Jackson quedó allí.
Craig: Nadie se pondrá mal porque no regrese...
Craig: Excepto, quizá, Tyler.
Michael: ¿Quién es Tyler?
Craig: Es el hermano de George.
Michael: ...
Michael: ¿Dónde es el campamento?
Craig: En el bosque, aledaño a la reserva natural.
Craig: Estamos a salvo por allí.

Mientras tanto, en el campamento de refugiados de Los Santos. Dos mujeres, una llamada Karen y la otra Joni, cuelgan la ropa de los sobrevivientes en un tendedero, atados a las tiendas del lugar. En eso, una Bison y un Bodhi llegan al lugar. De la Bison salen Franklin, Henrique Bardas y Armando Torres, mientras que del Bodhi salen Trevor Philips y Ron Jakowski. Arn llega al lugar para recibir a sus exploradores, pero se topa con la desagradable sorpresa de tener a dos nuevas personas en el campamento.

Arn (Refiriéndose a Trevor y Ron): ¿Quiénes son estos?
Franklin: Son amigos nuestros.
Armando: Nos ayudaron allí, en Sandy Shores.
Ron: Hola, soy Ron...
Arn: No me importa quiénes sean...
Arn: Diablos, Franklin, te dije que no aceptaríamos nuevas personas.
Arn: Ya tenemos muchas bocas que alimentar.
Ron: Tenemos un jabalí en la parte trasera de nuestro...
Arn: Bien, nos lo dejarán, y se irán...
Trevor: ¡¿Qué?!
Arn: Somos demasiadas personas, y ustedes solo dos.
Trevor: Estás loco...
Arn: Escúchenme...
Trevor: No, escúchame tú, imbécil.
Trevor: Este jabalí lo he cazado yo...

Trevor toma un rifle de francotirador del asiento delantero y se lo enseña enseña a Arn.

Trevor: ¿Ves esto, cabrón?
Trevor: Esta arma mató a ese animal.
Trevor: Y esta arma, te matará a ti si intentas quitármelo...
Trevor: O si intentas quitarme el arma.
Arn: ¿Estás amenazándome?
Arn: Somos más que ustedes, ¿y me amenazas?
Trevor: Oh, te sorprenderás si te digo a cuantas personas maté yo solito...
Trevor: Y te sorprenderás, porque... Se cuentan en cientos...

A causa de que la disputa entre Trevor y Arn no llegará a ningún lado, Franklin decide intervenir.

Franklin: Oh, vamos, Arn.
Franklin: Tienen varias armas, experiencia y comida.
Franklin: Ahora mismo, nos conviene ser más personas.
Franklin: Podemos hacer que nuestro refugio crezca...
Franklin: Solo tienes que permitirlo.
Arn: De acuerdo, está bien...
Arn: Pero, ¿tú responderás por ellos, Franklin?
Franklin: Sí.
Arn: Bien.
Arn (A Trevor y Ron): Bien, caballeros... Disculpen el inconveniente...
Arn: Siento que no hayamos empezado con el buen pie, pero en estos tiempos hay que ser precavidos...
Trevor: Sí, y qué lo digas.

Trevor entrega su rifle a Arn para que lo sostenga, sin preguntarle antes.

Trevor: Sostén esto.
Trevor: Necesito ir a orinar.
Trevor: ¿Aquí orinan al aire libre, cierto?
Trevor: No me vayan a decir que también tienen un baño...

Mientras Trevor se aleja, Arn mira con incredulidad a Franklin, quien le hace un gesto para que se relaje. Minutos después, junto a la casa rodante, Arn, Amanda, Tracey y Jimmy se juntan a comer unos snacks. Mientras los cuatro individuos comen, tienen una conversación respecto a los recién llegados.

Amanda: No puedo creer que esté aquí...
Tracey: ¿El tío T?
Jimmy: Es genial que esté con vida.
Amanda: ¿Lo dices en serio, Jimmy?
Amanda: Es desagradable...
Arn: Pero tiene buen manejo de armas, y Franklin me dijo que sabe cazar.
Arn: Puede ser de nuestra conveniencia.
Amanda: Es un arma de doble filo...
Amanda: Puede ser de conveniencia por su experiencia con las armas, pues es un criminal.
Amanda: Pero, ¿quién sabe lo que puede estar tramando?
Arn: Relájate, Amanda, si pasa algo, yo los protegeré.
Arn: A los tres.
Arn: Eso es lo que Michael hubiese querido.

En ese momento, Lester, quien se encontraba sobre la casa rodante, vigilando la zona con sus binoculares, ve un Zentorno aproximándose a toda velocidad por una colina.

Lester: ¡Viene alguien!
Stephanie: ¿Son ellos? ¿Regresaron?
Lester: No, por lo que sé, viene uno, o dos...
Lester: Estúpidos carros modernos...

El vehículo finalmente llega al campamento. De él sale Luis, con una gran sonrisa dibujada en su rostro. Varios sobrevivientes se le acercan, en especial Joni, quien corre a abrazarlo.

Joni: ¡Me tenías preocupada!
Luis: Hola, nena...
Luis: ¿Cómo está todo?

Stephanie también se acerca a Luis, preguntando por alguien que estaba con él.

Stephanie: ¿Dónde está mi hermana?
Luis: Eh...
Stephanie: ¿Ella está bien?
Luis: ...
Stephanie: Respóndeme, ¿por qué no está contigo?
Luis: Sí, está bien.
Luis: Todos están bien.
Luis: En cualquier momento llegarán.

Trevor se acerca al recién llegado.

Trevor: ¡Jesús! ¿De dónde sacaste tan maravilloso coche?
Luis: Lo encontré... Espera, ¿quién eres?
Trevor: Oh, mi, nombre es Trevor.
Trevor: Llegué hace un par de minutos.
Luis: Oh, de acuerdo.
Luis: Yo soy Luis.

Todos vuelven la vista hacia la colina y ven un camión acercarse al campamento. Luis observa el vehículo con una sonrisa, mientras los demás observan extrañados. El camión finalmente llega y aparca detrás de un Serrano gris. Louise es la primera en bajar, abriendo la compuerta trasera para salir por detrás. La mujer ve a Stephanie cerca, por lo que corre en su dirección, abrazándola fuertemente.

Louise: Oh, dios mío...
Stephanie (Llorando): Estaba tan asustada...

La familia Townley se limita a observar desde cerca, alegrándose por los recién llegados, pero entristeciéndose debido a que Michael no volvería. Trevor nota esto y se entristece por ellos. Craig y Lamar también bajan del camión y saludan a sus amigos.

Franklin: Que bueno verte otra vez, LD.
Lamar: ¡FC, mi negro!
Lamar: ¿Encontraste algo en tu salida?
Franklin: Solo a Trevor y un amigo suyo.
Lamar: Nah, ¿el loquito sobrevivió?

Lamar busca a Trevor con la mirada, encontrándolo fácilmente debido a que se encontraba cerca.

Lamar: Ahí, está...
Lamar: ¡Ey, Trevor!

Arn, quien también se encontraba cerca, detiene a Craig en el camino, preguntándole por su aventura.

Arn: ¿Cómo salieron de la ciudad?
Arn: Apenas en la mañana dijeron que tenían problemas.
Craig: El tipo nuevo nos sacó.
Arn: ¿Tipo nuevo?
Craig: Sí, un loco de atar llegó con nosotros y nos sacó.
Craig: ¿Aún está en el camión?
Craig: ¡Oye, ladrón de bancos, ven y saluda!
Craig: Es muy ingenioso, en verdad.

Michael sale del camión, caminando unos pasos para estar a la vista de todos. A causa del grito de Craig, la familia Townley voltea y ve a Michael caminar hacia el campamento. Jimmy y Tracey se echan a correr para abrazar a Michael, quien, emocionado, realiza la misma acción. Posteriormente, Michael camina hacia una atónita Amanda, quien abraza a su esposo, al cual creía muerto. Mientras se reencuentra con su familia, Michael ve a Trevor, Franklin y Lester en el campamento, alegrándose de ver a sus amigos allí también. Por su parte, Amanda, mientras continúa abrazando a Michael, ve con tristeza a Arn, quien oculta su enfado con una sonrisa al ver a la familia Townley reunida. Más tarde, ya en el anochecer. El grupo conformado por Michael, Amanda, Tracey, Jimmy, Franklin, Trevor, Lamar, Ron, Arn, Lester, Louise, Stephanie, Luis, Toni, Henrique y Armando permanecen sentados alrededor de una tenue fogata, después de cenar el jabalí que Trevor había traído. Michael habla respecto a su reciente despertar y ver el mundo en ruinas.

Michael: Desorientado...
Michael: Creo que es como más me sentí...
Michael: Desorientado.
Michael: Miedo, confusión, todo eso, pero...
Michael: Definitivamente desorientado.
Michael: Un buen hombre me ayudó a entender lo que estaba pasando.
Michael: Pero no podía dejar de sentirme igual.
Lester: Las palabras, algunas veces pueden ser escasas.
Lester: Algunas veces quedan cortas.
Michael: Sentí que me sacaron de mi vida.
Michael: Justo mis sueños comenzaron a hacerse realidad...
Michael: Y me pusieron en algún otro lado.
Michael: Durante un tiempo pensé que estaba en algún tipo de sueño de coma, o algo así.
Tracey: Pensamos que habías muerto...
Michael: Tenían todas las razones válidas para creerlo.
Michael: Pero siempre volveré con ustedes, nunca lo duden.
Amanda: Cuando las cosas comenzaron a ponerse feas...
Amanda: Los del hospital dijeron que te evacuarían, y...
Amanda: Y eso nunca sucedió.
Michael: No me sorprende...
Michael: La ciudad es un infierno.
Michael: No puedo describirte lo agradecido que estoy contigo, Arn.
Michael: Gracias por sacar a mi familia de la ciudad.
Arn: No hay de qué, Mickey.
Michael: No sabía expresarlo...
Lester: Y de nuevo, las palabras empiezan a fallar.

Inmediatamente, la conversación toma como centro de atención a Trevor y Ron.

Jimmy: Entonces, tío T, ¿cómo tú y Ron sobrevivieron todo este tiempo?
Trevor: Fueron unos años muy difíciles, Jim.
Luis: Apenas pasaron unas semanas...
Trevor: Oh, de acuerdo, de acuerdo...
Trevor: Yo pensaba que ya nadie llevaría la cuenta...
Lamar: De echo sí, hasta Craig siempre le da cuerda a su reloj.
Lamar: Hablando de Craig, ¿dónde está?
Louise: Está durmiendo.
Louise: Estaba muy cansado después de lo de hoy.
Trevor: De acuerdo, de acuerdo, a lo que íbamos.
Trevor: Estuvimos unas semanas conteniendo a los zombis en nuestro territorio.
Trevor: Terminaron por acorralarnos, y cada uno fue a su casa.
Trevor: Hasta que un día... Yo, como todo un valiente, decidí cargarme a esos muertos, y buscar a Ron.
Trevor: Nos fuimos a nuestro... Ejem... Local de ITP.
Trevor: Nos encontramos con Chef, y el muy idiota hace que nos encuentren allí.
Trevor: Nos invaden, Chef muere, Ron y yo escapamos.
Trevor: Estuvimos todo el día buscando alimento, hasta que nos encontramos a un jabalí.
Trevor: Utilizo mi rifle, lo mato, y el ruido del disparo atrae a Franklin y los demás yonkis.
Luis: Oye, tronco, esos son mis amigos.
Trevor: Lo siento, amigo...
Trevor: Creo que se llaman Armando y Henrique.
Franklin: Sí, eso es correcto.
Trevor: Luego vinimos aquí, fin...
Michael: Vaya historia, amigo...
Trevor: Sí, bueno, trato de no ser tan dramático como tú.

En ese momento, a unos pocos metros, en otra fogata, un hombre, de hombre echa más leña al fuego, haciendo que la llama aumente, preocupando a Arn. El hombre se encontraba con Karen y otra niña, cuyo nombre es Stacy.

Arn: Oye, Bill, ¿quieres reconsiderar esa fogata?
Bill: Hace frío, hombre.
Arn: El fuego no cambia las reglas, hay que mantener el fuego bajo, sólo brasas para que no nos puedan ver de lejos, ¿correcto?
Bill: Dije que hace frío, no te metas en lo que no te importa.

Ante la respuesta de Bill hacia Arn, Michael decide ponerse de pie y se dirige a la fogata de la familia Cage, encarando al hombre que había incrementado las llamas de la fogata.

Michael: ¿Estás seguro de que quieres tener esta conversación?
Bill: Ay, dios... Lo que tengo que aguantar.
Bill: Karen, cariño, saca esa maldita cosa...
Karen: ...
Bill: ¡Ahora!

Karen obedece a su esposo y quita la leña del fuego, haciendo disminuir la llama. Posteriormente, Michael comienza a pisar la leña encendida hasta apagarla.

Bill: ¿Estás contento, viejo?

Michael pasa de Bill y, poniéndose de cuclillas, habla a Karen y Stacy.

Michael: Hola, Karen, ¿cómo se llama la niña?
Karen: Es Stacy.
Michael: Hola, Stacy.
Stacy: Hola...
Michael: ¿Están bien las dos?
Karen: Bien, estamos bien...
Karen: Lamento lo del fuego.
Michael: No, no hay que disculparse.
Michael: Tengan buenas noches.
Karen: Gracias, tú igual.

Michael se pone de pie y procede a volver con sus amigos. Aunque no sin antes dirigirse a Bill mientras se marcha.

Michael: Agradezco tu cooperación, Bill.

Michael finalmente regresa con los suyos y se sienta en su lugar. Todos lo miran con una sonrisa, excepto Arn, quien no evita sentirse mal ante la acción de Michael. No obstante, Lester decide hablar sobre las repercusiones de la repentina desaparición de George.

Lester: Oigan, ya que el Jackson descerebrado se quedó en la ciudad...
Lester: ¿Pensaron acerca de Tyler? No se lo tomará muy bien cuando se entere de que su grupo dejó a su hermano a merced de la muerte.
Arn: Yo se lo diré, no te preocupes.
Lamar: No, yo tengo que hacerlo...
Lamar: Yo perdí la llave.
Michael: Y yo lo esposé, eso lo hace mi responsabilidad.
Louise: Muchachos, esta no es una competencia...
Louise: No quiero hablar de razas, pero creo que debería oírlo de la boca de un blanco.
Lamar: Yo hice lo que hice, no me esconderé de él.
Toni: Podríamos mentir...
Luis: O podemos decir la verdad...
Luis: George estaba fuera de control, nos amenazó con un arma, había que hacer algo antes de que él nos mate a nosotros...
Luis: Michael hizo lo que había que hacer.
Luis: Y si dejamos a George atrás, no fue culpa de nadie más que de él mismo.
Lester: ¿Y eso le diremos?
Lester: No veo que eso derive a una conversación pacífica.
Lester: Tyler será un adulto civilizado, más que su hermano, pero su influencia reina en él.
Lester: Yo creo que no saldrá nada racional de ese argumento, ¿y ustedes?

Luis, tras pensárselo unos segundos, termina negando con la cabeza, dándole la razón a Lester.

Lester: Pocas palabras bastan, estaremos muy ocupados para cuando regresen.
Lamar: Yo me asusté, y corrí.
Lamar: No me avergüenzo de decirlo.
Louise: Todos estábamos asustados y todos corrimos.
Louise: ¿Cuál es tu punto?
Lamar: Me detuve lo suficiente para poner una cadena en la puerta.
Lamar: Tiene un candado, así que les será imposible llegar a él.
Lamar: Las escaleras eran angostas, quizá una media docena de zombis podían pasar a la vez.
Lamar: No son suficientes para derribarla, no con esa cadena.
Lamar: Mi punto es que, George está vivo y sigue allí, esposado en aquel techo.
Lamar: Eso es nuestra responsabilidad.

Apenas termina con sus palabras, Lamar se pone de pie y se dirige a su tienda, donde se encuentra Denise, ya dormida. Posteriormente, en la tienda de los Townley, Michael y Amanda ya se alistan para dormir, mientras observan a sus hijos ya dormidos. Luego, ya cambiados para dormir, Amanda hace espacio en su colchón para que Michael se acueste junto a ella.

Michael: Logré encontrarlos...
Amanda: Sí.
Michael: Sabía que lo lograría.
Amanda: No seas tan engreído.
Michael: No, no. Yo lo sabía, te lo juro.
Michael: Cuando llegué a nuestra casa, estaba vacía, y...
Amanda: Lo siento tanto...
Michael: Y lo primero que pensé es que debía encontrarlos, y que podía hacerlo.
Michael: Nunca dejé de pensar que estaban vivos.
Amanda: ¿Por qué?
Michael: Simplemente lo sabía.
Amanda: Yo pensaba que jamás volvería a verte.
Amanda: Lo lamento, por todo...
Amanda: Lamento lo que te ha pasado...
Amanda: Lamento haberte dejado abandonado en el hospital.
Michael: No...
Michael: No debes preocuparte por eso.
Michael: Lo importante era que tú y los chicos salgan de la ciudad.
Amanda: Siento que yo pude...

Sin dejarla terminar con su frase, Michael besa Amanda en los labios, callándola. Michael y Amanda comparten un beso apasionado por su reencuentro.

Michael: Quizá tengamos una segunda oportunidad.

Michael y Amanda continúan besándose, hasta que ambos deciden quitarse la ropa para realizar una acto sexual. La escena cambia, en el momento en que Michael se quita su musculosa, a Arn montando guardia, sosteniendo el rifle de Trevor y observando con un gesto celoso, la tienda de los Townley. A la mañana siguiente, Michael despierta solo en su tienda. Poco después, el hombre, ya vestido con una camiseta blanca, vaqueros azules y unas botas marrones, decide salir al exterior, y, mientras se acerca a la caravana donde se encuentran Lester y Trevor, se cruza con Karen, quien está planchando ropa.

Karen: Buenos días, Michael.
Michael: Hola.
Karen: Tu ropa todavía está un poco húmeda...
Karen: El sol se encargará de secarlas en un momento.
Michael: ¿Lavaste mi ropa?
Karen: Era lo menos que podía hacer... Bueno, lo mejor que pudimos.
Karen: Restregar en una tabla de lavar no es ni la mitad de bueno que la lavadora de mi casa.
Michael: Gracias por eso, Karen.
Karen: De nada.

Michael llega a la ubicación de la caravana, dónde se saluda con Trevor y Lester, pero pasa de ellos y se acerca a Luis, quien se encontraba revisando el motor del Zentorno.

Michael: Veo que te encariñaste mucho con él.
Luis: Bueno, es un lindo buga.
Luis: Espero poder conducirlo de nuevo uno de estos días.
Luis: Nunca he podido conducir uno de estos hasta ayer.
Michael: Quizás algún día podamos encontrar otro y echar unas carreras.
Luis: Ya, claro, tronco.
Luis: Lo recordaré.

Michael, al ver a Amanda colgar la ropa en un tendedero, decide ir con ella.

Amanda: Buenos días, mi perfectamente imperfecto esposo.
Michael: Vaya...
Michael: Yo sabía que cuando te pongas a colgar la ropa, se desataría el Apocalipsis.
Amanda: Jaja...
Amanda: ¿Dormiste bien?
Michael: Mejor que en mucho tiempo.
Amanda: Bueno, no quería despertarte, creí que necesitarías dormir.
Michael: Dormí por mucho tiempo.
Michael: No creo que fuese necesario.

Michael se queda callado, mirando perdidamente al bosque. Amanda nota esto y pregunta a su esposo qué le sucede.

Amanda: ¿En qué estás pensando?
Michael: Estuve pensando sobre ese tipo que dejamos en la ciudad.

Ante la respuesta de su esposo, la expresión facial de Amanda cambia de sonriente a seria.

Amanda: No hablas en serio.
Amanda: ¿Me estás preguntando o me estás diciendo?
Michael: Te pregunto.
Amanda: Bueno, creo que es una locura.
Amanda: Creo que es la manera más estúpida de quebrarse el...
???: ¡Mierda!

En ese momento, un estruendoso grito se hace oír desde el bosque. Michael toma un hacha que se encontraba cerca y, junto con Trevor, Franklin, Luis, Armando, Henrique, Tony, Lamar y Arn, corren hacia la ubicación del grito, encontrando un caminante acercándose a un ciervo muerto, el cual tenía tres saetas disparadas en su lomo. El caminante se percata de la presencia de los hombres e intenta atacar a Michael, quien se encontraba más cerca. No obstante, Michael aparta al muerto viviente, utilizando el mango del hacha, y los demás hombres atacan despiadadamente al muerto, tumbándolo en el suelo y propinándole varios golpes furiosos, hasta que Michael, finalmente, utiliza el hacha para decapitar al no muerto.

Arn: Es el primero que viene por aquí.
Arn: Nunca habían llegado aquí, es imposible.
Tony: Bueno, en la ciudad se les acaba la comida.
Tony: A lo mejor es por eso.

Al instante, unos pasos se escuchan provenir desde el interior del bosque. Arn, quien tenía una escopeta, apunta hacia la ubicación dónde provenían los disparos, viendo salir rápidamente a Tyler de entre los árboles, sosteniendo una ballesta.

Arn: Jesús...
Tyler: Hijo de puta...
Tyler: ¿Ha mordido al venado?
Franklin: No, el venado está bien.
Franklin: ¿Tú pegaste el grito?
Tyler: Sí, se me echó uno encima.
Tyler: Justo cuando logré darle la última flecha a desgraciado.

Inmediatamente, un molesto Tyler comienza a dar patadas al cuerpo decapitado del caminante.

Tyler: ¡Casi me come uno de estos mugrientos, portadores de mierda!
Armando: Cálmate, Tyler, por suerte aún estás bien.
Tyler: ¿Tú qué dices, maldito yonqui sudaca? Vuelve a la esquina de dónde saliste.
Armando: Eh, ¿qué te...?

Armando se acerca a Tyler para encararlo, pero Luis le detiene, haciéndole un gesto con la mirada para que se tranquilice. Por otra parte, Tyler retira las saetas del cadáver del venado, las cuales le pertenecían a él.

Tyler: Rastreé a este animal por kilómetros.
Tyler: Lo arrastraré al campamento.
Tyler: Esta noche habrá algo de carne de venado, ¿qué opinan?
Arn: Eso sería bueno, Tyler.
Arn: Gracias por el venado.
Tyler: Sí... De nada.

La cabeza del caminante, después de unos minutos, termina reanimándose, y el muerto viviente mueve la mandíbula como si nada. Tyler utiliza la ballesta para acabar con el caminante de una vez por todas.

Tyler: Maldición, gente, ¿aún no lo saben?
Tyler: Hay que darle en el cerebro, como siempre.

Tyler y Arn, arrastrando el ciervo, caminan hasta el campamento, dejando al animal muerto cerca de la caravana, para que luego Tyler comience a buscar a su hermano.

Tyler: ¡George!
Tyler: ¡Trae tu trasero para acá!
Tyler: Conseguí un puto ciervo, te dije que lo haría.

Tyler deja su ballesta y las flechas a un lado de la caravana, disponiéndose a buscar a su hermano. No obstante, Arn decide dar la mala noticia al Jackson menor.

Arn: Tyler, tranquilízate un poco.
Arn: Tengo que decirte algo.
Tyler: ¿Sobre qué?
Arn: Sobre George... Verás...
Arn: Hubo un problema en Los Santos.
Tyler: ¿Está muerto?
Arn: No estamos seguros...
Tyler: ¡¿Lo está o no?!

Michael, en lugar de quedarse callado y observar la plática, decide intervenir, contándole a Tyler lo sucedido con su hermano.

Michael: No es fácil decir esto, así que sólo lo diré.
Tyler: ¿Quién eres tú?
Michael: Michael Townley.
Tyler: ¿Michael Townley...? Creí que estabas muerto...
Michael: Es una larga historia, Tyler.
Tyler: Eso no me importa una mierda ahora.
Tyler: Así que... Michael Townley, ¿hay algo que debas decirme?
Michael: Tu hermano era un peligro para todos nosotros, así que lo esposé en un techo, lo enganché a un pedazo de hierro. Aún está allí.

Lamar, quien recién sale del bosque con leña, es testigo de la discusión llevada a cabo entre Michael y Tyler.

Tyler: De acuerdo...
Tyler: Déjame procesarlo.
Tyler: ¿Esposaste a mi hermano a un techo y lo abandonaste allí?
Michael: Sí.

Lleno de ira y rencor, Tyler se lanza contra Michael. No obstante, Trevor, quien anticipa la movida del Jackson menor, carga contra este y lo tumba en el suelo. Tyler, aún más molesto, se pone de pie y toma su afilado cuchillo de cacería, disponiéndose a matar a Trevor, quien repele fácilmente el ataque y toma al policía por el brazo, mientras que Michael le ayuda a sostener el otro, impidiendo su movimiento y haciendo que suelte el cuchillo.

Michael: Tranquilízate...
Tyler: ¡Será mejor que me sueltes!

Michael suelta a Tyler, pero sin embargo, Trevor continúa sosteniéndolo, posicionándose para estrangularlo por la espalda, haciendo que el policía pierda el equilibrio y caiga al suelo.

Trevor: Yo no te soltaré, idiota...
Tyler: El estrangulamiento es ilegal...
Trevor: Pues vete a ejercer la ley a otra parte, puto cerdo...
Trevor: Vamos, hazlo, podría seguir así todo el día.

Michael se acerca a un sofocado Tyler, pidiéndole calmada audiencia, mientras Trevor continúa sosteniéndolo para que no intente nada.

Michael: Me gustaría que discutiéramos el tema con calma.
Michael: ¿Crees que podemos hacerlo?
Tyler: ...
Michael: ¿Crees que podemos hacerlo?
Tyler: Sí...
Michael: Bien, T, suéltalo.

Trevor hace caso a Michael y deja libre a Tyler, quien permanece sentado en el suelo, mientras Michael se posa de cuclillas para poder hablar con él frente a frente.

Michael: Lo que hice no fue un capricho.
Michael: Tu hermano no trabaja ni coopera con los demás.
Lamar: La culpa no fue de Michael, Tyler...
Lamar: Yo tenía la llave, y se me cayó.
Tyler: ¿No pudiste recogerla?
Lamar: No sé dónde la perdí, se me cayó en algún otro lado.

Tyler, lleno de resentimiento, se pone de pie para alejarse del lugar.

Tyler: Si se supone que eso me haga sentir mejor, te equivocas.
Lamar: Bueno, quizá esto sí...
Lamar: Le puse cadena y candado a la puerta del techo, para que los cretinos no puedan llegar a él.
Lamar: Él seguro está vivo.
Michael: Tiene que servir de algo.
Tyler: ¡Al diablo con todos! ¡Díganme dónde está para poder ir en su busca!

Amanda, quien es testigo de la situación, interviene, hablándole a Tyler.

Amanda: Michael te mostrará, ¿verdad?
Michael: Yo iré.

Amanda se molesta con la respuesta de Michael, ingresando a la caravana. Minutos después, Michael camina nuevamente hacia la caravana, cruzándose con Arn en el camino.

Craig: Entonces, ¿sólo te irás?
Craig: ¿Mandarás a la mierda a todos? ¿A tu familia?
Michael: No digo al diablo con nadie, mucho menos con mi familia, Craig.
Craig: Pues díselos, están molestos contigo.
Craig: Y la verdad, no los culpo...
Craig: Acabas de llegar, apenas hace un día...
Michael: Ella ya lo sabe.
Craig: Bueno, mira, yo, yo no, bien, ¿Michael?
Craig: ¿Podrías darme una pista? ¿Me podrías decir por qué arriesgarás tu vida por una mierda de persona como George Jackson?
Craig: Ese tipo... No te daría ni un vaso con agua ni aunque te estuvieras muriendo de sed.
Michael: Lo que haga o deje de hacer, no me interesa.
Michael: Yo no quiero dejar que él se muera de sed...
Michael: Yo ya no soy así.
Michael: Abandonamos a ese tipo como un animal.
Michael: Atrapado en una jaula, esa no es una forma de morir.
Jimmy: ¿Entonces solo irán Tyler y tú? ¿Ese es el plan?
Michael: Nope, Trevor y Franklin vendrán con nosotros también.
Franklin: ¿Qué? Ah... Vamos...
Trevor: ¡Puta madre, sí! ¡Vamos a disparar a unos podridos en la gran ciudad!
Michael: Me gustaría que vayamos nosotros tres otra vez, por los viejos tiempos.
Arn: Eso es genial, Michael, ¿arriesgarás a dos más?
Lamar: Tres.
Tyler: Oh, por dios, mi día mejora a cada momento, ¿verdad?
Lamar: ¿Ves a alguien más ofreciéndose para salvar el culo de tu hermano?
Tyler: ¿Por qué tú?
Lamar: Ni tan siquiera comenzarías a entender, tú y yo somos distintos.
Arn: No solo te llevas a tres, sino que nos arriesgas a todos.
Arn: Aquí no hay muchos que peleen.
Arn: Tú viste a ese caminante, estaba en el campamento...
Arn: Están saliendo de las ciudades, y necesitamos a todos los que puedan pelear.
Michael: A mi me parece que lo que en realidad necesitan son armas.
Luis: Correcto, armas.
Arn: ¿Tú sabes dónde encontrarlas?
Michael: Cuatro escopetas, dos rifles de francotirador y casi una docena de pistolas.
Michael: Hice una limpieza en mi casa antes de partir.
Michael: Perdí la bolsa de armas cuando los caminantes me rodearon.
Michael: Esa bolsa, está ahí, en la calle, esperando.

Arn se convence de las palabras de Michael, aceptando su partida sin reproches. No obstante, ahora es Amanda quien reprocha a Michael por querer irse tan deprisa.

Amanda: Sufriste para encontrarnos... ¿Acabas de llegar y darás la vuelta para irte?
Tracey: Yo creo que no deberías irte.
Amanda: Al diablo con las armas, Craig tiene razón. ¿George Jackson? No vale una de nuestras vidas, ni incluyendo las armas.
Amanda: Dame una razón para que crea que es una buena opción que te vayas.
Michael: Yo conocí a un hombre...
Michael: A su esposa y a su hijo.
Michael: Tengo una deuda con ellos, porque me salvaron la vida.
Michael: Ese hombre, se llama Lee, me encontró tirado en la calle, y simplemente pudo hacer de cuenta que nunca me había visto, o matarme, pensando que estaba infectado o algo así.
Michael: Él me salvó y me ayudó a entender lo que pasaba.
Michael: Y lo hizo sin pensar en quien era...
Michael: Él lo hizo de buena fe.
Michael: Y esta es la oportunidad para redimirme.
Amanda: Creo que ya has hecho suficiente para redimirte...
Michael: Nunca he salvado a nadie...
Michael: Y necesitamos esa bolsa.

Amanda finalmente asiente con la cabeza, permitiendo que se esposo se marche en busca de George y la bolsa de armas. Ya con todo listo, Michael se sube al asiento de copiloto del Bodhi de Trevor, quien se pone en el asiento del conductor. Por otra parte, Tyler, Franklin y Lamar, se montan en la parte trasera del todoterreno. Antes de partir, Ron se acerca a la puerta del asiento de Michael, alcanzándole un corta pernos.

Louise: Lester dice que necesitarán esto.
Louise: Ya sabes... Para cortar las cadenas...
Michael: Gracias.
Louise: También dijo que quería algo a cambio.
Michael: ¿Qué?
Louise: Un arma a su elección, y también necesitan repuestos del camión que trajiste.
Michael: Sí, claro, úsenlo...
Michael: No nos hará falta.
Louise: De acuerdo...
Louise: Oh, espera, casi se me olvida.
Louise: Dijo que traigas su caja de herramientas.
Louise: Se la había dado a Craig y nos la olvidamos en la azotea.
Michael: Bien, dalo por hecho.
Louise: Gracias.

Acabada la charla, Trevor se pone en marcha hacia Los Santos. Amanda se aleja hacia su tienda, donde consigue encontrarse con Jimmy.

Amanda: Oye...
Jimmy: Hola, ma...
Jimmy: ¿Estás bien?
Amanda: Sí, ¿por qué no estarlo?
Jimmy: Por papá...
Jimmy: ¿Estás preocupada?
Amanda: Un poco...
Amanda: ¿Tú?
Jimmy: No...
Jimmy: Porque... Piénsalo, mamá.
Jimmy: Papá sobrevivió a muchas cosas, incluso a esto...
Jimmy: Ese hombre es inmortal.

Luego de un rato, Arn se encuentra fumando un cigarrillo, observando a Tracey yendo hacia su tienda. La hija de Michael ve al hombre observándola, por lo que le sonríe y sigue su camino. Mientras tanto, cerca de allí, a la vista de Arn, Louise, Stephanie y Karen se encuentran riendo mientras se encuentran bajo la celosa mirada de Bill, quien luego de verlas reír a carcajadas, decide acercarse a ellas, haciendo que se detengan.

Bill: ¿De qué se ríen tanto, señoras?
Louise: Oh, Bill... Es cosa de mujeres, no lo entenderías.
Bill: Karen, vamos a la tienda.
Karen: E... Esta bien...

Karen da pie para marcharse junto a su esposo, pero Louise la detiene, poniéndole el brazo para que no siga su camino.

Louise: Espera...
Louise: Estamos aquí, tranquilas, compartiendo un poco...
Louise: No creo que eso te moleste, Bill, ¿verdad?
Bill: A ti no te importa eso.
Bill: Karen, ven aquí.
Stephanie: ¡Espera!

Bill aparta a Louise y toma el brazo de Karen, disponiéndose a llevársela por la fuerza. Louise y Stephanie detienen al hombre, empujándolo y haciendo que suelte a su mujer. Furioso, Bill muestra su peor lado, abofeteando a Karen por desobedecerlo. Louise y Stephanie reaccionan de mala manera y encaran furiosamente al golpeador. Un nervioso Arn observa la escena, hasta que decide arrojar el cigarrillo al suelo y entrar en acción, tomando a Bill por la espalda, arrojándolo al suelo y propinándole unos cuantos golpes en el rostro, hasta desfigurárselo.

Louise: ¡Arn, detente!
Stephanie: Ya basta.

Pese a las palabras de las hermanas, Arn no cesa y continúa golpeando a Bill. Una vez que finaliza su golpiza, Arn toma a un abatido Bill por los pelos y le levanta la cabeza, encarándolo.

Arn: Si vuelves a tocar a tu mujer, a tu hija o cualquiera en el campamento, la próxima vez no pararé.
Arn: ¿Me has oído?
Bill: ...
Arn: ¡¿Me has oído?!
Bill: Sí...
Arn: Juro por dios que te mataré, Bill.

Arn golpea una vez más a Bill en el rostro, noqueándolo definitivamente. Posteriormente, Amanda, Tracey, Jimmy, Luis, Lester, Armando, Henrique, Joni y Tony llegan al lugar para contemplar a Arn con los nudillos rotos y a Bill, inconsciente en el suelo. Karen se echa a llorar desconsoladamente, mientras se acerca a su esposo, lamentándose por lo sucedido. Mientras esto ocurre, Arn se mira los nudillos sangrando, hasta que llega a Louise para recriminar su reciente acción.

Louise: ¿Por qué demonios no has parado?
Louise: ¿Estás loco?

Unas horas después, el Bodhi finalmente llega a las vías que se encuentran detrás de la comisaría dónde George fue abandonado. Mientras Trevor avanza unos pocos metros más, Tyler prepara su ballesta mientras mira con mala cara a Lamar, quien, al verlo, le habla.

Lamar: Ya dije que lo siento...
Tyler: Será mejor que esté sano y salvo...
Tyler: Es lo único que puedo decir.
Lamar: Te dije que esos cretinos no pueden llegar a él.
Lamar: Los únicos que atravesarán esa puerta somos nosotros.

Trevor finalmente estaciona su vehículo, bajándose todos los presentes de él. Los cinco viajeros se dirigen a la comisaría, ingresando por la puerta trasera. Al verificar que en la entrada ya no se encontraba ningún muerto viviente, el grupo decide subir las escaleras, con suma precaución, en rescate de George. Al llegar al segundo piso, el grupo se percata de que ya no había caminantes en ese lugar, por lo que deciden apresurar el paso y llegar rápidamente a la puerta. Trevor utiliza el cortapernos para romper la cadena y abrir la puerta. Tyler se apresura en ir a la azotea, en busca de su hermano.

Tyler: ¡George!

El grupo registra la azotea y buscan a George en el lugar donde lo habían dejado. No obstante, no encuentran al hombre allí, sino que encuentran su mano, la cual George se habría amputado para liberarse de las esposas. Tyler comienza a llorar de manera desconsolada debido a la desaparición de su hermano.

Tyler: ¡No! ¡No!

Capitulo 4: Invitados no deseados

En el campamento de refugiados de la reserva ecológica de Monte Chiliad, Tracey se encuentra juntando bayas en una cubeta en medio del bosque. Mientras la muchacha realiza su actividad, un hombre extraño la observa, oculto entre los arboles. Tracey escucha un ruido extraño y voltea rápidamente para ver si se acercaba un caminante, pero al no ver nada vuelve a recolectar los frutos. No obstante, al volver a realizar su trabajo, Tracey es sorprendida por el hombre, quien la toma sorpresivamente por la espalda, tirándola al suelo con rudeza, pero a la vez, sosteniéndole la cabeza para que no se golpee. Una aterrada Tracey intenta gritar, pero el extraño le cubre la boca con su mano, impidiéndoselo. En ese momento, Tracey se da cuenta de que el extraño es Arn, echándose ambos a reír.

Tracey: Me asustaste, idiota...
Arn: Lo siento, es que me gustaba la idea.
Arn: No me gusta que me hagan esperar.
Tracey: Tenía que esperar a que el tonto de mi hermano se aleje un rato...
Arn: Bien, ¿cuanto tiempo tenemos?
Tracey: Lo suficiente.

Arn y Tracey comienzan a sacarse la ropa, mientras se besan apasionadamente. Luego de desvestirse, Arn se echa encima de Tracey, comenzando a realizar un acto sexual. Mientras tanto, en la ciudad, Tyler continúa mirando, de manera perpleja, la mano amputada de George, hasta que el hombre, en un ataque de furia, apunta con su ballesta a Lamar, quien fue el principal responsable de la desaparición de su hermano. Sin dudarlo, al ver a Tyler apuntándole a Lamar, Michael apunta con su pistola a Tyler, quien no se inmuta ante la hostilidad del ex ladrón de bancos.

Michael: Sabes que no dudaré.
Michael: No me importa si todos los caminantes de la ciudad lo escuchan, tú ya estarás muerto.

Ante la amenaza de Michael, Tyler decide bajar la ballesta, por lo que él también baja su pistola. A continuación, un sensible e irritado Tyler inspecciona la mano amputada de George.

Tyler: Creo que la navaja de la sierra estaba un poco roma para las esposas.
Tyler: Que desgracia.

Mientras Tyler observa con asco la mano de su hermano perdido, Lamar decide alcanzarle un pañuelo verde que llevaba en sus bolsillos. Tyler acepta tomar el pañuelo y con él, cubre la mano de George, guardándola en la mochila que Franklin llevaba, mientras sigue analizando la situación.

Tyler: Habrá utilizado un torniquete, probablemente su cinturón.
Tyler: Aquí habría mucha más sangre si no lo hubiera hecho.
Tyler: Tenemos que irnos.
Tyler: Él ya no está aquí, pero sigue vivo.
Tyler: Eso me tranquiliza.
Tyler: Sabe como llegar al campamento, lo cual es malo para ustedes.
Trevor: ¿Y qué si está muerto?
Trevor: Hay demasiadas de esas cosas por toda la ciudad.
Trevor: No podemos estar aquí mucho tiempo.
Tyler: Él sobrevivió.
Tyler: Su vida ahora no es muy diferente a la de antes.
Tyler: Estará bien.
Franklin: Aún si lograra salvarse de los cretinos, ¿cómo puedes estar seguro de que no puede desmayarse y morir por la perdida de sangre?
Franklin: Se ha de estar desangrando por ahí, o quizás ya se desangró.
Tyler: Jódanse todos...
Tyler: Él volverá, y ya lo verán.
Michael: Si ya hemos terminado, preferiría ir por las armas ahora.
Michael: También quisiera buscar mi coche.
Tyler: Está bien...

Pocos minutos después, en el campamento de sobrevivientes, Armando se encuentra aislado del grupo, en un lugar bastante solitario, cavando sin alguna razón aparente. Mientras el latino continúa con su tarea, Arn, Lester, Luis, Louise, Stephanie y Henrique llegan para verlo, todos con una cara expresando incertidumbre.

Luis: Oye, tronco, ¿estás bien?
Armando: Sí...
Luis: Si sigues así, vas a desfallecer pronto.
Armando: No me importa.
Arn: Oye, Armando, ¿por qué no te detienes un momento? Por favor.

De mala gana, Armando hace caso a Arn y deja de cavar, observándolo con cara de pocos amigos.

Armando: ¿Qué quieres?
Arn: Estamos un poco preocupados, es todo.
Arn: Desde que los demás se fueron, te has puesto a cavar sin razón...
Armando: ¿Y?
Arn: ¿Por qué cavas?
Armando: ¿Y qué importa? No creo estar lastimando a alguien.
Lester: Sí, excepto a ti mismo.
Lester: Hace demasiado calor aquí.
Lester: No puedes seguir con esto.
Armando (Volviendo a cavar): Claro que puedo hacerlo, obsérvame.
Louise: Armando, ellos no van a decírtelo, así que lo haré yo...
Louise: Nos estás asustando, a todos.
Louise: Sobretodo estás asustando a la hija de Karen.
Armando: No tienen de qué asustarse...
Armando: Vamos, gente, ¿qué les pasa? Estoy aquí por mi cuenta.
Armando: ¿Por qué demonios no me dejan en paz?
Arn: Pensamos que quizás deberías de tomar un descanso. ¿Por qué no vas a descansar al campamento? Quizá a comer algo, o beber...
Arn: Eso te debería venir bien.

Arn nota Armando no le presta atención, ya que este aún continúa cavando.

Arn: Armando, sólo dime porqué cavas...
Arn: Mejor aún, ¿por qué no me das la pala?
Armando: ¿Y si no te la doy?
Arn: ¿Qué? No hay ningún "Y si no".
Arn: Te lo estoy pidiendo.
Arn: Sólo quiero que me des la pala, por favor.
Arn: No quiero tener que quitártela.
Armando: ¿Y si no lo hago me partirás la cara, verdad?
Armando: Tal como hiciste con Bill.
Armando: ¿Has visto como le dejaste la cara, amigo?
Armando: ¿Sabes qué creo? Que eso es todo lo que haces cuando alguien se cruza en tu camino.
Arn: Eso fue diferente, Armando.
Stephanie: Tú no estabas allí, Bill estaba fuera de control.
Stephanie: Lastimaba a su esposa.
Armando: ¡Ese es problema de ellos, no de Arn!
Armando: Él no es juez y jurado.
Armando: ¿Quién te nombró jefe, Arn?
Arn (Acercándose a Armando): Armando, sólo dame la pala.
Armando: No, no, no...

Debido a que Arn se acercaba lentamente a él, Armando intenta alejarse, pero, en un acto de reflejo, intenta golpearlo con la pala. Arn esquiva el golpe y, ante la peligrosidad que ofrece Armando, decide lanzarse hacia él y tumbarlo en el suelo. Luis y Henrique se unen a Arn, reteniendo a su amigo en el suelo. Mientras tanto, en la ciudad, Michael, Trevor, Franklin, Tyler y Lamar salen de la comisaría, marchando rápidamente hacia la ubicación del Tailgater de Michael.

Michael: T, Lamar, ustedes vayan por el Bodhi.
Michael: Nosotros tres iremos a por las armas.
Trevor: ¿Y si tienen problemas?
Michael: Entonces lo solucionaremos.
Michael: Necesitamos esas armas.
Trevor: De acuerdo.
Lamar: ¡Vamos, loquito!
Trevor: Ya... Deja de llamarme así...

Trevor y Lamar se marchan en busca del Bodhi de Trevor. Mientras tanto, Michael, Franklin y Tyler finalmente llegan a la calle dónde Michael abandonó su vehículo con las armas. Al ver que la calle se encontraba despejada, Michael y Franklin caminan cuidadosamente hasta el coche, mientras que Tyler se queda vigilando la zona.

Michael: Con cuidado.
Franklin: Sí...

Al llegar al coche, Michael abre la puerta del copiloto, sacando del asiento la bolsa de armas. No obstante, una Rebel blanca aparece de la nada, alarmando a Michael y Franklin. Pronto, un hombre desconocido, calvo, corpulento, con una camiseta azul con el logotipo "LS", jeans azules, zapatos de tela blancos, con un pañuelo blanco cubriendo parte de su cara y armado con una pistola vintage, emerge de uno de los callejones, disparando repetidas veces contra Franklin y Michael, quienes se ocultan detrás del vehículo. Dos hombres bajan de la Rebel y disparan contra los sobrevivientes del campamento. El extraño que salió del callejón toma por sorpresa a Franklin y Michael, golpeando a este último y arrebatándole la bolsa con las armas. Franklin intenta detener al sujeto, pero otro tipo más, con la mismo pañuelo, gafas de sol y una gorra de visera plana, cubriéndole el rostro, aparece detrás de Franklin, tomándolo por los hombros y arrojándolo al suelo. Los dos enmascarados corren hacia el vehículo con el resto de sus compañeros, pero Tyler aparece, disparando una flecha a los glúteos del sujeto que llevaba la bolsa de armas, haciendo que caiga al suelo. Michael y Franklin se ponen de pie, disparándole al otro enmascarado, que toma la bolsa de armas, y a los sujetos de la Rebel, pero no evitan que estos tres se marchen en dicho vehículo, perdiendo las armas.

Michael: ¡Demonios!
Tyler: ¿Qué pasó?
Michael: Se llevaron las armas.
Franklin: Tenemos que recuperarlas...
Michael: ¿Cómo? No sabemos dónde están.
???: ¡Ayuda!

Michael, Franklin y Tyler ven al sujeto que había sido herido con la flecha, levantándose del suelo, gritando por ayuda. Tyler corre hacia el sujeto, arrojándose sobre él y tumbándolo en el suelo.

Tyler: ¡Te mataré!
Michael: Espera... ¡Tyler!

Michael y Franklin se apresuran para llegar con Tyler y el extraño, impidiendo que Tyler lo asesine.

Michael: Espera...
Tyler: ¿A qué?
Tyler: Este hijo de puta casi hace que los maten, ¿cierto?
Michael: No querían matarnos.
Michael: Si lo quisieran, ya lo hubiese hecho.
Michael: Querían las armas.
Franklin: Nos dispararon.
Michael: Nos atacaron dos sin que nos diéramos cuenta...
Michael: Ellos pudieron matarnos.
Franklin: Sí, tienes razón...
Tyler: ¿Y qué se supone que haremos con él?
Franklin: No podemos sólo dejarlo ir.
Tyler: No.
Tyler: Él sabe dónde están sus amigos.
???: ¡No diré nada!
Michael: Sí, nos dirás.
Michael: Recuperaremos esas armas...

En el campamento de sobrevivientes, Amanda se encuentra junto a la tienda de su familia, acomodando la ropa junto con Tracey. En ese momento, mientras las mujeres De Santa realizan su tarea, Arn llega de imprevisto, interrumpiéndolas.

Arn: Ey...
Tracey: ¿Qué tal, Arn?
Arn: Bien, aún intento descifrar que ocurre con Armando.
Arn: ¿Y tú?
Tracey: Ahora mejor...

Arn nota la sonrisa picarona de Tracey, sonriéndole de la misma forma a la muchacha. Sin embargo, rápidamente pasa de Tracey y se centra en Amanda, acercándose más a ella para hablarle.

Arn: Amanda, ¿podemos hablar en privado un segundo?
Amanda: Eh... Claro...
Amanda: Trace, sigue tú, ahora vuelvo.
Tracey: Okey.

Arn y Amanda se alejan de la tienda, hallándose solos para poder tener una charla.

Arn: Mira, Amanda...
Arn: Sólo quería decirte que...
Amanda: Arn, no tenemos de qué hablar.
Amanda: Yo... Estaba confundida cuando te besé.
Amanda: Creí que él...
Arn: Creíste que tu esposo estaba muerto, ¿verdad?
Amanda: Sí...
Arn: Entonces, ahora que está de vuelta...
Arn: ...
Amanda: Lo siento, Arn.

Arn mira con tristeza a los ojos de Amanda, quien mira de igual forma al hombre.

Arn: Al menos... ¿Podrías reconsiderarlo...?
Amanda: ¿Qué hay que reconsiderar?
Amanda: Mi esposo está vivo.
Amanda: Tuvimos problemas antes, pero logramos salir adelante y ser un matrimonio feliz...
Amanda: No quiero volver a arruinar eso.
Arn: Amanda, créeme, tú no lo amas... Te sientes obligada a estar con él porque es tu esposo.
Arn: Por favor, solo piénsalo...
Arn: Estaremos bien los dos, él lo entenderá.
Arn: Tiene que entenderlo...
Arn: Debe saber que lo pasó entre nosotros fue real.
Amanda: ¿Qué pasó entre nosotros?
Arn: Me besaste.
Amanda: Fue un error.
Arn: No, no lo fue.
Arn: Amanda, yo te amo...
Arn: Y sé que tú también sientes lo mismo, pero te reprimes...
Arn: Deja a tu esposo, te prometo que yo le haré entender.
Amanda: Arn, no...
Amanda: Él ya ha pasado por mucho, con el único objetivo de encontrarme a mi y a los chicos...
Amanda: No haré nada de eso.
Amanda: Yo sigo amando a mi esposo, y hemos pasado por mucho juntos...
Amanda: Como te dije, Arn, siento si eso no te gusta, pero tendrás que aceptarlo.
Arn: No...

Con el orgullo bajo y desesperado por tener a Amanda, Arn la toma por los brazos e intenta acercar sus labios con los de la mujer, intentando besarla. No obstante, Amanda se libra de Arn y le abofetea, haciéndole entrar en razón. Arn, luego de permanecer en silencio por unos instantes, a causa del golpe, decide disculparse con Amanda.

Arn: Lo siento...
Arn: Yo...
Amanda: Cállate.
Amanda: No quiero que te acerques ni vuelvas a hablarme a mi, ni a mis hijos.
Amanda: De ahora en adelante, mi familia está muerta para ti.

Enfadada con Arn, Amanda se retira del lugar, regresando a sus quehaceres con Tracey. Por su parte, Arn, triste y agobiado por las palabras de Amanda, se retira hacia su tienda para descansar. Mientras tanto, dónde Armando se hallaba cavando, este se encuentra sentado en una banqueta de plástico, ya más calmado y sin intenciones de seguir cavando. Tony permanece al lado suyo, hasta que Joni llega, trayendo un vaso de agua para Armando.

Joni: Tony, deberías ir con Luis, él y Craig van a buscar madera para la fogata, yo me quedaré con Armando.
Tony: ¿Estás segura, J? Podría quedarme un rato más.
Tony: De todas formas, no creo que les sea mucha ayuda.
Joni: Lo eres, T.
Joni: De todas formas, estoy cansada de los quehaceres domésticos...
Tony: De acuerdo, pero si tienes problemas con él, grita.
Tony: Yo te escucharé, amiga.
Joni: Sí, lo sé. Gracias, Tony.

Tony se marcha en busca de Luis, dejando a Joni a solas con Armando.

Joni: ¿Quieres un poco de agua?
Armando: Seguro, gracias.

Joni le alcanza el vaso con agua a Armando, quien lo bebe como si fuera a morirse de sed.

Armando: Gracias.
Joni: No hay de qué.
Armando: Sé porqué estás aquí.
Joni: ¿Sí?
Armando: Claro.
Armando: Lo que pasó la otra noche... Cuando Luis no estaba...
Armando: ¿Aún piensas mucho en eso?
Joni: No dejo de pensar en ello.
Joni: ¿Por qué? ¿Tú no piensas en lo que hemos hecho?
Armando: Claro que sí, pero... Dejo de atormentarme por eso.
Armando: Luis y Henrique son mis mejores amigos, la razón por la cual yo sobrevivo...
Joni: ¿Sólo ellos?
Armando: En principio...
Armando: Después de ellos, están todos ustedes.
Armando: Daría mi vida por todos ustedes, pero yo ya no querría vivir si perdiera a esos dos idiotas...
Armando: En fin... He traicionado a mi mejor amigo, ¿cómo crees que me siento?
Joni: Yo puedo ganarte, traicioné a mi novio con su mejor amigo.
Armando (Sonriendo): Pues... Los dos lo hemos jodido bastante.
Armando: ¿Quieres contárselo?
Joni: Creo que sería lo mejor...
Armando: Joni...
Armando: Estamos en el puto fin del mundo.
Armando: Luis debe lidiar con muchas cosas, como todos...
Armando: Lo último que necesita es que su novia le diga que lo engañó.
Armando: Ciertamente, no creo que tenga importancia, después de todo lo que ha pasado.
Armando: Pero conozco a Luis, es un cabrón desquiciado. ¿Quién sabría lo que pasará por su cabeza cuando se entere?
Joni: ¿Estás diciendo que deberíamos mentirle?
Armando: No mentirle, solo hay que olvidar el asunto.
Joni: Negación plausible...
Joni: Voy a intentarlo.
Armando: Sí, creo que debemos hacer eso.
Armando: Iré a buscar a Luis y los demás.
Armando: ¿Vienes conmigo?
Joni: No, iré a la casa rodante.
Joni: Me duele un poco la cabeza...
Armando: Bien, te veo luego, Joni.
Joni: De acuerdo.

Joni se marcha hacia el campamento, mientras que Armando se marcha por el otro lado, buscando a sus amigos. Joni, mientras se dirige al campamento, ve a Stacy jugando con Chop, lanzándole su pelota para que este la recoja y se la traiga de regreso, bajo la supervisión de Stephanie.

Mientras tanto, de regreso en la estación de policía, Michael, Franklin, Tyler, Trevor y Lamar, ahora con el latino, atado de manos y sentado en una silla, discuten acerca del plan para recuperar las armas.

Lamar: ¿Qué es lo que podemos hacer?
Michael: Tenemos que averiguar dónde se encuentra la banda que los secuestró.
Tyler: A juzgar por su apariencia, puedo intuir que era una banda de latinos.
Tyler: Los Aztecas, los Vagos o la Marabunta Grande.
Tyler: ¿Qué pensarían ustedes?
Franklin: No creo que tengamos el lujo de averiguar por sus territorios.
Michael: Podríamos hacernos cargo de ellos si quisiéramos...
Michael: Pero con los caminantes vagando por la ciudad, eso es un gran problema.
Trevor: Yo te diría cual es el problema...
Trevor: Estamos teniendo a un hijo de puta que nos atacó con vida.
Trevor: ¡Quizá tengamos que deshacernos de él antes de que se convierta en un problema mayor!

Trevor desenvaina su pistola, apuntándole rápidamente al aterrado extraño para dispararle. No obstante, Michael también saca su pistola, apuntándole a la cabeza de Trevor en un intento por detenerlo.

Trevor: ¿Qué diablos haces?
Michael: No matamos a los vivos...
Trevor: Ja...
Trevor: Es hilarante, viniendo de un tipo que está apuntándome a la cabeza.
Michael: Baja el arma, ahora...
Trevor: Está bien.

Trevor baja el arma, y, subsecuentemente, Michael también lo hace. Trevor mira con un gesto de furia a su mejor amigo, quien a su vez lo mira con indiferencia.

Michael: ¿Qué?
Trevor: ¿Te has arrepentido de tus pecados, imbécil?
Trevor: "No matamos a los vivos".
Trevor: Es lo más hipócrita que he oído en toda mi vida, Mickey.
Trevor: Nosotros somos asesinos, y tú lo sabes mejor que nadie.
Michael: Yo ya no quiero serlo.
Trevor: No puedes volver atrás, amigo.
Trevor: Lidia con eso.
Franklin: Oigan, par de idiotas, ¿ya hemos terminado?
Franklin: Tyler va a hablar con el chico.

Por su parte, Tyler camina tranquilamente hacia el latino que capturaron, quien aún se encuentra sentado en la silla, mirando, con al cabeza agachada, sus manos atadas.

Tyler: Hola...
Tyler: No nos hemos presentado formalmente.
Tyler: Mi nombre es Tyler Jackson, soy detective de homicidios.
Joven latino: Soy Miguel.
Tyler: Miguel... Eh... Siento lo de la flecha.
Tyler: No te has quejado de estar sentado.
Miguel: Está bien, tengo que soportarlo.
Miguel: Frederico quiere que lo soporte...
Lamar: ¿Quién es Frederico?
Miguel: Frederico Nathan, nuestro líder.
Tyler: Cierto... Él es el líder de la Marabunta Grande.
Michael: Nosotros solo necesitamos las armas.
Michael: No queremos herir a nadie.
Miguel: Buena suerte, él no querrá cederte las armas...
Miguel: Ni siquiera por mi, Frederico es así...
Miguel: Mató a su propia abuela, así que dudo que quiera darte las armas por solo un hombre.
Michael: Tienes que ayudarnos...
Michael: Nosotros tenemos un campamento a las afueras de la ciudad...
Michael: Necesitamos esas armas.
Michael: Podemos negociar con él.
Miguel: De acuerdo.
Miguel: Si les confío nuestra ubicación...
Miguel: ¿Prometen que no matarán a nadie?
Michael: Sí.

Mientras tanto, en el campamento, Denise Clinton permanece recostada en la cómoda cama del Camper, hasta que Lester llega para regañarlo por no hacer su trabajo.

Lester: ¿Qué haces todavía aquí?
Lester: Te he encargado...
Denise: Sí... Sobre eso...
Denise: No pienso seguir tus ordenes.
Lester: No son mis órdenes...
Lester: Es lo que hay que hacer.
Denise: Pues yo no dejaré que un puto discapacitado me diga qué hacer.
Lester: Mira, Denise...
Lester: No quiero que esto lleve a una discusión en la que tengamos que insultarnos...
Lester: Así que te sugieras que te levantes de una puta vez de esa cama y vayas a hacer la vigilancia.
Lester: No quieres ayudar a las demás mujeres con sus tareas.
Denise: Ellas lavan, cocinan, planchan y acomodan la ropa... No pienso realizar esas tareas para ustedes, cerdos machistas.
Lester: Por eso Arn te puso en los turnos de vigilancia.
Denise: Arn lo dice...
Lester: Por favor, no empieces otra vez con eso de que vivimos en un "patriarcado".
Lester: Tú sabes que él no quiso ser el líder.
Denise: Sí, pero...
Denise: Preferiría quedarme aquí por hoy.
Denise: Avísame cuando está la comida.
Lester: Dios...
Lester: Ya entiendo porqué Franklin no quería seguir viviendo contigo.

Enojado con la mujer, Lester procede a abandonar el Camper, dirigiéndose a las tiendas para buscar a otra persona que haga la vigilancia. La primera persona con la que da es Ron, quien se encuentra buscando su sombrero en su correspondiente tienda.

Lester: Eh... Ron, ¿no es así?
Ron: Sí, me llamo Ron.
Ron: ¿Tú eres...?
Lester: Soy Lester.
Lester: Escucha...
Lester: Sé que eres nuevo, pero si quieres quedarte debes empezar a colaborar.
Ron: Sí, Arn me explicó eso.
Lester: Por lo tanto, quería pedirte si pudieses vigilar la zona desde el techo del Camper.
Lester: La feminazi que tenía que hacerlo... Pues... Es una vaga inservible.
Ron: Claro, ¿por qué no?
Lester: Gracias, Ron.
Ron: No hay de qué.

Poro otro lado, unos minutos después, en la ciudad, Michael y Miguel, este aún con las manos atadas, viajan en del Tailgater, charlando con respecto a la banda de Miguel, mientras se dirigen hacia El Rancho Boulevard.

Michael: Entonces...
Michael: ¿Cuántos son en tu grupo?
Miguel: Somos varios.
Miguel: No sabría decirte la cantidad, no puedo contarlos.
Michael: Mmm... Ya veo.
Michael: Tú líder, ese Frederico, ¿es amistoso?
Miguel: Es el líder de una de las bandas más peligrosas de la ciudad, ¿tú qué crees?
Michael: Tú pareces amistoso.
Miguel: Es porque yo no soy uno de ellos.
Miguel: Me hermano lo era, pero él...
Miguel: Salió de expedición con los hombres que iban conmigo.
Miguel: Él fue el único que no logró volver...
Michael: ¿Cómo se llamaba tu hermano?
Miguel: Juan, era un buen tipo.
Miguel: Hacía pensar que en la Marabunta Grande habían buenas personas.
Michael: Lo siento por él.

Después de unos minutos más de viaje, Michael finalmente llega al barrio dónde se encuentra la banda de Miguel. Al bajar del coche, Michael abre la puerta del copiloto para que Miguel baje. Inmediatamente, varios integrantes de la Marabunta Grande salen de sus casas, apuntando a Michael, quien simplemente saca su pistola y, en señal de paz, deja su pistola en el suelo y decide hablar con la gente.

Michael: Eh... Hola...
Michael: Soy Michael.
Michael: He venido a hablar con Frederico.
???: ¿Para qué me necesitas?

Al escuchar una voz misteriosa, Michael voltea hacia la dirección de esta, observando como Frederico Nathan, el líder de la Marabunta Grande, sale de su casa, portando una escopeta recortada.

Michael: ¿Tú eres el líder?
Frederico: Sí...
Frederico: ¿Quién eres? ¿Y por qué tienes a Miguel?
Frederico: ¿Qué quieres de nosotros?
Michael: Tu gente tomó algunas armas que no les pertenece.
Frederico: ¿Qué armas?
Michael: Las que había en un carro, en Mission Row, cerca de la comisaría...
Michael: Tú gente me las robó.
Michael: Miguel me ha dicho todo.
Frederico: ...
Miguel: Lo siento, jefe...
Michael: Sólo he venido a hablar contigo, creo que podemos llegar a un trato.
Michael: Tu hombre por mi bolsa.
Frederico: ¿Un hombre... UN hombre por una bolsa repleta de armas?
Frederico: Disculpa, vato...
Frederico: Pero no estoy seguro si Miguel vale todo eso.
Miguel: ¿Qué...? Vamos, Fred...
Frederico: Lo siento, pero no aceptamos ese trato.
Frederico: Necesitamos esas armas.
Michael: Nosotros también.
Frederico: No me interesa lo que necesiten tú y tu gente.
Frederico: Nosotros las encontramos, son nuestras.
Frederico: Ahora, deja ir a Miguel y vete de aquí...
Frederico: De lo contrario te mataremos.
Michael: No quería llegar a esto... Pero de verdad que yo sí consideré mis opciones.
Michael: ¡Ahora!

Después de que Michael pegue un grito, Trevor, Franklin, Lamar y Tyler, cada uno por separado, salen de la nada, apuntando con sus fusiles a varios miembro de la pandilla de Frederico. Aprovechando el momento, Michael toma de rehén a Miguel, tomándole por el cuello y, después de levantarla del suelo, le apoya el cañón de su pistola que había leva en la cabeza del latino.

Michael: ¡Ahora me van a escuchar!
Michael: Puede que podamos llegar a un acuerdo, si el señor Nathan está dispuesto a dialogar...
Michael: De lo contrario, todos ustedes estarán muertos.
Michael: Como mucho, pueden matarme a mi, pero mis amigos se encargarán de ustedes.
Michael: Ya no son tantos como solían serlo.
Michael: ¡¿Qué dices, Frederico?
Michael: Podemos estar apuntándonos todo el día, o matarnos entre nosotros...
Michael: Antes de que podamos terminar, los muertos estarán aquí y destruirán todo.

Frederico, después de pensarlo por pocos segundos, decide aceptar la propuesta de Michael, disponiéndose a hablar con este.

Frederico: Bajen sus armas, muchachos.
Frederico: Está bien, amigo...
Frederico: Hablaremos ahora.

Los hombres de la banda bajan sus armas, por lo que Michael suelta a Miguel y guarda la pistola en su funda. Franklin, Trevor, Tyler y Lamar hacen lo mismo, bajando sus armas pero sin guardarlas, debido a su desconfianza.

Frederico: Pasa a mi casa, eh...
Michael: Michael.
Frederico: Bien, Michael... Adelante, lo discutiremos luego.
Frederico: Desaten a Miguel, que vaya a ver a su abuela.
Michael: ¿Abuela?
Michael: ¿Tienen familias aquí?
Frederico: Pasa y hablaremos.

Con cierta desconfianza hacia el líder de la banda, Michael decide aceptar la invitación de este e ingresa a la casa. Frederico ingresa antes que Michael y lo dirige hacia el living de la pequeña casa, la cual se encontraba junto a la cocina. Frederico se sienta en el sillón, invitando a Michael a sentarse.

Frederico: Puedes sentarte si quieres.
Michael: No, gracias, estoy bien.
Frederico: Bueno...
Frederico: Supongo que no estamos aquí para una charla amistosa.
Michael: De hecho, sí.
Frederico: Viniste aquí, con Miguel de rehén y tus amigos les apuntaron a mis hombres.
Michael: Solo porque ustedes también lo hicieron, yo he venido de buena fe.
Michael: Ya viste a los tipos que venían conmigo.
Michael: Miguel me contó todo, cuantos eran, cómo se organizan...
Michael: Tenía todo lo necesario para realizar un ataque sorpresa, pero no lo hice.
Frederico: ¿Por qué?
Michael: No lo sé con certeza.
Michael: Quizá haya visto lo inútil que es matar gente en estos tiempos.
Michael: Es mejor que estén vivos y no muertos.
Frederico: Entiendo tu punto.
Michael: He venido aquí...
Frederico: Ya sé, por la bolsa de armas.
Frederico: Supongo que tienes mucha gente que proteger en tu refugio.
Michael: ¿Y tú?
Frederico: Nuestras madres, hijos, abuelos...
Frederico: Tenemos bastante gente que proteger.
Frederico: Estuvimos esperando un equipo de rescate las últimas semanas, pero nunca llegaron...
Frederico: Y, sinceramente, nunca llegarán.
Frederico: A los adultos mayores y a los niños les decimos que pronto llegará alguien para que nos saque de aquí...
Frederico: La ciudad está infestada, o al menos gran parte de ella.
Frederico: Pero mi banda y yo sabemos que no es cierto.
Frederico: Nos valemos por nosotros mismos, y necesitamos las armas.
Michael: Creí que por ser una banda...
Frederico: Teníamos un gran arsenal.
Frederico: Pero hemos tenido muchos problemas...
Frederico: Muchos de mis hombres se fueron con sus familias, y nos dejaron abandonados.
Frederico: Se llevaron muchas armas, la gran mayoría...
Frederico: Y no podemos sacar a los ancianos en autos, necesitan el soporte médico que buscamos para que sobrevivan.
Frederico: Nos toca quedarnos aquí, supongo.
Michael: Puedo ver que tienes mucha presión...
Frederico: Como líderes, es lo que nos toca, ¿verdad?
Frederico: Haremos lo que sea por proteger a los nuestros.
Michael: Yo no soy el líder... Apenas hace unos días desperté de un coma.
Michael: Pero esas armas estaban en mi casa y por culpa de los caminantes las he perdido...
Michael: Mi familia, mis amigos y muchas otras personas están esperándome en nuestro campamento.
Michael: También necesitamos las armas.
Frederico: ...

Tras las palabras de Michael, Frederico decide ponerse de pie y se dirige a su habitación, saliendo unos segundos después con la bolsa de armas en mano, pasándosela a Michael después.

Frederico: Está bien... Confío en que seas tú el dueño de las armas...
Michael: Lo soy.
Frederico: Ya puedes irte...
Frederico: Está anocheciendo.

Michael, al ver la cara de decepción de Frederico, decide dejar la bolsa de armas sobre una mesa, sacando dos escopetas, cuatro pistolas y algunos cargadores para dichas armas.

Michael: Es la mitad de lo que tengo.
Michael: Llevaré el resto conmigo.
Frederico: Gracias.

Minutos más tarde, Michael, acompañado con Tyler y Franklin, conduce su vehículo de nuevo hacia el campamento, mientras habla con sus amigos sobre el asunto de las armas.

Michael: ¿Podrían hacerme un favor y no mencionarlo?
Franklin: ¿Qué cosa? ¿Que entregaste la mitad de las armas a unos tipos que te apuntaron con sus propias armas?
Michael: Tienen familias.
Tyler: Volvamos rápido, capaz que George ya esté en el campamento y esté causado problemas.
Michael: Llegaremos a la noche.
Michael: Creo que justo para la cena.

Más tarde, ya de noche, el grupo, conformado por Arn, Amanda, Jimmy, Tracey, Lester, Louise, Stephanie, Luis, Joni, Tony, Armando, Henrique, Denise, Ron y Craig, se sientan alrededor de una fogata, la cual utilizan para cocinar la carne del ciervo que Tyler había cazado esa misma mañana. Mientras tanto, Karen y Stacy se alistan para salir de su tienda e ir con el resto del grupo, pero Karen decide que Bill, quien se encuentra recostado, con un ojo vendado y el rostro hinchado, debido a la paliza de Arn, vaya con ellas.

Karen: Deberías venir...
Karen: Y hablar con Arn sobre...
Bill: No me apetece.
Bill: Ni le mearía encima si se quemara.
Karen: Al menos ven a comer algo.
Bill: No...

Karen, sin poder de convencer a Bill, decide marcharse con Stacy, pero esta es retenida por su padre, quien la detiene tomándole por el brazo.

Bill: Oye, linda...
Bill: Quédate aquí.
Bill: Hazle compañía a tu papi...

Ante la situación incómoda, Karen decide apartar a Stacy de un tirón.

Karen: Ella quiere ir.
Bill: Bien...
Bill: Al diablo ustedes dos.
Bill: Esta noche quiero estar solo... Así que búsquense otro lugar para dormir.

Ya después de un rato, el grupo come placenteramente la carne, aún sentados alrededor de la fogata. Los restos de huesos que quedan, son entregados a Chop, quien no presta atención al alimento y permanece mirando entre los arbustos. Minutos después, cuando termina su alimento, Stephanie se pone de pie y se dirige al Camper.

Louise: ¿A dónde vas?
Stephanie: Tengo que usar el baño.
Stephanie: Una solo quiere ser discreta...

Louise ríe ante el comentario de su hermana, al igual que Lester y Tony. La cena se torna extrañamente silenciosa, hasta que finalmente Chop comienza a ladrar a los arbustos, extrañando al grupo.

Stacy: ¿Qué pasa, Chop?
Denise: ¡Chop, cállate ya!
Lester: Que alguien calle a ese perro, va a atraer a los caminantes.

Mientras tanto, en su tienda, Bill duerme pacíficamente, hasta que un ruido extraño lo despierta. Bill levanta su cabeza, buscando lo que está causando el ruido, encontrando a alguien intentando entrar a la tienda. Pensando que se trata de Karen y Stacy, este decide levantarse y abrirla.

Bill: Creí haberles dicho que me dejaran en paz...

Bill finalmente abre la tienda, bajando el cierre. Sin embargo, el molesto Bill se espanta al ver a varios caminantes en frente de él.

Bill: Oh, mierda...

Los caminantes, sin dar tiempo a Bill de hacer algo, se lanzan sobre él, comenzando a devorarlo e ingresar a la tienda. Por otro lado, al mismo tiempo, Stephanie sale del Camper, llamando la atención de Lester.

Stephanie: ¿No tienes papel?

Inmediatamente, un caminante aparece detrás de Stephanie, tomándola por sorpresa y mordiéndole el brazo derecho, con el cual sostiene la puerta del Camper, haciendo que grite, alertando a todo el grupo. Louise, al ver lo que sucedía con su hermana, sale disparada hacia el caminante. Por otro lado, varios caminantes salen del arbusto al cual Chop le estaba ladrando. El caminante que estaba atacando a Stephanie logra morderle el cuello, arrancándole un trozo de este. Craig, quien elimina al caminante golpeándolo con una pala, y Louise llegan con Stephanie, quien agoniza a causa del dolor y la pérdida de sangre.

Louise: Oh, no... Esto no puede ser...
Stephanie: Louis...

El grupo, alarmado por la presencia de una gran cantidad de caminantes, se arman de valor para combatir contra los caminantes, utilizando para ello armas blancas, debido a que no llevan armas de fuego, con excepción de Louise, quien dispara a los caminantes con su escopeta. Arn, armado con un bate de béisbol, salva a Amanda de ser mordida por un caminante, dándole un golpe vertical. Los demás se dirigen al Camper, el cual está siendo despejado por Craig, Ron y Henrique. En ese momento, Michael y los demás llegan al campamento, asustándose a causa de los gritos de algunos sobrevivientes y los disparos provocados por Luis, apresurando el paso para llegar con ellos. Al dar con la escena, Michael reparte las armas a sus compañeros, comenzando a disparar contra los caminantes.

Michael: ¡Amanda! ¡Chicos!

Denise, huyendo de unos caminantes, se tropieza con sus propios pies, cayendo al suelo, quedando vulnerable ante los caminantes. No obstante, cuando estaba a punto de ser atacada por los muertos vivientes, Chop le salva la vida, arrojándose contra el que se encontraba más cerca. Denise se pone de pie y vuelve a huir de los muertos, viendo con tristeza como Chop era rodeado y, eventualmente, devorado por los muertos. Chop lanza un último chillido de agonía y dolor, cosa que escuchan Franklin y Lamar, quienes se encontraban muy cerca del lugar dónde su mascota era devorada por los muertos. Tras unos pocos minutos eliminando a los caminantes que asedian el campamento, el grupo finalmente se reúne en la fogata, con excepción de Louise, quien se encontraba llorando desconsoladamente, frente al cadáver de su hermana, quien había fallecido hacía pocos segundos.

Michael: Mierda...
Armando: Ahora recuerdo porqué cavaba...

Capitulo 5: Fuego amigo

A la mañana siguiente, después del ataque, el grupo de sobrevivientes, aún lamentándose por las pérdidas sufridas, juntan los cuerpos de caminantes, planeando hacer una pila de ellos para quemarlos. Mientras tanto, Louise permanece arrodillada junto al cadáver de su hermana, en el cual ya se puede notar un tono muy pálido en la piel. Mientras que ve a los hombres del grupo hacer el trabajo, Amanda vira para ver a Louise, y, al verla aún devastada, aún lamentándose en silencio por la muerte de su hermana, decide acercársele.

Amanda: Louise...
Amanda: Lo siento mucho.
Amanda: De veras que lo siento, pero...
Amanda: Ella se ha ido, tienes que dejar que la enterremos.
Louise: ...

Pese a las palabras de Amanda, Louise permanece en su silencio, contemplando perdidamente el rostro de su ya fallecida hermana. Amanda nota esto y vuelve a insistir con hablarle.

Amanda: Todos la queríamos y te prometo que seremos...
Amanda: Lo más cuidadoso que podamos.

Aún así, ante estas palabras, Louise sigue sin prestarle atención a Amanda, por lo que esta, rendida, decide irse nuevamente, no sin antes apoyar su mano en el hombro de Louise, dándole así su pésame. Por otro lado, a unos cuantos pasos de allí, se ve a Trevor utilizando un machete para perforar el cráneo de algunos caminantes que no habían sido del todo acabados. Cuando este termina con un caminante, Franklin y Lamar mueven el putrefacto cuerpo hacia la pila de cadáveres. Tyler también realiza esta acción, utilizando un pico de hierro cerca de esa ubicación, más precisamente en la zona donde se encontraban las tiendas. Al ver el cadáver de Bill, con el rostro casi irreconocible y todo el cuerpo carcomido, Tyler se dispone a eliminarlo de una vez por todas, pero, justo en ese momento, Karen aparece detrás del Jackson menor, deteniéndolo.

Karen: Espera...
Karen: Él es mi esposo.
Karen: Yo tengo que hacerlo.
Tyler: ¿Estás segura?
Karen: Sí.
Tyler: De acuerdo, pero ten cuidado, pesa un poco...

Tyler se aparta luego de entregarle el pico a Karen para que esta perfore el cráneo de su esposo antes de que se convierta en un caminante, lo cual hace con mucho éxito, al perforarle la cabeza al primer golpe. Tyler se acerca nuevamente a la mujer para pedirle el pico, pero se detiene y ve, con asombro, como esta continúa dando golpes a la cabeza de su esposo, hasta el punto de desfigurársela aún más. Sin embargo, después de unos cuatro golpes, Tyler decide arrebatarle el pico, ya que la mujer, mientras clavaba la punta del pico en la cabeza de su esposo una y otra vez, perdía la compostura y se echaba a llorar.

Tyler: Ya es suficiente...
Karen: Oh, lo siento...
Karen: Es solo que...
Tyler: Sí, lo entiendo. No hace falta que me expliques.
Tyler: Ya he lidiado con casos de violencia doméstica, y...
Tyler: Ya he visto hasta una mujer mutilar el cadáver de su esposo.
Tyler: Ve a descansar.
Karen: De acuerdo...

Por otro lado, Michael, mientras camina, acercándose al Camper, ve a Louise en la misma posición desde la noche, aún contemplando el cadáver de su hermana y en estado de shock. Michael termina acercándose a Lester, quien se encontraba junto a Luis, Tony, Arn y Craig, preguntándole por el estado de la mujer.

Michael: ¿Aún no se mueve?
Lester: No.
Lester: Solo se quedó ahí...
Lester: Tu esposa fue a hablar con ella y... Nada.
Lester: No nos habla, y lleva ahí desde la noche.
Luis: No podemos dejar a Steph así, tenemos que hacer algo con ella.
Luis: Igual que con los demás.
Michael: Bueno, hablaré con ella.

Michael se dirige hacia el Camper, donde se encuentra Louis, junto a este. En plan de convencer a la mujer de dejar ir a su hermana, Michael se acerca a ella e intenta hablarle, pero Louise, antes de que él pudiese hablar, saca su pistola y le apunta con esta, en plan amenazante.

Louise: Apártate...
Michael: Louise...
Louise: ¡Aléjate de mi o te dispararé!
Michael: No lo harás, no le has quitado el seguro.
Louise (En tono histérico): Solo... Aléjate, por favor...
Michael: Muy bien, lo siento... Lo siento.

Michael se aleja de Louise, volviendo, bajando la mirada, con a los demás. Trevor, quien luce un poco nervioso, recrimina a Michael por no hacer nada.

Trevor: ¿Qué haces?
Trevor: No podemos dejarla así, volverá.
Trevor: Esa muerta una puta bomba de tiempo.
Michael: ¿Y qué quieres que hagamos?
Trevor: Darle un tiro en la cabeza.
Trevor: Le puedo disparar de aquí, un tiro limpio y se acabó.
Amanda: No.
Amanda: Tenemos que dejarla hacer su duelo.

Por otro lado, Tyler regresa a la zona del camper, dispuesto a ayudar a los demás con los cadáveres. Tyler pasa por al lado de Armando, quien mira perdidamente al cielo, por lo que Henrique, quien se encontraba junto a él, llama su atención.

Henrique: Despierta, Mando, tenemos trabajo que hacer.
Armando: Oh, sí, claro...

Tyler camina hasta encontrarse con Craig, quien estaba intentando levantar un cadáver de un miembro del campamento. Tyler decide ayudar a Craig a cargar el cuerpo, llevándolo hasta la pila de muertos para después quemarlos, pero Franklin, quien se encontraba junto la pila, les recrimina por su acto.

Franklin: Eh, ¿qué están haciendo?
Franklin: Esta pila es para los cretinos.
Franklin: Nuestra gente va por separado...
Tyler: ¿Cuál es la diferencia? Está muerto.
Franklin: Nuestra gente no va aquí.
Franklin: No los quemamos, vamos a enterrarlos.
Franklin: ¿Quedó claro?
Craig: ...
Tyler: Sí, claro...

Tyler y Craig, resignados, deciden llevar el cuerpo hacia otro lugar, junto al camper. Por otro lado, Armando, viéndose ya algo cansado y con dificultad para respirar, ayuda a Henrique a arrastrar el cuerpo de un caminante hasta la pila. No obstante, Armando se detiene súbitamente y cae de rodillas al suelo, sujetándose el hombro izquierdo.

Henrique: Eh, Mando, ¿estás bien?
Armando: Sí, sí... Solo... Algo cansado, Rique.
Henrique: Está bien...

Armando se pone de pie y vuelve a ayudar a Henrique. Sin embargo, este último nota una mancha de sangre en el hombro de Armando, la cual se deja ver claramente como traspasaba su camiseta.

Henrique: ¿Estás sangrando?
Armando: Se me habrá pegado algo de los cuerpos, no sé...
Henrique: La sangre está fresca, tronco... ¿Te mordieron?
Armando: No, me habré rasgado en el ataque, o algo así.
Henrique: Te mordieron.
Armando: Estoy bien.
Henrique: Entonces muéstrame.

Armando, negándose a enseñar su herida, decide acercarse más a Henrique y pedirle un favor.

Armando: Por favor, no se lo digas a nadie...
Henrique: No...

Aterrado por la noticia Armando, Henrique decide revelarle al grupo sobre la mordida de su amigo, gritando para que todos lo oigan.

Henrique: Un caminante... ¡Un caminante mordió a Armando!

A causa de la noticia, Michael, Trevor, Franklin, Arn, Lamar y Tyler se acercan a Armando, rodeándolo para que no tenga salida.

Trevor: Muéstranos.
Arn: Vamos, Armando, hazlo.

Viéndose acorralado por el grupo, Armando retrocede unos cuantos pasos y toma una pala del suelo, intentando alejar a quienes lo mantienen encerrado.

Michael: Eh, tranquilo, Armando...
Tyler: Baja eso.

Franklin, quien se encontraba detrás de Armando, decide tomarlo por sorpresa y sujetarle los brazos, haciendo que arroje la pala e imposibilitando su movimiento. Henrique, por su parte, se acerca y descubre el hombro izquierdo de Armando, notando la mordida de un caminante y la sangre fluyendo de a poco. Tras esto, Franklin decide soltar a Armando

Armando: Estoy bien, estoy bien, estoy... Estoy bien.
Armando: Estoy bien, estoy bien.

Unos momentos más tarde, Michael, Arn, Trevor, Franklin, Luis, Amanda y Lester se reúnen para discutir la situación en la que se encuentran, mientras que Armando, sentado junto a la puerta del Camper, los observa de reojo.

Trevor: Yo opino que le metamos un tiro ahora, que está desprevenido... Y a la tiesa también.
Luis: ¿Eso quisieras si fueses tú?
Trevor: Sí, y te lo agradecería mientras lo haces.
Lester: Odio decirlo, y pensé que jamás lo diría, pero creo que Trevor tiene razón.
Michael: Armando no es uno de ellos, Lest, ni tampoco un perro rabioso...
Lester: No es lo que estoy diciendo...
Michael: Está enfermo, es un hombre enfermo.
Michael: Si tomamos ese camino, ¿en dónde ponemos el límite?
Trevor: Yo te lo diré...
Trevor: Cero tolerancia con los zombis, o con quienes vayan a serlo.
Michael: ¿Y si le podemos conseguir ayuda?
Franklin: Escuché que en los laboratorios Humane se está trabajando en la cura.
Arn: Sí, yo también lo escuché. Escuché tantas cosas antes de que el mundo se fuera al diablo...
Michael: ¿Y si el laboratorio todavía sigue operando?
Arn: Mmm... Eso es demasiado optimista y exagerado.
Michael: ¿Por qué? Si queda algo del gobierno, si tienen que proteger algo a toda costa, sin dudas es ese lugar. Ese lugar sin dudas debe de soportar una catástrofe como esta.
Michael: Creo que es nuestra mejor oportunidad. Un refugio, protección.
Arn: Bien, Michael, tú quieres esas cosas, y yo también.
Arn: Pero tenemos que esperar al equipo de rescate.
Michael: ¿Equipo de rescate?
Arn: Hace una semana, más o menos, recibimos una señal del gobierno, dijeron que nos rescatarían.
Michael: Arn... Esto...
Michael: Ellos no vendrán.
Arn: Sí, vendrán.
Arn: Solo tenemos que resistir aquí.
Amanda: Ha pasado más de una semana y no tenemos noticias de ellos.
Arn: Deben de estar muy ocupados, a lo mejor.
Arn: Miren, yo soy el líder de este grupo, y como líder, declaro que nos quedaremos a esperar.
Michael: ¿Esperar qué?
Michael: No vamos a quedarnos.
Michael: No podemos quedarnos después de lo que anoche...
Michael: Los laboratorios son nuestra mejor opción.
Luis: Yo apoyo a Michael en esta decisión.
Franklin: Sí, yo también.
Lester: Lo que ellos dijeron.
Trevor: Yo seguiría a Mickey hasta el fin del mundo, así que estoy con él.
Arn: ¿Y tú, Amanda?
Arn: ¿De qué lado estás?
Amanda: Creo que...
Amanda: Deberíamos de empacar nuestras cosas.
Arn: Oh, no puede ser...
Amanda: Lo siento, Arn, pero Michael tiene razón.
Amanda: No soportaremos algo más como lo de anoche.
Amanda: Hubo muchas muertes, y tuvimos suerte de no ser nosotros.
Arn: Sí, sí... Ya entendí.

Molesto por las decisiones de sus amigos, Arn se marcha en calma al bosque, perdiéndose rápidamente entre los árboles.

Michael: Voy por él.
Michael: Quizá le haga entrar en razón.

Michael sigue a Arn, adentrándose en los bosques hasta alcanzarlo. Ya bastante apartado del campamento, Michael se acerca tranquilamente a Arn, quien permanece de espaldas a él. Michael, mientras se acerca confiado, le habla a Arn, tratando de convencerlo de ir a los Laboratorios Humane.

Michael: Arn...
Michael: Mira, sé que apenas nos conocemos, y no quiero quitarte el liderazgo.
Michael: Eres un buen líder, y trajiste aquí a mi familia, siempre te estaré agradecido.
Michael: Pero debemos ir al laboratorio...
Michael: Ese lugar es nuestra mejor elección, y la única opción de Armando.
Arn: No me importa ese estúpido laboratorio...
Arn: No me importa Armando...
Arn: Y no me importa esté estúpido grupo.
Michael: ¿Qué estás diciendo?
Arn (Dándose la vuelta): Yo solo quiero a Amanda, y estaba a punto de lograrlo...
Arn: ¡Pero tú apareces y lo destruyes todo!
Arn: Tendrías que estar muerto...

Arn saca su pistola de su funda, que se encontraba en su cinturón, y apunta a Michael con esta.

Michael: ¿Qué vas a hacer cuando te descubran?
Michael: ¿Cuánto podrás vivir con la mentira?
Arn: No tendré que decirles nada...
Arn: Simplemente un caminante te atacó, y yo le puse fin a tu sufrimiento...
Arn: Quiero que Amanda sea mía, y no lo lograré contigo vivo.
Arn: Siento que haya terminado así, Michael...
Arn: Un placer conocerte.

Arn se dispone a ejecutar a Michael. No obstante, estando a punto de jalar el gatillo, Arn recibe un disparo en la cabeza, muriendo instantáneamente frente a Michael, quien, al voltearse, ve a Trevor sosteniendo su pistola recién disparada.

Michael: Mierda, T...
Michael: No tenías que hacerlo.
Trevor: Oh, no empecemos otra vez, Mikey.
Trevor: "Ni mitimis i lis vivis"... Idiota, te he salvado la vida.
Trevor: Un puto gracias serviría.
Michael: Carajo...
Trevor: Tenemos que volver.
Michael: No podemos dejar el cadáver de él aquí.
Trevor: ¿Y qué quieres que hagamos? ¿Enterrarlo?
Michael: Es lo mínimo que merece una persona.
Trevor: ...
Michael: Vamos, ayúdame a llevarlo.

Trevor y Michael toman a Arn por los brazos, comenzando a arrastrarlo de regreso al campamento. Al llegar allí, todos, con excepción de Louise, quien aún sigue junto al cadáver de Stephanie, miran sorprendidos al dúo arrastrando el cadáver de Arn. Amanda se horroriza y pregunta por lo ocurrido.

Amanda: ¡¿Qué diablos ocurrió?!
Lester: ¿Los muertos?
Trevor: No... Este cretino intentó matar a Michael...
Trevor: Tuvo suerte de que yo haya aparecido a tiempo.
Amanda: ¿Tú... Lo mataste?
Michael: No teníamos otra opción, Amanda...

Michael y Trevor llegan al Camper, dejando el cuerpo de Arn allí.

Michael: Él...
Michael: Quería matarme para poder quedarse contigo.
Michael: Quería tenerte, y para eso yo tenía que estar muerto.
Amanda: ...
Franklin: Bueno...
Franklin: Esto...

Mientras tanto, Louise sigue sin apartarse del cuerpo de su hermana, continuando con su lamento, sin haber hecho caso al disparo y la muerte de Arn. Luis decide acercarse a la mujer para hacerle compañía.

Luis: Eh, Louise...
Louise: ¿Sí?
Luis: ¿Alguna vez te he contado como perdí a mi madre?
Louise: ¿Fue por cáncer? ¿Verdad?
Luis: Sí... Yo ya estaba aquí para entonces...
Luis: Le pedí a mi madre cientos de veces que venga aquí conmigo.
Luis: Ella se negaba.
Luis: Fue para el año 2012, ella no...
Luis: Nunca me informó lo que le había pasado...
Luis: Me llamaron de un hospital, y me dijeron... "Señor López, su madre ha fallecido".
Luis: Pero a pesar de que yo no sabía nada, sé que ella estaba lista, lo aceptaba...
Luis: Pero hasta ahora yo no pude...
Luis: Y pasé estos últimos dos años evitando cualquier conversación que recurra a un familiar, ya que no sé nada de mis hermanos...
Luis: Estuve muy enojado, y no era yo...
Luis: Desde que los perdí a todos ellos y que todo se ha ido al diablo, sentí que ustedes se han convertido en mi familia ahora.
Luis: Sé que esto no puede significar nada para ti, pero...
Luis: Quería que...

Luis se detiene al ver a Louise sonriéndole, conmovida por sus palabras.

Louise: Claro que me importa...
Louise: Ella pensaba lo mismo de ustedes.
Louise: También perdimos a nuestros padres, pero...
Louise: Nos aferramos a ustedes en cuanto los encontramos.
Louise: Gracias por no habernos dejado tiradas...

En ese momento, mientras Louise habla con Luis, estos dos empiezan a escuchar extraños gemidos. Al bajar la vista hacia Stephanie, estos ven como la mujer se estaba reanimando como caminante, notándose las pupilas de los ojos blancas. Louise también se percata del movimiento de los brazos de su fallecida hermana, haciendo una seña a Luis para que no la detenga, por lo que este obedece y se aparta de ella.

Louise: Steph... Hermanita...
Louise: Steph, lo siento.
Louise: Lamenta nunca haber estado allí para ti...
Louise: Siempre pensé que habría más tiempo.
Louise: Ciertamente ya no lo tenemos...

Louise nota como la zombificada Stephanie intenta tomarla de los pelos, mientras lentamente se iba levantando hacia ella, ocn intenciones de morderla. Louise, para evitar esto, decide finalizar y saca su pistola, apoyando el cañón en la cabeza de su hermana. Ya para estas estancias, el grupo se encontraba mirando atónitos la escena.

Louise: Te amo, Steph...

Louise, mientras hecha un desgarrador llanto, decide jalar el gatillo, volándole los sesos a su zombificada hermana, poniéndole fin a la existencia de esta.

Unas pocas horas más tarde, a bastantes metros del campamento, Michael, Trevor, Franklin, Tyler, Luis, Henrique y Craig se encuentran cavando las tumbas de los muertos pertenecientes a su grupo. Michael y Franklin, quienes se encontraban cavando a poco más de un metro de distancia, charlan con respecto a la muerte de Arn.

Michael: Siento que le debo una explicación a todos.
Franklin: ¿Por qué? ¿Por matar a Arn?
Franklin: En primer lugar, tú no lo mataste, fue Trevor...
Franklin: Y en segundo lugar, tú dices que él estaba a punto de dispararte.
Franklin: A pesar de que seas un jodido mentiroso sin escrúpulos, te creo.
Franklin: Ese cabrón fue por ti, y te encontró.
Franklin: Esa es la historia que yo decido creerme.
Michael: Sí, pero creo que debería decirles...
Franklin: Has como quieras, hermano.
Franklin: Creo que es innecesario, pero si tú lo dices...
Michael: Es solo que... Amanda está un poco alterada por los sucesos.
Michael: Lo que no me extraña demasiado, porque Arn me confesó que quería matarme para estar con Amanda.
Franklin: ¿Dices que lo han planeado?
Michael: Quien sabe...
Franklin: Mierda, hombre...
Franklin: Creo que deberías cuidarte la espalda por un tiempo.
Michael: Sí, tienes razón. Después de todo, ¿cuantos como Arn habrá en este grupo?
Trevor: Oh, mierda, no sabría decirte, Mickey.
Trevor: ¿Cuantos de aquí han traicionado a amigos, compañeros o simplemente gente que contaba con ustedes por un propio beneficio?
Trevor: Levante la mano el que lo ha hecho.
Michael: Oh, ya basta de tus chistecitos, T.
Trevor: Mmm... Pues Arn y tú se parecen bastante, solo que esta vez Amanda fue el premio, no una vida en una ciudad de silicona.

En ese momento, Lamar llega al lugar transportando en una Bison a los cadáveres que serían sepultados. Detrás de la camioneta, el resto de los sobrevivientes, con excepción de Armando, llegan al lugar, para mostrar sus respetos ante los caídos.

Mientras tanto, en el Camper, Armando yace tendido sobre la cama, permaneciendo acostado, mirando hacia el techo, mientras comienza a sudar excesivamente y un fuerte dolor muscular, mientras tiene constantes y aterradoras visiones con caminantes, lo que logra perturbarlo mucho..

Armando: No, no... Mierda, no...

Tras enterrar los cuerpos y velarlos por unos cuantos minutos, el grupo decide regresar al campamento. Michael, Trevor, Lester, Luis, Lamar y Craig van juntos, pero en silencio. No obstante, este silencio se termina en cuanto Lamar decide realizar una pregunta a sus compañeros.

Lamar: Entonces...
Lamar: Ahora que, bueno... Arn está muerto... ¿Quién es el nuevo líder?
Franklin: No habíamos pensado en ello.
Ron: ¿De verdad importa mucho eso?
Craig: Pues sí, este grupo necesita a alguien que los lidere, ¿no es así?
Craig: Opino que Luis o Lester podrían ser los líderes.
Luis: Oye, loco, yo paso...
Luis: No me gustaría ser el responsable de que este grupo esté bien encaminado...
Luis: No creo estar listo.
Craig: Bien, ¿y tú, Lester?
Lester: ¿Estás loco?
Lester: No sabría como lidiar con algo así, no tengo espíritu de líder...
Lester: Nunca he tenido que tratar con un gran grupo de personas...
Lester: Hace un par de semanas, yo pasaba todo el rato bebiendo alcohol, mirando porno y espiando a universitarias calientes...
Lester: Además, odio tener tanto contacto con el exterior.
Lamar: En verdad que eres un negro muy necesitado...
Lester: Sí, lo sé...
Lester: A veces llego a odiarme a mi mismo... A veces...
Lester: Eh, como sea, ¿qué tal Michael?
Michael: ¿Yo?
Lester: Bueno, eres el que nos dijo que deberíamos ir a los Laboratorios Humane.
Michael: No sabría ni por donde empezar...
Lester: Descuida, serás un gran líder.
Michael: Em... No lo sé...
Trevor: Vamos, Mickey. Tendrás la oportunidad de tomar las mejores decisiones por el equipo.
Luis: Así es, tronco, además, no te dejaremos hacerlo todo solo.
Luis: Te ayudaremos si nos necesitas.
Michael: Bien... Lo intentaré.

Siguiendo el paso de los demás, un poco más atrasados, Franklin y Denise caminan juntos. La mujer se encuentra en silencio, con una expresión notoria de tristeza, por lo que, al verla, Franklin decide hablarle.

Franklin: ¿Qué pasa, tía D?
Denise: Nada, es solo que...
Denise: No puedo olvidarme de Chop...
Denise: Me salvó la vida, y vi como esos muertos lo devoraban.
Franklin: Yo también lo vi...
Franklin: Pero también tuvimos muchas más bajas, y tenemos que seguir adelante.
Denise: Es que... Estuve tan cerca de morir y...
Denise: Pude haberlo salvado.
Franklin: No, no podías.
Franklin: Te pido que lo olvides, ya pasó...
Franklin: A Lamar también lo afecta mucho, pero él está bien.
Franklin: Yo estoy bien, todos están bien...
Denise: Yo ya no quiero estar aquí.
Franklin: Levantaremos el campamento y nos iremos.

Nuevamente en el campamento, Amanda, Jimmy y Tracey se encuentran en su tienda, acomodando sus pertenencias allí dentro. No obstante, los tres se detienen en cuanto Michael llega, quien pide hablar con Amanda.

Michael: Chicos, ¿podrían dejarme un momento a solas con su madre?
Michael: Tengo que hablar con ella.
Jimmy: Okey.
Tracey: Claro...

Tracey y Jimmy se apartan del lugar, alejándose lo suficiente como para darle privacidad a sus padres.

Michael: ¿Tú crees que esto pasó por mi culpa?
Amanda: ¿Qué cosa?
Michael: Lo de anoche... Y lo de Arn.
Michael: Siento que me culpas por no estar aquí anoche...
Amanda: ...
Michael: Ya tenemos más armas, somos más fuertes...
Amanda: También tenemos menos gente, y eso nos hace débiles.
Amanda: ¿Quieres que te diga que las cosas que hiciste estuvieron bien?
Amanda: Eso lo entiendo...
Amanda: No te culpo, por nada...
Michael: ¿Y qué opinas de los laboratorios?
Amanda: Michael...
Michael: Estamos al borde del abismo.
Michael: Necesitamos socorro y tenemos un enfermo que necesita ayuda médica.
Michael: Los demás me dan la razón, incluso tú, pero solo lo hacen porque no hay una mejor opción.
Amanda: Porque están aterrorizados...
Amanda: Solo debes ver sus caras, y la mía también...
Amanda: ¿Qué tan seguro estás tú de que siguen operando?
Michael: No estoy muy seguro, pero tengo una corazonada...
Amanda: Yo quería decirte...
Amanda: Respecto a Arn...
Michael: No, preferiría no hablar de él.
Michael: Ya habrá más tiempo...
Amanda: De acuerdo...

Un rato después, Michael y Franklin ingresan al Camper, encontrándose con un pálido Armando en la cama, bajo el cuidado de Karen. Los dos hombres se acercan al enfermo, mientras Karen los mira con una expresión de tristeza.

Michael: ¿Cómo está?
Karen: Su fiebre empeora cada vez más...
Franklin (A Armando): ¿Necesitas algo, hermano?
Armando: Eh... Agua...
Armando: Mucha agua...
Karen: Yo le traeré.
Franklin: Sí, iré contigo.

Karen y Franklin abandonan el Camper, en busca de agua para Armando. Michael, con una sonrisa forzada, se sienta en una pequeña banqueta junto a la cama donde Armando se encuentra, quedándose a cuidarlo.

Armando: ¿Me apartaron una tumba?
Michael: Nadie quiere eso.
Armando: No se trata de lo que tú quieras, tronco...
Armando: Constantemente escucho un sonido...
Armando: Y pienso que se trata de Dios, riéndose de mi...
Armando: Porque están retrasando lo inevitable.
Michael: Lo que queremos, Armando, es conseguirte algo de ayuda.
Armando: Lo único que tengo en esta vida, son mis amigos...
Armando: Y ellos están en el mismo barco que tú...
Armando: Cuidarás el barco, ¿verdad?
Michael: Cuidaré del barco, no te preocupes...

Un rato más tarde, reunidos frente a la fogata, el grupo espera pacientemente a que Michael, Franklin y Karen lleguen con ellos. Louise toma una siesta después de la fatídica noche, mientras que el resto ve llegar a Michael y los demás con él. Una vez que el grupo se encuentra completo, Michael decide hablarles a todos.

Michael: Lo he estado pensando, y creo que debemos ir a los Laboratorios.
Michael: No solo por decisión propia, sino también porque no hay ninguna otra opción viable...
Michael: Puedo estar equivocado, lo admito, quizá puede que no haya nada allí.
Michael: Mi familia y yo iremos allí, con o sin ustedes.
Michael: Esto es una democracia, y cada quien puede tomar sus decisiones sobre quedarse en el grupo o irse.
Michael: No pondré objeciones al respecto...
Michael: Pero esto es un grupo, y considero que estaremos mejor juntos.
Michael: Todo aquel que no quiera ir conmigo, que lo diga ahora.
Michael: Nos iremos a primera hora de la mañana.

La escena se desvanece en cuanto Michael termina sus palabras, saltando a la mañana siguiente. Nuevamente, reunidos junto al lugar de la fogata, Michael y Tyler se ponen frente al grupo. El Jackson menor les entrega unas cuantas radios de policía, dándole instrucciones de como usarlas.

Tyler: Bien, ya a todos les he dado una radio.
Tyler: Aquellos que la lleven, estaremos en el canal 40.
Tyler: Mantengámonos comunicados al mínimo, ¿está bien?
Tyler: Ahora, si tienen un problema y no tienen señal, toquen la bocina una vez. Eso hará que la caravana se detenga.
Tyler: ¿Alguna pregunta?
Craig: Eh... Yo...

Craig, algo nervioso, se adelanta unos cuantos pasos para hablarle frente a frente a Michael, diciéndole una cosa importante.

Craig: Yo no iré con ustedes.
Michael: ¿Por qué no?
Craig: Tengo familia en Liberty City.
Craig: Creo que sería mejor que los busque, necesito saber si aún están con vida...
Michael: Estarías yendo por tu cuenta, sin nadie que te cuide las espaldas.
Craig: Me arriesgaré.
Craig: Tú dijiste que es una democracia, y que estaría en mi derecho de hacer lo que quiera.
Tyler: ¿Estás seguro?
Craig: Sí, estoy seguro.
Michael: Bien.

Michael se agacha, poniéndose de cuclillas mientras revisa la bolsa de armas que tenía al lado suyo. Tras indagar en la bolsa, Michael saca una pistola con varios cargadores, entregándoselos a Craig.

Michael: Quisiera darte más, pero no tenemos mucho... Y somos bastantes.
Craig: No te preocupes, lo entiendo...
Craig: Mucha suerte.

Craig se da la mano con Michael, para después darse la vuelta y despedirse del grupo.

Craig: Gracias por haberme acogido.
Craig: Gracias por todo, gente...
Craig (Devolviendo su radio a Michael): Siento no habértelo dicho antes, pero lo estuve pensando toda la noche...
Michael: No pasa nada.
Michael: Ve y encuentra a tu familia.
Craig: Gracias.

Craig decide abandonar al grupo, subiéndose a su coche y marchando rumbo a Liberty City. Por otra parte, el grupo decide ponerse en marcha hacia los Laboratorios Humane. Michael y su familia se suben al Tailgater, Trevor y Ron se suben en el Bodhi, Franklin, Tony y Denise suben al Buffalo S, Luis y Joni suben al Zentorno, Lamar sube al Speedo, Lester, Louise, Armando, Henrique, Karen y Stacy suben al Camper y Tyler sube a la Bison, que lleva la motocicleta de George en la caja. Ya con todos los campistas en los vehículos correspondientes, el Camper parte primero, seguido por los demás vehículos en fila. Dentro de la casa rodante, Karen se encuentra atendiendo a un gravemente enfermo Armando, quien ya no soporta más la infección provocada por la mordida, por lo que, antes de ingresar abandonar la reserva natural, Karen le informa al resto de los tripulantes del Camper sobre la situación de Armando.

Karen: Chicos...
Karen: Armando está mal, no creo que pueda seguir aguantando...
Lester: ¿Estás segura?
Karen: Eso creo...
Henrique: Tienes que aguantar, Mando...
Armando: Lo siento, chicos...
Armando: No podré seguir así.
Armando: Detente, Rique...
Henrique: ...
Armando: Por favor, tronco...

Ante las súplicas de su amigo, Henrique, quien conducía el Camper, decide detenerse, provocando que la caravana se detenga. Todos en el Camper se bajan de este, haciendo que todos los demás del grupo bajen de sus respectivos vehículos. Michael se acerca a hablar con Lester.

Michael: ¿Él está...?
Lester: Sigue vivo.
Lester: Pero no por mucho.
Lester: No le queda tiempo, fijo yo...
Lester: Quiere que... Lo dejemos aquí.
Michael: ...

Pasando de Michael y Lester, Luis ingresa al Camper, parándose frente a la cama donde está tendido un increíblemente pálido y agotado Armando.

Luis: Hola, tronco...
Luis: ¿No puedes aguantar un poco más...?
Luis: No estamos tan lejos y...
Luis: Creemos que allí podrás curarte.
Armando: Por dios, no... Ya no puedo más.
Armando: O es aquí, o es en el camino.
Armando: Sin duda, lo último que quiero es morir aquí dentro.
Armando: Siento mis huesos muy débiles, y duele hasta moverme...
Armando: Parecen de cristal, y por cada movimiento... Este viaje va a matarme.
Armando: Yo ya no quiero esto...
Armando: Déjenme aquí.
Armando: Este es mi final, tronco.
Luis: No...
Luis: No puedo dejarte aquí.
Luis: No puedes estar diciéndolo enserio... Tronco, la fiebre...
Luis: Estoy seguro de lo que acabas de decir son delirios tuyos.
Armando: Son delirios de un hombre agonizante...
Armando: Tronco, sé lo que estoy diciendo.
Armando: Ahora parezco lúcido, pero dentro de cinco minutos, o menos, probablemente ya no lo esté.
Armando: Esto es lo que quiero, carajo...
Armando: Déjenme aquí, es mi decisión, Luigi...
Armando: Y no es tu culpa, ni la de Michael, ni la de Rique, ni la de Joni, ni de la reinona...

Posteriormente, pasados unos pocos minutos. Junto al Camper, Luis se reúne con el resto del grupo, contándoles sobre la decisión de Armando.

Luis: Y... Eso es lo que quiere.
Joni: ¿Pero está lúcido?
Luis: Parece estarlo, yo diría que sí.
Lester: Lo correcto hubiera sido que... Antes de apartarlo y discutir qué haríamos con él...
Lester: Le hubiésemos preguntado qué quería hacer.
Lester: Parece que ya tenemos una respuesta, muchachos.
Henrique: ¿Lo dejaremos aquí y nos iremos como si nada?
Henrique: No creo que podamos vivir con eso...
Joni: Ustedes no tomarán esa decisión, nadie lo hará.
Joni: Armando puede morir en cualquier momento, y supongo que es mejor que lo haga bajo sus propias condiciones...
Lamar: Ella tiene razón.
Lamar: Es su último deseo, deberíamos de cumplírselo.
Michael: ...

Pasados otros pocos minutos, Franklin y Luis llevan cargando a un agonizante Armando, sentándolo junto a un árbol para mantenerse apoyado en este. Encontrándose Armando en una cómoda posición, el resto del grupo se acerca para despedirse de él. Debido a la situación de su mejor amigo, Henrique no evita sentirse devastado, siendo el primero que se acerca lo suficiente al agonizante para hablarle.

Henrique: Oye, tronco... Sabes que no tiene que ser así...
Armando: No, está bien, Rique... La brisa se siente bastante bien.
Henrique: Está bien, tronco...

Henrique se aparta de Armando, dando unos pasos hacia atrás para volver con el resto del grupo, a los cuales Armando hecha una última sonrisa para despedirse.

Armando: Nunca he tenido el tiempo para confesarme...
Armando: Pero he reflexionado mucho desde que todo esto comenzó...
Armando: He hecho mal toda mi vida.
Armando: Pero puedo decirlo... "Qué vida, tronco".
Luis: Sí, has tenido una vida bastante agitada, Mando...
Luis: Ahora cierra los ojos, tronco... No te resistas.
Armando: Sí, eso haré, tronco...
Armando: Ahora, váyanse.
Armando: Tienen un lugar adonde ir.

El grupo finalmente decide subirse a los vehículos nuevamente, retomando su rumbo a los Laboratorios Humane, mientras que Armando, en su agonía, los ve partir. Luego de que los vehículos desaparezcan de su vista, Armando decide cerrar los ojos para, finalmente, morir en paz.

En los Laboratorios Humane, dentro de uno de los edificios, un hombre pelirrojo, de mediana estatura, ojos verdes y lentes rectangulares de diminuto tamaño, vestido con una camisa blanca, una bata blanca, pantalones negros y zapatos elegantes negros, se encuentra en plena videoconferencia con un hombre, cuya identidad es desconocida, pero su voz masculina se oye algo ronca.

Hombre pelirrojo: Pero, señor... Necesito más tiempo...
Voz desconocida: Lo siento, Doctor Wells, pero el tiempo se ha acabado.
Voz desconocida: Tiene solo hasta la madrugada para que se acabe el combustible que le hemos suministrado.
Voz desconocida: No nos ha dado soluciones, solo problemas...
Voz desconocida: Inmediatamente enviaremos un grupo por usted y las pruebas.
Voz desconocida: Tanto usted como yo sabemos que son vitales para nuestra causa.
Doctor Wells: No le daré las pruebas, señor...
Doctor Wells: Yo he estado buscando una cura, no intentando fabricar un arma para ustedes.
Doctor Wells: Si quieren las pruebas, tendrán que pasar por mi frío cadáver.
Voz desconocida: Que así sea, Doctor Wells...

La comunicación se interrumpe inmediatamente. El Doctor Wells, sentado en un escritorio, aparta la computadora portátil y lleva sus manos hacia su cabeza, sintiéndose acomplejado luego de la charla con el sujeto misterioso. No obstante, Wells nota como la electricidad sufre de baja tensión, debido al poco combustible que le queda a las instalaciones. Wells se levanta de su silla y da vueltas por toda la sala, hasta que, al revisar la cámara de seguridad de la entrada, encuentra a varias personas paradas frente a una de las puertas[1]. El científico no evita sentirse sorprendido de ver a otras personas con vida.

Doctor Wells: ¿Qué demonios...?

Referencias

  1. Las mismas por donde Michael De Santa, Dave Norton y Steve Haines escapan para llevar la toxina hacia la unidad de refrigeración.

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