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  • Introduction:


Eran las seis de la tarde, y el sol empezaba a esconderse tras los imponentes edificios de Algonquin. Mientras tanto, en un puerto, al este de la ciudad, se estaba llevando a cabo un intercambio...


- Vaya, vaya, qué puntualidad. ¿Qué tal todo Mark?

- No muy bien, Rocco. Me están jodiendo. Hace una semana me enteré de que estoy en búsqueda y captura por no sé qué delitos. Alguien debe haberse ido de la lengua. No sé, quizás deba dejar la ciudad pronto...

- Sí, en esta ciudad sólo puedes confiar en ti mismo, ¿eh?

- Ya, ya... Bueno, ¿tenéis la mercancía?

- Claro. Recién salida del horno. Llegó esta mañana desde Vice City. Los costes de envío han subido, por lo visto les costó bastante trabajo perder a la poli, pero bueno, lo consiguieron. Ya sabes, cien kilos de coca no pasan desapercibidos, ¡ja, ja!

- Al grano Rocco...

- Sí, si, está cargada dentro de esa furgoneta. ¿Habéis traído el dinero?

- Por supuesto, está todo en el maletín, lo acordado, cincuenta mil. Ya sabes que no tenemos muchas preocupaciones económicas que digamos. No podría decir lo mismo de Giovanni. ¿Verdad?

- No te confundas, Mark, es un mal bache, sólo eso. ¡Vinnie, ven, toma! ¡Mételo en el maletero!

- Bueno, ya nos veremos Rocco. Ah, se me olvidaba, saluda a Giovanni de mi parte.

- Así lo haré Mark, hasta otra..."Mamonazo"...


Tras el intercambio, ambos grupos abandonaron la zona.


- Vámonos Vinnie.

- ¿Qué tal ha ido?

- Bueno... Mark no ha cambiado, está claro que sigue siendo un gilipollas engreído. Para él es todo un honor pertenecer a los Messina. Ah, y va a abandonar Liberty City. Se ha enterado de que lo han delatado. Lo que no sabe todavía es que el topo es su hermano, menudo imbécil.

- Sí porque lo de Fredo lo sabe todo el mundo menos él. A lo mejor se ha vuelto loco y no quiere reconocer la realidad. ¡Ja, ja!

- Sí, lo que tú digas. Conduce tú ahora Vinnie, voy a llamar al jefe.

Después de veinte minutos conduciendo se toparon con un gran atasco de tráfico en medio de la ciudad.


- Joder, pero, ¿qué cojones pasa ahí delante? ¡Venga, moveos!

- Creo que hay unas obras.


Un obrero dirigía el tráfico más adelante. El hombre, de mediana edad, con perilla y cara de pocos amigos sacó un walkie-talkie.


- Packie, daos prisa, están aquí. Puedo retener esto poco más, se está formando un atasco de cojones, ¡venga!

- ...Vale Gordon, ya casi estamos.


Cuando el coche de los Ancelotti se paró justo delante del obrero, un Oracle dobló la esquina, frenando justo al lado de su vehículo. Del Oracle salieron dos hombres armados que apuntaron a Rocco y Vincenzo respectivamente.


- ¡Salid del puto coche! ¡Venga, rápido!

- Vale, está bien, tranquilo.

- Tumbaos boca abajo. Será mejor que no os mováis u os meto una bala entre ceja y ceja. ¿¡Dónde está el dinero!?

- ¿Qué dinero?

- ¡No juguéis conmigo! ¿¡Dónde coño está!?

- Está detrás en el...

- ¡Joder Vin cierra la boca!

- Michael, abre el maletero. Y vosotros dos, ¿estáis sordos o qué? ¡He dicho que no os mováis! ¿Está el dinero ahí Michael?

- Sí, está aquí.

- Vale. Mételo en el coche y vámonos echando leches. ¡Vamos Gordon!

- ¡Eh! ¿Acaso sabéis a quién le estáis robando?¿Lo sabéis?

- Corrígeme si me equivoco... ¿Giovanni Ancelotti? Ah, y cuando habléis con él decidle de parte de James Pegorino, que le den por culo. ¡Vámonos muchachos!

El "obrero" se quitó el casco y se metió en el coche junto con sus dos compañeros, arrancaron el coche y se perdieron de vista de los Ancelotti.



- ¡Joder! A la mierda cincuenta mil pavos. ¿Cómo coño sabían dónde íbamos a hacer el intercambio? ¡Putos irlandeses…!

- Cálmate, intento pensar… Llamaré al jefe.

- No Rocco, nos partirán las piernas, tenemos que escondernos. Por Dios…

- Sshhh calla… Soy Rocco, ha ocurrido algo…

- …. . ..

- …Debían saber dónde iba a tener lugar. Nos han seguido, y nos han robado el dinero, pero lo recuperaré, se lo juro.

- …. . .. ……… … ……… .

- Sí, trabajan para Pegorino…




- ¡Ja, ja, ja! ¡Sí! ¡Cincuenta mil pavos, menudo golpe!

- Sí, y piensa que ahora les vamos a tener más pegados al culo que nunca Packie.

- Ya pero ahora el señor Ancelotti debe estar subiéndose por las paredes.

- Y que lo digas.

- Por cierto Gordon, ¿te había dicho lo mucho que te favorecía el casco de obrero?

- “Ja, ja, ja”. Que te jodan Packie.

- Ja, ja. Llamaré a Gerry.

- ¡Eh, eh! Vamos al Steinway Beer Garden a celebrarlo.

- Sí, hoy toca beber. Packie, dile a Gerry que venga también.

- ¡Gerry, soy Packie! Tenemos la pasta de esos cabrones espaguetti…

- ….. . . .. .. . ..

- …Vale, nos vemos ahora.



Al cabo de un rato, llegaron a Dukes, aparcaron el coche y los tres entraron en el bar.



- ¡Ja, ja! ¡Gerry, hermano!

- Ey, Packie. ¿Qué hay chicos?

- Hola Gerry.

- Hola.

- ¿El dinero está en el coche?

- Sí, pero, ¿ya te vas? Venga, acabas de venir, quédate un rato tío.

- No, me voy a llevárselo a Jimmy. Mañana nos vemos, tenemos algo que hablar.

- Vale Gerry. Hasta luego.

- ¿Ya se va?

- Sí Gordon. Tenía algo que hacer con Pegorino. En fin. Propongo un brindis por…

- ¡Por nosotros!

- Sí Michael, por nosotros…¡¡Por los McReary!!

- ¡Por los McReary! Ja, ja…


* Piswaser before driving:




Piiii…piiii…piiii…piiii



- Mierda, ¿qué hora es?

- Packie, ha llamado Gerry hace media hora. Creo que quería verte. ¿Packie? ¡Patrick! ¡Despierta de una vez!

- Oh, ¡cierra la puta boca Katie, coño, ya voy!

- Patrick ese lenguaje jovencito, ¡te he oído!

- ¡Sí, mamá!



Al cabo de un rato, Packie salió de su casa y fue al piso de Gerry.



- Gerry, soy yo, abre.

- Te he llamado hace un rato. Pasa.

- Ya, es que, bueno, ayer estuvimos por ahí, luego por allá… Bueno, me duele la cabeza, y no me acuerdo muy bien, y lo de madrugar… Bueno, ¿qué querías?

- Verás. El otro día estuve hablando con Pegorino sobre nuestra situación y…

- ¿Qué situación?

- ¡Esta situación idiota! Somos el blanco de los Ancelotti, por no decir que se van haciendo cada vez más fuertes reclutando a esos tíos del este. ¡Joder! , ¿¡Y quién sabe dónde coño estará Derrick ahora!? Encima, no ayuda mucho tener a un poli como hermano…

- Gerry, las cosas no están tan mal… No nos podemos quejar del dinero que ganamos… Vale, sí, es verdad que alguna vez me he planteado mandar a la mierda todo esto y pirarme de este agujero, sí, pero también pienso que llevamos casi toda nuestra vida aquí, es nuestra segunda casa, por decirlo de alguna manera. Ayer mismo dimos un buen golpe a los Ancelotti, para que vean que los Mcreary podemos con todo, ja, ja. Joder Gerry, tú eres… Eres el “hombre de la casa”, el jefe, y, sin ti no hacemos nada…

- Ya… Bueno Packie. En fin, dejémonos de gilipolleces y vamos al grano. Tengo trabajo para vosotros. Hay un concesionario de coches en Algonquin, cerca de una tienda de Perseus. Hoy hacen la presentación de dos coches traídos desde Europa, uno es el Bullet, y otro es el F620, y un amigo nos pagaría muy bien si se los consiguiéramos. Habrá mucha policía en la zona, así que llama a Gordon y a Michael. Ah, se me olvidaba, cuando los tengáis, llámame. ¿Está todo claro?

- No te preocupes hermano, déjalo todo en mis manos.

- Eso es lo que realmente me preocupa…



Patrick salió del piso de Gerry y fue a recoger a sus colegas.



- Michael, soy Patrick, tenemos trabajo tío, ahora me paso por allí.



Diez minutos después, Packie recogió a Michael.



- Hola Packie.

- ¿Qué tal Michael?

- Yo bien, lo raro es que tú estés “vivo” después de las diez cervezas de anoche…

- Ja, ja, ya ves. ¡Soy jodidamente indestructible!

- Sí, claro, ja, ja… Oye, ¿y Gordon?

- Le he llamado antes, estaba en Dilon Street, en el garito ese de juego.

- Sí, se le echa el tiempo encima apostando. Yo no sé qué haría si viviera en Las Venturas.

- ¡Ja, ja, ja!



Hicieron otra parada en Dilon Street y Gordon se subió al coche.



- ¿Qué hay chicos?

- Ey Gordon. Algún día vas a apostar tu propia vida.

- Pues ahora que lo dices, a lo mejor antes me apuesto la tuya.

- Ya, claro, ja, ja. Mierda, ¿dónde la he puesto? Estoy seguro de haber traído… ¡Ah, aquí está!

- Joder Packie, ¿tienes que meterte eso ahora?

- Snfffff….snfffff…. Ahhh…. Joder es que sin mis polvos mágicos, no soy nadie… ¡Ahora sí que estoy preparado!

- Puto yonki irlandés…Bueno, y… ¿cuál es el plan para hoy?

- Hoy vamos a tener que conducir a todo gas, como en Fórmula 1.

- Vale, me apetece echar una carrera. Ah, he traído armas. Mirad. Tenemos pistolas, cargadores de sobra, alguna que otra bomba lapa, y…

- ¿Y…?

- Bueno, he pensado que si se pusieran las cosas feas con la poli, esta preciosa nos sacaría del apuro. Es una escopeta explosiva.

- ¡Guau!

- ¡Mola! con estilo ja, ja.

- Vale, preparaos, ya casi estamos. Tomad, poneos estos auriculares para comunicarnos desde los coches.

- Joder mirad, hay muchas cámaras de televisión. ¡Hoy salimos en las noticias! Ja, ja.



Aparcaron el coche en un callejón, se pusieron los pasamontañas y salieron del coche.



- Damas y caballeros, les presento el nuevo modelo F620. Pura máquina de velocidad, con tecnología alemana de la más última generación, capaz de recorrer…



Mientras, los chicos planeaban hasta el más mínimo detalle.



- Necesitamos distraer a todo el mundo así que, Gordon, mientras está este tío con la presentación, pon las bombas lapa en esos coches patrulla al otro lado de la calle. Michael y yo iremos por detrás, y cuando te dé la señal, detonas las bombas.

- Entendido.



Pasados unos minutos, Packie dio la señal a Gordon.



- ¡Gordon ahora!

- Pi…..pi….pi..pi…. ¡¡¡BOOOM!!!

- ¡Ahora a los coches, vamos, a los coches!



Packie se subió al F620 con Michael, y Gordon les siguió con el Bullet.



- Michael, tú conduce, yo me ocupo de la poli.

- Gordon, ¿me oyes? Corto y cambio.

- ¡Alto y claro! Corto.

- Tu coche es más rápido, así que tú ve delante, nosotros te seguiremos.

- Vale. Hacia dónde vamos.

- Conduce en dirección a Broker, voy a llamar a Gerry.

- ….Gerry, los tenemos. ¡Nos persigue la poli!

- ….Vale. Tenéis que dejarlos en un garaje en Dukes.

- ….Vale, vamos para allá.

- Gordon, hay un garaje en Dukes.

- Entendido. Corto.



Avanzaron hasta el Norte de Algonquin y tomaron el puente Borough este cruzando la isla de carga hasta llegar a la zona de peaje.



- ¡Mierda! ¡Packie, hay policías bloqueando el paso!

- Vale, decelera un poco para que te adelantemos. Tengo una idea.

- Michael acelera. Voy a hacer volar por los aires esos vehículos.

- Tú mandas.



Packie apuntó a los coches con la escopeta y disparó contra ellos creando una serie de explosiones.



- ¡Sí! ¡Arded cabrones!

- Buen disparo Packie.

- Ja, ja. Gordon, camino despejado.

- Ya lo he veo. Bien hecho. Creo que no ha quedado nadie en pie.



Después de esto, perdieron su nivel de búsqueda, y llegaron al lugar indicado por Gerry.



- Vale Michael gira a la derecha, es ahí.

- Hola. Vosotros debéis de ser los hombres de Gerry, ¿no?

- Los mismos. Estos coches necesitarán una capa de pintura y un par de arreglillos. Nos costó un huevo perder a esos maderos.

- ¿Un par de arreglillos? El chasis está destrozado, y algunas balas han alcanzado el motor. Os doy diez mil por cada coche.

- Eh, eh tío, para el carro. ¿Diez mil? ¿Te has dado un golpe con la llave inglesa o qué? Mira cabrón vete a estafar a otro, pero no juegues con nosotros, te lo advierto.

- Vale, veinte mil por vehículo, y no se hable más.

- Así me gusta.



Después de hacer el trato, Packie llamó a Gerry.



- Gerry, soy yo. Los coches están a salvo.

- ¿Cuánto os ha pagado?

- Veinte mil por coche. El muy cabrón pretendía darnos diez mil, pero le amenacé y acabó soltando más pasta.

- Vale. Estoy en el bar, pasaos un rato a tomar una birra.

- Eso está hecho. Ahora nos vemos.



Pasado un rato, Packie, Michael y Gordon llegaron al Steinway Beer Garden.



- Joder esto está abarrotado de gente.

- Y que lo digas. Vamos dentro, estarán viendo el partido.

- Es verdad, he apostado doscientos pavos por el Waterford united.

- ¡Gerry! Hola chicos.

- ¡Eh, Packie! Van uno a cero, gana el Homburg FC.

- Joder con los alemanes. ¿Has oído Gordon?

- Sí. Van a remontar, estoy seguro.



El bar estaba lleno de hooligans de origen irlandés, y había máxima expectación por el partido. Packie recibió una llamada.



- Gerry voy a salir un momento que me están llamando.

- No tardes, esto está emocionante.

- Vale, vale… ¿Diga?

- Joder, ¿se puede saber a qué coño jugáis?

- Vaya, pero si es mi hermano Francis, el super policía que mantiene esta ciudad en pie, ja, ja, ja. A ver, ¿qué hemos hecho ahora?

- ¿Te crees que me chupo el dedo? ¿Te crees que no sé que habéis robado hoy dos deportivos? Patrick, por favor, que ya no tienes doce años.

- Francis, ¿por qué no vas a meter tus narices de perro rastreador en otra parte?

- Resulta que soy policía, por si aún no te habías enterado, y dentro de poco, quizás me asciendan, pero vosotros me estáis complicando un poco las cosas. Una familia de delincuentes, qué vergüenza…

- No, tú sí que nos avergüenzas a nosotros. Hablas como si no hubieras roto nunca un plato, cuando en realidad eres el malo de la película. ¿O acaso tú tienes la conciencia tranquila?

- ¿El malo de la....? Venga hombre, no me vengas ahora con tus tonterías Patrick. Sólo te digo que a partir de ahora voy a estar muy pendiente de vosotros. Así que a la mínima... ya sabes.

- Sí, sí, vale tipo duro. asta otra.



Packie entró de nuevo en el bar y vio a todo el mundo formando un alboroto.



- ¿Qué pasa?

- ¡Ha ganado el Waterford! ¡Ha remontado con un dos a uno!

- De puta madre. ¡Gerry! Tío era Frankie, decía qu…

- ¡Me da igual! No quiero saber nada de él.

- Eso mismo he dicho yo.


* The Albanian puppets:




Unos días después, Packie recibió un e-mail de Gerry:

“Me he reunido con Jimmy. Parece preocuparle la iniciativa que están tomando los Ancelotti. Están “reclutando” albaneses de los bajos fondos de Liberty para hacerse más fuertes, y ya sabes que si joden a Jimmy, nos joden a nosotros y no estoy dispuesto a permitirlo, en ningún momento. Enseñadles de lo que somos capaces. Intenta convencer a nuestra gente para que se unan, y así seremos más fuertes. Quieren guerra, la van a tener. Gerry.”



“Así se habla hermano. Esos hijoputas van a saber lo que significa suplicar cuando nos echemos sobre ellos. Luego nos vemos. Packie.”



Después de contestar al mensaje, Packie llamó a Gordon.



- Gordon, soy Packie. ¿Has hablado con Gerry?

- Sí tío. Michael se va a traer a unos tipos que conoce, y yo ya hablé con algunos muchachos en el Steinway el otro día que también están de nuestro lado.

- Necesitaremos armas también. Si pudieras conseguir algo…

- Eso déjamelo a mí, ya sabes, tengo mis contactos.

- Gracias Gordon.



Sobre las dos y media de la tarde, Packie salió de casa, cogió el Oracle y condujo hasta el piso de Gordon, quien estaba reunido con sus amigos planeando el ataque.



- .... y se van a cagar en los pantalones cuando nos vean!

- ¡Así se habla!

- Ah, hola Packie. Mira, estos son los refuerzos de los que te hablé

- Bien, bien.

- Cuando llegue Michael con sus hombres nos vamos a por ellos. ¿Qué te parece?

- Me parece que vamos a necesitar una escoba gigante para barrer toda esa escoria del este.


Pasada una hora, todos bajaron a la calle al encuentro de Michael que les esperaba con más gente.



- Joder, ¡llueve a cántaros! ¡Mickey! Mi hombre de confianza.

- Packie, Gordon. Os presento a unos amigos. Les pedí que nos echasen una mano.

- Perfecto. Gracias a todos. Bueno, antes que nada, ¿alguien sabe qué zonas suelen frecuentar? Ya sabéis, negocios, bares, edificios, lo que sea.

- Hay una empresa de taxis en Cisco st. Creo que el…

- No tío pero no es de albaneses, es de serbios o algo así. Hay una facción de albaneses en la bahía chica que se dedica a la trata de blancas. Según he oído, hay un edificio que utilizan como zulo de las mujeres con las que trabajan.

- Vaya, ¿estás seguro?

- Claro. Vayamos a comprobarlo para salir de dudas.

- Vale, pues no se hable más.



Se subieron al Oracle de Packie, otros fueron en la furgoneta de Gordon, y el resto con Michael en un contender. Al cabo de un rato, llegaron al edificio en cuestión.



- Ya estamos. A ver. Gordon, tú y tus hombres rodead el edificio. En ese callejón deben tener un garaje. Poned estas bombas lapa a sus coches por si tratan de escapar.

- Vale. Ah, Packie, toma esta pistola con silenciador para no llamar mucho la atención.

- Michael, tú vendrás conmigo adentro. Que se quede alguno de vosotros fuera vigilando por si alguien sospecha o llama a la poli. Recordad, lo importante es el factor sorpresa. Si sale mal, o pasa lo que sea, todos echando leches a los coches, ¿queda claro?

- Claro como el agua.

- Vamos a darles caña.

- ¡Sí!

- ¡Vamos!



Todos y cada uno de los integrantes de la banda se dispersaron e hicieron su trabajo. Packie, Michael y Larry (un conocido, amigo de Michael), entraron en el edificio, agachados, y se escondieron bajo el hueco de la escalera, mientras observaban la conversación que mantenían unos albaneses.



- …y el tío me pidió que le prestara dos mil dólares, se los dejé con un plazo de dos semanas, pero el muy bastardo no los tenía. Le di una paliza que no creo que se le olvide.

- ¡Ja, ja, ja!



Entonces, Packie salió de su escondite, sorprendiendo a los hombres.



- ¿Interrumpo algo?

- Pero, ¿quién demonios eres tú? ¡Lárgate de una puta vez antes de que te parta la cara!

- Ah, ¿sí? Venga, ven a por mí.

- Bamir, este tío nos está provocando…

- Sí, Cunit, parece que tiene ganas de que le metan.

- ¡Ahora muchachos!



Michael y Larry salieron, y les dispararon con las pistolas con silenciador.



- Bien hecho. Vamos, seguidme.

- Packie, el edificio tiene cuatro pisos y la azotea.

- Vale. Iremos puerta por puerta. Estad atentos, cuando veáis algo raro no dudéis.

- Oído cocina.

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