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The City by the Bay es una historia creada por el usuario GalileoDaVinci para la GTE el 9 de diciembre de 2016. Pertenece al Universo 3D y a la saga San Andreas 90's.

Primera Parte

"Rifas y armas"

1990, San Fierro. Un Tampa estacionó en el Garaje de Doherty. En esa época, el garaje era el edificio principal de un grupo de traficantes de armas. Eran las doce del mediodía. Del Tampa bajó un robusto hombre, que mediaba los 35 años. Entró a la oficina del garaje. Ahí, un hombre de aproximadamente 40 años fumaba un cigarrillo y miraba televisión, con los pies apoyados sobre un mueble sucio de aceite de autos. El primero dijo:

¿?: Oye, Dave. Iré a buscar a Olivia al hospital, la llevo a casa y vamos con los Vagos, ¿eh?

Dave Rudd apagó el televisor, le dió una larga pitada a su cigarro Redwood y miró al otro.

DAVE: Me parece bien, Scott. Te esperaré aquí con las armas y los muchachos.

SCOTT: Nos vemos luego.

Scott Hamill salió y volvió a subir a su auto. Entonces se dirigió al Centro Médico de San Fierro. Estacionó enfrente del gran edifico. Desde ahí, vió salir a su novia afroamericana, Olivia. Iba charlando animadamente con otra enfermera. Se pararon ambas delante de la puerta, se saludaron con un beso en la mejilla y Olivia salió del hospital, mientras la otra enfermera volvía a los pasillos. Olivia cruzó la calle y se subió al Tampa.

OLIVIA: Hola, Scottie.

SCOTT: ¿Cómo estás, mi amor?

OLIVIA: Bien. Un poco agobiada.

SCOTT: ¿Quieres ir a casa?

OLIVIA: Por favor.

Scott condujo hasta Paradiso. Estacionó frente a la casa de Olivia, un bonito hogar, cuidado y prolijo.

OLIVIA: ¿Te quedas?

SCOTT: Tengo que hacer una cosa con Dave. Te juro que si regreso temprano, vengo aquí.

OLIVIA: Amor...

SCOTT: Olivia, no empieces otra vez...

OLIVIA: Búscate un trabajo. Eso de las armas... te puede matar...

SCOTT: No son negocios turbios, linda. Sólo venta y compra.

Olivia bajó del auto y entró a su casa. Scott se quedó mirando unos instantes la casa, y luego volvió a garaje. Esta vez, había dos autos estacionados afuera: un Sabre y un Clover. Entró al garaje. Ahí estaban todos los miembros del grupo, incluido Dave, sentados en sillas de metal. En total eran 6, contando a Scott. Un auto desarmado estaba esperando ser arreglado en una esquina. Usaban como tapadera la mecánica de autos.

SCOTT: Oh, miren quién llegó. ¿Cómo estás, Jack? Hey, Walter. Paul. Nick.

Jack Bonham. Walter Evans. Paul Moore. Nick Simmons. Además, en el taller trabajaban dos hombres, llamados Jethro y Dwaine, que eran verdaderos mecánicos. Scott tomó una silla de metal y se unió a la ronda.

DAVE: Estábamos hablando sobre el trato. Va a ser en Bayside Marina. Los Vagos nos esperarán ahí. Nos entregarán el dinero y nosotros les daremos las armas. Simple. No puede haber problemas.

En ese momento aparecieron Jethro y Dwaine, vestidos con sus overoles sucios.

JACK: Mis mecánicos preferidos: Jethro y Dwaine. ¿Cómo están amigos?

JETHRO: Bien, amigo. Hola a todos.

DWAINE: Hey, bros.

DAVE: ¿Están drogados?

JETHRO: Claro que no. Tal vez estemos mareados por la hierba que estaba fumando el maldito hippie. Pero no. No tocamos nada, Davie.

DAVE: A trabajar entonces.

Jethro y Dwaine comenzaron a reparar el auto que estaba en la esquina.

SCOTT: ¿Vamos de una vez?

JACK: Vamos, muchachos.

Los seis salieron del garaje y se subieron a sus respectivos vehículos: Scott a su Tampa. Jack a su Sabre. Walter a su Clover. Paul a su Stallion. Nick a su Voodoo y Dave a su Freeway. Fueron todo el viaje en caravana, uno detrás del otro. Cruzaron el Gant Bridge y llegaron a Bayside. Desde la entrada pudieron distinguir al grupo de Vagos, sentado en los banquillos del puerto. Scott y su grupo estacionaron enfrente y bajaron. Del maletero de Scott sacaron dos bolsos, con las armas dentro. Uno de los Vagos se paró, tomó un bolso y se acercó a Scott.

SCOTT: ¿Y qué pasó con Freddy? Debería venir él.

¿?: Él... lo arrestaron en Los Santos.

SCOTT: ¿Quién eres tú?

¿?: Me llamo Big Poppa.

SCOTT: ¿Puedo confiar en ti?

BIG POPPA: Claro, vato.

SCOTT: Muy bien... toma.

Justo cuando Scott se agachó para tomar el bolso, una bala pasó a centímetros de su cabeza. Los Vagos y los traficantes de armas se dispersaron por el muelle. Algunos se cubrieron detrás de árboles, otros detrás de autos y otros detrás de casas. Todos sacaron a relucir sus pistolas 9mm. Entonces llegaron al lugar tres Burrito, de las cuales bajaron unos diez o doce miembros de los Rifas, armados con Tec9. Todos los Rifas llevaban anteojos oscuros. Los disparos empezaron a interrumpir la tranquilidad de Bayside. La gente se metió en sus casas espantada. Del grupo de Scott no cayó nadie, pero si perecieron dos Vagos. En el lado de los Rifas tampoco había caídos. Los dos bolsos habían quedado en el medio de la balacera. Una Burrito aceleró con las puertas traseras abiertas y se acercó a los bolsos. Un pandillero los tomó rápidamente, cerró las puertas y la camioneta desapareció de ahí. Las otras dos camionetas restantes, en unos segundos, siguieron a la primera y escaparon del pueblo, en dirección a San Fierro.

BIG POPPA: ¡Vamos, no se pueden escapar con lo nuestro!

SCOTT: Mierda. No, es inútil. Irán a su territorio y nos matarán a todos. Conseguiremos más armas.

DAVE: De eso nada. Lo iré a buscar yo mismo. Si me quieren seguir, bien. Yo me voy.

Dave se subió a su Freeway y se fue furiosa y rápidamente. Los Vagos lo siguieron en sus Tornado.

SCOTT: Diablos.

JACK: No podemos dejar solo a Dave. Vamos.

Todo el grupo se subió a sus vehículos y cruzó nuevamente el Gant Bridge. Fueron hasta García, la residencia principal de los Rifas. Encontraron a Dave y los Vagos disparando de los Rifas en medio de la calle. Antes de que Scott pudiera intervenir, llegó el SFPD.

BIG POPPA: ¡Mierda! ¡Yo me voy! ¡Al diablo las armas!

Big Poppa desapareció en segundos. La policía abrió fuego al instante.

DAVE: Diablos.

Dave intentó subirse a su Freeway, pero un disparo le dio en la pierna, cerca del fémur.

SCOTT: ¡Dave! ¡Cúbreme, Jack!

Jack sacó su pistola y comenzó a disparar a la policía. Scott largó a correr a su máxima velocidad. Tomó a Dave de su chaleco de cuero y lo arrastró al Tampa.

DAVE: ¡No! ¡Mi moto!

SCOTT: Déjala.

DAVE: Ni en sueños.

A pesar de las objeciones de Dave sobre su moto, Scott arrancó hacia el garaje. El grupo lo siguió. La policía y los Rifas se seguían disparando entre sí. Una vez dentro del refugio, Nick sacó todas las herramientas que había sobre una mesa y Scott tendió a Dave sobre ella. Luego, tomó el teléfono que estaba sobre la pared y marcó un número.

SCOTT: Olivia, ¿puedes venir al garaje, por favor? Es urgente. Y trae pinzas o algo para extraer una bala.

Olivia llegó en menos de cinco minutos, con un par de tijeras, gasas, alcohol etílico y una pinza. Se colocó guantes de látex y comenzó a trabajar rápidamente con Dave. Scott miraba atentamente a su lado. Dave lanzaba gemidos cada tanto. Cada vez que Olivia perforaba más en el músculo, un chorro de sangre saltaba y ensuciaba la mesa y la ropa de enfermera de la chica.

OLIVIA: Y dices que este trabajo no es peligroso...

SCOTT: Es sólo un disparo en la pierna, Olivia.

OLIVIA: Si está con el disparo más de media hora, hay que cortar la pierna.

SCOTT: Pero gracias a Dios estás tú.

OLIVIA: ¿Y si esto le daba en la cabeza? Fue suerte.

Scott se alejó, dejando a Olivia trabajar. Walter se acercó con una botella de cerveza recién abierta.

WALTER: Toma, amigo. Es buena para estos casos.

DAVE: Ya lo creo. ¡Oh!

Walter observó un rato, bebiendo una cerveza también. Scott fue con Jack, quien estaba tomando algunas herramientas de un mueble.

SCOTT: ¿Vas a reparar el Uranus?

JACK: Sí, es para un amigo, que llegó hace poco. Quiere competir en carreras. Jethro y Dwaine me ayudan un poco.

Jack levantó el capó y levantó unas piezas. Luego comenzó a trabajar. Scott lo observó.

SCOTT: Yo creía que los Rifas sólo trabajaban con esa porquería... la cocaína.

JACK: Yo también. ¿Qué diablos fue eso?

SCOTT: No lo sé. Tal vez ahora quieran involucrarse con las armas también.

JACK: Seguramente. Han estado viendo que la coca no se vende...

SCOTT: ¡La coca sí se vende! Diablos, genera ganancias enormes. Además, es la única banda que trafica drogas aquí en SF.

JACK: Los vietnamitas también lo hacen.

SCOTT: Esos pobres diablos.

En ese momento, Olivia se acercó a Scott.

OLIVIA: Scott, terminé con Dave. Tendrá que estar sin sentarse aproximadamente dos horas. Y deberá usar una silla de ruedas en la semana siguiente. Menos, quizás, si no siente dolor.

SCOTT: Gracias, hermosa.

OLIVIA: Adiós.

SCOTT: ¿Te llevo a casa?

OLIVIA: Tomaré un taxi.

Olivia salió del garaje y se subió a un taxi luego de esperar unos minutos.

JACK: Diablos, Scottie. Que te hable así no es buena señal.

SCOTT: Ni me lo digas.

Dave yacía boca abajo sobre la mesa, con los pantalones bajos y con una gasa en el trasero.

DAVE: ¡Scott, quiero recuperar mi moto! ¡No aceptaré otra!

SCOTT: ¡Olvídala, Dave!

DAVE: Ni lo sueñes. Me la devolverás o yo quemaré ese Tampa que tienes.

SCOTT: Así cambian las cosas. Diablos. Oigan, Paul y Nick.

NICK: Hey.

SCOTT: Vayan a buscar la Freeway al aparcamiento de la comisaría. ¡Qué no los vea la policía, idiotas!

NICK: Diablos, Scottie. Claro que no nos verá. Somos expertos en espionaje.

Nick y Paul salieron del garaje.

NICK: ¿En mi auto o en el tuyo?

PAUL: Tomemos un taxi. Así no ven las patentes.

NICK: Me parece bien.

Mientras tanto, en Chinatown, dos miembros de los Blood Feathers entraron a un callejón. Caminaron hasta el fondo del mismo. Luego, tocaron el timbre de un gran y poco atractivo edificio. Un mafioso de la Triada les abrió.

¿?: Pasen.

Los dos que tocaron la puerta entraron. Dentro había varios hombres vestidos con pañuelos aguamarina, cómo los Rifas. Uno de los que entró se asustó.

¿?: ¡¿Qué hacen aquí ellos?!

Pero entonces, los supuestos Rifas se quitaron sus anteojos y sus pañuelos y no eran más que miembros de las Triadas.

¿?: Oh, diablos. ¿Qué es todo esto?

El jefe de la Triada, un hombre chino de poco menos de sesenta años, entró a la habitación. Se llamaba Hao Zhang.

HAO: ¿No entiendes, Xing?

XING: Me temo que no, señor Zhang.

HAO: Interrumpimos un trato entre los traficantes de Hamill y los Vagos de Los Santos. Disfrazados como Rifas. Los traficantes atacarán a los Rifas, se desatará una guerra y, cuando queden diezmados, aprovecharemos nuestra oportunidad y dominaremos San Fierro.

XING: Excelente plan, señor Zhang.

HAO: Sí.

"Freeway"

Nick y Paul llegaron a la comisaría. El taxi los dejó enfrente.

PAUL: El estacionamieto está ahí. Y mira, creo que esa es la Freeway de Dave.

NICK: Sí. Esa es la matrícula.

Cruzaron la calle y se pararon al lado de la entrada al estacionamiento. Ahí había dos policías vigilando.

PAUL: Alguien deberá distraer a esos dos policías de ahí.

NICK: Yo me encargo.

Nick fue hasta los dos agentes de seguridad.

NICK: Oigan, oficiales. Creo que hay un camello en esa esquina. Debe ser japonés, o chino. Deténgalo. Le vende drogas a niños. Hace mucho daño. Miren, creo que es ese.

Nick señaló hacia la esquina de la manzana de enfrente. En un banquillo de ahí, un hombre asiático, que debía mediar los 30 años, estaba sentado bebiendo un vaso plástico de Sprunk.

NICK: Ahí tan tranquilo. No lo puedo creer.

POLICÍA: Muy bien. Será detenido. Vamos, Manson. Gracias por el dato, joven.

Ambos oficiales fueron hacia el hombre asiático. Nick miró a Paul, quién esperaba a unos metros de allí. Nick le guiñó un ojo. Paul asintió con la cabeza y se trepó al alambre. Lo superó hábilmente y tomó la Freeway. La aceleró y se acercó a la puerta. Nick la abrió, se subió a la Freeway y escaparon de ahí. Mientras tanto, los policías esposaban al hombre asiático, que intentaba fallidamente hablar en inglés. Mostraba sus documentos y vaciaba sus bolsillos, pero los policías lo metieron en la comisaría. En el camino hacia el garaje, trataron de evitar los autos de policía.

NICK: Oye, Paul. ¿Has oído algo del dinero que genera la coca?

PAUL: Sí. He oído. ¿Por?

NICK: ¿Qué te parecería si le proponemos la idea a Scott?

PAUL: ¿Y tú has oído el por qué Scott no quiere traficar con la coca?

NICK: No.

PAUL: Hace dos o tres años. Su hermano mayor era adicto, y murió por esa escoria.

NICK: ¿Y le tiene... resentimiento?

PAUL: Ajá.

NICK: Lo entiendo. Mi padre era adicto al acohol. Nos golpeaba a mi madre y a mí. Un día escapé y no volví a saber de ellos. Tampoco amaba a mi madre. Era un maldita... ella veía cómo me golpeaba y reía, y luego mi padre la golpeaba a ella. Lo siento, me fui por las ramas.

PAUL: Está bien, amigo. Tienes razón con la coca. Tal vez, si lo convencieramos. Pero no lo creo.

NICK: Tal vez si él no lo supiera...

PAUL: No lo sé...

Llegaron hasta el taller. Entraron la moto y Dave estalló de júbilo.

DAVE: ¡Sí! ¡Gracias, amigos!

Dave seguía sobre la mesa.

PAUL: No es nada, amigo. Toma las llaves.

SCOTT: Oigan, niñas. Debemos planear la venganza contra los Rifas.

JACK: ¿Lo haremos con los Vagos?

SCOTT: No lo creo. Que ellos hagan lo que quieran.

DAVE: Comparto. Nosotros lo vamos a hacer a nuestra manera.

NICK: Esos malditos mexicanos tienen un laboratorio de drogas en Doherty.

DAVE: ¿Cómo sabes eso, Nick?

NICK: Eh... contactos.

DAVE: Ajá.

SCOTT: Podríamos destruirlo.

DAVE: ¿Cuando lo haremos?

SCOTT: Mañana, Dave. Ajá, no estarás tú.

DAVE: Oh, hijos de puta. ¿No pueden esperar unas semanas más?

SCOTT: No lo creo. Lo siento, pero debemos hacerlo en estos días. Consecuencias directas.

DAVE: Está bien. Malditos Rifas.

SCOTT: Walter, encárgate de los explosivos. Habla con tus amiguitos.

WALTER: Bien. Supongo que lo haremos por la noche, ¿no?

SCOTT: Sí. De madrugada. Bueno, amigos, me voy. Le debo una comida a Olivia por lo de hoy.

DAVE: ¡Y no una en Misty's!

JACK: ¡Eso, tacaño! ¡Llévala al mejor lugar de SF!

SCOTT: ¡La llevaré a dónde yo quiera!

Todos rieron. Scott se subió a su Tampa y fue hasta la casa de su novia, en Paradiso. Tocó bocina. La noche caía sobre la ciudad. Nadie salió de la casa de Olivia. Scott sonó el claxon otra vez. Nuevamente, nadie salió. Scott, intrigado, bajó del auto y tocó el timbre de la casa. Las ventanas estaban bajas. Sospechó que algo pasaba; Olivia debería estar en casa a esa hora. Empujó la puerta, pero estaba cerrada. Entonces, debió pasar al plan B. Tomó fuerza y pateó la puerta. La puerta cedió; las dos bisagras más altas cedieron, la de abajo no. Era suficiente para entrar. Scott accedió y vió que la casa había sido puesta patas arriba. Los muebles estaban arrojados, los cuadros y otros adornos desparramados por el suelo.

SCOTT: Diablos.

Scott sacó su pistola del jeans y la amartilló. Recorrió lentamente la casa. Todas las habitaciones estaban revueltas. Subió lentamente las escaleras. Entonces escuchó un ruido del primer piso.

¿?: No están aquí, Andre.

ANDRE: Diablos, los Ballas me matarán si no les consigo las armas para mañana.

Scott se asomó discretamente por la barandilla de la escalera. Observó que dos hombres revolvían entre las ropas de Olivia, debajo de su cama y en otros lugares. Debían estar buscando armas. Scott estaba por salir de su escondite y matar a los dos hombres, cuando escuchó:

OLIVIA: ¡Ah!

El grito provino desde la puerta. Al parecer, Olivia recién llegaba, y había descubierto el desorden. Uno de los ladrones dejó de rebuscar.

¿?: Voy a ver que pasa.

Ambos ladrones empuñaron unas 9mm. Cuando el primer ladrón se asomó por la escalera, Scott lo abatió con dos tiros.

ANDRE: ¡Mierda!

Andre lo vio y saltó por una ventana. Cayó en un balcón de la casa de atrás. Luego, saltó hacia una terraza y bajó al suelo. De ahí, subió a un Banshee y desapareció. Scott miró todo eso por la ventana.

OLIVIA: ¿Scott?

SCOTT: Aquí estoy, mi amor. No hay peligro.

Olivia subió las escaleras. Al ver al muerto, lanzó un grito. Pero Scott la abrazó rápidamente.

SCOTT: Yo limpiaré, nena.

OLIVIA: ¿Qué es esto?

SCOTT: Saben que eres mi novia. Piensan que guardo armas aquí.

Olivia se salió del abrazo y se alejó un metro de Scott, con los brazos cruzados.

OLIVIA: Ahora no sólo estás en peligro tú. Ahora yo también. ¡¿Qué era de mí si no hubiera ido al mercado?! ¡Me habrían pegado un tiro!

SCOTT: Ven a vivir conmigo. Ya te lo he dicho.

OLIVIA: Eso no cambia en nada.

SCOTT: Claro que sí. Vivo cerca de los muchachos. Si yo no estoy, ellos te pueden defender.

OLIVIA: No me importa eso. Yo quiero vivir tranquila. Yo quiero salir y no mirar sobre mi espalda para ver si alguien me persigue.

SCOTT: ¡Por favor! ¡Vivimos en San Fierro! ¡Seas o no mi novia, siempre hay probabilidades de que una pandilla de desgraciados quiera robarte o matarte! ¡A todos les pasa!

OLIVIA: Puedo jurar que nunca me pasó. Hasta hoy, que supe que corro peligro de muerte todos los días.

SCOTT: Yo me largo. No soportaré una queja más. Te iba a llevar a cenar. No creo que lo haga.

Scott bajó las escaleras. Antes de marcharse, miró a Olivia, que lo observaba desde el piso superior. Estaba por decir algo, pero prefirió no hacerlo. Luego salió y arrancó su Tampa rugiente. Fue hasta el bar Misty´s, dónde se emborrachó. Salió del bar de madrugada. Dudó si subirse a su auto; no iba a conducir más de unos metros en ese estado sin estrellarse contra algo. Además, cuando intentó buscar las llaves en su bolsillo, no las encontró.

SCOTT: Maldito camarero.

Volvió a entrar al bar. Se subió a una mesa.

SCOTT: ¿Quién diablos tiene mis llaves? ¡¿Eh?!

Un grupo de 3 pandilleros Rifas se acercaron.

¿?: Oye, amigo. Bájate de ahí. Estás alterando la calma.

SCOTT: Devuélme mis llaves. mexicano sucio.

¿?: Con eso te has pasado, cabrón.

Entre los tres mexicanos lo bajaron de la mesa y lo llevaron afuera. Mientras dos lo sostenían, uno fue hasta el maletero de su Blade, y de ahí tomó un bate.

SCOTT: ¡Suéltenme, hijos de puta!

Lo arrastraron hasta un callejón. Ahí, le dieron una brutal paliza. Scott en su estado, no se pudo defender. Cuándo salió el sol, estaba arrojado, inconsciente, en el callejón. Alrededor había grandes salpicadas de sangre. Tenía un ojo negro y varios hematomas en todo el cuerpo. Además, los Rifas le habían robado lo que llevaba, que eran unos pocos dólares y una 9mm. Por la mañana, pasó muchísima gente sin ni siquiera mirar a Scott. Un vagabundo, que iba revisando cada contenedor de basura que encontraba, vió a Scott. Se acercó a él. Lo tocó un par de veces, para ver si vivía. Scott se movió. Abrio uno solo de sus ojos. Escupió sangre y se incorporó sobre su codo.

SCOTT: ¿Qué diablos quieres?

¿?: Oye, amigo, tranquilo. Sólo me fijaba si estabas vivo. Una mala noche, ¿eh?

SCOTT: Y que lo digas.

Scott se sentó. El vagabundo también lo hizo, al lado de Hamill.

¿?: Harry Ackles. Un gusto...

SCOTT: Scott. Scott Hamill. Encantado.

HARRY: ¿Quieres un poco de whisky? Para desayunar.

SCOTT: Bueno. Gracias.

Los dos bebieron por un rato de la botella de mala muerte, que estaba por debajo de la mitad antes de empezar a tomar.

SCOTT: Harry, ¿eres feliz así?

HARRY: ¿Viviendo así?

SCOTT: Ajá.

HARRY: Claro que lo soy. No tengo ataduras. Nadie a quien obedecer. No lo debo nada a nadie. Soy libre. Libre del sistema. Yo le llamo "camino libre".

SCOTT: No está nada mal.

Ambos acabaron la botella y Scott se fue hacia su casa.

"Un muerto en la bahía"

¿?: Estamos en vivo y en directo con San News, en Esplanade East, dónde se ha encontrado un cadáver flotando en los muelles. La policía lo ha identificado como Albert J. Pieters. Pieters era conocido por ser el abogado que solía defender a los miembros de las Triadas asiáticas. Las fuerzas de seguridad sospechan que ha sido una venganza, ya que un miembro de dicha mafia ha sido encarcelado recientemente. Informa Dianne Hamill.

Dianne Hamill, periodista de San News y hermana mayor de Scott Hamill, bajó el micrófono y se lo dió a un asistente que estaba en la camioneta del programa. Luego, Dianne tomó su teléfono celular y marcó un número.

DIANNE: Hola, Scott. ¿Puedes buscar a Marlene? Estará en una excursión escolar por el club de golf.

SCOTT: Claro, Dianne. ¿Ahora?

DIANNE: En una hora. Yo debo estar presentando unas noticias.

SCOTT: Está bien. La buscaré. Adiós, hermana.

DIANNE: Adiós.

Marlene era la hija de 15 años de Dianne. Su padre vivía en Los Santos, y no solía vistar a ninguna de las dos. Scott es ese momento estaba de vuelta reunido con sus amigos en el garaje, que no sabían dónde había estado la noche anterior. Dave estaba en silla de ruedas.

DAVE: ¿Así que, además de romper un trato nuestro, los Rifas también te golpearon?

JACK: Hijos de puta. Hoy mismo los mato a todos.

SCOTT: ¿Hoy los atacaremos?

DAVE: Ajá. Por la noche. Bueno, ustedes los atacarán.

SCOTT: ¿Qué armamento tenemos?

JACK: Pistolas, MP5's y AK's.

SCOTT: Walter, ¿conseguiste los boom-boom?

WALTER: Claro. Están junto a la estufa... mentira, hermano. Están seguros en mi camioneta.

SCOTT: Bien. Creo que estamos listos.

PAUL: Una cosa, Scott.

SCOTT: ¿Sí?

PAUL: ¿Haremos el trato con los Vagos de nuevo?

SCOTT: Sí, ¿por qué no?

PAUL: No nos alcanza el dinero. Bueno, si nos alcanza, pero quedaríamos en una casi quiebra. No nos alcanzaría para reparar autos, y las autoridades dirían: "¿cómo diablos viven sin hacer dinero?" y seríamos arrestados.

SCOTT: Bien pensado, Paul. ¿Entonces no podremos comprarle más armas a Cassidy?

PAUL: Veré si encuentro a un proveedor más barato.

NICK: Yo conocí a algunos cuando viví en LC. Bah, a uno. Los Southside Hoods. Son una banda muy pequeña, quizás necesitan dinero. Si les ofrecemos un precio más bajo que el de Cassidy, tal vez acepten.

DAVE: Tengo bastante tiempo libre estos días. Los contactaré y hablaré con ellos.

SCOTT: Gracias, Dave. ¿Nadie tiene otro tema para hablar?

Todos negaron con la cabeza.

SCOTT: Bien. Vayan, beban algo. Hoy, antes de la medianoche, todos aquí, para el ataque. No lo olviden.

JACK: No, Scott. Tú ocúpate de revertir las cosas con Olivia.

SCOTT: Sí, debería llamarla. ¡Mierda, casi olvido de buscar a mi sobrina!

DAVE: No mereces ser tío.

SCOTT: Cierra la boca.

Minutos después. Scott estaba en su Tampa, estacionado fuera del club de golf. Vió salir a la fila del colegio. Pudo distinguir a su sobrina desde lejos. Se bajó de su vehículo y le hizo una seña con la mano. Marlene lo vió y fue con él, no sin antes despedirse de sus amigas.

MARLENE: Hola, tío.

SCOTT: Hola, linda. Sube. Debo cuidarte. Tu madre debía cubrir unas noticias más hoy.

MARLENE: ¿Vamos a tu casa?

SCOTT: Sí.

Scott arrancó el auto rugiente y fue hasta su departamento. Una vez dentro, Scott encedió el televisor.

SCOTT: Oye, ¿quieres unas hamburguesas?

MARLENE: Me gustaría, sí.

SCOTT: Bien. ¿Puedes esperar mientras las voy a comprar?

MARLENE: Claro, tío.

SCOTT: ¿Con Sprunk, no?

MARLENE: Ya me conoces.

SCOTT: Claro que sí.

Scott abrió la puerta para irse, pero Marlene lo detuvo.

MARLENE: Tío, ¿dónde estaban esas viejas revistas tuyas?

SCOTT: En mi armario. Ya vuelvo.

Scott salió y se dirigió al Burger Shot más cercano, el de García. Compró lo requerido, lo puso en el asiento de copiloto del Tampa y volvió a su casa. Abrió la puerta con la bandeja en una mano. Se asustó al ver que Marlene le apuntaba con una Desert Eagle.

SCOTT: ¡Woh!

Marlene rió.

SCOTT: Deja eso, linda. Déjalo dónde estaba.

MARLENE: ¿Tienes más armas, tío?

SCOTT: No. Deja eso ahí.

Marlene obedeció y apoyó el arma dónde la había encontrado, detrás de las revistas. A la izquierda del mismo armario, había una campera de cuero. Detrás de ella, se encontraban una escopeta, dos 9mm, dos rifles, y un rifle de francotirador, además de un bate. Tío y sobrina comieron las hamburguesas mientras charlaban y miraban tele. Tiempo después llegó Dianne.

MARLENE: Hola, ma.

DIANNE: Hola, querida. ¿Cómo estás, Scott?

SCOTT: Bien, Dianne. ¿Tú?

DIANNE: Cansada.

MARLENE: ¿Vamos a casa?

DIANNE: Sí, ahora. Espera en el auto, si quieres. Debo hablar con Scott.

MARLENE: Claro.

Marlene salió de la casa y se subió al Solair azul de su madre.

DIANNE: Scott, entiende que esta vez te la dejé solo porque debía trabajar. Yo te amo, hermano, pero...

SCOTT: Tú y mi novia me volverán loco.

DIANNE: Si con eso dejarás de vender armas, te volveremos loco.

SCOTT: Ve a casa. Nadie de mi familia está en peligro.

Dianne se fue cabizbaja. Encendió el auto y se fue a su casa. Scott, mientras la veía irse por la ventana de su departamento, encendió un cigarrillo. A la noche, todos los hombres de la banda estaban reunidos en el taller, excepto Dave.

SCOTT: ¿Todos listos y armados?

JACK: Ajá.

WALTER: Sí.

Walter había traído consigo una Burrito completamente negra.

WALTER: Ahí puse la caja con los molotov. Suban, yo conduzco.

Scott subió como copiloto. Por las puertas traseras subieron Jack, Paul y Nick. Ahí había algunas AK's de repuesto y una caja de madera con los cócteles molotov. La camioneta arrancó lentamente hacia el laboratorio. Afuera del lugar había dos guardias, que no portaban los colores de los Rifas. Walter estacionó enfrente.

SCOTT: Jack, nosotros dos acabamos con esos dos, trepamos el muro y les abrimos el paso a los otros, ¿eh?

JACK: Claro.

Ambos bajaron. Sin previo aviso, dispararon con sus MP5. Los guardias cayeron muertos.

SCOTT: Vamos.

Scott trepó hábilmente el muro; lo mismo hizo Jack. Ni bien cayeron, los vieron otros tres Rifas.

SCOTT: ¡Acábalos!

Jack disparó una ráfaga y derrumbó a los tres. Scott le disparó al candado del portón que cerraba la entrada y este cedió. Luego, les hizo una seña a los demás para que entren. Walter dejó la camioneta de culata en la entrada, para poder escapar rápido. Paul y Nick bajaron con AK's. Walter tenía la caja de molotov en los brazos.

WALTER: Paul, Nick, vigilen que no lleguen cholos. Nosotros incendiaremos esta mierda.

PAUL: Bien.

Paul amartilló su rifle de asalto. Scott, Jack y Walter tomaron unos cuantos molotov y se acercaron al edificio dónde se cocinaba la droga. De repente, un Rifa apareció desde atrás de un contenedor y derrumbó a Walter. Los cócteles de este cayeron y por poco lo incendian vivo. Por suerte para él, todavía no estaban encendidos, aunque quedó bañado en gasolina. Jack sacó rápidamente su arma y asesinó al Rifa, que intentaba ahorcar a Walter.

WALTER: Mierda. ¡Mierda! ¡Mexicano de mierda!

Walter pateó el cadáver del Rifa.

SCOTT: Walter, ve con Paul y Nick. No te acerques al fuego.

Walter asintió con la cabeza y fue al lugar indicado. Scott y Jack entraron al edificio. El lugar apestaba.

SCOTT: Que olor a demonios hay aquí. Incendiemos este lugar. Vamos.

Ambos comenzaron a arrojar los cócteles. Luego, salieron corriendo rápidamente. El edificio explotó mientras corrían. Esquirlas envueltas en fuego cayeron a su alrededor.

WALTER: Mierda...

Scott y Jack subieron a la parte trasera de la furgoneta. Los demás hicieron lo mismo, excepto Walter, quien comenzó a conducir. Ni bien salieron del lugar, aparecieron tres Blades, con Rifas conduciéndolos.

¿?: ¡Es Hamill! ¡Maténlo!

Scott abrió las puertas traseras y comenzó a descargar un AK-47 sobre uno de los autos perseguidores.

SCOTT: ¡Walter, no vayas directo al garaje! ¡Ve por otro lado hasta que acabemos con ellos!

Jack, Paul y Nick se sumaron a Scott. Finalmente, uno de los autos de los de aguamarina cedió. Ya humeaba demasiado, así que se estacionó a un lado de la calle. Los dos autos seguían sin daño a simple vista. Los dos Rifas que iban de copiloto disparaban con Tecs-9, aunque con menos precisión. Aún así, una de las balas impactó en un neumático de la Burrito. Walter no pudo controlarla y derrapó. Uno de los autos de los Rifas se pasó apenas de largo, pero ambos pasajeros bajaron y les apuntaron con sus armas, cómo los dos del otro auto. Scott y sus compañeros arrojaron las armas.

SCOTT: Oigan, amigos. No disparen. Nos rendimos.

Walter bajó, también con las manos en alto. Un Rifa le habló al oído a otro. Este asintió con la cabeza. Luego, con su arma le apuntó al grupo de Scott.

¿?: Suban ahí atrás. ¡Ya!

El Rifa luego se puso al volante de la camioneta. Otro pandillero subió con el grupo, para vigilarlos. Este cerró las puertas. La camioneta arrancó y fue hasta García, seguida de los dos Blades. Fueron hasta una sucia casa dentro de un callejón. Tocaron el timbre. Minutos después, abrió la puerta T-Bone Méndez.

T-BONE: ¿Qué diablos quieren a esta hora?

¿?: Hamill explotó nuestra fábrica de coca. Los capturamos.

T-BONE: ¿Qué? ¡Hijo de puta! ¡Tráiganlo!

Los Rifas metieron al grupo dentro de la casa descuidada. Los sentaron en un pequeño sofá destartalado. Los cinco no entraban cómodamente ahí. T-Bone destapó una cerveza y se sentó en otro sillón, enfrente de sus rivales. Le dió un largo trago a la bebida y se acomodó en el sillón.

T-BONE: No voy a matarlos. Quiero hacer las paces. Son tiempos agitados, no quiero más muertes. Pero, antes, explíquenme: ¿por qué diablos reventaron mi fábrica? ¡Yo no les hice nada!

SCOTT: ¿Nada? ¡Interrumpiste un trato nuestro con los Vagos!

T-BONE: ¿Qué? Jamás haría eso. Soy amigo de mis compatriotas. Jamás haría eso.

WALTER: Por favor.

SCOTT: Llevaban pañuelos aguamarina. ¿Quiénes iban a ser, si no eran ustedes?

T-BONE: Yo no. Se los juro. Tendré piedad. Me darán un hombre de ustedes. Agradezcan que no mato a todos ahora mismo.

SCOTT: ¿Qué?

T-BONE: Elegiré uno y lo mataré, ¿qué no entiendes?

SCOTT: ¡Jamás!

T-BONE: ¿Quieres probar tu suerte, gringo?

Scott se calló. T-Bone levantó su índice y señalo a quién quería asesinar. Walter.

WALTER: Vamos. Mátame. Aquí mismo. ¡Vamos!

T-BONE: No te verán tus amigos. Llévalos afuera, Abraham.

Abraham, uno de los Rifas, llevó a los otros a punta de arma hacia afuera.

ABRAHAM: Váyanse. No quiero matarlos.

Scott se subió a la camioneta y arrancó, mientras los otros se subían atrás. Miraban fijamente a Abraham mientras se alejaban por el callejón. Luego escucharon el disparo, cuando ya abandonaban el callejón. Walter se impactó al ver que el disparo fue a parar al asiento del sofá. Y T-Bone no había fallado. No. T-Bone había disparado a propósito ahí.

WALTER: ¿Que haces? ¡Mátame!

Abraham, que ya había entrado, también se quejó.

ABRAHAM: ¿Por qué no haces lo que te dice?

T-BONE: Escucha con atención. ¿Cómo te llamas?

WALTER: ¿Y a ti que...

T-BONE: Recuerda quién tiene el arma aquí.

WALTER: Walter Evans.

T-BONE: Bien, Walter. Serás mi infiltrado. En la banda esa de Hamill.

WALTER: ¿Me pagarás?

T-BONE: ¿Estás loco? Claro que no. Pero si me ayudas a acabar con ellos, luego puedes trabajar para mí. Vendiendo la coca. Hay dinero en eso, hombre.

WALTER: Bien. Me gusta la idea, amigo.

T-Bone asintió alegre con la cabeza. Walter volvió al garaje. Ahí estaban, reunidos tristemente, Scott, Jack, Paul y Nick. Cuando Walter entró por la puerta, todos se asombraron.

WALTER: ¡Aquí estoy!

SCOTT: ¿Qué? ¡Amigo! ¡Estás vivo!

JACK: ¿Qué diablos ocurrió?

WALTER: Les explicaré. Ustedes escucharon el disparo, ¿no? Bueno, el cholo disparó al sofá. Luego me dijo si quería estar infiltrado. Acepté. Ahora estoy en su banda. A él le contaré mentiras sobre nosotros. Y a ustedes, les contaré verdades sobre ellos.

Scott abrazó a Walter.

SCOTT: ¡Te amo, hermano!

Todos felicitaron a Walter por la idea. Una semana después, estaban todos, incluido Dave en su silla de ruedas, en el garaje, bebiendo unas cervezas. Todavía no le habían dicho nada a Dave sobre Walter y su infiltración.

WALTER: Debo ir hasta la autoescuela. Estoy trabajando ahí.

SCOTT: ¿Quién pensaría que trabajas?

Todos rieron. Walter se paró y salió del garaje. Dave lo acompañó.

WALTER: ¿A dónde vas?

DAVE: Voy a buscar cigarrillos.

WALTER: De acuerdo. Nos vemos luego.

DAVE: Hasta luego, amigo.

Dave se subió a su Freeway y la estaba encendiendo mientras veía a Walter alejarse en su auto. Vió que una moto se estacionó a su lado. Al parecer, la moto estaba conducida por T-Bone Méndez.

DAVE: ¿Qué es esto?

Al parecer, hablaban amigablemente. Dave se enfureció. Sin decir nada, fue hasta un 24/7 a comprar cigarrillos. Horas después, se encontraban en ese momento Dave y Walter solos en el garaje.

DAVE: Hey, Walter.

WALTER: ¿Sí?

DAVE: Dos tipos del Cobra MC me desafiaron a una pelea. ¿Me ayudas a darles una paliza?

WALTER: Claro, hermano. ¿Dónde y cuándo?

DAVE: En Fisher's Lagoon, al caer el sol.

WALTER: Vamos, entonces. Que en dos horas caerá el sol.

DAVE: Gracias, amigo. Vamos.

Ambos se subieron al auto de Walter. Conducía este. En el camino, Dave estuvo bastante callado.

WALTER: ¿Por qué quieres pelear con estos tipos?

DAVE: Hace unos años, me inicié ahí como aspirante... me rechazaron sin ninguna razón.

WALTER: Vaya... por suerte ahora estás con nosotros, ¿no?

DAVE: Sí... por suerte.

WALTER: Llegamos. ¿Por aquí?

DAVE: En la playa.

WALTER: De acuerdo.

Walter estacionó su auto en la playa. Bajó y se paró frente al algua. Dave se paró un metro detrás de él.

WALTER: Maricas... no se presentan.

DAVE: Sí... ya debería ser la hora.

Esperaron unos minutos más. Luego, Dave sacó una pistola de su pantalón silenciosamente.

DAVE: No sé por qué nos traicionaste, Walt.

WALTER: ¿Qué...

El disparo, seco y en la nuca, no lo dejó terminar. Walter cayó muerto sobre la laguna, mientras la sangre iba tiñendo el agua alrededor de su cabeza. Dave volvió al garaje mientras caía el sol. Scott estaba ahí, reparando un auto.

DAVE: Hey. Scott.

SCOTT: Dave.

DAVE: Maté a Walter.

Scott se volteó lentamente hacia Dave.

SCOTT: ¿Qué hiciste qué?

Segunda Parte

"Secretos"

Mientras tanto, en una departamento con temática china, el líder de los Blood Feathers, Hao Zhang, se encontraba disfrutando de una taza de té cuando entró uno de sus hombres, Xing.

XING: Señor Zhang, me temo que su plan falló. Los Rifas y la banda de Hamill no entraron en guerra.

Hao Zhang pensó unos instantes.

HAO: Entonces... tendremos que matarlos nosotros.

XING: ¿Sugiere un tiroteo desde un coche?

HAO: No, eso es de pandillas negras.

XING: Hay tres hombrecillos que quieren unirse a nuestra Triada. Podemos pedirles una iniciación.

HAO: Diles que yo mismo ordeno que, para ser aceptados, deben entrar por la noche y destruir el garaje de Hamill. No incendiarlo, no explotarlo, destruirlo. Romper algunos vidrios.

XING: Así será, señor.

HAO: Vete. Estaba bebiendo un té.

XING: Hay otra cosa que quería decirle.

HAO: ¿Qué?

Xing sacó un VHS del bolsillo de su saco y señaló el televisor que estaba enfrente de Hao.

XING: ¿Puedo reproducirlo?

HAO: Adelante.

Xing colocó el cassette en el reproductor y encendió el televisor. Unos segundos después, comenzó el video. En este aparecía Dianne Hamill hablando a la cámara.

DIANNE: Todos los habitantes de nuestra querida San Fierro saben de que hablo cuando menciono la palabra "Triada". Pero, ¿todos conocen realmente cómo funciona una por dentro? ¿A qué actividades se dedican? ¿Por qué son tan fuertes en San Fierro? Estas y muchas otras preguntas se responderán en un próximo documental donde yo, Dianne Hamill, trabajaré en conjunto con la ex-esposa de un miembro, que nos mostrará lo que es verdaderamente la vida de la Triada.

Xing sacó el VHS. Hao suspiró.

HAO: Ese documental nunca tiene que salir al aire.

XING: ¿Qué podemos hacer?

HAO: No deberíamos matarlas. Será obvio que fuimos nosotros. Podríamos... sabotear la producción, quizás. Sí. Busca un par de hombres y asusta a esta periodista. Si eso no funciona, deberemos matarla. Y esa ex-esposa, ¿quién es?

XING: Lo más probable es que sea la ex-esposa de Chang Li.

HAO: Bien. Gracias por la información, Xing. Ve a controlar las apuestas.

Xing obedeció. Hao se quedó reflexionando mientras observaba el humo de su té. La noche había caído sobre San Fierro y Scott se agarraba la cabeza ante la incrédula mirada de Dave.

DAVE: Scott. Lo vi con T-Bone Méndez. El tipo nos traicionó.

SCOTT: Dave... Walt... Walter estaba fingiendo.

DAVE: ¿Qué? ¿Fingiendo?

SCOTT: Nos iba a dar información de la banda de T-Bone.

DAVE: Oh, mierda. ¡Mierda! ¿Qué hice? ¡Mierda! Oye, Scott. No le digas esto al grupo. Me matarían. Ellos no me conocen como tú.

SCOTT: Dave... no sé que hacer. En un momento comenzarán a buscar a Walter. O tal vez lo encuentre la policía.

DAVE: Me desharé de su cuerpo. Lo haré desaparecer. Los muchachos pensarán que se fue.

SCOTT: No. Traeme el cuerpo ahora. Se lo enviaré a su madre, en Vice City.

DAVE: De acuerdo. Espérame un par de horas.

Dave salió, se subió al Clover que era de Walter y partió en dirección a Fisher's Lagoon. Scott lo vió alejarse. Luego, sacó de su bolsillo una caja de cigarrillos y encendió uno. Dave llegó al lago y se acercó al cadáver de Walter. Lo observó algunos minutos a punto de llorar. Luego lo alzó y lo arrastró hasta el auto. Abrió el baúl y depositó el cuerpo sin vida de Walter Evans. Cerró el maletero y volvió al garaje. Scott lo esperaba fumando el cigarrillo número seis, que acompañaba con una cerveza. Dave aparcó, y Hamill se acercó.

SCOTT: ¿Lo tienes?

DAVE: En el baúl.

Scott abrió el maletero de su Tampa y luego el de el Clover. Miró el cuerpo de su amigo con una profunda tristeza. Lo levantó y lo cargó en su hombro, para dejarlo en el baúl de su auto.

SCOTT: Yo me encargo a partir de aquí.

DAVE: Mira, Scott, lo siento. Yo no...

SCOTT: Ve a dormir, Dave.

Dave asintió y se fue. Mientras Scott entró al garaje. Apagó las luces y cerró con candado las puertas. Se recostó en el sofá sucio e intento dormir, cosa que no pudo.

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