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Omerta
Vice City, Noviembre de 2001

Un coche escapa de la policía a toda velocidad.

Mc Cornik: ¡Mierda, dale gas, dale gas, joder los tenemos pegados al culo!

Pepe: ¡Cállate Mc Cornik, intento dejar atrás a esos maderos!

Mc Cornik: ¡Joder, solo era un puto 24-7! ¿Por que has tenido que matarlos a todos?

Pepe: La culpa fue de aquel tipo, como iba a saber yo que era policía.

Mc Cornik: ¡Podíamos haberlo reducido, éramos dos contra uno, joder! !No hacía falta que empezaras a disparar a todo lo que se movía! ¡Gira a la derecha, a la derecha!

Varios coches colisionan durante la maniobra de Pepe.

Pepe: ¡Mierdaaaaaaa!

Mc Cornik: ¡Dios, ha faltado poco! ¡Todavía están ahí!

Pepe: ¿Quién?

Mc Cornik: ¡¿Quién crees tú gilipollas?! ¡La pasma!

Pepe: ¡Mierda!

Mc Cornik: ¡Nos van a pillar tío! ¡Nos va a caer la perpetua! o...¡La silla!

Pepe: Mc Cornik cierra tu puta bocaza irlandesa y déjame conducir o no tendrás que preocuparte por la silla eléctrica, porque yo te mataré antes.

Mc Cornik: ¡Que te den, Pepe!

Pepe:¡Que te den a ti!

Mc Cornik: Vete a la mierda puto cho..¡A la izquierda!

Pepe: ¡¿Qué?!

Mc Cornik: ¡A la izquierda!¡Por el puente!

Pepe: ¡No!

Mc Cornik: ¡Sí!

Pepe: Por aquí

Mc Cornik: ¡Pepe! ¡El puerto!

Pepe: ¡Oh! ¡Mierda!

Pepe da un frenazo. Efectivamente Mc Cornik tenía razón al indicarle a Pepe que girara a la izquierda, el atasco a la entrada del Puerto de Vice City les obligó a pararse.

Pepe: ¡Mierda la pasma está cerca hay que largarse!

Ambos salen del coche y escapan a pie, Pepe escapa hacia el puerto y Mc Cornik hacia el aeropuerto, Mc Cornik no deja de correr hasta que se da cuenta de que ya nadie lo persigue, se esconde en un callejón de Little Havana, se quita el pasamontañas y su sudadera, y prosigue caminando por Little Havana hasta que se detiene en un café llamado Café Robina, pidió un café, necesitaba pensar, la televisión estaba encendida, estaban retransmitiendo un especial informativo:

Reportero: Sargento ¿Podría explicar lo sucedido aquí esta tarde?

Sargento: Sí, a las 19:00, encontrándose en el lugar el agente Smith, en ese momento fuera de servicio, entraron dos individuos armados con la intención de sustraer el dinero de la caja registradora, el agente Smith se puso en contacto con la comisaría y nos explicó lo sucedido, acto seguido todas las unidades disponibles no pusimos en camino hacia el lugar del robo, no sabemos lo que ocurrió desde que el agente Smith colgó hasta que llegamos al lugar y encontramos a los sospechosos huyendo en el coche, ya que no quedan testigos vivos. Después de que viéramos huir a los sospechosos, comenzamos la persecución hasta que los sospechosos se detuvieron a la entrada del puerto, iniciamos la persecución a pie pero perdimos a uno de ellos, al otro lo conseguimos acorralar en el astillero donde empezó a disparar y finalmente lo abatimos.

Reportero: ¿Se sabe algo del otro sospechoso, sargento?

Sargento: No, ambos individuos iban encapuchados por lo que nos comentó el agente Smith por teléfono, y todos los testigos están muertos, así que por el momento no sabemos nada.

Todo había salido mal, el policía intento detener a Pepe cuando este encañono a la cajera, esto enloqueció a Pepe que empezó a disparar a todo el mundo. Pepe ahora estaba muerto, -Pepe, porque la cagaste así- pensó Mc Cornik, pero no tenía tiempo para lamentarse, era solo cuestión de tiempo que relacionaran a Pepe con él, tenía que largarse de la ciudad.

Mc Cornik: ¡Eh! ¿Cuanto es?

Camarero: Por el café... 1.20$

Al ir a sacar dinero Mc Cornik se topó con un fajo de billetes en su bolsillo, y lo sacó.

Camarero: ¿Día de cobro chaval?

Mc Cornik no contestó, simplemente dejó dos dólares y se marchó. Con todo aquel lío había olvidado que al final había conseguido coger el dinero de la caja, tenía trescientos dólares para largarse de la ciudad, así que se dirigió al aeropuerto, que no estaba lejos de allí, -Ahora mismo cojo un avión a donde sea -, pensó, siguió caminando hasta que llegó al aeropuerto, era ya muy tarde, por lo que quedaban pocos vuelos por salir.

Mc Cornik: Eh... Perdón, señorita.

Azafata: ¿Sí, señor?

Mc Cornik: Quería saber que vuelos quedan por salir hoy.

Azafata: ¿Internacionales o nacionales?

Mc Cornik: Es igual.

Azafata: Un momento.

La azafata tecleó en el ordenador.

Azafata: Quedan por salir un vuelo a San Fierro, otro a Bogotá y otro a Liberty City.

Mc Cornik: ¿Para cuál podría sacar un billete por menos de 300$?

Azafata: Pero ¿Quiere sacar el billete ahora?

Mc Cornik: Sí, si es posible.

Azafata: El vuelo a Liberty City le sale por 250$, por la oferta de JuankAir. Pero no creo que queden plazas.

Mc Cornik: Puede mirar.

La azafata tecleó en el ordenador nuevamente.

Azafata: Oh, pues...Ha tenido suerte, queda una plaza libre.

Mc Cornik: Pues déme el billete por favor.

Azafata: Aquí tiene, el avión despega en media hora, embarque por la puerta tres y dese prisa aún tiene que facturar el equipaje.

Mc Cornik: Eso es algo que no me preocupa.

Mc Cornik empezó a correr hacia la puerta de embarque, en su cabeza solo tenía la idea de largarse de la ciudad, llegó a la puerta por los pelos y se metió en el avión, respiró fuertemente y miró por la ventana, el avión despegó, y Mc Cornik se quedó mirando como se alejaba poco a poco de Vice City. -Uhmm.. Nueva vida, quizá ahora todo me vaya mejor- pensó Mc Cornik.

A las 22:20 el vuelo de Mc Cornik aterriza en el Aeropuerto Internacional de Francis, Mc Cornik baja del avión y se dirige a la puerta principal, - Vale ya estoy aquí, ahora que...- piensa Mc Cornik, entonces Mc Cornik ve a una mujer y decide hacerle algunas preguntas.

Mc Cornik: Eh.. Si, señora discúlpeme ¿Donde podría alojarme por cincuenta dólares?

La mujer se ríe.

Mujer: Jajaja ¿Por cincuenta? Quizá en un alberge, jajajajajaja.

Mc Cornik: A ver no soy de aquí, solo tengo cincuenta dólares y necesito un sitio para alojarme, ¿Pasa algo?

Mujer: Ah, pero ¿Hablas en serio?

Mc Cornik asintió

Mujer: Mira por aquí con ese dinero, si quieres alojamiento prueba en alguna pensión del Red Light District, pero no sé si aún así estará fuera de tus posibilidades.

Mc Cornik: Vale ¿Y cómo llego hasta allí?

Mujer: Mira, como veo que no eres precisamente rico, te recomiendo que vayas en metro, la estación esta aquí cerca ¡Mira! subiendo esas escalera, si te das prisa aún puedes coger el último, si eres hábil, podrás colarte sin pagar, bájate en la estación de Portland, el Red Light está cerca de la estación.

Mc Cornik se dirigió al metro, y como le dijo la mujer se coló sin pagar, al fin y al cabo, si algo sabía hacer en la vida era robar y estafar. Cogió el último tren del día hasta la estación de Portland, allí se bajó y preguntó por el Red Light District, entró en una pensión de la zona, no tenía muy buena pinta, había yonkis y putas por todos lados, y la recepción rejada por completo, - Bueno, he estado en sitios peores, y por cincuenta dólares que quiero- pensó mc Cornik, efectivamente el recepcionista le dijo que cincuenta pavos la noche, habitación veintidós, esa fue la que le dieron. Según entro Mc Cornik se tumbó en la cama, - Hoy ha sido un día duro-, pensó, intentó dormir algo, pero no pudo solo había ruido en el pasillo, gritos, broncas, sirenas, aquello era todavía peor que su antiguo apartamento en Little Haiti, todo siguió igual hasta pasadas las dos del mañana, cuando alguien llamó a su puerta.

Voz en la puerta: ¡Eh, tú!, abre

-Qué cojones-, pensó Mc Cornik.

Voz en la puerta: Abre o te bajo la puerta a tiros ¡Abre!

El hombre de la puerta empezó a golpearla, entonces Mc Cornik abrió y con un nudo en la garganta preguntó.

Mc Cornik: ¡¿Qué coño pasa?!

En la puerta apareció un hombre negro, pelo rapado, estatura media, vestido con una cazadora azul.

Hombre de la puerta: Gracias, tío, necesito esconderme, la poli viene detrás mía, ¡Rápido! Me tienen que haber visto entrar aquí.

El hombre empujó a Mc Cornik y se metió en la habitación, Mc Cornik sintió pasos en las escaleras, el pasillo no estaba vacío, pero como si lo estuviera, solo había gente colocada tirada en el suelo. Entonces Mc Cornik vio a dos policías, cerró la puerta de la habitación y gritó - ¡Eh, putos yonkis, haber si cerráis el pico necesito dormir y solo os gritar hijos de puta!-, entonces uno de los dos policías le pico por detrás.

Policía 1: Disculpe señor.

Mc Cornik: ¿Sí?

Policía 1: ¿Ha visto pasar a un tipo negro, calvo, como yo de alto, por aquí?

Mc Cornik: No, yo he estado en la habitación hasta que he salido a llamarles la atención a estos, porque verá usted no me dejan dormir, y yo he venido a Liberty por un tema de papeleo y no he podido encontrar nada mejor, necesito dormir y esta escoria no me deja.

Policía 1: De acuerdo señor, lo sentimos, pero no podemos hacer nada, debió alojarse en un lugar mejor.

El policía se dirigió al otro y le pregunto -¿Seguro que ha entrado aquí?-

Policía 2: Que sí, lo he visto entrar.

Policía 1: No podría haber sido cualquier otro negro.

Policía 2: Que no joder que entro aquí, alguno de esos mierdas del pasillo tiene que haberlo visto.

El oficial empezó a zarandear a los yonkis intentando que le respondieran.

Policía 1: Déjalo tío, están colocados, no debe estar aquí, te habrás equivocado.

Policía 1: Disculpe la molestia señor, nosotros nos vamos.

Policía 2: ¿Y si nos llevamos a estos mierdas al calabozo? Pasando el mono a pelo seguro que cuentan algo.

Policía 1: ¿Qué quieres que te digan? Suponiendo que éste aquí para cuando uno de esos nos lo diga ya se habrá largado, además no tengo ganas de rellenar papeleo ¡Vámonos!

Los dos policías se fueron y Mc Cornik entró en la habitación, miró por la ventana y vio a los dos policías salir.

Mc Cornik: Vale, ya se han ido, ahora lárgate tú, joder.

Hombre: Vale tío, lo siento, muchas gracias, te debo una, toma cincuenta dólares por la molestia.

Y el hombre se marchó, Mc Cornik se echo a dormir algo más tranquilo, con la certeza de que, gracias aquellos cincuenta dólares podía volver a dormir bajo techo al menos una noche más, y aunque aquel lugar era como el infierno, era mucho mejor que dormir en la calle, y eso Mc Cornik, lo sabía.

Al día siguiente Mc Cornik salió a ver que se cocía en Liberty City, no conocía a nadie en la ciudad, salvo a aquel misterioso hombre que escapaba de la policía, así que decidió que lo mejor era buscar un trabajo para tener algo de pasta, busco trabajo por todo Portland pero no consiguió nada, así que se volvió a la pensión, durante la noche oyó unos ruidos extraños provenientes del pasillo.

Susurros: ¡Eh! Esta está abielta, aquí, hay alguien dentro.

-Mierda me deje la puerta abierta-, pensó Mc Cornik, acto seguido dos hombres entraron en la habitación, llevaban bandanas rojas y una cazadora con una corona en la espalda, Mc Cornik cogió la botella que había dejado en la mesita de noche y la rompió.

Mc Cornik: Os habéis equivocado de habitación ¡Fuera de aquí!

Diablo 1: Hey, cálmate comemieldas, o te vamos a hacer una raja nueva.

Diablo 2: Eso, cálmese amigo, o va a salir muy mal parado.

Mc Cornik: No me dais miedo, quién os pensáis que soy, yo tengo cojones.

Diablo 1: Oíste, dice que tiene huevos, jajajaja, mira solo queríamos robarte pero ahora te vas a joder, te vamos a mandar al depósito y no le va a reconocer ni su madre, pendejo.

Los dos Diablos sacaron sus navajas.

Mc Cornik: Venir maricones, no os tengo ningún miedo.

Diablo 2: Considéralo, amigo. Tu eres uno, nosotros dos, no nos hagas sudar y haremos que sea rápido.

Derrepente, alguien irrumpió en la habitación -Pues ahora sois dos, contra el yo y mi amiga Lupara- dijo el hombre, que no era otro sino el prófugo de la otra noche.

Diablo 1: ¿Que dices tú maricón? No tienes huevos.

Entonces el hombre disparó al techo y encañono a uno de los Diablos, los cuales acto seguido echaron a correr escaleras abajo.

Mc Cornik: Gracias ¿Pero que hacías aquí?

Hombre misterioso: Pues verás, como soy un hombre agradecido, he venido a darte las gracias por lo de ayer, y a preguntarte si necesitas algo, pero he visto que estabas en un apuro y ya ves te he devuelto el favor, suerte que llevaba esto encima.

Mc Cornik: ¿Siempre llevas una de esas?

Hombre misterioso: No, jajajaja, se la he de dar a alguien para que haga un trabajo.

Mc Cornik: Ya entiendo.

Hombre misterioso: Mira, vente conmigo, esto se va a llenar de maderos por el disparo y será mejor que no nos pillen aquí.

Mc Cornik: De acuerdo.

Ambos salieron de la pensión y se subieron al coche del hombre misterioso.

Mc Cornik: ¿A donde vamos?

Hombre misterioso: A ver a un tipo, trabajo para su familia y tengo que darle la lupara par que haga un trabajo.

Mc Cornik: ¡Ah! Oye ¿Qué te ha pasado en las manos?

Hombre misterioso: Ah, esto, nada hace un tiempo me cayó un producto sobre las manos, las tuve completamente inútiles hasta hace un tiempo, pero ahora ya están bien, solo que me quedarán estas malditas yagas para siempre. Por cierto soy 8-Ball.

Mc Cornik: Mc Cornik, Glen Mc Cornik.

8-Ball: ¿Mc Cornik? ¿Irlandés?

Mc Cornik: Si, bueno por mi padre, mi madre era italiana.

8-Ball: Bien, eso quizá te abra algunas puertas.

-¿Que puertas?- preguntó Mc Cornik antes de que 8-Ball lo interrumpiera.

8-Ball: Y bien ¿Que haces en Liberty, Mc Cornik?

Mc Cornik: Pues buscándome la vida, llegué ayer de Vice City.

8-Ball: ¿Y a qué te dedicabas?

Mc Cornik: ¿Y a ti que te importa?

8-Ball: Venga chaval, te oí hablar con la pasma ayer, como los despistaste, tú te dedicas o has dedicado a algo sucio, chaval, aunque haya sido pasar yerba pero tú lo has hecho. Ví como te enfrentabas a aquellos dos de antes, mira yo solo quiero ayudarte, conozco agente influyente aquí.

Mc Cornik: Mira, en Vice City vivía a base de trapicheos y robos.

8-Ball: Mira, ahora voy a ver a un tipo en Trenton, tiene un garaje, quizá el pueda conseguirte algo, y si necesitas algo más, ven a mi casa en Harwood, quizá yo tenga algo.

8-Ball y Mc Cornik llegan al garaje en Trenton.

8-Ball: ¡Ey! ¿Qué pasa Fredo?

Fredo: ¿Qué hay 8-Ball?

8-Ball y Fredo empezaron a hablar lejos de Mc Cornik, tras un rato los dos se acercaron a él.

8-Ball: Mira este es Mc Cornik, es nuevo aquí y está tratando de ganarse la vida, ya sabes.

-Sí- asintió Fredo.

Fredo: Vamos a ver chaval, ¿Sabes algo de coches?

Mc Cornik: Lo suficiente como para entrar y ponerlo en marcha.

Fredo: ¡Bien! A ver si eres tan bueno como dices, mira necesito un Kuruma y rápido, esos coches se están vendiendo como rosquillas, y nuestro socio quiere uno para completar el lote que va a vender en el extranjero, y ya sabes suficiente, sal a la calle y consigue uno.

Mc Cornik: De acuerdo.

Y 8-Ball y Mc Cornik salieron del garaje, 8-Ball se dirigió a su coche y le dijo a Mc Cornik.

8-Ball: Bueno tío, suerte con el trabajo, no la cagues y Fredo tendrá más trabajo para ti, si quieres cuando acabes pásate por el Sex Club Seven, está cerca de tu pensión.

Mc Cornik: De acuerdo 8-Ball, no te preocupes lo encontraré, nos vemos allí.

8-Ball: Ok, cuento contigo.

Y 8-Ball se alejó y Mc Cornik se dispuso a hacer la tarea encomendada, camino por todo Portland, buscando un Kuruma, hasta al fin tras dar varias vueltas por la isla, encontró uno aparcado en un callejón de Trenton, eran las dos de la mañana, no había mucha gente por la calle, así que decidió utilizar el método más fácil, romper la ventanilla, la alarma de aquel trasto empezó a sonar, Mc Cornik pensaba irse, pero ¿Cuántas posibilidades de encontrar otro Kuruma tendría? Se había pasado una hora buscando uno, y además necesitaba el dinero, sin pensárselo más entro en el coche y le hizo el puente, Mc Cornik era rápido, llevaba desde los catorce robando coches, tardó tan solo treinta segundos en arrancar todo un Kuruma, salió quemando rueda de allí, pero había una comisaría justo al lado, al ser nuevo en la ciudad Mc Cornik no conocía las comisarías, -Mierda- pensó mientras un coche de policía salía tras él, Mc Cornik intento dejarlos atrás, las calles estaban vacías ya que eran las dos de la madrugada, apenas se encontró dos coches, pero esto obviamente, también era una ventaja para la policía, Mc Cornik continuó conduciendo por todo Portland, hasta que en una curva, el coche de policía pedió el control y perdieron a Mc Cornik, éste se apresuró a llegar al garaje antes de que otra patrulla lo viera, -Han tenido tiempo de sobra de dar el aviso, debo darme prisa- pensó Mc Cornik, llegó al garaje y Fredo salió.

Fredo: ¿Que chaval? Ya iba siendo hora, ¡Eh!

Mc Cornik: Rápido, la pasma busca este coche.

- ¡¿Qué?!, ¡Mierda! Dijo Fredo mientras se apresuraba a abrir la puerta del garaje, -Rápido mételo dentro- dijo Fredo mientras Mc Cornik metía el coche en el garaje.

Fredo: Joder, chaval, porka merda ¿Qué coño has hecho?

Mc Cornik: Joder, me pillaron de pleno, me ha costado un huevo despistarlos.

Fredo: Bono, ta bene, ya tengo el coche, esperemos que los maderos no vengan a husmear, ahora a retocarlo. Bueno chaval, podría haber ido mejor, pero en fin, ya tengo el coche ¿Los maderos no te han visto a ti verdad?

Mc Cornik: No, solo han visto el coche.

Fredo: Bueno, de todas formas, si llegan a relacionarlo conmigo, este coche ya estará vendido en el pacifico sur, jajajajajaja. Toma chaval, trescientso pavos, la próxima vez no la cagues lo más mínimo y habrá más para ti.

Mc Cornik: Gracias. Bueno si no hay nada más.

Fredo: Nada más, mejor vete, tengo que ocuparme del coche, cuanto antes me deshaga de él, mejor.

Tras esto Mc Cornik salió del garaje y se dirigió al Red Light District, allí busco el Sex Club Seven y entró, se encontró a 8-Ball que estaba en la barra tomando algo. -¡Heyyyy, Glen Mc Cornik!-, gritó 8-Ball.

Mc Cornik: ¿Qué hay 8-Ball?

8-Ball: ¿Qué tal el trabajo amigo?

Mc Cornik: Pues, salió bien.

8-Ball: Hey, me alegro por ti, hermano ¡Hey!¡Tú! Ponle una copa al muchacho, y otra para mí.

8-Ball estaba algo bebido.

Mc Cornik: La verdad es que se complicó un poco, pero al final logré salir.

La camarera sirvió las copas, 8-Ball se bebió la suya de un trago, después de brindar por Mc Cornik.

8-Ball: ¿Sabes Mac? No podía haber salido de otra forma, por tú eres, tú eres un tío...

8-Ball apenas pudo acabar la frase antes de desplomarse al suelo.

Camarera: Mierda, otra vez, siempre que 8-Ball celebra algo, acaba tumbado en el suelo.

Mc Cornik: ¿Celebra algo?

Camarera: Si hoy a venido diciendo no sé que de un trabajo que le había salido genial y.. bueno algo así ¿Le llevas tú a su casa?

Mc Cornik: Eh... Si.. pero..

Camarera: Vale, bien.

Mc Cornik salió del club con 8-Ball a cuestas, Mc Cornik miró en los bolsos de 8-Ball buscando las llaves de su coche, el cuál estaba aparcado enfrente del club. 8-Ball no se despertaba así que Mc Cornik empezó a dar vueltas a Portland, puesto que no sabía que donde vivía 8-Ball. Siguió dando vueltas hasta que llegó a un concesionario de coches, entonces 8-Ball resucitó y dijo, Mac a la derecha,-¿Qué?- preguntó Mc Cornik.

8-Ball: A la derecha.

Mc Cornik: ¿Aquí?

8-Ball: Sí

Mc Cornik se metió por un camino de tierra que acababa en una caseta.

Mc Cornik: ¿Ésta es tu casa?

8-Ball: Sí. Oye Mac.

Mc Cornik: ¿Sí?

8-Ball: Toma esto, hay un agujero detrás de tu pensión donde puedes dormir hoy, tiene un garaje y todo. Mira, llévate mi coche si quieres, tráemelo mañana por la mañana.

8-Ball le dio unas llaves a Mc Cornik y se metió en su casa. Mc Cornik salió de allí con el coche y se dirigió al Red Light District, llegó al sitio que le había indicado 8-Ball, era un patio trasero, justo detrás de la pensión donde se había alojado, parecía un especie de bajo, no tenía ventanas, pero al menos era mejor que aquella cochina pensión, y además había un garaje al lado donde podía guardar el coche, e incluso había televisión, Mc Cornik la encendió, era la hora de las noticias.

Televisión: Y en Vice City, dos días después de la masacre en una tienda de la ciudad, la policía sigue sin pistas de quién pudo ser el cómplice de José Morales, sospechoso que fue abatido por la policía durante un tiroteo, mientras continua la investigación, hoy ha sido enterrado...

Mc Cornik respiró, -Aún no han relacionado a Pepe conmigo, bueno aunque lo hagan no encontrarán nada que me incrimine, quizá me precipite al irme de la ciudad, bueno ahora estoy aquí, de todas formas, en Vice City ya no me queda nada- pensó Mc Cornik antes de dormirse.

Al día siguiente Mc Cornik se despertó y se dio una ducha, hacía ya tres días desde la última vez, se vistió y se dirigió a desayunar algo, ya que lo único que había comido desde que llegó a Liberty, fueron un par de bolsas de cacahuetes que había sacado del avión, cogió el coche de 8-Ball y se dirigió a Chinatown, donde compró algo de comida en un puesto callejero, luego de esto se fue a casa de 8-Ball, llegó y pico en la puerta.

Mc Cornik: ¡8-Ball! ¡8-Ball! ¡¿Estás ahí?!

8-Ball abrió la puerta.

8-Ball: Ah, hola Mac.

Desde fuera olía raro.

Mc Cornik: Sí toma te traigo el coche ¿A que huele?

8-Ball: Eh..Si, estoy preparando algo, algo gordo, algo explosivo, ya me entiendes. Mira, guárdate las llaves, vas a necesitar el coche, Fredo me ha llamado, quiere que vayas al garaje, tiene algo para ti. Tráeme el coche cuando acabes.

Mc Cornik: Ok, nos vemos tío.

Mc Cornik cogió el coche y se dirigió al garaje de Trenton, allí se encontró a Fredo y a otros tres hombres, uno de ellos parecía alguien importante, los otros dos parecían sus matones, acabaron de hablar con Fredo, se metieron en una limusina, Fredo les abrió la puerta del garaje y se marcharon.

Mc Cornik: Eh ¿Que pasa, Fredo?

Fredo: ¡Hey! Mc Cornik muchacho, el coche ya está listo y muy lejos de aquí. Tengo algo más para ti, pero antes debo explicarte un par de cosas.

Mc Cornik: Si, vale, ¿Qué?

Fredo: Mira, se que eres nuevo aquí, así que he decirte, verás yo trabajo para la Mafia, en concreto para la familia Leone, ese que acaba de irse antes, es el Don, Joey Leone, él antes dirigía este garaje, pero desde que Don Salvatore murió ha tenido que ocuparse de los negocios de la familia, ya sabes, pero bueno ese no es el tema, aquí en Portland hay dos familias, Leone y Forelli, los Forelli son una chupapollas, la dirigen los dos hermanos Forelli, no tienen ningún poder y solo le lamen el culo al Don para que les deje existir, no quieren acabar durmiendo con los peces como sus otros dos hermanos, la cuestión es, si tú ahora trabajas para mí, trabajas para la familia, si eres leal, quizá llegues a ser alguien para la familia, pero, que te quede claro, aquí no toleramos la traición ¿Lo has entendido?

Mc Cornik: Perfectamente.

Fredo: Bien ahora el trabajo, quiero que entregues un paquete en Saint Mark's, aquí tienes la dirección, pásate por casa de 8-Ball a recoger el paquete, vuelve cuando hayas terminado para cobrar.

Mc Cornik se dirigió a casa de 8-Ball, el cuál le dio el paquete. Mc Cornik se dirigió a la dirección que le había dado Fredo, dejo el paquete en la puerta y se largó. Derrepente cuando estaba saliendo por el portal sintió una gran explosión y caer escombros, se refugió rápidamente en el portal, le pitaban los oídos, -¿Que coño ha pasado?- se preguntaba Mc Cornik totalmente aturdido, de pronto se dio cuenta, claro el paquete, era una bomba, salió del portal y miró hacia arriba, el piso estaba totalmente dañado, pero los pisos cercanos apenas tenían daños pero si se veían algo quemadas sus paredes y las ventanas rotas, Mc Cornik salió de allí y se dirigió al garaje, entró y empezó a gritarle a Fredo muy alterado.

Mc Cornik: ¡No me dijisteis que era una bomba! ¡¿Y si lo llega a abrir conmigo delante?! ¡Hubiera saltado por los aires!

Fredo empujo a Mc Cornik y lo sentó en una silla.

Fredo: Primero de todo, cállate, segundo el explosivo no tenía mucha potencia para que te hubiera llegado a hacer algo, tendrías que haber estado justo al lado, y tercero aquí tienes tu jodido plus de peligrosidad.

Fredo le dio quinientos dólares a Mc Cornik.

Mc Cornik: ¡Eh! Bien, gracias, pero avisarme la próxima vez joder.

Fredo: Si, si y ahora lárgate, y baja esos humos, otro numerito así y te corto la polla ¡¿Entendido?!

Mc Cornik se marchó y se fue a ver a 8-Ball.

Mc Cornik: ¡Mierda, tío! ¡¿Por qué no me dijiste que era una bomba?!

8-Ball: No sé, pensé que ya te lo habrían dicho, tío, yo que sé, que me cuentas.

Mc Cornik: ¿Qué que te cuento? ¡Podía haber saltado por los aires! Además ¿Qué coño haces tú trabajando para la Mafia?

8-Ball: ¡Eh! Yo soy el hombre a tratar cuando se trata de explosivos, y eso la familia Leone lo sabe. Y deja de tocarme los huevos, sino fuera porque me salvaste de la pasma y me trajiste ayer a casa, ya te habría volado el culo con dinamita, joder yo te he ayudado ¿Te acuerdas? Sino fuera por mí tu cadáver se estaría pudriendo ahora en aquella sucia pensión.

Mc Cornik: Sí 8-Ball, tienes razón, pero es que ese trasto explotó cuando yo no había salido del edificio, pues es normal que esté algo nervioso.

8-Ball: Era imposible que ese trasto te hiciera algo a más de cuatro metros. Pero bueno, ahora vamos al Sex Club Seven, ha sido un día duro.

Mc Cornik y 8-Ball se fueron al Sex Club Seven.

Pasó un mes, Mc Cornik seguía trabajando para Fredo en el garaje, allí había aprendido varias cosas sobre mecánica y como hacer que los coches parecieran legales, pero Mc Cornik también hacía recados para Luigi Goterelli, el dueño del Sex Club Seven.

Fredo: ¡Eh! Mc Cornik.

Mc Cornik: ¿Sí, Fredo?

Fredo: Ha llamado Luigi, quiere verte en el club ahora, y también a Sam ¿Dónde está Sam?

Sam era un mecánico que trabajaba en el garaje, sabía todo sobre coches, podías darle cualquier chatarra, que con las manos de Sam pasaría a ser una maravilla técnica, Mc Cornik y él se habían hecho bastante amigos, siempre iban juntos al club de Luigi tras acabar en el garaje, también 8-Ball estaba con ellos siempre.

Sam: Aquí estoy Fredo.

Fredo: Bien ¿Ya has oído, no?

Sam: Sí, sí Fredo, ahora voy.

Sam y Mc Cornik salieron del garaje subieron al coche de Sam y se dirigieron al club.

Sam: Bien Mac ¿Qué crees que querrá Luigi hoy? ¿Tendremos que atarle los zapatos?

Mc Cornik: ¿Que dices Sam? ¿Cómo va a querer que le atemos los zapatos?

Sam: No me extrañaría, con las mierdas que nos manda, recoge a una chica, lávame el coche ¡Joder! Estoy harto Mac, quiero un trabajo serio, ser alguien, no quiero pasarme la vida en ese sucio garaje, quiero tener mi propio concesionario, conducir grandes bugas, respeto.

Mc Cornik: Sam, debes estar contento con lo que tienes tío, mira tenemos una casa, ganamos pasta, tú tienes coche, nos respetan por trabajar para los Leone, no debes tener lo vuelos tan altos, ya sabes lo que le pasa a los que quieren conseguirlo todo en poco tiempo.

Sam. Ya, si tienes razón Mac. Solo es que me estoy cansando de ser el chico de los recados.

Sam y Mc Cornik llegan al club, allí ven a Vinnie, otro conocido suyo que era recadero de Cipriani.

Sam: ¡Eh, Vinnie!

Vinnie: ¡Sam! ¡Mc Cornik!

Mc Cornik: ¿Qué haces aquí, te ha llamado Luigi?

Vinnie: No, Cipriani me ha mandado venir.

Mc Cornik: ¿Cipriani? ¿Para qué?

Vinnie: No sé.

En ese momento Luigi sale por la puerta.

Luigi: Bien, esto es lo que pasa, Cipriani necesita que se cobre el dinero de protección en un Motel a las afueras, cerca de Aaronsville, sus muchachos están ocupados, así que vosotros dos iréis con Vinnie, Vinnie tiene lo que necesitáis en el coche, traer el dinero aquí cuando hayáis terminado.

-De acuerdo- Dijeron los tres a la vez como si de soldados se tratara. Subieron al coche de Vinnie, el cuál les dios una 9mm a cada uno, -Tomad, por si esto se complica- dijo Vinnie.

Sam: Pero... Seguro que son necesarias.

Vinnie: Eh... No, seguramente no, pero nunca se sabe.

Mc Cornik: Jajajajaja ¿Qué pasa Sam? ¿No querías trabajos serios? Jajajajajaja, no te preocupes, seguro que todo sale bien. Es solo coger el dinero y largarse.

Vinnie siguió conduciendo hasta salir de la ciudad, llegaron a Aaronsville y se detuvieron frente al motel.

Vinnie: Bien, Sam y yo entraremos a por el dinero, tú espera en el coche Mc Cornik.

Mc Cornik: Si, sí, de acuerdo Vinnie.

Sam y Vinnie entraron en el motel, Mc Cornik estaba esperando fuera, le pareció que tardaban mucho, así que salió del coche y fue a inspeccionar, pero antes de que pudiera abrir la puerta se escucharon disparos, al rato salió Vinnie con la pierna chorreando sangre.

Mc Cornik: ¿Qué ha pasado?

Vinnie: Mierda, nos estaban esperando.

Mc Cornik: ¿Quién?

Vinnie: No sé, unos tipos, nos cogieron por detrás, nos tiraron al suelo y empezaron a darnos patadas, intente sacar mi arma pero antes que pudiera hacer nada me dispararon.

Mc Cornik: ¿Y Sam?

Vinnie: Aún está dentro.

Entonces salió un tipo de dentro del Motel, y apunto a Mc Cornik con una nueve, -Este sitio es ahora de los hermanos Forelli, díselo a tu jefe, y llévate a esta escoria de aquí- dijo, Mc Cornik se quedo parado mientra el tipo lo apuntaba, mirándolo fijamente, entonces el tipo volvió dentro del motel.

Mc Cornik: Eh, Vinnie ¿Sam sigue vivo?

Vinnie: Sí, cuando salí aún estaba vivo.

Mc Cornik: ¡Mierda! Vale, espera aquí voy por él.

Mc Cornik intento entrar por la puerta principal, pero aquello era imposible, le disparaban desde todos lados, decidió rodear el edificio a ver si había puerta trasera, no la había, pero si había una ventana que daba al cuarto de limpieza, Mc Cornik se coló por ella, antes de pasar a la acción subió los dos pisos del motel y registró habitación por habitación, no quería que cuando empezara a disparar, bajaran más italianos locos de los pisos de arriba y lo acorralaran, las habitaciones estaban todas vacías, no había ni mafiosos ni clientes, lo que indicaba que estaba planeado, debían llevar ya un buen rato esperándolos, Mc Cornik bajó las escaleras hasta el piso de abajo, vio que había cinco hombres que se disponían a marcharse del motel, el primero abrió la puerta y dijo -¡Mierda! Esa sabandija todavía sigue aquí-, Mc Cornik pudo reconocer a uno de ellos, se trataba de Umberto Scalasie, efectivamente, eran de la familia Forelli, Scalasie era un capo de la familia Forelli, solía ir por el club a lamerle el culo a Luigi y hacerle favores, como su familia estaba acabada pues, se tenía que ganar el favor de alguien. -¿Donde estás sucia sabandija- dijo el que había abierto la puerta, entonces Mc Cornik salió de detrás del marco de la puerta donde se había escondido y empezó a disparar, todo aquello se convirtió en una ensalada de tiros propia de Jungla de Cristal, Mc Cornik se cubrió en el otro lado del marco de la puerta, podía sentir las balas impactar en la madera, veía los trozos de madera saltar como chispas, pensó en irse, pero recordó que Sam aún estaba ahí, entonces tragó saliva, salió de detrás del marco de la puerta y empezó a disparar, tres disparos, uno impacto en la cabeza de uno de los hombres, otro acabó en una mesa y el último impacto en el pecho de otro de los tipos, Mc Cornik volvió a cubrirse en el marco de la puerta, no podía creerlo, ya se había cargado a dos él solo, pero todavía quedaban tres, oyó que uno de ellos vaciaba el cargador, a duras penas puesto que los otros dos seguían disparando, entonces oyó el ruido de la recámara vacía de otro de ellos, salió de nuevo de detrás del marco de la puerta y empezó a disparar, casi sin darse cuenta ya habían caído otros dos, solo quedaba Scalasie, -Mc Cornik saca tu cabeza, sucia rata, sabes como acabará esto verdad- gritó Scalasie que se había cubierto tras una mesa, entonces Mc Cornik se asomó y disparó unas cuantas veces, -¡Arggg!- se oyó, Mc Cornik se asomó y vio medio cuerpo de Scalasie tirado, el otro medio tapado por la mesa, -Maldito seas Mc Cornik, me has dado-, Mc Cornik se acercó con cautela, en ese instante Scalasie saco su mano con la pistola por detrás de la mesa, rápidamente, Mc Cornik le disparó a las piernas, ya que era la única parte de Scalasie que tenía visible, y Scalasie soltó su arma, Mc Cornik pudo ver como su mano se deslizaba por el borde de la mesa, luego miró detrás de la mesa, Scalasie parecía muerto, estaba lleno de sangre, pero claro en aquella carnicería no se sabía si la sangre era suya o de los otros ya que el suelo estaba bastante encharcado, Mc Cornik gritó -Sam, Sam ¿Estás ahí?-, entonces abrió una puerta donde dentro había un cuarto pequeño, debía ser el del dueño del motel, y allí estaba Sam, tumbado en el suelo, inmóvil, con un agujero en la cabeza del tamaño del gran cañón, -No, Sam- pensó Mc Cornik, pero entonces oyó un ruido, y vio a Scalasie detrás de él apuntándole, -Te lo dije Mc Cornik, te dije que esto iba a terminar así, suéltala-, acto seguido Mc Cornik soltó su arma y Scalasie apretó el gatillo, Mc Cornik miró fijamente el cañón y escuchó el sonido de la recámara vacía, -Mierda- gritó Scalasie, y salió corriendo del motel, como podía ya que tenía una bala en la pierna, mientras, Mc Cornik volvía a coger su arma y perseguía a Scalasie, el cuál salió corriendo hacia un coche, Mc Cornik le apunto y apretó el gatillo de su 9mm, pero de nuevo, el sonido de la recámara vacía, Scalasie arrancó el coche y huyó, sonó un ruido detrás de la mesa de recepción del motel, Mc Cornik cogió una de las armas de que había en el suelo y se dirigió a mirar, allí había un hombre de unos cincuenta años, debía ser el dueño del motel, estaba temblando, en su mano tenía un recortada abierta que ni siquiera había sido capaz de cargar. Mc Cornik le apuntó y dijo

Mc Cornik: ¿Qué coño era esto?¿Querías jugárnosla?

Propietario: Yo...yo...no...esos homb...reees, vinieron aquí, me amenazaron, yo...

Mc Cornik: Suelta eso y dame el dinero.

Propietario: Sí...Sí

El hombre tiro su escopeta y le dio a Mc Cornik un maletín, Mc Cornik se alejó poco a poco apuntando al viejo y salió del motel.

Vinnie: ¿Qué ha pasado? ¿Y Sam?

Mc Cornik: Está muerto, todos lo están.

Vinnie: ¡Mierda! ¿Eran de los Forelli?

Mc Cornik: Si, el que escapó era Scalasie, no hay duda de quién esta detrás.

Vinnie: Bueno, ya no tenemos nada que hacer aquí, mejor será que volvamos a la ciudad.

-Si es verdad- dijo Mc Cornik, levantó a Vinnie del suelo, lo metió en el coche y salieron de allí a toda velocidad, afortunadamente el motel estaba bastante alejado y nadie había oído los disparos, gracias a eso las cosas no se habían complicado aún más con la aparición de la policía, Mc Cornik siguió conduciendo en dirección al Club de Luigi.

Mc Cornik: Joder Vinnie, tienes que ver a un médico, no paras de sangrar.

Vinnie: ¡No! Estoy bien, no te preocupes, la bala salió, esto se cura solo.

Mc Cornik: Vinnie tío, hay atrás no podías ni moverte.

Vinnie: Que te dicho que estoy bien, conduce y cierra la boca.

Mc Cornik siguió conduciendo en silencio hasta el club de Luigi, cuando llegaron Vinnie se quedo en el coche, puesto que no se podía ni levantar, y Mc Cornik entró en el club para entregarle el dinero a Luigi, pero cuando entró, no pudo dar crédito a lo que vio, un festival de cuerpos sin vida adornando la barra del bar, todo estaba destrozado, había agujeros de bala por todas partes, las chicas y los porteros que estaban allí en el momento del ataque habían muerto, -Luigi- pensó Mc Cornik, subió al despacho de Luigi y lo encontró tirado en el suelo con un agujero en la cabeza, -Ya he visto suficientes agujeros en cabezas por hoy- pensó Mc Cornik, y salió pitando de allí antes de que aquello se llenara de maderos, subió al coche y le dijo a Vinnie

Mc Cornik: Vinnie tío están todos muertos.

Vinnie: ¿Qué? ¿Luigi también?

Mc Cornik: Sí.

Vinnie: ¡Dios! Esos Forelli se han pasado esta vez, ahora si que van a desaparecer. Vamos a casa de Cipriani.

Mc Cornik condujo hasta casa de Cipriani. Cipriani era el capo de la familia Leone, había servido fielmente a Salvatore, y ahora servía fielmente a Joey.

Vinnie: ¡Jefe, jefe!

Cipriani: ¿Sí, Vinnie?... Dios, ¿Qué te ha pasado? Pareces un cerdo el día de la matanza.

Vinnie: Los Forelli señor Cipriani, nos tendieron una emboscada en el motel.

Cipriani: ¿Cómo? Esos pichas flojas ¿Os tendieron una emboscada?

Vinnie: Sí, pero no se preocupe signore, Mc Cornik se ocupó de ellos y consiguió el dinero.

Cipriani: Mc Cornik ¿Eh? Tú eres uno de los chicos de los recados de Luigi ¿Verdad?

Vinnie: Dios, y Luigi, Luigi también está muerto.

Cipriani: ¿Qué?

Mc Cornik: Sí, señor Cipriani, cuando llegue al club para darle el dinero a Luigi me los encontré a todos muertos.

Cipriani: Esos Forelli se han pasado de la raya, debimos haberlos borrado del mapa hace ya tiempo. Mira, tú... Mac CornFlakes lleva a Vinnie al médico.

-No signore, yo estoy bien- dijo Vinnie antes de desplomarse.

Cipriani: Dios, lo está poniendo todo perdido, toma chico hay un médico, tiene una consulta en Chinatown, donde la lavandería lleva a Vinnie allí, págale con esto, y no te preocupes por nada, es de los que no hace preguntas, ya me entiendes. Dios todo está lleno de sangre ¿Eh?...Sí Ma...Sí Ma no te preocupes...Sí ma yo lo limpio.

Mc Cornik subió al coche y llevó a Vinnie a la consulta del médico, luego se dirigió a de nuevo a casa de Cipriani.

Cipriani: Bien chico escucha, he de informar al Don sobre esto ¿Vale? Tú mientras vas a intentar averiguar que es lo que está pasando, verás, hay un tipo que siempre anda metiendo sus narices en todo, se llama Marvin, ahora mismo estará en una discoteca en Atlantis Quays, es un tipo negro, bajo y siempre lleva una visera, búscalo y que te diga lo que sabe.

Mc Cornik: Vale señor Cipriani, yo me encargo.

Mc Cornik se dirigió a la discoteca de Atlantis Quays, allí encontró a un tipo que respondía a la descripción.

Mc Cornik: ¿Marvin?

Marvin: Eh, sí ¿Te conozco? No tengo farlopa tío, déjame en paz.

Mc Cornik: No, no me conoces, y tampoco quiero farlopa, pero el que si te conoce es el señor Cipriani, y él quiere que yo hable contigo.

Marvin: Mierda tío, dejarme en paz ¿Vale? ¿Que queréis esta vez?

Mc Cornik: Verás la familia Leone está interesada en cierta información. Ven conmigo.

Marvin: Y una mierda tío, yo no me muevo de aquí.

Entonces Mc Cornik sacó su pistola y se la puso en el estómago.

Marvin: Pues como te iba diciendo tronco, yo voy a donde tu quieras, eres muy guay y eso.

Mc Cornik: Bien ¡Andando!

Mc Cornik estaba tan interesado en la información como Cipriani, puesto que no se quitaba de la cabeza la muerte de su amigo Sam. Mc Cornik metió a Marvin en el coche y arrancó.

Mc Cornik: Bien, ha habido un pequeño percance en el motel de Aaronsville entre los Leone y los Forelli ¿Qué sabes de eso?

Marvin: ¿Motel? Yo no se nada de eso.

Entonces Mc Cornik paró en seco sacó su arma, se la puso a Marvin en la cabeza, apretó el martillo y gritó -Dime lo que quiero saber o la nueva tapicería del coche van a ser tus sesos-.

Marvin: Vale, tío, vale... Eh tranquilo... Yo solo sé que los Forelli se están armando, tío baja eso y te lo cuento todo te lo juro.

Mc Cornik bajó su pistola.

Marvin: Mira tío, los Forelli llevan un tiempo recaudando discretamente protección en Newport y en el fuerte, además han estado traficando con SPANK y coca, la compran y se la dan a los jamaicanos para que la vendan en el campus, todo con mucha discrección para que los Leone no se enteraran, todo este tiempo han estado preparándose para volver a escena, lo del motel era una declaración de guerra.

Mc Cornik: ¿Y lo del Club de Luigi?

- El club de Luigi- preguntó Marvin sorprendido, - ¿Qué ha pasado en el club de Luigi?-. Mc Cornik volvió a encañonar a Marvin -Todos muertos, no me jodas, se que lo sabes-, -¿Qué? Todos muertos, no sé nada tío, te juro que no...- respondió Marvin suplicante, -No me mates tío-, Mc Cornik bajó su pistola y le dijo a Marvin -Está bien, lárgate cacho de escoria-, acto seguido Marvin salió corriendo como alma que lleva el diablo.

Eran ya las 0:30, Mc Cornik pensaba que ya era muy tarde para volver a casa de Cipriani, pero él se lo había pedido, así que, al final fue. Cuando llegó encontró a Cipriani esperándolo en una mesa del restaurante, estaba pensativo, con la mirada perdida.

Cipriani: Ah, hola chico, siéntate ¿Y bien? ¿Qué te ha contado Marvin?

Mc Cornik: Me ha dicho que durante un tiempo los Forelli han estado cobrando protección discretamente en Newport, que han estado traficando con SPANK y coca en el campus sirviéndose de los jamaicanos, que ahora quieren volver a ser lo que eran y que lo del motel fue una declaración de guerra.

Cipriani: Si los Forelli quieren la guerra después de que Joey hiciera las paces con ellos y nadie les molestara, es que deben estar muy seguros de ganar. Por cierto que te dijo Marvin sobre lo del club de Luigi.

Mc Cornik: Estoy seguro de que no sabía nada.

Cipriani: Que raro ¿No habrán sido ellos? Bueno de todas formas eso no es lo importante ahora, se avecina una guerra muchacho, ten cuidado ahí fuera. Por cierto me enteré de lo de Sam, lo siento, era un buen chico, solía venir al restaurante a comer con su padre.

Mc Cornik: Gracias señor Cipriani, si no hay nada más.

Cipriani: No, no. Puedes irte chico.

Mc Cornik: De acuerdo señor.

- Esto no puede ser bueno, no puede serlo- dijo Cipriani mientras Mc Cornik salía de la casa. Mc Cornik se dirigió a su apartamento de St. Mark's y se echó en la cama, - Hoy si que ha sido un día duro- pensó justo antes de cerrar los ojos y dormirse.

CONTINUARÁ en Omerta (2ª Parte)

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