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Los muertos vivientes: La guerra de los dos pueblos es una historia escrita por KentPaul5000 y la continuación de Los muertos vivientes: El campo de terror. Tras la llegada de los caminantes a la granja Wankstein, los sobrevivientes escapan del lugar con sus pertenencias al darse cuenta de que ya no era un lugar seguro para vivir. Con algunas bajas, el grupo, quien se había separado en la granja por la invasión zombi, se reúnen y buscan un nuevo hogar.

En su nuevo hogar, el grupo vivirá por un breve tiempo unos días de paz pero esto se verá interrumpido con la llegada de cierto personaje.

Capítulo 1: Hogar, dulce hogar

1 de Junio de 1993

Han pasado cerca de dos semanas en que el grupo de Carl Johnson se mudó a la vieja cabaña de Catalina. A pocos minutos de las 8:00 a.m., los sobrevivientes empiezan a disfrutar de la poca comida que quedaba de la casa.

Vista de la casa de Catalina en Fern Ridge

La cabaña de Catalina.

  • Sweet: ¿Esto es lo último que queda?
  • Carl: Hay unas cuantas latas guardadas que conseguimos la semana anterior.
  • Sweet: O sea, todavía tenemos un poco de comida.
  • Carl: Sí.
  • Sweet: Entonces, sírveme un poco más, negro.
  • Sweet: Con esto no me voy a llenar.
  • Carl: No. Tenemos que guardar lo que nos queda para esta semana.
  • Sweet: No soy como ese cabrón de Smoke, pero tengo mis necesidades.

Mientras discutían, Cam observa por la ventana a un grupo de zombis acercándose a la casa, por lo que decide avisarle al resto.

  • Cam: ¡Caminantes!

Los sobrevivientes son alertados y rápidamente sacan sus pertenencias para meterlas a los respectivos vehículos. Los más fuertes del equipo van eliminando a las criaturas para permitir que el resto del equipo ingrese a los vehículos. Al no quedar nadie en la cabaña, el grupo se marcha por la carretera a dirección al sur. Minutos después, se detienen en una intersección vial para verificar los lugares más seguros de Red County.

César saca el mapa que guardó en su mochila y lo coloca en el capó del Greenwood. Unos cuantos se acercan para ver los lugares seguros y el resto, se queda a vigilar.

  • Carl: La cabaña ya no es segura. Tenemos que buscar otro sitio.
  • César: ¿Qué tal si nos dirigimos al este?
  • Carl: ¿Dónde enterramos a Madd Dogg y Gal? Prefiero otro sitio.
  • Carl: Además, ya hemos estado allí.
  • Dutch: ¿Y si regresamos a la ciudad?
  • Sweet: No pienso volver a ese lugar.
  • Sweet: Tuvimos una experiencia desagradable.
  • Carl: Queda un lugar que no hemos explorado del todo.

Carl señala al pueblo Blueberry.

  • Carl: No hay muchos caminantes.
  • Carl: Es un buen sitio y queda cerca de donde estamos.

El grupo alista sus cosas y regresan a los automóviles. Carl, junto a los demás, se van por el oeste y luego, al norte, siendo este el camino para ingresar al pueblo. A pocos metros, el grupo mira con asombro un cartel que contiene el nombre 'FleischBerg' y detrás del cartel, se hallaba el dueño del nombre, una fábrica de gran tamaño. Carl se alegra de encontrar tal fábrica, pues aquel lugar sería su nuevo hogar.

FleischBerg 1

La fábrica abandonada.

Los sobrevivientes detienen los autos al costado de los contenedores y se reúnen para coordinar sobre el nuevo lugar.

  • Sweet: ¡Mieerdaa! Está perfecto.
  • Sweet: Es el lugar perfecto para nosotros.
  • César: Solo hay que deshacernos de esas criaturas.
  • Carl: Iremos en grupos. Los más aptos estarán adelante para eliminar a los zombis.
  • Carl: Luego, el resto los seguirá para que acaben con los restantes.
  • Carl: Después, regresamos por los automóviles y descansamos un rato.

Las primeras personas en entrar a la fábrica son Carl, Sweet, César, Dutch, Ringo y Helena. Dichas personas suben las escaleras del lado derecho, preparan sus armas e inician con la matanza de zombis. Sweet es el primero en dar el ataque. Los caminantes se percatan de los sobrevivientes y deciden atacarlos. Ringo cubre a Helena y mata a todo caminante que se cruzaba en su camino con una flecha. Después de un rato, el resto del grupo entra a la batalla por el camino donde pasa los autos. Axel, quien ya se había recuperado de su malestar, es el primero en el equipo, seguido de Cam. Ambos hombres ayudan a César a exterminar a los zombis que quedaban en el parking A. Al finalizar, los luchadores agregan más municiones a las armas y continúan con su labor en el parking B.

  • Carl: ¡Por aquí!

Carl es el primero y enfrenta a las criaturas más cercanas. Sweet ayuda a su hermano y se adentra un poco más al parking B. A pesar de tener un solo brazo, Cam consigue derrotar a unos cuantos zombis. Los zombis de la sección B se van reduciendo y al quedar unos cuantos, Ringo opta en eliminarlos con sus flechas. La masacre se da por concluida y el equipo comienza a festejar de la emoción, pues finalmente consiguieron un lugar seguro.

  • Dutch: ¡Fantástico!
  • Leslie: (A Helena) Buen disparo.
  • Clara: ¡Oh!
  • Clara: No habíamos tenido tanto espacio desde que dejamos la granja.

Kendl tira su maleta y levanta sus brazos ante tanta emoción.

  • Kendl: Que alegría. Al fin podemos descansar.
  • Axel: Hay unas cercas en aquellos lados.
  • Axel: Solo tenemos que cubrir la entrada y estaremos seguros.

La pandilla se pasa toda la mañana y la mitad de la tarde descansando. Los autos habían sido aparcados en el parking B y el cuerpo de los infectados habían sido llevados lejos de la fábrica y quemados por César y Sweet. A las 15:00 p.m., el grupo está reunido en el parking A., en donde conversan sobre su nuevo hogar.

  • Cam: ¿Cómodo, no?
  • Carl: Sí, pero falta mejorarlo.
  • Carl: No hemos explorado del todo.
  • Carl: Es una fábrica. Podemos encontrar cualquier cosa dentro de ella.
  • Sweet: Carl. Nos queda pocas municiones.
  • Sweet: Hemos gastado mucho en aquella batalla.
  • Carl: Nos lo arreglaremos.
  • Carl: Estaremos más cómodos si entramos al edificio.
  • Axel: ¿Todos?
  • Carl: Después. Primero tenemos que acabar con los zombis que habitan en la fábrica.
  • Carl: Una parte del grupo irá.
  • Carl: Los otros se quedarán aquí a cuidar.
  • Carl: No queremos perder a nadie más.

Después de diez minutos, Carl prepara su pistola-metralleta en caso de emergencia y con el apoyo de Sweet, Dutch, César, Ringo y Helena, se meten a la fábrica por la puerta que está frente a la sección A. En el interior, Carl agarra fuertemente el Bate y se adelanta a sus amigos. La pandilla camina por el pasillo con cautela. Unas criaturas con traje de seguridad se dan cuenta de la llegada de personas vivas y van a atacarlos. Carl camina apresuradamente al primer zombi y le rompe el cráneo con el bate. De ahí, Ringo utiliza sus flechas y los dispara en la cara de sus enemigos. Poco después, prosiguen con la caminata hasta llegar a una rejilla, en donde la cruzan y al dar unos quince pasos más, dan con la puerta. Carl y el resto pasan la puerta y quedan maravillados al toparse con la habitación en la que se guarda las cervezas que producía la fábrica.

  • Sweet: ¡Negro! Es más que perfecto.
  • Sweet: Nos sacamos la lotería.
  • Carl: Aún no. Tenemos que acabar con esos mordedores de al fondo.

El pequeño equipo se junta y desde su posición, van a atacar a los caminantes. De inmediato, la escenografía cambia y enfoca el bosque. En el lugar, dos misteriosos hombres vestidos de púrpura, caminan hacia un lugar desconocido. En la caminata, tienen una pequeña conversación.

  • Hombre gordo: ¿Seguro que debemos contarle lo que sucedió?
  • Hombre flaco: Claro. El jefe confía en nosotros.
  • Hombre gordo: Como que nos matará si le decimos.
  • Hombre flaco: Teníamos que hacerlo. Esos desgraciados cavaron su tumba.
  • Hombre flaco: Puto traidor. Nos traicionó.
  • Hombre flaco: Suerte que lo matamos.
  • Hombre gordo: Tuvo suerte ese anciano. Se escapó.
  • Hombre flaco: No vivirá mucho tiempo.
  • Hombre flaco: Está solo e indefenso. Además, lo dejamos herido.
  • Hombre flaco: Será comida para esas bestias.

La imagen vuelve a cambiar y regresa a la fábrica. Los aventureros consiguieron limpiar una parte del interior de la fábrica y llevaron sus pertenencias a la sala que llegaron conseguir.

  • Jake: ¡Whooooo!
  • Jake: Esto está genial.
  • Jake: No está tan bonito como la cabaña, pero podemos limpiarlo.
  • Carl: ¿Y qué opinan?
  • Axel: Hogar, dulce hogar.
  • Werther: ¿Es seguro?
  • Carl: Solamente esta parte de la fábrica.
  • Carl: Hemos bloqueado por ahora el otro camino del pabellón.
  • Carl: Descansaremos aquí por hoy. Mañana, continuaremos con la expedición.
  • Carl: Tal vez encontremos la habitación de alimentos.
  • Leslie: ¿Y en donde dormiremos?
  • César: Hay unas cuantas mesas y sillas en aquel lugar.
  • César: También, aunque suene raro, hay un sofá viejo cerca de esas cajas.
  • Leslie: Genial. Pido el sofá.
  • Helena: No si yo coloco mis cosas primero.

Las hermanas Wankstein echan a reír y continúan caminando. Los demás empiezan a verificar el lugar y escoger la zona más cómoda para dormir. Kendl, quien es la última del grupo, se dirige hacia César.

  • Kendl: Gracias.

César ignora a Kendl y se aleja de ella. Kendl se queda callada y prosigue con su caminata. En la noche, Carl asegura la puerta con llave y se sienta con sus amigos.

  • Carl: Estamos seguros por ahora.
  • Carl: Pero tenemos que construir un muro y una pequeña entrada en la zona de los contenedores.
  • Carl: Los mordedores pueden entrar por ese lugar.
  • Axel: Me encargaré de ello mañana. Sé un poco de construcción.
  • Helena: No sabía eso.
  • Axel: No todo es apuntar y matar.
  • Leslie: ¿Y cómo así decidiste regresar? Ringo.
  • Ringo: Lo pensé mejor. Sé que no tuve la culpa que Madd Dogg falleciera.
  • Ringo: Me lo dijo Kevin y me lo dijeron ustedes.
  • Ringo: Lamento que Kevin muriese.
  • Cam: Soportó la herida y luchó hasta el final.
  • Cam: Todos lo recordaremos.

Los integrantes del grupo continúan con la plática mientras la cámara se va alejando cada vez más de ellos. A continuación, la escena da un cambio y muestra a una mujer rubia corriendo en medio del bosque. Segundos después, la chica entra a una cabaña con un mal aspecto e ingresa en ella para charlar con los residentes.

  • Mujer rubia: Disculpen la demora.
  • Mujer rubia: Ya estoy de regreso.

Dicho esto, la imagen se oscurece, concluyendo así con el capítulo.

Capítulo 2: Visitantes

En un cuarto descuidado, una mochila es puesto en el suelo por una chica rubia. La mujer saca del maletín unas latas de conversa para dárselos a sus compañeros del grupo.

  • ?: Disfrútenlo. Eso es lo único que pude conseguir.

En aquel grupo, se encontraba ni más ni menos que Denise Robinson y también, el policía que había sido herido por José, Gordon Peterson.

  • Denise: Gracias.
  • Denise: Y encontraste a... ya sabes...
  • ?: No. Ni un rastro.
  • Gordon: ¡Demonios! Me la debe.

Gordon comienza a toser fuertemente.

  • ?: ¿Te tomaste los medicamentos?
  • Gordon: Sí.

La mujer saca una botella con agua y se lo entrega al policía.

  • ?: Ten. Tómalo.
  • ?: Te aliviará un poco.

Gordon comienza a consumir la botella.

  • ?: Mañana en la mañana nos iremos de aquí.
  • Denise: ¿Y sabes a donde nos iremos?
  • ?: No. Pero ya lo veremos.

Al día siguiente, el grupo conformado por Cathleen, Denise y Gordon, abandonan la cabaña para buscar otro lugar donde vivir. En otro condado del campo de San Andreas, un sano Axel se encuentra construyendo con unos trozos de madera, un muro cerca de los contenedores de la fábrica para evitar una invasión zombi. A unos pocos metros de él, Clara está barriendo el suelo con una escoba vieja que llegó a encontrar en la fábrica. En el parking A, Cam se encarga de hacer de vigía. Dentro de la fábrica, el resto del grupo se encuentra limpiando el pabellón donde pasaron la noche. En una parte del pabellón, Carl prepara su arma, llenándolo de munición para continuar con la expedición a la fábrica. Al terminar, Carl llama a unos cuantos del grupo para que lo acompañe en su misión.

  • César: De acuerdo, carnal.
  • Dutch: ¿Exploraremos toda la fábrica?
  • Carl: No. Solo una parte.
  • Carl: Aunque no es mala idea, Dutch.

El pequeño grupo se arma fuertemente y Carl, quien es el encargado de liderarlo, avisa a los demás de su expedición.

  • Carl: Iremos a investigar.
  • Carl: El resto se quede aquí en caso de que suceda algo.
  • Werther: Tengan cuidado.
  • Carl: Lo tendremos.

Carl abre la puerta de entrada, que a la vez es la salida del pabellón y sale del lugar con el equipo, conformado por Sweet, César, Dutch, Ringo y Helena. Con la ayuda de las linternas, el grupo recorre los oscuros corredores de la fábrica, yendo a la cabeza Carl. Mientras caminan, Sweet se encarga de marcar los lugares por donde atraviesan con flechas de pintura para no perder la ruta segura.

  • Carl: Manténganse unidos.
  • Sweet: Este lugar apesta. Huele a mierda.
  • Sweet: Caminantes tirados en el suelo.
  • Carl: Ya nos encargaremos de eso más adelante.

Carl gira a la derecha y con su linterna, ilumina a un grupo de zombis.

  • Carl: ¡Oh! ¡Mierda!
  • Carl: Retrocedan. Vamos.

Carl coge su arma y elimina al primer zombi que estaba adelante y huye con el resto. Gracias a los marcadores, Sweet guía a sus compañeros hacia la salida pero la ruta en donde estaba el pabellón, se encontraba invadida por los caminantes, los cuales se habían percatado del disparo realizado por CJ.

  • Sweet: ¡Diablos!
  • Sweet: (Comienza a disparar) Está bloqueado.

En ese momento, Carl se percata de otra ruta y a pesar de no haberlo inspeccionado, decide irse por ahí con el grupo.

  • Carl: ¡Por aquí!

El equipo persigue a Carl, y en el último lugar, Ringo acaba con las bestias con su ballesta. Después de unos minutos, Carl llega hasta dos puertas, el cual se encuentra unida con una cadena, cerrado por un candado. En medio del apuro, Carl intenta abrir la puerta pero no lo logra. Helena se percata de ello y con un hacha rompe las cadenas, consiguiendo dar acceso a una posible salida. Los sobrevivientes ingresan a una especie de pabellón y Dutch se queda en la puerta para bloquear a los zombis.

Palaciosmoke2

El pabellón no explorado.

  • Carl: ¿Están todos?
  • César: Sí. Por suerte.

En eso, Ringo se percata que no estaban solos y con voz baja, da aviso a CJ.

  • Ringo: (Hablando bajamente) Carl. Nos están mirando.
  • Carl: ¿Qué?
  • Ringo: (Hablando bajamente) No estamos solos.
  • Carl: (Hablando bajamente) De acuerdo.

Carl, un poco cansado por lo que había ocurrido, grita sin una dirección fija a los supuestos residentes del recinto.

  • Carl: ¡Si alguien se encuentra en este lugar...
  • Carl: ... no los haremos daño!
  • Carl: ¡Venimos en paz!

De pronto, un hombre sale entre las sombras apuntando al grupo de Los Santos con una Escopeta de combate.

  • ?: No se muevan o les volaré los sesos.

La escenografía cambia y muestra al grupo de Cathleen caminando en medio del bosque.

  • Denise: Espérenme. Estoy cansada.
  • Denise: Hemos caminado mucho.

Denise se cae y Gordon va a socorrerla. Cathleen mira como Gordon ayuda a Denise y continúa avanzando.

  • Gordon: ¿Estás bien?
  • Denise: Un poco.

Gordon ve a Cathleen.

  • Gordon: ¡Cathleen! ¿A dónde vas?
  • Cathleen: Debemos irnos. No hay tiempo para retrasos.
  • Cathleen: Mientras más avancemos, será mucho mejor.
  • Gordon: No hay apuro. No tenemos dónde ir.
  • Denise: Continúen avanzando. Yo iré detrás de ustedes.

El policía ayuda a Denise a levantarse y lo ayuda a caminar.

  • Gordon: Somos un equipo. Y nos ayudamos mutuamente.

Cathleen se percata de algo y saca una Subfusil de su mochila.

  • Cathleen: Quédense quietos.
  • Gordon: ¿Ocurre algo?
  • Cathleen: Criaturas. Eso sucede.

De repente, una horda de zombis sale entre los arbustos y se disponen a atacar a los tres sobrevivientes. Cathleen actúa rápido y elimina rápidamente a unos cuantos zombis con el Subfusil. Gordon y Denise se quedan quietos en sus lugares ante el sorpresivo ataque y presencian la batalla. Cada segundo que pasaba, los zombis iban rodeando poco a poco al grupo, dando poca oportunidad a Cathleen de salir con vida del ataque. Sin embargo, Cathleen no se da por vencida y elimina con facilidad a los caminantes. En eso, las balas del Subfusil se agotan y la ex soldada saca apresuradamente dos pistolas de la mochila para seguir con el ataque. A pesar de los intentos de Cathleen por defender a sus amigos, los caminantes seguían ganando en cantidad y las municiones de las armas se agotaban cada vez más. A los pocos segundos, un grupo de mordedores son ejecutados por varios disparos que provenían de distintos arbustos del bosque. Cathleen se percata que dichas balas no le pertenecía y deja caer una de las pistolas que poseía en sus manos. Sin pasar un minuto, los zombis son derrotados, logrando que Cathleen y su equipo se salvase.

  • Denise: Cathleen. Eres sensacional.
  • Gordon: Nos ha salvado.
  • Cathleen: No he sido yo.
  • Cathleen: Alguien o algunos nos han ayudado y se encuentran escondidos entre los árboles.

Culminado estas palabras, cuatro individuos, armados con escopetas y fusiles de asalto, salen entre los arbustos y se acercan lentamente hacia los tres campistas. Cathleen ve esto y sujeta fuertemente la pistola.

  • Denise: Ustedes deben ser los que nos ayudaron.
  • Denise: Se los agradezco.

Uno de los hombres apunta con un arma a Denise y le responde.

  • Hombre calvo: Cállate perra. No te hemos pedido que hables.

Luego, uno de los desconocidos, el cual posee lentes, sale en defensa de Denise.

  • Hombre de lentes: Cálmate. ¿Quieres?
  • Hombre calvo: Solo intentaba ser amable.
  • Hombre de lentes: No hemos venido para eso.

El hombre de lentes se dirige a los campistas.

  • Hombre de lentes: Ahora escuchen.
  • Hombre de lentes: He notado que llevan consigo preciosas armas en esa bolsa.
  • Hombre de lentes: Las queremos. Nos será de utilidad.
  • Denise: No son suyas.
  • Gordon: A pesar de que nos ayudaron, no podemos entregárselas.
  • Gordon: Nos costó mucho conseguirlas.
  • Hombre oriental: Obedezcan o mueran.
  • Hombre moreno: Un policía. Hace mucho que no veía uno.
  • Hombre moreno: ¿Cuándo fue el último día que asesiné a un poli?
  • Hombre moreno: (Apunta a Gordon) Puede que sea hoy.
  • Hombre de lentes: Basta de gilipolleces.
  • Hombre de lentes: Entréguenos las armas. Por las buenas o por las malas.

Sabiendo de la situación en que se encontraba, Cathleen se arma de valor y agarra por sorpresa al hombre oriental, sujetándole el cuello con un brazo y apuntándole la pistola en la cabeza en forma de amenaza.

  • Cathleen: ¡Váyanse! O su amigo morirá.
  • Hombre moreno : Suelta a Kotaro.

El hombre moreno cambia la dirección de la escopeta y la dirige donde está Cathleen.

  • Hombre moreno: ¡Suéltalo! Gringa.
  • Hombre de lentes: Obedece niña. O te disparamos.
  • Hombre de lentes: Y no me importa si Kotaro muere.
  • Kotaro: ¡¿Qué?! No, por favor.
  • Cathleen: (En su pensamiento) No tengo elección.

De pronto, de lo lejos, un hombre con un chaleco que lucia malgastado y sucio, y que lleva unos pantalones azules, se acerca donde estaban los campistas y el grupo desconocido.

  • Hombre de lentes: Es... es...
  • Hombre de lentes: El jefe.

El personaje de quien se desconoce, llega al lugar de la disputa y con un Tec-9 apunta hacia donde está Cathleen.

  • ?: ¡Oh, una gringa!
  • ?: Tales como me gustan.
  • ?: Ahora preciosa, suelta al oriental.
  • ?: No querrás morir tan joven.

Sabiendo de que no tenía otra alternativa, Cathleen deja libre a Kotaro y suelta la pistola como señal de rendición.

  • ?: Ahora ustedes dos.
  • ?: El policía y la morena.
  • ?: Voltéense y mírenme.
  • ?: Saluden al jefe.

Gordon y Denise giran hacia el lado opuesto y miran al que se hace llamar el "jefe". Denise, al ver al desconocido, se lleva una sorpresa, pues resulta ser un conocido.

  • ?: ¡Oh! ¡Mierda! Eres tú.
  • ?: Que sorpresa verte nuevamente.
  • ?: Denise Robinson. Conocida como la puta de todas.
  • ?: ¿Por qué no te acercas y le das un abrazo a tu mejor amigo Emmet?

Denise se encuentra nuevamente con Emmet y se desmaya de la impresión. Luego, es llevada como prisionera junta a Cathleen a una furgoneta, el cual es conducida por Emmet y el hombre moreno. Mientras que Gordon, es llevado como prisionero en un Patriot, conducido por el hombre de lentes y el resto del equipo. Los dos vehículos se alejan del lugar de la batalla y fijan rumbo hacia el oeste.

Culminado esta escena, la pantalla cambia y enfoca al grupo de Carl que se encontraba en una sección de la fábrica. Carl continúa en hacer entender en razón al desconocido que están allí de casualidad y que no vinieron para hacerle daño

  • Carl: Podemos hablar tranquilamente.
  • ?: Tú y el grupo lárguense de este lugar.
  • ?: O los eliminaré.
  • Sweet: Ya basta. Cálmate hombre.
  • Sweet: ¿No has escuchado?
  • ?: Cállate negro.
  • ?: O serás el primero en morir.

En seguida, una persona que no pasa de los 50 años, sale entre las sombras de la pared de la planta alta y se asoma para ver lo que sucedía.

  • ?: ¿Por qué tanto escándalo?

El individuo de la escopeta responde.

  • ?: Ellos son el problema.

El hombre mira a los nuevos visitantes y baja las escaleras para entender más de la situación.

  • ?: ¿Qué sucede aquí?
  • ?: ¿Por qué estás amputándoles con una escopeta? Eh, Mark.
  • Mark: Han venido para despojarnos de nuestras pertenencias.
  • Mark: Y para matarnos y comernos.
  • ?: ¿Qué? ¿Otra vez con tus tonterías?

El desconocido sabe que el embrollo había sido causado por la paranoia de Mark y se dirige al grupo de Carl.

  • ?: Le pido disculpas ante esta vergonzosa situación.
  • ?: Mark está un poco paranoico desde que el virus azotó todo el condado de Red County.
  • ?: Piensa que en cualquier momento, un zombi se le acercará para morderlo.
  • ?: Incluso, piensa que los zombis pueden hablar.
  • Sweet: Que fuerte...
  • ?: Y por cierto. ¿Cómo llegaron hasta aquí?
  • Carl: Venimos desde el pabellón que está cerca de los parking.
  • ?: Ese lugar está infestado de caminantes.
  • ?: ¿Acaso ustedes lo limpiaron?
  • Carl: Sí. Con ayuda de otros.
  • ?: ¿Otros? ¿Hay más de ustedes?
  • César: Claro, vato. Somos un grupo grande.
  • ?: Nosotros solo somos cinco.
  • Helena: ¿Cinco? ¿Y dónde están los otros?
  • ?: Arriba. En una pequeña habitación.

El hombre desconocido cambia de posición y fija su mirada a la planta alta para dar aviso al resto de su equipo.

  • ?: (En voz alta) ¡Peter! ¡Donald! ¡Sabrina!
  • ?: (En voz alta) ¡Bajen! Tenemos visita.

En eso, tres personas salen de la planta alta y bajan las escaleras. Luego, se reúnen con el desconocido.

  • Sabrina: ¿Y quiénes son ellos? Eddie.
  • Eddie: Son un grupo que consiguieron hacerse un lugar de descanso en uno de los pabellones de la fábrica.
  • Sabrina: Vaya. Que suerte han tenido.
  • Carl: ¿Tu nombre es Eddie?
  • Eddie: Sí. Eddie Tisdale. Dueño de esta empresa de cerveza.
  • Carl: Mucho gusto. Soy Carl Johnson. Gángster y dueño de...
  • Carl: ... de Grove Street.

El grupo de Carl y los residentes de la fábrica FleischBerg se presentan y posteriormente, hablan de cómo se quedaron en aquel lugar.

  • Eddie: Ya que todos nos conocemos, me gustaría explicarles cómo nos quedamos en este lugar.
  • Eddie: Hace ya un año, los empleados de la fábrica comenzaban a realizar sus labores, como todos los días.
  • Eddie: Pero, pasado unos cinco minutos, todos escuchamos varios disparos que provenían de afuera.
  • Eddie: Eran como las 11:00 a.m.. No me acuerdo.
  • Eddie: Todos salimos y encontramos a unas cuantas personas caminando de una manera extraña.
  • Eddie: Varios guardias yacían muertos en el suelo.
  • Eddie: No sabíamos que sucedía en ese entonces.
  • Eddie: Aquí, Donald, quien era el guardia de la entrada de la empresa...
  • Eddie: ... tenía una sospecha sobre la situación.
  • Eddie: Tan solo dar un pestañeo, una de esas personas se balanceó a uno de los empleados y le mordió el cuello.
  • Eddie: Ahí nos dimos cuenta que se trataban de monstruos.
  • Helena: ¿De zombis?
  • Eddie: Sí. Se armó un tremendo pánico. Los empleados salieron corriendo.
  • Eddie: Los guardias trataron de acabar con los monstruos.
  • Eddie: Por mi parte, intenté ayudar pero eran más que nosotros.
  • Eddie: Entré lo más rápido posible a la fábrica con unos cuantos.
  • Carl: ¿Y esos cuantos son ustedes cinco?
  • Eddie: Éramos más. Ocho en total.
  • Peter: Perdimos a uno hace unos días.
  • Eddie: Nos quedamos y nunca salimos. Hasta el día de hoy.
  • Helena: ¿Y cómo sobrevivieron?
  • Sabrina: Con comida. Tenemos sacos de comida y una máquina expendedora de golosinas.

Culminada la historia, un profundo silencio invade el lugar. Segundos después, Eddie le realiza una pregunta a Carl.

  • Eddie: ¿Y ustedes cómo sobrevivieron?
  • Carl: Es una larga historia.
  • Carl: Estuvimos por un buen tiempo en Los Santos y luego, fuimos al bosque...
  • Carl: ... en donde pasamos por unos días en una granja.
  • Carl: Luego, salimos de ella y llegamos aquí.
  • Sweet: Perdimos a varios hombres.
  • Eddie: Lamento la pérdida de su gente.
  • Eddie: Por culpa de esas criaturas, la civilización que conocíamos dejó de existir.
  • Donald: Ni el ejército pudo con ellos.
  • César: No todo está perdido.
  • Peter: ¿A qué te refieres?

Carl cree que lo mejor no es decir nada sobre la base segura que realizó el ejército en San Fierro e intenta ignorar a la pregunta.

  • Carl: ... Nada... Nada.
  • Eddie: Si seremos amigos, es mejor que lo digas.
  • Carl: Este...

Carl no consigue guardar el secreto sobre el ejército y le revela de la situación a los residentes de la fábrica.

  • Carl: Hace meses descubrimos que el ejército creó una base segura para las personas que seguían con vida tras la llegada de los zombis.
  • Eddie: Entonces, tenemos una salvación para todos nosotros.
  • Carl: No estamos seguro si es del todo cierto.
  • Sabrina: ¿Y en qué lugar se encuentra?
  • Carl: En San Fierro.
  • Donald: ¿Y ya han ido?
  • Carl: No. Todavía no.

Los integrantes de ambos grupos se hacen amigos y tienen una breve charla sobre que harán con los caminantes que rondan por la fábrica.

  • Eddie: Ahora que nos conocemos mejor.
  • Eddie: ¿No crees que debemos eliminar a las criaturas para expandir nuestro espacio?
  • Carl: Estábamos por hacer eso hoy.
  • Sabrina: ¿En qué sección de la fábrica está el resto de tu gente?
  • Carl: En el pabellón que está al lado de los parkings.
  • Peter: Vaya... están en el almacén donde se guarda la mercancía.
  • Peter: Un buen lugar. Es espacioso.
  • Helena: Nos dimos cuenta tan solo verlo.
  • Ringo: ¿Y este lugar es...?
  • Peter: Es donde se elabora las cervezas.
  • Peter: Las maquinarias están al fondo. Tapados con manteles de plástico.
  • Sweet: ¿Cervezas? ¿Tienen unas cuantas por ahí?
  • Sweet: Quiero embriagarme y olvidar todo esto por unas horas.
  • Eddie: Ya habrá tiempo para eso.
  • Eddie: Lo más importante es asegurar la fábrica.
  • Eddie: Hey Carl. ¿Por qué no nos llevas hacia donde se encuentra tu gente?
  • Eddie: Ya conoces a los míos.
  • Eddie: Y es hora de conocer a los tuyos.
  • Carl: Claro. Aunque hay varios zombis allá afuera.
  • Eddie: No te preocupes. Uniremos fuerza.
  • Eddie: (Señalando) Aquí Donald y Mark son expertos en manejo de armas.
AngelPine

Angel Pine, el pueblo de la salvación.

Los dos grupos de distinta procedencia unen fuerzas para llegar hasta el lugar donde se encuentra el resto de los amigos de CJ. Eddie cierra las puertas con una nueva cadena y lo asegura con otro condado. Luego, guarda la llave en el bolsillo izquierda del pantalón y sigue a los demás. Retomando a la escena anterior, los vehículos de los forasteros llegan a un pueblo situado en el condado de Whetstone, cerca del Mount Chiliad. El pueblo se encuentra rodeado por muros de metal y madera, de los cuales sirven como protección para evitar el acceso a los zombis. Los vehículos se detienen en la entrada del sur del pueblo, la cual da hacia la carretera. Emmet abre la ventanilla izquierda de la furgoneta y asoma su cabeza para dar aviso de su llegada a los guardias que custodian la entrada. Los guardias reconocen a Emmet y abren la puerta para dejarlo entrar. Los vehículos ingresan y siguen una ruta para llegar al U Get Inn Motel. Una vez llegado a su destino, los forasteros bajan del coche para sacar a los prisioneros y hacerlos entrar al motel. Adentro se puede observar a varias personas realizando distintas actividades, como jugar al póquer, leer unas revistas o descansar en los sillones. Los prisioneros son llevados a la habitación de al fondo del segundo piso. En el cuarto se encuentran dos personas que conversaban entre sí.

  • Hombre de traje: Es muy peligroso.
  • Hombre aguerrido: Solo hazlo. No importa que cueste la vida de varios soldados.
  • Hombre de traje: Pero...
  • Hombre aguerrido: Haz lo que te digo de una vez.
  • Hombre de traje: Sí. Como usted diga.

La persona de traje coge el cuadernillo que estaba en la mesa y se retira de la habitación. Luego, la persona se percata de la llegada de sus hombres, los cuales habían regresado con nuevas personas al pueblo.

  • Hombre aguerrido: Con que pudieron sobrevivir.
  • Emmet: Claro. Fue sencillo.
  • Hombre aguerrido: ¿Sencillo? ¿Eh?
  • Hombre aguerrido: Me alegro. Y parece que trajeron unos visitantes.
  • Kotaro: Nos causaron problemas en nuestra misión.
  • Hombre aguerrido: ¿Problemas?
  • Hombre aguerrido: ¿Un par de bellas mujeres puede causarles problemas?
  • Hombre aguerrido: Que gilipolleces son. No matan ni una mosca.
  • Hombre aguerrido: El policía, pueda que sí.
  • Hombre aguerrido: Pero ellas...
  • Hombre aguerrido: Ahora, suéltenlos.
  • Emmet: ¿Qué?
  • Hombre aguerrido: Dije que los suelten. Ahora forman parte del pueblo.

Los soldados acatan la orden y dejan en libertad a los campistas.

  • Hombre aguerrido: (A los soldados) Ahora lárguense.

Los cinco hombres se marchan.

  • Hombre aguerrido: (A Emmet) ¡Hey! Hablaré contigo más tarde.
  • Emmet: Claro.

Estando solo los campistas y el sujeto desconocido, éste último se dirige a ellos con amabilidad.

  • Hombre aguerrido: Lamento la penosa escena que pasaron. Mis hombres se comportan como bestias con gente nueva.
  • Gordon: ¿Sus hombres? Acaso usted es el...
  • Hombre aguerrido: Sí. Soy su jefe. El gran jefe de todo esto.
  • Hombre aguerrido: Y ahora supongo que se preguntarán en dónde están.
  • Hombre aguerrido: Pues están en Angel Pine.
  • Hombre aguerrido: Un pueblo libre de zombis.
  • Gordon: ¿Angel Pine?
  • Gordon: Pero... ¿Cómo lo hicieron?
  • Hombre aguerrido: Fue un trabajo de varios meses.
  • Hombre aguerrido: Perdimos a mucha gente para conseguir todo esto.
  • Hombre aguerrido: Pero he aquí. Al final, nuestro esfuerzo dio sus frutos.
  • Hombre aguerrido: Ahora síganme. Los llevaré a su habitación.

El sujeto quien parece ser el presidente del pueblo, guía a los campistas hacia una habitación para que puedan descansar y pasar la noche. En pleno camino, los campistas tienen una charla con el jefe.

  • Gordon: ¿Y cuántas personas viven aquí?
  • Hombre aguerrido: Varias. Un total de 60 personas.
  • Hombre aguerrido: Niños, jóvenes, mujeres, hombres, ancianos.
  • Hombre aguerrido: De todo tipo de persona.
  • Hombre aguerrido: Hace una semana éramos 65 pero perdimos a cinco en una expedición.
  • Hombre aguerrido: Por suerte, solo eran simples novatos.

Los sobrevivientes llegan a la habitación y el jefe saca la llave para abrir la puerta. La puerta se abre y las cuatro personas ingresan al cuarto.

  • Hombre aguerrido: Esta es su habitación.
  • Hombre aguerrido: Siéntanse como en su casa.
  • Hombre aguerrido: Cualquier cosa, consúltelo con uno de los guardias.
  • Gordon: Es... es... maravilloso.
  • Denise: Una cama de doble plaza.

Denise se dirige al baño de la habitación.

  • Denise: Con un baño propio e impecable.
  • Hombre aguerrido: Ojalá que les guste.
  • Hombre aguerrido: Ahora, con su permiso, me retiro.
  • Hombre aguerrido: Tengo asuntos que atender.

El supuesto presidente se dispone a salir de la habitación pero en eso, Gordon comienza a toser fuertemente, lo que trae su atención.

  • Hombre aguerrido: ¿Le sucede algo?
  • Cathleen: Ha estado enfermo desde hace unos días.
  • Hombre aguerrido: Pueden llevarlo a la enfermería.
  • Hombre aguerrido: Se encuentra enfrente del hotel.
  • Hombre aguerrido: Ahí lo atenderán y verán su problema de salud.
  • Denise: Gracias.

El sujeto se retira de la habitación y Cathleen cierra la puerta.

  • Cathleen: No confío en ese hombre.
  • Cathleen: Ha sido muy amable con nosotros.
  • Cathleen: Algo está tramando.
  • Gordon: Cathleen, no seas tan desconfiada.

Gordon se sienta en la cama.

  • Gordon: Tuvimos suerte de encontrarnos con ellos.
  • Cathleen: ¿Hablas de los sujetos que nos amenazaron...
  • Cathleen: ... y que no dejaban de apuntarnos con sus armas cada segundo que pasaba?
  • Cathleen: Lo que me ha enseñado la vida y el ejército, es que debes desconfiar de las personas.
  • Cathleen: Y especialmente las que son amables contigo.
  • Denise: ¿Y entonces que piensas hacer?
  • Cathleen: Irme de aquí.
  • Gordon: Pero si acabamos de llegar.
  • Cathleen: No me importa. Prefiero estar afuera con los zombis que estar aquí...
  • Cathleen: ... aquí, que en cualquier momento, esos sujetos vendrán para aniquilarte.
  • Cathleen: Y por cierto Denise, ¿quién era ese amigo tuyo?
  • Denise: ¿Hablas de... Emmet?
  • Cathleen: Sí, ese. Te desmayaste tan solo verlo.
  • Denise: Era un integrante del grupo.
  • Denise: Y de mucho antes que conociera a Gordon.
  • Denise: Pensé que había muerto.
  • Cathleen: ¿Pensabas? ¿Acaso no sabías lo que había ocurrido con él?
  • Denise: No. Solo me dijeron que no pudo sobrevivir en el rescate.
  • Gordon: ¿Rescate? ¿Acaso era una misión?
  • Denise: Sí. Bueno, no...
  • Denise: Era una misión suicida. Algo arriesgado.
  • Denise: Teníamos que rescatar a los familiares de César.
  • Denise: José, Sunny, Gal y Hazer.
  • Cathleen: ¿Y qué pasó con ellos?
  • Denise: Ahora todos ellos están muertos, a excepción de José.

Gordon oye el nombre de José y se levanta furiosamente de la cama.

  • Gordon: ¿A José? ¿A esa maldita escoria?
  • Gordon: ¿A ese infeliz que me dejó tirado en medio del pueblo?
  • Denise: Lo sé. Pero no lo conocíamos muy bien.
  • Denise: Solo César sabía cómo era.
  • Gordon: Cuando lo vea, me va a oír.
  • Cathleen: Tranquilízate, Gordon.
  • Denise: Sí. Supongo que ahora mismo debe estar planeando algo malvado.
  • Denise: Pero sé que tendrá su merecido. Tarde o temprano.
  • Gordon: Ojalá.

Concluido la discusión sobre José, Gordon comienza a toser fuertemente.

  • Denise: Debemos llevarte a la enfermería.
  • Gordon: No. Estoy bien.
  • Denise: Vamos Gordon. Hay que aprovechar las oportunidades que nos ha dado la vida.
  • Gordon: Está bien. Solo porque deseo estar vivo al momento en que me encuentre cara a cara con José.

Denise agarra del brazo a Gordon y lo acompaña hasta la enfermería del pueblo.

  • Denise: ¿No nos acompañas Cathleen?
  • Cathleen: No, gracias. Prefiero descansar un rato para luego irme de aquí.
  • Cathleen: Esas personas traman algo. No son de confianza.
  • Denise: Espero que lo pienses bien.
  • Denise: Y luego no te arrepientas.

Gordon y Denise se retiran, dejando solo a Cathleen en el cuarto. Mientras tanto en el pabellón en donde estaban los sobrevivientes de Los Santos, estos aguardan con ansias la llegada del resto del equipo.

  • Jake: ¿Crees que tengamos salvación?
  • Werther: No lo sé. Pero lo último que se pierde es la esperanza.
  • Jake: Yo ya ni sé si tengo la esperanza por vivir.
  • Jake: Hemos perdido varias cosas.
  • Jake: Gente, cosas materiales, alimento...
  • Werther: Sé que saldremos adelante. Somos un equipo.

Brevemente, Jake nota una sombra que se acercaba a la puerta de entrada/salida del pabellón.

  • Jake: Algo, algo se está acercando.
  • Werther: ¿Será un caminante?
  • Jake: No lo sé.

Jake prepara su arma y lo apunta a la puerta. Seguido de ello, la sombra sospechosa se acerca cada vez más y Jake logra darse cuenta de que se trataba de CJ, quien regresaba con éxito con el equipo. Jake se apresura en abrir la puerta, la cual se encontraba asegurada con llave. Mientras tanto, Werther se encarga de darle aviso al resto de los campistas. El equipo de Carl y el grupo nuevo ingresan al lugar, y son recibidos con alegría por los campistas. Jake cierra la puerta.

  • Carl: Hemos llegado.
  • Kendl: Hermanito, has regresado sano y salvo.

Kendl se abalanza donde Carl para abrazarlo.

  • Sweet: ¿Acaso no hay nada para tu otro negro?
  • Kendl: Sweet, lo siento. Ven para acá.

Kendl deja a Carl para abrazar a Sweet. Werther se acerca a su hija Helena.

  • Werther: Lo lograste hija.
  • Helena: Padre. Ya no soy una niña.
  • Helena: Sé cuidarme sola.
  • Werther: Lo sé. Pero siempre serás mi hija.

Carl se da cuenta de la ausencia de algunas personas.

  • Carl: ¿Y el resto del grupo?
  • Werther: Aún siguen trabajando afuera.

Amanda se percata de la llegada de unos extraños y pregunta por ellos.

  • Amanda: ¿Y ellos? ¿Quiénes son?
  • Carl: Son los verdaderos residentes de la fábrica.
  • Carl: Esta persona es Eddie, el dueño de la fábrica.
  • Carl: Y ellos son sus empleados.
  • Werther: Mucho gusto.
  • Eddie: El gusto es mío. Gracias por dejarnos entrar a su hogar.
  • Mark: ¡Oh! Que bien.
  • Mark: Más personas indeseables.
  • Mark: De seguro nos matarán para quitarnos la piel y servirnos como la cena de los zombis.
  • Mark: Ya no podré dormir tranquilo.
  • Sabrina: Cállate Mark.
  • Sabrina: Son buenas personas.
  • Eddie: Disculpen las molestias.
  • Eddie: Mark ha estado paranoico estos últimos meses.
  • Leslie: Pues debe cuidar lo que dice.
  • Carl: Ya fue suficiente.
  • Carl: Estas personas nos brindarán alimentos a cambio de que le ayudemos a desinfectar la fábrica.
  • Werther: Es un trato justo.
  • Werther: Todos queremos vivir tranquilo fuera de los caminantes.
  • Carl: Comenzaremos esta tarde. Parte por parte.
  • Carl: No hay que apresurarnos.
  • Sweet: Carl tiene razón. Es como conquistar barrios para los Families.

Concluido lo dicho por Sweet, la escena de la fábrica se oscurece. Prontamente, una nueva escena da paso al pueblo Angel Pine. En un cuarto opaco de luz se encuentra el supuesto presidente del pueblo, el hombre de traje y Emmet.

  • Hombre aguerrido: Ahora Emmet, dime quienes son ellos.
  • Emmet: Son unas personas que encontré en el bosque.
  • Hombre aguerrido: ¿Y los conoces?
  • Emmet: Solo a la morena.
  • Emmet: La gringa y el policía, no.
  • Emmet: Nunca los he visto.
  • Hombre aguerrido: ¿Con que la morena? ¿Eh?
  • Hombre aguerrido: ¿Y cómo la conoces?
  • Emmet: Es una larga historia. No pensé que llegaría a sobrevivir.
  • Emmet: Luego de que me dejaron esa noche, no supe más de ella.
  • Hombre aguerrido: Interesante.
  • Hombre aguerrido: Hazme el favor de indagarla.
  • Hombre aguerrido: Procura sacar toda la información posible de ella.
  • Hombre aguerrido: Si tenía un grupo, en donde tú estabas, deben tener provisiones.
  • Hombre aguerrido: Provisiones que serán prontamente nuestros.
  • Hombre aguerrido: Espero que logres cumplir el encargo, Emmet.
  • Hombre aguerrido: No me falles.

El supuesto presidente y el hombre de traje abandonan el cuarto, y dejan solo a Emmet.

  • Emmet: Esa morena es mi llave para llegar hacia Sweet.

Emmet camina hacia una silla que está al lado de la pared y se sienta en ella.

  • Emmet: He esperado este momento.
  • Emmet: Sweet, me lo pagarás.
  • Emmet: Y tú también Carl.

Emmet levanta la parte del pantalón de la pierna derecha y con cuidado, se quita la pierna postiza correspondiente.

  • Emmet: Me pagarán por esto, hermanos Johnson.
  • Emmet: Juro que los aniquilaré con mis propias manos.

La escena se aleja poco a poco de los hechos ocurridos, y poco después, se oscurece para dar por concluido el final del capítulo.

Capítulo 3: Una historia negra

Nota Nota: Este capítulo se aleja de la trama para narrar la supervivencia de Emmet, luego de ser abandonado por el resto de los sobrevivientes de Los Santos.

Episodio 1: Soledad

Una pantalla negra se muestra y a los pocos segundos, se oye un disparo.

  • Carl: ¿Qué has hecho Sweet?
  • Sweet: Lo que tenía que hacer Carl.
  • César: Tenemos que irnos. Los caminantes se están acercando.
  • Carl: No podemos dejarlo en este lugar.
  • Sweet: Debió haberlo pensado antes de insultar a mi familia.

La pantalla se va aclarando poco a poco, y va revelando lo que sucedía. Un hombre había sido herido en la pierna, y esa persona era Emmet. El hombre herido, quien yacía en el suelo, mira cómo sus amigos de grupo huían del lugar sin él.

  • Emmet: Esperen. No pueden dejarme aquí.
  • Emmet: Les he ayudado a todos ustedes. Les he brindado armas.
  • Emmet: No pueden dejarme en este lugar.

Emmet trata de pedir ayuda a los campistas pero estos lo ignoran y siguen corriendo. El último del grupo era Gal y a diferencia de sus compañeros, éste hace caso a las súplicas de Emmet.

  • Emmet: Eh, muchacho. Ayúdame.
  • Emmet: Ayúdame a levantarme.
  • Gal: Este... los caminantes...

Gal mira a los caminantes acercarse cada vez más.

  • Gal: Lo... lo... lo siento.
  • Gal: No puedo ayudarte.

Gal corre a toda prisa y deja a Emmet a su suerte.

  • Emmet: ¡No te vayas!
  • Emmet: ¡Malditos sean todos! ¡Malditos!
  • Emmet: ¡Me vengaré de todos ustedes!
  • Emmet: ¡Y especialmente de ti, Sweet!
  • Emmet: Lo pagarás muy caro Sweet, muy caro.

Sin nadie que lo ayude, Emmet intenta ponerse de pie para huir del barrio lo más pronto posible. Tras varios intentos, Emmet consigue pararse y comienza a caminar cojamente hacia el norte, aportando consigo una pistola.

  • Emmet: Tengo que salir de aquí.
  • Emmet: Esos traidores me dejaron.
  • Emmet: Te odio Sweet. Juro que me vengaré.

Emmet mira hacia atrás y al saber que los zombis iban detrás de él, empieza a acelerar el paso. Con la pistola en la mano, Emmet elimina a todo zombi que se oponía en su camino. La noche llega y Emmet logra encontrar un lugar seguro para descansar y pasar la noche. En una habitación de la casa, Emmet se sienta en el sofá para tomarse un descanso, tras pasar un día agitado.

  • Emmet: Estoy solo.
  • Emmet: Necesito curarme la pierna si deseo correr con más velocidad.

Emmet saca un cuchillo del bolsillo y con un trapo sobre la pierna, clava el cuchillo en la herida para sacar la bala que se había incrustado.

  • Emmet: ¡¡¡Aaaarrrghh!!!
  • Emmet: Duele.
  • Emmet: Sé fuerte Emmet. Sé fuerte.

Con mucho dolor, Emmet consigue quitar la bala de la pierna.

  • Emmet: Mierda.

Emmet comienza a sangrar. Para evitar seguir sangrando, Emmet coge un pañuelo que estaba sobre la mesa y con un poco de alcohol derramado en la herida, aprieta el pañuelo fuertemente en la pierna. Luego, con un pañuelo más grande, amarra el otro pañuelo en la pierna sangrada, haciendo dos nudos en él. Concluido eso, Emmet se acuesta en el sofá y se dispone a dormir. A la mañana siguiente, Emmet logra conseguir una mochila entre las cosas que estaban tiradas en la segunda habitación, y camina hacia la cocina para guardar los alimentos que había en aquel lugar. Realizado el labor, Emmet sale de la casa y se apodera de uno de los automóviles que estaban aparcados cerca de la vivienda.

  • Emmet: Lo primero. Tengo que salir de esta maldita ciudad.

Emmet enciende el auto y conduce hacia el oeste, con destino a Flint County. Al salir de Los Santos, Emmet detiene el auto en el Cruce de Flint para saber hacia dónde iba a ir.

  • Emmet: ¡Rayos! ¿Dónde diablos me voy ahora?
  • Emmet: No conozco mucho este condado.

Emmet contempla a lo lejos una pequeña gasolinera y decide ir hacia allá. Al llegar, Emmet baja del vehículo y comienza a explorar el lugar.

  • Emmet: Pero qué porquería.
  • Emmet: Todo está destrozado.
  • Emmet: Varios cuerpos tirados de esos "come cerebros".
Sa rs haul

La empresa RS Haul.

Poco después, Emmet se percata que había otro establecimiento al lado de la gasolinera. Es así que Emmet camina hacia la empresa RS Haul, cuyo lugar lucía abandonado.

  • Emmet: Este lugar luce más decente que el otro.

Emmet explora el lugar y al verificar que no había ningún caminante, considera el establecimiento como un lugar seguro.

  • Emmet: Adoptaré este sitio como mi nuevo hogar.

Emmet se prepara para traer el vehículo pero es atraído por el llamativo cartel.

  • Emmet: RS Haul, nosotros cuidaremos de usted a cambio de...
  • Emmet: ¿A cambio de qué?

Prontamente que Emmet dijera la pregunta, un hombre desconocido se le acerca.

  • ?: A cambio de que usted cuide de nosotros.

Emmet oye que alguien que estaba detrás de él le había contestado y se voltea. Emmet mira a la persona y le apunta con una pistola.

  • Emmet: ¿Quién diablos es usted?
  • ?: No dispares. Soy el Señor Whittaker.
  • Emmet: ¿Y?
  • Sr. Whittaker: Soy el regente de esta pequeña empresa.
  • Emmet: ¿El qué?
  • Sr. Whittaker: El regente o dueño de este lugar.

Emmet baja el arma y se presenta.

  • Emmet: Soy Emmet.
  • Sr. Whittaker: Mucho gusto. Hace mucho que no veía a una persona.
  • Emmet: ¿Y supongo que tendrá provisiones?
  • Sr. Whittaker: Claro. Está en esos almacenes.
  • Sr. Whittaker: Aunque ya queda muy poco. Como para sobrevivir un mes más.
  • Emmet: Yo podría ayudarle a cambio que usted...
  • Sr. Whittaker: Je, je, je.
  • Sr. Whittaker: Claro, mi buen hombre. El letrero nunca miente.

Mientras charlaban, el Sr. Whittaker capta una pequeña herida en la pierna de Emmet.

  • Sr. Whittaker: ¿Y eso?
  • Emmet: ¿De qué?
  • Sr. Whittaker: ¿Te han mordido?
  • Emmet: Ahhh... eso. No. Solo es una pequeña herida de bala.
  • Sr. Whittaker: Pues, no me agrada nada.
  • Sr. Whittaker: Entra para que te cure.
  • Emmet: Ya lo hice yo.
  • Sr. Whittaker: Insisto. Entra.

Emmet acepta la ayuda del Sr. Whittaker y es llevado a una pequeña casa que estaba cerca de los almacenes. Adentro, Emmet es sentado en una silla y le muestra la herida al Sr. Whittaker.

  • Sr. Whittaker: Haz detenido el sangrado. Te felicito.
  • Sr. Whittaker: Cambiaré este trapo por algo mejor.

El Sr. Whittaker saca una crema y una gaza de uno de los cajones del escritorio y lo coloca en la pierna de Emmet. Luego, hace un nudo con la gaza en la pierna.

  • Sr. Whittaker: Hemos terminado.
  • Emmet: Gracias por la ayuda.

Emmet sale de la casa para traer de regreso su vehículo. Ya en la tarde, el Sr. Whittaker alista su arma, el cual es una escopeta, para ir a la ciudad a buscar suministros.

  • Emmet: ¿A dónde vas?
  • Sr. Whittaker: Me dirijo a Los Santos para ver si encuentro algo.
  • Emmet: Te acompaño.
  • Sr. Whittaker: No. Tú debes descansar.
  • Emmet: Insisto.

El Sr. Whittaker acepta la ayuda de Emmet y ambos suben al auto del herido. Whittaker se sienta en el asiento del conductor y Emmet en el asiento del pasajero. De ahí, se alejan del RS Haul para ir a la ciudad. En pleno viaje, Whittaker le platica a Emmet sobre algo que se había enterado.

  • Sr. Whittaker: Emmet, ¿sabías que todavía hay esperanzas para sobrevivir?
  • Emmet: ¿A qué te refieres?
  • Sr. Whittaker: Me llegué a enterar a comienzos que surgió todo esto de la epidemia zombi, que el ejército ha comenzado a organizar un refugio para los sobrevivientes en San Fierro.
  • Emmet: ¿Un refugio? ¿En San Fierro?
  • Sr. Whittaker: Exacto. Había planeado ir a ese lugar con una chica que me ayudaba en el negocio...
  • Sr. Whittaker: ... pero perdí todo contacto con ella.
  • Emmet: ¿Y sabes en qué lugar exacto de San Fierro es el refugio?
  • Sr. Whittaker: Lamentablemente no. Por eso quería ir con ella.
  • Sr. Whittaker: Es una chica ruda y aguerrida. Y como ya no sé nada de ella.
  • Sr. Whittaker: No estoy lo suficientemente preparado para meterme a la boca del lobo.
  • Sr. Whittaker: Es un camino largo y demasiado riesgoso.
  • Sr. Whittaker: Aunque...
  • Emmet: ¿Aunque qué?
  • Sr. Whittaker: Un contacto mío me informó que hay un mapa con la ubicación del refugio en Blueberry.
  • Sr. Whittaker: Y si mi memoria no me falla, se encuentra en una licorería.
  • Emmet: Entonces te acompaño.
  • Emmet: Recuerda. El letrero nunca miente.
  • Sr. Whittaker: Je, je, je. Claro. Sería un placer.

Whittaker sigue conduciendo y pasado un breve tiempo, llegan al restaurante de comida rápida Burger Shot, en Marina.

  • Sr. Whittaker: Quédate aquí Emmet.
  • Sr. Whittaker: Por si algo me sucede, sigue tu camino.

Whittaker, armado con una escopeta, ingresa al restaurante. Emmet, quien se encontraba afuera, enciende la radio para sintonizar una emisora. En este tiempo y al haberse dado el mortal virus, las emisoras de San Andreas estaban fuera de servicio, a excepción de la HI K69, que aún seguía con su transmisión en vivo. Emmet logra encontrar la emisora y escucha lo que decía el locutor.

  • Locutor: Muy buenas tardes a mis afortunados sobrevivientes.
  • Locutor: Como sabrán, hoy me encuentro acompañado de mi compañero Marvin Carter.
  • Locutor: Para los que no sabrán, soy Andrew Cortez, el locutor de esta emisora.
  • DJ: Así es Andrew.
  • Locutor: Hace muy poco se inició este apocalipsis que acabó con la mitad de la vida humana en San Andreas.
  • Locutor: Pero aun así, los que quedamos debemos seguir con las esperanzas de sobrevivir.
  • DJ: Muy cierto No hay que dejar que esas criaturas nos ganen.

A los pocos segundos, varios disparos se hacen escuchar, los cuales provenían del restaurante Burger Shot. Emmet se percata de ello, apaga la radio y cambia su mirada al local de comida rápida, con las esperanzas que el Sr. Whittaker saliera con vida.

  • Emmet: Whittaker, tú puedes. Vamos.

Antes de que culminara el minuto luego de que se oyera los disparos, la puerta del restaurante se abre y sale Whittaker con unas bolsas de comida. El Sr. Whittaker se apresura en ingresar al auto.

  • Emmet: ¿Sucedió algo?

El Sr. Whittaker entra al automóvil con la comida conseguida.

  • Sr. Whittaker: (Señala la puerta del local) Eso sucede.

Emmet mira hacia donde señalaba Whittaker. Tan solo al mirar, un grupo de zombis enfurecidos salen del local.

  • Sr. Whittaker: Ahora arranca.

Emmet acelera el automóvil y se aleja de los caminantes.

  • Sr. Whittaker: Justo a tiempo.
  • Sr. Whittaker: Ahora de regreso al RS Haul.
  • Emmet: Me gustaría ir a visitar a unos viejos amigos.
  • Sr. Whittaker: ¿Amigos?
  • Emmet: Exacto. Tienen armas y alimentos. Nos pueden ayudar.
  • Sr. Whittaker: Si es así, adelante.

Emmet cambia de ruta y se dirige a la Mansión de Madd Dogg.

  • Emmet: (En su pensamiento) Esta es la oportunidad de ver a Sweet.
  • Emmet: (En su pensamiento) Ahora podré vengarme de él.

El automóvil que era conducido por Emmet, pasa por Market, Temple, y llega hasta Mulholland, en donde sube la colina hasta llegar a la mansión. Una vez en su destino, Emmet y el Sr. Whittaker bajan del auto. Emmet se sorprende al ver que la entrada de la mansión estaba abierta, lo cual era extraño, pues siempre paraba cerrada.

  • Emmet: (Saca su pistola) ¿Pero por qué la puerta está abierta?
  • Sr. Whittaker: ¿Sucede algo?
  • Emmet: No. Iré a investigar.
  • Sr. Whittaker: No te demores. Los zombis no tardarán en percatarse de nuestra presencia.

Emmet camina cautelosamente por el camino serpenteante.

  • Emmet: Esto se me hace raro.
  • Emmet: Madd Dogg nunca dejaría la puerta abierta.
  • Emmet: Es demasiado estricto con la seguridad.
  • Emmet: A no ser que...

Al rato, un grito se hace escuchar, seguido de un disparo. Esto alerta a Emmet y voltea hacia atrás para ver lo que sucedió. El grito era del Sr. Whittaker, quien había sido mordido en el hombro por un caminante.

  • Sr. Whittaker: (Emmet) Muchacho, detrás de ti.

Emmet voltea y es sorprendido por un caminante que caminaba por el camino serpenteante. Afortunadamente, Emmet reacciona rápido y realiza un disparo en la boca del caminante, matándolo en el acto. Este ruido alerta a los caminantes que paseaban alrededor de la mansión y dirigen su ruta hacia el grupo. Emmet corre de regreso al auto.

  • Emmet: Zombis. Eso es lo que sucedió.

Tanto Emmet como el Sr. Whittaker suben apresuradamente hacia el auto. Emmet se sienta en el asiento del conductor y Whittaker del acompañante. Emmet acelera el auto y huye a toda prisa de la mansión para dirigirse de regreso al RS Haul.

  • Emmet: ¡Maldición! La mansión ya no es un lugar habitable.
  • Emmet: De seguro se fueron ayer en la noche, sabiendo que yo iba a regresar.

Emmet mira a Whittaker.

  • Emmet: ¿Te mordieron?
  • Sr. Whittaker: Lamentablemente sí. Me agarraron desprevenido.
  • Sr. Whittaker: Por suerte, pude zafarme antes de que me matara.
  • Sr. Whittaker: Lo siento, muchacho. Ya no podré acompañarte a buscar el mapa.
  • Emmet: Yo lo lamento. Te hice venir.
  • Emmet: Si no hubiera ido, nada de esto hubiera sucedido.
  • Emmet: ¡Maldición!

Una hora después, el grupo llega a la empresa de transporte de carga. Emmet socorre a Whittaker y lo lleva a la casa pequeña, en donde le hace sentar en la misma silla en donde le curó.

  • Emmet: No te preocupes, haré lo posible por curarte.
  • Sr. Whittaker: Déjalo así muchacho. No hay remedio.
  • Sr. Whittaker: Estoy infectado. Tarde o temprano iba a suceder.
  • Sr. Whittaker: Solo tengo que esperar las últimas horas que me queda de vida.
  • Emmet: ¡No! No puedes morir.
  • Emmet: Me tienes que ayudar a buscar el mapa y llegar a la zona segura.
  • Sr. Whittaker: Tendrás que hacer eso tú solo.
  • Sr. Whittaker: Si tan solo me hubiera percatado de ello unos segundos antes.
  • Sr. Whittaker: O me hubiese mordido en el brazo, hubiera podido evitar que el virus siga avanzando.
  • Emmet: ¿Evitarlo? ¿Cómo?
  • Sr. Whittaker: Si una extremidad de tu cuerpo es infectado, puedes cortarlo para así evitar el virus.
  • Sr. Whittaker: Y ahora que quedas tú.
  • Sr. Whittaker: Te pido por favor que me mates. No deseo convertirme en una de esas criaturas.
  • Emmet: ¿Matarte? ¡No! Me has ayudado mucho.
  • Emmet: No puedo hacerlo.
  • Sr. Whittaker: Es una pena.

Emmet se queda a esperar las últimas horas de vida de Whittaker en la casa. Las horas pasan y el bosque se oscurece. Mientras Emmet espera a que Whittaker muera, entabla una breve conversación con él.

  • Emmet: ¿Y tienes familia?
  • Sr. Whittaker: No. Mi familia pereció en un accidente automovilístico.
  • Sr. Whittaker: Solo quedo yo.
  • Sr. Whittaker: Aunque tengo un amigo que vive en Angel Pine.
  • Sr. Whittaker: Es joven. Sabe cómo cuidarse.
  • Emmet: Entiendo.

Rato después, Emmet se queda dormido en el sillón y suelta el arma que estaba sosteniendo. A la mañana siguiente, Emmet se levanta de su sueño y se pone de pie.

  • Emmet: Hace mucho que no dormía tan cómodo.
  • Emmet: Y todo gracias a ti, Whittaker.

Emmet se acerca hacia donde está Whittaker para hacerlo levantar pero éste no reacciona.

  • Emmet: ¿Whittaker?
  • Emmet: ...
  • Emmet: ¡Rayos! La mordida.
  • Emmet: Ha fallecido.

Emmet se entristece por la muerte de Whittaker a quien le había tenido aprecio y abandona la casa. Llevando consigo la escopeta de su amigo fallecido, Emmet sube al auto y se aleja de la empresa de transporte de carga, yendo al norte en busca del mapa.

Episodio 2: El grupo de rescate

En medio de la noche, Emmet se encuentra cerca de la fogata para realizar otra de sus grabaciones y analizar los sucesos que se dieron alrededor del día.

  • Emmet: Ha pasado dos meses desde que abandoné el RS Haul y sigo sin encontrar el mapa.
  • Emmet: Hoy hice una expedición en el pueblo Blueberry pero no hubo ningún resultado.
  • Emmet: El pueblo sigue siendo peligroso y la cantidad de zombis aumenta cada vez más.
  • Emmet: A pesar de que mi pierna se ha recuperado, se me es difícil enfrentarme a todos los zombis del pueblo.
  • Emmet: Los Santos ya no es un lugar habitable. Regresé para recoger unas armas de mi local pero se me hizo difícil salir.
  • Emmet: No hay rastro de Sweet.
  • Emmet: Espero que mañana sea un mejor día y pueda hallar el mapa.

Emmet apaga la grabadora y se encierra en el auto para dormir. A la mañana siguiente y el sol iluminando el bosque, Emmet emprende camino hacia el pueblo. Estando cerca del Fallen Tree, el motor del auto se recalienta y Emmet se ve obligado a detenerse en mitad de la carretera.

  • Emmet: Estúpida chatarra.

Emmet abre el capó del auto y un inmenso humo le tapa el rostro

  • Emmet: No hay salvación.
  • Emmet: Tendré que seguir a pie.
Casa bosque LMV

La pequeña casa en el bosque.

El hombre coge su mochila y continúa su camino hasta el pueblo. A unos cuantos metros, Emmet encuentra dos pequeñas casas y decide ir allí para buscar comida. Al estar más cerca de la casa, Emmet se percata que un automóvil estaba detenido en el lugar.

  • Emmet: Esto es lo que buscaba.
  • Emmet: Ahora se me hará más fácil ir al pueblo.

Emmet se dispone a ingresar al vehículo pero se da con la sorpresa que estaba encendido.

  • Emmet: ¿Qué?
  • Emmet: Eso quiere decir que...
  • Hombre desconocido: Exacto, mi amigo. Hay personas en esta casa.

Emmet voltea y le apunta con la escopeta al desconocido. El hombre misterioso hace lo mismo.

  • Emmet: ¿Quién eres tú?
  • Hombre desconocido: Lo mismo pregunto.
  • Hombre desconocido: ¿Qué haces aquí?
  • Emmet: Estoy en busca de... de algo...
  • Emmet: ... Que te importa.
  • Hombre desconocido: Entonces, tú tampoco debes meterte en nuestros asuntos.
  • Emmet: ¿Nuestros?
  • Hombre desconocido: Así es.

En ese instante, tres personas salen de sus escondites y apuntan a Emmet.

  • Hombre desconocido: Estas rodeado, mi amigo.
  • Hombre desconocido: Suelta tu arma y vete por donde viniste.
  • Emmet: No, esperen. Les puedo ayudar.
  • Emmet: Por favor.
  • Hombre desconocido: No lo sé. Ya somos suficientes.
  • Hombre desconocido: Estamos en una misión. No en un juego de niños.
  • Emmet: Sí, lo sé. Su estrategia me sorprendió.
  • Emmet: Les puedo ser de gran ayuda. Por favor.
  • Hombre desconocido: ¿Qué opinan?
  • Mujer desconocida: Puede ayudar. Nos puede servir de carnada.
  • Hombre desconocido: No lo había pensado. Vale, estás dentro.
  • Emmet: Gracias.
  • Hombre desconocido: Pero cuando hayamos terminado, te me vas.

Emmet acepta la propuesta que le ofreció el hombre misterioso y se dispone a ayudar a los demás a empacar. Mientras lo hace, Emmet intenta tener una plática con una de las personas del grupo.

  • Emmet: ¿Y cuál es esa misión?
  • Mujer desconocida: Es secreta.
  • Emmet: Pero si les voy a ayudar, necesito por lo menos saber hacia dónde vamos.
  • Emmet: Y saber la situación que me enfrentaré.
  • Joven desconocido: Iremos a Los Santos.
  • Emmet: ¿Los Santos? Vengo de allí.
  • Emmet: Es un lugar peligroso. Es la boca del diablo.
  • Hombre desconocido: Como dije, no es un juego de niños.
  • Hombre desconocido: Aun tienes la opción de irte. Claro, si no tienes miedo.
  • Emmet: No tengo miedo. Me he enfrentado a esas cosas repugnantes.
  • Emmet: Les mostraré de lo que soy capaz.

Habiendo colocado las cosas al automóvil, las cinco personas ingresan al transporte y abandonan la casa. El grupo entra al condado de Flint County y busca un camino para acceder a las rieles del tren. Emmet mira esto y le pregunta al grupo.

  • Emmet: ¿Vamos a tomar el camino del tren?
  • Hombre desconocido: Así es. Será más fácil acceder a Los Santos.
  • Mujer desconocida: Además que nuestro objetivo es llegar a Market Station.
  • Emmet: ¿A Market Station? ¿Y que hay ahí?
  • Mujer desconocida: Hay un...
  • Hombre desconocido: Solo es un acceso rápido a nuestro objetivo. ¿No, Carla?
  • Carla: Cierto. Solo es un acceso rápido.

Estando ya en la ruta del tren, el grupo prosigue el camino y atraviesa el bosque hasta llegar al túnel oscuro.

  • Emmet: Está demasiado oscuro.
  • Emmet: No veo nada.
  • Hombre desconocido: Para eso están las luces del auto.

El hombre misterioso enciende el sistema de alumbrado del automóvil e ilumina el camino, haciendo más fácil el recorrido. Tras un largo viaje, el grupo, conformado por Jason, Steve, Carla, Selma y Emmet, llega a la estación y bajan del automóvil con sus respectivas armas.

  • Jason: Hemos llegado. Ya saben lo que tienen que hacer.
  • Jason: El profesor Raimond fue muy específico. Encontrar esas sustancias que dejó en su casa.
  • Emmet: ¿Sustancias? ¿Profesor Raimond?
  • Steve: Te lo explicaré más adelante. Solo síguenos.

Emmet sigue a Steve y a Selma. Mientras tanto, Jason llama a Carla.

  • Jason: (En voz baja) Retira el mapa que está en la estación.
  • Jason: (En voz baja) Es una suerte que ese tipo no se haya dado cuenta.
  • Carla: (En voz baja) ¿Y si queda más sobrevivientes?
  • Jason: (En voz baja) Lástima por ellos. Nadie debe saber dónde se encuentra el refugio.
  • Carla: (En voz baja) Pero si lo anunciaron por radio.
  • Jason: (En voz baja) Benditos sean los que lograron llegar.
  • Jason: (En voz baja) Ya somos muchos. Son órdenes del profesor.
  • Carla: (En voz baja) ¿Y cuando terminemos? ¿Qué haremos con Emmet?
  • Jason: (En voz baja) Lo mejor será exterminarlo. No queremos más gente a nuestro hogar.

Carla obedece y camina hacia dónde está el mapa. Emmet se había olvidado de colocar municiones a la escopeta y baja las escaleras para traerlos. Enseguida, Emmet se percata del mapa y mira como Carla lo saca de la pared para guardarlo en el maletín.

  • Emmet: Mujer, ¿qué es lo que haz guardado en ese maletín?
  • Carla: Es una cosa insignificante.
  • Emmet: No. Mientes. Vi que era un mapa.
  • Emmet: Noté que señalaba un lugar.

Jason aplaude.

  • Jason: Bravo, bravo.
  • Jason: Al final nuestro simio se ha dado cuenta.
  • Jason: Tienes razón. Es un mapa con la ubicación del refugio.
  • Emmet: ¿Pero por qué no me dijeron nada?
  • Jason: Estamos lleno. Ya no se permite más gente.
  • Steve: Por eso teníamos que ocultártelo.
  • Jason: Te dimos la oportunidad de que te fueras.
  • Jason: Pero te negaste. Ahora asume las consecuencias de tus actos.
  • Jason: Muchachos, llegó la hora de callarlo.
  • Steve: Acabemos con él de una buena vez.

Cada integrante del grupo saca sus armas y lo apuntan contra Emmet.

  • Selma: No te dolerá, hijito.

La mujer de avanzada edad realiza el primer disparo pero Emmet logra evadirlo y ataca a la anciana, matándola en el acto.

  • Steve: ¡Maldito! Mataste a Selma. Lo pagarás.

Cada persona se esconde entre los muros de la estación e inician una balacera.

  • Emmet: ¿Por qué? ¿Por qué me hacen esto?
  • Jason: No tenemos elección. El destino lo quiso así.
  • Emmet: Siempre hay otro camino.
  • Emmet: Sabemos que todos no queremos esto.
  • Jason: Sí, pero no hay alternativa.
  • Jason: Alguien tiene que morir, y ese eres tú.

Steve dispara varias veces contra Emmet pero éste se mueve rápidamente e hiere en la pierna de su agresor.

  • Steve: Me han dado.

Carla ve el peligro que corría e intenta calmar la situación.

  • Carla: Podemos parar esto. Nadie más debe resultar herido.
  • Steve: No. Ese repugnante ser mató a Selma.
  • Steve: Lo debe pagar.

A pesar de su herida en la pierna, Steve se pone de pie y realiza varios disparos donde se encontraba Emmet. El hombre intenta evadirlos pero una de las balas le alcanza en la pierna derecha y lo deja herido.

  • Emmet: ¡Bastardo!

Un enfurecido Emmet realiza tres disparos al pecho de Steve y uno de ellos le impacta en el corazón, siendo lo suficiente para matarlo. Steve suelta la Desert Eagle y cae al piso. Carla mira con horror el cuerpo de su amigo y suelta la pistola.

  • Carla: ¡Oh, no! ¡Steve!
  • Carla: Jason, para esto por favor. Ya no quiero vez más muertes.
  • Carla: Podemos convivir en armonía. Hay espacio en el refugio.
  • Jason: Ya no. Ese mono mató a mis amigos.
  • Jason: Debe pagarlo con su vida.
  • Jason: Lo quiero ver retorcerse mientras muere en mis propias manos.
  • Jason: Muere mono asqueroso.

Los disparos no paraban de cesar y esto comenzaba a llamar la atención de los zombis que vagaban por las calles de la ciudad. Emmet llena la escopeta con municiones y continúa batallando.

  • Emmet: ¿Seguro que quieres continuar Jason?
  • Emmet: Ya maté a dos de tus amigos.
  • Emmet: No me haré problema en matar a los restantes.
  • Jason: No me rendiré. Jamás lograrás llegar a nuestro santuario.
  • Emmet: Y tú no llegarás a salir con vida.
  • Emmet: Como dijiste, esto no es un juego de niños.

Emmet sale de su escondite y le impacta una bala en el brazo de Jason, lo que le hace soltar el arma. Emmet aprovecha que Jason está desarmado y camina hacia él. Mientras lo hace, de su bolsillo saca un cuchillo y se lo muestra a Jason.

  • Emmet: Llegó tu final. Es la hora de matarte, puto racista.
  • Jason: Eres un animal asqueroso.

Emmet agarra a Jason y éste le escupe, enfureciendo más a Emmet.

  • Emmet: Te veré en el infierno.

Emmet agarra fuertemente el cuchillo y se lo impacta al cuello de Jason. El hombre comienza a desangrarse.

  • Emmet: ¿Ahora quién es el niño?

Emmet deja a Jason y camina cojamente hacia donde está Carla. Una asustada Carla mira a Emmet acercarse hacia ella e intenta suplicarle por su vida.

  • Carla: Por favor, no me mates.
  • Carla: Yo no quise esto.
  • Carla: Todo fue idea de Jason. Sabía que esto acabaría así.
  • Carla: Ten piedad de mí, por favor.
  • Emmet: ¿Quieres que tenga piedad contigo?
  • Emmet: ¿Acaso tus amigos tuvieron piedad conmigo?
  • Emmet: ¿Acaso lo tuvieron? ¡No!
  • Emmet: Pensé que éramos amigos.
  • Emmet: Pensé que tenía un grupo. Pero todo fue un maldito error.
  • Emmet: Tus amigos están muertos. Y uno de ellos está desangrándose por su estúpido error.
  • Carla: Por favor. No me mates. Apiádate de mí.
  • Emmet: Tienes razón. Tú no intentaste matarme. Ni siquiera me disparaste.
  • Carla: Cierto.
  • Emmet: Pero me mentiste.

Emmet coge la pala que estaba en el suelo y se lo impacta contra Carla, consiguiendo romperle la pierna. Carla grita de dolor.

  • Carla: No, por favor.

Emmet se percata que Jason había muerto y se lo cuenta a Carla.

  • Emmet: Ya era hora de que muriera.
  • Emmet: Me lo saludas desde el infierno.

El hombre enfurecido levanta la pala y lo lanza violentamente a la cabeza de Carla. La mujer recibe el impacto y se le rompe el cuello, falleciendo en el acto.

  • Emmet: Todo está consumido.

Emmet rompe un pedazo de tela de su casaca y lo deja en el suelo como señal de triunfo. Con la pierna herida, Emmet saca del maletín el mapa que había sido guardado e ingresa al automóvil para huir del lugar, regresando por la ruta del tren.

Episodio 3: Un trío disparejo

En medio del campo sobre las vías del tren de Flint County, un solitario y mal herido Emmet detiene su viaje para consultar el mapa y saber en qué lugar quedaba el cuartel que organizó el ejército.

  • Emmet: (Viendo el mapa) Según el mapa, el refugio queda en San Fierro.
  • Emmet: (Viendo el mapa) En Downtown.
  • Emmet: Tendré un largo viaje. Será difícil llegar esta ahí.

Emmet guarda el mapa y se prepara por encender el auto, y sin percatarse atrás, un grupo de zombis caminan hacia él para atacarlo.

  • Emmet: Pongamos en marcha este auto.

Emmet intenta encender el auto pero no lo logra. A los pocos segundos, Emmet presiente que no estaba solo y mira a su alrededor.

  • Emmet: Pero que rayos...

El hombre se lleva una sorpresa al saber que había sido rodeado por un grupo de zombis.

  • Emmet: ¡Maldición!
  • Emmet: Tengo que salir de aquí.

En su desesperación, Emmet vuelve a intentar encender el auto y en esos intentos, se le cae la llave. Sin más remedio, Emmet agarra la escopeta y lo carga con municiones para salir del auto.

  • Emmet: No seré su cena. Hoy no.

Emmet rompe el parabrisas del auto con un disparo y escapa. No obstante, con la pierna herida, Emmet se cae pero se vuelve a levantar.

  • Emmet: Tengo que salir de este maldito lugar.

Los zombis observan a Emmet y comienzan a perseguirlo. Emmet sigue corriendo y mientras lo hace, el mapa se cae de la mochila. Emmet se percata de eso y regresa para recogerlo, pero a causa de la gran multitud de zombis que lo seguían, decide dar marcha atrás y continúa corriendo por las vías del tren. Mientras corre, Emmet elimina a unos cuantos zombis con la escopeta para tener más probabilidades de salvarse. Poco después, Emmet se cansa de huir de los zombis y cae a un campo de cosecha de Flint Range. Con las pocas esfuerzas que le queda, Emmet mira su alrededor y se da con el asombro que el campo estaba lleno de zombis, dando entendido que su final se acercaba. Emmet ya no puede más y se desmaya. Una pantalla negra cubre el escenario y se escucha los gruñidos de los zombis. Al poco tiempo, varios disparos cubren el campo y la voz de dos personas se logran escuchar. A continuación, el silencio se hace presente.

Filas de cabañas SA

Lugar donde llevaron a Emmet.

La oscuridad sigue en el escenario y prontamente, se logra presenciar con opaques en primera persona, a dos personas que tenían una conversación en una habitación. Uno de ellos se fija que la persona estaba despertando y procura hacerlo dormir.

  • Hombre desconocido: Solo duerme.

La pantalla vuelve a oscurecerse y el silencio vuelve a dominar el lugar. Más adelante, y siguiendo la vista en primera persona, la pantalla vuelve a mostrar la habitación.

  • Voz misteriosa: ¿Dónde estoy?
  • Voz misteriosa: ¿Qué me pasó?
  • Voz misteriosa: Me duele la cabeza. ¿Dónde rayos estoy?

La escena cinemática vuelve a la normalidad y se presencia que la persona que decía esas palabras era Emmet. El hombre se encontraba recostado en una vieja cama de una desconocida habitación. A los pocos segundos, la puerta de la habitación se abre e ingresa una persona mayor vestido de un traje de los años 60. Aquella persona se acerca a Emmet.

  • Hombre misterioso: ¿Cómo se siente el viajero?
  • Emmet: ¿Quién? ¿Yo?
  • Hombre misterioso: Corriste con mucha suerte.
  • Hombre misterioso: Es una suerte que te encontráramos, o sino, serías en este momento la cena de los infectados.
  • Emmet: ¿Hay alguien más?
  • Hombre misterioso: Así es. Se encuentra afuera arreglando la "Nave Nodriza".
  • Emmet: ¿La qué?
  • Hombre misterioso: Luego te lo explico.

Emmet presiente algo.

  • Emmet: Siento que me falta algo.
  • Emmet: No siento la pierna derecha. No la siento.
  • Emmet: ¡Mierda! ¡Mierda!
  • Emmet: ¿Acaso estoy paralizado?
  • Hombre misterioso: No. La tuvimos que amputar.
  • Emmet: ¡¿Pero qué mierda me han hecho?!
  • Emmet: ¿O qué mierda me has hecho?
  • Hombre misterioso: Habías sido mordido cuando te encontramos.
  • Hombre misterioso: No había alternativa.
  • Hombre misterioso: Era eso o dejarte ir.
  • Emmet: Espera que agarre la escopeta y te lo meta por el trasero, maldito hippie.
  • Emmet: ¿Y la escopeta que traía? ¿Dónde está mi arma?
  • Emmet: ¿Y la mochila? ¿Dónde diablos está?
  • Emmet: ¿Dónde están mis cosas?
  • Hombre misterioso: Tienes malas vibras, mi amigo.
  • Hombre misterioso: Date un respiro.

Emmet se tranquiliza.

  • Hombre misterioso: Parece que estás mejor.
  • Hombre misterioso: La escopeta que traías la tenemos en nuestra nave.
  • Hombre misterioso: Pero la mochila, se quedó en el campo de los infectados.
  • Hombre misterioso: Por cierto, soy The Truth.
  • Emmet: Esto no se va a quedar así.

En ese momento, una persona ingresa a la habitación.

  • Hombre desconocido: ¡Hey Truth! Esto no es para mí.
  • Hombre desconocido: Ya me harté de vigilar.
  • Hombre desconocido: Quiero algo mejor. ¿Vale?
  • Hombre desconocido: Soy un gángster. Soy un OG. Soy un rapero.
  • Hombre desconocido: Ese es mi destino.
  • Hombre desconocido: No me puedes encargar cuidar todas las casas que hay en esta zona.
  • The Truth: Ya cállate.
  • The Truth: Me debes la vida.

Emmet mira al hombre que ingresó a la habitación y pregunta por él.

  • Emmet: ¿Quién es este payaso?
  • The Truth: Es OG Loc. Un rapero que ni sabe rimar.
  • OG Loc: Así es. Soy OG Loc, y sí sé rimar, güerito.
  • OG Loc: Estás con el mejor, del todo el montón y si estás chingón, puedes irte al...
  • Emmet: ¡Vaya mierda! Aburres.
  • OG Loc: ¡Hey!
  • The Truth: Es suficiente.
  • The Truth: (A OG Loc) ¿Trajiste a nuestra amiga?
  • OG Loc: Aquí está.

OG Loc le lanza a Truth una pierna postiza y éste la recoge.

  • Emmet: ¿Y qué van a hacer con eso?
  • The Truth: Va a ser tu reemplazo. Te la vamos a colocar.
  • Emmet: ¿Una pierna postiza?
  • OG Loc: Así es, chico.
  • The Truth: Ahora solo déjate llevar por Morfeo. Nosotros nos encargaremos.

Emmet se hecha a dormir y deja que sus conocidos lo ayuden. Pasado unas horas, Emmet despierta a causa de los disparos que provenían afuera de la habitación.

  • Emmet: Pero qué diablos está sucediendo afuera.

El hombre se levanta de la cama y al hacerlo, nota la nueva pierna que le colocaron.

  • Emmet: Nada mal. Nada mal.

Emmet camina hacia la puerta y sale de la habitación. Ya afuera, Emmet observa que tanto los forasteros como él estaban en problemas al ser invadido por una horda de zombis.

  • The Truth: Ya despertaste.
  • Emmet: ¿Qué ha pasado?
  • The Truth: Aquí OG Loc atrajo a los zombis con sus canciones.
  • OG Loc: Rimas, Truth.
  • Emmet: ¡Mierda!
  • Emmet: Son muchos. No vamos a poder proteger este lugar.
  • Emmet: Tenemos que irnos.
  • The Truth: Tienes razón.
  • The Truth: (Le lanza el arma) Ten.
  • Emmet: ¿A dónde piensas ir?
  • The Truth: Llegó la hora de escapar.

The Truth corre hacia la furgoneta para huir de la zona con sus compañeros. Al estar dentro, Truth enciende la furgoneta y llama a los demás.

  • The Truth: Es hora de decir adiós.
  • The Truth: Suban a la furgoneta.

Emmet apresura el paso hacia la furgoneta e ingresa en ella. Por otro lado, OG Loc sigue batallando.

  • OG Loc: No se comerán a este rapero.
  • The Truth: ¡Hey OG! Sube ya.
  • OG Loc: Ya voy.
Cabaña del bosque

Cabaña donde el grupo decide pasar la noche.

OG Loc elimina a unos cuantos zombis y se dirige hacia sus amigos. OG ingresa al vehículo y continúa disparando. The Truth emprende marcha y conduce hacia el norte. Las horas pasan y la noche cubre todo el campo de San Andreas. Cerca de una cabaña en The Panopticon, las tres personas arman un campamento para pasar la noche y guardar refugio de los zombis.

  • Emmet: Así que cómo conociste a este payaso.
  • OG Loc: ¡Oye!
  • The Truth: Estaba en la misma situación que tú.
  • The Truth: Solo que sin arma y el trasero entre los aires.
  • Emmet: ¡Ja ja ja!
  • OG Loc: Pero tenía más probabilidades de sobrevivir.
  • Emmet: ¿Con un ataque de malas rimas?
  • OG Loc: Que gracioso.
  • The Truth: ¿Y qué tal tu nuevo compañero?
  • Emmet: Acostumbrándome a ella.
  • Emmet: ¿Dónde lo consiguieron?
  • The Truth: OG Loc fue a buscarlo.
  • OG Loc: Estaba en uno de los dormitorios.

A continuación, The Truth escucha unos pasos acercarse y da aviso a los demás.

  • The Truth: Silencio. ¿Escuchan eso?
  • OG Loc: ¿Qué cosa?
  • Emmet: "Come cerebros." Vienen hacia nosotros.
  • OG Loc: ¿Esas criaturas otra vez?
  • The Truth: Ve por los cachorros. Lo necesitamos.
  • OG Loc: Ya voy.

OG Loc corre hacia el camper para recoger las armas. Emmet saca el cuchillo que trae en su bolsillo y The Truth solo espera la llegada de OG.

  • Emmet: Esté atento.
  • The Truth: Claro chico.
  • The Truth: Si el tonto gobierno no hubiera aprobado los locos experimentos del Área Restringida, ahora estaría visitando a María.

Al poco tiempo y entre los arbustos, una sombra sale y alerta a los campistas. Dicha sombra pertenecía a un animal salvaje que merodeaba por el bosque.

  • Emmet: Solo es una liebre.
  • Emmet: Estúpida liebre.
  • The Truth: Nos hemos salvado.

La liebre se va y OG Loc llega con las armas que le habían pedido traer.

  • OG Loc: Hey. Aquí están.
  • OG Loc: ¿Y los zombis?
  • The Truth: No los hay.
  • Emmet: Solo era un estúpido animal.
  • OG Loc: Y yo que quería luchar.
  • OG Loc: No he tenido mucha acción.
  • The Truth: Todo a su tiempo.

Los tres forasteros se acercan al fuego que armaron y reparten la comida que habían conseguido durante la semana.

  • The Truth: Esto es lo que tenemos. Disfrútenlo.
  • Emmet: Comida, es comida.
  • OG Loc: Yo no estoy acostumbrado a comer esto. Prefiero las hamburguesas.
  • Emmet: ¿Y qué es?
  • The Truth: Carne de venado.
  • Emmet: Pues, sabe bien.
  • OG Loc: Se me ha ocurrido otro rap. Allí va.

Emmet saca una pistola y se lo enseña a OG Loc.

  • Emmet: Abres tu boca y te meteré esto por tu otro agujero.
  • Emmet: Y no me refiero a la boca.
  • Emmet: Y te va a gustar.
  • OG Loc: Solo decía, colega. Ten un poco de gracia.
  • OG Loc: Ustedes se lo pierden.
  • OG Loc: Cuando deje este mundo, me extrañarán.
  • OG Loc: Recuérdenlo. Soy genuino, tíos. Genuino
  • The Truth: Calla Jeffrey, y siéntate.

OG Loc se sienta.

  • The Truth: Y dime Emmet, ¿qué hacías en medio del campo?
  • Emmet: Estaba huyendo de los zombis.
  • The Truth: Esa es la única salida cuando estamos desprotegidos.
  • OG Loc: ¿Y tú grupo? ¿Acaso estás solo?
  • Emmet: No. Tengo un grupo...
  • The Truth: ¿Y qué sucedió con ellos?
  • Emmet: Me abandonaron los infelices.
  • The Truth: Es una pena.
  • The Truth: ¿Y a donde piensas irte?
  • Emmet: No lo sé.
  • Emmet: Tal vez me quede con ustedes.
  • The Truth: Yo pienso irme más al norte.
  • The Truth: A un sitio donde solo abunda la muerte. Sin una sola vegetación.
  • Emmet: ¿Al desierto? ¿Y qué piensas hacer ahí?
  • The Truth: Nada. Es más seguro.
  • OG Loc: ¿Y yo? ¿Te olvidas de mí?
  • The Truth: Solo te salve. Ni siquiera pedí que me acompañaras.
  • OG Loc: Vamos hombre. Dos es mejor que uno.
  • Emmet: Y diez son mejores que dos.
  • OG Loc: Solo cuando estás desprotegido.
  • OG Loc: Podemos ser un equipo.
  • The Truth: (A Emmet) ¿Y qué opinas?
  • Emmet: Yo... la verdad...
  • Emmet: ... Si tengo pensado irme a un sitio.
  • The Truth: ¿A San Fierro? ¿A la casa de los soldados?
  • Emmet: Sí. ¿Cómo diablos lo sabes?
  • The Truth: A sido noticia desde que comenzó esto.
  • OG Loc: Y se puede saber por qué no lo sé.
  • OG Loc: Ah... verdad... la cárcel.
  • The Truth: El refugio es una total mentira.
  • The Truth: No existe nada de eso. Solo atraen a las personas para experimentar con ellas.
  • The Truth: Una vez dentro, no hay escapatoria.
  • Emmet: ¿No hay refugio?
  • Emmet: (En su pensamiento) Entonces Jason y su gente me mintieron.
  • The Truth: Ya es tarde. Será mejor dormir.

The Truth se levanta y apaga la fogata con agua.

  • The Truth: Tengan sus armas cerca de ustedes.
  • The Truth: Más vale ser precavido.

The Truth se retira y se encierra en su camper. OG Loc se dirige a la tienda que armó y la cierra. Mientras tanto, Emmet se recuesta en la sábana que colocó en la cabaña y se duerme. A la mañana siguiente y sin saber que les esperaba, OG Loc se levanta y permaneciendo aun en la tienda, saca una bolsa de frituras para comer.

  • OG Loc: Estos crédulos. Tengo más alimentos guardados que ellos.
  • OG Loc: Nadie se burla del genial Jeffrey.
  • OG Loc: Soy la leche.

Sin saber los campistas, en el lugar dónde estaban pasaba un grupo de caminantes. Uno de los caminantes se cruza con la tienda de OG Loc y lo mueve, llamando la atención del dueño.

  • OG Loc: Pero qué sucede afuera.
  • OG Loc: Esperen un rato. Ya salgo.

OG Loc sigue disfrutando de su alimento pero la insistencia del zombi no cesa, y llama otra vez a OG.

  • OG Loc: Coño. Va voy.
  • OG Loc: Quiero un poco de tranquilidad. ¿De acuerdo?

El zombi sigue moviendo la tienda y OG se enfurece al saber que no le hacían caso. Logrando pensar de que se trata de sus compañeros, Jeffrey saca una pistola y lo recarga para darle una lección a su acosador.

  • OG Loc: Ya verán.
  • OG Loc: Si eres tú Emmet, lo pagarás.

OG Loc abre la tienda y se encuentra cara a cara con un caminante que lo ataca rápidamente. OG suelta el arma, cae al piso y lucha contra su atacante para evitar ser mordido. En la pelea, OG intenta recuperar la pistola para defenderse y cuando la consigue, otro caminante entra a la tienda y le muerde el brazo. Cuando es mordido, OG suelta un disparo y esto alerta a sus demás compañeros. The Truth se levanta y mira por la ventana del camper lo que sucedía afuera.

  • The Truth: El festival de Woodstock ha comenzado.

The Truth, armado con una silenciadora, sale del camper y comienza a luchar contra los caminantes. Poco después, Emmet se despierta y observa con estupefacción lo que estaba aconteciendo en el bosque.

  • Emmet: Madre mía.

The Truth se da cuenta que Emmet había despertado y lo llama.

  • The Truth: ¡Hey! No te quedes parado.
  • The Truth: Ven a colaborar. O sé otra de las víctimas de esas criaturas.

Emmet reacciona y carga la escopeta para unirse a la batalla. The Truth y Emmet luchan contra los caminantes y después de unos cuantos minutos, consiguen acabar con la mayoría de ellos. No obstante, en la tienda de OG yacían dos caminantes, los cuales son eliminados pocos después por Emmet y The Truth. Grande es la sorpresa cuando los dos sobrevivientes encuentran el cuerpo sin vida de Jeffrey en el suelo.

  • Emmet: Pero qué asco.
  • Emmet: Tiene la cara destrozada y el cuello pelado.

Sin decir ninguna palabra, The Truth camina hacia el cuerpo de OG Loc y le realiza un disparo en la cabeza.

  • Emmet: ¿Pero qué has hecho?
  • The Truth: Es lo mejor para él. Así no despertará como zombi.
  • Emmet: ¿Acaso esas criaturas despiertan una vez muerto?

The Truth no responde y camina hacia el camper.

  • Emmet: ¡Oye! Te he realizado una pregunta.

The Truth abre la puerta e ingresa al camper.

  • The Truth: Deberías saberlo.
  • The Truth: Y si tienes la misma idea, ya no hay nada que hacer aquí.
  • The Truth: ¿Subes? ¿O te vas a quedar a limpiar este lugar?

Emmet ingresa al vehículo y se retira del bosque con The Truth. Pasado unas horas y estando por la carretera de Flint County, The Truth detiene el camper y se dirige a Emmet.

  • Emmet: ¿Ahora qué sucede?
  • The Truth: Llegó la hora de separar nuestros caminos.
  • The Truth: Tú te diriges al noroeste y yo al norte.
  • The Truth: El destino nos tiene preparado cada uno una misión.
  • The Truth: Y llegó la hora de cumplirlo.
  • Emmet: ¿Me vas a dejar a mitad de la carretera?
  • The Truth: A unos cuantos kilómetros hay un automóvil abandonado que puedes utilizar.

Emmet baja del camper.

  • The Truth: Mucha suerte.
  • Emmet: ¿Crees que nos volvamos a encontrar?
  • The Truth: Ojalá lo quiera el destino.

The Truth arranca el camper y gira en sentido contrario para dirigirse al norte. Estando ya solo, Emmet camina hacia el vehículo que le mencionó The Truth y una vez encontrado, Emmet se sube en él y prosigue su viaje. El episodio se da por concluido y la pantalla se oscurece.

Capítulo 4: A sangre fría

Ha pasado cinco días desde que el grupo de Carl conoció a los residentes de la empresa FleischBerg. La fábrica ha cambiado y luce más segura para los sobrevivientes, dado a que ha sido rodeada por muros de madera y vayas enrejada. La mayoría de los pabellones de la fábrica ha sido limpiada, permitiendo tener mayor espacio al grupo. Comenzando el día, y cerca de las 5:40 a.m., se muestra una figura misteriosa saliendo de la fábrica por la puerta trasera que comunica con el parking B. Aquella figura camina hacia las vallas enrejadas que comunica con los almacenes de la fábrica y con un hacha que lleva entre sus manos, destruye gran parte de las vallas, dando conexión a los almacenes sin explorar. Luego, arrastra dos perros muertos que estaban en la puerta y los coloca en medio de las vallas. Posteriormente, a uno de los perros, le abre el estómago y con guantes, le saca los intestinos para esparcirlos en el parking B. Minutos después, la figura misteriosa repite el mismo proceso en los contenedores de la fábrica, la cual se encuentra al lado de la carretera. Concluido con su labor, la figura misteriosa guarda sus instrumentos e ingresa a la fábrica.

Horas más tarde, los residentes de la fábrica empieza a retomar sus deberes del día. En el interior de la fábrica, en el pabellón del grupo de Los Santos.

  • Werther: (Mirando su reloj) Que tarde es.
  • Helena: ¿Sucede algo padre?
  • Werther: (Mirando su reloj) Son las 10:30 a.m.
  • Werther: Nunca me había levantado a esta hora.
  • Helena: Ya no estamos en la granja. Todo ha cambiado.

Carl se reúne con su hermano para platicar los quehaceres del día.

  • Carl: Sweet. Tenemos que cambiar nuestro método de vigilancia.
  • Sweet: ¿A qué te refieres?
  • Carl: Últimamente hemos tenido suerte de que los muros y vallas no hayan caído ante los zombis.
  • Carl: Ayer hice una expedición por la fábrica y observé que una parte del muro de los contenedores, se encuentra débil.
  • Carl: En cualquier momento puede derrumbarse y tendríamos serios problemas.
  • Sweet: ¿Y qué sugieres?
  • Carl: Podríamos colocar trampas al costado de las vallas y muros.
  • Carl: Así que en caso de que los zombis logren entrar, serán atrapados por las diversas trampas.
  • Sweet: Por eso eres el listo de la familia.

Enseguida, cierta persona toca la puerta del pabellón.

  • Eddie: ¡Hey Carl!
  • Carl: ¡Eddie! Ya despertaron.

Jake ve llegar el grupo de Eddie y abre la puerta para hacerlos entrar.

  • Eddie: (A Jake) Gracias muchacho.

Eddie camina hacia donde está Carl.

  • Eddie: Te agradezco por limpiar la fábrica.
  • Eddie: Ahora luce más segura.
  • Carl: Es lo que se hace. Hay que aprovechar las oportunidades que te da la vida.
  • Eddie: Cierto, Carl.
  • Eddie: La mayoría de los pabellones son seguras, excepto el de limpieza.
  • Eddie: ¿Piensas desinfectarla hoy?
  • Carl: No. Tenemos otros planes.
  • Sweet: Hay que asegurar los muros y vallas.
  • Eddie: Los problemas nunca dejan de presentarse.
  • Eddie: Te apoyaré. Pediré a Peter y Mark que nos ayuden.
  • Eddie: Es lo mínimo que podemos hacer.
  • Carl: Bien. Gracias.

Cambiando de escenario, Denise y Cathleen se encuentran paseando por el pueblo de Angel Pine.

  • Denise: ¿Aún sigue en pie tu decisión de irte de aquí?
  • Cathleen: Así es.
  • Denise: ¿Y a dónde piensas irte?
  • Cathleen: Estoy pensando en la costa.
  • Cathleen: Tendré el agua por todo un lado, y quizás encuentra un bote.
  • Denise: ¿Y si no es así? ¿Y si la costa no es segura?
  • Cathleen: Me seguiré moviendo.
  • Denise: ¿Y de que vivirás?
  • Cathleen: De lo que encuentre. Soy una soldada.
  • Cathleen: Prefiero probar suerte ahí fuera antes que quedarme aquí.
  • Denise: Por qué tu instinto te dice que hay algo de este lugar que no te agrada...
  • Denise: ¿El dictador?

Cathleen se detiene.

  • Cathleen: Nos ha mantenido vivas todo este tiempo.
  • Denise: Cierto
  • Cathleen: ¿Y eso no te hace pensar algo?
  • Denise: No. A Gordon parece no importarle.
  • Cathleen: Él disfruta lo que tiene. Ha pasado cosas difíciles cuando lo encontré.

Las mujeres prosiguen con su caminata.

  • Denise: ¿Y piensas irte con él?
  • Cathleen: Se lo preguntaré cuando me vaya.
  • Cathleen: Y hablando del dictador...

Prontamente, el dictador se cruza con las mujeres.

  • El dictador: ¡Hey! Bellas mujeres.
  • El dictador: ¿Qué hacen tan temprano por aquí?
  • Denise: Paseando y explorando el pueblo.
  • El dictador: Procuren no alejarse mucho.
  • El dictador: ¿Y su amigo?
  • Cathleen: Se quedó en el motel.
  • El dictador: Asegúrense de avisarle que tenemos una fiesta esta noche.
  • Cathleen: ¿Fiesta? ¿Qué clase de fiesta?
  • El dictador: Como cualquier fiesta. Habrá vino y comida.
  • El dictador: Festejaremos otro mes de supervivencia del pueblo.
  • El dictador: Las espero.

El hombre se retira.

  • Denise: (Haciendo referencia a la fiesta) ¿Y ya lo pensaste bien?
  • Cathleen: Solo un día más. Al siguiente, me voy.

La escena cambia y enfoca a la fábrica. Afuera, la mayoría de los integrantes del grupo se encuentra realizando sus deberes. Carl se reúne con Sweet, Ringo, Helena, Axel, Eddie y Peter en los contenedores de la fábrica para hablar del asunto de los muros y vallas.

  • Carl: ¿Ya saben para que los reuní?
  • Ringo: Lo mencionaste esta mañana. Debemos mejorar nuestra seguridad.
  • Carl: Sí. Hay muros que están a punto de venirse abajo. Los vallas están estables por ahora.
  • Carl: Eso no significa que no necesita un reforzamiento. Debemos mejorarlo.
  • Carl: Mejorar todo lo que nos protege.
  • Axel: Parece que no hice un buen trabajo.
  • Carl: No te culpes por ello. Hiciste lo que pudiste y te lo agradecemos.
  • Carl: Este es el plan.
  • Carl: Sweet, Ringo, Helena y yo iremos al bosque por más madera.
  • Carl: Axel, Eddie, Peter y...
  • Carl: (A Eddie) ¿No dijiste que iban a venir dos de tu grupo?
  • Eddie: Así es, pero no sé dónde se metió Mark.
  • Eddie: Lo he buscado por casi toda la fábrica.
  • Peter: Ha estado actuando raro esta mañana.
  • Peter: Me dijo que se ausentaría por unas horas.
  • Eddie: Con tal que no se meta en problemas. O nos meta en problemas.
  • Carl: No importa. Ustedes tres vayan diseñando las trampas con los trozos de madera que sobró de la semana pasada.

A continuación, César corre hacia donde está Carl para comunicarle de un asunto importante.

  • César: Carl. Tenemos que retirar los cuerpos de los caminantes que están en el patio.
  • César: El olor incomoda a los demás. Especialmente a mí.
  • Carl: Ahora no puedo. Puedes pedirle ayuda a Dutch y Cam.
  • César: De acuerdo.
  • Carl: Solo procura no meterte en los almacenes del otro lado de la fábrica. Aún no ha sido explorado.
  • Carl: Y no sabemos cuántos caminantes hay.
  • César: Entendido.
  • Carl: En marcha.

Las personas se movilizan para cumplir con sus trabajos asignados. Los vehículos, que esta vez se encuentran en la sección de los contenedores, son movilizados más al norte para no interrumpir el paso. Carl y el grupo encargado de la expedición, preparan sus armas y escogen el sedán de Helena para el viaje. Axel se dirige al patio y una vez allí, saca un cigarrillo de su bolsillo para fumar. Cerca de él, se encontraba Peter y éste al ver que Axel poseía un cigarrillo en su boca, le solicita uno.

  • Peter: ¿Tienes otro?
  • Axel: Claro.
  • Axel: (Le muestra la caja de cigarros) Elige uno.

Peter saca un cigarro.

  • Peter: Gracias.
  • Axel: ¿Encendedor?
  • Peter: Sí, por favor.

Axel enciende el cigarro de Peter y luego, guarda el encendedor en su bolsillo.

  • Axel: ¿Y tú trabajabas aquí?
  • Peter: Sí. Tenía buen sueldo.
  • Peter: Una casa. Una novia.
  • Peter: Lo tenía todo. Pero todo se fue al retrete por culpa de los zombis.
  • Axel: Yo también perdí a mi familia. Perdí mi vida.
  • Axel: Pero sigo adelante.
  • Axel: No es la mejor vida, pero se hace lo que se puede.
  • Peter: Cierto.
  • Peter: Nunca pensé que llegaría tan lejos.
  • Peter: Estar afuera de la fábrica. Fumar un cigarrillo.
  • Peter: Es un sueño hecho realidad.
  • Peter: (Gritando) ¡AL DIABLO CON LOS ZOMBIS!
  • Axel: Sí. Tienes razón.
  • Axel: (Gritando) ¡AL DIABLO CON ELLOS!

Cam estaba a unos cuantos pasos de Peter y Axel, y les llama la atención.

  • Cam: ¡Oigan! No se animen tanto.

Cam les muestra los caminantes que estaban merodeando del otro lado de las vallas.

  • Axel: ¿No podemos tener un buen día?

La escena realiza otro cambio y muestra el pabellón del grupo de Los Santos. Allí, se encuentra el resto de las personas, los cuales son: Kendl, Clara, Jake, Werther, Leslie, Amanda, Donald y Sabrina.

  • Jake: Me siento aburrido aquí adentro.
  • Jake: Quiero salir.
  • Clara: Dijeron que iban a realizar unos cambios allá afuera.
  • Amanda: Podemos limpiar el lugar. Así nos distraemos.
  • Leslie: Lo hicimos ayer.
  • Amanda: ¿Qué opinas Werther?
  • Werther: Es seguro aquí adentro. Pero al igual que el muchacho...
  • Werther: ... me siento como un inútil en este pabellón.
  • Sabrina: ¿Y los caminantes? ¿No son peligrosos?
  • Leslie: Estamos rodeados por muros y vallas. Nada va a salir mal.
  • Leslie: Salgamos afuera. Tal vez necesiten nuestra ayuda.
  • Jake: Sí. Vamos.

Las ocho personas aceptan salir pero antes procuran guardar la llave de la puerta del pabellón. Jake mete la llave en su bolsillo y cierra la puerta, para luego ir con el resto del grupo. En otra situación, en Angel Pine, Emmet se encuentra con Denise al frente de la tienda Lovin' A Loan.

  • Emmet: Hola morena.
  • Denise: Hola Emmet.
  • Emmet: ¿Y qué te trae por este sitio?
  • Denise: Solo caminaba.
  • Emmet: No me refiero a eso.
  • Denise: Ya te expliqué. Estaba en el bosque hasta que tu gente me encontró.
  • Emmet: ¿Y tú grupo? ¿La gente que tanto cuida de ti? ¿Dónde está?
  • Emmet: Ellos nunca te dejarían sola.
  • Denise: Ellos... ellos... me abandonaron.
  • Emmet: ¿Cómo a un perro? ¿Eh?
  • Denise: ¡No! Más bien... nos separamos.
  • Emmet: Dejémoslo claro. Apuesto que soy la última persona que te gustaría ver.
  • Emmet: Pero el mundo se pone cada vez más pequeño. Y yo no puedo hacer nada.
  • Emmet: Tú no me agradas. Y ni tú a mí.
  • Emmet: Pero, aquí estoy. Así lo quiso el destino.
  • Emmet: Cuando me encontraron, estaba solo, cansado y hambriento.
  • Emmet: Oliendo a perro muerto. Apestaba.
  • Emmet: Pero sobreviví.
  • Emmet: Y dime, ¿cómo está Sweet? El responsable de mi buena suerte.
  • Denise: No lo sé. No lo he visto en meses.
  • Emmet: Ya somos dos.
  • Denise: Carl iba a regresar por ti.
  • Emmet: Típico de CJ. Siempre apoyando a sus amigos.
  • Emmet: De todas formas, no me encontraría.

Emmet levanta la trusa de la pierna derecha del pantalón y le enseña la pierna postiza que traía.

  • Emmet: Es de mentira, morena.

Denise se queda sorprendida y no dice nada sobre el asunto.

  • Emmet: Sweet es el responsable de esto.
  • Emmet: ¿Sabes dónde está ahora?
  • Denise: No lo sé. Pasaron muchas cosas desde que te dejamos.
  • Emmet: ¿Cómo cuáles?
  • Denise: Perdimos la mansión, el alimento y personas.
  • Denise: Murieron personas. Muchos de ellos.
  • Denise: Lenny, Sam, Sunny.
  • Denise: Gal, Madd Dogg.
  • Emmet: Lamento escucharlo.
  • Denise: Habían más. Muchos más.
  • Denise: Tuvimos que dejar Los Santos.
  • Denise: Terminamos en una granja.
  • Denise: Algunos ascendieron.
  • Emmet: ¿Sweet?
  • Denise: Sí.
  • Denise: Se convirtió en un valioso miembro del grupo.
  • Emmet: ¿Ahora está muerto? Todos caen al final.
  • Denise: No lo sé a ciencia cierta.
  • Denise: Estábamos huyendo de una horda.
  • Emmet: ¿Hace cuánto tiempo?
  • Denise: Dos meses.
  • Denise: Fui separada del grupo. Me dejaron atrás.
  • Emmet: Al igual que a mí.
  • Denise: Sé lo que se siente.
  • Emmet: Lo dudo.
  • Emmet: Ahora tenemos algo en común.
  • Emmet: Fuimos abandonados por el mismo grupo y ayudados por otro.
  • Emmet: Como te lo dije antes y te lo vuelvo a repetir. Si quieres saber qué pasó con ellos, solo avísame.
  • Emmet: Necesito tú ayuda y tú la mía. Necesito saber en qué parte del campo estaban ustedes.
  • Denise: Lo tendré presente.
  • Emmet: Bien.

Emmet prosigue su camino y deja pensativa a Denise. Volviendo a la escena anterior, Dutch y Cam ayudan a César a mover los cuerpos de los zombis para alejarlo de la fábrica y quemarlos, evitando así el mal olor que producían.

  • Dutch: (Arrastrando el cuerpo) Como que un poco pesadito está este.
  • Cam: (Arrastrando el cuerpo) No me quejo. Solo tengo un brazo y puedo hacerlo.
  • Dutch: ¿Y a dónde lo llevaremos?
  • César: Estaba pensando ponerlo en algún lugar del bosque y quemarlo.
  • Dutch: Necesitaremos un camión para transportar los cuerpos.
  • Dutch: Son muchos. Nos llevará todo el día.

Mientras los cuerpos de los zombis son llevados a un mismo lugar, la puerta de la fábrica que conecta con el patio del lugar, es abierto y se ve salir a las ocho personas que estaban dentro de la fábrica.

  • Jake: Aire puro.
  • Leslie: Ya me había hartado de estar encerrada.
  • Sabrina: ¿No es peligroso? ¿Verdad?
  • Werther: Hija. Estamos seguros aquí.
  • Donald: El señor tiene razón.
  • Sabrina: (A Donald) ¿Sabes dónde está Mark?
  • Sabrina: No lo he visto todo el día.
  • Donald: Debe estar por ahí. No te preocupes por él.
  • Donald: Sabe cuidarse, a pesar de estar mal de la cabeza.

Dutch se percata que el resto del grupo había salido y le avisa a sus compañeros.

  • Dutch: (A Cam y César) ¡Oigan! Miren.
  • Cam: Son unos hijos de puta. Que se puede hacer. Están en su derecho.
  • Cam: Habrá que pedirle que nos ayuden.

Dutch saluda desde lejos a sus compañeros. Estos los ven y les devuelve el saludo.

  • Cam: Hey César, ¿ella no es Kendl?
  • César: Sí.
  • Cam: ¿Ya te reconciliaste con ella?
  • César: No.
  • Cam: Hazlo. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
  • Cam: Te echo de menos Isabel.

César mira a Kendl y está la mira él. Ambas personas comparten mirada y tratan de expresar sus sentimientos. Kendl sonríe tiernamente a César. El grupo de expedición miran al resto de sus compañeros.

  • Sweet: Vaya.

Helena sonríe al ver que su familia había salido al exterior, a pesar de que se les había ordenado quedarse adentro. No obstante, la alegría de los sobrevivientes dura muy poco, pues detrás del grupo de rescate les esperaba una horda de zombis. Leslie se da cuenta de esto y da aviso al resto del equipo.

  • Leslie: ¡Zombis! ¡Detrás de ustedes!

Carl voltea atrás y se encuentra con los zombis. El equipo de rescate también los nota y entonces rápidamente preparan sus armas para disparar. Carl dispara al zombi más cercano y el tiroteo comienza.

  • Carl: (Mientras dispara) ¿Cómo ha sucedido?
  • Sweet: (Mientras dispara) No lo sé.
  • Ringo: ¡Miren! Allá al fondo. Las vallas han sido abiertas.

Prontamente, se logra escuchar gritos provenientes del patio de la fábrica. Carl voltea y mira lo que sucedía.

  • Carl: ¡Oh, no! Caminantes en el patio.

Otro grupo de zombis había conseguido entrar a la fábrica, siendo este el patio. El pánico se había iniciado. César, Dutch y Cam dejan sus labores y ayudan a sus amigos.

  • César: Ustedes dos, vayan a auxiliar a los que están en el patio.
  • César: Yo iré a ayudar al otro grupo.
  • Cam: De acuerdo.

Kendl, Clara, Jake y Donald se unen al tiroteo y los otros corren desesperadamente hacia un lugar seguro. La familia Wankstein corren hacia el parking B pero se topan con varios caminantes y se ven obligados a retroceder.

  • Leslie: No hay escapatoria.
  • Werther: La puerta. Entremos allí.

Werther, Leslie y Amanda corren hacia la puerta del patio.

  • Leslie: (A Amanda) Toma mi mano.
  • Amanda: (A Leslie) Sí.

Leslie y Amanda se agarran de las manos y siguen corriendo. Faltando poco para llegar a la puerta, uno de los zombis consigue agarrar a Amanda y le muerde el cuello.

  • Amanda: ¡Agghhh!

Leslie observa que Amanda había sido atrapada por el zombi e intenta ayudarla, pero su padre la detiene.

  • Leslie: ¡No! ¡Amanda!
  • Werther: Hija, suéltala. Ya no podemos hacer nada por ella.
  • Leslie: Pero padre.

Más zombis llegan al lugar de los hechos y cogen a Amanda, haciéndola caer. Leslie no suelta a Amanda y se viene abajo con ella.

  • Werther: Suéltala. Debemos escapar.

Sin percatarse, un zombi se acerca a Leslie y se dispone a morderle el brazo pero es salvada por Dutch.

  • Dutch: No hay tiempo. Deben huir de aquí.

Leslie mira a su salvador y finalmente decide soltar a la mujer. Amanda es rodeada por los caminantes y es devorada por ellos, convirtiéndose en la primera víctima. Werther y Leslie consiguen llegar a la puerta e ingresan a la fábrica. Jake aprecia esto y deduce que se dirigen al pabellón, el cual había cerrado con llave.

  • Jake: Debo ayudarles.

Jake elimina a un caminante y corre detrás de ellos. Clara ve que su hijo se aleja y le llama.

  • Clara: ¿A dónde vas?
  • Jake: Debo ayudar a Werther y Leslie. Yo tengo la llave del pabellón.
  • Clara: No vayas. Es peligroso.
  • Jake: Soy grande. Estaré bien.

Armado con una pistola, Jake corre hacia la puerta y entra a la fábrica. Del otro lado de la fábrica, Carl, Sweet, Ringo, Axel, Helena y Peter continúan batallando contra los zombis.

  • Sweet: (Mientras dispara) Son muchos zombis. No vamos a poder con todos.
  • Carl: (Mientras dispara) Debemos cerrar esas vallas.

En eso, llega César y acaba con un zombi.

  • César: ¡Carl! Vine para ayudarte, como en los viejos tiempos.
  • Carl: (Recarga la pistola) No te preocupes por mi.
  • Carl: Ve a ayudar al resto del equipo.
  • Carl: Ayuda a Kendl. Te necesita.
  • César: ¡Oh, diablos! ¡Kendl! Me olvidé de ella.

César corre hacia el patio mientras grita el nombre de Kendl.

  • César: ¡Kendl!

Mientras tanto, adentro de la fábrica, Jake corre a dirección del pabellón para auxiliar a Werther y Leslie.

  • Jake: Debo ayudarlos.
  • Jake: ¡Oh! Allí están.

Jake encuentra a padre e hija en la puerta del pabellón y les pasa la voz.

  • Jake: ¡Werther! ¡Leslie!
  • Jake: Que gusto que hayan llegado.

Werther y Leslie miran a Jake y éste abre apresuradamente la puerta. Luego de unos segundos, la puerta es abierta y las tres personas acceden al lugar. Jake cierra la puerta con llave.

  • Jake: Allá afuera es un total caos.
  • Werther: Gracias chico.
  • Leslie: Padre, debí proteger a Amanda.
  • Werther: Hiciste lo que pudiste. Ahora está en un mejor lugar.
  • Werther: Al lado de su esposo.
  • Leslie: Debí haber corrido lo más rápido posible.
  • Werther: Ya no te culpes.
  • Jake: (Recarga la pistola) Debo regresar con los demás.
  • Jake: Estarán a salvo aquí adentro.

Jake se dirige a la puerta pero es sorprendido por varios caminantes que habían conseguido entrar a la fábrica.

  • Jake: ¡Oh, no! No podemos salir.
  • Jake: Estamos atrapados.
  • Werther: La puerta los detiene.
  • Leslie: ¿Eso quiere decir que tenemos que quedarnos aquí?
  • Werther: Así es. Hasta que vengan a ayudarnos.

En el patio de la fábrica, Kendl sigue luchando para salvar su vida. A pesar de que los campistas eliminaban a cierta cantidad de zombis, estos seguían aumentando, lo que obliga a los campistas a tomar medidas drásticas.

  • Kendl: Son muchos. Y se me acaban las municiones.

Cam oye lo que le sucedía a Kendl y se le acerca.

  • Cam: (Mientras dispara) A mi igual.
  • Cam: Ven conmigo. Nos pondremos a salvo.

Cam guía a Kendl hacia la puerta por donde ingresaron Werther, Leslie y Jake, y entra con ella.

  • Cam: Lo único que debemos hacer es regresar a nuestro pabellón.
  • Cam: Allí dejé el saco de armas.

Kendl se pierde ante la oscuridad pero es guiada por Cam.

  • Kendl: Está muy oscuro aquí.

Cam sigue caminando por el pasillo y voltea al lado derecho, dónde estaba el pabellón del grupo.

  • Cam: Solo sígueme y todo estará...

Cuando lo hace, es sorprendido por varios caminantes y se ve en la necesidad de retroceder, avisándole a Kendl de lo ocurrido.

  • Cam: Retrocede y corre.
  • Kendl: ¿Qué ocurre?
  • Cam: Eso.

Cam señala a los caminantes y Kendl corre con él. Los caminantes ven a la pareja y los persiguen.

  • Cam: Debemos regresar.
  • Kendl: Pero allá también es peligroso.
  • Cam: No queda otra alternativa.

La pareja llega a la puerta de salida pero está estaba invadida por varios caminantes, por lo que retroceden y toman camino al otro pasadizo, el cual desconocían su ruta. Afuera, el pánico seguía propagándose cada vez más y los que quedaban en el patio, buscan otra manera de acabar con la amenaza.

  • Clara: Esto se está poniendo peligroso.
  • Dutch: Debemos refugiarnos.
  • Dutch: Venga. Entremos a la fábrica.

Clara y Dutch corren hacia la puerta principal de la fábrica pero ven que estaba bloqueada por los caminantes.

  • Clara: No podemos entrar.
  • Dutch: Hay otra puerta a unos cuantos pasos de aquí. Ven. Sígueme.

Donald y Sabrina ven a sus compañeros.

  • Sabrina: ¡Oigan! ¿A dónde van?
  • Clara: Estamos buscando un refugio.
  • Sabrina: ¿Podemos ir con ustedes? Este lugar es un matadero.

Clara mira a Dutch y éste afirma moviendo la cabeza.

  • Clara: Claro.
  • Sabrina: Bien. ¿Vamos Donald?
  • Donald: Anda tú. Yo tengo que proteger este lugar.
  • Sabrina: No seas tonto. Es muy peligroso.
  • Donald: Eres vulnerable.

Donald saca una Desert Eagle de su bolsillo y se lo entrega a Sabrina.

  • Donald: Te será de ayuda.
  • Sabrina: Pero no sé manejarla.
  • Donald: Llegó la hora de que aprendas.

Sabrina abraza a Donald y se va con Clara y Dutch.

  • Donald: ¡Hey, Dutch! Cuida de las chicas.

Dutch le responde con una sonrisa y se va con las mujeres. Donald se queda y combate solo con los zombis que quedaban en el patio. Las tres personas bajan las escaleras y se apresuran en llegar a la otra puerta. En el camino, matan a unos cuantos zombis y poco después, logran llegar e ingresan a la fábrica. Mientras tanto, en Angel Pine, Emmet se reúne con el Dictador en las afueras de Cluckin' Bell para explicarle de las últimas noticias del trío que rescataron.

  • El dictador: Marlon me dijo que tenías algo para mí.
  • El dictador: Espero que sean buenas noticias.
  • Emmet: Así es.
  • Emmet: La chica morena prometió contarlo todo. Solo si le ayudamos a buscar a su gente.
  • El dictador: Eso es nuevo.
  • El dictador: Cuando te diga en dónde se refugiaron, mandaré a llamar a los soldados.
  • El dictador: ¿Y ese amiguito tuyo está con ellos? ¿Sigue con vida?
  • Emmet: No lo sé. Pero sé que es capaz de todo.
  • El dictador: Es suficiente para mí.
  • El dictador: Haz hecho bien. Cada día que pasa, me enorgulleces.
  • El dictador: Sigue así.

El Dictador empieza a caminar y se aleja poco a poco de Emmet.

  • Emmet: ¿Ya se va?
  • El dictador: No me gusta dejar esperar a las chicas en medio de la acción.

El dictador se retira hacia un rumbo desconocido del pueblo.

  • Emmet: Idiota.

La escena cambia y regresa con los sucesos de la fábrica. César llega al patio de la fábrica y solo llega a encontrar a Donald.

  • César: ¿Y los demás?
  • Donald: Han unido. Solo quedo yo.
  • César: ¿Y Kendl? ¿La has visto?
  • Donald: No. Clara, Sabrina y Dutch han entrado a la fábrica.

Inmediatamente, Carl, Sweet, Eddie y Peter llegan al patio.

  • Sweet: ¿Kendl? ¿Dónde está?
  • César: No la ha visto.
  • Peter: Donald, ¿y Sabrina? ¿no estaba contigo?
  • Donald: Se encuentra con Clara y Dutch. Ingresaron a la fábrica.
  • Donald: De los otros, no lo sé.
  • Eddie: Esto se está saliendo de control. Tenemos que actuar rápido.

Enseguida, la alarma contra incendios se hace escuchar, alertando a los sobrevivientes.

  • Sweet: ¡Mierda! Lo que nos faltaba.
  • Sweet: Esto alertará más a los zombis.
  • Carl: (A Eddie, Peter y Donald) Ustedes conocen bien la fábrica. ¿De dónde viene el sonido?
  • Eddie: Proviene de la oficina principal. Alguien tuvo que ir ahí y activarla.
  • Carl: ¿Y cómo llegamos hasta ese lugar?
  • Eddie: Se encuentra en la última planta de la fábrica.
  • Eddie: Son cuatro pisos hasta la oficina.
  • Carl: De acuerdo. Ustedes tres me guiarán hacia la oficina. Sweet, vienes conmigo.

Ni bien se dieron las órdenes, Ringo, Axel y Helena se reúnen con Carl y el resto del grupo.

  • Ringo: Venimos lo más rápido posible. Escuchamos la alarma.
  • Ringo: ¿Qué demonios está sucediendo?
  • Carl: Alguien encendió la alarma de incendios para atraer a los caminantes.
  • Helena: ¿Y mi familia? ¿Los han visto?
  • Sweet: No. Al igual que Kendl y los otros.
  • Carl: (A Ringo, Helena y Axel) Ustedes quédense aquí a proteger la fábrica.
  • Carl: Nosotros iremos a desactivar la alarma.

Carl, Sweet, Eddie, Peter y Donald corren apresuradamente a la fábrica y entran por la puerta principal. Posteriormente, son guiados por un pasadizo oscuro y suben las escaleras. Mientras tanto, por los oscuros corredores, Cam y Kendl huyen de los zombis y al rato, oyen las sirenas.

  • Kendl: ¿Y eso?
  • Cam: Esto no me agrada nada.
  • Cam: Tenemos que apresurarnos. Estaremos atrapados.
  • Kendl: ¿Adónde iremos? No hay salida.
  • Cam: Seguiremos caminando. No podemos retroceder.

Cam y Kendl siguen caminando en busca de una salida. En otro lado, Dutch, Clara y Sabrina logran oír el mismo ruido, y sospechan de lo que podría ocurrir.

  • Clara: ¿Qué ha ocurrido? De pronto, unas sirenas se prendieron.
  • Sabrina: Eso proviene de la oficina del jefe. Se encuentra a unos cuatros pisos de aquí.
  • Dutch: Tenemos que seguir corriendo. Venga, les pondré en un lugar seguro.
  • Dutch: Creo saber de una habitación a unos cuantos pasos de aquí.

El trío sigue caminando por la fábrica. En la segunda planta de la fábrica, Carl, Sweet, Eddie, Peter y Donald siguen buscando las escaleras que conectan con la tercera planta.

  • Sweet: Las sirenas siguen escuchándose cada vez más fuerte mientras nos acercamos.
  • Donald: Debemos apagarlas si no queremos tener victimas que lamentar.
  • Peter: No sabía lo sucio y destruido que lucía este lugar.
  • Eddie: Ha estado abandonado por varios meses.
  • Carl: Debemos apresurarnos. Alguien debe estar detrás esto.

Regresando con el asunto anterior, Cam y Kendl continúan caminando cuidadosamente por la fábrica en busca de una posible salida. A unos cuantos segundos, unos gruñidos se logran escuchar y se percatan que provenían detrás de ellos.

  • Cam: La alarma los atrajo.
  • Cam: Debemos seguir.

Cam se percata de algo y le avisa a Kendl.

  • Cam: Mira. Allá al fondo. Parece ser una puerta.
  • Kendl: ¿Crees que sea la salida de este oscuro lugar?
  • Cam: No lo sabremos si no nos apresuramos en llegar.

Cam y Kendl corren hacia donde está la puerta. Al llegar, Kendl intenta abrirla pero no lo logra.

  • Kendl: Está cerrada.
  • Cam: No podemos regresar. Es nuestra única salida.
  • Cam: Inténtalo otra vez. Yo te cubro.

Kendl trata de abrir la puerta mientras Cam la cubre de los zombis, matándolos con una escopeta recortada. Después de dos a tres intentos, la puerta se logra abrir y Kendl se da cuenta que daba al exterior de la fábrica.

  • Kendl: Es nuestra salida. Salgamos de aquí.
  • Cam: Vete tú. Son muchos. Estaremos en la misma situación.

Cam saca una pistola de su bolsillo y se lo entrega a Kendl.

  • Cam: Te servirá.
  • Kendl: Pero qué haces. Huyamos de aquí.
  • Cam: (Haciendo referencia a los zombis del pasillo) Alguien tiene que detenerlos.
  • Cam: Y la única manera es cerrar la puerta por dentro.
  • Cam: No sirvo de mucho. No puedo hacer muchas cosas con un solo brazo.
  • Cam: Prácticamente, estoy muerto. Desde ese fatídico día en la granja, me considero uno de ellos.
  • Cam: Ahora vete. Huye. Encuentra al resto del grupo y ponte a salvo.
  • Cam: Yo me encargaré de eliminarlos.
  • Kendl: Cam...

Cam cierra la puerta y deja sola a Kendl. El hombre se acerca a los caminantes y les dispara en la cabeza. Kendl se queda quieta y, logra escuchar los disparos de la escopeta y la sirena de la fábrica. Cam continúa disparando repetitivamente hasta que se le acaban las municiones del arma. Enseguida, Cam tira la escopeta y saca un cuchillo.

  • Cam: No seré presa fácil.

Los pocos zombis que quedaban, se acercan a Cam y lo atacan. El hombre intenta defenderse pero cae al suelo, apoyándose sobre la puerta. Kendl, estando afuera, escucha los gritos de Cam, lo que la hace reaccionar.

  • Kendl: ¡Cam! ¡Cam!

Kendl queda atónita por lo ocurrido y retrocede lentamente, para luego correr hacia el parking B y escapar por un pequeño agujero ensangrentado entre las vallas de seguridad de la fábrica. Cuando lo hace, un pedazo de su short se queda entre los alambres. En otro lugar del edificio, Clara, Sabrina y Dutch consiguen hallar una pequeña habitación entre los pasadizos oscuros.

  • Sabrina: La alarma sigue sonando.
  • Dutch: No hay tiempo. Ingresen a la habitación.
  • Clara: ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?
  • Dutch: Iré a buscar ayuda.
  • Dutch: Quédense aquí. Es muy peligroso.
  • Dutch: Regresaré con el grupo.
  • Clara: Suerte.

Clara y Sabrina se encierran y Dutch regresa por el pasadizo oscuro, enfrentándose a los zombis con una pistola. En la cuarta planta del edificio, el grupo se apresura en llegar a la sala y descubrir al responsable que había activado la alarma. Poco después, el grupo logra llegar y se adentra a la oficina principal. Carl encuentra la alarma de incendio y procede a apagarla pero a los pocos segundos de hacerlo, es sorprendido por un viejo conocido. Dicha persona es Mark, quien sale de su escondite armado y apuntando a CJ con una escopeta.

  • Mark: Ni se les ocurra bajar la palanca.
  • Peter: ¡Mark! Pero qué hiciste.
  • Sweet: Puto traidor. Nos has metido en un gran lío con los zombis.
  • Mark: Tenía que hacerlo. No estoy seguro con ustedes, especialmente con los nuevos.
  • Mark: Pueden tirarme un tiro mientras duermo. O en cualquier momento del día.
  • Mark: Ahora serán felices. Yo seré feliz. Los zombis se encargarán de quitarles un peso de encima.
  • Mark: Eso es lo que me dijeron.
  • Eddie: Te haz vuelto loco, Mark.

Sweet saca una pistola y le apunta a Mark.

  • Sweet: Eres hombre muerto.
  • Carl: Podemos solucionarlo Mark.
  • Carl: Baja la escopeta para poder apagar la alarma.
  • Carl: Y te perdonaremos por lo que hiciste.
  • Mark: ¡No! Los zombis no lo quieren.
  • Sweet: No hagas nada Carl. Yo acabaré con él.
  • Mark: ¡Hey! ¡Negro! Si haces algo, mato a tu hermano. ¿Lo oyes?
  • Eddie: Por favor, Mark. No lo hagas tan difícil.

Mark dirige su mirada hacia Sweet, Eddie, Peter y Donald.

  • Mark: ¡Cállense! No los soporto.
  • Mark: Son una molestia para mi.
  • Mark: Acabaré con ustedes, hijos de...

A pocos segundos de concluir con su amenaza, un disparo se logra oír, el cual impacta a la cabeza de Mark, matándolo al instante. Aquel disparo había sido realizado por Carl, quien había aprovechado la distracción de Mark. De ahí, Carl baja la palanca y apaga la sirena, volviendo todo a la normalidad.

  • Eddie: Todo ha concluido.
  • Sweet: Puto Mark.
  • Sweet: (Escupe a Mark) Si que la tuvo grande.
  • Eddie: No se podía hacer nada por él.
  • Carl: Era mejor hacerlo ahora que esperar una desgracia.
  • Donald: Será mejor regresar.

Tras matar a Mark y de apagar la sirena, Carl, Sweet, Eddie, Peter y Donald salen de la habitación y regresan al patio, bajando las escaleras cuidadosamente. Afuera, Ringo, Helena, César y Axel comentan de lo sucedido.

  • Helena: Se fue... las sirenas se fueron.
  • Ringo: Lo han logrado. Y nosotros también.
  • César: Solo queda deshacernos de los cuerpos y limpiar este sitio.
  • Axel: Vayamos a buscar a los otros.
  • Axel: Deben necesitar nuestra ayuda.

Es así que Helena, Ringo, Alex y César entran a la fábrica y caminan hacia el pabellón, en donde matan a los zombis que impedían la entrada y rescatan a Werther, Leslie y Jake. Después, regresan al patio y esperan la llegada de los otros campistas.

  • Werther: Gracias por rescatarnos.
  • Leslie: Estábamos atrapados, sin un lugar a dónde ir.
  • Helena: Es un alivio que hayan escapado.

A los pocos minutos, Carl y el resto del equipo salen por la puerta principal de la fábrica y se reúnen con las siete personas.

  • Ringo: (A Carl) Lo conseguiste.
  • Carl: Es una suerte que hayamos llegado. Todo se acabó.

Leslie mira que faltaba unas cuantas personas y pregunta por ellos.

  • Leslie: ¿Y los otros?
  • Sweet: ¿No han llegado?
  • Helena: ¿Y Amanda?
  • Werther: Falleció. La rodearon.
  • Jake: ¿No encontraron a los demás?
  • Carl: Pensé que estarían aquí. Solo encontramos a...
  • Carl: Mark había sido el culpable de encender las sirenas.
  • Carl: Lo tuvimos que matar. Era lo mejor.
  • Werther: Hiciste bien.
  • César: Si no vienen, debemos ir a buscarlos.
  • Carl: Vamos a volver. Sweet, César, Ringo y Helena, vengan conmigo.

Repentinamente, Clara, Sabrina y Dutch salen por el parking B, siendo éste último ayudado por las chicas. El grupo que estaba en el patio los ve y se alegra por ellos.

  • Leslie: ¿Qué ocurrió?
  • Clara: Lo encontramos inconsciente en el suelo.
  • Sabrina: Salimos ni bien se apagaron las sirenas.
  • Ringo: ¿Y no vieron a los otros?
  • Clara: Encontramos a Cam... ha muerto.
  • Sabrina: Fue desmembrado... fue horrible...
  • Clara: Solo encontramos una escopeta y un cuchillo cerca de él.

Carl se lamenta por la muerte de Cam, la persona que lo ayudó desde un inicio. Enseguida, pregunta por Kendl.

  • Carl: ¿Y Kendl? ¿La encontraron?
  • Clara: No... no hay rastro de ella.
  • Clara: Creo que fue... Lo siento, Carl.
  • Carl: Kendl... Kendl...

Una canción de fondo comienza. César escucha la lamentable noticia y colapsa de dolor al saber que Kendl no llegó a sobrevivir.

  • César: Kendl... Debe ser mentira...
  • César: Ella...

César hecha a llorar fuertemente y camina en círculos, pronunciando el nombre de Kendl.

  • César: ¡KENDL! ¡KENDL! ¡KEENNNNNNDDDLL!

Todos se entristecen por el fallecimiento de sus amigos y acompañan a César en su dolor.

Capítulo 5: Desolación

En el pueblo de Angel Pine, Denise camina tranquilamente para conocer más del pueblo y de su gente. Después de un rato, se tropieza con un hombre de saco, quien lleva un cuaderno de apuntes.

  • Denise: Lo siento. Permíteme ayudarle.

Denise recoge las hojas que estaban en el suelo y se lo entrega a su dueño.

  • Hombre de traje: Gracias.
  • Denise: Denise... Denise Robinson.
  • Denise: ¿Y usted es?
  • Hombre de traje: Marlon... Marlon Simpson.
  • Denise: ¿Y a dónde ibas con tanta rapidez?
  • Marlon: Tengo que entregarle estas notas a mi jefe.
  • Denise: ¿Jefe? ¿Trabajas?
  • Marlon: Algo así. Son las investigaciones de mi vida.
  • Denise: ¿Puedo verlas?
  • Marlon: Ahora no. Son... secretas.
  • Marlon: Si... si todo lo que he descubierto es cierto, tal vez podamos salvarnos.
  • Denise: ¿Eres científico?
  • Marlon: Creo que te he dicho mucho... Adiós.

El hombre de traje se retira y Denise se queda a mirarlo. En el patio de la fábrica FleischBerg, un destrozado César se encuentra tirado en el suelo, pues aún no puede sobreponerse por el fallecimiento de Kendl.

  • Helena: Lo lamento, Carl. Sé cuánto querías a Kendl.
  • Carl: Esto no puede ser cierto...
  • Leslie: ¿Seguro que no la hallaron? Al menos su...
  • Clara: No. No hay rastro de ella.

Werther se acerca a Carl.

  • Werther: (En voz baja) Comparto tu dolor.
  • Carl: Gracias.
  • Werther: (En voz baja) Es conveniente enterrar los cuerpos.
  • Carl: Creo... Creo que sí.

A continuación, César se pone de pie.

  • Carl: César...
  • Clara: ¿Piensas ir a algún lugar?
  • César: Déjenme solo.

César deja de llorar y se adentra a la fábrica. Los demás lo miran.

  • Werther: Carl...
  • Carl: Sí. Es hora de trabajar.
  • Carl: Ringo y Axel, vayan a enterrar los cuerpos.

Las personas nombradas se empiezan a movilizar. Eddie camina hacia donde está Carl.

  • Eddie: No quiero incomodarte, pero te pido que Mark esté con ellos.
  • Carl: ¿Él?
  • Eddie: Sé que no fue un santo con todos, pero es mi gente.
  • Carl: Está bien.
  • Carl: Solo porque se trata de ti.

Clara y Sabrina, quienes se encuentran cargando a Dutch, llaman a Carl.

  • Clara: Llevaremos a Dutch a descansar.
  • Carl: De acuerdo. Sweet, acompáñales.
  • Jake: No te molestes, Sweet. Yo voy con ellas.

Clara y Sabrina se retiran llevándose a Dutch, quien yacía inconsciente. Jake los acompaña.

  • Sweet: (A Carl) ¿Y ahora qué negro?
  • Carl: Deshacernos de los cadáveres y mejorar la seguridad de la fábrica.
  • Werther: Nosotros nos vamos retirando. Tengo que tomarme un descanso.
  • Leslie: Adiós.

Werther y Leslie se despiden e ingresan a la fábrica.

  • Carl: (A Helena) ¿No los acompañas?
  • Helena: No, no. No es necesario.
  • Helena: Hay que limpiar este sitio.
  • Carl: Encárguense de ello. Vamos Eddie.

Carl y Eddie se marchan a buscar el cadáver de Mark. El resto del grupo colabora con la limpieza, cargando los cuerpos para quemarlos. El panorama cambia y muestra el pueblo de Angel Pine. En la tarde y en medio de la pista, el dictador reúne a los sobrevivientes del pueblo para anunciarles una noticia. Entre la multitud, se encuentra Denise, Cathleen y Gordon.

  • El dictador: Pueblerinos de Angel Pine, los he reunido para darles una agradable noticia.
  • El dictador: Sabemos que hemos pasado por cosas difíciles cuando iniciamos este proyecto.
  • El dictador: Hemos perdido gente, soldados y familiares. Pero ahora, en este glorioso día, vamos a celebrar los tres magníficos meses desde la fundación de una nueva civilización.
  • El dictador: De nuestra civilización, de nuestra lucha y supervivencia a un nuevo mundo.
  • El dictador: Así que, en esta noche, asistan con sus mejores galas, pues nuestros soldados les brindarán un espectáculo que no olvidarán.

Los habitantes se alegran y festejan por la gran noche, surgiendo diversos comentarios.

  • Habitante 1: ¡Fantástico!
  • Habitante 2: Ya era hora. Mujer, nos embriagaremos hasta donde podamos.
  • Habitante 3: ¡Gracias! Por eso eres nuestro líder.

Enseguida, los habitantes se dispersan para realizar sus respectivas actividades. El trío se queda para comentar del anuncio del dictador

  • Gordon: Es lo que esperaba.
  • Gordon: ¿No les parece genial?
  • Denise: De tanto luchar, nos merecemos un descanso. Una distracción.
  • Cathleen: Pura basura. Es solo una distracción. Algo traman.
  • Denise: Lo dudo. En cualquier caso, le preguntaré el motivo de la fiesta.

Denise se acerca al dictador, quien yacía a unos cuantos metros de ellos.

  • Denise: Hola.
  • El dictador: Denise, bella dama. ¿Se le ofrece algo?
  • Denise: ¿A qué se debe esto?
  • El dictador: Es el aniversario del pueblo. De nosotros.
  • El dictador: Todos lo disfrutarán, hasta yo.
  • Denise: ¿Con bebida y comida?
  • El dictador: Tal vez.
  • Denise: ¿Y el espectáculo?
  • El dictador: Maravilloso. Similar al coliseo romano. Nos divertiremos.
  • Denise: (En tono de burla) ¿Con leones comiéndose a los rehenes?
  • El dictador: Ya lo desearías, ¿verdad?
  • El dictador: Se hará lo que se puede.
  • El dictador: Tus amigos y tú están invitados. Y posiblemente, aclaremos unas cosas.

Al poco tiempo, Nick, uno de los soldados del pueblo, se asoma y se acerca al dictador.

  • Nick: El equipo de expedición ha llegado de su misión.
  • El dictador: Excelente. ¿Y alguna novedad?
  • Nick: Encontraron algo que le puede interesar.
  • El dictador: Bien. Diles que iré en unos minutos. Los espero en el lugar de siempre.

Nick se despide del dictador y se retira.

  • El dictador: Es hora de que me vaya yendo, Denise.
  • El dictador: Por cierto, ¿ya conociste el pueblo?
  • Denise: Estoy en eso.
  • El dictador: Bien. Te puedes quedar todo el tiempo que quieras.
  • El dictador: Y despídeme de tus amigos.

El dictador se despide de Denise y se retira. Gordon y Cathleen se acercan a Denise.

  • Gordon: ¿Y qué te dijo?
  • Cathleen: De seguro, babosadas.
  • Cathleen: No confió en él. Nos oculta algo.
  • Denise: Como te dije, lo dudo.

El trío se queda mirando la dirección por donde iba el dictador. Mientras tanto, en el patio de FleischBerg, los campistas realizan sus respectivas tareas. En un pequeño jardín, Ringo cava unas tumbas para enterrar los restos de Cam Jones, Amanda, Mark y la desaparecida Kendl. Axel se encarga de llevar los cuerpos a sus respectivas tumbas. Peter y Donald se encuentran cargando los cuerpos de los zombis para quemarlos, y Helena va quemando los cadáveres ya reunidos. En otro lado, Carl, acompañado de Eddie y Sweet, se encuentra sentado en el parking B lamentándose por la supuesta muerte de su hermana.

  • Carl: Sigo sin creer lo de Kendl.
  • Sweet: Todos estamos en el mismo caso.
  • Eddie: Todo sucede por algo.

Carl se pone de pie.

  • Carl: Si hubiera estado allí...
  • Sweet: La culpa lo tiene el psicópata.
  • Eddie: Nadie sabía en dónde estaba.
  • Sweet: Perdimos gente. Puto seas Mark. Maldito imbécil.
  • Carl: Cam... Cam Jones.
  • Carl: Él fue quién me ayudó cuando más lo necesitaba. Y no pude devolverle el favor.
  • Sweet: Si lo hiciste, negro. Le diste una familia.

Carl camina lentamente hacia el patio.

  • Carl: Y Kendl...
  • Carl: Primero Brian, luego mi madre y ahora... ella.
  • Sweet: Aún estoy aquí, Carl.
  • Carl: Gracias.

Sweet y Eddie siguen a Carl. Mientras se van alejando del parking B, Eddie nota algo entre los alambres de seguridad. Éste se acerca y observa un pedazo de tela, por lo que llama a los demás. Sweet y Carl lo escuchan y se le acercan.

  • Sweet: ¿Ocurre algo?

Eddie coge el pedazo de tela que estaba entre los alambres ensangrentados y se lo muestra a los hermanos Johnson.

  • Eddie: Esto. ¿No se les hace familiar?
  • Sweet: No.
  • Carl: Espera. Creo que es de...
  • Sweet: Claro... Crees que sea de...
  • Carl: Sí. De Kendl. ¿Pero cómo?
  • Eddie: Estaba entre estos alambres, los cuales habían sido abiertos.
  • Sweet: Eso quiere decir...
  • Carl: Que Kendl huyó por aquí y se fue al este.
  • Sweet: Entonces no está muerta.
  • Sweet: Pero la mancha de sangre.
  • Eddie: No lo sé. Pero se notan unas huellas adelante de nosotros. No muy legibles.
  • Sweet: ¿Creen que Kendl sobrevivió y huyó por aquí?
  • Carl: Habrá que averiguarlo.

Carl se pone de pie.

  • Sweet: ¿Qué piensas hacer?
  • Carl: Iremos a investigar. Si Kendl está viva, no debe estar lejos de aquí.
  • Carl: Habrá que buscarla.
  • Carl: Eddie, ¿sabes a dónde lleva ese lugar?
  • Eddie: Es el almacén principal de la fábrica.
  • Eddie: Allí se guardan los productos para ser transportado a diversas tiendas y negocios.
  • Carl: Entonces debe estar ahí.
  • Carl: Vamos.

Carl, Sweet y Eddie abandonan el parking B y se preparan para la búsqueda. En la habitación del U Get Inn Motel, Cathleen se encuentra empacando sus pertenencias en una pequeña mochila de mano. Poco después, Denise y Gordon ingresan a la habitación y la encuentran, mostrando señales de abandonar el pueblo.

  • Gordon: ¿Pero qué haces?
  • Cathleen: Me voy. Ya no soporto este lugar.
  • Gordon: No puedes irte. ¿Acaso no ves lo que tienes?
  • Denise: Prometiste quedarte esta noche.
  • Cathleen: ¿Lo hice? ¿O solo fue una suposición?
  • Cathleen: Este pueblo no es tal como lo muestran.
  • Denise: ¿A qué te refieres?
  • Cathleen: Traman algo. Los escuché.
  • Cathleen: Cuando iba al motel para descansar, encontré a uno de sus soldados, hablando por teléfono con el dictador.
  • Cathleen: El dictador planea hacer un espectáculo con caminantes.
  • Cathleen: Se pondrá fuera de control. Morirá mucha gente esta noche.
  • Gordon: ¿Caminantes? ¿Hay caminantes en este pueblo?
  • Cathleen: Sí. Eso es lo que escuché.
  • Cathleen: Si quieren salvarse, vengan conmigo.
  • Denise: Estás equivocada. No conoces bien el pueblo.
  • Denise: Ni te has molestado en darle una oportunidad al dictador.
  • Cathleen: ¿Quieren escuchar algo?
  • Cathleen: Los que entran al pueblo, jamás logran marcharse.

La soldada rubia termina de guardar sus cosas y coloca la mochila en sus hombros.

  • Cathleen: Pueden quedarse aquí, pero ya no estaré para salvarles.

Dicho esto, Cathleen abandona la habitación. Gordon y Denise se miran entre ellos como señal de indecisión. De regreso a la fábrica FleischBerg, en el pabellón, Carl, Sweet y Eddie se encuentran colocando municiones a sus armas para la búsqueda. Las pocas personas que se encontraban en el lugar, se llegan a enterar de lo ocurrido en el parking B y dan sus comentarios sobre el posible paradero de Kendl.

  • Sabrina: ¿Creen que haya sobrevivido?
  • Carl: No lo sé.
  • Leslie: Kendl debe estar por ahí, con miedo y esperando que la rescaten.
  • Sweet: Eso espero.

Carl termina de colocar la última bala a la pistola y se dispone a marcharse con sus compañeros.

  • Clara: Espero que la encuentren.
  • Werther: Suerte.
  • Carl: Gracias.
  • Carl: Por cierto, es mejor no contarle de esto a César.
  • Carl: Si nuestras suposiciones no son ciertas, se lamentaría mucho.
  • Carl: Así, que esto sea un secreto entre nosotros.
  • Werther: No te preocupes por eso. Seremos discretos.
  • Carl: Y otra cosa, vayan y busquen el cuerpo de Mark.
  • Carl: Pónganlo con los demás fallecidos.

El trío se retira y este último favor de Carl, deja en duda y confusión a Jake.

  • Jake: ¿Qué es lo que dijo?
  • Werther: Tal parece que Carl ha vuelto a perdonar.
  • Werther: Venga. Vayamos y busquemos a Mark.

Werther se va con Jake a buscar el cadáver de Mark para darle una sepultura. Mientras tanto, en el parking B, el trío cruza los alambres de seguridad y llegan al almacén principal de la fábrica. Luego, caminan rodeando los contenedores y gritan el nombre de Kendl.

  • Sweet: ¡Kendl! ¡Kendl!
  • Carl: ¡Kendl! Hemos venido a rescatarte.
  • Carl: ¿Alguna pista Eddie?
  • Eddie: (Señala el lugar) Solo estas huellas, que terminan aquí.
  • Carl: Hay que seguir buscando. Dispersémonos.
  • Carl: Será más fácil encontrarla.

Los campistas obedecen y se separan, teniendo cuidado con los zombis que caminaban en el almacén. En el pueblo de Angel Pine, Cathleen se dirige a la puerta de entrada/salida para abandonar el pueblo. Denise y Gordon siguen a Cathleen y tratan de convencerla de quedarse en Angel Pine.

  • Gordon: Cathleen. Espera. No puedes irte.
  • Cathleen: Ya lo estoy haciendo.
  • Denise: ¿Qué harás afuera? No tienes una oportunidad de sobrevivir.
  • Cathleen: Si las tengo. Serví en el ejército.
  • Cathleen: Estoy preparada para todo.
  • Denise: Pero no para estas cosas.

A pocos metros de llegar a la salida, Cathleen se detiene y mira a sus compañeros.

  • Cathleen: ¿Saben a cuantas personas maté?
  • Cathleen: Nada a cambiado. Las personas siguen siendo las mismas.
  • Cathleen: Egoístas, crueles. Que no les importa a los demás.
  • Cathleen: Que le arrebatan la familia a uno solo para sobrevivir.
  • Cathleen: Soporté mucho. Pero ya no más. No más.
  • Cathleen: Si no quieren venir. Quédense.
  • Cathleen: Vivan su mundo imaginario. Como si nunca hubiera sucedido nada.
  • Cathleen: Olvídense del exterior. Comportan sus vidas con personas que intentan ocultar su dolor...
  • Cathleen: ... con un líder mentiroso y vil.
  • Cathleen: Que los trata como un títere, como peones para su macabro plan.

Dicho esto, Cathleen sigue caminando y llega a su destino. Uno de los guardias que cuidaban la entrada detiene a Cathleen. Sus compañeros la miran.

  • Harry: ¡Hey! No puede salir de este lugar.
  • Cathleen: Si puedo. Es mi decisión.
  • Harry: ¿Tiene la autorización del jefe?
  • Cathleen: No, y no la necesito.
  • Cathleen: Ahora, si fueran tan nobles de no estovarme y de abrir la puerta.
  • Harry: Si no hay autorización, entonces no.
  • Cathleen: Será mejor que obedezca. ¿O acaso quiere morir?
  • Harry: ¿Me está amenazando?
  • Cathleen: No lo sé. Si lo quieres ver de esa manera, sí.

En eso, Emmet llega al lugar y se mete en la conversación.

  • Emmet: ¿Qué está sucediendo aquí?
  • Harry: Eh... ¡Jefe!

Emmet mira a Cathleen.

  • Emmet: ¿Y esa mochila?
  • Harry: Quiere abandonar el pueblo.
  • Emmet: ¿Y por qué esa decisión?
  • Emmet: ¿Acaso no le gusta su nueva vida?
  • Cathleen: Prefiero vivir a mi manera. Me siento más cómoda.
  • Emmet: Vaya, una mujer con carácter. Me gustas, muñeca.

Cathleen saca una pistola y se lo acerca en el cuello de Emmet. Los guardias presencian esto, y le apuntan a Cathleen.

  • Cathleen: No me vuelvas a llamar así, o serás hombre muerto.
  • Cathleen: ¿Entendiste?
  • Emmet: Sí. Como quieras.

La soldada baja el arma.

  • Emmet: De acuerdo. Tú ganas.
  • Emmet: Abran la puerta.
  • Harry: ¿Está seguro?
  • Emmet: Soy tu superior, obedece.

Harry y el resto de los guardias abren la puerta y le dan el acceso a la soldada de abandonar el pueblo. Cathleen mira nuevamente a sus compañeros.

  • Cathleen: ¿Y qué esperan? ¿Van a venir?
  • Gordon: No lo sé.
  • Cathleen: ¿Y tú Denise?
  • Denise: ¿Estás seguro de tu decisión?
  • Denise: Es muy peligroso allá afuera, especialmente en la noche.
  • Cathleen: Buscaré un lugar y pasaré la noche.
  • Denise: No lo sé. Estoy cansada de correr y de seguir luchando.
  • Denise: De saber que en cualquier momento, llegará mi hora.
  • Denise: Y a veces me pregunto si quiero vivir, y no lo sé.
  • Denise: No sé si quiero vivir, si tengo que hacerlo, o si es costumbre.
  • Denise: Me encantaría ir, y te agradezco que me hayas salvado, pero quiero darle una oportunidad al pueblo.
  • Denise: De rehacer mi vida. Y posiblemente, tener una familia.
  • Cathleen: Entonces, es un no.
  • Emmet: Tal parece que te has quedado sola, soldada.

Cathleen mira a Emmet y no le responde sobre su comentario. De ahí, se dirige por última vez a sus compañeros.

  • Cathleen: Espero que no se arrepientan más tarde, cuando descubran la oscura verdad.

Cathleen acomoda la mochila en sus hombros y cruza la puerta sola, y se aventura en el exterior. Todos la miran.

  • Gordon: Cathleen...
  • Denise: Déjala, Gordon.

Emmet mira lo tristes que estaban Denise y Gordon y hace una imitación de lo ocurrido, como forma de burla.

  • Emmet: (Imitación) ¡Ay! ¡Ay! Cathleen, no te vayas.
  • Emmet: (Imitación) No nos dejes. Somos amigos.
  • Emmet: Que patético.

Los guardias comienzan a reír. Denise y Gordon no dicen nada y se retiran. Luego, Emmet les habla a los guardias.

  • Emmet: Cierren la puerta.
  • Emmet: No queremos un desastre a pocas horas de la ceremonia.

Emmet saca un cigarrillo de su bolsillo izquierdo y empieza a fumar, mientras observa como los guardias cierran las puertas. En el interior de la fábrica, Werther y Jake se encuentran en la cuarta planta, dirigiéndose hacia dónde está el cadáver de Mark.

  • Werther: ¿Estás seguro que es por aquí?
  • Jake: Así es. Es lo que me dijeron.
  • Jake: Y si que está muy oscuro.
  • Jake: Y tenebroso.

Werther y Jake siguen caminando y se encuentran con una sala, que sería la oficina principal.

  • Jake: Parece que es aquí.
  • Jake: Entremos.

Werther observa una figura extraña dentro de la oficina y detiene al joven.

  • Werther: Espera.
  • Jake: ¿Ocurre algo?
  • Werther: Hay alguien dentro.

Jake ve la figura y saca rápidamente la pistola que estaba en su bolsillo. Luego, se acerca silenciosamente hacia la puerta para descubrir la criatura que estaba en la sala.

  • Werther: Ten cuidado.

Jake sigue caminando y abre la puerta silenciosamente. De ahí, se asoma a la sala y descubre a una persona sentada en el suelo.

  • Jake: ¡César! ¿Qué haces aquí?

Werther ingresa a la oficina y descubre a César, siendo él la figura misteriosa que merodeaba la habitación.

  • Werther: Me diste un susto.

César mira a sus compañeros.

  • César: Lo siento. No quise asustarlos.
  • César: Seguro vienen por el cadáver de Mark.
  • César: Pueden llevárselo. No hay peligro.
  • César: No revivirá. Le dieron un disparo directo en la cabeza.
  • Jake: Que bueno. Pero, ¿qué haces aquí?
  • César: Intentando olvidar la tragedia de esta mañana.
  • César: Y si fueran tan amables, déjenme solo.

Jake coge los pies de Mark y lo arrastra hasta la puerta de salida. Werther lo acompaña.

  • Jake: Este... César, hemos descubierto que...

Jake se dispone a contarle lo que descubrió Eddie en el parking B, pero Werther le sugiere que no, dando señas con la cabeza.

  • César: ¿Qué ibas a decir?
  • Jake: No. Nada. Nada importante.

Werther cierra la puerta y deja solo a César, con su sufrimiento sobre lo acontecido con Kendl. Jake, con la ayuda de Werther, arrastran el cuerpo de Mark hasta el exterior de la fábrica, para darle sepultura junto a los demás sobrevivientes fallecidos. En el almacén principal de la fábrica, los campistas siguen en su búsqueda de hallar con vida a Kendl.

  • Carl: ¿Alguna novedad?
  • Sweet: No. Ya busqué por los depósitos y cargas, y ni un rastro de ella.
  • Sweet: Y me deshice de unos cuantos zombis.
  • Carl: ¿Eddie?
  • Eddie: Lo mismo que Sweet.
  • Carl: ¡Oh, Kendl! Kendl.
  • Sweet: ¿Crees que...?
  • Carl: Puede que sí.
  • Carl: Pensé que la encontraríamos.
  • Eddie: Será mejor irnos. Ya se hizo tarde y es muy peligroso buscar durante la noche.
  • Carl: Sí. Es mejor no decirle de esto a César.

Carl, Sweet y Eddie concluyen con la búsqueda y regresan a la fábrica. Allí, Werther y Jake entierran el cuerpo de Mark con la ayuda de Ringo. Peter, Donald y Helena concluyen en quemar los cadáveres de los caminantes en medio del bosque y regresan a la fábrica para descansar. Axel retoma su trabajo anterior y arregla los destrozos que provocaron los zombis, y mejora la seguridad con restos de madera, creando y colocando trampas en diferentes lugares de la fábrica. Carl, Sweet y Eddie llegan a la fábrica y se toman un descanso en el pabellón, en donde estaba el resto de los sobrevivientes.

  • Clara: ¿Y la encontraron?
  • Sweet: No. Ni un rastro de ella.
  • Clara: Es una lástima.
  • Clara: Lo siento Carl.
  • Carl: No te preocupes. Ya lo superaré.
  • Sweet: ¿Y cómo sigue Dutch?
  • Clara: Descansando. Se durmió hace unos minutos.
  • Clara: Sabrina lo ha estado cuidando en todo este tiempo.
  • Eddie: Vaya, no me lo esperaba.
  • Sabrina: (Sonriendo) Hago lo que puedo.
  • Carl: Espero que se recupere pronto.

La escena cambia y muestra el pueblo de Angel Pine siendo iluminado por la luz de la noche. Todos los residentes del pueblo se preparan para el gran espectáculo que va a organizar el dictador. En la habitación del U Get Inn Motel, Denise y Gordon se encuentran descansando y pensando de la decisión que tomó Cathleen durante la mañana. Gordon se encuentra echado en la cama y Denise sentado en una silla, cerca de la ventana.

  • Gordon: No paro de pensar en ella.
  • Gordon: ¿En dónde crees que esté?
  • Denise: No lo sé.
  • Denise: Pero se encuentra muy lejos de aquí.
  • Gordon: ¿Crees que hicimos lo mejor? ¿En dejarla ir?
  • Denise: Tal vez. Aunque me siento un poco mal.
  • Denise: Ella te salvó y me salvó a mí, cuando más lo necesitábamos.
  • Gordon: Cierto. Si ella no hubiera estado cuando me desangraba por la herida de bala, tal vez estaría muerto en este momento.
  • Denise: Igualmente. Me protegió de los caminantes después de que me abandonaran en la granja.
  • Gordon: Hemos sido muy ingratos con ella. Lo mejor será ir a buscarla.
  • Gordon: ¿No lo crees?
  • Denise: Sí.

Denise mira la hora en el reloj que estaba colgado en la pared.

  • Denise: En unos minutos iniciará la fiesta.
  • Gordon: Verdad. ¿Vamos?
  • Denise: Dejamos a Cathleen por esto. Así que... sí.

Denise mira por la ventana a las personas que salían de sus casas para asistir a la ceremonia.

  • Denise: Habrá mucha gente esta noche.
  • Gordon: (Mirando el reloj) Ya falta poco para que sean las 09:00 p.m.
  • Denise: Hay que apurarnos.

Denise y Gordon culminan la conversación y se ponen sus mejores galas. Luego, abandonan el motel y se dirigen al lugar en donde se celebrará la fiesta. Poco después, Denise y Gordon llegan y presencian un tipo de gradas, de los cuales se sientan. La gente va llegando y van tomando asiento. A los pocos segundos, el Dictador llega y se sienta al costado de Denise.

  • El dictador: ¿Ansiosa de que empiece?
  • Denise: (Mira al Dictador) Eres tú.
  • El dictador: ¿A quién esperabas? ¿A Elvis Presley?
  • Denise: (Riendo) No.
  • El dictador: ¿Veniste sola?
  • Denise: No. Vine con Gordon.

El Dictador mira a Gordon y lo saluda. Igualmente, Gordon saluda al Dictador.

  • Denise: ¿Y qué espectáculo van a presentar?
  • Denise: ¿Y por qué la arena?
  • Denise: ¿Acaso has traído a los leones?
  • El dictador: No. Fue imposible de conseguirlos.

Denise ríe.

  • El dictador: Algo mejor, ya lo verás.

En eso, Carlos, uno de los guardias y miembros de grupo de Emmet, llega y se coloca en el centro del público.

  • Carlos: Bienvenidos sean todos.
  • Carlos: Les agradecemos que hayan venido esta noche.
  • Carlos: Como se anunció esta mañana, hoy estamos presentes para celebrar los tres meses de fundación de una nueva civilización.
  • Carlos: De nuestra civilización.
  • Carlos: Y para no aburrirles con mi presencia, hoy...
  • Carlos: ... les presentamos una maravillosa y magnífica pelea...
  • Carlos: ... entre el hombre y la bestia.
  • Carlos: Con ustedes, el hombre más fuerte y capaz de todo, el "sorprendente Emmet".

Dicho esto, Emmet se presenta y saluda al público.

  • Emmet: Gracias. Gracias querido público.
  • Emmet: Quiero oír un "Raaa".

Los pueblerinos obedecen a Emmet y lo aplauden.

  • Carlos: Ahora, el oponente de nuestro "sorprende Emmet", con ustedes, la bestia.

De inmediato, un caminante, encadenado y furioso, se presenta a la batalla. Emmet ordena desencadenar a la bestia y tiene una batalla con él. Los pueblerinos ven esto y se vuelven eufóricos. Denise y Gordon se sorprenden por lo que ven.

  • Denise: ¿Qué es esto?
  • Denise: ¿Caminantes en el pueblo?
  • Gordon: Esto es muy peligroso.
  • Gordon: Se puede salir de control. Mejor me voy.
  • El dictador: (Riendo) Cálmate. Todo está bajo control.
  • El dictador: Solo disfruta del espectáculo.
  • Denise: ¿A esto lo llamas espectáculo?
  • El dictador: Claro. Nada mejor que una lucha de gladiadores.
  • Denise: Esto es una barbarie.
  • El dictador: No. No exageres. Es solo un espectáculo.
  • Denise: ¿Acaso estás loco?
  • Denise: ¿A esto llamas una civilización civilizada?

Gordon escucha la conversación que tiene Denise con el Dictador. Al mismo tiempo, presencia las hazañas de Emmet, quien se enfrenta a tres zombis encadenados.

  • Denise: No. Estás muy equivocado.
  • Denise: Cathleen tenía razón. Eres una máscara.
  • Denise: Solo muestras lo exterior de ti.
  • El dictador: Estás muy equivocada.
  • El dictador: Les enseñamos a los residentes a no temerle a los caminantes.
  • El dictador: Cuando lleguen su hora de batallar, no darán marcha atrás.
  • El dictador: Se enfrentarán a ellos con facilidad. Y todo gracias a mí.
  • El dictador: Y de paso, les mantenemos las mentes distraídas.
  • Denise: No lo sé.
  • Denise: Estás convenciendo a la gente que los zombis son cómo un niños.
  • Denise: Inofensivos. Fáciles de atacar. Y que puedes hacer con ellos lo que quieras.
  • El dictador: Denise. Estás equivocada. La tal Cathleen te metió ideas erróneas sobre este pueblo.
  • El dictador: Y por cierto, lamento que se haya ido de esa manera. Sin avisar.
  • Denise: No tenía opción. Era ella o yo.
  • Denise: Pero, al mismo tiempo, me siento mal. Por abandonarla.
  • El dictador: No te lamentes. Hiciste bien.

Enseguida, el Dictador recibe una llamada en su teléfono móvil y no duda en contestarlo.

  • El dictador: (A Denise y Gordon) Me disculpan un rato.
  • El dictador: (Al teléfono) ¿Qué deseas?
  • Nick: (Al teléfono) Ha surgido un asunto. Lo necesitamos enseguida.
  • El dictador: (Al teléfono) Estoy ocupado ahora. Estoy disfrutando del show.
  • Nick: (Al teléfono) Es urgente. La persona que vio esta tarde, desea hablar con usted.
  • Nick: (Al teléfono) No para de hacer escándalo.
  • El dictador: (Al teléfono) Pónganle una cinta en la boca y listo.
  • Nick: (Al teléfono) Eso hicimos, pero se comió la cinta.
  • Nick: (Al teléfono) No para de gritar.
  • El dictador: (Al teléfono) ¿Y Marlon? ¿Dónde diablos está?
  • Nick: (Al teléfono) Se encuentra con nosotros. Con Kotaro.
  • Nick: (Al teléfono) Lo necesitamos urgentemente.
  • El dictador: (Al teléfono) Está bien. Ya voy.
  • El dictador: (Al teléfono) Si no se trata de un tema grave, tal como lo dices, todos ustedes lo pagarán.

El Dictador corta la llamada.

  • El dictador: Disculpa Denise. Me tengo que retirar.
  • Denise: ¿Ocurrió algo?
  • El dictador: Algo así. Mis guardias incompetentes se les han presentado un problema y no pueden solucionarlo.
  • El dictador: Con su permiso, Denise, Gordon.
  • El dictador: Me retiro.

El Dictador se despide de ellos y se retira de las gradas. Posteriormente, camina hacia el Aserradero de Angel Pine, que se encuentra delante del grupo de caravanas, que está del otro lado de la carretera. Al llegar, el Dictador ingresa a la propiedad y en una habitación, encuentra a sus compañeros vigilando a una persona, que está sentada y atada a una silla.

  • El dictador: Espero que sea urgente.
  • El dictador: Me hicieron abandonar el show.

El ayudante del dictador, Marlon Simpson, se le acerca a su jefe para hablar de la situación.

  • Marlon: Gracias por venir. Aquí, la persona quiere hablar con usted.
  • El dictador: Ya me lo dijeron por teléfono.

El Dictador se acerca a la persona y ésta la mira. El rostro de la persona es tapada por la oscuridad.

  • El dictador: Con que fuiste tú el motivo de la interrupción de mi show.
  • El dictador: ¿Qué carajo quieres?
  • Persona desconocida: Quiero que me desaten.
  • El dictador: Es imposible. Lo siento.
  • Persona desconocida: Desátenme de una vez. Maldito idiota.
  • El dictador: Hey. Esa no es la manera de pedir un favor.
  • El dictador: Además de que te salvamos, ¿nos tratas así?
  • El dictador: (A sus hombres) Pónganle una cinta y que se duerma.
  • Persona desconocida: Lo pagarás. Te arrepentirás por esto.

El Dictador mira a la persona.

  • El dictador: ¿Cómo? Tú estás atada y yo no.
  • El dictador: Yo estoy libre y tú no.

En eso, la figura misteriosa escupe al hombre. Ante esto, el Dictador alumbra a la persona, lo que revela su identidad.

La escena cambia rápidamente y muestra a un solo y triste César, que se encuentra en la lápida de Kendl, ubicado en el pequeño jardín de la fábrica. César se encuentra sosteniendo un clavel y lo deposita en la tumba de su fallecida novia.

  • César: Discúlpame por no haberte protegido.
  • César: Fui un tonto. Debí estar contigo todo este tiempo.
  • César: Ahora estás muerta. Y yo solo.

César se pone de pie y se dispone a regresar al pabellón, en donde se encuentra el resto del grupo. Pero, en ese momento, César observa una sombra acercarse lentamente a las vallas enrejadas de la fábrica. Esto llama mucho la atención de César y se acerca al cercado para investigar. Una vez allí, César logra ver a una débil Cathleen, quien se apoya contra la verja y permanece parada sin decir nada.

Capítulo 6: Enredos en Angel Pine

En la tarde, en el medio del bosque, se ve a la soldada Cathleen caminando hacia el noreste, sin un rumbo fijo a dónde ir. Mientras va caminando, Cathleen recuerda todo lo que vivió antes y después de que comenzara el apocalipsis zombi.

  • Cathleen: (Pensamiento) ¿Cómo llegué hasta aquí?
  • Cathleen: (Pensamiento) ¿Estaba mejor con mi antigua vida o la actual?
  • Cathleen: (Pensamiento) ¿Fue buena decisión alistarme al ejército? ¿Para olvidar mi dolor?
  • Cathleen: (Pensamiento) ¿O era qué extrañaba el trato de mi padre? ¿Que el ejército me hacía recordar a mi padre?
  • Cathleen: (Pensamiento) No lo sé. No lo sé.

A continuación, Cathleen presencia la figura de su padre, poniéndose en duda si era real o no.

  • Cathleen: ¿Padre? ¿Eres tú?

El hombre, algo mayor y que no pasaba de los 60 años, extiende sus brazos para abrazar a su hija.

  • Padre de Cathleen: Cathleen. Hija mía.
  • Padre de Cathleen: Cuánto has crecido.
  • Cathleen: Padre, ¿en verdad eres tú?
  • Padre de Cathleen: ¿Acaso no reconoces a tu viejo padre?
  • Cathleen: Lo siento mucho. No debí de hacerlo.
  • Cathleen: Estaba confundida. No debí abandonarte.
  • Padre de Cathleen: Hija. No te culpes por el pasado. Te perdono.
  • Padre de Cathleen: Ahora, ven aquí y abraza a tu viejo padre.
  • Cathleen: Padre. Siempre he querido escuchar eso. No sabes cuánto lo deseaba.

Cathleen corre hacia dónde estaba su padre para abrazarlo. No obstante, a pocos segundos de llegar con él, Cathleen se da cuenta que todo era una imaginación, y que su padre, quien había fallecido hace unos años, era en verdad un caminante furioso y hambriento. Cathleen empuja al caminante y lo tira al suelo. El caminante intenta morder a la soldada pero ella saca velozmente su revolver y le dispara en la cabeza. La sangre del caminante mancha el rostro y el cuello de Cathleen.

  • Cathleen: Lo siento padre. No lo quería volver a hacer.
  • Cathleen: Tú me obligaste. Me obligaste hacerlo.
  • Cathleen: Perdóname. Perdóname.

La soldada hecha a llorar frente al zombi quien yacía muerto, suponiendo que era su padre. Regresando al presente, César contempla a la mujer que estaba en el otro lado de la verja. Ella, al poco tiempo, cae al suelo y César va a socorrerla. Ya luego de llevarla a la fábrica, la mujer logra despertarse, aunque semiconsciente, y con pocas fuerzas, pregunta por el nombre de su salvador.

  • Cathleen: ¿Quién e-e... eres tú?
  • César: Necesitas descansar.
  • Cathleen: ¿En doonn... do-o... dónde estoy?
  • César: No hagas ningún esfuerzo. Descansa. Descansa.

La mujer se duerme y César la carga hasta el pabellón en donde se encuentra el grupo de supervivientes. Al llegar, César es recibido por Carl y Werther, quienes miran con sorpresa a la mujer que César estaba cargando. Cathleen es recostada en un sillón y en breve, César es indagado por sus compañeros.

  • Carl: ¿Quién es ella?
  • Carl: ¿Cómo la encontraste?
  • César: La encontré afuera. Estaba apoyada contra la verja de la fábrica.
  • Carl: ¿Te dijo su nombre?
  • César: No, tío. Solo la encontré.
  • César: Se desmayó y fui a socorrerla.
  • Clara: Pobre mujer. Debe estar cansada. Todo lo que habrá caminado para llegar hasta aquí.

Carl se dirige al grupo.

  • Carl: Tengan cuidado. Puede que haya sido mordida.
  • Werther: No te preocupes por eso. Ya la revisé.
  • Werther: Solo tiene raspaduras en los brazos.
  • Werther: Solo necesita dormir. Se ve agotada.
  • Carl: De cualquier manera, hay que tener cuidado con ella.
  • Carl: No sabemos cómo es.
  • Carl: (A Axel y Ringo) Quítenle la mochila y fíjense si porta algún arma.
  • Carl: Debemos ser precavidos.
  • Carl: (Pensamiento) Aún me pregunto cómo habrá podido dar con este lugar.

Axel y Ringo examinan a Cathleen y le quitan la mochila y el revolver que traía en el pantalón. Estas cosas son entregadas a Carl, quien lo lleva y lo guarda debajo de una mesa. A la mañana siguiente, en el aserradero de Angel Pine, Kendl se encuentra sentada y amarrada en una silla. Al poco tiempo, Marlon Simpson, el hombre de confianza del Dictador, ingresa al cuarto en dónde está Kendl. Marlon sostiene un plato con comida. Él deja el plato en una mesa que está a unos cuantos metros de Kendl.

  • Marlon: Te dejo esto para que comas.
  • Marlon: No es mucho, pero te sostendrá.

Kendl mira a Marlon.

  • Kendl: Gracias.

De ahí, Marlon camina hacia la puerta pero a poco metros de llegar, mira nuevamente a Kendl.

  • Marlon: Siento que te hayan hecho esto.
  • Marlon: A veces, el Dictador se sobrepasa con estas cosas.
  • Marlon: Venga, déjame que te cure esas heridas.

Marlon busca un pañuelo y lo moja con un poco de alcohol del botequín del cuarto. Luego, lo pasa por las heridas del rostro de Kendl.

  • Marlon: Lo siento.
  • Marlon: Mira cómo te ha dejado.
  • Marlon: Él es una buena persona, pero...
  • Marlon: ... Tiene una carácter fuerte.
  • Kendl: No es tu culpa.
  • Kendl: Si... tal vez... no hubiera hecho nada...
  • Marlon: Son cosas que sucede.

Al culminar, Marlon deja el trapo sobre la mesa.

  • Marlon: Con eso bastará.
  • Marlon: Te repondrás y estarás mejor.
  • Kendl: Gracias.

Marlon se retira pero es detenido por Kendl.

  • Kendl: Espera.
  • Marlon: ¿Sí?
  • Kendl: ¿Me puedes prometer algo?
  • Marlon: ¿Qué?
  • Kendl: Ten cuidado con él. Es peligroso.
  • Kendl: A veces, satanás, se disfraza como el ángel de la salvación.

Marlon no dice nada y se retira. En la habitación del U Get Inn Motel, Denise se encuentra dando un baño mientras recuerda la escena de la noche anterior.

  • Denise: (Pensamiento) Esos zombis... esos zombis...
  • Denise: (Pensamiento) ¿Cómo puede hacer tal cosa el Dictador.
  • Denise: (Pensamiento) Si se hubiese salido de control...
  • Denise: (Pensamiento) ... hubiese sido todo un desastre.
  • Denise: (Pensamiento) Y Cathleen...
  • Denise: ¿En dónde estás ahora?

Denise se queda pensando por un minuto. De ahí, cierra la llave de la ducha y sale del baño tapada con una toalla. En una habitación desconocida se ve al Dictador sentado en una silla. Al poco tiempo, la puerta es tocada.

  • El dictador: Pase.

La persona, quien se trata de Marlon, ingresa a la habitación. El dictador lo observa.

  • El dictador: ¿Qué desea?
  • Marlon: Su chica, de afuera, ya está lista.
  • El dictador: Excelente. Llama a Emmet y dile que se reúna conmigo en el aserradero.
  • El dictador: Lo voy a necesitar.
  • Marlon: Como usted ordene.
  • El dictador: Ahora, vete.

Marlon se retira. El Dictador se queda pensativo en la silla. En el pabellón de la fábrica, el grupo realiza sus respectivas actividades. Cathleen, quien ya había despertado, es atendida por Werther.

  • Werther: Tal parece que has recuperado tus fuerzas.
  • Werther: ¿Quieres algo de comer?
  • Cathleen: No.
  • Werther: No tengas miedo. Puedes confiar en nosotros.
  • Cathleen: No, gracias.

En eso, se presenta Carl.

  • Carl: (A Werther) Solo dale un poco de comida.
  • Carl: Será suficiente para que regrese por donde vino.

Werther obedece y se retira. Carl se queda con la chica y se sienta al costado de ella.

  • Carl: Ahora, quiero que me aclarezcas unas dudas.
  • Carl: ¿Cómo llegaste hasta aquí?
  • Carl: ¿Alguien te trajo?
  • Cathleen: ¿Dónde está mis cosas?
  • Carl: Primero lo primero.
  • Cathleen: ¿Y por qué tengo que responderte?
  • Carl: Porque te hemos salvado.
  • Cathleen: Nadie lo pidió.
  • Carl: No tenías opción.

Cathleen se queda callada y unos segundos después, responde.

  • Cathleen: Solo seguí mi instinto.
  • Cathleen: Estaba sola y solo caminé.
  • Carl: ¿Nada más?
  • Cathleen: ...
  • Cathleen: Estaba en un pueblo, habitado por un gran número de personas.
  • Carl: ¿Cuántos?
  • Cathleen: No lo sé. Supongo que unos 60 habitantes.
  • Cathleen: Todos liderados por un hombre malo y embustero.
  • Carl: ¿Conoces su nombre?
  • Cathleen: No. Solo sé que lo llaman "El Dictador".
  • Carl: ¿En dónde?
  • Cathleen: En un pueblo, en... Angel Pane. Algo así.
  • Carl: Angel Pine.
  • Cathleen: Ahora, ¿en dónde están mis cosas?
  • Carl: Ahora te lo daré.

Carl se pone de pie y reúne a Sweet, César y Ringo.

  • Sweet: ¿Sucede algo?
  • César: ¿Averiguaste algo?
  • Carl: Datos muy importantes.
  • Carl: Hay un pueblo cerca de aquí. Habitado por muchas personas.
  • Sweet: ¿Bromeas?
  • Carl: No. Es nuestra oportunidad para tener contacto con otras personas.
  • Carl: Formar una grande sociedad.
  • Sweet: (Haciendo referencia a Kendl) Y para... ya sabes Carl.
  • Carl: Sí.
  • Ringo: Entonces...
  • Carl: Iremos al pueblo y hablaremos con el líder.
  • César: ¿Crees que es seguro?
  • Carl: Sí. Tendremos a nuestra guía.

Carl señala con la mirada a Cathleen como la guía de la expedición. En el aserradero, Emmet ingresa al local y se reúne con el Dictador.

  • El dictador: Ya era hora.
  • Emmet: Al menos llegué.
  • Emmet: ¿Y para qué me necesitas?
  • El dictador: Tienes visita.
  • Emmet: ¿Alguien en especial?
  • El dictador: No mucho. Quiero que le saques toda la información posible.
  • El dictador: De dónde viene. Si tiene grupo o no.
  • El dictador: Todo para poder apoderarnos de sus pertenencias.
  • Emmet: Está bien.

Emmet entra a la habitación y se da con la sorpresa de ver a una vieja conocida de su antiguo grupo. Se trataba de Kendl.

  • Emmet: ¡¿Tú?!

Kendl, quien se encontraba con la cabeza agachada, reconoce la voz y mira a Emmet, llevándose la misma sorpresa que él.

  • Kendl: ¿Tú otra vez?
  • Kendl: ¿Qué haces aquí?
  • Kendl: ¿No habías muerto?
  • Emmet: ¡Ja! ¿Yo? Nunca.
  • Emmet: Nunca muero.
  • Emmet: Soy como un gato. Tengo nueve vidas o más.
  • Kendl: No has cambiado en nada. Sigues siendo el mismo imbécil de siempre.

Esto enoja a Emmet, y rápidamente saca una pistola y lo apunta en el rostro de Kendl.

  • Emmet: Ten mucho cuidado con lo que dices.
  • Emmet: No querrás morir tan rápido, ¿verdad?
  • Kendl: No.

Emmet guarda la pistola.

  • Emmet: Bien. Sé una chica buena y cuéntale todo al tío Emmet.
  • Emmet: ¿Dónde está Sweet? ¿Cómo está?
  • Kendl: Sigue vivo. Se encuentra con Carl y el grupo.
  • Emmet: Con que sigue vivo la escoria de tu hermano.
  • Emmet: ¿Y los otros?
  • Kendl: Desde que te separaste del grupo, sucedieron muchas cosas.
  • Kendl: Algunos murieron, y otros... se unieron.
  • Emmet: Con que gente nueva, ¿acaso tan rápido me olvidaron?
  • Kendl: Parece que sí.
  • Emmet: ¿Y Denise? ¿Sigue viva?
  • Kendl: No. Murió.
  • Emmet: ¿Seguro?
  • Kendl: La vi caer.

Ante la respuesta de Kendl, Emmet hecha a reír al observar que todos daban por muerta a Denise tras el incidente de la granja, sin contarle a Kendl que ella se encontraba viviendo en Angel Pine. En el pabellón, Carl prepara unas cuantas cosas para el viaje y solicita la compañía de Ringo y Sweet. A los pocos segundos, llega el grupo de Eddie. Estos son recibidos por Jake.

  • Eddie: ¡Carl! ¿Cómo va todo?
  • Carl: Aquí. Preparando unas cosas.
  • Eddie: ¿Otra expedición?
  • Eddie: ¿Y de qué es esta vez?
  • Eddie: ¿Provisiones? ¿Alguien se perdió?
  • Carl: No. Solo vamos a visitar a cierta persona.
  • Sabrina: Suena peligroso.
  • Eddie: Sería una oportunidad para probar mi valentía y experiencia con los zombis.
  • Sabrina: ¿Acaso piensas ir?
  • Eddie: Claro. ¿Carl?
  • Carl: Si no te molesta cargar un arma todo el día...
  • Eddie: Claro que no.

Eddie es aceptado y junto con Carl, Ringo, Sweet y Cathleen, salen del pabellón. Afuera, Sweet se dirige al Parking B para sacar el Greenwood para el viaje. Cathleen se acerca a Carl.

  • Cathleen: ¿Por qué tengo que ir?
  • Carl: Tú eres la única que conoce la ruta.
  • Cathleen: Prometí no volver.
  • Carl: No tienes elección.
  • Carl: Además, eres la única que conoce a la gente del pueblo.

Cathleen se queda callada por unos segundos.

  • Cathleen: Iré pero no entraré al pueblo.

Sweet mueve el coche del Parking B y lo lleva hacia donde están sus compañeros. Todos lo ven y caminan hacia él para ingresar. Entre tanto, Eddie se despide de su grupo.

  • Sabrina: Ten mucho cuidado.
  • Eddie: Solo será unas horas.
  • Eddie: Regresaré. No se preocupen.
  • Donald: Suerte, Eddie.
  • Peter: Evita que no te muerdan.

Eddie abraza a sus compañeros e ingresa al coche. Sweet, quien se encarga de conducir, sale de la fábrica, tras abrirse la puerta de entrada del recinto por César. El automóvil se aleja. En el aserradero, Emmet hace lo posible por sacarle toda la información del paradero de los campistas a Kendl.

  • Emmet: Basta de juegos. Dime en dónde se encuentra Carl y los otros.
  • Kendl: No puedo. No eres de fiar.
  • Emmet: Y ni tú tampoco.
  • Emmet: Ahora, abre el pico.

Inmediatamente, Emmet saca una pistola y le apunta a Kendl.

  • Emmet: (Apuntando a Kendl) ¿No querrás sentir el sabor del plomo? ¿Verdad?
  • Kendl: ¿Acaso te crees tan rudo con tu pistola?
  • Emmet: ¿Quieres intentarlo?

Emmet desvía la mira del arma y realiza un disparo, lo que asusta a Kendl.

  • Emmet: ¿Y ahora? ¿Piensas cooperar?
  • Kendl: No. No te diré nada.
  • Emmet: Como quieras...

Emmet coge un palo que se encontraba sobre la mesa y golpea a Kendl, llegando a causarle unas heridas en el rostro.

  • Emmet: Podemos seguir con esto las siguientes horas del día.

La escena cambia y enfoca al restaurante de comida rápida Cluckin' Bell. Adentro, el Dictador se encuentra disfrutando de una bolsa de papas fritas. A los cuantos minutos, Marlon ingresa al restaurante y se acerca al Dictador.

  • Marlon: Llegaron los hombres que mandó buscar.
  • El dictador: ¿Sí? ¿Les dijiste que pasen?
  • Marlon: Sí, pero prefirieron esperarlo en su oficina.
  • El dictador: Vaya... De acuerdo.
  • El dictador: Diles que iré en un rato.
  • Marlon: Como usted mande. Y... por cierto...
  • Marlon: ... ¿Para que los necesita?
  • El dictador: ¿Acaso tengo que decirte todo?
  • Marlon: No. Pero...
  • El dictador: Los quiero para que me cumplan una cierta misión.
  • Marlon: ¿Y por qué no mandas a Emmet y los otros?
  • El dictador: No quiero arriesgarme.
  • El dictador: No voy a tolerar perder a otros hombres.

El Dictador termina de comer la última papa frita de la bolsa y se levanta de la mesa.

  • El dictador: Iré a verlos.
  • Marlon: ¿Y yo qué hago?
  • El dictador: Sigue con tus investigaciones o...
  • El dictador: ... quédate a ayudar a los empleados del restaurante.

El Dictador se retira. Marlon se queda de pie y recoge la bolsa de fritura. Tras llegar a la puerta de la oficina, el Dictador ingresa y se encuentra con "los hombres de morado". El Dictador los mira.

  • El dictador: Así que ustedes son los que se hacen llamar "Los hombres morados".
  • El dictador: Ya veo el por qué.

Uno de ellos responde.

  • Hombre uno: ¿Y por qué nos mandó buscar?
  • Hombre dos: ¡¿Acaso no sabes que estamos ocupados atendiendo a nuestro grupo?!
  • Hombre uno: (Al segundo hombre) Espera... no te metas. ¿De acuerdo?
  • El dictador: Pensé que nunca vería nuevamente unos payasos luego del apocalipsis zombi.
  • Hombre uno: ¿Eh? ¿Acaso te estás burlando de nosotros?
  • El dictador: No. Pero si lo quieren poner de ese modo. No hay ningún problema.

Esto hace enojar a "Los hombres morados".

  • Hombre dos: ¿Acaso sabes quiénes somos?
  • El dictador: No. Y ni me interesa.
  • Hombre uno: ¿Y entonces? ...
  • El dictador: (Se pone serio) Solo quiero que me hagan un favor.
  • Hombre tres: ¿Qué favor?
  • El dictador: Buscar a cierto grupo y apoderarse de sus provisiones.
  • El dictador: Fácil, ¿no?
  • Hombre uno: Pero tendrá que recompensarnos.
  • El dictador: ¿Y qué quieren? ¿Dinero?
  • Hombre uno: El dinero ya no tiene valor. Queremos mujeres.
  • Hombre uno: Acción. ¿Sabes a lo que me refiero?
  • El dictador: Y lo tendrán.
  • Hombre tres: ¿Y en dónde podemos hallar ese grupo?
  • El dictador: Ya lo sabrán.

La escena cambia y entre la tarde, cerca de las 16:00 horas, el grupo de expedición, conformado por Carl, Sweet, Ringo, Eddie y Cathleen, el vehículo por dónde iban se detiene a mitad de la carretera, cerca de la zona Back O' Beyond.

  • Eddie: ¿Y por qué nos detenemos?
  • Sweet: Nos quedamos sin gasolina.
  • Carl: ¿No lo llenaste antes de salir?
  • Sweet: No. Pensé que no era necesario.
  • Carl: Eres un idiota.
  • Sweet: Negro, no me insultes.
  • Sweet: Hago lo mejor que puedo.

Carl se baja del auto. Los demás lo ven.

  • Sweet: ¿Qué haces?
  • Carl: Seguir. No nos vamos a quedar sentados todo el día.
  • Carl: En unas horas va a oscurecer y será peligroso.

Carl empieza a caminar. Todos bajan del auto, incluyendo a Sweet.

  • Sweet: (A Carl) ¿Y piensas que voy a dejar a mi nene en medio de la carretera?
  • Carl: Es un sacrificio que estoy dispuesto a aceptar.
  • Sweet: ¿Qué?

Eddie, Cathleen y Ringo siguen a Carl. Ringo se acerca a Sweet.

  • Ringo: Ya es hora.
  • Ringo: No hay otra opción.
  • Sweet: Aahh. No queda de otra.

Sweet cierra la puerta del vehículo y va con Ringo hacia el pueblo.

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Nota Nota: Gracias por tomarte el tiempo de leer la historia. Si tienes alguna duda o sugerencia sobre el argumento de la historia, te invito a que escribas tu comentario en esta sección. Cualquier comentario será respondido.

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