FANDOM



Los muertos vivientes: El campo del terror es una historia escrita por KentPaul5000 y la secuela de Los muertos vivientes: El comienzo de una nueva era. En la historia se muestra como Carl, Swett, Cam y el resto del grupo se instala en Red County y se acomodan a un nuevo lugar luego de haber pedido todas las comodidades que presentaba la residencia de Madd Dogg.

Capítulo 1: Nuevos miembros

24 de Abril de 1993

Luego del último incidente, el grupo abandono la ciudad y se fueron al campo. Ya pasaron dos meses y los miembros se fueron cambiando de lugar debido que los zombis se acercaban a ellos y los atacaban. Actualmente, el grupo se instalaron en un pequeño lugar del campo el cual se encuentran alejados un poco más de los zombis.

  • Carl: Espero que esta vez no nos encuentre los zombis.
  • Sweet: No te preocupes hermano. En caso de que ocurra, estaremos preparados para el ataque.
  • Sweet: Ahora lo que tenemos que hacer es acomodarnos en el nuevo lugar.
  • Kendl: (Se estira) ¡Aire fresco! Sientan la brisa del viento.
  • Madd Dogg: Ojalá que nos quedemos en este lugar. Es un buen sitio.
  • Carl: Eso espero.

Al rato, viene Denise

  • Denise: Desde el último ataque, perdimos algunas provisiones. ¿No creen que deberíamos ir a conseguir algunas?
  • Carl: Claro Denise, pero primero hay que preparar las carpas y acomodar nuestras cosas.

El grupo instaló sus cosas al nuevo sitio. Unos minutos después, algunos integrantes se fueron a descansar en sus respectivas carpas, mientras que los otros empezaron a verificar el lugar.

  • Carl: Oye hermano, ¿tenemos la cantidad suficiente de armas para protegernos contra los caminantes?
  • Sweet: Sí, pero dejamos algunas desde el incidente.
  • Sweet: Creo que eran las más potentes.
  • Carl: ¡Mierda! ¿No crees que deberíamos regresar para recuperarlas?
  • Sweet: Pueda que sí, pero ese lugar se encuentra infectado de zombis.

De repente, el Viejo Reece se acerca a ellos.

  • Viejo Reece: Yo estoy de acuerdo con Carl.
  • Viejo Reece: Ya perdimos algunos de nuestros amigos, incluso a mi amigo Lenny.
  • Carl: No solamente a Lenny, también a Sam, Hazer y Sunny.
  • Viejo Reece: Ahora se encuentran en un mejor lugar.
  • Viejo Reece: ¿Y van a ir a recuperar las armas?
  • Sweet: Estaba pensando en ello, pero también hay que conseguir algunos recursos.
  • Viejo Reece: Hay un pueblo cerca de aquí. Podrían ir allí para conseguir las provisiones.
  • Sweet: Reece tiene razón.
  • Carl: Y creo que en ese pueblo se encuentra un local de Ammu-Nation. Podríamos conseguir algunas armas y municiones.
  • Sweet: Pero dentro de un rato va ha anochecer. Lo más recomendable sería ir en la mañana.
  • Carl: Como tú digas, Sweet.

Reece se retira del lugar y se dirige a su carpa para descansar, dejando a Carl y Sweet. Ya en la noche, César Vialpando empezaba a encender una fogata para iluminar el lugar, mientras que los otros terminaban de acomodar sus pertenencias.

  • César: José, ¿me das una mano?
  • José: De acuerdo.

Acabada de encender la fogata, los integrantes del grupo empezaron acercarse al lugar para calentarse un poco y comer un poco de pizza que repartía Denise Robinson. Mientras Denise repartía la pizza, algunos empezaban a contar un poco de su vida pasada antes de que ocurriera la invación zombi.

  • Cam: Yo trabaja como seguridad en el club de Alhambra. Me acuerdo que en una ocasión, una señorita me pidió que baile con ella.
  • Kendl: ¿Y aceptaste?
  • Cam: Yo no sabía bailar muy bien pero acepté su propuesta. Desde ese día, Isabel siempre venía a verme. Lamentablemente no pude salvarla de la invasión zombi ya que había sido mordida cuando intente protegerla. Era estupenda, incluso en la cama.
  • Kendl: Es una pena, yo perdí a mi madre y fue un dolor profundo para mí.
  • Sweet: ¿Y tú Ringo?
  • Ringo: Que te puedo decir, yo trabaja como barman en un bar. Vivía en un pequeño apartamento, el cual mi cuarto no era tan grande que digamos.
  • César: ¿Y cómo conseguiste la moto?
  • Ringo: La moto no era mía, era de un sujeto que me debía dinero y como no había conseguido mi dinero, se lo quité y me la quede.
  • Viejo Reece: ¿Cómo conociste a Madd Dogg?
  • Ringo: Pues, lo rescate de los paparazzis.
  • Madd Dogg: Esos paparazzis me seguían por todos lados. Desde ese día nos volvimos buenos amigos, incluso lo contraté como mi guardaespaldas.
  • Ringo: Me acuerdo que un día apuñalé a unos cuantos paparazzis.
  • César: Madd Dogg me presento a Ringo cuando me disponía a pedirle prestado un poco de dinero a éste.
  • Madd Dogg: Supongo que mañana será un gran día.
  • Sweet: Por supuesto. Habrá que conseguir más municiones para las armas, traer un poco de proviciones al campamento y recuperar el armamento que perdimos en el ataque anterior.
  • Denise: Es un duro trabajo.

El grupo continuó contando sobre su vida pasada mientras disfrutaban de la pizza. Luego de un rato, Reece se retiró del lugar para ir a descansar, dejando al resto en la fogata. Unos minutos más tarde, todos se fueron a las carpas, menos Carl, Sweet y Cam, los encargados de vigilar el lugar. Los tres empezaban a vigilar el campamento y a continuación, Cam se dirige a los dos.

  • Cam: Lamento haber ocasionado que los zombis entraran a la mansión.
  • Sweet: No te preocupes por eso. Al final pudimos salir del lugar.
  • Cam: Si, pero por mi culpa, perdimos algunos hombres.
  • Carl: Eso sí, pero si no fuese por los gritos de auxilio de Lenny, tal vez no nos hubiéramos dado cuenta de los zombis.
  • Sweet: No te culpes por lo ocurrido, además, Madd Dogg ya te perdono por lo sucedido.

En ese instante, los tres observan algo que se movía en los arbustos y deciden investigar. Carl empieza acercarse lentamente al lugar y es sorprendido por un ciervo, causándole un gran susto.

  • Carl: ¡Estúpido ciervo! Espero encontrarte muerto.
  • Sweet: (Riéndose) Debiste haber visto tu cara, hermano.
  • Carl: (Le apunta con el arma al ciervo) Me la pagarás.
  • Sweet: Déjalo ir Carl, solo es un ciervo.

Al otro día, todos empezaron a levantarse para empezar con sus labores. Carl, Sweet y Cam tomaron un descanso después de pasar una larga noche de vigilancia. Denise junto con Kendl, empezaban a prender una fogata para cocinar la carne.

  • Denise: Como extraño mi cocina.
  • Kendl: Y yo, mi cómoda cama. Tuve problemas al dormir.
  • Denise: Igual yo, pero entre mi cama y el suelo, no hay tanta diferencia.
  • Kendl: (Al encender la fogata) Listo, y César decía que yo no podía.
  • Denise: Cuando no los hombres, pensando que las mujeres necesitan ayuda en todo.

En ese momento, José aparece y se acerca a Kendl.

  • José: Hola preciosas, veo que pudieron lograrlo.
  • Denise: Claro, ¿acaso crees que las mujeres son débiles?
  • José: Pues no.
  • José: Kendl, cada vez estás más linda.
  • Kendl: Gracias José.
  • Denise: José, te recomiendo que no te acerques tanto a Kendl. Puede que César los pueda ver y si ponga celoso.
  • José: ¿César? Qué bah. Somos primos y no creo que se enoje por acercarme tanto a su novia.

Al instante, César llega al lugar.

  • César: ¿Dónde te metiste José? Te estaba buscando para que me ayudes en algo.
  • José: Solo decidí observar lo que hacían las chicas. Aparte, ¿por qué no le pides a Gal que te ayude?
  • César: Lo andaba buscando pero tampoco lo encontré. Tal vez se haya ido con Madd Dogg, Ringo y Dutch a buscar un poco de leña. Vamos José, necesito tu ayuda.
  • José: De acuerdo, de acuerdo. Anda avanzando, ahora te sigo.
  • César: Vale, pero no te demores.
  • José: Me tengo que ir chicas. Nos veremos en la tarde.

José sigue a César mientras que Denise y Kendl comentaban lo sucedido.

  • Denise: Creo que José se ha enamorado de ti
  • Kendl: ¿Tú lo crees?
  • Denise: Sí. Nunca lo había visto tan coqueto, en especial contigo.
  • Kendl: No lo creo. Yo estoy con César.
  • Denise: Recuerda que César quiere a su primo pero si se llegara a enterar, podría odiarlo.

Por otro lado; Madd Dogg, Ringo, Dutch y Gal se encontraban buscando un poco leña. Madd Dogg decide tomar una pausa y se sienta en un tronco que se encontraba cerca del lugar.

  • Madd Dogg: Como desearía estar tomando un poco de champagne, sentado en mi sofá.
  • Madd Dogg: Lástima que haya perdido mi hogar. Mi carrera se fue al tacho y ahora estoy escapando de los zombis para no ser mordido y no ser uno de ellos.

Ringo logra escuchar el lamento de Madd Dogg y decide aconsejarle.

  • Ringo: Madd Dogg, ya no vivas en el pasado. Ahora, debes luchar por tu vida y por los demás.
  • Madd Dogg: Pero... ¿Crees que lleguemos a sobrevivir si seguimos así?
  • Madd Dogg: Cada tiempo, nos instalamos en un nuevo sitio pero de repente, somos sorprendidos por los caminantes y por culpa de ellos, tenemos que ir a buscar otro lugar.
  • Ringo: Pronto llegaremos a encontrar un sitio mejor en donde nos instalaremos para siempre. Por ahora, estamos en el bosque, alejado de la civilización.
  • Madd Dogg: Tienes razón pero ya no deseo estar cambiándome de un lugar a otro.
  • Ringo: No te preocupes, estaremos alerta en caso de una invasión. Además, ya estamos listo para ello. Ahora, ayúdame a llevar estas leñas al campamento.
  • Madd Dogg: Ok.

Llegado al campamento, los cuatro dejaron las leñas conseguidas y se tomaron un pequeño descanso. Pasado dos horas, Carl decide ir a Palomino Creek, pueblo que le había recomendado Reece, para sacar algo de armamento y alimento. Junto con Sweet, Cam y Ringo; Carl emprende su camino a dicho pueblo.

  • Carl: El pueblo debe encontrarse por el norte.
  • Sweet: ¿Y creen que logremos encontrar todo lo que estamos buscando?
  • Carl: Puede que solo algunas cosas. Recuerda que habían anunciado en las noticias sobre el saqueo que hubo cuando la invasión zombi llego a Palomino Creek. Así que creo que solo encontremos una tercera parte.

Los cuatro pasaron por un camino sendero largo. Ya a unos cuantos metros de llegar al pueblo, Carl da un vistazo a la autopista que se encontraba al lado derecho.

  • Carl: Cuantos vehículos abandonados.
  • Sweet: Luego de la invasión, la gente abandono sus casas y se fueron al norte con todas sus pertenencias. Ese día, hubo mucho tráfico y a causa de esto, algunos decidieron ir a pie y otros, esperaron a que mejorara el tráfico.
  • Carl: Entiendo. Cualquiera hubiera huido despavorido al enterarse de la invasión.
  • Sweet: Algunos tomaron sus vehículos y se marcharon, otros, decidieron ir por los aires. El aeropuerto estuvo lleno en los primeros días de la invasión.

El pequeño grupo siguió hablando sobre los métodos de huida que realizaron los habitantes de la ciudad. Finalizando el camino, Carl logra apreciar a lo lejos el pequeño letrero de bienvenida de Palomino Creek.

  • Cam: Ya llegamos.
  • Carl: Oh, mierda. Unos zombis nos están esperando para darnos la bienvenida.
  • Ringo: Déjamelo a mi. Deseo divertirme un rato con ellos.

Ringo utiliza su ballesta y apunta a uno de los caminantes, dándole en el blanco. Al igual que el primero, RIngo utilizo el mismo método, acabando con los otros fácilmente.

Durante el camino, logran apreciar varias casas deshabitadas y algunas destruidas. También, tanto en las veredas como en las pistas, se encuentran los cadáveres de los habitantes de los pueblos acompañado de los zombis ya fallecidos. Cam logra ver en unos de los zombis, una bala implantada en la cabeza del muerto.

  • Cam: ¿Qué raro?
  • Carl: ¿Qué ocurre Cam?
  • Cam: Observen éste cadáver. Tiene un agujero en la cabeza, como si le hubieran dado un balazo.
  • Sweet: Tal vez le hayan disparado cuando llegaron a invadir al pueblo.
  • Cam: Si, pero...

Cam se agacha y saca la bala del muerto, y se da cuenta de que la bala fue utilizada hace poco.

  • Cam: La bala fue utilizada hace poco.
  • Carl: Pueda que todavía queden algunos habitantes del pueblo.
  • Ringo: Eso es imposible. En las noticias dijeron que la mayoría de las personas del pueblo habían sido mordidas por los caminantes.
  • Sweet: Ya verificaremos después si hay alguien con vida en el pueblo. Por ahora, venimos a buscar municiones y comida. No hay tiempo que perder.

Unos minutos después, las cuatro personas logran llegar a The Well Stacked Pizza Co. del pueblo. Sweet acompañado de Ringo, se encargaron de buscar la comida mientras que Carl y Cam, fueron al local de Ammu-Nation para sacar algunas municiones y unas cuantas armas potentes.

Dentro de la pizzería, Sweet logra apreciar algunas cuantas ratas en su camino.

  • Sweet: Asquerosos roedores. Como puede ser que sigan con vida ante los muertos.

Ringo ingresa a la cocina, logrando encontrar algunas cajas de pizzas carcomidas.

  • Ringo: ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
  • Sweet: ¿Qué ocurre Ringo?
  • Ringo: Esos roedores se han estado comiendo las pizzas del local.
  • Sweet: Putas ratas. Fíjate si queda alguna intacta.
  • Ringo: Creo que algunas se salvaron.
  • Sweet: Excelente. Parece que hoy no es nuestro día.

Por otro lado, Cam y Carl solo logran encontrar cuatro pistolas y dos cajas de balas.

  • Cam: Pensé que encontraríamos armamentos potentes y no estas bazofias de pistolas.
  • Carl: Dos cajas de municiones. ¿Y dónde coño están las demás?

En ese instante, se escucha un disparo, ocasionando la salida del grupo de los locales.

  • Carl: ¿Han escuchado?
  • Sweet: Sí. Sonó como un disparo.

Al rato, suena el segundo disparo.

  • Sweet: Otro disparo y parece que proviene al frente de esas casas de adelante.

Al cabo de eso, suenas tres disparos más, alarmando al grupo.

  • Carl: Ha de estar ocurriendo algo.
  • Sweet: Debemos ir a investigar.
  • Cam: ¿Y las cosas que dejamos en los locales?
  • Sweet: Podemos ir por ellas más adelante. Ahora, debemos verificar lo que ocurre.

Carl, Sweet, Cam y Ringo se dirigen al lugar de los disparos y ya estando cerca, observan a un grupo de personas que se encontraban al medio de la pista, que se dividía en tres tramos.

Ringo coge su ballesta y realiza el primer disparo de ayuda. Cam avanza unos cuantos pasos y con su escopeta, apunta a varios zombis, el cual logra acabar con ellos. Unos minutos después, Carl, Cam, Sweet y Ringo logran eliminar a los muertos vivientes que intentaban atacar al pequeño grupo desconocido.

  • Sweet: Logramos acabar con ellos. Ahora sería presentarnos, ¿no les parece?
  • Carl: ¿Presentarnos?
  • Sweet: Sí, negro. No hay que ser mal educados. Aparte, verifica esa arma que tiene en su mano ese policía.
  • Carl: Sí. Parece que lo sacaron del Ammu-Nation.

Mientras tanto, uno de los oficiales del grupo desconocido, aprecia al grupo de Carl y decide informarle al resto de los miembros. Carl y el resto, se acercan a los desconocidos y ya al llegar, el oficial con sombrero le apunta con su arma a Carl; mientras que otros dos del mismo grupo del oficial, hacen lo mismo que él.

  • ?: ¿Quiénes son ustedes?
  • Carl: He, he, he; baja el arma oficial. Nosotros le ayudamos a derrotar a los zombis que intentaban atacarlos.
  • ?: ¿Y qué hacen aquí? Acaso han venido a volarnos la cabeza haciéndose los buenos.
  • Carl: No. Estábamos de paso y de casualidad, escuchamos los disparos.

Uno de los miembros, el cual llevaba una camisa anaranjada, interviene en la conversación.

  • ?: Acaba con ellos.
  • ?: Cállate Kevin, yo puede encargarme de esto.
  • ?: Pues, les agradezco que nos hallan ayudado.
  • Carl: No es nada. ¿Puede dejar de apuntarme con su arma y de paso, decir a sus amigos que también bajen sus armas?
  • ?: ¡Gordon! ¡Jake!, bajen sus armas.
  • Sweet: ¿Y que hicieron para quedarse en esa situación?
  • ?: Estábamos yendo del pueblo y de repente, mi Ranger se detiene.
  • Cam: ¿Y tienen a donde ir?
  • ?: Sí, nos dirigimos a Los Santos.
  • Sweet: ¿Los Santos? La ciudad esta repleta de caminantes.
  • ?: ¡Joder! No sabía eso.
  • Jake: ¿Y como saben eso? ¿Acaso alguien les informo?
  • Carl: Nada de eso. Nosotros venimos de allí.
  • Sweet: Pueden venir con nosotros.
  • ?: ¿Ir con ustedes?
  • Sweet: Claro. Ustedes necesitan un lugar en donde quedarse.

El oficial lo piensa y decide acompañarlos, uniéndose al grupo de Los Santos. El grupo desconocido coge sus cosas y los mete a los vehículos mientras que Carl y el resto, regresaban a los locales para recoger las cosas que habían dejado.

Capítulo 2: Vida pasada

Ya faltaba unos minutos para que sean las 13:00 horas. Los dos policías intentaban arreglar su camioneta policial. Uno de ellos levanta el capó y se da con la sorpresa de que el motor del vehículo se había quemado.

  • ?: Ya veo, el motor del vehículo se ha calentado.
  • ?: ¿Ahora que hacemos Axel?
  • Axel: No queda otra opción que dejarlo aquí. Voy a extrañar esta preciosura, me ha acompañado en las buenas y en las malas.
  • ?: Sí, era un buen coche.
  • Axel: Me lo obsequiaron en mi primer día de trabajo como policía. Gordon, saca todas nuestras pertenencias del coche y ponlos en el Regina de Clara.
  • Gordon: ¿Y tú que harás?
  • Axel: Yo deseo echarle un vistazo a mi coche policial por última vez.

Por otro lado, Sweet junto a Ringo salían del The Well Stacked Pizza Co., llevándose algunas cajas de pizzas y un par de botellas para calmar la sed. Ambos se dirigen donde Clara Miller para que metiera los alimentos en el automóvil.

  • Clara: (Va recibiendo las pizzas) Veo que han logrado sacar algo de la pizzería.
  • Sweet: Claro, pero había mucho por sacar pero esos estúpidos roedores lo echaron a perder.
  • Ringo: (Coloca las botellas en el Regina) Por suerte encontramos estas botellas para calmarnos la sed. Antiguamente, vivíamos en una mansión el cual vivimos como reyes.
  • Clara: (Cierra el portón del coche) ¿Sí? Entonces, si vivían en un lugar lujoso, ¿por qué se encuentran aquí?
  • Sweet: La mansión fue invadida por los caminantes y tuvimos que largarnos de ahí. Fue algo inesperado, pensábamos que permaneceríamos en ese lugar para siempre.

Pasado unos veinte minutos, las 9 personas se encontraban listos para regresar al campamento. Clara se sube al Regina junto a su hijo Jake en la parte delantera, mientras que en la parte de atrás, se siente Carl y Ringo. Axel ya no tenía su camioneta pero por suerte, logra encontrar un Journey para viajar. Dentro de la casa rodante, Axel toma el timón y a su lado derecho lo acompaña Sweet. Gordon, Kevin y Jones se dirigen en la parte de atrás del Journey.

El Regina va adelante de la ruta y le sigue el Journey conducido por el oficial Axel Simmons. Carl le guía a Clara en el camino, al igual que Sweet hace con Axel. Mientras Carl guía a Clara, Ringo inicia una pequeña charla en el viaje.

  • Ringo: Clara, ¿en dónde vivía antes de que se presentara la invasión zombi?
  • Clara: Yo vivía en Montgomery junto a Jake.
  • Ringo: Disculpa que sea chismoso, pero, ¿cómo los sorprendió la invasión de los caminantes?
  • Clara: Fue en la noche. Yo me preparaba en servir la cena para mi familia, el cual estaba compuesto por mi hijo, mi esposo, mi hermana y mi tío. Nos preparábamos en dar el primer bocado y de repente, se escucha un gruñido proveniente de la ventana y mi hermana decide acercarse y es en ese momento, un muerto la sorprende y la muerde en el brazo cuando estaba abriendo la ventana para asomarse. Estrella da unos gritos de dolor y a causa de eso, nosotros nos damos cuenta de los zombis. Mi tío empieza a buscar su escopeta, mientras que mi esposo Martin intenta ayudar a mi hermana pero lamentablemente, ella había perdido mucha sangre, quedando inconsciente en el piso con un solo brazo. Los muertos logran romper la puerta e ingresan a la sala. Mi tío había logrado encontrar la escopeta y nos pidió que retrocedamos un poco. Los muertos no llegaban de venir y cada vez eran más. Pedro los apuntaba y de un solo tiro, lograba derrumbar a dos zombis. Yo, algo sorprendida y triste, veía como Estrella era el almuerzo de los caminantes.
  • Ringo: ¿Y qué hicieron en ese momento?
  • Clara: Pedro nos pidió que nos fuéramos del lugar mientras nos cubría. Yo agarre la mano de Jake y nos dirigimos a la puerta trasera de la casa. Mi esposo estaba preparando la Regina para marcharnos. Yo avanzaba sin mirar atrás, mientras escuchaba los disparos de la escopeta y a su vez, dejando a mi tío solo en la casa. Logramos llegar al coche y entre junto a Jake al Regina, acto seguido, escuche los gritos de mi tío.

Al llegar a esa parte triste de la vida de Clara, Jake observa una lágrima de su madre que caía en su rostro.

  • Clara: (Sollozando) Mi esposo se acercó hacia mí y me dije que iba a ayudar a Pedro y en caso de que él no saliera, que condujera el vehículo familiar con tal de salvar a nuestro hijo.
  • Ringo: ¿Y qué ocurrió?
  • Clara: (Sollozando) Ya no volví a ver a Martin desde ese día.
  • Ringo: Lo lamento Clara. Ahora sé que has sufrido mucho pero a pesar de eso, pudiste salir adelante.
  • Clara: Gracias Ringo. Fue una pérdida grande para mí.

Treinta minutos más tarde, el grupo llega al campamento ubicado en Northstar Rock. Clara detiene la Regina y junto a los tres tripulantes, empiezan a sacar los objetos que se encontraba en la parte trasera del coche. De igual modo, Axel baja del Journey con el resto de las personas.

  • Axel: Con que este es el lugar en donde se refugian. Nada mal.

Al rato, César se acerca para ayudar a los recién llegados a guardar las cosas.

  • César: ¡Sweet! Tardaron mucho pero que bueno que hayan llegado sanos y salvo.
  • César: (Al ver los dos vehículos) Y al parecer, consiguieron unos nuevos coches y unas nuevas personas.
  • Sweet: Él es Axel Simmons; el otro oficial dé al fondo es su compañero, Gordon Peterson y el de naranja es... ¿Cómo me dijiste que se llamaba?
  • Axel: Es el Kevin, un preso perteneciente de la comisaría de Dillimore.
  • César: ¿Un preso? Perdón que te diga esto, pero, ¿acaso estás loco? No has pensado que un día te puede apuñalar por la espalda.
  • Axel: Sí, pero se ganó nuestra confianza en las semanas que estuvo con nosotros. De todas formas, lo estoy vigilando.
  • César: Sabes que, me caes bien para ser un oficial. He conocido a varios polis corruptos, en especial a un tal Tenpenny.
  • Axel: (Pensando) Tenpenny, Tenpenny, Tenpenny. Se me hace familiar ese nombre.
  • Sweet: Frank Tenpenny. Él tenía una pequeña organización llamada C.R.A.S.H.. No sé si también conocerás a su perrito faldero de Tenpenny, Eddie Pulaski.
  • Axel: ¡Tenpenny! Sí, como no voy a conocerlo, es el oficial más corrupto que ha tenido Los Santos. Me habían hablado de él, también me enteré de que había muerto durante una persecución. No estoy muy seguro, pero creo que fue por intentar huir de una banda.
  • Sweet: Sí y para que te enteres mejor, mi hermano Carl Johnson fue el que perseguía a Tenpenny.
  • Axel: (Sorprendido) ¿Carl? ¿Tú hermano?
  • Axel: ¡Gordon! ¡Gordon! Ven aquí, tienes que enterarte de esto.
  • Gordon: ¿Qué ocurre?
  • Axel: ¿Conoces a Frank Tenpenny? ¿Cierto? Pues ese cabrón murió por culpa de ellos.
  • Gordon: (Sorprendido) No lo puedo creer. Pues mis felicitaciones, amigo. Ese cabrón corrupto finalmente pagó sus deudas con su vida.

En ese instante, hace su aparición Clara.

  • César: ¿Y ella quién es?
  • Sweet: Ella es Clara Miller y el chico de allí, es su hijo Jake.
  • César: Pues mucho gusto Clara y bienvenido al grupo.

Rato después, Sweet le presenta a los demás a los nuevos integrantes. Después de eso, y como siempre a cada tarde de la mayoría de los días, Denise reparte la comida mientras que Clara reparte la bebida.

Cerca de las 16:00 horas, la mayoría se encontraba descansando en sus carpas y otros, en los vehículos. Por otro lado, Madd Dogg decide dar un paseo por el bosque. Ringo observa a Madd Dogg alejarse de la zona y decide ir con él.

  • Ringo: ¡Madd! Espérame.
  • Madd Dogg: ¡Oh! Ringo, hola.
  • Ringo: Veo que has decidido ir a caminar y respirar aire fresco.
  • Madd Dogg: Sí.
  • Ringo: Pues, te acompaño. De paso, te puedo ayudar con tus problemas emocionales.
  • Madd Dogg: No gracias. Estaba pensando de lo que conversamos el día de ayer y reúso cambiar de idea. ¿Para qué vivir? ¿Acaso deseas pasar toda tu vida huyendo de los zombis?
  • Ringo: No piensas eso. Hay mucho por que luchar.
  • Madd Dogg: ¿Mucho? Perdí todo lo que tenía. Luché mucho por tratar de recuperar mi mansión. Luego, tuve que enfrentarme a OG Loc para recuperar mis rimas y volver a la cima de nuevo. Y a pesar de eso, los zombis llegan a la ciudad luego de un año de lo sucedido. ¿Y ahora me dices que luche contra los zombis?
  • Ringo: Madd, sé que has sufrido mucho por tratar de recuperar tu carrera y te admiro. Solo te pido que no te rindas y sigas con el ritmo que pusiste hace un año.
  • Madd Dogg: Mi técnico de sonido desapareció durante los sucesos de la invasión. Ahora no sé si estará vivo o muerto.
  • Ringo: Vamos Madd, no pierdas las ganas de vivir, amigo. Como te dije, yo te protegeré y te ayudaré a afrontar a los caminantes.
  • Madd Dogg: ¿Volver a luchar?
  • Ringo: Vamos Madd. Algún día todo esto pasará y cuando llegue el esperado día, estaremos festejando a lo grande y harás comentarios de lo que vivimos mientras nos bebemos unos tragos. Luego, volverás con tus rimas y grabarás tus siguientes discos y...

Ringo sigue ayudando a Madd Dogg, contándole y describiéndole un futuro en el cual los dos estarán presentes, mientras siguen con su caminata por el bosque. Las horas pasan y ya cerca de las 20:00 horas, los miembros se reúnen nuevamente cerca de la fogata mientras esperan la cena. Axel, Gordon, Kevin, Clara y Jake; era la primera vez que lo hacían, experimentando una sensación nueva para ellos.

Para matar el aburrimiento, Reece decide realizar algunas preguntas a los nuevos integrantes para conocerlos un poco más.

  • Viejo Reece: ¿Y cuál era la causa de su decisión en ir hacia Los Santos?
  • Axel: Nos disponíamos ir en busca de un mapa.
  • Viejo Reece: ¿Mapa?
  • Axel: Sí. Después de unos días de los sucesos, me informaron algunos de mis colegas que en Market Station, el ejército coloco un mapa. El mapa señalaba un punto de salvación.
  • Cam: ¿Punto de salvación?
  • Axel: Sí. Para ser más claro, era como un refugio.
  • Clara: Yo me enteré de eso luego de unos días. Escuche que el ejército había puesto en marcha varios trenes para que se dirigieran a ese lugar, llevando consigo varias personas para refugiarlos.
  • Cam: Yo no he escuchado de eso y eso que he vivo en Los Santos.
  • Viejo Reece: Pues, yo había escuchado hablar de lo que estaba haciendo el ejército. Lenny me lo había platicado un día pero no disponíamos de una seguridad para poder ir hacia la estación de trenes.
  • Sweet: Podemos ir mañana en busca del mapa.
  • Axel: Bien. Me gustaría saber en dónde queda el refugio del que tanto me habían contado mis compañeros de patrulla.

Al cabo de unos minutos, la cena ya estaba lista. Denise, como siempre, traía la comida acompañada de Kendl. El grupo siguió charlando y contando sobre sus vidas pasadas y experiencias que tuvieron frente al apocalipsis. Dos horas después, la mayoría se retiró del lugar y se fueron a acostarse.

A José le habían asignado como vigía del día junto a Gal y Ringo. Pero José no quería ser el vigía esta noche, así que le buscó a César para que lo reemplazara por esta noche.

  • José: ¡César! Primo. ¿Te puedo pedir un favor?
  • César: ¿Favor? Claro José, como no.
  • José: ¿Podrías cubrir mi puesto por esta noche. No me siento muy bien, me duele un poco la cabeza.
  • César: No hay problema José. Tu vete a dormir, yo te cubro.
  • José: Gracias primo. Te debo una.

José se retira y se marcha a su carpa. Rato después, éste sale de ahí y se dirige a la carpa de Kendl. José entra pero antes, se fija si alguna persona anda cerca del lugar.

  • José: (Ya adentro) Hola Kendl. ¿Cómo ha estado mi preciosa Kendl?
  • Kendl: (Sorprendida) ¡Oh, José! Que sorpresa verte aquí. ¿Acaso no andabas mal?
  • José: Solo era una excusa para verte.
  • Kendl: César me había dicho que te dolía la cabeza y que estabas indispuesto para vigilar el campamento esta noche.
  • José: Como te había dicho, solo era una excusa para pasar la noche contigo.
  • José: (Se acerca lentamente) Kendl, hay que hacerlo esta noche. Siempre me has gustado, en especial el día en que cenamos en el hogar de Madd antes de la invasión.
  • Kendl: No José. Estoy con César.
  • José: Kendl, no seas aburrida. Yo te puedo ofrecer mucho más.
  • Kendl: No lo sé. Engañarle a César...
  • José: Kendl, vamos. Él no se enterará sobre nuestra pequeña relación. Hay que hacerlo, la tentación nos dice que lo hagamos.

José se acerca ella y le da un beso. Luego, ambos empiezan a quitarse la ropa para luego, taparse con el manto y realizar el acto sexual. Pasado treinta minutos, José le habla de Kendl.

  • José: Kendl, eres una maravilla.
  • Kendl: Igual tú, José.
  • José: Me has hecho el hombre más feliz. ¿Lo hacemos de nuevo?
  • Kendl: Pero, ¿sí César nos descubre?
  • José: No lo hará. Él ahora mismo, debe estar con Ringo y Gal charlando sobre la vida.

José y Kendl se cubren con el manto. La escena se aleja lentamente del lugar y a su vez, se escucha los gritos de placer de Kendl.

Al día siguiente, el pequeño grupo preparaba sus cosas para irse hacia Los Santos en busca del mapa. Axel metía las armas en la parte de atrás de la Regina. Dutch se servía un poco de pizza antes de comenzar el viaje, Cam bebía un poco de agua para hidratarse y Carl se despedía de sus familiares. Por otro lado, Sweet le pide prestado a Ringo su moto para ir también a Los Santos, cosa que éste acepta sin ningún problema.

  • Kendl: Cuídate hermano.
  • Carl: Yo se cuidarme Kendl.
  • Kendl: No deseo perderte. Tú y Sweet son los únicos que me quedan.

Axel da el aviso de la partida. Carl, Axel, Cam y Dutch suben a la Regina; mientras que Sweet se sube a la moto, llevando consigo en la espalda una escopeta. El Regina parte primero, seguido de la moto; mientras son despedidos por unas cuantas personas.

Capítulo 3: En memoria de los caídos

La Regina pasa por el camino de tierra hasta llegar a una división de dos caminos. Carl decide ir por el lado derecho, el cual daba acceso a la carretera; y más adelante, se tropiezan con otra división. El grupo se dirige al lado izquierdo, debido que el otro se encontraba invadido de caminantes y a su vez, la autopista de Los Santos se encontraba bloqueada. Los dos vehículos continúan con el recorrido y llegan a la autopista que llevaba a Palomino Creek. El grupo pequeño pasa por el pueblo mientras observan a sus alrededores los caminantes que se encontraban en la zona.

Llegando a la parte final del pueblo, los dos vehículos cruzan el puente rojo. Cam desde la ventanilla del coche, veía los letreros de la zona que indicaban los pueblos vecinos de Palomino Creek, acompañado de las montañas verdes. Para no aburrirse en el camino, Carl decide encender la radio del vehículo, luego de que Dutch se lo pidiera.

  • Carl: (Prende la radio) Espero que alguna emisora se encuentre al aire, aunque lo dudo.

Ya encendida la radio, la mayoría de las emisoras se encontraba fuera del aire, pero Carl siguió buscando. La siguiente emisora fue la de K-Rose, pero al igual que los otros, no había ninguna señal. De ahí, probó con Playback FM, pero fue el mismo resultado. Ya cansado de intentar, finalmente hayo una. Se trata de HI K69, una emisora de música country pero esta vez, no transmitía las canciones, sino, la opinión del DJ.

  • DJ: Buenos días a los afortunados sobrevivientes del apocalipsis zombi. Hoy es otro día, el cual habrá que luchar nuevamente si desean sobrevivir. Les saluda su locutor Marvin Carter y hoy los voy a acompañar las 24 horas del día. Ya pasaron varios meses de lo sucedido, que dejo como muerto a una suma alta de habitantes.

Unos segundos después, Axel le pregunta a Carl.

  • Axel: Carl, ¿acaso ese es la única emisora en vivo?
  • Carl: Lamentablemente, sí. Las otras se encuentran fuera del aire.
  • Dutch: ¿Quién coño es ese sujeto? Nunca lo había escuchado.
  • Axel: Es el DJ de Fort Carson. Algunas veces, la estación de policía colocaba esa radio.
  • Cam: Habrá que seguir escuchando, es la única emisora que aún se sigue transmitiendo.

El grupo dejan de hablar mientras escuchan al DJ.

  • DJ: Y pasamos ahora con el clima. El día de hoy, tendremos un día nublado y en caso de no equivocarme, habrá una pequeña llovizna en la noche.
  • DJ: Pasando a otro tema, en caso de salir de sus hogares, se recomienda estar perfectamente armado, en caso de un supuesto ataque de los caminantes. Sin más que decir, ahora escucharemos una canción country, traída esta vez por BOBO.

La canción empieza a transmitirse, Cam seguía viendo el paisaje de Red County, Dutch y Axel escuchaban la canción mientras que Carl continua el camino por la carretera.

La imagen cambia y da paso al campamento. Denise juntaba la leña para luego encenderla y poder así, calentar la pizza que se había traído el día anterior. Jake recién se levantaba y luego de ahí, decide vestirse para comenzar con su supervivencia. Por otro lado, otros miembros del grupo, daban inicio a su rutina cotidiana. Por ejemplo, Gordon llenaba sus dos pistolas con municiones en caso de una emergencia; José miraba a lo lejos a Kendl luego de haberse acostado con ella en la noche; Madd Dogg reflexionaba los consejos de su compañero Ringo.

Faltaba pocos minutos para el desayuno pero en ese momento, César, harto de comer siempre lo mismo, da aviso a los demás que va a ir de pesca. Gordon decide acompañar a César, cosa que éste acepta y a su aventura, se une Kevin y Jake Bohm. Los cuatro llevan los implementos necesarios para la pesca. Estos se dirigen por el camino de tierra y posteriormente, doblan a la izquierda, ruta que llevaba a una pequeña zona arenosa.

  • César: ¿Algunos de ustedes sabe pescar?
  • Jake: Mi padre me enseño una vez. Me llevo a Fisher's Lagoon para pescar unos cuantos peces.
  • César: Y tú, Kevin, ¿a qué te dedicabas?
  • Kevin: Que te puedo decir... Yo trabaja como taxista.
  • Gordon: No vengas con tus mentiras Kevin. Tú te dedicabas al robo.
  • Kevin: Eso fue después.
  • Gordon: (Sarcasmo) Sí, Kevin, sí.
  • Gordon: Tú tenías un historial llena de delitos de robo. Incluso, te encontramos robando a una pobre ancianita.
  • Kevin: Qué querías que haga. No había nadie en la zona, solo me encontré a ella.

El grupo se apreciaba de cerca los rieles del tren. Unos segundos después, cruzan el puente y llegan al otro extremo de la ruta.

  • César: Ya vamos a llegar. Tengan cuidado en la bajada, es un poco empinada.

Los muchachos llegan hasta unas zonas rocosas, por donde era la ruta hacia la zona arenosa. Los cuatro hombres bajaron con alguna dificultad, debido por las piedras y la zona que se encontraba un poco empinada. Finalmente llegan al lugar y preparan las cañas de pescar. César enciende el Reefer para utilizarlo en la pesca.

  • Gordon: Nunca he pescado en mi vida. Prefiero comer unas donuts a que a unos peces.
  • César: (Desde el bote) Lo mejor de todas las cosas, es la pesca, debido a que te relajas y disfrutas de la brisa del mar. Ahora, todos suban al bote.

César se aleja de superficie unos cuantos metros. Cada uno arroja la caña al mar y empiezan a esperar a que pique algún pez. Mientras tanto en el campamento, José aprovecha la ausencia de César para poder acercarse a Kendl que se encontraba alejada un poco de los demás para poder interactuar con ella sobre lo de ayer en la noche.

  • José: Hola Kendl. ¿Qué tal lo de anoche?
  • Kendl: Nada mal, pero creo que deberíamos cortarlo.
  • José: ¿Cortarlo? ¿Por qué? ¿Acaso no deseas andar conmigo?
  • Kendl: Síí... pero, esto está mal. César es tu primo y...
  • José: Y qué... ¿Acaso no puedo acercarme a su enamorada y tener sexo con ella?
  • José: Vamos Kendl, no seas aburrida. Hay que aprovechar que César no está y darnos un beso.

José agarra fuertemente a Kendl y al momento de darle un beso, Denise interrumpe el momento romántico de José.

  • Denise: Deja a Kendl, José.
  • José: O qué, ¿acaso me vas a acusar con César? Pues si lo tienes en mente, hazlo.
  • José: (A Kendl) Ya nos volveremos a ver, preciosa.

José regresa al campamento, dejando a Kendl con Denise. Luego de eso, Denise se acerca a Kendl para que le explique sobre su relación con José.

  • Denise: ¿Qué es lo que ocurre contigo Kendl? ¿Acaso no estás con César Vialpando?
  • Kendl: José me ha estado acosando desde que llegamos.
  • Denise: Por suerte que lo detuve, ya que sino alguien los hubiera visto y ya imagínate el lío que se armaría entre los dos.
  • Kendl: Me siento culpable pero debo admitirlo, hizo bien su papel de hombre.
  • Denise: ¿Acaso de acostaste con él?
  • Kendl: Sí, pero por favor, no le digas a nadie. No deseo que César se entere.
  • Denise: No diré nada, pero tarde o temprano, César se enterará de la relación que llevas con José y como dije, querrá asesinar a su primo. Ya no hablemos más y regresemos al campamento.

Las dos chicas regresan donde los demás para desayunar. La imagen de la pantalla cambia y enfoca a las llantas del Freeway de Ringo, quién era conducido por Sweet. Poco a poco, la pantalla va retrocediendo hasta mostrar una vista panorámica de los dos vehículos. Las cinco personas logran apreciar a lo lejos la ciudad. Estos hombres, bajan por una empinada carretera y posteriormente, suben por la misma carretera, yendo por debajo de los dos puentes luminosos de la zona. Carl podía observar poco a poco a una mayor distancia, el barrio Mulholland.

Entre ambas veredas, se veía transitar los caminantes y también, otros de ellos devorándose a unas ratas y palomas. Carl conduce de frente, pasando por Temple. Sweet era cuidadoso al momento de andar por la zona, debido que los zombis se habían dado cuenta de la presencia de los cinco hombres; y a su vez, podría ser atacado con facilidad pero por suerte de él, contaba con su escopeta.

Carl miraba por la ventanilla del coche, aquella casa que un día la utilizo como refugio durante su camino hacia la casa de Madd Dogg. Terminando la ruta, Carl toma rumbo al lado derecho de la pista. Sweet seguía al vehículo por detrás y al igual que ellos, pasa por Market y posteriormente, por una parte de Vinewood. En el interior del automóvil familiar, los cuatros muchachos seguían escuchando al locutor Marvin.

  • Marvin: Y siguiendo con nuestra secuencia, el día de hoy tenemos a un invitado especial. Se trata de un agente que un día trabajo con la agencia del gobierno del estado. Supongo que lo habrán adivinado, pues hoy tenemos como invitado a Mike Toreno.

Carl queda sorprendido al escuchar el nombre de Mike Toreno.

  • Carl: ¡¡¡Mike Toreno!!! No lo puedo creer. Ese sujeto es afortunado. Logro sobrevivir a la invasión zombi. ¡Joder!
  • Cam: ¿Qué ocurre Carl? ¿Por qué tan sorprendido al escuchar el nombre de ese sujeto?
  • Carl: Mike Toreno es al quien conocí hace un año, cuando mi hermano se encontraba preso.
  • Axel: Me habían hablado de él en la jefatura.
  • Toreno: (En la radio) Gracias por la invitación Marvin. Primero que nada, me sorprende que aún sigas transmitiendo esta estación, ya que las otras emisoras, lo han dejado de hacer. Lo segundo, a todos los sobrevivientes ante el ataque zombi, les pido que sigan luchando por vuestras vidas y les comunico, que el gobierno muy pronto, los rescatará de sus hogares.
  • Axel: Toreno, me habías contado que habías conocido a un gángster.
  • Toreno: Exactamente Marvin, se llamaba Carl Johnson. Espero volver a encontrarme con él para agradecerle por todo el trabajo que me ha realizado y también, deseo ofrecerle un puesto en el gobierno.

Mientras escuchaban la emisora, Carl seguía conduciendo hacia su destino. Luego de un par de minutos, logran llegar a Market Station. Carl estaciona la Regina, del mismo modo que Sweet realiza con la Freeway. Carl, Cam, Axel y Dutch bajan del vehículo al mismo tiempo y abren la parte trasera del coche para sacar los armamentos. Sweet espera tranquilamente al grupo y para no aburrirse, decide encender la radio de la moto.

  • Sweet: (Mientras cambia las emisoras) Mierda, no hay ninguna emisora disponible.
  • Carl: Hermano, pon la HI K69, ahora mismo están entrevistando a Mike Toreno.
  • Sweet: ¿Mike Toreno? ¿El sujeto que me ayudo a salir de la prisión?
  • Carl: Por supuesto Sweet.

Luego de la búsqueda de la emisora, Sweet logra sintonizarla. Para ese momento, Marvin le estaba agradeciendo a Mike Toreno por haber asistido a la cabina.

  • Marvin: Muchas gracias Toreno y espero que vuelvas a venir.
  • Toreno: Más bien, gracias a ti. Y como les había comentado, el gobierno muy pronto los rescatará de sus hogares y tengan por seguro, que el reino de los zombis llegará a su fin.
  • Marvin: Y ese fue Toreno, un agente que trabaja para el gobierno. Ahora pasaremos con otra música country y espero que les agrade.

La música empieza a salir y para ese momento, el grupo ya se encontraba preparado para cualquier sorpresa. Sweet apaga la radio para no alertar a los caminantes que se encontraban cerca del lugar.

  • Axel: El mapa se encuentra debajo, así que estén alertas ya que es posible que nos topemos con algunos caminantes.

Axel es el primero en bajar, seguido de Cam y de Dutch y por últimos, Carl y Sweet bajan al mismo tiempo. Los cinco avanzan sigilosamente hasta llegar al último escalón. Allí abajo, había cuatro caminantes. El primero era una persona obesa, tez blanca y llevaba una camisa rosa con pantalones azules. La segunda era una mujer ya de avanzada edad, vistiendo una falda marrón y una chompa verde. El tercero era un joven, de talla y contextura mediana. Y por último, el cuarto era otra mujer. Esta mujer andaba cojeando, debido a su pierna rota. Dutch y Axel apuntan sus armas contra los cuatro muertos, y con unos cuantos disparos, logran acabar con los sujetos. El mapa se encontraba al lado izquierdo pero para asombro de ellos, el supuesto mapa no estaba.

  • Axel: ¡Mierda! ¿Y el mapa?
  • Cam: Puta, el mapa no está.
  • Cam: (Observa a la pared) Espera... parece que lo han sacado de su sitio.
  • Carl: Tienes razón, se puede apreciar cuatro pedazos arrancando en cada extremo.
  • Axel: ¿Qué es eso?

Axel observa un pedazo de tela de una casaca de color verde, ubicada cerca de unas mochilas abandonadas.

  • Axel: (Se agacha) Esto es un pedazo de una casaca.
  • Carl: (Agarra la tela) Se me hace familiar esta tela...
  • Carl: ¡Emmet! Esta es la tela de la casaca de Emmet.
  • Sweet: Esa escoria de Emmet. Tal vez supo del mapa y se lo llevo. En caso de hacerlo, no debe andar muy lejos.
  • Axel: ¿Emmet? ¿Quién es Emmet?
  • Dutch: Emmet era un miembro del grupo, pero traiciono al grupo.
  • Cam: Sí, además, intento asesinar a Carl.

Sin el mapa en la mano, la banda se preparaba por salir del subterráneo pero de repente, se oye una pequeña voz. Sweet presiente que la voz provenía de una de las mochilas y no duda en abrirlas. Con desesperación, saca todas los objetos que habían en las mochilas, en donde finalmente, encuentra un Walkie-talkie.

  • Voz desconocida: ¿Alguien me comunica?
  • Sweet: Sí, cambio.
  • Voz desconocida: Ya era hora. Le habla el Sargento George. Les comunico que el científico Richard Raimond ha encontrado las sustancias químicas que les había pedido.
  • Sweet: Bien, me alegro.
  • Voz desconocida: Ahora les aviso que ya pueden regresar a San Fierro y les agradezco que hayan ido hasta Los Santos para buscar las sustancias.
  • Sweet: Gracias, ¿y qué parte de San Fierro debo ir?
  • Voz desconocida: ¿Hablo con Jason Grif?
  • Sweet: No, habla Sweet; pero le pido que no corte. Había oído de un pequeño refugio que había organizado las fuerzas militares.
  • Voz desconocida: Mire, no le puedo dar esa información. Le aclaro que sí existe el refugio pero ya somos muchos y lamentablemente, ya no podemos refugiar a más personas.
  • Sweet: Por favor, le pido que nos diga el lugar.
  • Voz desconocida: Ya le dije, no puedo darle el paradero pero al menossssss, lest hafgggg...
  • Sweet: ¿Hola? ¿Hola? ¿Me escucha?

La comunicación entre el desconocido y Sweet, se había cortado.

  • Sweet: ¡Mierda! ¡Mierda!
  • Dutch: ¿Quién era? ¿Qué ocurrió?
  • Sweet: Era un sargento o militar, no me acuerdo bien. Me comunico que fuera a San Fierro. Pensaba que era Jason Grif pero eso no importa, solo dijo que regresara a San Fierro.
  • Cam: ¿San Fierro? Entiendo, tal vez allí se encuentre el refugio.
  • Axel: No queda otra que ir a la ciudad.

Axel, Carl, Sweet, Cam y Dutch suben por las escaleras y llegan al exterior de la estación. Con al menos una pista, los sobrevivientes meten sus cosas al coche de Clara. Axel es el primero en terminar y mientras espera al resto, decide fumar un cigarro. El policía vota el humo del cigarro lentamente mientras se queda parado contemplando los alrededores de la estación. Segundos después, Axel ve a lo lejos venir por la parte de Vinewood, un sedán en el lado norte de dicha calle.

  • Axel: Oigan muchachos, me parece o estoy viendo que se está acercando hacia nosotros un sedán.
  • Dutch: Estas en lo cierto, yo también lo veo.
  • Sweet: Estén preparados, me huele a un ataque.

El vehículo finalmente llega hacia ellos. Se trata de un Tahoma, vehículo perteneciente a los Ballas. En la parte del asiento de conducción, baja un sujeto de tez oscura, vestido de un traje púrpura. Seguido, sale del coche otra persona. Se trata ni más ni menos del líder de la banda callejera. Y por último, el menos importante, B-Dup.

  • Líder balla: Mira lo que ha traído el destino. Sweet Johnson, cuanto tiempo sin verte.
  • Sweet: Qué quieres, ¿para qué has venido?
  • Líder balla: Supongo que ya lo sabrás. Lo mismo que tú, por el mapa.
  • Sweet: Pues, no lo conseguirás.
  • Líder balla: ¡Uhhh! ¡Qué miedo! No me vengas con tus jueguitos Sweet, entrégame el mapa.
  • Sweet: No lo tengo.
  • Líder balla: No me jodas. ¿Ok? Quiero el estúpido mapa.
  • Sweet: Te he dicho que no lo tengo. El mapa ya no estaba cuando llegue.
  • Líder balla: ¿Acaso eres sordo? Entrégame el puto mapa.
  • Sweet: ¿Acaso eres sordo? NO LO TENGO.
  • Líder balla: Entonces quien se lo llevo, ¿un zombi?
  • Líder balla: Ya me hartaste, ¿sabes? Muchachos, acabemos con ellos.

El líder lanza el primer disparo, cayéndole en el pecho de Dutch. Dutch se cae al suelo y empieza a desangrar.

  • Carl: ¡Joder! ¡Duuuuttcchhh!

El resto del equipo se protege en la Regina. Los ballas hacen lo mismo, se cubren en su Tahoma. El balaceo da inicio con un hombre gravemente herido. Sweet impacta unos cuantos disparos con su escopeta al coche enemigo, seguido de Axel con sus pistolas. Los ballas cuentan con unas pistolas y unos subfusiles.

  • Líder balla: Vas a morir Sweet, despidiéndote de tus amigos.
  • Sweet: El que va a caer eres tú.
  • Líder balla: No me hagas reír, puto negro.
  • Carl: (Enfurecido) Lo van a pagar. Malditos sean todos ustedes.

Un enfurecido y descontrolado Carl, dispara varias veces al sedán. Mientras lo hace, observa a Dutch en un pequeño charco de sangre. Carl empieza a recordar el momento en que Sam y Dutch lo ayudaron a Cam y a él cuando se dirigía a su casa. Entre los disparos efectuados por Carl, le cae al líder, el cual le impacta en la cabeza, falleciendo al instante.

  • Balla chulo: ¡Puta! Acaban de tirarse al líder.
  • B-Dup: No quiero morir aún. Tenemos que pedir refuerzos.
  • Sweet: ¿Refuerzos? Cuando lleguen encontrarán tu cadáver siendo comido por los caminantes.
  • B-Dup: (En pleno tiroteo) Siempre me has ridiculizado Sweet, pero muy pronto experimentaras como un hombre de tu propia banda te fusile. Me encargaré de que Big Bear te elimine.
  • Sweet: ¿Big Bear? ¡¡Que has hecho con Big Bear!! Responde.
  • B-Dup: ¡Ja! ¡Ja! Big Bear sigue trabajando conmigo, luego de que me haya dejado. Sabía que no podría dejar la droga.
  • Sweet: Maldito Big Bear. Pensé que lo había dejado pero no, tuvo que recaer. Eres un estúpido Bear.

A causa de los tiroteos, los zombis se dan cuentan del enfrentamiento y deciden ir hacia ellos. El Balla chulo observa a los lejos que los caminantes se dirigen hacia ellos y rápidamente saca su teléfono móvil

  • Balla chulo: Necesito que nos recojan, no deseo ser presa de estos monstruos asquerosos.
  • ?: Haya vamos.
  • Balla chulo: No se demoren.

Unos diez segundos después, una furgoneta negra proveniente del norte, se asoma hacia el tiroteo. Al llegar, de la furgoneta bajan dos hombres con unas AK-47's y posteriormente, empiezan a disparar al grupo de Carl. Resultan ser otros dos miembros más de los ballas.

  • Balla 1: Suban rápido al coche, nosotros los cubrimos.
  • Balla chulo: Gracias. Nos vemos Sweet y ojalá que te diviertas un rato jugando con tus amigos los muertos.

B-Dup es el segundo en subir y antes de realizarlo, le saca el dedo medio a Sweet como muestra de despedida. La furgoneta arranca y huye hacia el oeste.

Con los muertos a unos metros, Axel empieza a matar a los zombis más cercanos, dando un tiempo para que sus colegas coloquen todas las cosas al vehículo. Por otro lado, Carl se acerca al herido Dutch

  • Carl: Aún sigue con vida. Sweet, ayúdame a subirlo al automóvil.
  • Sweet: Lo siento Carl, pero creo que no logre sobrevivir.
  • Carl: Sweet, tú me enseñaste que nunca se debe abandonar a un colega, en especial si es de los Grove Street Families.
  • Sweet: Ok, ok.
  • Cam: Colóquenlo en la parte de atrás. Yo iré a cubrir a Axel.

Carl sostiene a Dutch de los pies y Sweet de los hombros. Carl abre la puerta del automóvil y coloca a Dutch en ella con ayuda de su hermano. Luego, Sweet da aviso a los demás para que suban a los vehículos.

Sweet se sienta en el volante y a su costado, Cam. En la parte de atrás, Carl trata de limpiar la sangre de Dutch con un pañuelo. Axel sube a la moto y al mismo tiempo, continua disparando a los muertos. Sweet empieza coche y lo dirige hacia el este, seguido de Axel en la moto. La pantalla visualiza a lo lejos a los dos automóviles alejándose y a continuación, cambia la escena y muestra a los muertos tratando de seguir al grupo y a otros de ellos, comiéndose al líder balla.

Nuevamente la pantalla cambia, pero esta vez al campamento. Ya en North Rock, Madd Dogg se encontraba en la pequeña cabaña descansando y pensando en los consejos de Ringo. A continuación, Ringo entra en ella para conversar con el rapero.

  • Ringo: Hola Madd.
  • Madd Dogg: Hola. Sabes que, estaba pensando y decide darle una segunda oportunidad a mi vida.
  • Ringo: Ese es el Madd Dogg que quería ver. Te aseguro que saldremos de esta.

En la parte de atrás de la cabaña, se encontraba estacionada el Journey, en el cual dentro de él se encontraba el Viejo Reece. Unos instantes después, entra Clara Miller.

  • Viejo Reece: Hola Clara. César me hablo de ti.
  • Clara: Mi esposo murió, al igual que mi familia. Lo único que me queda es mi hijo.
  • Viejo Reece: Lo único que se pierde son las esperanzas. Eres una mujer luchadora. Kendl Johnson perdió a su madre hace dos años, fue doloroso para ella.
  • Clara: Pobre de Kendl. ¿Y tú, perdiste a un ser querido?
  • Viejo Reece: No, pero perdí hace unos meses a un amigo mío. Se llamaba Lenny, era un adicto a los videojuegos.
  • Clara: Que coincidencia, se parece un poco a mi hijo. ¿Crees que podremos salir de esta?
  • Viejo Reece: Somos un grupo unido, nos apoyamos entre nosotros. Si todo marcha bien, creo que sí.
  • Viejo Reece: (Mira su reloj) Son las 16:30, pronto anochecerá y el otro grupo todavía no viene.

La escenografía cambia y muestra a la otra parte del grupo en el mar. César había tenido suerte en la pesca, aunque al resto de los demás, no les iba muy bien.

  • César: Que suerte, hemos atrapado a varios peces.
  • Jake: Yo solo he pescado unos cuantos peces. Mi padre era experto en la pesca.
  • César: Lamento lo de tu padre. De seguro se sentiría orgulloso de ti al ver lo valiente que eres.
  • Gal: Ya es un poco tarde, ya no doy más César.
  • César: Creo que sí, Al menos hemos conseguido algo. Kendl debe estar extrañándome.
  • Gordon: De seguro Axel ya habrá regresado y si no encuentra a Kevin en el campamento, pensará que lo habré dejado escapar.
  • Kevin: He cambiado, no es necesario que me vigilen todo el día.
  • Gordon: Lo lamento pero aún tenemos un poco de desconfianza hacia ti.

César conduce el bote pesquero hacia la superficie para posteriormente, regresar donde las demás personas. César y el resto, recorren el camino por donde vinieron, llevando los peces y las cañas de pescar. Durante su camino, los sobrevivientes encuentran a un caminante que se estaba devorando a un ciervo. Curiosamente, el ciervo era el mismo que había asustado a Carl hace unos días.

  • César: Un zombi, nunca había visto uno por estos lugares.
  • Gal: ¿No creen que habrá más de ellos por aquí?
  • César: No, pero espero que no se presente el caso.
  • Kevin: Yo me encargo de él, hace mucho que no me divertía con estos seres.

Kevin se acerca lentamente hacia él, causando que el muerto se de cuenta de la presencia del policía. Éste deja su almuerzo y se acerca hacia Peterson para atacarlo.

  • Zombi: Arrghrgh, arrghrgh.
  • Kevin: (Apuntando con una pistola) No me asustas, despídete de este mundo.

Kevin da el disparo de gracia al mutante, acabando con él fácilmente. Luego de ahí, retoman su camino hacia el campamento.

Ya en la noche, Denise fríe los peces que César había atrapado durante el día. Los miembros del grupo se habían reunido formando un círculo, como en todas las noches anteriores. A lo lejos, José observaba a Kendl, de modo que ella empieza a realizarle algunas señas a José para que deje de verla tanto, debido que se encontraba junto a César.

Gal se levanta y se aleja del grupo para ir a orinar. El sujeto avanza hasta llegar a unos arbustos, que se encontraba ubicado detrás de la cabaña. Gal empieza a orinar pero éste no se percata que dentro del arbusto, se ubicaba un caminante. El zombi sorprende a Gal y salta sobre él, y a continuación, le rasga el cuello del sujeto. Gal patea al caminante e intenta ponerse de pie para ir hacia el grupo. El veterano con el cuello ensangrentado, da unos cuantos pasos pero es atrapado por dos caminantes. Gordon se da cuenta del ataque de Gal y da aviso a los demás.

  • Gordon: ¡Joder! Los caminantes están atacando a Gal.

César intenta rescatar a Gal pero para sorpresa de él, empiezan a aparecer varios zombis por los alrededores del campamento para atacar a los campistas y entonces el caos comienza a hacerse presente en el lugar. César, Ringo, Gordon, Kevin, José y Reece comienzan a pelear contra las muertos para evitar que haiga otra víctima. Dos zombis se acercan a Jake para atacarlo pero su madre logra protegerlo de las criaturas, acabando con los agresores. Madd Dogg ve a las criaturas ingresar a la cabaña y decide entrar por la puerta de entrada para asesinarlos. El rapero agarra la escopeta que se encontraba colgada en la pared y empieza a enfrentarse hacia ellos. Ya muertos, Madd Dogg observa nuevamente a las zombis entrar a la cabaña, pero esta vez por la puerta en la que él había ingresado.

  • Madd Dogg: Acabaré con todos ustedes.

Madd retrocedía lentamente mientras realizaba los disparos. Finalmente, llega hasta la parte de atrás de la casa. Él empieza a recargar la escopeta y cuando se disponía disparar, un zombi le agarra del brazo y otro, le muerde en el cuello. Madd Dogg es tumbado al suelo por los muertos y acto seguido, éste intenta defenderse con la escopeta pero a pesar de los esfuerzos, no lo logra.

Carl y los otros se acercaban al campamento, y logran escuchar los disparos y los gritos realizados por sus compañeros, causando que los recién llegados se apresuraran.

  • Sweet: Los zombis están atacando al campamento.
  • Cam: Carl, anda con los otros a auxiliar a tus compañeros, yo me encargo de Dutch.

Carl, Sweet y Axel corren hacia la zona atacada y empiezan a luchar contra los invasores. Ringo se da cuenta de las mordeduras que estaba recibiendo Madd Dogg y va en su ayuda. Tras haber acabado con todos los zombis, Ringo se acerca hacia el ensangrentado Madd Dogg quien yacía en el suelo con vida, rodeado por los atónitos ojos de todos.

  • Ringo: Lo siento mucho Madd. Te prometí protegerte y llegar contigo hasta el final.
  • Madd Dogg: No te culpes viejo amigo, tú ya me ayudaste mucho. Les agradezco a todos ustedes por la gran aventura que viví. A mi manager Carl Johnson, por haber aceptado serlo cuando perdí al antiguo y espero que cuando todo esto pase, mis músicas aún se sigan escuchando.
  • Ringo: Claro amigo, me encargaré de que eso suceda.

Madd Dogg fallece, lo que provoca una pena hacia los demás sobrevivientes.

Capítulo 4: Al filo de la espada

Ringo, quien se encontraba agachado, continuaba al lado del cuerpo de Madd Dogg mientras Kendl se acercaba a darle sus pésames. Por otro lado, Sweet se preparaba para enterrar a Gal, quien también había caído durante el ataque.

  • Kendl: Lo lamento tanto, Ringo.
  • Ringo: Era mi amigo, quien le había prometido que llegaríamos a superar todo esto. Ahora está muerto, y no estuve en el preciso momento para ayudarlo.
  • Kendl: Cada día perdemos a uno, y tenemos que superarlo. Vamos, lleva a Madd Dogg para que lo entierren con Gal.
  • Ringo: ¡Nooo! Quiero hacerlo yo mismo, pero ahora no.

En ese instante César se acerca a la chica.

  • César: Déjalo Kendl, déjalo. Vamos a la tienda para descansar.
  • Kendl: Pero...

Kendl es llevada por César hasta la tienda, pero al rato, José detiene a la pareja.

  • José: Hey, César. ¿A dónde crees que vas? Tenemos que quedarnos a vigilar por si ocurre otro ataque.
  • Sweet: (Mientras va excavando) José tiene razón. No sabemos si esas criaturas vuelvan nuevamente.
  • César: No lo había pensado, pero quiero pasar la noche con mi novia.
  • José: No creo que se pueda primo.
  • César: Pero... ¿Pueden asignar a alguien?
  • Sweet: (Mientras va excavando) Yo me quedaría, pero tuve un día cargado. Tal vez Gordon se quede, junto a Kevin y Reece.
  • César: ¿Qué hay de Dutch?
  • Sweet: ¡Oh, mierda! Me olvidé de Dutch. José, hazte cargo del trabajo.
  • César: ¿Qué ocurrió con Dutch?
  • Sweet: Fue herido y ahora se encuentra en el auto.
  • Kendl: (Tristeza) ¡Oh, no! ¡Dutch!

Sweet corre apresuradamente hasta el Regina para ayudar a Cam Jones, quien se encontraba atendiendo al herido. Al llegar, Sweet, algo preocupado, le pregunta a Cam por la salud de Dutch.

  • Sweet: ¿Se encuentra bien?
  • Cam: No, la bala que le impacto parece haberle dañado algún órgano. Aunque no estoy muy seguro, pero por suerte pude parar la sangre. Habrá que hacer algo, ya que no creo que sobreviva un día más.
  • Sweet: ¿A dónde lo llevamos? ¿A un hospital?
  • Cam: Por ahora, lo más recomendable sería llevarlo al Journey de Axel.
  • Sweet: Ok, ok, ok. Te ayudo a levantarlo.

Sweet y Jones sacan cuidadosamente a Dutch del automóvil y lo llevan lentamente hasta la casa rodante, mientras eran observados por el resto de los campistas. Una vez adentro, son ayudados por Reece y Denise, y posteriormente, lo dejan en el sillón negro.

  • Denise: ¿Qué le ocurrió?
  • Sweet: Fue herido por unos Ballas cuando estábamos en Los Santos.
  • Viejo Reece: ¿Ballas? ¿En Los Santos? No sabía que aún estuvieran allí.
  • Cam: Nos los encontramos en Market Station, cuando nos disponíamos a regresar al campamento.
  • Viejo Reece: ¿Y encontraron el mapa?
  • Sweet: No, pero conseguimos una pista. San Fierro, al parecer allí se encuentra el dicho refugio.

En ese instante, Dutch empieza a dar gritos de dolor.

  • Dutch: ¡Aaarrghh! ¡Aaarrghh!
  • Cam: Vamos Dutch, resiste, resiste.

Cam intenta aliviar a Dutch, mientras que los otros conversaban entre ellos mismos.

  • Denise: ¡Oh, no! Dutch...
  • Denise: ¿Crees que se convierta?
  • Sweet: Lo dudo. No recibió ninguna mordedura.
  • Viejo Reece: Tenemos que llevarlo a un hospital.
  • Cam: (Mientras atiende a Dutch) Hay un hospital cerca. Podemos usar los implementos del Crippen Memorial para curarlo.
  • Viejo Reece: Tendrían que partir en la mañana. Ahora es muy tarde.
  • Sweet: Claro, claro. Iremos cuando salga el sol.

La escena cambia y enfoca a José, quien se encontraba excavando para enterrar a Gal.

  • José: (Mientras va excavando) ¿Tanto se demora Sweet?
  • César: Deben estar atendiendo a Dutch, primo.
  • Kendl: César, te dejo. Iré a ver a Dutch.
  • César: No hay problema, anda. Yo me quedo conversando con José.

Kendl se retira y se dirige a la casa rodante.

  • César: José, no sé si te conté, pero quería casarme con Kendl este año.
  • José: (Asombrado) ¿Casarte? ¿Te ibas a casar con mi... digo... con Kendl?
  • César: Claro, pero se presentó la infección zombi, y ya sabes, empezó a expandirse.
  • José: (En voz baja) Que alivio
  • José: Entonces, ¿te vas a quedar a vigilar?
  • César: No lo sé... deseo pasar la noche con Kendl.

En ese instante, los dos hombres ven salir a Sweet de la Journey y se acerca a los dos primos.

  • Sweet: Dutch se encuentra descansado, pero habrá que sacarle esa bala cuanto antes.
  • José: Pobre hombre... y, ¿sabes quiénes se van a quedar a vigilar esta noche?
  • Sweet: No, pero estaba pensando en que sean tú, César, Gordon y Kevin.
  • César: ¿Yo? Pero Sweet... quiero estar con Kendl esta noche.
  • Sweet: No lo sabía, enton...
  • José: Ya lo oíste César, te quedas conmigo y con los otros dos hombres.
  • José: (En voz baja) Con tal de que no esté con Kendl.
  • Sweet: José, ¿terminaste de excavar?
  • José: No, aún no. Es mucho trabajo, ¿acaso vamos a enterrar también a los zombis?
  • Sweet: Para nada. Solo enterramos a nuestro grupo. A los caminantes lo vamos a quemar.
  • Sweet: Termina con el labor, mientras que yo voy a ver a Ringo.
  • César: Cuidado, tronco. Ringo está algo triste y no desea ver a nadie.

Sweet se retira, dejando a César y José.

  • César: Iré a ver a Axel para que me explique lo de Dutch.
  • José: Ok, primo.

César empieza a alejarse.

  • José: (Empieza a excavar) Siempre tengo que realizar los trabajos forzosos. Pendejo Gal, se tuvo que morir justamente hoy. ¿Ahora a quién le pediré que me reemplace?

La escena empieza a alejarse y enfoca a César, quien se acercaba donde Axel.

  • César: Axel, que gusto verte. Quería que me expliques sobre Dutch.
  • Axel: Hola César, suerte que sobreviviste al ataque. Lamento sobre Gal, me contaron que pertenecía a tu banda.
  • César: Era el único veterano que quedaba. Ahora que falleció, solo quedamos de la organización, José y yo.
  • Axel: Lo de Dutch, le dispararon unos Ballas. Nos los encontramos en la estación cuando nos disponíamos a retirarnos.
  • César: Malditos Ballas, me los cargaría en este momento. ¿Sabes en donde se esconden?
  • Axel: No.
  • César: Que lástima.
  • César: ¿Has visto a Gordon? Sweet lo asigno como vigilante para esta noche.
  • Axel: Debe estar con Kevin. Le haré saber sobre el puesto.
  • César: De paso, avísale también a Kevin. Él también fue elegido.
  • Axel: No te preocupes.

César se larga para encontrarse con Kendl. Mientras tanto, Axel se dispone a fumar un cigarrillo para calmarse sobre lo ocurrido. Nuevamente la pantalla cambia y se dirige dónde Sweet, quien se encontraba junto a Ringo.

  • Sweet: Ringo, lamento lo de Madd Dogg.
  • Ringo: ...
  • Sweet: Sé que te llevabas bien con él. Pero tarde o temprano, siempre nos llega nuestra muerte.
  • Ringo: ...
  • Sweet: Ringo, déjame llevar a Madd Dogg para enterrarlo.
  • Ringo: No, no. Deseo enterrarlo yo.
  • Sweet: Vamos, te ayudo.
  • Ringo: (Le apunta con la ballesta) ¿Acaso eres sordo? Déjame solo Sweet, DÉJAME SOLO.

Sweet obedece a Ringo y se aleja de él. Pasado unos 15 minutos, la mayoría de grupo se dispone a ir a sus respectivas tiendas para dormir. José, quien se encontraba excavando, deja el trabajo y se dispone a vigilar el campamento junto a César, Gordon y Kevin. Por otro lado, Ringo aún continuaba junto al cuerpo de Madd Dogg.

  • José: (En voz baja) Tengo que pensar en algo para ir a ver a Kendl.
  • José: César, ya regreso, tengo que ir al baño.
  • César: De acuerdo, ten cuidado de que no te coman.
  • Gordon: Sí, sé precavido.

José se retira.

  • Kevin: ¿Por qué demonios tengo que quedarme?
  • Gordon: Sweet nos asignó como guardianes del campamento.
  • Kevin: Ese idiota de Sweet, ¿no pudo asignar a otro?
  • Gordon: ¡Ehh! Más respeto a Sweet.
  • Kevin: Ok, ok. Solo decía.

José apresuradamente se dirige a la tienda de Kendl, asegurándose de que nadie lo observe. Al llegar, entra a la tienda y se acerca dónde Kendl.

  • José: Kendl, Kendl, despierta.
  • Kendl: (Algo soñolienta) ¿José? ¿Eres tú?
  • José: Claro, mujer. ¿Te apetece divertirte un rato con el gran José?
  • Kendl: Oh, José. ¿Y si nos ven?
  • José: No nos verán. Les dije a los muchachos que estaría un rato en el baño.
  • José: Aprovechemos la oportunidad, Kendl.
  • José: (Empieza a besarla) Vamos Kendl, sé que quieres hacerlo.
  • Kendl: (Empieza a sacarle el polo) José, José, eres todo un picarón.
  • José: (Mientras le quita el short) Kendl, hazme sentir todo un hombre.
  • Kendl: (Le va quitando el cinturón) Y tú, espero que me sorprendas.

Ambos empiezan a besuquearse mientras se van quitando la ropa. La pantalla se va alejando poco a poco hasta llegar al exterior de la tienda. La carpa empieza moverse y a su vez, se escuchan los gritos de placer de la chica.

Ya en la mañana, los cuatro hombres deciden tomarse un descanso por el ardo labor que hicieron en toda la noche. Mientras tanto, dentro de la tienda de los varones Johnson, Sweet es el primero en levantarse.

  • Sweet: Levántate Carl. Tenemos que apresurarnos de llevar a Dutch al hospital cuanto antes.
  • Carl: Déjame dormir un rato más.
  • Sweet: Levántate de una puta vez.
  • Carl: Ok, ok, ok.

Sweet logra finalmente levantar a Carl y acto seguido, sale de la tienda para ir al Journey y verificar como anda Dutch. Ya en el vehículo, se encuentra con Cam Jones.

  • Sweet: Buenos días, Cam.
  • Cam: Buenos días, Sweet.
  • Sweet: ¿Cómo anda Dutch?
  • Cam: Se le va agotando el tiempo de vida. Tenemos que sacarle la bala de su cuerpo, o sino, fallecerá.
  • Sweet: Maldición. Le avisaré a Denise que prepare el desayuno rápidamente.
  • Cam: Vale.

Sweet corre hacia la tienda de Denise para avisarle que prepare el desayuno. Denise coge los peces que anteriormente habían conseguido el grupo y se dispone a freírlos. Por otro lado, Ringo seguía al lado del fallecido rapero.

  • Ringo: Madd Dogg, lamento no haberte ayudado. Aún sigo recordando la noche de ayer. Si tan solo hubiera estado contigo, tal vez hubieras sobrevivido.
  • Ringo: Ahora mismo debes estar con Lenny, Sam, Hazer, Sunny y Gal.
  • Ringo: Si tan solo estuviera en ese momento...

En ese momento, la mano de Madd Dogg empieza a moverse. Ringo seguía lamentándose sin darse cuenta de que Madd Dogg estaba reviviendo como zombi. Unos segundos después, Sweet llega al lugar.

  • Sweet: Ringo, no deseo interrumpirte pero, ya tienes que darle sepultura a tu amigo. Recuerda que puede volver a la vida.
  • Ringo: Tienes razón, pero me duele dejarlo.
  • Sweet: A todos nos cuesta dejar a un ser querido. Mi madre, Beverly Johnson, falleció dos años antes. A ella la balearon unos Ballas para vengarse por todo lo que le hicimos.
  • Ringo: Lo lamento tanto, Sweet.
  • Sweet: No te culpes por la muerte de Madd Dogg. Él fue un hombre valiente. Nos brindó su hogar y nos refugió de los caminantes.
  • Ringo: Fue un gran hombre.
  • Sweet: Vamos, te ayudo a llevarlo para que lo entierres.
  • Ringo: Gracias.

Cuando Ringo se disponía a levantarse, Madd Dogg abre sus ojos y trata de morder a Ringo.

  • Ringo: ¡Madd Dogg! Viejo amigo.
  • Madd Dogg: Arrghrgh, arrghrgh, arrghrgh...
  • Sweet: ¡Oh, mierda! Revivió como zombi. Acaba con él. Toma, te entrego mi pistola.
  • Ringo: No gracias, prefiero hacerlo con una de las flechas de mi ballesta.

Ringo saca una flecha y coge cuidadosamente la cabeza del rapero.

  • Ringo: (Tristemente) Lo lamento tanto, Madd Dogg.
  • Ringo: (Tristemente) Espero que me perdones.
  • Madd Dogg: Arrghrgh, arrghrgh, arrghrgh...

El sujeto suelta la cabeza de Madd Dogg y acto seguido, le clava la flecha en el cerebro del muerto.

  • Ringo: Todo ha concluido, viejo amigo. Ahora sí puedes descansar en paz.

Ringo saca la flecha de la cabeza del rapero y la guarda junto a las otras.

  • Ringo: Sweet, ahora sí puedes ayudarme a enterrar a Madd Dogg.

Ambos arrastran el cuerpo hasta el agujero que había excavado José el día de ayer. Ya ahí, Sweet se da cuenta de que solo hay un agujero y decide llamar a José.

  • Sweet: ¡José!
  • José: ¿Qué ocurre?
  • Sweet: Solo has excavado un hueco, son dos.
  • José: No me jodas. ¿Sabes que estoy cansado? Me he amanecido toda la noche con tal de cuidarlos.
  • Sweet: No importa, debes excavar otro agujero para Gal.
  • José: De acuerdo, pero al menos déjame descansar. ¡¿No?!
  • Sweet: De acuerdo, pero apresúrate.
  • José: (En su mente) ¿Quién coño se cree para decirme lo que hacer? Pero uno de estos días me las pagará todas. Pero primero, tengo que encargarme de César.

15 minutos después, Denise termina de freír los peces y se los entrega a cada miembro del grupo. Cam Jones, quien se encontraba dentro de la casa rodante, observa que la salud de Dutch iba decayendo cada vez más, y por tanto, decide ir a avisarle a Sweet para que partan de inmediato al hospital. Sweet, quien estaba disfrutando del pescado, ve llegar a Cam muy apresuradamente.

  • Sweet: Cam, ¿qué ocurre?
  • Cam: Que gusto encontrarte. Dutch, Dutch, a Dutch no queda mucho tiempo de vida.
  • Sweet: ¡Mierda! ¡Mierda! Habrá que partir en este mismo momento.
  • Sweet: Cam, prepara todo en el Journey. Buscaré a algunos para que me acompañen,
  • Cam: De acuerdo.

Cam se retira, mientras que Sweet empieza a buscar a Carl Johnson, César Vialpando, Axel Simmons y al Viejo Reece para que le acompañen en su viaje. El primero en encontrar es a Carl, quien se encontraba con Kevin.

  • Sweet: ¡Hey, Carl! Te necesito para algo.
  • Carl: ¿En qué hermano?
  • Sweet: Vamos, acompáñame hasta el hospital de Montgomery.
  • Carl: De acuerdo.
  • Sweet: Te estaré esperando en la casa rodante.

Sweet se retira y se encuentra con Axel, el cual estaba junto a Gordon.

  • Sweet: Hola Axel. Necesito que me vayas conmigo hasta el hospital de Montgomery para sacar algunas cosas.
  • Axel: Ok. Allá voy. Por Dutch, ¿no?
  • Sweet: Sí, vamos a usar tu vehículo como transporte.
  • Axel: No hay inconveniente.

Sweet continua con la búsqueda y el siguiente en localiza es a César, quien se encontraba acompañado de Kendl y José.

  • Sweet: Que gusto que te encuentro César. Necesito que me ayudes en algo.
  • César: ¿En qué?
  • Sweet: En un viaje. Te necesito que me ayudes a ir a buscar los implementos quirúrgicos para sacarle la bala a Dutch. Le queda poco tiempo.
  • César: Bien. Voy dentro de un rato.
  • José: (En su mente) Ya me está agradando Sweet. Es la oportunidad para tener una charla a solas con Kendl.
  • Sweet: ¡José! Espero que culmines cuanto antes el trabajo.
  • José: Estoy en eso.

La escena cambia y enfoca a Reece conversando con Clara y Jake. Los tres se encontraban cerca de algunos árboles.

  • Viejo Reece: Creo que vamos a tener que cambiarnos de lugar.
  • Clara: Tenlo por seguro. Desde el ataque del día de ayer, ya no es seguro estar aquí.
  • Jake: Lamento la pérdida de Madd Dogg, cantaba bien.
  • Viejo Reece: Todos lo lamentamos.
  • Viejo Reece: (Ve a Sweet) Mira quien llega. Hola Sweet.
  • Sweet: Hola Reece. Hola Clara y Jake.
  • Viejo Reece: ¿Cómo va Ringo?
  • Sweet: Un poco mejor. Tuvo que matar a Madd Dogg, pues había revivido como caminante.
  • Viejo Reece: Debió de haberle costado.
  • Sweet: Justamente debe de estar enterrándolo.
  • Sweet: Este... Reece, te necesito.
  • Viejo Reece: ¿En qué Sweet?
  • Sweet: Dentro de poco un grupo pequeño irá al hospital Crippen Memorial. De modo que nos acompañarás en el viaje.
  • Viejo Reece: Bien, bien. Iré preparando mi arma.

El viejo Reece se retira.

  • Clara: ¿Al hospital? ¿Qué planean realizar?
  • Sweet: Vamos a sacar algunos instrumentos quirúrgicos para poder quitarle la bala a Dutch. Está muy grave.
  • Clara: Les deseo suerte. Espero que logre sobrevivir.

Unos minutos después, los elegidos se reúnen en el Journey y se preparan para partir.

  • Cam: Las armas se encuentran encima de la mesa.
  • Sweet: Ok, Cam.
  • Viejo Reece: ¿Nos vas a acompañar?
  • Cam: No. Pienso quedarme.
  • Sweet: De acuerdo.
  • Cam: Ahora Dutch está durmiendo. En caso de que la fiebre aumente, mojan el trapo con agua para disminuir su fiebre.

Cam se baja de auto.

  • Cam: Les deseo buen viaje, colegas. Los estaré esperando.

Al rato, Kendl llega para despedirse.

  • Kendl: Cuídate César.
  • César: No te preocupes, estaré bien.

Sweet arranca el vehículo y empieza a marcharse del campamento. En ese momento, empieza a escucharse una canción como fondo para acompañar el trayecto de los campistas. El Journey atraviesa por el sendero camino mientras los ocupantes observaban la carretera que se encontraba bloqueada por varios autos abandonados. Ellos pasan por el pueblo de Palomino Creek y posteriormente, por el lugar en donde encontraron al grupo de Axel. Luego, pasan por el puente rojo y siguen su camino de frente. Axel lograba observar a lo lejos Las Venturas y también, algunos zombis que caminaban lentamente por el campo. La casa rodante cruza por debajo de una autopista y a uno metros, Sweet logra apreciar un cartel que indicaba la ruta hacia Montgomery. Sweet gira a la derecha y sigue el camino hasta llegar al pueblo. Una vez allí, Sweet conduce de frente y unos segundos después, logran llegar hasta el hospital.

Sweet, Carl, César y Axel bajan del vehículo, mientras que Reece, se queda adentro para atender a Dutch. Curiosamente, un automóvil de cuatro puertas se encontraba estacionada frente al hospital.

  • Sweet: ¿Qué hace este coche en el hospital?
  • Axel: No parece abandonada.

Axel se acerca al vehículo para inspeccionarla.

  • Axel: Pues no, no la han abandonado.
  • Axel: (Se acerca a la ventanilla) Incluso, hay un par de provisiones en su interior.

Sin que el grupo se diera cuenta, la puerta trasera del hospital se empieza a abrir y de ella, sale una chica que llevaba una mochila en la mano. Ella se da cuenta de que los cuatro hombres estaban en su coche, logrando pensar que iban a robárselo.

  • ?: ¡Hey! ¡Ustedes! ¿Qué hacen?

Los campistas escuchan la voz de la chica y se voltean a mirarla. El grupo desconocía a la mujer, excepto Carl Johnson.

Capítulo 5: Una luz de esperanza

La chica resulta ser ni más ni menos que Helena Wankstein, una granjera y ex-novia de Carl Johnson. Ella mira a los hombres y se da cuenta que uno de ellos resulta ser su antiguo novio.

  • Helena: (Se asombra) Carl... que sorpresa volver a verte.
  • Carl: ¡Oh! Helena... Igualmente...
  • Helena: Había escuchado entre los vecinos que te habían asesinado.
  • Carl: Puras patrañas. Logré sobrevivir al disparo.
  • Helena: Que suerte tienes. ¿Y quiénes son ellos?
  • Carl: Él es Sweet, mi hermano; el otro es César, mi cuñado y el de aquí; es Axel, un policía de Dillimore.
  • Helena: Un policía... hace mucho que no veía a uno.
  • Helena: La mayoría de los policías de diferentes pueblos, fueron mordidos por los zombis, al igual que los habitantes.
  • Helena: ¿Y qué les trae al pueblo? ¿No tienen un lugar donde quedarse?
  • Carl: Necesitamos algunas cosas, como instrumentos quirúrgicos y medicinas.
  • Helena: ¿Para qué? ¿Piensan operar a alguien?
  • Sweet: Tenemos a un hombre herido en el remolque.
  • Helena: No hay casi nada en el hospital, excepto algunas cosas. La mayoría de las cosas fueron saqueadas y otras, están esparcidas por todo el hospital... y con los caminantes ahí dentro... es una misión suicida.
  • Sweet: ¡Mierda! No podremos salvar a Dutch.
  • Helena: No todo está perdido.
  • Helena: En mi casa tengo casi todo lo necesario para la operación.
  • Carl: Helena, te lo agradecería.
  • Helena: Lo malo es que queda un poco lejos.
  • Carl: Lo sé, lo sé. Nos tomará un poco de tiempo llegar hasta Flint Range.
  • Helena: Exactamente... ya no vivo ahí. Mi casa fue invadida por los caminantes y tuve que largarme cuanto antes.
  • Helena: Ahora vivo con mi padre.
  • Carl: ¿Tu padre? Pensé que no tenías padre.
  • Helena: Es que ya no lo visito mucho, pero su granja queda un poco más lejos que la mía.
  • Carl: Bien. Nos vamos entonces.
  • Axel: Pero Carl, no podemos dejar a los otros a su suerte. Nos alejaríamos demasiado.
  • Carl: No lo había pensado.
  • Helena: ¿Otros? ¿Hay otros con ustedes?
  • César: Claro, los otros están en Northstar Rock.
  • Helena: Pensé que solamente eran ustedes.
  • Sweet: Lo que podríamos hacer es que dos de nosotros acompañen a Helena para que lleven a Dutch a la granja.
  • César: Sweet, anda con Carl. Axel, Reece y yo regresaremos al campamento para avisarles a los demás.
  • Helena: Necesitarán un auto, así que llévense el mío.

Helena le entrega la llave de su coche a César.

  • Axel: ¿En dónde queda la granja?
  • Helena: Se encuentra por Flint County, en The Farm.
  • Carl: No perdamos más tiempo, llevemos a Dutch cuanto antes.

Helena, Sweet y Carl suben al Journey, mientras que Axel y César, suben al automóvil de Helena. Por otro lado, Reece ve entrar a los hermanos Johnson y a Helena, quien desconocía de ella.

  • Viejo Reece: ¿Quién es ella?
  • Carl: Ella es Helena, una amiga.
  • Viejo Reece: Mucho gusto, Helena.

Reece se da cuenta de que falta la otra parte del grupo.

  • Viejo Reece: ¿Y los otros?
  • Sweet: Están en el auto de Helena. Así que por favor, acompáñalos de regreso al campamento.
  • Viejo Reece: Ok. ¿Y ustedes?
  • Carl: Nosotros iremos a la casa de su padre.
  • Sweet: Claro. Nos encontraremos allí.
  • Viejo Reece: Bien, bien. Háganse cargo de Dutch.
  • Viejo Reece: (Mientras va bajando del vehículo) Les deseo suerte.

El viejo Reece entra al otro vehículo y se aleja poco a poco con Axel y César de los otros. Mientras tanto, Helena se sienta al coche y coge el volante. Carl se sienta a su derecha, mientras que Sweet, se queda en la parte de atrás para atender al herido.

  • Helena: Nos vamos.

Helena arranca el vehículo y lo gira al lado derecho y posteriormente, al izquierdo. Mientras avanzaba por la carretera, empieza a sonar una canción como fondo para acompañar el trayecto de los sobrevivientes. A unos cuantos metros, Carl logra observar un cartel que indicaba los pueblos cercanos de Montgomery. La casa rodante gira nuevamente a la izquierda y siguen hacia adelante. En el recorrido por la carretera, los campistas aprecian varias casas abandonadas y también, algunos caminantes que caminaban por el lugar. Seguido, llegan al puente Fallow, que conectaba Red County y Bone County, pero lastimosamente, el puente se encontraba bloqueado por varios coches abandonados. Antes de llegar a Blueberry, Helena da nuevamente otro giro hacia la izquierda y posteriormente, sigue con el recorrido. La casa rodante pasa por un camino empinado, logrando apreciar los ocupantes el pueblo de Blueberry a lo lejos y más adelante, cruzan por un puente. El vehículo sigue de frente y en el interior, la cámara enfoca a Sweet, quién atendía a Dutch.

En el trayecto, Carl logra apreciar otro cartel, el cual indicaba las rutas cercanas y curiosamente, una de las indicaciones señalaba a Rodeo.

  • Carl: ¿Rodeo?
  • Carl: Helena, ¿nos estás dirigiendo a Los Santos?
  • Helena: Sí, pero es el único camino que nos llevará rápidamente a la granja de mi padre.
  • Helena: Sweet, ¿cómo está Dutch?
  • Sweet: Bien, pero tendrás que apresurarte.
  • Helena: Claro, estoy yendo lo más rápido posible.

Los cuatro campistas llegan a Los Santos. Helena gira el volante hacia la derecha, logrando atropellar ocasionalmente a un caminante, quien se encontraba caminando cerca del vehículo. El automóvil empieza a bajar por la carreta para luego, salir de la ciudad por el puente que conecta la ciudad con Flint County. Al instante, la cámara enfoca a lo lejos el coche, logrando observar al Journey salir de Los Santos. Instantáneamente, la pantalla cambia de escena y muestra el automóvil de Helena, quien estaba andando por el sendero camino que llevaba al campamento de los sobrevivientes.

Por otro lado, José decide tomarse un descanso para charlar con Kendl.

  • José: Kendl, no me vas a negar que soy más bueno que César.
  • Kendl: No, eres un poco mejor que él.
  • José: Ahora, dame un beso.
  • Kendl: Nos pueden ver, José.
  • José: Vamos, nena. Tarde o temprano se enterarán de lo nuestro.
  • Kendl: Sí, pero ahora no es el momento indicado.

De repente, José ve llegar un coche azul, el cual era desconocido tanto para él como para los demás.

  • José: ¿Has visto Kendl? Alguien se aproxima.
  • Kendl: Sí.
  • Gordon: (Va alistando su pistola) En caso de ser un enemigo, estoy preparado para el ataque.

Finalmente, el automóvil llega al campamento.

  • Gordon: (Apunta su pistola al coche) Los de adentro, salgan con las manos en alto si no desean morir.
  • Clara: (Apunta su pistola al coche) Jake, detrás de mí.
  • Jake: (Sostiene un bate) Mamáááá... ya no soy un niño.

La puerta del coche del copiloto empieza a abrirse, al igual que las demás.

  • Axel: (Alzando las manos) Heyyyy... Gordon, soy yo, Axel Simmons, tu colega.
  • Gordon: (Baja el arma) ¡Axel! Lo siento, es que no te había notado por la ventana del coche.
  • José: Hey, carnal. ¿De quién es el automóvil? ¿Acaso lo robaron?
  • César: No. Es de una granjera, el cual nos encontramos en el hospital.
  • Kendl: ¿Granjera? ¿Y los otros?
  • César: Los otros se han ido con ella a la granja de su padre.
  • Viejo Reece: Es una larga historia, pero ahora debemos irnos hacia Flint County.
  • Gordon: Ok. Les avisaré a los demás para que se alisten.

El grupo empieza a recoger sus cosas de la pequeña cabaña para meterlos a los autos. José ya había terminado de excavar y con la ayuda de César, arrastran el cuerpo de Gal para meterlo en la fosa.

  • César: Otro colega caído.
  • César: José, quedamos solo tú y yo. Los únicos sobrevivientes de nuestra banda, Varrios Los Aztecas.
  • José: Sí, primo. Ahora, hay que enterrar a nuestro colega.

José empieza a enterrar a Gal, mientras es observado por César y Kendl. Cerca de ellos, se encontraba Ringo, quien veía por última vez la tumba de Madd Dogg.

  • Ringo: Lo lamento, viejo amigo.
  • Ringo: Siempre te recordaré como el gran amigo y rapero que fuiste.

En ese instante, Reece observa a Ringo y se le acerca.

  • Viejo Reece: Todos lo extrañaremos.
  • Ringo: Reece, ¿por qué? ¿Por qué tuvo que suceder esto?
  • Viejo Reece: Es la decisión de la muerte. Tarde o temprano nos llevará a todos.
  • Viejo Reece: Ahora, prepara tus cosas para el viaje.
  • Ringo: (Con pena) Sí.

Por otro lado, Gordon se encarga de quemar los cuerpos de los caminantes.

  • Gordon: Ardan, malditos zombis.
  • Kevin: ¡Hey! ¡Gordon! Te falto algunos zombis.
  • Kevin: Ayúdame a tirarlos al fuego.

Los dos sujetos empiezan a levantar a los caminantes, mientras tienen una pequeña conversación.

  • Kevin: (Levanta el cuerpo) Gordon, tienes que dejar de seguirme. ¿Vale?
  • Gordon: (Levanta el cuerpo) No puedo dejarte. Te tengo vigilado y eso fue el trato.

Dejan por un rato sus labores.

  • Gordon: Además, fuiste un asesino criminal.
  • Kevin: Eso fue hace mucho. Olvídalo, ¿ok?
  • Gordon: Pues... no.
  • Kevin: Pues hombre... la vida que conocíamos se fue a la mierda. Ahora estamos en un nuevo mundo, en donde tenemos que poner el todo para poder sobrevivir.
  • Gordon: Sí, pero si dejo de vigilarte, puedes matar a alguien con tal de sobrevivir.
  • Kevin: Vamos... ¿crees que soy capaz de hacerlo?
  • Gordon: Sí.
  • Kevin: Hemos estado juntos varios meses y no he realizado tales actos. Al menos, ¿puedes dejarme en paz por unos minutos?
  • Gordon: De acuerdo, de acuerdo. Pero solo por unos minutos. Ahora, ayúdame a llevar estos cuerpos a la hoguera.

Gordon y Kevin retoman su labor y pasado unos minutos, logran finalizar el trabajo. Mientras tanto, los campistas ya habían guardado sus pertenencias y se disponen a partir de la cabaña que alguna vez fue su hogar. Ringo, como siempre, decide ir en su motocicleta negra. Kendl, por otro lado, decide ir en el coche de su hermano, junto a Cam y Denise. Axel, al no tener la casa rodante, decide ir en el auto de Helena, el cual irá acompañado con Gordon y Kevin. El resto, como Clara y Jake, deciden ir en la Regina; mientras que José, se sube en el Lowrider junto a César. Por último y el menos importante, Reece, quien toma la decisión de ir solo en la camioneta.

Ringo decide ir adelante, seguido del auto de Helena y del Lowrider de César. Luego, continúa el vehículo de Sweet, la Regina de Clara y al final, la camioneta. El grupo se aleja cada vez más de la cabaña, lugar en donde vivieron por algunos días y en donde perdieron a dos integrantes. Como siempre, los campistas regresan por el sendero camino, el cual conduce hacia la autopista.

Mientras el grupo abandona el campamento para ir rumbo a la granja Wankstein, empieza a escucharse una música como acompañamiento del trayecto de los supervivientes. En el camino, el grupo conduce por Palomino Creek y luego, por Dillimore hasta llegar a Flint County. Sin embargo, el otro grupo se encontraba por el sur, cruzando por la carretera de Back O' Beyond. Finalmente, llegan a Leafy Hollow, en donde deciden ir por el sendero camino para llegar lo más antes posible a la granja.

Al regresar a la carreta, Helena se dirige hacia el lado izquierdo y tras unos segundos, consigue llegar a la granja. Ella conduce el vehículo por el camino de tierra hasta llegar a una casa.

  • Helena: Hemos llegado.
  • Helena: Bajen a su amigo con cuidado, mientras que yo le aviso a mi padre sobre el herido.

Helena ingresa a la residencia y pasado unos segundos, sale un señor algo mayor. Sweet, junto a Carl, mueven cuidadosamente a Dutch hacia afuera para llevarlo a la casa. El señor ayuda a los dos hombres y les da aviso al resto de la familia para que les ayuden. Tras esto, la familia acude a su llamado y de la casa, sale un hombre de tez oscura, el cual estaba vestido con una camisa rosada y unos pantalones cortos. Seguido de él, sale una mujer de contextura gruesa, la cual estaba vestida con una falda rosada, adornada de varias flores.

  • ?: ¡Oh! ¿Qué ha ocurrido?
  • Helena: Le han baleado y ahora tenemos que quitarle la bala para salvarlo. No le queda mucho tiempo de vida.
  • ?: Amanda, alista uno de los cuartos para éste hombre y prepara los instrumentos quirúrgicos para la operación. Tenemos que operarlo urgentemente.
  • Amanda: Claro, claro... Werther.

Amanda se adelanta al grupo e ingresa a la casa para alistar uno de los cuartos, en donde operarán a Dutch. Mientras tanto, el padre da una patada a la puerta y entra a su hogar para luego, llevar al sujeto hacia la cama de la primera habitación, el cual había escogido Amanda.

  • Werther: Necesito estar a solas con el paciente, excepto tú, Amanda. Te necesito para esto.
  • Amanda: No hay problema.

El resto de las personas salen del cuarto y deciden esperar en la sala.

  • Carl: (Se sienta en el sofá) Helena, ¿estás segura de que pueden salvar a Dutch?
  • Helena: Por supuesto. Mi padre es un médico o mejor dicho, era un médico.
  • Helena: Se retiró hace unos años pero estoy segura de que puede ayudar a tu amigo.
  • ?: Parece que no nos hemos presentado, soy Ronald y la mujer que está en aquella habitación, es mi esposa.
  • Carl: ¡Qué tal! Yo soy Carl.
  • Sweet: Y yo su hermano. Sweet Johnson para servirle.
  • Helena: Él y su esposa son nuestros vecinos pero al perder su casa, mi padre los invitó a quedarse.
  • Carl: ¿Y solamente son ustedes cuatro?
  • Ronald: No, claro que no. Somos siete en total.
  • Carl: ¿Siete?
  • Helena: Exacto. Vicente, el amigo de mi hermana, debe estar en el campo de cultivo.
  • Carl: ¿Tienes hermana?
  • Carl: Vaya... sé muy poco de ti.
  • Helena: Sí y disculpa si no te lo conté.
  • Sweet: Y hablando de ella, ¿sabes dónde está? No la he visto afuera.
  • Ronald: De seguro ha de estar con Vicente.

De repente, se escucha llegar unos vehículos.

  • Ronald: ¿Y eso?
  • Sweet: Ha de ser los otros.
  • Ronald: ¿Los otros?
  • Helena: Claro. Son el resto del grupo de Carl.

Las cuatro personas salen de la casa y se dan cuenta de que verdaderamente, se trataba del grupo de Carl. Kendl, al ver a sus dos hermanos, se baja del coche y corre hacia ellos para abrazarlos.

  • Kendl: ¡Carl! ¡Sweet! Me alegro de que no les haya pasado nada.
  • Sweet: Hermana, no es para tanto.

Luego, el grupo empieza a salir de sus respectivos coches. A continuación, Carl decide presentar a sus amigos a los integrantes de la granja.

  • Carl: Prestarme atención. Ella es Helena Wankstein, una amiga mía y él, es Ronald, un vecino de la familia Wankstein.
  • Viejo Reece: Mucho gusto Ronald.
  • Axel: ¡Qué tal!

En ese instante, sale el patriarca de la familia.

  • Werther: Carl, necesito hablar contigo a solas.
  • Carl: ¿Ocurre algo?
  • Werther: Sí, es urgente. Entremos.

Los dos hombres regresan a la casa y caminan hasta la sala, en donde le explica lo ocurrido.

  • Werther: Escucha. Tu amigo se encuentra al borde de la muerte. Al momento de intentar de sacarle la bala, me di cuenta de que se había partido en tres partes.
  • Werther: Solo he podido sacarle una, pero falta las dos. Además, ha perdido mucha sangre.
  • Carl: ¡Mierda! ¡Mierda!
  • Carl: Entonces, ¿no hay posibilidades de que sobreviva?
  • Werther: Sí las hay, pero necesitaré algunas cosas, como un respirador.
  • Carl: ¿Respirador? ¿Acaso no lo tienes?
  • Werther: No, pero puedes conseguirlo en el hospital de Montgomery.
  • Carl: Estuve allí hace unas horas.
  • Werther: De seguro no conoces por completo el lugar.
  • Carl: No.
  • Werther: Puedes pedirle a Ronald que te acompañe. Él conoce muy bien ese sitio.
  • Carl: Bien, bien. Le diré a mi hermano que me acompañe.

Carl sale de la residencia, dejando a Werther en la casa. Ya afuera, se acerca hacia Sweet para informarle sobre la noticia.

  • Carl: Hermano, hermano, necesito que me acompañes al hospital de Montgomery.
  • Sweet: ¿Al hospital? ¿Para qué?
  • Carl: Necesitamos conseguir un respirador para Dutch.
  • Carl: Lo podremos conseguir en el hospital que fuimos hace unas horas.

Kendl, quien se encontraba cerca de ellos, logra escuchar la conversación de sus hermanos.

  • Kendl: Lo siento hermano, pero tienes que tomarte un descanso.
  • Kendl: Deja que otros se encarguen de conseguir el respirador. Tú ya has hecho demasiado.
  • Carl: Hermana, entiende, tengo que ir.
  • Kendl: No, no.

Ante la insistencia de Carl, Kendl llama a César, el cual hace caso y se une a la conversación.

  • César: ¿Qué ocurre?
  • Kendl: Escucha, César. Te pido que vayas al hospital de Montgomery con algunos del grupo.
  • César: Claro, claro, pero... ahora estoy algo cansado...
  • Kendl: Entiendo. Entonces, dile a tu primo que vaya.
  • Carl: Pero Kendl, tengo que ir yo.
  • Kendl: Lo siento, pero no irás.

Finalmente, Carl hace caso a Kendl. César se retira y le avisa a su primo José, quien se encontraba sacando sus pertenencias del auto.

  • César: José, José. Vengo a decirte que irás a Montgomery.
  • José: ¿Montgomery? No puedo, lo siento.
  • César: Es una orden de Kendl.
  • José: ¡Oh! ¡De Kendl! Claro, no hay problema.
  • José: (En su pensamiento) ¿Para qué querrá Kendl que vaya a Montgomery? Tal vez desea que nos encontremos a solas en aquel pueblo.

Por otro lado, Carl le avisa a Ronald sobre el respirador y éste acepta. De igual manera, Kendl decide pedirle el mismo favor a Axel.

  • Kendl: Axel, Axel. ¿Puedes acompañar a José y a Ronald al hospital?
  • Axel: Ahora no puedo, Kendl. Estoy agotado por el viaje.
  • Gordon: Si desean, puedo ir yo.
  • Kendl: ¡Excelente! Dentro de poco, José y Ronald partirán hacia el hospital.

Tras unos minutos, José, Ronald y Gordon meten en el asiento trasero del Savanna sus mochilas. En ese instante, el grupo logra apreciar que a lo lejos, venían dos personas y un perro. Estos resultan ser los integrantes faltantes de la granja.

  • Carl: ¿Quiénes son ellos?
  • Helena: La chica resulta ser mi hermana y el hombre, su amigo de la universidad; y el perro, es nuestra mascota.

Los tres sujetos llegan a la casa.

  • ?: Hermana, ¿y ellos?
  • Helena: Ellos son los amigos de Carl y provienen de Los Santos.
  • ?: ¿Los Santos? Nunca pensé que hubiera algún sobreviviente en esa ciudad.
  • Helena: Igual pensé lo mismo, Vicente.
  • Vicente: ¿Y a dónde te diriges Ronald?
  • Ronald: Iré a acompañar a estos dos a Montgomery.
  • Ronald: Parece que ya está todo listo. Así que nos vamos.

A continuación, Amanda, la esposa de Ronald, sale de la casa para despedirse de su marido.

  • Amanda: Leslie me dijo que te ibas a ir.
  • Ronald: Disculpa si no te lo conté. No quise alarmarte.
  • Amanda: No vayas, por favor, es muy riesgoso.
  • Ronald: No hay opción. Ellos no conocen muy bien el lugar.
  • Ronald: Tengo que acompañarlos.
  • Amanda: Quédate aquí, por favor.
  • Ronald: Escucha, regresaré con vida, te lo prometo.
  • Amanda: De acuerdo, pero cuídate.
  • Amanda: Te deseo suerte.

Amanda no pudo contradecir los deseos de su marido, por lo que lo dejó irse y con un fuerte abrazo, se despide de Ronald. Los tres hombres se suben al Savanna de César y se alejan de los campistas. Reece, Clara, Cam, Denise y Carl alzan sus manos y se despiden de los viajeros, mientras estos se alejan de ellos.

Luego de esto, los campistas sacan sus pertenencias de sus coches para llevarlos a la casa, pero en ese instante aparece Werther y se acerca donde Carl.

  • Werther: Carl, me olvide de decirte que tus amigos no pueden instalarse a mi casa. Ya somos suficientes, lo siento.
  • Carl: Pero... tu casa es algo grande.
  • Werther: Sí, pero ya somos mucho.
  • Carl: Que mala suerte.
  • Werther: Pero puedes quedarte en la caseta de al lado y la del lazo derecho de la casa.
  • Carl: Ok.

Carl informa a los campistas lo que le había dicho Werther y por tanto, estos ocupan las dos casetas cercanas de la casa, pero al darse cuenta de que faltaría espacio, deciden armar las tiendas que usaron en Northstar Rock.

Mientras que el grupo empezaba a ocupar las casetas, la cámara cambia de lugar y enfoca al vehículo de los tres viajeros, quienes se encontraba a mitad del trayecto.

  • Ronald: Escuchen, cuando estemos en el hospital, tenemos que estar con los sentidos bien abiertos, pues el centro está repleto de zombis, al igual que el pueblo.
  • José: ¿Hospital? Yo pensé que...
  • Gordon: ¿En qué pensabas?
  • José: Este... nada... olvídenlo.
  • Ronald: Como les decía, tenemos que estar juntos.
  • Ronald: Y en caso de un ataque de los caminantes, usaremos estas armas.
  • Gordon: (Al ver las armas) Vaya, vaya. Nunca había visto tantas armas desde aquel incidente en la comisaría.
  • José: Gordon, más bien, pon tus ojos en la maldita carretera.
  • José: Podemos chocar por tu culpa.
  • Gordon: Lo siento, lo siento. Es la emoción, José.

La pantalla se detiene en un ángulo y divisa el coche de los tres sujetos, el cual se iba alejando cada vez más. Pasado un tiempo y faltando pocas horas para que anochezca, Carl decide saber cómo estaba su colega Dutch, por lo que ingresa a la casa pero a fines de llegar al cuarto, es detenido por Amanda.

  • Amanda: Lo siento, pero no puede pasar.
  • Carl: Pero... tengo que saber cómo anda Dutch.
  • Amanda: Lo sé, lo sé, pero no puede entrar. Su amigo necesita reposo.
  • Amanda: Werther está atendiendo a su amigo.
  • Amanda: Si desea saber sobre él, le pide que tome asiento en el sofá y espere.

De ahí, la puerta del cuarto en donde se encuentra Dutch, se abre y de ella, sale Werther.

  • Werther: Amanda, ¿sabes si ya regresaron los muchachos?
  • Amanda: No, aún no. Me está preocupando. Ya falta poco para que anochezca.
  • Werther: Tal vez deba ser el camino. Recuerda que es un trayecto largo.
  • Carl: ¿Y algo nuevo? ¿Werther?
  • Werther: Pues no. Necesito el respirador para poder proseguir con la operación.
  • Werther: Espero que no se tarden.

Tras estas palabras, la pantalla cambia nuevamente hacia los tres viajeros, quienes finalmente consiguen llegar al hospital del pueblo.

  • Ronald: Muchachos, hemos llegado.
  • Gordon: Preparen sus armas. Este será una misión riesgosa.
  • José: Sí, sí.

Gordon estaciona el Lowrider frente a la entrada del hospital y posteriormente, el grupo bajan de ella y se disponen a entrar al centro.

Capítulo 6: La última decisión

José, Gordon y Ronald ingresan al hospital, en donde caminan por un pasadizo. El lugar se encontraba sucio, con algunas cosas tiradas, tales como pastillas, sillas, medicinas y algunas envolturas de frituras. Ronald guía al pequeño grupo de Los Santos hacia una habitación, en donde se encontraba el tanque de oxígeno. Además, en el interior de la habitación, se encontraba algunos cuerpos de pacientes calcinados y dos zombis ya muertos.

  • Ronald: Que alguien coja el tanque. Tenemos que salir de aquí cuanto antes.
  • Ronald: No queremos alarmar a los malditos hambrientos.

Gordon se encarga de recoger el tanque para llevarlo al coche, pero al dar el segundo paso, Gordon se tropieza con un lámpara de mano y choca contra la alarma de incendio, activándola por error.

  • José: ¡Maldición! ¡Maldición!

La alarma empieza a sonar, ocasionando la atención de los zombis.

  • José: ¡¿Qué has hecho, puto idiota?!
  • José: Los zombis vienen ahora por nosotros.
  • Gordon: Lo siento, lo siento. No me fije a la hora de caminar.
  • José: Tenemos que salir de enseguida de este lugar.

El grupo regresa por el lugar en donde ingresaron, pero se dieron cuenta de que la entrada estaba resguardada por varios caminantes.

  • José: ¡Rayos! ¿Ahora qué?
  • Ronald: Conozco otra salida.
  • José: Si estás pensando por la puerta trasera, pues ha de estar invadida por esos monstruos.
  • Gordon: Estamos rodeados.
  • Ronald: Déjame pensar, déjame pensar.
  • José: (Mientras dispara a los zombis) Apresúrate.
  • Ronald: Ya lo tengo. Podemos ir hacia la azotea del hospital.
  • José: (Mientras dispara a los zombis) Nada mal... guíanos...

Ronald guía a los dos sujetos hacia la azotea del centro, subiendo por unas escaleras apresuradamente hasta llegar a una puerta. Ronald intenta abrir la puerta a través de patadas, mientras que Gordon sostiene el tanque y José, se encarga de eliminar a los zombis por la parte de atrás. Finalmente, Ronald conseguir abrirla y da paso a Gordon y José para luego, cerrar la puerta y así evitar que los zombis ingresen a la azotea.

  • Ronald: Estamos atrapados.
  • José: Sí... atrapados como unos pequeños ratoncitos... en medio de varios depredadores.

Al no encontrar ninguna solución, el grupo se queda en la azotea del hospital a guardar refugio contra los zombis. La escena cambia y muestra a la granja Wankstein. El grupo de Los Santos, ya había culminado de llevar sus pertenencias hacia las dos casetas de Werther y en caso de los otros, de armar las tiendas. La noche había llegado, por lo que el grupo decide sacar un poco de comida que les quedaba del día anterior y se reúnen, formando un circulo.

  • Denise: Por suerte que quedaba un poco.
  • Viejo Reece: Vamos Denise, caliéntalo, estoy que me muero de hambre.
  • Denise: Estoy en eso.
  • Cam: Se están demorando mucho el otro grupo.
  • César: Recuerda que de aquí hacia el hospital, es un trayecto largo.
  • César: Y conociendo a mi primo, él buscaría la forma de salir de un apuro en caso de que se presente.
  • César: José es un hombre rudo, así que, no hay que preocuparse.
  • Kendl: Sí... sí...
  • César: ¿Y han visto a Carl?
  • Axel: No.
  • Clara: Yo menos.
  • Kevin: Me parece haberle visto entrar a la casa del granjero. Creo que quería saber cómo andaba su amigo.
  • Viejo Reece: (Mira la hora en su reloj) Ya son las 19:40 y todavía no llegan. Espero que se apresuren. Ojalá no le haya sucedido nada.
  • César: Reece, Reece, están con mi primo, no les pasará nada.

Mientras tanto, Carl espera sentado en el sofá de sala, con la compañía de Helena, Leslie y Vicente.

  • Carl: Aún no... aún no... ¿Por qué se estarán demorando?
  • Helena: Vamos Carl, tranquilízate. Pronto llegarán.
  • Helena: Mientras tanto, cuéntanos sobre ti.
  • Carl: Que te puedo decir. Ya me conoces, soy el líder de los Grove Street Families o mejor dicho, era el líder.
  • Helena: y... ¿cómo sobreviviste ante la infección zombi en Los Santos?
  • Carl: Tras unos meses, me desperté del estado en coma en que estaba y me llevé una gran sorpresa, al enterarme sobre los caminantes.
  • Carl: Salí del hospital y mientras caminaba, me encontré con Cam Jones.
  • Vicente: ¿Tenías alguna arma con que protegerte al salir del centro?
  • Carl: Claro, una pequeña pistola.
  • Carl: Luego, me quedé en la casa de Cam toda la noche y al día siguiente, salimos hacia Grove Street para ir en busca de mi familia.
  • Carl: Por suerte que se encontraban bien. En ese tiempo, había otro miembro de la pandilla, Sam.
  • Vicente: ¿Y qué le pasó? ¿Fue mordido por algún caminante?
  • Carl: Sí, cuando intentó llamar la atención de los zombis para salvar la vida de Denise.
  • Carl: Perdimos a muchos esa noche.
  • Leslie: Lo lamento, Carl. Nosotras perdimos a nuestra madre.
  • Carl: Igual yo, pero no por ser mordida por un caminante, sino, fue asesinada por unos ballas. Malditos ballas, como los detesto.
  • Helena: Carl, tranquilízate. Tu madre debe estar en un lugar mucho mejor.

Carl continúa con el relato sobre su supervivencia con el grupo en Los Santos. Por otra parte, Ronald empieza a ingeniárselas en salir junto al resto de la azotea hacia el coche. José se asoma y logra apreciar a varios caminantes por la vereda.

  • José: ¡Estamos atrapados!
  • José: ¡Nos han rodeado!
  • Gordon: José, José, conseguiremos salir de esta.
  • José: ¡SALIR DE ESTA! ¡SALIR DE ESTA!
  • José: TODO FUE TU CULPA, Gordon.
  • José: (En su pensamiento) Kendl, Kendl, amor mío... ya no volveré a verte...

De repente, se escucha golpes en la puerta, el cual eran los zombis, quienes intentaban ingresar.

  • José: ¡Mierda! ¡Mierda! Los putos zombis no se rinden. ¿Ya tienes algo en mente Ronald?
  • Ronald: Estoy pensando, estoy pensando.

José, ante la desesperación, se dispone a disparar a los zombis que intentaban romper la puerta a través de puñetazos. Ronald da un vistazo a su alrededor y se le ocurre algo que podría salvarles la vida.

  • Ronald: Ya lo tengo, ya lo tengo.
  • Ronald: ¿Observan las azoteas de aquellos edificios?, pues tenemos que saltarlos hasta llegar al edificio más pequeño.
  • Gordon: Vale, vale.

Ronald es el primer en saltar y al llegar al otro tejado, le pide a Gordon que le tire el tanque de oxígeno para que él pueda saltar con toda facilidad. Gordon obedece al mandato y le lanza el objeto. José, quien intentaba recargar su arma, se percata que los zombis había conseguido destrozar la puerta que les impedía ingresar a la azotea.

  • José: ¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí!

Ante estas palabras, Gordon salta de inmediato hacia el otro tejado. Los zombis aprecian el escape del grupo y corren hacia ellos. José se da cuenta de que no le quedaba mucho tiempo, por lo que salta de enseguida, sin tomar vuelo ni precisión a diferencia de sus dos compañeros. Pese a eso, José consigue huir del lugar pero no llega a saltar bien, pues termina sosteniéndose hacia el otro techo. Con ayuda de los campistas, José consigue ponerse en pie.

  • José: Gracias, gracias.
  • Gordon: Ahora, ¿hacia dónde?
  • Ronald: Tenemos que seguir saltando de tejado en tejado.
  • José: Nah... aquí hay unas escaleras. Tenemos que bajar por allí.
  • Ronald: No, no. Tenemos que llamar la atención de los caminantes una vez de estar en el último edificio para luego, apresurarnos hacia el automóvil.
  • José: Yo me borro.

José desobedece las ordenes de Ronald y baja por las escaleras y luego, dobla para la derecha pero para su sorpresa, unos zombis estaban deambulando por ahí. Los caminantes ven a José y no dudan en atacarlo, por lo que José utiliza una Desert Eagle y empieza a aniquilar uno por uno a los zombis mientras retrocedía de regreso hacia sus compañeros. Para su mala suerte, los zombis escuchan los disparos y se unen a la batalla contra José.

Ronald aprecia esto y decide ayudar a José a batallar contra los muertos. Con el apoyo de Ronald, José consigue llegar al tejado y a continuación, saltan hacia el otro tejado, mientras son observados por los caminantes. Una vez allí, Ronald le sugiera a Gordon que baje por aquellas otras escaleras que se encontraban en la edificación, mientras que él y José siguen saltando. Gordon hace caso a las palabras de Ronald y salta el escalón del techo y luego, empieza a bajar las escaleras. Los zombis se percatan de Gordon y deciden ir tras él, pero José y Ronald tratan de llamar la atención de los muertos a través de disparos.

Tras unos disparos lanzados al aire, los dos hombres consiguen atraer la atención de los zombis y acto seguido, dan un gran salto hacia el suelo. Al realizar aquel acto, ambos terminan lastimándose el tobillo, dificultándole a la hora de correr. José saca su pistola y empieza a disparar a los caminantes, mientras que Ronald, colabora en la batalla con una escopeta.

  • José: Morid, horribles bestias.
  • Ronald: Están viniendo más por aquel lado, tenemos que salir de este lugar.

Al verse acorralados por los caminantes, José decide abrirse paso por su lado derecho. Los dos campistas, algo cansados y adoloridos ante la caída, corren a toda prisa hacia la única salida.

  • José: (Cojeando) Por aquí Ronald, por aquí.
  • Ronald: (Cojeando) Estoy detrás de ti.

Gordon, al ver esto, decide ayudar a sus compañeros.

  • Gordon: Les ayudaré, José y Ronald.
  • José: ¡No! ¡No! Súbete al coche y enciende el motor para que pises el acelerador cuando estemos allí.
  • José: Ahora, vete.
  • Gordon: De acuerdo.

El oficial recoge el tanque de oxígeno y se apresura en llegar hacia el coche de César. José sigue corriendo al igual que Ronald, pero éste último se percata de algo.

  • Ronald: (Cojeando y algo agitado) José, con esta dificultad, creo que no podremos salvarnos de esta.
  • José: (Cojeando y algo agitado) Sí lo haremos.
  • Ronald: (Cojeando y algo agitado) Al menos que haya algo con que distraerlos.
  • José: (Cojeando y algo agitado) Estas en lo cierto.
  • José: (Cojeando y algo agitado) Lo lamento, pero no hay otra opción.

El hombre le apunta con su pistola a la pierna sana de Ronald y realiza el disparo. Ronald cae tras el disparo y sostiene la pierna izquierda de José, cuando éste se disponía a huir con el maletín del guiador.

  • Ronald: (Agarrando la pierna) ¡Maldito! ¡Maldito!
  • Ronald: (Agarrando la pierna) ¿Por qué? ¿Por qué?
  • José: Lo siento, eras tú o yo.
  • José: Ahora, suéltame.
  • Ronald: (Agarrando la pierna) No, no. Si muero, vendrás conmigo.
  • José: ¡Suéltame! ¡Suéltame!

Ante la insistencia del hombre, José le dispara en las manos a Ronald, consiguiendo finalmente que éste lo dejara ir. Ronald, malherido por los disparos y al observar que los zombis se estaban acercando hacia él, intenta escapar de su horrible destino, arrastrándose lo más rápido posible pero lamentablemente, no lo consigue y es alcanzado por las bestias.

José observa con horror como los monstruos descuartizaban al hombre, quien había dejado para poder zafarse de los muertos.

  • Ronald: ¡Arrghrgh! ¡Arrghrgh!

Ronald, ante las mordeduras de los caminantes, comienza a gritar de dolor. José retoma el escape y se lleva la mochila de Ronald mientras escucha los gritos del pobre hombre. Al salir del lugar de los hechos, José dobla a la izquierda y continua corriendo hasta llegar al Lowrider, quien estaba esperando el oficial la llegada de los viajeros.

José sube al coche y coloca el maletín de Ronald a la parte posterior del auto. Gordon ve llegar a José pero no a Ronald, por lo que le pregunta al primo de César sobre el guiador.

  • Gordon: ¿Y Ronald?
  • José: Ronald... este... se sacrificó por intentar salvarme de los depredadores.
  • José: Ahorra, arranca a toda velocidad.

El oficial aprieta el acelerador del Savanna y conduce hacia el lado izquierda del hospital y posteriormente, por el sur de Red County.

  • Gordon: ¿Y cómo sucedió?
  • José: Pues... cuando te fuiste, este... Ronald y yo nos vimos rodeados por los caminantes, por lo que él decidió distraerlos mientras yo escapaba del lugar.
  • Gordon: ...
  • Gordon: Se me es difícil creer eso.
  • José: Créelo. Fue su decisión y además, fuiste tú quien causó su muerte.
  • Gordon: ¿Yo?
  • José: Activaste la estúpida alarma.
  • Gordon: Fue por error. Me tropecé y choque contra el aparato.
  • José: Error, error, error. Casi nos cuesta la vida tu pequeña estupidez.

Gordon, al recibir los reproches de José cada vez más fuertes, estalla en cólera y decide detener el automóvil en un pequeño parking de caravanas que se encontraba cerca a la salida del pueblo para tener una breve conversación sobre el asunto con el primo de César.

  • José: ¿Y ahora? ¿Por qué detienes el coche?
  • Gordon: Estoy cansado de ti y de que me culpes por todo, especialmente por la muerte de Ronald.
  • José: ¿Qué quieres que haga? ¿Culparme yo por tu estupidez?
  • Gordon: Que va... claro, como siempre quieres tener la razón en todo.
  • Gordon: Puto Azteca.
  • José: ¿Puto, yo? Ja, ja, ja... policía corrupto, bueno para nada.
  • Gordon: ¿Por qué no eres como tu primo? Amable, valiente y buen compañero.

José se baja del coche.

  • José: Estoy harto de que siempre me comparen con él.
  • José: (Remedar) Oh, miren, si es César Vialpando, el buen chico de los Aztecas.

Gordon sale del Lowrider.

  • Gordon: ¿Celos?
  • José: ¿Celoso yo? Ja, ja, ja, ja, ja.
  • José: Que gracioso eres.
  • José: Para que lo sepas, José nunca ha tenido celos de nadie, en especial de un puto crio como César.
  • José: Y además, soy mucho más candente que él.
  • José: Si no me lo crees, puedes preguntarle a Kendl.
  • Gordon: Acaso... ¿te acostaste con la novia de tu primo?
  • José: Sí, e incluso es mucho mejor que las otras putas con las que me he acostado.
  • Gordon: Pobre de César... y pensar que te consideraba como su compadre.
  • Gordon: Espera a que se lo cuente.
  • Gordon: Ya me imagino. Tú, arrodillado sobre César y pidiéndole disculpas.
  • José: Yo no estaría tan seguro.
  • Gordon: ¿Ah?
  • José: Ya te conté mucho y por mi bienestar, debo evitar que tus palabras lleguen a los oídos de César.
  • José: (Le apunta con su pistola) Por lo que debo procurar en callar tu boca.
  • José: (Le apunta con su pistola) Lo lamento, así son las cosas.
  • Gordon: (En su pensamiento) ¡Mierda! Este crio me va a matar, tengo que pensar en algo.
  • José: (Le apunta con su pistola) Hasta aquí llegaste, Gordon.

Gordon, al saber que iba a ser asesinado por José, decide ingeniárselas para escapar de él.

  • Gordon: ¡José! ¡Un caminante está detrás de ti!
  • José: ¡Oh! ¡Diantres!

José voltea para defenderse ante la amenaza pero al hacerlo, se da cuenta de que no había nadie, dándose cuenta de que era un engaño de Gordon. El oficial aprovecha la situación y se balanza hacia José, en donde le hace soltar la arma y a continuación, decide darle unos puñetazos en el rostro. Mientras es puñaleado por Gordon, José empieza a recordar una situación casi parecida que vivió hace dos años en San Fierro.

  • José: ¡No! ¡No pienso decirte nada!
  • T-Bone: Hablarás por las buenas o por las malas.
  • José: Mi boca es como un cementerio.
  • T-Bone: Tú lo has querido puto.
  • Toreno: Hazlo hablar T-Bone. Nos tiene que decir de aquel cargamento.
  • T-Bone: A la orden.

T-Bone cumple la orden de Toreno y comienza a golpear al miembro Azteca, quien se oponía a informarle sobre el dato que deseaba Méndez. T-Bone agarra a José por el cuello y lo empuja hacia uno de los contenedores del lugar. De ahí, Méndez le propina unos cuantos golpes en el rostro y estómago de la víctima.

  • T-Bone: Si deseas que pare, pues tendrás que soltar tu lengua, amigo.
  • T-Bone: Por lo contrario, ya puedes ir despidiéndote de este mundo.
  • T-Bone: Pobre de tu familia, ya no lo verás jamás.
  • T-Bone: Especialmente a Kendl, pues me encargaré de que ya no vuelves a tener relaciones con ellas.
  • T-Bone: Maldito bastardo.
  • T-Bone: Te dejaré tirado con los zombis para que seas su cena.

José vuelve en sí, dándose cuenta de la situación en la que se encontraba. Éste le escupa en el rostro a Gordon y le da una patada en el estómago, con el fin de tratar de librarse del policía. Gordon, algo cegado, recibe los golpes de José, quien se encontraba molesto y amargado. La situación había cambiado y mientras peleaban, el cielo se oscurecía cada vez más. Para acabar de una vez con Gordon, José le atraviesa un chuchillo en el estómago a su contrincante.

Gordon, herido por los puñetazos y el atravesamiento del cuchillo, cae en el suelo sobre unas cajas que se encontraba al lado de la puerta de una de las caravanas.

  • Gordon: No te saldrás con la tuya.
  • José: Yo siempre gano. Además, ¿qué vas a hacer?
  • José: Mírate, estás malherido y a pocos minutos de morir.

En ese instante, José y Gordon escuchan unos gruñidos, quienes resultan ser los caminantes que se aproximaban hacia ellos.

  • José: Fue un gusto conocerte.
  • José: Tengo un paquete que entregar.

José comienza a regresar al coche pero antes, voltea para decirle algo a Gordon.

  • José: Ah... espero que atiendas bien a tus invitados.

José empieza a reír mientras se sube al vehículo. Gordon nota la situación en la que se encuentra e intenta por ponerse de pie. Para su suerte, lo consigue, tras varios intentos.

  • Gordon: Tengo que salir de aquí o sino, seré la cena de esos zombis.

El oficial intenta correr lo más rápido hacia su lado izquierdo, ya que la entrada había sido ocupada por los zombis. Debido a su condición, Gordon no lo consigue, por lo que opta en caminar apresuradamente hacia el muro para poder saltarlo, mientras le goteaba la sangre de la herida del estómago.

Por otro lado, José se encontraba y a continuación, escucha un fuerte alarido, que resulta ser del campista que había abandonado.

  • José: Pobre crío, no tenía oportunidad alguna de salvarse.
  • José: Ahora tengo que llegar a la granja e inventar una historia de la muerte de Ronald y Gordon.

El panorama cambia y muestra a Ringo, quien se encontraba mirando una fotografía de hace un año. En la foto, se encontraba Ringo acompañado de Madd Dogg, Kent Paul, Maccer y Ken Rosenberg celebrando en la vieja mansión por el nuevo disco de oro del rapero.

  • Ringo: Que viejos tiempos.
  • Ringo: Alegría, fiestas y diversión...
  • Ringo: ¡Ah! Ahora, muertes por doquier.

En ese instante, Axel se le acerca a Ringo, sin que éste se diera cuenta.

  • Axel: Todos hemos sufrido pérdidas.

Ringo voltea la cabeza para ver quién es la persona y una vez de darse cuenta, coloca vista de regreso a la foto.

  • Ringo: Sí
  • Axel: Yo, por ejemplo, la muerte de varios de mis compañeros policías.
  • Axel: Vamos Ringo. De seguro, Madd Dogg no le hubiera gustado verte así, al igual que tus otros compañeros.
  • Ringo: (Señalando las personas de la imagen) Madd Dogg tal vez, pero los otros de aquí, no están muertos...
  • Ringo: ... O eso creo.
  • Axel: ¿Acaso no fallecieron?
  • Ringo: No, se fueron a San Fierro para conseguirle varios conciertos a Madd Dogg.
  • Ringo: Tras el apocalipsis, ya no supe más de ellos.
  • Axel: Ven, vamos, deja la foto y acompáñanos en la fogata.

Ringo acepta y guarda la imagen en su mochila para luego, dirigirse con Axel hacia sus demás compañeros. Por otro lado, dentro de la casa Wankstein, se encontraba el patriarca de la familia esperando el tanque de oxígeno para la operación.

  • Werther: Carl, ya no podemos esperar más, tu amigo puede morir dentro de poco.
  • Carl: Pero...
  • Werther: No hay tiempo. Habrá que arriesgarnos.
  • Helena: Papá, solo espera unos minutos, los chicos no deben de tardar.
  • Leslie: Sí, de seguro ya están de regreso.
  • Werther: De acuerdo, pero si no regresan dentro de unos minutos, tendré que realizar la operación.

Los minutos pasaban y el pequeño grupo no llegaba. Werther, harto de esperar, decide realizar la operación con el acontecimiento de Carl, tras ser convencido por el padre. Pero unos segundos después, los sujetos logran escuchar las ruedas de un automóvil, dándose cuenta de la llegada de los viajeros.

Carl, Werther, Helena y Leslie salen de la casa, dejando a Vicente dentro. Mientras tanto, los sobrevivientes de Los Santos, se asoman hacia sus otros compañeros. Para la extrañeza de los dos grupos, solamente ven José y no a Gordon ni a Ronald.

  • Viejo Reece: José, ¿y los otros?

José no habla y solamente baja la cabeza, dando a entender que perecieron en el camino. Todos se lamentan por lo ocurrido, especialmente a Axel y Werther.

  • Werther: ¿Ahora qué le digo a Amanda con respecto a su esposo?
  • Helena: Lo mejor sería darle la noticia luego de la operación.
  • Werther: Tienes razón.

José le entrega el tanque de oxígenos a Werther y luego, el padre camina hacia la habitación donde se encuentra Dutch para realizar la cirugía. Ya en la habitación, Amanda le coloca una mascarilla de oxígeno a Dutch, mientras Werther se preparaba para dar inicio a la operación. En otra situación, Axel se entristece por el fallecimiento de su amigo Gordon.

  • Axel: Pero, ¿qué sucedió?
  • José: Todo fue rápido. Nos encontrábamos en el hospital y al conseguir el oxígeno, fuimos sorprendidos por los caminantes. Ronald se ofreció a distraerlos, mientras Gordon y yo, corrimos hacia la salida para subirnos a nuestro vehículo.
  • José: Esperamos y esperamos a Ronald pero al no salir, Gordon se ingresó al hospital para ir a rescatarlo.
  • José: Unos minutos después, escucha varios disparos y el grito de Gordon. Fui a buscarlo y lo encuentre siendo devorado por los zombis.
  • José: Yo, yo...
  • José: ... no pude hacer nada, solo regrese al vehículo y me fui.
  • Axel: Al menos murió heroicamente.
  • César: Primo, siento que hayas pasado por todo eso.
  • Jake: Lo lamento Axel, lamento la muerte de tu amigo.
  • Viejo Reece: Todos lo lamentamos.

Denise consuela a Axel, dándole un abrazo, mientras que los otros, solo bajan la cabeza como señal de duelo.

Capítulo 7: Despedida

Werther se encontraba junto a Amanda en el cuarto operando a Dutch.

  • Werther: Amanda, pásame el bisturí.

Amanda obedece y le entrega el instrumento quirúrgico. Werther le realiza otro corte a Dutch en el pecho y mientras intenta quitarle los pedazos de las balas, comienza a sudar. Amanda ve esto y con un pequeño trapo, le seca la frente.

  • Amanda: Werther, concéntrate.
  • Werther: Claro, Amanda. Hace mucho que no opero a alguien.
  • Werther: Además, tras la última operación...
  • Werther: ... no fue culpa mía... yo no quise que sucediera eso.
  • Amanda: Werther, no te culpes por ello. Ya pasó. Olvídalo.
  • Werther: Sí, sí. Tengo que concentrarme.
  • Werther: No debo dejar que mis nervios me controle. Yo controlo a mis nervios.

A continuación, unas imágenes comienzan a pasar sobre la operación. Mientras tanto, afuera de la casa, el grupo se preparaba para descansar tras un día agotador. Carl, antes de dormir, se acerca donde José por haber arriesgado su vida para traer el tanque de oxígeno.

  • Carl: Muchas gracias José. No sé qué habría hecho sin ti.
  • Carl: Me alegro de haberte salvado aquel día junto a los veteranos.
  • José: No es nada. Hice lo que tenía que hacer.
  • José: Todo sea para salvar a uno de los nuestros.

A la conversación se une César, quien andaba merodeando por ahí.

  • César: Primo, te felicito. Saliste con vida
  • José: Sí. Lástima que no puedo decir lo mismo por los otros dos.
  • César: Exacto.
  • Carl: Me retiro, tengo que ver cómo anda la situación en la casa.

Carl se aleja de los dos primos e ingresa a la vivienda, en donde se encuentra con Vicente y Helena.

  • Carl: ¿Alguna novedad?
  • Vicente: No, aún no.
  • Carl: Habrá que esperar.
  • Carl: ¿Y Leslie?
  • Helena: Se acaba de ir a dormir junto a Skyper.
  • Carl: ¿Skyper? ¿Y ese quién es?
  • Helena: Es nuestro perro. El guardián de la casa.
  • Helena: Lo encontré vagando por el bosque, cuando era un cachorro.
  • Helena: Al parecer, lo habían abandonado.
  • Helena: Cuando lo traje a casa, la familia se encariño rápidamente con él, en especial mi hermana.
  • Helena: En ocasiones, Leslie lo invita a dormir en su cuarto o mejor dicho, en nuestro cuarto.
  • Helena: Pese a tener su casa afuera.

Los minutos pasaban y Werther, aún no salía de la habitación con alguna noticia de la operación. Ya cerca de la medianoche, la puerta se abre y de ella, el anciano sale mientras se saca los guantes quirúrgicos.

  • Carl: ¿Y? ¿Pudo salvarlo?
  • Werther: Estuvo algo complicado pero sí, sí pude salvarlo.
  • Carl: ¿Puedo verlo?
  • Werther: No, lo mejor sería que no recibiera visitas hasta que amanezca.
  • Werther: Además que ahora se encuentra dormido.
  • Carl: De acuerdo.

Helena se acerca donde su padre y le habla en voz baja.

  • Helena: Padre, ¿le contaste a Amanda?
  • Werther: No, aún no.

Pese a ello, Amanda logra escuchar la conversación de la familia Wankstein, tras salir de la habitación para ver a su esposo.

  • Amanda: ¿Contarme? ¿Qué me van a contar?

Werther camina donde Amanda y con una voz melancólica, le habla sobre el fallecimiento de su esposo.

  • Werther: Amanda... no sé cómo lo tomes pero, tu esposo... tu esposo...
  • Amanda: ¿Qué le ha ocurrido?
  • Werther: Ronald... Ronald...
  • Werther: ... ha muerto.

Dicho esto, Amanda comienza a sollozar ante la noticia.

  • Amanda: (Llorando) ¡¿Por qué?¡
  • Amanda: (Llorando) ¡¿Por qué?¡ ¡¿Por qué Werther?!
  • Amanda: (Llorando) ¡¿Por qué a mí?¡
  • Amanda: (Llorando) Le dije que no fuera pero yo... yo...

Antes de que Amanda terminara la oración, Werther la abraza para consolarla.

  • Werther: A todos nos llegará la hora.
  • Werther: Lo siento, Amanda.
  • Werther: Era un hombre valiente y bueno.
  • Werther: Lo siento, lo siento.

Werther lleva a Amanda a su habitación para que descanse y luego, se retira a acostarse. De igual modo, Helena y Vicente se van a dormir y Carl, opta en pasar la noche en el sofá. A la mañana siguiente, Werther decide preparar un funeral en memoria de su amigo fallecido y del oficial, contando con el apoyo de su familia y del grupo. Mientras tanto, Carl ingresa al cuarto del paciente a esperar a que despierte.

  • Carl: Dutch, si supieras lo que ha pasado en estos días.

En ese instante, Dutch consigue abrir los ojos.

  • Carl: ¡Dutch! ¡Dutch!
  • Dutch: ¡Carl! Que gusto verte.
  • Dutch: ¿Todo se encuentra bien?
  • Carl: Claro, Dutch.
  • Dutch: Que bien, que bien.

Dutch mira de reojo y se da cuenta de que estaba en un lugar desconocido.

  • Dutch: ¿En dónde estoy?
  • Carl: Estamos en la casa de una vieja amiga. Ahora, descansa para que puedas recuperarte.
  • Dutch: Sí.

Dutch vuelve a cerrar los ojos y se duerme nuevamente. Carl sale del cuarto y camina hacia el lugar de entierro, mientras mira al resto de sus amigos dirigiéndose al mismo lugar. En su camino, se topa con Cam y Kevin, quienes también iban al funeral.

  • Cam: ¿Dónde estabas Carl?
  • Carl: Fui a ver Dutch.
  • Kevin: ¿Y se encuentra bien?
  • Carl: Sí, pudo recuperarse gracias a Dios.
  • Cam: Carl, ¿Cuándo crees que debemos a ir al refugio que nos comunicó el militar?
  • Carl: No lo sé. Con esto de Dutch y de las últimas cosas que nos ha pasado, no creo que haya tiempo.
  • Cam: Debe haberlo. Vicente me dijo que había otro mapa con la ubicación de la base militar en una licorería de Blueberry.
  • Kevin: Este tal vez sería la oportunidad de irnos con las demás personas en San Fierro. Además, podríamos llevar a tu amiga y su familia.
  • Carl: De acuerdo pero por el momento, lo mejor sería tomarnos un descanso y esperar que los días borren las penas.

Los tres campistas entrar a un enorme corral y cerca de los árboles, se detienen en las lápidas de los caídos para dar inicio a la ceremonia. Al llegar todos, Werther abre su biblia y dice unas cuantas palabras.

  • Werther: Gordon Peterson (1965 a 1993), un policía bueno que se ofreció para ir en el viaje, sabiendo que tendría que arriesgar su vida.
  • Werther: Lo recordaremos por siempre, por su gran heroísmo.
  • Werther: Y por último...
  • Werther: ... Ronald (1953 a 1993), un buen vecino y amigo de todos. Solo quiso colaborar en lo que podía, protegernos de los zombis y traer los alimentos en caso de que faltase.
  • Werther: Ahora reposa en el cielo, sin preocupación alguna junto a nuestros seres queridos.
  • Werther: Y tal como quiso él, recordarlo como el gran hombre colaborador que fue.
  • Werther: Amanda, ¿Unas últimas palabras?

Amanda, triste aún, solo se queda callada.

  • Werther: ¿Y qué tal tú José?
  • Werther: Fuiste el último en verlos.
  • José: Yo... yo...

Amanda mira con tristeza a José.

  • Amanda: Por favor.
  • Amanda: Me haría bien saber exactamente lo que sucedió con Ronald.
  • Amanda: Y saber si su muerte fue en vano o no.

José accede y comienza a relatar los hechos, aunque con algo de dificultad.

  • José: Al conseguir el tanque, fuimos sorprendidos por los caminantes.
  • José: Corrimos hacia la puerta pero eran demasiados.
  • José: Al saber lo que nos esperaba, Ronald se ofreció a distraerlos.
  • José: Así que Gordon y yo aprovechamos y pudimos salir.
  • José: Esperamos y esperamos a que saliera... pero...
  • José: Oímos varios disparos y luego... nada, absolutamente nada.
  • José: Gordon fue a investigar. Traté de detenerlo, pero él insistió.
  • José: Él se fue... me quedé esperando en el coche y...
  • José: ... Oí un grito de él. Fui a socorrerlo pero ya era demasiado tarde.
  • José: Lo vi... estaba tirado en el suelo... su sangre se iba esparciendo cada vez más.
  • José: También vi a Ronald, sufriendo el mismo destino que el otro.

José termina el relato y camina hacia las lápidas, en donde coloca una flor en cada tumba de los caídos.

  • Amanda: Te lo agradezco José. Muchas gracias.

El grupo da un minuto de silencio a los fallecidos con la cabeza baja. Pasado el minuto, cada uno se va retirando del lugar para realizar sus cosas cotidianas del día.

  • Werther: Amanda, tómate el día.
  • Werther: Debes seguir penada por lo de ayer.
  • Amanda: Gracias, gracias.

Amanda, algo solloza, procede a ingresar a la casa para tomar una siesta en su habitación. Por otro lado, Denise ve a Vicente quien se encontraba junto a Leslie, por lo que se acerca hacia ellos.

  • Denise: Les venía a pregunta si les puedo ayudar en algo.
  • Denise: Me gustaría devolverles el favor que hicieron por nosotros al darnos un nuevo hogar.
  • Leslie: Con gusto. Justamente íbamos al campo de cultivo para excavar la tierra y sembrar algunos vegetales.
  • Vicente: Si te parece un trabajo duro, puedes ir a alimentar a las gallinas.
  • Denise: Puedo ayudar en cualquier cosa.
  • Vicente: Bien, entonces, puedes ir con Leslie a alimentar a las gallinas, mientras yo me dedico a sembrar.
  • Leslie: Acompáñame Denise.

Denise sigue a Leslie y llegan a una caseta que se ubicaba frente a la entrada del campo de cultivo.

  • Leslie: Toma Denise.

Leslie le entrega una bolsa de maíz para que le de a las gallinas, mientras ella va a traer un poco de agua para darle a las aves. La escena cambia y muestra al viejo Reece, quien al parecer, se quejaba de su cuerpo.

  • Viejo Reece: ¡Aaah! ¡Aaah! Los años pasan y me voy haciendo cada vez más viejo.
  • Viejo Reece: Será mejor ir a descansar.

Al rato, Clara y Jake aparecen tras ver a Reece.

  • Viejo Reece: ¡Oh! Hija, ¿Cómo va todo?
  • Clara: Todo en orden, Reece. ¿Te ocurre algo? Te note un poco acongojado.
  • Viejo Reece: Es el cuerpo. Siento los huesos algo adolorido.
  • Jake: Será mejor dejarte descansar para que puedas recuperarte.
  • Viejo Reece: Sí, aunque no me molesta estar acompañado.
  • Viejo Reece: Si gustan, pueden quedarse a reposar.
  • Clara: Claro. Me duelen un poco los pies de tanto caminar.
  • Jake: Gracias pero iré a caminar un poco. De paso, veré en que puedo ayudar.
  • Clara: Cuídate. Si ocurre algo, solo hecha un grito.
  • Jake: Mamá, ya tengo la edad suficiente para cuidarme solo.

Jake sale de la caseta y da un paseo por la granja. En una de las carpas, Axel no puede creer aun la muerte de su amigo, logrando imaginar que todo es un sueño.

  • Axel: ¿Gordon? ¿Gordon ha muerto? No, no, algo huele mal.
  • Axel: Se me hace imposible creerlo.
  • Axel: Vamos Axel, despierta, despierta. Sigues durmiendo.
  • Axel: ¡Ah! A quien engaño. Estoy despierto. Esto es real.
  • Axel: Axel, Gordon está muerto, está muerto.
  • Axel: No puedo. Tengo que verlo con mis propios ojos.
  • Axel: Tengo que ir al hospital y ver el cadáver de mi compañero.
  • Axel: Lo haré, mañana por la mañana.
  • Axel: Por ahora, necesito un cigarrillo para relajarme.

Axel busca la caja de cigarros en su mochila y al hallarlo, lo enciende. En el interior de la casa Wankstein, Kendl se encuentra picando las zanahorias con la compañía de Helena.

  • Kendl: Que casa tan grande tienen tus padres.
  • Kendl: Ni hablar el campo que poseen.
  • Kendl: Es un lugar tranquilo y con la vegetación, parece que no estuviéramos en un apocalipsis.
  • Helena: Igual me dije a mi mismo. El lugar es extenso.
  • Helena: ¿Y tu casa? ¿Cómo era?
  • Kendl: No era tan grande. Vivíamos en un barrio liderada por bandas callejeras.
  • Kendl: A casa rato se escuchaban disparamos entre los Families y los Ballas, antes de que se presentara la infección.
  • Kendl: No teníamos varias habitaciones como ustedes.
  • Helena: ¿Y tu novio? ¿Qué tal vas con José?
  • Kendl: ¿José? José no es mi novio.
  • Helena: ¡Oh! Disculpe. Como los vi juntos la vez anterior.
  • Helena: Y pensé que...
  • Kendl: No te preocupes. César me adora y yo a él.
  • Kendl: Pensamos tener un hijo o hija.
  • Helena: ¿Un bebé? No crees que es algo peligroso.
  • Kendl: Sí pero podemos arreglárnoslo.

Helena deja la conversación para cocinar las piezas de gallina que había cortado. Por otra parte, Jake ve a Vicente quien excavaba la tierra del campo y decide ir a ayudarlo. Ya ahí, Vicente ve al muchacho.

  • Vicente: Tú debes ser Jake. Mucho gusto.
  • Jake: ¿Te puedo ayudar en algo?
  • Vicente: Ya que lo preguntas, necesito un poco de ayuda.
  • Vicente: (Señalando) ¿Ves la cosechadora que está al final del campo? La voy a usar para recolectar el arroz.
  • Vicente: Pero primero necesito terminar con esto.
  • Jake: Puedo ayudarte a excavar.
  • Vicente: Excelente. Tienes que excavar dos filas y al culminar, coloca estas semillas de tomate.
  • Vicente: Luego, le hechas un poco de agua. Aquí te dejo un poco. En caso de necesitar, pídele más a Leslie, quien se encuentra en dicha caseta atendiendo a las gallinas.

Vicente se aleja de Jake y corre hacia la máquina, en donde al llegar, se sube a ella y comienza a extraer el arroz. En el interior de la casa, se muestra a Carl sentado en una silla en la habitación de Dutch, quien aparentemente, había decidido visitarlo otra vez. Carl espera a que Dutch despertará y al no hacerlo, opta en marcharse pero en ese momento, Dutch abre los ojos nuevamente.

  • Dutch: ¡Carl! ¡Carl!
  • Carl: Dutch, volviste a despertar.
  • Dutch: Sí. Veo que tuvieron que operarme.
  • Carl: Fue una operación riesgosa pero Werther pudo salvarte.
  • Dutch: ¿Werther? ¿Quién es?
  • Carl: Es el padre de mi amiga. Estamos en su propiedad.
  • Dutch: Si lo vez, dile que lo agradezco por todo lo que hizo por mi.
  • Carl: Lo tendré en cuenta.
  • Carl: Me retiro. Tengo que hablar con Werther sobre un asunto.

Carl deja a Dutch y busca a Werther por la casa. Al no hallarlo, sale de la vivienda para buscarlo en el campo. Tras unos minutos de búsqueda, Carl consigue localizarlo y se acerca hacia él. Werther se hallaba frente a la lápidas de los reciente fallecidos.

  • Carl: Werther, al fin te encuentro.
  • Werther: Carl, ¿ocurre algo?
  • Carl: Vicente me contó sobre un supuesto mapa con la ubicación del refugio que había realizado el ejército.
  • Werther: Sí, el mapa si existe.
  • Werther: Lo vi una vez pero no le tomé importancia ya que no vi la necesidad.
  • Carl: Si lo es. En aquel lugar estaríamos más seguro.
  • Werther: ¿Más seguro? ¿Acaso no crees que este lugar sea seguro para nosotros?
  • Carl: Sí, pero en cualquier momento una horda de zombis pueden venir.
  • Werther: ¿Horda? Ja, ja, ja.
  • Werther: He vivido aquí desde que comenzó el apocalipsis y hasta ahora no nos ha pasado nada.
  • Carl: Entonces, ¿puedes llevarme a la licorería?
  • Werther: Vale pero será en otra ocasión.
  • Carl: No hay problema. Nos vemos.
  • Carl: Se me olvidada. Dutch le agradece por haberle salvado.
  • Werther: ¿Ya despertó? Será mejor que cuiden de su amigo.

Carl abandonada el lugar y se acuesta en su caseta. Más tarde, Kendl y Helena terminan de preparar el almuerzo y llaman a los sobrevivientes para comer. Las personas llegan y almuerzan tanto en la cocina como en la sala por falta de espacio. Al culminar, cada uno se retira a sus diferentes viviendas para tomarse un descanso.

La tarde había llegado y a pocas horas de dar inicio a la noche, Ringo guarda sus pertenencias en su mochila, causando la curiosidad de Kevin.

  • Kevin: Hey, Ringo. ¿Para que guardas tus cosas?
  • Kevin: ¿Acaso piensas irte?
  • Ringo: Shhhh. Guarda silencio, Kevin.
  • Ringo: Tras pensarlo varias veces, decidí marcharme secretamente.
  • Ringo: Así que te pido que no le cuentes a nadie.
  • Kevin: Pero... ¿Puedes darme algún motivo?
  • Ringo: Quiero olvidar las penas. Olvidar lo que pasé con ustedes.
  • Ringo: Aún me siento culpable de la muerte de Madd Dogg.
  • Ringo: Le hice una promesa y le fallé.
  • Kevin: Pero eso no es motivo para que nos abandones.
  • Kevin: Yo le fallé a un compañero de celda.
  • Kevin: Pero no pude hacer nada al respecto.
  • Kevin: No podía, ya que al final murió en la silla eléctrica.
  • Kevin: Tal como lo había ordenado el juez.
  • Kevin: Quédate por favor. Esto no es el camino correcto, Ringo.
  • Ringo: Ya tomé una decisión. Despídeme de todos en caso de que noten mi ausencia.
  • Ringo: Fue un placer haberte conocido Kevin.

Ringo se sube a su moto y se aleja de la granja. Kevin lo observa sin decir palabra alguna, tan solo alza su mano como señal de despedida.

Capítulo 8: La búsqueda

La imagen muestra a José, quien entraba a la caseta de los Families, con el propósito de tener una plática con Kendl, la cual se encontraba guardando su ropa.

  • Kendl: José, ¿qué haces aquí?
  • José: Kendl, amada mía, te extrañaba.
  • Kendl: Baja la voz, Carl nos puede oír.
  • José: ¿Carl? Si tu hermano está durmiendo. No nos oirá.
  • Kendl: De igual manera. Baja la voz.
  • Kendl: ¿Qué quieres?
  • José: Tu ya sabes para que vengo.
  • José: ¿Te apetece hacerlo hoy día?
  • Kendl: No, no. Es muy riesgoso. Nos pueden ver.
  • Kendl: Hay más personas. Ya no es como antes, en donde podíamos hacerlo en el bosque.
  • José: Me importa un rábano. Será mejor que le digas a César la verdad.
  • José: La verdad sobre lo nuestro.
  • Kendl: Me mataría.
  • José: ¡¿Y qué?! Nos podemos escapar.

A continuación, Carl comienza a moverse, causando la alarma a los dos amantes.

  • Kendl: Carl puede despertar en cualquier momento y oírnos.
  • José: Escucha, estaba inspeccionando la granja y encontré el lugar apropiado.
  • José: El pequeño corral donde están las gallinas.
  • José: El mejor lugar. Nadie nos oirá y verá.
  • Kendl: Pero...
  • José: Nada de pero, Kendl. Te veré allí a la medianoche.
  • José: Ponte algo candente, ¿eh?
  • Kendl: ¡Grrr! Claro José.

José se marcha del lugar, dejando a Kendl junto a Carl. En el otro lado de la granja, Vicente acaba de hacer los quehaceres en el campo con la ayuda de Jake.

  • Vicente: Gracias por la ayuda Jake.
  • Jake: No es nada. Me gusta dar mi granito de arena.
  • Vicente: Llevemos estos costales a la granja.

Vicente y Jake cargan los pesados costales hasta la vivienda. En el camino, inician una breve conversación.

  • Jake: ¿Y cuánto tiempo llevas aquí?
  • Vicente: Desde que se expandió el mortal virus.
  • Vicente: Leslie me llevó hasta su casa.
  • Vicente: Durante los meses que he estado aquí, Leslie y yo hemos tenido una pequeña relación amorosa.
  • Vicente: Si su padre se llega a enterar, me echaría a patadas.
  • Vicente: Siempre me está vigilando en caso de parar mucho con su hija menor.
  • Vicente: Así que te pide no contarle a nadie sobre nuestra charla. ¿Sí?
  • Vicente: No quiero tener problemas con Werther.
  • Vicente: Me considera como su hijo, pese a no serlo.
  • Jake: Que lío.
  • Jake: De todos modos, no diré nada.
  • Vicente: Te lo agradezco.

La charla culmina y siguen caminando hasta su destino. La noche cae y en esta ocasión, muestra a los sobrevivientes dentro de la casa Wankstein, quienes se habían divido en dos partes, un grupo en la sala y la otra en la cocina para disfrutar de la cena de había preparado Helena y Denise.

  • Carl: Gracias Werther por dejarnos entrar a tu casa y darnos de comer.
  • Werther: No es nada. Tómenlo como un agradecimiento por habernos ayudado en los deberes de la granja.

Kendl se da cuenta de que faltaba Denise, por lo que pregunta por ella.

  • Kendl: (Desde la sala) ¿Alguien ha visto a Denise?
  • Cam: La vi entrar a la habitación en donde está Dutch.
  • Cam: Llevaba consigo un plato de sopa.
  • Viejo Reece: Que consideración de ella.
  • Viejo Reece: Siempre atendiendo a nuestros prójimos.

De la misma manera, otro miembro del grupo observa que faltaba otro integrante.

  • Jake: ¿Y Ringo? ¿Lo han visto?
  • Viejo Reece: Ha de estar en el baño.
  • Werther: (Desde la cocina) No lo está. Yo fui el último en ingresar.
  • Sweet: Entonces... ¿No está aquí?
  • Kendl: (Desde la sala) Lo vi por última vez en la tarde.
  • Carl: ¡Joder! ¿Dónde diablos se habrá ido?

El grupo, mientras se preguntaban por el paradero de su compañero, Kevin decide contarles sobre la despedida de Ringo.

  • Kevin: Este...
  • Carl: ¿Qué ocurre? ¿Acaso sabes dónde está?
  • Kevin: Sí. Decidió irse por su cuenta.
  • Sweet: ¡¿Qué?! ¿Estás seguro de lo que estás diciendo?
  • Kevin: Se fue, se sentía culpable por el fallecimiento de Madd Dogg.
  • Carl: ¿Te dijo a donde se iba?
  • Kevin: No. Solo me dijo que los despidiera de ustedes.
  • Carl: Vaya, que problema.
  • Cam: ¿Qué sugieres Carl? ¿Ir a buscarlo?
  • Carl: No, si decidió irse, habrá que respetarlo.

Al rato, Axel se levanta del sofá y deja su plato.

  • Clara: ¿A dónde vas Axel?
  • Axel: Me marcho a buscar a mi compañero Gordon.
  • Axel: Presiento que aún sigue vivo.
  • José: Vamos Axel, está muerto.
  • José: Lo encontré siendo devorado por los caminantes.
  • Axel: No, algo me dice que sigue vivo. Tengo que verlo con mis propios ojos.
  • Viejo Reece: ¿Pero a esta hora, en la noche?
  • Viejo Reece: Es tarde, será mejor que vayas mañana por la mañana.
  • Axel: Gracias por el consejo pero debo irme ahora mismo.
  • Axel: Kendl, ¿Te parece si utilizo tu camioneta?
  • Kendl: Claro.

Kendl se para y le entrega las llaves del coche. José intenta detener a Axel, pues podría descubrir la verdad.

  • José: Hey, hey, Axel. ¿Por qué no vas mañana? ¿Eh?
  • Axel: Es mi decisión.
  • José: Obedece, ¿sí? Si deseas, te puedo acompañar.
  • Axel: No, gracias.
  • José: (En su pensamiento) ¡Maldición! Puto chaval, si se entera de lo que verdaderamente sucedió...
  • José: (En su pensamiento) ... estaré muerto. No importa, tendré que cargármelo en caso de que lo descubra.
  • Axel: Regresaré pronto.
  • Axel: Kevin, se buen chico, ¿sí?
  • Kevin: Vamos, he cambiado.

Todos se ríen de Kevin mientras éste convence al oficial sobre su nuevo cambio. Posteriormente, Axel se retira de la casa y se sube a la camioneta de Kendl, que se encontraba aparcada a unos metros adelante de la vivienda, y conduce a dirección del hospital de Montgomery. Concluida la cena, los campistas se disponen a dormir. José, para que ninguna persona descubra su relación con Kendl, se ofrece en vigilar la granja.

Por otro lado de Flint County, en una parte del bosque, la cámara muestra a Ringo, quien estaba sentado cerca de una fogata que él mismo había realizado. El hombre se encontraba cocinando un pedazo de carne que había sacado de las pocas provisiones que quedaba del grupo de Los Santos.

  • Ringo: Espero haber tomado una buena decisión.
  • Ringo: Ahora, tengo que hacer con algunos sobrevivientes y formar mi grupo.

Segundos después, Ringo comienza a venirle los recuerdos con Madd Dogg en su cabeza.

  • Ringo: Claro Madd Dogg, celebraremos tu nuevo disco de oro en el mejor bar.
  • Madd Dogg: No, mejor en mi lujosa mansión. Haré una fiesta, en donde asistirán mis amigos.
  • Madd Dogg: Y tú, tu estarás presente. ¿Vale?
  • Ringo: Claro, como no.

Al rato, el recuerdo se esfuma y de repente, Ringo comienza a alucinar con su amigo fallecido, Madd Dogg.

  • Ringo: ¡¿Madd Dogg?! ¡Estás vivo!
  • Ringo: No. Tú estás muerto. Te mataron.
  • Madd Dogg: ¿Sí? Me prometiste cuidarme y salvarme de la depresión.
  • Madd Dogg: Protegerme de los zombis, mientras yo intentaba salir de la oscura depresión.
  • Madd Dogg: Me fallaste, me fallaste.
  • Ringo: Lo siento, ¿sí?
  • Ringo: No fue mi culpa que te mataran. Hice lo posible.
  • Madd Dogg: Excusa. Me lo prometiste, me lo prometiste.
  • Ringo: No, tú estás muerto, lo estas.
  • Madd Dogg: Me lo prometiste, me lo prometiste.
  • Ringo: Esfúmate, no existes, no existes.
  • Madd Dogg: Me lo prometiste, me lo prometiste.
  • Madd Dogg: Me lo prometiste, me lo prometiste.
  • Madd Dogg: ¡¡¡ME LO PROMETISTE!!! ¡¡¡ME LO PROMESTISTE!!!

Ringo intenta luchar contra el falso rapero, cosa que lo consigue. Luego, se da cuenta de que su pensamiento le había hecho una jugada y cuando se disponía a mordisquear la carne cocida, escucha unos pasos. Ringo deja la carne y coge su ballesta, y comienza a inspeccionar.

  • Ringo: ¿Qué será eso?
  • Ringo: Espero que no sean los caminantes.

Ringo da unos cuantos pasos y a lo lejos, logra observar a un grupo de zombis que caminaban con dirección hacia él. Del mismo modo, otro grupo de zombis se acercaba por su lado derecho.

  • Ringo: ¡Diablos! Tengo que salir de aquí.

Ante esta amenaza, Ringo decide huir de lugar pero antes, guarda sus cosas mientras le daba un flechazo a los zombis. Metido sus pertenencias en la mochila, Ringo sube a su motocicleta y arranca hacia el este. Mientras abandonaba el lugar, la cámara enfoca la fotografía de sus amigos en la mansión, de la cual Ringo había dejado entre las hojas.

A media noche, Kendl abandona la caseta y camina al corral de las gallinas, lugar donde le había indicado José. Al llegar, Kendl se encuentra con su amante.

  • José: Pensé que no ibas a venir.
  • Kendl: Tuve que quedarme hasta que César se durmiera.
  • José: ¡César! ¡César! Cuando no ese, interrumpiendo en nuestra relación.
  • Kendl: Déjalo. Está dormido como un tronco.
  • Kendl: ¿Estás seguro que deseas hacerlo?
  • José: Kendl, no me vengas con chingadas, ¿sí?
  • José: Si viniste, eso significa que me amas.
  • José: Y que olvidaste al estúpido de mi primo.
  • José: Ahora, hagámoslo.

José abraza a Kendl, caen al suelo y empieza a besarle el cuello. Kendl accede y le quita el polo a José. A continuación, se muestra un par de escenas de José y Kendl, quienes se daban varios besos apasionados en la boca mientras se quitan la vestimenta poco a poco.

En otra situación, Axel se encontraba en Montgomery a buscar a su compañero Gordon. Una vez llegado al hospital, Axel se baja de la camioneta y coge una escopeta y una pistola, del cual éste última la guarda dentro de su casaca. Luego, abre la puerta del hospital y con una linterna, alumbra el pasadizo mientras sostiene el arma en su otra mano. Axel comienza a inspeccionar los cuartos del centro pero de igual manera, no logra evitar ser visto por los caminantes. Por consiguiente, Axel dispara a los caminantes mientras corría con destino a la puerta por donde había entrado.

Una vez salido y zafarse de la muerte, Axel investiga por los alrededores del hospital, entre ellos estaba el pequeño callejón en donde había fallecido Ronald.

  • Axel: Que extraño, no he visto el cadáver de Gordon.
  • Axel: Esto no tiene sentido.

El oficial, a mitad de la noche, camina por aquel callejón que lucía sucio y con caminantes.

  • Axel: ¡Joder! ¡Zombis!

Axel da inicio a un pequeño tiroteo contra los caminantes y al agotarse las municiones de la escopeta, opta por utilizar la pistola que había guardado en su ropa. Al estar algo cansado y soñoliento, no consigue darle en la cabeza a los zombis pero tras varios disparos, lo logra.

Una vez acabado con la amenaza, Axel investiga el lugar, logrando conseguir una pista.

  • Axel: Este sombrero se me hace familiar.
  • Axel: Parece haberlo visto en algún lugar.
  • Axel: Claro, el sombrero de Ronald.
  • Axel: ¿Qué hace aquí?
  • Axel: ¿Acaso no debía estar dentro del hospital, en donde falleció?
  • Axel: Me huele a gato encerrado.

Axel continua con su búsqueda y al no encontrar nada, sale del lugar y conduce por las diferentes partes del pueblo en busca de hallar a su compañero. Pasado los minutos, Axel no consigue encontrar nada y por tanto, decide llamarlo mediante gritos mientras recorre todo el pueblo por última vez.

  • Axel: ¡¡¡GORDON!!! ¡¡¡GORDON!!!
  • Axel: ¡¡¡Soy yo, Axel, tu amigo!!!
  • Axel: ¡¡¡GORDON!!! ¡¡¡GORDON!!!

Sin ningún resultado, Axel se da por vencido y abandona el pueblo, yéndose por la ruta que se había ido José anteriormente. Mientras pasaba por el parking de caravanas, el oficial percibe a lo lejos un pequeño objeto que le hacía familiar, por lo que decide ir a investigar. Axel deja encendido el motor del coche en caso de que algo inesperado suceda, y camina hacia lo que parecía ser la placa de Gordon.

Al llegar, Gordon se agacha y agarra el objeto.

  • Axel: Esto, esto es la placa de Gordon.
  • Axel: Pero... pero... ¿Qué diablos hace aquí?
  • Axel: ¿No debía estar en el pasillo del hospital?
  • Axel: Al menos que... José nos haya mentido.
  • Axel: Joder, ¿acaso José mató a Gordon en este lugar?
  • Axel: Y si es así, ¿por qué lo hizo?

Axel voltea su cabeza hacia el lado derecho y encuentra un pequeño rastro de sangre.

  • Axel: ¿Pero qué?
  • Axel: Sangre, un rastro de sangre.

Axel sigue el rastro y lo lleva hacia la pared del lugar.

  • Axel: Hasta aquí termina el rastro y la pared...
  • Axel: ... la pared está manchada de sangre.
  • Axel: ¿Qué coño ha sucedido aquí?
  • Axel: José, José tiene mucho que explicarme.
  • Axel: Será mejor irme de aquí y regresar a la granja.
  • Axel: Ya vi todo lo que tenía que encontrar.

Axel se lleva la placa, sube a la camioneta y abandona el lugar. Por otro lado, José y Kendl se encontraban teniendo relaciones sexuales en el hogar de las gallinas.

  • Kendl: ¡Continua José! ¡Continúa, continua!

Concluido esto, José toma un descanso al igual que Kendl.

  • Kendl: Vaya, José. Hoy me has demostrado que eres más hombre que César.
  • Kendl: Parece que estoy empezando a olvidar a César.
  • José: Genial. Lo que no me agrada de este lugar, son las gallinas.
  • José: Estúpidas aves. Me incomodan.
  • Kendl: Déjalas, no molestan a nadie.
  • José: Pues a mí sí.

José se levanta y hecha a las gallinas de la caseta. Luego, regresa donde Kendl.

  • José: Con esto no nos molestarán.
  • Kendl: ¿Te parece hacerlo nuevamente?
  • José: Kendl, que golosa.
  • José: Pero tengo que recuperar las fuerzas necesarias. No soy de hierro.
  • Kendl: Vale, vale. Esperaré.
  • José: Y dime, querida. ¿Lo has pensado?
  • Kendl: ¿En qué?
  • José: En fugarte conmigo y abandonar a esta bazofia de grupo.
  • Kendl: No lo sé. ¿Dejar a mis dos hermanos?
  • José: Ellos estarán bien. Saben cuidarse.

De repente, las gallinas empieza a cacarear seguidamente, provocando una molestia a José.

  • José: Putas aves. ¡Cállense de una vez!
  • Kendl: No te hagas bilis.
  • José: Trataré de obviar el ruido.

José se prepara para tener sexo nuevamente con Kendl pero a causa del ruido, no puede.

  • José: ¡Aaahhh! No soporto más a estas aves
  • José: Me encargaré de hacerlas callar.

José se pone de pie, se coloca los pantalones y sale de la caseta, sin imaginarse lo que se iba a venir.

  • José: Ya, malditas aves. Cállense.
  • José: ¡¿No van a querer que les dé un tiro?!
  • José: Ya, cállen...
  • José: ¡Oh, mierda! ¡Joder!

José, atónito, observa a las gallinas siendo mordidas por los caminantes, quienes habían llegado por sorpresa. José retrocede y busca su pistola en la caseta, mientras es observado por Kendl.

  • Kendl: ¿Qué sucede?
  • José: Zombis, zombis. Eso es lo que sucede.
  • Kendl: ¡No! ¡No!

A continuación, dos zombis ingresan al lugar y asustan a la mujer.

  • Kendl: ¡¡¡Aaaaaahhhhhh!!!

Los zombis intentar morder a José sin que éste se diera cuenta pero es avisado por Kendl, permitiendo a José que esquivara a los zombis y le diera un patada, lanzándolo a unos metros. Luego, José busca desesperadamente la pistola entre la paja que había traído en caso de una emergencia.

  • José: ¿Dónde está la maldita pistola?
  • José: Kendl, ayúdame a buscarla.
  • Kendl: Sí, sí.

Kendl ayuda a José pero éste último se da cuenta de que a la caseta ingresaba más zombis y decide detenerlos con un cuchillo que llegó a encontrar. José agarra a las bestias y le atraviesa el cuchillo en el cerebro para reducir a los caminantes, mientras espera a que Kendl logre encontrar la apreciada arma. Pero este proceso durará poco ya que los zombis se acumulan, complicando a José.

Uno de los caminantes agarra a José y se cae sobre él para morderlo. Pero cuando se disponía a hacerlo, Kendl llega a encontrar el objeto y dispara al caminante, consiguiendo salvar la visa de su amante.

  • José: Gracias Kendl, gracias.

Kendl le entrega la pistola a José para que acabe con las bestias. El hombre, ya con la arma en la mano, dispara a los zombis para salvar tanto su vida como la de su amada. La escena vuelve a cambiar y muestra a la camioneta de Kendl, el cual era conducida por Axel. El hombre, cansado por la búsqueda y muriéndose de sueño, trata de mantener los ojos abiertos en la carretera.

  • Axel: Tengo que llegar cuanto antes.
  • Axel: Cuando llegue, le diré toda sus verdades a José.

Sin embargo, Axel pestañea varias veces debido al cansancio y al dar la quinta pestañeada, es incapaz de notar a un caminante que se encontraba atravesando la pista y cuando finalmente se dio cuenta del muerto, intenta esquivarlo.

  • Axel: ¡Un zombi!

Pero Axel no lo consigue y termina atropellando al zombi, ocasionando que el parabrisas se manche de la sangre del caminante. Ocurrido esto, Axel pierde el control del vehículo y cegado por la sangre, termina estrellándose contra un árbol a mitad del camino, dejando al hombre inconsciente por el accidente.

La escena vuelve a cambiar y enfoca a la granja, y segundos después, el interior de la residencia. Los disparos realizados por José, se lograba escuchar tanto en la casa de los Wankstein como en las casetas y las tiendas de acampar de los sobrevivientes de Los Santos. El ruido de los disparos hace despertar a Werther y a Helena.

  • Werther: ¿Qué sucede allá afuera?
  • Werther: Parece que José anda en problemas.

Helena sale de su habitación e ingresa al de su padre.

  • Helena: Papá, ¿escuchaste eso?
  • Werther: Sí, hija. Debió haber sucedido algo.
  • Werther: Iré a investigar.
  • Helena: Te acompaño.

Tanto el padre como la hija sacan su arma y una linterna para salir a explorar en la granja. Conseguido eso, las dos personas salen y tan solo al entrar a la sala, del cuarto de Helena sale su hermana menor, Leslie.

  • Leslie: ¿Qué ocurre?
  • Werther: Parece ser que sucedió algo allá afuera.
  • Werther: Tu hermana y yo iremos a investigar. Tú quédate aquí.
  • Helena: Sí. Volveremos.

Werther y Helena salen de la casa y caminan hasta la caseta de las gallinas, lugar en donde provenía la balacera. A su investigación, se une Carl, César y Reece.

  • César: Pensé que éramos los únicos que percibimos el ruido.
  • Werther: Algún inconveniente se habrá presentado.
  • Carl: ¿Creen que sean los caminantes?
  • Viejo Reece: Quien más. Son los únicos que pueden provocar el ruido.

El pequeño grupo corre hacia el lugar de los hechos y tan solo al llegar, se dan cuenta de que se trataba de los caminantes. Estos comienzan a matar a los caminantes. Uno de ellos agarra a Reece y se dispone a morderlo pero es ayudado por César, consiguiendo salvar la vida del anciano. Tras un enfrentamiento de varios minutos, los sobrevivientes consiguen acabar con los zombis y entran a la caseta, en donde se topan con José y Kendl.

  • Werther: Me alegro de que estén bien. Los salvamos de una muerte segura.
  • Kendl: Gracias por la ayuda.
  • Carl: Hermana, ¿qué hacías aquí? Me tenías preocupado al no encontrarte en la caseta.
  • Kendl: Este... yo...
  • José: Ella decidió acompañarme en la vigilia por un rato.
  • Kendl: Oh, sí. Claro...
  • César: No importa. Suerte que estés viva.
  • Werther: Yo no diría eso sobre mis gallinas.

Las siete personas salen de la caseta y contemplan el descuartizamiento de las gallinas.

  • Werther: Mis pobres aves. Fueron banquetes de los zombis.
  • Werther: Ninguna sobrevivió.
  • Carl: Lo bueno es que José y Kendl se salvaron.
  • César: Habrá que tener cuidado para la próxima. ¿No lo creen?
  • César: Si los zombis consiguieron llega a la granja, no dudo que lo hagan nuevamente.
  • Carl: Estaremos preparado en caso de que se presente el mismo asunto.

El grupo se retira del lugar para dormir, sin embargo, Reece sospecha sobre la excusa de José, con respecto a lo Kendl. La escena se oscurece, concluyendo con el capítulo.

Capítulo 9: La banda enemiga

Al día siguiente, Werther se levanta de su cama cerca de las 7:10 a.m. y con la ayuda de sus dos hijas, se disponen a arrastrar los cuerpos de los zombis para juntarlos y quemarlos, a unos cuantos pasos fuera de la cerca que rodeaba la granja.

  • Leslie: Padre, ¿qué carne comeremos ahora si ya no tenemos a las gallinas?
  • Werther: Ninguna. Las gallinas era todo lo que nos quedaba.
  • Helena: ¿Y ahora?
  • Werther: Solo nos queda comer vegetales y latas de atún.
  • Werther: Esas aves fueron los únicos animales de la granja que lograron sobrevivir.
  • Helena: Padre, no te olvides de Skipper.
  • Werther: Me olvidé de él.
  • Leslie: Y hablando de él, ¿lo han visto?
  • Helena: ¿No estaba en tu cama?
  • Leslie: No. Cuando desperté, no lo encontré.
  • Werther: No te preocupes hija. De seguro, salió para hacer sus necesidades.
  • Leslie: Eso espero, padre.

Los tres integrantes de la granja continúan con su labor y al rato, Leslie decide tomarse un descanso y se sienta en el césped.

  • Werther: Helena, ¿ese chico llamado Carl era tu novio?
  • Helena: Sí padre.
  • Werther: ¿Por qué no me hablaste de él?
  • Helena: Yo... ah... no tuve tiempo para contártelo.
  • Leslie: Tú si me hablaste él, hermana.
  • Helena: Es que ese día, dormí contigo.
  • Werther: Le cuentas a tu hermana pero no a tu padre.
  • Werther: Vaya, esta juventud de ahora.
  • Helena: Lo lamento padre.
  • Werther: Pero... ¿Ya no estás con él?
  • Werther: Algo despistado pero buena persona.
  • Helena: Tuvimos problemas en nuestra relación.
  • Helena: No venía a visitarme.
  • Helena: Lo llamaba para salir pero nunca venía.
  • Helena: Así que terminé con él.
  • Werther: Si piensas que era lo mejor, respeto tu decisión.

Helena y Werther termina de amontonar los cuerpos y Leslie, con un fósforo, procede a quemar los cadáveres. Realizado esto, padre e hijas se quedan a observar el fuego. Por otro lado, Amanda sale de su habitación y camina hacia la cocina para preparar el desayuno. Del mismo modo, Vicente, ya cambiado, sale de la casa a realizar los labores de la granja, como el de sacar los cultivos del campo, cortar leña para el fuego, sacar el agua para lavar las verduras y entre otras más.

De la caseta de los Families, Carl es el primero en salir, ya que iba a visitar a Dutch y saber sobre su estado. Carl se cruza con Vicente y lo saluda. Luego, entra a la casa y con la autorización de Amanda, ingresa a la habitación en donde se encontraba su colega Dutch, quien ya se había despertado.

  • Carl: Hola Dutch.
  • Carl: ¿Cómo te sientes?
  • Dutch: Ya casi normal.
  • Dutch: La herida se está cicatrizando.
  • Dutch: Pronto podré volver a combatir.
  • Carl: (Riendo) Claro... pero por ahora, procura descansar.
  • Dutch: No creo que sea necesario. Me siento mucho mejor que ayer.
  • Carl: Bien, bien. El grupo se alegrará de tu mejora.

Carl y Dutch siguen conversando y a continuación, la cámara se oscurece para mostrar otra escena. Dicha escena era de la camioneta de Kendl, el cual había chocado contra un árbol. Dentro del vehículo, se encontraba Axel, quien seguía inconsciente. Rato después, el oficial despierta y con un dolor de cabeza, mira a su alrededor.

  • Axel: (Quejido) ¡Aaahhh! Me siento mareado.
  • Axel: ¿En dónde estoy?
  • Axel: ¿Qué hago aquí?
  • Axel: ¿Quién soy?
  • Axel: (Quejido) ¡Aaahhh! No recuerdo nada.

A causa del accidente, Axel pierda la memoria, olvidando que José, verdaderamente los había mentido y que asesinó a Gordon y Ronald. El oficial se desabrocha el cinturón de seguridad y con una fuerte patada, rompe el vidrio de la ventanilla para salir de la camioneta. Una vez fuera, nuevamente mira a su alrededor.

  • Axel: Estoy en el bosque.
  • Axel: ¿A dónde me dirigía?

De pronto, Axel siente un líquido que le estaba chorreando en la cabeza. El oficial procede a tocarse la cabeza y se da cuenta de que era su sangre.

  • Axel: ¡Sangre!
  • Axel: Me he hecho un corte.

El oficial saca un pañuelo de su bolsillo y se limpia la sangre de la cabeza. Concluido eso, Axel intenta recordar el lugar a dónde se dirigía pero al no poder, decide caminar por el bosque para investigar el lugar y pedir ayuda.

La escena cambia nuevamente y vuelve a la granja Wankstein. Los residentes del lugar se encontraban en la residencia de Werther, en donde disfrutaban del desayuno, preparada por Amanda.

  • Carl: Werther, el grupo y yo, estamos nuevamente agradecidos por darnos la oportunidad de compartir el desayuno con tu familia.
  • Werther: No es nada. Pero no se vayan acostumbrando.
  • Werther: Habrá días en que no comerán por la falta de alimentos.
  • Carl: No es problema alguno. Mi grupo y yo, iremos a saquear los supermercados de Los Santos, con tal de volver a comer.
  • Werther: (Riendo) Claro, Carl. Claro.

El grupo continua con el desayuno y después de siete segundos, Kevin rompe el silencio.

  • Kevin: De casualidad, ¿alguien ha visto a Axel?
  • Carl: ¿Acaso no llegó a dormir?
  • Kevin: No.
  • Carl: Que raro. Axel dijo que vendría pronto.
  • Viejo Reece: ¿Y si le ocurrió algo en el camino?
  • Carl: Puede ser.
  • Sweet: Habrá que organizar una búsqueda.
  • Carl: Sí, hermano. Pero también, he estado pensando en ir a la licorería que me mencionó Cam hace dos días.
  • Leslie: ¿La de Blueberry?
  • Carl: Sí.
  • Vicente: Ronald iba a ir a aquel pueblo pero por falta de tiempo, no pudo.
  • Carl: Nos dividiremos en dos grupos.
  • César: Bien, carnal.
  • Sweet: Werther, ¿tu familia sabe manejar bien las armas?
  • Werther: No.
  • Amanda: Los únicos que saben es Helena y mi esposo.
  • Viejo Reece: ¿Y tú Werther? Te vi usar la pistola la noche anterior.
  • Werther: Nunca he usado una arma hasta el día de ayer.
  • Werther: Me vi en la necesidad de utilizarla por los ruidos que escuchamos.
  • Carl: Comprendo. Entonces habrá que darles una clase del manejo de las armas.
  • Werther: ¿Manejo de armas? No es una buena idea.
  • Werther: Las armas no son la mejor solución.
  • Cam: Te entiendo. Pero estamos en otra realidad.
  • Cam: Los come-cerebros están invadiendo el mundo.
  • Cam: Y las armas son la única forma de acabar con ellos.

Amanda interviene en la conversación.

  • Amanda: Werther, ¿qué ruido ?
  • Werther: Ayer los zombis vinieron y atacaron el gallinero.
  • Amanda: ¿Y las gallinas?

Werther agacha levemente la cabeza, como señal del fallecimiento de las aves.

  • Amanda: Es una lástima.
  • Carl: Volviendo a lo anterior, tenemos que tratar de que no nos muerdan.
  • Carl: Ya hemos perdido a varios en estos días.

El grupo se lamentan ante lo dicho de Carl y rato después, continúan con el desayuno. Denise, mientras tanto, había abandonado al grupo, pues quería llevarle la comida a Dutch, quien se encontraba echado en la cama.

  • Denise: Hola Dutch. Te traje el desayuno.
  • Dutch: Gracias. Pero no te hubieras molestado.
  • Dutch: Al rato iba a ir con ellos.
  • Dutch: Ya me siento mejor. La herida está cicatrizando.
  • Denise: Es una buena noticia.
  • Denise: Entonces, me retiro.
  • Dutch: No. Espera.
  • Dutch: Quisiera que me acompañes a comer.
  • Dutch: Por favor.

Denise le responde con una sonrisa en el rostro y se sienta al lado de él. Una hora después, Carl se reúne con una parte del grupo cerca del autocaravana de Axel para organizar las sesiones de búsqueda del día.

  • Carl: Ustedes ya saben el motivo de esta reunión.
  • Carl: Nos dividiremos en dos grupos.
  • Carl: Un grupo para que vaya a buscar a Axel y el otro, para recoger el mapa de una licorería.
  • Cam: De acuerdo.
  • Cam: Pero, ¿quién le va a enseñar a los demás a manejar una arma?
  • Carl: Me había olvidado.
  • Carl: ¿Algún voluntario?

Los presentes se miran las caras ante la pregunta de Carl. Segundos después, un miembro del grupo alza la mano.

  • José: Yo, yo. Yo me ofrezco a enseñarles.
  • José: (En su pensamiento) Será la oportunidad perfecta para acercarme a Kendl.
  • José: (En su pensamiento) Solo con enseñarles lo principal a esos bobos, tendré el día libre.
  • Carl: Esperaba de cualquiera pero menos de ti.
  • Carl: Gracias, José.
  • Carl: Ya tenemos a alguien.
  • Carl: Ahora, habrá que dividirnos.

Carl, tras una discusión con los sobrevivientes, conforma los dos grupos de la siguiente manera: el primer grupo, integrado por Cam, César, Helena y el Viejo Reece, se irán a buscar al desaparecido Axel; mientras que Carl, Sweet y Kevin, viajarán a Blueberry para traer el mapa.

Los campistas empiezan a preparar las mochilas y los vehículos con el cual viajarán. Sin embargo, Werther, el padre de Helena, se dirige donde Carl para decirle algo.

  • Werther: Carl, veo que ya has organizado los dos grupos.
  • Carl: Por supuesto.
  • Carl: ¿Y esa mochila?
  • Werther: Iré con ustedes.
  • Carl: ¿Seguro?
  • Werther: Claro. No porque soy viejo, significa que no puedo servirles de algo.
  • Carl: (Riendo) Claro que no.
  • Werther: Te lo prometí. Soy un hombre de palabra.
  • Werther: Además, no conocen bien el pueblo.
  • Werther: Yo he vivido en Blueberry por un tiempo.
  • Carl: Pero... ¿Si te ocurre algo?
  • Carl: ¿Si te muerden la pierna? ¿O el brazo?
  • Werther: Ja, ja, ja, ja.
  • Werther: Seré cuidadoso.

Carl lo piensa varias veces y finalmente, acepta la ayuda de Werther. Después de unos cuantos minutos, los campistas se meten a los vehículos respectivos y parten de la granja hacia sus destinos. Los dos autos, el Greenwood de Sweet y el Premier de Helena, avanzan por la carretera que los llevó por primera vez a la granja Wankstein. Luego, llegan hasta una intersección, el cual uno de los caminos lleva al pueblo de Blueberry y el otro, a Los Santos. Como es de suponer, los viajeros conducen hacia el primer camino hasta llegar a otra división de la carretera. En esta ocasión, los dos grupos se separan: la pandilla de Carl conducen de frente, mientras que el de Helena, toma el camino derecho.

A continuación, la pantalla cambia y enfoca a José, el cual estaba agarrando su arma de combate. Cerca de él, se encontraba Leslie, Denise y Clara. Las cuatro personas habían elegido practicar en uno de los campos de la granja.

José se pone delante de las chicas, frente a ellas.

  • José: Veo que cada uno han traído una arma.
  • José: Lo repetiré una sola vez. Así que estén atentas.
  • José: Para desarmar una pistola, primero que nada, deben quitar el cargador.
  • José: Luego, empujamos la recámara, quitamos el pasador y deslizamos el cañón.
  • José: ¿Todas llegaron hasta ahí?

Leslie y Clara responden positivamente menos Denise, quien se había quedado al momento de quitar el cargador.

  • José: Denise, dije que solo iba a repetir una vez.
  • José: ¿Acaso no has manejado una arma en toda tu vida?
  • Denise: Sí pero se me olvidó.
  • Denise: Hace mucho que no manipulaba una arma.
  • José: Te volveré a enseñar.

José se acerca donde Denise y, le vuelve a explicar y mostrar como desarmar una pistola. Denise, tras varias explicaciones, consigue captar y llega hasta la primera parte en donde se quedó José.

  • José: Continuemos con la clase.
  • Leslie: Muy bien, Denise. A mí también se me hace difícil sobre la manipulación de las armas.
  • Denise: Gracias.

José retoma la enseñanza y la escena vuelve a cambiar. En esta ocasión, muestra a Jake sentado sobre el pequeño muro y sosteniendo con la boca una pequeña ramita. Cerca de él, estaba Vicente, quien realizaba los labores del campo.

  • Jake: Que tranquilidad hay en este lugar.
  • Vicente: Sí.
  • Vicente: ¿No me quieres ayudar?
  • Jake: No, gracias. Quiere disfrutar de la brisa y el cantar de las aves.
  • Vicente: Tanto trabajar, me ha hecho olvidar lo maravilloso que es la naturaleza.
  • Jake: Pensé que ibas a ir a la clase del manejo de armas.
  • Vicente: Claro que iré. Pero tengo que ocuparme de esto.
  • Jake: Hazlo después. Anda, asiste a la clase.
  • Jake: Después, José ya no querrá volver a repetir la explicación.
  • Jake: Es una persona ruda. A veces, me da pavor cada vez que me encuentro con él.
  • Vicente: No sabía de eso. Será mejor ir.
  • Vicente: Gracias por el dato.

Vicente deja su labor y corre hacia el campo que había sido elegido para practicar tiros. Jake, lejos de Vicente, le responde.

  • Jake: No es nada. Apresúrate.

Jake pierde de vista al universitario y se queda solo en el campo de cultivo.

  • Jake: Todos se han ido a realizar alguna tarea. Menos yo.
  • Jake: No importa. Voy a disfrutar del día sin hacer nada.
  • Jake: ¡Que viva la holgazanería!

Jake se baja del muro y se acuesta en el campo, apoyando su cabeza con sus dos brazos. Mientras tanto, en la búsqueda, Cam, César, Helena y el Viejo Reece, llagan a encontrarse con la camioneta de Kendl, el cual lucia destruida.

  • Helena: ¡Santo cielos! ¡¿Qué ha ocurrido?!
  • Cam: Parece ser que Axel terminó chocando contra ese árbol.
  • Cam: Además, hay sangre en el parabrisas.

Reece revisa el interior de la camioneta.

  • Viejo Reece: Axel no está aquí.
  • Viejo Reece: Debió haber caminado para pedir ayuda.
  • César: Si es así, no debe estar lejos.
  • Cam: Habrá que separarnos.
  • César: Bien. Lo mejor sería que uno se quede en caso de que Axel regrese.
  • Helena: Sí, es lo mejor.

Helena opta en ir hacia el este, investigando por completo el pueblo de Dillimore, Reece por el sur y Cam, al oeste. Mientras que César, se queda en el lugar en caso de que el oficial regrese. La escena se oscurece para dar paso al campo de tiro.

José culmina con la explicación y ahora, da paso a la práctica de tiro.

  • José: Han llegado a aprender lo principal. Ahora veamos cómo van con la puntería.
  • José: Como podrán observar, he colocado cuatro blancos encima de los fardos de heno para cada uno de ustedes.
  • José: Si llegan a darle en el medio, significa que están capacitados para defenderse contra los caminantes.

José se aleja un poco de los blancos de tiro y da la señal. Leslie, Denise, Clara y Vicente comienzan a disparar al objeto e intentan en darle al centro. José se queda observándolos y rato después, alguien le tapa la visión.

  • José: ¿Quién es?
  • Kendl: Soy yo, Kendl.

Se trataba de Kendl, quien había decidido quedarse a observar la clase de su amante.

  • José: Kendl, amada mía.
  • José: ¿Qué haces aquí?
  • Kendl: Vine a ver como avanzaba el grupo.
  • Kendl: Y a verte a ti, tontito.
  • José: Bien. Pensaba ir a visitarte en unos minutos.
  • José: Pero ya que estás aquí, dame un besito.
  • Kendl: Aquí no. Nos pueden observar.
  • José: Arriésgate.
  • Kendl: No, ahora no. No es el momento adecuado.
  • José: Que aguafiestas eres.
  • José: El único motivo que me hace seguir con vida, eres tú.
  • Kendl: ¿Ah, sí? Yo pensé que era la alegría de encontrar a tu primo.
  • José: Eso fue antes. Antes de conocerte.
  • José: Cada día intento sobrevivir contra esas bestias.
  • José: Y matar zombis, no es tan fácil como creen algunos.
  • Kendl: Para mi sí lo es.
  • José: Es que nunca te has enfrentado a un caminante que está cerca de ti.
  • José: Que está a punto a atacarte.

José y Kendl caminan por el campo de tiro, mientras los estudiantes, continúan dando en el blanco.

  • José: Y dicen por ahí, que en esas situaciones, lo vez todo a cámara lenta.
  • José: Mentira.
  • José: Pasa todo muy rápido.
  • José: Tienes que actuar rápido y olvidar todo sentimiento alguno.
  • José: O sino...

José hace la figura de una boca de un mordedor utilizando sus dos manos.

  • José: ¡Bam!
  • José: Eres mordido y todo tu esfuerzo por sobrevivir se va a la mierda.
  • José: Así de sencillo.

Tanto José como Kendl, se quedan mudos. Segundos después, José carga su arma.

  • José: (Mostrando la pistola) No dudes en usar esto.
  • José: (Mostrando la pistola) Ya sea contra un mordedor o... un ser humano.
  • José: (Mostrando la pistola) Todo con el fin de salvar tu vida.

La escena cambia y da paso a la licorería de Blueberry. La tarde había llegado y los viajeros se encontraban dentro del negocio. La licorería lucia sucia, con algunas botellas tiradas, cajas rotas y envolturas de frituras en el suelo. Las cortinas del negocio estaban cerradas y polvorientas.

  • Sweet: ¡Cuanta mugre hay aquí!
  • Werther: Ha estado abandonada desde que comenzó el apocalipsis.
  • Carl: Eso es lo de menos. El mapa está tal como lo dijo Cam.

De pronto, la puerta se cierra, asustando a los visitantes del local.

  • Sweet: ¡Casi me mata del susto!
  • Carl: Ya pasó.

Los cuatro hombres contemplan maravillosamente el mapa que estaba en la pared de la licorería, frente a la puerta.

  • Carl: Mmmm...
  • Carl: Con que el refugio se encuentra en Downtown
  • Carl: Y parece ser que es en Zombotech.
  • Kevin: ¿Zombotech? He oído hablar del edificio.
  • Sweet: ¿Qué sabes al respecto?
  • Kevin: He escuchado varias cosas espeluznantes de ese edificio.
  • Kevin: Según cuentan, hay un científico que hacía experimentos genéticos con personas para crear la inmortalidad.
  • Kevin: Creo que se llamaba Richard Raimond.
  • Carl: ¿Richard Raimond? He escuchado ese nombre en algún lado.
  • Sweet: Igual yo. Richard Raimond...
  • Sweet: Carl, era el científico que nombró el sargento George la vez que fuimos a Market Station.
  • Carl: ¡Oh! Claro, claro.
  • Carl: Ya recordé.
  • Werther: ¿Creen que él sea el culpable de todo esto?
  • Carl: Tal vez. Aunque no lo dudo. ¿Quién más puede ser?
  • Carl: Tenemos cuentas que cobrar con ese científico.
  • Carl: Ahora que sabemos la ubicación, será mejor irnos de aquí.

Los supervivientes levantan sus mochilas para retirarse.

  • Sweet: Negro, ¿nos llevamos el mapa?
  • Carl: Déjalo ahí.
  • Carl: Ya sabemos el lugar. No es necesario.

Cuando se disponían a marcharse, los campistas se percatan de la llegada de un automóvil al local.

  • Carl: ¡Un auto! ¡Un auto!
  • Carl: ¡Al piso!

Carl y Sweet se esconden detrás de los escaparates. Werther se agacha por los mostradores de botellas y Kevin, en las cajas de licores. Los desconocidos bajan de los automóviles y comienza a charlar.

  • Voz desconocida: ¿Seguro que es aquí?
  • Sujeto desconocido: Sí.
  • Hombre desconocido: Abriré la puerta.

Carl, Sweet, Werther y Kevin presencian como el picaporte de la puerta empezaba a moverse poco a poco. Para la suerte de los sobrevivientes, la puerta estaba asegurada con llave.

  • Sujeto desconocido: No se puede abrir.
  • Persona desconocida: Será mejor abrirla a la fuerza.
  • Voz desconocida: Traeré algo.

Al oír esto, las cuatro personas se miran las caras asustadamente, esperando lo peor. En otra situación, Jake descansaba plácidamente en el campo de cultivo.

  • Jake: Esto es vida.
  • Jake: Seguiría así el resto del día si no fuera por esas horribles criaturas.

A continuación, el muchacho llega a mirar al otro lado del campo, un ser que se movía de un lado a otro.

  • Jake: Caminantes otra vez. Nunca dejan de molestar.

Jake se aproxima al lugar, armado con una pistola. Tan solo al llegar, se da cuenta de que se trataba de Skipper, el perro de los Wankstein. Curiosamente, el perro ladraba sin parar.

  • Jake: ¿Qué ocurre muchacho?
  • Jake: ¿Has visto a alguien?

El joven observa a su alrededor y no encuentra a nadie.

  • Jake: No hay nadie. Anda. Vámonos.
  • Jake: Tu familia ha de estar preocupado por ti.
  • Jake: Ven. Vamos.

El perro obedece a Jake y se marca con él. Pero sin antes, mirar por última vez el bosque. Jake coge el collar del perro y lo empuja. Finalmente, el perro y Jake se retiran del campo de cultivo. La pantalla vuelve a cambiar de escenografía y enfoca de regreso la licorería.

Carl, Sweet, Werther y Kevin se reúnen, manteniéndose agachados.

  • Kevin: ¿Por qué no se van?
  • Werther: No lo sé.
  • Carl: No podemos quedarnos más aquí.
  • Carl: La noche se aproxima.
  • Carl: Vamos a salir por detrás y correremos hasta el auto.
  • Sweet: Bien, hermano.

Las cuatro personas empiezan a gatear hacia la puerta del almacén pero se vuelven a esconder, tras escuchar nuevamente el movimiento de la puerta.

A continuación, se muestra como la hacha, sostenida por un hombre desconocido, golpea contra el cerrojo. Tras varios intentos, el desconocido consigue destrozar el cerrojo de la puerta y se dispone a abrirla. Sin embargo, Kevin se apoya, cerrando nuevamente la puerta e impide el pase de los desconocidos.

  • Voz desconocida: ¿Qué?
  • Voz desconocida: (Entre ellos) Alguien cerró la puerta.
  • Persona desconocida: (Entre ellos) Hay alguien allí.
  • Hombre desconocido: ¿Hay alguien allí?
  • Hombre desconocido: Si alguien está ahí, no queremos problemas.
  • Hombre desconocido: Solo estamos en busca de un mapa, que seguro se habrán dado cuenta.
  • Sujeto desconocido: (Entre ellos) ¿Qué hacemos?
  • Voz desconocida: (Entre ellos) ¿Nos quedamos en la puerta?
  • Persona desconocida: (Entre ellos) No, no sabemos cuántos son.
  • Hombre desconocido: Repito. No queremos problemas.
  • Hombre desconocido: Solo queremos el mapa.
  • Hombre desconocido: Si puedes ayudarnos a no morir, te lo agradecería.

El grupo, sin saber qué hacer, solo se miran los rostros.

  • Hombre desconocido: Tenemos prisa. Solo queremos el mapa.
  • Sujeto desconocido: (Entre ellos) No van a dejarnos entrar.
  • Voz desconocida: (Entre ellos) Será mejor decir nuestra identidad.
  • Hombre desconocido: (Entre ellos) ¿Estás seguro?
  • Voz desconocida: (Entre ellos) Es la única forma.
  • Hombre desconocido: Seguro no nos conocen, pero somos los Ballas.

Carl, tan solo escuchar el nombre de los Ballas, les dice a su grupo en voz baja.

  • Carl: Son ellos nuevamente.
  • Sweet: La última vez que nos encontramos con ellos, nos trataron mal.

Werther, sin saber quién era los Ballas, le pregunta a Carl.

  • Werther: ¿Ballas? ¿Son una clase de organización criminal?
  • Carl: Casi. Son más bien, una banda callejera.
  • Sweet: Son nuestros enemigos. Mataron a mi madre e hirieron gravemente a Dutch.
  • Carl: Y me dejaron en coma por varios meses.
  • Werther: Lamento lo de tu madre.
  • Kevin: ¿Y ahora qué hacemos? ¿Les entregamos el mapa?
  • Carl: Eso nunca.
  • Carl: Algo tenemos que hacer para salir de este embrollo.

El panorama hace nuevamente su cambio y en esta ocasión se puede observar a César, quien se encontraba sentado encima del capó del automóvil mientras esperaba el regreso de sus amigos.

  • César: Espero que logren encontrar a Axel.
  • César: Es un buen policía.
  • César: ¿Cómo le estará yendo a José con las clases de tiro?
  • César: Ojalá que sea paciente.

De pronto, el Viejo Reece llega al lugar sin alguna pista del desaparecido oficial.

  • Viejo Reece: No encontré nada. Más solo caminantes merodeando por el lugar.
  • Viejo Reece: Investigué por todos lados y nada.
  • Viejo Reece: Ni rastro de él.
  • César: No te preocupes. Esperemos que los otros tengan suerte.

Reece coloca su arma en el capó del coche y con un pañuelo que sacó de su bolsillo, se limpia la frente.

  • César: Calor, ¿eh?
  • Viejo Reece: Sí.
  • Viejo Reece: Tengo que contarte algo.
  • César: ¿Qué cosa?
  • Viejo Reece: Se trata lo de ayer.
  • Viejo Reece: No quiero causar problemas entre tú y José.
  • Viejo Reece: Pero la excusa que dijo sobre Kendl, es mentira.
  • César: ¿A qué te refieres?
  • Viejo Reece: Que cuando José te contestó, Kendl dudó sobre la respuesta.
  • Viejo Reece: No lo afirmó con seguridad.
  • Viejo Reece: ¿Acaso eso no te dice algo?
  • César: No.
  • Viejo Reece: Estoy pensando que Kendl tiene una relación oculta con José.
  • César: ¡¿Qué?! Mi Kendl, ¿engañándome?
  • Viejo Reece: No confió en ese hombre.
  • Viejo Reece: Nunca me cayó bien.

César, atónito ante su charla con Reece, intenta hablarle sobre el asunto pero se queda cayado, al no poderle salir las palabras.

  • Viejo Reece: Entiéndelo muchacho. José no es la persona que tú creías que era.
  • Viejo Reece: Es otro. Finge ser bondadoso por fuera pero es un ser despreciable por dentro.
  • Viejo Reece: Incluso, empiezo a sospechar que él fue quien asesinó a Ronald y Gordon.
  • Viejo Reece: Tres hombres capacitados para el viaje y solo regresa uno.
  • Viejo Reece: ¿No te es sospechoso?
  • Viejo Reece: Pobre alma. Siento lástima por José.
  • César: Pero... pero...
  • Viejo Reece: Te lo digo ya que Kendl es tu novia. Y me parece mal que ese hombre se aproveche de ella.
  • César: No lo puedo creer. ¿Kendl? Hemos tenido una relación duradera, confiable, amorosa.
  • Viejo Reece: Solo quiero ser una persona confiable y justa.
  • César: ...
  • César: Gracias.
  • César: Yo pensé que... Tendré que hablar con ella.
  • Viejo Reece: Lo estaré vigilando.
  • Viejo Reece: Y cambia tu rostro. Los demás llegarán en cualquier momento.

En otra parte de Red County, Helena se hallaba en el interior de la comisaría de Dillimore buscando al oficial.

  • Helena: Es el único lugar en que no he investigado.
  • Helena: No debe de andar lejos.

Helena camina sigilosamente por la parte derecha, en donde halla varias taquillas verdes.

  • Helena: Taquillas. Debe haber algo interesante en su interior. Es una comisaría.

Helena abre una que otras taquillas verdes. Al abrir la última, logra encontrar varias clases de armas.

Cuando tocaba con ansias las armas, tres pistolas silenciadoras caen de su lugar, causando el ruido necesario para alertar a los caminantes. Las criaturas escuchan el ruido y caminan al lugar de dónde provino. Helena se da cuenta del error que cometió y desesperadamente, mete todas las armas posibles a su mochila.

  • Helena: Date prisa. Ya vienen.
  • Helena: Esto es una mina de oro.

Las criaturas habían llegado a la habitación y Helena, quien solo había conseguido guardar un subfusil, una escopeta y todas las pistolas silenciadoras, coge rápidamente el rifle y con la arma en la mano, golpea a las criaturas, logrando salir sin ningún rasguño de la comisaría.

No obstante, el ruido también había sido escuchado por las bestias que caminaban alrededor del edificio. Helena corre apresuradamente hacia sus amigos. Pero en el trayecto, de la mochila, el cual se encontraba media abierta, cae la escopeta de combate.

  • Helena: La escopeta. La escopeta.
  • Helena: La necesitamos.

Helena regresa para recoger la escopeta pero lastimosamente, los caminantes se encontraban a unos cuantos pasos de la arma, pues en caso de que ella la cogiera, tendría la posibilidad de ser atacada y mordida. La mujer lo piensa dos veces y toma la decisión de proseguir con la huida.

Mientras tanto, la clase de disparo había culminado y los cuatro estudiantes, habían conseguido manejar perfectamente el arma.

  • José: Lograron manipular las armas a la perfección.
  • José: ¡Felicidades!
  • José: Están capacitados para defenderse contra un caminante.

Jake se encontraba en el lugar y le regresa el perro a Leslie, el cual se había extraviado.

  • Leslie: ¡¡¡Skipper!!! Que gusto verte de regreso.

La chica se agacha y abraza al perro. Luego, se pone de pie.

  • Leslie: Gracias. Muchas gracias, Jake.
  • Leslie: Te agradezco por traer a mi perro.

Leslie abraza a Jake como agradecimiento. El muchacho se sonroja y comienza a balbucear.

  • Jake: Este... yo... de nada.
  • Jake: Je, je, je.

José aprovecha la situación y se lleva a Kendl para tener relaciones sexuales en su tienda de acampar. Kendl acepta y cierra la tienda.

  • Kendl: ¿Nunca te cansas? ¿No?
  • José: Calla, Kendl.
  • José: Hay que aprovechar la ausencia de César.

La carpa comienza a balancearse levemente sin que nadie se diese cuenta. De regreso al grupo de rescate, Helena se reencuentra nuevamente con el equipo y le muestra las armas.

  • Helena: Esto es lo que me encuentré en la comisaría.
  • César: ¡Qué maravilla!
  • César: Me voy a quedar ciego de tanta hermosura.
  • Helena: Quedaba unas cuantas armas más pero no pude cogerlas.
  • Viejo Reece: ¿Por qué el apresuramiento? Muchacha.
  • Helena: Una horda de zombis me están siguiendo.

La mujer se voltea y mira a las criaturas, quienes llegaban para alcanzar al grupo y morderlos.

  • Viejo Reece: ¡Caminantes!
  • Viejo Reece: ¡Suban al auto!

Helena y César obedecen e ingresan al automóvil. Reece coge el rifle y comienza a disparar a los caminantes, consiguiendo dar en el blanco a unos cuantos.

  • César: Sube, Reece.
  • César: Deja de disparar y métete al auto.

Reece abre la puerta y se sienta junto a César. Helena se da cuenta de la ausencia de un miembro del grupo.

Aún no ha llegado.

  • César: Tenemos que irnos sin él.
  • César: Esas criaturas se aproximan.

Helena se dispone a arrancar el coche pero a su delante, aprecia a Cam Jones, quien al parecer, llevaba en su hombro a un persona.

  • Helena: Es Cam Jones.
  • Viejo Reece: Necesita ayuda.
  • Viejo Reece: César, cárgate a esos zombis mientras ayudo a Cam.

Reece corre hacia Cam y una vez donde él, se da cuenta de que aquel persona que llevaba en su hombro, era el oficial Axel Simmons.

  • Cam: Lo encontré tirado en la autopista.
  • Cam: Pensé que estaba muerto pero me percaté que aún respiraba.
  • Cam: Así que me apresuré en traerlo hacia aquí.
  • Viejo Reece: Hiciste bien. Vamos.

Cam y Reece llevan a un inconsciente Axel al auto. César se encontraba disparando con la pistola silenciadora y al ver que el equipo ya estaba en el auto, se mete al coche.

  • Viejo Reece: Arranca, muchacha. Arranca.

El equipo de rescate se aleja de los caminantes para regresar a la granja Wankstein, completando su misión con éxito y trayendo nuevas armas para el resto del grupo de supervivencia. No obstante, el otro grupo aún no habían salido del problema que se habían metido.

  • Voz desconocida: (Entre ellos) No nos van a dejar ingresar.
  • Sujeto desconocido: (Entre ellos) De seguro estarán tramando algo.
  • Hombre desconocido: (Entre ellos) Cálmense. Hablaré con ellos nuevamente.
  • Hombre desconocido: Se habrán dado cuenta de que ya está anocheciendo.
  • Hombre desconocido: Solo queremos el mapa. Por favor.
  • Hombre desconocido: Nos dan el mapa y nos largamos. Nada más.

Carl, al notar que sus compañeros no sabían que hacer ante la situación en la que se encontraba, les comunica a los Ballas desde su escondite.

  • Carl: ¿Ballas? Váyanse de aquí.

Werther, Sweet y Kevin se dan cuenta del diálogo de Carl hacia los Ballas y con una cara angustiada, se quedan a esperar lo peor.

  • Hombre desconocido: ¿Nos pueden dar los motivos?
  • Hombre desconocido: Si desean, podemos ayudarlos.
  • Hombre desconocido: Somos la banda más fuerte y poderosa de todo Los Santos.
  • Carl: Mentira.
  • Carl: Los Families son mucho mejor que ustedes.
  • Persona desconocida: (Entre ellos) ¿Qué?
  • Carl: Tal como lo oyeron. Son basuras y no los queremos aquí.
  • Sujeto desconocido: (Entre ellos) ¡Vamos, vámonos!
  • Hombre desconocido: No, no nos iremos. No seré quien le diga a Brian que unas simples personas nos han echado para no coger el mapa.
  • Carl: ¡Lárguense de una vez!
  • Carl: Sé que nos odiarán. Pero somos los Families.
  • Carl: Así como lo oyeron. Somos el grupo de Market Station.
  • Carl: Al grupo que ustedes le propinaron una paliza.
  • Carl: Hicieron cosas que desearían no haber hecho, pero ahora es así.
  • Carl: ¡Nosotros llegamos primero!
  • Carl: Así que pongamos los puntos sobre la mesa...
  • Carl: váyanse...
  • Carl: y busquen otro...

Antes de que Carl culminara con la palabra, los Ballas realizan un disparo a una de las ventanas de la licorería, y hacen un pequeño agujero al vidrio. Carl no se queda atrás y se pone de pie para dispararles a los Ballas, dando inicio a una balacera entre los dos grupos.

Sweet, el hermano de Carl, decide ayudarlo a combatir contra los Ballas. Werther se queda en su escondite y Kevin, detrás de la puerta impidiendo el paso de la banda enemiga.

  • Hombre desconocido: ¡Fuera de aquí! ¡Vamos!
  • Hombre desconocido: (Entre ellos) Ustedes dos, a sus posiciones.

Carl y Sweet siguen disparando y llegan a observar el rostro de dos de sus atacantes. Se trataba del Balla chulo, el cual se había comunicado con Carl y de B-Dup, quien había destrozo la chapa de la puerta con una hacha.

  • Carl: (A su grupo) Debimos de haber acabado con ellos en Market Station.
  • Carl: (Disparando) Kevin, sal de ahí.
  • Carl: Vete al mostrador. Al igual que tú, Werther.

Los dos hombres obedecen a Carl y agachadamente, se van a esconderse al mostrador. Mientras tanto, los Ballas continúan disparando y llegan a destrozar las botellas de licor que se encontraba en el negocio.

La lucha seguía sin cesar y los campistas permanecían en la licorería.

  • Sweet: (Disparando) ¿Qué haremos ahora?
  • Carl: (Disparando) Déjame pensar...
  • Carl: (Disparando) Lo tengo. Werther, Kevin. Salgan por la puerta del almacén.
  • Carl: (Disparando) Luego, vayan al automóvil.
  • Carl: (Disparando) Sweet y yo los cubriremos.
  • Kevin: ¿Qué yo qué?
  • Sweet: (Disparando) Vayan ahora.

En ese instante, la caja registradora recibe una bala del enemigo, lo que provoca que Kevin se asuste y obedezca a Carl. Werther y Kevin avanzan hacia el almacén y salen del local por la puerta trasera. Sin imaginarse lo que les esperaba, las dos personas se encuentran con tres caminantes que merodeaban por el patio. Kevin apunta a los caminantes y acaba con ellos para luego, proseguir con su camino.

  • Kevin: Debemos tener cuidado con los zombis.
  • Kevin: Y también con esos...
  • Werther: ¡Agáchate!

Kevin no llega a percatarse de la presencia de uno de los Ballas, el cual se encontraba escondido en la entrada de la casa celeste. El pandillero llega a apuntarle a Kevin y le dispara pero para la suerte del campista, la bala se desvía para otra dirección, debido a que Werther consigue darle en la pierna del Balla y lo deja herido.

  • Kevin: ¡Uf! ¡Uf!
  • Kevin: Eso estuvo cerca. Gracias.

A causa de los disparos, el lugar comienza a ser invadido por los caminantes y los Ballas, a temor de que no lleguen a escapar del pueblo, dejan su enfrentamiento contra los campistas y proceden a retirarse del lugar en su auto.

  • Balla chulo: Vámonos. Retirada.
  • B-Dup: ¿Es broma? ¿No?
  • B-Dup: No vamos a dejar el mapa en esa puta licorería.
  • Balla chulo: Si deseas, quédate aquí. Pero yo me borro.
  • Balla chulo: Ya veré que le digo a Brian.
  • B-Dup: De acuerdo. De acuerdo.

Los Ballas suben al Tahoma y se detienen en una casa que estaba localizada frente a la licorería para recoger a uno de sus compañeros que se encontraba en el tejado. Esta escena era vista atentamente por el grupo de Los Santos, el cual se habían escondido: Sweet y Carl entre las cortinas, y Werther y Kevin en la cerca de la casa azul con el herido.

  • Balla chulo: Tenemos que salir de aquí. Salta.
  • Camello Families: ¿Qué hay de Todd?
  • Balla chulo: Le dispararon. Nos tenemos que ir.
  • B-Dup: Esas criaturas están por todos lados.
  • Camello Families: ¿Nos vamos? ¿Y el mapa?
  • Balla chulo: Olvídalo.
  • B-Dup: ¡Salta!

El camello así lo hace pero tras saltar, su pierna izquierda se incrusta con una reja, quedando atrapado y comienza a gritar de dolor.

  • Camello Families: ¡Ayúdenme! Ayuda... ¡Ayúdenme!
  • Balla chulo: Tenemos que irnos.
  • Balla chulo: ¡Lo siento!
  • Camello Families: No, no, ¡no me dejen!
  • Camello Families: ¡Ayúdenme! ¡No! ¡No!

A pesar de los gritos de ayuda, los Ballas dejan al camello a su suerte y se retiran del lugar. Rato después, los campistas salen de sus escondites y se reúnen en medio de la pista.

  • Sweet: Los Ballas se fueron. Ganamos.
  • Carl: Sí pero debemos salir de aquí.
  • Carl: Kevin, trae el auto.
  • Kevin: Sí.
  • Werther: ¿Y que haremos con el chico?
  • Sweet: Lo dejamos.
  • Werther: ¿Seguro? Hay que ayudarlo.
  • Sweet: No. Es un traidor. No merece nuestra ayuda.

Carl se aleja de la conversación y va a ver al camello.

  • Sweet: ¡Hey! ¡Carl! ¡Carl! ¿A dónde vas?

Carl no responde y los dos campistas le siguen.

  • Camello Families: Ayúdenme.
  • Sweet: Lo siento, chico. Tenemos que irnos.
  • Camello Families: No, no, no me dejen por favor.
  • Sweet: Tenemos que irnos.
  • Carl: No podemos.
  • Sweet: ¡Nos estaba disparando!
  • Carl: Usa el color de los Families. No podemos dejarlo.
  • Camello Families: ¡Ayúdenme por favor!
  • Werther: Traspasó la reja.
  • Werther: No hay forma de que podamos cortarle la pierna en una sola pieza.

Werther comienza a mover la reja y el camello, grita de dolor.

  • Sweet: ¡Cállate o te dispararé!
  • Werther: Esa podría ser la respuesta.
  • Werther: No vamos a cortarle la pierna sin hacerle trizas el músculo.
  • Werther: Quizá deberíamos matarlo.
  • Werther: No quiero ver más muertes, pero esto es cruel.
  • Carl: ¿No podemos amputarle la pierna?

Carl, Sweet y Werther se miran los rostros y afirman a la pregunta con un leve movimiento de la cabeza.

  • Carl: Toma este cuchillo.
  • Camello Families: (Llorando) No, no, no, no lo hagas...
  • Camello Families: (Llorando) No me corten la pierna por favor.
  • Werther: Tendré que cortar el ligamento debajo de la rótula, cortar arriba de la tibia.
  • Werther: Va a perder su pantorrilla.
  • Camello Families: (Llorando) No, no lo hagas. No.
  • Werther: Cuando termine, tendrán que buscar algo de yesca para cauterizar la herida.
  • Werther: Así no se desangrará.

Werther y Carl se preparan para cortarle la pierna al camello con el cuchillo. Sweet se da cuenta de que los caminantes habían invadido la licorería y que estaban a pocos metros de ellos.

  • Sweet: Chicos, caminantes.

Sweet apunta a las bestias y comienza a disparar. Uno de los zombis se acerca al herido Todd y comienza a destriparlo. Kevin llega al lugar con el coche y apoya a Sweet en el ataque. No obstante, las municiones de los dos hombres se les acaba. Carl se da cuenta del problema y decide ayudar a sus compañeros, dejando a Werther con el muchacho.

  • Carl: ¿Cómo vas Werther?
  • Werther: Necesito apoyo.

A cada segundo, la zona se acumulaba cada vez más de los zombis, quedándole poco tiempo para huir.

  • Sweet: No hay tiempo. Vámonos.
  • Werther: No. Necesito más tiempo.

Cada segundo que pasaba equivalía menos tiempo de oportunidad de huida para los campistas. Sweet no soporta seguir quedándose y se sube al auto con Kevin. Ya adentro, Sweet toca la bocina.

  • Sweet: Vámonos.
  • Camello Families: (Llorando) No, por favor, no me dejen.

Carl, ante la presión, se dirige hacia el muchacho. Sin más remedio, Carl jaló la pierna del camello para desincrustarla de la reja, y ante esto, el joven dio un fuerte grito. Luego, Carl y Werther llevan al forastero al auto y lo sienta junto a ellos en el asiento trasero. Sweet emprende la marcha y se retira del pueblo a tiempo.

En la granja Wankstein, el grupo de rescate había llegado y llevaron a la autocaravana al herido Axel, en donde fue atendido por Amanda. Por otro lado, en la tienda, Kendl y José se encontraban vistiéndose luego de haber tenido relaciones.

  • José: Vaya Kendl. Te comportaste como toda una esposa.
  • José: Pese a no serlo.
  • Kendl: Igual tú.
  • Kendl: Estaba pensando sobre la propuesta y sí, acepto ir contigo.
  • José: ¡Genial!
  • Kendl: Pero. Lo mejor sería que te encargues de César.
  • José: ¿César?
  • Kendl: Él es el obstáculo de nuestra relación.
  • Kendl: Mátalo y ya no habrá necesidad de fugarnos de la granja.

Kendl comienza a implantar en la cabeza de José la idea de asesinar a su familiar para el bien de su relación. Las horas pasan y llega la noche. El segundo grupo llega finalmente a la granja y se reúnen con el resto de los campistas. Carl les cuenta a sus compañeros el problema que ocurrió en Blueberry y a sugerencia de Sweet, llevan al forastero a la caseta que anteriormente, pertenecía a las gallinas, en donde lo atan a una silla.

Capítulo 10: Zombieland

Cerca de las 21:30 horas, Vicente y Leslie se encontraban sentados en el muro que rodeaba el campo de cosecha.

  • Leslie: Bonita noche. ¿No te parece?
  • Vicente: Opino lo mismo. Mira las estrellas. Más brillantes que ayer.
  • Leslie: Sí. Pero hay una cosa que me preocupa.
  • Vicente: ¿Qué cosa?
  • Leslie: En estos últimos días, han sucedido varias cosas. Y...
  • Vicente: ¿Y?
  • Leslie: Como que nuestra relación, la hemos dejado.
  • Leslie: Ya no nos vemos muy seguido.
  • Vicente: Con que eso se trata.
  • Leslie: Hace mucho que no nos divertimos.
  • Leslie: Me gustaría salir de la granja.
  • Leslie: Ir a un lugar divertido.
  • Vicente: Igual a mí. Pero tu padre no nos dejaría.
  • Vicente: Y con esto del apocalipsis... se hace imposible.

Leslie se pone de pie y se dirige a su novio.

  • Leslie: ¡Llévame a un lugar divertido o cortamos para siempre!
  • Vicente: No, no por favor. Te he amado desde la primera vez que nos conocimos.
  • Vicente: No me hagas esto.
  • Leslie: Lo siento. Pero me aburro de estar aquí.
  • Vicente: De acuerdo. Te llevaré a donde tú quieras. Pero tendría que pedirle permiso a tu padre.
  • Leslie: No, no nos dejaría. Así que, lo lamento.
  • Leslie: Adiós.

Leslie prosigue a retirarse pero en ese instante, Vicente impide su paso.

  • Vicente: Vale. Cumpliré tus deseos.
  • Leslie: Bueno, ¿adónde me vas a llevar?
  • Vicente: ¿Qué tal si vamos a... al parque de atracciones?
  • Leslie: Me encanta.
  • Vicente: Perfecto. Entonces... eh, eh, eh... ¿nos vamos?
  • Leslie: Claro.

Los jóvenes corren al Elegant de Leslie pero cuando se disponían a ponerse los cinturones de seguridad, Carl se asoma a la ventanilla de Leslie.

  • Carl: ¡Oigan! ¿A dónde piensan ir a estas horas?
  • Vicente: A divertirnos.
  • Carl: No. No pueden.

Vicente y Leslie tras ser descubierto por un miembro del grupo, dicen una excusa para zafarse del problema.

  • Leslie: Sí, sí podemos. Mi padre nos dio permiso.
  • Carl: Pero... ¿a esta hora?
  • Vicente: Sí, sí lo hizo.

En ese instante, Helena se une a la charla.

  • Helena: ¿Qué sucede aquí?
  • Leslie: Nada.
  • Helena: ¿Piensas salir?
  • Helena: ¿Carl?
  • Carl: Yo no sé nada.
  • Carl: Dicen que Werther les dio la autorización.
  • Helena: ¿Mi padre?
  • Helena: (A Leslie) Jovencita. Baja de ahí.
  • Leslie: No. Quiero divertirme. Vamos al parque de atracciones de Los Santos.
  • Helena: No. Sal del coche.
  • Leslie: Por favor, hermana. Tú has sido adolescente. Ponte en mi lugar.

Helena piensa en la situación y tras llegar a un conclusión, decide apoyar a su hermana.

  • Helena: De acuerdo. Pero te acompañaré.
  • Leslie: ¿Qué?
  • Helena: Así como lo oyes. Carl y yo iremos también.
  • Carl: ¿Qué yo qué? No, no. Tengo un asunto que atender.
  • Helena: Puede esperar. Me debes varias citas.
  • Carl: Aaahhh... vale.
  • Helena: Leslie, siéntate atrás con tu novio. Yo conduciré.
  • Leslie: No es mi novio... somos amigos.
  • Vicente: Sí, sí. Solo ¿amigos?
  • Helena: A mí no me engañas.
  • Helena: Ya hablaremos en la casa con nuestro padre.

Las cuatro personas emprenden el viaje a Santa Maria Beach para disfrutar de las atracciones que había al final del muelle. En otra situación, Jake se acerca a la caseta en donde estaba el prisionero. El camello siente acercarse hacia él unos pasos y al no poder ver por las vendas que tapaban sus ojos, trata de comunicarse con la presencia.

  • Camello Families: ¿Hola?
  • Camello Families: ¿Alguien me escucha?
  • Camello Families: Por favor, sácame de aquí. Por favor.
  • Jake: No puedo.
  • Camello Families: Quiero salir de aquí.
  • Camello Families: Les agradezco que me ayudaran.
  • Camello Families: No sé qué habrá estado diciendo la gente acerca de mí, pero..., yo no hice nada, lo juro.
  • Camello Families: Son puras patrañas.
  • Camello Families: Por favor, desátame, ¿sí?
  • Jake: No puedo. Me lo prohíben.
  • Camello Families: Amigo. Ayúdame. Tengo un grupo.
  • Camello Families: Podemos unir fuerzas.

Jake se acerca cada vez más al prisionero mientras es convencido poco a poco por el camello. El adolescente decide ayudar al pobre hombre e intenta desatarlo pero sin saberlo, José y Kendl ingresan a la celda y sorprenden a Jake en plena acción.

  • José: ¿Qué demonios haces aquí?
  • Jake: Yo... yo...
  • José: ¡Lárgate de aquí!
  • José: (Al rehén) ¿Y tú qué le dijiste?
  • Camello Families: No dije nada.

José le saca las vendas al camello y le apunta con su pistola.

  • José: ¡¿Qué le dijiste?!
  • José: Déjame decirte algo, te dispararé aquí mismo.
  • Kendl: José, no. ¡José!
  • José: (Apuntando su arma) Abre tu boca. Abre tu boca.
  • José: (Apuntando su arma) ¿Te gusta hablar? ¿Eh? ¿Te gusta hablar?
  • Kendl: ¡José, detente!

José baja el arma y voltea, llegando a ver a Jake quien todavía no se había retirado.

  • José: Te dije que te largaras.
  • José: ¡Saca tu trasero de aquí!
  • Jake: Sí... sí...

El adolescente sale corriendo de la caseta y va a dirección a la autocaravana de Axel. Asustado, abre la puerta y se sienta. Dentro de la casa rodante, se encontraba el Viejo Reece, quien mira al muchacho preocupado.

  • Viejo Reece: ¿Ocurre algo?
  • Jake: Sí. José quiere matar al forastero.
  • Viejo Reece: ¿Matarlo? Pero si aún no hemos llegado a una decisión.
  • Jake: Me ha echado del lugar. Se ha molestado conmigo.
  • Viejo Reece: Quédate aquí. Hablaré con él.
  • Jake: ¿Mi mamá?
  • Viejo Reece: Está en la casa de Werther.

Reece abandona la casa mientras Jake se queda sentado en el sofá. Afuera de la casita de madera, José y Kendl hablan sobre lo sucedido.

  • Kendl: Por poco, y lo matas.
  • Kendl: ¿En qué estabas pensando?
  • José: Solo hice lo que se debía hacer.
  • Kendl: ¿Asustarlo de esa manera?
  • José: De todos modos, va a morir.
  • Kendl: Sí pero aún no hemos decidido el destino del camello.
  • José: Ya pasó. ¿Vale?
  • José: Ahora, debo encargarme de César.
  • Kendl: ¿Sabes el día en que lo harás?
  • José: No es fácil, mujer. Tengo que hallar la hora y el lugar apropiado.
  • Kendl: Hazlo rápido. Los dos sabemos que lo queremos muerto.
  • José: Esa es mi chica.

Sin imaginarse, la conversación de los amantes había sido escuchada por el prisionero que andaba encerrado en su celda. Al rato, Reece se reúne con José y Kendl para charlar sobre la decisión del amante.

  • Viejo Reece: ¿Cómo es eso de que querían matar al joven?
  • José: Maldito Jake.
  • José: Me estaba obligando a dispararle.
  • Viejo Reece: Pero no hemos llegado a un veredicto.
  • Viejo Reece: No puedes tomar esa decisión por tu propia cuenta.
  • Viejo Reece: Se trata de una vida humana.
  • Viejo Reece: De un ser humano, como nosotros.
  • José: No. Es una amenaza.
  • José: ¿Acaso no te contaron lo que hizo a cuatro de nosotros?
  • Viejo Reece: Sí pero esto no es lo correcto.
  • Viejo Reece: No puedes ir andando e ir apuntando con tu arma a toda persona que se cruce en tu camino.
  • Kendl: Reece, por favor. Entiende.
  • Kendl: Lo obligaron. Obligaron a José a realizar aquel acto.
  • Kendl: Ahora, con su permiso, debemos descansar.

La pareja se retira y Reece, se sienta a razonar.

  • Viejo Reece: Pero no puede hacer eso. Sencillamente, no puede.

Mientras habla de lo ocurrido sobre José, el joven intenta llamar al anciano.

  • Camello Families: ¡Ppsss! ¡Ppsss!
  • Camello Families: Oiga. Anciano.
  • Camello Families: ¡Ppsss! ¡Anciano!
  • Viejo Reece: ¿Eh?
  • Viejo Reece: ¿Me hablas a mí?
  • Camello Families: Sí. Acérquese por favor. Tengo algo que decirle.

Reece se asoma a la casita.

  • Camello Families: Tengo de comunicarle algo.
  • Viejo Reece: Si deseas que te libere, pues, lo siento.
  • Camello Families: No. No se trata de eso.
  • Camello Families: Escuché la conversación de esos dos.
  • Camello Families: Sé que no tengo oportunidad de salir con vida.
  • Camello Families: Pero por lo menos, haré algo bueno.
  • Camello Families: Ese sujeto, José, piensa cargarse a uno de ustedes.
  • Viejo Reece: ¿Te refieres a matar?
  • Camello Families: Sí. A un tal César.
  • Viejo Reece: ¿A César Vialpando?
  • Camello Families: Debe ser ese.
  • Camello Families: Pero tiene una cómplice. La chica morena.
  • Camello Families: Creo que se llama Kendl.
  • Viejo Reece: ¿Kendl? Tenía otra perspectiva de ella.
  • Viejo Reece: No lo puedo creer.
  • Camello Families: Otra cosa. Deduzco que son amantes.
  • Camello Families: Ella misma encargó a José la muerte del tal César.
  • Viejo Reece: Tengo que impedir esta masacre.
  • Viejo Reece: ¿Estás seguro?
  • Camello Families: Claro que sí. Los oí hablar.
  • Viejo Reece: Gracias.

Reece se retira del lugar pero antes, escucha las palabras del camello.

  • Camello Families: Espere.
  • Camello Families: Si llega a solucionarlo. Recuérdese de mí. Por favor.
  • Viejo Reece: Lo haré.

Por otro lado, los cuatro viajeros habían llegado a Santa Maria Beach y estacionan el coche cerca de la noria.

  • Leslie: Como que está muy oscuro. Solo están encendidos los postes de luz.
  • Leslie: No era lo que yo me imaginaba.
  • Vicente: Eh... apagaron toda la feria por la invasión.
  • Vicente: Pero por aquí debe estar el interruptor de funcionamiento.

El chico camina por la noria y encuentra el interruptor para encenderlo. Realizado la acción, las luces del parque de atracciones encendieron, así como la noria y el resto de los puestos de comida.

  • Leslie: Ahora sí podemos divertirnos.
  • Carl: ¿No es muy peligroso? A esos muertos les atrae el ruido y las luces.
  • Vicente: Claro pero... estaremos preparado para la ocasión.

Los visitantes se adentran más al muelle. Vicente y Leslie se separan de la otra pareja para irse a divertir, mirando el océano y comiendo algodones de azúcar.

  • Leslie: ¿No es magnífico?
  • Leslie: La inmensidad del mar.
  • Leslie: Las luces del muelle y la noria.

Leslie da un suspiro y lleva a Vicente a uno de los juegos del muelle. Por otro lado, Helena y Carl cogen un perrito caliente cada uno y se van a uno de los juegos del parque.

  • Helena: Esto es divertido, Carl.
  • Helena: Si me hubieras llevado aquí antes, no te hubiera terminado.
  • Carl: Supongo.
  • Carl: Y... ¿qué hiciste después de que lo nuestro terminó?
  • Helena: Retomé los labores de la casa. También iba en ocasiones a practicar mi puntería con las armas.
  • Carl: (Riendo) Sin imaginarte que eso te serviría para un futuro inesperado.
  • Carl: Como el que vivimos el día de hoy.
  • Helena: Sí.
  • Helena: Ronald y yo éramos los que protegíamos la casa y a nuestros familiares.
  • Carl: Pero con las enseñanzas de José, la mayoría de tu familia saben ahora cómo protegerse.
  • Helena: Cierto. Te agradezco por todo.
  • Carl: No es nada. Tómalo como un simple cumplido.

Carl y Helena continúan jugando el tiro al blanco. En la granja Wankstein, Reece ingresa a la casa rodante para analizar y llegar a una solución con respecto al plan de los amantes.

Reece se sienta en el sofá.

  • Viejo Reece: El grupo está cada vez más peor.

El anciano no se da cuenta de la presencia de Jake y éste, quien estaba sentado en el suelo, le pregunta a Reece al notarlo preocupado.

  • Jake: ¿Le sucede algo?
  • Viejo Reece: Más problemas.
  • Viejo Reece: José quiere matar a César.
  • Viejo Reece: A su propio primo.
  • Viejo Reece: A su propio familiar.
  • Jake: Pero, ¿hay algún motivo?
  • Viejo Reece: Kendl. Ella es la causante.
  • Viejo Reece: Le ha metido ideas a José.
  • Jake: ¿Has buscado una solución?
  • Viejo Reece: No.
  • Jake: Podemos hacerle cambiar de parecer. ¿No crees?
  • Viejo Reece: Sí. Tienes razón.
  • Viejo Reece: No deseo vivir en un mundo en donde los vivos se matan entre ellos.
  • Viejo Reece: Es muy feo. Y tampoco quiero eso para los otros.
  • Viejo Reece: Iré a hablar con Kendl. Tú quédate aquí.
  • Jake: Quiero ayudar. Por favor.
  • Viejo Reece: Te lo agradezco. Pero no.
  • Viejo Reece: Ya me has ayudado mucho.

El viejo Reece se marcha del vehículo y va en busca de Kendl. Regresando a la feria, Vicente y Leslie salen del juego y va en busca de más comida.

  • Leslie: Que buen disparo.
  • Leslie: No sabía que eras tan bueno.
  • Vicente: (Riendo) Yo tampoco.
  • Vicente: ¿Y ahora?
  • Leslie: Subamos a la noria.
  • Vicente: No crees que es muy peligroso.
  • Leslie: No seas miedoso. Vamos.

Leslie agarra la mano del chico y lo lleva hacia la rueda giratoria. Ya ahí, ambos suben a una cabina y comienza a elevarse con las demás cabinas.

  • Leslie: Siempre he querido ir aquí.
  • Leslie: Disfruta del viaje.

Los jóvenes disfrutan del paisaje de la playa y del parque de atracciones. Cuando se encontraban a la parte alta de la noria, Vicente se percata de la presencia de unos invitados inesperados.

  • Vicente: ¿Qué son esas cosas?
  • Vicente: Parecen personas
  • Leslie: ¿Ocurre algo?
  • Vicente: Mira.

La muchacha mira al lugar que le señalaba Vicente y se da cuenta de que se trataban de los zombis que se habían percatado del ruido y de la iluminación del parque de atracciones.

  • Leslie: Son... son...
  • Leslie: ¡¡¡Zooommbiiisss!!!

Leslie da un grito ante lo que acaba de presenciar, alarmando a su hermana y a Carl.

  • Helena: Esa es mi hermana.
  • Helena: Debió de haber sucedido algo.
  • Helena: Vamos.
  • Carl: Te sigo.

Carl acompaña a Helena y la pantalla cambia y enfoca de regreso a la historia de los amantes. Reece llega a encontrar a Kendl y se acerca a ella.

  • Viejo Reece: Kendl. Kendl.
  • Kendl: ¿Tú otra vez?
  • Kendl: Pero ya te expliqué lo que sucedió con el prisionero.

Dicho esto, Kendl se retira de su lugar y Reece lo sigue.

  • Viejo Reece: ¡Hey! ¡Espera!
  • Kendl: No insistas. Ya hablamos.
  • Viejo Reece: No es eso a lo que vine.
  • Viejo Reece: Se trata de otra cosa.
  • Kendl: No me interesa.
  • Viejo Reece: Sé... sé... sé lo de tu relación con José.

Kendl se detiene.

  • Viejo Reece: Sé que le engañas a César.
  • Kendl: (En su pensamiento) Esto no está sucediendo.

Kendl voltea y mira a Reece.

  • Viejo Reece: Me enteré que planeas asesinar a César.
  • Viejo Reece: ¿Por qué, Kendl? ¿Por qué?
  • Viejo Reece: Tú no eras así.
  • Kendl: He cambiado. ¿Vale?
  • Kendl: Todos hemos cambiado.
  • Viejo Reece: ¿Y el resto? ¿Qué sucederá cuando César se entere?
  • Viejo Reece: ¿Y el grupo? ¿No has pensado en ellos?
  • Kendl: A la mierda el grupo.
  • Kendl: Solo deseo ser feliz en este mundo caótico.
  • Kendl: ¿Es tanto pedir?
  • Viejo Reece: Pero esto no es la mejor solución.
  • Viejo Reece: ¿Sabes qué dirán tus hermanos al respecto?
  • Kendl: Es mi vida. Es mi problema.
  • Viejo Reece: Recapacita muchacha.
  • Viejo Reece: Por favor. Piénsalo mejor.
  • Viejo Reece: Piensa en los problemas que ocasionarían tú y José.
  • Viejo Reece: No le quites lo único que le queda a este grupo. La unión.
  • Kendl: Será mejor irme.

Kendl comienza a alejarse de Reece para entrar a su caseta.

  • Viejo Reece: Kendl. Espera.
  • Viejo Reece: Razona por tus actos. Muchacha.
  • Viejo Reece: ¡Kendl! ¡Kendl!

La hermana menor de los Johnson ingresa a su casa y se sienta a llorar por su charla con Reece.

  • Kendl: (Llorando) Solo deseo ser feliz.

De regreso al parque de atracciones, Vicente y Leslie salen de la noria y le cuentan lo sucedido a Helena.

  • Vicente: Helena. Esas criaturas están por llegar.
  • Helena: No tengan miedo. Algo debe de ocurrirnos.
  • Helena: ¿Carl?
  • Carl: Sí, claro.
  • Carl: Helena. Súbete al techo de ese edificio con Leslie.
  • Carl: Tú, Vicente. Vendrás conmigo a enfrentarlos.
  • Vicente: ¿Qué? ¿A batallar a esas bestias?
  • Carl: Sí. Los vamos a distraer.
  • Carl: Cuando estén bien alejados del coche, Helena, sube lo más rápido al coche.
  • Carl: Igual tú, Leslie.
  • Helena: ¿Y ustedes?
  • Carl: Estaremos con ustedes en unos minutos.
  • Carl: A sus posiciones.
  • Helena: Vamos Leslie.

Los viajeros se separan y se alistan para la batalla. Una música de fondo suena para acompañar la situación de los viajeros. Los zombis llegan a las atracciones del muelle y Carl junto a Vicente, disparan a las criaturas para reducir la cantidad. Los muertos se dan cuentan de que están siendo atacados y van hacia sus agresores. Los muchachos caminan hacia el otro lado del muelle mientras van disparando con sus pistolas a las criaturas. En otro lado, las chicas se quedan a esperar el momento adecuado para saltar.

  • Helena: Salta y corre lo más rápido al coche.
  • Leslie: Sí. Fue una mala idea haber venido.
  • Helena: No lo fue. Ambos nos divertimos.
  • Helena: Hace mucho que no lo hacía.
  • Leslie: Y si Vicente o Carl, o tú o yo no lo logramos.
  • Helena: Yo siempre estaré a tu lado.

El momento había llegado y las hermanas se disponen a saltar.

  • Helena: Llegó la hora.
  • Helena: Vamos hermanita.
  • Helena: ¡Salta!

Las hermanas dan el salto del techo al suelo. Luego, corren al auto y Helena ocupa el lugar del conductor. Los chicos miran el suceso de las chicas y se preparan para realizar la otra parte del plan.

  • Carl: Sígueme Vicente.

Carl se abre paso entre los zombis a través de los disparos para meterse al auto. Seguido del pandillero, el universitario le seguía pero al cruzar el pequeño puente que estaba en medio de los dos edificios, Vicente se cae.

  • Vicente: Ayúdenme. No se vayan sin mí.

Carl llega al auto pero nota la ausencia del joven y al darse cuenta de lo ocurrido, va en su rescate. No obstante, un zombi le agarra la zapatilla e intenta acercarse a las piernas del joven para morderlo.

  • Vicente: ¡Oh, no!
  • Vicente: ¡Suéltame!

Vicente intenta zafarse del muerto y le patea el rostro. Carl llega y de un balazo, acaba con el zombi. Luego, ayuda a Vicente a levantarse y le da oportunidad de correr mientras intenta de eliminar a las criaturas cercanas. Vicente sube al auto.

  • Helena: ¡Vamos, Carl! ¡Sube!
  • Helena: ¡Sube al auto!

Carl se mete rápidamente al auto y una vez dentro, Helena comienza a arrancar de regreso a la granja.

  • Leslie: Eso estuvo cerca.
  • Vicente: Gracias Carl. Me has salvado la vida.
  • Carl: Procura de que no te maten de nuevo.

La imagen se oscurece y muestra a Reece que andaba teniendo una plática con José.

  • Viejo Reece: José. No lo hagas.
  • Viejo Reece: No sabes las consecuencias que provocarías.
  • José: ¡Cállate! ¿Crees que eres capaz de resolverlo todo a través de las palabras?
  • José: Pues no. No tengo opción.
  • Viejo Reece: Estás mal. La muerte no es la solución.
  • Viejo Reece: Se trata de tu primo. Un familiar tuyo, tuyo.
  • José: No me importa. Catalina me hubiera apoyado.
  • Jake: ¿Quién es Catalina?
  • José: Otra prima.
  • Viejo Reece: Razona, muchacho.
  • José: No. Ahora, lárgate.
  • José: No querrás que te de un tiro o al chico.
  • Viejo Reece: (Señalando a Jake) A él no lo toques.
  • Viejo Reece: Ni menos al resto del grupo.
  • Viejo Reece: De seguro mataste a los otros para salvar tu pellejo.
  • Viejo Reece: A Ronald y a Gordon.
  • Viejo Reece: Ya sé qué tipo de persona eres.
  • Viejo Reece: Te tendré vigilado.
  • Viejo Reece: Vámonos Jake.

Reece y Jake se retiran del lugar.

  • José: ¡Lárguense! ¡Uno de estos días los mataré!
  • José: ¡Ya lo escucharon! ¡Los mataré!

José, enfurecido, abandona el lugar para irse a dormir. En la carretera, los cuatro viajeros se encontraban charlando sobre lo ocurrido en la feria.

  • Leslie: Fue una noche divertida.
  • Helena: Sí. Pero tendré que decirle a mi padre lo sucedido.
  • Leslie: No, por favor.
  • Helena: No hay elección. Tarde o temprano se va a enterar.
  • Leslie: Carl. Dile algo.
  • Carl: Helena, comprende. Son jóvenes.
  • Carl: Nosotros también hicimos esas locuras.
  • Helena: Pero no arriesgando tu vida para ser mordido por los zombis.
  • Carl: Que sea un secreto.
  • Leslie: Por favor. ¿Sí, hermana?
  • Helena: De acuerdo. Un secreto entre nosotros.
  • Helena: No sé por qué me meto en estas cosas.

El vehículo continúa avanzando y la cámara va perdiendo el rastro del coche poco a poco mientras se oscurece la pantalla. El capítulo finaliza.

Capítulo 11: El rehén y el viejo

Han pasado cinco días desde el incidente en la feria, y los viajeros se encuentran aun viviendo en la vieja casa de los Wankstein. Cerca de las 7:30 de la mañana, un pequeño grupo, integrado por Carl, César, Sweet y Cam, se encuentran reunidos en una parte del campo de la granja para debatir el destino del prisionero.

  • Cam: ¿Y han pensado en algo?
  • Sweet: Hay que matarlo. Es la mejor opción.
  • Carl: No. Te dije que es uno de los nuestros.
  • Sweet: Intentó matarnos, ¿recuerdas?
  • Carl: Pero... el traje... los Families...
  • Carl: ¿Acaso no dijiste que siempre debemos proteger a los nuestros?
  • Sweet: Es un puto traidor. Se unió a los Ballas.
  • Cam: ¡Basta! No llegaremos a una decisión si siguen discutiendo.
  • César: ¿Les parece bien si organizamos como una especie de juicio?
  • César: Como lo que solía salir en la televisión.
  • Carl: Buena idea.
  • Sweet: ¿Para qué? Si al final, va a morir.
  • Carl: ¡Sweet! Mejor cállate.
  • Sweet: Calla, negro.

En otra situación, dentro de la autocaravana de Axel Simmons, Reece empieza a servirse un vaso de agua y al rato, Jake Bohm ingresa para visitar al anciano.

  • Jake: Hola Reece.
  • Viejo Reece: Joven, Jake.
  • Jake: ¿Se puede?
  • Viejo Reece: Claro, pasa.
  • Viejo Reece: Axel sigue recuperándose. Así que yo ando cuidando su vehículo por unos días.
  • Viejo Reece: (Refiriéndose a la bebida) ¿Gustas?
  • Jake: No, gracias. Hace unos minutos, tomé una lata de Sprunk.
  • Viejo Reece: ¿Sprunk? ¿Tienes latas de Sprunk?
  • Jake: Sí. Llevé unas latas cuando estaba en Palomino Creek
  • Viejo Reece: Ojalá puedas darme unas cuantas latas.
  • Viejo Reece: Es mi bebida favorita.
  • Viejo Reece: Aunque el agua natural, es mucho mejor.
  • Viejo Reece: ¿Y a qué se debe tu visita?
  • Jake: Para saber si llegaste a solucionar el problema de la semana anterior.
  • Viejo Reece: No. José es un terco.
  • Viejo Reece: Al igual que Kendl. Aunque con ella, se puede llegar a una solución.
  • Viejo Reece: Le confesé a César sobre la traición de Kendl.
  • Viejo Reece: El pobre se quedó atónito.
  • Jake: Yo sé que puedes hacerle cambiar de parecer a Kendl.
  • Viejo Reece: Como va la situación, es imposible.
  • Viejo Reece: No quiero que esto ocurra.
  • Viejo Reece: Afectaría al grupo.
  • Jake: Cuenta conmigo.
  • Viejo Reece: ¿A qué te refieres?
  • Jake: Te ayudaré.
  • Viejo Reece: Es muy peligroso. No conoces a José.
  • Jake: Conozco muy bien a José en estas tres semanas. Sé lo que es capaz.
  • Jake: Pero él no sabe lo que nosotros podemos hacer.
  • Viejo Reece: Me gusta tu actitud. Estas dentro.

Reece se pone de pie.

  • Jake: ¿A dónde vas?
  • Viejo Reece: Veré a Kendl para tener otra charla con ella.
  • Jake: Te acompaño.
  • Viejo Reece: Quédate aquí. Te haré saber de la situación cuando regrese.
  • Jake: De acuerdo. No me moveré.

El anciano se marcha de la autocaravana y Jake enciende la radio para intentar sintonizar la emisora HI K69. Dentro de la casa de los Wankstein, un dolorido Axel Simmons se acuesta en el sofá mientras es atendido por la enfermera de la casa, Amanda.

  • Amanda: Relájese. Tiene que descansar.
  • Amanda: Le cambiaré las vendas. No se mueva.
  • Axel: Muchas gracias.

Amanda deja al paciente para traer nuevas vendas. Al costado del oficial, Denise y Clara miran con ternura a Axel.

  • Denise: Espero que haya aprendido la lección.
  • Axel: Sí. Mejor será esperar a que me recupere.
  • Clara: Tuvo suerte en ese accidente.
  • Axel: Intento recordar ese día.
  • Axel: Tengo el presentimiento que había descubierto algo...
  • Axel: Algo aterrador.
  • Axel: Pero...cada vez que lo hago, el dolor se incrementa.

Amanda regresa y se agacha a la altura del oficial para hacer su labor. Al finalizar, Amanda quita las viejas vendas y saca unas pastillas.

  • Amanda: Procure tomarlas cada ocho horas.
  • Amanda: Le ayudará a bajar el dolor de su cabeza.
  • Amanda: Y no se mueva.
  • Amanda: Por suerte, Kevin estuvo presente cuando usted se cayó.
  • Axel: Solo quería caminar.
  • Denise: Le pudo costarle la vida.
  • Amanda: (A Denise y Clara) Por favor, cuídenlo.
  • Amanda: Ya no estará en la cama, sino, aquí, en el sofá.
  • Amanda: Tendrá una mejor vista.
  • Amanda: Me retiro. Tengo que hacer otras cosas.
  • Axel: Gracias, nuevamente.

La enfermera camina hacia la cocina y mientras lo hace, se cruza con Helena. La hija mayor se acerca a las tres personas.

  • Helena: Hola Axel. Hola chicas.
  • Axel: Hola Helena.
  • Helena: ¿Han visto a mi hermana Leslie?
  • Axel: No.
  • Clara: Parece que está afuera, cerca del campo de cultivo.
  • Helena: Gracias, Clara.
  • Denise: ¿Aún lo sigue buscando?
  • Helena: Claro. Es su adoración.

Helena abandona la casa y ya afuera, ve a lo lejos a Leslie sentada bajo un árbol. La hermana se apresura con sus pasos para llegar hasta su hermana.

  • Helena: ¡Leslie! ¡Leslie!
  • Helena: Jovencita, nuestro padre quiere hablar contigo.
  • Helena: Te he buscado por toda la casa.
  • Leslie: No tengo ánimo para ver a nadie.
  • Helena: ¿Y lo has encontrado?
  • Leslie: No. No he tenido suerte.
  • Helena: Ten fe. Pronto aparecerá.
  • Leslie: ¿Fe? ¿Quieres que tenga fe?
  • Leslie: Al diablo. Eso me dijiste a inicios del apocalipsis.
  • Leslie: Pronto habrá una cura. Todo pasará.
  • Leslie: Y nada... nada...
  • Helena: ¡No me hables así! Baja tu tono.
  • Leslie: Disculpa. Pero, van tres días que no aparece Skipper.
  • Leslie: No sé qué hacer.
  • Leslie: ¿Y si nunca vuelve? ¿Y si fue mordido?
  • Helena: Ya aparecerá. Posiblemente hoy... esta noche. O tal vez en estos días.
  • Leslie: No debí haberlo dejado salir.
  • Helena: Tranquilízate. Voy a buscarlo.
  • Helena: Ahora, atiende a nuestro padre.
  • Leslie: Te lo agradezco.

Reece llega al lugar donde está Kendl y sienta al costado de ella.

  • Viejo Reece: Kendl, hija.
  • Kendl: Vete.
  • Viejo Reece: Hija, tienes que entender. Estás poniendo en riesgo tu vida.
  • Viejo Reece: Y a todo el grupo.
  • Kendl: ¡Cállate! Vete. Déjame sola.
  • Kendl: Lo que me importa es solo ser feliz en este asqueroso mundo.
  • Kendl: Pensé que no había esperanzas. Pero José me demostró lo contrario.
  • Viejo Reece: ¿Y César? ¿Qué ocurrió con él?
  • Kendl: No sucedió nada. Ya no lo quiero.
  • Viejo Reece: ¿Y crees que estar con José es la mejor solución?
  • Viejo Reece: Aliarte con él para desaparecer a una persona.
  • Viejo Reece: Entiende. Esta no es la opción correcta.
  • Kendl: ¿Y entonces que lo es?
  • Viejo Reece: No lo sé.
  • Kendl: Si no lo sabes. Vete.
  • Viejo Reece: Nadie tiene derecho para quitarle la vida a un hombre.
  • Kendl: ¿Y los zombis? ¿Acaso no matan a una cantidad de personas cada día?
  • Viejo Reece: Te ayudaré a salir de tu desesperación.
  • Kendl: Eso le dijiste a Lenny.
  • Kendl: Le brindaste las mismas esperanzas que a mí. Y terminó muerto en esa fatídica noche.
  • Viejo Reece: Hice lo posible. Lo hice.
  • Kendl: No quiero terminar muerta como él.
  • Kendl: Traes mala suerte, Reece.

La mujer se marcha y Reece, sin éxito alguno, regresa a la autocaravana para contarle a Jake.

  • Jake: ¿Tuviste suerte?
  • Viejo Reece: No.
  • Viejo Reece: No llegaremos a nada.
  • Viejo Reece: Pensé que con este castigo divino, la gente sería más unida.
  • Viejo Reece: Estuve equivocado. Se siguen matando el uno al otro.
  • Jake: Llegaremos a una solución.
  • Viejo Reece: Ahora hay que preocuparnos de la vida del camello.
  • Viejo Reece: Está en juego.
  • Jake: ¿Piensas salvarlo?
  • Viejo Reece: Por supuesto. No quiero ver más muerte.
  • Viejo Reece: Puede unirse a nosotros.
  • Viejo Reece: O por lo contrario, irse. Pero matarlo, es la peor decisión.
  • Viejo Reece: No pueden juzgar a un hombre por su apariencia.

Las horas pasan y en la tarde, por las 14:30 horas, el grupo de Los Santos y el de Palomino Creek, a excepción de Axel, se reúnen en el campo verde de la granja para debatir la decisión del forastero.

  • Denise: Entonces, ¿qué van a hacer?
  • Clara: Me sentiría bien si supiera el plan. Al igual que el resto del grupo.
  • Dutch: ¿Hay un plan?
  • Kevin: ¿Lo mantendremos aquí?
  • Carl: Pronto lo sabremos.
  • Denise: ¿Qué quieres decir?
  • Carl: Haremos una especie de juicio esta tarde en la casa de Werther.
  • Carl: Decidiremos si el muchacho muere o vive.
  • Dutch: ¿Y si muere? ¿Quién lo matará?
  • Carl: Ya veremos.
  • Kevin: ¿Y si vive? ¿Se unirá a nosotros?
  • Sweet: Yo no lo quiero aquí. Es un traidor.
  • Carl: Ya hablamos de eso, Sweet.
  • Carl: No queda de otra. Se queda aquí.
  • Dutch: ¿Y no puede irse? Su herida ya está cicatrizando.
  • Dutch: Dentro de poco, podrá caminar.
  • Sweet: Eso, lo dejamos con las municiones y alimentos necesario para su supervivencia.
  • Sweet: Ya no es culpa de nosotros si muere en el camino.
  • Carl: Eso se verá esta tarde.
  • Viejo Reece: ¿Piensan abandonarlo?
  • Carl: El grupo lo decidirá.

Carl abandona la plática con el grupo y se retira. A Reece no le parece bien abandonar al camello y lo sigue para tratar de cambiarle de parecer.

  • Viejo Reece: No puedes hacer esto.
  • Viejo Reece: Sé que no quieres hacerlo.
  • Carl: No soy el único que tengo la palabra.
  • Carl: Sweet lo quiere muerto.
  • Carl: Y parece que Dutch no lo quiere en este grupo.
  • Viejo Reece: Trata de convencerlos. La unión hace la fuerza.
  • Carl: Queda poco tiempo. Y estoy ocupado para hacerlo.
  • Viejo Reece: Déjamelo a mí. Yo puedo. Puedo hacerlo.
  • Viejo Reece: Les haré cambiar de perspectiva.
  • Carl: Algunos ya han decidido.
  • Viejo Reece: ¿Y los otros? Están indecisos. Sé que puedo.
  • Carl: En unas horas se hará la junta.
  • Viejo Reece: Entonces, te pido que me dejes hacerlo.
  • Carl: No. Se los debo.

Carl continua avanzando.

  • Viejo Reece: ¿Acaso no te brindaron la ayuda cuando más lo necesitas?

Carl se detiene y mira a Reece.

  • Viejo Reece: ¿Eso no te da un mensaje?
  • Viejo Reece: Te pido por lo menos estas horas que quedan.
  • Carl: Nos uniremos al atardecer, y lo que tenga que pasar, pasará.

Carl accede y prosigue su caminata. A Reece le queda claro el mensaje y opta en ir a la autocaravana para pensar en la situación. Ya adentro, Reece se sienta y mira su rifle que le obsequió Helena.

  • Viejo Reece: ¿Ha esto llegamos?

Al rato, Denise ingresa al vehículo.

  • Denise: ¿Has visto a Kevin?
  • Viejo Reece: No.
  • Denise: Gracias. Iré a buscarlo en otra parte.

La mujer se marcha pero antes de pisar el último escalón, Reece la llama.

  • Viejo Reece: Denise, necesito un favor.
  • Denise: ¿Qué deseas?
  • Viejo Reece: Quiero que hables con Kendl y la convenzas.
  • Denise: ¿Convencerla de qué?
  • Viejo Reece: De que no mate a César.
  • Denise: ¿Es broma? Kendl ama a César.
  • Viejo Reece: Kendl ama a José.
  • Denise: ¿Qué quieres decir?
  • Viejo Reece: Son amantes.
  • Denise: ¿Y César lo sabe?
  • Viejo Reece: Sí. Pero no quiere creerme.
  • Viejo Reece: Quiero que le hagas cambiar de parecer.
  • Viejo Reece: Ustedes son amigas.
  • Denise: Recuerdo que José seducía a Kendl cada día cuando estábamos en Northstar Rock.
  • Denise: Kendl finalmente cayó en los brazos de José.
  • Viejo Reece: ¿Lo sabías? ¿Y no hiciste nada para evitarlo?
  • Denise: Tenía mis dudas. Le aconsejé. Pensé que se alejaría de él.
  • Viejo Reece: Fallaste. Sucedió lo contrario.
  • Viejo Reece: Convence a esa muchacha.
  • Viejo Reece: Me sacarías de un problema.
  • Denise: Lo haré por el bien de ella y el de nosotros.

Denise se retira pero antes, Reece le dice algo.

  • Viejo Reece: Por cierto, ¿en qué has pensado? ¿Matarlo o dejarlo ir?
  • Denise: No lo sé.
  • Viejo Reece: Piénsalo bien. Es una vida. No un zombi.
  • Denise: Lo tendré en cuenta.

La pantalla da un cambio rápido y muestra a Helena Wankstein en el bosque que seguía buscando al perro de la familia.

  • Helena: No sé en qué lío me he metido.
  • Helena: Perrito, perrito.
  • Helena: ¡Skipper! ¡Skipper!

La mujer avanza y se adentra cada vez más al bosque. Los minutos pasaban y Helena continúa explorando el bosque.

  • Helena: Si no aparece el cachorro... Leslie no me lo perdonará.
  • Helena: Última vez que prometo algo.

Al cabo de unos cinco minutos, Helena se percata entre los arbustos, una presencia desconocida. De tal modo, prepara su revólver y se asoma hacia la zona de peligro. Cuidadosamente, la mujer da unos pasos y de pronto, un conejo sale entre las hojas.

  • Helena: Es un conejito...
  • Helena: Un conejito que casi me mata del susto.

Más calmada, Helena guarda el arma y voltea para retomar la búsqueda. Sin embargo, al girar, se encuentra con un caminante que estaba a unos cuantos pasos de ella. Ante esto, Helena se apresura en sacar el revólver, el cual se había atascado. El caminante se acerca cada vez más a ella y por la desesperación, Helena da una patada en el estómago de su enemigo para hacerlo retroceder y darle más tiempo para tener el arma. Finalmente, tras varios intentos, Helena consigue retirar el revólver y da un disparo en la cabeza del zombi. Este disparó alertó a los demás caminantes que caminaban sin un destino alguno por el bosque. La hermana no obtiene éxito en su labor y regresa a su casa, sin saber que lo seguían los carroñeros del bosque.

En la granja, Denise se encuentra con Kendl para hablar del asunto que le pidió Reece.

  • Denise: Kendl. ¿Te encuentras bien?
  • Kendl: Sí. Disfrutando de la brisa.
  • Denise: ¿Segura?
  • Kendl: Claro. Espera, ¿te mandó Reece? ¿no?
  • Denise: No precisamente.
  • Kendl: Por más que seamos amigas. No hablaré del tema contigo.
  • Denise: Cuéntame. Para eso vine.
  • Denise: Para ayudarte. Quiero lo mejor para ti.
  • Kendl: Ya lo conseguí.
  • Denise: Solo quiero que te quites esa venda y veas mejor las cosas.
  • Denise: José no te conviene. Es una mala persona.
  • Denise: Admito que ayuda al grupo. Pero no me cae bien.
  • Kendl: Es bueno. Ayuda en todo. Quiero lo mejor para nosotros y para el grupo.
  • Denise: Tú no eras así. Amabas a César. ¿Ahora quieres matarlo?
  • Kendl: No hay opción. Solo quiero que desaparezca.
  • Denise: Es lo mismo. Matar, desaparecer.
  • Denise: Este grupo está casi roto. Y si José elimina a César.
  • Denise: Empeorará las cosas.
  • Kendl: No. Solo sacaremos la basura. Es todo.
  • Denise: Pero Kendl. Mira antes de actuar.
  • Kendl: Está decidido.

Kendl se aleja y deja a Denise.

  • Denise: ¡Kendl! No te conviene.
  • Denise: Se aprovecha de ti.
  • Denise: ¡Kendl! ¡Kendl!

Reece continúa con su objetivo de hacer cambiar de parecer a sus compañeros del grupo. El anciano llega al campo de cosecha de gran extensión para hablar con Werther que andaba sacando las zanahorias y otras verduras más.

  • Viejo Reece: ¿Haciendo los labores de la granja?
  • Werther: Es mejor hacerlo antes que esperar hasta mañana.
  • Werther: No hemos tenido buena cosecha estos últimos días.
  • Werther: Pero no estás aquí para ayudar.
  • Viejo Reece: El chico.
  • Werther: El prisionero.
  • Werther: No quiero saber.
  • Werther: Me dijeron que están decidiendo su destino.
  • Werther: Se lo dejaré a Carl.
  • Viejo Reece: Pero este es tu hogar.
  • Werther: Lo quiero lejos de mi familia.
  • Werther: No me importa cómo.
  • Werther: Es peligroso. Intentó matarnos.
  • Viejo Reece: ¿No te importa que muera o que lo abandonen?
  • Werther: Se lo dejaré a decisión de los demás.
  • Werther: Si ellos creen haber hecho lo correcto. Lo respeto.
  • Viejo Reece: Pero no puedes mantenerte al margen. Eres un hombre con convicciones.
  • Werther: O eso creía. He cometido demasiados errores.
  • Werther: Mi hija está triste por el perro. No puedo hacer nada.
  • Viejo Reece: ¿Pero al menos puedes pensarlo bien? ¿Hablar con tu familia?
  • Werther: Ellos ya han decidido. No puedo hacer nada.

Werther sigue con su labor y Reece, sin tener éxito con su tarea, abandona el lugar. En la caseta, el forastero se encuentra amarrado en la silla sin poder moverse. Al rato, Carl va a visitarlo.

  • Camello Families: ¿Me van a matar? ¿No?
  • Carl: No lo sabemos.
  • Camello Families: Sé que quieres impedirlo. Vamos, libérame.
  • Camello Families: No regresaré. Me iré.
  • Carl: No es solo mi decisión. Es de todos.
  • Camello Families: Libérame. Por favor. No quiero morir.
  • Camello Families: Tengo una vida por delante.

Sweet llega y se une a la conversación.

  • Sweet: No hay vida. Nadie lo tiene.
  • Sweet: Solo un tiempo más para ver como el mundo se sigue hundiendo.
  • Carl: Sweet. ¿Qué haces aquí?
  • Sweet: Lo mismo pregunto. ¿Piensas ejecutarlo?
  • Camello Families: No, por favor. No lo hagas.
  • Carl: Claro que no. Solo vine para verlo.
  • Sweet: Entonces vete. Lo haré yo.

Sweet saca una pistola de su bolsillo y apunta al prisionero.

  • Camello Families: No lo hagas. Por favor. Quiero vivir.
  • Sweet: Vete al demonio. Puto traidor.
  • Carl: ¡Sweet! Baja el arma. No lo hemos decidido aún.
  • Sweet: Hermano. No me quites esta oportunidad.
  • Camello Families: Si me querían muerto. ¿Por qué me salvaron?
  • Sweet: Responde, Carl. Responde a la puta pregunta.
  • Carl: No parabas de chillar como nena. ¿Vale?
  • Carl: Lo hice por lástima.
  • Sweet: Fuiste un idiota, Carl.
  • Sweet: (Al camello) Y tú, ¿dónde están tus amigos? ¿Eh?
  • Camello Families: No lo sé. Me abandonaron.
  • Sweet: Responde. ¿Dónde están tus amigos?
  • Camello Families: Ya te dije. No lo sé.
  • Sweet: (Le muestra un cuchillo) ¿Quieres recibir esto? ¿Eh?
  • Sweet: ¿Deseas quedarte tuerto? ¿Eh?
  • Sweet: Abre bien los ojos.
  • Camello Families: No. Espera, por favor.
  • Carl: ¡Sweet! Lo estás asustando. Déjalo.
  • Sweet: Anda. Habla.
  • Camello Families: Ya lo recordé.
  • Camello Families: En un pueblo. Cerca de una montaña.
  • Carl: ¿Angel Pine? ¿Están en Angel Pine?
  • Camello Families: No lo sé. Nunca me dijeron el lugar.

Sweet guarda el cuchillo y mira a Carl.

  • Sweet: Me lo debes.
  • Sweet: Ya sabemos dónde están los Ballas.
  • Carl: No te debo nada. Ya no me importan los Ballas.
  • Sweet: Me lo agradecerás. Lo sé.
  • Sweet: Y cuando te des cuenta, querrás besarme el trasero.
  • Carl: ¡Nah! Solo vete.

Sweet se marcha, dejando a su hermano con el traidor. Reece continúa convenciendo a los demás y llega donde Sweet para hablar con él.

  • Viejo Reece: Sweet.
  • Sweet: ¿Qué ocurre Reece?
  • Viejo Reece: Quiero hacerte cambiar de parecer.

Sweet ríe por la respuesta.

  • Sweet: ¿Hablas en serio?
  • Viejo Reece: Sé que tú y yo nunca estaremos de acuerdo...
  • Viejo Reece: ... pero, hablemos de esto como hombres.
  • Sweet: Está bien.
  • Sweet: ¿Niegas que estemos en peligro, Reece?
  • Viejo Reece: No. Sé lo que hizo.
  • Viejo Reece: Pero matarlo no cambiará nada.
  • Sweet: Sí lo hará.
  • Viejo Reece: Exacto. Nos cambiará a nosotros.

Sweet vuelve a reír.

  • Sweet: Tienes agallas, Reece. Te reconozco eso.
  • Sweet: Dentro de una hora, cuando estemos reunidos, hablarás de esto.
  • Sweet: Lo sé. Y si logras convencerlos de mantener a este tipo con vida...
  • Sweet: ... no diré una maldita palabra, ¿de acuerdo?
  • Viejo Reece: De acuerdo.
  • Sweet: Me aguantaré. Me quedaré con las ganas.
  • Sweet: Pero te diré algo. Estás equivocado...
  • Sweet: ... y cuando el camello mate a alguien.
  • Sweet: No diré nada, ya que será tu culpa.
  • Sweet: Y tendrás que abandonar el grupo.

Sweet se va y Reece se queda en el lugar. La hora había llegado y los miembros del grupo se reúne en la sala de la vieja casa de Werther. Los más menores de la congregación, Jake, Vicente y Leslie, no participan en la reunión bajo la orden de Carl y se van a la habitación de Amanda para cuidar de Axel. Ya reunidos, cada integrante se miran el uno al otro y esperan el comienzo de la reunión.

  • Kevin: Entonces, ¿cómo hacemos esto? ¿Simplemente votamos?
  • Denise: ¿Tiene que ser unánime?
  • Clara: ¿Y si la mayoría manda?
  • Carl: Bueno, veamos qué opina cada quien, y luego discutimos las opciones.
  • Sweet: Desde mi punto de vista...
  • Sweet: ... sólo hay una forma de seguir adelante.
  • Viejo Reece: Matándolo, ¿verdad?
  • Viejo Reece: ¿Por qué molestarnos en votar? Son claras sus intenciones.
  • Carl: Bueno, si alguien cree que deberíamos perdonarlo, quiero saberlo.
  • Viejo Reece: Puedo decirte que somos pocos. Tal vez sólo Denise y yo.

Denise mira el suelo y luego, sube la cabeza para mirar a Reece.

  • Denise: Mira, yo...
  • Denise: Creo que tienes razón en casi todo el tiempo, pero esto...
  • Viejo Reece: ¿¡Te asustaron!?
  • Denise: Él no es uno de nosotros.
  • Denise: Y ya hemos perdido a mucha gente.
  • Viejo Reece: ¿Y qué opina el resto?
  • Cam: ¿No podemos mantenerlo prisionero?
  • Dutch: Sería una boca más que alimentar.
  • Kevin: Tendríamos que estarlo vigilando.
  • Viejo Reece: Él podría ser de valor.
  • Viejo Reece: Denle por lo menos una oportunidad.
  • José: ¿Y qué harían con él? ¿Ponerlo a trabajar?
  • Carl: No lo dejaremos andar por donde sea.
  • Helena: Podrían ponerle un ayudante.
  • Sweet: ¿Y quién se ofrecería?
  • Viejo Reece: Yo lo haría.
  • Carl: No creo que ninguno de nosotros debería andar con este tipo.
  • Sweet: Si lo dejamos ir. Traerá a sus compañeros para aniquilarnos.
  • Viejo Reece: ¿Y la salida es matarlo para prevenir un crimen que quizás ni intente?
  • Viejo Reece: Si hacemos esto, estamos diciendo que no hay esperanza.
  • Viejo Reece: El estado de derecho está muerto. No hay civilización.
  • Werther: ¿Podrían llevarlo mucho más lejos y abandonarlo como lo habían planeado?
  • Kendl: Hay caminantes. Podrían fracasar.
  • Cam: No podemos arriesgar a los nuestros.
  • Amanda: Si hacemos esto, ¿cómo lo harían?
  • Amanda: ¿Sufrirá?
  • Dutch: Podríamos colgarlo. Romperle el cuello.
  • Sweet: Lo mejor sería dispararle. Yo me ofrezco.
  • Carl: Dispararle sería más humano.
  • César: ¿Y el cuerpo? ¿Lo quemamos?
  • Viejo Reece: ¡Esperen! ¡Esperen!
  • Viejo Reece: Hablan de esto como si ya estuviera decidido.
  • Sweet: Has hablado todo el día; dando vueltas. ¿Quieres que volvamos a lo mismo?

Reece alza la voz.

  • Viejo Reece: ¡Es la vida de un joven...
  • Viejo Reece: ... y vale más que una charla de siete minutos!
  • Viejo Reece: ¿A esto hemos llegado?
  • Viejo Reece: ¿Matamos a alguien porque no sabemos qué hacer con él?
  • Viejo Reece: (A Carl) Tú lo salvaste. ¿Ahora piensas matarlo?

El grupo calla para pensar mejor su decisión.

  • Sweet: Todos sabemos qué hay que hacer.
  • Carl: No, Reece tiene razón.
  • Carl: Tenemos que ver todas las opciones. Tenemos una responsabilidad.
  • Denise: ¿Cuál es la otra solución?
  • Denise: Aún no tenemos ni una opción viable.
  • Viejo Reece: ¡Entonces hay que buscarla!
  • Carl: Es suficiente. El que quiera decir algo...
  • Carl: ... antes de que tomemos una decisión, tiene la oportunidad.

Dicho esto, los integrantes vuelven a callar. Algunos se miran los rostros y otros, miran el suelo.

  • Viejo Reece: (A Carl) Una vez dijiste que no matábamos a los vivos.
  • Carl: Bueno, eso fue antes de que trataran de matarnos.
  • Viejo Reece: Pero, ¿no lo ves? Si hacemos esto...
  • Viejo Reece: ... las personas que solíamos ser, el mundo que conocíamos, está perdido.
  • Viejo Reece: Este mundo es cruel. Es la ley del más apto
  • Viejo Reece: Y no quiero esto para mí y creo que ninguno de ustedes querría.
  • Viejo Reece: Solo hagamos lo correcto.
  • Viejo Reece: ¿No hay nadie que esté conmigo?

Nadie responde a la pregunta de Reece, lo que provoca que el anciano pierda las esperanzas poco a poco. Pero después de un minuto, Denise rompe el silencio.

  • Denise: Reece tiene razón.
  • Denise: Deberíamos tratar de encontrar otra manera.
  • Carl: ¿Alguien más?

La pandilla vuelve a callar y solo esperan a que alguien responda. Después de unos minutos, Reece vuelve a hablar.

  • Viejo Reece: ¿Se van a quedar callados sin decir nada más?
  • Viejo Reece: De seguro se irán a sus tiendas a tratar de olvidar...
  • Viejo Reece: ... que estamos sacrificando a un ser humano.

Reece se saca los lentes y se entristece.

  • Viejo Reece: No voy a ser parte de esto.

Reece avanza hacia la puerta para salir pero antes, se pone en el medio para decirle algo importante a los demás.

  • Viejo Reece: Este grupo está roto.

El triste anciano abandona la casa al no conseguir nada y entra a la autocaravana. La noche había llegado y el grupo de Los Santos y de Palomino Creek se reúne para pasar la noche. Carl había tenido una breve charla con algunos de los campistas para hablar sobre el discurso de Reece, en donde decidieron darle una oportunidad al forastero. Esta noticia es anunciada a los demás y Denise, alegre, decide contárselo a Reece.

En otro lado, Kevin va a realizar el pedido de Werther en recoger el saco de las verduras que estaba en el campo de cosecha. A mitad del camino, Kevin halla algo escalofriante, un venado muerto con el estómago cortado, en donde se salía las tripas.

  • Kevin: Esto es asqueroso.

El ex-convicto prosigue con su camino pero se detiene, al sentir la presencia de alguien detrás de él. Kevin voltea y descubre a un perro zombificado.

  • Kevin: Tú... tú... tú eres Skipper, la mascota de los granjeros.

El animal se arroja al hombre y éste cae al suelo sin antes dar un disparo al aire. Esto alerta a los demás campistas y a Denise, que estaba buscando a Reece en la autocaravana.

  • Denise: ¡Diablos! Algo ha ocurrido.

La mujer sale y corre al lugar de los hechos. El resto del grupo saca sus armas y corren apresuradamente a la zona de alerta.

  • Carl: ¡Dutch, trae una escopeta ahora!
  • Clara: Jake, métete a la casa y no salgas hasta que venga.
  • Jake: Pero mamá.
  • Clara: No me discutas. Hazlo ahora.
  • Jake: Está bien, está bien.
  • Carl: ¡Vamos! ¡Vamos!

Kevin lucha por escapar del perro que intentaba morderlo. Aunque sin percatarse, la mascota zombificada abre el vientre de su víctima con las garras de sus patas delanteras y saca todas sus tripas afuera. Kevin no evita gritar por su dolor y continúa luchando contra la bestia.

César llega al lugar con una linterna y ve a la criatura. El hombre agarra al animal de las orejas y con un cuchillo, le atraviesa el rostro. Posteriormente, pide ayuda a los demás y consuela a Kevin.

  • César: Aguanta amigo.
  • César: ¡Ayuda! ¡Corran!

En ese preciso momento, el resto empieza a llegar poco a poco.

  • Denise: ¿Quién es?
  • Cam: Dios mío. Dios.
  • Kendl: ¡Carl!

Carl llega y se agacha para hablarle a Kevin.

  • Carl: De acuerdo, escucha mi voz.
  • Carl: Escúchame, ¿sí? Escúchame.
  • Carl: Resiste. ¡Que alguien traiga a Werther!
  • Sweet: Necesita sangre. Tenemos que operar.
  • Clara: Resiste, Kevin.
  • Clara: Resiste.

Un mal herido Kevin mira a sus compañeros venir mientras intenta soportar el dolor.

  • Carl: Escúchame. Vamos, escucha mi voz.
  • Carl: Por favor. ¡Werther! ¡Amanda! ¡Necesitamos a uno de los dos!
  • Clara: Mírame.
  • Carl: Kevin, te ayudaremos. Estamos aquí.
  • Clara: Eres valiente. Puedes resistir.
  • Clara: Soportaste la condena. Sé que puedes hacerlo.
  • Dutch: ¿Qué ocurrió?
  • César: El perro. Lo atacó.

Helena viene y oye las palabras de César.

  • Helena: (Mira el cadáver del perro) ¡Oh no! Dios mío. Skipper.

Werther se une al consuelo.

  • Carl: ¿Qué podemos hacer?
  • Sweet: ¿Se pondrá bien? ¿No?

Werther examina al desafortunado y llega a una conclusión.

  • Carl: ¿Podemos moverlo?
  • Werther: No sobrevivirá el viaje.
  • Carl: Tienes que operarlo aquí.
  • Carl: Cam, Dutch, regresen a la casa.
  • Werther: Carl, no.
  • Carl: ¡Maldición!

Una melodía empieza a escucharse como acompañamiento a la ocasión. Carl se pone de pie y se lamenta por su amigo al no poder hacer nada. Las chicas lloran al saber que Kevin morirá. Dutch, Sweet y César se lamentan mientras los demás, solo miran como Kevin se debilita poco a poco. Kevin grita cada vez con un tono débil y Clara, al no poder soportarlo, pide que ayuden al ex-convicto. Carl se pone de pie y le apunta con su pistola para ponerle fin la vida de su amigo.

Clara no soporta ver más el sufrimiento de Kevin y oculta la mirada.

  • Clara: Dios.

Kevin mira por última vez a sus compañeros y fija su mirada a Carl, quien le apuntaba con una arma. Aunque Carl, un poco tembloroso, baja el arma al no poder dispararle. En su lugar, José saca su revólver y le apunta a Kevin, quien estaba agonizando. La víctima continúa con su agonía y espera su final. José acerca más el arma a la cabeza de Kevin y se prepara para dar con el gatillo.

  • José: Lo siento, hermano.

José da el disparo y la cámara se oscurece poco a poco para finalizar con la penosa escena.

Capítulo 12: La cruda verdad

Al día siguiente, los miembros del grupo asisten al funeral de Kevin y de Skipper. Una vez allí, Carl honra la memoria de los dos difuntos con un emotivo discurso.

  • Carl: Kevin, no lo conocí muy bien.
  • Carl: Se metía en líos...
  • Carl: ... pero sabía cómo arreglárselas.
  • Carl: Fue un ladrón en su vida pasada pero cambió al pagar su condena.
  • Carl: Hizo lo posible para salvarnos.
  • Carl: Y eso es de admirar.
  • Carl: Lo consideraba como un amigo.
  • Carl: Se ganó la confianza de todos poco a poco.
  • Carl: Intentó ser buena persona en un mundo cruel, terrorífico.
  • Carl: No se negaba a ningún favor, sabiendo que tenía que arriesgar su vida para salvar el de los otros.
  • Carl: Y anoche, solo cumplió su deber como un buen soldado.
  • Carl: Batalló hasta el final.
  • Carl: Y ahora, se une a nuestros amigos que lastimosamente, no llegaron a sobrevivir al nuevo mundo.
  • Carl: Ahora podrá descansar en paz con Skipper. Sin tener que preocuparse por un mañana.
  • Carl: Hoy, estamos reunidos para honrar a los que cayeron.
  • Carl: No a uno, ni a dos, sino a tres.
  • Carl: Reece, quien nos abandonó al darse cuenta de que no valía la pena seguir en este grupo...
  • Carl: ... solo porque estaba roto.
  • Carl: A partir de hoy, le demostraremos lo contrario.
  • Carl: De que vale la pena seguir en este grupo.
  • Carl: Que seremos más unidos. Como una familia.
  • Carl: Tomaremos el control de nuestras vidas...
  • Carl: ... y dejaremos de sentir lástima por nosotros mismos.
  • Carl: Nuestra seguridad...
  • Carl: ... nuestro futuro... depende de nosotros.
  • Carl: Por Reece, por Kevin, y por el resto que nos abandonaron en estos últimos días.
  • Carl: Así es cómo honraremos a los demás.

Carl culmina su discurso y como en todo velorio, los camaradas de Kevin inclinan su cabeza hacia abajo y otorgan un minuto de silencio por los caídos. Posteriormente, cada uno se retira para ponerle más seguridad a la granja, armando otra cerca a toda la granja para prevenir otra desgracia. Los últimos en irse son Carl y Werther, pues querían tener una charla privada.

  • Carl: Disculpa las molestias.
  • Werther: No te disculpes. Lo hago ya que son parte de mi familia.
  • Werther: Somos uno solo. Tu gente y mi gente se han unido...
  • Werther: ... y se llevan bien.
  • Carl: Gracias. Te lo agradezco.
  • Carl: No sé cómo pagarte. No tengo dinero.
  • Werther: No me interesa el dinero. Solo ayuda a hacer más seguro esta granja.
  • Carl: Claro. Es lo menos que puedo hacer.
  • Werther: Llama a tu gente para celebrar esta nueva amistad. Los invito a la cena de esta noche.
  • Carl: Gracias.
  • Werther: Ahora vete a contarles la noticia.
  • Carl: Eso haré.

El gángster se va y le relata la conversación que tuvo con Werther a los demás. Los campistas se alegran y empiezan a movilizarse para realizar sus labores de trabajo. Mientras tanto, Carl comienza a decir unas pautas a sus compañeros.

  • Carl: Muy bien, movamos los vehículos cerca de esos invernaderos.
  • Carl: Dutch, tú encárgate del perímetro alrededor de la casa.
  • Carl: Lleva registro de quien entre y salga.
  • Dutch: ¿Y qué hay con la guardia permanente?
  • Carl: Necesito a Cam y a ti en doble turno.
  • Dutch: Entendido.
  • Werther: Traeré un par de verduras del campo para repartirlas.
  • Denise: ¿Y las patrullas?
  • Carl: Aseguremos esta zona primero.
  • Carl: Después de eso, Sweet se encargará de asignar turnos...
  • Carl: ... mientras que César y yo le daremos de comer al forastero...
  • Carl: ... para luego llevarlo afuera y liberarlo.
  • Sweet: No me parece correcto.
  • Carl: Lo planeamos ayer.
  • Carl: Y si no estás de acuerdo, trágatelo, y sigue adelante.
  • Sweet: De acuerdo, hermanito.

Cada uno hace el labor que le asignaron. Carl aprovecha que Denise está cerca de él y le pide un favor.

  • Carl: Denise.
  • Carl: Mientras ande afuera con César...
  • Carl: ... quiero que vigiles lo que sucede aquí.
  • Denise: ¿Yo?
  • Carl: Sospecho que Sweet hará algo estúpido, como impedir la liberación del traidor.
  • Carl: Él tiene que entender que yo acato las órdenes y que debe cumplirlas.
  • Carl: Sabes que no es un mal tipo, pero estuvo en contra que ayudáramos al muchacho.
  • Denise: ¿Quieres que sea la niñera de Sweet?
  • Carl: Solamente por esta ocasión.
  • Carl: Quiero asegurarme que nada salga mal hasta que regrese del bosque.
  • Carl: Y entonces, ¿vas a vigilar?
  • Denise: Por supuesto.

En la autocaravana, el joven Jake se encuentra sentado en el sofá bebiendo una lata de Sprunk.

  • Jake: ¿Por qué, Reece?
  • Jake: ¿Por qué tomaste la decisión de abandonarnos?
  • Jake: Me siento solo.
  • Jake: Debí haberte convidado las dichosas bebidas que tanto querías.

En ese momento, su madre, Clara, entra para acompañarlo.

  • Jake: Mamá.
  • Clara: No pude evitar escucharte.
  • Clara: Algún día, todos partiremos.
  • Clara: Así como lo hizo Reece.
  • Jake: Pero mamá, lo veía como un padre.
  • Jake: Como una figura paterna.
  • Clara: Escucha, tu padre te quería mucho.
  • Clara: Debe estar viéndote en el cielo.
  • Clara: Debe estar orgulloso de ti, por todas las cosas valientes que hiciste.
  • Clara: El señor Reece... tomó su decisión.
  • Clara: Debemos respetarla. Tal vez, algún día vuelva.
  • Clara: Si te quiere, volverá. Y no solo por ti, sino por los demás.
  • Clara: Ahora, vete a jugar. A distraerte.
  • Jake: Gracias, mamá.

Jake se va y Clara se queda en el vehículo.

  • Clara: Como crecen los chicos.

La cámara cambia de lugar y muestra a Cam Jones parado sobre unas escaleras, el cual estaba martillando unas maderas a la pequeña prisión en donde alojaban al rehén. En su interior, el camello intenta desatarse para poder escapar, pues cree que tarde o temprano, acabará muerto por Sweet. En el campo, Werther, con la ayuda de Vicente, recolectan las verduras para colocarlas en un costal.

  • Werther: ¿Cómo te trata la vida, muchacho?
  • Vicente: Bien, señor.
  • Werther: Me alegro. Me acuerdo cuando te alojamos por primera vez.
  • Werther: Tuviste miedo. Éramos unos desconocidos para ti.

Werther se ríe.

  • Werther: A la única persona que te simpatizó, fue a mi hija, Leslie.
  • Vicente: Sí. Era mi compañera de la universidad.
  • Werther: Te entiendo. Así fue como conocí a su madre.
  • Vicente: ¿En la universidad?
  • Werther: No que digamos. Fue en un restaurante.
  • Werther: Ella era una camarera.
  • Werther: Nos enamoramos a primera vista.
  • Werther: Si mi hija encuentra a un hombre que la quiera mucho.
  • Werther: Tiene mis bendiciones. Quiero lo mejor para ella.

Vicente escucha claramente lo que le dijo Werther y se da cuenta que si él le confiesa su relación con Leslie, tendría su apoyo y ya no estaría ocultándose de él. Vicente se atreve a confesarle a Werther.

  • Vicente: Señor Werther, hace mucho que...
  • Vicente: ... quise decirle esto.
  • Werther: Dime muchacho.
  • Vicente: Yo... yo...
  • Vicente: Estoy...

Cuando Vicente estaba por decirle, Dutch aparece.

  • Dutch: Werther. Te necesito en algo.
  • Werther: Allá voy.
  • Werther: Te dejo a cargo, Vicente.

Dutch se lleva a Werther y Vicente, pierde la oportunidad de aclararle su relación con Leslie. En el interior de la casa, Amanda, con la ayuda de Helena, vuelve a sentar a Axel a la silla de ruedas para que se movilice.

  • Amanda: Cuando te recuperes. Ya no necesitarás esto.
  • Axel: Eso espero. No quiero depender de algo.
  • Axel: Me siento inútil.
  • Amanda: No digas eso. Solo es un retraso.
  • Helena: Pronto podrás moverte.
  • Amanda: No te olvides de tomar tus pastillas.
  • Axel: Sí. Gracias.

Amanda se va a su habitación.

  • Axel: ¿Cómo está tu hermana por lo de ayer?
  • Helena: Mal. Le afectó mucho.
  • Helena: No quiere salir de la habitación.
  • Axel: Dale mis condolencias.
  • Axel: Al final, se murió.
  • Helena: ¿Quién, Kevin?
  • Axel: Sí. No se merecía esto.
  • Axel: Tuvo una vida dura. Sí, pero esto...
  • Helena: A todos nos afectó.
  • Helena: Estamos trabajando duro para que no vuelva a suceder.
  • Axel: Y mi compañero, sigue sin aparecer.
  • Helena: ¿Aún cree que esté vivo?
  • Axel: Claro. Si supiera que encontré ese día en aquel pueblo.
  • Axel: No puedo. Aún mi mente sigue bloqueada.
  • Helena: Pronto te repondrás. Y podrás recordar.

La escena hace un cambio repentino para enfocar a Kendl Johnson, que estaba afuera viendo a José construyendo la nueva cerca. Ella avanza y llega hasta él.

  • Kendl: José, ¿tienes un minuto?
  • José: ¿Qué sucede?
  • Kendl: Después de lo de Ronald y Gordon, yo...
  • Kendl: ... pensé "resolveremos esto".
  • Kendl: Ya sabes, aceptar tu propuesta.
  • Kendl: ¿Después de Kevin, de Reece?
  • Kendl: Esto es real... y no sé si quiero continuar...
  • Kendl: Provoqué un desastre.
  • Kendl: Puse en desacuerdo a ti con César.
  • Kendl: Y él ni siquiera lo sabe. Ni lo sospecha.
  • Kendl: No puedo imaginar lo difícil que es para ti.
  • Kendl: En esa noche tan oscura. Cuando Madd Dogg murió...
  • Kendl: Tenía mis dudas.

Kendl empieza a llorar.

  • Kendl: Me decía "Si estoy con él, me protegerá...
  • Kendl: ... impedirá que me suceda algo".
  • Kendl: Aunque las cosas se pusieron confusa entre nosotros...
  • Kendl: ... estuviste ahí para mí.
  • Kendl: Gracias. Gracias.
  • Kendl: Y ahora, no sé si deseo continuar.
  • Kendl: Lo mejor sería terminar.
  • José: Kendl, yo te amo.
  • Kendl: Lo siento José. En serio, lo siento.

Kendl se marcha dejando al hombre completamente confundido. Al lado derecho de la casa, Carl y César discuten acerca de cómo debían ejecutar la liberación del camello. Carl pone un mapa sobre una mesa.

  • Carl: Llevarlo hasta Back O' Beyond, una hora de ida, una de vuelta, más o menos.
  • Carl: Será un fastidio. Un lugar alejado de la granja...
  • Carl: ... pero seguro para nosotros. Ya no lo volveremos a ver.

Sweet llega.

  • Sweet: ¿Planeando la ubicación?
  • Carl: Sí, Sweet.
  • Sweet: ¿Les molesta si voy con ustedes?
  • Carl: Gracias por tu ofrecimiento...
  • Carl: ... pero, ya hemos acordado.
  • Sweet: ¿En dejarlo ir?
  • Sweet: Por favor. ¿Hablas en serio?
  • Carl: Está acordado. Así es como lo hubiera querido Reece.
  • Sweet: La despedida de Reece y el forastero, son dos cosas distintas.
  • Carl: Ya está acordado.
  • Sweet: Cuando intente matarte, no estaré ahí para protegerte.
  • Sweet: Recuerda eso.

Sweet se va, y Carl y César se quedan sin decirle nada.

  • César: Sigue aún con su decisión.
  • Carl: Es muy terco. Si quiere algo, hará lo posible para que se cumpla.

En la prisión, el rehén intenta escapar pero no logra conseguirlo. De pronto, ve a Denise en uno de los agujeros de la caseta.

  • Camello Families: ¿Me van matar? ¿Tú lo harás?

Denise se queda callada.

  • Camello Families: Tienes unos buenos amigos.
  • Camello Families: Se cuidan el uno al otro.
  • Camello Families: A mí me dejaron. No les importé.
  • Camello Families: Solo me usaron para sus propósitos.
  • Camello Families: Igual que a Todd. Era buen chico.
  • Camello Families: Un gran amigo.
  • Denise: ¿Por qué me dices estás cosas?
  • Camello Families: Solo quería tener una conversación con alguien.
  • Camello Families: Me siento solo.

A continuación, Sweet se acerca a Denise y lo ve hablar con el prisionero.

  • Sweet: ¿Hablando con el traidor?
  • Denise: ¡No!
  • Sweet: Con que negándolo.
  • Denise: No, solo hablábamos.
  • Sweet: Es un puto traidor. Nos traicionó.
  • Denise: Espera, ¿por qué te tengo que decir lo que hago?
  • Sweet: No lo sé. Dímelo tú.
  • Denise: Solo cumplo mi deber. Esfúmate.
  • Sweet: Negrita, sé que tú también lo quieres muerto.
  • Denise: Claro que no. Esfúmate.
  • Sweet: Voy a entrar.

Denise se para detrás de la puerta, impidiendo el paso al sujeto.

  • Denise: No puedes.
  • Sweet: ¿Por qué? ¿Por qué soy negro?
  • Denise: ¡No!
  • Denise: Sencillamente, no puedes. Nadie puede entrar.
  • Denise: Al menos que tengas el permiso de Carl.
  • Sweet: "Permiso de Carl" "Permiso de Carl"
  • Sweet: ¿Acaso todos se han puesto de acuerdo?
  • Denise: Son órdenes de él. Nada más.
  • Sweet: No me importa. Voy a entrar.

Ante la insistencia de Sweet, Denise no le queda que amenazarlo, por lo que le apunta con su arma.

  • Denise: No me dejas otra opción.
  • Sweet: No te atreverías. No tienes las agallas para hacerlo.
  • Denise: No me retes.

Sweet observa como Denise metía sus dedos al gatillo para dispararle, de tal modo que se rinde.

  • Sweet: De acuerdo. Tú ganas.
  • Sweet: Pero volveré. Te distraerás y será en ese momento que lo mataré.

El hombre se larga sin éxito alguno. Denise guarda la pistola y se sienta en una banca. Las horas pasan y el día avanza. En la tarde, José aprovecha que la ausencia de Denise y se mete a la pequeña caseta. El camello tenía los ojos vendados y al escuchar unos pasos que se acercaban hacia él, se asusta.

  • Camello Families: ¿Quién es?
  • Camello Families: Por favor. No me mate.
  • José: ¡Ssshhh! No te haré daño.
  • José: Me servirás para solucionar un problema con cierta persona.
  • Camello Families: ¿Qué problema?
  • José: Te conviene no saberlo.
  • José: Serás buena carnada.
  • Camello Families: ¡No! Por favor, no.
  • José: Te mataré si no te callas.
  • Camello Families: Dijiste que no me ibas a matar.
  • José: Suelo mentir. Y esta es una de ellas.

José se agacha y comienza a desamarrar al joven. Afuera, Denise llega para retomar su labor y nota que la puerta de la casita, estaba abierta. Así que entra y descubre a José.

  • Denise: ¡Hey! ¿Qué haces?
  • José: Acatando la orden de Carl.
  • Denise: Carl no ha dicho nada aún.
  • Denise: Así que vete.
  • José: Vale, preciosura.

José se va sin hacer ningún berrinche y se aleja de la granja. Una hora después, los sobrevivientes se reúnen para despedirse de Carl y de César, quienes se alistan para proceder con la liberación del muchacho. Carl llama a Cam para que busque al prisionero. Entre los arbustos, José a lo lejos mira a sus compañeros que se preparaban para el viaje. El hombre, al haber tenido su conversación con Kendl en donde hablaron del rompimiento de su relación, decide ponerle fin la vida de su rival para que Kendl vuelva a estar con él. Por eso, José se golpea dos veces la cara contra un árbol, llegando a quedar con la boca ensangrentada y una pequeña herida en la frente. Luego, esconde su arma entre las hojas caídas y se levanta para comenzar con la farsa.

  • José: ¡Carl! ¡Carl!

Los amigos miran a un herido José. El herido se acerca a los campistas mientras le comunica lo sucedido.

  • Kendl: ¡Oh, demonios!
  • Kendl: ¿Qué te sucedió?
  • José: ¡Los Ballas! ¡Eso sucede!
  • José: ¡Me acorralaron!
  • Clara: ¿Estás bien?
  • José: Estoy bien. Esos bastardos me sorprendieron. Me golpearon.
  • José: Pude escapar. Tienen mi arma.
  • José: Vienen para acá. Van a rescatar a su compañero.
  • Sweet: Lo sabía. Esa sabandija nos traería problemas.
  • Sweet: ¿Ahora quién tiene razón? Carl.
  • Carl: Ahora no, Sweet. No es el momento.

Carl analiza la situación en la que se encuentran y da la orden a los demás.

  • Carl: De acuerdo, Dutch, Werther, lleven a todos en la casa.
  • Carl: Denise, cierra con llave la celda del prisionero.
  • Carl: Sweet, César, Cam, vengan con nosotros.
  • José: Dutch, voy a necesitar tu arma.
  • Clara: ¿Y no lo van a liberar?
  • Clara: Ese era el plan, ¿no es así? ¿Dejarlo ir?
  • Carl: Lo era pero sin la presencia de sus amigos.

Los asignados se alistan con sus respectivas armas y acompañan a Carl para meterse al bosque, del lado y buscar a los supuestos Ballas.

  • Clara: No vayan ahí. No sabemos que podría suceder.

A Carl no le importa y dicta las últimas órdenes.

  • Carl: Métanse todos a la casa.
  • Carl: ¡Cierren todas las puertas y manténganse dentro!

Los sobrevivientes obedecen y se van a la casa.

  • Dutch: (A Clara) Vamos, volvamos a la casa.

Cada integrante corre a la residencia. Helena moviliza a Alex en la silla de ruedas. Carl, César, Sweet, José y Cam se van al lado contrario, al oeste. Los cinco amigos saltan la cerca y siguen caminando.

  • José: Vine por ese camino. De seguro vendrán por ahí.
  • José: Son como siete hombres y bien armados.
  • Carl: Nosotros también lo estamos.
  • José: Será mejor dividirnos. Formar parejas de dos y otro de tres.
  • Sweet: ¿Eran siete personas y pudiste escapar?
  • José: Lo llamo suerte, amigo. Suerte.
  • Carl: No comiences Sweet.
  • Carl: Haremos esto. y César vayan por el lado derecho.
  • Carl: Cam, Sweet y yo iremos por el izquierdo.
  • Carl: Recuerden, los Ballas no son la única amenaza allí afuera.
  • Carl: (A José y César) Cuídense entre ustedes.
  • Sweet: Oh, sí, nene. Vamos a cazar unos Ballas.
  • Carl: Sweet, cállate.

Cada equipo se va a su lugar asignado. Varias horas después, el grupo continúa buscando a los Ballas pero solo llegan a encontrar unos cuantos muertos caminando entre las hojas. La noche había caído y sin noticias de los Ballas, Sweet se resigna.

  • Sweet: Ni un Balla.
  • Cam: Lo encontraremos.
  • Carl: Esto es sospechoso. ¿Tienen una linterna?

Cam le pasa el objeto de luz y Carl alumbra el suelo para encontrar algo. El otro grupo sigue la ruta de tierra mientras buscan a los Ballas.

  • César: ¿Seguro que te siguieron?
  • José: Sí. Confía en mí.
  • José: Presiento que encontraremos algo.

Carl sigue alumbrando el camino y al no encontrar a ningún Balla, empieza a sospechar de la historia de José.

  • Carl: Esto es raro. Hemos vuelto al principio.
  • Carl: No hay rastro de los Ballas.
  • Sweet: Yo quiero patearles sus traseros.
  • Carl: Tendrás que seguir esperando. No hay ningún Balla en este lugar.
  • Cam: ¿Estás diciendo que José nos mintió?
  • Sweet: ¿Por qué lo haría?
  • Carl: No lo sé. Pero no hay nada.
  • Carl: Bueno, ustedes vuelvan a la granja.
  • Carl: Iré a buscar al otro grupo.
  • Carl: Y espero que José tenga una buena explicación.

Cam y Sweet dejan a Carl y éste va a buscar por el bosque a sus otros dos compañeros. Mientras tanto, César y José continúan caminando.

  • César: ¿Estás seguro que los Ballas vienen para acá?
  • José: Eso es lo que dije.
  • César: No lo sé, José. Creo que te equivocaste.
  • César: Miraste mal... pero me alegro que te hayas liberado.

José se detiene y César sigue avanzando. José había llevado a César a un lugar plano y lejos de la casa, siendo el lugar perfecto para ejecutarlo.

  • José: Llegamos.

César confundido, voltea y mira a su primo.

  • César: ¿A qué te refieres?
  • José: ¡Ya me harté de fingir! ¡Maldita sea!

El hombre saca la pistola que le entregó Dutch y lo apunta a su familiar de sangre.

  • José: ¡Te vas a morir!
  • César: Amigo, no cometas una locura.
  • José: ¿Locura? ¿Sabes todo lo que hice para que este día llegara?
  • José: Tuve que callar a unos cuantos. Me dolió pero valió la pena.
  • César: ¿Lo estás haciendo por Kendl? ¿Por mi Kendl?
  • José: ¡Bravo! Un dulce para el nene.
  • José: Al fin lo captaste.
  • César: Reece tenía razón. Eres un traidor.
  • José: Ese viejito tenía agallas. Es una lástima que se haya ido.
  • José: Planeaba ejecutarlo para que no interfiriera con mis planes... pero se salvó.

Los primos caminan lentamente en círculos.

  • César: Entonces, ¿no han ningún Balla?
  • José: Claro que no. Fue una mentira.
  • José: Tuve que hacerme está herida para que se lo creyeran.
  • César: ¿De verdad crees que si regresas a la granja solo...
  • César: ... sin mí...
  • José: Quiero que te calles.
  • César: ¿De verdad crees que se tragarán la historia de mierda que inventarás?
  • José: Precisamente eso. No hay historia.
  • José: Nos topamos con los Ballas. Uno de ellos te disparó y yo vengué tu muerte.
  • José: Empecé a matarlos uno por uno.
  • José: No va a ser fácil, pero Kendl lo entenderá y lo superará.
  • César: ¿Por qué? ¿Por qué ahora?
  • César: No te llevarás mi vida. ¿Sabes?
  • César: ¿Cogerte a mi novia y futura esposa? ¿Y luego tener hijos con ella?
  • César: Esa vida no valdrá un carajo.
  • César: Te conozco. No serás capaz de vivir con esto.

José baja el arma.

  • José: Lo hice durante todo este tiempo. Me follé a tu prometida.
  • José: A ella le gustó. A mí me gustó.
  • José: E incluso soy mejor hombre que tú, primito.
  • José: Mejor hombre para Kendl.
  • José: Y ahora te voy a eliminar.
  • José: Vamos, levanta tu arma. Hagamos esto como unos verdaderos hombres.
  • José: ¿O acaso no admites serlo?
  • César: Vas a tener que matar a un hombre desarmado.

César levanta sus manos y los baja lentamente para sacar su pistola mientras es vigilado por un precavido José que no dejaba de sacarle la mirada y de apuntarlo. Luego, César le entrega su arma lentamente a José en señal de paz mientras se acerca hacia él.

  • César: Ahora, escúchame, José.
  • César: Aún podemos arreglarlo.
  • César: Aquí, nada ha pasado.
  • César: Vamos a bajar nuestras armas...
  • César: ... y volveremos a la granja...
  • César: ... juntos.
  • César: De vuelta con Kendl.
  • César: Dejaremos esto en el pasado. Nadie saldrá herido.

Con las palabras de César, José empieza a bajar la guardia y a la vez, a entrar en razón. José agarra el arma y se asegura que César lo suelte, bajando su mirada. César aprovecha esto y rápidamente aprieta el gatillo, impactando a su primo directo en el corazón. Al ser disparado, José suelta el arma y cae lentamente en los brazos de César para luego ser puesto en el suelo.

El hombre empieza a desangrarse rápidamente en los brazos de su familiar quien entre lágrimas le explica el motivo de su decisión. Un acorde da inicio.

  • José: Ceeesaaar...
  • César: ¡Eres un estúpido!
  • César: ¡Un completo estúpido!
  • César: ¡Esto es tu culpa, no mía!
  • César: ¡Me obligaste hacerlo!
  • César: ¡Es tu culpa, no mía!

César guarda la pistola y José mira su herida y luego, a su asesino mientras le sale sangre por la boca.

  • César: ¡Tu culpa! ¡No mía!

En sus últimos segundos de vida, José le agarra el rostro a su compañero y llega a fallecer por la profunda herida. César mira el cadáver de su primo y se entristece. Los minutos pasan y sin más remedio, César se pone de pie para abandonar el lugar y regresar con el resto del equipo. De pronto, Carl llega.

  • Carl: Escuché un disparo y vine lo más rápido posible.
  • Carl: Quiero hablar con tu primo, José.

Carl nota la escena del crimen y se da cuenta de lo que había hecho César, por lo que le apunta con su arma, acusándolo de asesino.

  • Carl: ¿Qué ha sucedido aquí?
  • César: Carnal, te lo puedo explicar.
  • Carl: ¿Lo has matado?
  • César: Sí... pero tengo mis motivos.
  • Carl: Eres un maldito asesino.
  • Carl: Confié en ti todo este tiempo. Y ahora me doy cuenta que vivo con un asesino.
  • César: ¡Hey! No dispares. Esto tiene una explicación.
  • Carl: ¿Ah, sí? ¿Cuál?
  • César: Nos mintió a todos. Era una trampa.
  • César: Me trajo aquí para matarme.
  • Carl: ¡Mientes! ¡Ahora lo vas a pagar!

Carl se prepara para matar a quien se hacía llamar su amigo.

  • César: ¡Se folló a tu hermana!
  • César: Estaba trastornado. Mató a Gordon y a Ronald.
  • César: Y quiso hacer lo mismo con Reece.
  • César: ¡Por favor! Debes creerme.

De pronto, José se reanima como un zombi y se pone de pie para atacar a César. Carl ve al zombificado y le apunta sin que César se diera cuenta, pues piensa que lo está apunta a él.

  • César: ¡Por favor! No dispares.
  • César: Te digo la verdad, carnal.

El zombificado José se apresura a morder a César y cuando estaba a punto de hacerlo, Carl dispara y mata al hombre, dándole en el cerebro. César voltea y se da cuenta de que su primo se había reanimado. A causa del disparo, en la carretera, los zombis que habían seguido a Helena se desvían de su curso y caminan a dirección del lugar del que provino el sonido.

  • César: Gracias, muchas gracias.
  • Carl: No me lo agradezcas. Hablaremos de esto cuando lleguemos a la granja.
  • Carl: Y le explicarás a todos.

Los dos amigos se van y regresan por el camino de tierra que los llevaría a la residencia, sin imaginarse que los depararía el futuro.

Capítulo 13: Zona cero

Carl y César bajan por la senda y se van al lado izquierdo que los llevaría a la casa de Werther. Los caminantes de la carretera llegan a ver a las dos personas y se aproximan velozmente hacia ellos. En la casa, todos esperan la llegada de sus compañeros en la sala pero al ver la hora que era, deciden hacer algo.

  • Denise: Ya es tarde.
  • Denise: Voy a ir a buscarlos.
  • Kendl: No, podrían estar en cualquier lado.
  • Kendl: Y si los Ballas llegan, te necesitaremos aquí.

En ese instante, Sweet y Cam ingresan a la casa, captando la atención de los residentes.

  • Sweet: ¿Carl, César y José no han regresado?
  • Kendl: No.
  • Sweet: Escuchamos dos disparos.
  • Helena: Tal vez hayan matado a los últimos Ballas.
  • Sweet: No creo. No hubo ningún Balla.
  • Clara: ¿Acaso no encontraron nada?
  • Sweet: No. Ningún rastro.
  • Werther: ¿Acaso José nos mintió?
  • Cam: Carl cree que sí.
  • Kendl: (En su pensamiento) ¡Oh, no! ¡José!
  • Kendl: (En su pensamiento) Espero que no cometa una locura.
  • Kendl: (A Cam) ¿Por favor, podrías regresar, encontrar a Carl, a José y a César y averiguar qué sucede?
  • Cam: Por supuesto.
  • Kendl: Gracias.

Carl y César siguen caminando y a continuación, se percatan de la presencia de los caminantes que se dirigen hacia ellos.

  • Carl: ¡Diablos!

De tal modo, los dos amigos apresuran el paso. Cam, Sweet y Kendl salen por la puerta trasera de la casa y uno de ellos se percata de la llegada de los zombis, por lo que no duda en darle aviso a los demás. Regresando a la situación anterior, Carl y César cruzan la cerca y buscan un lugar donde esconderse.

  • César: Debemos ir a la casa a avisarle a los demás.
  • Carl: No llegaríamos. Son muchos.
  • Carl: Además, no nos daría tiempo para salir.
  • César: ¿Y entonces qué?
  • Carl: Vayamos al campo de tiro. Ocultémonos entre los henos.

Los dos campistas van hacia el lugar. En la casa, algunos residentes ven la situación y deciden hacer algo para salir del peligro.

  • Werther: Amanda, apaga las luces.
  • Denise: Yo traeré las armas.
  • Axel: ¿Creen que sólo vayan de paso?
  • Sweet: No lo creo.
  • Cam: Una manada como esa, derribará la casa.

En ese momento, una Clara desesperada sale y le cuenta su problema a sus colegas.

  • Clara: Jake no está.
  • Axel: ¿Qué?
  • Leslie: Vicente tampoco. No lo he visto.
  • Helena: Tal vez estén en su habitación.
  • Clara: Eso espero. No pienso irme sin mi hijo.
  • Kendl: Nosotros tampoco.
  • Kendl: Vayamos a verlo. Lo encontremos.

Kendl, Clara y Leslie se meten a la casa a buscar a los dos jóvenes. Dentro de poco, Denise regresa con la bolsa de armas y le entrega a cada uno.

  • Axel: ¿Creen que podamos vencerlos?
  • Sweet: Lo dudo. Son muchos.
  • Werther: (Cargando las municiones a la escopeta) Si desean irse, pues tienen las puertas abiertas.
  • Sweet: ¿Piensas combatirlos?
  • Werther: Tenemos armas. Tenemos autos.
  • Denise: Matamos a los que podamos...
  • Denise: ... y usemos los autos para guiar al resto fuera de la granja.

Werther carga el arma con las municiones exactas y se prepara.

  • Sweet: ¿Lo dices en serio?
  • Werther: Esta es mi granja.
  • Werther: Le perteneció a mi padre y lucharé por ella.
  • Werther: No importa si me cuesta la vida.
  • Sweet: Muy bien. No discutiré por eso.
  • Sweet: Es tu vida.

Werther va a la parte norte de la granja para combatir a las bestias. Entretanto, Sweet va hacia los vehículos para escapar del lugar. En la caseta, el camello quien no sabía de la situación, intenta desatarse las manos para huir de su prisión.

  • Camello Families: Vamos. Tú puedes.
  • Camello Families: Escapa de tu desgracia.
  • Camello Families: Llegó la hora de ser libre.

En esos intentos, la silla se cae con él y provoca el ruido suficiente para alertar a los caminantes que caminaban alrededor del lugar. En el campo de cosecha, Jake había acompañado a Vicente a recoger el regalo para Leslie que estaba en la cosechadora.

  • Vicente: Te lo agradezco, Jake.
  • Jake: No es nada. Pero creo que fue una mala idea.
  • Vicente: ¿Por los disparos?
  • Jake: Sí. ¿Y si los Ballas vienen?
  • Vicente: No creo. El grupo de rescate fue a eliminarlos.

Jake desvía la mirada y ve que detrás del muro, unos zombis se acercaban hacia ellos.

  • Jake: Tenemos problemas.
  • Vicente: ¿Qué?

Vicente fija su mirada a la parte norte.

  • Vicente: ¡Maldición!
  • Vicente: Vienen por nosotros.

Jake prepara su pistola.

  • Jake: ¿Ahora qué?
  • Vicente: Acabaremos con ellos con esta cosechadora.

El joven se sube al vehículo y lo enciende para comenzar a triturar a las bestias que habían cruzado el muro. Jake se aleja un poco y ayuda a su amigo disparando a los agresores. Carl y César planean la manera de salir de su escondite.

  • César: ¿Qué hacemos?
  • Carl: Déjame pensar. Esto no es como una guerra de bandas.

En su desesperación, el pandillero nota un balde de gasolina y le llega una idea.

  • Carl: Haremos esto.
  • Carl: Yo saldré y mojaré una parte del campo con gasolina...
  • Carl: ... mientras tú me cubres.
  • Carl: Luego, lo enciendo con este encendedor que me dio Sweet.
  • César: De acuerdo.

Carl sale y va regando de un lugar a otro. Con solo salir, los caminantes notan su presencia y deciden atacarlo. No obstante, César cumple su labor y protege a su amigo. Luego, Carl culmina y espera a que los zombis estén en la zona mojada para encenderlo. No más al caer en la trampa, Carl tira el encendedor con la llama encendida y el fuego comienza a surgir, quemando así una parte de los carroñeros.

  • Carl: ¡Vamos! ¡Vamos!
  • Carl: Es nuestra oportunidad de escapar.

Los colegas huyen hacia la casa. Regresando con los dos jóvenes, Vicente sigue triturando a los zombis pero de pronto, un muerto se atora en las cuchillas del vehículo e impide el funcionamiento de la máquina.

  • Vicente: ¡Rayos!
  • Vicente: No me falles.

Los zombis comienzan a acumularse y rodean la máquina. Vicente intenta huir pero se da cuenta de la situación. Debido a la acumulación, la cosechadora empieza a moverse y no evita caerse. Vicente salta pero no calcula bien y sus dos piernas son aplastadas por la pesada máquina. Jake lo ve y acude en su ayuda, acabando con los zombis que intentaban morderlo.

  • Jake: ¿Crees que puedes salir?
  • Vicente: No. No siento las piernas.
  • Jake: Te ayudaré.
  • Vicente: ¡No! ¡Déjame!
  • Jake: ¿Qué? No digas eso.
  • Vicente: ¡Vete! Mi hora ha llegado.
  • Vicente: No sacrifiques tu vida por mí.
  • Vicente: Vete... tienes mucho por vivir.
  • Jake: ¡No! ¡No pienso irme!
  • Vicente: ¡Vete! Tu madre te necesita.
  • Vicente: No puedo moverme.
  • Jake: Vicen...
  • Vicente: Dile a Leslie que la amo...
  • Vicente: ... y que siempre la quise.
  • Vicente desde su posición, dispara a las bestias para darle tiempo a Jake de escapar. El adolescente, sin más remedio, corre del lugar, dejando a su amigo en su atadura. Vicente ve lo lejos que estaba Jake y tira su arma, esperando la cruel muerte pero antes, mira el collar de plata que había conseguido para su novia.
  • Vicente: (Entre lágrimas) Discúlpame si no pude darte esto.

Los zombis llegan donde el muchacho y lo muerden sin piedad. Vicente recibe los ataques y sostiene fuertemente en su mano izquierda el collar. Jake continúa corriendo y percibe los gritos del joven. El chico voltea y mira a su amigo siendo atacado por los carroñeros. Al no poder hacer nada, Jake continúa corriendo con destino a la casa. Una música da inicio. En la caseta, el camello se vuelve a levantar para volver a desatarse. En eso, los caminantes empiezan a ejercer presión para entrar y esto es visto por el extraño que se apresura en liberarse.

  • Camello Families: Maldita sea. Debo salir de aquí.

Aunque las esperanzas desaparece para el muchacho, pues la amenaza tiran la puerta de la caseta y se adentran al lugar. Al no poder hacer nada, el camello intenta ponerse de pie con las piernas amarradas para poder movilizarse.

  • Camello Families: ¡No! Esto no puede sucederme.
  • Camello Families: ¡Auxilio! ¡Ayúdenme!
  • Camello Families: ¡Por favor! ¡Ayúdenme!

El chico se levanta pero al rato, se cae. Los zombis se acercan cada vez más a él y éste para impedir que lo muerdan, le otorga unas patadas con sus dos piernas atadas. Pese a eso, uno de los caminantes agarra las dos piernas del foráneo y le mordisquea la cicatriz. El hombre chilla por su sufrimiento y rato después, los zombis lo rodean y empiezan a partirlo en pedazos. La sangre se riega por las tres paredes y por la entrada. Este suceso es visto por Jake que seguía corriendo.

  • Jake: Pobre...
  • Jake: ... no tenía oportunidad de sobrevivir.

Jake retoma su huida y se oculta dentro de los invernaderos. Sweet va adelante en su coche, seguido de Denise y Dutch en el Regina y por último, Helena y Cam en el Premier. Estos conducen por una parte de la granja y disparan en sus respectivos vehículos hacia los caminantes en un intento de defender el lugar mientras que Werther desde la casa también hace su labor con una escopeta. Dentro de la casa, Leslie y Axel miran la situación por una ventana y presencian el fuego que se estaba produciendo en el campo de tiro, por lo que la hermana menor llama a Amanda. La mujer acude y mira con Leslie.

  • Leslie: El campo de tiro está en llamas.
  • Amanda: Quizás alguien lo ha iniciado como una distracción.
  • Axel: ¿Creen que haya sido Carl, César o José?
  • Amanda: Posiblemente.

Clara y Kendl salen de la habitación y se reúne con el equipo.

  • Clara: No están en ningún lugar.
  • Kendl: Quizás se escabulló.

Clara se desespera.

  • Clara: ¿Qué hago?
  • Kendl: Ellos estaban aquí.
  • Kendl: Debieron escaparse para buscar a Carl, a César y a José.
  • Amanda: Quizás fueron los que iniciaron el fuego.

Clara oye las palabras de Amanda y mira la escena. Afuera, Sweet sigue disparando con un pistola al igual que Denise. La mujer se da cuenta de que sus intentos eran en vano por la cantidad excesiva de caminantes que había en la granja.

  • Denise: Están por todos lados, no hay cómo acorralarlos.
  • Denise: Nos quedaremos sin municiones antes de que podamos detenerlos un poco.
  • Dutch: Entonces, necesitamos una nueva estrategia.

Dutch sigue atropellando a los zombis. La cámara cambia y muestra a un Werther que permanecía firme en su decisión. Clara y Kendl salen por la puerta de atrás.

  • Clara: Ya revisamos toda la casa y sigo sin encontrar a mi hijo.
  • Kendl: Ni en las habitaciones ni en el baño.
  • Clara: ¿Por qué me hace esto?
  • Clara: A ver, a ver. Si se fue con Vicente, debieron haberse ido al oeste.
  • Clara: Iré a buscarlo.
  • Kendl: No. No arriesgarás tu vida. Debemos salir de aquí.
  • Clara: No. No dejaré a mi hijo en este lugar.
  • Kendl: Si está con Vicente, deben de estar seguros.
  • Clara: ¡Pero se trata de mi hijo!
  • Kendl: Tendrás que tener confianza.

Una dudosa y desesperada Clara lo piensa y acepta la propuesta de Kendl.

  • Clara: De acuerdo.
  • Clara: Busca a los demás.

Kendl se mete a la casa y llama a Leslie, a Amanda y a Axel. Entretando, Clara grita el nombre de su hijo para que lo escuche y procede a ayudar un poco al anciano. Segundos después, Leslie y Amanda salen con sus cosas, y Kendl ayuda a mover la silla de ruedas de Axel mientras lleva en su espalda la bolsa de armas.

  • Kendl: Clara.
  • Kendl: Ya es hora.

Clara da aviso a Werther para que partan con ellas.

  • Clara: Werther.
  • Clara: Werther, tenemos que irnos.
  • Clara: ¡Werther!

Sin embargo, el anciano hace oído sordo a los gritos de la madre y sigue disparando a los zombis que intentaban invadir su casa.

  • Clara: ¡Werther! ¡Werther!
  • Clara: ¡Es hora de irnos!

Clara sigue insistiendo a Werther y Kendl le aconseja no seguir más y que suban a uno de los vehículos. La madre mira por su bienestar y sigue a las demás, dejando al anciano con su lucha.

  • Clara: Tenemos que irnos.
  • Clara: Debemos salir de aquí.

Las campistas se alejan de la casa para ir hacia los vehículos. Clara va primero, seguido de Kendl que movilizaba a Axel y atrás, Leslie y Amanda agarradas de la mano.

  • Clara: Tenemos que ir hacia aquella dirección.
  • Leslie: Vamos Amanda. No me sueltes.
  • Kendl: Vamos, chicas.

Las mujeres y Axel corren a toda prisa y de pronto, un zombi atrapa a Amanda para morderla. Pero el atacante recibe un disparo en el cerebro, llegando a caer y a soltar a Amanda. El disparo había sido realizado por Denise que vino para rescatar al resto del equipo.

Dutch sale del asiento del conductor para apoyar a sus amigas.

  • Denise: ¡Suban! ¡Yo las cubro!

El moreno mata a un par de mordedores con su pistola. Leslie y Amanda se sientan en los asientos traseros, Denise ayuda a Axel a meterlo al lado del copiloto y guarda la silla de ruedas en el maletero. Kendl se coloca en el volante.

  • Denise: Ahora vayan al este.
  • Denise: Nos encontraremos en la intersección más cercana.
  • Kendl: ¿Y ustedes?
  • Denise: Subiremos a otro vehículo.
  • Denise: Ahora, váyanse.
  • Kendl: Gracias.

Kendl le da el saco de las armas a Denise.

  • Kendl: La necesitarás más que nosotras.
  • Denise: ¿Son todos?
  • Leslie: Falta Clara.
  • Denise: No se preocupen. La buscaré e iré con ella en otro automóvil.

El pequeño grupo se va de la granja. Denise va a buscar a la madre y Dutch corre hacia la autocaravana para huir. Jake sigue oculto en el invernáculo y percibe a Dutch que había entrado a la autocaravana, por lo que el adolescente sale y se apresura en llegar.

  • Jake: ¡Hey! ¡Espera!
  • Jake: ¡No me dejes!

Dutch nota la presencia del chico y detiene el vehículo. Jake entra y le agradece al hombre.

  • Dutch: Niño. ¿Dónde te habías metido?
  • Dutch: Tu madre te estaba buscando.
  • Jake: Me perdí. ¿Sabes si ella está bien?
  • Dutch: No lo sé. La vi dentro de la casa por última vez.
  • Jake: Entonces hay que buscarla.
  • Dutch: ¡No! No hay tiempo.
  • Dutch: De seguro estaba en el auto que acaba de partir.
  • Jake: Es mi madre...
  • Dutch: Solo ten fe que ella está bien.

La autocaravana arranca y sigue al auto de las chicas. En el cementerio, Clara es acorrala por los zombis y los confronta con una simple pistola que tenía en su bolsillo. Repentinamente, Denise sale en su ayuda y extermina a los atacantes de Clara.

  • Clara: Gracias.
  • Denise: Tenemos que salir de este lugar.

Prontamente, Clara ve a los muertos acercarse a Denise y le da aviso.

  • Clara: ¡Cuidado!

La mujer voltea y consigue darle en la cabeza. El zombi cae sobre ella, y Clara aprovecha esta distracción para huir corriendo. La situación es visto por Dutch y Jake, quienes curiosamente, solo ven a Denise caer y no a Clara.

  • Jake: ¡Oh, no! ¡Denise!
  • Jake: Hay que ayudarla.
  • Dutch: ¡La agarraron! ¡Tenemos que irnos!
  • Jake: Tal vez esté viva.
  • Dutch: ¡No hay tiempo!

Dutch prosigue con el escape y se va de la granja con Jake. En otra situación, Helena y Cam siguen con el plan y al ver a la autocaravana partir, optar por seguirlo.

  • Cam: ¿Adónde demonios se dirigen?
  • Helena: No lo sé. No me avisaron.
  • Helena: ¿Crees que debería seguirlos?
  • Cam: Sí. No queda de otra.
  • Cam: Sweet parece haberse ido. Al igual que los demás.
  • Cam: Este lugar ya no es habitable.
  • Cam: Bien, da la vuelta.

Helena gira el automóvil pero al hacerlo, la llanta trasera del lado izquierdo se atasca con una piedra.

  • Cam: ¿Qué ocurre?
  • Helena: Parece que nos atoramos.
  • Cam: Iré a revisar.
  • Helena: No, es muy peligroso.
  • Cam: Si nos quedamos, moriremos.

Cam baja del coche y se agacha para ver cuál es el problema.

  • Cam: Con que de eso se trata.
  • Cam: (A Helena) ¡Se trata de una piedra!

El individuo coge la piedra y lo lanza. Posteriormente, se pone de pie y abre la puerta para entrar. Sin percatarse, una criatura le muerde la mano derecha y Helena al verlo, mata al zombi para evitar una desgracia mayor. Cam sube adolorido.

  • Cam: Mi mano. Estoy infectado.
  • Helena: Te ayudaré. Tendremos que cortarla para que el virus no infecte toda la sangre.
  • Helena: Pero antes, debemos salir.

Y así lo hace. Helena acelera a toda la velocidad y consigue escapar de la granja para transitar por la carretera y seguir a los demás. Denise consigue deshacerse del cuerpo y se levanta en busca de ayuda. Werther continúa batallando sin saber que el resto del equipo ya se había retirado. Debido a la cantidad numerada de zombis que invadían el campo, Werther retrocede sin fijarse que detrás de él una criatura lo estaba esperando. El zombi se alista para morder a su víctima pero es asesinado por Carl que había llegado a salvar a sus amigos. Werther siente el disparo y voltea para ver lo que sucedió.

  • Werther: Carl. César.
  • Carl: Werther, ¿dónde está Kendl y Sweet?
  • Carl: ¿Los vistes? ¿Y el resto?
  • Werther: No sé qué pasó, Carl. No paran de venir.
  • Werther: Es como una plaga. Están por todos lados.
  • Carl: Pero, ¿has visto a mi familia?
  • Werther: No, Carl.
  • Carl: ¡Demonios!
  • Carl: Tenemos que irnos y encontrar a Kendl y a Sweet, y a los demás.
  • Werther: ¡No! ¡Esta es mi granja! ¡Son mis tierras!
  • Carl: ¡Ya no! ¡Vamos!
  • César: Traeré el auto.

César aproxima su vehículo y hace subir a sus compañeros.

  • Carl: ¡Vamos, Werther! ¡Entra!

Carl se sienta adelante y Werther, atrás para contemplar con tristeza los restos de lo que solía ser su hogar. César acelera y se va por la entrada principal de la granja. En ese instante, Denise los ve y los llama para que la transporten.

  • Denise: ¡Esperen! ¡César!
  • Denise: ¡Carl! ¡Werther!

A pesar de las señas de ayuda, César no ve a la mujer. Denise es dejada atrás en medio del caos y sin rastro de sus amigos, la mujer corre velozmente al sur, acabando con las criaturas que encuentra en su camino. Clara sigue huyendo de las criaturas y en eso, se cae por el cansancio.

  • Clara: Ya no puedo más.
  • Clara: Ya no puedo.

Tres zombis se apresuran para atacar a una ilesa Clara que los observaba. La madre cierra sus ojos para no ver cómo era mordida y cuando menos lo esperaba, los zombis caen al ser atravesados por unas flechas. Después, Clara escucha que la llamaban y gira para ver de quien se trataba.

  • Clara: ¡Santo cielo!
  • Clara: ¡Ringo! ¡Volviste!
  • Ringo: No hay tiempo, mujer.
  • Ringo: Llegué a las justas.
  • Ringo: Ahora sube. No tengo todo el tiempo.

Clara se sienta atrás y agarra fuertemente a su salvador. Ringo abandona el lugar por el este. Luego, la imagen muestra por última vez la granja siendo invadida por los zombis y una parte del terreno en llamas.

Las horas pasan y faltaba poco para que amaneciera. Ringo sigue conduciendo la moto y a la vez, entabla una conversación con la persona que rescató.

  • Ringo: ¿Y adónde crees que se hayan ido?
  • Clara: Creo que nos reuniremos en la intersección más cercana de la carretera.
  • Ringo: ¿Y los demás se salvaron?
  • Clara: No lo sé. Había muchos zombis.
  • Clara: No pude ver nada.
  • Ringo: ¿Y tú hijo? ¿Se salvó?

Clara se entristece.

  • Clara: No lo sé. Se perdió.
  • Ringo: Lo siento.
  • Ringo: Probablemente se subió a uno de los vehículos...
  • Ringo: ... con uno del grupo.
  • Clara: Ojalá. No sé que haría si estuviera muerto.

En una parte del bosque, Helena se prepara para amputarle la mano a Cam pero llega a descubrir algo que asustaría a su compañero.

  • Helena: Oh... esto...
  • Cam: ¿Qué sucede?
  • Helena: La infección. El virus siguió avanzando e infectó tu brazo.
  • Helena: Tenemos que cortarte todo el brazo.
  • Cam: Hazlo. Quiero vivir.

Helena cumple la petición de Jones y saca una hacha que estaba en el maletero del coche para usarlo con su amigo.

  • Helena: Aguanta, por favor.

Helena eleva la hacha y lo utiliza contra el brazo infectado. Cam aguanta el dolor y tras dos minutos de dolor, llega a perder su brazo derecho. De inmediato, Helena tapa la herida con unas gazas de su mochila para parar la hemorragia. Al final, Helena lo consigue y Cam queda débil por la pérdida de sangre. Aun así, el hombre llega a meterse al vehículo y Helena retoma su camino por la carretera. La pantalla muestra el brazo infectado apoyado sobre las hojas caídas.

El sol había llegado e ilumina el estado con los primeros rayos radiantes. El auto de César es el primero en llegar al punto acordado y los pasajeros bajan de él.

  • Carl: ¿Seguro que es aquí?
  • Werther: Seguro.
  • Carl: No veo a nadie.
  • César: Habrá que esperar.
  • César: Tal vez tuvieron un pequeño inconveniente.
  • Werther: Ojalá que todos hayan sobrevivido.
  • Werther: Perdí mi granja, mi esposa, mi perro...
  • Werther: ...y mis hijas son todo lo que me queda.
  • Carl: No lo sabes. Solo queda esperar.

En un camino por la autopista, Jake bebe otra lata de Sprunk que llegó a guardar en su equipaje.

  • Dutch: Debes guardar eso.
  • Dutch: Lo necesitarás muy pronto.
  • Dutch: Y mucho más que ahora, ya que lo hemos perdido todo.
  • Jake: ¿Gustas una lata?
  • Dutch: No, gracias. No tengo sed.
  • Jake: ¿Has pensado en volver?
  • Dutch: No. Sería una misión suicida.
  • Dutch: No quiero verlos de nuevo...
  • Dutch: ... por al menos, un tiempo.
  • Jake: ¿Y si mi mamá está ahí? ¿O Denise, Werther...
  • Jake: ... o alguien del grupo?
  • Dutch: Habrán escapado a tiempo. Ya no hay vida en ese lugar.

Regresando a la situación anterior, Carl, César y Werther continúan esperando a los demás. Los minutos pasan y las tres personas deciden ya no esperar más y partir por su propia cuenta para buscar otro lugar dónde vivir. Cuando menos lo esperaban, un coche celeste se aproxima. Por ese mismo lugar, un automóvil familiar llega y luego, la autocaravana. En el lado norte, un sedán se une con los demás y luego, la motocicleta hace su aparición. Werther se alegra por lo que estaba presenciando y a continuación, la pandilla se vuelve a reunir tras pasar una noche caótica.

Clara baja de la moto y abraza fuertemente a su hijo al verlo. Helena, Leslie y Amanda se alegran de encontrar con vida a Werther y no dudan en abrazarlo. Carl se alegra al saber que Ringo se había integrado al equipo. Sweet envuelve con sus brazos a su hermanita y Carl se pone más contento por el retorno de sus compañeros.

  • Axel: ¡Cam! ¿Qué le sucedió a tu brazo?
  • Cam: Lo perdí. Fui mordido por una de esas criaturas.
  • Cam: Helena me lo quitó a tiempo.

Ringo nota la ausencia de algunos y pregunta por ellos.

  • Ringo: ¿Dónde está el resto?
  • Carl: Somos los únicos que llegamos tan lejos.
  • Kendl: ¿Y José?
  • Carl: No llegó a salir del bosque.
  • Axel: ¿Denise?
  • Kendl: Me dio el automóvil. Luego la perdí de vista.
  • Dutch: La vimos caer.
  • Jake: Exacto.
  • Werther: ¿Vicente? ¿Alguien lo vio?
  • Jake: Estaba conmigo. Se sacrificó para que yo viviera.
  • Jake: Quedó atrapado en la cosechadora...
  • Jake: ... yo no pude hacer nada.
  • Jake: Distrajo a los zombis...
  • Jake: ... y yo solo corrí.

Leslie hecha a llorar por su novio.

  • Sweet: Por lo menos el camello pudo vivir.
  • Jake: No. Permaneció en la caseta.
  • Jake: Los zombis la invadieron completa.
  • Jake: Solo noté las marcas de sangre regadas en el piso.
  • Clara: ¿Pero están seguros de que Denise murió?
  • Dutch: Había zombis por todos lados.
  • Cam: Entonces, hay que regresar por ella.
  • Carl: ¡No! Ni siquiera sabemos si está allí.
  • Carl: Está en otra parte o muerta.
  • Cam: ¿Ni siquiera vamos a buscarla?
  • Carl: Hemos perdido gente. No tenemos provisiones.
  • Carl: Si por lo menos tuviéramos el saco de armas.
  • Kendl: Lo tenía. Se lo entregué a Denise para que se protegiera.
  • Carl: Ni armas potentes tenemos.
  • Carl: Lo mejor será seguir moviéndonos y buscar otro lugar seguro.
  • Carl: Para poder fortalecerlo y construir ahí nuestras vidas.
  • Werther: No estés tan seguro. Mira lo que pasó con la granja.
  • Werther: Nos engañamos a nosotros mismos al creer que era seguro.
  • Carl: Entonces no hay que cometer el mismo error.
  • Axel: ¿Y entonces? ¿A dónde nos refugiamos?
  • César: Hay que irnos al este. Buscar una cabaña o una casa.
  • Carl: No hay elección.

Los viajeros así lo deciden y van al este de Red County de la siguiente manera: Carl, Sweet, Kendl y Dutch en el Greenwood; Clara, Jake y Axel en la Regina; José y Cam en la autocaravana; y Werther, Helena, Leslie y Amanda en el Premier. Mientras Ringo, viaja solo en su motocicleta. Atrás, es dejado el coche de Vialpando.

Ya en la tarde, Denise, exhausta, continua escapando de las criaturas, llegando a cruzar otra granja abandonada. La mujer morena ya no puede continuar y cae al suelo rendida. En ese momento, las criaturas aprovechan su oportunidad y se abalanzan hacia ella. Denise se defiende con las pocas energías que le quedaban y justo en dicha situación, las bestias reciben varios disparos en la cabeza. Denise ve esto y contempla a una mujer de cabello rubio que tenía en su mano un Subfusil. Además, estaba acompañada de un viejo amigo que Denise conocía.

La noche cae y nuestros héroes se detienen en el bosque para pasar la noche calentándose con la fogata que habían preparado. Jake aprovecha la noche y se acerca a Leslie para avisarle de algo importante.

  • Jake: Leslie. Lamento la muerte de tu novio.
  • Leslie: ¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo dijo?
  • Jake: Él mismo. No paraba de hablar de ti.
  • Jake: Antes de morir, me pidió que te dijera que te amaba mucho...
  • Jake: ... y que se lamenta al no poder estar contigo.
  • Leslie: Vicen... lo extraño mucho.

Después de la charla, los sobrevivientes se juntan para escuchar el plan de Carl.

  • Cam: ¿Para qué nos llamaste?
  • Carl: He pensado que podríamos establecernos en Dillimore.
  • Carl: Estamos cerca de él. Y no hay muchas criaturas.
  • Carl: Luego, cuando recuperemos lo perdido...
  • Carl: ... nos vamos a San Fierro para refugiarnos con el ejército.
  • César: ¿Seguro que es buen plan, Carl?
  • Carl: Sí.
  • Clara: ¿Y cuánto tiempo nos quedaremos aquí?
  • Carl: Solo por hoy. En la mañana, partiremos a dicho pueblo.
  • Sweet: Por cierto. ¿Hablaste con José antes que muriese?
  • Sweet: Recuerda que no encontramos a ningún Balla.
  • Axel: ¿José nos mintió?
  • Carl: Sí.
  • Kendl: ¿Y por qué lo hizo?

Antes que Carl respondiese, César decide contarle a todos el verdadero plan de su primo y sobre su muerte.

  • César: José quiso matarme.
  • César: Lo planeó desde un inicio.
  • César: Inventó la historia de los Ballas para liquidarme.
  • César: No tuve opción.
  • César: Era él o yo.
  • César: Le di todas las oportunidades para solucionarlo...
  • César: ... pero se rehúso...
  • César: ... y tuve que matarlo.
  • César: (A Kendl) Y todo para estar contigo.
  • César: Pensé que teníamos algo especial.
  • César: Me engañaste con él todo este tiempo...
  • César: ... y yo no hice caso a Reece.
  • Cam: ¿Reece lo sabía? ¿Y por qué no dijo nada?
  • César: Quiso solucionarlo sin alertar a los demás.
  • César: Y él no era el único.
  • César: José liquidó a los que se entrometieron con su plan.
  • César: A Gordon... a Ronald...
  • César: ... y también a Reece, pero huyó.

Al oír la muerte de su amigo, el oficial llega a recordarlo todo y a su vez, se entristece por Gordon.

  • César: Era una amenaza para mí y para el grupo.
  • César: Tuve que hacerlo.
  • Kendl: Eres un... un...
  • César: ¿Un qué? Dilo...
  • César: ... que lo oigan todos. Maldita perra.
  • Sweet: ¡César! No te permito que la insultes.
  • César: Vete al demonio, Sweet.

Carl intenta calmar la situación.

  • Carl: ¡Basta!
  • Carl: Si desean discutir sus problemas, háganlo en otra parte.
  • Carl: No quiero que alerten a los zombis.
  • Carl: Intento mantener a este grupo con vida.

Los demás quedan horrorizados al escuchar la confesión y permanecen en sus lugares.

  • Carl: Y si César tuvo que matarlo, fue por el bien de todos.
  • Carl: Ustedes fueron testigos en su modo de actuar.
  • Carl: Se comportaba extraño. Había perdido la razón.
  • Carl: Y si estuviera con vida...
  • Carl: ... ahorita estaría eliminando a otro de nosotros.
  • Carl: ¿Eso quieren? ¿Eh?
  • Carl: Y si no están de acuerdo, tienen las puertas abiertas para irse.
  • Carl: Veamos si les va mejor que a mí.
  • Carl: Vamos, ¿quién se atreve?

Nadie mueve un músculo más que solo la cabeza para verse las caras de cada uno.

  • Carl: ¿Nadie? Bien.
  • Carl: Pero eso sí, sí se quedan...
  • Carl: ... me obedecerán a mí, cumplirán mis órdenes...
  • Carl: ... ya que esto dejó de ser una democracia.

Todos callan y la cámara se eleva para mostrar la luna llena, y a continuación, se aleja, llegando a exhibir un paisaje hermoso en medio de la oscuridad. La pantalla se oscurece, culminando así con el capítulo final de la segunda temporada.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar