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Los Viesczy

15 de Agosto, 20:43 horas

Sam y Juan estaban haciendo una revisión de las armas y de los agentes por orden de los altos mandos de la policía (a Sam) y por el departamento de relaciones internacionales (Juan)

La comisaría de Playa de Hove tenía a 140 agentes en total, 120 de ellos patrullando y los demás en las instalaciones. Contaba con 3 detectives y 30 analistas en total. Bajo su jurisdicción se encontraban registrados 53 Police Cars y un Brickade, y también tenían a 3 Police Maverick y un Annihilator. En armamento tenían 30 M4, 36 SMG, 4 rifles de francotirador y 180 Colt .45. Esa comisará era una de las mejores armadas de la ciudad.

El Operativo 16 de la PIDM contaba con 3 Cognoscenti, 15 M4, 15 SMG y 5 Desert Eagle. Los 15 integrantes en una operación de asalto o defensa estaban vestidos con trajes de combate, chaleco antibalas, casco balístico, rodilleras y coderas y de color oscuro para el camuflaje.

Las noticias eran alarmantes, los mercenarios habían tomado rehenes y hace unos minutos llego la noticia de que 21 soldados CAGE habían muerto en una trampa y ahora la tensión incrementaba. Y no solo eso, un trazó del Puente Chupetón había sido destruido y los daños se calculaban en 4 muertos y 17 heridos y varios millones de dólares en propiedad pública. Todos los grupos de defensores de la ley se estaban movilizando.

-¿Escuchas eso? – preguntó Juan, vestido con el traje de combate, a Sam.

-¿Qué cosa? – preguntó Sam mientras cargaba una M4 que iba a usar.

-Creí escuchar tiros lejanos. ¿Se puede subir al techo?

-Si, vamos.

Mientras subían al techo Sam iba pensando en lo que le dijo Lance Charlotte hace unos minutos: “Un pelotón se dirige a tu posición para ir a patrullar con un helicóptero. Prepara a todos tus hombres, no sabemos que pueda pasar”

Cuando llegaron al techo alcanzaron a escuchar leves sonidos de tiroteo. Parecian provenir del mar.

La Isla de la Felicidad…

-¡Hay algo en la Isla de la Felicidad! – gritó Sam, mientras agarraba su comunicador y le decía a su secretaría. – Janice contacta con el teniente Corgan de la Isla de la Felicidad. Avísame de cómo es su situación.

Al minuto el intercomunicador de Sam sonó.

-Llamé al teniente Corgan, la situación esta fatal. Civiles y guardias muertos, hay casi 50 soldados enemigos.

-Gracias Janice. – Sam guardó silencio y después añadió a Juan. – Hay un ataque en la Isla de la Felicidad. Casi 50 soldados enemigos por lo que me han dicho, pero las cifras pueden variar. Esa pelea no va a ser ganada, matarán a todos allí.

-¿Serán los mercenarios? – preguntó uno de los agentes del PIDM.

-Lo más probable es que si. – dijo Sam.

-¿Olvidaron a los terroristas que seguimos? – Gritó Juan y luego los miró – Esos tipos tenían también su pequeño ejército ¿Cómo sabemos que no son ellos?

En ese momento fue cuando miraron el helicóptero Buzzard que se dirigía a ellos. Era piloteado por uno de los mercenarios y llevaba a 4 transportándolos. No estaban seguros sí eran enemigos, pero tampoco sí eran amigos.

-¡Son Viesczy! – gritó uno de los agentes del PIDM que uso sus binoculares para ver quienes se acercaban.

-¡Bajen! ¡Bajen! – gritó Sam cuando abrió la puerta para bajar del techo.

Cuando todos entraron, se alcanzaron a escuchar los tiroteos del Buzzard intentando destruir la puerta.

-¡Van a descender! – gritó Juan, suponiendo. – Serpiente, Gallo, Acero y Jerarca quédense aquí. Sí entran los tirotean, los demás vamos abajo.

Los ahora 11 agentes del PIDM y Sam iban bajando cuando sintieron el retumbar de las explosiones. Estaban atacando por afuera con RPGs. Abajo, los pocos policías que estaban en su descanso o en servicio comenzaron a defenderse con el armamento que tenían en ese instante. Los 12 bajaron al primer piso y observaron como todo estaba destruido, los balazos entraban directamente y remataban a los pocos policías que sobrevivieron al bombardeo. El fuego se extendía y pocas computadoras estaban activas, casi todos los analistas habían recibido un tiro.

-¡Daga 10 revisen abajo, Daga 11 arriba y Daga 12 quédese conmigo! – gritó uno de los mercenarios con acento ruso algo extraño pero en perfecto inglés.

A causa de que el humo de las balas todavía estaba presente en el lugar, los mercenarios no alcanzaron a observar que Sam y los agentes del PIDM. Los 13 se agacharon para esperar emboscar a uno de los grupos. Según lo que dijeron, Daga 11 subiría pero desconocían el número de los integrantes de ese grupo. Sam y los agentes del PIDM subieron al segundo piso y apagaron las luces y pusieron sus visores de visión nocturna. Se escondieron entre los cuartos, para emboscarlos y cubrirse con las paredes.

Sam entró al cuarto de conferencias, donde en el otro año entró para recibir indicaciones de que debía cuidar la entrada norte de Middle Park a causa de ponerle un castigo. Pero eso ya no importaba, ahora la situación había cambiado.

El grupo Daga 11 llegó al segundo piso y activo sus linternas que tenían junto a sus AK-47. Daban pasos sensatos para no alertar a algún sobreviviente, pero los agentes del PIDM y Sam los podían ver. Sam apuntó al primero de ellos directo a la cabeza y disparó una ráfaga. El tiro fue entre ceja y ceja y los mercenarios contraatacaron, pero Sam se alcanzó a poner detrás de la pared de cemento y cubrirse de las balas. Los agentes del PIDM también comenzaron atacar y redujeron el grupo Daga 11 a ningún sobreviviente. Pero los otros grupos todavía estaban allí abajo, y estaban alertados.

-¡Prepárense, ya vienen! – gritó Juan en español.

Los pasos de los mercenarios se hicieron pronto audibles y uno de los agentes del PIDM landó una granada de fragmentación. La granada hizo retumbar el lugar entero y que una pared se derribara y un cuarto donde los policías dejaban sus pertenencias estuviera al descubierto. Otra granada fue lanzada y esta mató a un par de los mercenarios, quienes estaban pasando al cuarto donde se guardaban las cosas para atrincherarse.

Daga 10 y 12 estaban atrincherados en ese lugar. La batalla entonces se podría prolongar más de lo esperado. Sam y el PIDM se intercambiaban tiros con los 8 Viesczy restantes. Cuando el tiroteo se extendió al minuto de duración, el Buzzard apareció de nuevo y disparó un par de misiles que destruyeron gran parte de la pared que le cubría las espaldas a Sam. El pequeño helicóptero estaba frente a Sam, con sus 4 mercenarios montados en los rieles. Las torretas comenzaron a girar y Sam salió corriendo del cuarto, y por sus lados pasaron entonces tiros de munición antipersonal que estamparon en el cuarto de frente, junto a los Viesczy. Sam se puso a cubierto en los baños de las mujeres que fueron los más cercanos y entonces comprobó que una bala de fusil de asalto le había penetrado el hombro izquierdo y otra le rozo la mejilla derecha, desgarrándole parte de ese.

Sacó su vendaje de emergencia y se vendo en el hombro y se puso una tira de vendaje en la mejilla. El Buzzard sobrevolaba el edificio tiroteando por las ventanas. Sam abrió la puerta y de nuevo estaba en el escenario del tiroteo, todavía más destruido que antes. Sufrieron 2 bajas de agentes y 3 estaban heridos. Juan estaba recargando su arma y lanzando su última granada. La granada entró por el boquete y reventó en el cuarto de los enemigos, debilitando considerablemente la estructura. Solo 3 Viesczy sobrevivieron a eso, pero parte del techo se vino abajo y los mató por aplastamiento.

-¡Recarguen sus armas! – gritó Sam, mientras se asomaba con cautela por el pasillo. El lugar estaba a oscuras, con pequeños incendios y agujeros de bala por todas partes, la comisaría estaba casi en su totalidad dañada, como nunca había sucedido.

Juan agarró su intercomunicador y hablo con los 4 agentes que dejo para cubrir la entrada por el techo.

-Regresen, ya, tenemos un código de alerta. Víbora y Pallin están muertos. Octavo, Novato y Suertudo están heridos. Reagrúpense. Corto. – dejó de presionar el intercomunicador y ahora se giró a Sam. – Estamos en una muy mala situación, hay que revisar nuestra munición, me quede sin granadas de fragmentación.

-Me quedan 34 cartuchos para la M4. – dijo Sam. – Vamos a la armería y cojamos la munición que podamos llevar, todavía nos quedan 5 mercenarios allá abajo.

Los 4 agentes del PIDM llegaron y en total los 14 (contando a Sam) fueron a la armería de la comisaría. Cada uno agarró munición para la M4 y en total llevaban 150 cartuchos cada uno. Sam agarró una de las pocas SMG que sus agentes no habían agarrado antes de ir a patrullar.

Bajaron al primer piso y juntos, cuidando cada movimiento para detectar a los mercenarios restantes. Fueron a la oficina de Sam, que no estaba tan afectada, pero las balas también habían llegado al lugar. Poco antes de eso fue cuando vieron el cuerpo inerte de Janice: Una tercia de balas en los pechos y 2 en la cabeza, murió sin posibilidad de ser salvada, pero Sam puso una de sus cortinas en señal de respeto. En la oficina, Sam estaba buscando con ayuda de su visor nocturno una radio de policía para contactar con alguna comisaría. La radio de su escritorio había sido tumbada a causa del temblor de los RPGs pero seguía sirviendo, y llamó a una de las comisarías. Necesitaba al menos 10 policías que lo ayudaran, había sufrido muchas bajas y un grupo de alrededor de 5 mercenarios lo rodeaba.

-¡¡STAR!! – gritó alguien que estaba entrando en el lugar, todos se pusieron a la defensiva cubriéndose con algo, pero Sam escucho aquel código de guerra.

-¡¡TEXAS!! – gritó Sam mientras salía de su oficina. - ¡Texas! Tenemos a 3 heridos y un número elevado de muertos.

El tipo que gritó STAR era el teniente Kiedis de la CAGE. Juntó con él venían 20 soldados del mismo grupo. Habían llegado después del ataque sorpresa, pero movilizarse costaba unos minutos antes de entrar en una batalla sin afectarse tanto.

-Capitán Knight perdónenos por no venir antes, pero necesitaba el permiso de mi superior para mover a mis hombres. Alcanzamos a visualizar a un Buzzard y movilizamos a nuestros 3 helicópteros EC 665 disponibles para tomar cartas en el asunto. Estamos asegurando toda la zona y hay cientos de civiles que se han juntado cerca de la base para poder asegurar la zona nosotros.

-Entiendo que no pudieron venir antes, pero perdimos a muchos. Y nuestros aliados perdieron a 2 de los suyos. – Sam señalo a los del PIDM. - ¿Qué es esto teniente? Digo, pues los mercenarios nos atacaron y hace unas horas que el banco fue tomado y no se ha podido negociar con los atacantes.

-No tenemos certeza de que sea. Pero en la base somos cerca de 100 soldados contándonos a nosotros y vinimos apoyarlos y a buscar heridos. – el teniente se giró y miró directamente a los ojos de uno de sus soldados. – Vamos, tu y tus compañeros hagan un conteo de las bajas oficiales y busquen algún herido con signos cardíacos todavía.

Los 20 soldados se apresuraron y empezaron a revisar los cuerpos mientras el teniente platicaba con Sam y Juan.

-No es nada nuevo el hecho de que hay indicios de una guerra aquí, y ustedes fueron integrantes de una de las primeras batallas. Nos mandaron a los CAGE para apoyar en estos momentos, pero han enviado a una compañía y a una decena de helicópteros. Somos un ejército formidable, pero nuestros enemigos nos están superando con sus acciones que toman en el momento adecuado para ellos.

En ese momento se escuchó una explosión bastante potente y todos salieron a la calle. Cerca del Puente Broker se podía observar como un gran amasijo metálico iba cayendo y se estrellaba en el puente, obstaculizando el paso. Kiedis estaba observando con sus binoculares a lo lejos el gran amasijo. Luego los bajo y miró a Sam.

-Era el helicóptero del secretario de la defensa. – dijo el teniente Kiedis.

A lo lejos se podían ver 2 helicópteros más pequeños alejándose de la escena. Los enemigos contaban con armamento militar y tenían la situación bajo su control, planeada, tal y como lo querían en la mayoría de los casos.

Operación “Caza del César”

15 de Agosto, 23:09 horas.

Sam estaba en una tienda de la base militar de los CAGE. Estaba junto a varios heridos leves de bala, mientras que los agentes del PIDM y Juan se reorganizaban para ayudar a los agentes de la ley que estaban rodeando el banco. El tipo que siguieron por años estaba en el banco, sin posibilidad de salir.

Los impactos que Sam sufrió fueron minimamente amortiguados por el traje de Unidades Especiales que llevaba puesto, pero ambos impactos fueron de balas que entraron y salieron sin dañar un ligamento o un hueso, simplemente músculo. Sam había sido muy afortunado por ese hecho. Afuera, la gente se arremolinaba en la playa en un pequeños campamento que los soldados CAGE construyeron con ayuda de policías que fueron mandados de apoyo. Cada momento más gente que agolpaba tratando de entrar a esa base colmada de otros.

-¿Qué tal esta su hombro capitán? – preguntó una de las agentes de policía de Playa de Hove, de los afortunados que estaban patrullando en el momento de la masacre.

-Ya no duele tanto, pero no puedo sostener nada pesado sino quiero que me duela de nuevo. – dijo Sam. – Gracias por preguntar agente Sandler ¿tu estas bien?

-Si, no me ha pasado nada, también gracias por preguntar capitán Knight. Estaba ayudando a controlar la situación del banco, pero llegaron algunos federales y nos pidieron que viniéramos ayudar a la base. Pero haya solo están rodeando el banco, no hay forma de entrar y sí se muere o le hacemos algo a los terroristas ellos explotan los puentes. – la agente Sandler le quitó el vendaje del cachete a Sam y se lo repuso con uno nuevo. – Este vendaje no esta tan sucio, espero no le moleste.

-No, nada de eso. Vaya que si me dolía cuando recibí el impacto, un poco más curvado y me despedaza la dentadura y probablemente me mata. – Sam se levantó y salió, seguido de la agente Sandler. Afuera se podían observar 2 Patriots militarizadas con torreta y preparadas para movilizar a 10 soldados entre las 2.

-Es un gran gasto militar. – dijo la agente Sandler. - ¿Realmente sirve que se gaste tanto en ellos?

-Por lo que he visto son los indicados para esta situación. No hacen su trabajo muy bien a causa de que el panorama esta lleno de civiles. – Sam agarró su chaleco antibalas y su SMG que le asignaron a causa de que no podía cargar el M4.

-¡Capitán Knight! – le gritó el teniente Kiedis, quien estaba cargando un Barracas OL con munición. - ¡Ha llamado Lance Charlotte, que se prepare porque viene a recogerlo! Tenemos una misión.

-¿Tenemos? – dijo Sam. - ¿Hay algo que deba saber?

-Si, es esencial que lo sepa. – Kiedis miró a la agente Sandler, y Sam dijo “Dilo”. – Hay casi 40 mercenarios rodeando el apartamento donde protegen a la testigo. El pelotón de la NOOSE fue abatido en un ataque sorpresa y sus 2 agentes y la testigo están atrapados, por alguna razón no los han atacado.

-¿Cuántos vamos a ir? – preguntó Sam mientras metía un cargador al SMG y agarraba otro par lleno de cartuchos. – No creo que 40 mercenarios sea algo fácil de vencer.

-Nosotros tampoco lo creemos, por eso vamos a usar nuestra mejor artillería. Helicópteros de ataque, carros de combate, algunos APC y la artillería que usara la STOP. Por cierto, los agentes del PIDM acaban de recibir un envió de fusiles FX-05 y están listos para ayudarnos.

En 2 minutos llegaron los agentes de la STOP. Eran 19 en total, 7 de ellos en Quad (2 en cada una excluyendo a uno que iba solo) 4 en un Annihilator, 4 en otro y 4 en una Patriot versión STOP. Lance Charlotte iba en la Patriot y fue el único que se bajo.

-Supe lo que pasó en tu comisaría, es una lastima Sam. Los malditos mercenarios atacaron por sorpresa y no tuvieron oportunidad de defenderse en el primer ataque. El secretario de la Defensa Nacional también murió y la Isla de la Felicidad fue tomada por terroristas y mataron a la mayoría de los civiles de allí.

-¿No han sufrido un ataque mientras venían? ¿Cuál es el plan, matar a todos? – preguntó Sam.

-Nosotros no tenemos razón de matar a todos, solo nuestros compañeros de la CAGE tendrán que erradicar los suficientes para que salven a la testigo y luego bombardearan la zona. Aseguramos la zona de tiradores y despejamos el camino para nuestros mejores agentes, los Shadow STOP.

-¿Estas bromeando? ¿Shadow STOP? – Sam estaba perplejo.

-¿Qué te hace creer que estoy bromeando? Una pareja de ellos entrará al núcleo de la batalla para sacar a la testigo. Nosotros tenemos la misión secundaria de salvar a tus 2 agentes que asignaste a cuidar a la testigo.

-¿Misión secundaria? No podemos arriesgarnos a dejarlos allí. Quiero entrar a salvar a Andrós y a Sibas. Sí bombardean la zona ellos van a morir, yo quiero entrar a salvarlos, no cambien la cuenta del bombardeo, los salvare antes.

-¿Estas de coña Sam? Los tiradores machacaran a los soldados sí nosotros no los ayudamos.

-Espera un momento, me puedes acercar con uno de los Annihilator y descender al tejado. Hago un boquete, eliminó a los enemigos del pasillo y los salvo.

-Necesitamos primero acabar con los tiradores. Hay 3, sabemos sus posiciones pero necesitamos estar seguros de que los acabaremos.

-¿No tienen explosivos? – preguntó el teniente Kiedis a Lance. – Confiscamos algo así como 3 RPG y 16 misiles. Son más que suficientes para despedazar a los tiradores. Así evita movilizar a sus agentes, solamente los Annihilator son los necesarios para disparar los misiles y los APC nos servirán para retirar a la testigo y protegerla en el camino a su nueva ubicación.

Lance Charlotte se puso pensativo y luego se giró hacía sus agentes.

-¡El equipo Sicilia cancele la ida! – Agarró su intercomunicador y contactó con los 2 Annihilator – Equipo de Aire baje para recibir nuevo armamento y a un incursionista.

En 5 minutos todo estaba listo. El equipo Sicilia era el nombre clave de los 8 (contando a Sam) cazadores de los francotiradores pero que fueron cancelados en el último momento. En lugar de eso, Sam y otro agente que iba en el otro Annihilator debían acabar con los tiradores usando un lanzamisiles RPG. Un par de helicópteros Buzzard apoyaban a los Annihilator a causa de que tenían mejor movilidad y los 2 Shadow STOP que iban en un Maverick piloteado por un agente policiaco. Por las calles iban cruzando en total toda una compañía de 100 soldados de la CAGE armados hasta los dientes, los 4 agentes de la STOP de la Patriot. Llevaban Patriot militarizadas, unos APC y un Barracas OL.

Cuando se acercaron al lugar, observaron como 2 Buzzard enemigos se ponían a la ofensiva y comenzaban a tirotear a los 5 helicópteros. El Annihilator en el que Sam era transportado giró bruscamente para evitar un misil.

-¡Tienen helicópteros de ataque! – gritó por su comunicador el piloto del Annihilator. – Aquí Annihilator 90, esperamos a que nuestros Buzzard acaben con ambos.

-Negativo, repito, Negativo. Sigan con el plan, necesitamos a esos tiradores fuera de combate lo más pronto posible. Corto. – le dijo el jefe de la operación, un capitán de batallón de la CAGE.

-¡Mantén estable el helicóptero y podré meterle una bala al piloto! – gritó un tirador de élite de la STOP al piloto. – Mantenme estable.

El tirador se ajusto el cinturón para no moverse, puso un trípode en el piso del helicóptero y metió un cartucho de balas explosivas. Exhaló todo el aire de sus pulmones y en ese momento apretó el gatillo sin mover siquiera su rifle de francotirador. El impacto de la bala destruyo la cabina del Buzzard y este se fue en picado al suelo.

-Blanco confirmado: Helicóptero de asalto Buzzard fuera de batalla. – dijo el tirador y en ese momento el Annihilator siguió su camino. El otro Buzzard fue derribado por un misil que fue lanzado por uno de los Shadow STOP. Los 5 helicópteros siguieron su camino, apenas habían sido dañados por sus enemigos.

-El tirador esta en el letrero de eCola. Dispara 3 misiles en distintas partes para asegurarnos de su muerte. – dijo el co-piloto del Annihilator 90.

Sam puso en su hombro el RPG y apuntó al letrero. Pudo observar a un tipo vestido de totalmente de negro que tenía en la mira a la ventana del departamento. Sam disparó el primer misil justó donde estaba el francotirador.

-¡Necesito un misil! – gritó Sam y justo en ese momento un misil fe introducido por uno de los agentes de la STOP. Sam disparó un metro a la derecha del lugar del impacto del primero. - ¡Necesito un misil! – el misil fue agregado al instante y disparó un metro a la izquierda del primer impacto.

-Piloto de Annihilator 90 a “Centurión” confirmamos la muerte del francotirador del letrero. Nos movemos a dejar al incursionador encima del edificio.

-Luz verde para el siguiente movimiento Annihilator 90. “Centurión” corto.

El Annihilator se puso justo encima del edificio del apartamento de Sinaí. Sam descendió por medio de un cable. Estando allí se agachó cuidando de no convertirse en un blanco fácil para el francotirador del edificio 22301, el único francotirador vivo. Comprobó la munición: 3 rondas de 30 cartuchos para la SMG y 2 rondas de 50 cartuchos del Subfusil de salto. Sam colocó una bomba lapa en el tejado y la detono creando un agujero por donde descendió.

Estaba en el pasillo del 3º piso. El apartamento de Sinaí estaba en el segundo piso. Afuera todo el sonido eran gritos de heridas, insultos y una balacera que dejaba sordo a cualquiera. Sam activo sus visores térmicos y comprobó que la pareja de los Shadow STOP estaban abajo, ingresando al apartamento de Sinaí. Usaron una bomba de humo para distraer a 5 mercenarios que estaban cubriéndose en la cocina y los redujeron en un instante. Llamaron a la puerta del cuarto donde estaban atrincherados Andrós, Sibas y Sinaí y rescataron a la mujer, indicándole a los otros 2 que esperaran a ser rescatados. Los Shadow STOP y Sinaí subieron al tercer piso y después de indicarle a Sam que tenía permiso de bajar, pero le quedaban menos de 5 minutos, subieron al tejado a ser retirados de la escena.

Sam fue fugaz y llegó al apartamento rápido.

-¡Sibas, Andrós, soy Sam! –gritó al momento que se atrincheraba en la sala.

-¿Sam? ¿Tú eres el tipo que nos va sacar de este lugar? – preguntó Andrós.

-Maldición Andrós, con tal de salir de este lugar prefiero hasta ser salvado por el maldito jefe de la mafia rusa. – contestó Sibas mientras llegaba junto a Sam.

-Los iban a dejar aquí pero me ofrecí a rescatarlos. No tenemos tiempo, debemos subir al tejado en este momento. – dijo sam mientras se giraba. – Usen sus linternas, no tengo visores para ustedes.

En cuanto salieron del apartamento sintieron como el lugar retumbaba: Como último recurso los mercenarios bombardearon la vahada para ponerse a cubierto.

-¡Allí delante! – gritó Sam mientras ajusticiaba a un mercenario que iba subiendo solo a comprobar la zona. – Sigamos, el lugar va ser hecho añicos.

Llegaron sin ningún daño al tejado. Sam le dio una bengala naranja a ambos y las activaron, creando una gran humeada.

-Aquí el Fusilero de la STOP Samuel Knight, pido que me recojan junto con los agentes policíacos Andrós Voltion y Sibas Hansol en el techo del apartamento de protección de testigos, de color naranja la marca. Cambio. – dijo Sam por su comunicador.

-Fusilero Samuel Knight, aquí habla el piloto del Annihilator 90 de la STOP. Aguante en su posición, estamos descendiendo lo más rápido posible. Agáchese y cúbrase del tiroteo. Cambio.

-Piloto del Annihilator 90 de la STOP, aquí Fusilero Samuel Knight. Comprendido, aquí esperamos a ser recogidos. Corto.

Los 3 se agacharon y se cubrieron en un sistema de aire acondicionado. El Annihilator descendió rápido y lanzó una tercia de sogas para subirlos. Cada uno se agarro a una de ellas y fueron subidos. Algunas balas impactaban en la superficie blindada del helicóptero. En cuanto los 3 estuvieron arriba, cerraron la cabina y se alejaron del lugar.

-“Centurión” aquí habla el piloto del Annihilator 90. Misión cumplida, todo un éxito, ningúna baja y sin daño alguno a excepción del casco del helicóptero. Cambio.

-Annihilator 90, aquí “Centurión”. Retírense de la zona y vuelva a la base militar en Playa de Hove. Aléjense del lugar, un AC-130 del 4º Escuadrón de Operaciones Especiales esta listo para destrozar el lugar. Corto.

Por aire solo estaban volviendo 4 de los 5 helicópteros. Uno de los Buzzard fue derribado por un misil tierra-aire de los mercenarios. Por tierra, todos los soldados CAGE estaban escapando del lugar. Desde una zona bastante alta, un AC-130 bombardeo la zona y acribillo con un par de Miniguns a los mercenarios sobrevivientes. La zona estaba reducida a escombros, pero lograron el cometido.

-“Centurión” aquí habla Annihilator 90. Nos hemos retirado exitosamente y hemos sufrido 0 bajas y 0 heridos. Esperamos nuevas órdenes. Cambio. – dijo el piloto del Annihilator. Parecía sumamente tranquilo el ambiente ahora que el tiroteo había cesado.

-Annihilator 90 aquí habla “Centurión”. Contacten con “César” para las nuevas ordenes. Corto.

“César” era el nombre clave de la base de la CAGE. Un capitán de batallón era el jefe de ese lugar y estaba junto a sus analistas sincronizando las defensas y el ataque de recuperación de la testigo Sinaí.

-“César” aquí habla Annihilator 90. Hemos cumplido con la misión con éxito y esperamos nuevas órdenes.

-Annihilator 90 esté es “César”. Tienen permiso para descender en la vía pública enfrente de nuestra base en Playa de Hove. Hay varias bengalas de color blanco para marcar la zona de aterrizaje. No, repito, no entablen combate hasta verificar daños y reponer el armamento. Corto.

Sam estaba poniendo el seguro a su arma. El rescate de Andrós y de Sibas fue todo un éxito y no sufrieron bajas los del Annihilator 90. Ese día había sido largo para Sam, pero estaba por terminar. Los otros 2 agentes de la STOP que iban con él, ambos tiradores, iban desmontando los trípodes y quitando la munición explosiva para evitar un accidente. Lo curioso de los tiradores de la STOP era un visor de tecnología de punta que marcaba los enemigos por diferentes factores y demostraba su longitud y podían observarlos inclusive con camuflaje térmico gracias al hecho de que notaban las pulsaciones del corazón. Lo más avanzado en tiradores.

-¿Qué se sintió descender al lugar? – preguntó uno de los tiradores a Sam, mientras guardaba su rifle en el maletín. – Fue arriesgado bajar solo a un campo de batalla.

-Verifique todo el lugar primero. Los Shadow STOP eliminaron al grupito que estaba atacando y cuando salimos llegaron otros pocos enemigos que fulmine al instante. Nada complicado.

-Se estaba desmoronando el lugar por afuera. Varios misilazos se estamparon para derrumbar la fachada y los mercenarios usaban bombas de humo. Alcancé a unos 3 fusileros de un buen tiro, pero los problemas era el número elevado de enemigos. – dijo el mismo tirador, mientras se abrochaba a su asiento.

-¿Eran realmente amenazantes los enemigos? – preguntó Sam.

-Estaban bien entrenados, pero no tenían nuestra tecnología. Usaron armamento realmente poderoso para ser una panda de mercenarios. Y los tiradores fueron diferentes, estaban mejor entrenados y no los apoyaban ¿no te diste cuenta?

-Revente en pedazos a uno pero me di cuenta que su atención era exclusiva al apartamento, no era para apoyar a los Viesczy ¿serán 2 grupos de enemigos?

-Es lo más probable. Y puede que sean más de 2 grupos.

En ese momento vieron como un misil explotaba sobre Algonquin y cayeron cientos de pedazos explosivos. Las cientas de explosiones pequeñas hicieron un gran daño en la infraestructura de los edificios y mataron a incontables personas. Era un misil de guerra para bombardear una zona llena de enemigos.

-¡¿Pero que puta?! – gritó el piloto al observar de reojo eso. Un edificio más pequeño se desplomo lanzando polvo y pedazos de escombros a todas partes.

Los gritos de miles de personas se hicieron audibles. Unos eran por dolor, otros por miedo y otras de impacto. El peor ataque en Liberty City había sucedido en ese momento. Sam estaba perplejo, observando el escenario, cuando de pronto el trueno de la onda sónica se hizo audible y ensordeció a todos los ocupantes del Annihilator.

Y después vino la onda expansiva, que lanzó con violencia el helicóptero hacía su izquierda.

-¡Ayuda! – gritó el otro tirador de la STOP, pero nadie lo escucho. El pobre tipo no estaba asegurado y salió volando fuera del helicóptero por la compuerta abierta, cayendo de una altura de 400 metros hasta el suelo.

El piloto y el co-piloto enderezaron el Annihilator, girando bruscamente para evitar chocar con un letrero en el tejado de un edificio de departamentos. El otro Annihilator, Annihilator 91, no tuvo tanta suerte y se estrello en uno de los departamentos, explotando la cabina y lanzando el rotor hacía la calle.

Un arma de repuesto, una Escopeta, se salió de su lugar en el momento de girar y chocó de lleno con Andrós.

-¡Andrós esta inconsciente! – gritó Sam, pero apenas podían escuchar algo. - ¡Ayuda! ¡Tenemos a un herido!

Sam se desabrocho el cinturón de seguridad y se levantó para ayudar a Andrós. La escopeta le había hecho una abierta y un moretón en la frente, muy del lado izquierdo. Una línea de sangre escurría por su cara y se perfilaba en su nariz, siguiendo por su boca hasta gotear al finalizar la barbilla. Sam agarró su vendaje de emergencia y le dio varias vueltas a la cabeza de Andrós para asegurarle la herida y evitar que se infectara. La escopeta tenía seguro y estaba descargado por suerte, pero con otro giró inesperado volvería a salir volando por la cabina.

Sam agarró la escopeta y la puso en su lugar, asegurándola de nuevo. Luego agarró el segundo cinturón de seguridad de Andrós para asegurar la cabeza al asiento y evitar que en una sacudida se desnucara. Cuando terminó de asegurarlo, se aseguró a su asiento, y en 2 minutos llegaron a la base militar en Playa de Hove.

-¿Alguien que necesite ayuda? – dijo un asistente militar al momento que el Annihilator 90 tocaba la superficie con sus llantas.

-Si, este tipo. Quedó inconsciente después de que una Escopeta le golpeó la cabeza. – señaló Sam a Andrós, y después el asistente entró al helicóptero y lo bajo en sus hombros.

Todos bajaron, y el Annihilator 90 fue entonces rodeado por ingenieros para evaluar los daños y rellenar de munición. Andrós fue llevado a la enfermería, y un sargento primero de la CAGE al ver a los agentes de la STOP y a Sibas les indicó una casa de campaña donde estaban alojados en literas todos los agentes de la STOP. Ellos fueron los primeros en llegar y después llegaron los demás.

Sufrieron 5 bajas: el tirador del Annihilator 90 y la tripulación del Annihilator 91. En la batalla fue herido levemente uno de sus agentes, pero todo había sido un éxito. Las muertes fueron provocadas por la explosión del misil, y ya no se podían preocupar. Debían descansar, todavía les quedaba un gran trabajo por realizar. Sam estaba acostado en la litera, debajo de uno de sus compañeros de la STOP, cuando Lance Charlotte entró y se quito los pertrechos para descansar el cuerpo.

-¿Qué fue esa explosión? – preguntó Sam.

-Un misil para bombardear una gran zona sin daños atómicos. También provoca una onda de choque que provoca un apagón en una gran zona cercana. La mayoría de Algonquin esta sin luz, y los comunicadores y artefactos modernos que estaban en ese lugar han sido dañados. – respondió Lance mientras ponía alcohol y una gasa en una cortada en su abdomen. - ¡Maldito alcohol!

-Es algo que pocos se pueden costear ¿Cómo lo han obtenido?

-No lo se. Fue disparado desde La Isla de la Felicidad. – Lance limpió la sangre que escurrió en el último momento y se recostó. – Malditos terroristas.

Operación “Toma de Felicidad“

16 de Agosto, 07:30 horas

Sam estaba descansando mental y físicamente mientras dormía. Probablemente el día anterior fue el peor en la historia de Liberty City y ya en todos los noticieros importantes aparecía la noticia de que un grupo mercenario y presuntamente una alianza de terroristas estaban atacando suelo estadounidense y provocaron un ataque de corto circuito que provocó un apagón y la bolsa de valores del BAWSAQ estaba en crisis y paralizada.

-Levántate Knight. – lo despertó Lance Charlotte. – Tenemos una misión y no dejare que te quedes dormido.

-¿Sabes todo lo que hice y la hora que es? – preguntó Sam mientras se erguía. – Estaba soñando con Shawna Lenee ¿no podías esperar?

-Sí por mi fuera te dejaría el día libre Knight, pero son ordenes de la base central. Vamos a retomar la Isla de la Felicidad. – Lance agarró su armamento y esperó a Sam sentado en una de las literas.

-¿Nosotros? ¿No pueden hacerlo los CAGE?

-No, y no. Ayudaremos como ayer, es un asalto planeado desde cada tiro que se dará. Iremos en helicóptero, usaremos muchos de nuestros recursos en este ataque.

-¡Brillante! Espero que de resultado. – Sam agarró la totalidad de sus pertrechos. – Espero que me alcancen a dar mi medalla e vida y no post-mortem.

Operación “Toma de la Felicidad” fue planeada rápidamente (5 – 6 horas) para retomar la Isla de la Felicidad después de que fue lanzado un misilazo de ese lugar. Usarían muchos recursos de la Operación “Caza del César” como armamento, granadas y soldados. En Caza del César fueron abatidos 12 (7 soldados y 5 agentes de la STOP) y heridos 10 soldados. Ahora usarían 2 compañías de 100 soldados que atacarían por aire y tierra y un destructor naval recién recibido para esta operación.

El movimiento de tropas era fugaz, todos iban según las indicaciones por su armamento, a su pelotón y enseguida eran recogidos por algún helicóptero de transporte o de ataque para ser transportados a la Isla de la Felicidad. Un grupo de soldados anfibios del ejército también formaban parte del ataque y eran llevados en Predators.

-¡Aquí vienen por nosotros! – gritó Lance Charlotte a sus 14 compañeros. – Quiero a los integrantes del pelotón Sicilia en este helicóptero conmigo. Los otros vayan en el Cargobob que los recogerá.

Un Annihilator modificado con lanzamisiles descendió y el grupo Sicilia (del que formaba parte Sam) y Lance subieron. En cuanto todos se aseguraron y cerraron las puertas de la cabina el helicóptero se elevó y Sam observó como una decena de Annihilator se dirigían a la Isla de la Felicidad, mientras que otros 10 Police Maverick se dirigían a donde mismo, unos 6 Black Hawk de transporte y algunos Cargobob que llevaban vehículos y armamento. Una tercia de helicópteros Eurocopter EC 665 Tigre de la CAGE apoyaban, y un total de 4 Buzzard eran los principales de anti-infantería.

-Mierda – dijo asombrado Sam al ver eso. – Es todo un ejército del aire.

-¿Te sientes seguro? – preguntó uno de los agentes y luego señalo con la barbilla hacía donde se dirigían. – Mira todo lo que tienen allá enfrente.

Sam miró y la seguridad no fue tanta en ese instante: Los terroristas tenían cerca de 20 Buzzards y 4 Mil Mi-24 rusos. No solo era una batalla en tierra, también en aire se libraría una. Y parecía mucho más difícil que lo que lograron en la noche.

-¿Y sí nos derriban que pasará? – preguntó Sam, mientras miraba como todos los helicópteros enemigos avanzaban contra los aliados.

-¡Maldición Knight! – gritó Lance. - ¡No se puede hacer nada! Debemos aceptar nuestra pelea y estamos aquí a merced de morir de un solo tiro ¿Qué hará la diferencia de que explotemos?

-¡Seremos más los que vamos a morir maldito idiota! – le gritó Sam a Lance y entonces las balas de los enemigos empezaron a colapsar con ellos.

-¡Sujétense! – gritó el piloto.

Uno de los agentes abrió la compuerta y disparó un cohete contra un Buzzard que lo esquivó. El Buzzard disparó una ráfaga de munición anti-infantería y se descuidó de un misil teledirigido que fue disparado por los soldados CAGE. La explosión lanzó una pequeña onda de choque que sacudió el Annihilator.

-¡Monten una puta torreta! – gritó Lance a uno de sus agentes, y este enseguida sacó una M249 y puso una base para mantenerla.

Sam se quitó su cinturón de seguridad y se aseguró con un arnés. Se arrodilló y puso de apoyo su rodilla para disparar contra los helicópteros enemigos. Varios habían sido derribados, pero los Mil Mi-24 eran un problema por su altísimo blindaje. El Annihilator de Sam disparó uno de sus misiles y le dio directo a un Buzzard que explotó y los metales incandescentes chocaron contra el Annihilator. El sonido de alerta por golpe se hizo audible y la llamarada pasó frente a Sam y el otro agente, calentando fugazmente la cabina y luego cayendo al muelle de la Isla de la Felicidad.

-¡Estamos en el lugar! ¡Desciendan! ¡Desciendan! – gritó el piloto.

Los agentes descendían por ambos lados de la cabina. Algunos tiros impactaban contra el helicóptero pero no hacían demasiado daño. Sam agarró la cuerda y bajo rápidamente. En la superficie los 8 integrantes del pelotón Sicilia y Lance Charlotte se pusieron a cubierto de un tirador de apoyo que estaba atrincherado en la entrada de la Estatua de la Felicidad,

-Escuchen todos. – dijo Lance recordando la táctica que debían aplicar los agentes de la STOP. – Hay un tirador en la entrada y hay una pequeña resistencia usando armamento pesado. Necesitamos acercarnos lo más posible al lugar y lanzar un bote de humo color rojo ¿entendido? Es la indicación para un artillero del destructor naval. Será peligroso, por eso cúbranse y usen botes de humo corriente para movilizarse. Agente Huix quiero que contacte a la base y pida una imagen digital y conocer el número de enemigos totales.

El Agente Huix hizo lo que le pidió el sargento Lance Charlotte. En un minuto le llegó la información precisada:

-Sargento se calcula 15 enemigos parapetados entre nosotros y el lugar más recomendable para lanzar el bote de humo. Los enemigos atrincherados son 6 y tienen armamento militar muy bueno ¿no le pudieron dar un láser y así marcar a los enemigos?

-Gracias, y no pudieron hacer tal cosa porqué este destructor no cuenta con localizador de láser. Necesitan hacer eso. Ustedes háganlo, yo debo quedarme para asegurar la zona del equipo Garden.

Mientras el equipo Sicilia y los soldados CAGE avanzaban a retomar la Estatua de la Felicidad, el jefe de la operación por parte de Cruz de África, un tipo apodado Cara Demoníaca a causa de la malformación de haber sido quemado en un ataque de la mafia en la década de los 90. Agarró su celular y contestó una llamada de su jefe, el mejor soldado de Cruz de África y el general del ataque contra Liberty City.

-¿Diga? – contestó Cara Demoníaca, abriendo la persiana un poco para observar el tiroteo afuera.

-Soy Jacob. Envía a los helicópteros rusos a rescatarnos en el banco de Liberty. Quiero que me envíes a unos 20 de tus hombres para asegurarme de que todo saldrá bien.

-¿Sabe lo que pasa aquí? ¡Todo un ejército esta tomando la isla de nuevo! – dijo, al momento que marcaba una orden para mandar a los helicópteros a recoger a 20 soldados – Estamos atrincherados, pero solo tengo a unos 60 conmigo, los demás están en los helicópteros.

-Y tendrás solo a 40 después de que me envíes a los 20. Que los helicópteros se movilicen para atacar la base en Playa de Hove, así les cortas las comunicaciones y cada grupo de tus enemigos tendrá su propia estrategia. Los agarras así y los eliminas rápidamente.

-De acuerdo, pero allá hay civiles ¿Qué pasará con ellos?

-¿Yo sentí piedad al matar a los miles de civiles por el misilazo? ¡No! Y tu tampoco sentirás nada a causa de que ellos son los pecadores.

-De acuerdo. Ya le envíe a los helicópteros y mandaré a los helicópteros atacar la desprotegida base militar. – Cara Demoníaca colgó y agarró su AK-47 modificada con lanzagranadas, y miró a sus mejores soldados, que estaban con él. - ¡Vamos a darles con todo! Usen todo el armamento posible, sin piedad, nadie quedará vivo.

El equipo Sicilia había logrado acabar con los 15 enemigos y estaban a punto para lanzar el bote de humo rojo.

-De acuerdo, preparados. – dijo uno de los agentes de la STOP y abrió el dispositivo de humo y se asomo para lanzarlo, pero en eso un tiro de rifle de francotirador le voló parte de la cabeza.

-¡McKenzie! – gritó uno de los agentes al ver a su compañero morir. El bote de humo estaba desprendido, lanzando el humo rojo.

-¡Cuidado con el humo rojo! – gritó Sam y agarró de nuevo el bote y lo lanzó lo mejor que pudo contra los tiradores atrincherados. El humo se hizo visible para el artillero en el destructor naval.

Unas cargas explosivas anti-blindado cayeron y destrozaron la entrada de la Estatua de la Felicidad, matando a los artilleros y los tiradores que estaban atrincherados. El grupo Sicilia, ahora solo de 7, buscó con la vista a algún grupo de soldados que fuera a entrar con ellos, pero no encontraban ninguno. Unos luchaban contra los helicópteros, otros estaban abatidos, otros heridos y otros estaban peleando contra los grupitos de terroristas.

-¿Deberemos esperar al sargento? – preguntó Sam.

-No nos podemos detener. Entremos en este momento. – dijo otro, y los 7 siguieron en posiciones tácticas hasta la Estatua de la Felicidad.

Poco antes de entrar observaron como un grupo de 10 soldados, mucho más protegidos y mejor armados que los otros, salía del lugar. La mitad de ellos llevaba una SMG y un Lanzacohetes, la otra mitad llevaba una ametralladora ligera M60. Todos llevaban casco de kevlar y un pasamontañas, y varias granadas de fragmentación, y solo uno llevaba una AK-47 con lanza granadas. Ninguno llevaba el sello de los Viesczy, llevaban el de Cruz de África, y una inscripción que decía “Soldados Élite” bajo el logo.

-¡Acaben con todos! – gritó el tipo de la AK-47, quien resultaba ser Cara Demoníaca.

El grupo de 10 empezó a disparar y a acabar con los soldados desprevenidos. Los agentes de la STOP se refugiaron tras los escombros de un Annihilator derribado, y sentían el fragor del tiroteo.

-¿Cómo podemos atacarlos? – se preguntó Sam en la cabeza, al darse cuenta de que no bajaban la guardia y habían reducido a los enemigos en gran parte.

-¡¡Granada!! – dijo uno de los agentes al observarla, y todos se movieron para evitar la explosión.

Inevitablemente la granada exploto y lanzó con violencia a los más cercanos. Sam azoto en el pavimento y rápidamente se puso a cubierto, disparando todo un cargador contra los enemigos para aprovechar la ocasión. Su nueva cobertura era un montón de sacos de arena que usaron los guardias la noche anterior como defensa.

Sam se decidió y salió de su escondite, lanzando un par de granadas activadas a sus enemigos y disparando todos los cartuchos del cargador puesto. Se puso a cubierto y realizó lo mismo, omitiendo lanzar granadas. Fue cuando se dio cuenta que sus compañeros hacían lo mismo, era una batalla sin táctica y a merced de los tiros.

-¡Nadie le dice alto a la STOP! – gritó Sam y salió de su escondite disparando la última ráfaga. Todos sus compañeros hacían lo mismo, y las muertes por ambos bandos eran casi totales en unos cuantos segundos.

Las balas ya no tenían dirección en ninguno de los bandos. Y parecía que el mundo se cerraba a ese lugar, “el lugar 0” de la existencia de Sam y de todos los integrantes del salvaje tiroteo protagonizado por los Soldados Élite y el grupo Sicilia de la STOP.

Frente al Banco de Liberty, Algonquin, 08:02 horas

El capitán especialista Peter Starinski tenía encargada la misión de vigilar el Banco de Liberty y con él llevaba a la Compañía 3 del 2º Batallón de Liberty City. La Compañía 3 era conocida entre el batallón y el regimiento como los “Hombres del Desierto” por haber logrado una misión exitosa sin ninguna baja en el desierto del Sahara después de seguir a un terrorista durante 2 años.

Los Hombres del Desierto eran también conocidos por ser increíblemente feroces en la batalla y aún así ser suficientemente pacientes como para cuidar una zona durante un prolongado tiempo. Eran feroces, pero tenían cerebro.

-¿Qué es eso? – gritó uno de los integrantes de la Compañía y todos miraron en la misma dirección a donde apuntaba con el dedo.

Por el sur venían 4 helicópteros Mil Mi-24 rusos que empezaron a dejar a soldados en el lugar. Eran los soldados de Cruz de África y no dudaron en enfrascarse en una pelea con la 3ª Compañía. Ambos grupos eran realmente fuertes, pero los Soldados de Cruz de África no buscaban eliminar en su totalidad a sus enemigos.

-¡Se retiran! – dijo Starinski al señalar como los 13 sobrevivientes del tiroteo se retiraban. - ¡Se retiran!

Los vítores no se hicieron esperar por sus soldados. Solo 14 integrantes de la Compañía perecieron en el veloz ataque, que duró cerca de 10 minutos. Pero entonces fue Starinski quién vio que uno de los helicópteros llevaba a 9 nuevos tripulantes, vestidos como los mercenarios del Banco de Liberty.

-¡Han escapado! – gritaron varios soldados cuando se dieron cuenta, y después de verificarlo se dieron cuenta de que, en efecto, escaparon los últimos mercenarios y Jacob Tardopp.

Y los 4 helicópteros iban al norte, y parecía que no volverían de nuevo. El ataque, las negociaciones, las muertes, todo fue a favor de los terroristas. Peter Starinski falló en su misión, y pensó “he fallado” mientras observaba los cuerpos de decenas de agentes de la ley que fueron bombardeados en al noche. Por su radio alcanzó a escuchar la estática, su superior le llamaba.

Isla de la Felicidad, 08:16 horas

Uno de los 12 Maverick de búsqueda y rescate estaba detenido cerca del grupo Sicilia de la STOP. La forma en que quedaron era deplorable: De los 8, 5 estaban muertos y 3 heridos. El Sargento Lance y su grupo de 5 agentes habían llegado hace unos minutos para descubrir que el grupo Sicilia acabó con los Soldados Élite y con su jefe Cara Demoníaca.

De los 5 muertos sus causas variaban desde tiros de francotirador hasta desmembramiento y desangrado, pasando por heridas internas o incineración por granada de fragmentación.

Los 3 heridos eran los pocos que quedaban. De ellos 2 estaban heridos levemente por una bala mal colocada o la explosión de algún cañonazo a granada, pero solo uno de ellos estaba en muy mal estado y le estaban aplicando presión para evitar que perdiera su poco pulso. Subieron en el helicóptero a los heridos y al bastante herido le estaban aplicando sangre de una bolsa por medio de un par de jeringas, y le cerraban una herida que tenía poco arriba del ombligo.

-¿Quién es este tipo? Esta realmente herido. – dijo uno de los paramédicos militares al cambiar la bolsa de sangre.

-Su nombre…es… - quería decir uno de los agentes de la STOP, pero uno de sus pulmones tenía una contusión por un golpe de explosión.

-Se llama Samuel, se apellida Knight. – dijo uno de los paramilitares al observar el registró del traje que llevaba Sam.

Sam Knight tenía un tiro encima del ombligo, 2 en el hombro derecho y golpeado por la explosión de la granada. Estaba perdiendo sangre, y sus pulsos eran muy bajos. Podía escuchar el sonido, pero estaba sedado con bastante morfina para aguantar el dolor. Necesitaban llevarlo al hospital y esperar a que mejorara. Los terroristas se habían ido y solo dejaron Liberty City en una situación devastada.

¿Habían ganado o habían perdido? La economía estaba parada a causa del BAWSAQ, miles de víctimas civiles se obraron. Millones en daño público y en los edificios. Gente secuestrada y que su paradero se desconocía. Cruz de África cumplió su objetivo: Dejar en caos a la peor ciudad con sociedad estable, demostrar que los “pecadores” no pueden con la ira de la Iglesia.

Lo lograron. Perdieron millones en armamento, pertrechos y vehículos. Perdieron vidas humanas, pero desde allí lograron lo que quisieron y no sufrieron mayor pérdida que la planeada. Los mercenarios Viesczy murieron en su totalidad, y Rusia estaba a punto de entrar en guerra con Estados Unidos por el hecho de que los Viesczy estaban enlistados en el ejército.

Cruz de África logró, con apenas unos 700 de sus soldados y los agentes renegados de la policía, FIB y NOOSE, lograr su cometido y dar un golpe realmente critico en la sociedad, la economía y la moral de EUA y sobretodo de Liberty City. Aproximadamente los 1,000 enemigos de Liberty City murieron en la batalla afuera del Banco de Liberty (que sucedió en la madrugada) y mataron en ese poco tiempo a 500 combatientes de EUA, pero los daños fueron mucho mayores para este.

-Vaya que este lugar dejo de ser la urbe que fue en un solo día. – dijo uno de los 2 agentes de la STOP que no estaban inconscientes, mientras miraba a Liberty City y las humaredas ocasionadas por las explosiones, las calles y puentes solos, la gente que no pudo escapar aterrada en su casa y los edificios del centro dañado por los combates.

-¡Lo perdemos! ¡Lo estamos perdiendo! – gritó el paramédico al cuidado de Sam, mientras le quitaba su camisa. – Un desfibrilador ¡rápido!

El pulso de Sam apenas volvía cada que era aplicado el desfibrilador.

-Que no se nos muera. – dijo el paramédico.

Sam estaba empezando a reaccionar y abrir los ojos unos momentos. Pero su vista se nublaba, iluminando de un extraño halo blanco a todos los objetos. ¿El paramédico era la última persona que vería en su vida? Esperaba que no.

-¡Tiene los organos destrozados! Llamen al hospital y pidan donante de órganos, tipo de sangre A+. Rápido, que tengan los órganos listos porque se nos muere.

Cruz de África

18 de Junio de 2012, 14:00 horas, sobre Uganda.

Un total de 8 Andromadas del ejército de Estados Unidos transportaban a 500 soldados CAGE y a armamento suficiente para 2 días de batalla. Llevaban también Patriots militares, Quads y 10 tanques Rhino en 3 de los Andromadas especiales. Casi 2 años después de la devastación de Liberty City, pudieron localizar la sede central de Cruz de África y mandar a un batallón, apoyado tanto por EUA, Rusia (por el hecho de haber incriminado a los suyos) y la Iglesia (porque Cruz de África usaba su antigua alianza para realizar actos terroristas)

De hecho a causa de que EUA sufrió el ataque de unos saboteadores rusos que reventaron a un avión usado de Air Force One y después lograron demostrar que los Viesczy eran mercenarios al servicio de cualquier postor, Rusia se arrepintió y donó 5 helicópteros Hunter y grandes rondas de munición para estos, así como misiles. Fueron llevados a un hangar en Uganda 2 semanas antes, el hangar donde guardaban otros helicópteros estadounidenses, e indicó que los helicópteros que no sufrieran ningún daño severo lo dejarían al ejército ugandés.

-¡Atentos todos! – gritó el teniente primero Kiedis a su sección. – Estamos a una hora de llegar. Preparen sus paracaídas, vamos a descender donde han dejado las marcas de humo. La zona esta asegurada y no hagan más ruido del necesario. Monten al vehículo asignado y esperen las indicaciones.

Los 100 soldados que llevaba el Andromada a cargo de Kiedis se pusieron en pie y cuando la compuerta trasera se abrió, los primeros iban saliendo, todos en formación. Iban poniéndose su máscara balística para respirar unos pocos minutos un tanque pequeño de oxígeno y no morir asfixiado por el humo con el que hicieron las marcas de aterrizaje. La numeración de los soldados de ese avión empezaba con el 0301 y terminaba con el 0400. El soldado con la numeración 0366 estaba poniéndose la máscara, cuando su fila era la que necesitaba saltar. Uno de los soldados de atrás lo empujo para que se diera cuenta de eso, y entonces junto a los suyos corrió al borde de la cabina y saltó.

El soldado 0366 observó una imagen dantesca: A kilómetros sobre la superficie, cientos de soldados iban en caída libre a una gran marca redonda de decenas de metros de diámetro, algunos muy abajo iban abriendo sus paracaídas. Y luego ver hacía cualquier lado, se observaba un territorio enorme que se perdía en el horizonte cientos de kilómetros después. La Andromada especial para cargamento estaba lanzando Patriots de batalla, tanques y armamento, todos con sus paracaídas especiales y los necesarios para asegurar la caída.

Los Andromadas iban dejando caer a sus tropas o al armamento y seguían su camino. El soldado 0366 abrió su paracaídas cuando estuvo en la altitud adecuada, y se unió a las decenas de soldados con el paracaídas abierto. Todos llevaban su máscara balística, para evitar ser detectados por algún infiltrado de Cruz de África.

-¿Cómo se te hace la vista, soldado? – preguntó otro soldado, que llevaba el 0361 en su numeración, y parecía disfrutar de la experiencia.

-Nunca tuve una oportunidad de vista tan asombrosa. Tampoco sentí tanto tiempo una caída libre. – respondió 0366.

En unos momentos tocó el suelo, y se quitó el paracaídas y lo guardó de nuevo para dejarlo juntó a las decenas de otros paracaídas de soldados. A unos 500 metros del lugar de aterrizaje de soldados estaba la zona de caída de objetos, tanto de vehículos como de tanques, armamento y munición. Mientras que los vehículos usaban 2 paracaídas especiales, los tanques necesitaban 5 y las rondas de munición y armamento solo uno. En minutos cayó la última ronda de munición y los tenientes de sección, los 2 capitanes y el comandante del batallón fueron hacer un conteo. En total se contaban con 10 Rhinos, 100 Quads, 20 Patriots de transporte y 20 Patriots de ataque con artillería anti-infantería y anti-blindado.

En armamento, sin contar las rondas de munición de los vehículos de ataque, llevaban 500 M4 con 600 cartuchos para cada una, 200 SMG con 300 cartuchos para cada una, 400 Colt .45 con 340 cartuchos para cada una, 60 Lanzacohetes con 10 para cada uno, 30 Rifles de francotirador avanzado con 60 cartuchos para cada uno, 80 SPAS 12 con 240 perdigones para cada una y 1,000 granadas de fragmentación, 1,000 granadas de humo, 500 granadas flash y 500 granadas incendiarias de NAPALM. También contaban con 10 apoyos bombarderos de 10 cargas de misiles en cada uno. Sumando 3, 946,000 cartuchos, 600 cohetes, 3,000 granadas y 100 misiles de bombardeo.

El soldado 0366 estaba en revisión, como todos. Cada uno daba su nombre de registró y era buscado entre las carpetas para ver sus antecedentes.

-Aquí esta, te encontré soldado. – le dijo el teniente primero Jason Kiedis. - ¡Vaya, vaya! ¿Quién pensaría que eres el tipo que describen aquí? Bueno, de ahora en adelante te diremos tu apodo Hades.

El archivo del soldado era el siguiente:

“Soldado 0366 del batallón KARMA de CAGE.

  • Nombre real: CLASIFICADO
  • Rango: Sargento de pelotón
  • Titulación: Carrera de derechos humanos en la Universidad Atenas, Grecia
  • Altura: 1,76 metros
  • Cabello: Negro Lacio
  • Comentarios: Antiguo soldado entré los años 1992 y 1998. Dado de baja del ejército con condecoración de Corazón Púrpura después de una herida en la rodilla derecha. Pasó a formar parte un tiempo de la Fuerza Policíaca. Individuó de pequeña altura pero gran resistencia al cansancio, feroz en batalla y entre el lobo solitario y hombre de equipo. Puntería bastante precisa, sabe manejar gran arsenal militar. Conocido como Hades”

-Me halaga teniente. – dijo “Hades” entre el sarcasmo y el realismo. - ¿A dónde debo ir?

-Busca la Patriot de transporte con numeración 0366-0370. Estas denominado como el conductor.

Hades se fue a la Patriot que le indicaron. Era el primero en estar allí y se subió al asiento de conductor. Tenía las llaves pegadas al contactó, pero debía esperar a que todos estuvieran en posición para arrancar. En unos 5 minutos ya estaba llenó de los 5 soldados indicados en esa Patriot. Hades arrancó cuando el último llegó. El vehículo llevaba un GPS que le indicaba cual camino seguir hasta llegar a la base Alfa, próxima a Cruz de África, que estaba a unos 80 kilómetros de la zona de aterrizaje. No usaban ningún camino importante, ya que atravesaban terrenos o pequeños caminos poco frecuentados. El ejército ugandés estaba avisado de la llegada de soldados de Estados Unidos y un par de secciones de 40 soldados rusos cada una que había asegurado la base Alfa.

-¿Cuántos soldados creen que habrá? – preguntó uno de los soldados que acompañaba a Hades.

-Quizás varios miles. Y probablemente estén avisados de nuestra llegada.

-¿De que forma avisados?

-El ejército de aquí debe tener algunos elementos corruptos que hayan notificado de nuestra llegada. ¡Vamos, deben de tener infiltrados!

-Bien pensado ¿y porqué los ugandeses no hicieron nada contra estos terroristas?

-Probablemente les tienen miedo.

-Uganda es pobre, no creo que vayan a usar sus recursos para una guerra. Además estos terroristas tienen muchas personas que lucharían por ellos. No olvidemos que también ayudaron a la reconstrucción de Kampala después del golpe de estado.

-Entonces van a tener a muchos apoyándolos, inclusive soldados extremistas que quieren protegerlos. Lo curioso es que ya solo son ellos quienes darán batalla, ni siquiera el Vaticano lo protegerá.

La base Alfa era todo un espectáculo: Casas de campaña, torres de vigilancia, sacos de arena como cubierta, un perímetro hecho por los vehículos armados, una pista de aterrizaje improvisada donde había 5 Hunters, 3 Eurocopter EC 665 Tigre, 6 Buzzards y 4 Dodos modificados para disparar. En cada una de las 4 torres de vigilancia que daban hacía la sede de Cruz de África se contaba con 2 francotiradores vigilando. Un tanque Rhino estaba en cada espacio entre torre y torre lo que significaba que eran 3, los otros 2 cuidaban de la retaguardia. Diez de las Patriots de combate cuidaban la delantera del mismo modo. Todos los soldados se movilizaban para mejorar la base, armar casas de campaña, recoger y poner su bolsa de dormir en su casa de campaña; acomodar las luces en cada casa, torre de vigilancia y en la pista de aterrizaje.

Cuando anocheció, la base estaba lista. No era sorpresa que Cruz de África se haya percatado de su llegada, y probablemente detrás de sus muros también todos se preparaban para una batalla realmente fuerte. Sí se recordaba el hecho de que a Liberty City llevaron un arsenal de lo más prometedor y una flota de helicópteros ¿Qué tenían detrás de sus murallas? ¿Cuántos eran?

-El equipo Hostigador 5 de la STOP esta listó teniente. – le dijo el capitán Carl Mazen al teniente primero Jason Kiedis, quién observaba con unos prismáticos a lo lejos, a la sede principal de Cruz de África.

-¿Quién esta al mando del pelotón, capitán? – preguntó Kiedis, mientras se quitaba los prismáticos para dar un sorbo a una botella de agua.

-El sargento Samuel Knight, teniente.

-Quiero ir a donde esta, necesitó preguntarle algo. – dijo Kiedis mientras avanzaba hacía el capitán.

-¿Qué cosa teniente? Todos los que lo conocen quieren saber como es que volvió de la muerte.

Kiedis se paró en secó y luego habló con un tono de triunfo.

-No solo quiero saber eso. También quiero saber como es que esta en operativo tan pronto, después de lo que pasó.

El Asedio

19 de Junio de 2012, 07:54 horas. Uganda.

Un par de vigilantes de una de las torres de la base Alfa se protegían de la brisa de frío que les azotaba. Hace 2 horas que una sección de saboteadores fue para averiguar el número de soldados y los vehículos con los que contaban, y no sonó ningún solo disparó en la situación.

Casi todos los soldados estaban dormidos, excepto los vigilantes y los que debían cuidar de que no se infiltrarán enemigos.

-Viene alguien. – dijo uno de los vigilantes y empuño su Rifle de francotirador avanzado, que tenía montado en un trípode. – Esta a unos 400 metros de aquí.

Pero el vigilante observó bien a la persona que se acercaba y se horrorizo al darse cuenta. Su compañero, que estaba apuntando, también se horrorizo. Y los otros vigilantes, que estaban apuntando, también lo hicieron al ver la imagen: un tipo desnudo con marcas de latigazos, que llevaba sus manos clavadas a un gran pedazo de madera al estilo Cristo, con heridas profundas en el abdomen a causa de unos cortes profundos, algunos latigazos y en la cabeza llevaba una corona de espinas que picaban la cabeza y hacían chorrear más sangre todavía. Llevaba todavía su pantalón y sus botas, pero la parte de arriba había desaparecido. También en cada costado de la madera colgaba una cabeza, lo que sumaba 2.

-¡Aliado a 400 metros! ¡Mal herido, tortura estilo crucifixión! – gritó el vigilante que vio al pobre desdichado en primer lugar.

Una Patriot de transporte con 2 soldados, y otra de combate con los 5, arrancó en dirección al aliado torturado para socorrerlo. Llegaron al lugar donde estaba el aliado, que ya no podía caminar. Los soldados enseguida desocuparon los vehículos, excepto el artillero de la Patriot de combate, y se desplegaron para cubrir al herido.

Lo recostaron sobre un tendido que hicieron para evitar que se infectara la espalda herida a latigazos con las bacterias del suelo de la selva de Uganda. Después de suministrarle calmante de dolor en ambos brazos cuyas canillas estaban atravesadas brutalmente por clavos enormes y las manos estaban paralizadas con poca sangre. Cuando comprobaron que los clavos debían removerse quirúrgicamente, se pasaron a quitarle la corona de espinas con cuidado de no rasgar la piel de la cabeza. Enrollaron la cabeza de la frente para arriba con vendaje para evitar la salida de sangre. Le aplicaron vendaje en las heridas con más gravedad y luego le preguntaron que pasó.

-Nos tendieron una emboscada. Los tiradores acabaron con la mitad de nosotros, y luego de la nada aparecieron soldados camuflados apuntándonos a matar. No tuvimos oportunidad de defendernos. Nos metieron adentro de sus murallas y alcancé a observar varias barricadas y decenas de soldados movilizándose. ¡Allá adentró hay un poblado entero! Y estaban transportando en trailers de cargamento a varios helicópteros.

-¿Qué les hicieron a los capturados? – preguntó uno de los soldados al torturado.

-Nos torturaron. Primero nos formaron y nos obligaron a decir lo que haríamos y lo que estábamos planeando. Como no hablamos, decapitaron a un par. – miró las cabezas que estaban amarradas a la madera. – y después se cansaron y decidieron torturar a latigazos y navajazos y al final nos crucificaron. Para que no se escucharan los gritos, nos taparon la boca con pañuelos y varios se asfixiaron por eso. Hace una hora me bajaron de la cruz donde me pusieron y me vistieron con el pantalón y las botas y me dejaron venir aquí.

-¿Será para demostrarnos lo cruel que son? – inquirió uno de los soldados.

-¡No aguantó este dolor! Por favor matéenme. – grito el torturado, mientras movía lo poco que podía de su atrofiado cuerpo.

Nadie quería matarlo, pero sabían que no se podía curar y volver a la acción o a la vida social. Finalmente cuando el torturado comenzó a gritar de desesperación, fue que uno de los soldados se agachó y le tomo de la mano paralizada. Sacó su Colt .45 y apuntó a la cabeza del torturado.

-Espero que descanses. – dijo el soldado, y disparó. La bala le perforó el cerebro. El sufrimiento del torturado terminó. - ¡Voy a matar a esos hijos de perra!

19 de Junio de 2012, 11:58 horas, base Alfa en Uganda.

Un total de 450 soldados CAGE, 60 soldados rusos y el pelotón de 8 agentes de la STOP estaban listos para la guerra. Los 10 tanques se movilizaban, juntó con 20 Patriots de combate, 20 Patriots de transporte y 73 Quads. En cada helicóptero Hunter de los 5 había 2 soldados. En cada uno EC 665 de los 3 también había 2 soldados. En cada Buzzard se conducía por un soldado y transportaba a 4 de ellos. Y cada Dodo era tripulado por 2 soldados. El batallón estaba fuertemente armado, por desgracia los soldados rusos iban a pie en su mayoría ya que solo contaban con vehículo para una sección.

Las divisiones de ataque del batallón KARMA eran las siguientes: Equipo Águila (Los 4 Dodos de ataque) Equipo Bola 8 (Los 5 Hunter y los 3 EC 665) Equipo Buzzard (Los 6 Buzzard y 13 Quads) Equipo Cabeza de Martillo (8 Rhinos) Equipo Yunque (2 Rhinos y 10 Patriots de combate) Equipo Serpiente (10 Patriots de combate y 10 Patriots de transporte) Equipo Transporte Delta (10 Patriots de transporte y 10 Quads) y Equipo de Transporte Sigma (50 Quads)

En cuanto los relojes, sincronizados, dieron las 12 horas es cuando se movilizaron. Mientras se recorrían los kilómetros entre la sede y la base Alfa, se debía ordenar un bombardeo a la base Alfa, donde había una torreta tierra-aire para destruir obstáculos grandes como edificios.

-Base Alfa aquí el capitán Carter del Equipo Yunque. Solicitó bombardeo en la muralla principal de la sede de Cruz de África. Le envío las coordenadas. – El capitán Carter envió las coordenadas a la base Alfa.

-Equipo Yunque, solicitud entregada y confirmada. Bombardeo pesado en la muralla principal, eviten acercarse a una distancia de 20 metros como mínimo. – le respondieron por su comunicador.

Mientras todos avanzaban a gran velocidad dirigiéndose a la sede, presenciaron como afuera de la muralla había cuerpos crucificados, todos desnudos y eran de los soldados que fueron capturados. Después presenciaron como 10 misiles pesados impactaban desde arriba una zona imaginaría lineal en la muralla, para acabar con los tiradores que estuvieran preparados en ese lugar. Cuando el décimo misil impacto, la polvareda levantada era gigantesca pero no habían más que rayado la superficie del ataque. Y no podían bombardear el lugar a causa de los rehenes de diferentes naciones que estaban atrapados en la sede.

Hades pertenecía al Equipo Serpiente, y manejaba un Patriot de combate. Aceleraba a una velocidad constante para evitar chocar con sus compañeros. De entre la humareda vieron como salían una decena de helicópteros Buzzard enemigos. Iban directo al batallón de los CAGE. Un Rhino disparó un misil contra un Buzzard y este se despedazo al contacto, y después cayó al suelo. Los Buzzards enemigos dispararon enseguida a los tanques con sus misiles, mientras que los soldados que llevaban junto a ellos disparaban sus RPG-7 a los Quads. Las explosiones no se hicieron esperar, el combate empezó contra los Buzzards en ese momento.

Todos los que podían disparar lo hacían contra los Buzzards enemigos. Algunos se detuvieron para acribillar a los helicópteros enemigos. De los 10 Buzzards enemigos, en unos minutos no quedaban en activo ninguno. Pero las bajas afectaban al batallón KARMA ya que un tanque, 2 Patriots de transporte, 3 Patriots de ataque y 3 Quads fueron destruidos en esa contra-ofensiva de Cruz de África. Se detuvieron a una distancia de unos 500 metros de la barrera derrumbada mientras esperaban que el Equipo Águila pasara por encima para determinar las capacidades de combate de los enemigos. El equipo pasó por encima y dieron una vuelta para regresar y ponerse a salvo de cualquier torreta antiaérea.

-Batallón KARMA aquí el Equipo Águila. Se calculan unos 1,000 efectivos altamente peligrosos. Determinamos cerca de 3 decenas de vehículos armados y un par de tanques de guerra. La mayoría están a cubierto y esperando atacar, mientras que otros rodean la mansión en la colina. Sugerimos un bombardeo en la parte donde entra el río por medio de los filtros para evitar tener un solo frente. Corto.

El Equipo Bola 8 se acercó al lugar indicado, donde se filtraba el río, y bombardeo para abrir una segunda brecha, y entonces se retiraron antes de que los atacantes pudieran hacer algo.

-Indicaciones a jefes de Equipo. – dijo el comandante a su comunicador, sabiendo que todos escucharían. – Equipo Yunque, Equipo de Transporte Delta y Equipo Bola 8 entren por la brecha del río. Aseguren una zona y lanzan bote de humo verde para indicarle al Equipo Águila que ataque. Equipo Buzzard, Equipo Cabeza de Martillo y Equipo Serpiente vamos directo al frente y usen todo lo que tengan a su disposición. Avancen hasta la falda de la colina, allí hay una capilla y quiero que la aseguren para zona de reabastecimiento. Equipo de Transporte Sigma quédese a la retaguardia hasta que la resistencia inicial haya caído o hasta que se le indique.

Los Equipos hicieron lo que le indicaron. Hades avanzaba hacía la muralla, el lugar indicado. Adelante de él los tanques del Equipo Cabeza de Martillo disparaban su potente armamento contra los enemigos que intentaban repeler el primer ataque. La Patriot que conducía Hades llevaba en su matrícula el apodo “Cancerbero 3” y era de las únicas 3 del momento que llevaban una torreta alterna que disparaba cargas explosivas. El artillero de Cancerbero 3 usaba la torreta principal, de munición anti-infantería, para abrir una brecha entre los soldados que estaban acribillando a los vehículos entrantes.

-¡Lanzacohetes adelante! – gritó Hades a su tripulación y estos acabaron con un par de soldados con Lanzacohetes que estaban arriba de una casa estilo de hace 900 años. - ¡Estamos a punto de pasar la muralla, atentos a cualquier enemigos que nos quiera emboscar!

La brecha delantera de la muralla permitía el acceso a 2 vehículos anchos consecutivamente después de pasar por un río de pequeña profundidad. Adentro la situación era otra, algunos vehículos ya estaban destruidos y había unos cuerpos por aquí y por allá, de ambos bandos. La Patriot de delante de Cancerbero 3 recibió un impactó de tanque, que atravesó al motor y la dejo inservible, mientras que el mismo disparó impactaba contra la muralla y dejaba un agujero enorme.

-¡Tanque enemigo! – dijo uno de los tripulantes de Cancerbero 3, mientras lanzaba una granada de humo para evitar que los viera.

El artillero uso la torreta alternativa, la de cargas explosivas, para dañar el tanque, pero era algo poco favorable ya que apenas era dañado.

-¿Quieres romper un diamante con un cincel? ¡Usa la maldita torreta para destruir el bloqueo de enfrente! – le ordeno Hades a su compañero, quién se giró y comenzó a disparar a un bloqueo de varios vehículos enemigos armados.

Uno de los vehículos enemigos se daño y Hades aprovecho para chocarlo y abrir un pequeño camino para no estar a tiro de los artilleros enemigos ni del tanque. Entonces estaban en una calle ancha, y detrás de ellos venían aliados que trataban de escapar del recibidor detrás de las murallas. Hades condujo hasta una bifurcación, donde un pelotón de enemigos los estaban esperando. Todos, a excepción de Hades a causa de que era el conductor, disparaban contra sus enemigos. Uno de los enemigos le dio un tiro en el cuello al artillero, y este cayo por el boquete del tirador y quedó sentado, muerto en segundos.

-¡Mataron a Vázquez! – gritó uno de los soldados, mientras movía el cadáver para usar la torreta.

Hades dio en reversa para no ser un blanco fijo. El nuevo artillero disparó varias cargas explosivas contra el pelotón enemigo, pero otro pelotón apareció y la mitad de ellos llevaba un RPG-7. Uno de ellos disparó al Cancerbero 3, pero se alcanzaron a mover, aunque el motor se daño y no andaba ya. Por suerte, quedaron a cubierto detrás de la pared de un patio delantero.

-El motor esta dañado, abajo. – ordeno Hades mientras agarraba su M4 y su SMG y la munición que le dieron. Salió del Cancerbero 3 y, consciente de que la Patriot que estaba detrás de ellos se había alejado, lanzó una granada de fragmentación tanteando que cayera cerca del pelotón. - ¡Oye tu, verifica a que nos enfrentamos!

Un soldado se asomo detrás de la barda y comprobó a los enemigos y su armamento.

-Dieciséis enemigos, 5 de ellos armados con RPG-7. – dijo, y entonces varios misiles chocaron contra la barda, pero afortunadamente era gruesa, aunque estaba dañada.

Los soldados de Cruz de África ahora disparaban contra el segundo piso de la casa, para hacer que los trozos se derrumbaran sobre los soldados CAGE. Sí no actuaban rápido entonces quedarán sepultados por escombros. Hades lanzó una granada de humo y después una incendiaria, para obligar a los enemigos a retirarse. La granada de humo al explotar hizo una hilera bastante larga de una llamarada tóxica de NAPALM. Los enemigos se retiraron de su cobertura, y en ese momento fueron acribillados por los soldados CAGE. Hades fulminó a 2 de los enemigos, los cuales llevaban RPG-7. Otro enemigo se devolvió para recoger los RPG-7, pero fue alcanzado por una ráfaga y murió al instante.

-Escaparon 9 de ellos sargento. – dijo uno de los soldados a Hades.

-Sigámoslos. Agarren los RPG y disparen cuando los tengan calculados, no desaprovechen la oportunidad que tienen.

Los 4 se movilizaron y salieron de su cobertura. Un par de ellos agarraron los 2 Lanzacohetes RPG-7 y los enemigos caídos habían dejado 3 misiles para usar. Los agarraron y avanzaron por un callejón que desembocaba en una calle más pequeña que apenas permitía el paso de una Quad, lo que comprobaban ya que una de ellas, con 2 soldados encima, venía hacía ellos. Era una de las Quad del Equipo Buzzard. Iba hacía la derecha, lo que significaba que venía de la entrada. Ya estaban separados muchos soldados, a causa de la confusión que provocaba la defensa en la entrada de la muralla de la sede. Más atrás, a unos 60 metros, un par de Quads entraban a esa pequeña calle para salir de la calle principal y evitar encontrarse con algún vehículo más poderoso.

El primer Quad fue destruido y sus 2 soldados muertos por un misil que salió de una de las casuchas de la angosta calle. Era donde estaban escondidos los 9 soldados que escaparon a causa de la granada incendiaria. El grupito de Hades entró a la calle, obligando a sus aliados en Quad que se detuvieran.

-Hay enemigos con armamento pesado allí adelante – le indicó Hades a los conductores de las Quad, quienes se detuvieron.

-Escuchen, van a ordenar un bombardeo a la entrada. Pongámonos a cubierto dentro de una de las casas. – dijo uno de los soldados que venían en Quad.

Los 4 nuevos soldados, y los 4 del grupo de Hades, se metieron en la primera casa que vieron. Era una pequeña casa de adobe con techo de paja y madera y un comedor junto a la sala, una cocina, un cuarto y un baño.

-¿Cómo estaba la situación del frente? – preguntó Hades a uno de los recién llegados.

-Es un caos. Llegan y llegan soldados, todos preparados para destruir los vehículos. Y también han un maldito tanque anticuado pero que esta haciendo trizas a los que no se cuidan de él. Varios soldados estaban a pie, cubriéndose con los vehículos inservibles. Planean que el bombardeo despeje momentáneamente la zona para que el Equipo de Transporte Sigma entre. – contestó uno con el emblema de sargento.

En pocos segundos el bombardeo se hizo audible, y se sentía a causa de que la proximidad de esa casa a la zona del bombardeo era alta, apenas unos 30 metros. Los platos de barro que estaban en la mesa temblaban, y el candelabro que iluminaba el comedor y la sala se cayó y se rompió estrepitosamente. Un pedazo del techo se desmorono, y una parte de la fachada, una mínima parte, cayó hacía dentro. Luego, una gran polvareda llegó con una velocidad tremenda desde el callejón por el que hace unos momentos llegaron, entrando como pudo por la fachada y tronando las ventanas. Otro temblor, este provocado por el derrumbe de algunas casas, sacudió un poco menos el lugar y luego ya se quedó tranquilo el lugar.

-Salgamos. – indicó Hades, y los otros 7 lo acompañaron.

Cuando estaban a punto de abrir la puerta, esta se abrió de golpe y un enemigo les apuntó con una AK-47, pero fue acribillado al momento por Hades. Afuera había 8 enemigos, estaban a mano para una pelea pareja. Los soldados CAGE enseguida se pusieron a cubierto y comenzaron un tiroteo. Los enemigos aún tenían sus Lanzacohetes y sus granadas de fragmentación, por lo que no dudaron en usarlas. Las explosiones dejaban sordos y los CAGE, pero estos todavía estaban en situación de eliminar a sus enemigos. La polvareda les servía de cobertura, y usaban sus visores térmicos para detectar a sus enemigos. En cuanto todos los misiles fueron disparados, el poder de los enemigos decreció en extremo y los enemigos planeaban escapar, pero fueron fulminados por los CAGE.

Abrieron la puerta y el polvo todavía estaba elevado. Una de las casas de esa callejuela se había derrumbado, una casa de 2 pisos y bastante cercana, por lo que algunos escombros cayeron en una de las Quad y la dañaron severamente. Pero la otra todavía servía, a causa de estar sucia por el polvo y recibir unos pocos tiros perdidos del tiroteo de hace unos segundos. A lo lejos se aproximaba un grupo de 10 personas, vestidas diferentes a los soldados CAGE y a los soldados de Cruz de África. Eran agentes STOP.

-¿Están todos bien? – preguntó el sargento del grupo que, como los demás, llevaba un pasamontañas y unos visores que evitaban que fuera reconocido, y le ayudaban en caso de polvaredas como esa.

-Nosotros si sargento, pero hemos presenciado la muerte de 3 aliados. – respondió Hades. Los demás soldados estaban recargando sus armas y comprobando que no sucediera nada extraño.

-Muy bien. El Equipo de Transporte Sigma ha entrado sin problemas y todos se están dirigiendo a la capilla en la falda de la colina. Tenemos sospechas de que los enemigos se esta reagrupando. – el sargento de la STOP señalo hacía atrás de los soldados CAGE.

Se giraron y vieron una columna de humo verde. Los Equipos Bola 8, Yunque y Transporte Delta habían logado su objetivo. El Equipo Águila pasó por allí y se dirigía a la batalla, dando un fuerte apoyo al batallón KARMA.

-Vayamos allá. – dijo el sargento de la STOP. – Estamos solos y necesitamos reagruparnos.

El Convento

19 de Junio de 2012, 12:40 horas, sede de Cruz de África, Uganda.

El grupo de Hades y el grupo STOP llegaron junto a los Equipos Yunque, Transporte Delta y Bola 8. Esos equipos casi no fueron dañados ya que no había defensa significativa en ese lugar. En asegurar la zona sufrieron un fuerte ataque improvisado, y perdieron a 4 Patriots de combate, 2 Patriots de transporte, 5 Quads y un Hunter.

Ahora era hora de reunirse con los demás Equipos, quienes iban directamente a la capilla para marcar la zona y reorganizarse para el ataque a la mansión. Un par de Hydras que Israel mandaba de apoyo a la CAGE aparecieron y lanzaron un ataque de cargas anti-blindado contra un retén de tanques y APCs de los soldados de Cruz de África. Hades iba de artillero en una Patriot de combate apodada “Radio 1” equipada con lanza misiles de una zona de efecto pequeña pero potente para evitar bajas no deseables.

Por encima de ellos pasó rodando un Dodo con un ala destrozada y la cabina en llamas. Los soldados de Cruz de África tenían cerca de 10 vehículos antiaéreos que provocaban que el Equipo Bola 8, Equipo Buzzard y Equipo Águila se alejaran.

-Equipo Serpiente, Equipo Yunque, Equipo de Transporte Delta y Equipo de Transporte Sigma vayan directo a neutralizar a los vehículos antiaéreos enemigos. Prioridad Uno. Equipo Cabeza de Martillo mantenga la posición hasta que los antiaéreos enemigos estén destruidos. – se escuchó por los comunicadores de cada integrante del batallón las ordenes del comandante.

-¡Allí hay un antiaéreo! – gritó el conductor de la Radio 1 y Hades buscó a donde señalaba.

En efecto, delante de ellos un antiaéreo rodeado de pequeñas murallas estaba recargando su armamento. En las casas alrededor de ese vehículo se refugiaban los defensores de este, quienes estaban fuertemente armados. De los tejados aparecieron 6 portadores de Lanzacohetes, quienes apuntaban a los CAGE.

-¡Fuego de contención! – ordenó el capitán del Equipo Yunque.

Los enemigos aún así disparaban como pudieran contra los CAGE, y viceversa. Los 2 tanques Rhino usaban todo su armamento para destruir al antiaéreo, pero este se encontraba recubierto por blindaje. Hades estaba derrumbando paulatinamente una de las casas ocupadas por el enemigo. La fachada cayó y dejo al descubierto a los enemigos sobrevivientes, quienes fueron acribillados por los soldados. El antiaéreo recibió un impactó de ambos cañones de los tanques y quedó inservible, pero no se destruyó. El Equipo Bola 8 apareció enseguida y los 3 EC 665 acabaron con los enemigos en un ataque con el que desbarataron las casas ocupadas por el enemigo.

-Comandante, aquí habla el capitán Ford. Neutralizamos un antiaéreo, pero están bien protegidos. Recomiendo un bombardeo en cada uno de los lugares, exceptuando este y alguno que ponga en peligro a los rehenes. Cambio. – dijo el capitán Ford, que estaba a bordo de uno de los tanques Rhino.

-Capitán Ford, aquí el Comandante Holland. Solicitud aceptada, tenemos 5 puntos para bombardear. Recomendamos alejarse de las casas a causa de que se pueden derrumbar. Guarde la posición y evite moverse de la posición para no ser dañado por el bombardeo. En cuanto se acabe, avancé a la capilla.

Los bombardeos venideros fueron igual de potentes que los anteriores, pero al ser consecutivos entonces provocaron mayores daños colaterales, como el derrumbe de casas. En cuanto el último bombardeo se terminó, algunos temblores se comenzaron a sentir a causa del derrumbe de algunas casas. La polvareda ahora levantada era mucho mayor y más densa, formando una especie de calima falsa. Ahora todos los Equipos se dirigían a la capilla, un lugar que estaba fuertemente defendido. Cuando llegó Hades, apenas había resistencia ya que se estaba usando todo el armamento para derrotar a las decenas de soldados que se atrincheraban en las casas alrededor de la capilla. Ciertamente era una plaza el mayor lugar de ataque, que estaba defendido por decenas de soldados y algunos vehículos.

El par de Hydras pasó de nuevo, soltando unas cargas explosivas que liberaron la zona de enemigos. La capilla estaba ocupada por enemigos, pero enseguida fue liberada también. Los soldados se asentaron y pusieron una pequeña base que defenderían hasta el momento del tercer ataque. El recuento de perdidas aliadas arrojo en total (contando el primer ataque y el segundo) 3 tanques Rhino, 9 Patriots de combate, 9 Patriots de transporte, 26 Quads, 3 Buzzards y un Dodo. Al pasar lista a los soldados se contaron 166 bajas, aunque se sospechaba que algunos estaban perdidos en combate.

-Malditos israelitas. – menciono uno de los compañeros de Hades. – Nadie pidió su ayuda y están entorpeciendo la misión.

19 de Junio, 19:50 horas, sede de Cruz de África, Uganda

La plaza, la capilla frente a esta y las casas de los alrededores fueron ocupadas y transformadas como un campamento temporal para el reabastecimiento de las tropas y el conteo. La única calle que permitía el paso de los enemigos atrincherados en la mansión estaba siendo custodiada por 5 tanques Rhino y tiradores atrincherados en el campanario de la capilla. Las demás calles que llegaban a esa plaza también estaban custodiadas, pero con menos armamento. Varios grupos buscaron sobrevivientes, pero solo se encontró a un par de soldados que su GPS estaba dañado y no lograron encontrar al camino hasta la capilla.

Descontando a esos, entonces las bajas solo se calculaban en 164, pero de los sobrevivientes había heridos de incapacidad inmediata a unos 52, por lo que se rebajaban 216 efectivos de los 450 asignados a la misión. De los 50 heridos 12 de ellos estaban incapacitados para pelear, mientras que los otros 40 se permitían eso y deberían defender la plaza y la capilla mientras los otros realizaban en último ataque.

-¿Qué tal te ha ido en el ataque? – preguntó Hades a Sam, quiénes estaban vigilando desde un balcón y observaban como pelotones de soldados enemigos se juntaban en la mansión.

-No he tenido necesidad de eliminar a nadie. Solo necesitó marcar al enemigo y mis compañeros se encargan. – contestó Sam, cuando quitó su vista del Rifle de francotirador avanzado y luego señalo hacía la mansión. – Están sacando vehículos ligeros. Se están preparando para la última defensa.

-Una vez me enviaron a Mogadiscio en una misión de rescate de rehenes. En esa época estaba entre los de Operaciones Especiales ¿sabes? Y al descender los guerrilleros nos robaron un cargamento de armamento. Sabían a lo que íbamos y ejecutaron a los rehenes, que eran un pelotón de soldados perdidos una semana antes. Tuvimos que enfrentarlos y nos demostraron que con el armamento apropiado hasta los más inexpertos son una amenaza.

-¿Participaste en “El día de los Rangers”? – preguntó Sam.

-Inicialmente, si. Lo que te platicó fue después, unos 2 años. Inclusive siendo de fuerzas especiales nosotros, nuestros enemigos nos dieron una increíble batalla. Lo digo porque parece que estamos esperando a que se rearmen.

-Yo también lo sé. Pero la autorización no la damos nosotros, es el comandante Janx y después los capitanes. – Sam miró de nuevo con la mirilla telescópica. – Sí mis cálculos son correctos, hay 300 soldados en la colina y la mansión es el último puesto de defensa.

-Mira, nos están hablando. – dijo Hades y señalo al teniente Kiedis, quién estaba haciéndoles señas para que bajaran.

Hades y Sam bajaron del balcón y se dirigieron a con Jason Kiedis.

-El último ataque esta planificado. El Equipo Serpiente lo dirigiré yo y debemos ir hacía el convento para rescatar a los rehenes. – le indicó Jason a Hades, y luego miró a Sam. – Sargento Knight, usted sabe cual es su misión. Le deseo la mejor de la suerte.

-Igual teniente. – dijo Sam mientras se alejaba del lugar.

-Sargento 0366 sígame. – le indicó y fueron a con los demás miembros del grupo. De los 100 que pertenecían a ese grupo ahora eran 78, por las bajas y los heridos. En lugar de las 10 Patriots de combate y 10 Patriots de transporte, ahora eran 2 Patriots de combate, 10 Patriots de transporte y 19 Quads. – Sargento lo quiero en la Quad 41 ¿La ve? La primera de aquí para allá.

Hades estaba confundido. Pensó que iban a participar en el ataque a la mansión del Obispo, no creyó que fuera a rescatar a los rehenes del convento. De hecho, el convento no estaba acerca de allí, debían tomar un camino adornado por varios árboles hasta llegar al convento, que se antojaba como un buen refugio para una defensa.

Ambos contingente avanzaron a su objetivo al mismo destino. Mientras que los Equipos Serpiente y Buzzard avanzaban a liberar a los rehenes, los otros equipos se dedicaban a eliminar la última defensa. Hades iba en la parte trasera de una Quad, asegurado y apuntando con su M4 a cualquier movimiento o emboscada que se pudiera haber realizado. El sonido del tiroteo no se hizo esperar entre los que iban a capturar al Obispo.

-Esperemos que tengan éxito. – dijo el conductor de la Quad 41, quien conducía a gran velocidad y detrás de las Patriots de combate, siempre saltando los obstáculos en lugar de esquivarlos.

El convento se veía a lo lejos por el camino adornado de árboles. Los helicópteros Buzzard se adelantaron para identificar el número de enemigos aproximados.

-A los integrantes del Equipo Serpiente aquí piloto de Buzzard “Triangulo Invertido”. Calculamos a 40 defensores del patio delantero. Están armados con AK-47 y un par de torretas montadas en barreras. Limpiaremos la zona delantera, pero no podemos bombardear el edificio principal.

El tiroteo entre los helicópteros y los guardias del patio delantero comenzó y termino en cosa de 2 minutos. El Equipo Buzzard se retiró a la base Alfa al terminar su limpieza, y el Equipo Serpiente avanzó los últimos tramos. La puerta, hace unos minutos cerrada, fue bombardeada y estaba destruida. El patio era un regadero de cadáveres y heridos de gravedad. El Equipo Serpiente hizo una barrera para rechazar un ataque enemigo o una emboscada.

-Quiero a todos los que han venido en Patriot de cualquiera de las 2 defendiendo este lugar. Limpien la zona, cualquier herido lo quiero con un tiro en la cabeza, venimos a liberar y no quiero a enemigos sufriendo más de lo necesario ¿de acuerdo? – ordeno el teniente Kiedis. – Los que han llegado en Quad los quiero adentro conmigo. Cualquier enemigo lo quiero eliminado. ¡Vamos!

Hades, como se lo habían ordenado a todos los que iban en Quad, entró al convento. Justo al entrar era un recibidor con una cruz en el fondo sin la figura de Cristo. Lanzaron un bote de humo y con los visores térmicos rebuscaron por algún enemigo. Nada a la vista normal ni térmica. Avanzaron y abrieron la puerta y llegaron a un pasillo largo que se extendía a ambos lados y una puerta en el fondo.

-No hay enemigos, Que raro. ¡Oye tú, soldado 0360, ve y revisa que hay detrás de esa puerta! – ordeno Kiedis y el soldado obedeció. Abrió la puerta y varias ráfagas lo mataron en el acto. Hades alcanzó a notar, antes de ponerse a cubierto, que detrás de esa puerta había un patio y allí en medio una fuente, donde se atrincheraban los soldados enemigos.

-¡Emboscada! – gritó un soldado CAGE mientras también se ponía a cubierto.

-¡Escuchen soldados! ¿Ven esas puertas? Revísenlas y sí no hay soldados enemigos usen las posibles ventanas para tirotear a nuestros enemigos. ¡Los quiero de 2 en 2! – gritaba Kiedis, mientras las balas enemigas hacían coladera la puerta y dañaban las columnas o paredes donde se cubrían los soldados CAGE.

Hades y su compañero, que llevaba el número de 0358, fueron a la tercera puerta a la derecha. Adentro era un cuarto con un librero, una mesa y 2 camas gemelas que estaban alejadas para dar espacio vital a las monjas que dormían allí. Los enemigos, aya a lo lejos atrincherados, estaban recargando por turnos sus armas y estaban preparando sus Lanzacohetes. Se calculaban aproximadamente 20 enemigos.

-¿Tienes botes de humo? – preguntó 0358 a Hades, quién asintió y sacó un bote de humo que lanzó a unos metros afuera de la ventana.

-¿Crees que uno solo nos tape? – preguntó Hades, quién se ponía junto a una ventana a cubierto y apuntaba usando su visor térmico.

Hades le atinó un tiro en la cara a un soldado enemigo. La desventaja fue que uno de los enemigos con Lanzacohetes disparó contra el cuarto donde estaban Hades y su compañero. El cohete de pura suerte entró por la ventana y salió por la puerta, estrellándose en la pared del pasillo. Los enemigos estaban usando los Lanzacohetes para destruir los cuartos donde se cubrían los soldados CAGE, pero se ponían a descubierto y eran acabados por los CAGE. Hades le atino una ráfaga fatal a 2 enemigos e hirió a un tercero, quién se puso a cubierto cuando recibió un tiro en la mano y los dedos se desprendían violentamente y su arma se iba adelante para seguir disparando una ráfaga en el suelo. Los soldados CAGE estaban acabando rápidamente con sus enemigos, usando las granadas de fragmentación. En unos minutos, la fuente y las paredes donde sus enemigos se cubrían solo eran escombros. Los 20 enemigos atrincherados murieron, y los CAGE pudieron avanzar.

En el siguiente edificio, una un templo se encontraban los rehenes. No estaban vigilados pero no salieron del templo para no recibir un tiro perdido y volverse daño colateral.

-Base Alfa, aquí habla el teniente Jason Kiedis. Llegamos con nuestro objetivo y tenemos asegurada la zona. Requerimos extracción aérea a causa de posibles objetivos enemigos acechando el convento. Hay un gran patio central donde pueden descender hasta 2 Cargobobs. Cambio. – Kiedis al colgar su intercomunicador miró a sus soldados y les ordeno que calmarán a los rehenes y los revisaran.

-Teniente Kiedis, aquí habla la base Alfa. Solicitud aceptada, aunque nos falta el número exacto de rehenes a extraer. Cambio. – dijeron de la base Alfa.

Después de contarlos, Kiedis agarró su intercomunicador y habló por él.

-Base Alfa, aquí teniente Kiedis. Son en total 276 mujeres y 6 niños. Con un par de Cargobob se pueden extraer los niños y 34 mujeres que necesiten la atención médica inmediata. Cambio.

-Teniente Kiedis aquí base Alfa. Extraeremos a 120 personas en 3 viajes diferentes de un par de Cargobobs. Los restantes deben quedarse por el momento allí teniente junto a ustedes y proporcionarles la protección necesaria y se pueden retirar otras 120 personas del mismo modo en alrededor de 4 horas después de la tercera extracción que se realizará ahora. Los restantes deberán volver junto a ustedes cuando las hostilidades terminen. Cambio.

-Base Alfa, ordenes recibidas. Teniente Jason Kiedis cambio y cortó. – dijo Kiedis. Después empezó, con ayuda de sus soldados, a recontar a los primeros que se irían de ese lugar.

La Mansión del Obispo

19 de Junio de 2012, 20:18 horas, Cruz de África, Uganda.

Sam y sus compañeros agentes de la STOP estaban a cubierto detrás de una barda de cemento que daba entrada al jardín delantero de la mansión del obispo. Mientras subían la colina perdieron a un par de sus compañeros, quienes murieron a causa de heridas de bala.

-¿Alguien quiere un cigarro? – preguntó Sam mientras se quitaba el pasamontañas y se ponía un cigarro encendido en los labios.

-¿Cuáles son? – preguntó uno de sus compañeros, que no dudo en estirar la mano para coger uno de los cigarros.

-Delicados. Son cigarros mexicanos, pero son de los que fumo ¿sabes? – dijo Sam mientras le prestaba su encendedor zippo con altorrelieve de un cráneo con un par de espadas detrás del mismo, y un círculo circundante entero con un 5 de fondo: El sello del grupo Hostigador 5 que diseño Sam.

-Dame uno a mí también. – dijo otro de los agentes, el médico del grupo. – Nunca se sabe cuando puedes morir ¿cierto? Así que no me preocuparé por el cáncer en lo que queda de este ataque.

El equipo Hostigador 5 estaba en la retaguardia, esperando a que los equipos de la STOP limpiaran el frente de la Mansión del Obispo, donde se ocultaban los 2 generales que quedaban, además del obispo que ordeno el ataque hace 2 años. El sonido de proyectiles pesados impactando contra la fachada era un sonido ahogado, y el desprendimiento de partes rocosas era algo que se estaba haciendo bastante frecuente. Llegaron al final del camino, ahora solo quedaba que Hostigador 5 entrará a capturar a “Charlie” el nombre en código del obispo.

-Hostigador 5 atención. – ordenó Sam a sus compañeros. – Movámonos por la derecha. El camino ha sido despejado pero atentos a cualquier enemigo que nos sorprenda. Volamos una parte de la pared de la derecha y entramos. ¡Avancen!

Los 8 integrantes de Hostigador 5 avanzaban agachando la cabeza para no recibir un tiro de los enemigos que sobrevivieron. De hecho, el ataque todavía estaba en gran escala ya que los enemigos estaban usando sin escatimar todo su armamento disponible: Rifles de asalto, granadas de diferentes tipos, lanzacohetes, lanzallamas, escopetas, torretas, etc.

-Tengo a 5 tangos en un vehículo modificado. – señalo Sam. – Asesino, quiero destruido el vehículo.

Asesino era el apodo del agente experto en explosivos de Hostigador 5. Llevaba un Lanzacohetes especial de poco peso y lo sacó enseguida. Apunto con precisión y disparó. El cohete se estrello contra el depósito de combustible, provocando 2 explosiones diferentes y la destrucción del vehículo, además de la muerte de los tripulantes de este.

-Ya esta hecho sargento. – indicó Asesino cuando se puso a la espalda el lanzamisiles.

-Perfecto. Sigamos y atentos.

Llegaron junto a la mansión y Asesino coloco una carga en la pared para demoler una parte y permitir la entrada. Cuando explotó, Hostigador 5 entró y limpió la zona de 4 enemigos que estaban usando esa zona para su última defensa. Abrieron la puerta y vieron varias barreras ocupadas totalmente por enemigos. De hecho, todo el lugar estaba a rebosar de enemigos.

-Equipos de la CAGE, aquí el sargento Samuel Knight del equipo Hostigador 5. La mansión es una trinchera de enemigos, hemos abierto una brecha por la derecha y solicitamos refuerzos para limpiar la zona.

Los soldados aliados comenzaron a entrar por la brecha y a entablar un combate, pero en realidad provocaron confusión entre los soldados de Cruz de África y en alrededor de 10 minutos despejaron la parte delantera y el primer piso de la mansión. Uno de los generales enemigos, un anciano con un cuerpo entrenado por años, cayó muerto en ese enfrentamiento. Ahora solo quedaba un general y el obispo, ambos casi seguramente en el segundo piso de la mansión.

Hostigador 5 llegó arriba estaba destruido casi en su totalidad, con cuerpos de tiradores en diferentes partes y algunos pocos enemigos que estaban usando la poca munición que les quedaba para aguantar lo que más pudieran. Para la derecha estaba destruido totalmente, derrumbado y dejaba ver el cielo estrellado de Uganda. Para la derecha se encontraban los enemigos.

Sam y sus compañeros avanzaban hacía allá. Uno de sus compañeros recibió un escopetazo en la cabeza, la cara le quedó molida a causa del violento impacto de un par de perdigones. Acribillaron al enemigo enseguida. Un par de metros más adelante, un par de enemigos se escondían detrás de una barrera que hicieron con una escultura. Cuando se asomó uno de ellos, Sam le atino un tiro y al otro lo hirió uno de sus compañeros y Asesino lo remató con una granada de fragmentación. El final del pasillo estaba cercano, solo curvaron al final y se encontraron con una puerta entreabierta. Hostigador 5, ahora de 7 integrantes, la abrió de golpe y marcó a 3 personas: Un obispo, un monje con habito café y otro monje con un traje blanco más elaborado: Habito blanco, un cinturón con munición de AK-47, un casco con alas a los lados y una máscara dorada que le hacían lucir como sí estuviera en una fiesta de disfraces en lugar de una batalla.

-¡Alto allí! – gritaron los integrantes de Hostigador 5 al marcarlos con sus armas.

-Todos con las manos arriba ¡Arriba! – gritó Sam al seguirles apuntando. – Spidey avisa que hemos capturado a “Charlie”.

Spidey aviso y recibió órdenes de esperar allí mientras los soldados subían para ayudar a mover a los capturados.

-¿Qué creen que harán con nosotros? Veo que ustedes han venido a matar a la mayoría de nosotros para capturarme ¿y eso de que servirá? – interrogo el obispo, el obispo Tardopp.

-¿Usted pensó lo mismo cuando ordeno la matanza en Liberty Ciy hace 2 años? ¿No? – preguntó con sarcasmo Sam, mientras señalaba a sus compañeros que los desarmaran.

-Liberty City se convirtió en la nueva Sodoma y Gomorra. A nadie le importaba, todos los criminales llevaban una buena vida sin miedo a la policía. La gente había perdido la fe ¿y nosotros dejaríamos que pasara eso? ¡Claro que no! – gritó el obispo Tardopp. – Necesitaban de nosotros, Liberty City debía ser arreglada y devuelta al buen camino.

-¿Y que sí su camino no es el adecuado? – inquirió Sam.

-No hay salvación sino es con nosotros. Cristo perdió la vida por nosotros y nosotros lo haremos por encomendar por el camino a las personas que se han alejado de él. Muchos de los de ustedes han vuelto al buen camino ¿un ejemplo? Un ex agente del FBI llamado Charles Ichabod. Lo recogimos en un estado miserable, lo trajimos aquí, lo atendimos y lo volvimos uno de los nuestros. Ustedes lo conocían como Cara Demoníaca.

-¡¿Uno de los nuestros nos atacó?! – gritó Spidey de desolación.

-¡Vaya! No solo son asesinos, sino que niegan la libertad de creencia. Por eso soy protestante. – dijo Sam.

-¡Maldito animal inmundo! El infierno es el lugar donde debes estar, donde arderás eternamente. – rugió el monje del habito café.

-Calma Habacuc. – ordenó el obispo Tardopp. – No es necesario que les recuerdes su tortura eterna. Pronto la verán ellos mismos.

Entonces, como sí de sombras se trataran, un par de enemigos nuevos aparecieron. Llevaban algo en sus manos que hacían un ruido líquido. Hostigador 5 los eliminó, pero las cosas que sostenían cayeron al suelo y explotaron: Eran granadas incendiarias. El NAPALM se extendió y alcanzó a todos en el lugar. Sam, en crisis, saltó por la ventana y cayó en el patio trasero. Solo era una extensión enorme de terreno que se perdía en la oscuridad de la noche. El cuarto donde estaba hace un momento exploto, lanzando escombros a todas partes. Se levanto y se quito su máscara balística, el chaleco antibalas y se sacudió el fuego. Era sin sentido, el NAPALM ardía por buen rato. Necesitaba encontrar un lugar, un charco, de agua para poder apagarse.

Su traje de la STOP le protegía de las quemaduras, pero el calor estaba incrementando y su cara estaba desprotegida y alcanzaba a sentir el calor de las llamas que se extendían desde sus pies hasta su torso y de allí iban subiendo. Enseguida se quitó sus hombreras, sus coderas y la camisa. El fuego del torso se lo logró quita en lugar de apagar, pero su pantalón estaba ardiendo y entonces comenzó a correr como loco buscando un lugar donde apagarse el fuego. Más adelante había una piscina, y brincó sin importarle la profundidad. Era una profundidad de 2 metros, por lo que entro de un brinco y bajo unos centímetros hasta tocar el suelo, y luego volver a elevarse.

Salió de la piscina, y casi sin energías, se quedó recostado en el césped alrededor de la piscina. A lo lejos observaba como las llamas iban consumiendo parte de la mansión. Los helicópteros aliados que rodeaban el lugar aluzaban en busca de supervivientes, pero era evidente que ningún otro compañero de Hostigador 5 sobrevivió a la llamarada y la consiguiente explosión a causa de las granadas de fragmentación. Ni siquiera el obispo ni sus compañeros pudieron haber sobrevivido al infierno desatado. Irónico, el obispo y sus ayudantes murieron en un “infierno”

O solamente el obispo y uno de sus ayudantes.

Sam levantó la vista y observo que se acercaba al tipo del hábito blanco. Por alguna razón no tenía quemaduras en su ropa, ni su casco, ni su máscara. Estaba totalmente limpió de quemaduras. Era aterrador verlo, avanzando con una máscara inexpresiva y avanzar derecho a Sam, cargando una guadaña elaborada en cada mano.

-¡¿Pero que de…?! – el terror de Sam en ese momento era algo nuevo. Nunca lo había sentido, ni cuando Xander Maximilian lo sorprendió, ni cuando Zetray lo embosco. El tipo de enfrente era mucho más aterrador.

El resplandor que provocaba el traje de ese tipo le dio a Sam la respuesta del hecho de que no murió quemado tampoco: Era ignifugo, su mascará también y el casco, a excepción de las plumas a los costados, las cuales ya no estaban. El enemigo se quitó el casco y la máscara y Sam se sorprendió al ver que era el terrorista que Juan García persiguió por años. El tipo que le perdono la vida en aquel tejado en Liberty City. Era Jacob Tardopp.

-Te recuerdo. Te advertí que no tenía nada contra ti, pero no escuchaste lo que dije. – Jacob estaba casi igual que hace 2 años, a excepción de que ahora estaba llorando. - ¡Y provocaron la muerte de mis hermanos y del obispo!

Jacob arremetió contra Sam usando ambas guadañas. Sam las esquivó, pero recibió un corte en la parte alta del brazo derecho. Jacob, sin siquiera volver a posición de atacar, giró ambas guadañas y Sam alcanzó a brincar a sus espaldas, pero también recibió otros 2 cortes abajo del pecho, estos empezaron a sangrar enseguida. Sam no podía competir con la agilidad de Jacob, ni con sus guadañas.

Sam se alejo corriendo de Jacob, quedarse a pelear con él era un suicidio. Comprobó sí llevaba algo con él, pero su M4 y su SMG se quedaron en el cuarto, y estaban seguramente destruidas. Comprobó cualquier cosa en su pantalón, mientras huía de Jacob, quien se acercaba rápidamente a Sam. Entonces agarró una empuñadura que sobresalía, y Sam sacó el cuchillo que le entregaron para la misión. Aún así, Jacob llevaba la delantera con sus armas de más alcance, y con el hecho de que eran 2. Quizás Sam podía atinarle con el cuchillo en alguna parte vital de su enemigo y matarlo, o incapacitarlo. Y Jacob pensó lo mismo.

Jacob lanzó una de sus guadañas, que iba directo a la cabeza de Sam y lo hubiera matado de no ser porqué se agacho y la navaja de la guadaña pasó apenas un centímetro de su cabeza. Sam se giró, empuño su cuchillo y atacó a Jacob, pero este lo esquivo y lo agarró a Sam, dándole un rodillazo en las costillas, que Sam alcanzó a amortiguar en el último instante. Sam aprovechó ese momento en que Jacob retiraría su rodilla y la clavó el cuchillo en el hueso de la rodilla, del lado de la pierna en lugar del frente. Jacob gritó y arrojo a Sam lejos de él. Estaba herido y trataba de quitarse el cuchillo, pero este había entrado limpiamente y le provocaba un dolor intenso moverlo de ese lugar.

Sam evitó caer y vio que a unos 7 metros de él se hallaba la guadaña que Jacob lanzó. No necesitaba visualizar la situación, esa guadaña significaba una gran ventaja ante su ágil enemigo vengativo. Iba corriendo, pero justo antes de agacharse, un cuchillo le traspasó la espalda justo debajo del pulmón izquierdo y lo obligó a caer de cara contra el piso, pasando por encima de la guadaña. Sam se quitó el cuchillo, el cual era delgado y pequeño, y luego miró hacía donde estaba Jacob: Este se había desabrochado el hábito ignifugo y mostraba una especie de pistolera donde llevaba varios cuchillos.

Sam agarró la guadaña y también el cuchillo que segundos antes estaba clavado a su espalda. Jacob estaba empuñando otro cuchillo, y parecía que estaba tanteando el momento para lanzarle ese otro. Sí Sam se acercaba, seguramente el cuchillo estaría clavado en él. Sam se alejó del lugar, cuidando que Jacob no le lanzara su cuchillo. Pero cuando estaba a unos 12 metros, Jacob a pesar del dolor se puso en pie y comenzó andar con paso renqueante hacía Sam.

-¡Oh, vamos! Debe de ser una maldita broma. – maldijo Sam, ya que su enemigo estaba decidido a matarlo.

Jacob lanzó su cuchillo, que pasó cerquísima de Sam y estaba a punto de sacar otro cuando Sam se le arrimó lo suficiente. Sam lanzó un golpe cargado contra Jacob, pero este lo esquivó y empuño su guadaña. Ambos enemigos lanzaron un golpe y las navajas de las guadañas chocaron de tal modo que quedaron atracadas entre sí. Sam miraba de bastante cerca el rostro de su temible enemigo, y viceversa.

Pero Jacob parecía una caja de sorpresas: Ambas guadañas llevaban un rubí en la parte de abajo, y Jacob lo jaló. Entonces tenía en su mano un estoque finísimo y de poco peso. Soltó la guadaña y arremetió contra Sam, pero Sam se movió un paso a un lado y Jacob no logró su cometido. Sam cogió la guadaña que Jacob acababa de soltar y ahora portaba una en cada mano. Manejar ambas le costaba trabajo, pero estaba manteniendo a raya a Jacob en unos momentos que le parecían eternos. Jacob logró asestarle 2 cortes, más profundos, en el estómago y en el reverso de la mano izquierda. En realidad, lo hizo en 20 segundos que Sam lo estaba reteniendo.

Quizás era la última “jugada” que Sam haría en su vida, pero debía llevarse a Jaco con él a la tumba. Sam abrió sus brazos a los lados y asestó un golpe potentísimo con ambas empuñaduras a los costados de la cabeza de Jacob. Jacob quedó atontado por un momento, y Sam aprovecho para asestar otro golpe a Jacob, con ambas guadañas. Una se la enterró en la frente, y otro en el estómago. El cuerpo inerte de Jacob cayó de espaldas en el césped. Sam cayó también de espaldas, pero estaba vivo. Su energía estaba agotada, y se sentía como un camino eterno llegar hasta donde estaban sus compañeros. Esperaría a reponerse del cansancio y luego iría con los suyos.

1 de Julio de 2012, Washington D.C.

El batallón KARMA estaba recibiendo sus conmemoraciones del presidente de la nación. De los 500 soldados CAGE que fueron allí, perecieron 236 y 79 quedaron heridos. El presidente había terminado de entregar las medallas del Servicio Distinguido, Corazón Púrpura y estaba terminando de repartir las Medallas de Honor. Solo le faltaba una persona: Samuel Knight, único sobreviviente del equipo Hostigador 5 de la STOP. Por ser de la STOP, era el último en entregarle las medallas.

-Y mi quinta y última medalla de honor es para el sargento de la STOP y capitán de la policía Samuel Knight. La medalla de honor no solo es por la participación en el ataque a Cruz de África, sino también por haber estado en la defensa del golpe de estado de San Andreas en 1995, apoyar a la STOP en acabar con el grupo de crimen organizado Devil’s Skull en 2009, haber descubierto la conspiración de Civilization Comitee y ayudar a la desmantelación del grupo de mercenarios Blackgate y haber sido una pieza crucial en al defensa de Liberty City en 2010. Este sargento se merece un aplauso fuerte señores. – dijo el presidente mientras le colgaba la medalla a Sam del cuello. - ¿Algo que quieras decir, hijo?

-Si, gracias señor presidente. – dijo en voz baja Sam y luego se adelantó al micrófono, frente a miles de personas que observaban en vivo y a varios camarógrafos de noticieros nacionales. – Bueno, debo agradecer por esta condecoración. Pero quiero recordar que a lo largo de esos sucesos hemos perdido a grandes personas. Mi antiguo amigo Harry Cusack, el agente de la STOP Paul Slises, el agente de la NOOSE Nelson Clayson, decenas de agentes de la ley y no solo fueron compañeros, muchos de ellos fueron mis amigos y han dejado este mundo realizando su trabajo. Pienso que cada medalla de honor y condecoración que ha sido entregada en esta sesión debe parte al trabajo de esas personas. Pero aún así la ciudad donde vivó ha recibido pisotones ¡pero nos hemos mantenido! Muchas gracias a los policías de Liberty City.

Los vítores y aplausos de la gente ensordecieron a muchos. Sam recordó a sus compañeros caídos a lo largo de esos años. La vida sin muchos de ellos era algo peor, y con la perdida de muchos cada vez parecía que la ley caería. Nunca cayó lo suficiente. Sam regresó a su lugar y se sentó junto a su novia, Megan Lenee, quién regresó a Liberty City después de la noticia de que Sam estaba en un estado muy deplorable haya en 2010.

-Que buen discurso amor. – le felicitó Megan, quién le agarró la mano a Sam.

-¡Hey! Hago lo que mejor puedo. – le recordó Sam y le dio un beso en la mejilla.

-Nunca debí dejarte Sam. Alguien como tú no se encuentra de nuevo.

-Nunca me dejaste. Me dijiste que primero debían proteger la identidad mía ¿recuerdas? Los recién egresados a la STOP deben abstenerse de relaciones un tiempo. Y quizás sí hubieras estado en Liberty City hubieras muerto.

-Pensé lo mismo de ti Sam. Dijo Megan cuando recostó su cabeza sobre la de Sam.

Sam miraba a lo lejos, hacía el obelisco y después pensaba en todo lo que había sucedido ¿ese era el fin? Quería creerlo. Debía crear una vida con Megan. Quería tener hijos y una pareja que lo apoyará siempre. Si, eso era lo que necesitaba. Y de hecho llevaba en su bolsillo un anillo de compromiso, le pediría matrimonio a Megan cuando volvieran al hotel. Y vaya que era un anillo precioso el que compro. Cuando era joven siempre pensó en casarse entre sus 20-30 años, pero nunca fue posible. Ahora con Megan sabía que si, que era posible estar con ella.

FIN

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