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Uganda, 1971

Una Patriot con 3 integrantes de Cruz de África, una asociación separada de la Iglesia que predicaba La Biblia a machamartillo, cruzaba a gran velocidad una llanura en Uganda. Hace una media hora, miembros del ejército de Idi Amin tirotearon a unos compañeros suyos, y muy apenas los 3 mencionados pudieron escapar. Las tropas paramilitares de Amin habían asesinado a decenas de religiosos de Cruz de África por 2 razones: La primera es que no eran ugandeses, y la segunda es que los soldados de Cruz de África (alrededor de 5,000 soldados, aunque todos los sacerdotes, monaguillos, eruditos y demás miembros sabían usar armas) apoyaban al ejército de Milton Obote, el presidente de Uganda.

-Miren eso. – dijo el copiloto, y señalo a lo lejos una nube de humo negro que se extendía, sobre un automóvil que estaba estrellado en un árbol.

-Debe de ser una trampa. – dijo el conductor. - ¿No viste lo que le paso a nuestros compañeros? ¡Esos asesinos los tirotearon sin piedad!

El conductor después distinguió, gracias a unos binoculares, que había 3 personas muertas: Un guía, y 2 turistas. Dio vuelta y se acercó al lugar del incidente, al que llegó pronto. El conductor agarró una AK-47 que le proposiono un sargento del ejército ugandes (El de Milton Obote) ya que sus soldados estaban apoyando al ejército. El conductor puso las 30 balas y el copiloto y el acompañante trasero bajaron y corrieron junto a los cadáveres. Uno de los cadáveres era el guía, que tenía un tiro en la cabeza, luego una pareja de turistas que parecían ingleses, el hombre tiroteado y la mujer tenía un Cuchillo en el pecho. El fuego había consumido el árbol, y había calentado los cuerpos, y el hedor era insoportable.

-No hay nada que podamos hacer. – dijo el acompañante trasero, el único de ellos que era un sacerdote nombrado, los otros 2 eran seminaristas, y diciendo “Requiescat in Pace”, le cerró los ojos a los 3 cadáveres. – Ya nos podemos ir.

Se girarón y en ese momento escucharon un grito desgarrador proveniente de atrás del árbol. El conductor apunto con la AK-47, pero el sacerdote se puso rápido delante del cañon, ya que ese grito no provenía de un soldado, sino de un niño pequeño. El sacerdote corrió y detrás había un niño de unos 5 años, escondido detrás de unas piedras. El sacerdote se arrodillo y se acercó lentamente al pobre niño.

-¿No cree que podría ser peligroso, padre? – dijo el conductor, al momento que apuntaba a los lados, verificando que no se acercarán enemigos. -Oye niño ¿estas bien? – pregunto el sacerdote. El niño no contesto durante un tiempo, mientras se calmaba, y después hablo.

-E-eee-sssos ho-hombres maaa-ttt-aron… - el niño hablaba con la voz destrozada.

-No es necesario que me lo digas todo, hijo. – dijo el sacerdote al momento que extendía la mano derecha en señal de ayudarlo. – Se lo que hicieron, muchos de mis hermanos y mis aprendices murieron por ellos también.

El niño miro al sacerdote extrañado y entonces lo agarro. El sacerdote lo levanto y lo subió al Patriot. El conductor y el pasajero subieron después y arrancaron directo a la sede de Cruz de África. Durante horas atravesaron las llanuras y bosques, rodeando los poblados para evitar ser encontrados por los paramilitares de Amin. En determinado momento, un par de soldados los siguieron al pensar que estaban desprotegidos, pero el sacerdote era un habilidoso tirador, quien le atinó una bala entre ceja y ceja a cada uno de los 2 perseguidores que tenían. Después de unas horas llegaron frente a una muralla que rodeaba una catedral, un cementerio y unas casitas: Era la sede de Cruz de África.

Afuera de la muralla había apostadas decenas de cruces, en las cuales había soldados de Amin crucificados, algunos todavía vivos. Otras decenas de víctimas estaban encajadas en largas lanzas de madera, todos atravesados por el corazón y con las caras devoradas por buitres. El sacerdote le tapo la vista al niño, pero este alcanzo a ver los cuerpos, y se relamía al saber que los compañeros de los asesinos de sus padres habían sufrido una derrota, y los sobrevivientes estaban sufriendo horrible. Habían unos 12 soldados vestidos con hábitos, que recordaban más a un monje que a un soldado, y 2 sacerdotes que bendecían a unos 20 soldados de Cruz de África, todos cubiertos de un manto blanco y se les estaba regando agua bendita, seguida de gasolina para cremarlos.

-¡Hermanos! – dijo uno de los sacerdotes y se acercó corriendo a los recién llegados. – Nuestra preocupación ha bajado un poco, pero nos han llegado malas noticias del frente.

El semblante del sacerdote recién llegado se puso con cara de nerviosismo y con voz bajita dijo:

-¿Noticias malas de Kampala?

-Así es, las tropas de Amin hicieron una brecha entre la defensa, nuestros soldados se dispersaron y la mayoría falleció en emboscadas. Nuestro hermano Jacobo me lo conto, él y otro grupo de varios cientos venían para acá, aunque menciono que se encontraron con soldados de Obote y estos los atacaron, echándoles la culpa de ser los culpables de la caída de la resistencia. Pelearon y escaparon, y solo quedaron unos 100 de nuestros hermanos, los demás murieron.

-¡Malditos tiranos! – dijo el sacerdote, y fue cuando se dio cuenta de que unos 10 cadáveres encajados en las lanzas eran los que fueron a llevar las armas para cubrirse, y que se vieron obligados a quedarse en la sede de Cruz de África ya que los paramilitares de Amin encontraron la sede.

El sacerdote que los recibió se dio cuenta de que llevaba un niño, el de 5 años que vio a sus padres morir. Ninguno de los presentes sabía que ese niño se volvería en el mejor soldado que Cruz de África pudiera tener en su existencia.

Uganda, 1996

6 soldados del ejército de Uganda estaban persiguiendo a un muchacho que lanzo una granada y voló un punto de vigilancia, y mató a 4 soldados. Los otros 6 (quienes ahora seguían al culpable de eso) habían recibido daño, unos rasguños o algo. Las AK-47 que agarraron no conseguían atinarle ningún tiro, todos impactaban contra algún árbol o demás.

-¡Ha brincado! – dijo uno de ellos, deteniéndose justo en el borde de una barranca, y entonces sus compañeros llegaron y chocaron con él, tumbándolo de una caída de 7 metros a unas rocas puntiagudas que lo destrozaron. Los demás vieron que el tipo al que seguían había brincado y estaba cayendo como si fuera un clavado, y entonces se hundió en un pequeño pero hondo lago.

Un par de ellos comenzó a descargar sus tiros en el agua, pero el sargento sabía que eso era un desperdicio, así que les ordeno que dejaran de hacerlo y cargarán. Miró que el perseguido no había salido del agua, pero era menos probable que hubiera muerto a que se hubiera ahogado.

-Ya debe estar muerto. – dijo uno.

-No lo creo. – El sargento se arrimo a la orilla, se asomo para abajo y miró al tipo destrozado, y luego calculo que para llegar hasta allá debían saltar 4 metros hacía adelante. Era muy arriesgado hacer eso, además de que no sabían donde hubiera rocas ni nada de eso. – Vamos a saltar, dejen aquí las armas y agarren su Cuchillo.

El sargento agarró vuelo y corrió y justo en la orilla brinco y cayó los 7 metros hasta el pequeño lago. Los demás 4 lo hicieron y todos cayeron justo en el lago. Era lo suficiente hondo que no llegaron hasta el fondo a pesar de la fuerza de la caída, y el agua estaba templada y oscura ya que no se alcanzaba a reflejar la luz en el fondo. Todos comenzaron a nadar a la orilla. Al llegar, cogieron el cuchillo y comenzaron a examinar el lugar, ya que si el tipo hubiera muerto el cadáver estaría flotando. El sargento estaba buscando por la derecha, y los otros 4 por la izquierda. Probablemente se hubiera salido por alguna fosa cercana, y estuviera acechándolos.

Los 4 soldados llegaron a una zona con casi ninguna piedra, pero era una parte selvática muy densa. El sargento entró por el otro lado y entonces de la copa de un árbol se dejo caer el tipo, con un cuchillo en las manos, y se lo enterró de lleno en la frente. El sonido que hizo llamo la atención de los otros 4, que corrieron en dirección al sonido, y después miraron al tipo al que perseguían: Allí estaba plantado, delante del cadáver del sargento y con un pantalón negro y sin camisa, con cicatrices de latigazos. Cuando los 2 primeros soldados estuvieron a 3 metros del tipo, se acciono la trampa y una rama llena de picos se balanceo delante y los choco, encajándole varios picos. Los 2 soldados restantes se quedaron mirando y huyeron despavoridos, pero al darse vuelta se acciono otra trampa, que los mato.

El tipo se quedó allí, y luego se fue caminando por una ruta que había planeado para matar a estos soldados. Después de 2 horas de caminar, llegó a la sede de Cruz de África, la cual ahora era todavía más grande que hace años, y estaba mejor protegida. Cruz de África en 1984 dejo de ser reconocida por la Iglesia como una ayuda y fue conocida por los países como una organización terrorista…. Pero esto hizo que muchos fanáticos religiosos se unieran, expandiéndola de forma rápida hacia otros países, la sede en Uganda era la más vieja y la original, pero no la más grande ni con la que más soldados contaban. Cruz de África se expandía a América, donde ya tenía pequeñas sedes en Latinoamérica, y solo 2 en Norteamérica: En Vice City, Estados Unidos y Toronto, Canadá.

El tipo, de nombre Jacob Tardopp, era el niño que en 1971 fue encontrado por el Padre Tardopp, que lo adopto y le puso el nombre de Jacob, y le puso su propio apellido, y el apellido original se fue quedando en el olvido. Jacob llegó trotando afuera de la fortaleza, y los centinelas (10 escondidos entre las plantas y afuera de la fortaleza) y otros 10 arriba de la muralla, lo miraron y lo dejaron pasar. Jacob camino por el puente para llegar a la puerta, y miró a los lados las cruces donde hace 25 años vio crucificados a un montón de soldados ugandeses.

Jacob entró no por la puerta principal de hierro, de unos 8 metros de alto y 6 de ancho, sino por una puerta secundaria camuflajeada entre la muralla. Al abrir la puerta, una brisa húmeda le movió la melena despeinada, entro y bajo unos 5 metros a lo que parecía una especie de laberinto, que se iba haciendo más oscuro, pero que todos los integrantes de Cruz de África sabían cuales eran los caminos reales, todo eso para evitar que los enemigos penetraran la fortaleza si es que encontraban la puerta camuflajeada. Jacob salió por otra puerta camuflajeada, que estaba dentro de la fortaleza, que era un agujero tapado con una tapadera metálica con la inscripción “Aquí yace el Obispo J. Mount. Nacido en Escocia en 1799 y muerto en este lugar en 1876”

La luz del sol de medio día lo encandilo unos segundos, y entonces su vista se acostumbro y fue cuando vio la parte delantera de la fortaleza. La fortaleza estaba construida como una antigua ciudad, con una muralla cuidando el lugar, varias casas pequeñas, con animales para la ganadería y una catedral en el medio, y desde allí se desprendían las callejuelas. En los 25 años que llevaba viviendo allí, había visto como la sede o fortaleza, se había hecho casi 3 veces más grande que cuando llegó. Los habitantes ahora eran casi 8,000 (que se dividían en 2 000 soldados, 5 000 religiosos, 500 monjas y 500 trabajadoras)

Jacob fue a con su mentor, el Padre Tardopp, quien estaba en la Mansión del Obispo, la casa más grande de la sede, la que estaba protegida por unos 8 soldados y en la que habitaban los padres más importantes, entre los que se encontraba Tardopp. Jacob subió la pequeña colina y llego a unos jardines, que atravesó caminando para llegar a la Mansión. Las puertas dobles estaban abiertas y entro. El recibidor era espacioso y parecía un núcleo que se desprendía hacía las 5 partes de la Mansión, cada una ocupada por un padre. Tardopp estaba en la parte de la derecha y abajo. Jacob era de los pocos que podían entrar a la Mansión, y lo aprovechaba cada vez que necesitaba algún consejo o algo, y Tardopp siempre estaba en la Mansión, llevaba varios años que no bajaba hasta la “villa” donde vivían casi todos, y solamente estaba en la Mansión del Obispo, o en la capilla a los pies de la colina.

Jacob llegó a la habitación del Padre Tardopp. Afuera había un guardia sosteniendo una AK-47, pero no detuvo ni inspecciono a Jacob, sabía que era como un hijo para el Padre Tardopp. Jacob entró, y se encontró al Padre Tardopp de pie, mirando por la enorme ventana y con la sotana negra ya puesta.

-Me alegra que vuelvas, Jacob. – le saludo el Padre Tardopp.

-¿Acaso dudabas en que no lo hiciera? – respondió Jacob, bromeando con él.

-No, no es eso. Sino que te tengo otro trabajo, pero no te asustes, no es algo tan arriesgado como lo que hiciste hace un rato. – el Padre Tardopp se giró y agarró una estola de una mesa. – Debo ir a oficiar una misa en la capilla, Jesús ha muerto.

A Jacob esa noticia le afecto, a pesar de que Jesús nunca había sido un buen amigo para él, una muerte de uno de ellos era algo con mucha trascendencia. Jacob se hizo a un lado para que el Padre Tardopp pasara, y juntos salieron de la habitación. Ya estando por el pasillo, Jacob comenzó a inquirirlo.

-¿Qué ha pasado con Jesús? – preguntó Jacob.

-Estaba en una misión en Entebbe, iba a eliminar a un compañero nuestro, un renegado. Jesús contaba con la ayuda de 5 soldados, pero prefirió hacerlo solo. Una decisión estúpida, si me dejas dar mi opinión.

-¿Por qué prefirió hacerlo solo?

-El compañero, obvio que el renegado, estaba desayunando en algún lugar, sin protección aparente. Jesús tenía a su disposición 5 ayudantes y un Rifle de Francotirador ¡y no lo uso! ¡¿Lo puedes creer?! El decidió ir allí mismo a eliminarlo, pero no conto con que había otro tirador… que le dio un tiro certero en la cabeza, matándolo en el acto.

-Eso fue una estupidez, padre, como acaba de decir. – Jacob estaba furioso por ese hecho. – Por cierto, me ibas a dar otro trabajo ¿Cuál trabajo?

-Nuestra más reciente hermana, Sinaí, está furiosa, quiere salir a dar un paseo afuera de la sede, ya se enfado de vivir aquí según ella, pero no entiende los peligros que acechan estas murallas. – el Padre Tardopp señalo con un brazo estirado las murallas frente a ellos.

-¿Qué es lo que quiere que haga, Padre?

-Sinaí te tiene un afecto a ti, Jacob. Habla con ella, es joven y no tiene familia, es como tú. ¿Puedes hacerlo, Jacob? Yo debo ir a oficiar la misa, nos vemos luego. – El Padre bajo las escaleras que lo alejaban de la Mansión. Jacob se quedó allí un momento, mirando desde ese lugar la gran extensión de la sede.

Jacob bajo corriendo a la villa. Al llegar, fue al convento a preguntar por el paradero de Sinaí, y le dijeron que estaba en el campo de recreo. Jacob fue trotando hasta ese lugar, a un kilómetro de distancia. Al llegar, efectivamente allí estaba Sinaí: Una joven de 17 años, cabello negro, alta y con un rostro bonito. Estaba acostada bajo una palapa, a la orilla del grueso rió que entraba a la fortaleza gracias a unos filtradores puestos en la muralla, que no dejaban entrar a una persona entera.

-Sinaí ¡me alegra verte!

-¿Jacob? – dijo Sinaí, abriendo un poco los ojos, y entonces vio a Jacob: Un muchacho de 20 años con cabello castaño, una sonrisa pulcra y un cuerpo tonificado durante años. - ¡Jacob! ¿Qué… que haces aquí?

-¿Qué si qué hago? ¡Es el campo de recreo! Cualquiera puede venir aquí ¿no lo recuerdas? Es más, yo te pregunto ¿Por qué quieres salir de la fortaleza? Tú tienes todo aquí, una casa, un lugar de recreación, amigos, una catedral, un pequeño bosque ¿Qué más te hace falta?

-No lo sé, tal vez algo más de libertad. Durante 10 años estuve en ese maldito convento, donde no me sentía identificada. Mi vida no está hecha para eso del celibato, mis padres eran hombres casados ¡yo quisiera casarme alguna vez!

-Bueno, dime ¿para qué quieres salir de la fortaleza? Hace siglos, las ciudades de Tierra Santa estaban rodeadas de murallas, cuidándose de sus atacantes…

-¡Fue hace siglos, Jacob, por favor! Estamos viviendo en algo que recuerda más a un feudo que a una sede de la “salvación” ¿No dijo el Padre Tardopp que esta organización ya no estaba hermanada a la Iglesia?

-La Iglesia la dejo de reconocer como hermanada por un error de nuestro Obispo, y entonces fue acusada de organización terrorista. Pero mira algo: ¡ya hay muchísimos más fieles!

Sinaí se levanto, se agarró la cabeza con las 2 manos por el hecho de que Jacob no se daba cuenta de lo que quería decir, que estaba totalmente cegado por las mentiras de Cruz de África. Sinaí lo agarro de los hombros, para levantarlo entonces le acercó el rostro.

-¡Esto es una mentira, Jacob! La fortaleza solo es un oasis de mentiras en un “Desierto” de violencia. ¡Todos los padres de Cruz de África han extorsionado, violado y asesinado gente! ¡Han quemado a mujeres que no se han hecho católicas! Perdona por lo que diré, Jacob, pero ¡¿acaso has olvidado la vida antes de perder a tus padres?! Nos han negado la libertad. No hay matrimonios entre la mayoría, ni siquiera sabemos que pasa entre los países ¿alguna vez escuchaste a George Harrison, de The Beatles? Es mi cantante favorito, y llevo 10 años sin escucharlo.

-¡Cállate, Sinaí! Tú no sabes lo que dices, Cruz de África es una fuente de salvación para miles, para nosotros 2. Tus palabras son blasfemas, nunca habías llegado tan lejos.

Sinaí se quedó callada un momento y entonces acercó aún más el rostro a Jacob, casi rosándolo.

-¿Sabes porque te lo digo Jacob? Tú tienes un talento especial, puedes volver a la gente a tu lado, puedes hacer que la demás gente brinque y muera, solamente para que tú al brincar amortigües la caída. Eres más especial que todos los demás… y cuando me salvaste creí que todo era un milagro, pero el único milagro eres tú. Te quiero, mucho.

-¿Por qué hablas así? Yo también te quiero, llevamos una década siendo amigos, soy de los pocos que podía entrar al convento y hablar con ustedes. Somos casi familia.

-Tú no entiendes, Jacob. No te quiero con ese amor de familiaridad, sino con ese que se tiene una pareja, te amo Jacob. – Sinaí al acabar de decir eso, avanzó lo poco que quedaba entre su cara y la de Jacob y le plantó un beso en la boca, al que Jacob no se puedo resistir, pero después de unos 5 segundos la levanto totalmente y la apartó de él. - ¿Qué pasa?

-No lo puedo hacer, Sinaí. – Jacob se avergonzó, se giró y comenzó a caminar. – En serio, yo no puedo, el Padre Tardopp me ha guiado por el buen camino, y no lo romperé. Lo siento.

Sinaí se quedó allí parada observando cómo Jacob se alejaba. Parecía que Jacob si podía ser alguien influyente, pero estaba manipulado. Era un pesar, era el único que podía acabar con esa violencia encubierta de Cruz de África, pero al estar perdido Jacob, todo Cruz de África estaba perdido.

San Andreas, 1999

El agente del FBI Charles Ichabod conducía por un camino lleno de tierra su Huntley. El, juntó con sus agentes allegados (9 agentes) recibieron una llamada, en la que el capitán de la SWAT de San Andreas, Nelson Clayson, les ordenaba ayudarlos en un ataque que se haría a la Familia Louvina. En su Huntley, Charles llevaba a su “ayudante” y eran seguidos por 2 FBI Rancher, con 4 agentes dentro de cada una. El agente subió toda la cuesta, atravesó un puente de madera y llegó al final de este, donde había una muralla hecha de coches de policía y 2 tanquetas SWAT. Charles apagó la camioneta, y se bajo casi al mismo tiempo.

-Me alegra verte, Charlie. – lo saludo Nelson (Quien en esa época tenía el cabello completamente negro y era más alegre). – No me hubiera gustado iniciar el tiroteo sin ti a mi lado.

-¿En serio? Me alegra saberlo, aunque preferiría tener a otro a mi lado. Y que, por supuesto, no me manden. – le continuo la broma Charles.

-Ya, en serio, debo decirte la situación. La Familia Louvina ha sobornado a varios agentes del SFPD y acordaron soltar al Don en este lugar. Mis compañeros han conseguido arrestar a los corruptos y al Don sin ninguna baja. Los soldados de Louvina vienen directo a la trampa. Necesitamos demostrar este ataque en su contra, y desmantelar a la última mafia de Las Venturas.

-Es un asunto algo crítico, eso pienso. ¿Han calculado si el armamento entre nosotros y el suyo discierne mucho?

-Nosotros tenemos MP5, M4, un par de Hunters que nos respaldan y el elemento sorpresa. Según mis fuentes, ellos tienen AK-47. Será una pelea dura ¿Traes armamento, o necesitas que te de algo?

-No, yo ya tengo armamento. – los compañeros de Charles comenzaban agarrar sus MP5. Mientras se ponían en posición, alcanzo a contar a unos 30 agentes combinados de la policía, la SWAT y el FBI.

-¡Atentos, chicos! – grito Nelson, poniéndose detrás de una tanqueta. – Los vigilantes me han dicho que ya vienen para acá, son unos 15. Solo 10 de ellos están armados. Si sus armas se encasquillan, agarren las de respaldo, y si están en un tiroteo cambien el cargador completo ¿de acuerdo? ¡Preparados!

Todos se quedaron en silencio. Charles, como los demás, solo escuchaba el caliente viento del desierto, que le arrojaba pequeños pedazos de arena en la cara. El sonido de varios motores se hizo audible, y entonces varios Sentinel color verde bosque aparecieron de atrás de una montaña, y con gran velocidad atravesaron el tramo que les daba una perspectiva invisible, con lo que no podían ver a los policías. En cuanto el primer carro los vio, se detuvo en seco, pero todos los carros traseros se agolparon y quedaron a merced de los policías.

Los policías comenzaron a tirotearlos en ese instante. Charles y los federales (FBI) no tiroteaban. Era una técnica usada pocas veces: Esperar a que los primeros se acaben sus balas, para ellos tirotear a los enemigos y así no estar a tiro de los enemigos. Uno de los policías comenzó a recargar, y entonces Charles corrió junto a él y lo empujo, poniéndolo a cubierto, y disparó una ráfaga contra un mafioso que tenía a tiro a un compañero.

Las ventanas de los Sentinel comenzaban a despedazarse, manchadas de sangre, por el hecho de recibir tantos tiros. Charles se agacho, sacando el cargador y poniendo otro. Amartillo la MP5 cuando el policía a su lado cayó fulminado por una bala, y entonces algo pasó encima de ellos: Una Granada.

-¡A cubierto! – gritaron varios policías, quienes brincaron hacía afuera de la barrera, disparando como locos a los pocos mafiosos que quedaban. Charles se asomó y le dio un tiro a uno de ellos justo en la cara y brincó para ponerse a cubierto del rango de la explosión. La granada exploto, destruyendo la Huntley de Charles. Todos se levantaron, para escapar de las explosiones causadas por los vehículos, cuando Charles miró que 2 compañeros suyos habían quedado atrapados por un coche de policía arrastrado.

-¡Ayuda! – gritaban.

Charles soltó la MP5 y corrió a salvar a sus compañeros. Agarró de abajo al coche de policía e hizo todo lo posible para levantarlo tantito, pero no pudo, la volcadura del coche no le permitía levantarse hacía ese lado, a menos que girara y se fuera directo al puente de madera y lo derribara… y la siguiente explosión no causara una reacción, destruyendo los vehículos.

-¡Ayúdenme! ¡Por favor! – gritaba Charles, pero todos los agentes estaban desconcertados, cubriéndose para la siguiente explosión. - ¡Podemos evitar la siguiente explosión! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaah! – este último grito fue por la fuerza que intentaba hacer para levantar el carro.

La Huntley, toda dañada, exploto. La explosión alcanzó a Charles y los demás. Charles miró como una bola de fuego consumía a sus compañeros, y lo alcanzaba en pleno rostro, y lo cubriera por completo. Charles se soltó, cuando la mano de uno de sus compañeros lo agarró, rogándole por ayuda. En ese momento, llegaron varios agentes y movieron el carro, pero este giró hacía el puente, aplastando y matando a los 2 atrapados. Charles se irguió en ese instante, y comenzó a rodar para apagar su fuego. Todos trataban de ayudarlo, que no se fijaron en el mafioso que estaba malherido… y que apuntaba a Charles con una Colt .45.

El mafioso disparó, y le dio en una pierna a Charles. Todos se giraron y lo tirotearon, y no se percataron que Charles al caer comenzó a rodar directo al barranco. El susurro que Charles dio no fue audible. Nelson Clayson lo vio y dio un salto largo para alcanzar agarrar a Charles, quien se detuvo en la orilla, pero ya estaba cayendo. Nelson cayo y se lanzó hacía Charles, pero en el momento que le iba agarrar la mano, la orilla de la barranca se desprendió y Charles cayó.

-¡¡CHARLES!! – grito Nelson, mirando como caí de una gran altura directo a los restos del puente y de los vehículos. Charles estaba en llamas, cuando se hundió por el lugar donde había gasolina derramada, y prendió parte del agua.

Nelson se levantó, y con mirada triste hizo notar que Charles había muerto.

El fin de “Azaria”

Liberty City, 13 de Agosto de 2010.

Sam Knight 3

Sam Knight en Agosto de 2010

-¡Te tenemos rodeado, Azaria! ¡Suelta a los rehenes! – gritaba por el altavoz el sargento del FIB Jonathan Seimour.

-¿Cuál es la situación? – pregunto Mitchell Hane, un agente de la policía. Hane llegó en un Police Car, junto a un compañero, y seguido de él llegaron otros Police Car.

-Es Azaria. – dijo Jonathan, tratando de que solo los agentes de la LCPD lo escucharán. – Se ha encerrado en esta casa, en Berchem. Los reportes dice que esta armado con armas de fuego y armas blancas. También tiene un rehén, un taxista. Espera ¿Qué no iban a enviar a Knight?

Hane agarró a Jonathan y le hizo la seña de que se callara. Hane le dijo en un susurro.

-Knight ya no solo esta en nuestra división. – susurró Hane.

-¿Dónde esta? – preguntó Jonathan.

-El, y sus compañeros, son el equipo de asalto… de la STOP. – Hane volvió a erguirse, como si nada. Y Jonathan comprendía: La STOP podría estar en donde sea, posiblemente estaban dentro de la casa de Azaria.

Jonathan agarró el altavoz de nuevo, y siguió pidiéndole a Azaria que se rindiera. Hane miró su reloj, y a sus hombres listos para cualquier tiroteo. En total había una veintena de policías (solo 6 de ellos atacantes, los demás evitaban que los civiles se acercaran.) y 8 de los federales.

Más al este, encima de Algonquin, un Cargobob volaba a 3 kilómetros de altura. Dentro había 8 integrantes de la STOP: 2 pilotos, 6 de asalto, entre los que se encontraba Sam, quien hace más de un año había participado en una operación igual, pero ahora era de la STOP. El jefe de la operación era un hombre llamado Lance Charlotte, quien estaba a la mera orilla, mirando hacía Berchem.

-¡Muy bien, muy bien! – dijo Lance, y se levantó de un brinco. – Nos estamos acercando. La información es que el tipo esta armado, tiene un rehén y es un desertor del ejército, del Hezbolá. No cuenta con que entremos, ni nadie de los que esta allí. El equipo Alfa apagara la luz del distrito, lo que nos dará tiempo de tirarnos en paracaídas. La policía y los federales no están enterados, por lo que pueden aprovechar para entrar. No tiroteen a nadie con uniforme.

-¿Nos dividiremos? – preguntó uno de los agentes, una mujer.

-Así es. Yo, Norman y Knight entraremos por detrás, los demás esperen en la puerta trasera, por si escapa. Atentos, estamos sobre el objetivo, a ponerse el paracaídas, y llevaremos SMG con silenciador.

Todos los presentes, a excepción de los pilotos obviamente, se prepararon para descender. La compuerta trasera se abrió, y Lance y Norman se pusieron a mero adelante, seguidos de Sam y la mujer, y al final por otros 2 agentes. Sam alcanzó a ver como parte de la luminosidad se iba, y eso era la señal: La falta de luz. Lance y Norman se lanzaron, y Sam corrió y brinco. La oscura mancha de Berchem era el objetivo. Lance giraba con maestría, dirigiéndose hacía el lugar. Lance abrió el paracaídas, seguido de todos los demás.

En unos segundos descendieron. Las autoridades prendieron linternas y faros de los coches. Los 6 cayeron en un patio trasero lleno de cachivaches. Todos se quitaron el paracaídas y empuñaron sus armas. Lance, Norman y Sam entraron tras volar en pedazos la cerradura. Las autoridades, el escuchar eso, se prepararon a entrar, pero Hane los detuvo, argumentando que fue un fusil.

Lance abrió la puerta al estilo de una guerra (metiendo el arma primero, y abriéndola al mismo tiempo) y al comprobar que estaba despejado, entró. Sam y Norman entraron detrás de él. Lance estaba al final, abriendo la puerta. Les hizo una seña de que se acercaran.

-Escuchen, uno de nosotros quede aquí abajo. Norman, eres bueno pero Sam tiene más practica, sin ofender. Sam, tú y yo subamos y acabemos con Azaria.

-De acuerdo. – Susurraron al mismo tiempo.

Lance y Sam subieron las escaleras. Arriba se dividía a la izquierda o derecha. Lance se fue por la izquierda, y Sam por la derecha.

Sam apenas podía escuchar su respiración. La tenía su vista clavada directamente en el entorno. No había signo de vida, y los sonidos de las autoridades pidiéndole a Azaria que se rindiera eran suficientes para ocultar el sonido de las botas pisando la madera vieja. Sam agarro el pomo de una puerta blanca, y la giró, entrando de poco a poco. La habitación tenía una cama tapando la ventana, lo que dificultaba aún más la vista a Sam. La siguiente puerta estaba abierta y la luz de la luna se filtraba, y dejaba ver un rastro de sangre. Sam miró eso y se devolvió un poco, y con la radio envió código morse a Lance, indicándole que posiblemente el rehén hubiera muerto.

Lance le devolvió un mensaje, indicándole que encontró un cadáver, pero ni rastro de Azaria. Sam avanzó de nuevo, y ahora atravesó la siguiente puerta con descuido. Para su sorpresa, Azaria se encontraba a espaldas de él. Sam le dio un culatazo en la cabeza, tumbándolo del dolor.

-¿Qué has hecho con el rehén? – preguntó Sam.

-No era un rehén, era un pecador. La Biblia así lo decía, esclavizo a un israelí.

-¿Qué? Eso no es real, la israelí era su esposa, no su esclava.

-Un israelí no se puede juntar con un impuro.

-¿Quién te crees para decir eso?

Otro sonido le llamó la atención a Sam. Se giró, y miro que algo venía a una velocidad sorprendentemente rápida directo al cuarto donde se encontraba. Al mirar el humo que dejaba por atrás, se percató de que era un misil. Sam brincó adentrándose al cuarto, y el misil se estrelló en el marco de la ventana, destruyendo la parte frontal del cuarto, y de la casa.

Sam estaba tumbado, pero alcanzó a escuchar el chirrido de las llantas al acelerar de 0 a 100 en el instante, y varios tiros, y que los carros de policía seguían al que tiro el misil. Sam se levanto, se puso de espaldas a la pared y apunto a Azaria, pero este se estaba moviendo, peleando contra Lance. Lance estaba, curiosamente, más lastimado que Azaria.

-¡Aléjate Lance! ¡Lo tengo a tiro!

-No ¡Sin tiros! Debemos apresarlo. – Lance se distrajo, y entonces Azaria sacó un cuchillo y se lo encajo en el estómago. Sam vio que se detuvo, y entonces lo tiroteo. Azaria cayó fulminado, y Sam agarró a Lance y corrió abajo con él, directo al patio trasero.

-¡¿Qué ha pasado?! – pregunto Norman, al ver a Lance desangrándose y siguiendo a Sam. En cuanto salieron, la policía irrumpió en la casa. Los 3 agentes de afuera miraron a Sam y a Lance.

-¿Ya solicitaron un punto de escape? ¿No? ¡Háganlo! – les gritaba Sam. En 10 segundos les indicaron que 2 calles al sur el Cargobob bajaría a recogerlos. Sam corrió, seguido de todos los demás, a la indicación. Al llegar, el Cargobob descendió y los 6 pudieron entrar. Dentro, el copiloto le aplico primeros auxilios y lo llevaron al hospital. En el transcurso, Sam solo pensaba en el tipo que intentó matar a Azaria ¿Qué tan importante era Azaria, para hacer eso? ¿Cómo tenía algo de tanto calibre? ¿Sería algún otro desertor?

El examen de ingreso

31 de Julio de 2010

El despertador sonó a las 06:00 a.m. Sam abrió un ojo, y estiro el brazo para apagar el despertador. Volvió a cerrar los ojos, cuando la voz de Megan Lenee, su novia, le animó a que se levantara.

-Vamos Sam, tienes que estar en forma para hoy mismo. – dijo Megan, sin abrir los ojos.

-Se te hace fácil decirlo. 7 meses consecutivos haciendo ejercicio las mañanas, sin descansar. Por Dios, espero que en la STOP todo sea más simple. – dijo Sam, agarrándose la cara con sus brazos, que ahora estaban mucho más tonificados, aunque su masa muscular había aumentado poco.

-No reniegues, ya solo hoy y te juro que en la STOP todo será más fácil.

-¿Ah, si? ¿Cómo sabes? ¿Eres una agente de la STOP, viendo que yo no venda información a los terroristas?

-No, de hecho soy una agente de la KGB que espera mandar información a los rusos ultraderechistas, con el fin de derrocar tu gobierno. – Megan se rió por la broma.

-Jajaja, si, como no… - Sam se levantó de la cama y se giró a Megan. – Debo irme ¿un beso?

Sam se agacho sobre la cara de Megan y le plantó un beso en los labios. Sam salió de la habitación y fue al sótano. La STOP contacto con Sam el 31 de Enero de 2010, diciéndole que la hazaña de eliminar a Blackgate era algo sumamente necesario, y una proeza que se creía imposible, hasta que Sam la logro. Desde entonces, un requisito era entrenar todos los días pecho alto, espalda y piernas, todo era por alguna razón. Los 7 meses anteriores la STOP había declarado una guerra secreta contra los sobrevivientes de Blackgate. La guerra era dura, ya que la STOP era una policía encubierta, y Blackgate era un ejército encubierto. Aunque las raciones de armamento escasearon para Blackgate, acabando con la mayoría en los 7 meses. Según los analistas de STOP, de Blackgate solo quedaban decenas, sin llegar a 100.

Sam abrió la puerta, y bajo al lujoso sótano, hecho por la remodelación, donde se encontraba un gimnasio completo. Durante 7 meses, sin falta, Sam hizo ejercicio en el mismo. Hoy era su día, el día del examen de la STOP. Sam se ejército durante 3 horas, subió a bañarse y se cambió de ropa. Al peinarse, se acarició su medio larga cabellera, la cual había disfrutado desde el 2009 (después de vencer a los Devil Skull MC) ya que seguramente al entrar a la STOP debería estar a casi rapa.

Sam, gracias a una solicitud de la STOP enviada a la comisaría de Playa de Hove, le daba el día libre. Sam pasó el día viendo unas fotos que tenía, de entre los años 1992 y 1999. Una de las fotos era cuando el, Gil, Schutz y CJ estaban sentados en el capo de su primer vehículo, una Rancher beige y café. Esa camioneta la condujo durante 8 años, hasta que tuvo que abandonar San Andreas. Tuvo otro vehículo, una Huntley verde que era de Viridiana, su hermana. Lo que más tristeza le daba a Sam, era que durante año nuevo, muchos amigos suyos murieron: Harry Cusack, John Wayne, Gil, Joan Wayne, y Siun había desaparecido.

-¿Qué miras, Sam? – dijo Megan, sentándose a su lado.

-Fotos. Son fotos viejas, de cuando vivía en San Andreas. La Rancher de está foto fue mi primer vehículo, cuando escape la deje afuera de mi casa, y cuando fui a San Andreas en enero de este año, fui a echar una mirada y la casa estaba remodelada, y la Rancher ya no estaba.

-Obviamente, tal vez alguien la reclamó por abandono. – Megan miró más de reojo a Sam y cambió su tono de voz. – Necesito decirte algo.

-¿Horita mismo? – dijo Sam, poniéndose de pie.

-Es importante. – Megan también se puso de pie y camino de frente a Sam, agarrándole las manos. – Samuel, es importante, déjame terminar lo que te diré. – Sam iba alegar “¡Yo no dije nada!” pero Megan hizo seña de silencio, y Sam no dijo nada. – Es sobre nuestra relación. Llevamos más de un año siendo novios, y créeme que has sido el mejor novio que he tenido, pero ya no puedo seguir con esto.

-¿Qué es “esto”? – dijo Sam, que parecía inmutable al hecho de que su relación terminaba.

-El “esto” es que una línea del reglamento de la STOP es que los iniciados no pueden tener una relación importante. Tu me dijiste que lo mantendrías en secreto hasta el permiso, pero no puedo arriesgar tu carrera…Sam, me duele decirlo, pero ya no podemos ser novios, lo siento.

-¿Solo por eso? ¿Por la STOP? El periodo que se dice iniciado acaba después de mi primera misión, y ya podremos seguir siendo novios, una relación normal. Megan, yo creo que tu tienes otras razones para esta separación.

Megan se quedó callado, mirándolo, y entonces soltó la sopa.

-Pedí una transferencia a Los Santos, donde vive mi familia. Ya no puedo trabajar aquí, esta peor que Carcer City en cuanto a taza criminal. En serio, Liberty me tiene con los pelos de punta y con los nervios de morir, tu has vivido en lugares peligrosos como Idlewood, Las Colinas, Ganton, pero yo no estoy acostumbrada, Sam. – Megan le soltó las manos y se tapo la cara al momento que comenzaba a llorar. – Te quiero mucho, muchísimo Sam, pero esta vida de estrés me matara joven.

-Megan, escucha. – Sam hablaba con voz calmada, mas no indiferente, dándole a entender a Megan que el no se enojaba con ella. – Creo que una vez senti lo mismo que tu ¿de acuerdo? Abandone Los Santos, mi hogar, mis amigos, por hacer una nueva vida aquí, y se que es una decisión difícil. Mirame, por favor. – Megan levanto su cara, con unas lagrimas de tristeza rodándole por las mejillas. – Es verdad que te extrañare Megan, pero no te puedo detener. Es tu vida, tú haces lo que crees necesario, aunque lo único que te pido es que te cuides en ese lugar.

Esas palabras le llegaron profundo a Megan. Si bien, es cierto que si Sam la quería no la dejaría ir tan fácil, pero para dejarla ir por su propio bien era que Sam en serio la amaba, tal vez pudiera haber hecho una vida con Sam, pero en Liberty Cty no se podría. Megan abrazo a Sam de una forma con la que quería decir “Gracias, te quiero mucho por esto”.

-Te quiero pedir algo. – dijo Megan.

-¿Qué cosa? – Respondió Sam.

-¿Recuerdas que ibas a llevarme al Francis Internacional Airport para año nuevo, y paso la desgracia con esa pobre muchacha que murió? Ese día no me llevaste, y pues te quiero pedir si me puedes llevar. Es hoy en la noche, a las 12 de la madrugada el vuelo ¿tú crees, así de noche?

-Bueno, pues ni como negarme, claro que te llevo.

-Gracias, es que pues quiero que tu seas la última persona que vea de mis amigos aquí. Les pedí que no se fueran a despedir, pues podrían provocar que me quedara al volverme sentimental, pero yo si quiero tenerte allí en ese momento, Sam.

-Es algo bueno. – dijo Sam con una sonrisa, aunque con algo de tristeza dentro de ella.

Después de ese difícil momento, Megan salió a dar una vuelta a Liberty City y desalojar su oficina en la comisaría de Algonquin. Sam estaba solo en su casa, viendo la televisión, cuando llamaron a su puerta. Abrió y fuera estaba un rostro conocido, quien le sonrió en cuanto lo vio.

-¿Cris Langdon? – dijo sorprendido Sam, sonriendo y extendiéndole su mano para saludarlo. - ¡Ha pasado algo de tiempo!

-Ocho meses, Sam. - Dijo Cris, apretándole con dureza la mano. – Te noto algo diferente, te vez algo más musculoso.

-Estaba en el reglamento de la STOP. ¿Quieres pasar a mi casa? – Sam y Cris entraron. Se sentaron en la sala, Sam en un sillón de una persona ancho color negro, y Cris en otro para 3 personas, de la misma marca que el de Sam. – Me alegra que te hayan enviado a ti.

-Si, bueno, la verdad yo pedí ese permiso. Oye y ¿Cómo se llama tu novia? ¡Megan! Ella, ¿Dónde esta? – dijo Cris, dejando un sobre a su lado.

-Fue a desalojar su oficina, va ser trasladada a Los Santos. Y te adelanto que ya no somos novios, hace una hora como máximo, me termino.

-Ho, vaya, siento haberte preguntado eso. – Sam le hizo ademán de que no se preocupara. – Bueno, hubo un embotellamiento de venida para acá y el tiempo lo tenemos encima. Será mejor que te lo explique en el camino. ¿En mi auto o en el tuyo?

-¿Te molestaría que nos fuéramos en el tuyo? El mió tiene poca gasolina, y entonces si vamos a ponerle gasolina tardaríamos más tiempo.

-Claro, no es una molestia. Vamos, yo conduzco. – Salieron y subieron al auto de Cris, un Manana modelo 1998 color rojo oscuro. Al prenderse, Cris arranco bruscamente y en el GPS puso una marca en la parte sur de Alderney, donde estaba lleno de industrias.

Cris le dio a Sam el sobre, indicándole que lo leyera. En ese decía que la prueba se realizaba al anochecer, que en esa época del año sería como a las 20:00 horas, en una fabrica abandonada, con tal de demostrar su buen servicio y la posibilidad de realizar una misión frente a las narices de la gente, sin que estos se dieran cuenta. También mencionaba un arsenal completo a su disposición, y que podía conducir un Police Stinger, una Quadbike o un Cargobob, pero que el código para obtenerlos se le revelaría al ser admitido en la STOP. Cuando Sam termino de leer el documento, iban en el Túnel Booth.

-Ya lo leí. – dijo Sam, poniéndolo en el asiento trasero.

-Bueno, hay cosas que tengo que explicarte. Tu rango inicial será Fusilero, y con cada 3 años de servicio o servicio distinguido sube. El segundo es Sargento, y puedes comandar a 3 Fusileros y manejar un APC. El tercer rango es Capitán, puedes comandar a 3 Sargentos y 8 Fusileros y manejar un Rhino, un Buzzard o un Annihilator. A los 12 años de servicio se da por jubilado.

-¡Wow! Manejar todos esos vehículos ¿puedo manejarlos todos?

-Pues, que yo sepa solo se puede manejar uno al mismo tiempo, pero a disposición tienes todos. Y no te preocupes, hay cursos de enseñanza, no creas que te dejaríamos a la intemperie con un Rhino sin que lo sepas manejar.

-Que bueno que lo se.

-El sueldo se multiplica por cada rango. Un Fusilero, en un buen mes, gana alrededor de $10,000 dólares. Un Sargento, como yo, gana $30,000 en un buen mes. Un Capitán, como Paul Slises, que en paz descanse, gana $40,000 más gastos básicos como la alimentación y la gasolina. Un jubilado gana según su desempeño, pero el mínimo es $35,000 dólares y los gastos básicos.

-Nunca llegue hablar con Slises, pero se que salvo a mi madre junto contigo, y le agradezco eso.

-Era todo un temerario. Era enojón, pero no temía pelear contra los enemigos. Ahora, una última explicación, desde que Zetray murió y Blackgate no tiene líder, varios agentes han muerto, la taza de mortalidad ha aumentado en un 200%, ya que alrededor de 10 agentes perecen al mes. Te avisó eso para que sepas que te esta tocando vivir una de las eras más oscuras para la STOP. Y bueno, hemos llegado. – Cris giró el volante a la izquierda y entro en una cochera disimulada. Cris y Sam bajaron.

Dentro estaba oscuro, y unas escaleras aluzadas eran lo único que se veía. Las subieron, y ya que no se contaba con ventanas no se podía determinar el número de piso. Al llegar a unas escaleras mucho más estrechas, donde solo se permitía pasar de una persona por momento, al final había una puerta abierta donde la iluminación ahora si estaba completa. Cris entró primero, y luego Sam. En el cuarto había otros 5 agentes de la STOP y otros 4 aspirantes a entrar a la STOP.

-Hola, Cris. – saludo el jefe de la STOP que se encontraba allí. – Veo que ya trajiste al último aspirante, Knight. – el jefe también saludo a Sam. – Creo que podemos empezar. TJ, ya puedes comenzar a pasar la cinta. Les pido, aspirantes, que se mantengas en silencio y esta película les mostrara y despejara las dudas que tienen.

Una película comenzó. No era una película de entretenimiento, sino una sobre la STOP (Como la que Sam vio al entrar de cadete al LCPD) La película empezaba con una escena grabada por un camarógrafo en una misión de asalto, que mostraba la fecha de 30 de Abril de 1997. La escena se interrumpía en cuanto un atacante emboscaba al camarógrafo y lo tumbaba con un golpe de un cuchillo.

-Hola, muy buenas. – decía un hombre vestido con la indumentaria de la STOP en el video. – Se que este video es transmitido a los aspirantes a la Special Tactics of Police, mejor conocidos como STOP. Es un vídeo corto, pero con significado.

Durante 10 minutos miraron el vídeo, y después de eso el jefe les explico que la prueba consistía en asegurar un rehén político de una banda terrorista, y eliminar a los integrantes de la banda, sin llamar la atención. La banda y el rehén eran actores, las armas eran de entrenamiento con balas de pintura para mostrar los daños. A los 5 aspirantes los pasaron a una sala donde se pusieron la indumentaria de la STOP, que en conjunto pesaba unos 15 kilogramos, y portaban las armas básicas: Una SMG, una Colt .45 y un Cuchillo. Después de cambiarse, los 5 salieron por la única puerta, que daba lugar afuera de la fábrica, donde era el último piso. Afuera estaba uno de los agentes de la STOP, quien actuaba como el jefe de la operación.

-¡Escúchenme atentamente! – Les grito el “jefe” – Nuestra misión es asegurar una persona, un político secuestrado por terroristas israelitas. Están en esta misma fábrica, pero no se sabe en cual piso. Aquí hay rappeles para que bajen los irrumpidores, que son ustedes. Bajen, eliminen a los terroristas y vuelvan con el objetivo. Recuerden, debe ser en secreto.

Sam y los otros 4 se agarraron de un rappel, y se pusieron con el cuerpo fuera del barandal de protección. Agarraron su chaleco con el arnés como seguridad, y a la orden del jefe, se soltaron. Todos debían bajar a la misma velocidad, que lo lograban a pesar de que en algunas partes se desparejaban. El jefe elimino la luz de la fábrica, para hacer que los terroristas prendieran las linternas y delataran su posición. Pero después de esperar 2 minutos, y sin rastro de luz, decidieron ponerse los visores de calor. Ya que eran tecnología de punta, pudieron observar que dentro, unos 2 pisos más abajo, había 14 personas.

-Objetivo: 14 personas, 13 de ellas armadas con AK-47. – dijo uno de los compañeros de Sam.

-¿Creamos una distracción? – pregunto uno de ellos. – Podemos romper un vidrio, llamar la atención y despejar la sala del objetivo, ya que habrá menos enemigos.

-Es una buena idea. – dijo Sam, y a la señal de sus compañeros, tiroteo una ventana que se quebró. Sam agarro un tubo oxidado y lo lanzo dentro, para hacer más ruido. La imagen era que 10 enemigos subían corriendo a toda velocidad.

Los 5 cadetes se dejaron caer 2 pisos, e irrumpieron en el lugar por detrás de sus enemigos. Tirotearon a los 3 terroristas, y Sam corrió junto a otro para levantar al rehén. Estaban por salir, cuando una granada de luz cayo al lugar y los dejo cegados. Sam alcanzo a ver que estaban por llegar y agarro un rappel y corrió hasta el otro lado de la sala, rompiendo el cristal y sintiendo como las balas enemigas lo rozaban por la espalda. Sam salió, con los vidrios a los lados, y cayó en curva, agarrado del rappel. Los terroristas se asomaron pero Sam ya había llegado hasta el suelo y se había puesto a cubierto. Como estaban de espaldas, los cadetes de la STOP los tirotearon por la espalda, dando por terminada la misión.

Presa

13 de Agosto, al mediodía -Entonces es un trato, amigo. – dijo una persona al otro lado de la línea de un celular.

-No solo eso, uno de los mejores que he hecho. – dijo el dueño del celular, mientras miraba por la ventanilla del taxi, al mordisquear una pluma.

-No lo olvide, es muy importante. El maletín esta dentro del maletero de un auto Schafter que se encuentra en el estacionamiento de Purgatorio. No quiero mencionar lo que contiene, pero le adelanto que es lo necesario, o inclusive más, para que realice la investigación.

-De acuerdo, señor. Que tenga un buen día, me pondré en contacto con usted. – dijo el dueño del celular, y colgó. El hombre se bajo del taxi, pagándole lo correspondiente al taxista, y camino hacía el Schafter que su contacto le dejo en el, según eso, piso medio del estacionamiento.

El guardia del estacionamiento miro extrañado que paso sin vehículo, y sin recordar haberlo visto. El hombre miró esto y para inspirarle confianza le sonrío y el deseo un buen día, que el guardia le correspondió. El hombre llegó a la parte media del estacionamiento, que estaba oscura a pesar de ser medió día en Liberty City. El Schafter estaba estacionado hasta el fondo. Era un vehículo que se veía elegante por el hecho de ser blanco brillante. La llave del Schafter estaba pegada entre los guardabarros, y cuando el hombre se metió alcanzo a percibir ese olor característico de un vehículo nuevo. Prendió el automóvil y avanzo afuera del estacionamiento, dirigiéndose a su apartamento en Alderney City.

Después de media hora de conducir, llego a su apartamento. Se bajo del vehículo y agarro el maletín que le indicaron y entró a la casa. Al entrar, recibió la bienvenida de un frío aire que se había quedado guardado durante todo el verano pasado y el invierno. Dejo el maletín en la mesa del comedor y fue al único baño del apartamento a bañarse. Después de salir de bañarse y cambiarse, fue a ver lo que contenía el maletín. Cuando lo abrió miró con aberración lo que contenía: Un Cuchillo manchado de sangre, una Pistola 44, y por último una Bomba lapa. El hombre se fijo que detrás de la Pistola 44 había un papel. Lo sacó y miró entre sorprendido y perplejo:

“Nota de compra de Ammu-Nation:

  • 1 Pistola 44
  • 1 Bomba lapa
  • 210 cartuchos de pistola 44
  • Fecha: 9 de Agosto de 2010.
  • Comprador: Sibas Hansol. Permiso de portar armas de pequeño calibre.”

Sibas Hansol estaba sorprendido, a pesar de que la fecha era de hace 5 días. Nunca había dado su nombre ¿Cómo el contacto logro obtener eso? Y lo peor fue lo que seguía: El maletín tenía un GPS que se activo en cuanto Sibas lo abrió. Sibas corrió a la ventana, abrió un poco la persiana y miró que no había nada. Podía escapar a otro lugar, pero en cuanto pensaba en esa idea, 2 Enforcer de la NOOSE se pararon afuera de su casa. 6 Police Car hicieron barrera en los extremos de la calle, y en cuestión de segundos los agentes de la NOOSE bajaron de los Enforcer. Media docena de policías se juntaron al centro, entre ellos estaba el capitán de policía Stanley Butler.

-¡Sibas, sabemos que estas allí dentro! ¡Sal con las manos arriba y no habrá heridos! – le grito Stanley, con el altavoces de su vehículo.

Sibas miraba adonde podía escapar, pero todo estaba cerrado. Sibas no acostumbraba a pelear contra los defensores de la ley, pero aunque quisiera, se encontraba en una gran desventaja: Un total de 11 agentes policiales y 12 agentes de la NOOSE lo tenían rodeado. Y eso no era todo, 2 helicópteros Annihilator estaban volando alrededor del distrito.

-¡Sibas, es la última advertencia! ¡Sí los agentes de Seguridad Nacional entran y te ven armado, tienen permiso para dispararte! – grito de nuevo Stanley. Los 12 agentes de Seguridad Nacional bajaron, postrándose en forma de ataque, todos armados con M4, excepto el sargento, quien llevaba una M60.

-¿Qué mierdas habrán hecho en mi nombre? – dijo bajito Sibas, al notar la gran presencia de fuerzas de la ley. En los edificios cercanos habían postrado varios tiradores.

Sibas sabía que pelear era un suicidio. Camino con nervios a la puerta, y la abrió, saliendo con las manos en alto. Los agentes de Seguridad Nacional se arrimaron a gran velocidad y lo tumbaron boca abajo, esposándolo en el acto.

-Zona asegurada. – dijo el sargento de la NOOSE por radio. El capitán Stanely se arrimó y se agacho junto a Sibas.

-Hijo ¿Qué te hizo creer que no te rastrearíamos?

-¡¿De que habla?! – le respondió Sibas, con dificultad, ya que el agente que lo estaba custodiando le apretaba la caja torácica con su rodilla.

-No te hagas el idiota con nosotros. – respondió el agente, pero Stanley le hizo señal de que se callara y sacó un periódico del Liberty Tree, que le enseño a Sibas. El titular y la fotografía eran muy explicitas:

“Jefe mafioso y 2 decenas de policías asesinados en Vice City. Familia Petrovic presiona a la policía a encontrar el asesino.” Y la fotografía era una panorámica del Escobar Internacional, donde se alcanzaban a notar muchas personas tiradas, la policía y ambulancias alrededor.

-Tus compañeros están arrestados. Solo faltabas tú. – dijo Stanley. Lo agarro y lo levanto y con ayuda del agente de la NOOSE lo metieron en un Enforcer. - ¡Registren la casa! Si este tipo logro asesinar a tanta gente, puede que tenga todo un arsenal allí.

Después de unos minutos, los oficiales de policía lo enseñaron que dentro tenía varias armas.

-Pero lo peor es esto, capitán. – dijo el analista, señalando el maletín.

Stanley miró bien, y entonces cayó en la cuenta que ese maletín, tenía GPS por una razón: Estaba conectado a una bomba.

-Dime todo lo que sepas de esto. Rápido. – ordeno Stanley.

-Pues, no soy un Sherlock Holmes, jefe, pero puedo asegurarle varias cosas. En primer lugar, esta es una gran bomba, su detonación destruye varias decenas de metros a su alrededor al instante, y el vació provocado junto a la radiación aplastara, quemara y envenenara a la gente a 60 kilómetros a la redonda. Lo último es que el radar muestra que esta a menos de 20 kilómetros a la redonda, inclusive si explotara en el mar, la radiación y la bomba de vació ocasionarían muertes, heridos y daños al ecosistema.

-¿Cómo estas tan seguro? – siguió preguntando Stanley.

-Jefe, la catástrofe de Jerusalén fue ocasionada por uno de estas bombas. No son nada fácil conseguir.

-¡Interroguen al hijo de puta de Hansol! Quiero saber donde esta esto para poder desactivarlo.

-Antes de que lo torturen, debo decirle algo jefe. Esto no es una “bomba” a la antigua usanza. Es un misil que se mueve cada diverso tiempo.

-¡¿Quiere decir que no se puede detener?! – gruño Stanley, mientras daba un puñetazo a la mesa.

-No, se puede detener. De hecho en México hubo un intento de atentado en la cual una de estas bombas pudo ser encontrada por la Policía Federal Preventiva. Pero no es nada fácil. De hecho, tenemos 4 días para encontrar esta bomba, mire. – el analista señalo un número que estaba junto al radar, en la que se mostraba un gran 4 luminoso verde, y 4 ceros color rojo.

-Nos lo llevamos a la comisaría. Ustedes 4. – les grito Stanley a 4 policías. – Quédense aquí hasta nuevo aviso, no nos podemos arriesgar a que otro tipo este suelto. Si ven algo raro, tienen permiso para disparar, y ningún civil se puede arrimar.

El fugitivo

13 de Agosto, después del ataque a Azaria.

Sam Knight llegó a la comisaría de Playa de Hove. Durante la guerra de la STOP y Blackgate, la STOP se volvía pública y ahora era una organización por encima de la policía, FIB y NOOSE. Esto descontento a muchos que desertaron, quienes la mayoría se volvieron criminales.

-¡Agente Knight! ¿Puede venir? – le grito uno de los sargentos, pero Sam negó con la cabeza mientras corría a su despacho.

Sam entró a su despacho y miró 2 carpetas, una eran los informes viejos sobre Devil’s Skull MC (¿Todavía era necesario investigarlos?) y la otra contenía informes sobre la STOP. Sam de un manotazo tumbo ambas carpetas al suelo y agarró el teléfono y levantando el auricular llamó al sargento Trump.

-Diga. – contestó Trump.

-Trump, soy Knight. Indique a todos los oficiales disponibles que los quiero patrullando la ciudad, busquen a un automóvil Buffalo con matrícula LCEV0987, coche color naranja brillante. Están armados y son sumamente peligrosos. Los patrulleros quiero que vayan de 2 en cada carro, y grupos de 2 carros, que tengan las mejores armas y estén en alerta.

-De acuerdo, déjeme a mi el aviso. Señor, antes de que lo olvide, un agente especial va a su despacho, dice trabajar en una subdivisión de la INTERPOL. – acabado de decir, el sargento colgó el auricular para dar la información.

El agente especial no se hizo esperar. En segundos alguien tocó a la puerta del despacho de Sam, y después de que este último afirmara que podía entrar, el agente entro. Era un tipo con clara pinta de mexicano, altura media, moreno y pelo negro con un bigote poblado también color negro que dejaba ver una cana de vez en cuando.

-Capitán Knight, es un gusto conocerlo. – dijo el agente tendiéndole la mano para un saludo, después de dárselo el agente tomo asiento.

-El gusto es mió, agente…

-Juan, Juan García Almanzar. – Juan sacó una placa de su abrigo, un placa de plata con el logo del escudo de México y bajo ella un par de FX-05 cruzadas. – Operativo 16 del PIDM.

-¿PIDM? No lo había escuchado mencionar.

-Y no se alegre, no estamos en posición de dar muchos detalles a la policía, pero quizás le interese colaborar con nosotros.

-Lo siento, agente García, pero tengo muchos trabajos estos días. Estamos tras la búsqueda de lo que parece ser un terrorista, y es algo complicado. Si lo desea, puede venir en unos días a hablar sobre la propuesta.

-Usted ha tocado el tema a tratar. Ese terrorista. – En cuanto Juan lo dijo, Sam se mostró más interesado. – No es muy fácil de atrapar, que digamos. Ha sido buscado durante 5 años por la INTERPOL. Le hemos seguido la pista por una decena de países, creando alianzas con las policías locales, pero no ha dado resultado.

-¿Tienes más información sobre este tipo?

-No creemos que este solo. Puede estar apoyado por una agencia con fondos, pero encontrarla es sumamente difícil ya que no deja indicios de sus fondos monetarios. Agente, se muy bien que las comisarías de Liberty Cty están buscándolo, pero le puedo adelantar que no lo atraparán vivo, este tipo es demasiado bueno para dejarse capturar, inclusive por los grupos de 4 policías que acaba de hacer.

-Déjeme entender esto. ¿Usted esta asegurando que alrededor de 20 mil policías no podrán rastrearlo?

-Rastrearlo si es posible, lo imposible es arrestarlo o eliminarlo. Durante estos 5 años le hemos seguido la pista y he visto como decenas de policías han fallado en su arrestó; este tipo no tiene remordimiento, se lo aseguró. Y cuando su persecución inicio... el terrorista hizo algo sumamente cruel.

-Me esta convenciendo, solo que bajo mi mando no tengo a muchos agentes, digamos que tengo unos 800 ¿serán suficientes?

-En realidad no vengo a hacer una alianza con la policía. Mis informantes me dijeron sobre su trabajo en la STOP.

-Eso es confidencial ¿Cómo puede saberlo?

-Nosotros no somos una agencia con pocos recursos. Mire, Knight, tengo a mi Operativo con la necesidad de armamento y apoyo. La STOP es lo mismo que el PIDM y con cooperación podemos hacer que este terrorista termine sus atentados.

-Lo informare al Consejo de la STOP, agente García.

-De acuerdo, estamos en contacto. Le dejo mi tarjeta. – dijo Juan al extenderle una carta de plástico flexible con su nombre y un par de números telefónicos apuntados. – Llámeme cuando lleguen a un acuerdo, pero tenga en cuenta que sus oficiales están en más peligro buscando al terrorista, que si cooperan.

Juan salió por donde entró y Sam se quedó hacer un informe sobre el ataque a la casa de Azaria y el incidente donde casi pierde la vida su jefe. Ya entrada la noche, con una decena de hojas de información en el escritorio, una taza de café acabada y un envoltorio de comida rápida tirado en el piso, Sam se disponía a irse a casa. Se puso su característico abrigo color pizarra que uso en el momento que fue quemada su casa. Estaba por salir cuando la radio policial hizo sonido.

-¡A todas las unidades! ¡A todas las unidades! ¡Agente policiaco Kerry Sanderson reportándose, tenemos al fugitivo!

Sam se lanzó a responder la llamada de apoyo.

-Agente Sanderson, soy el capitán Knight ¿Cuál es su posición?

-Estamos en Castle Gardens, solicitamos apoyo inmediato, los agentes acompañantes han muerto en una explosión. ¡Espere! Esta llegando otro grupo de refuerzos.

-Agente Sanderson, escúcheme atentamente. Acorrálenlos, tienen permiso para disparar a matar a cualquiera, pero necesito que me diga cuantos van en el auto.

-Son un grupo de 4 personas, ninguno dispara, solo lanzaron una granada. El conductor es realmente bueno, no podemos seguirle el ritmo. Solicito apoyo de un helicóptero, o cualquier cosa que se pueda mantener a su nivel.

-Voy en camino, y enviare a un helicóptero apoyarlos. ¿Tiene una pistola de bengala? Úsela en cuanto vea a un helicóptero policíaco. Aguante agente Sanderson.

Sam corrió abajo, avisándole al sargento Trump que contactara con los oficiales que estuvieran fuera, que tenían al sospechoso. Sam subió en un Police Stinger con otros 3 compañeros de la comisaría, todos preparando una tanda de subfusiles de asalto. Un Police Maverick apareció por el horizonte y se dirigía a la ubicación de los terroristas.

-Sam, aquí esta tu arma.

-¿No ves que conduzco? Ponla allá atrás, pero que este lista para cuando bajemos. – El GPS del vehículo mostraba estar acercándose al vehículo del Kerry Sanderson. Sam esquivaba los demás automóviles que conducían hacía Algonquin sobre el puente.

-¿Alguna otra arma, capitán? – pregunto uno de los 2 oficiales que iban en el asiento trasero. – Tengo granadas cegadoras, pistolas 44, granadas de fragmentación.

-Una Pistola 44 de respaldo a cada uno de nosotros, 14 balas a cada una de estas. ¿Cuántas recargas tenemos en cada subfusil? – pregunto Sam.

-Cada subfusil con 4 recargas, son suficientes.

Después de unos cuantos minutos, Sam y sus 3 compañeros llegaron a la escena: Un edificio de unos 5 pisos estaba rodeado por un centenar de policías y 3 helicópteros sobrevolaban la zona. Sam bajo y fue al frente de la barrera de policías.

-¿Cuál es la situación? – pregunto a uno de los sargentos.

-Lo tenemos rodeado, señor. Tenemos una decena de tiradores a los alrededores y viene para acá un APC como apoyo.

-Muy bien sargento, estos terroristas no podrá salirse con la suya. – Y Sam en su mente pensó “Como te quedo el ojo, Juan”. – Quiero a 16 agentes listos para entrar a mi señal, yo iré con mis compañeros.

Sam y los otros 19 agentes se estaban preparando, poniéndose cascos de antidisturbios y chalecos antibalas. Los otros 16 agentes llevaban Desert Eagle, por lo que eran más vulnerables a los terroristas rodeados. Con una pistola de calor, Sam pudo comprobar que los enemigos se encontraban en el último piso, los 4 mencionados por Sanderson.

El asalto a los terroristas se empezó. Sam iba a la cabeza, seguido de sus 3 compañeros y después los 16 policías. De los 20, 8 se quedaron en el cuarto piso justo debajo del cuarto de los enemigos, plantando explosivos para demoler el techo/piso de los enemigos y rodearlos. Los otros 12, contando a Sam, subían a toda prisa, y se plantaron frente al cuarto donde se encontraban encerrados los terroristas.

-A mi señal, derrumben la puerta. – susurró Sam y un policía planto una bomba lapa lista para detonar la puerta. Todos se alejaron a una distancia segura y la bomba exploto, astillando las paredes y dejando un boquete humeante en la puerta. - ¡Vamos, vamos! ¡Entren!

Un cuarteto de policías se levantó y abrieron fuego contra los terroristas, quienes no se veían a causa del humo. En cuanto el cuarteto de policías comenzó a recargar, todos juntos, Sam se dio cuenta del error que cometieron. Sam apenas iba a gritarles que se agacharan, cuando 4 ráfagas salieron del boquete humeante y tronaron la cabeza de los 4 policías, y los 4 cuerpos rodaron por las escaleras. Otro cuarteto de agentes se levantaron, pero Sam pudo agarrar a 2 de ellos y agacharlos antes de que las balas los impactara, mientras que los otros 2 fueron impactados justo en el pecho por 3 balas a cada uno.

-¡No se levante ninguno, accionen los explosivos! – Y a la señal de Sam, los 8 agentes hicieron explotar el techo, derrumbando todo el cuarto… pero ninguno de los terroristas apareció en el piso. Sam uso los visores termales y verificó que los 4 terroristas todavía estaban allí arriba y sostenían algo redondo sobre sus cabezas: Una granada.

Sam y los 5 compañeros se lanzaron al cuarto piso para evitar la explosión, pero a segundos de explotar, lanzaron la granada un por el agujero en el piso y reventaron a los 8 agentes que destruyeron el piso. Sam, con una ira interna tan potente, agarro una granada y le quito el seguro, lanzándosela a sus enemigos en el momento indicado. La explosión demolió parte del quinto piso y mató a un par de los terroristas, uno estaba herido y otro había desaparecido.

Sam agarro su arma y subió dando brincos por la escalera, y en el marco de la puerta se detuvo y tiroteo a los 3 cuerpos tirados. De un brinco alcanzo el otro lado y miró que por la escalera de emergencia estaba escapando el último de los terroristas. De un brinco, Sam salió y trato de matar al último terrorista, pero este llegó al techo del edificio. Sam también corrió y en cuanto subió miro que el terrorista estaba de espaldas a él, y en cuanto se preparaba para acabarlo, el terrorista giró y lanzó un cuchillo que se enterró en el la mano derecha de Sam, impidiéndole tirar del gatillo.

-No tengo nada contra ti, aléjate. – dijo el terrorista, que parecía muy calmada. Sam entonces pensó ¿Y los tiradores? Pero la respuesta llegó tan rápido como la pregunta: Habían muerto por ayudantes del terrorista, sino ya le hubieran hecho otro agujero. Sam arrancó el cuchillo de su mano y tiro el subfusil y sacó su placa de policía.

-¡En nombre del departamento de policía de Liberty, estás bajo arrestó por intento de asesinato! – Sam sacó la pistola 44 de refuerzo y le apunto.

La duda de Sam sobre los tiradores se aclaro: Un tiro de francotirador rompió el cañón de su pistola, dejándolo a merced de los tiradores.

-¿No escucho? No tengo nada en su contra, y no tiene porque morir. – repitió el terrorista y brinco hacía otro edificio, estilo parkour. Sam se quedó anonadado al ver el largísimo brinco que realizo, ya que eran 3 metros de diferencia y se perdió en la penumbra. En unos momentos subieron varios policías y lo bajaron a una ambulancia a que lo atendieran.

Andrós

14 de Agosto, 10:34 de la mañana Sam estaba en su oficina, tomándose un café, algo que se le estaba haciendo costumbre, cuando Juan tocó la puerta de su oficina. Sam gritó “Pase” y Juan entró a la oficina.

-Buenos días, capitán Knight. – Juan se sentó en la misma silla que uso en su cita anterior, hace 2 días.

-Buenos días, agente García. No tenemos mucho tiempo, todos los policías de la ciudad estamos trabajando en este asunto, precisamente del que usted me habló ayer.

-¿Hablas del fugitivo? – Sam asintió. – Lo leí en las noticias. 14 policías muertos, 3 terroristas caídos en combate, daños estimados en varios miles de dólares. Si, el Liberty Tree es bueno para explicar sobre estos “mitotes”

-Primero pensé que era una exageración lo que me dijo, no se ofenda, pero lo comprobé. Estuve a punto de arrestarlo pero el tenía la situación controlada. Ayer me puse en contacto con mis superiores en la STOP y piensan mandar a un par de grupos a apoyarlo en la investigación.

-Cualquier ayuda es bienvenida, capitán Knight. Creo que con ese asunto ustedes han sentido la desesperación d haber sido burlados por un grupo de terroristas. Ahora, imagínese lo que he sentido al ver morir a decenas de sus perseguidores. ¿Algún otro asunto, capitán?

-Si. Seré reemplazado momentáneamente en ese lugar ya que he decidido ayudar a la STOP. Tanto la policía, como el FIB y la NOOSE están dando todo su apoyo para apresar a los terroristas. Inclusive el control de migraciones, deportaciones, paquetería internacional y el aeropuerto ha sido reforzado. Pero aún así necesitamos a otro investigador.

-¿Van a reclutar algún voluntario?

-No. Tenemos a una pareja de investigadores encerrados en el Centro Penitenciario Alderney, pero estos casos críticos debemos usar lo que tenemos a nuestras manos. Señor García, debo ir a por ese par, así que seguiremos en contacto. Muchas gracias por su tiempo, dígale a mi secretaria que le de el equipo que le he dejado.

Sam salió a paso veloz de su oficina y afuera subió a su Feroci. En media hora llegó al Centro Penitenciario Alderney, y se bajo portando la placa de policía y la de la STOP, junto con 2 portafolios con las cartas de compromiso de él y su suplente si es que estos 2 invictos se escapaban. El jefe del centro había muerto el día anterior en otro atentado y el principal sospechoso era el mismo terrorista, pero este ataque fue más potente y con más bajas en terroristas. El alcaide interino recibió a Sam y después de leer ambos portafolios envió a uno de sus guardias a acompañar a Sam para sacar a los presos.

-Sibas no lleva ni 2 días aquí, capitán. Se reunirá con nosotros en la salida, en cambio el señor Voltion esta en el bloque H ¿sabe que significa eso?

-No, no me meto mucho en los asuntos de este lugar.

-El bloque H se construyo después del asesinato de Billy Grey. Allí guardamos a los más importantes y peligrosos de los presos, su amigo el señor Voltion dejo malherido a 5 presos cuando intentaron violarlo, y desde entonces solo ronda en ese bloque.

-¿Ay otros presos en el bloque H?

-Solo otros 2, uno de ellos un tipo de 2 metros que asesino a decenas de niños, y el otro de ellos se llama Luis Fernando López.

-Conozco a ese, es un multihomicida hijo de mil putas. ¿Prefieren mantenerlo a acabarlo?

-Le hemos metido varias palizas al idiota, yo también lo odio. Le darán inyección letal en 2 días. ¿Quiere venir?

-Gracias por la invitación, pero estaré muy ocupado. Por ahora concentrémonos en sacar a Andrós de aquí.

Los 2 llegaron al bloque H. Dentro había un pequeño cubículo de 2 por 2 metros, donde había un guardia con una Escopeta explosiva, las celdas estaban pasando por unos barrotes que reforzaban la seguridad de un escape.

-He, Tito, venimos por Andrós ¿Te importaría ayudarnos a sacarlo?

-Las reglas dicen que no me mueva de aquí, pero sácalo apuntándole con tu M4. – Tito le dio una arma de las que menciono y fueron por Andrós. Al llegar a su celda, el guardia metió una tarjeta de seguridad y una puerta doble de hierro se abrió para dar paso a una celda corriente en la que dentro se encontraba un tipo de 1.76 metros de altura, pelo negro con barba de candado y vestido con el mono del centro penitenciario. El guardia abrió la celda mientras Sam le apuntaba con la M4.

-Samuel Knight, ha pasado tiempo. – saludo Andrós al levantarse y comenzar a caminar. - ¿Vienes a ejecutarme?

-Más bien a soltarte, Andrós. – respondió Sam mientras le entregaba el arma al guardia. – Ha sucedido mucho estos días, necesitamos tenerte a ti y a otro para investigar algo.

-Yo intentó mantenerme enterado de todo, pero veo que se me pasa. Nada mejor para enterarme de primera mano que el ataque que sucedió aquí hace poco. Pobres reclusos, nada mejor para proteger que esta celda de máxima seguridad.

-Rápido, no tengo tu tiempo. Vente con nosotros, te debo llevar a la comisaría a prepararte.

Sam, el guardia y Andrós salieron del bloque de celdas H dejando al guardia Tito solo. Un cuarto de hora después, un intruso que violo la seguridad y no fue detectado entro al bloque. Tito estaba leyendo el Daily Globe y ni se inmuto en mirar quien era.

-¿Qué se te ofrece? – preguntó mientras miraba la sección de avisos clasificados. - ¿Nada?

-Si, vengo por el señor López. – dijo el intruso al momento de palpar las 2 hojas de sus afiladísimos cuchillos que traía para los problemas. - ¿Cuál es la llave?

-No son llaves. – en ese momento levanto la vista y al observarlo, el guardia estaba a punto de defenderse cuando el intruso perforo cada uno de sus ojos con un cuchillo cada uno, y agarro la tarjeta de seguridad de la celda de Luis Fernando López, la H6.

El intruso fue abrir la celda de Luis. En cuanto se abrió, Luis supo que esa persona no era alguien de los que trabajaba allí.

-¿Qué quieres, mamahuevos? – pregunto Luis.

-Eres un buen peón en este gran juego de ajedrez.

-No quiero poesía cabrón, quiero salir de aquí.

-¡Cálmate! Ni que fueras tan especial, hay más como tu y solo eres la primera de muchas opciones ¿de acuerdo?

-Bueno, pero quiero matar ¿ok? Nada de cargar cosas.

-No te queríamos para algo más. Soltare un gas, y traigo 2 máscaras de oxigeno para que no te reconozcan. Vístete del tipo que cuidaba aquí y nos vamos.

-¿Cómo te llamas? – preguntó Luis al momento que agarraba la máscara de gas que su liberador le extendió.

-Jacob Tardopp, dime simplemente Jacob.

Los nuevos agentes

Sam Knight, Andrós Voltion y Sibal Hansol (el otro recluso que sacaron del Centro Penitenciaro Alderney) iban en el Feroci de Sam.

-He escuchado que es usted un buen investigador señor Hansol. – señalo Sam, mientras miraba a Sibas por su retrovisor. - ¿Tiene en mente el hecho de que sí descubre a quién le tendió la trampa lo liberarán enseguida?

-Lo tengo en cuenta, capitán Knight. Pero lo que más me sorprende es como ha llegado a estar tan alto con tan escasa edad. – respondió Sibas.

-Quizás sea la habilidad. He visto la muerte en muchas ocasiones, toda mi vida. Volver a ver la muerte a la cara no me preocupa mucho como el hecho de que hay un maldito terrorista tan habilidoso en la ciudad. Esta en mi zona y ni un solo criminal ha llegado a salir sin consecuencias de mi zona.

-Lo se. De hecho usted ha sido la sensación desde que desenmascaró a la Blackgate y elimino a sus cabecillas ¿Qué se siente tener tanta importancia en este ámbito? Inclusive existen varios capitanes que en toda su vida no lograrán lo que usted ha hecho. También lo he visto a usted, señor Voltion ¿cierto?

Andrós lo miró por el retrovisor más sorprendió que Sam. Llevaba años en prisión ¿Cómo habían escuchado hablar de él?

-¿Seguro que fui yo? ¿No será otra persona con mi mismo nombre? – preguntó Andrós.

-No. Fue usted. Usted desenmascaro a un policía corrupto y salió en los medios, aunque creó que pasó más rápido que el señor Knight. Me interesé en el caso que lo encerró en ese lugar, la verdad. De hecho no me parecía ético lo que había sucedido con usted.

-Vaya, veo que es muy observador. – dijo de cumplido Sam mientras sonreía y entraba a la autopista para llegar más rápidamente a la comisaría de Playa de Hove.

-No me gusta presumir, pero si. De hecho puedo deducir que ambos fueron compañeros y estuvieron en la misma sección del ejército cuando fue el golpe de estado de San Andreas. No solo eso, sino que el señor Knight perteneció al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

-¿Cómo sabes eso? – preguntaron al unísono Sam y Andrós.

-Por ser observador. El señor Knight lleva 2 llaveros, uno de ellos es la insignia del USMC, y otro llavero es una réplica de la medalla que fue otorgada a los soldados que participaron en la retención del golpe de estado. Andrós lleva su placa de soldado al cuello en todo momento, tiene el sello de la medalla también.

-Así es, ambos estuvimos en el ejército y en dicha batalla. Andrós estaba en el lugar cuando yo llegue junto a otros soldados. Hicimos buena amistad y yo seguí otros meses en el ejército, hasta que lo abandone para trabajar junto a él en un taller en Los Santos. Un año después de llegar a Liberty, Andrós llegó y pudimos pagar renta de un apartamento en Dukes. Le conseguí trabajo en la policía y pronto llegamos a ser sargentos, pero fue cuando Andrós fue encerrado.

-Me sorprendes. Ya se porque Sam te consideró como un aliado. – dijo Andrós.

-Es verdad lo que dice. No tengo costumbre usar aliados, por lo general lo más cercano que tuve a una mano derecha fue un sargento llamado Harry Cusack que fue asesinado cobardemente el último día de la década. Un policía ejemplar, y todo se ha ido al carajo después de que Blackgate haya metido sus narices. Todo fue a causa de que maté al peligroso Xander Maximilian. Ni siquiera mi amigo John vive para ver como ha terminado el asunto.

-Sam, ay algo raro en esto ¿Qué es lo que pasa en esta ciudad? – preguntó Andrós.

-Unos terroristas. Parecen mejor armados que con los que me he enfrentado. Y uno de ellos logro escapar del ataque que hicimos, murieron varios de los nuestros y solo 3 de ellos. Reemplazaron a todos los tiradores y al parecer no quieren nada bueno aquí.

-Quizás no sean los mismos terroristas, pero me inculparon de haber plantado una bomba que puede causar estragos en Liberty City. Es un tipo de bomba que olvide el nombre, pero el chiste es que se mueve de lugar de forma que aterriza en otro lugar y encontrarla es suficientemente difícil. – dijo Sibas.

-¡Tocaste el punto! La STOP tiene a sus mejores analistas de IA-STOP buscando eso. En cambio se han detenido en el Francis Internacional Airport a 20 individuos sospechosos de terrorismo, por lo que estamos tratando de controlar la situación. – aclaró Sam.

Sam llegó a la estación de policía de Playa de Hove y les indico por donde ir. Atravesaron el recibidor mientras las miradas de los policías más viejos se dirigían a su antiguo colega Andrós Voltion. Casi al llegar al campo de entrenamiento una oficial se tapó la boca con las manos al verlo. Esa oficial fue la que lo detuvo cuando inculparon a Andrós, y por eso se mostraba asustada al ver a la persona que había arrestado. Prosiguieron, y al cruzar la última puerta Andrós no pudo evitar sonreír de lo cómico que le resulto ese momento.

Su destino era la oficina de Sam. Sam se sentó en su silla y puso todo el papeleo en la orilla de su escritorio y les señalo las 2 sillas que estaban frente a su escritorio para que sus 2 acompañantes se sentaran.

-¡Cuánto has avanzado! Cuando nos vimos por última vez tu eras un simple oficial de policía flacucho y aficionado. – se burló Andrós.

-Pero sabía conducir mejor que tu. Siéntense, ya que debo buscar el archivo original de su reclutamiento. – Sam habló por teléfono con su asistente y se lo pidió – Bien. ¿Ambos saben disparar, no?

-Sí. – contestaron ambos.

-Me alegro, no hay tiempo para entrenarlos. Ustedes 2 trabajaran en pareja, y no hay opción. Tienen 2 misiones principales para ganarse su libertad: Encontrar la bomba que puede detonar en cualquier momento y proteger a un testigo de los terroristas. Es una mujer llamada Sinaí, no tiene apellido. Propongo que Sibas investigue y Andrós cuide al testigo, pero siempre deben estar en pareja.

-Oiga, capitán Knight ¿Qué no es de locos eso? Piénselo, solo somos 2 personas para proteger a un testigo que supongo es importante y estoy seguro de que nos pueden emboscar en cualquier momento y matarnos sin que nosotros les hagamos mella. – dijo Sibas.

-Es que no conoces las habilidades de Andrós. Ustedes son la escolta personal y la salida de esta situación en esta ciudad, pero están respaldados por una patrulla de la NOOSE. Será en un apartamento en Middle Park Oeste vigilado día y noche para evitar un ataque al distraernos y allí tendrán los recursos necesarios.

-¿Ay alguna otra alternativa? Quizás apoyo de inteligencia. – preguntó Sibas, viendo que a Andrós le bastaba eso.

-No, gracias. La Inteligencia nos la proporcionan la IA-STOP en conjunto con los mejores analistas federales. – dijo Sam, mientras recibía los papeles originales de su ayudante.

-Pero soy un investigador de campo ¿eso no les hace falta?

-¡Por Dios Sibas! Ya nos están dando una oportunidad que no podemos desaprovechar la oportunidad. – gritó Andrós para calmar a su compañero. – Nos están dando lo necesario para ciar a un testigo mientras la situación se calma aquí, no podemos pedir más.

-Lo siento, lo siento. Es mi naturaleza de investigar.

-Tendrás lo necesario para investigar. Tanto así como los datos secretos y las actualizaciones más recientes sobre la operación “Caída de la ley” por su nombre en clave. – Sam les mostró sus hojas de reclutamiento. – Pueden portar un Subfusil de asalto sí están en el apartamento, sí se les da el permiso de salir entonces podrán portar una Desert Eagle ¿Alguna duda más?

-Si, yo la tengo Sam. – fue Andrós esta vez. - ¿Hasta cuando protegeremos a la testigo?

-En estos momentos estamos organizando la junta de la asamblea anti-terrorista en la que la señorita Sinaí testificará. Es algo importante, el secretario de la defensa vendrá a la ciudad y ustedes tienen la misión de protegerla. Pueden agarrar sus papeles y salir, afuera hay un agente de la NOOSE llamado Adam Bird, entréguenle los papeles y los llevara a la ubicación de su misión.

Después de que ambos se despidieran, salieron directo a la calle. En efecto, un agente de la NOOSE de cabello rubio cortado a lo militar estaba allí, parado como sí protegiera el lugar empuñando un Subfusil de ataque. Según las recientes reformas, esa arma era la indicada para ese grupo, ya que realizaba ataques menos fuertes al tener de apoyo a la STOP, quienes lograban sus objetivos con mayor eficacia.

-¡Eh, ustedes 2, vengan para acá! – les ordenó el agente.

Andrós y Sibas le entregaron el papeleo, y después de unos minutos en los que leyó las indicaciones, abrió la puerta de una Cavalcade con el sello de la NOOSE enfrente. Sibas subió adelante, Andrós detrás.

-Teniente aquí habla el sargento Bird, código 38, llevo “Las Estatuas”. Preparen llegada, poco tráfico según información de la base. Cambio. – dijo el agente Bird por la radio integrada.

-Sargento, aquí el teniente Jacobi. El segundo equipo ha ido por “La lápida”, esperando confirmación de recogida. Sus órdenes son venir directamente al apartamento. Tiene un camino marcado en el GPS, sígalo sin salir del camino, esta verificada. Corto. – la estática era fuerte pero el mensaje se captó.

-Oiga, sargento ¿Cómo se toma usted el hecho de que la STOP les quite trabajo? – preguntó Sibas.

-Nos repartimos el trabajo. Ellos están más capacitados en realizar casi cualquier situación y tienen mejor tecnología, aunque claro que a nosotros nos envían a misiones más básicas. Por ejemplo ahora debemos proteger a un testigo ¿Qué eso no es responsabilidad únicamente de la policía?

-La verdad yo no entiendo en que se diferencian. – observo Andrós.

-La STOP inicia una misión sabiendo que la van acabar bien. No solo bien, sino que limpiaran la zona y erradicarán o arrestarán a los enemigos a los que se enfrentan. A veces nosotros somos enviados a detener un ataque criminal sin tener el objetivo de acabarlos a todos.

-Bueno, eso aclaro algo.

Peones en un gran juego

15 de Agosto, 02:17 de la madrugada

Sam Knight ya casi terminaba su turno. Necesitaba organizar el papeleo de la entrega de un par de Police Cars que eran enviados a causa de la batalla perdida del otro día contra los 4 terroristas. El Operativo 16 del PIDM le indicó que ellos buscarían al terrorista escapado con ayuda de los analistas del IA-STOP. La secretaría de Sam, Janice, entró a la oficina.

-¡¿Janice?! – preguntó sorprendido Sam. - ¿Qué no ya es muy tarde para estar aquí? – Sam levantó su cabeza del escritorio, sintiendo cada vez más sueño.

-Es tarde, pero mi turno termina cuando usted ya no necesite mis servicios por el momento. Pero no se preocupe, en mi escritorio tengo varias pastillas para mantenerme despierta. – Janice recogió la pila de papeles de informes sobre los policías bajo el mando de Sam que perecieron el otro día.

-¿Te gusta trabajar, ah? Janice ya puedes ir a tu casa, solo me falta el papeleo de los 2 vehículos y también termina mi turno. Seguramente ahorita esta haciendo bastante frío ¿no?

-Hace rato salí a fumar un cigarrillo y tuve que apretarme a mi abrigo, se siente una brisa muy fría. Quizás sea porque me acostumbre al aire acondicionado de la comisaría, quizás yo no resista mucho el frió. ¿Quiere un cigarrillo capitán?

-No gracias, sí me fumo uno solo me da sueño ¡no se porque! Pero hará que me duerma como un bebé en mi escritorio, y no quiero dejar esto para mañana. Janice ya puedes ir a tu casa.

-Muchas gracias capitán Knight. – dijo sonriente, mientras se alejaba a la puerta sin quitarle ojo de encima a Sam.

-¿Cuántas veces te diré que me digas Samuel o Sam? Vamos, somos amigos desde que llegué a la comisaría, que sea capitán no signifique que me trates con el respeto de alguien que no conoces.

-De acuerdo Sam, que descanses, buenas noches. – Janice cerró la puerta.

Sam miró su reloj de muñeca: Las 2:19 de la madrugada. A esta hora el número de policías había reducido considerablemente. Tardó una media hora en llenar las hojas de recibimiento de los 2 vehículos y se preparó para irse. Cogió su abrigo y salio, despidiéndose de varios oficiales. Afuera sintió un frió tremendo que le atenazaba principalmente el rostro, el lugar más descubierto de su cuerpo. Se llevo las manos cerca de la boca y les soplo, tratando de calentarlas. Ese día uso el Police Stinger para transportarse, por lo que su Feroci no estaba. El Police Stinger se encontraba aparcado en el otro lado de la acera.

Un par de hombres llevaban horas sentados en los asientos delanteros de un Club viejo, aparcado detrás del Police Stinger de Sam. Ambas personas procuraron que la luz no les diera directamente en la cabeza, pero al ver a Sam los 2 se pusieron un pasamontañas con el que habían sido enviados a la misión. Una misión muy importante. El tipo que estaba del lado del pasajero se bajo y corrió con Sam, quién parecía no darse cuenta. Estando suficientemente cerca levanto ambos brazos y justo antes de que recitará unas palabras, Sam se lanzó a toda velocidad, pasando por encima de la parte delantera del Police Stinger. El hombre que se había acercado a Sam presiono el botón de un dispositivo que tenía en sus manos y entonces una explosión, junto a un poderoso sonido, se hicieron presentes.

Sam había caído justo al otro lado, cubierto por el Police Stinger. La ventana del lado derecho trono y los vidrios cayeron dentro del vehículo. El tipo era un hombre bomba. Una decena de policías salió de la comisaría y veían la escena: Una nube de humo se expandía hacía los lados. Sam no perdió tiempo, quitó el seguro a su arma y apunto al tipo que todavía estaba sentado en el Club.

-¡Sal del vehículo! – gritaba Sam, pero sus palabras apenas hacían sonio dentro de él. - ¡Sal del maldito vehículo en este instante! – Sam avanzaba, empuñando su Desert Eagle que apuntaba directamente a la cabeza del sujeto.

El tipo arrancó hacía Sam, tratando de atropellarlo. Sam disparó un solo balazo antes de tener que brincar para salvar su vida. El balazo no dio directamente al sujeto, fue a dar en el respaldo trasero. Sam se irguió y fue al Police Stinger, el cual prendió al momento y Sam aceleró sin forzar al motor. Agarró la radio del Police Stinger para dar indicaciones.

-¡Aquí capitán Knight, siguiendo a sospechoso de terrorista! 10-34, he dicho 10-34.

El vehículo del sospechoso iba girando a la derecha. El Police Stinger no tardó en alcanzarlo, pero no podía lograr que se detuviera. Sam preparó su arma y se puso al lado del sospechoso, apuntándole. El tipo giró el volante de forma que su Club golpeó al Police Stinger y lo descontrolo. Sam disparó uno solo, pero únicamente hizo un agujero en un vidrio. El tipo del Club agarró una calle en sentido contrario, esquivando los pocos vehículos. Sam lo seguía de cerca, pero el sospechoso estaba en constante movimiento. Cuando la persecución llego a BOABO un par de patrullas se unieron a la persecución, presionando al sospechoso. Sam se dio cuenta de que un camión iba en reversa, así que empujo al sospechoso y este fue directo al remolque, donde se estrello y levanto el techo como sí se tratará de un simple aluminio siendo doblado por un bloque.

El par de coches patrulla se pusieron a 2 metros del vehículo del sospechoso y los 2 oficiales que venían en cada una de ellas se bajaron y se pusieron en posición de detención, protegiéndose, y aputando con su Escopeta al vehículo. Sam llegó y de un derrape puso su automóvil de forma que evitaba que el sospechoso diera marcha atrás y se escapara. Sam se bajo rápido y apuntó con su Desert Eagle.

-¡Salga y ponga sus manos en el piso! – gritó Sam, y como sí fuera una alarma, los policías se pusieron en guardia.

El sospechoso, contra su naturaleza, bajo del vehículo y puso las manos en el suelo. Por encima del puente llegó un Maverick Policial que alumbró la escena y en el venía un tirador recién salido de la academia en Quantico. Como fuera, el tipo no lograría salir de esa situación sin una buena bala (o varias) metida en el cerebro. Sam entró al cubículo formado por los coches patrulla y sin dejar de apuntarle, le hizo una seña a uno de los policías para que le trajera unas esposas. El agente policial llegó, lo esposo y levanto. No necesitaban más pruebas, era culpable de intentó de terrorismo, y como mínimo coopero en el intentó de asesinato de un capitán de policía.

-Buen trabajo muchachos. – Los felicito Sam – Hagan un perímetro, no quiero a ningún vehículo en 2 calles en cada dirección, contactaré con un centro de arrestó móvil. – Y antes de que pudiera marcharse el agente, Sam le dijo un cumplido - ¡Vaya! No creí que mis refuerzos fueran las fuerzas especiales del LCPD.

-Fue un ataque terrorista, nosotros practicamos también el contraterrorismo ¿no quiere que llamé a la CAGE?

-¿A la que, disculpa? – inquirió Sam.

-La CAGE, el cuerpo del ejército que esta entrenado contra el terrorismo. Mandaron a un batallón a esta ciudad en cuanto los informes de que Cruz de África opera dentro de la ciudad. Podemos traer a unos cuantos, que yo sepa hay muchos sin misión ahora mismo. – el agente sacó su radio policial.

-De acuerdo, hazlo. Que de algo valgan los impuestos que se están gastando en ellos.

En algo cercano a los 15 minutos el centro de detención móvil apareció, un Brickade de la policía, y poco después llegaron 4 Patriots con 5 soldados montados en cada una de ellas. Bajaron con gran rapidez y 18 de ellos se dividieron para ir a apoyar el perímetro que la policía había hecho. Solo 2 de ellos entraron al Brickade para anunciar su llegada a Sam, el teniente y el sargento.

-Buenas noches, soy el teniente Kiedis, jefe de la sección 5 del batallón KARMA. ¿Quién esta a cargo de la operación? – preguntó con voz amable, a diferencia de muchos mandos iguales que se creían superiores.

-Yo, capitán Knight de la Comisaría de Playa de Hove. – saludo Sam, demasiado cansado para estirar la mano. – Teniente Kiedis déjeme decirle que le agradezco que este aquí. Como siga la situación es improbable.

-No se preocupe más de lo necesario, capitán. Mis chicos asegurarán el perímetro junto a los suyos y tienen cierto “sexto sentido” de saber sí hay algo. Claro que es por la observación, pero así podremos interrogar a este tipo. – Lo señalo con un ademán.

-Trataré de no preocuparme de más, teniente. Bueno, el tipo es Luis Fernando López, fugado del Centro Penitenciario Alderney hace poco después de asesinar a un guardia. Tiene múltiples cargos como homicidio, robo de autos, tráfico de droga. ¿Usted también debe interrogarlo?

-Después de usted capitán. – Sam se levantó e iba a entrar en el compartimiento, cuando la pesada mano de Kiedis le tocó el hombro – Pero traté de dejarnos algo.

Sam entró y se sentó en una silla frente a Luis, apenas separado por una pequeña mesa de metal. Luis tenía cara de enojo, corte estilo militar, boca y barbilla ligeramente salida. Toda la pinta de un criminal puertorriqueño que denigraba la fama de los latinos en Estados Unidos. Sam no empezó la plática como cualquiera interrogación. Puso el informe del tipo con fuerza en la mesa y le apuntó con un dedo.

-Tú y tu estúpida actuación denigran a la gente y fomentan el racismo. – Sam lo dijo calmado, pero lo siguiente era con más coraje. – Día a día escucho gente idiota que inculpan a los latinos por robos menores, pero ¿Qué pasa cuando uno de sus paisanos les roba una pertenencia? Lo denuncian, esperan a que lo atrapen y no vuelven al caso. En cambio a causa del racismo esa gente idiota puede presionarnos para encontrar a un latino, que resulta ser inocente, solo porque la persona cree que le robo algo sin sentido.

-¿A que quiere llegar? ¿Qué el racismo es la misma mierda de cada día? – Luis se veía despreocupado, pero con cierto coraje en los ojos. – Trabaje de guardaespaldas, pero los negocios en los que me metieron sino era sobre ser un traficante cualquiera entonces yo era el sicario personal de un marica.

-Pues un marica muy poderoso ¿Por qué te despidió? ¿Qué la reina gay Tony Prince ya no era satisfecho por ti? – dijo Sam, en un intentó de molestar a Luis.

-¡Maldición! Ayude al tipo a salir de sus peores momentos y simplemente me despidió cuando se encontró a otro guardaespaldas, un maldito guardaespaldas egipcio. – Luis se veía más molesto.

-Y ahora dime algo ¿eso era razón suficiente para asesinarlos a ambos? Hablamos de un homicidio doble, sumado a los tantos que habías provocado, por el hecho de que te despidió. ¿Nunca te habían despedido en tu vida?

-Nunca he tenido un empleo decente. El tipo me usó para sacarlo de sus problemas. Creo que simplemente soy un peón en un gran juego.

-Eres fácilmente usable, eres un maldito mercenario sin escrúpulos. Esta ciudad esta mejor sin tenerte, sin importar los ingresos que haces, asegurándote que la mayoría son ilegales. Quizás no lo sepas pero tu madre es igual. Tenemos informes de Hacienda que destacan el hecho de que tu madre no paga los impuestos. Soy abierto a que cualquier persona legal puede vivir donde quiera, pero tanto tú, como tu madre lo hacen ilegalmente en esta ciudad.

-¡Escúchame bien hijo de puta! Con mi madre no te metas, ha hecho lo posible por darnos una vida decente después de que el idiota de mi padre nos abandonará. – Luis parecía mucho más molesto. Kiedis entró al momento.

-¿Su padre? Su padre ya no existe, desertó en medio de una misión del ejército. No estaba en un cuerpo común del ejército, estaba en uno de nuestros batallones y desertar en una misión significa la muerte. – Kiedis parecía inmutable al decir esas palabras, mientras presionaba su comunicador para escuchar algo.

-¿Lo mataron? Son unos hijos de puta todos ustedes malditos. Maldito gobierno paranoico. Creen que todo se soluciona con la muerte ¿no es así?

Kiedis se agachó y le dijo algo a Sam en el oído, un susurro apenas percibido.

-Están llegando personas raras por todas partes. Tenemos localizados a una decena de ellas, pero podemos esperar que sean más. Parece que vienen a rescatarlo. Agarré el armamento necesario. Dejamos cerrado el interrogatorio y esperemos que no logren liberarlo.

-De acuerdo. – Sam miró a Luis y ambos salieron, cerrando la puerta con los seguros.

Sam agarró una SMG y un chaleco antibalas que el Brickade llevaba por emergencia. La información sobre los enemigos había aumentado: Una decena llegaba por el sur, armados con AK-47 y por un callejón del este se arrimaba un quinteto de ellos, con armamento más potente. El teniente Kiedis fue a la barricada del este y Sam al del sur. En la barricada del sur había un par de agentes policíacos y 10 soldados de la CAGE. Cada uno daba información sobre los enemigos que se acercaban.

-Fusilero a 20 metros.

-Fusilero a 15 metros.

-Amuniciador a 20 metros.

-Equipo de maniobra a 15 metros.

Las indicaciones eran rápidas. En cuanto el primer tiro, acertará o no, sucediera entonces el lugar sería un caótico paisaje de balas que chocaban con alguna superficie. Sam estaba protegido por una columna, escondite que compartía con otro de los soldados. Ellos eran 25, los enemigos eran alrededor de 20. Y entonces comenzó al tiroteo. El sonido cortaba el aire, tronaba y despertaba a la gente, que se tiraba al piso para evitar un tiro certero.

Como si fueran un solo ente, los 10 soldados de la CAGE tiroteaban con ráfagas de 3 disparos. Sam apenas podía visualizar a un enemigo que disparaba y avanzaba cubriéndose con los carros. Sam le apuntó y disparó una ráfaga, que no acertó en el enemigo. Un par de soldados estaban cargando sus armas, cuando los enemigos comenzaron a avanzar más rápido. Sam aprovechó a uno que se cuidaba de los soldados y lo tiroteo. El primer impacto fue en su brazo, y su arma cayó al piso, el segundo impactó fue en un pulmón y el tercero fue en el pulmón también. El enemigo cayó, escupiendo sangre, sin posibilidad de salvarse.

-Fusilero fuera de combate. – dijo Sam, recordando sus tiempos en el ejército. Un total de 4 enemigos estaban heridos y 2 estaban muertos. Los 4 restantes habían avanzado muy cerca, evitando que los soldados pudieran dispararles.

Los 4 enemigos estaban bastante cerca, amenazaban con la integridad de todos. Los soldados susurraban cosas como “No dejen pasarlos” o “Mantengámoslos allí”. Sam cargó su arma y la amartillo para esperar el siguiente ataque. Los 4 soldados estaban ocultos detrás de una pared, y sí los soldados lanzaban una granada a ese lugar entonces podrían herir a los civiles que habitarán en ese edificio y dañar la propiedad. Los minutos eran de tensión, pero entonces comenzaron a retirarse, dejando las armas allí mismo, corriendo despavoridos.

-Llamaremos a un helicóptero ¿Por qué han hecho eso? Se han retirado. – dijo un soldado, pero la respuesta estaba enseguida.

-¡Vengan! – gritó Kiedis. – Entraron en el Brickade.

-¿Liberaron a Luis? – preguntó Sam, cuando llegó allí.

-No, no lo hicieron. Le volaron la cabeza. – y señalo dentro, donde el cuerpo con la cabeza destrozada hacía el ambiente más grotesco.

La pared trasera de la pequeña sala de interrogación estaba manchada con sangre, pedazos de cráneo y carne, que todavía se deslizaba en una asquerosa cascada de sangre humana. Sam había visto casos de asesinatos horribles, y como uno sucedía (La muerte accidental de Zetray) pero nunca una cosa tan grotesca como la cabeza reventada de un hombre. Y de hecho sí era el mismo tipo, no una víctima para despistar: La misma ropa, la marca de los vidrios en el accidente, la mandíbula hacía afuera.

-¿Puede que el ataque haya sido una distracción? – pensó un oficial.

-No creó que fuera tanto así. Quizás habían dividido el ataque, por sí uno fallara. Parece que alguien fue más inteligente y entró sin hacerse ver. – dijo Sam. Pero eso era casi imposible ¿Cómo lo había hecho? - ¿Alguien tiene un cigarrillo?

Era algo irónico. Hace un rato le había negado un cigarrillo a su secretaría, pero ahora estaba tan tenso que necesitaba relajarse. Para su fortuna, uno de los soldados llevaba una cajetilla y le ofreció uno. Era un cigarrillo sin filtro Lucky Strike, de los que menos consumía. En ese momento lamento haber dejado su cajetilla nueva de cigarros Delicados en el buró de su cuarto. Sam se fue afuera y prendió el cigarrillo y de una sola aspirada bajo más de la mitad y lo escupió después de hacerlo pasar por sus pulmones. Sacó el humo y bajo el cigarrillo. Podía escuchar como el teniente Kiedis llamaba a su superior y le pedía una revisión mediante un EC 665.

A Sam eso no lo tomaba por sorpresa. Sí estaba en lo correcto (que era muy probable) el teniente Kiedis se refería al helicóptero de ataque Eurocopter EC 665 Tigre. Un helicóptero medianamente grande, con diseño ligero y que no se mostraba tan amenazante como el Hunter, pero en manos de un profesional era un arma más que poderosa. En la batalla que había sucedido no hubo bajas entre los soldados ni los policías, solo 3 heridos, uno de ellos de gravedad pero asistido. Los atacantes habían sufrido 9 bajas; 6 del lado sur y 3 del este. Sam no se quitaba de la cabeza el hecho de que alguien había alcanzado a llegar a su objetivo y escapar. Sí Sam se hubiera quedado junto a Luis ¿Hubiera sido asesinado? ¿Habría acabado con el atacante misterioso? No lo sabía. Volvió a aspirar del cigarro y lanzó el humo hacía arriba… y entonces se dio cuenta.

El tipo que se infiltró no llegó por la calle. Lo hizo por arriba.

Estaban justo debajo del Puente Broker. El asesino había descendido por arriba, entrado al Brickade y eliminado a su objetivo. Iba a entrar a decírselo a Kiedis, pero mejor lo guardó para el informe policíaco. No era necesario que un extraño cuerpo de militares supiera toda la información respecto al caso. Pero de una u otra forma lo sabrían, ellos también tenían analistas. Lo único que no podía negar es que el FIB llegaría a meter sus narices al asunto y sacar su conclusión.

Sam fue a ver los cuerpos. Todos estaban en una de las aceras, cubiertos con un manto. Los tipos sí que iban armados, y también preparados. Llevaban un pasamontañas, un chaleco para el frío y versátil para cargar munición, pantalones militares, rodilleras y guantes. Casi todos, a excepción de un par, llevaban unas gafas de protección de escombros. Parecían certeros y letales, y de hecho hubieran penetrado como si nada sino fuera por la CAGE. No sabía cuantos tipos habían escapado del lado del este, pero del lado Sur lo hicieron 4 fusileros potencialmente peligrosos. Y tampoco sabía que pensar sobre sus dudas: Mientras que los 4 terroristas de hace 2 días iban vestidos normales, estos iban más preparados.

-Se llaman Viesczy. – dijo uno de los policías a Sam y le enseño una hoja con un logo. Un bracamante enterrado parcialmente en una grieta de un suelo árido. Alrededor de todo era encerrado por un triángulo dorado y debajo unas palabras escritas en ruso. – Llevan este logo en sus espaldas. Son un grupo de mercenarios, hace un tiempo fueron contratados por el gobierno para borrar cabos sueltos, un bufete de abogados que ponía en riesgo las últimas elecciones. Los abogados desaparecieron de la noche a la mañana.

-¿El gobierno contrató mercenarios? – dijo Sam lanzando la colilla del cigarro al suelo y pisándola. – A mi me parece información trucada. Parece más bien cosa de conspiraciones.

-Parezca o no, es real. Los abogados eran de los mejores, fueron contratados por un grupo de republicanos para inventar una estafa y crear confusión con las elecciones. El gobierno se dio cuenta de eso y no pudo negociar con ellos, por lo que contrataron a los Viesczy. No se supo de los abogados.

-Eso es peligroso para hacerse público ¿Cómo es que la gente no dijo nada?

-Los mercenarios lo hicieron posible. Los acabaron rápido, sin testigos. Al terminar abandonaron el lugar. No es información fácil de conseguir, la consiguió uno de los tipos CAGE. Existe un contrató de doscientos mil dólares por 20 mercenarios.

-¿Crees que hayan sido contratados por el gobierno porque la víctima tenía información que peligrara? – preguntó Sam mientras observaba el logo.

-No descarto la idea, pero también tenemos en cuenta que han sido arrestados varios integrantes de una sociedad terroristas. Y no olvidemos al tipo que desapareció aún rodeado de policías.

Sam se quedó pensativo y se guardó el logo en uno de los bolsillos de su chaqueta. Podía obtener más información con ayuda de la IA-STOP que con los detectives de la policía.

-Muy bien, voy a dormir un rato. Sino han contactado con los federales pues háganlo ya, necesitamos toda la ayuda posible. Contacte con el detective Carradine, de la comisaría de Westminster. Dígale que consiga los datos de altitud del Puente Broker, y que investigue algo raro, como alguna hendidura de rappel.

Investigación

15 de Agosto, medio día.

Andrós ya estaba alerta a esa hora. Sibas ya estaba investigando la forma de alcanzar la bomba de tiempo antes de que fuera demasiado tarde. Afuera había agentes de la NOOSE protegiéndolos y en el cuarto del fondo estaba dormida la testigo Sinaí.

-¡He Sibas! Voy a encargar algo de desayunar, dame una idea. – Gritó Andrós.

-¡Estoy trabajando, demonios! Tú encarga algo y luego encárgame lo mismo a mí, sí pides con refresco quiero cualquiera pero que no sea de dieta. – contestó Sibas mientras revisaba un informe del LCPD que le acababa de llegar.

El informe era también una advertencia, ya que en la madrugada un grupo de mercenarios atacó con éxito y lograron su cometido: Matar a un supuesto miembro de los terroristas para que no pudiera hacer nada. Lo habían logrado a pesar de tener el camino bloqueado, por lo que debían vigilar muy bien que nadie entrara sin su permiso o se acercará más de lo permitido en el perímetro. No necesitaba ser un genio para saber que la gente se ponía nerviosa al ver a una patrulla de la NOOSE vigilando el edificio.

Sibas escuchó que Andrós le gritaba que había pedido algo de desayunar y lo traerían en cuestión de una media hora. Y luego era el tema de la mujer. A Sibas nunca se le dio bien tratar con mujeres y de cierta forma agradecía ue el tuviera que investigar y en menor medida proteger. El que era el principal guardaespaldas era Andrós, quién parecía estar tenso y se alertaba con cualquier sonido. La SMG que portaba a cada lugar que iba era una modificada, con una linterna implementada por sí acaso se cortaba la luz en un ataque táctico. No era la única, había otras 3 linternas, una SMG que Sibas apenas había notado y un par de botiquines por sí eran heridos.

La mujer se despertó y salió del cuarto con un short, una camisa de tirantes, descalza y con el cabello levemente peinado con los dedos. Era una mujer morena no por nacimiento sino por el tiempo que había estado bajo el sol donde sea que haya vivido antes de ir con ellos. Era una mujer de 32 años recién cumplidos. La noche anterior, cuando la conocieron, parecía bastante impresionada por el apartamento y no entendía algunas expresiones comunes en ese lugar, pero iba comprendiéndolas. Era bastante platicadora, pero no tenía un carisma aceptable a causa de que no era muy feliz, y estaba asustada.

-¿Cómo esta? – preguntó Sinaí cuando pasó por detrás de Sibas, quién estaba sentado en un sillón doble leyendo el informe. – Bonito día.

-Estoy bien. Si, también me parece un buen día, pero estoy atrasado. – Sibas se levantó y entró a la oficina, donde tenía lo necesario para investigar.

-¿Cómo amaneció? – preguntó Andrós cuando la vio aparecer en el comedor y sentarse. La mujer respondió “Bien, gracias” y agarró el periódico que estaba allí. En primera plana había la foto de un Brickade debajo del Puente Broker y un título amarillista “Cascada de sangre – terroristas logran su cometido y burlan a la policía y al ejército”. En segundo plano había una foto de Sam con la cita “Barajamos las posibilidades de sí fueron terroristas, rivales o de otra índole”

-¿Vio esto? ¡Es horrible! Puedo apostar a que son los tipos de Cruz de África. – dijo la mujer, alterada.

-Muy bien, dígame ¿Por qué esta segura de eso? – Andrós lo dijo en un tono de burla, pero lo dijo en serio.

-Intuición femenina. Viví con ellos durante años, sé de lo que son capaces. Sí se juntaron los sicarios entonces están en un problema.

-¿Los sicarios? – Andrós parecía más interesado.

-“Hombres Daga” por sí no lo sabe. Son pocos, se infiltran y logran su cometido. A veces crean distracciones. Miré, allí dice que los atacantes se retiraron misteriosamente y nadie vio quién mató al sospechoso. Fue un sicario, y son bastantes buenos en su trabajo.

-Señorita ¿está de nuestro lado o del suyo? ¿Acepta que no les haremos frente?

-Sé que ustedes tienen la mejor tecnología y que ellos llevan retrazados años en inteligencia, pero su habilidad es buena. Han vivido toda su vida entrenando y demostrando sus habilidades. Los sicarios de Cruz de África pueden pasar delante de nuestros cuidadores y cumplir su trabajo.

La mujer estaba bastante inquieta, mirando a las ventanas y al final mirando directamente a la puerta. Andrós debía calmarla.

-De acuerdo señorita. Dígame ¿esos hombres se pueden hacer invisibles a los sensores?

Sinaí se calmó momentáneamente y luego pregunto “¿Cómo dice?”

-Ya me escuchó. Sensores que detectan el calor del cuerpo y alertan sí alguien se acerca más de lo permitido al lugar. Esto no es un simple caso de protección de testigos, es algo más importante. Sí pudiera calmarse, se lo agradezco.

Sinaí se calmó y así duró alrededor de 20 minutos, pero entonces alguien tocó la puerta con sus nudillos y la mujer brincó del susto. Andrós no pudo reprimir una pequeña carcajada y después de verificar que era un agente policiaco con la comida, abrió la puerta y la recibió. Dejo los 3 desayunos en la mesa del comedor y fue avisarle a Sibas.

Sibas estaba analizando los hechos de la bomba: Muy probablemente fue activada por la persona que lo inculpo. Sí era de los terroristas entonces no explotaría mientras ellos estuvieran aquí – aunque podían ser suicidas – y no le quedaba tiempo. Como máximo, le quedaban 24 horas según el contador que le habían proporcionado. Era muy poco tiempo para encontrar una bomba.

-Sibas llegó el desayuno. Te lo dejo en la mesa del comedor. – le indicó Andrós sin abrir la puerta.

-Esta bien, salgo en un momento.

Ese trabajo era más bien para analistas, para usar todos los recursos de investigación de la ciudad. No era tarea para una sola persona. Pero Sibas había detectado cierta distracción en la voz de Sam, un tono que trataba de ser de preocupación pero no lograba engañar a Sibas. Quizás ellos sabían donde estaba la bomba y ponían a prueba la habilidad de Sibas, pero solo era una posibilidad.

Prendió la computadora con acceso a la oficina de Inteligencia y tecleo su contraseña. Había una opción de “Rastreo Satelital” y que se limitaba únicamente a Liberty City. Podría rastrear sabiendo los componentes de la bomba, pero para eso debía saberlos. Fue a su laptop y buscó los componentes de la bomba. Era una llamada HOXIL 06, ilegal. Su producción se había detenido a causa de que encontraron la fábrica de bombas en Rusia. Fue usada por la Unión Soviética como amenaza contra Estados Unidos. Fue probada una vez en un poblado de refugiados en el extremo Este de Rusia. Las personas que no murieron por el aumento instantáneo de temperatura murieron a causa de que el vació provocado los arrastró, matándolos de diferentes maneras.

Al finalizar la Guerra Fría solo los extremistas aprobaban el hecho de seguir fabricando estas bombas, pero fueron canceladas y el laboratorio fue reabierto de forma ilegal para fabricar algunas y venderlas a asociaciones terroristas. A causa del elevado costó de producción, los costos eran exorbitantes y fueron compradas solo 5 de ellas, mediante una estafa que logró que la Iglesia Católica, engañada, comprara el armamento para unos extremistas religiosos. Un total de 3 de ellas fueron detonadas y ocurrieron genocidios (Jerusalén, Buenos Aires y Damasco). Una de esas fue encontrada en México y desactivada. Lo que entonces daba el hecho de que solo una de esas bombas quedaba en activo, la bomba de Liberty City. Y era bastante peligrosa pues era una de "Fisión-Fusión-Fisión", llamada también supersucia, que consiste en una Bomba "H" (cuya cápsula explosiva está siempre constituida por una Bomba "A") recubierta por una capa de uranio 238 que se fisiona bajo el efecto de de los veloces neutrones emitidos tras la explosión de la Bomba "H". Así además de los efectos de la explosión de la bomba propiamente dicha, aparece una muy fuerte contaminación de la zona.

Acecho

15 de Agosto, 14:30 horas

El Operativo 16 del PIDM había llegado a la Comisaría de Playa de Hove con 6 terroristas arrestados. Fueron encontrados en un avión comercial y sus maletas eran de un material de tecnología de punta que evitaba que las radiografías detectaran el armamento que iba escondido. Habían llegado de un vuelo de México y en sus maletas transportaban 4 AK’s y dos mil cartuchos 7,62 x 39 mm OTAN. Los terroristas habían sido identificados como desertores del Ejército Popular de Liberación. Todos llevaban un colgante de una cruz envuelta en un círculo y en latín las palabras Cruz de África.

Los habían arrestado cuando descendieron del avión. Un agente federal que iba en el vuelo llamó a la Terminal para indicar que posibles sospechosos iban en el avión. Eran varios de los “soldados” de esta organización y fueron transportados a una base militar que se había posicionado en la playa. En estos 2 días se habían arrestado a un total de 15 terroristas, y habían muerto alrededor de 20. La ciudad se estaba llenando de ellos, y solo eran los que habían detenido. Y aún estaba la amenaza de los Vieszy, quienes no daban señal de aparecer.

No solo eso era preocupante. Según un informe de la NOOSE que un terrorista virtual hizo público, se estimaba que casi 50 terroristas estuvieran en la ciudad coordinando un ataque. Y se mencionaba que un par de policías fueron asesinados mientras patrullaban y en la escena del crimen no había nada que indicará a la persona que lo provocó, solo un par de cartuchos de balas usados sin alguna huella digital.

Todo ese remolino de sospechas, asesinatos, encierros, arrestos y pretensiones no debian entretener demasiado a Sam. El estaba haciendo el informe en una laptop comunicada al I-STOP. Un informe enviado a Sam por parte del teniente Kiedis le indicaba que el helicóptero EC 665 no logró encontrar a ninguno de los sobrevivientes del tiroteo. Pero había otro mensaje que lo dejaba con un nudo en la garganta.

El mensaje era un reenvió de una de las supercomputadoras del Pentágono. Estaba dirigido a los oficiales de policía, FIB, NOOSE y Ejército que radicaban en Liberty City. La ciudad era conocida por ser el peor lugar de América, pero la situación estaba más que fuera de control a causa de que los terroristas se estaban acoplando en ese lugar. Y daba una cifra alarmante: 261 agentes de la ley habían sido asesinados desde el momento que los terroristas hicieron “sonar las alarmas” de la ciudad.

Sam y varios de los altos mandos confiaban en el PIDM para ayudar a resolver lo sucedido. Existían rumores de que movilizarían a otro batallón de los marines y a un destructor naval. Eso era poco probable, ya que movilizar a los CAGE les había costado millones a causa de sus armas, sus vehículos, su mantenimiento y estaban entrenados especialmente para el contra-terrorismo. En total existían en la ciudad alrededor de 500 soldados de la CAGE y patrullaban durante todo el día, mediante turnos.

Sam estaba hablando por celular con Andrós para saber de la situación. Todo había ido tal como el plan, ningún sospechoso había sido visto por los alrededores. Y la buena noticia es que Sibas había descubierto donde estaba la bomba móvil. Sam era consciente que las oficinas de Inteligencia ya habían descubierto la bomba móvil: Estaba en Suffolk y desde hace horas que fue encontrada y desactivada. El comandante Juan García les indicó que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) había encontrado la bomba móvil arrestando y sacándole la información a uno de los terroristas que iban a ejecutar el plan. La bomba se movía de lugar y casi 500 miembros de la SEDENA se agruparon en el escondite de los terroristas y lograron triangular la posición de la bomba. Juan había participado en eso, y todavía recordaba que los terroristas lucharon hasta que el último cayó muerto. Recordaba que él comando la operación y perdió a 3 hombres, y a causa de lograr encontrar esa bomba de destrucción masiva fue ascendido a comandante del PIDM.

-Entonces la bomba esta asegurada y desmantelada. – dijo Sam a Juan, mientras ambos tomaban una cerveza en el Comrades Bar. – Y debo mencionar que el CISEN hizo un trabajo excelente hace 5 años para detener la bomba. Solo ustedes, y recientemente nosotros, somos los que hemos detenido esos ataques. Pero ahora hay que preocuparse por la presencia terrorista y de mercenarios.

-Su grupo de contra-terrorismo, la CAGE, hace un buen trabajo. Me quejó de que en México no haya un grupo especial contra el narcotráfico y esa maldita guerra que estamos viviendo. ¿Y es la peor crisis de la ciudad? – Juan tomó el último sorbo de su tercera cerveza.

-De la edad moderna, eso seguro. Hace unos momentos escuche que los rusos están exigiendo una explicación de la muerte de varios de sus soldados. Los mercenarios resultaron ser soldados todavía en acción de Rusia.

-¿Eso significa que Rusia esta culpando a soldados de Estados Unidos de atacar a los suyos?

-Dijiste lo correcto. Rusia esta enojada con nosotros y no podremos demostrar como fue que los Viesczy nos atacaron. Parece que Luis López tenía cargos de crímenes a gente rusa y los Viesczy lo ajusticiaron, y nosotros a ellos.

-Un plan muy ingenioso, pero usado en el peor momento. Sí Rusia le declara la guerra a Estados Unidos estoy seguro que no podrán contener a su ejército, ni siquiera limitarlo. Y no olvides la alianza con China, que tienen al más numeroso ejército.

-En resumen los Viesczy y Cruz de África nos aplicaron una trampa y caímos de lleno en ella. Estamos en el peor momento, en al peor posición de esta batalla, y con una muerte más de los Viesczy probablemente se desaté una guerra. Y estoy seguro que hay más de ellos en la ciudad.

-¿No hay solución? ¿Perdieron?

-La única forma es desenmascarar a Cruz de África, movilizarnos a ese lugar y dar a conocer su organización terrorista. La Iglesia no nos dejará hacer eso, pero al desenmascarar a esa sociedad habremos cumplido y evitado la guerra.

-¿El ejército podrá movilizarse a Uganda?

-No necesitamos al ejército entero.

-¿Entonces?

Sam sonrió y luego dijo una sola palabra, de 4 letras:

-CAGE.

Situaciones extremas

15 de Agosto, 17:00 horas.

El Bank of Liberty estaba algo más atestado ese día. La gente necesitaba su dinero, como siempre, pero por alguna razón hoy había casi 20 clientes al mismo tiempo. Los trabajadores hacían todo lo más rápido posible para que no se llenara más o que la gente se desesperará.

Entonces sucedió algo realmente terrorífico.

Un total de 9 personas entraron al lugar, todas con el traje de mercenario de los Viesczy y máscaras de combate. Todos llevaban M4 y apuntaban a las personas. Los guardias de seguridad, 2 policías de mediana edad, fueron tiroteados al instante y un trabajador que se quiso hacer el héroe también fue fulminado al instante. Atracaron las puertas y de una maleta sacaron un kit portátil de vídeo.

Los 9 asaltantes no mencionaron nada de algún dinero. Solo caminaban, vigilando que la policía no irrumpiera con el plan. Uno de ellos miraba con atención como todos hacían su parte del plan, y en 5 minutos la cámara de video estaba activada y comenzó a decir algo sobre que no le interesaba dinero ni nada que se pudiera obtener. Su objetivo era que buscarán a una persona llamada Sinaí, dijo la dirección y que sí para las 6 de la tarde no estaba muerta, volarían un tramo de cada puente de la ciudad y matarían a todos los que se les pongan enfrente.

Cuando acabo de decirlo, conectaron la cámara a una laptop y enviaron el vídeo a los noticieros. En 2 minutos, un total de 7 noticieros nacionales estaban transmitiendo el vídeo. A los 3 minutos, la calle de afuera era un hervidero de agentes de la ley, soldados de la CAGE, unidades de operaciones especiales y negociantes del FIB. En total había cerca de 300 personas afuera, reteniendo a los civiles y esperando a como entrar al lugar, pero los mercenarios no se inmutaban.

El jefe de la operación no era un mercenario, era uno de los Soldados de Cruz de África. Los mercenarios Viesczy sabían que Rusia no tenía en cuenta que ellos no estaban entre sus soldados ya y que le estaban tendiendo una trampa a Estados Unidos. Una de las mayores trampas de la historia, y sí se llevaba a cabo con éxito también sería una de las que mayores daños provocaría.

Afuera del banco llegó una sección de 40 soldados de la CAGE. Llegaron en 8 Patriots de la CAGE. El jefe de la sección era el sargento de artillería Richard Albarn, un gigantón de 40 años de gran condición física y con una voz mandona.

-¡Quiero a los primeros 20 conmigo! ¡Los demás apoyen a la policía y ayúdenlos! – gritaba Richard. El capitán Harry Chip de la policía se le acercó por detrás y a pesar de ser más alto que Richard no se atrevió a decirle que le dejara hacer su trabajo.

-¿Qué hace sargento? – preguntó Harry Chip, que le ganaba con 10 años a Richard, y con altura, pero con un cuerpo menos trabajado.

-¿No escucha bien capitán? Estoy preparando a los míos. Allí adentró hay terroristas y nosotros le plantaremos cara a los terroristas. Quiero que me indique cuantas personas hay dentro.

-De terroristas hay 9 y alrededor de 20 civiles. ¿Tiene idea de lo que hace? Un pelotón de la NOOSE va entrar en el momento preciso.

-¿Y cuando es ese momento? ¿Cuándo la mujer que intentan matar sea asesinada por la chusma? No, actuamos ya. Tengo órdenes directas del secretario de la defensa.

-De acuerdo, haga lo que quiera. Sí falla será un gran fracaso, prepararé a mis francotiradores.

Richard se preparó. Juntó con él, 20 de sus hombres estaban listos para irrumpir en el banco y eliminar a los terroristas. Lanzaron 2 botes de humo a las puertas del banco y cuando la vista ya estaba totalmente tapada se pusieron sus visores térmicos y se arrimaron a la puerta. El experto en explosivos detectó que no había ninguna bomba y entonces plantaron una bomba lapa en cada puerta.

-Cuando entremos quiero que los primeros 10 se vayan a la derecha y los otros 10 a la izquierda. Limpien la zona, intenten que no haya ni una baja civil y no usen las granadas de fragmentación. – susurró a su equipo.

Ambas bombas explotaron y los soldados CAGE entraron al instante. Un total de 9 mercenarios estaban atontados y enfrente. Las balas de las M4 se hicieron sonar al instante y en 5 segundos los 9 mercenarios habían sido reducidos. Los rehenes comenzaron a gritar de desesperación, mientras que los soldados se arrimaban con ellos para calmarlos y hacerles saber que estaban a salvo.

-Revisen las muertes, los heridos y las casualidades. – dijo Richard Albarn mientras recargaba su arma. – Cualquier terrorista herido desármenlo.

-Tenemos un problema. – dijo uno de los soldados, que tenia cara de preocupación mientras revisaba a uno de los mercenarios abatidos, que escupía sangre post-mortem. - ¡He soldado, ven para que me ayudes! – un soldado se acercó junto a su compañero. - ¿Este tipo tiene apariencia de ruso?

-No me lo parece. Revisen los demás, debe haber mercenarios rusos.

Los soldados CAGE revizaron los 9 cuerpos y luego cayeron en la cuenta: No eran mercenarios, no habían presentado batalla por la simple razón de que eran civiles que fueron disfrazados contra su voluntad. Y entonces cuando se fijaron en eso, aparecieron los verdaderos mercenarios.

Un total de 3 granadas de fragmentación salieron volando de la bóveda y explotaron, matando a la mitad de los soldados e hiriendo a 7 de ellos. Richard Albarn murió al instante a causa de que la explosión le reventó parte de la cabeza. Los mercenarios aparecieron disparando sus AK-47 y eliminando a casi todos. Solo un par de soldados quedaron vivos, pero con heridas de bala. Los mercenarios recargaron sus armas y en ruso comenzaron a darse las órdenes: No podían salir por el momento, pero podrían movilizar a todos los suyos. El ataque anfibio estaba listo y si volaban una parte del Puente Chupetón crearían mucho caos.

El soldado CAGE que todavía estaba vivo presenciaba eso. La ciudad tendría una guerra inminente.

-Aquí quedó uno vivó. – dijo el jefe de la operación, en inglés. Sacó un cuchillo de su funda y se lo clavó al soldado en el corazón. – Requiescat in pace.

-Podemos movilizar a 60 de los nuestros en menos de 5 minutos ¿lo hacemos? – dijo el comandante de los mercenarios. El jefe de la operación, que era Jacob Tardopp, asintió. - ¿Dónde mandó a cada veintena?

Jacob sacó un mapa de Liberty City e indicó el lugar donde estaban protegiendo a Sinaí.

-Quiero a 2 veintenas en ese lugar, que rodeen el edificio de apartamentos para que no escape. Hay un pelotón de agentes de Seguridad Nacional en el lugar, hemos encontrado a su francotirador y su vigilante y los hemos matado. Mis francotiradores podrán eliminar a los agentes, ustedes rodeen en lugar y maten a Sinaí.

-¿Y la otra veintena? – mientras el comandante y Jacob discutían eso, los otros 7 mercenarios colocaban minas de proximidad en la entrada y gritaban que sí alguien mataba a uno de ellos, explotarían los puentes.

-Los otros 20 quiero que ataquen la comisaría de Playa de Hove. Allí están los agentes mexicanos y el tipo que arrestó a Luis. Diles que su objetivo principal es matar a los mexicanos, el otro tipo es opcional. Pero también indícales que quiero que ataquen con todo el arsenal que les proporcionamos.

-Y lo harán ¿usaremos uno de los Buzzard?

-Usen uno, los otros los quiero para que ataquen a los helicópteros que usen para atacarnos. Quiero que uno los respalde en el ataque contra Sinaí. En cuanto cumplan sus objetivos quiero que se retiren de nuevo a cada uno de los escondites y allí se queden hasta que acabe el primer ataque.

-Muy bien. ¿Alguna restricción?

-De una forma u otra quiero que los objetivos mueran. Que maten a todos los que los sigan o se les interpongan. Se acabará el mal de esta ciudad, mandaremos un mensaje.

-Todo listo. Contactare con los mis hombres y le daré sus ordenes.

Jacob agarró su celular y llamó a uno de los capitanes de sus soldados, los de aviación. El helicóptero del secretario de la defensa llegaría aproximadamente en 10 minutos y quería que un par de helicópteros Buzzard lo derribaran o en el peor de los casos matarán al secretario en el aterrizaje del helicóptero.

Colgó con él y luego llamó a un tipo al que se refería como “Cara Demoníaca”. Le indicó que el asalto anfibio debía tomar posesión de la Isla de la Felicidad y defender el lugar hasta que la siguiente guarnición de soldados llegará para apoyarlos.

Jacob colgó y llamó al último de todos. Era el general de Cruz de África. Le indicó que arrimará al banco a todo el batallón y todos los helicópteros y carros de combate. Jacob sabía que estaban asegurados y que erradicarían a muchos de los agentes de allá afuera. En fuerza aérea contaban con 2 A129 Mangusta, 6 Buzzard (usarían 4 de ellos los mercenarios Viesczy) y 6 Mil Mi-24 rusos. En combate de tierra contaban con diferentes vehículos civiles y algunos militares robados. También el armamento era potente, pues tenían AK-47 y SMG con suficientes cartuchos para varios días de batalla y ambos batallones de Soldados de Cruz de África que estaban en Liberty City tenían de protección trajes de camuflaje urbano con protección en codos, rodillas, cascos, lentes tácticos y chalecos antibalas.

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