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Prólogo: El héroe imperfecto

Sam estaba conduciendo a gran velocidad. Estaba un poco ebrio por la fiesta de la que venía. Era el 25 de Diciembre del 2009, día de navidad. Sam debía llegar rápido a su casa, porque debía llevar a Megan al Francis International Airport para que fuera a San Andreas, a pasar el año nuevo con su familia.

Sam sacó su celular y marcó a Megan. Esta contesto pronto.

-¿Dónde estas Sam? ¡El avión despega en media hora! ¿No querías dizque hacerme el amor antes de irme?

-¡Si! No podré soportar hasta que vuelvas y yo aquí solito. – dijo Sam.

-¿Estas ebrio? Suenas raro Sam.

-No, nada de eso, es que se me hizo agua la boca al pensar que haremos el amor.

-Jajajaja no me hagas reír Sam, estas ebrio, tu no hablas así.

-¡Que no estoy ebrio! Solo que… - Sam no completo la palabra. Golpeó con el carro algo que fue lanzado al techo de su carro y rodó hasta caer al suelo.

-¿Qué fue eso? – preguntó Megan. - ¿Estas bien?

-Si. – Sam paró en seco el carro. – Creo que golpee un buzón o algo así.

Sam se bajó rápido, y la calle oscurecida no dejaba ver bien que era lo que estaba tirado a unos 5 metros. Sam corrió a ver que era. Cuando estaba cerca, miró horrorizado una forma muy familiar, y un charco que se estaba expandiendo. Era una persona. Sam se dejo caer y agarró a la persona de la cabeza y miró la cara de una mujer, guapa pero con un hilo de sangre saliéndole de la boca. Sam le tomó el pulso. Nada, no tenía pulso.

Sam puso su cabeza en el suelo, luego intentó darle respiración de boca a boca, pero nada. Sam se desesperó y gritó pidiendo ayuda. Entonces recordó que estaba llamando con Megan.

-¡Megan, llama al 911, un atropelló!

Sam se miró por el reflejo de un carro que estaba estacionado cerca, enfrente a él. Tenía la boca y los labios manchados de sangre de la mujer. Las manos también, e inclusive parte de la ropa. Sam se sintió tan culpable, y tenía una furia tan fuerte contra el mismo por lo que acababa de hacer, que lanzó su celular contra su propio carro, rompiendo la ventana trasera. Sam hizo puño su mano derecha y se dio un golpe que lo tumbo de espaldas.

De la nariz comenzó a manarle sangre. Sam estaba tirado casi inconsciente cuando escucho que llegaban las ambulancias. Se detuvieron, las 2, cerca de él. Sam se levantó y miró a 4 paramédicos que estaban preparando el desfribilador y 2 camillas. Uno de ellos miró que Sam se levanto e hizo la seña de que dejarán la camilla y corrió hacia Sam.

-¿Esta bien señor?

-No, no estoy bien. – dijo Sam, y sin darse cuenta estaba llorando. - ¡Atropelle a esa pobre muchacha!

Uno de los paramédicos uso el desfribilador con la mujer, pero el pulso no reinició. La paleteo varias veces pero no consiguió nada. La subieron a la camilla, y una ambulancia se la llevo. La otra se quedó con Sam ayudándole con la nariz, que se había fracturado. Sam llamó a Megan y le dijo que no alcanzaría a llegar. Megan colgó enojada.

Un coche patrulla se arrimó y se bajaron los 2 oficiales. Uno llevaba la maquina de la prueba del alcoholizado.

-Agente Knight, le tendremos que hacer una prueba. – dijo uno de ellos, y el otro extendió la maquina. Sam le sopló y resulto estar ebrio.

Los paramédicos le vendaron una cortada de la nariz y se la reacomodaron, y los policías se lo llevaron en custodia.

El Mercenario

El poblado de Serpiente Guerrillera alguna vez fue un lugar guerrillero en medio de una selva tropical en un país de Sudamérica. Durante 6 años, se construyeron alrededor de 2 docenas de casas, de mala muerte, hechas de lámina o muy pocas veces de ladrillo o cemento. Todas las casas eran húmedas, inclusive la mitad de las casas eran nidos de ratas o viviendas de serpientes.

Una llovizna casi eterna y una nube gris cubrían el lugar. Unos pastizales de casi 2 metros de alto empapaban a los pocos habitantes del lugar al caminar. Algunos jóvenes que debieron huir de la justicia ahora habitaban una de esas casas, los demás eran mercenarios o gente que necesitaba hacerse la muerta. Un avión Dodo pasó volando bajo y fue bajando más, hasta la pista clandestina que alguna vez fue usada por los guerrilleros.

El Dodo tenía en uno de los lados el símbolo de una serpiente enrollada en una M16, el símbolo del poblado, y del que usaron los guerrilleros. El Dodo descendió, y aún sin que el motor se apagará se bajaron 3 personas: Dos estadounidenses y un guía del lugar. Una Towtruck se arrimó al lugar, y en la parte trasera llevaba a 2 tipos, con una Kruger cada uno.

-¡Alto! Soy yo. – gritó el guía. – Ellos vienen conmigo.

-Juan. – dijo uno de los que iban detrás. – Sabes que no puedes traer como si nada a gente aquí.

-¿Pero que…? ¡Si los malditos soldados ya saben donde queda este lugar! ¿De que te preocupas Toño? – respondió Juan.

Toño dejó de mirar a Juan y miró a uno de los estadounidenses. Viéndolo bien, parecía un tipo peligroso, tenía 2 cortes en la cara, y el otro tipo tenía un tatuaje en forma de antifaz. Le hablo al primero:

-¿A que vienen aquí gringo?

El “gringo” le dijo unas palabras en ingles a Juan, y este le respondió como traductor.

-Negocios. Con un mercenario.

Toño se quedó pensativo unos segundos, después le dio unos golpecitos a la ventana del conductor y este arrancó rumbo al poblado. Juan se giro al piloto y le hizo la seña de que lo esperara. Juan guío a los 2 extranjeros a la única cantina del lugar, una cantina oscura y húmeda, pero con total seguridad el lugar más cómodo del poblado. Dentro de la cantina, unas velas sobre cada mesa aluzaban solo lo necesario para cada persona. El cantinero era un tipo gordo y calvo, que miró sorprendido como entraban los extranjeros. Estos miraron al lugar, con asco.

La persona con la que se citarón estaba al final del lado derecho, sentado y lanzando un cuchillo de combate a la mesa, y después quitarlo y repetir el mismo patrón. Los 3 se acercaron al mercenario, y este levantó la vista, y dijo en ingles lo siguiente:

-Ya veté Juan, yo hablare a solas con ellos.

Juan salio de la cantina. Los estadounidenses se sentaron juntos, enfrente de él. El mercenario los examinó a ambos, y después abrío la boca, para meterse un cigarro y prenderlo. En cuanto escupió la primera bocanada de humo, levantó la cajetilla.

-¿Quieren uno? – preguntó.

Los estadounidenses se negaron. El mercenario se guardo el cuchillo y las cajas de cigarros y de cerillos y lanzó otra bocanada. Uno de los estadounidenses iba hablar (el del tatuaje) pero el mercenario levantó la mano en ademán de silencio, y este último comenzó hablar.

-Ustedes deben estar desesperados ¿Cuál estadounidense busca un mercenario en un lugar así? Tal vez ustedes vieron en las noticias amarillistas de Estados Unidos la Operación Serpiente Guerrillera. Pero lo que dijeron no es verdad en la mayor parte. Por ejemplo, nosotros llegamos a este lugar saltando en paracaidas, no en el tanque, y no fue una operación exitosa que digamos, murieron muchos de los nuestros. – El mercenario remangó su manga derecha y les dejó ver un tatuaje que los estadounidenses habían visto antes, en el hombro de un colega de ellos que ahora estaba muerto.

-Bueno…no es que estemos desesperados – comenzó a decir el tipo de las heridas. – Sino que nosotros conocimos a un mercenario, más bien, al mercenario en jefe de la Operación Serpiente Guerrillera.

El mercenario quedó atónito al escuchar aquello. Sacó el cigarro de su boca y lo lanzó lejos, sin importarle que el cantinero lo haya visto. Los estadounidenses se quedaron viendo como este sacaba su cuchillo y miraba algo que estaba escrito en la hoja del mismo.

-¡No puedo creerlo! – dijo el mercenario. - ¿El les habló de mi?

-En una de sus pláticas, si. El problema es que murió y nos dijo que lo buscáramos a usted. Nos pidió que le dijéramos a usted, que se encargue de eliminar todas las pistas que llevarán a Black…

El mercenario se lanzó contra el que estaba a punto de decír algo, y le cayó la boca. El mercenario miró al cantinero, quien parecía estar mirando una revista, pornográfica seguramente pues era lo más cercano a una mujer en aquel lugar.

-No digan nada más. – dijo el mercenario. – Solo necesito que me lleven al lugar, yo haré el resto.

El mercenario sabía exactamente que hacer: Eliminar todas las pistas, matar a todos los sobrevivientes y quemar cualquier cosa que tuviera relación con Blackgate, la desaparecida agencia gubernamental de mercenarios, de gente que haría cualquier cosa contra la moral para mantener a salvo a EUA.

El mercenario (de nombre en código Zetray) estaba dirigiendo a los extranjeros por medio de la selva. Habían pasado unas horas de cuando estaban hablando en la cantina. Debían llegar a la carretera, pero era caminar durante mucho tiempo y mucha demora ya que en esa selva había un gran número de charcos enormes y demás trampas. Los 3 iban hablando sobre Liberty City, el lugar a donde irían. Zetray les aseguró que todo el asunto se terminaría el primero de Enero del 2010, fecha que quedaba cercana pues ese día ya era el 27 de Diciembre.

Los tres estaban empapados desde la cadera para abajo, pues debían cruzar un lugar inundado por las constantes y casi eternas lloviznas de la región. Los pastisales les pegaban en la cara, y entre las piernas sentían de vez en cuando el movimiento de algo, Zetray les aseguraba que eran un tipo de pescado que llego allí gracias a los ríos que se desbordaban al llover. Estaban tan concentrados, que no escucharon el pesado movimiento de algo, que estaba a unos metros de ellos.

-Esperan ¡Callen! – dijo bajo Zetray. - ¿No escuchan algo?

-Creo que era como un movimiento, pesado. – dijo el del tatuaje.

-¿En serio? Tal vez sea otra persona. – dijo el de las heridas.

-No, no esten tan seguros. – comenzó a decir Zetray. – Es casi imposible que alguien pase por este lugar. Creo que es un animal grande.

El tipo del tatuaje al escuchar esto comenzó a moverse como loco, repegandosele al de las heridas. El del tatuaje quiso ir hacía Zetray, que estaba a unos 2 metros, y cuando estaba por llegar, algo brinco y le alcanzo en la cabeza: Una anaconda.

El tipo de las heridas y Zetray miraron horrorizados como el largo de la anaconda pasaba, y se llevaba al tatuado. Zetray hizo una seña al otro tipo de que se acercara a él. En cuanto estuvieron juntos, Zetray le susurro que corrieran, y eso hizo durante casi una hora, hasta que llegaron a la carretera y de ahí al aeropuerto clandestino.

Funeral

29 de Diciembre.

La chica que Sam había atropellado se llamaba Linda López, una hija de mexicanos. Sus padres, y su hermano vivían en Northwood. Ya que eran católicos, en ese momento en su casa había un funeral. Mucha gente, amigos de la universidad, conocidos y su novio estaban en ese lugar, todos tristes por la muerte de Linda, y enfurecidos contra Sam.

Un par automóvil del LCPD se detuvo afuera. De ellos bajaron 3 oficiales y el capitán, Sam Knight. Este último quería mostrarle sus respetos a la familia López por la reciente muerte que el provoco a su hija. Sam era protestante, pero eso no le importaba ahora. Solo les mostraría que realmente estaba arrepentido.

Los oficiales entraron primero, y después Sam. Cuando uno de los hermanos de Linda vio a Sam seguramente un pandillero, se enfureció y quiso propinarle un puñetazo, pero uno de los policías le agarro el puño, y lo “paralizo” doblándoselo levemente para que comprendiera que protegerían a su capitán.

-Esto… - comenzó a decir Sam. - ¿Quiénes son los padres de la muchacha?

Una pareja de mexicanos que estaban al fondo, abrazados ya que el hombre trataba de consolar a la mujer, se levantó y el hombre, un tipo moreno con una barba en forma de candado y casi calvo le respondió con un coraje que no pudo ocultar.

-Nosotros. – lo dijo y se señalo a él y a su mujer. - ¿Usted es quien mató a nuestra hija?

Al pronunciar esas palabras, los presentes sintieron una sensación de desagrado. Algunos presentes, el más notable el hermano, estaban ansiosos por linchar a Sam. Uno de los oficiales vio eso e interrumpió a la pareja de mexicanos y a Sam.

-¡Escuchen! Veo que todos quieren golpear al capitán, lo cual es un delito. Si alguno lo golpea o intenta hacer estará bajo arresto. – El oficial después de decir eso, miró a Sam para hacerle entender que ya podía hablar a gusto.

-Gracias Hane. Ahora, ustedes señores, si fui yo quien lo hizo, pero no fue adrede, créanme ¿Cuántas muertes por atropelló no ha habido? ¡Muchas!. – Sam los miró a los ojos. – Pero en pocas la gente lo hizo sin quererlo y si viene arrepentirse.

Esa indirecta dejo a todos en silencio. Sam, junto a otro de los oficiales, avanzó hacia la pareja. Sam llegó junto a ellos, la mujer comenzó a llorar y no se atrevió siquiera a mirarlo. Al hombre se le rozaron los ojos de nuevo.

-En serio, señores, estoy arrepentido por haber hecho esto. Estaba en una fiesta, debía llevar a mi novia al aeropuerto y todo sucedió rápido, ni siquiera vi cuando su hija salió, ¡Ni siquiera vi de donde salio!

La mujer, estalló de coraje y comenzó a gritar del coraje.

-¡Usted estaba ebrio! ¡Las malditas personas como usted no entienden que conducir así es peligroso! ¿Y sabe que paso? ¡Mato a mi hija! – la mujer, en un rápido movimiento, intento golpear a Sam en la cara, pero el oficial que acompañaba a Sam interrumpió el golpe, agarrándole la mano, como había hecho Hane con el hermano.

-¡Suelte a mi esposa! – gritó el padre de Linda. El oficial no hizo caso, lo que provoco que el padre de Linda soltará a su esposa, y se preparara para golpear al oficial, pero Sam ahora fue quien reacciono.

El padre soltó un gran puñetazo contra el oficial, pero Sam, usando el ángulo interno del codo, lo metió con el del padre, haciendo que su golpe se parara, pero casi tumbando a Sam. Hane y el otro oficial aparecieron portando la Porra. Sam los calmó con un movimiento de mano, y se zafó del padre. Este último volvió a agarrar a su esposa, y Sam supo que ya había hecho lo que quería: Mostrarles lo arrepentido que estaba, solo que ellos no lo aceptaron.

Sam y los oficiales salieron de la casa y subieron a los automóviles policiales. Se alejaron, y fueron a la comisaría de Playa de Hove. Al llegar allí, el sargento Harry Cusack fue a la oficina de Sam.

-¡Hola Cusack! – saludo Sam.

-No hay tiempo capitán, sígame. – dijo este.

Sam se levantó y siguió a Cusack. Cusack no fue a su cubículo, sino que subió las escaleras al segundo piso, lo que significaba que era un asunto de discusión. Arriba, había 5 cuartos, 2 a la derecha e izquierda y uno al fondo, donde un policía custodiaba. Era un policía de otra comisaría ya que Sam no recordaba haberle visto.

-Ya traje al capitán, déjenos pasar oficial. – dijo Cusack.

El oficial se quito de donde estaba, y Cusack abrió la puerta. Esa oficina era para temas muy importantes, y Sam creía ya saber cual era el tema: La fiesta de Año Nuevo.

Adentro de la oficina estaban los capitanes de las otras comisarías, el alcalde Julio Ochoa y un general, el general Medrano. Este tipo siempre fue la burla ya que era incompetente y compartía nombre con un personaje de 007. Pero fue el primero que saludo a Sam, de forma furiosa.

-¡El capitán de esta comisaría! ¡Un negligente!

-Cálmate Medrano. – dijo el subcomisario. Giro sus ojos y miró a Sam. – Capitán Knight, mientras no estaba decidimos que usted tendría un castigo por haber atropellado a una civil en estado de ebriedad.

Sam no dijo nada.

Julio Ochoa fue quien ahora hablo:

-Ya que la Fiesta de Año Nuevo va ser en Middle Park, y es una fiesta que muchos esperan por ser una década después del 2000, será tambien una fiesta llena de gente. Usted debe cuidar la parte norte. – apoyo levemente un dedo en la parte norte. – De donde podrían proceder pandilleros de Bohan Sur, y la parte Oeste. – apoyo el mismo dedo ahora en la parte oeste. – De donde llega Alderney, donde recíden varias mafias también recordemos que allí permanecieron algunos meses los Devil’s Skull y nosotros ni nos dimos cuenta.

Sam por primera vez desde que entro a ese lugar hablo.

-Alcalde Ochoa ¿ese es el castigo? Que yo sepa, iba a cubrir 2 lugares diferentes y no lo hicieron como castigó.

-No es solo eso. Sino que recientemente recibimos una llamada…de un tipo que se hacía llamar El Jefe Tribal. Este tipo nos dijo que lo buscaba a usted, que sabía que usted era el capitán de una comisaría, y que lleva tiempo buscándolo.

El capitán de la penitenciaria hablo en ese instante.

-Nos amenazo con que si nosotros no lo entregábamos a usted, el lo encontraría. El castigo es que usted lo debe encontrar, porque nos ha amenazado con una sorpresa que hará esa noche, el 31 de Diciembre.

-De acuerdo, lo encontrare. – dijo Sam. – Pero por ahora debemos discutir este asunto.

-Claro. – dijeron algunos.

La Lista de Blackgate

30 de Diciembre

Zetray entró a Liberty City usando una credencial falsa, que decía que su nombre era Walter Roman, y esa credencial la usaría para todo lo que necesitara, era una credencial que los del proyecto Blackgate le habían obsequiado para encubrirse y escapar de Estados Unidos, y ahora estaba de vuelta.

Zetray fue y se compro una Laptop. Rentó un vehículo (un DF8-90) y fue a Outlook. Con un dispositivo, alcanzó agarrar la conexión a Internet. Zetray sacó de su bolsillo un Dispositivo USB y lo conecto. En unos segundos apareció el icono. Zetray cliqueo doble encima del icono, y este le pidió una contraseña: Walterzetray.

Un programa, con unas letras grandes que decían Blackgate, y a un lado en letras pequeñas División de la Civilization Comitee. La página de Blackgate estaba bloqueada para todos, excepto para el capitán, quien había muerto en Junio. El segundo al mando era Zetray, así que un aviso salto a la pantalla “Cambio de Ejecutor”, y entonces el nombre del capitán anterior era marcado con un KIA (Killed In Action) por lo que otro nombre apareció en la pantalla:

Zetray (Nuevo Ejecutor)

Una lista con 30 nombres en código, y en paréntesis el nombre verdadero, y debajo de cada nombre su ubicación. 26 de ellos tenían el nombre de un cementerio, y un KIA. Los otros 4 eran Zetray y 3 personas, que del lado izquierdo (donde los Muertos en Acción tenían una X roja) estas personas, a excepción de Zetray, llevaban una diana color anaranjado: Estaban marcados para morir.

Zetray movió el puntero, y le dio clic en Aceptar. Los 6 nombres marcados aparecieron juntos, y un saldo que le pagarían a Zetray por matarlos: $ 3, 000,000 de dólares. Zetray volvio hacer Clic en Aceptar, y cerro la ventana del Blackgate. Desconecto el USB y apagó la Laptop. Salio del parque y subió a su automóvil y arranco a encontrar una habitación de hotel.

Siun

Siun era un individuo partido por su personalidad: El mismo se creía un anarquista y un justiciero. Su taje no era nada del otro mundo: Una camisa de tres cuartos oscura, unos guantes especiales, pantalones oscuros y botas versátiles oscuras también, su mascara estaba inspirada en una máscara de Paintball, solo que esta era mejor, inclusive de algún modo que solo el conocía había podido incorporar una visión nocturna y de calor, en inclusive los volvió de contacto pues tenía problema de vista.

No tenía muchos artefactos costosos, pues el no los necesitaba: Solamente su fuerza física, un rappel inseparable y su máscara era lo indispensable para poder dar caza a sus enemigos: Los criminales que se le fugaban a la policía, pero a él no, el había causado más de 20 muertes de criminales, nunca nadie supo que había sido él.

Siun una vez, en el 2007, había salvado a un policía llamado Hugo de una muerte por linchamiento. Hugo quedo tan agradecido de Siun, que el era su informante sobre que debía hacer, solo que Hugo había muerto la ultima navidad, la del 2009, de una sobredosis de cocaína. Siun tenía su casa en Schottler, una casa que no llamaba la atención de nadie por ser común, con una arquitectura mediocre, una casa que el encontró abandonada un día en el 2005 mientras escapaba de unos moteros y que desde entonces se quedo como vivienda, ya que el rentaba una casa en Meadows Park.

Ahora, 30 de Diciembre se le presentaba un caso particular: El propietario de una cantina ilegal estaba haciendo tratos con unos traficantes, en ese mismo barrio. Siun salio por un agujero disimulado en el techo, su salida y entrada de cuando salía vestido de Siun. Corrió por los tejados de los edificios, dando grandes saltos cada vez que un callejón lo separaba del siguiente edificio, y cuando una calle era lo que lo separaba usaba su rappel, una cosa que encontró en el cadáver de una de sus victimas. La casa donde estaba sucediendo el trato era enfrente de él, afuera había 2 personas que disimulaban pero no engañaban a Siun: Estaban cubriendo ese lugar.

Siun apunto con su rappel a uno de ellos, uno que estaba detrás del otro. Disparó. El disparo le atino en pleno estomago, de forma que lo sofoco. Siun lo jalo con todas sus fuerzas, e hizo que tumbara al otro. Siun presiono un botón, y el rappel se soltó del tipo, y Siun aprovecho para lanzar el rappel a la casa de enfrente y pasar aquel lugar.

Siun se balanceo y entró rompiendo una ventana. Donde quedó fue en una habitación llena de licor barato. Siun agarró una botella y se escondió detrás de unas cajas. Casi al instante aparecieron 2 enemigos, con una SMG apuntando al hoyo de la ventana. Ambos enemigos se fueron a fijar, en canto paso a su lado el segundo, Siun se levanto y le quebró la botella en la cabeza, y la otra se la lanzo al primero. Siun le quito la SMG a uno de ellos, y la lanzo. Agarró de los brazos al que tenia más cerca y le dio un cabezazo, dejándolo inconsciente. Al otro lo empujo, y se resbaló en la pequeña pared, y cayó por el hoyo de la ventana.

Siun salio corriendo de la habitación, y el pasillo llevaba a una habitación cerrada y a un baño. Siun lanzó una patada a la chapa de la puerta y la rompió, abriendo un poco la puerta. Rápido entro al baño. La puerta se abría hacia fuera, una ventaja que usaría, pues en cuanto salió uno de los guardias abrió la puerta, dejándolo golpeado contra la pared de enfrente. Siun en un movimiento veloz lo agarró, agarro su SMG y lo uso de escudo humano contra los enemigos.

Los enemigos eran 3 tipos: Un guardia y el tipo de las drogas que llevaban también unas SMG y el cantinero que llevaba una Desert Eagle. Siun miró que el traficante y el guardia estaban un poco serios, y dejaban ver que estaban dispuestos a matarlo. En cambio, el cantinero apuntaba y la pistola le temblaba ligeramente y sus ojos se movían mucho, señal de nerviosismo. Siun ya había enfrentado cosas así, inclusive rodeado por completo, por lo que ahora era fácil. Disparó una ráfaga horizontal, cuidando de no matar al cantinero. Los disparos de los enemigos, excepto los del cantinero, impactaron en el pecho del desdichado escudo humano.

Pero las balas de Siun mataron al traficante y a su guardia a excepción del cantinero. Siun soltó a su escudo y le lanzó en la cara al cantinero el arma. El cantinero disparó una bala que le dio al marco de la puerta, pues estaba cayendo de espaldas. Siun, se lanzó a la carrera, brinco encima de la mesa donde la droga estaba depositada, la inclino y la tumbo y se puso encima del cantinero.

-Tus negocios…¿sabes lo que es esa droga?

-¿Cocaína? – pregunto aterrado, al momento que una gota de sangre le manaba por la nariz.

-No. Los estupefacientes falsos son lo peor. – Siun agarró una de las bolsas de droga - ¿Por qué crees que eran tan baratas? – y la exprimía, rompiéndola y lanzando una nube blanca.

Una corrediza de 2 personas se escuchaba que llegaba por las escaleras. Siun se levantó y le dirigió unas palabras al cantinero:

-No la compres. Si te vuelvo a cachar con el negocio de la droga te juzgare yo mismo.

Siun miró que había una ventana, y del otro lado del callejón unas escaleras de emergencia. Siun disparó todo el cargador de la SMG que junto rápido, y brincó a dichas escaleras, escapando de los guardias. Subió con rapidez y fue brincando de techo en techo hasta escapar. Después, por otras escaleras de emergencia, bajo hasta el nivel de la calle y fue corriendo entre los callejones. Su pasatiempo además de solo arruinar tratos, también eran otras cosas, por ejemplo siempre buscaba a quien ayudar, a quien evitar de que violaran o asaltarán o simplemente pequeños casos como proteger gente indefensa.

Siun buscó durante horas, hasta la 1 de la madrugada y no encontró nada. Volvió a su escondite y se quito su traje, a excepción de los pantalones. Su torso presentaba varias heridas cicatrizadas, un lunar arriba de su pezón derecho y una herida de bala en el pecho derecho. Siun por fin se quito toda su ropa, se duchó y fue a dormir. En su mesa de noche tenía la radio policial que le obsequió Hugo y sus lentes de contacto.

El Inició de la Fiesta

31 de Diciembre. 20:36 horas.

Middle Park comenzaba a llenarse de gente. En cada entrada una aglomeración de personas intentaba entrar a duras penas, pues los cateadores no eran los suficientes para las miles de personas que entrarían. En cada punto cardinal había 2 tiradores preparados para cuando el Jefe Tribal apareciera darle un tiro. La inconveniente es que no sabían quien era, pero tenían la amenaza de que encontraría a Sam, no sabían porque lo buscaba pero obviamente lo intentaría asesinar.

Sam estaba gritando órdenes y cateando algunas personas por la parte Norte. Uno de sus mejores agentes, Hane, estaba vestido de civil y cuidaba que cualquier persona que entrara no intentara atacar a Sam, este último era la carnada. Sam también tenía alguna diferencia con los agentes comunes: su traje café, lo que indicaba que estaba por encima de sus compañeros.

Un Police Maverick sobrevolaba la zona, buscando también algún francotirador enemigo. También había 2 lanchas Predator con 4 oficiales en cada una. El Jefe Tribal iba a tener difícil su objetivo e inclusive podía morir si atacaba a Sam. Más lanchas estaban en el agua, algunas grandes y otras pequeñas, pero en todas eran jóvenes alocados con grandes raciones de alcohol.

Había música de todo tipo en Middle Park, desde electrónica, emo y pop hasta banda (los mexicanos eran los que la tenían). Muchísimas bebidas alcohólicas, vodka, tequila, cerveza y vino también acompañaban a los festejantes. Algunas personas también fumaban desde cigarrillos normales, hasta algunos drogadictos con una dosis de droga.

Zetray, en cambio, estaba listo para atacar a sus 3 víctimas. Esa misma mañana, un encargado de la Civilization Comitee le llevo un traje de batalla parecido al que uso cando era mercenario, solo que no tenía ninguna insignia y era completamente oscuro, se podía cubrir con las sombras. El enviado le dejo una carta en la que explicaba que al terminar, fuera al Francis International Airport y fuera a un Shamal, lo que lo sacaría de la ciudad.

Zetray dejó su habitación de hotel. Sus pertenencias como la laptop o su ropa la metió en el basurero (que era de metal) y tiro una especie de ácido que iba quemar sus pertenencias. Zetray sabía que la alarma de incendios del Majestic Hotel sonaría cuando percibiera el humo tóxico del ácido, por lo que dejo en una mesa cercana a la puerta la tarjeta del cuarto. Zetray abrió la ventana, y con un rappel (como el de Siun) se comenzó a mover por encima de los edificios.

Su primer contacto estaría en Honkers, un antiguo compañero que lo había salvado de morir en una ocasión.

Sam recibió una llamada. Se alejo de toda la gente, pues no lo dejaban escuchar. Sacó el celular y el número que marcaba era el de un Teléfono Publico. Sam le hizo la seña a Hane de un triángulo con la mano derecha: Significaba triangular la ubicación de la llamada.

Sam contesto.

-¿Bueno? – dijo Sam.

-Agente Knight. – dijo una voz profunda. – Necesito que ayude a una persona. En Honkers, se encuentra una persona llamada Kevin Stuart. Siempre esta bebiendo tequila. Lo van asesinar.

-¡¿Qué?! ¿Cómo lo sabe? – pregunto Sam.

-Por un amigo. Ahora, aya lo veré. Ayúdeme a salvar a esas personas y yo lo ayudare con el Jefe Tribal.

Colgó.

Sam corrió hacía Hane. Este tenía un dispositivo de ubicación en las manos.

-¿Supiste de donde provenía?

-No duraste hablando lo suficiente. La ubicación se dirigía a Broker, pero es tan grande que no se de donde venía. ¿Qué le dijo?

-Asesinaran a un tipo en Honkers. Puede que sea una trampa.

-O puede que no. – dijo una voz a sus espaldas. Era Harry Cusack. – Debemos ir para aya.

-¡Me debo quedar aquí! – dijo desesperado Sam.

-Nadie se dará cuenta de que se movió capitán. Lo mejor ahora es que salvemos esa vida, ya que sino ¿Qué dirán de nosotros?

Sam miró a Cusack y luego a Hane. Luego miró a toda la gente que trataba de entrar. Sam agarró del cuello del uniforme a Hane.

-Hane…harás esto. Cubre bien la entrada, cualquier persona extraña no la dejes entrar. Ire al Honkers, si no recibes una llamada mía e media hora manda un mensaje de emergencia y localicen mi automóvil.

Sam y Cusack corrieron en contra de la oleada de la gente que se cernía sobre ellos para entrar al Middle Park. Sam casi llegaba a su carro, cando Cusack se detuvo detrás de él.

-Espera…voy por refuerzos, necesitaremos refuerzos. – dijo.

-¡¿Qué?! No tenemos tiempo.

-Sin refuerzos iremos y moriremos en ese lugar.

-De acuerdo.

-¡Vete adelantando! – dijo Cusack en el momento que corría de nuevo al Middle Park.

Sam subió a su Feroci color rojo oscuro, y en cuanto se prendió arrancó, esquivando a los peatones que entraban al Middle Park. Cusack comenzó a correr, pero la aglomeración era mayor ahora. Intento esquivar algunas personas, pero un malhumorado inclusive lo aventó. Cusack no le hice caso, pero más adelante sintió un pinchazo en su cuello. Cayó sin fuerza en las piernas, pero alguien lo detuvo y lo arrastró a un callejón.

Cusack nunca podría ir por los refuerzos, inclusive nadie vió que lo drogaron.

Sam estaba conduciendo a gran velocidad. La radio policial no la podía usar pues no debía saber que abandono el puesto que le habían dejado para ir a salvar a una persona, a un tal Kevin Stuart. Su automóvil Feroci tenía una velocidad alta, pero no era lo mejor conducir por esas calles concurridas a toda velocidad. El pasar por Cruce Estrella y ver el Superstar Cafe cerrado y un aviso de “Nueva apertura: 2010” recordó que a causa de él y Megan ese lugar fue cerrado.

Giró casi sin bajar la velocidad, y rozó a un Taxi, que le sonó el claxon de forma ofensiva. Sam agarró el Túnel Booth, y con gran velocidad y habilidad para conducción fue rebasando los pocos automóviles que le estorbaban. Salió por Alderney City y giró hacía el Sur, dirigiéndose a Tudor.

Llegó al Honkers y aparcó el Feroci, de mal modo pero lo hizo. Sam corrió al club de striptease, olvidando su placa policía, que había lanzado al asiento del acompañante. Un gorila que protegía la entrada levanto una mano, para hacer entender a Sam que parará. Sam se detuvo jadeando, agarró aire y se levanto para encarar al gorila.

-¿Puedo ayudarlo? – preguntó el gorila.

-Si, si puede ayudarme. Necesito entrar, o a lo mejor pueda decirme si un tal tipo llamado Kevin Stuart ha entrado, o esta en el lugar.

-Bueno, en primer lugar solo veo su identificación pero no me grabó los nombres. En segundo, por unas reglas nuevas debo pedirle que si trae un arma la deje me la de, yo se la entrego al salir.

Sam busco en su bolsillo de la camisa en busca de su placa, pero no encontró su placa. Comenzó a buscarla con desesperación en los bolsillos de su saco y en su pantalón, pero no la encontró. De todos modos, no necesitaba armas, solo debía entrar a ver si el tipo estaba bien, esperar a la persona que habló y ya.

-Bueno. – dijo Sam comenzando a sacar su Desert Eagle. – Se la encargó, ahorita vuelvo.

El gorila recibió en su mano la pesada arma y la guardó. Sam entró al Honkers. Un DF8-90 color azul marino se estaciono al lado del Feroci de Sam. Zetray no supo que el carro que tenía a un lado era de la persona que se volvería su mayor rival. Zetray bajo de s automóvil, y e secreto agarró una Pistola con silenciador. Zetray no llevaba puesta la máscara. Se acercó al gorila de la puerta y se quedó parado mirándolo.

-¿Que? ¿Le gusto? – preguntó el gorila. – Pase, solo debe saber que si trae armas debe dejarlas afuera.

Zetray se puso la máscara de forma que intimido al gorila y se empeño en entrar. El gorila lo agarró del brazo derecho. Zetray paró en seco, miró al gorila a los ojos (aunque este último a causa del visor de batalla no lo podía comprobar) y le dijo con una voz amenazante.

-Suéltame. No me pagaron para hacerte nada.

-¡¿Qué?! – fue lo último que dijo el gorila. Zetray le dio un rodillazo potente en la panza, sofocándolo, y después un golpe con la culata en la nuca, para dejarlo noqueado. Al siguiente día, cuando el gorila se levantara de su desmayo, pediría que lo dieran de baja del trabajo.

Redada en Honkers

Sam estaba adentró de Honkers y mirando a las bailarinas. No lo podía evitar, era humano y su placer carnal no lo había satisfecho con Megan, quien se había ido a San Andreas a pasar el año nuevo.

-Solo unos días más idiota, y Megan volverá. – se dijo a si mismo Sam.

Sam dejo de distraerse y miró con rapidez a la barra. Había muchas personas, pero Kevin Stuart estaría tomando tequila ¿Cómo lo comprobaría? ¿Probándolos de uno a uno? Sam estaba concentrado, comenzó a caminar cuando una mano le agarró del hombro, lo sobresalto.

-¿Te apetece un privado, lindo? – dijo una bailarina. Sam recordó que cierta vez, Megan le dijo que allí trabajo para encontrar a unos traficantes de droga. La bailarina tenía varios cabellos pintados en su totalidad de color rosa, tenía una lencería rosa. Sam no dijo nada, miró a la barra, y se fijo que todavía había gente, inclusive había llegado un nuevo tipo, un hombre de traje negro con el cabello castaño, entradas que daban a entender que tenía unos cuarenta y tantos años.

-Si, ¿Por qué no? – respondió Sam.

-Sígueme papito – dijo la bailarina y con la mano derecha le rozó su pene. Sam nunca habñía visto cosa semejante, como cuandó iba con sus amigos Families ayá en los años 90’s.

-¿Se puede hacer eso aquí en Liberty City? – preguntó Sam.

-¡Ay! Papá no sermonees. – le respondió la bailarina. Sam la siguió.

El hombre de pelo castaño, enfundado en su traje negro tenía en una de sus manos (en el bolsillo) la Pistola con silenciador, y en la otra una copa de vodka. Una de las bailarinas se le acercó al igual que con Sam.

-¿Se te apetece un baile privado, chulo?

-Soy homosexual. – dijo para callarla.

-¿En serio? Pues si quieres puedo ponerme algo aquí adelante y excitarte.

-¿Qué debo hacer para que te calles? ¡Quise decir que no! – dijo Zetray.

-¡Vete al demonio! – dijo la bailarina antes de retirarse.

Zetray estaba calculando cuando atacar a Kevin. Este estaba en la orilla, fumándose un cigarrillo. Zetray no podía atacar como si nada, Kevin también había sido un mercenario y era una habilidoso luchador cuerpo a cuerpo, pero nunca había reconocido al instante a ninguna persona.

Zetray se acerco con un cigarrillo en su mano. Era de los que le gustaban, sin filtro, comenzó a fumar después de abandonar EUA, pues en aquella selva de mala muerte lo único que le recordaba a la civilización eran los cigarrillos. Kevin lanzó una bocanada de humo al techo. Zetray se acercó por detrás, le dio dos toques rápidos en la espalda con los dedos para llamar su atención.

-Disculpe ¿tiene un cerillo? – preguntó Zetray.

-No. – Dijo Kevin tendiéndole un encendedor. – Solo esto ¿le sirve?

Zetray se lo quitó, y prendió su cigarrillo. Absorbió una gran dosis de nicotina, pues de una sola chupada se llevó un cuarto del cigarro, se pasó a los pulmones y sintió el humo rasposo en los mismos. Zetray lanzó la gran bocanada de humo sobre Kevin, quien se giró malhumorado. Zetray le propinó un puñetazo en la cara, y nadie se dio cuenta, pues el humo lo tapo. Kevin levanto su rodilla e intento golpear en los testículos a su atacante, pero este llevaba un protector interno.

-No vale de nada que te defiendas. – le susurro Zetray y le agarró del cuello de la camisa al momento que le golpeaba la cara. El barman se dio cuenta de esto y llamó a uno de los de seguridad.

Zetray en un movimiento fugaz de puso la máscara, levanto a Kevin y disparó a uno de los guardias, luego lanzó a Kevin sobre la barra, y le disparaba en la cabeza. Una de las bailarinas gritó, sacando a Sam de su excitación y corrió afuera. Sam miró como un hombre enfundado en negro disparaba mientras corría a la salida. Las balas impactaban en los pechos y en la cabeza de 4 guardias de seguridad, quienes caían de bruces muertos.

Sam corrió hacía este, mientras buscaba en su persona un arma, pero recordó que dejo su arma afuera, y la de respaldo en el vehículo. Zetray estaba a punto de salir, cuando varios oficiales de la NOOSE entraron portando sus M4.

-¡Todos al suelo! – grito uno de ellos.

-¡Disparen en el primer indicio de hostilidad! – dijo otro.

-¡Pues entonces háganlo! – grito Zetray cuando le disparaba en la cabeza de uno, pues estaba escondido en una de las sombras. Los otros 2 agentes giraron, pero Zetray les agarró el cañón de su arma, y se las arrebataba. Zetray lanzaba una a la calle, y con la otra golpeo en la cabeza a uno de los agentes, noqueándolo. El otro se puso en posición de atacar, pero Zetray, con un rápido movimiento de su brazo izquierdo le dio un gancho en uno de los costados, y con la cabeza le dio un golpe, tumbándolo.

Sam llegó junto a él, e intento golpearlo, pero Zetray le detuvo el puñetazo, y le dio una patada en la parte de atrás de su rodilla, tumbándolo un poco. Zetray, le dio un puñetazo rápido con su propia mano (pues se la estaba agarrando). Sam con su pierna izquierda le intento dar una patada para tumbarlo, pero Zetray lo soltó y brinco. Este pateó a Sam en la cara, dejándolo inconsciente.

Afuera, 5 agentes de la NOOSE, entre ellos el Agente Stewart, estaban esperando que les dieran la señal de entrar. Durante unos 30 segundos no recibieron la orden, así que entraron. Stewart portaba una M4 y sus compañeros una SMG. Uno de los agentes abrió la puerta, y todos entraron. Encontraron a sus compañeros tirados, 2 de ellos noqueados, a uno con una perforación de bala en la cabeza. Y se encontraron con otro tipo desmayado.

Zetray había escapado, pues pasó detrás de los agentes NOOSE en cuanto entraron. Zetray corrió y entró a su DF8-90. Arrancó de reversa, y un agente de la NOOSE que estaba en la salida intento pararlo.

-¡Alto! – grito este. Zetray no se detuvo, con la fuerza que iba lanzó al agente, sin importarle si lo mató o no. Encima de uno de los edificios, Siun miró eso. Zetray creyó haber escapado, pero se había ganado a un enemigo nuevo: Siun. Esté ultimo con su rappel fe a dar al techo del Honkers, para vigilar lo que los agentes de la NOOSE decían.

El sargento Cusack

Cusack despertó con un dolor de cabeza insoportable. Levantó un poco la cabeza, pero la irrigación sanguínea estaba tan fuerte que lo tumbo de nuevo por el dolor. Cusack sintió ganas de vomitar pero se limito a esperar a que ese sentimiento se le pasara. Lo ultimo que había hecho fue ir por refuerzos, pero no llego. ¿Y Sam? ¿Había un tal Kevin Stuart? Cusack busco por su celular pero no lo encontró.

-No lo tienes. – dijo una voz. Cusack miró de donde provenía, y miró 3 personas vestidas de pandillero. Todos intimidaban: Tenían tatuajes, se veían que eran personas de mala muerte e inclusive uno de ellos en lugar de tener unos dientes normales los tenía cromados. ¿Eso era posible? Por lo que Cusack veía, si.

-¿Quiénes son ustedes? – dijo Cusack.

-Eso…solo podemos decir que soy el Jefe Tribal – dijo el de los dientes cromados. Se bajo de su asiento (un contenedor de basura) y se acercó a Cusack.

-¡Bájate imbecil! – dijo Cusack.

-¿Ah, muy machito? – dijo el Jefe. Con verlo de cercas se podía ver que era mexicano. Este le dio un puñetazo que le rompió la nariz a Cusak. - ¿Qué te pareció eso?

-Una cobardía, ya que además de… - el Jefe le dio un rodillazo en su costilla izquierda. Cusack soltó un alarido pequeño y siguió hablando. – Además de tener aquí a tus amigas – refiriéndose a los otros 2 maleantes. - ¡Me drogas! ¡¡Canalla!!

El Jefe sacó de su pantalón de mezclilla un Cuchillo y se lo paso cerca de los ojos a Cusack.Cusack le escupió al Jefe.

-¿Sabes porque te secuestramos? Sabemos que esta bien vigilado Middle Park, pero de a uno en uno podemos entrar, claro, con unas cuantas muertes que distraigan a los policías. – dicho esto, el Jefe le clavo en la frente el cuchillo a Cusack. Cusack murió al instante, y un chorrillo de sangre comenzó a escurrirle.

El Jefe sacó el cuchillo, y un chorrillo salio unos 5 centímetros de alto y comenzó a manar con velocidad ese líquido oscuro. Junto a Cusack dejaron su celular. Cuando alguien le llamara, descubrirían el cuerpo al escuchar el celular (la curiosidad humana) mirarían el cadáver brutalmente asesinado.

Mientras tanto, en Tudor, concretamente en Honkers, 5 agentes de la NOOSE tenían clausurado a este club. Sam estaba sentado, tomando una eCola, y dos de los agentes vigilaban que ninguno escapara. Los otros 3 agentes estaban interrogando en ese momento a una bailarina, y los 4 guardias muertos, Kevin Stuart y los 2 agentes de la NOOSE muertos estaban en uno de los baños.

Siun miraba desde arriba, encima de unos tubos, como era el patrón de los agentes. Tenía que sacar de ese lugar a Sam, pues necesitaba su ayuda. Siun agarró su rappel, lo abrió y lo pego al tubo en el que estaba sosteniéndose. Se levanto y se dejo caer por el orificio que había entre los tubos de ventilación. El rappel le amortiguo la caída, y cayó en medio de los agentes. Con cada mano agarró la cabeza de uno, y los tumbo. En el suelo, les dio un golpe certero noqueandolos. Uno de los tipos que estaban allí fue corriendo a intentar golpear a Siun, pero este giró dando una patada, y lanzo al tipo a un lado, a los pies de Sam.

Siun se acercó a Sam. Sam le lanzó su eCola, pero Siun la esquivo con facilidad. Sam se levanto y se puso en posición de luchar, pero Siun en un rápido movimiento le agarro las 2 manos, luego se acercó a su cara.

-¡Calma! ¡Yo te contacte hace rato!

-¡Fuiste tu! – dijo Sam. - ¿Para que querías que vinieras, para que me mataran?

-¡No! ¡Para salvar a una persona, pero murieron 7!

Los 3 agentes de la NOOSE aparecieron. Los 3 apuntaron a Siun, pero este puso rápido a Sam como escudo humano. Siun en su cinturón había puesto su rappel, y presiono un botón para quitar el bloqueo, y entonces salío volando hacía los tubos de ventilación que estaban arriba, agarrando a Sam.

Los NOOSE dispararon, pero todas las balas fallarón. El agente Stewart pidió apoyo de un helicóptero, pues un sospechoso acababa de raptar a un agente del LCPD. El helicóptero de apoyo era un Annihilator que venía saliendo de la Penitenciaria de Alderney.

Arriba, Siun subío con gran rapidez al techo del Honkers. Detrás de él subío Sam, quien siguió a Siun. Este último disparó su rappel a la pared de un edificio de enfrente.

-¡Vamos! – grito Siun, extendiéndole el brazo izquierdo.

Sam llegó junto a él. Siun le agarró fuerte del estomago y se lanzó precipitándose al suelo. El rappel antes de llegar los estiro hacía el edificio, y Siun presiono el botón para soltarlo, por lo que el rappel se soltó de la pared. Llegaron muy juntos al vehículo Feroci de Sam.

-¡¿A dónde vamos?! – pregunto Sam.

-La otra víctima esta en Middle Park exactamente. – dijo Siun.

-¿Cómo lo sabes? – preguntó Sam. Entonces se percató que su Desert Eagle la había dejado ayá.

-¡Ahora no te lo puedo explicar! ¡Concéntrate en el camino! – dijo Siun al ver que Sam casi se estrellaba con un PMP 600 estacionado. Siun agarró la radio policial - ¿Por qué no pides apoyo por aquí?

-¡No deben saber que abandone mi lugar! Es una gran negligencia. – Sam agarro de la guantera su Colt .45 de apoyo, y le apunto a Siun. - ¡¿Cómo sabias que iba a morir esa persona?!

Siun miró directo a Sam, luego Siun se agarró rápido de su propio asiento, haciendo que Sam pensara que iban a estrellarse. Cuando Sam bajo la guardia, Siun le arrebato el arma y se la guardo.

-Por un Dispositivo USB. En el Majestic Hotel empezó a quemarse un cuarto, yo entre rápido porque estaba cerca de allí y encontré que era una laptop, varia ropa y ese dispositivo. Fui a Tw@ como un civil y el dispositivo solo me mando decir “Error 69: Kevin Stuart – Honkers

-¿Y no pudiste hackearla? – preguntó Sam.

-No…soy un justiciero, no un hacker. – respondió Siun.

Sam recordó entonces a John Wayne, no el actor sino su amigo. Era un sabio para cualquier cosa que tuviera que ver con las computadoras. Probablemente podría hackear esa memoria. Solo que había un problema: Estaba en la fiesta, con su hermano y su nueva novia.

-¿Sabes? – comenzó a decir Sam. – Tengo un amigo que puede hackear la memoria esa, pero necesitamos encontrarlo. Por cierto ¿Cómo te llamas?

-No te diré mi nombre. – dijo Siun. – Pero llámame Siun.

-De acuerdo Siun. – dijo Sam mientras salía a toda velocidad del Túnel Booth. Sam sacó su celular (Un Whiz) y se lo extendió a Siun. – En Contactos busca por John W.

-Ok. – Siun comenzaba a buscar, cuando una llamada entrante de un teléfono desconocido comenzaba a sonar. – Es un número desconocido ¿Contesto?

-Si, por favor. – dijo Sam mientras giraba en North Holland. – Maldita sea ¡Si que hay muchos carros estacionados!

Siun contesto:

-¿Bueno?

-¿Samuel Knight? – dijo la voz al otro lado del teléfono.

-No, un amigo. ¿Quiere dejarle recado, o es muy importante?

-Importante. Dígale que le habla el Jefe Tribal y que si no se presenta en Middle Park comenzare a matar a sus amigos. Por advertencia, he matado a Harry Cusack. – Colgó.

-¿Qué te dijo? – pregunto Sam en cuanto encontraba un estacionamiento. - ¿Siun?

Siun agarró fuerzas para decirle:

-¿Conoces a alguien llamado Harry Cusack?

-Si ¿Por… - el semblante se le oscureció - ¿Le paso algo?

Siun asintió. Agarró con fuerzas el celular y se lo extendía a Sam (que ya se había estacionado)

-Lo mataron – sentencio Siun. – El que habló, me dijo que te dijera que si no aparecías en Middle Park comenzaría a matar a tus amigos.

Sam agarró la radio policial del Feroci. Sintonizo a los guardias que estaban alrededor de Middle Park (Lancaster, Middle Park Este, Cruce Estrella, Middle Park Oeste y Cerros de la Peña) y les dijo casi gritándoles.

-¡Aquí el capitán Knight! ¡A todos los guardias de Middle Park y sus alrededores! ¡El Jefe Tribal ha burlado la guardia, y ha mandado la amenaza de que matara gente!

De la radio le contesto el capitán de la comisaría de Cruce Estrella.

-Hemos recibido el mensaje, capitán ¿Qué recomienda?

-¡Todos los francotiradores dispuestos en los tejados! ¡Que estén alerta, cambio y corto! – dijo Sam en cuanto colgaba la radio policial y huía.

-¡Sam! – le grito Siun. – Tratare de ayudar – saco algo de su cinturón: La Colt .45 que le había quitado a Sam y el Dispositivo USB – Ten tu arma y la memoria. Yo iré a parar al asesino, se donde será su próxima víctima – y le lanzo la pistola. Sam la atrapó. Y cuando volvió su vista hacia Siun, este estaba elevado en los aires, gracias al rappel.

Sam corrió a Middle Park. Ahora no solo debía adelantársele al asesino que se encontró en Honkers, sino que también debía cuidarse del Jefe Tribal, la persona que lo quería matar.

La búsqueda en Middle Park

Sam llegó corriendo, esquivando a la gente que iba saliendo y entrando. El oficial Hane todavía estaba en la entrada norte a Middle Park. Sam sacó su celular, marcó al número de John y entro corriendo a Middle Park, haciéndole una seña a Hane de que volvería.

El Tinkle de John sonó tan alto como podía, pues entre todo el sonido de la fiesta era muy poco probable que contestara.

-Aló – dijo John.

-¿John? ¿Dónde estas? – dijo Sam.

-En la Fiesta ¿Tú donde estas?

-También en la fiesta ¿Pero en que parte concretamente?

-Pues, no lo se bien, estoy rodeado de tanta gente que jajaja no se bien en que parte. Lo que puedo decirte es que hay música gótica por aquí cerca… ¡Y otra cosa! Una réplica grande de…creo que es Rorscharch ¿Sabes quien es Rorscharch?

-¡No! – contesto Sam.

-Jajaja si que ignoras a los héroes, inclusive a los antihéroes. Es un tipo, parece un investigador, tiene sombrero de fieltro creo, y su máscara es blanca y tiene una mancha de la prueba de Rorscharch.

-De acuerdo, ahora llegó contigo. – Sam colgó.

Sam miró a su alrededor: Lleno de gente y de muchos ebrios (y eran las 10 de la noche). Sam sacó su radio policial y hablo a uno de sus tiradores.

-¿Me recibe, agente Kovacs? – dijo Sam.

-Fuerte y claro capitán. – respondió.

-Le tengo una misión agente. Busque una figura grande de un tipo con gabardina y una mancha oscura en su máscara. No contacte conmigo hasta encontrarla, esta en Middle Park.

Sam colgó. Ahora debía, además de buscar a John, encontrar al Jefe. Lo que no sabía es que un mexicano que lo estaba mirando, arriba de un árbol, lo iba a comenzar a seguir. Sam, sin darse cuenta de eso, comenzó a caminar entre la gente, siendo perseguido por aquel lunático.

Mientras tanto, Siun corría por una calle de East Holland. La siguiente víctima la había averiguado enseguida: El automóvil de Zetray llevaba un marcador, y este se había detenido en East Holland. Siun sacó la uníca arma que llevaba además de sus puños: Un Teaser

Siun llegó a donde estaba el carro de Zetray. Los típicos sonidos de que se estaba enfriando el motor eran audibles. Siun miró a su alrededor: Una casa de estilo libertoniano, color carmesí y de ladrillo era la que le llamo la atención porque la puerta estaba forjada, y en parte rota. Siun entró, de una patada tumbo la puerta para hacer saber a Zetray que ya estaba allí.

En el segundo piso, Zetray estaba acorralando a su antiguo compañero Carl Roman. Este siempre había sido un cobarde, y se podía notar pues no había hecho nada al ver a Zetray entrar, y su novia estaba llorando con pequeños sollozos evitando mirar a Zetray. Este último se distrajo al escuchar que alguien entro. Zetray se giro y apuntando a la puerta camino hacia fuera, tratando de encontrar al responsable de ese sonido. En cuanto salío, una mano le quito la Pistola con silenciador y otra le propino un golpe con un Teaser. Zetray no esquivo este golpe, y Siun lanzó la pistola a la calle.

Carl Roman, se levanto de junto con su novia y fue agarrar la Desert Eagle que Zetray le tumbó al entrar. Carl apuntó a Zetray, y estaba preparado para disparar, cuando este último se dio cuenta de eso, y moviéndose rapidísimo entre su lugar y Carl, le arrebato la pistola. Siun llegó a sus espaldas, y le agarro de los brazos. Carl le dio varios golpes estilo boxeo, pero Zetray se hizo un poco para atrás, luego levanto con fuerzas sus piernas y aprisiono entre sus pies a la cabeza de Carl, y con un rápido movimiento le rompió el cuello, matándolo.

Zetray se empujo con todas sus fuerzas con la pared, cayendo sobre Siun. Se levanto, le dio una patada en la cara para que lo soltara, y se fue corriendo a la puerta. Siun se levantó, y ya iba empezar a correr cuando se dio cuenta de la mujer que estaba allí. Siun se acercó, pero en cuanto se acercó la mujer se le lanzo cegada por la ira.

-¡Lo mataron hijos de perra! ¡Carl! ¡¡CARL!! – dijo la mujer que era sostenida de sus antebrazos por Siun.

-¡Contrólese señorita! Yo intente salvarlo pero ese otro lo mato. – respondió Siun y le soltaba los antebrazos. La mujer se tiro y abrazo el cuerpo de Carl. A Siun eso le recordó que hace muchos años, el también se había tirado sobre el cuerpo de su novia. Fue cuando su mentalidad se le partía y decidía que el haría justicia pues los tipos del LSPD no harían nada pues le temían a los criminales.

Un sollozo de la mujer lo devolvió a la realidad. La mujer había derramado unas cuantas lagrimas sobre el cadáver de Carl y ahora estaba mirando a Siun. Este último se agacho y con voz baja le dijo a la mujer:

-¿Quiere que llame a emergencias?

-No, gracias. – Dijo la mujer mientras se limpiaba algunas lagrimas con las mangas de su camisón para dormir – Pero prométame una cosa…atrape al tipo que hizo esto.

-Se lo prometo. – Dijo Siun mientras se levantaba. La mujer observo bien a este tipo: A contra luz parecía un ángel oscurecido, la ropa se le ajustaba bien a su figura por lo que parecía que no la llevaba. Siun se dio media vuelta y salió corriendo a la calle.

Mientras tanto, Sam estaba cenando en un puesto de Chilli Dogs. El primer plato se lo comió con un hambre voraz, y el segundo lo llevaba ya a un poco más de la mitad. La radio policial de Sam sonó y Sam contesto. Era el agente Kovacs.

-¿Ya lo encontró agente? – respondió Sam.

-Si, ¿me dijo que estaba en la zona de comida usted, cierto? Pues solo debe ir a la parte más al sur, y al Este. Esta cerca de usted capitán. – dijo el agente Kovacs.

-Gracias, agente. Le pagare una propina cuando esto acabe, cambio y corto. Sam pagó $2 por lo que comió, y otros $2 por la propina y el refresco eCola. El mexicano que lo había estado cuidando desde hace rato se levantó, saco un Cuchillo y se comenzaba acercar a Sam. Sam miró su reloj y este tenía una pequeña brújula, Sam supo que debía ir a Sudeste así que se encamino hacia aya esquivando a la gente.

El mexicano estaba peligrosamente cerca de Sam, de un tajo podía herirlo, pero entonces comenzó algo que ninguno de los 2 previno: Una pelea.

Un tipo al lado de Sam y otros (unos 6) comenzaron a pelearse de forma brutal. El mexicano perdió de vista a Sam, y este sacó de volada sus esposas, y golpeo a uno de ellos, para esposarlo. Sam pidió refuerzos por la radio, pues la pelea se acrecentaba. Uno de los que estaba atrás de Sam le dio un puñetazo en la espalda, Sam se giró y le dio 3 golpes rápidos en la cara y un codazo que lo dejo tumbado. El mexicano le dio una paliza y dejo sangrado a otro tipo, un jamaicano. El mexicano miró a todos lados y encontró a Sam, quien dejaba en KO en ese momento a otro luchador.

El mexicano lo embistió, y juntos fueron a caer en el lago del parque. El mexicano levanto con todo su cuchillo y lo dejo caer contra la cabeza de Sam, pero este lo alcanzo a detener, aunque se hundió por la fuerza del golpe. Sam abrió los ojos, y miró que una cadena que sostenía alguna lancha estaba a unos 2 metros de él, al fondo.

Sam comenzó a nadar hacía el fondo. El mexicano, flotando, miró que Sam intentaba escapar, así que se hundió y puso el cuchillo aprensándolo con los dientes para alcanzarlo. Sam llegó al fondo, y agarró la cadena, se giró y miro que el mexicano venía a un metro de él. Sam hizo una figura redonda con la cadena y en cuanto llego el mexicano, le quito el cuchillo, y le enredo el cuello con la cadena, dejándola bien apretada. El mexicano en cuestión de tiempo moriría ahogado.

Sam subió a la superficie, y con ayuda de un oficial que llego en ese momento, volvió a subir a donde estaba el nivel del parque. Los policías llevaban agarrados al menos a unas 30 personas. El gran lugar que dejaron, permitieron a Sam ver donde estaba la réplica de Rorscharch, y junto a ella: John.

Sam corrió empapado, sintiendo un horrible frío que se apoderaba de él y lo calaba hasta los huesos. John lo recibió con un saludo de chocar las manos, Tenía en la mano un tequila, y estaba con otras personas.

-¡Hola Sam! ¡Te esperábamos, te quería presentar a unos amigos!

-¿Es el momento adecuado, John? – pregunto Sam.

-Si, no seas malo, lo haré rápido. – dijo John.

-De acuerdo, pero me estoy congelando.

-Si, lo veo, jaja. Bueno Sam, el tipo aquí a mi lado es mi hermano Joan, la mujer con la que esta es Sara Ann, su novia. Aquellos que están enfrente son Carl Jonson y Katie Zhan, los de allá son Charlie Smith y su novia Yadira Hefner, y ellos 2 del extremo son…

-¡Espera! – dijo John al terminar de saludar de beso a Yadira. – Creo que conozco a ese hombre ¿No eres el de la película Blue cat?

-Si, soy yo. – dijo el tipo aquel. – Pero puedes llamarme Dante, o Dante Chelios, y ella es mi esposa Katherine Show.

Sam saludo a Dante y a su bellísima esposa Katherine. Sam miró a Dante, y entonces les dijo a todos los demás:

-Un gusto conocerlos, pero como ven debo ir a cambiarme, y espero que no les moleste que me lleve a John. – Sam camino y fue con John, le quito su vaso de tequila con eCola y se lo tomo todo de un trago mientras iba corriendo a su carro, seguido de John.

Sam y John llegaron al Feroci de Sam, y este arrancó directo a Northern Gardens, a la casa de John. Este le pregunto algo:

-¿A donde vamos Sam?

-A tu casa, necesito que me ayudes a hackear esto – sacó la memoria, que estaba húmeda pero no dañada.

El Reencuentro

Un número desconocido entro al celular de Sam, pero no podía contestar pues estaba mojado. Se lo dio a John.

-John, marca a ese número desde tu celular, este esta dañado.

-Pero si… ¡ni siquiera has contestado! ¿Cómo lo sabes? – cuestiono John.

-No lo se hombre, pero no me quiero electrocutar.

John marcó el número de celular, y se lo pasó a Sam. Al otro lado del teléfono le contestarón pero sin decir nada.

-¿Quién mierdas eres? – dijo Sam, harto del Jefe Tribal.

-Soy Siun, pendejo. ¿No te pase mi número?

-No.

-Entonces el pendejo soy yo, bueno el chiste es que quiero saber donde estas, o la tercera víctima.

-No lo se, apenas encontré a mi amigo el que sabe hackear. Me dirijo a los apartamentos que están en Northern Gardens, allí pregunta a cualquiera donde vive John Wayne, o si vez mi carro es allí. ¿Qué paso con el asesino? ¿Asesino a alguien más?

-Encontré su carro, y pelee con él pero logro matar a otro tipo en frente de una mujer. Escapó y dejo su carro afuera, no se a donde fue.

-De acuerdo, ahorita nos vemos, debo colgar, mi amigo esta enojado porque gasto su saldo. – Sam colgó al escuchar un nos vemos de Siun.

-¡No me enojo, carajo! – dijo John. Y le quito el celular. - ¿Quién era?

-Un compañero, me esta ayudando. ¿Conocías a Charlie Smith?

-Si, el mató a los Devil’s Skull que me atacaron en el hospital, y solo sobrevivieron 2 ¿no recuerdas?

-¡Ho, si si si! – dijo Sam, concentrándose en el camino.

-Sam dime que pasa aquí. – dijo hablando de otro tema John. - ¿Por qué estas tan apurado?

-Suenas como Megan. Bueno, nos enviaron una amenaza de que me buscan, y mataron a Cusack y luego irían por algún amigo. Me presente en Middle Park y un mexicano me intento matar, pero yo lo ahogue, por eso estoy empapado, y quería que alguien como Charlie protegiera a los otros por si llegaba ese tipo que planea matarlos.

-Este… ¿Harry Cusack? ¿El murió?

-Si, no han encontrado su cuerpo pero su número de celular no lo contesta. Era de los mejores policías ¿Por qué no murió otro?

-Era el más allegado a ti Sam, después de Edgar, pero el murió hace tiempo. Por desgracia no fui a su funeral, ni al del otro tipo ¿Cullen? Creo que si era Cullen.

Sam tomó una curva cerrada, y siguió derecho atravesando Fortside a toda velocidad. Si el asesino (Zetray) había escapado corriendo tendrían tiempo de sobra para saber cual era la próxima víctima, y tratar de adelantársele. En unos minutos, llegaron a los apartamentos donde vivía John. Sam se bajo rápido a toda velocidad, seguido de John, quien venía buscando la llave de su puerta. Llegaron afuera del departamento, y una figura que estaba oculta en las sombras se levanto. Sam y John se asustaron al haber aparecido eso, pero cuando dio un paso Sam se calmó, era Siun.

-¿Cómo te nos adelantaste? – preguntó Sam.

-Esto… por el rappel y le pregunte a un vagabundo donde vivía un tal John Wayne.

-Si, ese soy yo ¿algún problema con mi nombre, enmascarado? – dijo John.

-John, cálmate John. Este tipo puede darte una golpiza y a mi también así que ¿Por qué no te calmas? No se burlaba de nosotros.

John abrió la puerta de su apartamento y entraron. Siun cerró la puerta John y Sam miraron que la altura de Siun era imponente: Un metro y 90, más alto que ellos 2, inclusive más alto que la gente promedio.

-¿Qué hice? - preguntó Siun quien se percato de sus miradas, y eso que estaba oscuro.

-Nada, solo que eres alto. – dijo Sam. Este sacó el Dispositivo USB y se lo entregó a John. – Creemos que puedes hachearlo.

John lo miró una vez, luego se volvió para abrir su cuarto, pero enseguida giro la cabeza hacia el Dispositivo. Lo levanto, y lo examino por completo, luego miró a Sam y después a Siun, y este último estaba sentándose en el sillón en que John lloro al saber de la muerte de Michael Jackson.

-¿De donde sacaron esto? – Siun ya iba a contestarle, cuando el mismo John se les adelanto. ¿Saben lo que es? Es un dispositivo de Blackgate, sabía que Blackgate era real.

-¿Blackgate? – cuestiono Sam. - ¿Qué es otro proyecto secreto?

-No, Blackgate es un proyecto de mercenarios que tuvo la Civilization Comitee para pelear batallas de forma rápida y no llegar a mayores, ya que el gobierno se gastó mucho en Afganistán, o Irak. Blackgate funciono desde el año 2001 hasta el 2007, y siempre pelearon batallas de las que nadie supo hasta unos meses después de que sucedían. Excepto la última operación.

-¿Dónde viste eso? – pregunto Siun.

-En la Internet. Y en la televisión.

-¿Y te crees lo que dicen? – argumento Siun.

-No del todo, pero lo encontré en una página pirata de noticias sobre cosas secretas, en realidad se tenía que estar listo de cuando aparecían esas noticias, pues en cuestión de horas las borraban.

-¿Y que paso con los de Blackgate? – preguntó Sam.

-Pues, la ultima operación que tuvieron fue la Operación Serpiente Guerrillera, y atacaron un lugar en Latinoamérica, solo que las cosas no fueron tan bien, y todos los noticieros se enteraron, el chiste es que ningún país se hizo cargo del asunto que paso, y Blackgate se disolvió como precaución. Los sobrevivientes debían hacer una vida social, y no se porque ahora ese tipo los esta cazando ¿Asesinatos Políticos tal vez?

-No soy el adecuado para responderte, por favor hackea eso. – dijo Siun.

John abrió la puerta de su cuarto, y el empapado de Sam entró detrás de él.

-¿Me puedes prestar algunas prendas? ¡Estoy calado hasta los huesos! – susurro Sam.

-Claro, claro. Creo que mi número de calzado es más pequeño que el tuyo, así que en eso no te puedo ayudar. – contesto John.

Sam agarró de entre el revoltijo de ropa una playera blanca de manga larga, un pantalón color oliva y una sudadera negra de cierre. Los zapatos se los quito mientras estaban allí, y fue a secarse los pies los zapatos con una pistola para el cabello. Siun todavía estaba afuera, pensativo, mirando el apartamento. Hace mucho tiempo el vivía en uno así con s novia, y después de la muerte de ella el se vengó y se fue a vivir al peor lugar del mundo: Liberty City. El sonido de la pistola de aire lo trajo a la realidad de nuevo.

Sam, con la puerta cerrada del baño comenzó a quitarse la ropa, se quedo solo con calzoncillos y se seco, luego se puso la ropa que le había prestado John. Salió afuera, y agarró el control de la televisión, y se sentó a un lado de Siun, estaba a punto de prender la tele, cuando Siun le dijo que no.

-¿Y porque no? – preguntó Sam.

-No seas idiota, estamos buscando a esas personas, deberíamos ayudar a John con algo.

-Pero…el sabe hacer eso ¿para que nos molestamos? Además, no tengo ni idea de cómo hackear un dispositivo.

-No se ¿podríamos hacer algo para ayudar? También, debemos darnos prisa. – Levanto su brazo derecho, después subió un poco su apretada manga, y un reloj oscuro le dejo ver la hora. – Olvidaba algo, que a medianoche podrá atacar, ya que estaremos distraídos.

-¿Cómo lo sabes? A menos que te lo haya desvelado el mismo, no te creo. – respondió Sam.

-Bueno, yo solo quiero adelantármele para acabarlo de una vez.

-¡No dejare que lo mates! – le dijo Sam. – Yo quiero saber donde estará para mandar a mis hombres a que lo atrapen ¡No quiero derramamiento de sangre!

-Bueno Sam, no se como no quieres hacerlo pero ¿Cuántas personas han muerto? Cuéntalas, desde el Honkers. Además, ese tipo es peligroso para tenerlo vivo, o cautivo.

-Maldición, lo tendremos en una celda de máxima seguridad si es necesario, pero mientras menos muertos haya mejor. – Sam dejo caer el control de la TV en el sillón. Segundos después, John les llamo a ambos. Sam y Siun entraron corriendo al cuarto de este, Sam se detuvo junto a la puerta, lo que provoco que Siun chocara accidentalmente contra el primero. Sam cayó de boca en el piso alfombrado y se levanto, mirando enojado a siun.

-Más cuidado pendejo. – dijo Sam.

-Tu te detuviste, no yo. – le respondió y luego se giró a John. - ¿Ya lo hackeaste?

-Si. – respondió John. – Pede que no le entiendan a esta pantalla – señalo la imagen del ordenador, había varios nombres, y un reloj digital al lado de cada uno en cuenta regresiva. 2 de esos nombres tenían los ceros 00:00, y uno de ellos todavía tenía el conteo: 00:23.

-¿Y que significa eso? – preguntó Sam.

-¿No te das cuenta? – Siun respondió por John. – Por lo que parece, es como un reloj de arena, viene contando al revés. Además, creo que llegara a 0 a medianoche.

¡Exacto! – Dijo John – Mira los nombres: Kevin Stuart y Carl Roman – John señalo 2 recuadros, en el primero aparecían los nombres DAKOTA y en el segundo MADMAN, y debajo de cada uno respectivamente decía el nombre.

-El tercero ¿Qué dice? – preguntó Sam.

-Dice Walter Giesolle. – lo leyó John.

Sam agarro de un hombro a cada uno de sus compañeros, ambos se giraron y vieron una sonrisa en su cara.

-Se donde esta. – les dijo Sam.

Nueva Década

-¡¡Que?! – dijeron al unísono John y Siun.

-Si. – Sam miró a los 2 a los ojos con la sonrisa en la cara. – Y no solo esta rodeado de mis hombres…es uno de ellos.

-¿Es uno de los tuyos? ¿Dónde esta? – pregunto John.

-En una lancha Predator, es de los guardias del LCPA y tenía como objetivo, además de proteger a los de las lanchas en esta fiesta, protegerme de la amenaza de muerte. Esta con otros 3 oficiales, y en el lago de Middle Park, no llegara el asesino a ese lugar sin que nos demos cuenta.

-¡Ahora solo hay que advertirles y ya! – dijo John.

-No es tan sencillo. – dijo Siun y luego miraba a la pantalla, con la cuenta regresiva. – Ese asesino venció a muchos en Honkers ¿Y crees que 4 guardacostas lograrán detenerlo?

-Si estan advertidos si. – respondió Sam.

-Pero… ¿Y los francotiradores?

-Que ¿Qué quieres decir? – preguntó Sam.

-Que, el asesino no tiene porque ir nadando hasta la lancha esa, puede matarlo desde lejos. – dijo John, y luego miró a Siun. - ¿No es lo que pensabas?

-¡Si! – dijo Siun. – Alerta a tus hombres Sam, que revisen los tejados buscándolo.

-Hay un inconveniente, no tengo suficientes para rastrear al asesino. Tengo a la mitad buscando al Jefe Tribal y la otra mitad rondando o protegiendo las entradas.

-¿Y que hay de ese tipo Fishburne? – dijo John. - ¿No te ayudaría?

-¿Mike Fishburne? El solo me ayudaría si el asesino fuera un pandillero encubierto. ¿Por qué me ayudaria?

-Porque la NOOSE esta protegiendo la Penitenciaria y las cárceles de las comisarías, y los del FIB no tienen tan buen equipo para buscar en estos minutos al asesino. – dijo John.

-Pero…Bruce, el tipo que le salve la vida del Cargobob me podría ayudar. – Sam levanto el teléfono de casa de John y llamó al número de Bruce. Después de unas tonadas, Bruce contesto.

-Bruce al habla.

-¿Bruce? Soy Sam Knight ¿Me recuerdas?

-Si, como podría olvidarte hombre. – Le respondió Bruce.

-Oye ¿podrías ayudarme en algo importante? Necesito registrar los edificios que están alrededor de Middle Park buscando a un asesino. Te lo pido a ti pues todos los demás cuerpos de protección están ocupados.

-Bueno, personalmente no puedo ayudarte pues estoy en una misión en Vice City, pero puedo pedir que manden una revisión a los edificios. Dijiste alrededor de [[Middle Park ¿verdad?

-Si. – Bruce colgó en ese momento. – Vamonos rápido.

-¡Espera! – dijo John. – Te iba enseñar algo interesante. – John se sentó, luego movió algo en la pantalla y una lista de 30 nombres apareció. Todos estaban en código, y el de mero arriba no era la excepción – Mira lo que dice, XMAN, y debajo ¿Cuál era su verdadero nombre?

Sam se quedo boquiabierto. La persona que tenía el título de Capitán de todos esos hombres, y que se mostraba con un KIA era una persona con la que peleó la más difícil batalla de su vida: Xander Maximilian.

-¿Quién es? – preguntó Siun. - ¿Un familiar?

-No. Era un motero…pero si era de los de Blackgate ¿Por qué entro a esa pandilla? ¿Por qué no sacaste esa información en Junio?

-Pues…esto debe estar muy bien protegido, a lo mejor lo que saque fue una realidad alterada, para evitar sospechas.

-Entonces, significa que en cuanto yo mate a Xander todo este “mecanismo” de matanza se puso en marcha.

-¡Eso mismo! – Dijo John, y luego Siun dio un pequeño “si” – Mira, allí dice que ese tipo que marcan solamente como ZETRAY es el nuevo ejecutor.

Sam se fijo en su reloj, eran las 11:42 de la noche. Sam corrió afuera, y John y Siun lo siguieron. Llegaron al Feroci de Sam y subieron, Sam arrancó a toda velocidad directo de nuevo a Mddle Park. Sam agarró la radio policial de su automóvil y llamó a la frecuencia de los francotiradores del norte.

-Agentes, soy Sam Knight ¿me reciben?

-Soy el agente Neville, lo recibo capitán.

-Cuídese la espalda, agente, tengo la amenaza de que puede llegar alguien a matarlo. Si llegan agentes de la STOP haga lo que pidan. – Sam iba a llamar a todos los francotiradores (8 en total) para avisarles de la amenaza de Zetray.

Zetray estaba en un departamento del lado Oeste de Middle Park. Su “presa” estaba en un Predator en medio del agua rodeada de tiradores profesionales y oficiales. Todo eso podía parecer un problema, pero no para él. Se quitó la colilla de su cigarrillo Homies Sharp y la apagó contra la pared del apartamento, dejando una manchita oscura. Fue al cuarto, y sacó un desodorante de spray, luego prendió la estufa, y con ese fuego prendió el último de sus cigarrillos.

Lo tenía todo planeado, todo era parte de su plan…y no podía fallar. Solo un tiro en la cabeza bastaría para matar a Walter, y escaparse de ese lugar sería lo más sencillo. A menos que…llegara el otro enmascarado y el policía alcohólico.

Sam llamó a los tiradores del Oeste. Ninguno contestó, Sam volvió ajustar la frecuencia pero tampoco recibió ninguna respuesta. Sam bajo la radio y entonces le llegó el mensaje.

-Déjame adivinar ¿El policía de Honkers? – le dijo una extraña voz que le respondió a sus llamados.

A Sam se le heló la sangre, y levanto la radio y respondió.

-Déjame adivinar ¿El hijo de perra que mato a los de Honkers?

-No se si el hijo de perra seas tú, pero el que habla es la persona que te golpeo en ese lugar. Deja de seguirme, además no llegaras a donde estoy, ni siquiera sabes en donde es.

-¿A, no? Estas llamando por la radio de un agente del Oeste, se sus posiciones idiota. – le respondió Sam.

-Y según tu ¿no puedo mover el cadáver? Para cuando me encuentres ya habré matado.

-Te encontrare, idiota pendejo come mierda. – Sam colgó la radio policial. Se giró a John. – Dile a Charlie Smith que saque a todos tus compañeros de Middle Park.

-De acuerdo. – respondió John.

-¿Qué hagó? – pregunto Siun, quien estaba callado hasta ese momento. – ¿Dónde esta el asesino?

Sam lo miró, luego miro la parte Oeste de Middle Park y señalo, moviendo su dedo para abarcar todos los edificios.

-En esos edificios, no ha movido los cadáveres pues la frecuencia estaba inalterada.

-¿Cómo vamos a llegar hasta allá? – pregunto John. Sam no respondió, y simplemente condujo por la acera. La gente que estaba en ella se quito, y Sam en cuestión de segundos atravesó la calle del norte de Middle Park. Luego giró a la izquierda, y se fue por la acera de la parte Oeste del mismo. Varios buzones, papeleras y demás cosas chocaron con el frente del carro, luego se fueron por arriba. Siun estaba algo asustado, pero John aún más.

Sam se detuvo afuera del edificio por el que sus tiradores subieron hace horas. Sam miró su reloj: 11:56 de la noche. Sam se bajo del automóvil Feroci y pudo comprobar que había quedado abollado, raspado y el vidrio frontal tenía un gran golpe. Siun se bajo enseguida y agarró a Sam, quien comenzaba a irse por las escaleras del edificio.

-¿Qué hago yo? – preguntó Siun. - ¿No hay otro lugar para revisar?

-¡Es peligroso! ¡Si la STOP esta revisando te van atrapar! – le respondió Sam, quien se soltó y entro corriendo al edificio.

-¡¡No les será tan fácil!! – le grito Siun, y luego disparó su rappel a una cornisa, elevándose.

John se bajo del auto, y miró que ya estaba solo. Le había llamado a Charlie, y este dijo que los sacaría a todos de Middle Park y se irían de allí. John corrío hacia su carro, junto al carro de sus amigos.

Sam ya estaba en el 5º piso del edificio, jadeando de cansancio. Subió las escaleras que lo llevaban a la azotea. Se detuvo en el último escalón, sacó su Colt .45 y abrío la puerta de una patada. Y allí adelante estaba Zetray, apuntando con un Rifle de francotirador, a un lado estaba un tirador con el cuello cortado, y junto a él otro muerto.

Zetray se giró, y casi le da un infarto cuando vio a su ahora enemigo apuntándole con una Colt .45. Zetray no tendría tiempo de girarse y matarlo con el rifle, pues la munición de su Pistola con silenciador se había terminado en el tiroteo con los 2 tiradores.

-¡Te encontré hijo de puta! – le dijo Sam…y entonces

Disparó.

La Persecución de la STOP

Zetray ahogo un grito. Pero no paso nada. El sonido de varios intentos de disparo lo hizo la Colt .45 de Sam pero no pasaba nada. Sam de forma rápida recordó que el mexicano lo había tumbado al agua, y si ese tipo de arma y la Desert Eagle se mojaban ya no servía.

Zetray se dio cuenta de eso, y entonces le comenzaba apuntar con el Rifle de francotirador, cuando un gancho (de rappel) le agarró el cañón del rifle, y se lo estiraba tumbándoselo de la mano. Zetray y Sam se giraron y pudieron ver que Siun venía corriendo, que lanzo el rifle a la calle y ahora, de un gran saltó, se ponía en posición de pelear contra Zetray.

-¡Siun! Te dije que te quedaras, la STOP llegará en cualquier momento. – comentó Sam que se ponía en posición de pelear contra Zetray.

-¿No me escuchaste? No me atraparán tan fácil.

-¿Ustedes 2 contra mi? – preguntó Zetray. - ¿Y creen que estoy atemorizado? ¡No me hagan reír!

Zetray, corriendo se fue a pelear contra Sam. Este, un poco atemorizado no se movió, y Siun siguió a Zetray por las espaldas. Zetray llegó, propinándole un puñetazo en el estómago, sacándole el aire. Sam se intentaba recuperar, cuando Zetray le dio un rodillazo que se alcanzó a cubrir, y Sam cayó de espaldas. Siun llegó y se lanzó contra zetray, estrellándolo en la puerta con tanta fuerza que rompió las bisagras, tumbando la puerta.

Sam se levantó y fue corriendo al cuerpo de uno de los tiradores. Agarró su radio policial y llamó a sus hombres para que vinieran ayudarlo con Zetray. Sam recuperó el aire, y luego se acercó a Zetray y a Siun, quienes estaban dándose golpes con toda su fuerza. Sam le llegó por las espaldas a Zetray y le dio un codazo en un costado, sofocándolo. Siun lo agarró de la cabeza, luego la bajo y le dio un rodillazo en plena cara, Zetray cayó de bruces, y Sam le apunto con la pistola Colt .45 que le quito a uno de los tiradores.

Siun le quitó la máscara, y Sam reconoció al tipo que estaba en Honkers. Ahora estaba desmayado, con la nariz sangrando y un diente flojo.

-Lo vi en Honkers – dijo Sam. Siun le iba responder, cuando un gritadera y disparos se hicieron audibles, dejándolos sordos por unos segundos. Eran las 00:00 del 2010, por eso la gente estaba festejándolo. Decenas de truenos se elevaron por los aires, explotaron y volvieron de muchísimos colores el cielo. Los disparos que se escuchaban bajitos a causa de todo el lió que se armo podían resultar fatales, pero Sam recordó que todas las armas que hacían eso en Middle Park eran con balas de salva.

Un brillo le llegó de lado a Sam. Este se giro y miro que Zetray estaba de nuevo en pie, con un Lanzallamas improvisado y quemando a Siun de la cara.

Sam disparó al bote por el que salía el spray, y entonces exploto e una bola de fuego que cubrió por completo a Zetray, de la cabeza a Siun y a Sam de los brazos. Zetray se fue corriendo por las escaleras, envuelto en llamas. Sam se quito con toda la rapidez que pudo la sudadera y la apagó a pisotones. Siun apagó el fuego de su máscara, pero los visores estaban dañados, quemados. La tela también sufrió daños grabes, y se le estaba cayendo la máscara.

-¿Estas bien? – dijo Sam jadeante.

-No, no lo creo, mi máscara, mírala. – dijo Siun y se señalaba la cara. Siun se quitó la máscara, dejando su verdadero rostro al descubierto. Sus cabellos despeinados y mojados de sudor eran color castaño oscuro, tenía una naciente barba, sus ojos eran medianos color azul y su nariz ancha, de piel morena un poco más clara que la de él.

-Por si no te has dado cuenta, dejaste tu cara al descubierto.

-¿Y?

-¿Y? Pues ¿no te da cosa que yo te arreste, o algo así? Puedo saber quien eres.

-Te lo vuelvo a repetir, no será tan fácil que me atrapen. Además, si me persiguen me escapare de esta ciudad, y mi ayuda ya no la tendrán.

-No quería decir que te haría eso, solo que no deberías ser tan confiado.

-O, ya entendí – terminó Siun.

El sonido de los rotores de un Helicóptero se hizo audible, y del Oeste llegó un helicóptero Cargobob que era de la STOP.

-¡No se muevan! – grito el piloto. – Están bajo arresto.

-¡¡NO!! – grito Sam, pero no lo escucharon. - ¡Vamonos de aquí! – le dijo a Siun. Este último brinco por la lareda del edificio, escapándose, pero Sam todavía estaba allí arriba.

Sam corrió hacia abajo, siguiendo el rastro oscuro que Zetray había dejado al salir corriendo. Sam se asomo y pudo ver que varios agentes de la STOP venían subiendo las escaleras, lo iban a encontrar a menos que saltara ¿Pero como?

Sam pateo 5 veces una puerta de un apartamento, y la derrumbo entrando al apartamento. En la ventana del fondo se podía ver una escalera de emergencia. Sam fue corriendo contra la ventana, salto pero cayó de bruces al recibir un golpe pues la ventana no se abrió del golpe, solo lo dejo golpeado. Sam se levantó, abrió la ventana y saltó al otro lado, agarrándose de la escalera, y esta se vino abajo, con todo y Sam.

La escalera golpeo el suelo del callejón, y Sam se soltó por la inercia. Sam pudo agarrarse de nuevo de uno e los barrotes y la escalera se separó de la salida de emergencia, cayendo con Sam de espaldas. La escalera choco en la pared, y Sam se volvió a soltar, pero ahora solo cayó 2 metros. Sam se levantó, se sacudió el polvo, y se fue corriendo a su carro, pero en cuanto salio del callejón lo agarró Siun.

-Hay una docena de ellos, no podemos ir a tu auto.

-¡Es la única salida! – dijo Sam.

-Tu carro esta destruido ¡Esta en llamas! Zetray lo prendió en llamas por seguridad, allí hay agentes armados hasta los dientes.

-¿Cómo escaparemos? ¡¿Cómo?! – le contestó Sam.

-Con esto. – Siun le tendió algo que parecía una pistola, pero Sam pudo comprobar que era un Rappel, como el que usaba Siun. – Es fácil de usar. Solo dispara y presionas este botón para regresarlo, presionas este botón para que se suelte ¿Y vez esta rueda? Es para ahcerlo más fuerte o dévil, es como ajustar el volumen. Si quieres agarrar algo debe ser debil, si te quieres balancear debe ser fuerte ¿Entiendes?

-Un poco. – Siun no le explico más, disparó su rappel y se elevó en el aire hacía el edificio de enfrente. Sam apuntó su rappel, disparo y entonces se quedo clavado en la pared, pero no sucedía nada. Sam presiono el botón de regreso, y entonces se elevó por los aires, casi se caía. Arriba, se quedo colgado del edificio, pero Siun se asomó y le tendió una mano, para levantarlo y ponerlo a salvo.

-Disparemos contra el helicóptero. – dijo Siun. – Se pilotearlos, es la única forma de escaparnos.

Siun disparó a la puerta trasera, y se fue hacía allí. Sam disparó también contra ese lugar, se elevó por los aires y llegó junto a Siun. Este último abrió la cabina y pudieron entrar. Sam y Siun llegaron junto al piloto y el copiloto y los noquearon. Siun se puso como piloto y Sam se sentó como copiloto.

-Debemos escapar de esta ciudad, Sam.

-¿En un helicóptero? Cuando lo rastreen estaremos en medio del mar.

-No en esto, sino en un avión.

-¿También sabes pilotearlos?

-Alguno si, los pequeños como el Shamal. Debemos robárnoslo del Francis International Airport ya que no hay en otro lugar. También ¿Qué paso con Zetray?

-Yo no se más que tu, estaba quemándose y escapó. Tal vez muere por inmolación o quizás logro escapar.

Al celular de Sam entró una llamada: Era de John. Sam le pidió el celular a Siun, y entonces con el celular de este (Un Badger) llamó al de John en cuanto colgó John.

-¿John? ¿Qué pasa? – preguntó Sam.

-Escapaste, Sam. – No era la voz de John. – Y dejas a tus amigos a la suerte. Yo vine hasta tu maldita ciudad a buscarte Sam, ahora tu irás a buscarme a Los Santos si quieres volver a ver a tus amigos.

Colgó. Sam se quito el teléfono de la oreja y entonces miró a Siun, quien ya estaba sobrevolando Dukes. Siun se dio cuenta de que Sam lo miraba, así que se giró hacía él y le preguntó.

-¿Qué? ¿Qué te pasa Sam? Estas pálido.

-Era el Jefe Tribal. Una cosa ¿a cuál ciudad nos iremos a escapar?

-No lo se, puede ser cualquiera, podemos ir a Bullworth, allí es más pequeño y fácil. Podemos trabajar de conserjes en la Academia ¿Por qué no?

-Por varias razones: Que en Bullworth vive Mike Fishburne y nos encontraría de volada y la segunda que debo ir a Los Santos acabar con el Jefe Tribal.

-¡Y que pasara con Zetray! – dijo Siun. - ¿Dejaremos que se escape?

-No se a donde ha ido, Siun. Pero sabemos donde estará el Jefe y si quieres evitar que mate a John debemos ir a Los Santos ¡Los Santos!

Siun no miró a Sam, pero mirando el camino y con voz bajita dijo: “Allá iremos entonces”. Sam sacó la memoria de su teléfono y lo lanzó por su ventanilla que abrió y cerro de forma rápida. Sam comenzó a sentir un pesado sueño por el hecho de que casi desde hace 4 horas había estado en una frenética persecución que no ayudo a solucionar nada y lo único que había logrado es que fuera considerado como un fugitivo ¿Qué más podía pasarle?

El Cargobob comenzó a descender al lado de un Shamal que estaba en el Francis International Airport. Los guardias enseguida se alertaron al ver descender aquel helicóptero color oscuro, y agarraron sus mejores armas (SPAS 12) para ir al encuentro de quien sea se bajara del Cargobob.

-¡No puede ser! ¡Los malditos guardias! – dijo Siun al mirar por la ventana del lado se Sam y ver 3 coches de policía con 2 guardias dentro de cada uno, juntando así 6 guardias que estaban armados y dispuestos a dispararles a ellos 2 por entrar en una zona prohibida. Un coche se posiciono atrás del Cargobob, otro al lado de la puerta de Siun y el final a unos 3 metros de la parte delantera del helicóptero.

-Y ¿ahora que? – preguntó Sam. – Estamos atrapados.

-No, no lo creo. – dijo Siun y agarraba una Colt .45 y le apuntaba a Sam justo en la cara. – No he llegado aquí para que un montón de obesos me detengan.

Situación peligrosa

El jefe de los guardias de seguridad del Francis International Airport tenía un altavoz en su mano izquierda, y en la derecha una M4 apuntando al suelo. Sus 2 mejores hombres estaban detrás del Cargobob que estaba invadiendo la zona prohibida (la pista de aterrizaje) esperando a que alguien bajara la compuerta y ellos atraparlo, pues llevaban una SPAS 12 cada uno. Los que tapaban las entradas tenían la misma arma que los de la parte trasera.

-¡Pasajeros del Cargobob, bajen en este instante! – grito el jefe a través del amplificador – ¡Están en una zona prohibida! ¡No nos obliguen a usar fuerza letal!

Dentro del Cargobob sucedía otra cosa, algo tan inesperado que no prestaban atención a lo que estaban diciendo de afuera. Un guardia intento abrir una puerta, pero estaban selladas y los vidrios polarizados no dejaban ver que había dentro.

-No hacen nada, señor. – dijo su compañero, quien estaba al lado de él. - ¿Llamó al APC?

-Les daremos otro minuto, si pasa llámelo y diga que esta autorizado usar fuerza letal. Todos los guardias se retiraron 2 metros del helicóptero apuntando con mucha concentración, esperando a que alguien bajara del mismo. Uno de los guardias de la puerta del piloto escucho que le habían quitado el seguro. El guardia fue a esa puerta, agarró la perilla y en el momento que la abrió, Siun le dio una patada fuertísima a la puerta, tumbando al guardia de espaldas. Siun se bajo, usando de escudo humano a Sam.

-¡Bajen sus armas imbeciles! – gritó Siun. - ¡Lo voy a matar si no lo hacen!

-¿Disparamos señor? – pregunto uno de los guardias, pero Sam respondío en lugar del jefe de guardia.

-No ¡NO! ¡No lo autorizó! – dijo frenéticamente. – Soy el capitán Samuel Knight, y no autorizó que disparen.

Siun estaba concentrado mirando a donde ir. El Shamal estaba cubierto por 2 guardias, y lo más próximo que había a él era un AT-400 color azul. Solo necesitaba dar unos 20 pasos en reversa. Siun sabía pilotear al Shamal, pero ¿algo tan grande como el AT-400? Se debía arriesgar sino quería acabar en la Penitenciaria.

Siun comenzó a correr en reversa, jalando a Sam para que este no se cayera. Llegó junto al AT-400 y disparó el rappel, agarrándose de una ventanilla en la cabina de piloto. Presióno el botón de auto regreso, elevando a Sam y a Siun junto a la ventanilla. Ambos se quedaron colgando, pero Siun se metió, agarrando a Sam por el cuello, todavía apuntándole en la cabeza. Se dejo caer, y metió a Sam por la inercia. Ya, estaban lejos del alcance de los guardias.

-¡Caray, Siun! – Dijo Sam eufórico por la adrenalina.- Creí que viajaríamos en un Shamal ¡No en esto!

-Despreocúpate, se la creyeron. – Siun lanzó la pistola sin munición. – Ahora, te recomiendo que te agarres pues nos vamos. – Siun sacó de una cajita que llevaba unos lentes de contacto, y se los puso. Se dio cuenta de que Sam lo observaba. – Si, tengo problemas de vista, fue de pura casualidad que le atine a la ventanilla sin mis lentes.

-Pero ¿Y cuando llevabas la máscara? – preguntó Sam cuando recogía la Colt .45 y le metía 12 balas, una por una.

-No soy estúpido, la máscara tenía lentes grandes ¿no lo recuerdas? Por donde veía yo, todos esos lentes eran de contacto además de termales y nocturnos. – Siun se sentó en el asiento del piloto, y sacó una Terminal de hackeo pequeña que conecto al panel. Siun comenzó a hackear al AT-400 – Y te lo debo repetir ¡Siéntate! Esto será brusco.

Sam se sentó en el asiento de copiloto. Al mirar todos los botones, y el volante secundario delante de él se sintió oprimido, y más aún sabiendo que Siun iba controlar aquel mounstro.

Un APC estaba a unos 200 metros del AT-400 que ahora comenzaba a moverse. El APC lanzó un cañonazo contra el avión, pero este al estar girando solo fue raspado cerca de una puerta. Siun dirigió al avión por la pista, agarrando velocidad, el APC trato de darle otro disparó pero lo volvió a fallar, porque el avión ya comenzaba a elevarse. Sam tenía un miedo irracional por el hecho de que ahora iban a intentar derribarlos.

El jefe de la guardia, en la superficie miraba como el AT-400 se elevaba en la noche estrellada, alejándose cada vez más hacia el Oeste. El jefe (llamado Javier) agarró la radio de su auto y llamó a la Torre de Control.

-Aquí el guardia Javier Nest, el avión AT-400 de matricula #1827747 fue secuestrado por un, creo que terrorista, se llevo de rehén al capitán Samuel Knight, de la comisaría de Playa de Hove. Se dirigió al Oeste.

Espero un momento, y entonces le llego la respuesta.

-Guardia Nest, recibimos la llamada. Soy el agente Paul Slises de la Special Tactics Of Police. No se preocupe, avisaremos a todos los aeropuertos del país para que detengan al avión #1827747.

Paul Slises colgó. Este era un hombre de altura normal corpulento y uniformado con el traje de la STOP: un uniformé táctico color negro, Chaleco antibalas, casco, rodilleras y coderas de kevlar y gafas para evitar el gas lacrimógeno, de cabello un poco largo color oscuro con algunas, pocas, canas. Era un veterano de la STOP y antes de estar en eso había estado en la VCPD desde el año 1990 a 2000. Era conocido porque trataba de hacer todo lo posible por atrapar a la gente que le encargaban atrapar, como el banquero corrupto Jack Loverboy Kirov, un ruso que financiaba asesinatos a gente que le estorbara, pero ahora no era problema, Loverboy estaba tras las rejas en Las Venturas desde el año 1995. Paul miró a uno de las personas que estaban con él, el encargado de la Torre de control.

-Encárguele a alguien que llame a todos los puestos de vigilancia de aeropuertos para que intercepten el avión. Póngale énfasis en Londres, Los Santos, San Fierro y Vice City. – Slises salió de la Torre junto a su compañero, Cristian Langdon, un hombre de cabello militar color café y de tez bronceada.

Slises y Cristian subieron al Intruder reglamentario de la STOP, era especial pues su color era totalmente negro brilloso, con las siglas STOP en los costados. Slises era el conductor, y encendió el carro y salió del Francis International y se dirigió al Centro Médico Schottler, pues en ese lugar estarían esperándole sus compañeros, quienes habían recogido los cadáveres que estaban en Honkers, el de Carl Roman, el de los francotiradores asesinados y el de Walter Giesolle, quien de repente había recibido un tiro en el pecho, muriendo a los segundos.

Cristian, aburrido de que Slises no hablara y solo se concentrara en el caminó, prendió la radio, en San Juan Sounds. Daddy Yankee estaba anunciando el nombre de una canción que se terminaba en ese entonces, Abusadora de Wisin & Yandel.

-Bueno, amigos, aquí termina el programa Grandes Artistas y esta noche disfrutamos de Wisin y Yandel,pasamos desde Sexy Movimiento hasta Abusadora, y ahora para terminar les dejo una canción especial, conocida porque no puede faltar en ninguna “peda” ni antro en varios países: I Know You Want Me, de Pitbull.

La canción empezó:

Haha

It's Mr. 305 checkin' in for the remix,

You know that S 75 Street Brazil?

Well this year gon be called Calle Ocho,

Hahahaha

Que ola cata, Que ola omega

And this how we gon do it

Dale,

One-two-three-four

Uno-do'-tres-cuatro

Pasados unos momentos, Slises apagó la radio argumentando que La escucharían de nuevo ya que era muy famosa. Cristian miró el GPS y se dio cuenta de que habían avanzado medio camino del aeropuerto a su destino. Slises conducía de forma rápida pero con mucha práctica, llegando a ser un buen conductor. Arriba de ellos pasó un Police Maverick, otro además de los que estaban buscando al asesino de esas personas a las que Slises iría a ver. La situación de la Fiesta cambió drásticamente, desde que en medio de todas las personas, un guardia recibió un tiro, y la gente que se dio cuenta intento escapar de cualquier forma, hiriéndose, e inclusive varias personas saltaron de la lancha en la que estaban para escapar.

En unos minutos, en los que evitaron toparse con la multitud que escapaba de la fiesta, Slises y Cristian llegaron al hospital y bajaron. Entraron trotando al recinto, y dentro estaba una docena o probablemente más de personas, algunas mojadas y otras con moretones a causa del escape de la fiesta. Slises giró a la derecha, y entro a una sala donde tenían a los muertos que aparecieron esa noche: 13, divididos en 4 guardias de Honkers, 2 agentes de la NOOSE, 2 francotiradores, 3 civiles, un sargento del LCPD y un guardia de LCPA.

Cristian se quedo afuera y Slises entró. Un agente del LCPD y uno de la NOOSE lo recibieron, junto a otro doctor. Todos los cadáveres estaban desnudos con las heridas que los habían matado, excepto el de un civil: Carl Roman, quien tenía el cuello inflamado a causa de que se lo torció Zetray.

-Es un acto violento – comenzó a decir el agente de la NOOSE - ¿No lo cree? Supongo que usted es el agente Paul Slises ¿no?

-Si, ese mismo. – Slises le tendió la mano y el agente se la apretó en forma de saludo. - ¿Y usted?

-Agente Stewart, de la NOOSE. Mis hombres son esos 2 tipos. – los señalo. – Murieron en Honkers, y tengo otro agente grave por un intento de atropello.

Slises miró al otro tipo y le estiro la mano para saludarlo.

-Paul Slises. – dijo Slises.

-Wade Heston. – dijo el agente del LCPD. – Que bueno que usted sea el enviado y no ningún entrometido del FIB. – le soltó la mano y la metió en uno de los bolsillos de su gabardina.

-Te lo dije, Wade, están investigando en Middle Park. – le respondió Stewart.

-Bueno, mi agencia me envió aquí, señores. – empezó a decir Slises para evitar una pelea. - ¿Alguno sabe para que?

-Yo lo se. – dijo el doctor. – No les pregunte a estos agentes, solo los enviaron a proteger a los cadáveres antes de ser enviados a sus familiares. El hecho es que quieren que usted encuentre a quien hizo esto, el principal sospechoso es quien secuestro al avión.

-Entonces… - Slises agarro aire para no lanzar un alarido de coraje. - ¿Vine aquí, solo para eso? Pudieron haberme llamado.

-Es porque me acaban de llamar, no tengo la culpa. Pero le tengo la lista de nombres de las víctimas. – le estiro una lista y Slises la leyó:

  • Harry Cusack – Agente Del LCPD
  • Kevin Stuart – Taxista
  • Carl Roman – Contador
  • Liam Morrison – Guardia de seguridad
  • Jack Morrison – Guardia de seguridad
  • Norman White – Guardia de seguridad
  • Alexander Grant – Guardia de seguridad
  • Yves Klev – Agente de NOOSE
  • Félix German – Agente de NOOSE
  • Walter Giesolle – Agente del LCPA
  • Humberto Norris – Francotirador del LCPD
  • Fabián Krstic – Francotirador del LCPD
  • (Desconocido) – (Desconocido)

Esa era la primera página, Slises la giró y la segunda era una hoja con las causas de la muerte, y anotaciones a mano del doctor, que decía lo siguiente:

Siguiendo la lista anterior, la primera víctima tiene varias heridas que fueron hechas antes de que muriera, y una hendidura letal en la frente. La segunda víctima varios tiros, 2 de ellos en la espina dorsal y el tercero en la yugular. El tercero tiene el cuello quebrado, junto al hueso que conecta el torso con el cráneo. Los siguientes 4 tienen la misma muerte: A causa de disparos, el primero en la sien, el segundo en el corazón, el tercero en el pulmón derecho y el cuarto en el hombro derecho y la cabeza. Los agentes de Seguridad Nacional tienen un tiro en la sien y otro en la frente respectivamente. El tercero tiene un tiro más grande justo en el pecho del lado izquierdo (donde esta el corazón). Los siguiente oficiales de policía fueron atacados por la espalda, uno de ellos muestra que se le intento quemar. El último, un desconocido, se encontró ahogado en el lago de Middle Park agarrado a una cadena en el fondo del lugar.

Slises levantó la vista y le pregunto al doctor quien era la persona que estaba siendo marcada como (Desconocido). El doctor levantó una sabana y dejo ver un mexicano lleno de tatuajes con la cara amorotonada por la falta de aire, y con gotas y el poco cabello que tenía húmedo.

-¿Qué le paso a este tipo? – preguntó Slises.

-Bueno, solo con moverlo un poco podrá escuchar que sus pulmones están llenos de agua. Murió ahogado, y lo descubrimos solamente gracias a que muchas personas se cayeron al agua cuando intentaba salir del lago. – afirmó el doctor.

-Me voy de aquí. – dijo Slises mientras estiraba la mano para despedirse del doctor. – Gracias por la información doctor. – Slises le soltó la mano y la levantó para despedirse de lejos de los otros. – Nos vemos Wade y Stewart. – y estos le devolvieron la despedida.

Slises salió a pasos veloces seguido de Cristian. Llegaron a su automóvil y se subieron. Antes de arrancar, Slises agarró la radio y llamó a su superior en Liberty City, el Capitán Svent, un hombre de mente cerrada y violento pero muy bueno para acabar con los enemigos.

-Capitán Svent, habla Paul Slises ¿Qué debo hacer ahora? – preguntó Paul con la radio en la mano.

-Agente Slises ¿tiene apoyo? – le pregunto Svent con su voz grave y tono extraño, sonaba algo como Agggente Slisss ¿tiene apoyooo?

-Si, el cabo Langdon, probablemente no lo conozca pues viene de la legión de Manchster. Le vuelvo a preguntar ¿Qué hago ahora? Ya me dieron la lista de las víctimas fatales.

-Le tengo un avión listo en el Francis International Airport, los llevara a San Andreas, tiene la misión de proteger a la familia del policia secuestrado. Allí en la Terminal le darán las indicaciones. Suerte agente. – dijo y después colgó.

Slises colgó su radio con fuerza, después con las 2 manos dio un golpe al volante y prendió el carro. Cristian se le quedó viendo por ese comportamiento.

-¿Tú crees? El hijo de perra quiere que vayamos de nuevo al aeropuerto para ir a San Andreas a ser las niñeras de unos ancianos. – dijo molesto Paul.

-Pero para eso te pusiste en servició. Vamos ¿de que te quejas? Al menos ahora no estamos en medio de un tiroteo. – le calmó Cristian.

-Es verdad, solo debemos cuidar a aquellos tipos y devolvernos. – dijo Slises en el momento que prendía el carro y arrancaba a unos 100 kilómetros por hora aproximadamente.

Surcando el cielo

Un Shamal con el número #0710954, privado de la Civilization Comitee transportaba a Zetray, quien había terminado con su trabajo en Liberty City. Zetray desde que despegaron se había encerrado en el baño y se cambio de ropa, poniéndose un traje de color gris después de bañarse y quitarse las marcas de humo que se hicieron al quemarse en parte su traje.

Zetray salió, dándose unas pasadas con el peine para acabarse de peinar y se sentó en una mesa junto a 3 personas que conocía bien: James Arscell, el secretario del jefe de Civilization Comitee que era una persona rubia de nariz aguileña y ojos verdes como se les decía vulgarmente “gargajo”, Bruce Goldsmith, un hombre corpulento y de unos cincuenta y tantos años y era el jefe del proyecto Blackgate y finalmente estaba recostado en un sillón el Capitán Gustave Svent, el capitán de la STOP en Liberty City desde Agosto, ya que el antiguo (Mke Fishburne) lo habían mandado a Vice City.

-Que bueno verte, Luís. – dijo Bruce saludando a Zetray. – Chicos, el es Luís West, apodado Zetray, la persona que nos ayudo a deshacernos de los que podían testificar. – dijo Bruce refiriéndose a James y a Gustave.

Luís (Zetray) se sentó en un cómodo sillón para una persona color blanco, al igual que todo el resto del Shamal excepto los detalles que eran de caoba. En la mesa estaba un paquete de cigarrillos Homies Sharp y Luís sacó uno de ellos y lo prendió con un encendedor zipper que estaba en la mesa. Dio una bocanada y se la lanzó casi directamente en la cara a Svent, quien solo movió una mano para quitar el humo.

-¿Y el dinero? – preguntó Luís mientras daba otra aspirada a su cigarrillo. – Necesito ese dinero para hacer algunas compras.

-Aquí esta. – dijo James entregándole un sobre. Luís sacó el dinero y contó $120,000 dólares de adelanto, y una tarjeta de crédito venía debajo de todo ese dinero. – Esa tarjeta es el dinero que falt, es una cuenta bancaria a tu nombre, ya que el otro nombre que usabas… ¿Cómo era? ¿Walter Romano?

-Walter Roman. – dijo Luís dando otra aspirada. – Era Walter Roman. Entonces este dinero es el adelanto y lo demás en la tarjeta… me parece bien.

-Hiciste algo mal imbecil. – le dijo Svent rompiendo con la platica. – Dejaste el auto que rentaste fuera de la casa de una víctima y después de eso le preguntan a la policía que si quien era un tal Walter Roman…

-¿Y eso que tiene de malo? De todos modos no existe. – le respondió Luís.

-Y la policía no lo encuentra y se ponen en contacto con nosotros para buscarlo. ¿Qué les diré a mis superiores? ¿Qué esta bien escondido? Si me sacan de la investigación te rastrearan, y rastrearan a la CC. – recrimino Svent.

-Hey calmado, capitán de pacotilla. – le dijo James. – La STOP no es lo mejor, por ejemplo dime ¿Cuántos años duraron para desmantelar a los Devil’s Skull? Que yo sepa duraron casi 20 años ¡Y no los acabaron por completo!

-Es cierto. – dijo Luís cuando apagaba la colilla de su cigarro. – Los que me contactaron fueron los Devil’s Skull, y uno murió en aquella selva horrible, otro lo envenene de camino hacía acá y los pocos restantes, unos 4, los mate en cuanto llegue.

-Cierto, deberías dejar de quejarte. – le dijo Bruce mientras encendía un cigarrillo.

En otro avión mucho más grande que era un AT-400 Siun y Sam se dirigían a San Andreas. Sam estaba decaído, con los ojos cerrándosele y con un sueño muy pesado. Miro su reloj de muñeca y se fijo que eran las 12:37 AM. La ultima vez que había volado tal distancia (Hace como 10 años, de San Andreas a Liberty City) el viaje duró alrededor de 5 horas, así que si duraban lo mismo, llegarían como a las 5:30 a San Andreas.

-¿Te quieres dormir? – le preguntó Siun. – Puedes hacerlo, no necesitó copiloto.

-Jaja de todos modos no se conducir. – le respondió Sam y se enderezo en el asiento. – La última vez que dormí fue cuando me desmaye a causa de Zetray en Honkers.

-La última vez que dormí fue esta mañana. Me desperté a las 3 de la tarde y comí, me bañe y fui a trabajar, después como a las 7 salí del trabajo y me puse esta ropa. Sinceramente, este tipo… Zetray, es el enemigo más insistente que he tenido.

-¿Cuántos has tenido entonces? – le preguntó Sam.

-Muchos, desde prostitutas hasta traficantes y magnantes de la droga. El primero que tuve fue un sádico asesino de mujeres… ese hijo de la gran puta mató a mi novia. Fue hace 4, es decir 5, 5 años. Fue en una fiesta así… de año nuevo. Salimos de ella y la intentaron violar unos pandilleros. Yo la defendí como pude pero me noquearon.

-¿Y que paso?

-Desperté a la semana en el hospital. A ella la navajearon después de violarla. – Siun agarró aire y Sam notó que se limpiaba una lágrima que rodó por su mejilla derecha. – Murió también en el hospital, creó que su dolor era insoportable y peor aún era que ella pensó que yo estaba muerto.

Sam sintió un nudo en la garganta. La persona que tenía a un lado pasó por esa situación difícil y probablemente era lo que lo había obligado a actuar así.

-Y…entonces ¿eso te hizo actuar así? O sea que te pusieras máscara y todo para pelear. – preguntó Sam.

-Creo que si, y el hecho de que los policías no hicieron nada. Durante algunos meses busque a ese tipo, y cada día me ejercitaba y aprendía técnicas para pelear. Por fin un día encontré a esos pandilleros y le pague a un tipo para que me acompañara para acabarlos. El entro con un Bate y yo con mis Puños y les dimos duro, cuando estaban vencidos agarre el bate y no se volvieron a levantar.

-¡¿Los mataste?! – Preguntó asustado Sam.

-No. Les partí la espalda, quedaron paralíticos. – Siun miró 2 veces rápido a Sam: La primera para verlo y la segunda para verificar que estaba algo nervioso. - ¿Qué tienes?

-Es que esa plática que me dijiste…me recordó un suceso inhumano que sucedió el 11 de Diciembre. Yo y Megan estábamos en Mississipi y a ella, que es mi novia, se le ocurrió subir a un viaje turístico por los pantanos… Pues como a la hora, yo estaba casi dormido y nos encontramos un barco de vapor grande, muy grande, parado y con un incendió en la parte más alta. Yo, Megan y otros 2 señores de unos 40 o 50 años subimos al barco. Probablemente sea la peor matanza que he visto.

-¿Qué? ¿Qué había? – pregunto Siun sin desconcentrarse del vuelo.

-Pues, primero entramos y encontramos un rastro de sangre que nos llevaba a un cuarto. Tumbe la puerta y dentro encontré el cadáver de un anciano. Y más adelante seguimos encontrando cadáveres. La policía del lugar llegó y después encontramos a la persona responsable: Un tipo que le apodaban “Mongo”, un maquinista del mismo barco que por alguna razón enloqueció y mató a la tripulación.

-¿Y como pudo hacer todo eso? – dijo Siun, esta vez más entrado en la platica.

-A los guardias, unos 20 como máximo, los mató de uno por uno. Cuando los mató a todos balaceo a la gente, y a los sobrevivientes los mató de diferente forma: Acuchillándolos, tumbándolos, golpeándolos, dándoles golpes con una Pala, aplastándolos…Fue una masacre horrible. Al tipo lo condenaron a morir, y no supe como murió.

-Si, hay cosas que no te explicas porque suceden. ¿Sabes algo? Siempre sentí la necesidad de ser un justiciero. A mis 20 años vi como un hombre golpeaba de forma despiadada a su mujer, yo me acerque y le pregunte ¿Por qué cojones haces eso? Y el simplemente dijo: Debe aprender. Y yo defendí a la mujer, el hombre me dejo golpeado, y yo a él. Supe que después un hermano de esa mujer lo mató.

-Tú lo dijiste, hay cosas que no se explican. Sam se levantó. – Si no te molesta, iré a dormir un poco en el pasillo, estoy agotado. – Sam bostezo y salió de la cabina.

Peligro Femenino

El bar Gentleman era un nuevo bar que se ubicaba en El Corona. Dentro siempre había mucha gente, y unos pocos pandilleros que armaban de vez en cuando una golpiza contra los guardias del lugar. Pero esa noche (esa madrugada) era diferente. Tenían música en vivo, de un tal Tanner Lowder, un hombre alto y delgado peinado a lo Elvis con chaqueta de cuero y pantalones negros. Ya que la gente estaba sentada descansando (Eran las 1 de la mañana) Tanner cantaba una balada estadounidense vieja, The Sounds of Silence, muy famosa pero que con el tiempo se comenzaba a olvidar.

Laura Messina, una mujer italiana de unos 30 años y con un rostro y cuerpo bonito pero no exagerado y pelo castaño y largo, estaba sentada esperando a su “cita”. Su agencia le había llamado esa tarde diciéndole que cancelara su vuelo de vuelta a Nueva Orleáns y estuviera en el bar Gentleman a la 1 de la mañana, en la barra de la zona VIP y esperara a una persona que se pondría en contacto con ella. Obviamente la persona sería un cliente que querría terminar sus problemas de forma rápida y sin daños colaterales.

-¿Es usted Messina? – le preguntó una voz a sus espaldas. Laura giró su rostro y vio a un hombre alto y de unos 40 años o más, con grandes entradas. El hombre se sentó en el banco de al lado y repitió su pregunta. - ¿Si lo es?

-Si, yo soy. – dijo Laura y se giró para estar “cara a cara” con su cliente. El hombre no pudo evitar excitarse un poco al ver que Laura tenía su ropa ceñida al cuerpo dándole una forma escultural, y con un escote atrevido. – Creo que usted es el cliente.

-Claro, claro. – dijo el cliente volviendo en si y levantando una mano. – Mi nombre es…

-¡Sin nombres! – le susurró casi al oído Laura. – Mientras menos se involucre, será mejor. Me referiré a usted como cliente y usted a mi como lo desee.

-Bueno, bueno. – dijo el hombre girándose un poco y tratando de no desviar su mirada al escote de Laura. – Es un problema personal el que quiero que resuelva. Como le explico… esta persona arruino mi relación hace unos días. Solo quiero que la elimine, no elimine a nadie más, solo a esta mujer. El cliente sacó una foto de una mujer morena, de labios besables muy rojos y el pelo negro con las puntas teñidas de azul. – Se llama Megan Lenee.

Laura agarró la foto y se la guardó. Tenía una memoria fotográfica, y la imagen se le había quedado guardada en su memoria. El cliente le dio un cheque.

-¿Tu agencia acepta cheques? – le preguntó a Laura. Esta lo agarró y lo guardó. – Es el adelanto.

-Si, aceptamos cheques. Pero más te conviene que no sea un cheque sin fondos. – Laura se levantó. La excitación de ese cliente con frustración sexual aumentó al ver que Laura llevaba una falda de cuero algo corta y apretada.

Laura salió del bar. Su caminata al estilo de una modelo atrajo la atención de más de alguna persona, inclusive de algunos que ya tenían pareja. Afuera del bar, subió a su pequeño Club modelo 2009 (Redondeado en un grado mínimo y en lugar de tener faros eran luces alargadas hacía los lados) color verde bosque y arrancó con su forma de manejar, siempre acelerando al corto tiempo y forzando a ese carro a ir rápido. Laura tenía una casa rentada en Las Colinas, que el banco había hipotecado a los Grove Street Families pues esa casa perteneció a un tipo que le decían Big Daddy, pero que en el año ’99 desapareció en una guerra de pandillas.

Era una casa que de antaño tenía una pintura morada pero se desgasto. El banco la hipoteco y tuvo problemas con la pandilla a la que pertenecía. CJ les dio batalla con abogados y todo, pero el Estado se quedó la casa y la remodelo, con un costo de unos $7 000 dólares. Laura entró y agarró el teléfono de la casa y marcó el número de su agencia.

-Diga. – le contestaron. Era la voz de un hombre al que Laura odiaba, y el estaba enamorado de ella.

-David, maldito bastardo ¿Y el jefe? – le dijo Laura enojada.

-Ooo, Laura amorcito ¿Me extrañabas? – la odiosa voz de David la sacaba de quicio.

-No, no te extrañaba ¡Nunca te extraño! ¿Cómo te voy a extrañar? Si me quede en San Andreas solo para no verte

-Laura, hermosa, un día de estos pediré que me hagan agente de campo para ir a verte.

-Espero que ese día no llegue…¡Pásame al jefe!

-¿Al mayor? ¿O al de la secretaría?

-Obviamente que al de la secretaría ¿no crees? – Laura abrió el refrigerador y sacó un poco de comida china.

-De acuerdo, hermosa. Nos veremos pronto…y tendré que buscar una prostituta para no extrañarte. Descuida, estaré pensando en ti. – la grotesca burla de David aborreció a Laura.

La línea cambió y ahora quein contesto era el jefe, más bien jefa, de la secretaría dedicada a América.

-¿LauraMessina? Soy la jefa ¿quieres hablar algo?

-Si, por el hecho de que yo tenía que estar para mañana en Nueva Orleáns y me pregunto ¿Para que me quieren aquí? ¿No pudieron enviar a alguien más?

-Ya estabas en el lugar correcto en el momento apropiado ¿Para que enviar a alguien más? ¿Qué acaso te quieres cambiar de agencia?

-No, y no lo haría, ya la desmantelaron ustedes. Solo que el hecho es que es una venganza personal, y saben que de eso no me gusta involucrarme. El tipo es un rencoroso y es odioso solo de verlo, yo pude ver que estaba excitado solo de verme ¿Y si hubieran enviado a un hombre? Hubiera estado mejor, de puro milagro no me invito a salir.

-Entonces ¿Cuál es tu queja? ¿Qué te cambiamos el trabajo de Nueva Orleáns?

-Eso, y además de que la paga es muy poca.

-Tienes luz verde de robarle. Pero solo recuerda que si el te ve, debe morir, o si sabe algo de nosotros.

-Ok, de acuerdo. Deberían tratar mejor a sus agentes, jefa. ¡Alegrense que no soy Nezat! Ese tipo hacía unas matanzas y nuestra agencia podía estar en peligro de que la descubrieran.

-Tomare en cuenta tu comentario. Y ya deja en paz a eso de Nezat, el tipo murió hace tiempo.

-Muy bien, jefa, adiós. – Laura colgó y fue a dormir. En la mañana acabaría con el trabajo y se iría de San Andreas, tal vez iría de vacaciones o iría con algún conocido a pasar el día.

Continua aqui

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