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Era una fría tarde de julio de 1997 en la GTE City... donde no había más que silencio. Nadie hablaba, todos se quedaban mudos.

El silencio inundaba todo el valle, llegando hasta aquí, donde no se escuchaba, ni siquiera, el canto de un pájaro...Y aquí estoy yo, Goyco, con un café en la mano para mitigar el frío que entra por la ventana...escribiendo en la quietud...

Capítulo 2: El comienzo del fin

La ciudad era un páramo silencioso sin su acostumbrado ruido. Un ronco ruido de motor se escuchaba a lo lejos, pero nada más...

Me extrañaba la ausencia del concejal Kent, que siempre rondaba la taberna de Klebitz, con su sonrisa ancha y en animada charla con los demás clientes...

Yo me dirigía a la taberna, para beber mi acostumbrado Fernet con Coca - Cola, cuando veo llegar, ebrio, y con una caja de vino Termidor en la mano, a mi "amigo" Kirigiri. Desde que su mujer lo abandonó, no volvió a ser el mismo. Vivia "en pedo", endeudado hasta las cejas, apagando su miseria en el alcohol.

Allí viene Toka, la mujer del tabernero Klebitz. Ni bien la ve, Kirigiri le dedica un obsceno piropo...

  • Kirigiri: ¡Hey, preciosa! Que hermoso culo tenés.
  • Toka: ¡Imbécil! - y le pega una bofetada.
  • Kirigiri: Que delicadita... - y siguió con su tequila.

Yo me encontraba sentado a su lado, por lo que le dije:

  • Goyco: ¿Vos sos boludo? Ya sabés lo celoso que es Kleb, y vos le piropeás a la mina.
  • Kirigiri (ebrio): ¿Qué comiste? ¿Emparedado de macho? No me vengas...hip...con esos cuentos...hip.
  • Goyco: Ma sí...borracho pelotudo.

Pagué los 5.000 australes que costaba la bebida y me fui.

Volviendo a mi casa, me cruzé con mi viejo amigo, Leo, a quien hace más de 5 años que no veía.

  • Goyco: ¡Leo!
  • Leo: ¡Goy! ¡Qué gusto verte, chabón!
  • Goyco: Igualmente. ¿Cómo te va la vida?
  • Leo: No del todo bien... Ando con una deuda, y me echaron del laburo.
  • Goyco: ¡Uhh! Esa no me la esperaba.
  • Leo: Y bueno, son las trabas de la vida. La buena noticia es que pude encontrar un laburito, en el Bar de Klebitz.
  • Goyco: ¡Bien ahí! - Miro mi reloj - Se me hace tarde, debo irme.
  • Leo: OK, nos vemos.
  • Goyco: Nos vemos

Nos damos un apretón de manos y cada quien siguió su ruta. Mi cabeza suele ser un torbellino de ideas, razonamientos, estrategias, y toda esa porquería, pero estaba muy lejos de pensar lo que me depararía el destino.

Capítulo 3: Caída - 1era Parte.

Tomé el colectivo que me dejaba en la esquina de casa, donde me encontré con mi otro amigo, Grove. Obviamente, no dudé y corrí al asiento donde él estaba. Casi me llevo puesta a una ancianita.

  • Anciana: ¡Más despacio, joven! ¿No ve que casi me choca?
  • Goyco: Oh, lo siento señora.

La vieja no dijo palabra, y yo me fui con Grove. Cuando llego a su asiento, no dudo en saludarlo.

  • Grove: ¡Goy! ¿Cómo estás, compadre?
  • Goyco: Hola, G. Estoy bien, ¿y vos?
  • Grove: Muy bien, muy bien.

Lamentablemente, el colectivo llegó a mi parada, por lo que tuve que despedirme de Grove abruptamente.

Cuando llego a mi casa, prendo la tele y veo la noticia más horrenda de mi vida:

  • Reportera: Señores televidentes, hoy, en horas de la mañana, se encontró el cuerpo del Fiscal KentPaul5000 Jr, hijo del Concejal Kent. Según han dicho fuentes externas, se trató de un ajuste de cuentas...

Apagué la tele, me había quedado en shock. Ese chico era el hijo de mi amigo, recuerdo las veces donde yo debía llevarlo a la Facultad de Derecho, y tantas otras anécdotas.

Sonó mi celular. Atendí

  • Goyco: ¿Hola?
  • Kent (llorando): ¿Te enteraste?
  • Goyco: Si...Te doy mi más sentido pésame.
  • Kent: Gracias, pero necesito que vengas ya mismo al cementerio.
  • Goyco: Voy enseguida.

Como todo funeral, uno debe ir vestido de negro, pero esta vez, rompí el protocolo. Agarré mi abrigo del Real Madrid, tomé las llaves de mi auto y salí a lo Dominic Toretto rumbo al cementerio.

Como dije, en ese momento, mi arremolinada cabeza se arremolinó todavía más. No podía ni siquiera respirar. Tenía una terrible conjoga.

Mi mente estaba en blanco, lo único que quería era llegar al cementerio, para estar con Kent.

Este hecho, tan sorprendente como cruel, me produjo un terrible bajón anímico. Una vez llegado al cementerio, vi a Guido llegar apresurado:

  • Goyco (pensamiento): Otro más enterado.

También ví al tabernero y a su esposa, a Leo, y a Grove. Una vez estuvimos todos, el sacerdote se puso a recitar el consabido discurso de velorio.

  • Sacerdote: Señoras y señores, estamos aquí para llorar la muerte de KentPaul5000 Jr, pero él siempre seguirá vivo en nuestros corazones.

Tras finalizar el velorio, Kent nos llevó a mí, a Guido y a Leo a otro sitio, para platicarnos sobre algo.

  • Kent: Muchachos, tengo una sospecha. Mi hijo apareció asesinado, ¿no?, y con la vuelta de los vándalos, empiezo a sospechar de ellos.
  • Guido: Puede que sí, como también puede que no.
  • Goyco: Tu planteo es el siguiente: Analizar pruebas y todo eso, para hallar al culpable, ¿cierto?
  • Kent (sarcásticamente): Al fin, alguien con viveza.
  • Leo: De acuerdo, investigaremos, ¿cierto, viejos?
  • Guido: Seeeee.
  • Goyco: Obvio. Lo que sea por los cumpas.
  • Kent: Entonces, me despido.

Todos nos despedimos y cada quién se fue a su casa, excepto yo, que fui a la taberna. Klebitz se sorprendió cuando le pedí un tercer vaso.

  • Klebitz: Goyco, aflojale al Fernet.
  • Goyco (algo ebrio): Hip...callate...hip.
  • Klebitz: Mirá que ya voy a cerrar el bar.
  • Goyco (algo ebrio): Me voy, entonces. Tomá los 15.000, y 5.000 más de propina.

Le dí los 20.000 australes y me fui a mi casa a pensar en este suceso. Lo de pensar, lo dejé para el día siguiente, mi cabeza volaba en dolor y yo estaba muy cansado, por lo que me tiré "de palomita" en la cama, sin siquiera desvestirme.

Al día siguiente, me desperté con una terrible resaca y un espantoso aliento a alcohol. Decidí ducharme, para dejar de tener esa horrible cara de muerto.

Me vestí con mis jeans grises y una camisa naranja. Terminaba de atarme los cordones de los zapatos, cuando alguien golpea la puerta. Eran Grove, Guido y Leo, que venían para empezar con la investigación. Pasaron y yo fui a preparar el agua para el mate.

  • Guido: Bueno, cuando te fuiste, Grove le siguió la pista a un misterioso coche rojo, que iba a toda velocidad...
  • Goyco: Podrían ser pendejos en pedo.
  • Guido: A eso quería llegar. No eran pendejos borrachos, eran los Vándalos.
  • Goyco: No jodas, creí que te encargaste de ellos.
  • Guido: Bueno, retomando el hilo, Grove los vió bajar del auto, y los vieron cargar un enorme bulto. Escuchó un disparo de escopeta, y se fue.
  • Grove: Los pude identificar. El de la escopeta era Mogwai, su discípulo Krap y otro tontuco de esos. Según pude saber, se llama Gigan, y es un loco. Según testigos y chismosos, se escapó del Borda.
  • Leo: Ya tenemos a nuestros posibles asesinos.
  • Goyco: ¿En serio? ¿Hay algún indicio?
  • Grove: Sí, el tiro de la escopeta. Antes de venir, volví, y recogí el arma. Era un calibre 12, poderoso. También ví 3 cartuchos desperdigados. Eran naranjas, es decir, los de plomo.
  • Leo: Bien, esas son las primeras pistas. ¿Alguna más?
  • Grove: Desgraciadamente, no, eso es todo lo que pude capturar.
  • Goyco: Entonces, avísenle a Klebitz. Yo llamaré a Kent.
  • Guido: Oka, además, yo me voy al laburo ahora, así que, nos vemos.
  • Goyco: Adiós chicos.

Una vez se fueron todos, llamé a Kent, donde le comuniqué las buenas nuevas.

  • Goyco: Hola, Kent. Hemos encontrado una pista muy interesante. Tenemos las sospechas, y los vándalos son los...posibles...asesinos.
  • Kent: Perfecto. Una pregunta
  • Goyco: Decime.
  • Kent: ¿No sabés de gente que nos pueda ayudar?
  • Goyco: Si, podemos llamar a Vico y a Darax.
  • Kent: ¿A Darax? No lo sé...no es muy bueno con las armas.
  • Goyco: ¿Qué armas?
  • Kent: No, nada. Boludeces mías.
  • Goyco: Bueno, vos llamás a Darax, que yo me encargo de Vico.
  • Kent: OK, nos vemos, capo.
  • Goyco: Bye, bye.

Corté la llamada y me comuniqué con Vico.

  • Vico: ¿Hola?
  • Goyco: Hola, Vicky. Soy yo, Goyco.
  • Vico: ¡Hola, Goyco! ¿A qué se debe tu llamada?
  • Goyco: Mirá, estamos ayudando a Kent con el tema este del asesinato. No se si te enteraste.
  • Vico: Sí, lo se. Y me sumo.
  • Goyco: De una, entonces. Mañana a las 9 de la noche, reunión en mi casa, ¿capicci?
  • Vico: Oki. Goodbye, Goyco.
  • Goyco: Bye.

Por fin dejé los teléfonos, y me puse a mirar la previa del partido de Boca.

Capítulo 4: Interrogatorio

El partido fue muy malo, apenas rescatamos un 0 - 0 ante Nueva Chicago, un equipo más desconocido que país post-soviético. Igual, el partido no me tuvo tan preocupado como este asesinato.

El teléfono sonó:

  • Goyco: ¿Hola?
  • Kent: Venite para el galpón abandonado de Matadores. Queremos enseñarte algo.
  • Goyco: Voy para allá.

Salí con mi Volkswagen Amarok hacia Matadores. En eso, se me cruzó un extraño pensamiento:

  • Goyco (pensamiento): ¿Justo a Matadores? El destino me quiere hincha de Chicago.

Cuando llegué, estaban Guido, Grove, Vico, Leo y Kent. Según observé, tenían a alguien amarrado a una silla. Ese alguien era Mogwai, quien rogaba que lo dejen ir.

  • Mogwai: ¡Déjenme ir! ¡Soy inocente! ¡Por favor, créanme!

Llegué hasta ahí, y dije:

  • Goyco: Miren a quién tenemos hoy
  • Mogwai: ¡Goyco! ¡Me han tomado de rehén! ¡Liberame!
  • Goyco: Ni en pedo - y le metí un puñetazo en el estómago.
  • Guido: Gracias, Goy. Yo podría haberlo hecho, pero...
  • Goyco: Sin excusas. Lo hecho, hecho está.

Cuando Mogwai dejó de chillar como chancho a punto de ser carneado, lo sometimos a un interrogatorio, que más que interrogatorio, era un secuestro al mejor estilo de los 70, cuando Videla instalaba el horror. Yo tomé la palabra.

  • Goyco: ¿Sabés por qué estás acá?
  • Mogwai: Sí, para verme sufrir.

Le apliqué un puñetazo, esta vez, en el medio del rostro. Manaba sangre, mucha sangre, de su nariz.

  • Goyco: ¿Podés cerrar el culo, maricón?
  • Mogwai: De acuerdo, pajero.
  • Goyco: Ahora, fuiste. Sos boleta.

Esta vez, le encajé una patada en la cabeza, al mejor estilo Bruce Lee.

  • Vico: ¿Por qué hiciste eso?
  • Goyco: Dejalo, ya lo voy a despertar. ¿Alguien trajo un petardo?

Todos nos cagamos de la risa ahí en el galpón, hasta que Leo sacó un petardo de doble mecha de su bolsillo.

  • Leo: ¿Este sirve?
  • Goyco: Alcanza y sobra con ese.

Lo prendí, y lo puse en un balde. Se lo puse al lado de la oreja. Explotó, y con el, la risa de los presentes, menos de Mogwai, quien tenía una cara de desconcierto tremenda.

  • Guido: Bien ahí, Goyco. Siempre ingenioso.
  • Goyco: Gracias, pero ese truco es más viejo que la escarapela.
  • Mogwai: ¿Qué mierda hiciste, pedazo de pelotudo?
  • Goyco: Te exploté un petardo, inocente.
  • Guido: ¿Empezamos a interrogarlo? Ya me estoy aburriendo.

No hubo objeción. Todos de acuerdo.

  • Goyco: Ahora, prestame mucha atención. Si nos decís lo que queremos saber, te vas, sino, despedite de la vida, patrón. ¿Capicci?
  • Mogwai : ¿Tengo alternativas?
  • Goyco: ¡NO! - y le pego una cachetada.
  • Mogwai: OK, OK, hablaré.

Grove tomó la palabra.

  • Grove: Como bien sabés, vos sos sospechoso de este "suceso".
  • Mogwai: ¡Calumnia! ¡Es una sucia calumnia!
  • Vico: ¡Silencio! - Para mi sorpresa, le pegó tal trompada, que hasta a mí me dolió.
  • Mogwai: Yo no fui, fue Krap, mi "discípulo".
  • Goyco: Claro, claro. Y yo soy Martín Palermo.
  • Mogwai: ¡Estoy diciendo la puta verdad!
  • Goyco: Pero no te creo, ¿me entendés? - Alto trompadón se comió de parte mía.
  • Guido: Basta, Goyco. No queremos matarlo.
  • Leo: Yo sí.
  • Grove: También yo.
  • Goyco: Creo que ya saben lo que pienso.
  • Vico: ¿Nadie trajo una 9mm?
  • Guido: ¡Ya basta! Después del interrogatorio, hagan lo que quieran.
  • Kent: Bien. Goyco.
  • Goyco: ¿Si?
  • Kent: Dejalo inconsciente, por favor.
  • Goyco: OK.

Una piña mía lo dejó inconsciente. Y me puse a discutir con los muchachos para ver qué había que hacer.

  • Goyco: Yo digo que busquemos al "discípulo" de Mogwai, ese tal Krap.
  • Kent: Estoy de acuerdo.
  • Guido: Igual.
  • Goyco: Fin de la discusión. Yo me retiro a mi casa. Cualquier novedad, llámenme.
  • Guido: OK.

Todos se fueron de Matadores a sabe Dios dónde.

Capítulo 5: Caída - 2da Parte

Si ya de por sí era horroroso resolver un homicidio simple, peor es resolver uno doble. Más de uno preguntará "¿Qué mierda dice?", y esa "mierda" fue el asesinato de Kirigiri.

Lo llamé a su celular unas 5 o 6 veces. No contestaba, me preocupé bastante, y fui a todo trapo a su casa, en la VIlla 31.

Entré forzando la cerradura, y me encontré con el cadáver. Tenía quemaduras en el cuerpo, marcas de golpes, cortes y un disparo entre ceja y ceja.

Llamé a mis colegas, para que vinieran a ver este macabro episodio. Una vez hubieron llegado todos, me pidieron que les cuente.

  • Goyco: Yo no tengo ni la más puta idea de quién puede ser. Pero mis sospechas apuntan a los otros 2 vándalos, sobre todo, el loquito del Borda.
  • Grove: ¿Sabés que a mi me dio justo el mismo pensamiento?
  • Goyco: No, pero miren esto. Es una Desert Eagle, y hay 4 balas tiradas. No toquen nada, pueden dejar marcas.
  • Guido: ¿Qué sos? ¿Inspector de la PFA?
  • Goyco: No, pero pueden dejar marcas e incriminarlos.

Llamamos a la Policía para que retire el cuerpo. Por suerte, Guido traía guantes, por lo que no dejamos marcas y escondimos las evidencias. El comisario se acercó a mi y me preguntó, con claro acento correntino:

  • Comisario: ¿No sabe usté quién pudo ser?
  • Goyco: Desgraciadamente, no, Comisario.
  • Comisario: No importa.

Me dio la mano y se fue en el patrullero.

  • Leo: Primero el hijo de Kent, y ahora, Kiri. ¿Quién más falta? ¿Goyco?
  • Goyco: Cerrá el culo, pavo. Nos pueden escuchar.
  • Leo: Bueno pero no te enojes - Lo dijo imitando al Chavo.
  • Goyco: Pues no me hagas enojar.

Y este diálogo "chavesco" nos hizo olvidar por un momento, esta terrible situación.

  • Goyco: Muchachos, no creo que haya muchas cosas que hacer acá. Yo me rajo. ¿Llevo a alguien?

Todos quisieron que los lleve, menos Guido, que vino en su auto. Subimos a la cabina y a la "chata". Ese ambiente de melancolía no daba para poner cumbia de los Nota Lokos, así que puse un CD con tangos. Cuando llegó al tango "Nostalgia", casi lloro. Me corrió un lagrimón por la cara, recordando los buenos momentos, donde no teníamos que investigar como si fuéramos la DEA, cuando nos juntábamos a hablar de minas, de fútbol, o de cualquier estupidez.

"Nostalgia, de escuchar su risa loca". En ese verso, apagué el CD.

  • Grove: ¿Por qué lo apagaste?
  • Goyco: Nada, simplemente, me entristeció.
  • Grove: OK.

Hubo lágrimas entre los presentes, pero nadie lloró de forma desconsolada. Si algo no iba a perder, era la esperanza de encontrar a los hijos de puta que mataron al hijo de mi amigo y un amigo.

Cuando llegué a mi casa, abrí una lata de Fanta y me puse a mirar la tele. Los noticieros hacían eco de la muerte de Kirigiri. Luego de eso, me retiré a dormir.

Cuando desperté, sonó el teléfono:

  • Goyco: ¿Quién habla?
  • Guido: Soy yo, Guido. Venite a mi casa, tengo una sorpresa más.
  • Goyco: Voy.

Sin pensarlo, me vestí y me fui en la camioneta a la casa de Guido.

Capítulo 6: Interrogatorio fallido.

Llegué, y para mi sorpresa, fue Vico la que atendió. Pero tranquilos, era porque ya todos me esperaban. ¿Sorprendidos?. Retomando el hilo...

  • Goyco: Bien, ¿por qué me llamaron?
  • Vico: Por esto - y me condujo a un sótano, donde tenían amarrado al "discípulo" de Mogwai.
  • Leo: ¡Goyco! Mirá a quien agarramos.

Ni bien me acerqué, dijo la frase más ridícula que escuché en mi vida

  • Krap: ¡Goyco es el asesino!

Kent me apuntó

  • Kent: ¿Es verdad? ¡Hablá!
  • Goyco: ¿Vos te drogaste? ¡Yo no soy capaz de matar ni a una mosca! ¿En serio le van a creer? Yo no puedo matar a nadie, y menos, al hijo de mi amigo.

Kent bajó el arma, y me dijo

  • Kent: Es cierto, ¿cómo voy a dudar de mi mejor amigo?

Un abrazo de reconciliación hubo entre nosotros, lágrimas entre algunos, y la estúpida risa del "detenido".

  • Goyco: ¡A mi no me vas a truchar! - le pegué una cachetada. Le dejé los 5 dedos marcados.
  • Vico: ¿Lo vas a dejar inconsciente?
  • Goyco: No, si te parece.

Tal cara de miedo tenía Vico, que me reí.

  • Goyco: Tengo ganas de hacerlo, pero no. Por ahora, no.

Más que interrogatorio, parecía un cabaret, diría Gambetita Latorre. Pero pronto comenzamos con el interrogatorio.

  • Guido: Como discípulo de Mogwai, vos también sos sospechoso de los 2 crímenes.
  • Krap: ¡Mentira! ¡Calumnia!

Le pegué

  • Goyco: ¡O respondés bien, o te dejo paralítico!
  • Krap: Ya, ya. De acuerdo.
  • Goyco: Retomando el hilo, como sospechoso, largá todo lo que sabés.
  • Krap: Lo único que puedo decirles, es que yo no fui, y sospecho de su nuevo cómplice, Gigan.
  • Goyco: Bueno, ya sabemos quién nos quedan. Traigamos al loquito y a Mogwai aquí, así los juzgaremos a los tres juntos.
  • Guido: Y...¿quién cuida de este tonto?
  • Krap: Epa

Otra vez le pegué

  • Goyco: ¡Shhh!
  • Krap: ¡Bien, bien! ¡Confieso!

Todos nos volvimos muy expectantes hacia él

  • Krap: El que lo hizo fue...¡Miren en la ventana!

Nos dimos vuelta, y cuando volteamos de nuevo, ya corría a su coche. No pudimos detenerlo, por lo que tuvimos que usar los autos.

Era una persecución digna de Rápidos y Furiosos, con tiros y maniobras. Le pegaron un tiro a la llanta de mi camioneta

  • Goyco: ¡Hijo de puta!
  • Krap: Hahaha.

Aunque no me crean, corrí en el TC 2000 en mi juventud, por lo que hice grandes maniobras para no perder el control del vehículo.

  • Krap: ¿Quién es el tonto ahora?
  • Goyco: Uhhh, fuiste. Grove, la pistola.
  • Grove: Acá está.

Un tiro muy certero le pegó en el vidrio trasero, y otro le pegó en la llanta de atrás izquierda. Perdió el control y se estampó contra otra camioneta.

  • Goyco: JAJA, miren cómo se estampó el pelotudo, JAJA.
  • Vico: Pará, Goyco.

Detuve la camioneta, bajamos de ella y fuimos a ver. De la otra camioneta salía el loco Gigan.

  • Grove: ¡Es Gigan! ¡Atrápenlo!

Entre cuatro lo agarramos a Gigan y lo metimos dentro de la camioneta de Guido. Hicimos lo mismo con Krap.

  • Goyco: Cuiden de estos 2, mientras arreglo la rueda.

Esos 10 minutos fueron interminables, pero una vez terminada la colocación de la rueda, rápidamente volvimos al galpón de Matadores, donde teníamos preso a Mogwai.

Capítulo 7: Interrogatorio general.

Una vez que reunimos a los "3 elementos", procedimos al interrogatorio.

  • Kent: Por fin, pudimos reunir a nuestros 3 sospechosos.
  • Goyco: Seeee, ahora, les preguntaremos cosas, y, a partir de sus respuestas, serán dejados en libertad, o cruelmente asesinados, ¿capicci?

Los tres asintieron, Vico empezó.

  • Vico: Bien sabrán que son sospechosos de las muertes del hijo de Kent y del amigo de Goyco. Por cierto, ¿cómo se llamaba?
  • Goyco: Kirigiri.
  • Vico: ...y de Kirigiri. Ahora, ¡confiesen o les arranco la cara!
  • Mogwai: ¿A qué? ¿A besos?

Vico se puso colorada, mientras estábamos todos cagándonos de risa.

  • Vico: ¡Cállense, pelotudos!

En eso, siento que golpean la puerta. La visita, era por demás de inesperada.

  • Goyco: Fe...Fe...Fe...Felip...pe. ¿Qué hacés acá?
  • Felipe: Me enteré por Guido, y no iba a desaprovechar la oportunidad de...

Lo abofeteé

  • Goyco: ¡Tramposo hijo de puta! ¡Vos fuiste el que nos vendió a los vándalos en el '95! ¿Con qué cara venís acá?
  • Felipe: En primer lugar, pido perdón. Y debo decir, que soy muy caradura como para aparecerme por acá.
  • Goyco: ¡Sos re caradura!
  • Felipe (llorando): Lo sé, y lo siento. Creí que me iba a convertir en un millonario con venderlos, ¿sabés?. Pero me estafaron, mataron a mi hermano y a mi prima, se fueron a Paraguay con la guita, y yo quedé desolado.
  • Goyco: ¡Qué chistoso! Contate otra, a ver.
  • Felipe (llorando): ¡Digo la verdad! Estoy muy mal, ¿sabés?. Esta era la oportunidad de redimirme de mis errores, de pedirles perdón. Quiero colaborar con ustedes, quiero vengarme de esos hijos de re mil puta. ¿No me ves en el estado en el que estoy? Estoy muy mal, y vaya recibimiento; abofeteado por un amigo. Y si así estás vos, no quiero ni pensar cómo estarán los otros. Seguro ya prepararon una soga o un paredón.

Unas lágrimas corrieron por mi cara. Me abofeteé a mí mismo.

  • Goyco: Vaya, que pajero que soy. Vení, pasá, sentate, y llamo a los demás.

Nos dimos un fuerte abrazo, y me fui a llamar a los otros. Una vez lo hubieron puteado, Felipe levantó la voz.

  • Felipe: Con toda razón, pueden insultarme. Pero quiero confesarles la verdad: Yo me culpo de todo, y quiero pedirles disculpas. Me reformé, y quiero ayudar. Les puedo jurar por la Constitución que no sería capaz de traicionarlos otra vez. Fue hace 20 años, era un pendejo en la flor de la vida. Pero, ahora, maduré, y de la única manera de que este cargo de conciencia salga de mí, es ayudándolos a acabar con estos hijos de puta. Si me entienden, bien. Y si no, bueno. Ya se que quieren matarme, pisarme con un tanque, atropellarme con un tren, hacerme tortura china, lo que sea. Pero, al menos, doy la cara y me arrepiento. Sabrán entender.

Mudos, ese es el adjetivo apropiado para este momento. La honestidad con la que hablaba Felipe era impresionante, me hacía sentir una bosta, una basura, un miserable, un hijo de puta. Tenía mil pensamientos ahora. Agachamos la cabeza, no éramos capaces de asimilar lo que dijo Felipe. Yo notaba lágrimas en las caras de algunos, incluyendo la mía.

  • Goyco: Wow, a mi me parece a que se arrepiente de verdad, ¿y a ustedes?

Nadie habló, solo asintieron con la cabeza. Era increíble, jamás he visto a un grupo tan mudo. Por fin, Guido habló:

  • Guido: Bueno, supongo que tengo que perdonarte, de parte mía y de todos

Se ató un mantel al cuerpo, se colocó un crucifijo, e hizo una "Absolución de los Pecados", para risa nuestra, de él y de Felipe. Cuando todos ya estábamos en aparente paz, volvimos al sótano para el interrogatorio.

  • Goyco: Retomando el interrogatorio, ¿por qué mierda mataron a nuestros amigos?
  • Mogwai: ¿Qué te importa, gil?
  • Grove: ¡La puta madre que te parió!

Le pegó un tiro en la cabeza, matándolo al instante. Los dos restantes, miraban aterrorizados el cuerpo inerte de Mogwai, con un enorme agujero en la cabeza y todo sangriento.

  • Vico: ¿Qué mierda hiciste, Grove?
  • Grove: Lo siento, fue un impulso
  • Guido: ¡Sos pelotudo! ¡Lo necesitábamos vivo!

Grove puso una fría y amenazante mirada sobre nosotros

  • Grove: ¡Bien! ¡Váyanse todos a la concha de su madre! ¡No me importa nada, esta basura se merecía eso y más! ¿No era eso lo que buscábamos? ¿Matarlo y acabar con él de una cajetuda vez? ¡Me largo!

Nunca ví a Grove tan enojado. Para que entiendan, rompió un florero y un jarrón y salió dando un portazo. Todos teníamos una enorme cara de incredulidad.

  • Goyco: La verdad, caímos en la decadencia.

Capítulo 8: Desencuentros.

Como mencioné, Grove se enojó con nosotros. No se por qué. pero tenía que detenerlo. Lo alcanzé una cuadra después.

  • Goyco: Grove...
  • Grove: Andate, Goyco. No quiero hablar con nadie.
  • Goyco: No me voy hasta que no hablemos.
  • Grove: De acuerdo. Fue un impulso, ese pibe ya me tenía las pelotas infladas con sus muecas absurdas. Ahora, todos querrán matarme, y no soportaré más esto...

Sacó una pistola, y le dije

  • Goyco: ¡Grove, no! ¡Pensá en tus amigos!
  • Grove: Lo siento, pero ya no puedo continuar.
  • Goyco: ¡Vos hiciste posible la captura de estos tres! ¡No te mates!

Bajó el arma, tembloroso.

  • Grove: No me mataré, pero tampoco continuaré con esto. Creo que fue una idea absurda.
  • Goyco: ¡Grove, esperame!

No me oyó, y disparó a Dios sabe donde. Volví a casa de Guido, donde aún estaban todos, menos Felipe y Mogwai, cuyo cuerpo fue carbonizado en una fogata improvisada.

Guido me recibió con un Fernet con Coca. Evidentemente, se armó juntada. Felipe volvió al rato.

  • Guido: ¡Goyco! ¿No te llegó el WhatsApp?
  • Goyco: Sabiendo cómo anda el 3G, no, no me llegó.
  • Guido: No importa, ahora, sumate a la joda.

Se armó la joda, y olvidamos los sucesos acontecidos. Amanecimos de joda, jugando al "truco". Guido, Vico y yo, éramos los únicos despiertos, sin estar en pedo (y eso que me bajé yo solo 2 botellas de Fernet).

Leo estaba tirado, durmiendo en un sillón, Felipe ocupó la cama de Guido, Klebitz y Toka ya se habían ido, Kent estaba afuera fumando, y así todos.

Eran las 3 de la tarde ya, cuando yo me fui. Tras eso, me acordé de Grove, y fui a su casa, tenía cosas que hablar con el.

Cuando llego, me pareció extraño entrar y no encontrarlo. Vi una nota en la puerta, donde decía:

  • Grove (carta): Si sos Goyco o quien sea, te digo que ya me importa una mierda la investigación y toda esta comparsa, Si querés hablar conmigo, me vas a encontrar en Rosario, Santa Fe. Ya dejé Buenos Aires atrás, y no pienso volver. Ese grupo, que tanto buscaba eliminar a Mogwai, me destruyó cuando logramos el objetivo. No pienso ni quiero volver a nadie, salvo a Goyco o a Guido. El resto, me repugna. Chau, tarados.

Terminé de leer la carta, y le pegué un puñetazo a la mesa:

  • Goyco: ¡Tremendos pelotudos somos! ¡No puedo creer esto! Un amigo se fue culpa de 3 o 4 atorrantes. Aunque lo necesitáramos vivo, no era más que una escoria. Tengo que irme para Rosario.

Sonó mi teléfono. Era Darax, un viejo amigo.

  • Goyco: ¿Hola?
  • Darax: ¡Goyco, viejo amigo! ¿Cómo estás, chango?
  • Goyco: Masiau, ahí ando con algunos problemas
  • Darax: Uhhh. Che, mirá. Los pibes del Fútbol 5 me preguntan si vas o no esta tarde.
  • Goyco: Hoy no puedo, tengo que viajar de apuro a Rosario.
  • Darax: Oka, nos vemos.

Corté y fui a armar mis valijas para ir a Rosario. Le avisé a Guido, y no dudó en acompañarme.

  • Guido: Felipe y Vico, quedan a cargo de la casa.

Asintieron y tomamos mi auto, rumbo a Rosario, para solucionar los problemas con Grove.

Advertencia:

Como indica el título, esta es apenas la primera parte del relato. Habrá dos partes, así que, nos vemos en la próxima aventura, ¡chau!

Atentamente, el Goyco.

Historias:La Decadencia - Parte 2

Comentarios

Nota Nota: Son libres de comentar, pero no insulten, o envío a mi mafia a ajustar cuentas....Nah, mentira, pero eso sí, no se pasen de cancheros.

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