FANDOM



«La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere saber.»

~ George Orwell

No podría haber una frase más cierta que la dicha por este famoso escritor inglés. Irónicamente, la obra de Orwell consiste en la crítica, tanto a los sistemas comunista y capitalista. ¿Por qué es irónico? Traten de buscarlo ustedes... Añado esta frase sobre la "libertad", debido a que trato de hacer una reflexión sobre este término alternado. La libertad es sólo un medio para que cierta gente manipule a sus semejantes con el fin de beneficiarse a sí mismos, usando falsas banderas de lucha como el amor, o la diversidad. En el caso de la expresión, mucha gente reclama el derecho a poder ser escuchado; irónicamente, no hacen lo mismo. Sólo aceptan la opinión que les parece beneficioso, denigrando a su contrario.

Esta historia sigue el movimiento que iniciaron diversos usuarios desde mediados del 2013. Iniciado con la saga Holocausto de Star Falco, las diversas historias creadas para el Liberty Tree por Expicport en junio del pasado año y El exorsmoke, un proyecto ideado por CJ SanAndreas, pero que fue eliminado posteriormente.

Dichas historias están basadas en los hechos ocurridos en esta wiki, ofreciendo un toque de humor satírico en su argumento. Sin embargo, esta historia conserva la sátira, aunque olvida el humor. Iniciado en abril de 2014 y finalizado en septiembre, esta historia tuvo dos antecedentes: Algonquin o: cómo aprendí a vivir en el peor lugar de América y Cómo aprendí a escribir una historia y a usar títulos absurdamente largos. Ambas historias había sido creadas en base a diferentes acontecimientos ocurridos en esta wiki, sin embargo, fueron eliminadas por la poca creatividad y organización en la trama y en sus personajes.

Sin embargo, surgió esta idea en abril de 2014. A decir verdad, fue un complemento a ambas historias anteriores. Aunque, se trató de eliminar el humor de la trama, dando un toque más "realista". El día de la presentación llegó, y no temo recibir malas críticas o reproches debido al contenido mostrado, las cosas se cuentan tal cuales son.

Este documento muestra mi opinión, no a unas pocas cosas de este lugar y que han afectado a muchos, sino una crítica general, abierta y hasta peligrosa. Me arriesgo a pensar y confirmar que esta wiki va en descenso. ¿Por qué? Algunas razones ya las saben, lo siguiente es un complemento, una reflexión y un enojo, para algunos.

Les invito a leer esto, si pueden. --AverycarringtonfirmaAverycarringtonDiscusion 02:45 2 sep 2014 (UTC)

Tema principal

Pink Floyd - Dogs17:07

Pink Floyd - Dogs

Pink Floyd - Dogs

Introducción

He sido un reportero para el periódico Liberty Tree desde 1967. Mi nombre es Julius Cohen. He investigado y reportado numerosos acontecimientos a lo largo de mi carrera periodística: la matanza de 1971, los cónclaves papales de 1978, la guerra de 1982, la caída del muro en el 89. Pero, ya en 1996, nada parecía más interesante que esta historia que pienso contarles.

Esta historia no es mía. Un hombre que nunca había visto en mis años, de aspecto muy misterioso, vino un día a las oficinas del periódico. En ese tiempo, sólo queríamos saber sobre las pandillas o del último trago de brandy de RC Hole.

  • Hombre: De seguro es usted el reportero…

Era el único en toda la oficina en tener su escritorio al lado de la puerta, eso permitió al sujeto encontrarse con el primer idiota que encontrara.

  • Hombre: ¿Usted es Burner?
  • Julius: No, mi apellido es Cohen, pero…
  • Hombre: Eso no importa, tome esto (le entrega un sobre). Es muy importante que vea esto.
  • Julius: ¿De qué se trata esto?
  • Hombre: No tiene porqué interesarle. Ni mi nombre ni nada. Sólo léalo, y ambos quedaremos muy satisfechos.
  • Julius: Oiga. Este es un periódico profesional. No aceptamos cualquier basura así como así. Llévese esto de aquí o yo…
  • Hombre: ¿Usted qué? Ya veo que usted no es Burner, a él podría interesarle esto. Él ganaría muchos premios con esto.

No pude más. La sola mención del egocéntrico y falocéntrico Burner me hizo aceptar ese sobre que traía en la mano. Sin darme cuenta, ese hombre casi había desaparecido, sin antes decir.

  • Hombre: Léalo, es interesante…
  • Julius: Oiga, ¡espere! (aparece otro sujeto)
  • Peter Armstrong: ¿Quién mierda era ese?
  • Julius: No lo sé. Alguien. Sólo vino para dejarme esto.
  • Peter: (Examinando el sobre) Interesante. Sin remitente ni nada por el estilo. ¿Es sobre O’Donovan?
  • Julius. No, ya tengo mucho con esos vínculos con la mafia y estupideces así.
  • Peter: ¡Guárdalo! El idiota de Burner no debe ver esto ni por el oro del mundo.

Todos en la oficina concordamos en que Burner era un imbécil engreído que sólo quería “cogerse” a Kristen Burns, una de las periodistas. Sin embargo, decidí abrir el sobre, el cual no tenía remitente, como lo había descrito Armstrong.

  • Julius: “La última historia hecha”, escrito por… No sale ningún nombre aquí.
  • Peter: Se ve demasiado descuidado. Deberías mantenerlo con extremo cuidado.
  • Julius: Tienes mucha razón. Y con esto, podríamos darle un gran golpe a Ned.
  • Peter: No lo creo, son muy pocos los que se fijan en algo escrito con una máquina de escribir de los años 60.
  • Julius: Ahora todos se fijan en computadoras modernas y cosas así. Pero, esas cosas nos matarán a todos. Te lo aseguro.

Aunque era un hombre confiado, temía de las computadoras. Y ese montón de papeles, de seguro me traería mucha fama. Por muy dañado que estuviera.

  • Peter. Espera, ya casi es hora de salir. No creo que tengas tiempo en leer eso.
  • Julius: ¡Diablos! Tienes razón. ¿Mañana es sábado, cierto?
  • Peter: Sí. Pero, considera que…
  • Julius: Perfecto. Tendré tiempo suficiente para leer esta cosa.
  • Peter: Así será, pero…
  • Julius: Hasta luego, Peter. Nos vemos el lunes.

Lo que no consideré, es que el sábado también habría trabajo. Pero, no me importaba. Ese informe era mi principal prioridad.

Ya el sábado, sólo recibí una llamada de Armstrong. Estaba en absoluta paz, sin nadie que me interrumpiese.

  • Julius: Es muy curioso. A simple vista parece como un informe del FBI, pero más parece una obra de teatro de Shakespeare.

Así era. Comenzaba con algo sobre la familia Sindacco, pero, proseguía como una obra de ficción.

  • Julius: Creo que ese hombre no se dio cuenta de que el Liberty Tree no era una editorial, sino un periódico. Mejor la hojeo un poco.

Varias hojas estaban rotas. Había dos páginas en blanco, sin nada. Pero, el misterioso diseño me convenció, no había autor, ni nada. Y me gustó.

Sin embargo, recibí otra llamada de Armstrong.

  • Peter: El jefe está molesto. Puso al idiota de Burner en tu escritorio. Cohen, yo no aceptaría eso ni con tributos ni oro.
  • Julius: Ehhh, estoy en el estadio olímpico de Wembley, en Londres. No tengo mucha señal Adiós.
  • Peter: Sí, claro. Y yo estoy en Machu Picchu. ¿Crees que yo soy un estúpido?

Finalmente, pude reposar. Decidí empezar a leer “la última historia hecha”. Y, lo digo ahora, no me arrepiento de eso.

La última historia hecha

I.- La conexión italiana

Desde la década de 1980, los relatos fantásticos sobre las pandillas de la costa Oeste de Estados Unidos perdieron fuerza. Las historias sobre hechos reales, donde los conflictos personales y la relación entre semejantes tomaron gran relevancia y se convirtieron en el nuevo pan para escritores emergentes.

La siguiente historia toma lugar entre 1994 y 1995. En ese tiempo, la familia Sindacco, en su desesperado intento de ganar aún más poder, y además del uso de sus “elegantes y originales métodos” comenzó con una de las peores tragedias ocurridas principalmente en el distrito de Torrington, donde se ubicaba una de las mejores oficinas de toda la costa Este de Estados Unidos.

  • Paulie Sindacco: Bueno, como hablamos en la junta pasada, debemos planificar las cosas para este nuevo año, ¿no?
  • Consejero: Lo siento, jefe. Tuve que retirarme antes de la reunión pasada. Debí perderme de varios detalles.
  • Paulie: No muchos, tenemos algunos planes para ganar aún más dinero, y poder debilitar más rápido al viejo Salvatore Leone. Si no me equivoco, tenemos suficientes hombres y armas para conquistar Chinatown y el distrito Red Light.
  • Soldado 1: Sí, pero debemos encontrar más dinero. Propongo que entremos en el negocio de tráfico de drogas. Los Forellis ya lo intentaron en Florida, ¿por qué no lo hacemos nosotros?
  • Soldado 2: Al carajo con los Forellis. Ya los masacraron en Vice City por el bastardo de Vercetti. No podemos caer a su mismo nivel.
  • Capo Sindacco: Jefe, no podremos tomar esos territorios. El FBI encontró el arsenal en Newport y los Yardies ya han matado a varios hombres nuestros.
  • Paulie: Mierda. Es imposible que entremos en el narcotráfico. Sería una traición a nuestros antepasados. ¡Prefiero traficar osos de peluche a drogas!
  • Consejero: No todo está perdido, Paulie. Hay otra solución, y no tendremos problemas con la maldita ley.

La solución era tan perfecta, tan limpia, tan divina que ni el presidente de Francia podría verlo sin vomitar. Pero, lo que vendría después no era políticamente correcto, pues, ¿quién haría ese trabajo?

  • Consejero: De seguro escucharon en la radio, la celebración que hubo en una de las oficinas del Jefferson Street.
  • Paulie: ¿La oficina de la FDA? No digas que vamos a robar esa oficina. Hasta la casa del alcalde tiene más dinero.
  • Consejero: No digo que vamos a robarla. Mi plan es este: enviaremos a un puñado de hombres para que trabajen en esa oficina, y el dinero de ellos, se lo quitaremos por medio de sus cuentas bancarias. Recuerdo tenerlas cuando firmaron por el seguro de salud.
  • Capo: Primero: ¿cuánto es el salario de esa oficina? Segundo: ¿a quién demonios enviaremos para allá?
  • Soldado 1: Podríamos enviar a la chusma de Colt, él y su grupo de inútiles sólo nos ha causado problemas. Si no fuera por él, Harwood aún sería de nosotros. Es una suerte que no hayan ido con nosotros al casino.
  • Soldado 2: Tienes razón. Y no te olvides lo que ocurrió en Marco’s. El estúpido, en vez de matar a todos los Forellis, se quedó a comer spaghetti con ellos. Y con los Leone, jugó al dominó.
  • Paulie: (Al consejero) ¿Al menos sabes cuánto es el salario en la FDA? No voy a ganar 3 dólares en una maldita semana.
  • Consejero: Tengo entendido que el salario es de casi 500 dólares a la semana, y…
  • Paulie: ¡¿500 billetes?! Y tengo entendido que la banda de Colt son de…
  • Capo: 7 idiotas, contando a él. Todos ellos no tienen ninguna habilidad, aunque Colt parece manejarse en pocos temas.
  • Paulie: ¡Colt puede irse al diablo! ¡No perderé nada más por culpa suya! ¡NADA!
  • Consejero: Jefe, no sabe los diversos factores que pueden darse con este plan. Ganaríamos 4500 dólares a la semana, sin contar los demás negocios; evitaríamos roces con la poli y los jueces; y de paso, nos deshacemos de Colt y su grupo.
  • Paulie: Mio buon consigliere, eres un puto genio. Pero, ¿cómo convencemos a Colt? No nos hará caso de nada, y el irrespetuoso sólo ha enviado cartas con pésima ortografía, ¿es mucho pedir enviar a un mensajero?
  • Soldado 1: Podríamos atraerlo con el abundante dinero de la oficina, o escondiendo oro en el escritorio del jefe.
  • Soldado 2: Podríamos engañarlos diciendo que necesitan hombres para el empleo, y de paso le confiscamos las armas que tienen para usarlas nosotros.
  • Capo: Don Paulie, se me ocurría que le demos los suficientes recursos a Colt para construir su propia familia; luego, cuando ya tengan el trabajo, le quitamos todo su dinero.
  • Paulie: Esa es la idea más idiota que he escuchado. Paulie Sindacco no le da a cualquier estúpido una familia. Significaría una muestra de debilidad de mi parte.
  • Consejero: ¿Por qué no hacemos lo más simple? Simplemente les damos la despedida y le decimos que consigan empleo en esa oficina, les diremos que el salario es de 1000 dólares, para atraerlos aún más.
  • Capo: Y, ¿a quién enviaremos para darles el mensaje?
  • Paulie: ¡No! Les enviaremos una carta; y les digo de inmediato, ninguno de la familia Sindacco volverá a ver a esos idiotas de aquí hasta que YO lo diga.
  • Consejero: Escribiré la carta por mientras. Me aseguraré de escribirla bien y que ninguno de ellos venga acá a reclamarnos.
  • Capo: Hay que tener cuidado con los del Servicio postal, sinceramente, no confío en ellos.
  • Soldado 1: Me van a disculpar, pero tengo que irme. Me esperan en Punta de Bedford. Ehhh, la función de la ópera va a comenzar y…
  • Paulie: Como si fuéramos estúpidos. Sabemos que la casa de la ópera está en Fuerte Staunton. Sólo quieres matar a algunos enemigos, ¿no?
  • Soldado 1: Jefe, matar japoneses no le hace daño a nadie…
  • Paulie: No, ya tenemos suficiente con lo que le hicieron a Johnny en Las Venturas. Es mejor asegurarnos.
  • Consejero: Terminé la dichosa carta. Debo ir a entregar al buzón pronto.
  • Soldado 2: Hazlo pronto. Ya no soporto más que Colt y su maldita pandilla lleven nuestro apellido.
  • Paulie: Entrégala rápido para que toda esta maldita charada termine de una vez. Yo me voy de aquí, necesito descansar.
  • Capo: ¿Eso significa que la junta se acaba? (Paulie se retira)
  • Soldado 2: El jefe ya se fue; yo me voy, hasta luego.
  • Capo: (Señalando al consiguiere) ¿Quieres apresurarte con eso? Tengo hambre, y deberías pasarte por una pizza donde Mamá.
  • Consejero: Ella será una Cipriani, pero su pizza es más deliciosa que su propio…
  • Capo: Basta, ¡asqueroso! Entrega eso, antes de que te ponga zapatos de cemento.

La familia Sindacco se reunía en uno de los pocos apartamentos terminados de Altos de Hepburn, y el consejero debía caminar unos 4 minutos para llegar al buzón más cercano. La carta que contaba con las firmas falsificadas de los tres hombres más importantes terminó por desencadenar una historia de dolor y muerte.

Mientras que, en la oficina de la FDA, se vivía otro momento de júbilo, debido a la inauguración de su año laboral. Desde que el edificio de Jefferson Street fue inaugurado en 1973, nunca antes había tenido tanto prestigio por una oficina de 75 metros cuadrados.

  • Fischer: Queridos amigos, quisiera dar la bienvenida a cada uno de ustedes en este nuevo año. Y también quiero recibir a los periodistas que han llegado hasta aquí.
  • Dillon: No hay necesidad de ser tan egocéntrico. (Se escuchan unas risas) Se supone que nuestro deber es el trabajo, y este año se viene muy pesado.
  • Fischer: Claro que nosotros podremos aceptar algunas preguntas de ustedes. Aunque a los dueños del edificio no les gustará.

En los 7 años que llevaba en pie esa oficina, nunca había pasado por un momento de gloria como el que llevaba en 1994. A pesar de diversas peleas, siempre se lograban soluciones que, a lo mejor, podían costar caro.

Mientras alguna gente trabajaba, Pat Jones y Dan Valtor mantenían una conversación casi tranquila. La situación de la oficina los hacía reflexionar demasiado, pero, ambos tenían puntos de vista muy contrastados.

  • Dan: Creo que es demasiado lo que hacen aquí. Está bien, es la mejor oficina en Jefferson Street, pero, eso no hará que Icy se aparezca aquí.
  • Pat: Siento que algo extraño está pasando. No lo sé. Hay gente que se ha ausentado mucho este tiempo: Stellini, Strausberg, Karras… Forth apenas se ha pasado por aquí.
  • Dan: Yo no estoy preocupado por eso. Este año, por fin ganaré el premio al Empleado del mes, he colaborado mucho por esta oficina, y ya es hora de que se me reconozca.
  • Pat: Lo que me preocupa es que Johns vuelva con esas cuentas bancarias falsas. Este lugar casi se va a la bancarrota por todos esos fraudes y esos mensajes amenazadores y dudosos.
  • Dan: Ese Johns me tiene hasta las… no quiero decirlo ante ti, Pat. No me gustaría despertar a las hadas.
  • Pat: Bueno, es cierto que Forth hizo cosas malas en el pasado, pero, tuvo su oportunidad y ha logrado redimirse.
  • Dan: ¿Forth? Él apenas ha hecho algo bueno aquí. Nos engaño a todos hace tiempo atrás. ¿Por qué tiene ese cargo de supervisor encargado?
  • Pat: Tú ni siquiera estuviste en ese tiempo, ni estuviste cuando sucedió lo de Johns.
  • Dan: Lo siento, pero me cabrea todo lo que han hecho a esta oficina.

A la que parecía una interesante conversación, se sumó más gente: Michael Chávez y James Parker, de la línea de Valtor; Nick Roberts y Norman Gray, quienes apoyaban a Jones. No pudieron iniciar su conversación inmediatamente, pues el ruido de los periodistas arruinaba el ambiente.

  • Periodista 1: ¿Cuándo comenzaron con el trabajo de esta oficina?
  • Dillon: En 1988. La FDA fue fundada por Walter Krott como una oficina de bienes raíces. Aunque no tuvo mucho éxito al comienzo.
  • Periodista 2: Tenemos entendido que la FDA fue comprada por una persona en 1990. ¿Podría explicarnos eso?
  • Fischer: Ciertamente. Aunque, no fue “comprada”, sino que “adoptada” por un generoso hombre que actualmente no se encuentra con nosotros.
  • Periodista 3: Ya en 1994, FDA ha recibido numerosos premios, y también ha decidido expandirse aún más. ¿A qué nueva área piensan ingresar?
  • Dillon: Además de estar en el negocio de bienes raíces, nosotros hemos decidido entrar a la asesoría de importaciones y exportaciones. Como el puerto de Portland ha recibido varios ingresos, y como los sindicatos portuarios se han llevado bien con el alcalde, les ayudaremos en los que se refiere a sus finanzas.
  • Periodista 1: ¿Cómo pueden hacer eso? Esta oficina no ha tenido mucha experiencia en temas financieros.
  • Fischer: Dejen explicar esto bien. Entren a la sala de reuniones.

Luego de que todo el bullicio se alejara, el debate se tornó algo más intenso. La aparición de algunos personajes no trajo una sana y agradable discusión.

  • Michael: Qué bueno verte de nuevo, Dan. De veras, en este mes, te nominaré y votaré para que seas el Empleado del Mes. Y si puedo, te nominaré para que seas el Empleado del Año. ¿Te parece?
  • James: Creo que Dan sí se merece el premio al Empleado del Mes. Pero, encuentro que es demasiado apresurado el Empleado del Año. Digo, 1994 recién comienza, ¿no?
  • Dan: Gracias, chicos, pero el año recién comienza. De todos modos, creo que ya necesito un premio. Llevo más de dos años aquí, 9000 informes sobre casas de Bosque de Cedros, yo merezco un premio.
  • Pat: Sinceramente, Dan, no veo que tengas mucho potencial para tener ese premio. He visto algunos informes tuyos y tienen muchos errores ortográficos. Varias veces he visto que en los concursos te digan de los errores que hay ahí.
  • Nick: No hay que ser duro con eso, Pat. Creo que lo más fácil es decirle a Dan sobre los errores y corregirlos. Es lo más sano.
  • Dan: Pat, Nick. Creo que no se dan cuenta que soy el que lleva más tiempo aquí. Casi el único que se preocupa de que Johns no venga a fastidiarnos.
  • Norman: Pero Dan, tú no tienes el poder para bloquear una cuenta bancaria falsa; aparte, lo que cuenta para un premio es la calidad, no la cantidad. Por lo que decía Pat, creo que también hay algo raro con la administración.
  • Michael: Sí, ellos tienen mucho poder. Hay algunos que ni siquiera han ocupado sus poderes en este tiempo.
  • James: Bueno, lo que quedaría por hacer es reemplazar algunos nombres, y nombrar a algunas personas más responsables.
  • Michael: NO. Hay que cambiarlos a todos. Es igual que el gobierno de Nixon, no hicieron nada y se llevaron todo el dinero.
  • Norman: No hay necesidad de ser tan exagerado, Michael. Sinceramente, creo que hay que cambiar solo algunos nombres. Stellini no ha aparecido hace mucho, Strausberg apenas se ve este tiempo… y Karras… lo encuentro algo inmaduro para su cargo…
  • James: Cierto. Karras se demoró casi un mes en entregar los resultados de uno de los concursos. Bueno, aunque lo considero una buena persona, creo que necesita algo de responsabilidad.
  • Pat: Pero, James. El plazo máximo para entregar los resultados de un concurso es de un mes. Karras sólo se demoró tres semanas en darlos.
  • Michael: Como sea, pero me molesta mucho lo que hace Forth, él ni se digna en decir por qué da esos puntajes…
  • Norman: Debo decirlo, tampoco digo que me guste mucho ese método, pero…
  • Michael: …y es por eso que debe irse de este lugar.
  • Norman: Debes estar hablando en serio…
  • Pat: Por favor, si vieras lo que Forth ha hecho, te retractarías de eso.
  • Dan: A propósito, ¿ya tienen a su compañero para este concurso? Trabajaré con James este mes.
  • Nick: Creo que trabajaré con Paul sobre el edificio de la vieja escuela de Chinatown.
  • James: ¡Ah, es un lugar interesante! Pero, por lo que sé, sólo lo ocupa la policía para hacer sus bailes.
  • Nick: También lo ocupan como vertedero, pero sólo algunos salones. Lo bueno es que, a pesar de su bajo precio, es un edificio con mucho potencial.
  • Norman: Yo trabajaré con Stellini, tal vez no haga mucho, pero esto le serviría para que vuelva a tomar el ritmo. La mansión de Bosque de Cedros ya tiene un valor de 500.000 dólares. Tal vez, eso ayude a la oficina.
  • Michael: Yo trabajaré con uno de los nuevos. No lo sé, eso ayudaría a que los empleados comunes logren lo que quieran.
  • Nick: ¿De qué estás hablando?
  • Michael: No lo sé, no me gusta que los empleados comunes no tengan acceso a nada, que los empleados que sí merecen reconocimientos, no los tengan.
  • Nick: Creo que estás exagerado demasiado, Michael.
  • James: A propósito, Pat, ¿con quién serás en el concurso?
  • Pat: He estado hablando con Shenar. A lo mejor nos pondremos de acuerdo durante esta semana.
  • Dan: ¿Saben de qué cosa hacer?
  • Pat: No, en absoluto…
  • Michael: Deberían hacer sobre el restaurante de Marco, en Saint Mark's, tal vez sea un lugar de la mafia, pero sirve un buen spaghetti.

Al mismo tiempo que ellos trabajaban como esclavos para el gobierno de China, la mafia de Colt disfrutaba uno de sus diarios encuentros en uno de los almacenes abandonados de Saint Mark’s.

  • Dixon: ¡Eh, Colt! ¿Adónde iremos a atracar hoy?
  • Colt: No lo sé. No he encontrado municiones, y creo que Paulie no nos ha entregado ni cinco centavos.
  • Guy: Creo que Paulie está tratando de deshacerse de nosotros, sinceramente. Creo que hemos hecho algunas cosas malas, el ataque al Marco’s no fue un gran éxito.
  • William: A mi no me está gustando mucho esto de asaltar licorerías y bancos, y llamar a bailarinas cada viernes. Desde que escuché por primera vez a Rudy La Fontaine, siento que mi vida cambió.
  • Andy: ¿Quién?
  • William: Rudy La Fontaine. Estaba en la banda de 15 Ways, pero la abandonó.
  • Martin: Qué bueno que la dejó. Su música se puso mejor desde que él dejó la banda.
  • Andy: Ahora lo recuerdo. Pero, Andy, La Fontaine es mejor como un solista que como parte de un grupo sin sensación.
  • Marcus: Oigan, ¿a que no saben de quién es esta carta que traigo?

La interrupción de Marcus trajo incertidumbre al grupo. Lo más seguro sería que la carta tratase de un citatorio del juzgado, pero era aún más serio.

  • Marcus: Esto llevaba demasiado tiempo dentro del buzón. Si no hubiera llegado, esta carta se hubiera deshecho.
  • Colt: Pásalo pronto, Sr. Suspenso. Esto me está poniendo nervioso.
  • Guy: No tengo un buen presentimiento sobre esto.
  • Dixon: Yo tampoco. O sea, ¿quién rayos nos mandaría cartas?
  • Carta: Para Ron Colt. Dado los acontecimientos dados entre 1992 y 1993, hemos tomado la decisión de expulsarlos para siempre de la honorable organización Sindacco. En el caso de que ustedes vuelvan a nuestros territorios, correrán el riesgo de ser disparados por los soldados de esta organización. Firma: Paulie Sindacco, Don. Lou DiBlasio, caporegime. Frank Schroeder, consejero.
  • Martin: No, ya no pertenecemos a la familia Sindacco.
  • Andy: ¿Qué? Bueno… eh… al menos, ¿dice algo de por qué nos expulsa?
  • Marcus: Nada, ni siquiera en la parte de atrás.
  • Guy: Y ahora, ¿qué se supone que haremos, Ron?
  • Colt: Celebrar.
  • Dixon: ¿Celebrar? ¿Cómo? Paulie Sindacco nos expulsó para siempre.
  • William: Cierto, Ron. Si Sindacco nos expulsa, seremos vulnerables y todas las familias nos tendrán como blanco fácil. Ni siquiera las miserables tríadas nos tendrán piedad.
  • Colt: Piensen, chicos. Seremos independientes. No dependeremos de un spaghetti italiano. La familia Sindacco está debilitada, y si tenemos la oportunidad, haremos que caigan aún más.
  • Guy: Tienes razón, Ron. Todos en Portland nos asocian con los Sindaccos, si hiciéramos un ataque a alguna banda, todos se irían contra Paulie.
  • Marcus: Oigan, acabo de ver algo en la parte de atrás, creo que dice: "Hay una oficina ubicada en Jefferson Street, Torrington. El salario existente es de 1000 dólares. Esta suma de dinero podría hacer que ustedes puedan mantenerse. Pero, tengan cuidado, Paulie Sindacco no debe enterarse de esto. Frank Schroeder."
  • Martin: ¿1000 dólares? Es mucho más de lo que ganamos con los Sindaccos.
  • Andy: ¿Y alguien sabe de qué oficina se trata? En Torrington hay demasiadas oficinas.
  • William: Debe ser la FDA. Es tan famosa porque es la única oficina de bienes raíces que ha vendido más de cien propiedades en un mes.
  • Marcus: Debe tener demasiado dinero ahí. Ya quiero ir directamente ahí.
  • Dixon: Creo que es lo mejor. Pero, debemos saber qué opina Ron.
  • Ron: Tengo un mejor plan: iremos a trabajar a dicha oficina, pero, además de tener ese dinero, aprovecharemos de ver si hay una especie de caja fuerte.
  • Andy: Una decisión muy inteligente, Ron. ¿Y cómo se supone que festejaremos ahora?
  • Ron: No lo sé. Será mejor que ustedes: Marcus, Andy y Martin se queden aquí y consigan cervezas, no bailarinas. Mientras, los demás, síganme.

La primera parte de la celebración era la menos ortodoxa de todas. La menos aceptable, mientras que la segunda parte, también era la menos ortodoxa. Pero, podía servir como soborno para el FBI y la policía.

  • Ron: Guy, toma la furgoneta. Iremos de cacería.
  • Dixon: ¿A qué te refieres con “cazar”, Ron?
  • Ron: Yo… digo, nosotros, iremos a darle una lección a Paulie Sindacco. Haremos un pequeño “desorden” por este barrio.

Claramente, Saint Mark’s era un lugar donde las tres familias criminales italianas convivían. Si una familia atacaba a otra, todas intervenían. Y todos sabían que la banda de Colt pertenecía a los Sindaccos.

  • Guy: ¿Y dónde están las armas, Ron?
  • Ron: Están ahí mismo. Pensaba que no las volvería a ocupar.
  • William: M60, MP5, escopeta, AK-47… todo en orden, no las habíamos ocupado desde el atraco al banco.
  • Dixon: Yo sentía muchas dudas sobre esto, si esto seguiría siendo limpio y legal, pero…
  • Ron: Pero creo que será una buena manera de poder “despedirnos” de esta basura italiana del siglo XIX. Guy, conduce por el barrio. Es hora de cazar.
  • Guy: Ya voy, Ron. Es una buena manera de despedirnos de Paulie.
  • Dixon: ¡Hey! Veo a unos soldados Leone en el local de Easy Credit. ¡Vamos tras ellos!
  • William: ¡Toma eso, capullo! Esto es en nombre de Paulie Sindacco y su familia. Johnny los recibirá en el infierno.
  • Leone 1: ¡Eh! ¡Johnny los recibirá a ustedes con el demonio!
  • Leone 2: ¡Qué importa, imbécil! Lanza rápido esas granadas y matémoslos pronto. Vinnie se alegrará mucho de nosotros.

El esfuerzo de los Leone poco importó. Rápidamente, el poder de las 4 armas de los hombres de Colt aniquiló a los italianos de la familia Leone. El siguiente punto fue el restaurante de los Forelli.

  • Dixon: ¿Cuál es el siguiente lugar, Guy?
  • Guy: El restaurante de Marco, recuerdo que la familia Forelli celebra el “bautizo” de uno de sus hombres.
  • William: ¡Oye! ¿Qué mierda es eso? ¿Son cócteles molotovs?
  • Ron: ¡Emboscada de los Leone! ¡Acelera, Guy! Nosotros atacaremos desde aquí.
  • Leone 3: Ataquen a esos miserables cerdos. Que los demás saquen sus armas.
  • Ron: No, ustedes no pueden con el poder del M60 de Ron Colt.
  • Dixon: ¡Eh! Que nosotros también estamos ayudando desde aquí.
  • Leone 3: Maten a todos ellos… ¿Qué diablos es eso?
  • Forelli 1: ¿Ustedes creen que pueden llegar a interrumpir la ceremonia de Mike? ¡Que ardan en el infierno los consentidos de Salvatore Leone!
  • Forelli 2: Maten también a los cerdos de Paulie Sindacco. Si lo hicieron con Johnny, también lo haremos con todos ellos.
  • William: ¡Demonios! La furgoneta parece que no resistirá demasiado daño, lo mejor que hay que hacer es…
  • Ron: …ir a al restaurante de Marco y matarlos a todos. Ya formamos una verdadera guerra de bandas aquí. Que Paulie se encargue de todo esto.
  • Guy: Pero, Ron. El coche no aguantará más, debemos refugiarnos en el escondite.
  • Ron: Sólo terminemos con esto. Además, encontré esto. (Saca unas granadas.)
  • Dixon: ¿Cómo demonios encontraste eso, Ron?
  • Guy: Oh, recuerdo haberlas guardado en la guantera. Pensaba en tirarlas en la trituradora de Harwood. Una explotó.
  • William: Ron, si quieres tirar una de esas cosas, hazlo pronto. La policía está llegando, y hay unos Forellis que están escapando.
  • Ron: Oh, sí. (Saca la cabeza por el vidrio) ¡Toma eso, cerdo Forelli!

La locura asesina de Ron Colt rozaba todos los límites de la razón. Necesitó de la intervención de sus colaboradores para terminar con la masacre de Saint Mark’s. Su despedida a Paulie Sindacco se transformó en una de las peores guerras ocurridas dentro de la Cosa Nostra.

  • Dixon: Será mejor que volvamos, esto ya es un desastre bíblico. Supongo que Marcus habrá conseguido cervezas.
  • William: Que Martin no tenga vodka. Si tiene, estrellará otro auto en el puente de Callahan.
  • Guy: Ojala se cuiden, aún tenemos que saber qué haremos sin ser de la familia Sindacco. Además, ya estoy muy cansado.

II.- Torrington para el desayuno

La fiesta que siguió a tal brutal masacre duró cerca de 4 horas y media. La resaca de la mañana siguiente fue infernal, hasta que descubrieron lo que decía en la parte trasera de la carta hecha por los Sindaccos.

  • Martin: ¡Jesús!, ¿cuánto duró todo esto? Fue como estar en 1955.
  • Marcus: Oye, que sólo fue hasta las 2 de la mañana. Luego, creíamos que estábamos en las pirámides de Egipto.
  • Andy: ¿Seguro? ¿Acaso no eran las pirámides de México?
  • Guy: ¿De qué mierda están hablando? No me digan que ustedes estaban…
  • Marcus: No, no sacamos nada de cocaína. Esto de la nariz… es… ¡harina!
  • Andy: No lo digas, torpe. Lo arruinarás todo.
  • Dixon: Silencio todos. Trato de escuchar las explosiones.
  • Guy: ¿Siguen disparando? Demonios. No pensaba que nosotros haríamos algo tan grande, con un simple tiroteo me basta.
  • Martin: ¡¿Qué cosa hicieron?!
  • Dixon: ¡Silencio! Dejen dormir a Ron, aún está cansado y necesita dormir. (Se oye una gran explosión)
  • Ron: ¡Hijo de los mil demonios! ¿Están todos bien? ¿Nadie me quiere demandar? ¿Salvatore no nos va a matar?
  • William: No ha pasado nada, Ron. Sólo que esta masacre ha seguido por toda la noche. Me pareció que alguien tocó la puerta del escondite, pero parecía ser un balazo. Ni Paulie, ni Salvatore, ni Franco han aparecido, ni sus hombres. Pero este no es un lugar seguro, debemos salir de Portland.
  • Ron: Aunque se supone que soy el líder de este grupo…
  • William: Aunque se supone que todos colaboramos por igual.
  • Ron: …debo considerar la opción de William. Debemos irnos de aquí. ¡Marcus! Dame esa carta.
  • Marcus: ¿La de Paulie? Creo que está por aquí.
  • Ron: Marcus, no me gustaría seguir escuchando o viendo a algún Sindacco. Excepto cuando tenga que matarlos. (Marcus le entrega la carta)
  • Marcus: La parte de adelante sólo estaba lo que escribió Schroeder…
  • Ron: ¡Lo sé! Quiero asegurarme si lo de la parte de atrás era cierto.
  • William: ¿Lo de la FDA? Es totalmente cierto, incluso, creo que subieron su salario aún más.
  • Guy: ¡¿Aún más?! Joder… Imaginen que haríamos con tanto dinero. Creo que ni nos va a alcanzar para un Infernus.
  • Dixon: Prefiero el Cheetah, es un diseño tan hermoso
  • Martin: Yo viajaría hasta 1985 para tomar aún más dinero de la FDA, luego volver y tomar aún más dinero. Pero, el Deluxo es muy caro.
  • Ron: Sólo imaginen todo lo que tendríamos. Grandes mansiones, una en Bosque de Cedros, y otra en Starfish Island. Una limosina para cada uno. Chicas para todos y cada uno de nosotros. ¡Andy! ¿Tienes servilletas?
  • Andy: ¡No! Pero, ¿sirve el papel higiénico?
  • Guy: ¡No! Pero, la furgoneta sí sirve. Soportó todos los daños de las balas.
  • Ron: ¡Bendito seas, Guy! El problema será de encontrar una propiedad en la isla Staunton. Pero, será mejor que tomemos desayuno en Torrington.

Al mismo tiempo que la pseudo-pandilla abandonaba Saint Mark’s. En Torrington se vivía un ambiente de incertidumbre, pues la guerra de bandas italianas, hizo movilizar al propio Ejército, declarándose el estado de emergencia total.

  • Norman: ¿Pueden creer eso? Yo creí que los de la Mafia se dedicaban sólo a comer spaghetti y mirar la película de Sonny Forelli.
  • Nick: No seas tan sarcástico, Norman. A propósito, ¿no has visto a Paul?
  • Norman: No. Creo que me dijo que saldría. Chinatown ya no es no lugar tranquilo. Me dijo que iría allí para investigar sobre la vieja escuela.
  • Nick: Es demasiado peligroso. El ejército patrulla por toda la ciudad y los mafiosos se están matando entre sí. Debo buscarlo pronto.
  • Norman: ¿Tienes dinero para algún taxi? Suspendieron el recorrido del metro en toda la ciudad y los buses sólo pasarán entre Vale y Staunton.
  • Nick: No importa. Sólo quiero que no se arriesgue por un edificio tonto. Nos vemos.
  • Norman: Pero, ¡ah! Había algo de lo que me gustaría decirte. (Nick sale)

Norman era de los que gustaba hablar. Lo bueno, para él, era que no estaba solo. A él se acercarían Mel Baxter y Philip Harper. El primero, no había cumplido un mes desde que fue electo supervisor encargado; el segundo, celebraba su regreso a la oficina, luego de un año.

  • Norman: ¡Qué tal, chicos!
  • Mel: Hola, Norman. ¿Está todo bien?
  • Norman: Nada nuevo. Nick está algo nervioso porque Paul fue a Chinatown, así que él tuvo que irse. Qué tal, Philip.
  • Philip: Ah. Hola, Norman. Es un gusto conocerte.
  • Mel: ¿Ambos no se conocían?
  • Philip: No. No desde que Dillon me echó de aquí por cierta mierda. Fue algo molesto, pero ya se solucionó.
  • Norman: Ya me han contado de eso, te echaron cuando descubrieron que no tenías la edad necesaria para entrar. También me contaron que habías hecho algunas cosas “indebidas”.
  • Philip: Norman, siempre he sido un trabajador muy responsable y comprometido con este lugar. Yo trabajaba muy bien, hasta que cierto idiota me denunció. Dillon también trató de impedirme llegar hasta acá, nunca me ha gustado la gente que obedece ciegamente las reglas. Pero, ahora que he vuelto, me esforzaré y trabajaré lo más que pueda. Y no toleraré que alguien me lo impida.
  • Mel: Está… bien. Mejor hablemos de otra cosa antes de que esto muera.
  • Norman: Es curioso que el “idiota” que has mencionado ahora trabaje en la central de la Unión de Crédito. Trabajar con los jefes de la compañía es un honor, y a la vez, es muy difícil.
  • Mel: Dicen que la paga es buena. Pero, no me gustaría trabajar allá. Me conformo con este puesto.
  • Norman: También debe ser complicado ser un supervisor encargado, ¿no?
  • Mel: No mucho. Lo más importante es borrar los informes erróneos de los demás. Ya sabes, hay gente que hace cosas por accidente, aunque llegan a ser tontos.
  • Norman: Debe ser interesante mantener este lugar. Administrar y ordenar las cosas me ha intrigado mucho durante este tiempo.
  • Mel: Bueno, había sido elegido cuando Fischer debió ir a Suecia por negocios. También decidió nominar a Karras y a Forth, y ganaron los puestos de “monitor secundario”.
  • Philip: ¿Forth? Por Dios, no creo que haya hecho un gran trabajo. Recuerden, en Carcer City fundó una oficina falsa y usó fondos de “La caja” para inaugurarlo. Gracias a eso, perdió su cargo de “monitor jefe”.

Dos rasgos eran característicos de la oficina: la organización administrativa y “La caja”. La organización comenzaba con el mediador, un título menor en que se buscaba la conciliación entre los empleados; el supervisor encargado y el monitor secundario. Ambos similares, pero el primero poseía más responsabilidad que el segundo. El monitor jefe era un rango con mayor superioridad y privilegio, algo que no era muy considerado por los empleados.

  • Mel: Lo de “La caja” fue mejor que no se hubiera hecho público. Sólo ha hecho problemas entre esta gente desde hace tiempo.

Exactamente, “La caja” era el depósito de dinero de la oficina. Como el negocio de bienes raíces aumentó, se necesito un lugar donde guardar el dinero ganado. El escándalo sobre dicha “caja” comenzó cuando Forth ocupó fondos para hacer una especie de “oficina falsa”, la misma descrita por Philip.

  • Philip: No entiendo toda esta propaganda que hacen Fischer y Dillon. Este “progreso” sería verdad si no existieran cabrones que sólo quieren perjudicar y mandar a la mierda nuestro trabajo.
  • Norman: Philip, no es que quiera ofenderte, pero no me gusta que estés con groserías cada un minuto. Mejor hablemos del trabajo.
  • Mel: ¿Alguien participará del concurso? Me gustaría participar, pero estoy demasiado ocupado.
  • Philip: También me gustaría participar, pero tengo otros planes en mente. Tal vez para el siguiente concurso participe…
  • Norman: Yo convenceré a Stellini de trabajar juntos. Es un buen plan para que él tome el rumbo de colaborar, y para que no pierda su rango. Ha colaborado muy bien para esta oficina.
  • Mel: Me hubiera gustado trabajar junto con Pat. Pero, tengo entendido que trabajaría con Shenar sobre el casino de Torrington.
  • Norman: ¿Ya escogieron un lugar? Espero que no tengan problemas con los japoneses. Tengo entendido que desean ese terreno.
  • Philip: ¿Ven lo que yo veo? Nueva gente se va a unir a la oficina, por lo que se ve.

Claramente, la gente nueva que ingresaba a FDA era la banda de Colt. 7 personas llamaban la atención de todos los empleados, los cuales se agruparon en la reunión de Baxter, Norman y Philip.

  • Martin: ¿Este es el despacho de los jefes? Estoy algo nervioso.
  • Ron: No te preocupes, Martin. Estaré contratado en menos de lo que canta un gallo.
  • Dillon: (Desde el interior) Pasen, la puerta está abierta. (Todos pasan) Vaya, no había visto que tanta gente quisiera entrar aquí en un solo día. De verdad, ¿todos ustedes quieren entrar?
  • William: Sí, no tenemos a dónde ir. Porque Paulie…
  • Ron: (Susurrando) No hables de eso, lo arruinarás.
  • Dillon: ¿Pueden darme sus nombres?
  • Ron: Sí. Soy Ron Colt. Ellos son William Campbell, Guy Hall, Dixon North…
  • Dillon: ¿Y quienes son los de atrás?
  • Ron: Ah. Marcus, Andy y Martin. Ellos también quieren trabajar…
  • Dillon: Bien. ¿Qué experiencia tienen ustedes en el negocio de bienes raíces?
  • Ron: No lo sé. Las casas son muy lindas aquí.
  • William: Y le quitamos la mansión a Sonny Forelli también…
  • Dillon. Eso contesta la pregunta tres. Bueno, no hay nada más que hacer. La verdad, es que necesitamos gente. Así que, pueden empezar desde hoy mismo.
  • Ron: ¿Cuánto es el salario? Nos dijeron que es de 1000 dólares.
  • Dillon: (Riendo) No. Sólo es de 500 dólares. Es una mentira que propagaron los medios amarillistas y la mafia italiana.
  • Ron: Está bien.

Uno de los planes de Colt había fallado. La familia Sindacco le había mentido de nuevo. En tales momentos, Colt sacaría su arma y mataría a quien se le cruzara por el camino, como ocurrió en Saint Mark’s. Pero, estaba obligado a conformarse, no tenía dónde ir.

  • Ron: La familia Sindacco me ha mentido de nuevo. Estoy obligado a conformarme, no tengo dónde ir.
  • Marcus: Calma, Ron. Si logramos mantenernos con 500 dólares, seguramente tendremos nuestra mansión.
  • Guy: Claro. Miren, vamos donde ellos. (Señalando a un grupo)
  • James: ¡Qué tal! Ustedes deben ser los nuevos aquí.
  • William: Sí. Pero creía que el salario era más alto, de 1000 dólares.
  • Norman: No. Sólo de 500, aunque creo que es exageradamente alto.
  • Ron: Chicos, ¿no existe una especie de caja fuerte o depósito en esta oficina?
  • Mel: Sí, pero está demasiado protegida. Ha habido demasiados escándalos que la sacaron de aquí, está en la roca de Portland.
  • Ron: ¡En pleno territorio mafioso!
  • Philip: ¿Mafioso? ¿Vives en Portland?
  • Guy: No. Pero…
  • Norman: Ahora que recuerdo, Nick ya debería estar aquí. Esto de Paul ya me está preocupando.
  • William: ¿Y qué es lo que se hace en este lugar?
  • Mel: Nos dedicamos al negocio de bienes raíces. Básicamente, hacemos informes sobre las propiedades que buscamos vender, regularmente hacemos concursos.
  • Philip: Tengo entendido que también nos dedicaríamos al negocio del puerto. Asesoría, o algo así.
  • Norman: Sí. Ganaríamos más con el trabajo portuario, con tanto dinero que han ganado. ¡Ah! Se me olvidaba, los concursos siempre suelen tener una recompensa… en dinero.
  • Guy: ¡Ah, qué bien! ¿Alguien conoce algún apartamento que vendan? No tenemos dónde ir.
  • Mel: Al frente, en el edificio 366. Tal vez la habitación 237 esté disponible. De todos modos, hacer un informe sobre el edificio y hacer la compra del apartamento sería un buen inicio para ustedes.
  • James: Eso ya es casi un ritual para los que entran a esta oficina. Pero, el valor del apartamento es demasiado barato. Deben “presionar” al dueño para que aumente el valor.
  • Ron: De acuerdo.

Era un gran inicio para el grupo de Ron Colt. Sin embargo, algo raro pasaba. Ya no era ese individuo deseoso de matar y tener dinero fácil, ese primer encuentro con los empleados le hizo cambiar su actitud, y a su grupo. Pero, la excesiva atención lo destruiría.

  • Andy: ¿Y dónde está ese edificio 366 exactamente?
  • Martin: A unas cuántas esquinas más de aquí. Es el edificio blanco de allá (señalando un edificio).
  • Ron: ¿Pueden creerlo? Ellos me saludaron, ellos me hablaron, ellos me trataron bien. Es sorprendente.
  • William: Sí, claro. Lo mejor de todo es que tendremos un lugar donde dormir esta noche. No voy a pasar alguna noche más dentro de la furgoneta, no desde la vez pasada.
  • Guy: Cuando creías que había un extraño dentro y resultó ser tu propia mano que te tocaba (ríe). No paraste de gritar hasta el lunes, por lo que recuerdo.
  • William: Supongo que este es el dichoso edificio.
  • Guy: Sí, William. No trates de acallarlo, te lo hemos estado recordando hace 6 meses.
  • Marcus: Sólo espero que lo de la habitación 237 no sea una trampa de Paulie, recuerdo lo que hicieron en Harwood: todos los autos estaban llenos de cadáveres, del portamaletas hasta la guantera.
  • Andy: ¿La guantera?
  • Martin: Ehhh, había un ojo y una nariz dentro de la guantera.
  • William: ¿Y tú qué hacías en ese tiempo, Martin? Me sorprende esa parte.
  • Martin: Recuerdo que Lou DiBlasio, el capo, me mandó a averiguar si Johnny estaba ahí. Cuando llegué, estaba revisando el dichoso auto. Cuando vi esa nariz y ese ojo, Lou me llamó diciendo que no recordó que Johnny ya estaba enterrado.
  • Guy: Pobre DiBlasio, me imagino el día en que le detecten el alzheimer.
  • Ron: No seas tan cruel, Guy. Bueno, ya estamos en la habitación 237. (Toca la puerta) Qué raro, nadie abre.
  • Marcus: Trata de insistir, Ron. (Colt patea la puerta, y esta se rompe)
  • William: ¿Porqué tenías que hacer eso, Ron? Bastaba con tocar la tonta puerta.
  • Ron: Perdón, la fuerza de la costumbre.

En el interior, no estaba nada más que un elegante hombre de traje y corbata. Inglés, como era de suponer, no estaba relacionado con la mafia italiana, pero sí con otro tipo de servicio con armas.

  • Hombre: ¡Agente Ford! ¡Servicio secreto de Su Majestad! ¿Qué demonios hacen en esta propiedad, yanquis debiluchos?
  • Guy: Espere un momento, señor chalado. Este edificio no es propiedad de Miss Universo, y usted no es James Bond.
  • Ford: Han violado el territorio de Su Majestad del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El gobierno del Primer Ministro los castigará severamente.
  • Colt: Un momento. Esta propiedad no le pertenece al gobierno inglés, es propiedad de los accionistas de este edificio y tenemos entendido que usted planeaba entregárselo a una oficina de bienes raíces.
  • Ford: Espera, yanqui. No hay documento del Primer Ministro o sello de real que ratifique eso.
  • Guy: Pero hay un letrero de “Se vende” en la ventana de la habitación y… ¿qué es eso?
  • William: Es una mano. Y creo que hay un papel ahí. (Levanta el papel) Esto indica que la propiedad sería entregada a Fischer, Dillon y Asociados para su venta. ¿Usted lo mató?
  • Ford: Bueno… yo… este… Sí, lo hice, el hombre amenazaba la integridad del Imperio de Su Majestad de Inglaterra.
  • Ron: Maldito asesino. Ya verá usted.
  • William: (Susurrando a Ron) Ten calma, trataré de solucionar las cosas con este tipejo, de todos modos, ¿quién más de nosotros entiende mejor a los ingleses? (A Ford) ¿Cuál es el problema que tiene?
  • Ford: ¿Y aún lo preguntas? He tenido muchos problemas por un caso que nunca triunfó, maté a este imbécil y el gobierno quiere deportarme y mandarme a Australia. ¡No quiero ir a Australia!
  • William: Cálmese. Le propongo algo, le compramos esta habitación, nos deshacemos del cadáver y aprovecha de escapar.
  • Ford: ¡Sí! Me ha salvado... y pensaba en matar a este grupo de yanquis debiluchos.
  • Ron: Pero queda pagar la puerta.
  • William: (A Ron) Lo haremos después. Señor Ford, ¿cuánto le damos por esta habitación?
  • Ford: Ningún maldito centavo. Me voy. ¡Aléjense de mi camino, malditos yanquis debiluchos! (Sale)
  • Guy: Ese el beneficio de tener un amigo con descendencia inglesa. En fin, ¿qué haremos con este amigo?
  • Ron: Lo de siempre, le dejaremos en el océano. Debemos ir al puerto, y tratar de no dejar ninguna mancha. Esto debe ser lo último que hagamos, y seremos personas respetables.
  • William: Pero, y el dinero que debíamos recibir por la habitación.
  • Ron: Ah, la sacamos de aquí (Saca dinero del bolsillo del cadáver) Son 1250 dólares, efectivo, auténtico, limpio. Aunque el dinero no vaya a nosotros, de algo servirá.
  • Guy: Deja 50 para la puerta. No quiero morir de hipotermia. No hoy.
  • Ron: Bueno, hay que ir al puerto. Lo malo es que ya no alcanzo a comprarle cemento para sus pies, no hay suficiente dinero.

III.- Las gotas en el vaso

  • Dan: Tengo entendido que llegó gente nueva a la oficina. ¿Es cierto eso, Michael?
  • Michael: Creo que así es. Siete personas. Espero que colaboren con este lugar, desde hace tiempo que esta oficina no ha avanzado, como se trata de decir.
  • Dan: No alcancé a conversar con ellos. Pero estaban hablando con Norman, Mel, James y Philip.
  • Michael: Ah. Espero que estén hoy. Hay que introducirlos y explicarle lo que se hace en esta oficina.
  • Dan: ¿Cómo vas en el concurso? ¿Has ido bien?
  • Michael: No. Apenas nos hemos puesto de acuerdo con él. No lo he encontrado ni en su casa. Él me dijo que iríamos pronto al aeropuerto, pero no ocurrió nada. ¿Y tú?
  • Dan: Bien. Nos ha costado un poco acceder al edificio del FBI, pero ya tenemos las fotos y algo de información. No nos queda mucho por terminar, así que no tenemos ninguna prisa.
  • Michael: ¿El edificio del FBI? Dios, me imagino cómo debieron convencer a esos del gobierno. (Se acerca uno de los empleados) Ah, pero si es el señor Gale Kincaid.
  • Gale: Me enteré que llegó gente nueva, ¿quiénes son?

Gale Kincaid era de las personas que se preocupaba mucho de la oficina. Junto con Dan, era de los empleados que no soportaba un grado de vandalismo, ni aceptaba tampoco la presencia de Johns en el lugar, a pesar de no haberlo conocido nunca.

  • Michael: Por lo que sé, son chicos de Portland. No tuve la oportunidad de hablar con ellos. Y ya es tarde para hablar con alguna otra persona, ya están trabajando.
  • Gale: Bien.
  • Dan: Falta casi una semana para que el concurso termine. Esto es muy emocionante, James y yo hemos recopilado mucha información sobre el edificio del FBI. Por el amor de Stella, ojalá alcance a tener el primer premio.
  • Gale: ¿Y de cuánto es el primer premio esta vez?
  • Dan: Tengo entendido que son 25000 dólares, y según nuestras fuentes, el edificio ya tiene un valor de 450000 dólares, pero no sabemos a quién venderlo.
  • Michael: Podrían vendérselo a Donald Love, podría darles más de 500000 dólares.
  • Dan: ¡Ah! Recuerdo que el 25% de la venta se iría a nosotros, en caso de tener el primer premio.
  • Gale: Eso es bueno, espero anotarme para el siguiente concurso, no he podido colaborar mucho, y espero que esto sirva para tomar de nuevo el ritmo.
  • Michael: ¿Ya no has tenido más problemas con Pat?
  • Gale: Y ahora me lo mencionas. Un tonto vino y empezó a crear informes estúpidos sobre burdeles. ¿Puedes creerme? Traté lo posible para que dejara de hacerlo, y llegó él y me increpó.
  • Dan: Ah, cierto. Pero, ¿por qué fue?
  • Gale: Algo de retirar no sé qué cosa. Pero, mejor no hablemos de esto. Es incómodo.

Era un día muy agitado. Era uno de los días claves para que los participantes avanzaran con sus proyectos. Las parejas se mostraban ansiosas por el día en que finalizara el concurso, pero para otros, el temor era el juez evaluador, Forth.

  • James: Qué tal, Dan. Conseguí más información sobre el edificio del FBI. ¿Qué te puedo decir? Es como una mina de plata.
  • Dan: ¿De qué estás hablando? Vamos, estoy bastante ansioso.
  • James: Dan Valtor. Estos son los planos del edificio de la organización más poderosa del planeta.
  • Dan: Demonios, James. ¿Cómo pudiste encontrar esto? No digas que tuviste que matar a los guardias para conseguirlo, sino, te llevaré a la “taberna de los condenados”.
  • James: (Riendo) No, no. Sólo fui al archivo general de la alcaldía. Es increíble cómo el alcalde me puede cobrar por acceder a algo que es público. No ha habido privatizaciones desde los 80.
  • Dan: Así son los políticos. Espera, nunca he visto esta sección del edificio. ¿Este plano es verdadero?
  • James: Claro que sí. Los otros planos que hemos visto son los falsos, este es el original de 1974. Y esa sección, corresponde al archivo de los criminales de este estado. No aparece para que no haya fraudes, ni usurpación, ni robos de identidades.
  • Dan: Ah, entiendo.
  • Nick: ¿Y cómo está el viejo Chinatown, Paul? Seguro está lleno de militares.
  • Paul: Y el tiroteo de Saint Mark’s aún no termina. El ejército bloqueó el camino en todo el perímetro del distrito Red Light hasta el restaurante, y me tomó mucho tiempo en encontrar un bus.
  • Nick: Pero, ¿encontraste alguna información sobre la vieja escuela?
  • Paul: Sí. Actualmente, está sirviendo como campo de concentración para los detenidos por los disturbios.
  • Nick: ¿Campo de concentración? Ese término es muy duro para esta época.
  • Paul: Es la verdad. Hay 60 mafiosos detenidos y otras 12 personas acusadas de atacar al ejército y a la policía. Eso elevaría el costo del edificio.
  • Nick: ¿Por tener 72 personas encerradas en alguna sala de clases? Este mundo si que es raro.
  • Paul: Y por toda la basura que tienen guardada dentro. Se me ha ocurrido algo mejor: si conseguimos que nos den los títulos de la propiedad, podemos venderla a alguien que quiera ocuparlo como recinto para fiestas o cosas así.
  • Nick: Ése es el problema, ¿quién querrá comprar el edificio? Está algo ruinoso, dañado. Y es difícil encontrar a alguien que quiera convertir una escuela en un club. Y la policía no dejará soltar al sitio que han ocupado para sus bailes por más de 10 años.
  • Paul: De eso no hay que preocuparse hasta ahora. He visto que dado su localización, los materiales que hay, y la gente de la que te conté, la vieja escuela tendría un valor cercano a los 100000 dólares.
  • Nick: Caramba, es demasiado dinero. Pero, es difícil competir contra los que trabajan sobre la mansión del Bosque de Cedros y el edificio del FBI.
  • Norman: Buenos días, señor Stellini. ¿Cómo estuvo esa noche?
  • Stellini: Muy difícil. Creo que estuve hasta la 1 de la madrugada trabajando en el informe. No te preocupes. Ya voy por la mitad.
  • Norman: Yo ya contacté con los dueños de la mansión. Están dispuestos a darnos el permiso de la propiedad para su venta. Tengo entendido que se van a San Fierro o algo así.
  • Stellini: Estoy algo preocupado, Norman. La universidad me está exigiendo demasiado. No puedo estar aquí ni cinco minutos.
  • Norman: Ése es algún problema. Hay gente que ya ha pensado… creo… relevarte de tu puesto.
  • Stellini: Sí. He escuchado sobre eso. La gran mayoría es gente nueva, que no sabe mucho sobre los negocios de este lugar.
  • Norman: ¿Y eso no te preocupa?
  • Stellini: No. Eso es muy sencillo. Si un miembro de la administración, sea monitor secundario o supervisor encargado no se presenta en más de un mes, se le dará un aviso. Si este no responde a tal aviso, será despojado de su cargo.
  • Norman: Ah. Lo recuerdo, creo que Krott trató de imponer esa regla en el 89. Pero, tristemente, no está aquí.

De aquellos participantes ansiosos, había un problema. Pat Jones no se encontraba desde hace dos días con su compañero, Chris Shenar. Una muy poca organización, poco contacto y confianza desencadenaron una de las primeras gotas que comenzó a caer en el vaso.

  • Dan: ¡Eh, Pat! ¿Dónde está Chris? Se supone que trabajaría contigo hoy. Todos lo hacen.
  • Pat: Sólo hemos trabajando una cantidad de veces. Pero se me ha desaparecido. ¿Dónde estará?
  • Paul: Yo sólo recuerdo de esa vez que decidieron trabajar sobre la estación del metro de Rockford.
  • James: ¿La estación de Rockford? Vaya. Más inteligente sería trabajar sobre el hospital de Costa de Vale, tiene tantos cadáveres ahí que costaría una gran fortuna.
  • Nick: No hables sobre eso, James. Lo que me preocupa es que pase lo que he estado temiendo este tiempo.
  • Pat: ¿Y qué es lo que puede ser, Nick?
  • Dan: Esperen un momento, ¡ahí viene!

En efecto, no bien Shenar se asomó por la oficina, fue directamente hacia la vitrina donde estaban anotados los participantes del dichoso concurso. Norman, a quien dirigía su atención, dijo:

  • Norman: ¿Qué está haciendo?
  • Paul: Tiene un lápiz en la mano…
  • Pat: ¡Ah, genial!

No. No era una expresión de alegría, asombro o felicidad. Sarcasmo, puro y en un mediano esplendor.

  • Nick: Eso era lo que me temía.
  • Pat: Que pudiera tarjar nuestros nombres de la lista de participantes del concurso. Sí, era algo deducible. Desde aquí se ven las dos rayas que él hizo.
  • Stellini: Hablaré sobre esto con Forth, ya que él es juez del concurso. ¡Eh! Aprovecha de hablar con él. (Sale)
  • Nick: ¡Eh, Chris! No soy quién para reclamar esto, pero me parece injusto que dejes tirado a Pat en el concurso. Esto es en pareja, y al no tener una, él quedaría descalificado. ¿Al menos le informaste de tu retirada?
  • Chris: No. Tengo mis razones, tengo muchas cosas que hacer ahora.
  • Pat: Nick tiene razón. Entiendo que tengas cosas que hacer, pero es injusto que me dejes así como así…
  • Chris: No era mi intención dejarte, Pat. De veras, he tenido que desvelarme para estudiar en el instituto, y con el número de trabajos que nos dan. Tuve que estar hasta la 1 de la madrugada.
  • Pat: Entiendo eso. De todos modos, pudiste avisarme antes si no podías seguir. A propósito, hay gente que está hasta las 4 estudiando.
  • Nick: Bueno, eso es cierto
  • Stellini: Chicos, ya he hablado con Forth. Lamentablemente, los dos están descalificados, la retirada que Chris marcó en el papel es válida para ambos y ya no hay más que hacer.
  • Pat: No importa. De todos modos, seguiré trabajando sobre la estación de Rockford. Tal vez reciba una recompensa sobre eso.

A pesar de que este asunto terminó de manera civilizada, fue el inicio de una tormentosa relación que Shenar comenzó a llevar con varios empleados de la oficina. Dicha retirada no fue ocasionada exactamente por el “instituto”. Sin embargo, y varias semanas después, las aguas se volvieron a estremecer.

  • Fischer: “Tengo el penoso deber de comunicar esta noticia: Dillon, uno de los jefes de esta oficina, ha muerto de un paro cardíaco. Como última voluntad, pidió que todos los empleados despedidos, incluyendo al señor Johns, sean reintegrados a partir de hoy. Firma: Andrew Forth, supervisor encargado de FDA.” ¿Qué demonios significa esto?
  • Karras: Esto no puede ser posible. ¿Cómo puede tener Dillon la intención de traer de vuelta a Johns? No entiendo.
  • Michael: ¡Ah! Supongo que es otra mala broma de Forth, lo mismo como la falsa oficina.
  • Philip: Apoyo a Michael. Con la muerte no se juega. Sin duda, Forth debe ser despedido, o como mínimo, que se le prohíba el ingreso a esta oficina.
  • Pat: Momento, ¿hoy es el día de los inocentes? ¿Es el primero de abril?
  • Michael: Sí, pero eso no es excusa como para jugar con la vida de otras personas. Piensa Pat, ¿qué harías si hicieran eso mismo a ti?
  • Pat: No lo sé… Pero, un momento, aquí viene Dillon.
  • Dillon: Sólo quiero decir que sigo vivo, ni he tenido ningún problema cardíaco, ni se va a realizar ninguna de estas declaraciones hechas. Esta noticia llegó hasta la central de la Unión de Crédito, incluso hasta mi familia. En cuanto al señor Forth, no quiero que esto se transforme en algo personal, como ocurrió hace años, pero sepan que este señor tendrá prohibido su paso por aquí por 12 horas. Con permiso. (Sale)
  • Norman: 12 horas. Esto es irónico. Si fuera alguien cualquiera, sería despedido y notificado a la policía; pero, como es un supervisor…
  • Karras: Buena acotación, Norman. Y… ¿qué haces, Michael?
  • Michael: (Golpeando una puerta del despacho) ¡Forth! Si me escuchas, te digo que si no sacas esta noticia de mierda, iré a tu despacho y me aseguraré que el muerto seas tú.
  • Karras: ¡Hey, no son necesarios los insultos! Simplemente hizo una broma de mal gusto y ya. Y con esta prohibición ya es más que suficiente.
  • Philip: No estoy muy de acuerdo. Entiendo que hagan una broma sobre una caída, pero no de la muerte. Creo que esta gente debe tener mucho tiempo libre y muy pocos amigos como para hacer estas “cosas”.
  • Nick: Oh, vamos. Es sólo una broma del día de los inocentes, aunque sea algo pesada. Tal vez no muchos tengan el mismo sentido del humor, pero creo que Forth no lo hizo con malas intenciones. Además, muchos lo critican de manera hipócrita, y esta prohibición me parece injusta.
  • Fischer: Nunca vamos a saber si lo hizo con malas intenciones o no. Jugar con la muerte no es algo de qué reírnos. Aparte, esta es una broma muy mal hecha.
  • Stellini: Entiendo que esto puede ser algo pesado, pero apoyo a Nick. Creo que un día vi a varios empleados ver cómo celebraban al escuchar una noticia falsa sobre la muerte de Johns. Está bien, será alguien que nos hizo daño, pero también es un ser humano.
  • Gale: ¿Les parece hipócrita jugar con la vida de alguien? Muchos de nosotros nos alertamos al saber lo de Dillon y, lo de la prohibición me parece justo, no me gustaría que jueguen con mi vida, ni con la de algún familiar. Y, Nick, creo que esto no animó a nadie aquí.

El tono y las palabras usadas atrajeron a un invitado de honor muy particular: Dan Valtor. Las palabras usadas por su amigo Gale lo alarmaron increíblemente. Era muy extraño que una persona que podía enterarse de cualquier cosa, no haya sabido de este tema.

  • Dan: ¿Qué ha pasado? Escuché de alguien que se murió.
  • Gale: Trataré de contarlo: Forth hizo este “anuncio” declarando que Dillon había muerto y que quería que todos los empleados despedidos vuelvan. Luego, nos dimos cuenta que esto era una mala broma, y Dillon le prohibió el paso por la oficina en 12 horas.
  • Dan: No puede ser que todos esos vándalos vuelvan, incluso Johns. ¿Y le prohibió el paso por 12 horas? Esto es un chiste, Dillon está abusando de su autoridad.
  • Karras: ¡Deja de mencionar a Johns! Ya nos estás cansando con eso.
  • Fischer: Creo que no sabes lo que dices. Dillon no está abusando de su autoridad. Y aprovecha de hablar bien, no te entiendo nada.
  • Gale: Bueno, esto es algo gracioso. Pero, aún así, es una gran falta de respeto; sé que es una broma, pero de muy mal gusto. El peor descaro visto es decir que regresarían los empleados despedidos, y mucho más decir que volvería ese vándalo de Johns.
  • Dan: Cierto, ya me está dando la impresión de que Forth es otro vándalo más, ¿o me equivoco?
  • Pat: Ya basta. He logrado hablar con Forth, le explique sobre los alcances de su broma, su castigo, etcétera. Para mi esto ya es suficiente, si quieren hablar o insultar a Forth, entren a su oficina y hagan lo que quieran, pero sepan que ya se tomaron medidas y esta cosa no pasará más, pues supongo que este señor aprenderá.

Ya la cuerda floja había comenzado a cortarse, y los sujetos que estaban ahí estaban ya por caer. El único que no se veía afectado por estas cosas era Ron Colt, quien se encontraba solamente metido en sus informes, protagonizando un único rol de observador.

  • Ron: ¿Qué crees, Guy? Ya dejé el dinero del apartamento para la oficina, claro que dejé un poco para nosotros.
  • Guy: Eso es bueno, supongo que dejarás el dinero en una de nuestras cuentas bancarias, ¿si?
  • Ron: Ni loco. ¿Qué tal si nos descubren los de Sindacco? Se acabará nuestro próspero futuro, no tendremos mansiones, no sabremos lo que significa ser aceptado en un grupo como este.
  • Guy: Claro, pero, ¿no te das cuenta que esto es algo… disfuncional? Digo, hay varias peleas aquí entre varios empleados.
  • Ron: Sí, pero no dura mucho, y no hay nada de crisis. Creo que lo único que haremos será trabajar y observar. Bueno, hacer informes sobre edificios no es tan aburrido como pensaba.
  • Guy. No. A propósito, ¿no has visto a Andy, Martin y Marcus? Hace 2 semanas que no los veo por aquí.
  • Ron: Lo único que sé es que se la pasan caminando por los teatros de Punta de Bedford, y no los he visto en el apartamento desde hace una semana.
  • Guy: Cierto, ¿qué pasa ahí?
  • Michael: Chicos: tengo el sentido pesar de comunicar que Chris Shenar ha anunciado su retiro de esta oficina…
  • Karras: ¿Qué? ¿No es como esa basura de Forth y Dillon?
  • Michael: No, es cierto. Él mismo nos lo ha confirmado ahora, yo propongo convencerlo para que se quede.
  • Dan: Ciertamente. Por mi, quisiera que Chris volviera, ni siquiera nos ha dicho el motivo. Todos somos sus colegas, y al menos, debería irse con un abrazo.
  • James: Pero, ¿seguro si lo pides así él iría a volver? De verdad, este chico es un envidioso, creído, peleador, y seguiría aún. Él me calumnió mucho cuando postulé el informe sobre Trenton para que lo destacaran. Aunque él y yo no nos llevamos bien, sería una pena que se fuera.
  • Pat: Bueno, una vez hablé con él de manera privada y, como dice James, no es muy agradable. Me maltrataba, aún cuando no le había hecho nada. Pero, en realidad me da lo mismo si se va o no. Aunque, lo que ha hecho Michael es muy noble.
  • Karras: Me parece que es un alboroto muy grande. Aunque me da igual, me parece innecesario. Concuerdo con James y Pat, es cierto que varias veces nos maltrató, pero si se quiere ir, que lo haga. No haremos un espectáculo por eso.
  • Chris: Primero me respetan, aquí nadie me conoce como para decirme “envidioso”, “creído” o cosas como esas. Si me voy, es por esto: no tengo tiempo como ocuparme de las cosas de aquí, no me gusta esta organización, todo aquí es una constante pelea, y aquí hay gente más arrogante, por lo que James y Pat pueden empezar a dejarme en paz. Y no voy a volver hasta decidir si en verdad quiero estar aquí o no.
  • Pat: Antes de pensar en amistades, Chris, tendrías que tener cierto grado de respeto. No puedes decir “a mi me respetan”, siendo que tú no has sido respetuoso. No me interesa tu amistad, ya aprendí como eres y me conformo con eso.
  • Karras: ¿Y no le agradeces a Michael por este gesto? ¿Ni siquiera un “gracias? Se nota que eres una persona muy fría Y, como dice Pat, antes de tener una amistad deberías llevarte bien con la otra persona. A propósito, si insistes en irte de aquí, ¿qué haces? Es muy sencillo irse.
  • Nick: Simplemente diré que aunque mucha gente se ha ido de aquí, nunca se ha hecho un alboroto como este. Todos nos iremos algún día y nadie llorará por eso. Es mejor dejar esto como cerrado.
  • Chris: ¿Saben qué? Lo he decidido, me quedo. Pero, solamente para hablar con mis verdaderos amigos. Como si me interesa mucho su amistad…
  • Karras: Está bien. Si lo dices así… Solo te digo que no digas algo que no puedes cumplir…

IV.- Introducción a la paranoia

Luego de que quedaran dichos platos rotos y sus restos, se recibieron los resultados del concurso que tuvo en vilo a toda la oficina, sin embargo los resultados y sobre el juez, dejaron totalmente insatisfechos a muchos.

  • Dan: Este hombre no sabe cómo revisar un informe. Ni siquiera dice en qué fallamos…

Este ambiente de tensión no era tomado en cuenta por Colt, olvidado en cierto modo de su ambiente mafioso. Su única intensión era seguir pasando sobre la oficina, y luego ver las recompensas.

  • Ron: (Con voz entrecortada) Chicos, ehhh… Tengo unos papeles con diseños que podrían ocupar. Bueno, estos diseños son algo bonitos… y son gratis.

De hecho, el diseño fue lo único que aprendió fuera de la mafia. Había ido a la universidad y obtuvo una mención honorífica en diseño industrial, sin embargo, se arruinó al conocer un día el barrio de Saint Mark’s.

  • Philip: Son preciosos, nunca había visto un diseño como este. Quiero 10.
  • Dan: Yo también, pero quisiera 20. ¿Cuánto dices que valen?
  • Ron: Es todo gratis, Dan. Puedes decirle a más gente que tengo estos papeles, ¿sí?
  • Dan: Estoy muy seguro de que Michael querrá algunos de estos.
  • Michael: ¿Yo qué?
  • Dan: Mira estos diseños, Michael. Fíjate en este, incluye también a Stella y a Sky. ¿Cómo supiste que me gusta…?
  • Ron: ¿La serie de la que siempre hablas? Yo siempre he observado lo que dicen, de esa manera me informo y puedo saber cómo entrar aquí.
  • Michael: Ahora que lo veo, son bastante bonitos. De hecho, compraré ahora mismo 15.
  • Ron: Son gratis. No es necesario que tengas que darme dinero.
  • Michael: ¿Es en serio? Vaya. Muchas gracias, de hecho, te recomendaré con los chicos ahora mismo.

Ron no se podía sentir más feliz. Estaba ganando popularidad en un lugar en el que llevaba menos de dos meses. Sin embargo, la tensión se apoderaba más del lugar, pero la gente nueva supo llevar esta situación para beneficio propio.

  • Dan: ¿Sabes algo, Michael? De repente me acordé de Johns, es una suerte que halla venido acá el año pasado, sino me toparía con todo este caos y desorden.
  • Michael: Tienes razón, Dan. No quiero imaginarme qué pasaría si uno de ellos llegara aquí. ¡Ah! Me darían unas ganas terribles de golpearlos a cada uno de ellos.
  • Gale: Estoy de acuerdo. Sin embargo, insultarlos a ellos significaría una gran falta de respeto hacia esta oficina. No me gustaría pasar malos ratos aquí de nuevo.
  • Dan: Michael, Gale. ¿Vieron eso que se asomó por la puerta?

El extraño paquete que salía por los bordes de la puerta se veía bastante contundente. 6 cintas de cassette en dudoso estado, cuyos destinatarios estaban puestos en perfecto orden y con extraña dedicación. Cada cinta traía hermosos mensajes y daban cuenta del gran nivel de educación que poseía el remitente.

  • Desconocido: Qué tal, oficina de Fischer & Dillon. Tal vez no reconozcas el dulce metal de mi voz, pero los he visto millones de veces, y sólo me queda decirles que la han jodido mucho. Estoy dispuesto a explicarle a cualquier imbécil mis cosas, pero ustedes han hecho un gran plan al estilo de Shakespeare. (Corta)
  • Gale: ¿Qué mierda fue esta cosa?
  • Dan: Pon la otra cinta, Gale. Ya me estoy asustando.
  • Desconocido: Para Pat. ¡Oh! Como todos los ornitorrincos. Siempre has tratado de delatar a todos los despedidos y a mí. Haz lo simple, recoge tus maletas y lárgate de una buena vez, y espero que no vuelvas a este santo lugar. (Corta)
  • Dan: ¡Ah, estos malditos chicos! Espero que vayan directamente al “infierno de los despedidos”.
  • Philip: ¡Pat! ¿Has escuchado a esa maldita cosa? Seguro que debe ser una grabación maldita.
  • Pat: Creo que no. Este “señor” me pide que vaya de aquí. Este lugar es libre y se deben seguir algunas reglas. Sólo quiero decir que soy de naturaleza algo pacifista.
  • Michael: Parece que esta cosa sigue. Dan, deja seguir escuchando.
  • Desconocido: Cómo podía olvidarme del señor Dillon. Esto me parecía muy raro. Chicos, este señor hizo todo lo posible para tener esta oficina en sus manos. Hizo informes excelentes sobre edificios en ruinas, pero se descubrió que tiene una máquina que le ayuda a hacer esos informes. Excelente… (la cinta se rompe)
  • Gale: ¡Maldito vándalo de mierda! ¡Qué algún monitor o supervisor haga algo!
  • Michael: Ten calma, Gale. Estoy seguro de que Fischer hará algo al respecto.

Sin embargo, los poderes de la oficina no aparecerían en algún lado, a pesar de los horribles gritos de Gale. Ni siquiera los terribles comentarios bizarros de Dan llamaban la atención. Otros se quedaban observando, mientras otros se observaban con indignación unos con otros.

  • Gale: ¿Dónde mierda están ellos? Que alguien venga a solucionar este caos.
  • Dan: Sí, ¿dónde están? Este Johns no va a durar mucho hoy.
  • Philip: ¿Johns? ¿Cómo puedes estar tan seguro que es él?
  • Dan: Es muy obvio. Johns es el enemigo jurado de esta oficina. Ha dañado la imagen de este lugar por 2 años, estoy muy seguro de que todo esto se trata de él.
  • Philip: ¿Y qué tal si se trata de alguien más? Créeme, puede ser cualquier idiota envidioso que trata de dañar la imagen de esta oficina…
  • Gale: …o un retrasado mental con síndrome de Down que sólo graba estupideces. Debemos matar a esta escoria obscena.
  • Paul: Ni por nada del mundo.
  • Michael: ¡Ah! Una autoridad presente. Paul, tienes que hacer algo sobre esta cosa. Alguien vino y dejó estas cintas en donde nos insultan.
  • Gale: No sigas con eso. No quiero seguir escuchando esta maldita basura.
  • Philip: Cállate, Gale. Toma estos audífonos.

Eran pocos los audífonos existentes en ese tiempo y el único que tenía la oficina era uno de los años 80. Philip fue inteligente es darle dicho artefacto, pues a cierta gente ya le desesperaba su actuación. Paul sólo se atrevió a concluir:

  • Paul: Daré el aviso a Fischer y a Dillon. Tal vez se lo diga a los demás.
  • Gale: ¿Eso fue todo?
  • Dan: Cálmate. Ya se arreglará esto.
  • Michael: No, de hecho, está aún peor.
  • Philip: ¿Qué mierda haces aquí, retrasado estúpido? (Entra el desconocido)
  • Desconocido: Sólo quiero saludar a estos amigos. Sobre todo a este desviado sexual.
  • Dan: ¡Calla la boca! ¡Icy, envíalo al “purgatorio de los renegados”!
  • Desconocido: No esta vez. ¡Subnormales todos, menos yo!
  • Gale: Cierra el pico, bastardo, pedazo de tonto. Si eres Johns, lárgate de aquí. Ya le avisamos a Fischer, así que largo, pobre de ti si vuelve.
  • Desconocido: ¿Quién mierda es Johns? Pobre idiota, sigue volando en tu unicornio azul.
  • Gale: ¡Ya verás cuando te arresten! (Entra Mel) ¡Gracias a Dios, Mel! ¿Puedes echar a este pedazo de basura? La puerta tiene la cadena de seguridad, y echarlo no será tan difícil.
  • Mel: Haré lo que sea posible. (Toma una escoba) Sal de aquí, demonios. ¡Suelta esa escoba! No, será mejor que ustedes se alejen. Gale, será mejor que te calmes, lo único que quiere es que tomen atención a lo que dicen. Si lo ignoran, más rápido se irá.
  • Michael: Pero, eso no ha funcionado, Mel. Hemos hecho todo lo que podemos.
  • Mel: Entiendo. De hecho, ahora mismo haré la denuncia ante Fischer.
  • Desconocido: Cállate el maldito hocico, bestia. Sólo vuela en tu cocodrilo blanco.
  • Gale: Tú serás el que saldrá volando de aquí.

La denuncia fue demasiado rápida. Fischer no estaba, pero Dillon se encargó de llamar a la policía, al ser un caso demasiado grave. Aprovecharon que un guardia del edificio estaba presente y expulsó al desconocido, del que nunca se supo su verdadera autoridad.

Sin embargo, hubo ciertos empleados que quisieron eliminar esta situación con propuestas tales como concursos, tal como diría Nick Edwards:

  • Nick: Un concurso puede revitalizar el ambiente en este lugar, se olvidarían los conflictos entre los chicos y se despejarían de tanto trabajo aquí.

No parecía resultar, pues la paranoia se propagaba como un virus letal. Cualquier persona que viniera, ya sea para conseguir empleo o una propiedad de contrabando, era interpelada por los paranoides. Aún así, siguió la propuesta renovadora de Nick.

  • Nick: Señoras y señores. Como saben, en radio y televisión es común que se hagan concursos de popularidad y pensé, ¿por qué no hacer uno aquí? Es por ello que presento este concurso, donde los 3 primeros lugares serán premiados y podrán “presumir” ante los demás.
  • Pat: Me intriga mucho. ¿Puedes describirnos un poco más?
  • Nick: Claro, debe haber 10 participantes o más si quieren. ¿Quiénes quieren participar?
  • Dan: Yo me anoto, al menos quiero un reto.
  • Karras: Espero que no te desesperes como en el premio al Empleado del Mes, Dan. Por cierto, también anótame.
  • Gale: Yo también quiero participar.
  • Paul: Esto se ve muy interesante. Anótame, Nick.
  • James: También quisiera estar.
  • Pat: No entiendo esto, ¿cuál se supone que es el desafío de cada ronda?
  • Nick: Pat, es como en los mundiales de fútbol. En una ronda te enfrentas a un rival, si ganas, pasas a la siguiente ronda, y así sucesivamente hasta llegar a la final. ¿Entiendes?

La atención puesta fue demasiada, que gente que casi nunca salía de su despacho salía para estar enterarse de dicho concurso. Más la gente mencionada anteriormente, se inscribieron Mel, Philip, Pat, Michael e incluso uno de los “desaparecidos” monitores secundarios, Strausberg. Sin embargo, la sorpresa estaría por llegar.

  • Wilhelm: Buenas tardes. Estoy buscando al…
  • Gale: Cállate, Johns. Ándate de aquí antes de que te mate.
  • Wilhelm: Cálmese, señor. Sólo estoy buscando al señor Fischer, busco un empleo.
  • Dan: Sí, Gale, sólo cálmate. Fischer está disponible, si quieres, pasa. Bienvenido, por cierto.
  • Wilhelm: Gracias.
  • Gale: (A Dan) No me gusta este sujeto, me resulta demasiado sospechoso.
  • Dan: Ten calma, Gale. Los chicos nuevos no causan daño a este lugar, y si lo hicieran, ya tendrán su merecido. De parte de nosotros dos.
  • Gale: Claro, claro. Lo que tú digas.

Diferente a las demás personas que eran tratadas de criminales sin tener un juicio previo, herr Wilhelm tuvo un particular recibimiento en la oficina, sin embargo, la paranoia dominaba la dudosa mente de Gale, que eclipsó la cordialidad existente.

  • Wilhelm: ¿Se imaginan si el barrio de Harwood tuviera un rascacielos de 60 pisos? ¿Qué opinarían de eso?
  • Norman: Bueno, sería como un crimen, aparte de la mafia que existe allí. Un rascacielos en un barrio que sólo tiene edificios de 3 pisos sería un insulto.
  • Paul: Estoy de acuerdo con Norman. Entiendo que quieran hacer un edificio así en Torrington, o aún en Aspatria. Pero Portland nunca ha sido lugar de rascacielos, y me he opuesto rotundamente a las construcciones en el distrito Red Light.
  • Norman: No es por ser cruel por esa gente, pero creo que un poco de progreso ayudaría a esa zona, y un par de rascacielos ayudarían mucho.
  • Karras: No seas tan sarcástico, Norman, eso ya es trabajo de Strausberg (ríe). De todos modos, no sabía que herr Wilhelm tenía ciertos conocimientos de arquitectura.
  • Wilhelm: Por supuesto, señor. Si no fuera por eso, no hubiera trabajado en esta oficina. También tengo ciertos conocimientos de astrología.
  • Karras: ¿Astrología? Y para qué necesitaríamos un astrólogo, lo que necesitamos en un exorcista, con toda esta situación.
  • Paul: (Riendo) Creo que se necesita más que un exorcista, necesitaríamos hasta al Papa para que arregle esto.
  • Wilhelm: ¿Cuáles son todos esos problemas que mencionan?
  • Paul: Verás, herr Wilhelm, existieron algunos empleados que fueron despedidos por ciertas razones. Uno de ellos llegó hace poco y tenía cintas en las que nos amenazaban.
  • Norman: Uno de ellos “enloqueció” y arrastró a varios a una especie de paranoia. ¿Era así el cuento?
  • Karras: Más o menos, Norman. Aún así, Wilhelm (se acerca y le susurra) ten cuidado con ellos, a varias personas los han recibido de manera poco… educada.
  • Wilhelm: Así lo haré, señor. A propósito, he escuchado algo sobre un concurso de popularidad o algo parecido.
  • Paul: Así es, competir con el organizador del concurso es algo demasiado difícil, pero, si crees en la suerte, podrías ganar.
  • Norman: Sí, pero Nick es…, bueno, es Nick. Tiene algo de popularidad, aunque estos concursos me parecen algo estúpidos.
  • Paul: Herr Wilhelm, ¿decías que tienes conocimientos de astrología?
  • Wilhelm: Claro, y se lo demostraré. Estoy seguro que Norman vive en Costa de Vale. En uno de los apartamentos de Jardines de Wichita, número 42, creo.
  • Norman: Esto es… asombroso… creo.

La sorpresa de Norman no se debía a la adivinanza, se debía a que Wilhelm podría recibir un voto de censura, clásico de un mediador. Karras también se veía intrigado, buscaba un ritual de exorcismo, no a un adivino.

  • Wilhelm: Supongo que el señor Paul había tenido un vuelo para el sur la semana pasada, y lo perdió. ¿No?
  • Paul: No exactamente, ese vuelo era hacia el norte, y no lo perdí.
  • Wilhelm: También estoy seguro que el número de la tarjeta de crédito del señor Karras es…
  • Karras: ¡Basta! Esas cosas no deben decirse…
  • Wilhelm: ¿Por qué?
  • Karras: Está en nuestras políticas, y en la ley del estado de Liberty. Son fundamentos válidos como para pedir un voto de censura.
  • Wilhelm: ¿Y eso que significa?
  • Paul: Lamentablemente, si ese voto de censura resulta, no tendrás derecho a tomar la palabra dentro de la oficina dentro de un determinado tiempo.
  • Norman: En pocas palabras, no podrás hablar por un cierto tiempo, aunque podrías trabajar en algo.

Herr Wilhelm aceptó la censura con algo de resentimiento, aunque demostró seguir las leyes por muy injustas que suenen. Sin embargo, en vista que el concurso de Nick avanzaba, dos situaciones curiosas pasaron, y ocurrieron luego de que Nick anunciara los resultados parciales del concurso.

  • Nick: Bueno, los clasificados a la siguiente ronda son: Karras, Strausberg, Mel, Paul, Pat y yo, sin embargo, estuve a punto de pasar por invicto.
  • Dan: ¿Strausberg ganó? ¿Cómo puede ser eso? No puede ser posible.
  • Strausberg: Lo siento, caballero. Si pudiera emplear mejor las leyes de nuestro idioma, le entendería mejor.
  • Pat: Creo que lo que quiere decir es que no te entiende, Dan.
  • Michael: Creo que está siendo muy claro, Pat. A propósito, te felicito por haber clasificado.
  • Dan: Realmente me esforcé, y es casi injusto que pierda frente a Strausberg.
  • Nick: No lo tomes tan a pecho, Dan. Es simplemente un concurso.
  • Dan: Ok, pero quiero un duelo.
  • Strausberg: ¿De qué tipo: con armas o un duelo intelectual?
  • Mel: Oh, esto es absurdo. Además, hace mucho tiempo que se prohibieron los duelos con armas.
  • Pat: Sí, pero, se reestablecieron los duelos de esgrima en 1954.
  • Strausberg: Correcto, entonces, ¿cuándo sería tu duelo, Laertes…? Digo… ¿Dan?
  • Dan: Ahora mismo, Strausberg. Aproveché de sacar las espadas que tienen como adorno.

El absurdo que se había iniciado terminó con la derrota de Dan, sin embargo, él quiso proseguir con el asunto.

  • Dan: Esto no ha terminado. Quiero la revancha, hasta el día que yo diga.
  • Strausberg: Acéptalo, brujita. Has perdido, si hasta creo que recibiré un premio por eso.
  • Dan: De todos modos habrá revancha. He tenido problemas con la mano.
  • Strausberg: No has entendido. YO gané. TÚ perdiste. (Se lamenta) No querrás ver mi reacción al verte, chico.
  • Dan: No importa, la tercera es la vencida.
  • Karras: (Ríe) Es la segunda, Dan. Y mejor no sigas insistiendo con esto.
  • Dan: Que ya lo veremos.
  • Strausberg: No, y el tema se termina aquí. No tengo tiempo para seguir jugando con niños. (Se retira)

El concurso de Nick parecía un tremendo fracaso, en el sentido de que buscaba eliminar las tensiones existentes. Sin embargo, la segunda situación curiosa ocurrió.

  • Pat: ¿Qué tal, Wilhelm? He oído que Karras puso un voto de censura en tu contra, y puedo ayudarte a revertir esa situación.
  • Wilhelm: ¿Cómo puede hacerlo?
  • Pat: Simple. Si quieres, puedes votar por mí en el concurso, y te ayudaré a que te quiten ese voto.
  • Wilhelm: (Tenso) Lo pensaré, señor.

Sin rodeos, herr Wilhelm denunció a Pat enfrente de todos, a pesar de que su censura se mantenía por otro día.

  • Wilhelm: Esta denuncia es hace principalmente porque el señor Pat ha tratado de sobornarme diciendo que vote por él a cambio de eliminar mi censura. Exijo que se haga algo por este fraude electoral.
  • Karras: Pero Pat dijo claramente, “si quieres”.
  • Gale: No te preocupes, Karras. Estos vándalos nunca entienden y no quiero que él sea una excepción.
  • Wilhelm: Gale, la compra de votos es considerado un fraude electoral según la ley.
  • Karras: Pero él no te está obligando, señor exagerado, entiéndelo de una vez.
  • Gale: Wilhelm, este asunto no es ilegal, fue una completa broma. Tú siempre insistes y creo que deberías ser despedido de la oficina.
  • Wilhelm: Gale, esto es un fraude electoral, si la policía se entera de esto, Pat iría a la cárcel.
  • Gale: No, exagerado. Fue una broma. B-R-O-M-A. ¿Y aún lo acusas de vandalismo? Si que te encanta provocar problemas en este lugar, pues estoy dispuesto a revertir esto.
  • Wilhelm: Hasta que Pat declare, sabré si esto es una broma.
  • Mel: De verdad, herr Wilhelm, si sigues con este asunto te pueden despedir. Te aconsejo que no sigas con esto.
  • Wilhelm: La ley especifica que quienes cometen fraude electoral pueden tener 5 años de cárcel.
  • Pat: Esto es el límite. Estaba disfrutando de mi almuerzo. Wilhelm, esto es una broma. Incluso consulté con Nick por esto, diciéndome que es legal. Luego, él mismo te dijo esto. Me da igual si te molesta o no, pero, aún no me votas.
  • Wilhelm: Este tipo de comentarios son objetos de fraude electoral, aunque digas que es un broma no tienes evidencias a tu favor, yo sí.
  • Fischer: Ahora debo intervenir, Pat no tiene ningún poder o autoridad, si los tuviera, habría problemas. Y como no las hay, lo único que tienes que hacer es hablar con él, ya que ninguna autoridad se fijará en una exageración como la que has hecho.
  • Wilhelm: Pero es un tema serio, si lo hubiera hecho fuera de esta oficina, Pat pagaría cárcel por esto.
  • Gale: ¿Alguien puede parar a esta mierda, por favor?
  • James: Disculpen por hablar donde no debo, pero Wilhelm, lo mejor será que te rindas. Pat no es culpable. Lo único que no quiero ver es un “es culpable hasta que se demuestre lo contrario” ni nada. Será mejor que olvides este tema y que tengas suerte.
  • Wilhelm: Qué lástima. Pues eso es fundamental en un caso como este, si no lo quieres ver, que pena. Punto.
  • James: Nada de punto. Ojalá que regreses como un vándalo y que yo tenga poderes como para despedirte.
  • Mel: Wilhelm, este no es ningún caso. No estamos en la Suprema Corte. Pat es inocente, todos lo apoyamos y defendemos. Como dice James, será mejor que te olvides de esto y hagas vida social.
  • Wilhelm: Las cosas acaban cuando acaban. Su apoyo no sirve para demostrar la inocencia de Pat. Lo siento.

V.- ¿Quién siguió con el fraude?

El concurso de Nick finalizó con la victoria de Paul, sin embargo, Wilhelm decidió proseguir con su asunto y buscó justicia a toda costa. Una semana después, propuso a Fischer una serie de reglas, debido en su totalidad a su problema con Pat.

  • Chris: Admiro tu optimismo, Wilhelm. Admito que la autoridad ha cometido algunos excesos en tu contra, sin embargo, creo que varias cosas que propones ya están aprobadas aquí. Pero, no dejes que Gale te intimide, sólo aclárale que este asunto es entre Fischer y tú.
  • Wilhelm: Gracias, Chris. Bueno, en parte me baso en el problema que tuve con Pat tiempo atrás. Sin embargo, hubieron cosas que me ofendieron mucho, y por esto propongo estas nuevas reglas.
  • Karras: He escuchado lo de las reglas que propones, Wilhelm; y te lo digo, todas ya han sido implementadas en la oficina…
  • Wilhelm: Conmigo no. Ayer tuve una discusión con Gale, también fue censurado, pero se le redujo el tiempo, cosa que conmigo nunca pasó.
  • Gale: Perdón que me meta, pero Wilhelm, si Karras no te redujo el tiempo de censura fue porque tú no parabas con el asunto del fraude. A ti te dieron pruebas sobre Pat, pero tú las rechazaste. Acéptalo, es inocente, por Dios.
  • Wilhelm: Gale, también se cometieron errores conmigo, y para eso he propuesto estas nuevas reglas, para que estas cosas no vuelvan a suceder.

En el otro extremo de las cosas, los típicos observadores veían una vez la tensa situación, con la diferencia que esta vez, fue Guy quien intervino.

  • Guy: Wilhelm, si quieres que pongan estas reglas inútiles, deberías poner una que nos permita colocar información clasificada de las personas que vienen a comprar propiedades.
  • Wilhelm: Esto no es inútil, sólo busco que esto sirva para el orden de la oficina. Sí, admito que me equivoqué con Pat, pero hubo gente que me trató como no debía.
  • Karras: Estas reglas ya se usan de otro modo…
  • Wilhelm: Pero, conmigo nunca fueron aplicadas…
  • Paul: De todos modos, Fischer no puede aplicar estas reglas instantáneamente. Si quieres debatir tu idea, hazlo proponiéndolo como tema en la siguiente reunión. ¿Si?
  • Wilhelm: ¿Y cómo puedo debatirlo? Ya no puedo hacer nada aquí.
  • Paul: Bueno, Wilhelm, si hubo un maltrato hacia ti y no se hicieron acciones, fue por un mero descuido de nosotros. Perdónanos, también cometemos errores, pero no es para tanto. Ah, y hablo bajo mi propia opinión.

El caso no parecía tener solución, las predecibles insistencias de Wilhelm y el extraño accionar de la mayoría no tenía fin. Comenzaban a tener renombre las intervenciones de Guy hacia gente como Wilhelm o a los criminales. Sin embargo, Philip decidió intervenir para revertir la cuestión, aprovechando sus conocimientos en psicología.

  • Philip: Cálmate, Wilhelm, por favor. Mira, recuerdo que era igual que ti, me quejaba por todo y decía cosas como “todos están contra mí”, pero cambié. No tienes por qué hacer un escándalo por todo, relájate, porque el único perjudicado estás siendo tú.
  • Wilhelm: Es extraño que digas esto. Además, tengo mis razones para armar este “escándalo”. Y Gale me ha amenazado varias veces con echarme de aquí, lo de ayer no fue la primera vez.
  • Philip: Entiendo lo que hizo Gale. Con mayor razón deberías tomarte en serio dichas amenazas, por algo lo hacen. Si no fueras tan molesto, serías aceptado en este lugar ni nada de esto pasaría.
  • Wilhelm: Gale también merecería un castigo, ahora recuerdo que él no tiene el poder como para echarme de aquí. Eso es falsificación, ¿no?
  • Philip: Me has hecho reír, gracias. Sólo entiende algo: ni a Fischer, ni a Gale, ni a mi ni a nadie le interesa lo que haces. Eres un chiste para este lugar, deja de hacer escándalos ya que a nadie le va a importar.
  • Wilhelm: Bueno, esto no es una ciudad, ya que la prensa no sabrá de esto. No tengo problema en seguir con este “escándalo” y entonces, será mejor que no te metas.
  • Philip: Detén este absurdo o alguien llamará a la policía. Yo me meteré donde quiera, ningún adicto dramático y molesto me dirá qué hacer
  • Wilhelm: Tengo fundamentos como para hacer esto…
  • Philip: Fundamentos estúpidos. Cálmate, Wilhelm, soy una persona muy tranquila.
  • Wilhelm: Son fundamentos basados en la realidad, y son para evitar conflictos, peleas, etc.
  • Guy: Al que tendrían que expulsar de este lugar es a ti, Wilhelm, tú causaste esto.
  • Mel: Bueno, viendo que nadie apoya a Wilhelm, y me incluyo, lo mejor será terminar con este tema de una vez por todas.
  • Wilhelm: Pero, no podría discutir con Fischer sobre las reglas.
  • Mel: Ya están implementadas, hijo. ¡¿Lo entiendes o no?!
  • Philip: No te lo está sugiriendo, te está advirtiendo. Se te acabó el tiempo, deja de llorar como una niña y aprovecha la vida.
  • Wilhelm: Que quede claro que esto era solamente entre Fischer y yo.
  • Mel: Si no fuera porque insistes como un tonto y te hicieron un voto de censura, hubieras hablado con él de forma privada. Pero, pasó lo que pasó y no puedes. Ojalá algún día, algún día, aprendas la lección.
  • Karras: Yo estaba pensando en quitar ese voto, pero viendo este comentario, cambié mi decisión. Mejor que te quedes en el “infierno de la censura”.
  • Mel: Karras, ¿el espíritu de Dan entró en ti?
  • Karras: Sí, pero nada como un buen exorcismo como para arreglarlo.
  • Wilhelm: Estás mintiendo, nunca has tenido planes como para sacarme esto voto de censura. Y como dije, este asunto es entre Fischer y yo.
  • Karras: No miento, no he tenido planes para que te sientas mal. No me importas, sólo eres un niñito delicado. Y este tema es público, todos nos podemos meter.
  • Philip: ¡YA, cállate Wilhelm! Así vas a quedar, como estúpido, molesto. Traté de ser compasivo, pacífico, paciente., pero eres imposible. ¿Y sabes qué? ¡Vete al diablo!

La pelea siguió hasta altas horas de la madrugada, incluso cuando todo el edificio de la Unión de Crédito había estado cerrado. Para peor, esta declaración de guerra no terminó, y la nueva victima fue alguien que confundió la oficina con un burdel.

  • Cliente: (Dirigiéndose a Philip) Ah, señor, no debió ser tan tibio. Para su información, no soy una chica, soy todo un equipo. Puedo ser esto y lo otro.
  • Philip: ¿Qué significa esto, so puta? Aunque no seas una chica, eres una puta.
  • Gale: Déjate de joder, el tema es conmigo, no involucres a él. Te conozco, idiota, y te lo advierto: te sacarán de aquí, llamarán a la policía por ser un arrastrado de mierda.
  • Wilhelm: La intervención de Philip no fue muy buena, por lo que veo.
  • Gale: ¿Quieres hacernos el favor de no meterte aquí? Gracias.
  • Wilhelm: Eso mismo podrías decirlo a Philip.
  • Gale: Sí, pero el mensaje de este estúpido va para él también.
  • Wilhelm: Está bien, pero yo sólo trato de ayudar.
  • Philip: ¿Sabes, Wilhelm? Tus ganas de meterte en cosas que no te convienen, insistir en cosas estúpidas y sin sentido han hecho que pierda toda mi paciencia. (Al cliente) En cuanto a ti, travestí mugroso, sólo se me ocurren guiños sexuales por lo que has dicho. Puta succionapijas de mierda. Con esto, te demuestro que no soy blando como crees, respeto a las mujeres, pero no a los travestís pornoadictos como tú.
  • Cliente: Eh, eh. ¡Arreglemos esto por las buenas! Me equivoqué, creí que este era un club para caballeros, eso dijeron mis amigos. No volveré a hacer esto, me iré.
  • Philip: No te irás, conozco a los de tu calaña. No te vas a ir de aquí, seguirás jodiéndonos a todos. ¿Quieres caramelos? Sólo tengo de banana, supongo que son tus favoritos.
  • Wilhelm: Podrías denunciar a este vándalo, como lo han hecho conmigo. De paso, así te evitas discusiones.
  • Philip: ¡Cállate! En cuanto a ti, pondré una denuncia oficial en la oficina, todos estarán de acuerdo. Ya nos veremos. (Sale)

Philip preguntó a diversas personas si estaban de acuerdo en poner una denuncia contra de herr Wilhelm: todos estuvieron de acuerdo. En cuanto a Ron, observador obligado, decidió dar un paso adelante y llamó a sus asociados.

  • Ron: Guy, William, tengo el plan perfecto para que yo… es decir, nosotros, avancemos aún más en nuestro ascenso social.
  • Guy: ¿Cuál es, Ron?
  • Ron: Verás, ¿conoces al tan Wilhelm? ¿William?
  • Guy: Claro que lo conozco, es tan desesperante, ha estado molestando con ese tal problema con… ¿Pat?...
  • Ron: Sí, así es su nombre.
  • Guy: …desde hace una semana. Ya nos tiene cansados a varios.
  • William: Así veo, entiendo que quieren hacer una denuncia formal contra él.
  • Guy: Sí, ese tal Philip nos ha preguntado mucho sobre eso.
  • Ron: Así veo… Verán, chicos, la idea que tengo es simplemente… ehhh…, deshacernos de él.
  • William: ¿Cómo?
  • Ron: Como las escuchado, William. Nos deshacemos de él, nos deshacemos del jodido problema. Y además, nos aseguramos una buena posición en este lugar.
  • Guy: Estoy algo de acuerdo, pero, ¿no se supone que habíamos abandonado esto?
  • William: Sí, se supone que vinimos a este lugar para conseguir una fortuna, luego mansiones, coches, etc.
  • Ron: Entiendo que estén preocupados, pero piensen, esto nos hará más posible conseguir estas cosas. Sé dónde vive, llamaré a Andy, Marcus y a Andy. Yo los avisaré.
  • William: Está bien. (A Guy) ¿Ese es Philip?
  • Guy: Ese mismo. Y creo que va a empezar con su denuncia.
  • William: Ya lo veo, y ha montado una especie de corte o jurado. Cómo me gustaría estar ahí.

En efecto, Philip había montado un improvisado escenario similar a la Suprema Corte. Como siempre, él estaba en el centro, mirando hacia los curiosos que estaban cerca. Wilhelm fue excluido a un rincón, pues rechazó la silla que le habían dado.

  • Philip: He venido aquí para denunciar a este “señor” que ha causado muchos problemas a esta comunidad. Por ejemplo: publicar mensajes innecesarios, inservibles y hasta insultantes, acusar a empleados de falsificación, insiste hasta llegar a los límites, etc. Creo que Gale nos quiere decir algo.
  • Gale: Sí, Wilhelm no para de insistir, es un imbécil y hace todo a propósito. No me atreví a denunciarlo, porque, las veces que lo he hecho nadie parece hacerme caso. Debería ser expulsado de aquí, y poner una orden de alejamiento.
  • Philip: Concuerdo, o como mínimo, quiero que no ingrese aquí en tres meses.
  • Mel: Esto me sigue pareciendo a la Suprema Corte, no sé por qué. (Todos ríen)
  • Wilhelm: Philip, yo sólo proponía cosas para esta oficina, aclaré las cosas, nada más.
  • William: Sí, claro. Y yo soy el hijo ilegítimo del presidente Clinton. ¡Todo es mentira!
  • Gale: Wilhelm, ya llegaste a un extremo. Te advertimos varias veces que pararas, pero nunca hiciste caso. Eres un idiota, lo siento que tenga que decirlo así.
  • Philip: No es sólo lo que dices, Wilhelm. Has puesto varias demandas en falso a gente equivocada de esta oficina. La verdad, es que te debe faltar la mitad de tu cerebro, o tres cuartos.
  • Paul: Philip, Gale, no empiecen otra discusión aquí. Sólo es una pérdida de tiempo discutir con él, ya que no entenderá nuestra forma de pensar. Mejor, ignórenlo y que haga lo que quiera hasta que lo expulsen. No caigan en el mismo nivel que él.
  • Wilhelm: Oigan, gente. Este asunto era entre Fischer y yo, no era necesario que ustedes se metieran donde no deben.
  • Paul: Te lo aseguro, Fischer no te responderá. Lo siento.
  • Wilhelm: Pues es preferible que él venga y hable conmigo y puedan relajarse sin mi como ustedes quieren.
  • Dan: Perdón que me meta, pero este Wilhelm ya debería ser expulsado, ya que se ha pasado de listillo con todos nosotros.
  • Guy: Muy cierto, hace rato que debería ser expulsado este tipo.
  • Michael: ¡Expulsen a Wilhelm! Ya ha cometido sus errores y es hora de que los pague, no con una simple expulsión, sino con la cárcel.
  • William: ¡Que pague justo por pecador!
  • Wilhelm: Tú ni siquiera sabes lo que es el pecado…
  • William: Por favor, vengo de una familia que va cada domingo a la iglesia, y estudié en un colegio católico. Así que calla, analfabeta con aires de grandiosidad.
  • Pat: Creo que Wilhelm sólo se defenderá solo. Hola, por cierto…
  • Michael: Es cierto, me da pena…
  • William: Es como chocar los cinco uno mismo.
  • Chris: Esto se está saliendo de control. Wilhelm, esas reglas ya están puestas, no insistas. Entiende de una buena vez que nadie te quiere aquí. O te vas por tu cuenta o creo que te sacarán por las malas.
  • Gale: Ya llegaste a tu límite. Si fuera tú, contribuiría como cualquier ser normal, no estaría jugando como un niño de un año, como pareces ser.
  • Guy: Creo que ya hay fundamentos suficientes como para proceder al bloqueo, no hay nada más que decir.

La frase de Guy notó la victoria de la propaganda enemiga sobre herr Wilhelm; sin embargo, los pocos empleados cuerdos hicieron notar su parecer.

  • Pat: Esperen. De acuerdo, nadie aguanta aquí a Wilhelm; pero, no pueden salir de la nada y decidir que se le debe expulsar. Si no se le expulsó antes, menos lo harán por una demanda no-oficial.
  • Karras: Yo, ¡propongo la catapulta! (Ríe descontroladamente)
  • Wilhelm: ¡Entiendan! Yo quería proponer nuevas leyes para la oficina, aunque sean estúpidas para ustedes. No tenía malas intenciones con ustedes.
  • Michael: Ah claro, y yo soy el alcalde de Vice City. Wilhelm, has vandalizado, insultado, lo único que esperamos es que tengas una estancia en el “pozo de los vándalos”.
  • Wilhelm: ¿CUÁNDO he insultado? Sólo hablé con la realidad, que es muy diferente, y admito que me fui de las manos al acusar a Pat…

Al igual que las veces anteriores, el auto-denominado juicio prosiguió hasta los últimos rayos del viejo y anticuado sol. Sólo fue hasta minutos antes de que la oficina cerrara cuando los símbolos de la autoridad hicieron presencia.

  • Strausberg: Me encanta ver cómo todos se la hacen de jurado con esto.
  • Michael: ¿Por qué lo dices?
  • Strausberg: (Le ignora) Su denuncia, sugerencia, demanda, lo que demonios sea ha llegado a nuestras manos. En los siguientes días veremos como se resuelve esta cosa. Y ahora, váyanse.
  • Philip: ¿Y por qué?
  • Strausberg: ¿Por qué? Ya son las 11 de la noche. Tanta discusión les hizo perder la noción del tiempo. Por Odín.

Esa misma noche fue aprovechada por Ron y sus seguidores para poder secuestrar al pobre herr Wilhelm. Como siempre, usaron la vieja furgoneta para transportarse hasta Aspatria, donde Wilhelm vivía.

  • Ron: Y bien, Marcus. Espero que hayan hecho algo bueno en el tiempo que no nos habíamos visto.
  • Marcus: Oh, claro. Sólo hemos estado paseando por la ciudad. ¿No?
  • Andy: Sí, y conocimos a un gran amigo y a su novia.
  • Martin: Claro, pero esa mujer me pareció algo lunática. Hemos prometido no juntarnos nunca con esa mujer. Estamos amenazados por su grupo.
  • Guy: ¿Qué grupo? ¿Acaso los conocemos?
  • Martin: Unos sudamericanos. Creo que se meten mucho con eso del polvo, aún así, no creo que los conozcamos.
  • William: No lo recuerdo. Sólo recuerdo a los italianos, ¿qué habrá sido de ellos?
  • Ron: Lo que sea con ellos, con tal de que no volvamos a verlos nunca jamás.
  • Marcus: ¿Y qué tal si nos encontramos con ellos en las calles? ¿Qué haremos?
  • Ron: Ten calma. Si llegan, y espero que ese día nunca llegue, estaremos lo suficiente preparados como para enfrentarnos.
  • Marcus: ¿Cómo?
  • Ron: Ya te lo explicaré otro día…
  • Andy: A todo esto, ¿adónde vamos?
  • Guy: A Aspatria, vamos a cobrar una deuda con un viejo amigo.
  • William: Por favor, no le digas “amigo” a Wilhelm. Es odioso y desesperante.
  • Martin: Un momento, se supone que nos habíamos retirado de este negocio para siempre.
  • Guy: Así será, pero debes entender que este sujeto es una personificación nazi, es insistente, odioso, irrespetuoso…
  • Ron: Creo que alguien me entiende…
  • Andy: ¿Y cómo se supone que haremos esto?
  • Ron: Como lo hemos hecho antes, lo dejaremos “tirado” en el [puerto de Portland]].
  • William: Ah, echaba de menos el hacer ese método, es un clásico de la mafia.
  • Ron: Ya llegamos.

El apartamento de Wilhelm era el más común que había en el barrio. Al avanzar por el interior del edificio, el séquito vio que el lugar no era para alguien como Wilhelm, o para la concepción que tenían de él.

  • Andy: Este lugar es demasiado… limpio. ¿Y cómo es el tal Wilhelm?
  • Guy: Es horrible, te lo aseguro. Es bastante insistente, y nos ha acusado a varios de fraude, o falsificación.
  • Ron: Y a ustedes, ¿qué les ha pasado? No los hemos visto desde hace un buen tiempo.
  • Martin: Ah, bueno. Hemos estado paseando por la ciudad. Sería un gran mentiroso si te dijera que no conocía la isla Staunton.
  • Guy: ¿No? Pues es muy raro.
  • Marcus: Cierto, y Martin nos convenció de “vagabundear” por el distrito. Nos gustó pasear por Fuerte Staunton
  • Guy: A pesar de que territorio del sindicato de Franco Forelli.
  • Ron: ¡Silencio! Ya llegamos.
  • William: ¿Estás seguro que es aquí?
  • Ron: Claro, saqué la tarjeta de la hoja de contactos de la oficina.

Al tocar la puerta, herr Wilhelm notó que era el principio de su fin. Era la persona más odiada de la oficina en 2 años, y no dudaba que alguien enviara a una turba de mafiosos o asesinos sin identificar.

  • Wilhelm: ¿Quién está ahí?
  • Ron: Somos nosotros, Wilhelm. Sal y enfrenta esto como un hombre.
  • Wilhelm: (Sale) ¿Qué demonios quieren? ¿Qué quieren de mi?
  • Ron: Hemos de limpiar la mancha que dejaste en la oficina. (Lo golpea) Amárrenlo y llévenlo a la furgoneta.

Amarrado de pies y manos, llevaron a herr Wilhelm hacia la siniestra furgoneta. William, en cambio, pidió claramente ir con él en la parte trasera. Con sus supuestos dotes de abogado, efectuaría una terrible interpelación. Sin embargo, Wilhelm prefirió defenderse en su clásica manera.

  • Wilhelm: Mira, William, te voy a dar un consejo de forma respetuosa: no me molestes más, no me molestes con tus chistes de gato muerto. Y a todos ustedes, han cometido un gran error al hacer esto conmigo.
  • William: Pero, yo también te quiero, Wilhelm.
  • Wilhelm: ¿Qué cosa?
  • William: Nada.
  • Wilhelm: Por favor, yo estoy hablando en serio.
  • William: ¿Tú, serio? Dejemos la seriedad para los mayores.
  • Wilhelm: ¿Y cómo crees que se hacen las cosas aquí? ¿Con un chiste?
  • William: Así que, me estás dando lecciones de cómo ser serio. Por favor, chico, cállate.
  • Wilhelm: Mira, no quiero discutir contigo. Solo te digo que no me vuelvas a molestar con esos “chistes”, por favor.
  • William: ¿Te molesta? Vaya autoestima que tienes, chaval.
  • Ron: Ya hemos llegado.

El puerto de Portland era el cementerio favorito de la mafia desde que la familia Leone sobornó al sindicato de los obreros portuarios. Wilhelm se sumaría a las decenas de víctimas de las familias mafiosas.

  • Ron: ¿Tienes algo que decir, Wilhelm?
  • Wilhelm: Han cometido un terrible error. Sólo quería hablar con Fischer para…
  • Guy: Ah, ya sabemos esa parte. La verdad, Ron, es que no quiero seguir perdiendo el tiempo con esta cosa.
  • Wilhelm: Se arrepentirán. La calidad de esta oficina está cayendo gracias a gente como ustedes. Paranoicos que no saben distinguir entre el bien y el mal. (Ron le dispara y muere)
  • Ron: Tiren el cuerpo al mar. Que conozca a sus nuevos amigos.

Luego de dicho suceso, Ron tendría tiempo de tener una nueva “parranda” con sus amigos, a los cuales no veía desde hace semanas.

  • Ron: Y ustedes, ¿trabajarán en la oficina?
  • Marcus: No, estaremos paseando por ahí.
  • Ron: Ah, pues, era por si Paulie llegaba hasta allá.

VI.- Consecuencias

Un tiempo después, apareció un nuevo individuo. Sin embargo, este era el más raro que se haya conocido, el cual solo apareció con el nombre de “Gizmo”.

  • Gizmo: ¡Hooooola a todos!

Él llegó en un momento no muy oportuno, pues aún permanecían pendientes las acusaciones e interpelaciones puestas contra Wilhelm.

  • Gale: Hola.
  • Mel: Hola, también.
  • Gizmo: ¿Saben? Acabo de ver a dos payasos caer por la escalera. (Ríe descontroladamente)
  • Mel: ¡Oye! ¿Cómo te puedes reír de eso? ¡Diablos!
  • Philip: Estamos pasando por tiempos algo difíciles… ¿cómo dices que te llamas?
  • Gizmo: No sé… mis amigos me dicen “Gizmo”.
  • Philip: Ehhh… está bien…
  • Gizmo: Pero, no tienen porqué ser serios. Ojalá yo los pudiera hacer reír un poco.
  • Gale: ¿Y cómo?
  • Gizmo: Miren, habían dos ancianos, uno se cae de un rascacielos y la otra es atropellada por dos camiones y...
  • Gale: ¡Oye!
  • Gizmo: ¿Qué? Sólo quería hacerlos reír un poco…
  • Mel: Entiendo eso. Pero, no tienes por qué contar estos chistes tan crueles.
  • Gizmo: ¿Crueles? Pero si es buen material… Espero contar estos chistes en el club de Paulie, en el distrito Red Light.
  • Gale: Pues no lo vas a hacer.
  • Gizmo: Y, ¿por qué?
  • Gale: Porque te expulsaremos de aquí, chiquillo. ¡Llamen a la policía!
  • Mel: Un momento, Gale. Tú no tienes suficiente autoridad como para hacer eso.
  • Gizmo: Esperen, eso quiere decir que… ¿no se están riendo de mis chistes?
  • Gale: No. Son terribles y repugnantes.
  • Dan: ¿Qué sucede? ¿Ya llegó Wilhelm? Te lo advierto, si quieres causar problemas, será mejor que evites mi ira…
  • Gale: No es él, Dan. Sólo es un chiquillo que cuenta chistes malos.
  • Gizmo: Oigan, yo solo quería hacerles reír. Solo quiero ser una buena persona con amigos. ¿Por qué hay gente así?
  • Mel: Verás, ehhh…, Gizmo. Tus chistes son bastante crueles, y nosotros no nos reímos de ese tipo de cosas.
  • Gizmo: No me saquen de este lugar. No puedo soportar un segundo sin estar en este lugar.
  • Gale: ¿Por qué? Pues mira…
  • Gizmo: Ah, no me importa lo que digas, “atropellado” de mierda.
  • Dan: ¿Cómo? Escucha…
  • Gizmo: Oh, sí. Miren, soy la estúpida de Dan, que le doy pena a todos.
  • Paul: ¿Qué sucede aquí? (Gizmo comienza a gritar)
  • Karras: Ah, demonios. Ya nos ocuparemos de él. ¡Paul! Ayúdame a sacarlo de aquí.

El esfuerzo colectivo fue muy grande, todos lograron sacar al tal “Gizmo” de la oficina, trataron de cerrar la puerta con todos los seguros. Al final, Dan soltó una frase tranquilizadora.

  • Dan: Bien. Ya no hay vándalos merodeando por acá. Stella ya se lo llevó al “purgatorio de los criminales”.

Sin embargo, Gizmo logró abrir la puerta y pudo conversar una vez con los que él consideraba “amigos”.

  • Gizmo: Oigan, ¿por qué hicieron esto conmigo? Sé que estaba algo molesto, pero también soy chistoso. Ustedes deben saber que me enojo por cosas que ni se imaginan, a mi tía se le perdieron las llaves y no pude ir al taller. ¿Creen que podría estar de humor con eso?
  • Paul: Entendemos eso, pero, en esta oficina no queremos gente que falte el respeto a los demás.
  • Gizmo: Sí, pero, por estas razones una persona puede llegar a convertirse en un vándalo…
  • Dan: ¿Vándalo? ¿Dónde? ¡Mátenlo!
  • Gizmo: No quiero ser malo con la oficina, ni con ustedes. No quiero vengarme por esto, hermanos.
  • Paul: Si quieres hacer eso, pues tendrás que calmarte, amigo.
  • Gale: Claro, tendrás que calmarte si quieres entrar aquí.
  • Gizmo: Oye, ¿qué te pasa? Creí que éramos amigos…
  • Gale: Quizás, pero no puedo ser amigo de alguien que se la pasa insultando. Me insultaste a mi y a Dan. ¿Te parece poco?
  • Gizmo: Oye, hijo de puta…
  • Dan: ¡Basta! Que alguien llame a la policía.
  • Karras: Ya voy, ya voy… (Cierra la puerta)
  • Gizmo: ¡Maldita escoria! Por eso quiero ser un vándalo, un criminal. Tal vez la misma oficina atrae a los mismos vándalos. No importa que llamen a la policía, yo seguiré ahí para hacerles la vida imposible.
  • Karras: Ah, por favor, no eres ninguna amenaza. Con dos o tres palabras se revierte toda cosa tuya, con cuatro ya estás en la cárcel.

A pesar de la declaración de Karras, Gizmo continuó amenazando a la oficina con cuentas bancarias falsas. Con estas, pudo sacar más de un millón de dólares de “la caja”, para sorpresa de muchos. Mayor fue la sorpresa al ver que se convocaría a un nuevo parlamento.

Los parlamentos eran reuniones en las cuales se reunían varios empleados de renombre, junto con la autoridad. Eran muy pocas veces que se hacían estas reuniones, al menos, dos veces al año. Sin embargo, fue la ocasión perfecta para que ciertas personas prepararan sus mejores armas.

  • Gale: Mel, ¿has oído que habrá un nuevo parlamento?
  • Mel: Así escuché. ¿Forth puso el anuncio?
  • Gale: Sí. De hecho, ahora mismo se están reuniendo para discutir los temas que saldrán ese día.
  • Mel: Ok, iré para allá. (Gale sale)
  • Philip: Psst. ¡Mel! ¿Puedes venir?
  • Mel: ¿De qué se trata, eh?
  • Philip: Verás, Mel. Hemos descubierto algo… es demasiado arriesgado esto. ¿Por qué no vamos a un lugar más seguro?
  • Mel: Pues, la junta va a comenzar. Se decidirán los temas que se discutirán en el parlamento.
  • Philip: Excelente. Bueno, ehhh… Mejor que Pat te lo diga, él te lo explicará mejor. Estoy nervioso.
  • Pat: Pues, Mel. He descubierto que Gale ha tenido ciertas… cuentas bancarias fraudulentas y…
  • Karras: Cierto, y eso sería una buena razón para que lo despidan de la oficina. Te lo digo Mel, para mí, es una persona que parece estar poseída por el demonio.
  • Pat: Debo confesarlo, Gale tampoco me ha caído muy bien. Cada vez trato de corregir sus errores, siempre me responde de una manera poco adecuada. Tengo aquí mismo las cintas donde él confiesa.
  • Mel: Tendrás que guardarlas muy bien. Creo.
  • Philip: Eso, ¿qué significa? Quiere decir que…
  • Mel: Que estoy con ustedes. Gale jamás me ha caído bien, es muy arrogante. Y eso de culpar a otros criminales, cuando él mismo nos estafó con cuentas bancarias falsas me parece un insulto.
  • Philip: A mi me parece una hipocresía total. Si a mi no me dieron una segunda oportunidad en su tiempo, espero que no se la den a él.
  • Karras: Será mejor que pasemos a la junta. (Todos entran)
  • Forth: Muy bien, como han visto, se va a realizar un parlamento la próxima semana. Por primera vez, vamos a discutir los temas que aparecerán dicho día. Comenzamos.
  • Gale: Pues bien. Propongo que el señor Wilhelm sea expulsado de una vez por todas de la oficina. Ha ocasionado muchos problemas: crea discusiones sin sentido, nos ha llevado la contra, ignora lo que le decimos, no hace caso…
  • Norman: Ejem… ¿no se supone que hay temas más serios que discutir?
  • Dan: Manito arriba. A decir verdad, Norman, Gale tiene mucha razón. Ha causado muchos problemas, nos ha insultado y acusa a los demás sin sentido alguno.
  • Mel: ¿Insultado? Por favor, Dan, ¿tienes la prueba de que él haya faltado el respeto?
  • Dan: Bueno… a un amigo se le perdió…
  • Gale: ¿Qué te pasa, Mel? Creí que estabas de nuestro lado…

Pues no era así, Mel pensó que Wilhelm no era una grave amenaza, idea que Gale había impuesto. Sin embargo, Guy se encontraba demasiado nervioso, debido a que sabía del paradero de herr Wilhelm.

  • Guy: Pues… ¡Ya deben expulsarlo! Se comporta como un bebé, y hemos recibido demandas para que se le quite su censura. Además, es un simple nazi.
  • Pat: Sí, podrá haber alterado un poco el orden, pero esto no lo merece. Además, es un simple capricho porque es molesto para algunos. Hay temas mejores que discutir, y personas más peligrosas que Wilhelm.
  • Forth: Bien, caso cerrado. ¿Alguien tiene algo mejor que discutir?
  • Paul: Pues, viendo cómo ha sido el tema de los concursos, especialmente con los jueces, propongo que los Empleados del Mes tengan el acceso a ser jueces del concurso. ¿Qué les parece?
  • Pat: Bueno, tienes razón. Hay varia gente que se ha anotado, sin “cumplir los requisitos”. Hay gente que no ha revisado bien los informes, o no ha cumplido con su responsabilidad de entregarlos a tiempo.
  • Nick: Estoy de acuerdo. Que los jueces sean Empleados del Mes es una buena idea para la oficina. Esto es raro, pero ya presentía que quienes no tuvieran ese premio se verían perjudicados.
  • Dan: Aquí casi el 80% no tiene dicho premio. ¿Qué viene? Un premio para participar en concursos, un premio para vender casas y cuarteles de policía. Este premio abre caminos para algunos, pero las cierra para la mayoría.
  • Norman: El 80% de los empleados no tiene el premio, ¿y qué? A menos que tengas cierta experiencia, o que aprendan rápido, dichas personas no saben ni fotografiar un lugar. Ni tampoco tienen buena ortografía.
  • Dillon: Bien, creo que este tema también entraría. Es muy bueno, ¿quién sigue?
  • Mel: Yo, bueno… con los sucesos recientes, he visto que hay una conducta irracional en cuanto a las palabras dichas en esta oficina. Para controlar esto, propongo que haya una política más racional sobre este tema, y si es posible, que el voto de censura vaya también a dichas personas.
  • Pat: Concuerdo. Este tema viene desde hace tiempo, y es una falta de respeto. Ya es hora que discutamos sobre esto.
  • Gale: Estoy de acuerdo. Varias veces se nos ha criticado, poniendo excusas tontas e inválidas. Sobre todo, cuando lo que decimos es cierto.
  • Nick: Ehhh, Gale. Sería mejor que no argumentes con temas más personales, además, tú estuviste involucrado en esto.
  • Dillon: Antes de argumentar, siquiera antes de estar aquí, debes estar registrado. ¿Lo estás?
  • Gale: Supongo que sí.
  • Dillon: Bien. ¿Algo más que decir?
  • Forth: Yo, gracias. Sólo quiero decir que me gustaría que se aplicasen las reglas del “Escritor destacado” al Empleado del Mes…
  • Dan: ¿De qué se trata eso?
  • Strausberg: Yo te lo explicaré, querida hada. (Saca su cigarro)
  • Dan: ¡Oye! Tú me debes una revancha.
  • Strausberg: Hace cierto tiempo, el “Escritor destacado” juzgaba la calidad de los informes hechos, como la ortografía, las imágenes hechas, etc.
  • Nick: Lo recuerdo. Pero eso lo eliminaron cuando nos dimos cuenta de que era muy similar al Empleado del Mes.
  • Dan: Ah, pues. A favor, pues esto también tiene su chiste si alguien se la pasa contribuyendo todos los días.
  • Strausberg: Adoro ese optimismo, pero no te entendí nada.
  • Dan: ¡Oye, tú me debes una venganza! ¡Quiero mi venganza!
  • Strausberg: Voy por mi armadura, con permiso. (Sale)
  • Forth: ¿Nada más? Pues se cierra la sesión de esta junta. Salgan.

No se acordó la fecha que se realizaría el parlamento, y este resultaba ser el temor de Mel. Los parlamentos siempre se realizaban los fines de semana y Mel solía viajar a Carcer en esos días. Sólo buscaba, junto con los demás conspiradores, juntar la mayor oposición contra Gale.

  • Philip: Mel, he convencido a James de que nos apoye contra Gale. Sólo busco la suficiente gente que nos apoye.
  • Mel: Pues será difícil, si odias a los vándalos, seguro apoyarás a Gale.

Philip: Tienes razón, pero entonces, nos concentraremos en la oficina que tengo en el tercer piso.

  • Mel: ¿Qué oficina es tuya?
  • Philip: Una editorial. Nos han llegado buenos ejemplares de escritores de Bélgica e Inglaterra.
  • Mel: Pues, también pienso en comprar alguna oficina por aquí. Hay unas cuantas que están en desuso y podrían ser útiles.
  • Philip: ¿Pasa algo malo? Te noto muy extraño.
  • Mel: Verás, Philip. Desde que sucedió lo de Wilhelm me he sentido algo decepcionado. Wilhelm era un buen sujeto, de repente salió como un criminal. Y aún peor, sin ninguna evidencia.
  • Philip: Es culpa de Gale. No te vayas, Mel. No dejes que otros perturben tu trabajo.
  • Mel: Ojalá así sea, pero ya no tengo ganas, ni tiempo. Creí que vender bienes raíces sería interesante.
  • Philip: Bueno, pero… Cuando llegue el día del parlamento, verás cómo celebraremos la caída de Gale. (Ríe)

En una serie de contratiempos y tropiezos burocráticos, finalmente se decidió que el parlamento sería el domingo de la siguiente semana. Un día muy esperado por muchos, pero que marcó el inicio de una nueva época.

VII.- La época de polvo

  • Fischer: Bueno, creo que es hora de abrir la sesión.
  • Forth: ¿Dónde se supone que está Dillon? Se supone que vendría…
  • Fischer: Pero, está excusado. Fue a una convención en la ciudad de Los Santos. (Mira el reloj) Bueno, ya es hora. Veré quienes están aquí.

Forth, Strausberg, Norman, Gale, Pat, Philip y Fischer eran los únicos presentes. Se trató de ignorar a Gale, pues era obvio que comenzaría con su ambición de expulsar a Wilhelm, donde quiera que esté.

  • Fischer: Pues bien, comenzamos esta reunión a las 11:30 horas…
  • Philip: (Susurrando)¿Dónde está Mel? Pensé que nos ayudaría en este tema.
  • Pat: Ya vendrá. Me llamó y dijo que está atascado en el aeropuerto, creo que el puente se dañó.
  • Fischer:…el primer tema es…
  • Gale: ¡La expulsión de Wilhelm!
  • Norman: Y otra vez…
  • Fischer: Gale, agradecería de todo corazón que no mezcles las cosas. Nos guiaremos por la pauta que dejamos hace 3 días. El primer tema es la propuesta de que los jueces del concurso sean Empleados del Mes. Paul no está, pero podremos discutirlo igual.
  • Strausberg: Yo estoy completamente a favor. He visto durante este tiempo que de la gente que quiere ser juez, el 75% no está capacitado para ello…
  • Philip: (Susurrando) ¡Por Dios, no puedo esperar! Sin Mel, todo esto se irá al diablo.
  • Pat: No te preocupes. Tengo las pruebas, eso será indiscutible.
  • Strausberg:…este premio es una excelente manera de ver quiénes están calificados y quienes no.
  • Gale: Pues, yo no estoy muy a favor. Creo que Dan tiene mucha razón en quejarse de que este premio le quita oportunidades a los demás.
  • Norman: Pero, ¿para qué sufrir por ello? Sólo se esfuerzan en conseguir el premio, pues dudo que alguno no tenga fe en eso, y listo. C'est fini.
  • Gale: ¿Qué fue eso? ¿Hablas como Wilhelm?
  • Fischer: ¡Basta! Orden. ¿Alguien más tiene algo que decir? ¿Sr. Forth?
  • Forth: ¿Qué? Pues yo estoy a favor, en tanto los empleados comunes no formen discusiones absurdas como las que hemos visto.
  • Pat: Yo lo dije en su día, y lo vuelvo a repetir. Estoy completamente a favor.
  • Norman: Creo que con lo que dije anteriormente se demuestra mi apoyo a la nueva regla.

En tanto la regla se aprobaba, nuevas caras llegaban a la reunión, con evidente retraso. Chris, Michael y Mel habían llegado al mismo tiempo, y con la misma sorpresa.

  • Mel: ¿Qué hacen aquí?
  • Chris: Pues Mel, hemos venido para apoyar la expulsión de Wilhelm de esta oficina.
  • Michael: Sí, ya no soportamos a esa cosa nazi.
  • Mel: Ay, Dios mío. Pues estoy demasiado cansado para dar explicaciones de mi retraso, sólo quiero hablar de mi propuesta, y de otra cosa más. (Entran)
  • Norman: O se me alteró el reloj, o ustedes están demasiado atrasados.
  • Forth: Ya no pueden entrar, la reunión empezó.
  • Fischer: No importa, claro que quedarán perdidos de la reunión.
  • Michael: ¿Y qué sucedió? ¿Ya expulsaron a Wilhelm?
  • Gale: No, pero se hablará después. Sólo aprobaron esa nueva regla del Empleado del mes a los concursos.
  • Chris: Ah, Dios.
  • Strausberg: ¿Podemos seguir? Me está fallando el estómago…
  • Mel: ¿En serio?
  • Strausberg: No.
  • Fischer: Pues, ¿vamos a seguir? El segundo punto es el control de las palabras dichas en esta oficina. No entendí mucho esto, ¿puedes explicarnos, Mel?
  • Mel: Claro. Como hemos visto, hay ciertas personas que han “descontrolado” su lengua al hablar sobre, lo que ellos llaman, vándalos.
  • Gale: Pero lo son, ya ves a ese tal Wilhelm.
  • Mel: Mi propuesta es que se haga control de esta situación. Que los mediadores controlen esto, y se pueda hacer censurar a quienes exceden sus palabras.
  • Norman: A mi me parece algo extrema la censura. ¿Qué tal una simple expulsión “momentánea”? (Se escucha un “sí” general)
  • Fischer: Excelente. ¿Algo más que declarar en cuanto al tema? Bien, siguiente punto.
  • Philip: (Susurra) Qué bueno, Mel. Sabía que nos ayudarías
  • Mel: Philip, el tema de Gale lo discutiré más adelante. Yo vine por algo más importante.
  • Philip: ¿Tu retirada? Reconsidera eso, Mel, no creo que sea una buena idea.
  • Fischer: El tercer punto es la aplicación de las reglas del antiguo “Escritor destacado” al Empleado del Mes.
  • Norman: Yo estoy a favor. Aquí muchas personas son consideradas por la cantidad de cosas que escriben, pero no son consideradas por la calidad del trabajo.
  • Mel: Concuerdo. He visto a cierta persona, no voy a decir quién es, pero lleva demasiados artículos y la gran mayoría tiene montones de errores, sobre todo de ortografía. (Se vuelve a escuchar un “sí”)
  • Fischer: Bien. Ya hemos tocado los puntos dados. Ahora, puede hablar o comentar algo. Respetando el orden, ciertamente.
  • Michael: Al fin…
  • Gale: Pues bien. Propongo que Wilhelm sea expulsado definitivamente, ha causado muchos problemas, nos ha faltado el respeto y nos acusa de cualquier cosa.
  • Chris: Yo estoy de acuerdo.
  • Norman: Mira Gale, sé que tienes una gran pasión por acabar por Wilhelm, pero no voy a apoyar este desagradable capricho que tienes. Lo siento.
  • Mel: Yo quiero decir algo, ¿tienes evidencia de eso?
  • Gale: Pues sí, el conflicto que hizo con Pat…
  • Mel: No. Me refiero si tienes alguna evidencia de que haya faltado el respeto.
  • Gale: No, no la tengo. Pero…
  • Mel: Ya está. ¿Desde cuándo este señor es una terrible amenaza? Sólo recuerdo que hablaba de rascacielos en Portland o de astrología. Pero no hay ninguna prueba de que sea un criminal, mínimo que haya dicho una grosería. No hay ninguna evidencia, ni ningún fundamento.
  • Gale: Pero…
  • Mel: No
  • Fischer: Esto no parece llegar a ningún lado. ¿Algo más?
  • Philip: (Susurra) Es la hora de la verdad. Bueno, yo y el señor Pat hemos descubierto una situación algo… complicada. El señor Gale…
  • Gale: ¿Yo qué?
  • Philip:…posee un sinnúmero de cuentas bancarias con las que ha sacado 10.000 dólares de “la caja”.
  • Gale: ¿Cómo puedes decir eso?
  • Philip: Bueno, Pat tiene la prueba. Unas cintas en las que Gale declara poseer estas cuentas.

Dichas cintas mostraban la verdad, Gale contó los procedimientos que usaba con esas cuentas falsas. También él destacaba que ingresó anteriormente a la oficina, aunque insultó y fue expulsado. A pesar de todo, Gale mostraba arrepentimiento en esas cintas.

  • Fischer: Ése es el compañerismo que esperaba de esta oficina. (A Pat) ¿Tú fuiste el amigo que habló con él?
  • Pat: Amigos no fuimos. No pensaba en decirlo, a menos de que tuviera conflictos con demás empleados. El que advierte, no traiciona.
  • Gale: ¿Conflictos? Pat, hablé con Philip días atrás sobre un informe que había dejado abandonado. Luego de decirle que se lo quede, cambié el tema y le dije que era un raro…
  • Philip: ¿Raro? ¡¿Yo?!
  • Gale: Sí, porque a veces me tratas bien, y otras mal. Y mientras le explicaba el motivo, él se fue y me acusó contigo y tú le mencionaste mi identidad, sin siquiera explicarle el motivo. Eso sólo fue una conversación y me diste un aviso innecesario. Qué mal actuaste.
  • Pat: No me refiero a eso exactamente. Me refiero a diversos informes en los que has causado problemas con Karras y yo.
  • Gale: Esos temas no tienen nada que ver con el tema de mi identidad, eso fue mucho después. Tu referencia es insensata si tú prometiste que no dirías nada después.

Luego, se produjo una batalla campal. Los defensores de Gale, Michael y, extrañamente, Chris, defendieron a su señor frente a la acusación de Pat y las respuestas incendiarias de Philip. Sin embargo, Mel rompió la palabra.

  • Mel: Silencio. ¡Basta, todos!
  • Philip: ¿Cómo pueden defender a esta criatura hipócrita?
  • Fischer: Cállate, Philip. ¿Qué quieres, Mel?
  • Mel: Bien. He decidido renunciar a mi puesto, y anuncio mi retirada de esta oficina.
  • Chris: ¿Cómo?
  • Philip: ¡Es culpa tuya, Gale!
  • Fischer: Basta. Mel, eso tendrás que hablarlo conmigo en mi despacho. El parlamento se termina.
  • Philip: Pero…
  • Fischer: No voy a escuchar el desorden que han causado aquí. Resuélvanlo otro día. (Sale)
  • Michael: ¿Por qué te vas, Mel?
  • Mel: Lo diré mañana, con todos los detalles.

Al día siguiente, el primer tema fue una supuesta aparición de Wilhelm, el cual comenzó a insultar y amenazar por la desaparición del dinero de la oficina. Sin embargo, las discrepancias comenzaron nuevamente.

  • Gale: Por dios, ¿por qué no despiden a este sujeto de una vez por todas?
  • Pat: ¿Cómo puedes estar tan seguro que es él? Puede ser cualquier sujeto que quiso pasar por Wilhelm.
  • Gale: No, esto no lo puede negar.
  • Guy: (Nervioso) Sí, que saquen a este idiota y lo echen al mar. Oh.
  • Philip: Ya decía que debía irse de por vida. Incluso lo votamos, y no pasó nada.
  • Guy: Yo también he dicho que debe irse. Pero como Wilhelm es Wilhelm, nada pasa. Tendremos que acostumbrarnos.
  • Mel: Esperen, esperen. ¿Tan seguros están? Se los digo, este sujeto tiene una actitud muy extraña: insulta, amenaza, ese chaleco se me hace irreconocible. Hasta es más bajo que el verdadero Wilhelm.
  • Gale: No importa, su despido es inminente.
  • Pat: Ahora que lo veo, puedes tener razón. Y, por lo que recuerdo, hizo amenazas a Karras, Gale y a mí. ¿Quién más puede ser? ¿Gizmo?
  • Philip: Puede ser. Ha actuado muchas veces este tiempo. Y si no es él, ¿dónde carajos está Wilhelm? Yo hace tiempo que no lo veo.
  • Gale: Tal vez fue a denunciarnos a la policía. Como siempre lo ha hecho.
  • Pat: Bueno, si no es Wilhelm, me gustaría disculparme con él.
  • Philip: Yo también, si es que llega.
  • Mel: Vaya, vaya, vaya. Creo que cierta persona, no voy a decir quién es, ha cumplido su objetivo de que Wilhelm sea el criminal más buscado de aquí. Lo peor es que todos le creen, incluso planearon expulsarlo. ¿Tienen evidencias, o fundamentos? No, no los tienen. Yo creo en la inocencia de Wilhelm, y sería más adecuado que tenga una segunda oportunidad. Una disculpa, al menos.

Todos concordaron, incluso Gale aceptó en pedir perdón. Sin embargo, a pesar del perdón que Philip ofrecía, también ofreció el siguiente comentario.

  • Philip: Bueno, ya le pidieron disculpas. Ahora espero que Wilhelm nos perdone de una maldita vez. Ya está, todos nos equivocamos, pero puede echarse sus disculpas por el bolsillo. No me interesa.

Al mismo tiempo, apareció un nuevo sobre por la bandeja del correo. En él, había una cinta sin destinatario o remitente. Como las cintas que llegaban, esta presentaba mensajes cariñosos y educados.

  • Mensaje: Ah, soy “Zarko”. Se me había olvidado

saludar a mi amigo Guy. Transexual malayo idiota. ¡Que te den! Adiós, y ojalá Wilhelm se haya divertido.

  • Philip: Pues ahí lo tienen. Estoy casi seguro que este si es Gizmo.
  • Fischer: Pues bien, esperaremos a que se haga un control para identificar a este individuo. Sólo bastaba con hablar con nosotros, o la policía. No necesitaban hacer un testamento.

Después, los empleados vieron cómo Mel llenaba su caja y sus maletas con las pertenencias que tuvo por 1 año. No dudo en dar cada explicación a sus ex-compañeros.

  • Mel: Bien, este es el adiós.
  • Pat: ¿Y por qué te vas?
  • Mel: Se los explico. Primero: no he tenido suficiente tiempo como organizar el trabajo que tengo en esta oficina. Segundo, me siento profundamente decepcionado por el tema de Wilhelm, acusado sólo por el odio irracional de una persona. Tercero, también estoy decepcionado de una autoridad presente.
  • Chris: ¿Quién?
  • Mel: Para ser sinceros, es Forth. No me gusta su carácter egoísta. Aparte, pocas veces lo veo contribuyendo, Sólo lo he visto una vez, que fue en el parlamento.
  • Chris: Te entiendo completamente, y te apoyo.
  • Pat: Es una lástima que buenas personas se vayan pronto de aquí. ¿Nos volveremos a ver?
  • Mel: Claro. (Le susurra) De hecho, he adquirido una oficina en el tercer piso en donde podrías ayudarme. También conseguí empleo en un periódico independiente. Por supuesto, no quisiera que ninguno de ellos se entere.
  • Pat: Está bien. Que la suerte te acompañe.
  • Philip: Es muy difícil. Perder a un amigo y compañero es siempre difícil. (Mel va a la puerta)
  • Nick: ¿Qué haces, Mel? ¿Por qué la caja?
  • Mel: Me voy, amigo. Este lugar ya no es para mí.
  • Nick: ¿Pero, por qué?
  • Mel: Dejé un papelito en uno de los cajones de mi escritorio. Allí está todo, por qué de esto y adónde voy. Ojalá nos veamos

algún día. (Sale)

La ida de Mel, para varios, significaba una nueva época para la oficina. Varios vieron que la situación decaía más. Por ahora, la nueva preocupación fue la elección del nuevo Empleado del mes, dada la importancia que cobró luego de la regla impuesta en el parlamento.

  • Dan: Estoy muy nervioso. Creo que tú lo sabes, Michael, que ahora los Empleados del mes tienen más poder.
  • Michael: Ahora ellos pueden acceder directamente a ser jueces en los siguientes concursos.
  • Gale: Es injusto. Tal vez le abra la puerta a algunos, pero les cierra las oportunidades a varios.
  • Michael: No te preocupes, ya es hora de que nuestro amigo tenga el premio que tanto merece.
  • Dan: ¿De veras?
  • Michael: Sí. (Se acerca a una mesa) Quisiera nominar a Dan para este premio, desde hace tiempo que ha contribuido de manera excepcional. Más de 10000 informes hechos. Ya es hora de que lo merezca.
  • Norman: Tal vez. Pero muchos de los informes tienen grandes errores, la ortografía es algo pésima. Hablo con todo respeto.
  • Pat: Y actualmente ha mencionado mucho a Johns y a Gizmo. Por mi, es algo desesperante.
  • Karras: Y que lo digas. He pedido que se calme, no una vez, sino varias veces. Pero, no tiene remedio.
  • Dan: ¡Basta! Me tratan como si fuese un vándalo. En ese caso, yo quiero nominar a Gale.
  • Strausberg: ¡Protesto, su señoría! El caballero Gale no ha hecho un gran desempeño, varias veces pierde el control cuando ve vándalos. Sinceramente, debe tomar terapia antes de ser nominado.
  • Norman: En contra.
  • Pat: Yo también voto en contra.
  • Nick: Yo también me opongo. Y veo que con eso no alcanza la mayoría.
  • Pat: ¿Y qué tal ese chico? No recuerdo su nombre, pero desde hace tiempo ha contribuido con buenos informes.
  • Norman: ¿Ron? Sí, pero yo creo que le falta algo para alcanzar el premio.
  • Karras: ¿Y James? Estuvo un tiempo ausente, pero ha vuelto y ha alcanzado los dos mil informes.
  • Nick: El informe sobre el aeropuerto internacional Francis es muy bueno. Está en mis favoritos. A favor.
  • Pat: Hizo lo que otros no hicieron. Vender la fábrica de armas a los curas de la catedral. Confío mucho en las obras benéficas y será un buen albergue. (Se escucha una aclamación general)
  • Dan: ¿Quiere decir que James será Empleado del mes? (Sale)
  • Karras: Exacto. ¿Hacia dónde va?

Al salir apresurado desde la sala de reuniones, Dan tropezó con Chris, el cual se notaba bastante afligido por la partida de Mel. Por esta razón y al observar las actitudes de Forth, comenzó a contradecir a las autoridades.

  • Chris: ¡Dan! ¿Qué te sucede?
  • Dan: Chris, he perdido de nuevo el premio. Me siento tan decepcionado.
  • Chris: No importa. Si han hablado sobre errores ortográficos y esas cosas, pues estoy algo de acuerdo. Pero, seguro que te hablaron con dureza.
  • Dan: Pues, casi me trataron como un vándalo o un criminal.
  • Chris: Ah, vaya. ¿Y quién es el Empleado del mes?
  • Dan: James.
  • Chris: Está bien. Yo tengo que seguir en mis cosas. (Sale)

Guy, quien también estaba en la elección, le informó a Ron acerca de su nominación en aquel premio. Sin embargo, los planes de Ron eran otros.

  • Ron: Tengo entendido que Nick hará un nuevo concurso

de popularidad. ¿Lo sabías?

  • Guy: No. Me gustaría participar. ¿Quién más lo hará?
  • Ron: Llamé a William, él también participará. Además

de ese tal Nick, creo que también ese James y otros más.

  • Guy: Ah. ¿Y qué me dices de ese otro premio?
  • Ron: ¿Qué? Yo creo que debemos esperar un poco, este

concurso podría marcar mi… es decir, nuestro ascenso en este lugar.

  • Guy: Está bien.

Desde otro lugar, Nick anotaba a los participantes de su nuevo concurso, el cual garantizaba que sería mejor que el anterior. Hubieron 10 lugares disponibles, lo cuales fueron puestos con bastante rapidez.

  • Nick: Pues bien, tengo anotado a: Paul, Pat, Guy, James, el señor Karras, Ron, Dan, yo, ¿William? ¿Y quién más?
  • Ron: Ah, Nick. He llamado a William, me dijo que sí participará.
  • Nick: Está bien, y…
  • Ron: Ah, y anota a un amigo mío también. Se llama Dixon, él también quiere participar. Anótalo.
  • Pat: Me gusta la idea, sobre todo por la ocasión anterior. Eso sí, garantizo que no habrá otro fraude electoral. (Todos ríen)

Esas risas fueron las últimas que se pudieron escuchar en la oficina. Durante las etapas, los votos por Ron fueron abrumadores. Como Ron ganó confianza al regalar papeles diseñados, pudo conseguir numerosos votos junto con Pat.

Sin embargo, la situación de Mel fue un viaje por varios lugares. Consiguió empleo en un periódico independiente llamado “El heraldo de Botbol”, un medio especializado en prensa amarilla y que destacaba por publicaciones sobre estereotipos de Hollywood, xenofobia y plagios de noticias ya publicadas antes.

  • Empleado 1: Pero te digo, ¡suena mejor América!
  • Empleado 2: ¡Estados Unidos! Contra más letras, más peligroso será para Saddam.
  • Empleado 3: ¡Oye tú, nuevo! ¿Qué te parece esta portada?
  • Mel: “Lo que no te cuentan de las calabazas de Halloween” Pues… me parece… bien. Sensacional
  • Empleado 3: ¡Un top! ¿Cómo la ven?
  • Empleado 1: Mejor que los dinosaurios en Uruguay. ¿Y qué pasó con el bajo de McCartney?
  • Empleado 3: Todo aparece en este número. Incluso hasta el postre de comen los astronautas de la NASA.
  • Empleado 1: Fabuloso.
  • Empleado 2: ¿Y tú de qué lees? Nunca hemos visto a alguien con tantos libros.
  • Mel: Es sobre el Papa. Hay quienes dicen que simplemente fue asesinado para que no descubra un fraude bancario.
  • Empleado 1: Pues claro que no vas a ver nada, idiota. Tanta grasa te está dejando ciego.

A su alrededor, veía que no era el único que prefería vincularse con temas serios. Noticias sobre sucesos en el universo, filosofía griega, y teorías científicas eran dejadas de lado en pequeños espacios de un periódico, mientras los chismes sobre una fracasada selección de fútbol ocupaban grandes lugares.

  • Empleado 4: Créeme, la teoría de cuerdas abriría un nuevo lugar para pensar sobre la aparición de nuestro universo. ¿No crees eso?
  • Empleado 5: Sí, pero en este lugar no tiene importancia. Yo varias veces he puesto las soluciones al teorema de Pitágoras, pero pocos ponen atención.
  • Mel: (Susurrando) Creo que no estoy destinado a sobrevivir aquí.
  • Empleado 2: Oye, el jefe quiere que vayas al puerto de Portland. Creo que encontraron a unos vagabundos ahogados.
  • Mel: Está bien. (Susurra) Esto no me da muy buena espina.

Al llegar al puerto, notó que los periodistas estaban siendo controlados por la policía. Sin embargo, el FBI lo negó y dejó paso a que ellos observaran los cadáveres.

  • Periodista 1: Agente, ¿cuándo fueron encontrados los cadáveres?
  • Agente: Fueron encontrados hace 6 horas por unos obreros. Creemos que se trata de un asesino en serie, pero la policía insiste en que se trata de la mafia.
  • Periodista 2: ¿De qué pudieron haber muerto estas personas?
  • Agente: No lo sé, puede preguntárselo usted mismo. (Ríen) Bueno, ellos tienen varios indicios de tortura, pero esperaremos al informe del forense.

Mel pudo ver en detalle que uno de ellos le parecía conocido. La sorpresa era de esperar.

  • Mel: ¡Wilhelm!
  • Agente: ¿Disculpe?
  • Mel: Este hombre trabajaba en una de las oficinas de Torrington. No les cayó muy bien a algunos.
  • Agente: Pues bien, el asesino debe de estar oculto. Caso cerrado.
  • Periodista 1: Agente, pero…
  • Periodista 2: ¿Estamos preparados para este asesino en serie?

Desde el otro lado del muro, se disputaba el primer lugar en el concurso de Nick, el cual seguía con extraña normalidad.

  • Nick: Bien, quedan 10 segundos para finalizar.
  • Norman: Yo ya voté, aunque me parece algo absurdo.
  • James: Un momento. Aún falto yo. Fue muy difícil escoger.
  • Nick: Está bien. Ya hemos terminado. En fin, el ganador de este concurso es (revisa los votos): Pat, y en segundo lugar, Ron. (Se escuchan aplausos)
  • Ron: ¡Esto es genial! Un segundo lugar no está nada de mal.
  • Pat: Así veo. (Suena su teléfono) ¿Sí?
  • Mel: ¿Pat?
  • Pat: ¡Mel! Qué bueno verte. ¿Qué sucede?
  • Mel: Pat, han encontrado varios cadáveres en el puerto de Portland, uno de ellos es Wilhelm.
  • Pat: ¿Estás seguro de lo que dices?
  • Mel: Claro, aproveché de tomar una fotografía. Los del periódico no se molestan en publicar fotos de cadáveres o piezas dentales.
  • Pat: Oh, Dios. ¿Y cómo has estado?
  • Mel: Algo bien. He tratado de publicar noticias sobre el Papa, se dice que fue asesinado para que no descubriera un fraude bancario.
  • Pat: ¡Ah, qué interesante! ¿Y tu oficina?
  • Mel: No marcha bien. No he conseguido a nadie que me ayude, ya he visto quién podría adquirirla.
  • Pat: Pero, yo podría ayudarte. Si quieres, obviamente.
  • Mel: Me ayudarías mucho. ¿Y cómo van las cosas por allá?
  • Pat: Bien, Nick ha hecho un concurso y gané el primer lugar. Ron se quedó con el segundo lugar.
  • Mel: Qué bien. Me tengo que ir. (Cuelga) ¿Quién es Ron?

Al mismo tiempo, el siguiente plan de Nick era la formación de un grupo de amistad, el cual planeaba pasar por cada una de las oficinas del edificio de la Unión de Crédito. Sin embargo, desde el otro lado del río, Chris revisaba los antecedentes de la oficina, para culpar a ciertos miembros de la autoridad.

  • Michael: ¿Qué haces, Chris?
  • Chris: Estoy recopilando información sobre las autoridades. He visto que muchos de ellos no han aparecido en mucho tiempo.
  • Michael: Ah, sí. Sobre todo Stellini, no le visto en meses.
  • Chris: A mi sólo me interesa poder echar a Forth. Es una criatura desagradable, egoísta. Y por su culpa, Mel decidió irse.
  • Michael: Pensé que Mel se había ido por más razones. En fin, te dejo.

Sin embargo, Michael había olvidado de una persona en particular. Strausberg, sólo se le veía en reuniones o para fumar. Además, Michael lo tenía en la mira al ver las veces en que se burlaba de Dan.

  • Pat: Bueno, Nick. ¿Para qué nos citaste?
  • Nick: Se me ocurrió la idea de formar un grupo para visitar las oficinas del edificio. Podríamos visitarlos, charlar y formar amistades.
  • James: Me parece excelente idea, Nick. Yo me apunto
  • Karras: Yo también. Será buena idea conocer a más muchachos.
  • Philip: Los he escuchado, siento parecer un chismoso, pero me gusta la idea.
  • Nick: Excelente. Podríamos ir primero a la oficina central de la AM Petroleum Company.
  • Guy: ¿Han escuchado eso?
  • Dan: Sí, estoy asustado.
  • Michael: Esto me da una muy mala impresión. Miren lo que saque del escritorio de Nick: “Lord Nick y sus siervos se dirigieron al país de la FDA donde se enfrentaron con sus enemigos, Dan, Guy, Michael, etc. En un ataque similar a Normandía, las personas se enfrentaron en una batalla de insultos y fotografías. Finalmente, Dan huyó con sus hadas, mientras que los demás aceptaron al grupo de Lord Nick como su majestad.”
  • Guy: Qué estupidez. Supongo que ahora irán a la oficina de la AM para atacarlos. Me sorprende que ellos sean unos criminales.
  • Michael: Bueno, Guy. Con el tiempo te darás cuenta en este lugar puede pasar cualquier cosa. Dan, tú que te llevas bien con los guardias, ¿puedes dar el aviso?

VIII.- El despertar de la bestia

No era solamente la oficina la que pasaba por momentos difíciles, la familia Sindacco se encontraba amenazada por asuntos económicos y policiales. El descubrimiento de los cadáveres en el puerto hizo aumentar los gastos en sobornos.

  • Consejero:…como verá, jefe. Hemos gastado cerca de 750.000 dólares sobornando a la policía y a los funcionarios del alcalde.
  • Paulie: ¿Qué más?
  • Consejero: El FBI está convencido de que un asesino en serie está vinculado con los cadáveres. No hay problema con eso.
  • Paulie: Tú me estás ocultando algo.
  • Consejero: ¿Qué cosa? Estoy dando todos los detalles sobre…
  • Paulie: ¡Pedazo de mierda! ¿Qué pasa con el territorio de Red Light? Mantenerlo me está saliendo caro.
  • Consejero: Sí, pero… Estamos consiguiendo más dinero con el bar de O’Toole.
  • Paulie: ¡Idiota! No he ganado nada con ese gordo bastardo. ¿Qué me estás ocultando?
  • Consejero: ¡Nada!
  • Paulie: Estoy perdiendo cada vez más con los días que pasan. ¡Inútil! ¿Y qué pasa con Colt?
  • Consejero: Está fuera del negocio…
  • Paulie: ¡No! Te hablo del dinero que debería ganar gracias al pedazo de basura.
  • Consejero: Jefe, Colt no ha puesto dinero en su cuenta. Nadie de ellos lo ha hecho.
  • Paulie: Será mejor que no mientas, estúpido. Ya sabes lo que les pasa a los que me mienten.
  • Consejero: Fíjese. (Le muestra un cuaderno) En los últimos tres meses no ha habido registros en ninguna cuenta bancaria de ellos. No sé qué pudo haber pasado.
  • Paulie: ¿Y qué se supone que debo hacer? Supongo que debo registrar en cada una de sus almohadas si hay dinero escondido. Tu estúpido plan no sirvió de nada, lacayo idiota. (Saca una pistola y lo mata) ¡Ah, mierda!
  • Soldado 1: ¿Qué hago con él, jefe?
  • Paulie: Llama a DiBlasio. Ponlo en el coche que está afuera y llévalo a la trituradora. Que pague por su estúpido error.
  • Soldado 1: ¡Oye, Lou! (Sale)
  • Capo: ¿Qué mierda pasó aquí?
  • Paulie: Frank Schroeder está muerto, imbécil. Y vigila tu tono si no quieres terminar como él.
  • Capo: ¿Qué quiere que haga, jefe?
  • Paulie: Llama a todos los chicos. Prepáralos a todos. Debemos cobrar una deuda a Torrington y los necesito a todos.
  • Capo: Ron Colt lo ha hecho de nuevo…

En tanto, Dan llegó apresuradamente al despacho de los guardias. Al mismo tiempo, y alertados por un “aviso anónimo”, el grupo de Nick se dirigía al mismo lugar, evidentemente molestos.

  • Dan: Quiero dar una advertencia. Nick Roberts y una secta suya se disponen a atacar la oficina de AM Petroleum Company. Quiero que se ponga un alto a esos tipos.
  • Nick: ¿Atacar? ¿Quién está atacando, Dan? Sólo quisimos ir a esa oficina por ocio y entretenimiento, ese fue el ÚNICO propósito de nuestro grupo. Acéptalo, sólo fuiste un títere de Michael y Guy para acusarnos sin motivos, porque les caemos mal.
  • Pat: Como estoy involucrado, también debo intervenir. Nos llegó un aviso en la oficina de AM, se nos ha expulsado indefinidamente en esa oficina y, por consiguiente, no podremos adquirir ninguna oficina a futuro. Esto no me sorprende, ya que las personas que están detrás de esto siempre han estado en contra mía.
  • Nick: Esto evidentemente es un caso de difamación. Absoluta y pura difamación.
  • Dan: Pues yo no sabía que esto era broma, todo lo hacían porque Guy y Michael están molestos con Pat. Tampoco sabía que esa secta era

una broma, de hecho, hablaré con ellos ahora mismo.

  • Pat: ¿Y para qué? Aquí vienen.
  • Nick: Entonces, Dan, haz entender a la oficina de AM que todo esto fue por culpa suya, de ustedes tres. No te trato como un criminal, pero te reafirmo la difamación, en especial a Pat y a mí.
  • Philip: Oye, te estás olvidando de mí. ¿Cómo me pasas por alto? Por Dios, Dan, creí que eras un buen tipo. ¡No puedes difamar con cosas que ni siquiera estás seguro! Ahora nos expulsaron en oficinas que ni siquiera conocemos. ¿Lo sabes?
  • Dan: ¡Ya basta! Olviden esta denuncia, sólo me hacen ver como un idiota, o un jodido malnacido. Pido que se les quite la expulsión a estas personas. Soy un tonto y un desgraciado en haber denunciado.
  • Guy: ¿Dicen que Dan difama? Escuchen esto: “A continuación del ataque a FDA, el grupo de Lord Nick se dirigió a varias oficinas y logró conquistar todo el edificio. Luego, se enfrentaron de nuevo a Guy, Michael, Dan y sus aliados, los cuales tuvieron que pedir perdón frente a su nuevas majestades.”
  • Nick: Está bien. Admito que yo escribí ciertas partes de ese artículo, pero no sé qué partes te difaman. Si te hubiéramos difamados, usaríamos adjetivos más despectivos para describirlos. Sin embargo, me excedí al decir que eso fue un “ataque”.
  • Guardia: Vaya asunto, ¿verdad, chicos? (Ríen) Se supone que nos tomaríamos el día libre hoy, pero llegan ustedes. Díganselo a la policía, o a quien le importe. Fuera.

Pasado el tiempo, el siguiente tema de interés fue un nuevo concurso, el comenzaría en dos semanas más. El concurso interesó a Ron y a William, los cuales se interesaron rápidamente.

  • Ron: ¿Has escuchado del concurso que se hará?
  • William: Algo, pero no sé exactamente de qué se trata…
  • Ron: Escribir un informe sobre un lugar. Si ganamos, podríamos vender la propiedad y el dinero sería nuestro.
  • William: Ah, excelente. Podríamos ser parejas y escoger… el barrio de Fuerte Staunton.
  • Ron: ¡No! Ese barrio es de los Forelli, sería bastante peligroso. Y ahora que lo recuerdo, el concurso sólo puede individualmente.
  • William: Está bien. Entonces, trabajaré sobre Jardines de Wichita. Que gane el mejor.

El concurso, el cual fue organizado por Paul y Philip, contó con la victoria de Pat y Norman en segundo lugar. Sin embargo, Ron logró un magro sexto lugar. Sin embargo, su moral aumentó, lo cual hizo que nominara varios artículos para ser destacados.

  • Norman: ¡Vaya, me impresiona! Este chico ya ha logrado bastantes premios destacados.
  • Pat: Así veo. Y ese sexto lugar del concurso no es nada malo, al menos para él. ¿Estás pensando lo mismo que yo?
  • Norman: Yo pensaba en la idea de que Ron fuera Empleado del mes. Ahora que recuerdo, se viene el Empleado del año.
  • Pat: Sí, Fischer llamó a una junta para la elección. Tengo entendido que ya tiene a ciertos candidatos.
  • Norman: Pues vamos. (Entran a la sala de reuniones)
  • Fischer: Buenas a todos. Como ya saben, el año ya finaliza y debemos escoger a alguna persona que se haya destacado en todo este año.
  • Karras: 1994 pasó rápido. Es genial ver cómo no salió alguien prometiendo el fin del mundo. (Ríen)
  • Fischer: Siendo breve. Mi primer nominado es Paul Dahl,  quien ha estado siempre pendiente de la actividad de la oficina, y de su mantenimiento, algo que muy pocos ven.
  • Norman: A favor. He visto que Paul ha sido el que más ha trabajado por esta oficina, creando informes, vendiendo propiedades. Aparte, como decía el señor Fischer, ha cumplido su cargo de manera excepcional durante 1994.
  • James: Yo también me pronuncio a favor. Paul trabajó duro este año, más que cualquiera. Varios informes suyos han llegado a la categoría de destacado con bastante esfuerzo.
  • Chris: Paul ha trabajado bien. Su trabajo ha contribuido al beneficio de esta oficina. Se merece este premio.
  • Pat: Colaboró en gran cantidad y calidad, algo que no esperaba ver. Se ha ganado el premio. (Se escuchan aplausos)
  • Fischer: Mi segunda idea es el señor Dillon. Ha contribuido de manera activa durante el año. Aunque no de una manera muy constante debido a su responsabilidad, ha hecho una muy buena labor.

Era muy raro que un jefe fuese nominado a un premio que, tradicionalmente, estuviera reservado a los empleados. Aparte, por muchos, no era alguien popular. Los premios como estos no destacaban el trabajo, sólo se dedicaban a elevar a una persona a un podio invisible.

  • Chris: En contra. Dillon apenas contribuyó durante el año, y su trabajo comenzó ya luego del feriado de julio.
  • Dillon: Quiero hacerte una aclaración. El Empleado del año no es el que se la pasa todo el año encerrado en una oficina trabajando. ¿Y la vida social? Si buscas a alguien que se la pase encerrado aquí trabajando, no lo encontraras. No confundas cantidad con calidad.
  • Fischer: ¿Nadie más? Ehhh… Está bien. Mi tercer nominado es Nick Roberts. A lo largo del año ha permanecido activo, no constantemente por sus estudios; de igual manera, ha aprovechado al máximo su estadía aquí.
  • Ron: (A William) ¿Votarás? Guy, ¿tú…? Ah, recuerdo lo de ese “problema”.
  • William: Yo estoy a favor. Por lo que he visto ha hecho un buen trabajo y tal… Lo ha hecho muy bien… haciendo concursos y toda esa cosa. Sí, yo creo que sí se lo merece.
  • Ron: Se lo merece, Nick es una persona que se esmera en lo que hace. Ha creado bastantes concursos y ha hecho diversos informes que se destacan.
  • Dan: La luz del día. Es un buen empleado y aprovecha al máximo su tiempo. Y escribe historias totalmente atragantes. Aparte que ayuda mucho aquí. Por eso, mis ancestros piden que vote a favor de él.

Sin embargo, Chris volvió a intervenir. Estas dos intervenciones pudieron dar cuenta de que algo traía en contra de las autoridades, ya que ambos nominados pertenecían a dicho grupo.

  • Chris: Perdona Nick, eres bueno amigo, pero estuviste ausente un par de meses y eso hizo que se te adelantaran Paul en calidad de informes y Dan en cantidad. Si no te hubieras ausentado, de seguro te hubieras ganado mi voto.
  • Fischer: Te aclaro algo, la cantidad no tiene nada que ver. Es más, si hiciera muchos informes y la mayoría tuviera errores, eso iría perfectamente en su contra, sin importar la cantidad o las intenciones que tuvo.
  • Nick: Concuerdo. Si hay algo que me “saca de onda” es decir que me llevan ventaja por la cantidad de informes, o cosas así. Como dice el señor Dillon, también tengo vida social y estudios, no voy a estar aquí toda la vida. Aparte, soy de los pocos que se preocupan del factor social, organizo cosas que a nadie más se le ocurren. Respeto a los que votan por Paul, ha sido un gran empleado. Respeto las opiniones de los demás, pero que estas sean objetivas.
  • Dillon: Completamente de acuerdo. La verdad es que es de las mejores personas vistas aquí. No sólo eso, ha cumplido con sus labores

administrativas, algo que muchos no consideran.

  • Philip: Este premio es algo que él, sin duda, se lo merece. Es una de las personas más comprometidas y amistosas que hay aquí. Aunque recuerdo que estuvo un tiempo ausente, su trabajo es valioso y se lleva mi voto.
  • Fischer: Bueno, creo que los votos de Chris no tienen validez, se vota según la calidad, no por la cantidad. Y viendo la situación, el ganador sería Nick con 5 votos a favor. (Se escucha una proclamación general)

Luego de la elección del Empleado del año, era responsabilidad escoger quién sería el último Empleado del mes, en el transcurso del año. Las políticas exigían dos candidatos, como mínimo, para la elección. Sin embargo, sólo se pudo pensar en una persona.

  • Ron: Ehhh… Quisiera nominar a Philip. En un solo día, puede llegar a contribuir más de 40 o 50 veces al día. Defino a Philip como una persona que aprovecha al máximo su tiempo, como ciertas personas, quienes ya han ganado el premio.
  • Pat: A favor. Es de los empleados que más contribuyen, en todo tipo de cosas. En este mes se ha esmerado al máximo.

Fue el único que se pronunció a su favor. Las nominaciones siguieron, aunque algunos ya se veían impacientes por votar por él.

  • Dan: Nomino, y a favor. Ya ha estado activo durante este mes, preocupándose de sus historias y sus concursos.  Este premio ya se lo merece.
  • Pat: Eh. Este mes se ha dedicado únicamente a sus historias y a los concursos, sin embargo, poco lo he visto con los informes y las propiedades. Si lo hace el nuevo año, de seguro tendrá mi voto en enero.
  • Norman: Estoy de acuerdo con Pat. Además, creo que hay que dejar oportunidades a nuevos empleados para este premio. Y aprovechando la oportunidad, quiero nominar a Ron. Ha hecho un buen trabajo, demasiado bueno para ser nuevo. Y, sobre todo, ha estado pendiente de que la oficina permanezca en relativa paz.

A pesar de que Ron ya se los esperaba, llamó a sus clásicos compañeros de parranda. Esto, para garantizar que no perdería en la elección, lo que elevaría su posición en la oficina.

  • Dixon: A favor, yo creo que es de los mejores aquí y se ha llevado bien con muchas personas.
  • Marcus: Sí. Bastante se ha esforzado en hacer informes. Es bastante activo y ha hecho muchos amigos.
  • Norman: Esto es algo extraño…
  • James: Perdón por llegar tarde. He visto el trabajo que Ron ha hecho este mes. Arregló y mejoró varios informes sobre lugares poco atractivos para algunos, por lo que me parece correcto que se lleve el premio.
  • Michael: Ha trabajado bien en algunos informes. Es un gran compañero y ha colaborado bien. En mi opinión, merece este premio.
  • Pat: Ehhh, antes de votar u opinar, deberían hacerlo de acuerdo al trabajo que haya hecho, más allá de que sea buen amigo o cosas así.

Con cuatro votos a favor, Ron pudo garantizar su ascenso en la oficina de la FDA. Ya nada parecía difícil para él, si podía confiar en los votos de sus amigos y conocidos.

En la víspera de año nuevo, los leales clientes de la oficina de bienes raíces visitaron a los empleados, tradición desde hace dos años. Uno de ellos llevaba una buena relación con la oficina, y perderse esa ocasión era un pecado para él.

  • Pat: ¡Hola, señor Tony! Es un placer tenerlo aquí. Nunca falla, por lo que veo. (Ríe)
  • Tony: ¡Pat! Es una alegría verte de nuevo.
  • Norman: ¿Has visto a Gale últimamente? Es algo extraño que se pierda de la fiesta de año nuevo.
  • Paul: Desde hace meses que no lo veo. Desde el día de la reunión, antes del parlamento.
  • Pat: ¡Ah, chicos! Quiero presentarles a mi amigo, Tony Baker. Vino aquí para que le vendiera su casa a los de Panlantic. (Todos saludan)
  • Tony: Gracias, muchas gracias. Ahora, quisiera darles un aviso a ustedes. Estoy algo nervioso…
  • Pat: No te preocupes, diles…
  • Tony: Desde el próximo año comenzaré a trabajar con ustedes.
  • Nick: ¡Epa! ¡Excelente! Bienvenido, señor Tony.
  • Tony: Ten confianza. Sólo llámame Tony.

Desde el exterior, una persona caminaba por el pasillo del piso. A las ocho de la tarde, era algo extraño que alguien transitara por ese lugar.

  • Mel: Dios me perdone por lo que voy a hacer. (Entra)
  • Dan: De seguro debe ser Michael con el…
  • Pat: ¿Mel? ¿Eres tú?
  • Mel: Seguro. Ha pasado mucho tiempo desde que salí de aquí. No me miren, sólo sigan con la fiesta.
  • Norman: ¿Cómo estás, Mel? Hace tiempo que no te veo.
  • Pat: Vaya. Por dónde empiezo. Verás, ya te conté del concurso de Nick. Bueno, él es Empleado del año. Ron salió electo como Empleado del mes.
  • Mel: ¿Quién es Ron?
  • Pat: El de allá. El que está junto con Guy, William y… Bueno, obviamente no los conoces.
  • Mel: Bien. ¿No ha pasado nada con Gizmo, o algún otro criminal?
  • Norman: Varias veces se ha pasado, pero ha sido controlado rápidamente. De hecho, demasiado rápidos para una oficina del piso 20 de este edificio.
  • Mel: Ah, mierda. Si tuviera aún mi símbolo de autoridad, tal vez él esté en prisión. ¡Ah, demonios!
  • Norman: Sí, pero hemos sido algo… duros con él. Aunque venga con ganas de ser amable, siempre termina igual. No es necesario ser tan…
  • Mel: Te lo digo, si aún los tuviera…
  • Pat: Pero no los tienes, Mel. Por algo te fuiste de aquí.
  • Mel: Sí, pero…
  • Norman: Un momento, si tuvieras tantas ganas de sacar a Gizmo, pues no hubieras renunciado y desaparecido así como así.
  • Mel: Está bien. Me ahorcaré en el puente, tal como dijiste.
  • Norman: Yo no dije eso.
  • Pat: Cambiando de tema. (Susurra a Mel) ¿Qué sucedió con Wilhelm?
  • Mel: Pues, no lo sé… (Se aleja con Pat) Él fue asesinado por alguien…, no sé quién pudo ser. Tampoco sospecho de alguien.
  • Pat: ¿Y por qué no lo dices?
  • Mel: No lo sé, Pat. Si se los digo, me daría asco ver cómo ellos celebran con la muerte de alguien. Mejor celebremos, no quiero terminar el año hablando de muerte.

La pirotecnia y la fiesta se prolongaron hasta altas horas de la noche. La oficina quedó desocupada hasta el lunes, ya que el día siguiente era feriado obligado. Sin embargo, surgió el primer conflicto de 1995.

  • Gizmo: ¡Feliz año nuevo a todos! ¿Cómo lo pasan, criaturitas del señor?
  • Philip: ¡Eh, tú!
  • Ron: (Susurra a Philip) ¡Philip! Fíjate, Gizmo ya no anda con una actitud malvada. Si lo dejamos tranquilo, podría seguir con esta actitud.
  • Philip: No confío en él. Debe ser el alcohol. De todos modos, me calmaré.
  • William: Ehhh… ¡Gizmo! Feliz año nuevo a ti y… muchas bendiciones. ¿Cómo has estado?
  • Gizmo: Bien. Muy bien, amigo. De hecho, tengo en mi agenda presentarme en varios clubes esta semana.
  • Ron: ¡Ah, sí! ¿Y cómo te fue en el club de… Paulie?
  • Gizmo: ¿Qué club?
  • Ron: Ese club en el que dijiste… o al menos, yo escuché que te presentarías. Eso recuerdo, ¿no?
  • Gizmo: Ahora me lo haces recordar. Justamente, en ese maldito club me lanzaron sus horribles tragos y sus olorosos calzones. Claro que me presenté, y me fui terrible. Tal como me ha ido este último tiempo.
  • Ron: Cálmate, cálmate. No estamos aquí para criticarte, ni para tratarte mal.

Irónicamente, el atento Paul se dirigía nuevamente hacia el grupo de gentes. Y no dudo en sacar rápidamente a Gizmo, a pesar del esfuerzo que ponía.

  • Gizmo: ¿Qué demonios haces? Sácame la mano, no he hecho nada malo. ¡Hey, ayúdenme! Guy, te veo… Esto no se queda así. (Escupe en el suelo)
  • Paul: Este sujeto tiene la prohibición de ingresar aquí…
  • Ron: Pero, él no ha hecho nada malo… Al menos, hasta que lo sacaste de aquí.
  • Paul: Lo comprendo, pero reglas son reglas. Este señor ha defraudado más de 2.5 millones de dólares en el tiempo que lleva aquí.
  • Ron: Está bien.
  • Paul: Bueno, al menos trataste de resolver esto de manera civilizada. Al menos, eres de los pocos que lo entiende.

Nuevas palabras de aliento, u oportunidad, como se quiera llamar. En el amanecer de 1995, Ron y su grupo, sobre todo Guy y William, comenzaron a destacarse dentro del lugar.

El escupo de Gizmo enfureció a la minoría vigilante a los criminales y vándalos. Mientras que una mediana parte, quedó enfurecida a la vista de los hechos.

  • Dan: Esto no va a quedar así, ¡vamos tras él!
  • Philip: Estoy de acuerdo, sigamos al hijo de puta.
  • Guy: De hecho, ¿por qué no vamos todos? A mi también me dio un “saludo”.

En total, eran Philip, Michael, Guy, William y Dan los decididos a perseguir a Gizmo. Quién sabe para qué, pero era seguro que sería para marcar la primera muerte en un edificio de Torrington.

  • Nick: ¿Qué van a hacer ellos?
  • Ron: Dicen que van a perseguir a Gizmo por el edificio. No sé qué harán con él, pero no quise participar.
  • Mel: ¡Ah, maldita sea! Yo voy tras ellos. Espero que no caigan a su nivel. (Sale y corre por el pasillo)
  • Philip: Está bien. Ya pueden pasar.
  • Michael: De seguro está escondido en alguno de los despachos de esta oficina.
  • Mel: ¿Qué están haciendo aquí?
  • Philip: Qué bueno que estás aquí. Únete, Mel. La pasaremos bien molestando a este crío de Satán.
  • Mel: Ustedes deben estar bromeando.
  • Dan: Oye, Mel, tenemos que dar una lección a este malparido…
  • Mel: Cuida tu lengua. Esto es vergonzoso, están cayendo al mismo nivel de él.
  • William: Pero…
  • Mel: No. Si hay alguien que podría juzgarlo, será la corte de la ciudad, o nosotros mismos si fuéramos más civilizados. Ya, salgan de aquí.
  • Philip: No queda otra. Vámonos. (Salen)
  • Nick: Escuché todo. ¿Qué pasará finalmente?
  • Mel: No lo sé. Preparar un juicio, con gente correcta e imparcial, aunque eso es bastante improbable. Lo peor es que esta es la única oficina en que él ha estado. Por lo que el juicio se haría en esta oficina.

Nick era un buen organizador. El escenario hecho para su juicio estaba en mejores condiciones que la improvisación rápida hecha por Philip para interpelar a herr Wilhelm. Lo único que se mantuvo fue la discordia y los discursos mezclados.

  • Gizmo: ¡Escuchen, pueblo! Lo único que quería era darles un saludo. Nada más.
  • Michael: Oye, no vengas con eso de “pueblo”. Conozco mejores socialistas que tú.
  • Ron: Entiendo que hayas venido con alguna buena intención, Gizmo. Pero, no hace mucho insultaste. Y me he enterado de que defraudaste 2.5 millones de dólares de la oficina.
  • Gizmo: No es cierto. Son… mis mascotas.
  • Guy: ¿Qué? Oh, claro. Eso explica que hayas escupido en el piso,  ¿no?
  • Gizmo: Tú cállate, salvaje transexual. Tú lo único que quieres es montar sobre mi…
  • Mel: Cállate.
  • Nick: Bueno, con toda la evidencia que ha existido durante meses, y por los sucesos que hemos visto hoy, debo dar una determinación. Yo no soy quién para declararlo proscrito…
  • Ron: Pros… ¿qué?
  • Mel: Proscrito quiere decir que está prohibido en un determinado lugar. Un enemigo público, para resumir.
  • Ron: Ah, ya. Ya te entendí.
  • Nick: Siguiendo. Lo mínimo que debemos hacer ahora es ignorarlo, si lo ignoramos, podremos preocuparnos de lo que ES importante. Mientras, daré el correspondiente aviso a las autoridades. (Sale)
  • Ron: Bueno, contando con eso, le pediremos a Gizmo que salga de la manera más civilizada posible. Por favor…
  • Gizmo: Yo me voy solo, cara de harina. (Sale)
  • Ron: Ehhh… no es harina. ¡Digo, sí es harina!

En medio de gritos de rabia y clamor, muchos se dieron cuenta del poder de diálogo que poseía Ron, algo extraño en un heredero de la mafia. Así mismo, quién poseía un grado de conocimiento de la ley, William, siguió los mismos pasos.

  • William: Pues bien, he revisado las normas y políticas de este lugar.
  • Michael: ¿Y bien?
  • William: Pues me parece bien. La “amenaza” principal aquí es Gizmo, pero es fácilmente controlable. Admito que sobrepasé mis palabras, pero me controlaré.
  • Dan: Ojalá así sea, William. Que mis ancestros te protejan.
  • William: Pues bien, ¿y qué cuentan de nuevo?
  • Michael: Hemos estado esperando por el estreno de una nueva película. Son tres sujetos que roban un banco, han dicho que el final será emocionante, pero no han dado especulaciones.
  • Dan: Sí, será muy emocionante.
  • William: Pues a mi me gusta mucho la música, y las recreaciones de guerras. Hemos querido participar, junto con Ron, pero no sabemos las fechas.
  • Michael: Suena muy interesante. ¡Oh, qué es eso!
  • Gizmo: Hola. (William cierra la puerta) Ah, carajo. ¿Así es como me recibes, demonios? Sólo quiero dar un saludo.
  • Michael: Pues deja de acosarnos, que es lo que haces, un acoso. ¡Acoso!
  • William: Silencio, Michael. Pues Gizmo, no podemos abrirte la puerta, se te prohibió el paso. ¿Capiche?
  • Dan: ¿Capiche? ¿Eres de Italia?
  • William: No… Es que… me gustan las películas sobre la mafia.
  • Gizmo: Abre la puerta, so idiota. ¡Responde, que pareces un estúpido!
  • William: (A Dan) ¿Llamaste a los guardias? Pues bien, ya llamamos a los guardias. Si llegas a la corte, ya conocerás a tu querellante.
  • Gizmo: Querellante… ¿Qué eres, inglés?
  • Michael: Ya se calló. Que bueno, ya sacaría la escopeta.
  • Dan: ¡Qué bien lo arreglaste, William!
  • William: Bueno, mi familia tiene bastantes raíces vinculadas a la ley. Pensaba en ser abogado, pero nunca pudimos pagar los cursos.

Al día siguiente, muchos se extrañaron al ver a Nick entrando a la sala de reuniones. Finalmente, alguien alcanzó a observar los papeles que traía y no dudo en dar la declaración.

  • Pat: ¡Nick nominará a alguien para ser ascendido!
  • Chris: Ah, el ascenso… Pues… iré a tomar aire, con permiso.
  • Pat: Como digas.

Cuando ciertos curiosos se concentraron en la sala, algunos esforzaron sus improvisaciones para que se transformaran en discursos de políticos. Hasta los más nuevos tomaron en cuenta el significado de un ascenso.

  • Nick: Creo que varios me vieron pasar. Estoy aquí para nominar al señor Norman Gray para que sea ascendido a supervisor encargado o monitor secundario. Norman ha sido una persona capacitada para el puesto, con vasta experiencia y desempeño en el área, sumada a su calidad en los concursos recientes. Además, Norman es una persona que muestra ganas por el cargo, con ánimo de ayudar en las tareas que algunos de nosotros hemos descuidado. Ha mostrado una buena conducta y actividad, por lo que espero que su candidatura sea valorada.
  • Pat: Completamente a favor. Es el empleado más apto que conozco. Cada vez que hablo con él, me sorprende con algo nuevo. Y ni hablar de su trabajo, que muestra su completa dedicación.
  • James: Iba a decir lo mismo, pero me has ganado. A favor.
  • Ron: ¡Oh! Se lo merece, es una gran persona y colabora muchísimo en esta oficina. Tiene suficiente tiempo aquí y es el más indicado para el trabajo.
  • Pat: Ehhh, Ron, comprende que esto no es tema de si se lo merece o no. Más allá de cómo haya sido contigo, hay que ver cómo ha colaborado. Ten eso en cuenta, por favor.
  • Paul: Creo que Nick lo ha dicho todo. Norman, haz demostrado ser una gran persona, llegando a cumplir los requisitos para el cargo.

La propuesta y el ascenso se aceptaron. Quien tuvo la palabra fue Ron, amigo del siguiente nominado.

  • Ron: Nomino a William para que sea mediador. Siempre te has preocupado por el bienestar de este lugar, como yo; y has mediado en situaciones de descontrol, como lo de ayer. Considero que serías un gran mediador.
  • Guy: Siempre ha estado presente y está al tanto de lo que pasa. Es uno de los más activos en este lugar.
  • Dan: Sí, sí, sí. Él se lo merece y, cuando pasó el crío Gizmo ayer, lo resolvió de gran manera.
  • Paul: Lo siento. Pero viendo la cantidad de mediadores que hay, ya existen suficientes. No es que tenga nada en contra de él, pero busco ser objetivo.
  • Pat: Lo he visto, y creo que es tan benigno que parece que cumplirá con el cargo. Viendo su actitud, no puede ser problema. Tiene buena actitud y si tiene determinación, cumplirá bien su cargo.

Al mismo tiempo que la tímida propuesta de Ron fue aceptada, el pequeño y mal hecho “llanero solitario” volvió a sus andanzas. Esto, fue considerado como una demostración del nuevo poder que fue conferido en las manos de William.

  • Gizmo: El “querellante inglés” es un… un… como se llame. Pues qué harás, ¿patearme? Hazlo, te espero.
  • William: Calla, y mejor vete. Serás el primero en saber que no soy de los que dan segundas oportunidades. Has insultado y robado a muchos de los empleados de este lugar.
  • Gizmo: Yo nunca te robé. Y necesito dinero para pagar el bus.
  • William: No sabía que la tarifa del bus era tan cara como para defraudar 2.5 millones de dólares. Y ese dinero no es sólo mío ni de una sola persona, ese dinero es de todos nosotros. Y ya vete.
  • Mel: Insisto, hay que ignorar a este chico.
  • Dan: Bueno, ya no hay criminales aquí. Sigamos con nuestro trabajo.
  • Mel: Por primera vez, estoy de acuerdo con Dan. Pat, necesito hablar contigo.
  • Pat: Tú dirás, Mel. Mis oídos están listos para escuchar.
  • Mel: Tú sabrás. Me siento un poco molesto con la situación reciente. Parece que no ha cambiado nada desde el día que me fui.
  • Pat: Mel, me has dicho las mismas cosas desde hace cinco semanas. De verdad, si tan molesto te parece, pues no debiste pasar por aquí de nuevo. Perdona mi sinceridad.
  • Mel: Está bien. Sólo quiero hacer una acotación.
  • Pat: No te preocupes, lo entiendo. Aunque puede sonar… hipócrita lo que acabo de escuchar.
  • Mel: ¿Hipócrita? Demuéstralo, señor.
  • Pat: Pues bien. No me has explicado exactamente por qué has vuelto…
  • Mel: Creo que los hechos lo demuestran.
  • Pat: Está bien. Bueno, espero que el trabajo sea lo principal y no complacer a cierta gente.

IX.- Escalera al abismo

Las apariciones de Gizmo eran tan repetidas como un mal programa de televisión, sin embargo, el dúo de Ron y William supo arreglarlo, de maneras poco ortodoxas, pero aceptables para la mayoría, pues él “se lo merecía”.

  • Ron: He sabido que se aproxima un concurso, ¿cierto?
  • William: Cierto, y es en parejas.
  • Ron: Por fin, ¿no, William? La vez pasada creías que era en pareja.
  • William: Sí, pero estoy dispuesto a ser el juez. Juzgar a alguien siempre ha sido mi vocación. ¿Y ya sabes con quién podrías ser?
  • Ron: Pat ha sido un buen amigo, me hubiera gustado que sea ascendido. Conversé con Guy y no está seguro de participar, así que sería con él.
  • William: Pues bien, iré a anotarme.

En ese día, las únicas parejas inscritas eran Paul y Nick, y Tony junto con James. Ron aprovechó dellamar a Dixon y Andy, sabiendo las recompensas finales del concurso. Horas después, hubo un inconveniente por la inscripción de Billy como juez.

  • Fischer: ¡Qué tal, William! He sabido que quieres ser juez del concurso, ¿no?
  • William: Sí. ¿Qué sucede?
  • Fischer: Verás, nuestras reglas establecen que quienes sean jueces deben ser miembros administrativos o Empleados del mes. O bien, haber ganado el primer o segundo lugar. ¿Sí?
  • William: Así he sabido. ¿Qué problema hay?
  • Fischer: Pues… ¿Cómo explicarlo? Los mediadores, como tú, no son parte del equipo administrativo y no tienen el salto inmediato para ser jueces. ¿Cierto? (Suena su teléfono) Permiso…
  • William: No entiendo. ¿Qué hay de malo?
  • Norman: Perdón que interfiera, pero sé algo de esto. ¿Tú sabes como trabaja ese equipo? Ve todos los informes, mantiene el lugar en orden, arregla todo lo relacionado con la venta de propiedades, etc.
  • William: Sí, lo sé. Pero, también tengo ese poder, ¿cierto? Pues, por algo me votaron.
  • Norman: Entiendo. Pero, los mediadores no tienen el mismo trabajo que el resto del equipo. El mediador se encarga de que no haya discusiones entre los miembros de la oficina.
  • Ron: Pero… Ellos también son parte del equipo.
  • Norman: No lo son, Ron. Ellos sólo se encargan de que no ocurran peleas, los demás, de que la propiedad no salga más cara.

En medio de la discusión que, por fortuna, no llegó a algo más grave. Chris vio los pormenores, y los anotó en sus observaciones, junto con las ideas que tenía para algunos miembros de la autoridad.

  • Guy: Y, ¿quiénes serán los jueces?
  • Ron: Por lo que vi, serán Karras y Forth. Ya conozco a Karras, pero al otro no lo conozco.
  • Guy: He escuchado que no le cae muy bien a algunos, porque es algo… no sé, con mente “superior”.
  • Ron: ¿Eso dicen? Bueno, hay que ver que sea cierto. Y, ¿quiénes participan, finalmente?
  • Guy: Vi que eran Paul y Nick, James con Tony, Pat y tú… Esos eran. ¡Ah! William habló conmigo, ambos participaremos.
  • Ron: Bien. Seguro recuerdas la recompensa por el primer lugar. Llamé a Dixon y a Andy para que participen. Últimamente no he visto a Dixon. Si gana, se entusiasmará y estará aquí con nosotros.

No hubo problemas por la inscripción de esa última pareja, a nadie le importaba. Lo que importó fue la constante ausencia de Karras, que llevó a la preocupación de muchos.

  • James: ¿Qué tal les parece Ron?
  • Dan: Es buena onda. Un buen amigo, si no fuera por él, estaríamos infestados de malvados.
  • Mel: Pues demuestra responsabilidad, eso no lo dudo. Algo muy notable en estos tiempos de tormenta.
  • Pat: Lo he visto con una actitud muy impecable, ojalá lo mantenga. ¿Por qué lo preguntas?
  • James: He pensado en nominar a Ron como mediador. Lo he visto junto con Gizmo y me sorprende. Vamos. (Entran a la sala) Bueno, esperaremos hasta que Fischer llegue.
  • Pat: Deben tener unos buenos oídos como para estar aquí.
  • William: Sólo escuché la palabra “nominar”. El resto es pura curiosidad. (Entra Fischer)
  • James: Ah, qué bien. Siendo breve, quisiera nominar y apoyar a Ron para que sea mediador. Lo he visto varias veces notificando algún comportamiento incorrecto las autoridades. Es dedicado y responsable, sin nada más que decir.
  • Guy: ¡Por supuesto! Lleva el tiempo necesario para serlo. Es un buen amigo y responsable como para tener un cargo.
  • Dan: Iba a decir lo mismo, diablos. Absolutamente a favor.
  • Pat: Pues… yo estaba confiado en que sería bueno para este cargo. Pero he descubierto este cassette que dice “Estúpido detectado” y se trata, irónicamente, de Gizmo. Puedo ver que él no tiene respeto por alguien, aunque se trate de Gizmo.
  • Mel: Bueno, me sorprende un poco. Voto a favor de él, porque sé que es alguien responsable. Está pendiente cuando alguien no está, y eso me conforma.
  • William: A él le vendría algo como esto. Juntos seremos como una gran dupla. ¡Voto a favor!
  • Tony: Bueno, soy algo nuevo y no conozco muy bien a este señor. Pero, por lo que comentan, sería una buena idea.

Sin embargo, los efectos de la elección cambiaron luego de dos semanas. A percepción de un grupo de personas, algo había cambiado.

  • Ron: Si fuese candidato a senador o a alcalde, mi única promesa sería de acabar con todos los vándalos del lugar. (Ríen)
  • Dan: Muy cierto, Ron. Sobre todo a esa cosa, Johns.
  • Mel: ¿Alguna vez lo conociste, Dan?
  • Dan: No, pero…
  • Ron: Pero, siendo serio, es una pequeña fortuna que ningún peligro aceche esta oficina.
  • Pat: Técnicamente, no son amenazas. Con seis palabras, ya están condenados a cuatro años en prisión.
  • Mel: Si es que no tienen armas. Eso sí es suerte, los detectores de armas del primer piso funcionan. Es un alivio.
  • Ron: ¿Del primer piso? Yo no he visto ninguno.
  • Mel: Están junto a las paredes. Sólo en las escaleras no están. Saben que somos tan perezosos que no subiremos ningún peldaño. (Ríen)
  • Ron: Sí, lo que sea.
  • Norman: Hola. ¿No consideran rara la ausencia de Karras? Faltan menos de dos días para que el concurso finalice.
  • Mel: Calma, el plazo máximo para entregar los resultados es de un mes.
  • Pat: Yo no me preocuparía tanto por eso. Desde el principio he sabido que Karras no es alguien muy responsable.
  • Ron: ¿Por qué?
  • Pat: Porque ya pasó una vez en que se demoró más del tiempo. Si hay algo que me molesta, un poco, es la irresponsabilidad.
  • Chris: Concuerdo. Hay personas de la administración que no cumplen con su trabajo, y hay que cambiarlos.
  • Pat: Bueno, ciertamente Stellini no ha aparecido en meses. Y Strausberg se despareció luego del parlamento pasado.
  • Chris: Eso es evidencia clara.
  • Ron: Bueno, como sea, hablemos de cosas interesantes.
  • Tony: ¡Qué tal, amigos!
  • Ron: Hola, Tony. Serás el primero en saber mi gusto por la recreación de batallas.
  • Tony: ¿Sí? Pero es algo… interesante.
  • Ron: Muy interesante. Mi recreación favorita es de la batalla de Gettysburg.
  • Mel: Pues a mi me gustan mucho las batallas de los británicos, como la de Waterloo.
  • Ron: Eso me suena como a una de esas trampas de la Thatcher... Esa mujer…
  • Tony: (Susurra) Mel, ¿puedo hablar contigo?
  • Mel: Como no. Dime.
  • Tony: No me gusta mucho la reacción de Ron. Es algo… Como definirlo, ¿polémico?
  • Mel: No hay otra definición más clara. Ese último comentario me pareció el menos indicado. Sinceramente, está bien ser famoso por haber controlado a Gizmo, pero ya es mucho, ¿no crees?
  • Tony: Estoy de acuerdo. Y ahora que recuerdo, Paul ha formado un grupo, James y yo nos unimos. Ha visto que varios están ausentes, y se le ocurrió “revitalizar” a la oficina.
  • Mel: Lo sé. Primero se ausenta Gale. Luego son Michael, Nick y Karras.
  • Tony: Veo que Nick se pasa por aquí, pero solo por el concurso. Paul me ha dicho que él ya no tiene mucho tiempo aquí.
  • Mel: Ya veo. Te agradezco la invitación, Tony. Lo tendré en cuenta.

La conversación también reveló cierta actitud de Chris, la cual se confirmó al día siguiente.

  • Chris: Quiero que los señores Stellini y Strausberg se les revoque su cargo administrativo, pues ha pasado mucho tiempo que no presentan. También que el señor Forth pierda su cargo, dado que no lo ha cumplido como debe.
  • Forth: Actualmente estoy revisando el tema del concurso.
  • Chris: ¿Y qué? Hace más de dos meses que no te has dedicado a tus labores.
  • Pat: Creo muy exagerado la destitución, pues Forth contribuye en más cosas. Si te fijas, lo notarás. Pero, estoy de acuerdo en que se quiten los poderes a Stellini, no los usa desde hace tiempo. Y me parece algo controvertido que alguien que tenga un poder, rehúsa revisar las necesidades del lugar.

La petición quedó en nada, pero la conversación de Pat siguió en otro lugar, como costumbre.

  • Pat: …y lo más extraño de todo es que, a pesar de que los empleados le confían un ascenso, simplemente no le importe.
  • Norman: Calma, de todos modos, hay mejores cosas que estar 24 horas encerrado en un cubículo.
  • Pat: Sí. Pero la renuncia no es algo vergonzoso, en mi punto de vista.
  • Paul: El tema, Pat, es que ya hay suficientes personas como para preocuparse de algo minúsculo. El problema reciente es Gizmo, y nada más.
  • Pat: Sí, Paul, pero hay otra gente que sí tiene ganas y responsabilidad como para tener un cargo. Pero los cupos que existen ahora son una paradoja.
  • Ron: Dices… ¿cupos?
  • Pat: Bueno, me refiero a la gente que hay ahora en la administración.
  • Ron: Pues con razón con quisieron que Guy pudiera ser ascendido. O, al menos, eso me dijo ese hombre… Fischer. Aparte, considero injusto que los mediadores no tengamos tantas oportunidades.
  • Pat: ¿A qué te refieres?
  • Ron: Que William no sea juez del concurso. Nosotros también hemos ayudado a este lugar.
  • Pat: Ron, con el ejemplo que dio Norman fue bastante suficiente. No es lo mismo un mediador que un monitor o supervisor. Es como mezclar peras con manzanas. Eso fue bastante claro.
  • Mel: Yo encuentro algo bastante raro. He escuchado siempre al momento de votar para un ascenso o para destacar algo, eso de “es un buen amigo” y “sí, el se lo merece por que sí”.
  • Pat: Que lo bueno que lo mencionas, Mel. A mi también me parece algo extraño, que haya mucha “amistad” en estos casos. No quiero ofender, las amistades son valiosas, pero no quiero que sean para conseguir votos.
  • Ron: Ehhh… ¡Ah, sí! Es algo muy extraño, y algo triste que esté decayendo.
  • Mel: ¿Decayendo? ¿En qué sentido?
  • Ron: Pues… que no haya mucha gente… y que pasen estas cosas.
  • Mel: No quiero ofender, pero justamente en eso de las “amistades” has participado tú, Ron. He escuchado varias veces pedir votos de tus amigos para recibir un premio.
  • Pat: No discutamos. Eh, escuchen esto: “Dada la situación vista recientemente, se ha convocado, para el próximo sábado a una reunión para ver los temas del próximo parlamento.” Con esa brevedad, es obvio que el mensaje es de Forth.
  • Norman: A mi me parece bien. Es mejor hablar que sacar cuchillos y matarnos entre sí.

Fue obvio. Se habló sobre las condiciones de ciertas autoridades que, según algunos, ya no estaban capacitados para seguir en sus funciones. Ya no era solamente Chris quien apoyaba la idea. Eran él, Pat y, por sorpresa, Ron y sus colaboradores. Ellos ya veían los beneficios de un plan como ese.

  • Nick: (Hablando por teléfono) Yo tampoco esperaba que este día llegara tan rápido. Ya tengo todos mis argumentos en orden. Es una lástima que no vengas.
  • Mel: Se me presentó una urgencia. Yo también tenía algunos argumentos, y pensaba en lanzarlos a sus caras. A mi me parece que cierta gente se aprovecha de esto para meter a sus amigos al poder.
  • Nick: Sin lugar a dudas. Ahora que me acuerdo, Ron me preguntó si vendrías, porque dijo que tú sabías sobre el “amiguismo” en los votos.
  • Mel: Dile que estoy en la bañera. Me resulta extraño que no lo sepa, él lo sabe más que cualquiera.
  • Nick: Pero no quiere declarar. No es tan tonto.
  • Mel: Escuché hace unos días que Chris también planeaba en destituir a Dillon.
  • Nick: ¿Es tonto? Él no sabe todo lo que Dillon ha hecho durante estos años. Eso no es de ignorante, es de idiota. El parlamento ya va a comenzar, nos vemos.
  • Mel: Que todo sea un éxito. (Cuelga)
  • Fischer: Nick, ven, la reunión va a comenzar. (Nick entra) Bueno, ¿estamos todos presentes?
  • William: Presente, profesor.
  • Forth: Comencemos ya.
  • Fischer: El primer tópico es…
  • William: Aquí va a correr sangre…
  • Fischer: ¡Silencio! Como decía, el primer tópico de la agenda es… ¿la fusión de informes pequeños?
  • Norman: Correcto. Como muchos no prestaron atención, lo explicaré. He visto la existencia de informes pequeños, y que algunos son muy similares. Propongo que estos se fusionen en un solo informe.
  • Forth: ¿Qué informes?
  • Norman: Bueno, tengo unos aquí. Este informe trata sobre los negocios de Fuerte Staunton, este otro trata sobre todo el barrio. ¿Entienden ahora?
  • Nick: Pues a mí me parece bien.
  • Ron: Ese ejemplo fue muy claro, a favor.
  • William: Yo también lo apoyo, siguiente tema.
  • Fischer: Eh, cálmate. El que decide quién aprueba o no un tema es el moderador, o sea, yo. Además, no sé para qué te apuras tanto, no todos votaron.
  • William: Yo tengo una duda, ¿se van a proponer todos los informes que Norman mencionó?
  • Ron: Sí.
  • Forth: No.
  • Nick: Eso sería un desorden, yo propongo que exista un espacio en donde se proponga cada informe. En orden, tranquilidad y confianza.
  • Chris: Yo estoy de acuerdo con ese espacio. Sí, de acuerdo. Pero, hay algo que no me queda claro, ¿esos informes son todos, o algunos?
  • Norman: Como expliqué, son solo algunos informes, generalmente los que no tienen mucha relevancia.
  • Fischer: ¿Todos a favor? (Se escucha un “sí” general) Está bien.
  • Ron: Quiero hacer una propuesta, no se mencionó la vez pasada porque se me olvidó.
  • Forth: Al final. Dilo al final, no quiero un desorden.
  • Chris: Surgió una emergencia, debo irme. (Sale)
  • Ron: Ok. Adiós, Chris.
  • Fischer: El siguiente punto es…
  • William: Yo aquí no me quiero meter.
  • Fischer: …el juicio de la sociedad contra la administración de FDA. ¿Quién escribe esto?
  • Ron: Pat está al teléfono. Tiene todos sus argumentos en orden.
  • Nick: Esta idea de sacar gente, una purga, se me hace completamente ridículo. Las personas lo hacen simplemente para meter a alguien nuevo.
  • Norman: Lo que yo me pregunto es por qué las personas que querían destituciones, esperaron justamente hasta este momento. Hay una persona que no ha pasado en seis meses, y recién lo denuncian hoy.
  • Ron: Yo recuerdo el tema de “No hay cupos, no creo que te escojan”. Creo que fuiste tú, Nick.
  • Nick: No dije que existían cupos, dije que ya éramos suficientes. Hasta Paul lo dijo cuando William fue nominado.
  • Forth: Bueno, aquí nunca existieron los cupos. Nunca.
  • Ron: Justamente fue eso lo que causó la purga.
  • Nick: Ahora resulta que Paul y yo somos culpables de esto… Dije que somos muchas personas en el equipo. Mediadores y todos los demás. ¿Hablé de cupos?
  • Ron: Ese no es el tema. El tema es que hay gente con responsabilidad y que, según los que dijeron que había cupos, no fueron nominados.
  • Forth: Ellos pudieron nominarlos, que les votemos en contra es otro asunto.
  • Ron: Aparte, hay gente como Stellini, Strausberg y alguien presente aquí que tienen sus cargos y no los usan,
  • Norman: Esto a mi me parece una falta de respeto, y un capricho. Cuando se necesite a algún monitor, supervisor u otra persona, ¡nomínenlo! No esperen a sacar y querer postularse porque alguien está inactivo por una semana.
  • Ron: Karras varias veces nos habló y dijo que volvería a trabajar. Aún esperamos. ¡Ah! Pat me dice algo, que Karras es irresponsable, ya que varias veces ha demorado en entregar los resultados de concursos. Y este mes lo está haciendo de nuevo.
  • Nick: Pero eso es con Karras, aquí quieren sacar a media administración.
  • Fischer: Yo recuerdo que cuando alguien quedaba inactivo, se anotaba en una lista que no estaba presente. Eso estaba al público, y no sé qué pasó con esa lista.
  • Ron: En resumen, toda esta idea fue causada por los que dijeron que no habían más cupos para la administración. Eso causó que se propusiera la destitución de los inactivos.
  • Norman: Que haya saturación no significa que no puedan nominar.
  • Ron: Pues eso no lo dijeron los que estaban de acuerdo con esa idea. Ah, otro comentario de Pat, dice que hay personas que se pasan por la oficina y están más activos que otros miembros de la administración.
  • Nick: ¡Pues nomínenlos! Si tan activos están y creen que hacen algo, ¡nomínenlos! No necesitamos sacar a uno para poner al otro.
  • Fischer: Bueno, esto se hacía de la misma manera. Si un miembro administrativo lleva 30 días inactivo, se le enviará una advertencia; si en una semana no responde, se le enviará otro mensaje, y si no responde ese mensaje, se le quitará el cargo. Yo propongo aclarar esto.
  • Forth: Y si quieren nominar a alguien más, que lo hagan. Exacto.
  • Ron: Y ahora veamos lo del “amiguismo”.
  • William: Creo que todos ya sabemos quiénes fueron.
  • Norman: ¿Y cómo se resuelven las nominaciones? ¿Quiénes podrán votar? ¿Cómo se definirá la aprobación y destitución?
  • Fischer: Como digo, prefiero dejar todo como está. No convirtamos esto en un bar de mala clase.
  • Nick: Yo propongo que los Empleados del mes puedan nominar y votar. Y que los monitores jefe, Fischer y Dillon, tengan la última palabra para aprobar al candidato.
  • Ron: Lo apoyo, esa idea me gustó mucho.
  • William: “Si no tienes ese premio, no eres nadie.” Eso tratan de decir.
  • Norman: Es un filtro. Así trataremos que novatos y que sólo tengan un día de trabajo no voten irracionalmente.
  • Ron: Bien, pero, no todos tienen ese premio. Y, como algunas personas votan por votar, como Dan, también es un filtro.
  • Forth: Si quieren decir que sólo los Empleados del mes no puedan votar me suena algo injusto, sabiendo que personas que no tienen ese premio poseen buenos informes.
  • Ron: Entonces creamos al “revisor de votos”, y así solucionamos el tema del poder de los mediadores.
  • Nick: Eso es absurdo. Sólo hay que hacer que los monitores y los supervisores hagan ese asunto y punto.
  • Norman: Pues, yo voto a favor.
  • Forth: Yo también.
  • Fischer: Pues esto queda así, sólo aclaramos las reglas y los miembros del equipo administrativo se encargarán de revisar los votos y validarlos. Caso cerrado.
  • Ron: ¿Alguien está a favor del revisor de votos?
  • Norman: ¡No!
  • Fischer: El siguiente tema es… el juicio de los mediadores contra la sociedad. Forth, ¿tú escribiste esto? En fin, para los que no entienden, esto se trata de otorgarles a los mediadores… ¿más derechos? ¿Esto es sobre el que no pudo ser juez del concurso?
  • Ron: Si William hubiera sido juez, el concurso ya habría terminado.
  • Norman: No veo qué derechos quieren. Los mediadores sólo se encargan de sacar a la gente mala.
  • Nick: Además, no están lo suficientemente adecuados como para revisar un informe de la categoría de esta oficina. Lo llevo diciendo hace días, ellos no son parte del equipo administrativo.
  • Ron: Si tanto se quejan, entonces deberían separarnos de la administración.
  • Forth: Lo veo innecesario. Sólo se nomina a gente que vigile y listo.
  • Ron: Entonces, somos parte de la administración. (Ríe)
  • William: ¡Queremos más respeto en la oficina!
  • Norman: Pues, ya lo tienen.
  • Fischer: Por mi parte, estoy a favor de separarlos de la administración. William, nadie les ha faltado el respeto.
  • Ron: ¿Ah, no? Hace tres días, estaba con Norman y Pat. Pat mencionó que nosotros no teníamos conocimientos de informes; Norman dijo que “si no fuera mediador, me echaría de aquí”.
  • Norman: Deja de mentir. Aprende sarcasmo, hijo.
  • Nick: Ustedes tienen suficiente autoridad sacando a gente irrespetuosa fuera de la oficina. En lo demás, son como los Empleados del Mes. Si no han ganado un concurso, es porque no tienen suficiente experiencia.
  • William: Voy a ir al grano, queremos tener más privilegios que echar gente idiota.
  • Fischer: Ya los tienen. El distintivo los hace

diferentes.

  • Ron: Pat envió un mensaje. Dice: “¿en qué sentido no están capacitados?”
  • Nick: No están capacitados en el sentido de que no han ganado un concurso, no tienen la experiencia de un superior en el cargo, y que en los concursos se debe ser perfeccionista.
  • Ron: Bueno, hablemos del caso de Norman.
  • Nick: Si un mediador fuese juez, también lo sería un Empleado del mes que no haya conseguido uno de los primeros lugares.
  • Forth: Sigo sin entender qué privilegio quieren. Dejen que expliquen.
  • William: Sólo queremos ser jueces.
  • Ron: Otro mensaje de Pat. Te pregunta a ti, Nick. Habla sobre este concurso, donde los resultados han demorado más de un mes, y el responsable no es un mediador.
  • Nick: ¿Lo dice por Karras? Es por eso que se pueden sustituir jueces. Pasó hace un año y nadie dijo nada. Si él fue irresponsable, hay que decirle que la piense bien antes de ser juez.
  • Forth: Ya está de una de las reglas, para ser juez hay que ser Empleado del mes. Si eres mediador y no tienes el premio, no puedes ser juez.
  • Nick: Que seas mediador no te hace mejor que otros Empleados del mes en cuanto a trabajo. Eso generaría molestia.
  • Forth: Si tanto quieren ser jueces, mejor propongan la derogación de una de las reglas de los concursos. La que establecía que para ser juez, debías tener el primer lugar, o el segundo. Y se acabó este chiste.
  • Ron: ¿Y cómo se podría arreglar eso?
  • Norman: Que el requisito mínimo para ser juez es tener 9 puntos o más en un concurso anterior. Lo digo para que gente como Dan no acceda fácilmente.
  • Fischer: ¿Todos a favor? (Se escucha una aprobación general) ¿Quién se opone? ¿Quién se abstiene?
  • Nick: Yo propongo la separación definitiva de los mediadores de la administración en general.
  • Norman: Yo estoy a favor. Eso sólo nos dará dolores de cabeza.
  • Forth: Lo apoyo.
  • Fischer: Yo también, supongo que Ron y William dirán algo. ¿No? Pues bien, se cierra el tema.

Fue la primera “derrota” de Ron y su liga en la oficina. Al día siguiente, comenzando la semana, una noticia remeció la oficina. Literalmente.

  • Karras: Muchos habrán notado mi ausencia en la oficina, y sé que muchos se molestaron por la demora en los resultados del concurso. He decidido renunciar a mi puesto, ya no tengo ganas de seguir en este lugar. Me he inscrito en el seminario, próximamente seré sacerdote.
  • Norman: Fue un placer ser tu compañero durante este tiempo. Que tengas muchos éxitos.
  • Mel: Es triste entrar aquí y ver noticias como esta. Fue un honor conocerte y tenerte como uno de los mejores amigos aquí. Mucha suerte.
  • Pat: Me has sorprendido, yo consideraba tus actitudes inmaduras e infantiles; pero has elegido la mejor decisión, lo que cambia mi concepto de ti. Espero que tengas suerte, tiempo e interés para tus futuros planes.
  • Karras: ¡Ah! Me olvidaba, no abandonaré el concurso, lo revisaré. Tendré los resultados dentro de la semana.
  • Dan: Fuiste un buen trabajador, para mi y para todos. Te deseo suerte.
  • Guy: Que mal que te vayas. Ojalá en algún momento vuelvas.
  • Ron: Que pena que un amigo como tú se vaya. Es un buen gesto finalizar el concurso. Igual, el renunciar a tu puesto para dejar nuevas oportunidades, no como otros. Ojalá regreses.

Mágica o irónicamente, la tristeza se transformó en pena. Karras dio los resultados del concurso, junto con Forth. Aunque Paul y Nick ganaron el primer lugar, Ron y Pat ganaron el segundo lugar, empatados con Tony y James. William y Guy lograron el tercer lugar. Aunque los amigos de Ron, Dixon y Andy fueron descalificados, fue motivo de celebración en la oficina.

  • Andy: ¿Celebración? ¿Celebrar qué, Ron? Escuchaste lo que dijo el otro. “No hicieron nada, no tienen premio, no esto, no lo otro”. A lo mejor para ti se trata de una celebración.
  • Dixon: Calma, Andy, calma. Al menos, esto ya da ganas de participar en este lugar.
  • Dan: Pues, la idea de los concursos no son sólo las recompensas. Son las ganas de pasarlo bien.
  • Andy: Pues, yo no la pasé muy bien. Creo que me quedaré con los chicos en la ciudad. (Sale)
  • Ron: Está bien, Andy. Ojalá alguno de estos días nos veamos.
  • Dixon: Pues a mi me gusta este lugar, es bonito y hay gente simpática. Quisiera quedarme aquí.
  • Ron: Es muy raro que no te haya visto. ¿Qué ha sido de tu vida por estas tierras?
  • Dixon: Nada interesante. Hace tiempo que no he visto a Marcus ni a Martin. Sólo sé que ellos caminan siempre por Bedford.
  • Ron: ¡Ah, qué… interesante! ¡Celebremos!
  • Dan: ¡Muy buena idea! Llamaré a los chicos.

A pesar de la anunciada celebración, sólo Guy y Tony se sumaron al trío. Desde el otro lado de la frontera, los demás hablaban del presente y del futuro. Algo no muy alentador.

  • Mel: Hay algo extraño en ese chico. No lo sé, pero no me gusta mucho.
  • James: Tienes razón, Mel. Lo encuentro bastante insoportable. Las cosas que dice no son muy agradables. O para mí, lo son.
  • Nick: Yo quedé muy impresionado con su actuación de estos últimos días. ¿Por qué no entendió que los mediadores no son parte del equipo administrativo?
  • Mel: Yo sólo sospecho. Sospecho que sólo quería tener más poder. Lo mismo que la idea de sacar a Strausberg y a Stellini. A mi parecer, fue para poner a sus amigos en el poder.
  • James: Ahora que lo dices, tienes razón.
  • Pat: En algo tienes razón, Mel. Strausberg y Stellini poco han hecho el año pasado y mucha gente ha mostrado ser… mejor que ellos. No quería usar esa comparación.
  • Nick: Creo que ese ejemplo tiene algo de sentido, Pat. Fíjate en la gente que está ahora, hablan de cosas raras y su calidad de trabajo ha disminuido bastante.
  • Mel: Aparte, he visto que ese tipo… ¿Guy? He visto que no recibe adecuadamente a los empleados.
  • Pat: ¿Cómo? ¿Tienes las pruebas?
  • Mel: Claro, unas cintas lo muestran en el momento justo. (Saca unas cintas)
  • James: ¿Es solamente sonido, o también es un vídeo?
  • Mel: Sólo sonido. No conviene un vídeo porque cuesta encontrar un televisor.
  • Cinta: Ah, Dios. ¿Este imbécil volvió? ¿Por qué no lo echan de una buena vez? Ya va a pagar… ¡y muy caro!
  • Pat: Vaya… No tenía idea de eso.
  • Mel: Pues, ya lo sabes. Estoy casi seguro que Ron lo nominará a algún ascenso, al igual que varios.
  • Nick: Un momento, ¿ése es Gale?

En efecto, lo era. Sin embargo, se veía bastante distinto a la última vez que se vio en persona en la oficina. Al llegar, dio un típico saludo a los reunidos, y conversó con alguien de ellos, bastante agitado.

  • Gale: ¿Cómo estás, Mel? He pensado este último tiempo sobre lo de Wilhelm. Y creo que fue patético el espectáculo que hice sobre él…
  • Mel: Al menos alguien se da cuenta de eso. Me extrañaba que estuvieras ausente por aquí.
  • Gale: Pues… Yo… he pensado mucho sobre las cosas. He reflexionado sobre lo que he hecho.
  • Mel: ¿Y pasarás más tiempo por aquí?
  • Gale: Lo pensaré.

No había qué pensar. Todo estaba decidido. El primer paso fue ir hacia un panel lleno de papeles sobre el equipo administrativo, y cambiarlos de lugar, generando un total desorden. Como siempre, Pat se mantuvo alerta y prefirió dialogar.

  • Pat: Qué tal, Gale. Tanto tiempo que no hablamos. ¿Puedes explicarnos porqué hiciste ese cambio de papeles?
  • Gale: ¿Qué cosa?
  • Pat: Ese cambio de papeles. Tengo entendido que en ese panel sólo pueden ingresar los miembros de la administración.
  • Gale: Tienes razón. Bueno, yo estoy un poco acostumbrado a hacer las cosas a mi manera.
  • Pat: Espera, ¿por qué estás sacando los papeles?
  • Gale: Y a ti qué te importa. Mis motivos son MIS motivos. No te metas.
  • Pat: Tus motivos no son justificados si no das una explicación. Y esto sí me incumbe, porque esto está pasando en una oficina donde yo trabajo.
  • Ron: Pat tiene toda la razón. Confía un poco más en el que tiene más experiencia que tú.
  • Gale: Primero, no tengo por qué justificar nada. ¿Por qué tengo que justificar algo que no quiero decir. Segundo, Ron, tendrá más experiencia, pero para discutir, no. Te pido que no te metas en algo que es entre Pat y yo, ¿si?
  • Pat: Primero, en la vida todo tiene una razón, y te pregunto cuál es. Segundo, sobre la experiencia en discutir no estoy de acuerdo, en el 70% de las veces que discutimos, gané yo.
  • Gale: No me refiero de ganar, hablo de las veces en las que causé una pelea. Y ese 30% restante pasará a ser un 50% (Ríe fuertemente) Estés de acuerdo o no, no cambia nada. Y, Ron, ¡o te vas, o yo hago la acción directa!
  • Ron: ¿Me estás amenazando? ¿A una persona que sólo quiere solucionar las cosas? Se supone que sería yo quien tendría que hacer la “acción directa”.
  • Gale: Que pena, es imposible. Y con “acción directa” me refería a echarte de aquí. Y yo no esperaba que tú te metieras aquí, esperaba a Philip, el gran amigo y defensor de Pat.
  • Ron: No lo defiendo. Sólo vi que tu actitud era incorrecta y quise meterme.
  • Gale: No es incorrecta, en absoluto. Es mi verdadera manera de hablar contra gente que considero mala.

La discusión, una que no se veía desde hace semanas, se prolongó durante largas y tensas horas. Sin embargo, una acotación de Ron, levantó las sospechas de Pat.

  • Ron: Gale, te alegrará saber que soy un mediador elegido por la comunidad. Tengo una cantidad de personas felices que me apoyarán en lo que sea.

Al rato siguiente, se desenmascaró la oscura y siniestra capa del mal. El momento definitivo para que las intenciones de Gale se cumplieran.

  • Gale: ¡Lo admito! ¡Yo fingí estar arrepentido de mi pasado! ¡Fingí ser una persona moderada! ¡No tienen ni el menor cerebro como para darse cuenta de esta mentira! ¿Por qué lo hice? Para pagarles con la misma moneda todo lo que me hicieron. Estuve planificado mi venganza luego de que descubrieran mis cuentas falsas, por eso estuve ausente este tiempo. Yo quería ser alguien en esta oficina, un ganador. De no ser por los estúpidos cómplices de Pat, Philip y Karras, mi vida sería genial. ¡Yo no cambié mi forma de ser! ¿Arrepentido? Para nada…
  • Pat: Uf, vaya respuesta. La obra de teatro que tanto planificaste se redujo a cambiar de lugar unas hojas y sobreactuar frente a todos. No sé qué quisiste lograr, ni en qué salgo perjudicado.
  • Gale: Me van a despedir de la oficina, idiota. Y me libraré de todos ustedes, estúpidos. (Ríe)
  • Ron: Si te vas a ir, hazlo con un poco más de estilo.

A partir de ese momento, Ron se limitó a hablar grotesca y sarcásticamente. La intención de burlarse de los “vándalos” lo dominaba, y la aparición de Gale fue una excelente oportunidad.

  • Gale: Ustedes se lo buscaron. Admítelo Pat, YO gané. No te das cuenta que te mentí como lo hiciste conmigo.
  • Ron: ¡Ah! ¡Felicidades, amigo! Has ganado el premio por ganar la pelea contra Gale: Muy amable de tu parte, Ron.
  • Ron: Pues, claro. Yo soy la persona más amable de toda la oficina.

Finalmente, pudo llegar la ansiada autoridad. Sin embargo, era inútil para un montón de personas histéricas y burlonas.

  • Ron: Bueno, esto es todo, amigos.
  • Fischer: Señor Ron, me sorprende que siendo usted un mediador no sepa comportarse. Sobre lo principal: Gale, el estar en permanente conflicto con alguna persona no justifica una acción como destrozar el panel del equipo administrativo.
  • Ron: Como sea. Supongo que, al fin y al cabo, no hay motivos para despedir a Gale. Sólo se ha peleado con uno que otro empleado.
  • Dan: Pues ya he visto que Gale haya ocasionado más problemas con Pat.
  • William: Pero, no se puede bloquear a alguien porque lo pide.
  • Guy: Pues yo veo otra cosa en el escritorio de Pat.

Efectivamente, Gale había desordenado y escrito incendiarios mensajes en el escritorio de Pat. Y no sólo en el de él. También hizo lo mismo en el escritorio de Philip.

  • Ron: Veo que ahora sí hay motivos.
  • Philip: ¡No lo puedo creer! Yo intenté ayudar, Kincaid. Intenté, pero tú lo arruinaste. Creí que estábamos bien, pero no te diferencias de Gizmo o Johns. Eres una mierda rencorosa.
  • Gale: ¡Cállense la boca, ignorantes de mierda! ¿No se dan cuenta de que mis intenciones eran vengarme de Pat y lograr mi expulsión de este lugar? Bueno, jódanse por darme una oportunidad. Como ustedes dijeron, “el que hizo algo malo, nunca va a cambiar”. Philip, ¿qué significa eso de “estábamos bien”? Por favor, tú lo único que haces es meterte en donde no te importa y joder como siempre. YO fui el que te ayudó, hasta te nominé una vez para ser Empleado del mes, ¿y así es como me pagas? No eres más que un malagradecido atorrante. Yo soy Gale Kincaid, y me aseguraré de que sean pagados con la misma moneda; ahora, sáquenme de una buena vez, o no pararé.
  • Dan: Si en eso insistes, Gale, mejor vete. Para eso estás desde hace 2 años.
  • Philip: Vete a la mierda. ¡Vete a la puta mierda! Maldito pendejo antisocial. Haz lo que quieras en tu puta vida, pero no me molestes… Además, ¿por qué mierda sigue este cabrón entre nosotros? ¡Sáquenlo a la mierda de una buena vez!
  • Ron: Philip, sinceramente te digo que no te rebajes a su nivel y deja de insultar. Ya sabemos que todas las veces que lo haces dices que estás “estresado”.
  • Philip: No estoy estresado, solo enfadado. ¿Quién dijo estrés? Mira, no me rebajo a su nivel, él no tiene nivel, hay que subir un poco para tener algún tipo de nivel.
  • Ron: A propósito, me parece raro que no se haya hecho nada contra Gale. Ya ha desordenado dos escritorios personales y ha insultado a varios empleados.
  • Dan: Es muy raro, Ron, muy raro. Y eso explica por qué él quiso darme un voto en contra en el Empleado del mes. Así que, yo estaré en contra tuya, Gale no se cuánto.
  • Philip: ¡A eso me refiero! Sáquenlo y me calmaré. Estaba hablando con una chica por teléfono, y me encuentro con esto. O sea… estaba feliz y éste viene a joderme la tarde. Échenlo de una buena vez.
  • Fischer: Bien. Fin de la discusión. Ya terminamos los papeles del despido.

En efecto, Gale ya se había ido antes. Su plan ya estaba hecho. Pero, ya comenzaba otro plan, de otras personas.

  • Ron: Quisiera nominar a Tony Baker para que sea ascendido a monitor o supervisor. Creo que de todas las personas que he visto, Tony sería el que mejor desempeñe el cargo. Es uno de los pocos que vigilan el lugar, está siempre pendiente y tiene un comportamiento impecable. Siempre está dispuesto a ayudar y tiene el conocimiento suficiente como para tener el cargo, y más. Creo que he dicho bastante para que una persona de tanta experiencia logre tener un rango de este tipo.
  • Guy: Yo creo que haría una buena labor y además, siempre demuestra ser capaz de hacer buenos trabajos y se nota que tiene conocimiento. No se puede negar que merece ser parte de la administración.
  • William: Estoy a favor, es una persona adecuada para el cargo y espero que se desenvuelva bien. Ha demostrado ser un buen sujeto y ha ayudado a la oficina.
  • Philip: No se me ocurre una persona mejor para el cargo que Tony, es sin duda mejor que muchos que ya tienen cargos. Incluso, mejores que personas de otras oficinas. Este lugar saldrá adelante gracias a él.

El último comentario de Philip hacía referencia a la ausencia de varias personas en la oficina. Gale ya había caído en desgracia. Paul y Norman seguían trabajando para la administración. Mientras que no se sabía nada de Michael, Chris y Nick. A pesar de todas esas faltas, la que menos importaba era la de Strausberg y Stellini.

  • Forth: Aprovechando la ocasión, he visto que Guy ha estado muy activo estos días. Lo nomino para que sea ascendido a monitor o supervisor. Esto le ayudaría a revisar informes mal hechos.
  • Tony: Estoy de acuerdo. Ha contribuido reportando esos informes, y como bien se menciona, ha estado bastante activo.

Sin embargo, mayor fue la sorpresa que dio Ron. No todo era color de rosa. Había tenido una pequeña discusión con Guy, y aprovechó el momento para declararlo.

  • Ron: Fue difícil decidir. En fin, aunque Guy tiene potencial para el cargo, no lo podría llegar a ver como miembro de la administración. Antes de que nominara a Tony, me dijiste que lo querías votar en contra; te pregunté, y me dijiste que también querías serlo, creyendo que había un cupo disponible. En sí, aunque me votaste a favor para ser moderador y Empleado del mes, es sólo mi opinión y espero que no estés molesto.
  • Forth: El voto suena muy personal. No estás votando ni en base a sus contribuciones ni su comportamiento, por lo tanto, se anula.
  • Mel: Yo también tengo algo que decir y es algo que guardo desde hace tiempo. En las reglas se habla claramente que hay que juzgar a un nominado al ascenso por su comportamiento, algo que Forth recalcó. Tengo estas cintas en donde Guy habla despectivamente sobre empleados y clientes. Yo no creo que alguien llegue a ser miembro administrativo con este historial de acciones erróneas e inmaduras. Voto en contra y pido, con todo corazón, que se tome conciencia de eso.

Es casi obvio que no se tomó conciencia sobre eso. Aunque las cintas de Mel demostraban una “manía” de Guy para burlarse de los “vándalos”, la ignorancia y la ceguera vencieron, y sus alcances a futuro fueron peores.

  • Dan: Es un buen empleado y ha contribuido bien este tiempo. Y, un comentario para los votos de Mel y Ron: es bochornoso que le digan “en contra” por cómo trata al resto. Parece como si fuera un vándalo o algo parecido. Qué feo es votar en contra, y por eso, se ganan un cero. ¡Un cero!
  • Ron: Oye. ¿Tú consideras bueno llamar a alguna persona “tonta” o “idiota”? Y mucho menos a personas que tienen un menor nivel que él. Piénsatelo un poco más poniéndote en el lugar de otros, por favor. No voten sólo por que es su amigo, consideren que es un cambio para la comunidad.
  • Guy: Ambos tienen razón, lo he llamar de esa manera a ciertas personas es un error y hago mi esfuerzo por cambiarlo. Y, Dan, ellos tienen motivos claros para votar en contra. No hace falta hacer un gran lío.
  • William: Yo voto a favor. Pienso que Guy es buen empleado, trabaja mucho y, de verdad, lo veo como un buen integrante de la administración.
  • Fischer: Bueno, son dos votos a favor contra uno en contra, lo que significa el ingreso de Guy a la administración. También, Tony ha sido electo de forma unánime. Felicidades a ambos.

El sol radiante del día siguiente duró muy poco, pues el cielo se vio oscurecido por las violentas nubes. Lo mismo ocurrió en la oficina, con la diferencia de que las nubes ya estaban desde hace mucho tiempo.

X.- El fin llama a la puerta

El vacío que hubo en la oficina era inmenso. Al igual que varios empleados tomaron otro rumbo, al igual lo hicieron los clientes, quienes ya veían en el lugar un aire de desconfianza. Sólo un empleado había vuelto, James, el cual se destacaba por sus prolongadas ausencias.

  • Philip: Este lugar está demasiado vacío, ¿no crees, James?
  • James: Ni tanto. Mira, allí está Ron y los demás.
  • Philip: Es igual que estar solo. Algo raro pasa, ¿no has sabido nada de Pat?
  • James: Recién me enteré de la discusión que tuvo con Gale. Me sorprende a lo que se puede transformar un empleado con categoría. (Entra Mel)
  • Mel: Yo sabría que algo así pasaría.
  • Philip: ¡Mel! Qué gusto verte y… ¡ah, carajo! Sigo nervioso.
  • Mel: ¿Por qué? ¿Por la manera en que terminará este lugar?
  • Philip: Por Pat. Es raro que llegue tarde. Siempre ha sido puntual.
  • James: Yo digo que lo sorprendió la congestión vehicular.

A Mel también le parecía extraño, pero prefirió no dar una declaración. Sólo estaba preocupado por la situación del lugar.

  • Mel: No sé cómo va a terminar esto.
  • James: He sabido que Fischer y Dillon tienen intenciones de… vender este lugar. Con los fraudes de Gizmo y la falta de clientes se ha perdido mucho dinero.
  • Mel: Creo que hay más razones.
  • James: ¿Cómo cuáles?
  • Mel: Cierta gente. Gente que se aprovechado de este lugar para meter a sus amigos en el poder. Gente que cree que ser un dios, y para peor, gente que los adula.
  • James: Creo que ya te entendí.
  • Philip: Yo igual. Ese Ron… Si hay algo que no me gusta es la gente egocéntrica, y este parece que se cree un dios, o algo similar.
  • Mel: Tal vez como un dios, pero más bien como alguien que busca la atención de los demás.
  • James: Pero, se ha puesto extraño luego de que salió electo como mediador. Lo que dice es muy poco agradable.
  • Philip: Y cree que por sacar a alguien de la puerta es alguien importante. ¡Ah, mierda! ¿Dónde estás, Pat?

En ese instante, James recibió una llamada de Pat, lo que levantó su melancolía. Y levantó también la mala vibra de los empleados.

  • William: ¿Pat se fue? Ay, mi Dios. ¿Qué hizo que se fuera?
  • James: El estrés; ya no tiene interés por la oficina y aparte, me ha dicho que ha tenido conflictos con Ron.
  • Ron: ¿Yo? Pero si soy la persona más agradable y simpática de este lugar…
  • Philip: (Quita el teléfono a James) ¡Pat! Somos amigos, o creí que lo éramos. ¿Por qué mierda no me dijiste que te ibas? ¿Ah?
  • James: Cálmate, Philip. Estoy tratando de convencer a Pat de no abandonar la oficina. (Cuelga)
  • Philip: Puta mierda. Será mejor que te calles, Ron. Tú eres culpable de esto. Si tuviera que matar a alguien para que Pat volviera, tú serías el primero de la lista.
  • Guy: Debe ser una broma del día de los inocentes, supongo…
  • Mel: Guy, el día de los inocentes es en tres meses más. No es una broma, es algo muy serio.
  • Norman: Oh, vaya. Acabó de escuchar signos de una comunidad unida. ¡Eso me gusta! Sigan así.
  • Ron: (Ríe) Ah, Dios. Extrañaba el sarcasmo de Norman. ¿Qué te había pasado?
  • Norman: Nada. Sólo he visto que un empleado de calidad ha dejado esta oficina. Para mí, debía ingresar a la administración. Era el único capacitado para eso.
  • William: Ah, vaya. Lo siento por él, y espero que los culpables se disculpen.
  • Philip: Creo que deberíamos dejar el tema y continuar con nuestra vida. Jamás olvidaremos a Pat, era único e inigualable. Tengo la sensación de que todos queríamos a Pat, y que lo recordaremos con un cariño especial.
  • James: Tienes toda la razón, colega. Cada palabra que dices es cierta.

Para muchos, la ida de Pat dejó una herida abierta y dolorosa. Pero, como siempre, la gente suele contrabandear antídotos a precios excesivamente idiotas.

  • Ron: ¿Por qué no se hace un concurso de popularidad? Estamos muy aburridos, y no podemos hacer batallas en el parque.
  • William: Sí se puede, Ron. Sólo que nadie está a cargo del parque. Pero, he escuchado que han hecho eventos en la playa de Portland.
  • Ron: Y la playa está cerca de Saint Mark's. Se nota que no consideraste eso. Pero, quiero relajarme, así que lo haremos allí. ¿Y de qué lo haremos?
  • Guy: Algo que no habíamos hecho antes. Hagamos algo como el desembarco de Normandía. La playa es ideal.
  • Ron: Y, ¿cómo haremos eso? Necesito dinero para tener barcos, armas, trajes del ejército. Pero, tenemos a la gente suficiente. Ya es fácil saber dónde están Andy, Marcus y Martin. Y contamos también con nosotros tres, Dan y Tony. (Entra Norman)
  • Norman: Perdona Ron, pero no pude evitar escucharte preguntar sobre los concursos de popularidad. Nick me habló unas semanas antes y me dijo que hará más concursos, ya que sólo han causado problemas a la unidad de la oficina. O eso trató de decirme.
  • Ron: Bueno, trataré de hablar con él para tener el derecho a hacer uno. Varios me han preguntado por qué no se ha hecho un concurso, y será bueno hacer uno.
  • Norman: Como digas. Y espero que voten por mí.

Ciertamente, Nick había tenido algo de razón. Cuando Ron logró contactarlo, no dudó en recordar que estos concursos sólo alimentaban el odioso ego de muchos. También no dejó de pensar cómo logró localizarlo.

En la soledad de la noche en su editorial, Philip pasaba las noches pensando en el pasado y en el futuro. En su ira acumulada, no aceptaba que Pat no le dijera nada sobre su partida. Y aún mantenía su furia contra Gale, quien llenaba las ideas de Philip desde hace varios días.

  • Philip: (Saca su teléfono) ¿Quién habla?
  • Gale: ¿Ya no me recuerdas, escoria maleducada? Te recuerdo que tú siempre me faltabas el respeto sólo por usar una cuenta falsificada. Me odias porque te voté en contra en los concursos y porque ocasione varias peleas contra tu novio Pat, pero deberías respetarme como todo el mundo ¿Sabes qué? Te lo mereces porque tú nunca me respetaste como persona…
  • Philip: Escúchame, pájaro sin vergüenza…
  • Gale: Ya no estaré más en este lugar, pero el que pierde su tiempo aquí eres tú como yo lo hacía, por ese otro motivo les mentí a todos con esa fantasía de que yo me reformé y me reconcilié con Pat, e hice todo este espectáculo.
  • Philip: Hijo de perra…
  • Gale: En fin, dime lo sea, tú pierdes tu tiempo y a mi me espera una buena vida. Lamento mucho que no tengas nada importante que hacer en tu inútil vida. Y yo lamento tener que hablar con una persona odiosa de dos caras. Hasta nunca, enfermo mental. (Cuelga)
  • Philip: Escúchame, enfermo desgraciado. Te voy a encontrar... voy a buscarte y cuando te encuentre, voy a destruir tu cara. No sé quién te crees para burlarte de mi nombre. No mereces mi respeto, no hay una respuesta para la mierda que dices. Yo te respetaba. Yo no quería arruinar tu "vida", no quería, pero me estabas jodiendo. Al menos yo no soy un criminal, al menos yo no jodo a los demás. Yo jodo a quien merece ser jodido. Eres una mierda. No mereces nada. ¡No puedo creer que todos te creyeran! ¡No puedo creer que seas tan imbécil como para intentar joderme! ¡Te voy a buscar! ¡Te voy a encontrar! (Arroja el teléfono al suelo)

En el instante, el arrojado teléfono volvió a sonar. A pesar de la descomunal cólera de Philip, contestó ansiosamente. Creyendo que pueda ser él.

  • Philip: ¿Quién es?
  • Pat: Es Pat.
  • Philip: ¡Oh, santa mierda!
  • Pat: Philip, sé que te preguntas por el motivo de mi retirada. Y más aún, el por qué no te lo dije…
  • Philip: Pat… yo…
  • Pat: Quiero decirte que no está no fue una decisión premeditada, pero algo bastante momentáneo…
  • Philip: Yo lo entiendo… sobre todo por el… ¿Pasa algo?

Él no se había percatado, pero era un mensaje grabado con anterioridad. Tal vez Philip lo sepa, pero aún mantenía su idea de conversar por última vez con su cordial amigo.

  • Pat: Me di cuenta prontamente de que yo no encajo en este lugar. Pero, esto no me hace peor ni mejor que nadie, ¿cierto?
  • Philip: Correcto… estás en todo lo correcto.
  • Pat: En una actitud fría, decidí irme inmediatamente sin platicar con nadie. Mi decisión es irreversible; no me arrepiento de ella en ningún aspecto, pero tampoco quita aprecio al tiempo que pasé en la oficina. Aprendí que la Comunidad es uno de los pilares que mantienen el funcionamiento del sitio, solamente que en este caso la vi con ojos despectivos.
  • Philip: Oh, diablos… no sé qué decir, Pat. Yo…
  • Pat: Gracias por todas esas conversaciones, las veces en las que defendías de cualquier persona con el que yo entablase discusión. Eres la persona en la que más confío, y fue un gran error no decirte que me iba en el momento. No espero que me perdones luego de lo que hice. Solamente espero que tengas mucho éxito en tus proyectos, porque tú sí te mereces llegar a lo alto en este lugar. Saludos.

La emoción de Philip se transformó en agrias lágrimas de sus ojos. Si no hubiera sido una grabación, le preguntaría por su dirección, como mínimo. En tanto, el agrietado lugar se preparaba para el nuevo concurso de Ron.

  • Ron: ¡Excelente! ¡Magnífico!
  • Guy: ¿Cuántos inscritos hay?
  • Ron: Bueno: yo, claro está; Dan; tú y William; James, que acaba de decírmelo; y no sé quién más…
  • Guy: Traté de convencer a Mel… no lo pude hacer. También tengo a Dixon, que acaba de llegar y Paul. ¡Ah! También a Tony, se me olvidaba. ¿Has hablado con Philip?
  • Ron: No. Y tampoco quiero. Por alguna razón me culpa de que Pat se haya ido.
  • Guy: Ah, y creo recordar que ese chico nuevo también quería inscribirse.
  • Ron: ¿Cuál chico nuevo?
  • Guy: Ese tal Hans. ¿No lo viste pasar?
  • Ron: ¿Cómo iba a saberlo? Estoy bastante despistado este tiempo. Debe ser por la organización del evento en la playa.

Efectivamente, había un nuevo empleado en la oficina. Como se requería de gente nueva, olvidaron las formalidades y lo dejaron pasar. A pesar de una grata bienvenida de algunos, su aspecto recordaba mucho a un viejo rival de la oficina.

  • Ron: Qué tal… ¿Hans? ¿Es ese tu nombre?
  • Hans: ¡Ronny! ¡Qué bueno verte! Es un agrado conocer a alguien como tú…
  • Ron: Perdón… ¿no conocemos de antes?
  • Hans: No, pero todo el mundo te conoce. En el piso de abajo pregunté por esta oficina, y todos me decían: “¡Ah! ¿Donde está Ron Colt?” Por Dios, qué emoción.
  • Ron: Ehhh, sí. Ya lo veo. ¿Y quieres participar en el concurso?
  • Hans: ¿Cuál?
  • Ron: El de popularidad. Va a estar muy bueno…
  • Hans: Pues, si está bueno. ¡Me inscribiré pronto!
  • Ron: ¿Y tú, Mel? ¿Qué dices?
  • Mel: No estoy muy interesado en eso, Ron.
  • Ron: Créeme, será entretenido.
  • Mel: No, Ron. No estoy muy interesado. Si Nick fuera el anfitrión, participaría.
  • Ron: ¿Qué tratas de decir?
  • Mel: Que si Nick estuviera presente haciendo el concurso, participaría con mucho gusto. Pero no está, y ya no me interesan los concursos.
  • Ron: Bueno, buscaré a gente que valga la pena.
  • Hans: ¡Oye, Ronny! Recuerda inscribirme. ¿Sííí?
  • Guy: Ron, tengo noticias. Marcus participará. También Andy y Martin.
  • Ron: ¡Ja! Supongo que sólo vendrán por el premio. Al menos Dixon colabora más que ellos.
  • Guy: Como sea, y también participarán en el evento.
  • Ron: (Ríe) Como si hubiera dinero para eso. Sacaré dinero de la caja fuerte de aquí.
  • Guy: ¡Pero aquí no hay caja fuerte!
  • Ron: ¡Ah, mierda! De algún modo hay que sacar dinero…

De lo que no se daban cuenta era que Hans oía atentamente cada palabra de ellos. Su intención no era ganar un concurso, era conocer los pecados del lugar que lo echó a patadas, y de la persona que le hizo la “vida imposible”.

A pesar de la ausencia general de la oficina y el poco interés por trabajar, existieron varios frentes que incentivaban el interés por vender propiedades y hacer informes.

  • Dan: Dixon, es una alegría que contribuyas más a este lugar.
  • Dixon: Bueno, esto es mejor que ser flojo y correr por la calle. (Ríe)
  • Dan: Como sea. Oye, he averiguado que este edificio tenía un valor más alto en 1979. Pero, por alguna razón, bajó el precio.
  • Dixon: Qué curioso. Yo averigüé que querían comprar el terreno en 1981. Y en ese tiempo, la Unión de Crédito tenía relaciones con la compañía de Panlantic.
  • Dan: Ah, excelente. ¿Sabes? Tengo mucha información sobre esto.
  • Dixon: Yo igual. En mi casa tengo mucha información y textos de los tratos que hicieron.
  • Dan: Qué bien. Podríamos hacer un completo informe sobre ello. Nadie ha hecho un trabajo completo de la historia de este lugar.
  • Dixon: Excelente. Oye, Dan, tú eres de mucha confianza, y estoy muy seguro de que nosotros haremos un gran trabajo.

Y era de esperar. Conseguir un premio en una oficina en decadencia era pan comido, más aún si se tenía a un buen amigo y a su grupo de leales súbditos. Mientras tanto, proseguían los planes de un nuevo grupo de “nobles” empleados.

  • Mel: Bueno, Tony. Dime, ¿en qué consiste tu grupo?
  • Tony: Consiste en crear diversos informes, y vender la mayor cantidad de propiedades disponibles.
  • Mel: ¿Eso es todo? Es algo fácil. Sólo que no hay de qué trabajar, ni qué vender.
  • Tony: Bueno, esto no fue idea mía. Paul fue quien fundó el grupo, me invitó a mí y acepté. También quise invitar a Philip y a James; y hoy, te invitó a ti.
  • Mel: Pues gracias, haré todo lo posible para ayudarles.
  • Tony: De nada. Lo malo es que Paul no está, él te hubiera dado más información sobre esto.
  • Mel: Paul no ha aparecido en días. Algo extraño pasa.
  • Tony: Yo he visto que mucha gente no ha aparecido. Desde el día de año nuevo.
  • Mel: Como Pat, Nick… Norman sólo está en el despacho del equipo administrativo… Quedan pocas cosas buenas aquí…
  • Tony: ¿Qué opinas de Ron?
  • Mel: Te lo digo. Me arrepiento de creer que sería alguien responsable. Me arrepiento de creer que él sería ideal para un cargo. Me arrepiento de votar por él.
  • Tony: Eso fue muy dramático, Mel. A pesar de que me gustan los eventos que hace, no me gusta su actitud. Dice cosas poco relevantes, y perdí media hora en esperar que llegaran.
  • Mel: Yo tengo entendido que ya no le dan permiso para hacer eventos en el parque. Por eso hablaba tanto de la playa.
  • Tony: No lo sé. Ya llevo más de una semana sin hablar con ellos.

En tanto, el concurso de Ron avanzaba rápidamente. Ya casi llegaban a la final, en menos de cuatro horas. Un récord que a nadie le importaba. Fue un momento de varias sorpresas, una cada vez mayor que la otra.

  • Guy: Yo todavía no entiendo cómo Philip y Mel quisieron participar.
  • Ron: Es obvio que les caigo mal. Me sorprende, he tratado de ser lo más agradable posible.
  • Guy: ¿Tú has visto a William? No se ha visto desde hace días…
  • Ron: Yo tampoco. Se lo tragó la tierra, creo… A propósito, vi que le gané a Mel por 4 votos.
  • Guy: (Distraído) Sí, es interesante.

En ese instante, Ron se dirigió a la puerta, y llamó a diferentes personas extrañas. Ningún empleado los conocía, e inmediatamente, supieron que todos ellos votarían por Ron. Esto causó una sensación de alerta por un nuevo acto de “corrupción”.

  • Hans: Ronny… ¿qué haces?
  • Ron: ¿Qué? Cada persona es libre de votar.
  • Guy: ¡Ah, Ron! No llames a personas extrañas a votar en un lugar que no conocen.
  • Ron: Claro que la conocen. Esta es una de las oficinas más destacadas de la ciudad.
  • Hans: Esto es técnicamente trampa. ¡Trampa, Ronny!
  • Mel: Tienen razón. ¿Por qué llamas a gente de otras partes a votar específicamente a ti? ¿Ah? Bueno, no quiero hacer una pelea del porte de la Biblia.
  • Ron: Bueno, lamento cualquier inconveniente hecho y me declaro responsable por lo que hice. Con el fin de que este concurso termine de la mejor manera, decido retirarme, siendo éste, el último en que participaré.
  • Hans: Ronny… no debiste…

El concurso no se transformó en una guerra civil. Para fortuna de la mayoría, el concurso lo ganó Dixon, lo que hizo que fuera aún más conocido en el agrietado lugar. Al mismo tiempo, se realizaron las elecciones para el Empleado del mes.

  • Dan: Nomino a Dixon. Ha trabajado mucho conmigo sobre la historia del edificio y ha colaborado todo el tiempo en el lugar.
  • Forth: Anulado. El empleado no ha cumplido el mes necesario desde su primer trabajo para ser nominado a algo.
  • Dan: Entonces, nominaré a… Paul, por su trabajo en el lugar.

Estaba claro que esa nominación era sólo un relleno. Las políticas establecían que debía haber, como mínimo, dos candidatos al premio. Nadie votó por Paul, y pocos se atrevían a votar, debido al máximo desinterés existente.

  • Ron: Propongo a Dan para el premio. Vamos, este mes se la ha pasado trabajando y creo que es uno de los que se lo merece. Para los que, como siempre, votaran en contra colocando de argumento que, aunque haya hecho mucho, es poco en calidad, les pido que piensen bien antes de calificar a uno de las pocas personas que sigue aquí y edita activamente desde que empezó. Voto, no sólo por su trabajo mensual, sino por todo el trabajo que ha hecho; y creo que ya es tiempo que consiga lo que él siempre ha querido.

Creció la decepción entre la minoría. Nominar a Dan para el premio era un tropiezo para ellos. Ningún trabajo hecho por él era bueno, sin embargo, el hermoso discurso de Ron los hizo callar.

  • Guy: Voto a favor. Como dice Ron, Dan ha hecho un magnífico trabajo en el lugar, y lleva el tiempo suficiente como para merecer este premio.

Nadie más votó. Dan ganó por los votos a favor que llevaba, a pesar de las múltiples ideas para evitar el recibimiento del trofeo.

  • James: No lo puedo creer, Philip. ¿Dan, empleado del mes? Quien lo creería.
  • Philip: Yo estaba pensando en una manera de votar en contra de Dan. Pero ese discurso bonito de Ron me lo impidió. Maldita sea. (Entra Mel)
  • Mel: Buenas tardes. Me enteré de lo de Dan.
  • Philip: Es indignante. He visto los trabajos de Dan. Si hubiera un especialista en errores, ganaría un premio Nobel.
  • Mel: Sí… claro…
  • Philip: Mel… si me ayudaras a sacar a Ron de su puesto, ¿me ayudarías?
  • Mel: ¿Cómo?
  • Philip: Paul no ha pasado más por aquí. El grupo necesita un líder, y creo que yo sería el más indicado.
  • Mel: ¿Y qué tal Tony? Él es alguien muy responsable.
  • Philip: He tenido ciertos conflictos con Tony últimamente. Ha querido votarme en contra cuando nominé ciertos trabajos para destacarlos.
  • Mel: Y a ti no te gusta que la gente vaya en contra tuya, ¿no?
  • Philip: No. Pero que lo hagan de una manera más civilizada y coherente.
  • Mel: Ahora entiendo por qué no tienes amigos…
  • Philip: ¿Qué dijiste?
  • Mel: Nada.
  • Philip: Se acabó… (Sale)
  • James: ¿Pasa algo malo, Mel?
  • Mel: Dolores de cabeza. El solo hecho de que este lugar vaya mal me colma la paciencia.
  • James: Pero no era necesario decirle eso a Philip…
  • Mel: Ya lo sé. Aunque lo considero un amigo, no me gusta que maltrate a la gente sólo por estar en su contra.
  • James: Y por lo de Ron, ¿qué dices?
  • Mel: Sólo habrá que tener evidencia concreta para poder hacer algo. No quiero caer en algún acto de corrupción.
  • James: Está bien. (Se va)

Los oídos de Hans estaban en alerta. Había escuchado lo suficiente como para ofrecer su plan a alguien de confianza, o al menos para él, sería de esa categoría.

  • Hans: Mel. Una persona que conozco sabe que no te cae muy bien Ron.
  • Mel: ¿Cómo?
  • Hans: Así es, Mel. Y yo… digo… él quiere hacerte una proposición. Quiere que le ayudes a destruir a Ron.
  • Mel: ¿Disculpa?
  • Hans: Ron, Ronny. Como sea. Él ya tiene un plan, quiere que me disfrace de Ron, y hacerle creer a esta gente que es un criminal, un vándalo.
  • Mel: ¿Como puedes pensar en eso siquiera? Lo siento mucho, pero no me hagas propuestas como esa. Adiós.
  • Hans: Pero… (Mel se retira) ¡Estúpido!

La ira de Hans se incrementaba. Sin embargo, Ron ya no se convirtió en el único objetivo suyo. Fueron más personas aún. Sin embargo, llegó el día D para Hans.

  • Dan: Oigan, ¿han visto a los chicos?
  • James: Pues, no lo sé. La oficina está demasiado vacía.
  • Mel: Tengo entendido que están en la playa. Finalmente, pudieron conseguir las cosas suficientes como para hacer su evento.
  • Dan: Y, ¿de qué cosa piensan hacer?
  • Mel: Escuché de que sería lo mismo de Normandía. Pero, no estoy muy interesado en eso.
  • Dan: Mel, ¿tú sabes algo sobre la historia de este edificio?
  • Mel: No mucho. Sólo sé que pensaban que este edificio sería el más moderno del mundo. O, para la época en que lo construyeron.
  • Dan: En 1973. Bueno, hay edificios más bonitos y modernos que este.
  • Mel: ¿Como cuál?
  • Dan: No lo sé… Pues… La choza que está al frente…
  • Mel: La demolieron.

En ese momento, llegó alguien muy similar a Ron. Con las mismas ropas, el mismo corte de pelo, la misma actitud, la misma pose. Pero, muchos se percataron de que este sujeto era indudablemente más bajo, y usaba unas gafas bastantes peculiares.

  • “Ron”: ¿Saben qué? Ya me hartaron. Me cansé de ustedes. Son sólo unos idiotas que se la pasan trabajando las 24 horas del día. ¡Váyanse a la mierda! Y díganle a Hans que ya me hartó de que me diga “Ronny” y que se deje de joder. ¡Váyanse a la mierda! (Sale)
  • James: ¡Qué demonios!
  • Dan: No… no puede ser. (Llora)
  • Mel: Calma, Dan. ¡Resignación! Por favor… Estamos todos bien.
  • Dan: ¡Ése no es Ron! Ron no nos insultaría de esa manera…
  • James: Claro que no es Ron. Si lo fuera, llevaría su típica insignia de mediador.
  • Tony: (Entra) ¿Sucedió algo?
  • James: Parece que Ron nos insultó gravemente.
  • Tony: Esto es muy extraño. ¿Por qué él haría eso?
  • Mel: No lo es. Ron no es tan pequeño, llevaría su típica insignia, y no tendría ningún motivo para insultarnos.
  • James: ¿Y quién crees que puede ser?
  • Mel: Tengo mis sospechas.
  • Tony: Como sea. Presentaré la denuncia formalmente. ¿Me ayudas, Dan?
  • Dan: Claro. (Seca sus lágrimas)

En ese mismo instante, Ron había llegado de su evento. Triunfal, se alzaba con su trofeo por derrotar al “ejército nazi” que disparaba desde lo alto de las rocas. También, gozaba de su ascenso a “general” y de Guy a “teniente”.

  • Ron: Buenas tardes.
  • Dan: Ron, ¿eres tú?
  • Ron: Pues, claro. (Ríe) ¿Por qué? ¿Pasa algo?
  • Tony: Alguien vino a insultarnos. Lo extraño es que él se parece mucho a ti.
  • Ron: ¿Cómo?
  • Tony: Te lo explico. Llego un sujeto muy parecido a ti, y nos insultó descontroladamente. O al menos, eso han dicho los demás.
  • Dan: Es cierto. Lo que me extraña es que él haya mencionado a Hans.
  • Ron: ¿Hans? Ni siquiera lo conozco mucho, y cuando ocurrió el concurso, hablábamos cómodamente. Sin embargo, en él hay algo raro.
  • Dan: Se parece a Johns.
  • Ron: No.
  • Tony: Ah. Otra cosa. Él es bastante bajo, y sus gafas eran bastante feas.
  • Ron: Bueno, es lamentable por parte de la persona que se haya pasado por mí.

Ojalá pueda hacerse justicia.

Era un nuevo aire de tensión, algo que ya no era raro. Aunque quedaban pocas personas, las pocas formaban los muchos instantes de incertidumbre que alegraban a la vacía oficina.

  • James: ¿Quién crees que puede ser?
  • Mel: Yo ya sé quién es. Es Gizmo.
  • James: ¿Tan seguro estás?
  • Mel: Es simple. ¿Quién más odiaría a Ron como para hacer eso? Aparte, ambas actitudes son similares; infantiles, o hasta patéticas.
  • James: Pues tener razón, pero hay más gente que odiaría a Ron. Philip, o quizás tú…
  • Mel: ¿Yo? Por favor… No soy tan tonto como para caer tan bajo. Y, en esa lista falta alguien. ¿Es así, no?
  • James: Tal vez. Pero yo tampoco haría eso… No, señor. A propósito, ahí viene Philip.

Pero Philip no puso atención a nada. Sólo quedó en su escritorio, y luego de unos minutos, pudo unirse a una conversación. Aunque lejos de James y Mel.

  • Ron: Buenas, Philip. ¿Qué tal?
  • Philip: Más o menos. Estar bien es difícil en estos días.
  • Ron: Ya estarás bien. Pat me mandó un mensaje. Deberías saber que colaboró conmigo en la organización de los eventos.
  • Philip: (Distraído) Pat era un excelente sujeto. Sigo creyendo que con su retirada comenzó la decadencia de este lugar.
  • Ron: ¿Perdón?
  • Philip: Tal como lo oyes, señor. Este lugar era un paraíso, una referencia obligada para los vendedores de bienes raíces. Pero, ¡claro! Llegaste tú, y comenzó a pudrirse todo.
  • Ron: ¿Cómo dices?
  • Guy: Eh… mejor debemos calmarnos.
  • Dan: Yo… voy a buscar a Dixon. ¡Nos vemos! (Sale)
  • Philip: Y bien… ¿qué dijo Pat?
  • Pat: Me contó el final de una película. Estoy molesto, ¿cómo pudo morir ese chico? Ah. Pat lo arruinó…
  • Philip: ¿Cómo te atreves a decir eso? Maldito obsesivo…
  • Ron: Eh, ten cuidado. Recuerda que puedo sacarte de aquí.
  • Philip: ¡Ah, claro! Tú no me puedes despedir de aquí. Y puedo decirle a cualquiera de la Unión de Crédito, incluso a Fischer que fuiste TÚ el que me insultó.

Ron se limitó a quedarse callado. Philip, en tanto, se dirigió a la puerta del despacho de Fischer, sin saber de que él no estaba. Lo mismo con Dillon.

  • Philip: Me voy. ¡Me voy, señor Fischer! Lo siento, en serio. Y me disculpo espiritualmente con Pat por no quedarme como le prometí. Pero ya estoy cansado: tuve un mal día, peleé con Mel y Ron no para de molestar y amenazar. Yo solo le dije que era un poco obsesivo y que dejara de hablar mal de Pat. No puedo tolerar esto. Abandono la FDA, a menos que haya un cambio en la actitud de esta gente
  • Ron: ¡Oh, por favor! Esto es ridículo. Decirme “obsesivo” y comenzar a insultarme fue lo que hiciste. Que pena que eso no se lo dices a Pat.
  • Philip: ¿Ah, sí? Pues eso no se lo tolero a nadie.
  • James: ¡Eh, un momento! ¿Esta pelea es a causa del final de una película? Por favor, qué patético…
  • Ron: Espera… Aquí estamos hablando de Philip, no de mí…
  • James: Eso lo resuelven mejor en otra parte. Gracias.

La semana siguiente, la relación entre Philip y James pudo mejorarse. Pensar en tensión y en inquietud era un pan gratis. Sin embargo, varios días se llenaron de silencio y de soledad. La producción de la oficina bajó considerablemente, hasta que un sordo rumor cobró fuerza.

  • Tony: Ya me he enterado. De todos modos, gracias por el aviso, Norman.
  • Norman: De nada. Espero que nos veamos en algún día soleado. (Sale)
  • James: ¿Sucedió algo?
  • Tony: ¿Recuerdas que Fischer y Dillon estuvieron ausentes por dos semanas?
  • James: Claro. ¿Algo malo pasó?
  • Tony: Venderán la oficina. Dillon ya se ha ido de aquí, está en Sudamérica.
  • James: Ah, por Dios santo.
  • Tony: Sólo he podido darme cuenta de algo. Es probable que nadie llegue a comprar este lugar: el trabajo disminuyó y la decadencia aumenta.
  • James: Eso no es raro. Mira a tu alrededor. Está todo vacío y nadie se atreve a hacer algo. Yo trabajaría, pero no tengo idea de qué.
  • Tony: ¿Y has sabido algo de Philip?
  • James: Dijo que se iba, pero no le creo. A propósito, ¿ya no te has juntado con Ron?
  • Tony: No. Ya no me interesan sus eventos. Prefiero mantener este lugar a flote antes de que la nave hunda. (Tony sale y entra Mel)
  • Mel: ¿Has visto a Philip?
  • James: No, desde la semana pasada. Sólo se ve a Hans.
  • Mel: Ah, ¡diablos! Te lo digo, no confío mucho en él. Ya te dije porqué.
  • James: Estoy cada vez más seguro de que es Gizmo. Es un gran maestro del disfraz. Si pudo disfrazarse perfectamente de Ron, ¿por qué razón no puede estar disfrazado ahora?
  • Mel: Claro. Aparte de su actitud.
  • James: Ah, aprovecho de decirte. Hans ha estado molestándome. Me recrimina de algo falso… O cosas así.
  • Mel: James. Hans quiso que yo lo ayudara en esa idiotez del falso Ron. Me negué. Y creo que Hans quiere vengarse. (Entra Ron)
  • Ron: ¡Saludos, camaradas!
  • James: Hola.
  • Ron: Veo que este lugar está muerto. Si no fuera por mí, este lugar seguiría así. Soy como Nick.
  • James: ¿Cómo puedes compararte con Nick?
  • Ron: ¿Perdón?
  • James: Nick era un excelente trabajador. No puedes estar ni a los tobillos de él. Perdona que lo diga, pero es la verdad.

Los atentos oídos de Hans seguían en alerta. Era la ocasión perfecta. Cada palabra dicha aumentaba sus deseos de destruir el lugar. Era algo más inteligente que antes, y aprovechó de las peleas para poner en marcha sus planes. No como antes, cuando él provocaba desmanes en donde no salía beneficiado.

  • Hans: Mel. Debemos hablar.
  • Mel: ¿Qué pasa ahora?
  • Hans: Si no accedes a hablar, Ronny se enterará de lo que has hecho.
  • Mel: Pero, ¿qué se supone que hice?
  • Hans: Ronny. Debes saber que Mel ayudó a crear esa criatura que intentaba difamarte. Él fue. ¡Él!
  • Mel: ¿Cómo puedes decir semejante mentira?
  • Ron: No tan rápido, señor. Me acaba de llegar un mensaje de los guardias del edificio. Tú fuiste quien se disfrazó de mí y trató de difamarme.
  • Hans: ¿Qué?
  • Ron: Así es. Y debo darte un voto de censura. No podrás ejercer opinión dentro de toda la semana. Y hablaré con la administración para decidir tu futuro.
  • Hans: (Susurrando) Maldita mierda…

Su plan fracasó. Salió de la oficina lo más rápido que pudo, hasta encontrar una oficina abandonada, lo que permitió renovar sus intenciones.

  • Hans: Si a ellos se les prohíbe el paso en una oficina cualquiera, no podrán adquirir ninguna otra propiedad. O incluso, se les despedirían. Y nadie sabrá que soy Gizmo. ¡Nadie puede derrotar a Gizmo! ¡¡Nadie!!

La fundación de la “Corporación en defensa de la unidad” fue el mejor plan que a un ser de esa categoría se le ocurriría. Entre sus miembros proscritos estaban: Ron, Guy, Mel, James y Philip.

Pero lo importante, era la elección de un nuevo Empleado del mes.

  • Philip: ¡Pero nadie puede ser Empleado del mes! ¡Nadie ha hecho nada!

Las duras declaraciones de Philip eran ciertas. Nadie hizo algo relevante o, como mínimo, añadir una miga de arena en un reloj destruido. Pero, el ingenio abunda en un mundo de facilidades.

  • Dan: Nomino a Dixon para el premio. Pudimos terminar el informe sobre la historia del edificio sin problemas, y es excelente.
  • Ron: Concuerdo. Dixon es una de las personas más activas que he visto y su calidad laboral sólo da puntos extra.
  • Tony: Es cierto ha hecho un gran trabajo en poco tiempo, pero no hay que olvidar el cómo contribuyó para la comunidad. Sólo ha trabajado en su informe. Ha tenido ganas de contribuir, pero no es destacable. Si contribuye de manera más notable para la próxima, lo consideraré para ser UDM.
  • Mel: No. He visto que no ha hecho nada más. No ha vendido ninguna propiedad, y su informe presenta errores ortográficos tremendos. De Empleado del mes, nada.
  • Dan: Que penoso y estúpido lo que han dicho. Tienen que pensar bien en votar en contra, porque esos votos son para intolerantes. Lo digo porque es un descaro decir que sólo por un informe no merece tener el premio. ¡¡¡¡Qué pena!!!!
  • Mel: Más respeto. Nosotros hemos dado una justa opinión, y, por mi parte, defiendo mi voto. Es una total falta de respeto que insultes a gente que hace valer su justa opinión, ¿o crees que en este lugar no existe la libertad de expresión? Si has leído las leyes de este lugar, lo cual dudo, verás que se habla claramente sobre los insultos a otras personas, lo cual se castiga tremendamente.

Siguió un violento silencio. Silencio. El ambiente clásico que había seguido a la oficina por mucho tiempo. La maldición que ejercía nuevos castigos.

  • Mel: Lo siento mucho que vote en contra de tu amigo, y ya hemos hablado de esto antes, pero me parece una gran falta de respeto, y más de un usuario que ya ha ganado un premio.
  • Ron: Emm… Pues, creo que Dixon no ha obtenido la mayoría necesaria para ganar…
  • Mel: No hay un segundo nominado, como indican las políticas.
  • Dan: Pues nomino… a… Philip.
  • Tony: Ya ha ganado el premio dos veces. Es necesario dejar oportunidades a nuevas personas.

Philip, que permanecía al margen del problema, rió estrepitosamente. Sabía que era imposible que “nuevas personas” lleguen. Ni siquiera saludarían. Finalmente, nadie ganó el premio.

  • James: Hans sigue molestando.
  • Philip: ¿Estás seguro? ¿Qué cosa te ha dicho?
  • James: Me ha dicho que soy un idiota. Que gracias a gente como yo se ha perdido la calidad de esta oficina. Y que gracias a mí, venderán el lugar.
  • Philip: ¿Venderán el qué? ¿De que hablas?
  • James: Fischer venderá la oficina, ya te lo he dicho. La productividad bajó. No se ha ganado ningún centavo.
  • Philip: ¡No! ¡Cállate! Eso es mentira.
  • James: Es la pura y absoluta verdad.
  • Philip: ¡No! No pueden destruir el lugar en el que he contribuido por más de dos años. ¡Ya lo verá Fischer!
  • James: Él no está…

Enceguecido de ira, Philip abrió la puerta del despacho del equipo administrativo. Sólo estaba Tony, concentrado en su habitual y solitario trabajo.

  • Tony: Philip. El señor Fischer se ha ido. Nadie está a cargo.
  • Philip: ¿Cómo dices?
  • Tony: Todo el equipo se fue. Sólo está Guy y yo, pero él se fija en el trabajo exterior.
  • Philip: ¿Trabajo exterior? ¿De qué mierda hablas?
  • Tony: Cuida tu tono. Guy se encarga de las relaciones entre las personas que llegarían a vender o comprar alguna propiedad.
  • Philip: Eso te la creo, pues he visto a Guy trabajar un poco.

Ron alcanzó a escuchar la frase dicha por Tony. Era su oportunidad de tomar las riendas del lugar. Todo estaba a su favor. Él era una persona que asistía regularmente a la oficina, y aunque no trabajaba, su boca hacía que mucha gente se revolcara a su lado.

Dixon también tuvo aún más participación, su nominación hizo que fuese más conocido. Tuvo opinión en temas que no eran de su incumbencia y se convirtió aún más en un colaborador para la oficina.

  • Ron: Siento que no hayas ganado el premio, Dixon.
  • Dixon: No importa. Eso es lo de menos. Lo importante es poder hacer crecer más a este lugar.
  • Ron: (Distraído) Sí, lo que digas…
  • Dan: Oye, siento haber dicho todo eso en la nominación.
  • Dixon: No te preocupes…
  • Dan: No, lo que me dijeron fue cierto. Dije cosas erróneas, cosas de vándalos.
  • Dixon: Ah, no te preocupes, no eres un vándalo…
  • Hans: ¿Quién dijo vándalo?
  • Ron: ¿Ah?
  • Hans: ¡Cómo están, criaturitas del señor!
  • Dan: Bien… creo…
  • Hans: Me pareció escuchar la palabra “vándalo”. El diccionario debe tener una definición contundente del tema.
  • Ron: Así es…

La voz de Hans hizo que Philip y James se acerquen. Pero, antes de hablar, había llegado Mel, con inquietantes noticias.

  • Ron: ¡Saludos, camarada!
  • Mel: Tengo noticias, y estas involucran a Hans.
  • Hans: ¿Ah?
  • Mel: Pues bien, en una oficina cercana está ubicada la “Corporación en defensa de la unidad”. En esa oficina se tiene prohibido el paso a Ron, Guy, James, Philip y a mí.
  • Ron: ¿Con qué razón hiciste eso?
  • Hans: Yo…
  • Ron: Se te acaba de terminar el período de tu censura. No querrás que comience de nuevo…
  • Philip: ¡Habla! ¿Por qué hiciste esa canallada?
  • Hans: Aquí sólo hay idiotas, ¡idiotas!. Hace falta gente como Nick o Norman, ellos sí eran inteligentes.
  • James: Contrólate.
  • Hans: No pueden ser tan estúpidos.
  • Philip: Hans, eres patético, ¡diablos!
  • Hans: Me importa una mierda.
  • Philip: ¿Sabes?, si no nos sacas esa condenada prohibición, la pagarás muy caro.
  • Hans: Eh, ¡ayuda!…

Philip hizo todos los esfuerzos para demandar a Hans. Incluso, tuvo tiempo para arreglar las cosas con Mel y que él pueda ayudarlo en su causa. Como siempre, el intento fracasó. El fracaso de su gran causa aportó aún más en su disconformidad, actitud notable en los últimos días.

  • James: ¿Y ahora que haremos?
  • Mel: Creo que ya lo sé. Con el vacío de poder que existe en el edificio en general y en esta oficina, cualquier demanda no tendrá efecto.
  • Philip: (Golpeando la mesa) ¿Y qué pasará? ¿Tendremos que aguantarlo?

James: Así parece. Pero, tengo muchas evidencias que comprueban el comportamiento de Hans.

  • Philip: Y yo tengo demasiadas cintas e imágenes que ayudarían. James, juntos haríamos un gran equipo.

El equipo prosperaría muy poco. Luego de varios meses, se descubrió una nueva cuenta falsificada de Gizmo y que defraudó 25.000 dólares. La cuenta tenía la firma legible del sujeto. “Gizmo”, escrito con mayúsculas y símbolos raros.

  • Dan: ¡25.000 dólares! Cuánto dinero…
  • Guy: ¡Cuánta razón! Pero esta vez, es muy poco comparado con todo lo que se robaba Gizmo.
  • Philip: (Ríe fuertemente) Gizmo es la única especie de subnormal que se delata solo. ¡JAJAJAJA! Me da más risa que rabia. ¡JAJAJAJA!

La frase dicha generó sentimientos de incomodidad y expresiones de enojo. Todos permanecieron en silencio, hasta que Guy y Dixon parlotearon.

  • Guy: Compórtate de una vez.
  • Dixon: Déjenlo. Philip es de aquellos que salen a insultar de la nada como niños pequeños, no hay que hacerse mala sangre y responderle a comentarios como ese.
  • Philip: Oye. Que uno me diga que hago algo mal, lo acepto. Que otro se meta y se ponga a ayudar como si yo hubiera seguido jodiendo ya es mucho.
  • Ron: Bueno, ¡basta! Aunque sea Gizmo, no me parece correcto que se hagan respuestas de ese tipo. Cuidado, que sabes bien cómo actúo yo.
  • Dixon: Mira, no me importa que pienses. Además, tú tendrías que pensar antes de comentar.
  • Ron: No. Dixon yo sólo le había dicho a Philip que estaba mal lo que había hecho. No sé porqué siguen este tema.
  • Dixon: Sí. Mejor dejo de hablar. ¿Pero porqué hablo ahora?

Siguió el silencio. Ni Philip, ni su amigo James se sintieron a gusto. Prefirieron salir al exterior. Dentro del silencio, prosiguió un diálogo entre Tony y Dixon, dentro de la oficina del equipo administrativo.

  • Dixon: Con que pusieron el nombre de Tony Baker en la puerta. Vaya… ¿Quién estaría tan aburrido como para hacer eso?
  • Tony: No lo sé. Tampoco me interesa. ¿Ron sigue aquí?
  • Dixon: Sí, pero ya no quiero conversar con él. Hay algo de él que no me gusta mucho…
  • Tony: ¿Qué cosa? ¿Es algo malo?
  • Dixon: Es una historia muy larga… Necesitaré un siglo para contarlo… (Ríe)
  • Tony: No te preocupes. Cuéntame.
  • Dixon: Ron y yo… Bueno, todos nosotros, tenemos un pasado algo… desagradable, si esa es la palabra.

Dixon contó cómo formó parte de la familia Sindacco por cinco años, cómo fue un subordinado de Ron Colt por tres años, y cómo le afectaron los planes que desarrolló por un año.

  • Tony: Así que… ¿Tú formabas parte de la mafia?
  • Dixon: Pero, nunca me sentí cómodo. Lo mío era ser un comediante, presentarme en frente de un público y detrás de una pared de ladrillos. Ron… siempre me ha caído bien, pero ahora, siento algo diferente.
  • Tony: Bienvenido a mi mundo.
  • Dixon: Siento que la fama le ha corrompido. Que ser el centro de atención no le ha favorecido para nada.
  • Tony: A mí me parece que siempre ha sido así.
  • Dixon: Pero, ¡éramos un equipo! Siempre hacíamos las cosas como un equipo. Pasó un año, y todo cambió. Ahora era él el líder, y nosotros sus mensajeros.
  • Tony: ¿Nosotros? ¿Alguien más?
  • Dixon: Había más gente, además de Ron. Marcus, Andy y Martin. Eran como los “repartidores de pizzas”. Siempre hacían una que otra travesura en el nombre de Ron, y a ellos no les importaba.
  • Tony: ¿Dónde están?
  • Dixon: No sé.

Al mismo tiempo, proseguía la disimulada cuestión en uno de los rincones de la oficina. Guy había visto un vídeo que ponía en juego la dignidad de algunos empleados. Ron y Dan descubrieron a quién pertenecía el vídeo.

  • Dan: Es de Dixon.
  • Ron: Es de Andy. Él le envió una copia a Dixon.
  • Dan: ¿Quién es Andy?

Ron: Alguien…

  • Guy: ¿Y por qué Andy haría algo como eso?
  • Ron: No lo sé. Tal vez, se divierte humillando a las personas.
  • Dan: Pero que pésima calidad de vídeo. Esas posiciones están mal hechas, se nota que solo es una cara pegada en otro cuerpo.
  • Ron: Para que veas cómo es la gente que conozco…
  • Dan: Tienes que hacer la denuncia.
  • Ron: No te preocupes. Aquí estoy, señor.

Lo que quería decir Ron era que, al existir un vacío de poder, él estaba a cargo. A nadie le importaba Tony, a pesar de que él mismo colocó su nombre en la puerta del despacho. Ron era quien hablaba con los demás, Tony sólo se encargaba de los papeles.

  • Ron: Guy, llama a Dixon. Pronto.
  • Tony: ¿Sabes? Ya he perdido el interés por este lugar. Terminaré con estos papeles y me tomaré unas vacaciones.
  • Dixon: Creo que lo que dicen es cierto.
  • Tony: ¿Qué cosa?
  • Dixon: Lo que Philip y James han dicho. Que este lugar va a perder su calidad, y desaparecerá.
  • Tony: Parece que ya te enteraste que venderán el lugar. Pero, ¿quién hará la transacción?
  • Dixon: ¿Por qué lo dices?
  • Tony: Porque Fischer no está, tampoco Dillon. Sólo ellos pueden hacer algo como eso. (Entra Guy)
  • Guy: Dixon, Ron te necesita. (Ambos salen)
  • Ron: Dixon, explícame este vídeo.
  • Dixon: Yo no lo hice. Fue Andy…
  • Ron: Sé que fue Andy… ¿Por qué tú lo tenías?
  • Dixon: Para pasar el rato.
  • Ron: Oh, claro. (Ron lo empuja hacia la puerta) Te quedas afuera…
  • Guy: Ron, no abuses de tu poder.
  • Ron: Ah. Ahora mismo voy a hacer un vídeo insultando a Dixon. (Ríe)
  • Dan: No me parece correcto lo que hiciste, Ron. Me extraña eso de ti.
  • Ron: Dan, te pido con mucho respeto que no me digas cómo tengo que tratar a Dixon. Tuvo ese vídeo en su poder bajo mucho tiempo, y aunque nadie lo vea, significa una gran falta de respeto.

Todos se enteraron de la trifulca, incluso en las oficinas del segundo piso, en donde no quisieron entregar denuncias ante la policía. Sin embargo, un minúsculo grupo quiso formular situaciones que beneficiarían sus gustos.

  • Mel: No ha habido ninguna respuesta, ni de la policía ni de los dueños del edificio o de la Unión de Crédito.
  • Philip: ¿Por qué no hacen nada? Se supone que esto es un asunto que les incumbe.
  • Mel: Por lo que me han dicho, es un asunto que nosotros debemos resolver frente a Hans.
  • Philip: ¡Ah, diablos! Bueno, se supone que tendremos que hacer justicia con nuestras propias manos.
  • James: Philip, aún tengo todas las pruebas. Debemos hacer la denuncia pronto. ¿Tú que dices, Mel?
  • Mel: ¿De qué?
  • James: De la denuncia que queremos hacer en la oficina.
  • Mel: No sé.
  • Philip: ¿No sabes? Pero si tú lo sabes más que nadie.
  • Mel: Así será. Pero ya no me interesa esto. Háganlo ustedes solos.
  • James: ¿Por qué nosotros solos? ¿Por qué tú no colaboras?
  • Mel: Porque ya no me interesa. Sólo quiero que esto termine pronto. Nada más.
  • Philip: Pues bien. Haremos la denuncia, no voy a perder el tiempo.
  • Mel: Pero no te van a escuchar en la FDA. Y así como van las cosas, tampoco lo harán los dueños del edificio.
  • Philip: Qué importa. Vamos, James.

La denuncia tuvo efecto con los dueños del edificio. La Unión de Crédito intervino en el cierre de la Corporación creada por Hans, debido a las irregularidades en su fundación. La prohibición a los empleados finalizó, y Hans se limitó a permanecer callado.

Siguió una semana de silencio. Tony se había ido, y con él, no quedó nadie más del equipo administrativo, a excepción de Guy. Ron se alababa al ser uno de los únicos en tener un poder en la oficina, un poder sobre los demás.

  • Ron: Bueno, ya no queda más que hacer. Guy, ¿recuerdas cuando te hablé de la mansión que tendríamos?
  • Guy: Han pasado muchas cosas. Es difícil que recuerde algo. ¿Fue antes de llegar acá?
  • Ron: Sí, te hablé que tendríamos nuestras mansiones, nuestros vehículos deportivos. Todo, Guy. Y ahora está al alcance de la mano.
  • Guy: Creo que ya lo recuerdo. (Suena un teléfono) ¿Quién contesta? ¿Tú o yo?
  • Ron: Obviamente que yo. ¿Sí? ¿Quién habla?
  • Paulie: Ehhh. Sí. (Tose) Habla con… (Susurra) ¿Cómo me llamo?
  • Capo: Paulie Sindacco.
  • Paulie: ¡Otro nombre, idiota!
  • Capo: Al Siciliani.
  • Paulie: Estúpido. Habla con Al Siciliani. Sé que en su oficina de bienes raíces hay una propiedad en venta. Un apartamento en los muelles, ¿no?
  • Ron: Sí. Exactamente. Y tiene un valor de 20.000 dólares. Perdón, 200.000 dólares.
  • Paulie: Oh, está bien. ¿Haremos la transacción mañana?
  • Ron: Por supuesto, señór Siciliani. Lo estaremos esperando para entregarle las escrituras. (Cuelga)
  • Paulie: DiBlasio, llama a los chicos. Que todos estén mañana al mediodía en Torrington.
  • Ron: Llama a Marcus, Andy y Martin. Celebraremos nuestros 200.000 dólares.

La alegría de Ron contrastaba con una nueva discusión. Asombrosamente, alguien se había puesto como el defensor de su antiguo rival, Hans.

  • Dixon: Guy, ayúdanos. Philip y Hans va a discutir de nuevo.
  • Hans: Philip acaba de insultarme.
  • Guy: Oye, Philip, tampoco lo insultes a él.
  • Philip: No, no, no. Lo siento, pero tú no intervendrás hasta que él pare. Lo siento, pero pago con mismas monedas.
  • Guy: Me tengo que ir. (Sale)
  • Philip: Yo y mi colega, Mr. Idiota, estamos hablando de la increíble originalidad que ha hecho al molestarnos desde que llegó. (Ríe)
  • Dixon: No puedes utilizar un insulto como apodo.
  • Philip: Ah, ¿no? Hasta donde sé, no hay una ley que me impida decir "Idiota" para referirme a ti.
  • Dixon: No puedes usar groserías para atacar a los demás.
  • Philip: Fui perfectamente libre de hacerlo.
  • Dixon: Está prohibido.
  • Philip: Dixon, no eres quien para decirme qué hacer, ¿vale?
  • Dixon: ¿Quieres que hable con los guardias sobre esto?
  • James: Dixon... Dejemos que estos dos resuelvan sus problemas
  • Philip: He trabajado aquí, mucho antes de que ustedes conocieran este edificio.
  • Hans: Al menos, él está tratando de mediar en esto.
  • James: "Idiota" es una palabra que muchos lo quieren decirle a Hans.
  • Dixon: Aunque seas el mismo presidente no te da derecho a decirle a la gente groserías.
  • Philip: Sí, pero no tienes ni la autoridad ni la altura moral como para obligarme a hacer cosas.
  • Hans: ¿Qué te pasa?
  • Dixon: Yo no tendré autoridad ni eso, pero puedo denunciarte, Philip.
  • Philip: Sabes perfectamente que no te prestarán atención, ni aquí ni en el resto del edificio.
  • James: Yo me voy pronto, Hans, y deseo expresar todo mi desagrado en ti.
  • Hans: Qué mal, James.
  • Philip: ¿Cómo dices, James?
  • James: Me siento muy ajeno en este lugar y sólo estoy perdiendo el tiempo aquí. Sólo quiero descansar.
  • Dixon: (Distraído) Yo tengo pruebas y no solo las vi yo, muchas personas las han visto.
  • Philip: ¡Yo llegué aquí antes de que se creara cualquier otra oficina! Lo sé todo, Dixon, no tienes que enseñarme nada, Tú y Hans deberían salir a trabajar, hacer algo, y luego pueden venir y quejarse conmigo.
  • Hans: ¿Y si no queremos trabajar? ¿Cuál es el problema?
  • Dixon: Lo siento mucho, pero no queda más que denunciarte.

La denuncia de Dixon logró frutos. Como Ron estaba a cargo, expulsar a Philip fue un hecho logrado como un truco de magia. A su salida, él comentó:

  • Philip: Es increíble ver cómo Hans puede salir inocente de todo esto. Y nosotros, las víctimas, pagamos las consecuencias.
  • James: Ya lo has visto. Esta oficina se derribó. No hay ningún ápice de su gloriosa época de oro. Se acabó. No volveré a este lugar, a menos que haya un cambio en esta gente.

No fueron los únicos en irse. Mel pudo abandonar el lugar por segunda vez. Tony y Dixon también lo hicieron. Sólo quedaron Ron y Guy, que aprovecharon de invitar a sus amigos de parranda.

  • Ron: ¡Mierda! ¡Bienvenido, Martin! ¡Andy! ¡Marcus! Pasen… La fiesta está por comenzar.
  • Marcus: ¿Dónde está Dixon? ¿Está aquí?
  • Ron: No. Pero, pasen. ¿Tienen todo lo que necesitan?
  • Andy: Aquí no hay ninguna protección. Pudimos traer algunas pistolas.
  • Martin: ¡Y el rifle! ¡Ah! Fue difícil sacar, quedó atascado en un sillón por una semana.
  • Ron: Tengo algo del “polvo mágico”, pero no quiero tocarlo. He tenido malas experiencias.
  • Martin: Déjame un poco.
  • Guy: Oye, vamos a la sala de aquí. Tiene sillas más cómodas. (Todos entran)
  • Ron: Disculpen que se vea así. Nos da flojera limpiar este lugar.
  • Andy: ¿Por qué tantas botellas?
  • Ron: No te importa. A propósito, ¿eliminaste el vídeo como te lo pide?
  • Andy: (Ignorándole) ¡Ah, claro! ¿Por qué no está Dixon?
  • Ron: Se fue. Traeré las bebidas. (Sale)
  • Guy: ¿Saben? La otra vez apareció una araña enorme en el piso de esta sala. ¿Ven ese retrato?
  • Marcus: El único bonito en esta sala tan fea.
  • Guy: Pues bien, maté la araña con ese retrato, y descubrí mucho dinero ahí. Pero, no me atreví a tocarlo.

A propósito de dinero, Paulie Sindacco y su banda aparecieron por el pasillo. Iban todos armados, aprovechándose de la inepta seguridad del edificio. Encontrar la oficina no fue difícil. En vez de decir el nombre típico de la oficina de bienes raíces, sólo decía “Ron Colt”, en letras enormes.

  • Paulie: ¿Sr. Colt? Hemos venido a hacer la transacción. (Susurra) Pobre idiota…
  • Ron: ¿Sr. Siciliani? Déjeme buscar el dinero. (Entra en la sala) Ya llegó.
  • Guy: ¿El viejo que llamó ayer? Que se vaya rápido, quiero festejar.
  • Ron: Seguro que ya vieron este retrato. (Lo descuelga) 350.000 dólares, en efectivo. El decir que existe una caja fuerte en una roca de Portland, fue sólo para despistar.
  • Guy: Y es un cuadro muy hermoso.
  • Ron: Es una calavera pintada por Andy Warhol. 200.000 serán para ese viejo, y espero que no vuelva más.
  • Guy: ¿Y no se supone que debería ver la propiedad primero?
  • Ron: (Sale de la sala) Está bien, señor. Aquí está su… (Un disparo atraviesa la puerta) Qué rayos…
  • Paulie: ¿Creías que no olvidaría todo lo que haz hecho? ¿Todo lo que he perdido gracias a ti?
  • Ron: ¡Es una trampa! ¡Chicos! ¡Ayuda!
  • Marcus: ¿¡Paulie!?
  • Andy: Ten calma, es una suerte que tengamos armas.
  • Martin: Pero no harán efecto. ¡Son demasiados!
  • Guy: Sólo concéntrense en disparar, ¡por favor!
  • Paulie: Entren, y mátenlos a todos.

Rápidamente, los hombres de Colt pudieron hacer una improvisada defensa con las mesas y sillas del lugar, pero fue inútil. Aunque trataron de eliminarlos con sus pistolas y su rifle, no podían hacer nada frente a un número grande de enemigos.

  • Paulie: ¡Ríndete! Haz eso, y evitaremos matarte.
  • Ron: No caeré en esa mentira. Todos han pasado por lo mismo, y a todos los mataste. ¡Cerdo!
  • Paulie: ¡Insolente! ¡La pagarás! Tú y tu miserable grupo de idiotas ineptos.
  • Ron: ¡Dixon! ¡William! ¿Dónde están?…
  • Paulie: No vendrán. Tus ángeles salvadores ya desaparecieron.
  • Marcus: Tiene razón, no podemos contra los disparos de estos imbéciles.

Dicho esto, las armas silenciaron. Era una estrategia clásica ideada por Paulie, para poder atacar por sorpresa. Sólo bastaba con que alguien asomara su cabeza…

  • Paulie: ¡Muere! (Dispara)
  • Ron: ¡¡Guy!!
  • Marcus: Está muerto. (Suena otro disparo)
  • Andy: ¡Estoy herido! ¡Mi brazo!

Ron tomó su rifle, y la lluvia de disparos comenzó de nuevo. Uno de los ingredientes finales a la receta, fue una granada de gas lacrimógeno lanzada por uno de los mafiosos.

  • Martin: ¡No veo nada!
  • Andy: ¡Marcus, cúbreme!
  • Marcus: ¿Y dónde carajo estás?
  • Ron: ¡Granada! ¡Cuidado, idiotas!

De la lluvia de balas, siguió el estruendo de la granada. Los seis años de la mejor oficina de bienes raíces del edificio de Jefferson Street terminaron con esa explosión. Y…

  • Julius: … ¿y qué? ¡¿Y qué?!

El relato había terminado de manera abrupta. Nunca antes en mi vida había visto tantas personalidades. La ambición, el egocentrismo; así como el compañerismo y la amistad, aunque se veían escasamente.

  • Julius: Se supone que debe haber más. Aún quedan seis hojas más.

Esas hojas sólo mostraban mensajes escuetos, pero no hizo más que levantar mi curiosidad a un nivel desconocido.

  • Julius: “Siempre supe que esto terminaría mal, pues…” Y que lo digas, amigo. “Pasan los días, y lo último que quiero saber es de ellos.” ¿De quiénes?

Sin embargo, el último mensaje levantó aún más mi espíritu investigador. Ya no me importaba que me despidieran del periódico, sólo me interesaba esa historia.

  • Julius: “Si quieres saber más de estos trágicos sucesos, ve al edificio de Jefferson Street, piso 20, oficina 64.”

El resto de la hoja mostraba más indicaciones que me ayudarían en la búsqueda. Llegar a Torrington no era difícil, y todos conocían al edificio más moderno desde 1973.

  • Julius: ¿Quién habla?
  • Peter: Soy yo. ¿Dónde diablos estás? Burner casi orina en tu escritorio. Quisimos golpearlo, pero no quiero que me despidan hoy.
  • Julius: Peter, estoy en el edificio de Jefferson Street. Leí esa historia, y estoy buscando más información.
  • Peter: ¿Qué tal es? ¿Sirve para hacer un reportaje sobre ello?
  • Julius: No creo que sirva para un reportaje.
  • Peter: ¿Y para qué más puede servir? ¿Como papel para el baño? Vamos, Julius, este sería un escupo en la cara para Ned Burner.
  • Julius: Ya lo sé, pero, estoy pensando en cómo ganar dinero con esta historia. Es buena, y tiene cierto potencial.
  • Peter: Entiendo. Llámame luego, tengo que atender unos asuntos ahora.

Al acceder al edificio, me di cuenta de la cantidad de seguridad que había. Era un edificio moderno y seguro, pero la cantidad de guardias era casi absurdo. Pero, me había dado cuenta que por el barrio caminaban mafiosos de la familia Sindacco, lo que hacía menos absurda mi idea.

  • Julius: Disculpe que lo moleste. ¿Dónde está la oficina de la FDA?
  • Guardia: ¿FD… qué? Disculpe, pero esa oficina no existe. Nunca ha existido ni existirá jamás.

El implacable final de esa oficina parecía un secreto que debía mantenerse a toda costa. El tener a ex-criminales como trabajadores y que el jefe de una organización criminal haya venido a quién sabe qué era algo que hacía peligrar la buena reputación de ese edificio.

  • Julius: Debe ser esta la oficina.

De hecho, había demorado casi una hora en llegar el piso 20, puesto que los ascensores estaban fuera de uso.

  • Conserje: ¿Qué está haciendo?
  • Julius: ¿Qué? Oiga. Necesito entrar a este lugar. Por favor.
  • Conserje: ¿Quién le dio permiso?
  • Julius: Verá. Soy reportero del Liberty Tree. Y… debo hacer una noticia sobre este lugar. Necesito toda la información posible.
  • Conserje: ¿Específicamente en esta oficina? Pues, no le creo.

Tenía razón. Anteriormente, varios reporteros vinieron justamente por el incidente de la FDA. No se les dejó pasar, que un suceso como ese se revelara era un golpe a la reputación del edificio más famoso de la ciudad.

  • Conserje: Sin embargo, veo que usted está demasiado ansioso, por lo que lo dejaré pasar. Pero, no se diga a nadie.
  • Julius: Gracias a Dios. Gracias a usted.

Sin embargo, nuestras voces tuvieron otro sonido. Al abrirse la puerta, se veía el ambiente de destrucción y terror, tal como se mostraba en el relato. Las sillas y las mesas tiradas hacia todos lados, las manchas del color rojo en las paredes. Todo era idéntico. Y sido mantenido en secreto por un año.

  • Conserje: ¿Ve todas esas tablas de madera puestas en el piso?
  • Julius: El agujero de la granada…
  • Conserje: Usted sí sabe. No nos permitieron restaurar el piso, y no quedó otra cosa más que poner tablas de madera para cubrir el agujero.
  • Julius: Pero, ¿por qué no dejan que reparen este lugar? Hasta podría servir como museo, y ganarían mucho dinero.
  • Conserje: Usted no entiende. No quieren que nadie sepa de esto. La Unión de Crédito hizo que la policía no investigara nada. Hicieron que los chismosos de la prensa no se metieran en esto.

Luego, recordé las últimas páginas de la historia. Ignoré al conserje y me dirigí al escritorio de aquel sujeto.

  • Julius: Baxter… ¿Es él?
  • Conserje: Voy a salir; dejaré la puerta cerrada y con candado. Si quiere salir, de unos golpes en la puerta.
  • Julius: “Siempre supe que esto terminaría mal, pues la ignorancia, la ceguera y el egocentrismo vencerían en este mar vulnerable. Nadie los podía detener, y los pocos que trataron de hacer algo, no lo logaron.” El destino es cruel e implacable, mi amigo.
  • Conserje: (Desde el exterior) Oiga, dese prisa. Me matarán si encuentran a alguien aquí.
  • Julius: (Distraído) Sí. Que tenga mucha suerte. ¡Y que el piso quede limpio!
  • Conserje: Bastardo… (Sale)
  • Julius: Veamos. El escritorio responde al nombre de Mel Baxter. (Revisa los cajones) Y la letra en estos papeles es igual al de estas hojas. ¿Y a quién le hablo?

Dichos papeles eran una continuación de los escuetos mensajes que dejó en la historia. Lo hizo con el puro propósito de poder visitar las ruinas del lugar, y ser testigo de la decadencia que resultó ser real.

  • Julius: “Pasan los días, y lo último que quiero saber es de ellos. No vi a Norman desde que le anunció a Tony la venta de la oficina. Nick se dedicó a las carreras. Tony se tomó sus merecidas vacaciones. Del resto no sé nada.”
  • Conserje: (Desde el exterior) Yo no entraría en el despacho de allá. El techo está que cae.
  • Julius: Así lo haré, viejo. Hum. Este papel no estaba dentro de la historia.

Era otra descripción, esta vez sobre el desafortunado grupo. Y además de una cordial despedida.

  • Julius: “Ya debe saber del final de dicho grupo. Ya leíste sobre el difunto Guy, pero, quizás no del resto. No sé si Ron está también muerto, aunque 10 personas me dijeron que salió dentro de una camilla, tapado con una sabana. Del resto no se sabe, aunque las manchas rojas dejan mucho que decir, aunque no confirmo nada.”
  • Conserje: (Entra) Apúrese, pueden llegar en cualquier momento.
  • Julius: No sé si están muertos. No me confirma nada.
  • Conserje: ¿Quiénes?
  • Julius: Oiga. ¿Es una mancha de polvo lo que veo afuera?

Conserje: ¡Maldita sea! (Sale)

  • Julius: “No se atreva a buscarme. No busque a nadie, ni a Philip, ni a James. A nadie. Sólo haga lo que sea con esto, un libro, un reportaje. Pero, no nos busque. Sólo use esto para darle una lección y que la gente aprenda. Mel Baxter.”
  • Conserje: Ya, vámonos.
  • Julius: Está bien. Ya he visto suficiente.

A la salida, busqué un teléfono público, pues, perdí mi teléfono celular. Quería darle las noticias a Peter, ya había tomado una decisión sobre la historia. Y él sería un buen apoyo moral.

  • Julius: Peter. Ya visité el edificio. Todo es real. La oficina quedó en ruinas, tal como cuenta el relato. Todo es verdad.
  • Peter: Carajo. ¿Y has tomado una decisión sobre ese documento? Hace rato, me dijiste que harías algo con eso.
  • Julius: Sí. Haré un libro con esto.
  • Peter: ¿Y un reportaje? ¿Qué pasaría si el cretino que escribió eso te demandara?
  • Julius: No lo hará. Él pide claramente que no lo busque, y que use su historia para lo que sea. De todos modos, ya sé quién es. Y el mismo que me entregó el documento. Mel Baxter.
  • Peter: ¿Mel Baxter? De todos modos, lo tendremos en la mira. Me suena conocido ese nombre.
  • Julius: Sí. Y tú me ayudarás a hacer un reportaje sobre el libro. Así, todos ganamos.
  • Peter: ¡Por qué yo tengo que hacer el trabajo sucio! (Ríe) Julius, estoy comenzando a preocuparme.
  • Julius: ¿Por qué? ¿Pasó algo malo?
  • Peter: Se ha peleado en la oficina. Burner contra otros tres más. Él los insultó a todos, ¡canalla! Y creo que también se peleó el jefe con Kristen Burns. De todos modos, sólo hay peleas en la oficina del periódico; y de ahí, salen nuestras noticias.
  • Julius: Peter. Creo que va a pasar lo mismo en la oficina del periódico. Ten mucho cuidado.
  • Peter: ¿Lo mismo que en la FDA? Espero que no…
  • Julius: No te confíes tanto. Nos vemos.
Ludwig van Beethoven - Himno a la alegria04:41

Ludwig van Beethoven - Himno a la alegria

Ludwig van Beethoven - Himno a la alegria

FIN
© MMXIV, Grand Theft Encyclopedia

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar