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Capítulo seis: Haitianos

La habitación de Peter era igual a una gran suite de hotel. En la cocina tenía heladera, microondas y horno. También tenía una bañadera de lujo. La cama era blanda y cómoda. Tenía televison y una mesa de madera. Un sofá y paredes blancas completaban la suite.

Peter pasó varios días en la casa. Hizo algunas misiones, como matar a jueces que culpaban a Tommy, intercambiar droga y mandar a matar a enemigos. Además tenía que abrir el café.

Un sábado estaba comiendo unas salchichas mientras leía el diario, cuando de pronto escucho varios disparos. Bajó las escaleras y tomó armas de un arsenal en el último piso. Cuando salío afuera de la mansión encontró un desastre peor que el de un tornado. Había Vercettis (miembros de la banda) tirados en el suelo, al igual que varias hombres vestidos de violeta...

-¡¡¡¡¡Ballas!!!!!. ¿Qué hacen aquí? ¿Cómo me encontraron? ¡No me interesa, los voy a matar a todos!

Acompañado de varios Vercetti, Peter disparó contra los Ballas que intentaban subir la escalera de la mansión. Los disparos comenzaron, muchos cayeron, pero más Vercetti venían a ayudar. Peter disparaba a lo loco y les daba en el pecho, en la cabeza, en los brazos, en las piernas, homóplatos y cintura. Los Ballas aparecieron en Voodoos color bordó. Peter tomó una Kruger que un Vercetti muerto traía e hizo explotar algunos coches. Cuando estos salían de los coches, las Micro Uzi les daban de lleno en el pecho y caían de boca en el suelo.

Quedaban pocos Ballas. Cada vez menos, al igual que los Vercetti. Dos Vercetti, un Balla. Peter asesinó a otro balla. Solo un Balla quedaba, y solo él lo enfrentaba. Fue un intercambio de balas... Peter solo vio un disparo.......

-¿Dónde estoy?

-Estas aquí, en la mansión. Te dio un disparo, pero ganamos. Hubieron muertos, pero tenemos muchos Vercetti en mis negocios.

-Ballas -exclamó Peter-. ¿Qué hacían aquí?

-¿De qué hablas?

-De los estúpidos que nos atacaron.

-¿Hablas de los haitianos?

-¿Hitianos? -Peter se ruborizó- ¿Esos eran hitianos?

-Si. Por cierto... ¿Qué son los Ballas?

-Unos de San Andreas. No importa.

-Ve a descansar, por unos días no te pediré nada. Debes recuperarte.

Capítulo siete: Liberty City

Una semana había pasado desde el ataque de los hitianos. Peter fue a la oficina de Tommy, ya que éste había pedido su asistencia.

-Veo que te has mejorado. -apremió Tomhas

-Si, así es. ¿Qué necesitas?

-Tengo problemas con la Yakuza de Liberty City. Necesito de ti. Ya he pagado un avión privado. Debes ir a Chinatown y matar a Yakiro Kassen, el jefe de la Yakuza Japonesa, ya que amenaza mis negocios. Te dejo armas y un chaleco. El avión sale a las 15:00 del Aeropuerto Escobar International. Ten mucho cuidado.

-No será fácil. -anunció con desánimo Peter-. Conozco a los Yakuza. Pero no te inquietes, lo haré. -dijo al reparar en la cara de susto de Tommy.

A las 15:00 el avión levantó vuelo a Liberty City. Peter disfrutó del viaje observando las armas que Tommy le había dejado a su dispocisión.

El avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional Francis. Peter bajó del avión y tomo la primera PCJ-600 que vio. El viaje a Staunton Island fue corto. Peter se dirigió a Mr. Benz y compró ropa de Yakuza. Se dirigió a Fort Staunton y mintió diciendo que él era el chofer de Yakiro, y que lo llevaría a la compra de armas (ese día se realizaría), y que además había un cambio de planes, la reunión sería antes.

Yakiro subió al Stinger y Peter condujo hasta Rockford.

-¿A dónde vas? -preguntó Yakiro con desconfianza

-Silencio, no sería sorpresa si te lo dijera, jeje. -bromeó Peter

Peter condujo con toda velocidad hasta el agua. Antes de llegar se tiró del coche.

Misión completa.... No, Yakiro también había saltado. Peter tomó su Recortada y disparó. Las balas le quitaron a Yakiro su blindaje. Los disparos comenzaron. A los diez segundos terminaron. Yakiro había salido corriendo. Peter lo siguió bordeando Staunton. Luego lo alcanzó y los dos cayeron al agua, pero antes de que Yakiro hubiera siquiera tocado su Tec-9 Peter le había pegado un puñetazo y le había disparado con su Skorpion. Luego salió del agua.

Eran las 5:00 AM del día siguiente. Peter volvía a Vice City luego de escapar de los Yakuza, y vencer a Yakiro.

-Peter, me recuerdas a mí mismo -reparó Tommy-, realizando trabajos a otros, como a Díaz, el antiguo propietario de la mansión. Me sorprendes y me convences jaja. Toma la pasta, ahora debes seguir trabajando en el Cafe Robina.

-Gracias por el dinero. Adiós, debo ir al café.

Peter tomó sus $10.000 y se fue a Little Havanna.

Capítulo ocho: Final a lo grande

Peter se reencontró con Umberto y los demás. Paso el resto de las 3 horas trabajando. Se despidieron, era hora de que Peter volviera a la mansión.

-¡Mi junior! Hola. Lo he estado pensando, Peter, y creo que debería tener alguien que gobierne Vice City conmigo. Tú, entre todos los que tuve en cuenta -Tommy tardó un segundo en seguir, al parecer observando a un tío que estaba meando en sus plantas-, eres el indicado. Pero necesito la prueba que me muestre que puedes. Hay un pequeño intercambio de drogas en Haiti, entre bandas de Carcer City. Necesito vender esa droga, pero obviamente primero lo tengo que conseguir. Los dos iremos al intercambio y robaremos la droga. ¿Lo entendiste?

-Claro que sí. Esto es lo que he estado esperando desde que llegué aquí.

Y no era mentira. Desde que había llegado allí, Peter sabía que no iba a ser una vida común y tranquila. Eso nunca en Vice City.

Tommy y Peter tomaron el Infernus Vercetti de Peter, y este último manejo hasta Haiti.

-Esto mismo me pasó a mi en el año 1986. Me jodió Díaz el trato, y se armó la gorda durante todo el año mientras intentaba recuperar el dinero y la droga de un Pete Vance. Pero ahora soy yo el que arma el quilombo.

Llegaron a un callejón en Haiti, donde encontraron a ocho hombres discutiendo acerca de un coche rojo que estaba aparcado allí mismo. Tommy y Peter bajaron y se escondieron. Los de Carcer City llevaban camisas muy anticuadas y pantalones muy modernos. <<Si los miran -pensó eufórico Peter-, pensarán que los vistió el enemigo>>.

-Contaré hasta tres -encargó Tommy-. Quiero oir disparos. Uno...

-Dos... -dijo Peter.

-¡Tres! -gritaron al unísono.

Los disparos mataron a todos los de Carcer City, los cuales no sabían que pasaba, y luego caían, quedando el coche a dispocisión. Tommy y Peter subieron a toda prisa a la Rumpo que contenía la droga.

Tommy manejaba, Peter disparaba. Aparecieron coches para destruirlos, pero Peter tomó el Lanza Misiles que habían traído y disparó hacia los coches. El disparo por poco le rompe los oídos.

Llegaron a la Mansión Vercetti y aparcaron el coche en el Garage. Luego, adentro de la oficina:

-Peter, ¿Te das cuenta?. Ahora controlamos Vice City tu y yo. Te tengo que felicitar, nunca tuve un aliado mejor que ti. Ahora mis, perdón, nuestros hombres te ayudarán cuando estes en apuros, también te protegeran de lo que se avecine y de muchas cosas más. Bueno, pero eso ya lo hacían contigo... pero en fin, tu controlas conmigo y no es necesario que hagas demasiado

-¡Guau!¿En serio? No te lo creo.

-Pues créelo. No hay hombre que te detenga, ahora eres como dueño de Vice City.

Esa noche, en el celular:

-...y luego me nombró capo de la mafia Vercetti. ¡Es genial!

-Claro que lo es. Luego pasate un rato por el café. Vamos a festejar. Yo tampoco me lo creo. Bueno, debo colgar. Adiós.

-Adiós.

Ese fue el período más increíble que Peter tuvo en su vida.

FIN

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