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Capítulo Cinco: Tiroteo en el gheto

Paul y CJ se balancearon hacia delante para poner en posición horizontal la moto. Ésta cayó y tocó asfalto. Bueno, tocó techo. ¡Habían caído en el techo de un local! CJ tomó su Micro-Uzi y disparó a la otra moto, que, al igual que ellos, zigzagueaba entre todos los tubos y máquinas que había en aquellos tejados. Le alcanzó a dar a uno, pero el que manejaba seguía zigzagueando

-¡Cuidado con esa!- Observó CJ.

Pero Paul no reconocía el tubo que le señalaba. Entonces la rueda chocó y empezó a girar suavemente sobre su eje. A la tercera vuelta. Ambos se inclinaron y la moto se posicionó y cayó, lamentablemente en el suelo. Habían caído del techo.

-¡No! ¡Síguelo!- Gritó Carl.

-¡Eso hago!

-¡Bah! ¡Ahora manejo yo! Aprende de un profesional.

Rápidamente cambiaron las posiciones en la moto. Paul se tomó de la moto, y se relajó. El arranque era lento. Pero entonces la moto dio un respingo y avanzó a toda velocidad. CJ sí que era un profesional. Siguieron la moto. Paul levantó el arma y disparó. Pero esa velocidad no le permitía darle al que manejaba. Entonces se le ocurrió una idea. Apuntó y disparó directamente a la moto. Siguió apretando el gatillo y la moto del Balla comenzó a desestabilizarse. Luego de unos segundos empezó a salir fuego de la moto. Tanto ésta como el Balla cayeron del otro lado de los locales, hacia el canal. Cuando pareció que había muerto en el suelo del otro lado de los locales, se oyó el ruido de una explosión, y la moto salió del enemigo salió disparada. CJ la logró esquivar y luego siguieron andando a toda velocidad nuevamente.

-¿A dónde vamos?- Preguntó Paul. -¿A dónde me llevas?

-Al gueto. Acordamos reunirnos allí en caso de emergencia. ¡Malditos Ballas! Pensamos haberlos derrotado por siempre y ahora nos arruinan el trato.

-Bueno, casi lo arruinan. Se puede proseguir en el gheto.

-Tienes razón. Aquí llegamos. ¡Oh, no!

-¿Qué pasa?- Preguntó Paul con cierto temor recorriéndole el cuerpo.

-Creo que llevan un muerto.

Paul se arrojó de la moto y corrió. Efectivamente, llevaban un cadáver, a la distancia se notaba que era un cuerpo lo que llevaban. Paul siguió corriendo. A pesar de sentirse cansado de correr, una fuerza invisible le decía que continuara, era solo un paso más, y otro más. Llegó juntó al cadáver. Era uno de los Rifa.

-Murió en un tiroteo en moto- Le comentó Jack

-Pobre, no era la manera de morir más deseada.

-Lo sé. Pero aún queda el asunto de los Ballas. No sabemos cómo volvieron, solo sabemos que han vuelto y eso es lo que nos preocupa ahora.

-¿Dónde podrían estar los otros Ballas?

-¿Quién sabe? Por ahora, hay que ver que ha...

Pero no terminó la oración. De pronto se oyó un disparo de escopeta. CJ fue corriendo hacia ellos.

-¡Más Ballas!- Exclamó. -. Eran muchos, apenas le logré dar a uno con la escopeta.

-¡Pónganse detrás de las casas y cubrámonos!- Gritó un Rifa.

Todos corrieron hacia las casas de aquella calle... Grove Street, el gueto. Se cubrieron y se quedaron con la vista fija en ningún punto general. Miraban a todos lados, hasta que CJ gritó.

-¡Allí! Cinco sobre el puente y dos coches en el callejón.

Todos comenzaron a disparar. CJ se centraba en los del puente, que estaban más lejos, y los demás en los coches. Paul no lograba darle a ningún Balla, y todos se acercaban más a ellos y también comenzaban a disparar. CJ ya había acabado con dos de los Ballas del puente, y un Rifa con tres de los ocho que habían en los coches. Paul logró alcanzarle a otros dos en el coche. Pero ahora quedaba un coche más. Entonces Jack le disparó de lleno al llenador de gasolina y el coche explotó. Ahora todos fueron corriendo hacia los dos Ballas en el puente, que fueron destruidos con la ayuda de Paul y Jack.

-Me pasaste- Bromeó CJ. –Los Ballas no querrán volver a territorio Familie. Y ahora tenemos que seguir con el trato. Íbamos por la división de territorios en San Francisco.

-Si, podemos proseguir.


Capitulo Seis: Pintando grafitis y andando en bicicleta

El resto de aquella tarde transcurrió sin problemas. Cuando finalizó la división de territorios. Antes de irse, el Rifa les recordó a los hermanos que los llamaría más tarde.

-Luego los contactaré y seguiremos con misiones.

-¿Me los puedes prestar a estos muchachos hasta pasado mañana? Yo también quiero usarlos.- Dijo CJ.

-Vale, que más da. Y he aquí la recompensa.- El Rifa sacó cuatro billetes de cien dólares de su bolsillo y le dio dos a cada hermano.

-Y se merecen también de mí. ¡Sweet! ¡Tráeme cuatro billetes de cien dólares!

De la puerta de la casa de CJ salió otro hombre muy similar a él.

-El es Sweet, mi hermano mayor. El era el líder de los Families, pero pensó que yo era más apto y me dejó el cargo a mí. Tomen.

CJ le dio dos billetes de cien dólares a cada uno.

-Hola, soy Sweet.- Les estrechó la mano a los dos hermanos.

-Aquí hay motos. Tomen dos y váyanse a su casa. Mañana se las devuelven a Sweet.- Dijo Carl

Jack se subió a su moto y arrancó. Paul lo seguía, ya que no conocía completamente Los Santos. Cuando hubieron pasado ya el cruce de Montgomery aparecieron en San Fierro. Pasaron la entrada del Pier 69 y como todos los días desde hacia dos años, se metieron en el barco, con moto y todo. Aquella noche Paul y Jack durmieron bien. Paul no tuvo ninguna pesadilla con su padre.

¡Pririrín! ¡Piririrín! Sonaba el celular de Paul. Ya había despertado y estaba comiendo. ¡Pirir...! Paul lo abrió.

-¡Hola!- Contestó Paul.

-Hola Paul. Tú y tu hermano, vengan a Grove Street, los espero allí para comenzar su entrenamiento.

-¿Entrenamiento?- Lo interrogó Paul.

-Si, lo que escuchaste. Algo así como para enseñarles algo de las bandas. Solo vengan.

-Vale, adiós.

Paul llamó a Jack.

-¡Jack! ¡Nos llamó CJ y dice que vayamos a Grove Street para entrenarnos!- Gritó Paul, ya que su hermano estaba conduciendo en el piso superior.

-¡Voy para allí!

Bajaron del bote en el muelle y fueron con las motos. CJ estaba jugando basket en una de las casas de al lado de la suya.

-¡Hollywood! ¡Hollywood Swinging!

-¿¡Así que cantando!?- Dijo Jack.

-Me toca a mí. ¡Come on, feel the noise!

-¡Ya, ya!- Gruño CJ. –Empecemos. ¿Ven esas bicicletas BMX en ese callejón? Ustedes suban y síganme.

Los tres subieron a su respectiva bicicleta y anduvieron guiados de CJ. Lo siguieron por un conducto de callejones y siguieron andando hasta que CJ se detuvo.

-Ahora les enseñaré a hacer graffitis. Miren. Mueven el bravo con lentitud pero con precisión y escriben una frase. Ejemplo.

CJ escribió en la pared “CJ es el mejor”. Entonces le lanzó a Paul y Jack un bote de spray a cada uno. Paul tomó y con una letra horrible escribió “Paul también es el mejor” y Jack, con prolijidad “En esa oración falto yo”.

-Muy bien. Ahora a tapar graffitis. Y escribió palabras de amor en la pared. Quiero que esas palabras cambien y sean malas palabras. Así.

Tapó una palabra amorosa con la palabra “Mierda”. Paul tapó otra con “Me importa un pene”, y Jack otra tapó “Dulzura” con “Puta”.

-Jaja, es divertido.

-¡No si te persigue la policía!- Gritó CJ. De pronto giró y los tres lograron ver como una patrulla se les acercaba.

-¡Corran!

Los tres corrieron a sus bicicletas y nuevamente anduvieron a máxima velocidad siguiendo a CJ.

-¡Por aquí!- Gritó él.

Lo siguieron por una calle alargada y luego giraron y fueron en sentido opuesto. Siguieron andando y cuando la patrulla le estaba por tocar las ruedas a la bicicleta de Jack, giraron a la derecha. Bajaron la empinada y CJ se metió por un pequeño pasaje. ¡Habían llegado a una pequeña pista de trucos para BMX y patinetas! CJ y los hermanos comenzaron a hacer pequeños trucos en la pista. Entonces el coche se metió en el hoyo donde se patinaba. Los tres salieron de la pista subiendo con las bicicletas la empinada, mientras que la poca fuerza del coche de los policías lo obligaba a quedarse allí atascado.

-Jeje. ¡Sólo los podrá sacar una grúa de allí!- Rió Paul.

-O ellos solos caminando.- Intervino Jack

-Me refiero a que el coche lo debe sacar una grúa.

-Bueno, hemos terminado con el entrenamiento. Váyanse. Adiós

Paul y Jack se fueron a su barco, y durmieron hasta el día siguiente.


Capitulo Siete: Los rifas tienen otro trabajo

Al día siguiente los dos hermanos recibieron una llamada de los Rifa. Tenían otro trabajo. Fueron a la puerta del campo de tiro y la golpearon. Los Rifa salieron.

-Hola. Hoy debemos ir a recoger un paquete. Ustedes dos lo irán a buscar. Si encuentran problemas, defienden el paquete y van a esta dirección.

El Rifa le dio la dirección del paquete y la dirección del lugar a donde debían ir por si las moscas. Paul y Jack subieron nuevamente al coche de su padre y comenzaron a recorrer San Fierro. Llegaron al puente y lo cruzaron. Estaban en Las Venturas...

Tras recorrer un montón de cuadras, repletas de hoteles y casinos, estacionamientos y centros comerciales, llegaron a un pequeño callejón en el Norte de Las Venturas. Siguieron algunas indicaciones que el Rifa les había dado. Buscaron detrás del bote de basura... si, allí estaba. Un paquete blanco envuelto en una soga roja. Lo tomaron y subieron al coche. Se alejaron un poco y... de pronto apareció otro coche que les abolló la parte trasera. Paul se dio vuelta y miró. Un coche marrón los embistió.

-¡Malditos! ¡No voy a dejar que sigan abollando el coche de mi padre!

Sacó el arma y le disparó al conductor del otro coche. Lo mató y Jack empezó a andar a altas velocidades. Entonces aparecieron tres coches.

-Jack ¡A la dirección que nos dio el jefe!

Jack giró en una curva y empezó a zigzaguear. Luego saltó un camión-cisterna que tenía una tabla de madera en su parte trasera. Cayó y siguió andando, aunque en el parachoques apareció un rayón. Al rato se detuvo en la dirección indicada. Un casino. El Casino The Four Dragons. Salieron del coche y entraron al casino. La parte de adentro del casino era un glamour. Toda roja con texturas de dragones. Mucha gente estaba apostando en las máquinas y en el póquer. En la ruleta no había tantas personas. Jack y Paul corrieron a la puerta de la derecha y entraron. Adentro había dos hombres. Ambos eran chinos.

-Señor... ¿Wu Zi Mu?- Leyó Paul de su escritura en el papel por parte del Rifa.

-¿Si?- Dijo el chino más alto.

-Somos de los Rifa. Tenemos un paquete y nos persiguen.

Al escuchar la noticia, el chino se levantó bruscamente de la silla.

-¡Tú! ¡Llama a los Rifas es informales!- Ordenó Wu Zi Mu. Y ustedes dos, vayan a la otra puerta de la derecha, la salida de emergencias y esperan a que lleguen refuerzos para comenzar un tiroteo. Este paquete es muy importante y contiene asuntos secretos que otros no deben saber. Voy a por mi chaleco y regreso.

El hombre salió caminando de la habitación, palpando las paredes.

-¿Crees que es ciego?- Preguntó Paul.

-Por como camina con las paredes de ayudantas, ehhhhhh, sí.- Respondió Jack.

-Vamos a la salida de emergencias.

Los dos hermanos salieron por una puerta en un costado de la habitación. Afuera, al aire libre, se sintieron mejor. Se sentaron en una banqueta al otro lado de la calle y esperaron. Paul reflexionó unos momentos y tomó una decisión.

-Oye, Jack. ¿No crees que deberíamos hablar acerca de papá?

-¿A qué te refieres?

-Que tenemos que encontrar a los culpables de su muerte. En estos dos años nada ha ocurrido con respecto ha su muerte, y cuando empezamos con los Rifas y las bandas todo ha cambiado.

-Pero no se a que te refieres con hablar de papá.

-A que debemos juntar todas las pistas que tenemos e intentar encontrar al culpable.

-Si, pero ahora no, estamos esperando refuerzos. ¡Mira! ¡Allí llegan!- Indicó Jack.

Un coche se acercó. De el bajaron cuatro chinos. Los hermanos fueron trotando hasta ellos.

-¡Vienen en camino!- Gritó uno de los soldados.

-Vamos a por ellos.- Dijo Jack. -. Pero no tenemos más que una Uzi.

-Bah, ¡aquí hay una linda!

Otro chino sacó las llaves del coche y abrió el baúl. De él sacó dos M4.

-Parecen poco pesadas. Nunca las usamos, deben ser difíciles de usar.- Dijo Paul. El chino le dio un M4, pero cuando Paul la agarró, cayó al suelo.

-Lo admito, era pesada.

-¿Oyes esos disparos?- Preguntó Jack. -Tienes razón. ¡Vamos!

-Déjenme mirar.- Dijo uno de los chinos. Su cuerpo desapareció por la esquina. Todos esperaron. Entonces vieron el mismo cuerpo. Pero esta vez caía. Tenía dos tiros en el pecho.

-¡Ay!- Dijo Paul, asustado por aquello. - ¡Pobre!

El grupo se escondió detrás de un camión. Un chino salió y le dio a uno, que cayó bruscamente.

-¡Son demasiados!

Paul salió y le disparó en el brazo a otro. Luego se escondió nuevamente. Un chino y Jack salieron, y ambos le dieron a un enemigo, que quedó algo así como sentado contra la pared. Pero cuando volvieron al camión, Jack gritó.

-¡Corran!

Todos se dieron cuenta a que se refería. Al coche le empezaron a salir llamas del motor por los disparos que recibía. Todos salieron corriendo de su escondite, mientras el coche se incendiaba. Paul se fijó en que los enemigos empezaban a disparar. En el preciso momento en el que el coche explotaba, Paul recibió un disparo en la pierna. Cayó al suelo. Aún vivía, pero no se podía mover. Estaba casi llorando por esa experiencia que le ocurría por primera vez. Jack salió disparado hacia él y lo arrastro hacia el contenedor de basura en el que se cubrían. Luego disparó y le dio a uno que le estaba intentando disparar. Paul empezó a gritar.

-¡Tío, no seas marica!- Le gritó su hermano. -¡Pauulllllllll!

Paul empezó a ver de a tres. La vista se le nublaba, al mismo tiempo que escuchaba:

-¡Los últimos tres!- De su hermano a un chino. Pero Paul había quedado inconsciente.

Esta historia continúa en Grand Theft Auto Masters: San Andreas 3° Parte.

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