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Capítulo Uno: Los Wilson

Tres de la mañana. No había personas en San Fierro a estas horas de la noche. Tan solo una pequeña camioneta vagaba por las oscuras calles del Pier 69. Jack Wilson frenó y bajó bruscamente del coche. Su hermano Paul se bajó también, pero con delicadeza. Le gustaba ese coche, ya que en años anteriores había pertenecido a su padre. El coche estaba abruptamente abollado en la parte lateral derecha, luego de un accidente en el que su padre murió. Pero no había sido por mala suerte que le diera justo a el la mitad de los vidrios de la puerta en la cara.

Él y Jack sabían perfectamente que el accidente había sido completamente intencionado por el otro coche. Antes de quedarse inconsciente, había visto dos cabezas rapadas con una cinta amarilla en ella. Paul salió de su ensueño y caminó a uno de los muelles de Pier 69 y entró a su Tropic, un bote familiar con un pequeño piso abajo para descansar, beber o hacer necesidades, seguido de Jack.

-¿Qué hay en el refrigerador?- Preguntó Paul con impaciencia. Abrió el refrigerador y comenzó a sacar una pizza del día anterior.

-¿Para que me preguntas si te lo respondes tú mismo?- Respondió Jack.

-Ah, ya deja. ¿Qué hora es?

-Las tres y cuarto de la mañana.

-Parece que nos pasamos toda la noche en el Casino Come-A-Lot.

Capítulo Dos: La pesadilla

Paul subió las escaleras del barco y llegó a la cabina del conductor. Comenzó a navegar en las tranquilas aguas que le pertenecían a San Andreas. Él y su hermano dormían en el barco en la mitad del mar. No tenían casa. Luego de un incendio quedaron con el coche y el Tropic. Pestañó. Se le empezó a nublar la vista. Más aún. Entonces se durmió en el asiento.

-Vamos Paul, despierta.

Paul despertó al escuchar una dulce voz que le resultaba familiar. Abrió los ojos y vió a su padre, allí, a no más de medio metro de distancia.

-¿Papá? ¡No puedo creer que estés vivo!

Su padre bajó la cabeza y su sonrisa se esfumó. Levantó la cabeza, pero ahora estaba con las cejas dobladas y una mirada furiosa.

-¡Desde que he muerto hace dos años no has vengado mi muerte! Ahora mírate nada más. Tienes veintiséis años y con tu inteligencia no has descubierto a los asesinos.

-¡Pero no se quienes fueron!

-¡VENGA MI MUERTE! ¡VÉNGALA!

-¡Espera! ¡Papaaaa!

Pero su padre se alejaba caminando. Entonces se subió a su coche y empezó a andar a altas velocidades por la calle. Se alejó. Paul se tiró al suelo, pero entonces el coche volvió a la misma velocidad. Entonces apareció otro coche rápidamente. Paul recordó aquel coche. Era el mismo con el cuál habían chocado hace dos años, en 1993. Intentó mirar a los atacantes, pero solo vio lo que hacía dos años había visto. Una cinta amarilla sobre unas cabezas rapadas.

-¡NO! ¡Padreee!- Gritó con todas sus fuerzas.

Corrió hacia el coche de su padre, pero era tarde. Logró ver a los dos cochesa dos metros de distancia, cuando empezó a sonar el celular. Paul no quería bajar la vista, pero como si lo empujaran, se obligó a hacerlo. Su celular sonó. El común sonido de su celular cambió… Sonaba cuatro veces seguidas, paraba, y empezaba de vuelta. Lo tomó y lo abrió, pero el sonido seguía. Desesperado, se hecho al suelo y intentó quitarse el celular, pero estaba pegado a su oreja. El sonido seguía, y seguía, y seguía…

-¡Paul! Despierta.

Paul despertó y encontró a Jack con el despertador en la mano.

-Tuve una pesadilla.

-¿En serio? Con tus gritos no te escuchaba- Dijo con sarcasmo su hermano -. Gritabas como loco sobre papá.

-Soñé que me gritaba que vengara su muerte, y la escena del accidente se repitió. Les vi la cinta amarilla como la otra vez a los del otro coche.

-¿De verdad? En el accidente le vi al conductor un tatuaje de Los Santos y otro de una Cruz partida a la mitad. Vamos, tenemos que ir a comprar bebidas al mercado.

Capítulo Tres: Eres un Rifa

Jack lo levantó del suelo y lo llevó abajo. Entonces subió al asiento del conductor y se arrimó a la orilla. Los hermanos bajaron y se metieron en el viejo coche de su padre.

-No nos queda más pasta. No sé como conseguiremos más- Dijo Jack. -. No tenemos suerte en el casino, no nos quieren en los trabajos ya que no pudimos pasar la universidad porque no teníamos dinero.

-Bajemos aquí y vayamos por el callejón. Así llegaremos rápido.

-De acuerdo.

Bajaron del coche y se empezaron a caminar por el callejón menos usado de San Fierro. Dieron cinco pasos por el callejón, cuando se abrió la única puerta de metal que había en este.

-¡Ey! Ustedes dos. ¿Qué hacen en territorio Rifa?

-¿Qué?

-Están en nuestro territorio.

Los dos hombres que salieron de la salida de emergencias del callejón sacaron unas escopetas y los apuntaron.

-¡Mierda! Le contarán a la pasma lo que hacemos. Le susurró un San Francisco Rifa a otro. Paul lo escuchó.

-Juramos no decir nada.

-No les creas.- Dijo nuevamente el Rifa al otro.

-Hay una manera de que no lo hagan. A ver, les ofrecemos entrar a los Rifas y no decir nada a la policía.

-¡De acuerdo!- Dijeron al unísono Paul y Jack, demasiado asustados para contrastar a los Rifas.

-Veamos. Hoy haremos un trato de territorios con los Families. La conocen ¿Cierto?

Paul y Jack no sabían mucho de bandas, pero a esta última se la conocían de memoria. Dominaba el 75% de Los Santos, Paradise (San Fierro) y el Casino The Four Dragons. Antes estaban divididos en tres: Seville Boulevard Families, Temple Drive Families y la primera, Grove Street Families. Había una teoría que decía que originalmente eran Orange Grove Families, hasta su separación.

-Si, los conocemos. Pero ¿Ustedes no estaban peleados desde el año 1992?

-Estábamos, pero cuando otro gana la guerra mejor no intentar enfrentarlo ¿no?. Bueno. Su primer trabajo va a ser ayudar a nuestros vigilas del trato de territorios. Tomen esto, uno para cada uno. ¿Saben usar estos 9mm?

-Eh, no.

-Entren.

Los cuatro entraron adentro del escondite. Era un campo de tiro.

Se quedan aquí y practican hasta que se las sepan de derecha e izquierda. ¿Ven esa puerta al final? Hay muchas camas para los Rifas sin casa. ¿Tienen casa?

-Si un bote familiar es tomado como casa, sí. Pero si no es considerado casa, no.

-Bueno, usen las camas del fondo.

Los dos Rifas se fueron. Los hermanos se echaron en las camas.

-Bueno, ahora si que tenemos trabajo.- Dijo Paul.

-Pero no quería un trabajo así. Ahora será como enfrentar a la policía. Nuestra vida no será la misma.

-No te lo tomes a mal, recién empezamos.

Capítulo Cuatro: Una banda que no se había extinguido

Los dos se fueron al campo de tiro.

Paul tiró del gatilla y su bala fue a un metro de distancia del objetivo. Los tres siguientes disparos tuvieron un resultado no muy distinto. Jack disparaba varias veces seguidas, todas erróneas. Al cuarto tiro Paul le logró dar al objetivo, y le quitó una pierna de cartón (el objetivo era un humano de cartón). Los siguientes dos tiros acertaron y el siguiente, no.

-Bueno, se te da bien el disparo. A mi apenas me sale.

-No es que se me de bien, le di tres de ocho disparos.

-Pero es bueno para un principiante. Vamos a dormir.

Fueron a la habitación compartida y se echaron en las camas del fondo, unas camas bastante rota y con un grueso sobretodo. Lograron dormir un rato, hasta que llegaron los mismos Rifas.

-Levántense. No es hora de dormir. Están por llegar los Families.

-¿Qué? ¿Dónde estoy?- Se interrogó Jack. –Ah, claro ¿Dónde será el trato, o lo que sea?

-Iremos derecho al canal de Los Santos. Para encontrarlos debemos seguir una marca de sus graffitis sobre uno de la banda extinta Ballas. Estarán allí. Espero que se hayan familiarizado con el arma.

-Si, no nos ha costado mucho pasarnos esa, je.

-Vamos, conducen ustedes.- Dijo el Rifa, balanceando las llaves ante los ojos de los hermanos.

Paul subió al asiento del conductor del Sabre. Encajó las llaves y las giró. El coche dio una fuerte sacudida y su motor prendió.

Salieron del sucio callejón y doblaron una esquina, siguieron derecho y giraron nuevamente. Al rato de andar por el campo y la autopista, estaban en el Cruce de Mulholland.

-He entrado pocas veces en Los Santos, será mejor que me indiques el camino, Jack.

-Ahora no sirve que te indique- Dijo el Rifa. -.Vayamos por esta esquina y cerca hay un callejón con motos. Tómenlas y sígannos.

Bajaron del coche y subieron a las motos, unas Sánchez, año 1992, doradas y con los manubrios un tanto rotos. Paul y Jack subieron y comenzaron a seguir a los dos Rifas a través de Los Santos, hasta que bruscamente bajaron una empinada y estuvieron dentro del canal. Luego los cuatro frenaron y comenzaron a mirar.

-Allí- Señaló Paul. -. Allí están.

Caminaron al escondite, donde encontraron a varios Rifa y algunos Families.

-Llegan tarde- Dijo una voz. Paul y Jack se pusieron de puntillas y observaron al emisor: era un hombre negro de unos 23 o 24 años, alto y musculoso. Llevaba una campera y jeans verdes. -. ¿Y estos dos?

-Son principiantes, CJ. Serán dos guardias más.

-Perfecto. Empecemos.

Paul y Jack se posicionaron, y, a pesar de estar de espaldas, oían toda la conversación de las dos bandas.

-¿Viste a CJ? Es ese que todos temen.- Murmuró Paul.

-No ¿En serio? No me había dado cuenta. ¿Cómo se llama en realidad?- Dijo Jack.

-Se llama Carl, Carl Johnson y las iniciales forman CJ.

-¡Cuidado!- Les gritó CJ.

Miraron a los costados y adelante, pero no había nadie. Alzaron la cabeza y vieron a tres personajes de ropa violeta y una cinta en la cabeza del mismo color sobre el puente. Paul se lanzó a su izquierda y disparó, pero su disparo dio en el puente, debajo de un hombre. Los individuos comenzaron a disparar. Esta vez, tanto Jack como Paul lograron darle en el brazo y en el pecho a uno, respectivamente. El individuo cayó. CJ, con una habilidad extraordinaria, se lanzo hacia delante y disparó, dándole de lleno en el pecho al segundo. Paul disparó y esta vez, solo por una extremada suerte, logró quitarle de las manos la pistola al tercero, y Jack empezó a subir la empinada. Le disparó al último y bajo.

-Hay tres motos con dos entrometidos en cada uno. Uno maneja y otro dispara.

-Vamos homie, muévete- Le espetó CJ a uno de los Rifa. -. A quitarlos del camino.

Subieron la empinada y corrieron a cubrirse tras sus motos. Uno de los tipos que les disparaba en su moto cayó, y su compañero empezó a andar, al igual que las otras dos motos. Paul y CJ subieron a una moto, y Jack y un Rifa a otra. Paul puso en marcha la motocicleta y empezó a andar.

-Acércame- Gritó CJ, ya que la velocidad hacia que el viento hiciera estruendo en sus oídos. -. Son Ballas, una banda que pensamos haber derrotado hace dos años, en 1993.

Paul tomó la rampa que había a su izquierda y al mismo tiempo que se elevaba en el aire escuchaba la música de la radio en su cabeza.

In the Jungle
Welcome to the jungle
Watch it bring to your
Knees, knees


Esta historia sigue en Grand Theft Auto Masters San Andreas 2° Parte.

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