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Un año después de los acontecimientos ocurridos en 1986 en Vice City se desarrolla una nueva historia. Tommy Vercetti nuevamente será el que la protagonicé, sin embargo en esta ocasión no le será tan sencillo ganar la batalla...

Chapter I: The beginning

25 de Agosto de 1987. Día 1.

Todo comienza con un hermoso amanecer. La luz del sol empezaba a rodear los cielos y a la vez iluminaba a la paradisiaca ciudad. El movimiento peatonal inicia en las calles. Ahora la atención se enfoca en uno de los lugares que tienen mayor importancia dentro de Vice City: Starfish Island y no porque aquí se encuentren las casas más lujosas, sobre todo la magnífica mansión, no nada de eso, sino por la persona quien la habita. Nos referimos a Tommy Vercetti.

A pesar de que es un hombre de negocios, de hecho el más importante de la ciudad, aún no se despierta porque es algo perezoso. Poco antes del medio día por fin se levanta. Tras arreglarse, checa que tal iban las cosas y después se dirige a su despacho, tomando asiento en su cómoda y fina silla. Alguien llama a la puerta y entra Mario. Tras saludarlo, le entrega unos archivos y se retira. Tommy pone los archivos sobre la mesa y enciende el televisor. Transmitían los programas de siempre y las noticias nunca faltaban, como la clásica sobre las guerras de bandas o que la comida de Burger Shot y Cluckin' Bell son malas para la salud. Apaga la televisión y entra de nuevo Mario.

— Disculpe jefe por interrumpirlo otra vez, pero hay alguien que le busca.

— ¿Quién?

— Dice que es el Coronel Juan García Cortez.

— ¡¿El Coronel?! Vamos, háganlo pasar de inmediato.

— Está bien.

Mario llega al patio e indica a los guardias que dejaran pasar el Banshee que esperaba afuera. Al acceder, el coche se estaciona y de este salen el Coronel Juan García Cortez y una chica. Mike, otro miembro de Vercetti Gang, los encamina al despacho. El Coronel y Mike entran excepto la chica.

— ¡Thomas! Amigo. ¡Me alegro volver a verte! — dijo el Coronel al darle un fuerte apretón de manos y un abrazo.

— ¡Coronel, vaya que sorpresa! Vamos tome asiento. ¿Gusta algo de tomar?

— ¿Tienes whisky?

— ¡Claro, aquí tengo de todo! Mike tráenos un whisky bien frío. — Mike sale del cuarto. — Es una grata sorpresa tenerlo aquí. Dígame, ¿Qué tal le ha ido?

— Oh amigo, muy bien. Al fin me he librado de una buena vez de esos franceses.

— ¡Bien! — entra Mike y les entrega su whisky. — Gracias Mike. ¿Y qué lo trae de vuelta a la ciudad?

— ¡Pues quería visitarte mi amigo! — le da un sorbo a su bebida. — Y aprovechando, te presento a mí otra hija, Lylian. Acaba de salir de la Escuela Militar de San Fierro y no tuve elección más que traerla.

— ¡¿Tiene otra hija?! Vaya Coronel, no me lo esperaba.

— Diablos ¿Dónde se metió? ¡Lylian!

— Debe estar afuera.

— Ahí viene. — dijo Mike al asomarse por la puerta.

— ¡Ya voy viejo!

Lylian

Lylian Cortez

Entra la chica. Tommy la observa de pies a cabeza, quedándose cautivado ante ella y sin poder quitarle la mirada de encima.

— Compórtate. — le susurro molesto el Coronel y después con voz firme le dice. — Mira hija, él es el hombre que te iba a presentar, mi socio y amigo, el señor Tommy Vercetti.

Ella pone un gesto de indiferencia. El Coronel le da un coscorrón por su mala educación, pero ella se lo regresa y saluda a Tommy.

— Mucho gusto Sr. Vercetti. Mi papá me ha platicado de usted.

— Ah, es un placer conocerte. Por cierto, puedes llamarme Tommy.

— OK "Tommy". Así que usted es el famoso novio de Mercedes...

— Esas épocas ya pasaron, ahora ando en busca de carne fresca y tú puedes ser una de las candidatas. ¿Qué dices?

— Por si no lo sabe imbécil, yo no soy una puta ofrecida como las demás, así que, búsquese otra.

— ¡Lylian, no le hables así a Thomas!

— Descuide Coronel, no hay problema, me encantan las mujeres salvajes.

— Que mierda, otro mamón... — dijo Lylian.

— Por cierto ¿Dónde está Mercedes? ¿Qué ha sido de ella? ¿Cómo está? ¡Dime que no se convirtió en abogada! — alteradamente dijo el Coronel.

— ¡Cálmese! Una pregunta a la vez. En primera, ella se encuentra bien, en este momento debe estar en su casa y no se preocupe, no es abogada.

— Uf que alivio. Gracias Tommy.

— Como quiero joder a alguien, vamos a visitarla. Llevo 7 años si patearle el trasero, es decir... sin verla.

— Mmm está bien, pero pobre de ti si le haces algo.

— Que va, los acompañaría, pero tengo muchas cosas que hacer.

— Bueno, pero ¿mañana puedes ir a mi bote? Tengo que platicar contigo.

— Si no se preocupe ahí estaré.

— Nos vemos Thomas. Lylian, despídete.

— Claro papi — dijo hipócritamente. — Adiós idiota... — sale y se dirige al coche.

— ¡Ni el ejército la hizo cambiar de actitud! Mil disculpas Thomas, no volverá a suceder.

— No tiene porque disculparse. Es solo una niña, déjela.

Lylian dentro del coche, pone V-Rock a todo volumen. Saca una fotografía y la ve con nostalgia, pero de momento la rompe y por la ventanilla tira los pedazos. Tommy y el Coronel llegan ahi.

— Fue un verdadero placer volverlo a ver. Espero que su estancia sea larga para recordar viejos tiempos jeje.

— Lo mismo digo Thomas, lo mismo digo. — sube al Banshee. — ¡Por dios Lylian, bájale a la música!

— No te oigo...

— ¡Basta! — apaga la radio. — Bueno, entonces hasta mañana. Adiós amigo.

— Adiós.

El coche sale del lugar y se aleja. Transitando lentamente sobre las calles, toma rumbo a Leaf Links.

— ¿Qué te pasa, Lylian? Fue de muy mala educación lo que hiciste enfrente de Thomas. Aprende de tu hermana, es educada, sensible, con modales...

— Y una puta de primera. Ya me tienes harta, que Mercedes esto, que Mercedes aquello, que quiero que seas como ella, bla, bla, bla... ya no jodas.

— Mira Lylian, trátame mejor, con más respeto, que soy tu padre.

Llegan al departamento de Mercedes. El Coronel llama a la puerta, pero nadie sale. El departamento parecía deshabitado.

— Seguramente se está haciendo pendeja y no quiere abrirnos.

— No lo creo. Tal vez salió o puede que no quiera salir porque vienes tú.

— Ja, tú niña consentida aún me tiene miedo.

— Ya te he dicho que no es la consentida simplemente se ha ganado mi respeto por ser una buena chica.

— ¡Jajaja, ¿Una buena chica? jaja, que buen chiste. Ya, no te pases papá. Si supieras como es en verdad tú "niña buena".

Lylian bosteza y vuelve a subir al coche mientras el Coronel seguía insistiendo. Minutos después se desespera y mejor se retira. El coche se aleja en dirección a Ocean Beach. Las horas de ese día pasan sin ninguna otra novedad.

Chapter II: Interesting girl

26 de Agosto de 1987. Día 2

La madrugada aún no pasaba. Dentro de una de las habitaciones del lujoso Yate del Coronel Cortez, Lylian estaba medio dormida y de momento se levanta. Molesta vuelve a recostarse, pero no contempla el sueño así que decide salir a buscar a Mercedes.

Tras arreglarse, se dirige a la habitación de su padre. Gira la chapa, pero la puerta estaba cerrada con llave por lo que la abre con una ganzúa que siempre lleva consigo. Sigilosamente entra, toma las llaves del Banshee y $1000 que se encontraban sobre una pequeña mesa y sale de ahí. Enseguida se escabulle hasta llegar a la entrada del Pier 2, la cual estaba cerrada, así que salta por ella. Después aborda el Banshee y se marcha sin dirección alguna.

Horas después, Lylian al no poder encontrar el departamento de Mercedes, detiene el coche frente al Café Robina en Little Havana. Dentro, Umberto Robina y unos Cubanos molestaban a cada persona que pasaba sobre todo a las mujeres, mientras que Alberto Robina atendía a la clientela. Lylian entra y toma asiento frente la barra.

— Buenos días señorita. ¿Que se le ofrece? — pregunto Alberto.

— Un café ligero con dos cucharadas de azúcar.

— Está bien. — prepara el café. — Aquí tiene señorita.

— Gracias.

— Hey nena — dijo Umberto. — no te gustaría follar conmigo. Soy el chico más grande de la ciudad y con grandes pelotas.

Lylian escupe el café. Furiosa, arroja su bebida aún caliente en la parte intima de Umberto. El público hace una expresión embarazosa mientras Umberto se limpiaba.

— ¡Ay ¿Porque siempre me pasa esto?!

— ¡Estúpido! — dijo Lylian y pensó. — ¡¿Acaso en esta ciudad solo habitan simios pervertidos?!

— ¡Le pido mil disculpas señorita es que mi hijo solo es un pobre desgraciado que no tiene nada que hacer!

— ¿Cuánto le debo? — dijo molesta.

— No es nada, la casa paga por esta ocasión.

Lylian se levanta y antes de salir, nota que hay un mapa pegado en la pared. Lo toma y se marcha. Más tarde al fin llega a Leaf Links. Baja del coche y mira aun costado. Había un Infernus rojo estacionado. De repente escucha un ruido dentro del departamento y entra. No era Mercedes quien estaba ahí, si no Tommy.

— ¿Qué hace usted aquí?

— Es lo mismo que te pregunto. — disimuladamente con su pie esconde un florero roto.

— Sólo vine a ver si ya había llegado mi hermana, ya sabe, para informarle a mi padre.

— Sí, claro. Más bien creo que alguien está preocupada.

— Que mierda dice. Por cierto ¿Cómo hizo para entrar?

— Ella me dio una copia de sus llaves. ¿A dónde habrá ido?

— ¿Por qué no le marca y le pregunta por teléfono?

— Ya lo hice, pero contesta.

— Tal vez solo se fue de vacaciones.

— Eso espero. Quizás mañana ya haya regresado.

— Si y eso significa que tendré que soportar más tiempo la comida que sirven en el yate. — hace un gesto de asco.

— Si. Tu padre ¡cada cosita que come! Oye, ¿Que te parece si vamos a comer? Yo invito.

— No necesito que me tenga lástima.

— Solo lo dije porque yo también tengo hambre. Pero si no quieres venir, tú te lo pierdes.

— Está bien, está bien, iré solo porque voy a comer gratis.

— Eso dicen todos. Bueno, vámonos.

Al salir, Tommy cierra la puerta y Lylian recibe una llamada.

— ¿Hola?

— ¡Mendiga chamaca, ¿A dónde te largaste tan temprano?! Sabes, me tenias muy preocupado, además ¡te llevaste mi coche! — respondió molesto el Coronel.

— Ya viejo, tranquilo. Solo vine a checar si ya había llegado Mercedes, pero aún no. Además estoy con Tommy, también vino a echar un vistazo. Y respecto a tu coche, me lo traje porque tú no me has comprado uno, así que no te quejes.

— Esta bien, luego te compro uno (sí, claro). Ah, y ya que estás con Tommy dile que lo espero a las diez en punto, tengo algo muy importante que decirle.

— Si, yo le digo. Y ya no te preocupes tanto.

— Bueno hija, adiós.

— Adiós. — corta la llamada. — Bueno, ahora sí, vámonos.

— Bien, sígueme. No te separes o te perderás y yo no me hago responsable. ¿Capiche?

— Ya que... en marcha.

Los coches avanzan, pero paran a unos pocos metros, pues The Well Stacked Pizza Co. estaba muy cerca. Lylian pone un gesto de enojo y baja furiosa del coche.

— ¡Jaja caíste! jaja — dijo Tommy.

— ¡Nadie se burla de mi! — arroja un ladrillo sobre el parabrisas del Infernus. — ¡Ja, ahora quien ríe!

— ¡PUTA, MI COCHE!

Lylian entra al restaurante. Tras revisar su coche, Tommy entra mientras Lylian ya pedia su orden. Después toman asiento en la misma mesa.

— Sabes, ese coche es mi favorito. Espero que tengas suficiente dinero para pagar los daños que le hiciste.

— Usted me provoco asi que no le pagare nada. — hace una sonrida hipocrita y muerde su rebanada de pizza. — Mmm... esta pizza está deliciosa. Hace años que no pruebo algo así.

— ¿Hace años? ¿Por qué dices eso?

— Es que en la Escuela Militar nos daban puras porquerias.

— ¿Y por qué te metiste ahí si sabías lo que se sufría?

— En primera porque mi papá me obligo, en segunda porque quería aprender a defenderme y a usar armas y en tercera porque no quería estar como Mercedes, frágil y delicada. Bueno, y usted ¿cómo llego aquí? ¿cómo le hizo para conseguir el dominio de esta ciudad?

— Es una larga historia...

Tommy empezó a platicarle lo que paso en 1986 y de algunos antecedentes.

— Interesante, me alegro por lo que le hizo a esos tipos. De veras que... Eh, por cierto, ¿qué hora es?

— Son las diez menos veinte minu…

— ¡No me diga! — se levanta. — Es cierto, mi padre me dijo que lo esperaba a las diez en punto.

— Y si me dices mañana no hay problema.

— Mejor hay que irnos.

Lylian rápido aborda su coche. Tommy por no pagar la cuenta, un hombre le reclama a gritos. Tommy le responde con un disparo de su Colt .45. La ráfaga pasmo al sujeto y del miedo se quedó totalmente callado. Listos, a toda velocidad se dirigen al Pier 2.

Chapter III: The death of Colonel

Mientras tanto en el yate, los guardias vigilaban el lugar, las sirvientas limpiaban las habitaciones y el Coronel esperaba a que llegaran. Po otro lado, sin que nadie pudiese percatarse, un camarero misterioso entra a la cámara de control e instala una bomba. Activa el cronómetro con 15 minutos y sin ser descubierto escapa del yate. Tras quitarse el disfraz, sube al tejado del edificio contiguo y nota que el cronometro no anda, así que decide esperar hasta que llegara Tommy para activar la bomba manualmente.

El Infernus y el Banshee llegan a prisa y frenan en seco en la entrada del Pier 2. Tommy y Lylian bajan y el Coronel desde el yate, los saluda con un ademán. Tommy estaba por responderle, pero se percata de la presencia del tipo en el tejado. Lylian percibe que él dejo de seguirle por lo que regresa y le pregunta el porqué de su detenimiento. De repente siente el forcejeo de Tommy que la obligaba a salir corriendo de ahí. Ella a gritos le pide una explicación, obteniéndola cuando el barco explota y la sonrisa del Coronel se desvanece, cerrando los ojos por última vez.

Ambos son arrojados por el estallido. Tommy cubre a Lylian mientras brotaban destellos, escombros y llamaradas de fuego. Al pasar el peligro, levantan la mirada. Lo único que quedaba eran restos del barco esparcidos en el mar, envueltos en flamas y hundiéndose lentamente.

— ¡¡CORONEL!!

— ¡¡PAPÁ!!

Lylian con su teléfono pide la ayuda necesaria. Tommy observa al sujeto bajando del tejado y sin avisar lo persigue.

— ¡¿Qué hace?!

— ¡Ese bastardo fue quien hizo estallar el yate!

— ¡¿QUÉ?! — le sigue el paso.

Los tres dan lugar una persecución a pie. El tipo cruza la carretera y varios coches frenan en seco. Un Sentinel lo golpea, pero rueda sobre este y huye hacia Washington Beach. Tommy dispara con su Colt .45, pero el sujeto se escabulle entre los peatones y las ráfagas pegan en tres civiles. Evadiendo más disparos, el tipo entra a Washington Mall. Cuando Tommy y Lylian llegan, el tipo con un Micro subfusil abre fuego alrededor. Ellos se cubren en una pared y los peatones huyen despavoridos, inclusive los guardias de Patrol Investigation Group abandonan el lugar.

— ¡Deme eso! — dijo Lylian al arrebatarle la pistola a Tommy.

Lylian abre fuego y Tommy saca una Colt Python. El tipo escapa sin dejar de disparar y con armas en alto lo siguen. En el estacionamiento, Tommy siente el cañón de un arma sobre su espalda.

— ¡Toma esto! — dijo el tipo.

Tommy se agacha y abre fuego al tornar, dandole al sujeto en el pecho. Lylian enseguida tambien dispara.

— ¡¿Cómo puede seguir en pie?! ¡Le pegue siete ráfagas seguidas! — exclamo Lylian.

— ¡Trae chaleco, dispara otra vez!

El sujeto detona una Granada de gas y escapa sin dejar rastro. Ambos se quedan paralizados al mismo tiempo que perdían aire. A duras penas escapan de la nube de humo.

— ¡¿Se encuentra bien?! — pregunto Lylian.

— Si, eso creo. ¿Y tú?

— Bien...

— Eh, ¿qué es esto? — recoge una nota del suelo. — Apenas puedo leerla, está hecha mierda. "Pronto sabrás las consecuencias de lo que me hiciste Tommy." ¡¿Qué carajo significa esto?!

— ¡Vámonos, después buscaremos a ese bastardo! — dijo Lylian.

Regresan a Ocean Beach. En el Pier 2 la ayuda ya había arribado y una multitud de personas rodeaba la zona. Un policía les niega el paso por lo que Lylian les contesta a gritos que su padre era el dueño del yate, así que de inmediato los dejan acceder. Mientras caminaban, los policías a bordo de lanchas Predator buscaban más cuerpos en el mar y los médicos forenses metían algunos cadáveres en la Ambulancias. Un policía se acerca a ellos.

— Señores... lamento informarles que no hubo sobrevivientes, pero iniciaremos las investigaciones para agarrar lo antes posible al responsable de esto.

A Lylian le brotan las lagrimas y sale corriendo de ahi, por lo que Tommy va tras ella. A unas cuantas calles, alcanza a tomarla del brazo.

— Lylian...

— ¡Suélteme!

— Se que es difícil aceptarlo, pero quiero que sepas que no estás sola. Te prometo que esto no se va a quedar así. Encontrare al responsable de esto y lo aniquilare...

— ¡No hace falta, yo misma hare eso!

— ¡Cálmate! Los dos estamos involucrados, así que también es mi deber vengar su muerte... Esto tal vez sea algo relacionado con lo que pasó hace un año...

— ¡¿Pero que tenía que ver él en esto?!

— No tengo idea. Por ahora, sólo nos queda esperar. — dijo y la suelta.

— Tiene razón… Adiós.

— ¡Espera! ¿A dónde vas?

— A buscar un lugar donde pasar la noche.

— No hay necesidad de que hagas eso, puedes quedarte en mi mansión.

— ¿Y por qué he de hacerlo?

— Por la ausencia de tu padre, porque eres nueva en la ciudad y porque quiero ayudarte.

— No necesito de su compasión.

— Si quieres encontrar al culpable lo más rápido posible, ven conmigo. ¿Qué dices? ¿Socios? — extiende su mano.

— Um... está bien. Resolveremos esto juntos.

— Bien.

Chapter IV: Declared war

Tommy tras llamar a Mike para que fuera por ellos, toman asiento en una banca.

— ¿Y qué haremos primero? — dijo Lylian.

— Por el momento, uno de mis hombres nos llevara a mi mansión y ahi te quedaras mientras yo hago unas cuantas visitas.

— Pero tengo que ir con usted. Quiero estar al tanto...

— Sólo informare a mis contactos al respecto y arreglare unos negocios que tengo pendientes, no tienes porque ir. Además, necesitas descansar.

— Si usted lo dice.

Comienza a sonar el Teléfono móvil de Tommy y contesta.

— Tommy cuanto tiempo ha pasado... dime ¿Como le haces para siempre salirte con la tuya? ¡Yo esperaba eliminarte con esa magnífica explosión! Pero al menos cobro la vida de tú amigo y con eso estoy satisfecho por ahora. — dijo el desconocido.

— ¡¿QUÉ?! ¡¿Quién carajo eres, hijo de perra?!

— ¿Tan rápido te olvidaste de mí, Tommy? No te preocupes, pronto haré que me recuerdes. Y para hacer esto más entretenido, tus amigos también pagarán tus errores...

— ¡¿A qué te refieres con eso?!

El extraño corta la llamada.

— ¡¿Quién era?! — pregunto Lylian.

— Al parecer, el tipo que andamos cazando. Lylian, creo que... tienes que irte de la ciudad. No puedes permanecer aquí.

— ¡Usted acepto que resolveriamos esto juntos, así que no me iré hasta vengar la muerte de mi padre!

— No puedo arriesgarte a que ese tipo también te mate, por eso te tienes que ir, yo me haré cargo.

— ¡No! ¡¿Acaso no entiende?!

— Sé cómo te sientes en este momento. Cuando era pequeño, a mi padre lo asesinaron frente a mí y desde ese entonces he buscado al culpable... sin tener éxito. No quiero que la muerte de tu padre quede impune como la del mío así que por favor contribuye.

Lylian agacha la cabeza con gran afligimiento y comienza a llorar.

— Cuanto lamento oír eso. Se que intenta ayudarme, pero no importa lo que pase, tengo que arriesgarme.

— Vaya, que valor. Está bien, quedate, pero no haras nada loco. ¿Entendiste?

— Si. Gracias... — lo abraza y le da un beso en la boca.

— No tenías que hacer eso. Mujeres...

— ¿A poco me va a decir que no le gustó?

— Pues sí, pero no es el momento.

Llega Mike abordo de un Sentinel. Al detenerse frente a ellos, toca el claxon. Suben y el coche se aleja. En el camino, Tommy le explica a Mike lo que ocurrió. Al llegar a la mansión, el coche aparca y bajan.

— Lylian, él se encargara de ti. Aquí puedes hacer lo que quieras y tienes todo disponible.

— Esta bien, gracias.

Lylian y Mike entran a la mansión. Tommy comienza a acomodar unas cosas en la cajuela de su Infernus y llama a Mario.

— Vigilen bien el lugar, al parecer otro estúpido intenta pasarse de listo conmigo.

— ¿De quién se trata?

— No sé, no tengo información sobre ese desgraciado, pero al parecer él ya nos conoce muy bien. Creo que es algo relacionado con lo que paso hace un año.

— Entiendo. Aumentare la seguridad y mantendré más alertas a los chicos.

— Eso es lo que quería oír. Mira, la chica que esta con Mike te explicara con más detalle lo que esta pasando. — cierra la cajuela con fuerza. — Por cierto, no dejen que salga de aqui.

Chapter V: F.I.R.E (Force Inborn for a Raid Effective)

Tommy aborda su coche, pisa el acelerador y se marcha. Tiempo después llega al café de Umberto Robina. Alberto lo recibe con un cordial saludo y Tommy le regresa el gesto.

— ¿Y Umberto?

— Salió a defender territorio.

— Bueno, lo esperare. Deme un cafecito, por favor.

— Claro Tommy. — prepara el café. — Aquí tienes.

— Gracias.

Varios coches Cuban Hermes llegan y Tommy deja su taza sobre la mesa. Umberto muy feliz entra al establecimiento, mira a su padre y este le señala a Tommy. Umberto pretende darle un abrazo, pero él se niega y toman asiento. Alberto enciende el televisor y todos prestan atención a los noticieros.

— ... informamos que hace apenas unas horas, al sur de Ocean Beach ocurrió una terrible tragedia. Se trata de la explosión del yate del Coronel Juan García Cortez quién ayer llego a la ciudad. Este suceso cobro la vida de 23 personas incluyendo al ya mencionado Coronel y daños materiales alrededor de la zona. Se piensa que esto fue acto de venganza por parte de la Mafia o algún rival del fallecido y no se descarta la posibilidad de que fue un acto terrorista o algo por el estilo. Tanto el FBI como la policía están trabajando en este caso para encontrar cuanto antes a los responsables. En otras noticias... — dijo la reportera por televisión.

— Pobre. Pero no te preocupes Tommy, hare que mis hermanos estén pendientes y cualquier cosa, yo te aviso. Pelotas sólo las tenemos nosotros.

— Gracias Umberto. — se levanta. — Bueno, ya enterados ustedes, me voy. Por cierto ¿te llegaron los cargamentos MP5?

— Sí, ya han llegado. ¿Pues con que crees que atacamos a los putos Haitianos?

Un coche Cuban Hermes llega a toda prisa. De este baja Rico en compañía de otro cubano.

— ¡Problemas, graves problemas! — grito Rico.

— ¿Pero qué demonios te pasa?

Rico, ¡¿qué ocurre?! — dijo Umberto

— ¡Al parecer los haitianos están pensando en atacarnos! — camina de un lado a otro. — Pero eso no es todo. Nos informaron que se les unió una banda desconocida, ¡y ya casi están aquí!

— ¡¿Qué?! — grito Umberto

Tommy abre la cajuela de su Infernus y saca su artillería. Se trataba de una Pistola Beretta 92, una M16 y una de sus preferidas, una M60. Toma 2 Granadas, se coloca un Chaleco antibalas y cierra la cajuela con fuerza.

— Vamos Umberto, deja de gritar como niña y prepárate a disparar. (Pero aún me pregunto de donde salió la otra banda. ¿Será obra de aquel desgraciado?)

— Está bien. ¡Hermanos, prepárense porque hoy patearemos más traseros haitianos! ¡Se meten conmigo y se meten con el chico más duro de toda la ciudad!

— ¡SI! — contestaron algunos cubanos que estaban dentro del café.

Alberto cierra su café y sube a un coche junto con un Pepe y se marchan. Los demás colocan el Infernus y 6 Cuban Hermes como barricada. 32 Cubanos llegan y 2 de ellos suben a un tejado como francotiradores. Con la mira del rifle, un cubano ve arribar a varias camionetas Rancher y coches Voodoos. Los Haitianos se ocultan detrás de sus vehículos mientras que los otros tipos, distinguidos por una vestimenta militar, toman posición en distintos puntos. Todos ellos venían armados con M4, Uzis y Escopetas.

— ¡Perfecto son muchos así tendré un buen rato de diversión! — se levanta, apunta y grita. — ¡FUEGO!

Todos comienzan a disparar. Tommy asesina a 4 haitianos con la M16, después se agacha y con la Pistola elimina a tres de la otra banda mientras que otros 3 son aniquilados por los francotiradores. Umberto y Rico se encargaban de 4 Haitianos mientras 2 Cubanos y 3 Haitianos son liquidados por la explosión de una camioneta. Un tipo arroja un Cóctel Molotov y este cae sobre 6 Cubanos. Tommy tras acribillar a dos sujetos dispara a un hidrante y el chorro de agua les quita el fuego, pero no podían continuar. Umberto muy cabreado, mata a 3 Haitianos mientras Rico se deshace de 2. Una bala impacta en el tanque de un coche y este estalla cerca de tres tipos.

— ¡Hurra! ¡Estamos acabando con ellos como las ratas que son! — grito Umberto

Un haitiano iba a dispararle a Umberto, pero Tommy lo impide dándole un tiro en la cabeza.

— No te distraigas Umberto.

— ¡Ah! ¡Puto haitiano, casi me carga la chingada! ¡Ja, era el hijo de Poulet! Gracias Tommy, te debo una.

— ¡Vamos, sigan disparando!

Los civiles huyen pues eran presas de los tres bandos ya que nadie quería testigos. Tommy mientras se deslizaba para ocultarse detrás de un coche, dispara de costado a costado con su M16. Al quedar solo 10 tipos, Tommy se deshace de ellos con una granada.

— Ja, no fue difícil. — dijo Tommy.

— ¡Oh sí! Acabamos con esas escorias. Deben saber que nadie se mete con Umberto Robina.

— No me digas. Pues no te creo, gordo de mierda.

Escuchando eso, voltean. Había un tipo sentado sobre un tejado, campante y sereno ante ellos. Tenía puesto unas botas militares, un pantalón de camuflaje y un chaleco antibalas y lucia un peinado de picos cortos, al igual que los sujetos de la otra banda. En su costado derecho traía una Minigun y sobre el tejado había colocado un lanzagranadas MK19, armas sumamente poderosas y destructivas.

— ¡¿Quién puñetas eres tú?! — preguntó Tommy.

— ¡Vaya, pero miren! No creí que estuviera aquí. Nada más ni nada menos que Tommy Vercetti, el hombre más temido de Vice City… hasta ahora. Y si antes de morir te interesa saber quién soy, pues te complaceré. Mi nombre es Cryd Zegers. Bien, es hora de que dejes de ser una molestia para mis jefes, sobre todo para Storm.

— ¡Jaja! ¡No me digas! Ustedes serán los únicos que terminen muertos y yo mismo me encargare de eso.

— ¡Te arrepentirás por lo que acabas de decir, te lo aseguro!

— (¡Mierda, se rompió mi Teléfono móvil!) Rico ¿Puedes ir a buscar apoyo? Por lo que veo, él trae más refuerzos.

— Sí Tommy, resistan hasta que regrese.

— ¡Date prisa!

— No tiene caso que llames a tus hombres. ¡Conoce a la banda FIRE! Vamos chicos ¡mátenlos!

— ¡Ja, no lo creo! — dijo Tommy al poner la M16 en alto.

Chapter VI: Kill the killer!

Un Cuban Hermes se marcha a toda prisa y un Phoenix lo persigue. Más de 40 hombres armados con M60 y Colt .357 salen al ataque, por lo que Tommy voltea confuso. Enseguida dispara para abrirse camino y cubrirse en una pared para disparar a ciegas. Umberto tambien se oculta y dispara locamente con su MP5. Los Cubanos estaban cayendo rápidamente por lo que los francotiradores desesperadamente los socorran, pero para dejarlos más en desventaja, Cryd los elimina con la Minigun.

— ¡Ríndanse sabandijas, no podrán contra nosotros! — dijo Cryd.

— ¡¿Rendirnos?! ¡Por favor, no seas ridículo, esto se pone cada vez más divertido! ¡Umberto quítate de mi camino!

— ¡¿Qué?!... ¡Ah, mierda, corran! — dijo Umberto

Tommy arroja una Granada y hace volar a 8 FIRE. Cryd lo ataca con la Minigun y Tommy se escabulle corriendo de un lado a otro. Luego se arroja detrás de un coche. A un lado había un FIRE disparando y ninguno de ellos se dio cuenta de la presencia del otro hasta que sus espaldas chocan. Al voltear, se espantan y ponen armas en alto. El FIRE le desvía el cañón, pero al momento Tommy le da un puñetazo y le dispara. Cryd sigue atacando por lo que él coche se prende en llamas. Tommy se aleja y derrapa hasta llegar al costado de una pared. Enseguida le dispara a Cryd, pero no le hizo daño pues traía un Chaleco antibalas que resistía más los tiros.

Umberto es herido en la pierna con un disparo de Colt .357 y se esconde detrás de un contenedor de basura. Mientras unos cubanos distraian a Cryd, Tommy en compañía de otro cubano, se dirigen hacía Umberto. Al quitar a unos FIRE del camino, el cubano se queda con Umberto y Tommy se aleja y tirotea a 3 sujetos. Abastece su arma y 4 sujetos con armas en alto lo rodean. Dispara a tres de ellos pero el cuarto lo golpea con la culata y le pone el cañón de su M60 en la sien. 4 vehículos Sentinel XS llegan y uno atropella al tipo. De los coches salen varios Vercetti Gang.

— Vaya, por fin llegan. — dijo Tommy.

— Disculpe jefe, es que tuvimos unos contratiempos en el camino.

Los hombres se disipan. Tommy mira al cielo pues un Maverick de la Policía y un VCN Maverick sobrevuelan el lugar y por tierra arriban 10 patrullas. Los policías apuntan con Escopetas y Colt .45 y con los altavoces ordenan la redición de todos.

— ¡Aquí vemos que se está llevando a cabo otra guerra de bandas! ¿Pero qué es esto? Esta banda no la conocemos. ¿De quiénes se trataran? Bueno afortunadamente las demás zonas han sido evacuadas y el SWAT no tarda en intervenir. Por ahora la policía ya ha acorralado a estos malhechores... — dijo la reportera abordo del VCN Maverick.

Los FIRE atacan a los policías y estallan dos patrullas. Un policía ordena a sus compañeros abrir fuego y en cobertura, obedecen. Cryd fija el Lanzagranadas MK19 en las demás patrullas y destruye una tras otra. Del Maverick de la Policía un hombre lo ataca con una AK-47, pero una granada pega en las hélices y el helicóptero cae sobre el pavimento.

— ¡Oh Dios mío! ¡Lo derribaron! Pero miren, se acercan el SWAT. Probablemente ellos si puedan detenerlos. — dijo la reportera.

— Storm me dijo que el blanco principal era Tommy, pero con gusto también los eliminaré a ustedes. — se dijo a si mismo Cryd mientras fijaba la mira hacía el otro helicóptero.

— ¡Tenemos que irnos ahora, ese sujeto nos va a derribar!

Una granada proyecta en el VCN Maverick y estalla en los aires. Los restos aterrizan sobre los 3 Enforcer del SWAT y una explota mientras que los demás se vuelcan. Los SWATs salen con cuidado de los vehículos, pero Cryd los aniquila con la Minigun. Más policías llegan a Little Havana.

— ¡Estúpidos policías, no interfieran! — grito Tommy.

Otros dos helicópteros Maverick de la Policía arriban el lugar, pero poco después son derribados.

— ¡Vaya Tommy, tenías razón! ¡Esto se pone cada vez más divertido jaja!

— ¡Hijo de perra, olvídate de esto y dime ¿Quién es ese tal Storm?! — contesto Tommy furioso.

— No te hagas, tú ya lo conoces. ¡Es hora de tomar lo que nos pertenece! Ya fue suficiente ¡HORA DE MORIR, TOMMY!

Cryd resiste los disparos de la M16 de Tommy y con el Lanzagranadas ataca, sin importarle que sus hombres se encontraran allí. Ante las explosiones, los vehículos eran hechos polvo, varios hombres eran despedidos, alcanzados por el fuego o aplastados por los bloques de concreto que caían. Mientras Tommy corría, una granada estalla cerca de él y es lanzado hacia una de las ventanas del Café Robina, quedando tendido dentro del establecimiento. La última granada denota.

El fuego seguía incinerando algunos coches y cadáveres y los caminos para acceder a la zona quedaron bloqueados. Había cuerpos destazados por doquier y uno que otro sobreviviente pero gravemente heridos. Tommy muy herido y debilitado, se levanta y sale de nuevo a la calle.

— ¡Vaya con que sigues vivo! No te preocupes, ahora mismo terminare con tu sufrimiento. — dijo Cryd.

Tommy pone en alto la Beretta, pero la arroja al darse cuenta que estaba rota. Cryd tira del gatillo del Lanzagranadas pero este ya no contaba con más municiones.

— ¡Vamos imbécil, podemos arreglar esto con una pelea! — dijo Tommy.

— ¿Pelea? ¡Jaja sólo mírate, apenas puedes mantenerte en pie y ya quieres pelear! No puedes hacer nada así.

— ¡Quizá sea que... tú eres el que no puede!

— ¡De acuerdo, tú lo pediste!

Cryd baja del tejado con una voltereta y le suelta una patada, pero Tommy detiene el golpe con su brazo y le propicia un golpe de gancho seguido de varios puñetazos. Cryd lo empuja y con un barrido lo tira para luego darle 4 patadas en el estomago. Tommy logra levantarse y le cede 3 puñetazos mientras que Cryd le da un golpe de gancho y con una patada lo lanza contra un coche. Cryd toma una varilla y lo golpea con esta, hasta hacerlo escupir gotas de sangre. Luego intenta incrustrarle el objeto en el pecho por lo que Tommy forcejea con él. Sin resistir más, suelta la varilla y rueda a un costado. Al intentar levantarse, Cryd lo patea.

— ¡Lo ves, fuiste un estúpido al decidir pelear contra mí! — dijo Cryd.

— ¡Aún no cantes victoria!

Tommy a duras penas se levanta, evade un golpe que hizo Cryd y le da dos puñetazos con gran fuerza. Después lo toma de la cabeza y lo choca contra una pared para luego voltearlo y darle otro golpe de puño. Cryd cae al piso y Tommy furioso le da 9 patadas y le rompe un brazo. Después comienza a asfixiarlo.

— ¡Ghhh! ¡Suéltame maldito! — gritaba Cryd sofocado.

— Y bien, ¿quién es el estúpido ahora? ¡Responde ¿Quién es Storm y quién fue el desgraciado que hizo explotar el yate del Coronel?! ¡Tú debes saberlo!

— Sí... si tanto lo quieres saber, fui yo quien puse la bomba, y Storm... descubre tú mismo su identidad.

— ¡Así que fuiste tú, te arrepentirás por eso! — aprieta con más fuerza su cuello.

El asfixio estaba por matarlo. Estirando su brazo de un lado a otro siente que hay una Pistola cerca, entonces la toma y la pone en alto. Tommy esquiva el disparo que solto, patea su mano. La pistola sale despedida y él la toma al vuelo.

— ¡No lo hagas!

— Hasta nunca Cryd...

Se escucha un disparo. Cryd con un disparo en el ojo, yacía muerto en el pavimento. Tommy escapa de ahí, ya que al parecer el FBI estaba por llegar y si lo agarraban le harían demasiadas preguntas y no lo dejarán ir fácilmente. A duras penas se aleja unas cuantas calles y se esconde en un callejón pues varias patrullas, Ambulancias y camiones de Bomberos pasan a toda velocidad y por aire lo hacían 3 helicópteros Hunter en compañía de una Ambulancia aérea. Sin ser visto, sale del callejón y roba un Admiral. Mientras se alejaba, los paramédicos auxiliaban a los sobrevivientes, los bomberos apagaban el fuego y los policías caminaban de un lado a otro.

Chapter VII: Together until the end

El Admiral llega a Starfish Island y al arribar la mansión, choca contra una pared. Los guardias se acercan a este con armas en alto y Mike y Lylian salen al escuchar el choque. Tommy estaba inconsciente dentro del coche y Mario enseguida lo saca de ahi.

— ¡TOMMY!... ¡Llamen a una puta Ambulancia! — grito Lylian al verlo.

Tres horas más tarde Tommy despierta. Se percata de que estaba recostado dentro de una habitación blanca, bien aseada e higiénica. Vendado y aún adolorido, voltea a un lado, justo donde Lylian estaba sentada.

— ¿Dónde estoy?

— En un hospital privado.

— ... vaya, pero mejor solo hubieras llamado a un doctor y que me curara en la mansión.

— ¿Cómo cree que iba a hacer eso? Sus lesiones estaban agravando y necesitaba más que un simple doctor. ¡Sabe, me dio un tremendo susto! No vuelva a arriesgarse de esa manera.

— Arriesgarme es mi profesión jeje... Por cierto, debes saber que el hijo de puta que hizo estallar el yate de tu padre fue el mismo que me hizo esto. No tuve opción más que eliminarlo.

— ¡¿Qué?! Bueno, es un alivio oír eso aunque… me hubiera encantado haberlo eliminado yo misma.

— Aun así, todavía falta deshacernos del cabecilla de esa banda. Mientras siga vivo no podemos cantar victoria. Esto se pondrá peor así que mejor vete de la ciudad.

— No me ire hasta que vea a ese desgraciado muerto.

— ¿Acaso no fui claro? Estos tipos no se andan con juegos. Si se enteran que sigues viva, no descansaran hasta verte tres metros bajo tierra porque te aseguro que además de tu padre te querían a ti. Además esto es más mi asunto, así que no intervengas.

— ¡Por supuesto que no! Los dos estamos involucrados del mismo modo.

— Te equivocas. El único que debe dar la cara soy yo.

— Sea lo que sea, me quedare. No pienso dejarlo solo en esto.

— Mierda, creo que tu no entiendes. Por cierto, ¿Hubo sobrevivientes de las explosiones de Little Havana?

— En las noticias informaron que hubo 12, pero 4 murieron en camino al hospital y 8 están graves.

— ¿Dieron nombres?

— Solo dijeron que uno es el jefe de la banda cubana, dos son integrantes de esta y los 5 restantes son policías.

— Menos mal. ¿No te han dicho cuándo podre salir? No puedo permanecer mucho tiempo aqui. Esos tipos podrían atacar en cualquier instante.

— El doctor dijo que tal vez en una semana ya se haya recuperado.

— ¡¿Una semana?! ¡Pero tengo que salir de aquí ya!

— Tranquilo. Le recuerdo que no puede hacer esfuerzos. Si lo intenta, solo empeoraría su condición y tendría que quedarse más tiempo.

— ¡Está bien, esperaré! pero si llega a pasar algo...

— Usted mejor descanse y no se preocupe por eso. En caso de que suceda algo yo me encargare.

— ¡Ja, no me digas!

— Oiga, por si no lo sabe, se defenderme muy bien.

— Bueno, de todos modos, no te quitare los ojos de encima.

— ¿Por qué tanta preocupación por mi? Ya no soy una niña.

— Pues pareciera que si…

— ¡¿Qué dijo?!

— Tranquila, era broma. Lo hago porque, si a tu padre le importaba mucho la seguridad de Mercedes, también la tuya y sé que él me hubiera pedido que te cuidara. Él me ayudo mucho en el pasado y era un gran amigo...

— Entiendo... Bueno, si me va a “cuidar”, quiero que usted también se cuide y no se arriesgue como ahora…

— No te prometo nada, pero lo intentare.

Chapter VIII: Riddle of two cities

27 de Agosto de 1987. Día 3

12:03 pm. Mientras Tommy dormía, Lylian escuchaba música en un walkman. Minutos después, sale y se dirige a la expendedora del pasillo contiguo. Mete su moneda, pero no sale nada, así que la patea para hacerla funcionar. Mientras golpeaba la máquina, un hombre pasa por el otro extremo, saca una Pistola con silenciador de su chamarra y se encamina a la recamara de Tommy.

Lylian enseguida va tras él. Empuja la puerta cuando el tipo estaba cerrándola y este dispara por lo que ella pone la puerta como escudo. Luego entra agachada, le desvía el arma y lo golpea con una patada. El tipo suelta un disparo e impacta en un florero, por lo que Tommy despierta. Lylian golpea al tipo y este le da un puñetazo, tirándola sobre un mueble. Iba a dispararle, pero Tommy llega por detrás y le rompe el cuello.

— ¡Lylian... ¿Estás bien?!

— Si, no se preocupe. Vamos, vuelva a recostarse.

— Antes explícame que rayos sucedió...

Mientras tanto en Belleville Park de la antigua Liberty City, se observa una enorme y lujosa casa, resguardada por varios hombres fuertemente armados. En el despacho, un hombre hablaba por teléfono. Su identidad era desconocida y sólo se hace notar la parte baja de su rostro, deduciéndose que era un sujeto de unos 50 años.

— Así que sobrevivió. — dijo el tipo.

— ¡sI, ese desgraciado ya acabo con varios de los FIRE y entre ellos estaba uno de mis mejores hombres! ¡Maldita sea!. — contesto el otro sujeto.

— No pierdas el tiempo con tus lloriqueos y mejor pon en marcha la siguiente fase del plan. Trata de mantener a los FIRE en pie ya que si son eliminados o se hartan, te irás directo a la mierda.

— ¡Lo sé, no necesito que me lo recuerdes!

— Seguramente necesitara una ayuda extra. ¿Que tal tú hermano o mejor alguien más, por ejemplo, Bruno?

— ¡No necesito la ayuda de nadie, yo puedo hacerme cargo de esto! ¡Es mi momento para cobrar venganza! Deja esto en mis manos y no te arrepentirás.

— Está bien chico duro, veamos lo que puedes hacer, pero te advierto una cosa. Esta es tú última oportunidad... — dijo y corta la llamada. — Ja, que ingenuo eres. ¡Tommy tiene que morir bajo mis manos al igual que Blake! — pensó el tipo.

En Vice City ya era de noche. Lylian pidió al dueño del hospital que no difundiera a la prensa ni a la policía lo que había sucedió horas atrás y este acepto a cambio de un soborno y Tommy puso seguridad en caso de que mandaran a más sicarios.

— Vaya, esto se pone peor. — dijo Tommy.

— Si. Bueno es hora de dormir, que descanse.

— Igualmente...

Chapter IX: Phil Cassidy

3 de Septiembre de 1987. Día 10

La ciudad daba una marcha normal, pero los ciudadanos andaban con más cuidado en las calles y la policía estaba más alerta, vigilando en cada momento. Entre tanto también se dieron pequeñas guerras sorpresivas entre los Vercetti Gang y los FIRE. Mientras tanto, en el hospital, Tommy es dado de de alta.

— ¿Listo para largarse de aquí? — dijo Lylian.

— Claro. Ya no soportaba estar de parasito en este mugre hospital.

— Tome — le arroja una bolsa. — le compré ropa porque la que tenía estaba rota y tuve que tirarla.

— ¡¿Qué hiciste qué?! ¡Ahí tenía mi cartera, junto con mis identificaciones!

— ¿Cree que soy estúpida? Revise las bolsas antes de tirarla. Sino con qué piensa que compré la ropa.

— Menos mal... — revisa la cartera. — espera un momento... ¡Gastaste más de 4000 dólares! Pues ¿de qué está hecha la ropa?

— ¿Quién le dijo que sólo compré ropa? También compré comida, este reloj, un libro el cual no me acuerdo donde lo deje, el walkman y otras cositas.

— Ahora entiendo como conseguiste todo eso. Bueno entonces déjame vestirme.

— Está bien. Le espero en el coche.

Lylian sube a un Sentinel que Mario había traido. Ya vestido con unos zapatos deportivos negros, unos vaqueros azules, una camisa casual y una chamarra café, Tommy aborda el coche. Este toma rumbo a Downtown.

— Por cierto, ¿A dónde vamos? Espero que sea a un lugar divertido.

— No te desesperes. Iremos a visitar a uno de mis socios y te aseguro que ese lugar te gustará, ya verás.

— Tommy… me acaban de informar que hace 4 días fueron trasladados los restos de mi padre a su país natal y ahí fue sepultado.

— Un día iremos allá para darle el último adiós... Sabes, era un gran amigo, lo voy a echar mucho de menos.

— Yo igual…

Los dos mantuvieron un silencio por el resto del camino. El coche se detiene frente a Ammu-Nation y entran. Tommy saluda a Oscar, el encargado de la tienda y se dirigen al campo de tiro. Como lo esperaba, ahí estaba Phil practicando.

— ¡Hey Tommy! Veo que ya estás bien. ¿Sabes? Me enteré de lo que te pasó. ¡No mamen! Qué escándalaso.

— Pues sí, ya ves cómo son las cosas aquí. Ah, por cierto, te presento a Lylian, ella es la hija del Coronel.

— Mucho gusto, hija. Mi nombre es Phil Cassidy y te doy mi más sentido pésame por lo de tu padre. Pero no te preocupes, haremos hasta lo imposible para encontrar al culpable.

— Le agradezco su apoyo, Sr. Cassidy. Por cierto ¿Qué le paso? — dijo Lylian sorprendida al ver la falta de brazo de Phil.

— Una tragedia durante la guerra de Vietnam.

— ¡¿Enserio?!

— No… en realidad fue por una tontería que hice mientras probaba un lindo juguete… estuvo increíble jaja. Ah, Tommy, ¿Recuerdas cuando volamos esa perrera? ¡KA-BOOM jajaja!

— Tenias que recordármelo. Como puede ser que hayamos confundido un laboratorio de drogas con una perrera.

— ¡Pero fue divertido! Hubieras estado ahí hija, te habría encantado ver semejante cosa.

— Oh, sí y también le habría encantado estar en esa persecución contra la poli y esos pistoleros que intentaron establecerse aquí, que por si no te acuerdas, venian más armados que nosotros.

— Jaja pero nos deshicimos de ellos. O te acuerdas de…

— Basta Phil.

— Par de locos, no quiero imaginarme que otras estupideces han hecho. Cambiando de tema, este lugar esta a todo dar.

— ¿Ves Lylian? Te dije que te iba a gustar... — voltea a todos lados. — ¿Lylian... Lylian? ¿Dónde estás?

— Allá va...

Lylian regreso a la tienda.

— Ah, esto es el paraíso. Veamos qué hay por aquí... Un fusil de asalto comando M4A1, un subfusil MP5, una escopeta semiautomática Remington 11-87, oh y uno de mis favoritos, un fusil lanzagranadas M203...

— Vaya Tommy, se ve que tu novia conoce mucho de armas, eso es algo bueno. — dijo Phil.

— No es mi novia gillipollas. Solo estoy a cargo de ella.

— Jaja, te apuesto que eso ni tú te lo creíste, ya ves, lo mismo dijiste antes de follarte a Mercedes jaja.

— Ejém, Phil cállate.

— Por cierto, hace dos días saquearon tu mansión. Intentaron llevarse algo de dinero, pero además parecía que buscaban algo. Por suerte llegamos a tiempo y eliminamos a esos hijos de puta a excepción de uno para hacerlo hablar, pero ha puesto mucha resistencia.

— Que bien y si me lo dices hasta mañana no hay problema. ¿Por qué no me avisaron desde antes?

— Será por que estabas en el hospital y no podíamos arriesgarte a que fueras.

— De todas formas me hubieran avisado. Y bien, ¿dónde tienes a nuestro intruso?

— En una casa abandonada de Prawn Island

— Perfecto, vamos para allá.

Se retiran del Ammu-Nation. Como el destino estaba cerca, no les tomo ni 5 minutos para llegar, más aparte porque se pasaron los altos.

— Tommy, ¿quién crees que sea ese tal Storm? — pregunto Phil.

— Tengo tres en mente, pero no creo que sea ninguno de ellos, se supone que ya están muertos.

— Puede que haya fingido estarlo, ¿no cree? — dijo Lylian.

Chapter X: Psychopathic murderer

Llegan a Prawn Island. Al abrir la puerta de antigua casa de los Hermanos Mendez los tres se quedan boca abierta al ver que todos los hombres fueron asesinados, habia sangre esparcida en el piso y por doquier había rastros de disparos. Lylian toma un casquillo del piso.

— ¡Pero ¿qué demonios paso aquí?! — exclamo Tommy.

— No puede ser... acabaron con todos.

— Parece que no tiene mucho que lo hicieron, los casquillos aún están calientes.

— Phil ¿En donde tenías al tipo? Puede que hicieran esto para sacarlo de aquí.

— Entra al cuarto de tu izquierda y debajo de la alfombra hay unas escaleras que te llevaran a un sótano.

— Bien yo iré a investigar, ustedes dos revisen lo que resta de la casa.

Lylian sube las escaleras, Phil entra por una puerta y Tommy al abrir la puerta indicada, un cadáver con dos tiros en la cara cae sobre él. Se lo quita de encima y sigue su rumbo. Haciendo a un lado algunos cuerpos, levanta la alfombra y baja por las escaleras. En el sótano había ausencia de luz por lo que enciende su mechero.

— ¡Hola ¿Hay algún cuerpo con vida por ahí?... Uh ¿Qué es eso?

A un costado había una mesa y sobre esta una caja con una nota.

— Otra nota... "Disfruta su compañía, de todas formas, él miserable ya no me sirve." ¡¿Qué carajo?! ¿Qué hay dentro? — abre la caja. — ¡Ag, mierda!

Adentro estaba la cabeza decapitada del tipo. Tras semejante cosa, vuelve a subir.

— ¿Qué pasó? ¿Lo encontró? — pregunto Lylian.

— Eh, pues, podría decirse que, si… sin cuerpo pero ahí estaba. — dijo Tommy

— ¿Sin… cuerpo? ¿Qué quiere decir?

— Dentro de una caja encontré su cabeza y esta nota. ¡Demonios, nuestra única pista para resolver todo este lío se ha ido!

— Ah que tipo tan simpático. — dijo Phil al leer la nota.

— ¿Quien haría semejante atrocidad y por qué? Se supone que si no quería que hablara tendría que sacarlo de aquí, no matarlo. — dijo Lylian.

— Pero al parecer vio que la única manera de evitarlo era callarlo para siempre.

Los tres continúan inspeccionando. Lylian detiene el paso al escuchar algo. Era un Vercetti Gang que aún seguía vivo. Enseguida lo auxilia y da aviso a los otros dos.

— Rayos no tiene remedio. — dijo Lylian.

— Dime ¿Qué sucedió aquí?

— Huyan... la bomba... no tar...da... — dijo el hombre y da su último respiro.

— ¿La bomba? ¡¿Qué demonios quiso decir?! — exclamo Lylian.

— Tommy, mira.

Los tres notan que en el pecho del hombre además de disparos, tenía implantado un aparato extraño. Parecía un pequeño reloj solo que el conteo era regresivo.

— Solo es un cronómetro de 20 segundos, je... un momento, entonces eso significa que... Ay, no jodan. — dijo pasmado Tommy

— ¡Esa cosa es la dichosa bomba! — grito Lylian.

— ¡Corran! ¡Vamos saquen sus traseros de este lugar!

Phil toma la delantera mientras que Tommy agarra a Lylian de la mano y salen. La residencia explota, por lo que se tiran al césped.

— Au, creo que me ya quede sordo. — dijo Phil al levantarse.

— ¿Se encuentran bien? — pregunto Lylian.

— Creo que si. ¡Mierda Phil, te falta un brazo! Ah, se me olvidaba que ya no lo tenías jaja.

— JA, que gracioso.

— Por cierto Lylian, ya puedes soltarme.

— Oiga, usted fue quien me tomo de la mano.

— Solo fue para asegurarme que salieras. Vaya, ese hijo de puta sabía perfectamente que vendríamos.

— Mejor vámonos de aquí antes de que pase algo peor.

Se marchan del barrio. El coche se detiene frente a North Point Mall y Phil sale.

— Bueno chicos aquí los dejo porque tengo un compromiso importante y no debo llegar tarde, pero les deseo suerte. Hasta pronto.

— Esta bien. Recuerda avisarme si sucede otra cosa.

— Adiós Sr. Cassidy, cuídese.

— ¡Por cierto, no se les olvide invitarme a la boda! — dijo Phil mientras se aleja y toma un taxi.

— ¡¿Eh?!... Bueno que importa, mejor vámonos porque hay muchas cosas por hacer y muy poco tiempo para hacerlas.

— Si, está bien.

Cuando el Sentinel pasa frente al Club Malibú frena en seco. Por la inercia, Lylian se golpea la sien con la guantera y le da un coscorrón a Tommy.

— ¡Ay, ¿Ahora qué hice?!

— ¡Todavía lo pregunta! — dijo sin dejar de sobarse.

— Oye, no es mi culpa que no te pongas el cinturón.

— Idiota… ¡¿Por qué se detuvo?!

— Espera. El Club Malibú... — murmuro Tommy y después grita.— ¡Por supuesto, ¿Porqué no se me ocurrió antes?! Kent Paul debe saber algo al respecto y como siempre está metido en todo.

— ¿Ahora de qué carajo está hablando?

— No me hagas caso... tú solo bájate del coche y sígueme.

Dentro del bar, Paul estaba frente la barra ligando a una chica. Tommy llega por detrás y le da un golpe leve... según. La mujer se va al ver la escena.

— Dime ¡¿Que sabes sobre lo que ha estado sucediendo desde hace una semana?!

— ¡Ay, ay! ¡Mierda eres tú! ¡¿Acaso no hay día que no me maltrates?! Mira, ya me espantaste a mi puta ¡Carajo!... Pues no sé mucho, esa banda es igual que tú, esconden bien sus secretos. Pero hay varios rumores...

— ¿De qué se tratan?

— Uno es que esta banda se camuflajea entre los civiles, por eso no los pueden agarrar. Y el otro es sobre el sargento de la milicia. Al parecer también esté involucrado y si es así, en cualquier momento puede echarte al ejército. Si que tienes problemas hasta el cuello nene y aun buscas más, tu no cambias. Gracias a dios que no estoy en tus zapatos.

— ¡Debes estar bromeando! ¡Si el ejército interviene… — grito Lylian.

— Tranquila, no creo que sea posible, tendría que ser muy estúpido ese sargento para intentarlo, además con el apoyo de mis contactos, nadie puede meterse conmigo. — contesto Tommy.

— Bueno, pero ¿Que vamos a hacer? No podemos quedarnos de brazos cruzados. — dijo Lylian.

— Eliminar a Storm y absolutamente a toda la banda FIRE... Será difícil, pero no imposible.

— Pero, si ellos se esconden entre los civiles. ¿Cómo los encontraremos?

— Tendremos que vigilar a todos las 24 horas. Pondré hombres en toda la ciudad para que vigilen y en mis propiedades instalaré cámaras de seguridad... Por ahora es lo único que podemos hacer. Por cierto desgraciado ¿No sabes algo sobre Mercedes?

— Pues hace 10 días fue al Club Pole Position y me dijo que se iría de vacaciones. Al parecer le ofrecieron un trabajillo en Liberty City. Por cierto, tú eres la hermana de Mercedes. Por dios, estas más buena que ella. — le da una nalgada. — Que te parece si te invito una copa y nos conocemos más a fondo nena.

— ¡Estúpido animal! — lo golpea con un puñetazo.

— Jaja, eso te pasa por imbécil. Bien vámonos Lylian y tú Paul, sigue investigando. Si no, te golpeare 20 veces más fuerte que ese simple puñetazo.

— ¡OK, OK!... Ay, creo que me aflojo un diente…

Minutos después llegan a la mansión. La reja de nuevo estaba destruida al igual que varias cosas por dentro y había un desorden, sobre todo en el despacho. Tommy busca algo detrás de una pintura.

— Pero mire que desastre. ¿Qué estarían buscando?

— Espérame, haber, ¿sigue aquí? ¡Sí! perfecto, no lo encontraron. Mira al parecer querían esto.

— Oh, vaya, unos CDs… ¿Y para qué?

— Mira, en estos discos tengo guardado todos los datos sobre los inmuebles y otras cosas que están a mi nombre, ya sabes, contraseñas de acceso, información confidencial, titulos de propiedad etc., etc. Sin esa base de datos mis propiedades podrían ser adquiridas con gran facilidad por alguien más. El objetivo de Storm era destruirlos porque así les sería más sencillo expandir su territorio.

— ¿Ósea que son respaldos de los documentos originales de sus posesiones?

— Exacto. Cualquiera puede llegar a apropiarse de algo con tan solo destruir los archivos, claro, tiroteando a todos primero, pero con esto puedes tener plena seguridad de que ese algo siempre estará a tu nombre y te será sencillo recuperarlo. Tómalas.

— ¿Y por qué me los da a mí?

— Quiero que tú los guardes, es más seguro que estén contigo... eso creo. Además, nunca se les ocurrirá que tú los tienes.

— Está bien, no dejare que nadie los encuentre.

Lylian guarda los discos. Tommy llama a un Vercetti Gang para mandarlo a comprar las cámaras de vigilancia. Cuando la mercancía llegó, enseguida ordenó su instalación en cada una de sus propiedades y en el cuarto de seguridad de la mansión colocaron los televisores correspondientes para ver lo que sucedía en todo momento en esos lugares.

Continúa en Historias: Grand Theft Auto: Vice City Returns "File 2"

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