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Esta historia todavía no está terminada. Star Falco está terminándola.
Por favor, antes de realizar correcciones mayores o algún otro cambio, avisa al autor de la historia o a quienes estén trabajando en ella, para poder coordinar la redacción. Si la historia no ha sido editada después de un tiempo considerable, se le dejará un aviso en el muro del autor sobre ello y si no responde en el plazo de una semana dicha historia será borrada.

En los juegos de la saga Grand Theft Auto existen un sinfín de personajes, pasando desde los más conocidos como Carl Johnson o Niko Bellic hasta los más carismáticos como Yusuf Amir o Woozie, pero igual están esos personajes que únicamente aparecen en una misión. Esos que solo sirven para ser asesinados por el protagonista de turno. Esos que no dicen una sola línea en toda la historia y que nadie toma en cuenta, con tal, solo son títeres de carne esperando a que los llenes de plomo. Dan Sucho es uno de estos personajes, pero en esta saga le he dado un papel de antagonista menor, solo que ahora su papel se volverá más relevante, pasando a ser el protagonista de este spin-off de la saga Racers. Star Falco (disc. · contr. · nºed. · reg. · bloq.) se complace en presentarles la cuarta entrega de la saga, Grand Theft Auto: Liberty Racers, la cual pasará a explorar el mundo de las carreras clandestinas de Liberty City mientras que a su vez profundizará las relaciones de Dan, desde su familia hasta sus amigos, pero nada es igual a aquel 1991, año en el que se unió a los Sharks, debido a que ahora es 1998 y las cosas han cambiado drásticamente, para bien o para mal, pero en especial esto último. Con personajes totalmente nuevos, una historia épica llega al wiki donde se narrarán nuevas situaciones mientras que los hechos se entrelazan con la trama de Grand Theft Auto: Liberty City Stories. Disfrútenla...

Tema principal

The Offspring - Can't Repeat03:26

The Offspring - Can't Repeat

Historia

Capítulo 1: Los tiempos cambian

La historia comienza en un apartamento de Saint Mark's. Un sujeto hablaba por teléfono con alguien en plena noche de una Liberty City del año 1990.

  • Sujeto: ¿Norman? ¡Soy yo, Axel, tu primo! ¿Me recuerdas?
  • Norman: Oh, claro que te recuerdo, eres ése que se tuvo que ir porque un homosexual lo estaba...
  • Axel: ¡Cállate y escucha! Hace poco me comentaste que tu organización se había vuelto una de corredores clandestinos y tengo unos amigos que buscan nuevas oportunidades.
  • Norman: ¿Amigos? Bueno, no sé si "X" quiera...
  • Axel: ¿Puedo hablar con él?
  • Norman: El jefe es alguien muy especial y reservado, no suele hablar con cualquiera...

En la misma llamada, bajo la perspectiva de Norman, éste se encuentra en la cabaña de los Sharks mientras "X", Ray y John juegan póquer. Justo en ese momento, "X" mira a Norman y decide hacerle una pregunta.

  • X: ¿Con quién hablas, Norman?
  • Norman: Con mi primo, Axel.
  • X: ¿Y por qué me mencionabas? ¿Quiere hablar conmigo? Pásamelo.
  • Norman: Bueno, si usted insiste.

Norman le da el teléfono a "X" y éste se pone en contacto con Axel.

  • Axel: Eh... ¿Norman? ¿Sigues ahí?
  • X: Veo que querías hablar conmigo, así que sentí curiosidad acerca de qué me querías decir. Adelante, soy todo oídos.
  • Axel: Bueno, señor "X", como sabrá... es mi cumpleaños.
  • X: Eso no me interesa.
  • Axel: Hay dos sujetos que me molestan demasiado... son hermanos.
  • X: Vaya, sufres acoso escolar por parte de dos macarrillas. Qué pena, aprende a defenderte, niño.
  • Axel: ¡Espere, no se vaya! Inicialmente le iba a pedir que los mate, pero supongo que como ustedes están en Vice City y yo en la costa este, eso sería un inconveniente.
  • X: No hacemos servicio a domicilio...
  • Axel: Calma, calma... no he terminado. Bueno, esos dos chicos están buscando oportunidades, son buenos corredores y sé que usted maneja una organización encargada de eso. No cobran mucho, así que... podría ayudarlo a comunicarse con ellos.
  • X: ¿Cuáles son sus nombres?
  • Axel: Rick y Dan Sucho, son corredores muy famosos por estos lares, los mejores...
  • X: Me convences... ¿Cómo te llamabas?
  • Axel: Axel Philips.
  • X: Bien, Axel, ¿Cómo los contacto?
  • Axel: Ahora mismo le paso el número de esos gusan... digo, de esos experimentados corredores.

Axel continúa hablando con "X", pasándole toda información posible sobre los hermanos Sucho. Al día siguiente, Rick estaba recostado en su cama hablando con alguien por teléfono mientras Dan y una mujer de baja estatura, cabello negro y ondulado, con ojos del mismo color, le observaban.

  • Rick: Bien, señor Vance, me encanta su forma de trabajar.
  • X: (en la cabaña) Recuerda, Rick, es una decisión de la que no te arrepentirás jamás. Nadarás en dinero y serás muy influyente apenas al llegar. Además de que Vice City es mejor que aquel sitio al que llamar "el peor lugar de América".
  • Rick: Entonces... ¿Nos quiere contratar a los dos?
  • X: Tanto a ti como a tu hermano Dan los quiero en mi organización. Me han dado muy buenas referencias de ustedes.
  • Rick: Vaya, pues entonces el que le dio esas referencias si sabe que los hermanos Sucho somos los mejores corredores de esta ciudad.
  • X: Tu tono suena un poco engreído, pero no importa, me gusta que mis corredores tengan confianza en si mismos.
  • Rick: ¿Tiene más corredores?
  • X: Sí, pero no te preocupes, todos son de mediocres a regulares. Necesito corredores de verdad, corredores con experiencia y es por eso que me he puesto en contacto con ustedes.
  • Rick: ¿Y qué hay del viaje?
  • X: No te preocupes. Yo me encargaré de eso, incluyendo el transporte de sus vehículos. Te contactaré después, Rick Sucho.
  • Rick: Espero que hayamos llegado a buenos términos, señor Vance.
  • X: Hijo, llámame "X".
  • Rick: Bien, entonces espero su llamada.
  • X: Nos comunicaremos contigo en unos días y más vale que estés preparado para viajar porque en cuanto te llame es para que vayas a toda velocidad al aeropuerto.

"X" cuelga y Rick, emocionado, deja el teléfono en su cama y se acerca a hablar con Dan y la desconocida mujer.

  • Rick: Hermanos... ¡La oportunidad de nuestra vida ha llegado!
  • Dan: Querrás decir la tuya y la mía, porque la de Evelyn... dudo que ese sujeto la quiera en su organización.
  • Evelyn: Sé lo que tratas de insinuar, Dan y solo me queda decirte que te jodas.
  • Rick: Ya, no hay que pelear, esto es algo que debemos celebrar en familia. Por fin dejaremos de ser unos corredores de poca monta para pasar a los altos vuelos...
  • Evelyn: Deja de decir tonterías, Rick. Si para ti altos vuelos significa lamerle las botas a un sujeto que ni siquiera conoces aún, entonces vamos mal. No sé que necesidad de ustedes por abandonar Liberty.
  • Dan: Honestamente, Liberty se ha hecho aburrida además de que las promotoras pagan muy poco por aquí.
  • Rick: Además, siempre es bueno conocer nuevos ambientes.
  • Evelyn: Su ambición es tan cegadora, pero en fin, si soy su hermana lo mejor que puedo hacer es desearles suerte...
  • Rick: ¡Haremos una fiesta de despedida! ¡Invitaremos a Marcel, Harvey, Mickey, Greg, Max y a tu novia, Dan! ¿Cómo se llamaba?
  • Dan: Terminé con ella hace unos días... No le pareció que me fuera de la ciudad y tuvimos una fuerte discusión.
  • Rick: Oh, que lástima...
  • Evelyn: En lugar de estar haciendo listas, invita a todo el vecindario y punto.
  • Rick: ¡Tienes razón! ¡Algo como esto no puede reducirse a unos pocos! ¡Al fin viviré la verdadera vida!

Rápidamente todo cambia a Vice City, donde Dan bajaba de un taxi frente al aeropuerto internacional Escobar. Por la cabeza de Dan pasan recuerdos de aquellos incidentes, viendo como "X" se cubre con Rick, usándolo como escudo humano, como el mismo "X" le traiciona disparándole, como salvó a Tommy al verlo en el suelo, como vio por última vez el cadáver de su hermano... Lo que parecían promesas e ilusiones en 1990 no eran más que tristeza y melancolía en 1998. Dan estaba totalmente arrepentido y lo primero que quería hacer era llegar a su natal Liberty, aunque por su cabeza no paraba de pasar el como lo recibirían. Dan camina por el detector de metales con una mochila en su espalda y se dirige a la sala de espera, observando su boleto mientras su mano temblaba. En ese momento se da cuenta de que alguien le observa... era Nick Edwards, su viejo rival cuando estaba en los Sharks y junto a él estaban Danny López y Vanessa Harper, amigo y novia de Nick respectivamente.

  • Nick: ¿Qué quieres aquí, idiota?
  • Dan: No te importa.
  • Vanessa: Maldición... sigue vivo.
  • Danny: Parece que esto no ha terminado.
  • Dan: (pensando) Vaya... Edwards sigue con vida, pero él se ha quedado en el pasado. Si alguien debe encargarse de él, es Vercetti, no yo. Y por lo que veo, me creían muerto...

Dan se sienta, pero Vanessa, Danny y en especial Nick no le quitan una mirada de odio y desconcierto de encima, así que Dan se pone de pie y camina frente a ellos, viéndose como Danny retrocede y Nick mantiene su postura.

  • Dan Sucho: Edwards, todo ha quedado atrás.
  • Nick: (recordando la muerte de Michael) Para mí no.
  • Dan Sucho: Yo no soy tu principal problema. Olvídate de mí... nunca te volveré a ver.
  • Nick: Eso espero.
  • Voz del aeropuerto: Siguiente vuelo a Liberty City en diez minutos.
  • Dan Sucho: Ése es mi vuelo. Adiós Nick, adiós señorita, adiós amigo de Nick.
  • Danny: Descarado, todavía se atreve a despedirse.

Dan camina al túnel de acceso y detrás de él, el Admiral blanco llega y aparca frente al aeropuerto. Dan avanza y observa como más gente camina por el túnel, hasta que en ese momento escucha disparos y es ahí cuando la gente se empieza a alterar y comienza a correr, gritando despavorida. Algunos gritos resonaban diciendo que había un ataque terrorista mientras los disparos retumbaban por el aeropuerto. Por la cabeza de Dan se pasó que Nick estaba allá, así que supuso que algo le había pasado... Dan intentaba alzar la cabeza para ver que ocurría, pero observa como un miembro del PIG arresta a uno de los asesinos mientras que el otro yacía en el suelo, junto a... Dan no lo alcanza a distinguir bien debido a que es empujado. Alcanzaba a escuchar a Vanessa alterada, pero aún así no sabía quién había muerto. Es allí cuando varios miembros del PIG acorralan a la gente en el túnel, pidiéndoles que no salgan. Muchas personas se escuchaban llorando mientras Dan se quedó con la incertidumbre de lo que había ocurrido. La sirena de una ambulancia se escucha y en rápidos momentos tapan un cuerpo con una sábana blanca... Dan sabía que alguien había muerto, pero lo que lo llamaba era la simple curiosidad, no la preocupación. Finalmente, luego de un rato, un agente comenzó a hablar.

  • PIG: Antes de entrar a sus respectivos vuelos se les hará un chequeo por seguridad. No se preocupen, la situación está controlada.

La gente intentaba hacer preguntas, pero los agentes se limitaban a hacer su trabajo manteniendo controlada la situación. Algunos paramédicos atendían a gente con crisis nerviosa y Dan simplemente esperaba. Momentos después, Dan ya estaba en el avión, mirando por una ventana como éste despegaba. Tuvo la suerte de viajar en primera clase por salvar a Tommy, pero de todas formas, él sabía que debía olvidar lo ocurrido en la ciudad de 24 quilates. El avión abandonaba la ciudad, viéndose un atardecer en el horizonte.

Luego de varias horas de largo viaje, en un hermoso amanecer en el peor lugar de América, el avión se ve aterrizando en el Aeropuerto internacional Francis, pasando por la pista mientras Dan dormía. Acto seguido, Dan y el resto de los pasajeros bajan del avión y abandonan el lugar, viéndose como Dan toma un taxi, el cual lo traslada hacia el Puente elevado de Liberty City, desde el cual llega a Isla Staunton, recorriendo barrios como Parque de Belleville, Newport, Fuerte Staunton y Rockford, llegando hasta la estación de ferry, donde el taxi se detiene y Dan baja, caminando lentamente hacia la estación. Pasa un pequeño rato hasta que pronto se ve a Dan a bordo de su clásico Thunder-Rodd, acelerando lentamente mientras una sonrisa nostálgica se veía en su rostro.

  • Dan: Ya extrañaba este asfalto... Saint Mark's, allá voy.

Antes de que Dan acelerara, escucha como unos trabajadores del ferry comienzan a hablar con una aparente mujer, mientras caminaban por el lugar.

  • Trabajador 1: Señorita Hopper, no creo que ponernos en huelga sea la mejor opción... usted sabe que el alcalde jamás cederá a nuestras peticiones.
  • Jane: El alcalde puede sobarme las pelotas si gusta. Tienen que recordar que con la finalización de ese puente y la construcción del nuevo túnel nuestro negocio se irá a la ruina y perderemos todos nuestro trabajo, ¿Acaso tenemos otra opción? Hay que meterle presión a esa bola de grasa del alcalde.
  • Trabajador 2: Pero si no trabajamos, ¿Qué será de Portland? ¡Quedarán aislados!
  • Jane: Y eso es justo lo que quiero. El alcalde aprenderá que sin ferry no hay Portland.

Jane y los trabajadores se alejan caminando mientras siguen discutiendo sobre su posible huelga, pero Dan se mantiene pensante, debido a que no podía salir de Staunton por el puente. Sin otra opción, se echa de reversa y decide comprar un boleto de ferry. Una hora después, en Harwood, Dan por fin puede correr, bajando del ferry y moviéndose a toda velocidad por aquella calle en línea recta, decidiendo ir a Saint Mark's a reencontrarse con viejos conocidos. Dan se mueve a toda velocidad hasta llegar a aquella calle, donde gira a la izquierda hasta aparcar frente a un edificio. Dan no puede evitar sentirse extrañado por observar varios Sentinel negros recorriendo el lugar, pero decide ignorar y baja, entrando corriendo al apartamento, emocionado por volver a ver a su familia. Dan sube las escaleras a toda velocidad hasta llegar a una puerta de madera, en la que nerviosamente toca la puerta pensando en como lo recibirá su familia. En pocos segundos la puerta se abre, siendo recibido por un sujeto que él desconocía.

  • Sujeto: ¿Se te ofrece algo?
  • Dan: Eh... ¿Se puede saber quién eres tú y qué haces en mi hogar?
  • Sujeto: ¿Tu hogar? Lamento decirte que nunca te había visto por aquí, ¿Cuál es tu nombre?
  • Dan: No tengo porque dártelo, déjame ver a mi familia.

Dan intenta pasar pero es empujado por el tipo que con fuerza lo echa para atrás. Dan se contiene de darle un golpe pero simplemente se limita a dialogar.

  • Dan: Escucha, imbécil. Mi nombre es Dan Sucho y tanto mi madre como mi hermana habitan en este maldito departamento. Muévete del maldito camino porque no me interesa si...
  • Sujeto: (interrumpe y cambia su faceta de seriedad por una sonrisa) Espera, ¿Dijiste Dan Sucho? ¿El hermano de Eve? Lo hubieras dicho antes, ¿No me recuerdas?
  • Dan: Con tanto tiempo fuera de la ciudad varias caras dejaron de hacerse familiares ante mis ojos.
  • Sujeto: Espero que te suene mi nombre. Soy Greg Rogers, tu viejo amigo, ¿Tan mala memoria tienes?
  • Dan: Greg... vaya, se supone que debería estar sorprendido... Pero estoy más sorprendido porque aún no comprendo que haces en mi casa.
  • Greg: Espero que no te moleste pero... desde hace un año salgo con tu hermana. Sé que antes de que te fueras me dijiste que no me acercara a ella, pero ya somos adultos y creo que...
  • Dan: Eve puede hacer lo que quiera con su vida, pero no te pases de listo o te mato.
  • Greg: Parece que Vice City hizo que "matar" se volviera una palabra muy común en tu lenguaje.
  • Dan: Hizo más que eso... Me arrebató a mi hermano.
  • Greg: Oh, pobre Rick. Nunca lo olvidaremos. Hablando de Rick, creo que lo mejor sería, tú sabes... qué regresaras un tiempo después. Eve y tu madre saben que regresarás, pero siguen sin decir linduras de ti.
  • Dan: Déjame adivinar. Creen que por mi culpa mataron a Rick.
  • Greg: Exacto... ¿Recuerdas a Max?
  • Dan: ¿Max Jenson?
  • Greg: Sí. Pues Max ahora trabaja para el Liberty Tree, y se está encargando de cubrir cualquier nota relacionada a un supuesto incidente ocurrido en Vice City. Max asegura que Rick murió allí.
  • Dan: ¿Qué tanto sabe Max del incidente?
  • Greg: Bueno... él dice que algunos testigos le comentaron que huiste en tu coche del lugar persiguiendo a un joven y una señorita que a su vez seguían al líder de los Sharks. Eve me dijo que tú trabajabas con los Sharks, y Max nos aclaró que no eran un club de carreras, sino unos extorsionadores asesinos.
  • Dan: Eso signfica que me ven como un maldito asesino... bueno, no digo que no lo sea.
  • Greg: (ríe un poco) ¿A cuántos mataste?
  • Dan: Comparado con los demás, a unos cuantos. Creo que al más destacable fue a un promotor de carreras llamado Robert Dawson, pero hasta ahí.
  • Greg: Te vas a ir al infierno, Dan, o al menos eso dice la religión.
  • Dan: La religión me importa un bledo.
  • Evelyn: (se escucha su voz) ¿Con quién hablas, Gregory? ¿Es uno de tus amigos?
  • Greg: Mierda, es Evelyn... Mejor vete, Dan, no querrás que la paz desaparezca.
  • Dan: Al carajo con la paz, quiero hablar con ella.

Greg trata de cerrar la puerta pero Dan pone la pierna y posteriormente el codo para abrirla con fuerza, haciendo que Greg retroceda y una adulta Evelyn observe a su hermano Dan por primera vez en 7 años. Evelyn se queda sin palabras mientras que Greg se pone las manos a la cabeza.

  • Dan: Evelyn... Cuánto tiempo sin vernos.
  • Evelyn: Dan...

Dan se acerca para abrazar a su hermana y ésta también se acerca, causando que Greg se calme, pero segundos después, cuando los hermanos están más cerca, Evelyn le da una bofetada a Dan y lo empuja.

  • Evelyn: ¡Lárgate de mi casa, asesino!
  • Dan: ¿Pero qué mierda te pasa? ¿Qué clase de recibimiento caluroso es éste?
  • Evelyn: ¿¡Cómo carajo esperabas que te recibiéramos después de que nos enteráramos de tus negocios sanguinarios y enfermizos!? ¿¡Has regresado para que nos maten a mamá y a mí también!?
  • Dan: Por supuesto que no, he regresado para...
  • Evelyn: Ah, seguramente tus amigos mafiosos te quieren matar como lo hicieron con Rick y has huido como un puto cobarde. Me das vergüenza, Dan...
  • Dan: ¿Crees que por mi culpa mataron a Rick? ¡Rick murió a traición! Ustedes no saben ni mierda.
  • Greg: Evelyn, cálmate...
  • Evelyn: ¿Cómo quieres que me calme cuando por este idiota mi madre estuvo en depresión por meses? ¡Nos engañaste, Dan! ¡De un corredor te has convertido en un jodido asesino!
  • Greg: ¡Evelyn, basta! ¡Dan... Luego hablamos, por el momento pasa la noche con Harvey... él vive solo!
  • Dan: ¿Harvey? ¿El friki? Ni loco me la pasaré con ese antisocial.
  • Evelyn: ¿Lo ves? Harvey era tu amigo y ahora lo desprecias.
  • Dan: Harvey era amigo de Rick, no mío.
  • Greg: Ya, basta de pelear por idioteces... Harvey te recibirá bien. Es de los pocos que ha esperado tu llegada... Aún no entiendo por qué, pero vete, Dan.
  • Dan: Quería ver a mi madre...
  • Evelyn: Si yo reaccioné así, ella te hubiera mandado de vuelta a Vice City.
  • Dan: No entiendo por qué me tratas así, Eve... ¡No tiene sentido!

Greg simplemente toma a Dan de los hombros y lo saca lentamente, despidiéndose de él con una sonrisa y cerrando la puerta. Dan se aleja un poco triste, pero ahora en lo único que pensaba era en buscar un lugar donde dormir, además de en buscar unas cuantas respuestas, y al parecer solo Harvey se las podía dar. Mientras se ve a Dan irse del apartamento y esperar un taxi en una esquina, una figura sombreada le observaba desde un Sentinel gris.

  • ???: (fumando) Dan Sucho... no esperaba que regresaras con vida. Al parecer tendré que arreglar las cosas por mí mismo.

El Sentinel acelera mientras se observa a Dan subir a un taxi y perderse en el horizonte. La escena cambia ahora a Portland View, donde Dan llega a aquellos apartamentos donde Harvey solía vivir. Rápidamente y totalmente fatigado, Dan toca la puerta de aquel apartamento y rápidamente se abre la puerta, donde se observa a un hombre bajo, de lentes y en pijamas.

  • Dan: Si no mal recuerdo, tú eres Harvey, ¿No?
  • Harvey: ¿Dan Sucho? ¿El corredor? ¡Sabía que regresarías!
  • Dan: ¿Cómo me reconociste tan rápido?
  • Harvey: ¿Reconocerte? ¡Eramos amigos! ¿Lo olvidaste?
  • Dan: Eh... Sí, claro.
  • Harvey: No te quedes ahí parado, ¡Entra!

Harvey invita a pasar a Dan y éste observa un lugar limpio, muy distinto a aquel nido de ratas que antes era la casa de Harvey. A Dan le parecía un lugar cómodo hasta que ve un dildo en la mesa. Antes de que pudiera decir una palabra, Harvey se apresura a meter el dildo en un cajón, ruborizado de la pena. Una vez oculto su "secreto", Harvey se sienta en una silla y le hace una señal a Dan para que se siente en el sofá, cosa que el ex-corredor hace.

  • Harvey: Y bien... ¿Qué tal tu estancia en Liberty City?
  • Dan: Fatal, mi hermana me odia y no puedo ver a mi madre.
  • Harvey: Oh, debe ser por las noticias que Max nos trajo. Sin duda fueron algo duras. Yo tampoco creí que fueras un asesino, Dan.
  • Dan: Cometí un error, ¿No tengo oportunidad de redención?
  • Harvey: No te creerán hasta que lo demuestres. Lo peor es que en aquella fiesta te veías tan feliz con Rick, dispuestos a buscar oportunidades en ese paraíso ochentero llamado Vice City, ¿Disfrutaste las playas?
  • Dan: Disfrute de todo menos de eso... Vice City no es el paraíso que todos creen que es.
  • Harvey: Espero no sonar morboso pero... ¿Cómo murió Rick?
  • Dan: No te importa. Ahora quiero saber, ¿Dónde enterraron a Rick?
  • Harvey: En el cementerio de Punta de Bedford, pero creo que tu madre carecía de dinero y no pudo conseguir una buena lápida, así que reposa debajo de una cruz de madera. Casi todos asistimos a su funeral, incluso gente que ni conocíamos.
  • Dan: ¿Cómo se veía mi madre?
  • Harvey: Muy triste... deprimida. De hecho fue exactamente en el funeral de Rick cuando llegó Max a decirnos la supuesta verdad detrás de todo.
  • Dan: Esa rata no pudo mantener cerrada la boca...
  • Harvey: No creo que lo haya hecho con malicia. Tu familia estaba preocupada debido a que habían interrogado a Evelyn acerca de tus posibles nexos con los Sharks y Tommy Vercetti.
  • Dan: (recuerda como salvó a Tommy, como mató a "X"...) Ahora mismo me siento un poco fatigado. Dormiré aquí, si no te molesta.
  • Harvey: Claro que no, Dan, para eso estamos los amigos. Pero mañana debes contarme todo y yo te platicaré de lo acontecido por aquí. Te sorprenderás de como los tiempos cambian...

Una escena de transición muestra a Dan despertando, contándole lo acontecido en Vice City a Harvey, el cual no puede evitar sorprenderse al escuchar las historias de "X", los hermanos Edwards, Peter Montecarlo, el auge y caída de los Sharks, Tommy Vercetti y más que nada por aquella batalla en el yate de "X" donde Rick fue asesinado accidentalmente por Tommy. Luego de terminar de contar la historia, se ve a Harvey sorprendido y un poco triste por lo ocurrido con Rick.

  • Harvey: Vaya, así que fue por eso que murió Rick. No puedo creer que ese sujeto los traicionara.
  • Dan: Eramos los únicos hombres de confianza que le quedábamos y nos dio la espalda. Por suerte pude vengar a Rick y dejar todo problema en Vice City resuelto. Nadie me perseguirá, ni siquiera Vercetti, porque tanto él como yo sabemos que sin mí no seguiría de pie.
  • Harvey: ¿No se supone que ya son amigos?
  • Dan: ¿Vercetti y yo? Lo dejamos como una simple relación sin rencillas. Pese a que en el pasado fuimos enemigos y nos intentamos matar mutuamente, ahora somos simples personas que no sienten rencor o agrado alguno por el otro.
  • Harvey: Supongo que si te hubieras quedado, quizás Vercetti te hubiera hecho alguien muy poderoso.
  • Dan: Ya estaba harto de esa vida. Lo único que quería era dejar esa ciudad antes de que otro lío apareciera. Solo hay que ver como terminaron Nick Edwards y sus amigos. Estoy seguro de que los mataron antes de que viniera aquí.

En ese momento, se escucha como alguien toca la puerta. Harvey se pone de pie y abre, observando que dos personas estaban fuera. Uno de ellos era un joven bajo, de cabello castaño y corto, faceta alegre, ojos azules, vestido con una chamarra blanca con negro, unos jeans y unos tenis-bota. El otro era un sujeto alto, vestido de traje y con una mariconera.

  • Harvey: ¿Qué hacen ustedes aquí?
  • Bajo: ¿Cómo podría estar tranquilo si me he enterado que Dan Sucho sigue con vida? ¡Me encantaría verlo!
  • Harvey: Escucha, Marcel, no creo que Dan quiera platicar con sus viejos amigos ahora mismo. Él no se encuentra bien.
  • Alto: Greg dijo que al parecer tenía cosas que arreglar conmigo.
  • Harvey: Max, a ti es a quien menos quiere ver. Llenaste a todos con mentiras y ahora vienes a pararte aquí como si alguien tuviera ganas de verte.
  • Max: Hey, calmado, mi rechoncho amigo, no creas que vine a verte a ti. Eres la persona menos interesante que conozco.
  • Harvey: Te recuerdo que estamos en mi apartamento y no entrarás sin que yo lo diga.
  • Marcel: Ya, Harvey, no te molestes con Max. Creo que sería bueno que Dan hablara con él.
  • Max: ¡Vamos, Dan, sal aquí afuera! ¡Max Jenson quiere hablar contigo!

Harvey se da cuenta como Dan cambia su seriedad por una mirada de enojo, saliendo apresurado y quitando a Harvey de la puerta para ponerse frente a Max y tomarlo del cuello, azotándolo contra la pared.

  • Marcel: (intenta separar a Dan de Max) ¡Hey, Dan! ¿Qué estás haciendo? ¡Suéltalo!
  • Max: (sin moverse) Hola, Dan, es un gusto verte de nuevo.
  • Dan: ¿Piensas escribir otra mentira más sobre mí, Jenson? ¿O seguir engañando a la gente con tu estúpida "información"?
  • Max: No, Dan, de hecho, quería disculparme. Solo soy un simple reportero que se dedicó a cubrir ese caso porque le preocupaba su amigo.
  • Dan: ¿Preocuparte? Si así fuera, no hubieras engañado a mi madre, a Eve, a Greg y a los otros.
  • Max: Creí que a ti no te importaba lo que dijeran los demás de ti.
  • Dan: Eso no te daba el derecho para difamarme.
  • Max: Yo no dije mentiras, Dan, dije verdades que la propia gente se encargó de darme.
  • Dan: Me engañaron, tú no sabes absolutamente nada de como terminé convirtiéndome en ese asesino que dices que soy. No niego haber matado gente por dinero, pero también lo hacía por seguridad, "X" era la persona más retorcida que conocí en toda mi vida.
  • Marcel: Calma, Dan, no venimos a crucificarte. Como tus viejos amigos...
  • Harvey: (interrumpe) ¿Max aún se puede considerar su amigo?
  • Max: En ciertos aspectos deberías agradecer a que les di noticias de ti. Con eso de que no te reportabas desde hace unos años...
  • Dan: Ése era mi problema, Jenson. Tú solo querías dinero haciendo noticias de mí para tu puto periódico.
  • Max: Era mi trabajo cubrir ese suceso sin mentiras, Dan. Después de todo, soy un periodista honesto.
  • Dan: Un periodista que ni siquiera estaba informado de lo que ocurrió en Vice City.
  • Harvey: Acéptalo, Max. Te inventaste unas cuantas cosas.
  • Max: Como todo periodista le tengo que agregar algunas cositas a las noticias para hacerlas más "picantes".
  • Dan: No simplemente fue la noticia lo que me afectó, Max. Fue el que le hayas dicho a Eve y a mi madre que me dedicaba a asesinar cuando me obligaban a hacerlo. "X" nos tenía amenazados a Rick y a mí. No tenía escrúpulos, lo vi matar a muchas personas, incluyendo a gente inocente. Me tocó matar a algunos siguiendo órdenes, ¿Crees que podía salirme del juego así como si nada? ¡Los que lo intentaron murieron! Rick me lo advirtió y estábamos preparados, pero "X" es tan inestable que fue impredecible saber cuando nos apuñalaría por la espalda.
  • Max: Bien, Dan, lo siento, si es que eso es lo que querías escuchar. En verdad, no sabía que esos psicópatas te obligaron a hacer todas esas cosas. Me enteré por medio de Charles Wellington, un madero de esa ciudad, que eras parte de los Sharks y que habías hecho todas esas cosas, pero veo que no, que el único culpable es ese tal "X". Shrub insistía con la culpabilidad de un tal, ¿Cómo se llamaba? ¡Carter Williams!
  • Dan: ¿Carter? Nah, ése solo era un esbirro de Vercetti al cual jugar doble le terminó pasando por factura.
  • Max: (abre su mariconera y saca una libreta y un lápiz) Entonces, Dan, ¿Por qué no empiezas a contar? ¡Es hora de limpiar tu nombre!
  • Dan: Hijo de perra...

Dan no se contiene y le da un golpe en el rostro a Max, arrebatándole su libreta y rompiéndola, arrojando los pedazos al suelo.

  • Dan: Si crees que voy a ser tu fuente de noticias gratuita, vete al demonio.
  • Max: ¿Pero qué mierda te pasa? ¡Lo hacía con buena fé!
  • Harvey: Como si alguien no te conociera, Max.
  • Marcel: Ya, basta de líos. Dan, espero que todavía te acuerdes de mí, éramos grandes colegas.
  • Dan: Claro, Marcel, lamento no haberte recibido con un cálido abrazo como esperabas. Era solo que este hijo de puta tenía que aparecer y yo tenía que darle mi calurosa bienvenida.
  • Max: Está bien, me lo tenía merecido.
  • Harvey: Y te tienes merecidos muchos más, Max.
  • Marcel: Bueno, Dan, quería avisarte que la policía aún te busca y que quizás no es seguro que sigas saliendo por las calles así como si nada. Max le puso una manta encima a tu vehículo para que... no lo noten.
  • Max: ¿Lo ves, Dan? Después de todo no soy el malo en esta historia.
  • Marcel: Supongo que ya conociste a Greg y viste que ahora es tu cuñado, ¿Te gustaría saber acerca de los demás? ¿De aquellos de los que seguramente ya te has olvidado?
  • Dan: No estoy de humor para hacerlo, Marcel. Mi primera preocupación es mi familia...
  • Max: Sé que no soy el indicado para decirlo, pero ellos no quieren verte.
  • Dan: De alguna manera les tengo que explicar que todo lo que dijiste era un puta mentira.
  • Harvey: Es el mismo Max el que debe solucionar eso. No te preocupes, Dan, lo mejor sería que te desestresaras un poco.
  • Dan: Con la policía siguiéndome, creo que eso será casi imposible.
  • Marcel: Nosotros te cubrimos, Dan, no te preocupes. Mickey, Rox y los demás aún esperan verte de nuevo.
  • Dan: Rox...
  • Max: ¿Sigues sin superar ese lío amoroso? Ya han pasado casi diez años, Dan, puedes buscarte alguien mejor. Además de que los años le han hecho pagar el precio de la vejez.
  • Harvey: No exageres, Rox no está tan jodida hoy en día.
  • Max: A alguien tan solitario como tú, Harvey, todas las mujeres le parecen lindas, ¿Sigues enamorado de Evelyn o no se lo has contado a Dan?
  • Harvey: Cierra la boca, Jenson.

Harvey, Max, Marcel y Dan caminan fuera del edificio, donde Harvey se queda de pie en la entrada, viendo como Marcel y Max conducen a Dan hasta un Admiral verde.

  • Harvey: ¿Regresarás a dormir aquí?
  • Dan: Quizás, aún no tengo un lugar estable donde quedarme.
  • Marcel: No te recomendaría quedarte en un solo lugar, Dan. La policía sigue tras tus pasos, ¿Acaso hiciste muchas cosas malas en Vice City?
  • Dan: No tantas, pero tampoco puedo decir que fui un santo.
  • Max: Ni me culpes. Yo nunca te mencioné en ninguna nota, es más, te protegía, ¿Ves qué bueno soy?
  • Marcel: A decir verdad, Max, creo que lo hiciste porque aún no sabías que tenía que ver Dan con todo lo ocurrido en el barco.
  • Max: No le eches leña al fuego. Dan sabe que yo...
  • Dan: ¿Que no serías capaz? Vamos, Max, has perdido toda mi confianza desde que me difamaste.
  • Max: No lo hice con la intención de difamar.
  • Dan: Entonces deja que las cosas se aclaren en lugar de intentar ganar mi simpatía, ¿Te parece?

Max se queda callado mientras Marcel llega al Admiral y entra al asiento del copiloto. Dan se sienta atrás y le lanza una última mirada a Harvey, levantando su mano en señal de despedida mientras a su vez le da una mirada a su Thunder-Rodd, el cual estaba cubierto con la manta blanca que le puso Max. El periodista sube al asiento del conductor y rápidamente enciende el vehículo, echándose de reversa y comenzando a conducir por las calles de Portland View.

  • Dan: ¿Y a quién se supone que vamos a ver primero?
  • Marcel: Que ni se te pase por la cabeza ir a ver a Chester porque se suicidó.
  • Dan: ¿Quién es Chester?
  • Max: Veo que no recuerdas a muchos, ¿Aún tienes memoria de alguien más aparte de nosotros dos, Harvey y Greg, el cual por cierto, también nos dijo que no lo recordabas?
  • Dan: Te seré honesto, olvidé muchas cosas. Lo único que aún permanece en mi memoria como si esa estancia no hubiera pasado son mi familia, Rox y las calles de Portland.
  • Max: ¿Ni siquiera te acuerdas de Mickey? Eran buenos colegas, si no mal recuerdo. Aunque es bueno que te alejes de él, ahora anda metido con la mafia.
  • Dan: ¿Mickey mafioso? Por favor, puedo creerte cualquier cosa excepto eso...
  • Marcel: Pues más vale que te lo creas, porque resultó que Mickey tiene sangre italiana en sus venas, en específico por parte de su madre. Eso, extrañamente, lo llevó a relacionarse con unos sujetos que pronto se volvieron sus amigos.
  • Max: Y eso no es todo. El buen Mickey resultó ser bueno para eso, convirtiéndose en uno de los matones de esa familia.
  • Dan: ¿Y acaso no le has sacado información a él también para hacer tus notas amarillistas, Max?
  • Max: Muy gracioso, Dan, pero Mickey se ha apartado de nosotros. Casi no hablamos, no me extrañaría que tú recordarás más que él.
  • Dan: Entonces... ¿A él no lo iremos a ver?
  • Marcel: Si quieres podemos hacerlo...
  • Max: ¿¡Estás loco!?

Max se distrae tanto de la sorpresa que casi choca al pasarse un semáforo en rojo, pero logra frenar a tiempo, deteniéndose forzosamente.

  • Dan: ¿Y ahora qué pasa contigo?
  • Max: Como bien sabes, Dan, todo periodista tiene problemas y creo que yo me he pasado un poquito con respecto a mis notas sobre los Leone, ya sabes.
  • Dan: O sea que no solo a mí me has jodido, si no que también a Mickey. Qué pantalones, Jenson, muy bien fajados, en serio.
  • Max: Bueno, sólo he dado mi punto de vista como periodista. Mi deber es decir la verdad, aunque se trate de mis amigos.
  • Marcel: Mejor sigue acelerando, ya pensaremos lo de ir a ver a Mickey.
  • Max: ¿Y a quién veremos?
  • Dan: Creí que ya tenías idea y que no solo estabas conduciendo sin rumbo.
  • Max: No lo sé, muchos me aborrecen, Dan, no eres el único.
  • Dan: No me extraña eso, Max, pero te recuerdo que se suponía que me darían un ridículo tour a mí. Tú solo eres como... el chofer.
  • Marcel: Muy exigente, Dan, siempre has sido así. Bien, Max, conduce hasta donde vive Rox. Es hora de que el buen Sucho vea a su viejo amor que dejó votado antes de venir aquí.
  • Dan: Si la dejé fue porque ese estúpido no paraba de amenazarme. No creas que fui a Vice City solo por el dinero que me prometieron. Ese pelirrojo arrogante...
  • Max: ¿Te refieres a Axel Phillips? Hace tiempo que no he vuelto a escuchar de él. Hace tiempo que no le presto atención a las carreras callejeras. Tú sigues corriendo, ¿No, Marcel?
  • Marcel: Hace tiempo que me retiré. Las carreras callejeras ya no son lo mío.
  • Dan: ¿Entonces a qué te dedicas?
  • Marcel: Podría definirme como un "free-lancer". Hago diversos trabajos y gano muy bien. Claro, esos trabajos no siempre son legales. Es a lo que los estudios financieros definen como "economía subterránea".
  • Max: Y yo que te creía más legal, Marcel.
  • Marcel: No todo es color de rosa en mi vida y más te vale contener tus chismes, Max porque yo no seré tan tolerante como Mickey o Dan, sin ofender.
  • Max: Dejando un poco de lado las peleas, ¿Rox vive en... Trenton?
  • Marcel: Efectivamente. Vive con ese tipo llamado apodado Rudy.
  • Dan: ¿Rudy? ¿O sea que está casada?
  • Marcel: ¿Crees que te iba a estar esperando a que regresaras y le pidieras matrimonio como toda película romántica? La vida no es una película, Daniel, así que lo mejor sería que quedaran como amigos.
  • Max: La zona de amigos. Algo doloroso, ¿No lo crees?
  • Marcel: Sé realista, Dan. Ocho años no son poca cosa.

Dan baja la cabeza y Max continúa su trayecto, paseándose por Red Light District hasta llegar a la avenida que recorre la parte occidental de Portland, donde conduce hacia el sur hasta llegar a Chinatown, dando vuelta a la izquierda para conducir por diversas calles. En uno de los cruces, Max se detiene ante un semáforo en rojo, quedando junto a una Triad Fish Van sobre la cual iban a bordo dos miembros de la triada. El conductor voltea a ver al Admiral y observa a Marcel en el asiento de copiloto, haciendo que sus rasgados ojos se abrieran más de lo normal. El triada voltea a ver a su compañero y le hace un comentario.

  • Triada 1: Hey, Su, ¿Ése tipo del Admiral que está a nuestro lado no es ese americano que nos timó con... ya sabes?
  • So: ¿Cuál Admiral?
  • Triada 1: El que está a nuestra izquierda.
  • So: No hay nada. Además, el semáforo ya está en verde.

El triada escucha el sonido de los claxón y acelera, viendo a su derecha como el Admiral se alejaba. Sin pensárselo dos veces, el triada usa su camión para perseguir a Max.

  • So: Espera, ¿A dónde se supone que nos llevas, Kwan? ¡El pescado se va a podrir y "su interior" va a acabar mal!
  • Kwan: Yo que tú me preocuparía menos por el pescado. Es hora de arreglar cuentas pendientes. Comunícate con Fei y pásamelo.

Mientras los triadas seguían con su sospechosa conversación, el trío continúa su camino hacia la casa de Rox. Dan se ve un poco nervioso, sabe que la última vez que habló con Rox las cosas no fueron muy bien pero Marcel le dio esperanza al decirle que ella quería verlo. Max por su parte no deja de mirar el retrovisor, observando que la Triad Fish Van los sigue a lo lejos.

  • Max: Tíos, espero que no me llamen marica pero esos chinos nos han estado siguiendo desde hace varias calles.
  • Marcel: (un poco nervioso) ¿Chinos? Supongo que deben querer ir a Trenton también, ya sabes, con eso de que Portland no es muy grande.
  • Dan: Yo aún sigo preguntándome por qué tomamos el camino largo.
  • Max: Lo tomé porque nadie me dijo a quien ver primero. Si me hubieran dicho que iríamos a casa de Rox, hubiera llegado muy rápido, con tal, Harvey no vive lejos del barrio.
  • Dan: Y por lo de los chinos, ¿Están seguros de que esos tipos no nos están siguiendo?
  • Max: Yo no. Sé que si tienes a los chinos siguiéndote por varios metros es porque algo va a salir mal.
  • Marcel: Seguramente solo nos quieren intimidar.
  • Dan: Pues más vale que se mantengan alejados porque una de las cosas que perdí en Vice fue la paciencia.
  • Marcel: Ya, Dan, deja de preocuparte por esos sujetos. Mejor preocúpate en que las cosas no salgan mal con Rox.

Max continúa y finalmente, luego de dar vuelta en una calle, llega a Trenton, frenando en lo que parecía ser un almacén. Dan observa extrañado, ya que no veía ese almacén como un lugar habitable.

  • Dan: ¿Están seguros de que vinimos al lugar correcto?
  • Max: Sí, sé que es extraño que viva en esta pocilga, pero ese tal Rudy no es una persona con mucho dinero.
  • Marcel: Adelante, DS, baja y toca la puerta. Estoy seguro de que está ansiosa por verte.

Dan baja del coche y Marcel le hace una seña con la cabeza a Max para que lo acompañen. Así, con Dan adelante, los tres caminaron hasta detenerse en la gris puerta del lugar, que destacaba por estar un poco oxidada. Dan suspira y finalmente comienza a tocar la puerta tres veces. Mientras tocaba unos flashback rápidos se pasaron por la cabeza de Dan, en especial los de una fiesta y otros donde se ve a un joven Dan discutiendo con una mujer de cabello ondulado y castaño, vestida con una blusa dorada y una falda negra además de unas zapatillas. Esa mujer al parecer era Rox antes de que Dan se fuera de la ciudad. Pasaron cinco segundos y rápidamente, un hombre robusto, de barba de candado y cabello corto lo recibe. Dan no tardó en deducir que ese hombre era el tal Rudy del que Marcel le había hablado. Dan puede observar como Max da un paso hacia atrás, pero sin ningún temor, Dan revela sus intenciones.

  • Rudy: ¿Y tú quién cojones eres?
  • Dan: ¿Aquí vive Roxanne Sanders?
  • Rudy: Vaya, veo que esa mujer tiene admiradores secretos, pues lo siento, Romeo, porque ella es una mujer casada y no saldrá sin mi permiso.
  • Max: ¿Este tipo es el estereotipo de tipo machista que sale en las series de TV?
  • Rudy: (voltea a ver a Max) ¿Dijiste algo, Sherlock?
  • Max: (con voz temblorosa) No, nada señor.
  • Marcel: (en voz baja) Dan, vámonos...
  • Dan: Mira, amigo, no vine hasta aquí sólo para que me mandes a la mierda, así que déjame hablar con Rox.
  • Rudy: ¿Me estás amenazando, colega? Eso no es algo que te conviene.
  • Dan: A ti tampoco te conviene joderme, Rudy...
  • Rudy: Eres pura boca, sólo tengo que decirte que te largues de mi propiedad. Rox no saldrá a atender a basuras como tú.
  • Dan: ¿Cómo me llamaste?
  • Rudy: Basura, ¿Algún problema, mi palurdo colega?
  • Max: Y hablando de palurdos...
  • Rudy: (apunta a Max con el dedo) ¡Ahora sí te escuché!
  • Max: Lo siento, de verdad, no era mi intención.
  • ???: ¿Qué es todo este alboroto?

Una voz femenina provenía de adentro del lugar, escuchándose pasos. Pronto, una mujer se posiciona al lado de Rudy, el cual ya se preparaba para acercarse a Max. Era Rox, la cual aún conservaba muchos rasgos de su juventud, pero en esta ocasión se le veía con una cara de fatiga, sin maquillaje y vestida como si no tuviera las mismas prendas desde hace tres años. Rox observa a Marcel, Max y Dan, quedando sorprendida debido a que no esperaba que alguno de ellos volviera a verla, en especial Dan. Rox intenta salir, pero Rudy pone su mano, evitando que Rox saliera.

  • Rox: Quita esa mano de mi camino, Rodolphus.
  • Rudy: (empuja con el brazo a Rox hacia atrás) ¿Quieres volver a tus viejos tiempos de puta? Más te vale que me obedezcas, todavía que uno te da el placer de tener una vida de verdad, prefieres seguir con tus viejas aventuras. Me decepcionas.
  • Rox: Ni siquiera sabes quienes son estos tipos.
  • Rudy: Pues si tú lo sabes porque no me lo dices.
  • Rox: Son viejos amigos de infancia, el de la izquierda es Marcel, el de la derecha es Max Jenson y el del centro es... Dan Sucho.
  • Rudy: (mira a Max) Max Jenson, ¿Eh? Así que tú fuiste quién sacó esa nota sobre nosotros...
  • Marcel: (voltea a ver a Max) Mierda, Max, ¿Pues en cuántos problemas estás metido?
  • Max: Sólo hago mi trabajo, además, ni sé quién es este tipo.
  • Rudy: Seguro que te sonamos los Diablos, ¿No es así?
  • Dan: ¿Qué mierda son los Diablos?
  • Max: Eh... Bueno, son una nueva pandilla surgida hace poco más de un año. Se dedican a muchos negocios y son muy temidos por los pobladores de Portland.
  • Rudy: ¿Ya te quedó claro por qué no debes meterte conmigo?
  • Rox: Tranquilizaste, Rudy, déjame hablar con ellos, será rápido.
  • Rudy: Pues habla con ellos desde donde estás. Dudo que estén sordos.
  • Rox: Es incómodo tenerte aquí, ¿Sabes?
  • Rudy: ¿Y quieres que te deje sola para que te escapes con este trío de maricas? Ni hablar.
  • Dan: Me empiezo a hartar de tu forma de expresarte sobre mí.
  • Rudy: ¿Y qué me vas a hacer? Adelante, valiente, habla.
  • Rox: Dan, basta. Me he enterado de lo que has hecho y no te permitiré que sigas cometiendo esas locuras, al menos en mi propiedad, por favor, vete.
  • Dan: Creí que querías verme.
  • Rudy: ¡Lo sabía! ¡Planeaban irse juntos y el imbécil lo confesó! ¡Entra a la casa! Yo me encargaré de sacar de aquí a estas pestes.
  • Rox: ¡Déjame en paz, Rudy! ¿Podrías madurar? Tu actitud está empezando a molestarme.
  • Rudy: Ahora todos se creen con el derecho de decirme lo que tengo que hacer. Menudo mundo. Está bien, puedes hablar con ellos, regreso en un minuto...

Rudy se va mientras Rox, Dan, Max y Marcel observan un poco extrañados el repentino cambio de actitud de Rudy. Mientras el raro hombre se va, Rox sale y mira con seriedad a Dan, Max y Marcel.

  • Rox: ¿Qué es lo quieren aquí?
  • Dan: Se supone que querías verme cuando regresara, ¿No es así?
  • Rox: Creo que estás equivocado, Dan. Tanto tú como yo dejamos en claro que no volveríamos a dirigirnos siquiera la mirada. Veo que lo has olvidado.
  • Dan: No es el recibiendo que me esperaba, pero al menos creí que lo habías superado y que podíamos...
  • Rox: ¿Podíamos qué? ¿Volver? Dan, ya no estamos en 1990 para seguir con esos juegos infantiles. Ambos somos adultos y sabemos que lo nuestro ya es pasado, ni siquiera podemos ser amigos porque honestamente... me has decepcionado.
  • Max: Rox, sé que dije algunas cosas sin fundamento sobre Dan pero créeme, ¿No podrías tan siquiera mantener la amistad? Los viejos tiempos, recuerda.
  • Rox: No intentes solucionar las cosas, Dan y yo somos conscientes de lo que pasó aquella noche.
  • Dan: Lo hice por protegerte. No sabes lo que estaba pasando en ese momento...
  • Rox: ¿Y por qué no me lo dijiste? ¿Qué querías que hiciera ahora? Que te recibiera con un beso, te tratara como a un héroe y todo eso. No lo creo, Dan, fuiste un mentiroso y ahora te has rebajado a ser un asesino y un desquiciado que vino aquí porque se metió en sanguinarios problemas en la otra ciudad. Los tiempos cambian, Dan, pero los sentimientos se mantienen y creo que es mejor que dejemos todo hasta aquí.
  • Dan: Bien, si así lo deseas.
  • Marcel: Oh, vamos, Rox, sé que Dan no es un hombre perfecto, pero como dijo Max, podrían seguir siendo amigos. Dan ahora lo que necesita es compañía.
  • Rox: Hay más personas que pueden hacerle compañía, pero que no cuente conmigo. Tal vez tú ya lo hayas olvidado, Dan, pero para mí es como si hubiera ocurrido hace unas horas.
  • Max: No seas sentimental, mujer.
  • Rox: El único sentimental es Dan. Yo no quería verte y no te mentiré, tampoco pensaba esperanzarme en tu regreso. A partir de ahora solamente respetémonos mutuamente y dejemos las cosas como lo pactamos hace varios años. Lo lamento.
  • Dan: Entiendo tu postura y no te contradiré. Pásala bien con tu esposo y buena suerte.
  • Rox: Lo mismo te deseo, Dan, espero que puedes solucionar tus problemas y enterrar el pasado.
  • Dan: El pasado es una mancha imborrable de nuestras vidas, Rox. No se puede cambiar lo ocurrido y creo que ahora me lo has hecho entender.
  • Rox: Pues... te felicito. Hasta siempre, Dan.

Rox entra a su casa, pero es embestida de un empujón por Rudy, el cual había regresado armado con una escopeta. Max mira aterrorizado mientras Marcel y Dan saben que el tipo había perdido la cordura.

  • Rudy: Muy bien, imbéciles, ¿Alguien más me va a decir lo que tengo que hacer?
  • Rox: ¿Y a ti qué te pasa? ¡Suelta esa arma!
  • Rudy: (la empuja con fuerza) A mí no me dices que hacer, perra.
  • Dan: (furioso) Oye, bastardo, no la trates así.
  • Max: Espera, Dan...

Rudy voltea y apunta a Dan, pero Marcel saca una pistola y dispara en la pierna de Rudy aprovechando Dan para tomar la escopeta y evitar que Rudy dispare. Rudy intenta disparar, dando un tiro al aire, pero aprovechando su herida, Dan le arrebata la escopeta y le apunta.

  • Max: ¡Calma, Dan, no lo mates!
  • Dan: ¿Y por qué no tendría que hacerlo?
  • Rox: (sale de la casa y se pone frente a Dan) ¡Basta, Dan! Creí que habías cambiado, pero por lo que veo aún queda ese instinto psicópata en ti. Los rumores no eran falsos.
  • Marcel: Relájate, Rox, lo hizo en defensa propia.
  • Rox: Si por él fuera, asesinaría a mi esposo.
  • Max: Entiéndelo, ¡Tu marido es un psicópata!
  • Rudy: Ni creas que te saldrás con la tuya, Dan... Acabas de meterte con el hombre equivocado.
  • Dan: ¡Tú cierra la boca, pandillero de poca monta! Rox... Lo lamento, no quería que esto pasara.
  • Rox: Dan, como ya te había dicho, simplemente olvídame. Ya no puede haber siquiera amistad entre nosotros. El caos va contigo y la verdad... Quiero mantener el caos alejado de mi vida.
  • Max: Si este tipo no te da caos, entonces yo soy Furia Impotente.
  • Dan: Vámonos, chicos, creo que ya hemos tenido suficiente aquí.

Dan se aleja caminando, con una faceta de tristeza mientras arroja la escopeta al suelo, subiendo de nuevo al vehículo mientras Marcel y Max le siguen, haciendo una seña de despedida a Rox este último. Rox baja la mirada con melancolía y regresa al almacén, mientras Rudy intenta ponerse de pie, mirando con odio al trío alejándose.

  • Rudy: ¿No me vas a ayudar? ¡No ves que tus amigos me jodieron la pierna!
  • Rox: ¡Tú te lo buscaste!
  • Rudy: Perra estúpida... Pero no te preocupes, pronto me encargaré de esos pedazos de mierda. Conocerán a los Diablos en carne propia.

Mientras tanto, Max conduce por las calles de Trenton, buscando salir del barrio, mientras Marcel observa a un Dan silencioso y triste recargado en la ventanilla.

  • Marcel: Espero que no te pongas depresivo por ella. Hay miles de mujeres en Liberty, no puedes seguir optando por la misma.
  • Dan: No importa, Marcel, lo único que quería era hacer las pases con ella, pero veo que ni para eso soy bueno.
  • Max: No te preocupes, Dan, ya te encontraremos algún talento aparte de matar gente y correr.
  • Marcel: No ayudas en nada, Max. Podrías ahorrarte tus inútiles comentarios.

Justo cuando el trío estaba a punto de salir de Trenton, son interceptados por la Triad Fish Van que los iba siguiendo, bajando de ella los dos triadas que los visualizaron antes. Max se detiene, observando la escena, mientras se ve a Marcel preocupado.

  • Max: He... ¿Alguien pidió pescado?
  • Dan: Esos sujetos no se ven con buenas intenciones.
  • Marcel: Max, acelera...
  • Max: ¿Qué dices?
  • Marcel: ¡ACELERA!

Antes de que Max pusiera un pie en el acelerador, los triadas sacan sus pistolas y apuntan a Max, el cual se asusta, suelta el volante y levanta las manos.

  • So: Ni se les ocurra moverse, americanos.
  • Kwan: Marcel, veo que no has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos.
  • Dan: ¿Los conoces?
  • Marcel: Sí, y no son mis amigos precisamente.

Marcel y Dan se miran mutuamente y ambos saben que debían bajar si querían tener más probabilidad de sobrevivir. Max estaba congelado, él no sabe como reaccionar. Antes de que Kwan y So pudieran acercarse más, Marcel baja, acto seguido, Dan hace lo mismo. Max simplemente les observa mientras los dos caminan hacia los triadas.

  • So: (encara a Marcel) Hola, Marcel, parece que nos debes algo.
  • Marcel: Ya se lo dije a tu jefe, triada. Su incompetencia no es mi culpa.
  • Kwan: Tú nos tendiste una trampa. No somos idiotas. Perdimos mucho dinero por tus ridiculeces.
  • Marcel: Ustedes saben como funciona el negocio, yo siempre estoy preparado para cualquier situación.
  • Kwan: Lo malo es cuando esa situación ha sido manipulada por ti.
  • Dan: ¿De qué carajo hablan estos tipos, Marcel?
  • Marcel: Viejas rencillas. Algunos se niegan a aceptar sus errores.
  • So: Y algunos se niegan a aceptar sus traiciones. Es por eso que éste es el fin de la línea, Marcel. Es hora de que des explicaciones al jefe.
  • Marcel: Te advierto que yo no iré a ninguna parte con ustedes.
  • Kwan: No te lo estamos pidiendo, ¡AHORA MUCHACHOS!

De los callejones salen miembros de las triadas armados con Tec-9 apuntando a Dan, Marcel y también a Max. Marcel se intenta sacar su arma, pero Kwan saca rápidamente una Desert Eagle y le da un disparo en la muñeca, haciendo que comience a gritar y suelte el arma. Dan sabe que no podía hacer nada, así que pese a su impotencia, ve como los triadas se acercan al coche, bajan a Max y lo arrojan al suelo.

  • Kwan: Suban a estas escorias al camión. De preferencia que vayan dormidos.
  • So: Sólo necesitamos a Marcel. Los otros dos pueden...
  • Kwan: No seas idiota. No debemos dejar testigos. Que vengan con nosotros también. Así que, rápido, ¡Duérmanlos!

Un triada aparece por la espalda de Dan y le golpea con el mango de la Tec-9, dejándole inconsciente. Marcel observa como Kwan se acerca, se agacha, le sonríe y finalmente le da un cachazo en la cabeza que lo desmaya también. Max intenta escapar, pero un triada aparece detrás del coche y le da una patada en el rostro, noqueándolo. Max ve como un triada se acerca para levantarlo y finalmente cierra los ojos, quedando inconsciente y escuchando la risa de Kwan antes de perder el conocimiento.

Capítulo 2: Triadas sobre dos ruedas

Dan despierta lentamente mientras escucha un par de voces familiares. Un repugnante olor a pescado penetraba sus fosas nasales mientras que cada vez distinguía más como Max le recriminaba algo a Marcel. Cuando Dan despertó, se dio cuenta de que estaba amarrado a un pilar, junto a sus dos amigos, los cuales no se veían nada tranquilos.

  • Dan: ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?
  • Max: (voltea a ver a Dan) Oh, Dan, despertaste. Con respecto a tu pregunta, ni siquiera lo sabemos, pero por lo que se ve, es una fábrica de pescado enlatado.
  • Dan: Eso explica este olor. Lo último que recuerdo fue cuando nos encontramos con esos chinos cabrones y nos dejaron inconscientes.
  • Max: Pues estás en lo correcto. Esos chinos nos secuestraron y todo gracias a Marcel.
  • Marcel: Ya, basta, Max, ¿No puedes mantener la boca cerrada?
  • Dan: ¿Qué problema traes con los chinos?
  • Marcel: Bueno, cuando corría solía hacer muchos tratos. Uno de ellos salió mal y aparentemente los chinos no aceptan su culpa.
  • ???: (una voz "china" se escucha) ¿Nuestra culpa? Vaya, Marcel, esa actitud de marica no se te ha quitado por lo que estoy escuchando.

Justo en ese momento un chino vestido de traje gris entra a la zona donde estaban los tres acompañado por varios miembros de las triadas, entre los que se distinguían a Kwan y a So. Marcel mira con una sonrisa nerviosa y retadora a Yung, pero éste no parecía muy contento.

  • Marcel: Hola, Yung.
  • Max: ¿Lo conoces?
  • Yung: Claro, parece que nunca les habló de mí, ¿Por qué no les dices, Marcel?
  • Marcel: Yo no tengo que decir nada.
  • Yung: Parece que tu lado marica teme a que tus amantes se enteren de todo el daño que le has hecho a esta ciudad.
  • Kwan: Lo mejor sería eliminarte. Le haríamos un gran favor a esta ciudad.
  • Max: Esperen, ¿Qué se supone que les hizo Marcel? Podemos solucionar esto como la gente.
  • Yung: Marcel tuvo su oportunidad para hacerlo, y el muy cabronazo nos la jugó más de una vez.
  • So: Se robó uno de nuestros coches más raros, nos estafó en varias carreras y se folló a la novia del jefe, ¿Crees que es algo que merezca ser perdonado?
  • Marcel: Tampoco es que su novia haya estado tan buena…
  • Kwan: Lo peor es que este saco de mierda sigue metido en el negocio, y se divierte jodiéndonos las apuestas e incluso sabemos que está involucrado en operaciones que han afectado algunos de nuestros negocios, como el tráfico de drogas.
  • Max: No puedo creerlo, Marcel. Se suponía que tú…
  • Yung: No crean que esta rata es un ángel. A decir verdad, por culpa de esta cucaracha todos ustedes morirán, pero como soy generoso, les ofrezco que lo maten y posteriormente no les daré una muerte dolorosa.
  • Dan: ¿Matarlo? Puede que Marcel sea un jodido embustero, pero yo no planeo seguir órdenes de un montón de tipos resentidos que ni siquiera pueden enfrentarse mano a mano con nosotros, ¿Dónde quedó su honor?
  • So: No somos la Yakuza, ingenuo. Es más, ni siquiera ellos tienen honor.
  • Chino 1: (sale detrás de So) Señor Yung, creo que si estos sujetos quieren honor, podemos darles una muerte con honor, después de todo, tengo cuentas pendientes con ese tal Marcel.
  • Yung: ¿Y qué propones, Kaz?
  • Kaz: La dinastía Wong no perdona las estafas, y no hay nada mejor que humillar al traidor en aquello que más le agrada: las carreras.
  • Marcel: ¿Quieres correr, Wong? No tendrías oportunidad contra mí y mucho menos contra Dan, claro, si es que aún mantienes esa habilidad que tanto te caracterizaba antes de que te fueras de vacaciones a Vice City.
  • Kaz: Pero no será una carrera cualquiera. Llevaré este desafío a mi terreno, y será sobre dos ruedas, en motocicletas para ser exactos, ¿Las Sánchez les parecen cómodas?
  • Kwan: No creo que sea buena idea, lo mejor sería eliminarlos de una vez para que no nos causen problemas.
  • Kaz: Tengan fe en mí, hermanos, además, el jefe podría divertirse un poco debido a que es un escenario del que no se puede salir con vida tan fácilmente. Además, no solo yo quiero venganza, mis hermanos Hei y Jin también la quieren.
  • Max: Vaya, Marcel, a este ritmo te terminarás ganando el odio de toda China.
  • Yung: Me agrada lo que proponen pero no veo alguna forma de complicarles una carrera, en especial a ese imbécil de Marcel. Será una rata, pero debo aceptar que es muy buen corredor.
  • ???: Tal como lo dijo mi hermano, el escenario no será nada fácil. Para ser exactos, será un trayecto que varios conocen a la perfección pero que nunca han corrido sobre él: las vías del tren de Portland. Si viven, puede que sean libres.
  • Max: ¡¿LAS VÍAS DEL TREN?! ¿Estás fumado, amigo?
  • Kaz: Creo que Jin lo ha dicho todo. Es más, es muy probable que ninguno de ustedes salga con vida después de esa carrera, dándoles la ejecución que el señor Yung planeó desde un principio.
  • Yung: Ustedes deciden, pueden escoger morir ahora o correr contra los hermanos Wong. De todas maneras, morirán.
  • Dan: Creo que es lógica la opción que tomamos. Correremos contra esos chinos, y si ganamos, más vale que cumplan con su palabra.
  • Kaz: Tú lo has dicho, “si es que ganan”.

Kaz ríe muy confiado mientras Max voltea a ver nervioso a Marcel y Dan, los cuales parecían algo inseguros pero con cierta esperanza de poder derrotar a los Wong. Yung corta las cuerdas que tenían atados a los tres y los libera cortando las cuerdas con un cuchillo, pero antes de que se muevan, son apuntados por varias Tec-9, pistolas y Micro SMG’s que tenía cada triada en sus manos, evitando así una posible rebelión o intento de escape.

  • Yung: Escóltenlos a una de las furgonetas de pescado y métanlos en ella. Los llevaremos al sitio de la carrera. ¡So! ¡Tú pilotearás mi helicóptero! Quiero ver este baño de sangre en primera fila. Y a ustedes, Wong, más les vale ganar o sufrirán un destino peor del que le tenía preparado a este trío de incompetentes.
  • Jin: No se preocupe, señor Yung. Todo saldrá bien.
  • Yung: Eso espero…

La escena cambia ahora al interior de la furgoneta, donde Dan, Max y Marcel estaban encerrados mientras son vigilados por dos chinos armados con subfusiles Tec-9. Los chinos voltean a ver al trío y comienzan a decir varias cosas en su idioma natal, riéndose y hablando burlonamente. Dan pudo notar que se estaban mofando de ellos, pero decide contenerse, debido a que está más preocupado por la carrera contra los hermanos Wong. De todas maneras, Dan no podía creer que Marcel le estuviera mintiendo, ¿Con qué propósito? Todo ello le llevo a observar a Marcel y ver como se encuentra calmado, mientras que Max, el cual se encontraba a su lado, estaba muerto de nervios.

  • Max: ¡Yo no correré, ¿Verdad?!
  • Dan: Viendo que ese chino es un cabronazo lo más seguro es que sí...
  • Max: Maldición, apenas y sé conducir una Faggio a velocidad media y en las calles. No estoy preparado para algo como esto. Solo soy un periodista emergente.
  • Dan: (con rencor en la voz) Aunque quizás Marcel te pueda dar una respuesta más concreta, con eso de que él conoce muy bien a estos chinos...
  • Marcel: Oye, tranquiliza ese tono, Dan.
  • Dan: Parece que Max no es el único que ha hecho cosas estúpidas. Menuda dignidad tienes al criticarle sus acciones.
  • Marcel: Yo no quería que ustedes salieran embarrados en esto.
  • Dan: ¿Y por qué nos mentiste? Dijiste que habías dejado el negocio hace años. El chino lo dijo cuando estaban dando sus razones para joderte.
  • Marcel: Bueno, si te lo dije fue para que no te preocuparas por mí.
  • Dan: No soy tu niñera para andarme preocupando por ti, yo no soy ese típico amigo con incertidumbre que tú crees.
  • Marcel: Escucha, Dan... Siento que fue un error acompañarlos. Yo era consciente de mis problemas, incluso ya me habían advertido que las triadas estaban detrás de mí, pero no sabía de la gravedad del asunto.
  • Max: Por todo lo que mencionaron, creo que tú debías saber que se trataba de algo grave. Nadie te perdonaría por todo eso.
  • Dan: ¿Desde cuándo estás relacionado con las triadas?
  • Marcel: Hace un par de años... Ellos querían entrar al negocio de las carreras y me contactaron. Yo suelo ser alguien independiente, pero me ofrecieron una jugosa oferta. Esos hermanos Wong a los que nos enfrentaremos eran sus corredores, pero no eran muy buenos en cuatro ruedas, así que Yung me pidió que le probase mi habilidad, así que destruí a esos tres.
  • Max: Eso explica su rencor hacia ti...
  • Dan: ¿Y a qué se debió tu traición? Creí que eras alguien leal y de palabra.
  • Marcel: Mira, Dan, creo que éste no es el lugar indicado para hablar de lo acontecido en el pasado, en especial porque nos encontramos rodeados por varios chinos que no dudarán en decirle a su jefe todo lo que salga de nuestras bocas, así que yo recomendaría mantenernos callados, ya que lo que no queremos es que nos maten.
  • Max: (mira a Dan) Puede que Marcel nos haya mentido, pero ahora tiene razón. Ya hablaremos de todo esto después.
  • Marcel: No frente a ti, Jenson. Seguro a futuro lo usas de nota periodística.

La furgoneta continúa su camino mientras Marcel, Max y Dan se mantienen en silencio, observándose mutuamente y con las incómodas miradas de los chinos sobre ellos. Luego de unos minutos de trayecto, el vehículo se detiene y los chinos se ponen de pie, tomando violentamente a los tres de los hombros y abriendo la puerta, arrojándolos fuera de la cabina y tirándolos al suelo, donde ven como se encuentran en las escaleras de la estación Baille.

  • Marcel: (quejándose levemente mientras se pone de pie) La estación Baille... Al parecer lo de las vías del tren iba en serio.
  • Dan: (mira a los chinos) ¿Dónde están las motos?

En ese instante, Kwan aparece en las escaleras de la estación, recargado y observando al trío mientras una sonrisa adornaba su rostro.

  • Kwan: (silba) ¿Se van a quedar allí parados, trío de bendan? Suban a la estación y tomen sus motocicletas. Los hermanos Wong ya los están esperando.

Sin decir una palabra, Dan, Marcel y Max, en ese orden, caminaban hacia las escaleras para posteriormente subirlas lentamente. Mientras pasan junto a Kwan, éste empuja a Max para que se apresure, por lo cual acelera el paso hasta que llega a la estación, en la cual había seis motocicletas, tres de ellas ocupadas por Kaz, Jin y Hei Wong, que se mantenían en poses arrogantes junto a sus Sánchez.

  • Kaz: (observa a Marcel) ¿Qué están esperando? Adelante, pianzi.
  • Max: Escuchen, chicos Wong, yo sinceramente no nací para esto. Soy periodista... De hecho ya me dañaron el traje, pero se los puedo perdonar, claro, si ustedes me permiten.
  • Hei: (desesperado) ¡¿Quieres cerrar la boca, jinu?! ¡Solo sube a tu puta moto!

Luego de decir esto último, el tren pasa a toda velocidad sin detenerse, causando que los cabellos de los seis presentes vuelen con la cola de aire que el tren dejaba en su camino. Dan se acerca a una Sánchez verde y toma el casco de ésta, colocándoselo y subiendo a la motocicleta. Segundos después, Marcel hace lo mismo seguido de un dudoso Max que cada vez sentía como con cada latido su corazón se salía. Los hermanos Wong sonríen y se preparan también, a su vez que a lo lejos se escuchan las hélices de un helicóptero. Era el Sparrow de Yung, el cual estaba acompañado de So, quien piloteaba.

  • Yung: (con un megáfono en mano) ¡Dense prisa, sabandijas! Tengo que atender una llamada de los sicilianos en unas horas más, así que no me hagan esperar.

Los hermanos Wong colocan sus Sánchez sobre las vías del tren, imitando el trío la misma acción, aunque con las manos de Max temblando en el manubrio.

  • Marcel: (voltea a ver a Max) Tú no te preocupes, solo no te quedes lejos y evita que el tren te saque los sesos. Con que uno de nosotros gane es suficiente.
  • Yung: ¡Muy bien, así me gusta! Ahora... ¡PREPARADOS...!

Los participantes comienzan a preparar sus motores mientras se observan mutuamente. No había un orden preciso pero estaban en zig-zag, con los tres hermanos Wong delante.

  • Yung: ¡ACELEREN!

Los sonidos de los motores de las motocicletas se pueden apreciar al mismo tiempo que las motocicletas comienzan a avanzar, siendo Kaz el primero que toma la iniciativa haciendo wheelie para tomar impulso. Jin y Hei le siguen detrás seguidos por Marcel, Max y Dan, que aceleraban con todo con sus motocicletas.

  • Dan: (pensando) Mierda, estos tipos sí son buenos.

Marcel pierde levemente el control en un desnivel y es rebasado por Max y Dan, los cuales distinguen como los hermanos Wong dan una vuelta perfecta en las vías que pasaban por Hepburn Heights, donde mantienen esa excelsa conducción para luego llegar al área que recorría el barrio ya mencionado. Dan impulsa su Sánchez y ve como uno de los trenes se acerca por delante, saliéndole de sorpresa a Jin, el cual tiene que evadirlo bruscamente, por lo que Dan aprovecha y rebasa a Jin, haciendo lo mismo Max poco después. Marcel queda a la par con Jin y se mantienen en raya mientras Dan trata de alcanzar ahora a Hei, que era el Wong más cercano a él. Yung, por su parte, observa desde arriba como Kaz mantiene la ventaja, acercándose poco a poco a la estación Rothwell.

  • Yung: Me gusta lo que veo, ¿Pero por qué son tan blandos? (toma de nuevo el megáfono) ¡MÁTENLOS EN LAS VÍAS!
  • Max: ¿Qué mierda le pasa a ese traga-arroz?

Mientras Max dice esto, Jin acelera y se posiciona a su lado, comenzando a tirarle golpes y causando que el periodista se tambalee.

  • Max: ¿Qué ocurre contigo, maniático?

Max intenta devolver por los golpes, pero empieza a perder el control de su Sánchez, lo que hace que Jin comience a embestirlo. Cuando parece que Max va a caer, Marcel aparece y rebasa a Jin, no sin antes jalarlo de la camisa y bajarlo de la motocicleta, derribándolo y haciendo que ruede sobre las vías del tren. Max retoma el control y agradece a Marcel con el dedo, mientras Jin se apresura a subir a su motocicleta y subir, aunque cojeaba por el golpe que se dio. El tren que Hei evadió pasa junto a Jin, y el primero trata de volver a rebasar a Dan, solamente para ver a Marcel y a Max acercándose. Dan se aproxima a Kaz, pero éste pasa la estación Rothwell y gira en la vuelta de Harwood, manteniendo su conducción perfecta.

  • Dan: Jamás voy a alcanzar a este sujeto... difícilmente puedo mantener el control en estas vías y él conduce como si nada.

Dan da la vuelta y detrás de él le siguen Hei y Marcel. Max baja la velocidad para poder dar la vuelta, pero antes de poder darla completa, Jin aparece y lo toma del cuello por detrás, empujándolo hacia adelante y haciendo que caiga con fuerza, aunque para su mala fortuna, la moto de Max sale disparada y cae de las vías hacia la pista de Harwood, lo cual provoca que Max quede oficialmente fuera de la carrera. Jin ríe y ahora trata de darle alcance a Marcel, a su vez que todos ya se encuentran sobre las vías que conducen hacia el sur, tomando rumbo hacia la estación Kurowski. Yung sonríe al ver a Max derribado y sin saber que hacer.

  • Yung: Uno menos... faltan dos.
  • So: ¿Lo mataremos de una vez? ¿Quiere que le avise a Kwan?
  • Yung: No. Ese pobre diablo es tan imbécil que morirá atropellado por un tren antes de poder caminar hasta la estación.
  • So: ¿Y qué hay de los demás? ¿No le preocupa que puedan escapar?
  • Yung: No lo harán. De todas formas, se acercan a Chinatown, allí no tienen escapatoria. Si los imbéciles hubieran escapado, ya lo habrían hecho antes.

Yung ríe aún más y enciende un cigarro que se fuma relajadamente y, acto seguido, vuelve a dirigir la mirada a las vías del tren, donde Dan ya casi alcanzaba a Kaz, debido a su rápida adaptación a la Sánchez. Hei aprovecha el rebufo de Dan e igual se aproxima a él, pero no contaba con que Marcel estuviera haciendo lo mismo. Los corredores dan un giro para entrar a un camino en línea recta y luego otro para llegar a la estación Kurowski. Kaz llega a la estación, dándose cuenta de un tren estaba aparcado subiendo gente, por lo que lo evade, haciendo Dan lo mismo. Hei se prepara para pasar junto a él, pero Marcel lo rebasa y lo embiste, haciendo que Hei se mueva hacia su izquierda y pierda levemente el control, lo cual es suficiente para que choque de lleno contra el frente del tren ante la mirada perpleja de la gente que subía al mismo. Al ver esto, Yung suelta el cigarrillo, sabiendo que el primero de sus corredores ya estaba fuera.

  • So: ¿Lo ve? Se lo dije, quizás los Wong no fueron la mejor elección para este trabajo. Lo mejor era haber matado a esos tres wugui antes de que pasara algo como esto.
  • Yung: (furioso) ¿¡Estás cuestionando mis decisiones, sucia lombriz!?
  • So: (temeroso) No, para nada...
  • Yung: (saca una pistola de su bolsillo y la pone en la cabeza de So) Entonces limítate a pilotear.

Los cuatro corredores restantes dan otra vuelta en el orden que estaban (Kaz, Dan, Marcel y Jin) para posicionarse sobre Chinatown. Poco a poco, Kaz se acercaba a la meta, la cual era la misma estación Baille, por lo que a Dan no le quedaba mucho tiempo para rebasarlo. Marcel se acerca a Dan, totalmente confiado en que puede ganar la carrera, pero sin esperarlo, Jin aparece detrás de él y comienza a empujarlo, tratando de hacerlo perder el control. Marcel se abre hacia la derecha y Jin, más resentido por lo anterior que buscando ganar la carrera, le sigue, comenzando a intentar golpearlo de nuevo. Antes de terminar el tramo de Chinatown y llegar a Mirador de Portland, Marcel detiene un puñetazo de Jin y lo jala, bajándolo de la Sánchez, pero sin esperar que Jin se colgara de él y lo tomara por la espalda como si fuera su pasajero.

  • Marcel: (furioso) ¡Suéltame, sanguijuela!

Marcel recibe un par de golpes de Jin y pierde el control, saliéndose de las vías y cayendo frente al Punk Noodles, aterrizando bien, para luego volver a perder el control y caer al frío asfalto junto a Jin, ante la mirada de todos los presentes del lugar. Yung les observa disgustado, para luego ser testigo de como Marcel se pone de pie y comienza a cojear, intentando huir, aunque lentamente.

  • So: (alterado) ¡Lo ve! ¡Está escapando!
  • Yung: Tú no te alteres. Te lo recuerdo, está en Chinatown. No importa donde se mueva, mientras esté en ese barrio, está a nuestro alcance.

Al mismo tiempo que Yung dice su última frase, un grupo de triadas aparece y rodea a Marcel, apuntándole con sus pistolas y cuchillos, haciendo que el amigo de Dan simplemente levante las manos y se ponga de rodillas. Otros van a auxiliar a Jin mientras uno de los triadas se acerca a Marcel y le da una fuerte bofetada, enviándolo al suelo. Cerca de acabar la carrera, solo quedan Dan y Kaz, cosa que Sucho nota al voltear la cabeza y darse cuenta de que ya no hay nadie.

  • Dan: (pensando) Dudo que se hayan quedado atrás... Algo me dice que tuvieron ciertos percances allá atrás. Debo alcanzar a este tipo antes de que sea demasiado tarde.

La estación Baille comienza a distinguirse y Kaz entra en total confianza una vez que entra al Mirador de Portland. Dan empieza a aprovechar el rebufo de la línea recta y poco a poco se acerca a Kaz a su vez que sus ojos distinguen como se ve la última curva previa a la estación donde empezaron. Dan empuja su cuerpo hacia enfrente y luego lo impulsa hacia atrás, haciendo un wheelie para posteriormente tomar impulso y ponerse a la par de Kaz, subiendo a su vez a la división de carriles para tomar mayor velocidad. Kaz, al verse desplazado, embiste a Dan y ahora es él quien está en la división. Dan no pierde el control y se recupera rápidamente mientras dan la última curva, donde Dan aprovecha para embestir, pero Kaz le da un puñetazo que provoca que Dan pierda el control y caiga, pero no sin antes, empujar fuertemente a Kaz y ladear su Sánchez a tal punto de que él también cae. Los dos quedan en el carril derecho, tirados sobre las vías mientras la motocicleta de Dan gira hacia la izquierda y cae de las vías por la inercia de la velocidad a la que Dan iba. La motocicleta de Kaz ahora era la única en juego, pero lo más importante era que quien la tomara primero es automáticamente el ganador.

  • Kaz: Esto no acabará así... Tú no debes ganar.
  • Dan: Es ahora o nunca...

Kaz y Dan corren hacia la motocicleta, tomándola Kaz, para luego recibir un golpe en el rostro por parte de Dan combinado con un empujón. Dan sube a la Sánchez, pero Kaz se pone de pie rápidamente y lo jala, enviándolo al suelo para luego darle un pisotón en el pecho.

  • Kaz: Se acabó, Sucho. No puedes ganarle a los Wong en el juego que mejor se les da.
  • Dan: No te preocupes, entrené lo suficiente en Vice City, así que esto no es más que un simple calentamiento...

Dan impulsa sus piernas y con ellas toma a Kaz de las rodillas, haciéndole una leve llave con la cual derriba a Kaz hacia atrás, permitiéndole ponerse de pie. Kaz hace lo mismo y ambos se toman de los hombros, comenzando a forcejar mientras un tren se aproximaba a lo lejos. La motocicleta seguía allí, junto a ellos, pero el tren poco a poco se acercaba en el mismo carril donde se encontraba la motocicleta y donde tanto Kaz como Dan siguen peleando.

  • Kaz: Si valoras tu vida, suéltame...
  • Dan: Si te suelto, de todas formas estoy muerto, así que vale la pena asumir el riesgo.
  • Kaz: ¡Estás loco! ¡Eres un maldito wugui!

Yung mira consternado la escena y So no puede creer lo que ve. El tren se acerca y los dos corredores están cerca de ser aplastados por el mismo. Dan, al darse cuenta de que Kaz no cedería, usa todas sus fuerzas para empujarlos a ambos al carril izquierdo, cayendo justo al momento de que el tren pasa y aplasta la moto, dejándolos sin medio de transporte.

  • Dan: Es oficial... La carrera acaba en empate.
  • Kaz: No puede acabar así...
  • Yung: (toma el megáfono) ¡No importa que la moto esté destruida! ¡Usen aquella parte que la naturaleza les dio para moverse! ¡CORRAN O MUERAN!

Kaz y Dan se ponen de pie y comienzan a correr hacia la estación Baille. Dan tiene la ventaja de ser más rápido que Kaz, por lo que éste se empieza a desesperar y con el paso de los segundos se va quedando atrás. Yung se desespera y toma su pistola.

  • Yung: (a So) ¡Baja este maldito helicóptero y acércalo a las vías!
  • So: Como usted diga, señor Yung.

El Sparrow se pone cerca de las vías y Yung se asoma para comenzar a disparar contra Dan, el cual rápidamente se da cuenta, así que comienza a correr en zig-zag, dándole oportunidad a Kaz de poder alcanzarlo.

  • Dan: ¡Estúpido tramposo! ¡Deja de dispararme y juega limpio!
  • Yung: ¡Y tú deja de moverte, maldita cucaracha escurridiza!

Kaz alcanza a Dan y trata de empujarlo, pero éste le da un golpe con el cuerpo que lo frena, haciendo que Dan corra con todo lo que tiene hacia la estación. Pronto, aquel primer tren que se toparon en la carrera ya está partiendo de la estación, así que Dan aprovecha para colarse cerca de él y lo rodea, cubriéndose con el tren y evitando así los disparos de Yung. Dan entra a la estación, donde Kwan y varios chinos ya le esperaban, a su vez que un sofocado Kaz llega después.

  • Dan: He ganado, por tanto, es hora de que cumplan su palabra y me dejen ir.
  • Kwan: (sorprendido) Es... imposible. Tú no debiste haber sobrevivido. Esta carrera estaba diseñada para que tus amigos y tú murieran.

Dan baja las escaleras con los chinos rodeándolo, viendo como un golpeado Marcel y Max estaban allí también, siendo vigilados por los miembros de la triada. Sucho no puede evitar sonreír al ver a sus amigos con vida, cosa que Kaz también hace al distinguir a Jin y a Hei vivos también.

  • Max: (emocionado) ¡Es Dan! ¡Por favor! ¡Dime que ganaste!
  • Dan: (feliz) Así es, Max. He ganado, pero pensándolo bien, podría salvarme el culo yo nada más, viendo que ambos me han metido en líos.
  • Max: ¡Ni lo pienses! Somos amigos de infancia, ¿Lo olvidas?
  • Marcel: (interrumpe) Buen trabajo, Dan... Sabía que ibas a salir de ésta y ser el héroe del día.
  • Dan: Esto aún no termina. Aún tienen que dejarnos ir estos asiáticos.
  • Kwan: No te puedo dejar ir sin que el jefe Yung me dé la orden.

En ese instante, el teléfono de Kwan comienza a sonar, por lo que el chino contesta rápidamente.

  • Kwan: Kwan Ho para atenderle... ¡Oh, jefe Yung!
  • Yung: (voz) Llévalos a Playa de Portland... Aterricé mi helicóptero allí. Asegúrate de que nuestros invitados VIP y los Wong vayan contigo.

Yung cuelga y Kwan rápidamente se prepara para darle la orden a sus hombres.

  • Kwan: (con aire imponente) El jefe Yung quiere vernos a todos en Playa de Portland. Iremos caminando.
  • Marcel: Eso significa que ya nos podemos ir...
  • Kwan: (con pose amenazante) Dije a TODOS, eso los incluye a ustedes, americanos.
  • Max: ¿Pero qué cojones me estás contando? ¡Prometieron dejarnos ir una vez que ganáramos! ¡Dan les pateó al culo a sus hermanos Wong de los que tanto se jactaban!
  • Kaz: Más te vale cerrar la boca... Aún seguimos aquí.
  • Kwan: Y seguirán aquí, porque el jefe también quiere hablar con ustedes, Kaz. Al parecer no está nada contento con su desempeño y lo más seguro es que reciban un castigo.
  • Jin: (preocupado) ¿Ca-ca-castigo?
  • Hei: Relájate, Jin. Seguro es otra de las bromas pesadas que a Kwan le gusta hacer.
  • Kwan: Pues hoy no estoy para bromas. Muy bien, dejen de flojear y muévanse.

Los hermanos Wong, las triadas y el grupo de Dan caminan en dirección a la playa, con un atardecer en el fondo y con alguien viéndoles desde el Marco's Bistro.

  • ???: Problemas con los chinos, en verdad... Parece que Dan Sucho no mantiene los problemas alejados de él. Al menos no he tenido que ser yo quien se lo cargue.

El grupo sigue caminando hasta que por fin llegan a la playa, donde el Sparrow de Yung ya estaba aparcado y tanto éste como So esperaban a nuestro protagonista. Kwan se abre levemente y deja que Yung observe al grupo, donde no quitaba la mirada de Kaz y Dan.

  • Yung: Felicitaciones, Marcel. Tu chico resultó ser bueno para esto y nos ganó limpiamente.
  • Dan: Perfecto, entonces nos largamos. Ya nos hicieron suficiente con caminar hasta esta playa.
  • Yung: (interrumpe) Pero... No ganaron la carrera de motos, ya que el ganador llegó corriendo a la meta. Eso es trampa y por lo tanto, quedaste descalificado desde el momento en que la moto fue destruida.
  • Marcel: ¡¿QUÉ?! ¡Eso es una idiotez, Yung! ¡El chico Wong también perdió su motocicleta hasta donde sé!
  • Yung: Y por esa sencilla razón, los seis morirán. Pónganlos de rodillas.

Una cara de impacto aparece en Dan, Kaz, Marcel, Hei, Max y Jin... No podían creer que Yung tomara esa decisión tan fría y carente de sentido. Antes de que por su cabeza pasaran mil insultos contra Yung; Kwan y los demás los ponen de rodillas a su vez que sacan sus Tec-9. Yung saca su pistola y la carga, preparándose para ejecutar también. Los hermanos Wong eran los que más lucían desesperados. Su jefe les había dado la espalda.

  • Hei: (suplicando) Señor Yung, no puede hacernos esto... (Yung le ignora) ¡Señor Yung!
  • Max: ¡Cobarde! ¡Esto no es de hombres! ¡Te ganamos en tu apuesta y ahora te niegas a cumplir!
  • Yung: Solamente les agradezco por haberme divertido y regalado una tarde sin aburrimiento. Espero que el resto de mis agradecimientos y felicitaciones les lleguen cuando conozcan el Diyu.
  • Dan: (pensando) Podría tratar de luchar, pero son demasiados y estoy desarmado... Jamás había estado en una situación como ésta, ni siquiera en Vice City.
  • Kaz: Esto es cruel, dimos nuestro mejor esfuerzo, le fuimos siempre leales. Nos está apuñalando como un psicópata sin alma.
  • Jin: Por favor, señor Yung... Se lo ruego, no nos mate.
  • Yung: Demasiado tarde, incompetentes. Por su ineptitud podrán acompañar a aquellos que los enviaron directamente a la muerte...

Yung prepara su pistola y la pone en la cabeza de Marcel, el cual simplemente traga saliva.

  • Yung: Tú serás el primero, sucia rata traicionera.

Antes de que Yung jalara el gatillo, un disparo proveniente de la nada perfora el cráneo de So, haciéndolo caer sin razón aparente hasta que la sangre comienza a salir a chorros y caer en la arena. Todos los presentes observan boquiabiertos y Yung se altera, a tal punto de que deja a Marcel y comienza a mirar a su alrededor.

  • Yung: ¡¿Quién hizo esto?! ¡¿De dónde vino ese disparo?!

Otro disparo resuena y roza a Yung, aunque termina dándole a un triada en el estómago, causando que se desplome.

  • Kwan: ¡Mierda! ¡Debe de ser un francotirador! (mira a Dan) ¡USTEDES HICIERON ESTO!

Kwan se prepara para matar a Dan, pero un disparo pasa cerca de él y asesina a un desprevenido triada, por lo que Kwan corre y se oculta detrás de las rocas mientras Yung regresa a su helicóptero. Dan aprovecha y toma a un triada que intentaba escapar para luego romperle el cuello y robarle el arma con la que empieza a tirotear a Yung y los triadas, que en total quedaban seis. Los hermanos Wong aprovechan el alboroto para huir hacia las rocas, cosa que Max también hace. Dan dispara contra un triada que se asomó, dándole de lleno en la cabeza con el subfusil y luego intercambiando disparos con Kwan, al cual obligan a esconderse cuando el francotirador ataca de nuevo y dispara contra la roca de Kwan. Marcel corre hacia el cadáver del triada y toma su subfusil, usándolo para matar a un par de triadas que corrían en dirección a Dan e hiriendo a otro, que finalmente cae luego de recibir un disparo en el cuello por parte del francotirador.

Kwan corre y llega al helicóptero evadiendo los disparos de Dan y Marcel, donde sube para escapar, aunque con la sorpresa de que Yung también sube.

  • Yung: ¡Enciende esta basura y llévanos lejos!
  • Kwan: ¿¡Y qué hay de los americanos y los Wong!?
  • Yung: Nos encargaremos de ellos después, ahora solo sácanos de aquí.

Kwan enciende el helicóptero y se preparan para partir. Marcel intenta disparar contra el helicóptero pero un triada aparece y le dispara, obligándolo a ocultarse nuevamente, evento que Kwan aprovecha para huir junto con Yung. Otro triada se mueve sigilosamente para llegarle por la espalda a Dan, al cual Max observa, pero no actuando por temor. Sin que nadie lo esperara, Kaz aparece y derriba al triada para luego patearle el arma, la cual queda en la arena. Kaz estrangula a su antiguo compañero, así que el último triada restante se prepara para darle el tiro de gracia, pero Dan aprovecha su descuido y le dispara, dándole en el ojo y matándolo instantáneamente. Por su parte, Kaz termina de estrangular al triada, matándolo, aunque luego Marcel aparece y le apunta en la cabeza.

  • Marcel: ¿Unas últimas palabras, Wong?

Hei y Jin aparecen pero levantan las manos cuando Dan igual hace su aparición y les apunta. Max se une al encuentro, sin arma alguna y sin apuntar a nadie.

  • Kaz: No queremos problemas...
  • Marcel: Ya tuvieron suficientes intentando matarnos.
  • Kaz: Sabes que no volveremos a trabajar con Yung, ¿No?
  • Marcel: Nada me da la confianza de que eres de palabra.
  • Kaz: Me intentó matar, eso es prueba suficiente de que debería estar muy colocado para volver con ese traidor.
  • Marcel: ¿Tú que dices, Dan? ¿Me lo cargo yo?

Dan mira a Hei y Jin a su vez que luego observa a Kaz, los cuales lucen serios, aunque asustados, sabiendo que su muerte estaba cerca. Dan se prepara para decir el sí pero pronto empieza a meditar que su jefe los traicionó aún cuando ellos le ayudaban a aniquilar a sus enemigos... aquel recuerdo le hizo ver en Yung a la figura de "X" y en Jin y Hei veía tanto a Rick como a él. Además, Kaz le había salvado la vida al asesinar al triada que lo iba a matar por la espalda.

  • Dan: Aunque me duela aceptarlo, él me salvó la vida.
  • Marcel: (desconcertado) ¿De qué coño hablas, Dan? ¡Este sujeto y sus hermanos nos intentaron matar! ¡Nos querían arrojar de las vías del tren! ¿¡Ya lo olvidaste!?
  • Max: Dan tiene razón, Marcel... Este tipo salvó a Dan de un chino que le intentaba llegar por la espalda.
  • Marcel: ¿Qué tal si lo hizo por beneficio propio?
  • Dan: Si hubiera sido por beneficio propio, creo que hubiera dejado que me maten y hubiera escapado. Creo que sería mejor que los dejáramos vivir.
  • Marcel: Estás loco, Dan, ¡Estás jodidamente enfermo!

Dan baja el arma y tanto Jin como Hei sonríen, aunque esperan que Marcel haga lo mismo, el cual termina comprendiendo las palabras de Dan y baja el arma, dejando apuntar a Kaz, el cual se reúne con sus hermanos. Marcel mira con un poco de enfado a Dan, pero luego le sonríe.

  • Marcel: Ahora ellos son tu responsabilidad.
  • Dan: No te preocupes, Marcel. Compartimos esa responsabilidad, ¿O tengo que mencionar a la persona que metió a los chinos en mi vida?
  • Max: Bueno, somos libres...
  • Jin: (preocupado) Yung no se rendirá así de fácil. Seguramente volverá.
  • Hei: Sin rencor alguno, les recomendaría mantenerse ocultos. Yung es una persona muy poderosa.
  • Dan: Yung me puede sobar las pelotas si quiere. Me he enfrentado a narcotraficantes más temibles que ese enlatador de pescado.
  • Kaz: Solo me queda... darles las gracias por perdonarnos la vida... Creo que no vi las cosas del modo correcto...
  • Marcel: Deja de decir hipocresías, Wong y solo lárgate.
  • Max: Por cierto, Dan, ¿Quién era el que verdaderamente nos salvó la vida?
  • Dan: (extrañado) ¿De quién hablas?
  • Max: Del francotirador. Ese amigo tuyo del que no nos contaste.
  • Dan: Yo no conozco ningún francotirador...
  • ???: Pues aparentemente sí que lo conoces.

Los seis presentes voltean a ver y se dan cuenta de la presencia de un hombre de traje azul con barba de candado que les observa mientras porta un rifle de francotirador en las manos.

  • Dan: ¿Quién eres tú?
  • Hei: Es un Leone...
  • Max: (asustado) Un mafioso... Un verdadero mafioso...
  • Marcel: Vaya, Mickey, no esperaba volver a verte y menos ahora.
  • Dan y Max: ¿¡MICKEY!?
  • Kaz: Veo que lo conocen... Eso me relaja un poco.
  • Mickey: Yo tampoco esperaba volver a verlos, para serles sincero.
  • Max: Nos viste y viniste a salvarnos, ¿No?
  • Mickey: No... (deja el rifle en el suelo y saca una Uzi de su espalda) El jefe me dijo que limpiara la zona.

Mickey apunta a los seis, que literalmente ya no podían creer todo lo que veían. Parecía salido de una retorcida pesadilla. Primero lo de Yung y ahora esto... Dan sentía como si toda Liberty City estuviera totalmente loca. La cámara enfoca la mirada de confusión de Dan mientras la escena se oscurece.

Capítulo 3: Cambio de aires

El capítulo inicia con Greg, el cual observa a Evelyn quien estaba sentada en su mesa, jugando con una naranja que había sobre ella. El joven se acerca y se da cuenta de que Evelyn está triste, estado emocional que mantiene desde su encuentro con Dan.

  • Greg: Escucha, Eve... No creo que Dan haya hecho todas esas cosas que se cuentan, digo, a lo mejor tiene razón y Max alteró las cosas.
  • Evelyn: Eso no importa, Greg. Nada borra el hecho de que Dan se haya convertido en un asesino. Él había prometido cambiar desde que se metió en aquel problema.
  • Greg: Ya llegará el momento de que hablen, pero no puedes seguir tratándolo así. Es tu hermano y estoy seguro de que si vino aquí no fue para hacerte sentir triste, sino porque estaba preocupado por ustedes.
  • Evelyn: Hubiera sido mejor que no se parara por aquí, ¿No lo entiendes, Greg? ¡Rick está muerto! Mi madre ha empeorado en su estado de salud a raíz de eso, ¿Y así quieres que reciba a Dan con una sonrisa?
  • Greg: Pero Dan no tuvo la culpa de que Rick haya muerto. No creo que él se haya atrevido a hacerle daño a su hermano.
  • Evelyn: No me interesa si fue culpable o no. Rick y Dan la cagaron y ahora Dan quiere terminar de arruinarme la vida, ¿Qué nos asegura que todo ya está solucionado? Me disculpas, pero no quiero que le pase nada a mi madre o a alguno de mis seres queridos.
  • Greg: Entiendo... Saldré un rato.
  • Evelyn: (sorprendida) ¿Ahora? ¿A dónde irás?
  • Greg: Iré a hablar con Dan.
  • Evelyn: Veo que literalmente mis palabras te dieron igual.
  • Greg: No. Es simplemente que esto no se puede quedar así.

Greg sale caminando de la sala, toma su chamarra y sale del apartamento, dejando pensativa a Evelyn, la cual pese a que parece sentir rencor hacia a Dan, aún sigue preocupándose por él y manteniendo ese lazo familiar. La escena cambia ahora a la playa de Portland, donde Mickey apunta a Dan, Marcel, Max, Kaz, Hei y Jin. Justo allí, Dan levanta su arma y apunta, cosa que Marcel también hacen, causando que Mickey se sorprenda.

  • Dan: Escucha, Mickey, no quiero hacerte daño...
  • Marcel: Solo baja la puta arma y dialoguemos. Recuerda, somos amigos.
  • Mickey: ¿Amigos tú y yo, Marcel? ¿Ya olvidas a qué familia pertenezco?
  • Max: Eso no significa nada. Los Leone pueden tener amigos no italianos.
  • Kaz: Y nosotros ya no somos más de las triadas. De hecho ya nos íbamos...
  • Mickey: (mira a los hermanos Wong) Nada me da más asco que ver a un trío de traidores con la misma sangre en las venas. Debería matarlos por ser escoria de esta sociedad.
  • Jin: Relájate, amigo. Nuestro jefe nos traicionó, así que lo que estamos haciendo es luchar por nuestras vidas.
  • Mickey: Mi jefe jamás traicionaría a alguien sin razón, ni siquiera por un rumor. Él solo te mataría en caso de que hagas mal las cosas, ¿No pasó lo mismo con ustedes
  • Hei: Bueno... Nosotros...
  • Mickey: Ya, cállense, no vine aquí por ustedes. (voltea a ver a Dan, Marcel y Max) Vaya, Dan, no esperaba verte por aquí. Corrían los rumores de que ya estabas muerto...
  • Dan: (sarcásticamente) Es que Max es muy informativo, ¿No es así, Jenson?
  • Max: Bueno, los periodistas no siempre conseguimos toda la información...
  • Mickey: Eso es cierto, a tal punto de que esos artículos que has escrito sobre nosotros no han sido nada agradables, Max.
  • Max: (en voz baja a Dan) ¿Ves? Por eso no quería que lo fuéramos a ver.
  • Dan: Y bueno... ¿A qué se debe esta actitud de tu parte? ¿Te metiste algo?
  • Mickey: No, solamente vine a cumplir mi trabajo, pero vi que se trataba de ustedes. Puede que todos te hayan olvidado, Dan, pero un italiano jamás olvida la cara de nadie. En especial, la tuya, Marcel...
  • Marcel: (nervioso) ¿De qué estás hablando?
  • Mickey: ¿Cómo van las cosas con Mike y Franco? ¿Sigues hablando con ellos o ya te desecharon?
  • Dan: ¿Mike y Franco? ¿Quiénes son ésos?
  • Max: Mike... Franco... ¡Esos nombres me suenan! Pero si claro, son los principales líderes de la familia Forelli. Franco Forelli es el don mientras que Mike Forelli es su hermano menor, el segundo al mando.
  • Jin: ¿La mafia? Así que con razón le diste la espalda a las triadas, americano. Con ellos fue con quienes nos vendiste.
  • Dan: Ya me hice bolas, ¿Marcel trabaja con los Forelli?
  • Marcel: Trabajaba... Ahora ya no somos nada, soy solo una persona independiente.
  • Mickey: Sí que eres un pájaro que no puede estar en el mismo nido, ¿Eh, Marcel? Pero bueno, no los mataré, de cierta manera, los aprecio por ser mis amigos de infancia. Pero tú, Jenson, más vale que le bajes a tus artículos o a la próxima despertarás con las extremidades intercambiadas de posición.
  • Max: (tenso) Como tú digas, mi buen Mickey...

Mickey baja el arma y se sienta en una roca, sonriendo mientras que Dan y Marcel se aseguran de guardar sus armas. Aunque parezca extraño, los hermanos Wong se quedan allí, a su vez que Max comienza a sacudir su traje.

  • Mickey: (observa a Dan) Bueno, Dan, ¿Qué te ha parecido Liberty? ¿Tan alocada como en nuestra juventud?
  • Dan: Decir "alocada" es quedarse corto. No hay ninguna bienvenida mejor que una organizada por los chinos y tu amigo donde te obliguen a correr sobre las vías del tren a bordo de motocicletas.
  • Hei: Hay que aceptarlo, fue divertido...
  • Marcel: Claro, si eres masoquista y te gustó chocar de lleno con el tren... Por cierto, ¿Ustedes qué hacen aquí?
  • Jin: Ya nos íbamos... (ríe nerviosamente) Espero que algún día podamos devolverles el favor.
  • Marcel: Solamente no vuelvan a jodernos con las triadas y desaparezcan de mi vida. Ya tuve suficiente de chinos por este día.
  • Kaz: Bien, buena suerte, americanos... e italiano. Pero antes de irme, tú... (señala a Dan)
  • Dan: No tengo dinero, así que no te prestaré nada.
  • Kaz: No, no, no, no malinterpretes. ¿Sabes? Corres muy bien. Escuché en sus conversaciones que eras corredor de autos pero no lo haces tan mal en las motocicletas. Podrías participar en los circuitos callejeros.
  • Mickey: ¿Correr de nuevo, Dan? ¿A tu edad? Creo que ya estás un poco viejo para eso.
  • Hei: Kaz tiene razón. En Red Light District pagan muy bien esas carreras, no dudo en que te vaya bien. Jin llegó a correr allí y no le iba tan mal.
  • Dan: Prometí no volver a correr. Se supone que aquí tendría una vida distinta, quiero dejar atrás todo lo que me recuerde a Vice City.
  • Max: Pero éstas son motocicletas, no coches, así que después de todo no estarías rompiendo tu normativa personal.
  • Marcel: Siguen siendo carreras, Max...
  • Jin: Si te llega a interesar, hay un teléfono público que suena cada tres días a las 16:00 en Chinatown. Contéstalo y el resto se hace solo.
  • Mickey: ¿Y por qué motivo, razón o circunstancia se supone que suena ese teléfono? Se me hace un medio muy estúpido para inscribirse.
  • Hei: En sí, la llamada es para Jin, pero después de las amenazas de Yung, creo que acercarnos al barrio chino sería un suicidio.
  • Kaz: Ahora sí, nos retiramos. Zaijian pengyou.

Kaz, Hei y Jin se despiden y se van, trepando las rocas para regresar a la ciudad. Por su parte, Mickey se pone de pie y toma su rifle, preparándose para irse también.

  • Mickey: (dándole la espalda al trío) Antes de irme, solo quiero recomendarte que no te metas en asuntos de otro nivel, Marcel. Jugar con los Forelli es jugar con un nido de serpientes.
  • Marcel: ¿Cómo te enteraste?
  • Mickey: Eso no te incumbe. Únicamente te lo dejaré como una advertencia. No lo consideres como una amenaza, pero te lo digo por tu bien, ya que seguimos siendo amigos, o al menos de esa manera estoy tratando de verlo.
  • Marcel: (sonríe) Agradezco tus consejos, Mickey, pero sé cuidarme solo.
  • Mickey: Con esa actitud de chulito no llegarás lejos, Marcel Harris.
  • Marcel: Con todo respeto, Mickey, ¿Crees que por ser de la Mafia ya lo sabes todo? Me disculpas, pero llevo más tiempo metido en esto de lo que piensas.
  • Mickey: Ser un estafador con antecedentes de corredor no te hace alguien, Marcel. Pero dejaré que lo aprendas por ti mismo. (gira la cabeza en dirección a Dan) Y tú, Dan Sucho, más vale que no te metas en problemas esta vez, que no siempre tendrás a alguien para que te salve.
  • Dan: No te preocupes, Mickey, aunque es seguro que los problemas me siguen a donde quiera que vaya.
  • Mickey: Te seguirán siempre si no te alejas de ellos... O de personas que los provoquen.
  • Max: Por mí no temas, Dan, no suelo tener muchos problemas.
  • Dan: Claro, no das problemas pero sí que los inicias, ¿O ya olvidaste quién es el causante de que Eve y mi madre estén enfadadas conmigo?
  • Max: Oh, Dan, ya me has hecho disculparme muchas veces, no quiero que nuestra amistad quede arruinada. Ya verás como poco a poco recuperaré tu respeto.
  • Dan: (a Mickey) ¿Qué será de ti, Mickey? ¿Estás seguro de que tú no corres riesgos? Con eso de que ahora eres un miembro de la familia Leone.
  • Mickey: Mi trabajo no incluye riesgos. Solo trabajo con un amigo y raras veces me mancho las manos. Bueno, muchachos, procedo a retirarme. Y más vale que hagas caso de lo que digo, Marcel. No estoy bromeando.
  • Marcel: Que tú le temas a Franco no implica que yo también le he de temer.

Mickey voltea rápidamente y toma a Marcel del cuello de la camisa, agitándolo violentamente mientras una faceta de furia aparece en su rostro, totalmente opuesta a la serenidad que había mostrado hasta el momento.

  • Mickey: ¡Deja de actuar como un idiota, Marcel! Si te digo esto es porque no quiero verme obligado a tener que matarte. Sé a qué te dedicas y no permitiré que me jodas a mí o la gente con la que trabajo. Es por ello que le pido a Dan que se cuide las espaldas... De ratas como tú.

Dan, al ver a los extremos que estaba llegando la situación, mete sus manos entre ambos y los separa. Marcel acomoda el cuello de su camiseta y sonríe retadoramente mientras Mickey vuelve a su postura seria.

  • Dan: Tranquilícense, ¿Quieren? Esto no puede seguir así.
  • Mickey: Sé que tú no eres ningún idiota, Dan. De la misma forma sé que has aprendido tu lección y no volverás a confiar en ninguna cucaracha de poca monta.
  • Marcel: Ni siquiera le he propuesto nada, no hables de más, Hamfists.
  • Dan: Yo solo soy consciente de algo, y es que si alguien me la intenta jugar y yo me entero, no esperaré a que las sospechas se hagan ciertas, sino que destruiré lo que me causa desconfianza antes de que me haga daño a mí o alguien cercano. No me importa quién sea esa persona, únicamente no debe meterse conmigo.
  • Max: Se supone que somos amigos, ¿No? Detengamos un poco las peleas y vayamos a tomar una copa, ¿Les parece?
  • Mickey: ¿Para emborracharnos y sacarnos información? No, gracias, Jenson, pero agradezco tu amabilidad. Además, aún tengo trabajo que hacer. Los Sindacco no han parado de joder últimamente y tengo que asegurarme de que los negocios de Luigi estén bien. Es momento de que parta, pero de todas maneras, algo me dice que nos terminaremos encontrando más adelante y que, quizás, ya no sea por simple casualidad.

Mickey se va caminando por un camino de tierra que hay junto a las rocas, subiendo a un Sentinel de Leone y acelerando para alejarse de la zona. Marcel, Max y Dan salen caminando del lugar y comienzan a volver a la ciudad, observándose a Max angustiado, a Marcel levemente ofendido y a Dan pensante.

  • Dan: (ve a Max rascándose la cabeza) ¿Qué pasa contigo, Max? ¿También trabajas con los Forelli o me estás ocultando algo más?
  • Max: No es nada de eso, solo soy un simple periodista, y por tanto, mi dinero no rinde para comprar otro coche.
  • Dan: Ya veo, te preocupa tu Admiral. Bueno, seguramente ha de seguir allí o quizás la policía ya se lo llevó confiscado.
  • Max: Espero que esos chinos no le hayan hecho nada malo, ni siquiera lo he terminado de pagar. No gano tan bien como Ned Burner o esos reporteros que consiguen mejores notas que las mías.
  • Dan: No lo sé, ¿Por qué no vas y se los preguntas?
  • Max: Ni siquiera me dirigen la palabra, pero en fin, trataré de encontrar mi coche. Los veré después, no se metan en problemas.

Max corre hacia la banqueta y le silba a un taxi, al cual sube rápidamente, alejándose de la zona. Dan queda solo con Marcel en la acerca de Portland View, con un ambiente silencioso y sin decir palabra alguna. Es allí cuando Dan decide romper el silencio y comenzar a cuestionar a Marcel.

  • Dan: ¿Por qué has ocultado tantas cosas? ¿A qué le temes, Marcel?
  • Marcel: ¿Ya vas a empezar tú también, Dan? No sé que esperabas, era lógico que en 8 años las cosas cambiaran. Rox no fue la única que se hizo de nuevos amigos, también yo. Necesitaba dinero y encontré una buena fuente de negocios.
  • Dan: Ya eras un corredor acomodado. No había necesidad de que te metieras con la mafia.
  • Marcel: ¿Por qué de repente ha despertado en todos un instinto paternal sobre mí? Ya somos personas adultas, no me arrepiento de lo que he hecho y dudo arrepentirme algún día.
  • Dan: Solo dime, Marcel, ¿Cuál fue el motivo que te impulso a meterte en tantos líos? Primero las triadas y ahora los Forelli.
  • Marcel: No tengo problemas con Franco y los suyos. Es más, llevamos una bonita relación de negocios.
  • Dan: No eres un pez gordo como para que te confíes tanto, Marcel... Esa gente no tiene escrúpulos.
  • Marcel: Escucha, Dan, no es por ofender, pero que tú hayas fracasado en tu aventura por el mundo criminal no implica que yo también soy un fracaso. Es más, puedo asegurar de que suenas como alguien resentido que siente envidia por lo que he logrado.
  • Dan: Te recuerdo que de no ser por mí estarías muerto.
  • Marcel: Y te lo agradezco, Dan, pero no critiques mi accionar. Lo volveré a repetir, somos gente adulta, gente independiente, gente capaz de enfrentar al mundo sin necesidad de nadie...
  • Dan: Tienes un concepto erróneo de la vida, Marcel, pero en fin, solamente hazle a caso a Mickey y no me involucres en tus problemas.
  • Marcel: Creí que ya los tenías desde hace 8 años.
  • Dan: Pero ésos son otros problemas. No quiero tener a la mafia metida en mi vida, con los chinos ya fue suficiente.
  • Marcel: Ya, cambiando de tema...
  • Dan: (interrumpe) No voy a cambiar el tema mientras no me asegures que alejarás tus problemas de mi vida. No quiero más problemas, apenas y salí vivo de los que tuve en Florida como para meterme en otro montón de líos.
  • Marcel: (desinteresado) Sí, sí, te lo prometo, Dan. Y en cuanto a de lo que te quería hablar, era acerca de esa propuesta que te hizo el chico Wong. Espero que no estés pensando en aceptarla, digo, con eso de que ya no buscas problemas...
  • Dan: Eso me lo guardaré para mí mismo. Necesito pensarlo.
  • Marcel: Las carreras son algo turbias, en especial en el área de Portland. No creo que salgas libre de problemas si entras a ellas. Además, no confío en los Wong, a lo mejor se trata de una trampa para matarnos o qué se yo.
  • Dan: Si no confías en ellos puedes buscarlos y matarlos. Los chinos no son algo que pase por mi cabeza, y si Yung quiere regresar por mí, tengo un arma lista en esta ocasión.
  • Marcel: No subestimes a Yung, Dan. Es una persona cruel.
  • Dan: Si tú pudiste joderlo, yo también puedo. Pero me lo reservaré, ahora no quiero iniciar una guerra con las triadas.
  • Marcel: Bueno, espero que pienses bien eso de volver a correr. Sea cual sea tu decisión, tienes todo mi apoyo, y créeme, te prometo que no te meteré en ninguna clase de problemas. Yo me encargaré de arreglar las cosas con Yung.
  • Dan: Más vale que así sea.
  • Marcel: ¿Qué harás ahora? Aún no termina el día...
  • Dan: Ya he tenido suficiente por hoy y está oscureciendo. Iré con Harvey. Te veo después, Marcel y que a la próxima tus amigos no nos tengan preparadas sorpresitas grupales.
  • Marcel: Suerte con la adaptación, Dan. Cuida a ese friki fracasado.

Dan se aleja caminando mientras Marcel lo observa con una mirada de desconcierto. Marcel comienza a caminar, pero en dirección hacia Saint Mark's, donde la oscuridad de la tarde poco a poco comenzaba a golpear el asfalto mientras las farolas se encendían. Los pasos de Marcel cada vez eran más veloces, como si tuviera prisa en llegar a algún lugar. En el fondo se veía el restaurante Marco's Bistro, pero Marcel se limita a pasar junto a él y doblando en dirección a Cerros de Hepburn. Justo allí, alguien de pantalones cafés comienza a caminar detrás de él. El amigo de Dan aprieta aún más el paso y se prepara para girar a la izquierda de la siguiente calle que se asoma, pero el sujeto que le seguía se detiene, optando por gritar.

  • ???: No veo razón para que me evadas, Marcel.
  • Marcel: (gira y ve al sujeto) ¿Qué quieres ahora? No te has puesto a pensar que si Hamfists me ve contigo puede abrir la boca.
  • ???: ¿Le temes a Hamfists? Nah, ese lerdo acaba de moverse hacia Red Light District, pero no es lo único que vi, sino que también me di cuenta de que Yung ya te encontró. No sé que hacías paseándote por Chinatown después de lo que le hicimos a ese tipo.
  • Marcel: Fue culpa de Max, pero bueno, al menos las cosas terminaron bien.
  • ???: Tu amigo Sucho volvió a la ciudad, ¿Eh? Eso no le conviene al negocio...
  • Marcel: Relájate, difícilmente volverá a las carreras. Quedó traumado por todo lo que pasó en Vice City, dudo que quiera volver a meterse en este tipo de cosas.
  • ???: Ya resolveremos ese asunto después. Lo que pasa ahora es que los hombres de Mike quieren hablar con nosotros. Tú sabes, asuntos relacionados con los negocios.
  • Marcel: ¿Tienen trabajo para nosotros?
  • ???: Aparentemente... ¿Sabes? Me gustaría preguntarle a Sucho que fue de mi primo Norman. Hace casi un año que perdí contacto con él. Me decía que Sucho la estaba pasando bien con los Sharks, no sé por qué decidió volver.
  • Marcel: Ahora que lo tenemos aquí, hay que soportarlo, aunque Dan no es gente mala, ya sé que en el pasado fueron enemigos y que fue por tu culpa que él huyo de la ciudad, pero bueno, podemos tratar de borrar esas viejas rencillas, ¿No, Axel?

Una ligera tormenta empieza y las gotas de lluvia escurren sobre la cara del pelirrojo Axel Phillips, cuyo rostro mostraba cierto enfado, especialmente por el regreso de Dan Sucho. Marcel se acerca un poco más para seguir charlando con él.

  • Axel: Solo trata de que Sucho no cometa el mismo error de hace 8 años, ¿Sí?
  • Marcel: Me aseguraré de eso, pero por lo mientras, ¿Qué trabajo busca Mike ahora?
  • Axel: Al parecer esta vez cambiaremos de rutina, Marcel. Ya no nos dedicaremos a la conducción...

Marcel se sorprende y Axel saca un papel de su bolsillo, entregándoselo a Marcel, el cual rápidamente lo toma y lo lee, quedando con la boca abierta de ver lo que Mike le había pedido hacer.

  • Marcel: Dime que esto no es en serio...
  • Axel: Ni modo, Marcel, creo que tendrás que enfriar tu sangre, al menos por este trabajo.
  • Marcel: Tú sabes que lo nuestro es el volante, no esto.
  • Axel: Tú mismo lo dijiste, Marcel, llevamos una bonita relación de negocios con Mike y Franco, y no la queremos arruinar, ¿O sí? Nos pagarán muy bien.
  • Marcel: No somos criminales, Axel, al menos no de los que se manchan las manos.
  • Axel: Lo somos desde hace mucho, Marcel, ¿O ya olvidaste el "suicidio" (mueve los dedos) de Chester Polk?
  • Marcel: Eso era diferente, Axel. Mejor dicho, este trabajo ya es excesivo. Mike tiene que entender que no somos lo que él piensa.
  • Axel: ¿Y así es como quieres llegar a la cima, Marcel? ¿Quejándote y lloriqueando? Si tú no piensas hacerlo, yo lo haré y me buscaré un colega más atrevido, solamente atente a las consecuencias. Recuerda que no es tan fácil salir de esto.

El joven se queda pensante luego de oír las palabras de Axel y la escena cambia a Dan, el cual llega levemente mojado al apartamento de Harvey, abriendo la puerta y entrando, topándose con el dueño del lugar reunido con Greg, estando bebiendo ambos una taza de café con una faceta de seriedad. Pese a todo, Dan no se sorprende y los ignora, procediendo a guardar el arma obtenida en sus cosas, ante la mirada de susto de Harvey y la de impacto de Greg.

  • Harvey: (nervioso) Eh... Dan. No creo que sea buena idea meter armas a mi departamento.
  • Dan: Relájate, Harvey. No la usaré.
  • Greg: ¿De dónde sacaste eso?
  • Dan: Fue un regalo de unos amigos de Marcel. Aunque creo que su estilo de diversión no va con el mío.
  • Harvey: Así que ya viviste en carne propia los problemas de Marcel. Es una pena que esta vez te haya tocado a ti.
  • Greg: ¿Qué te tocó pasar esta vez? ¿Huir de un bote a punto de explotar o casi ser vendido en una carnicería?
  • Dan: Por lo que estoy escuchando, parece ser que ustedes dos ya sabían que Marcel era un saco de problemas, ¿Por qué no me lo dijiste, Harvey?
  • Harvey: Lo siento, Dan. Imaginaba que solo irían a ver a los viejos amigos y que no te tocaría pasar ninguna aventura marcelina.
  • Greg: Entonces... ¿Qué ocurrió?
  • Dan: Cosas que pasan frecuentemente. Triadas secuestrándonos, una carrera sobre las vías del tren, escapar de un tiroteo, reencontrarte con tu amigo mafioso...
  • Greg: ¿Mickey Hamfists? Vaya, sí que has tenido un día curioso.
  • Dan: (mira a Greg) ¿Y tú qué haces aquí?
  • Greg: Bueno, vine a acompañarlos un rato.
  • Dan: ¿Cómo está Eve?
  • Greg: (baja la cabeza) Triste. Aún sigue sin superar lo de Rick, pero tú no te desesperes, Dan, pronto se le bajara.
  • Harvey: ¿Visitaste a Rox, Dan?
  • Dan: Sí, pero no salió como esperaba...
  • Greg: También conociste a Rudy Torres... Hiciste todo muy rápido, Dan, no esperaba que en dos días ya pasaras tanto.
  • Dan: Comparada con Vice City, esto no es nada, aunque Rudy no es una persona muy amable que digamos. Aún me falta visitar la tumba de Rick y cambiar esa cruz de madera por una lápida de verdad.
  • Greg: Tendrás que esperar. Los trabajadores del ferry se pusieron en huelga y el puente no está terminado. El cementerio está en Bedford Point así que tendrás que dejar eso para después.
  • Harvey: Oye, Dan, hablando de tu aventura marcelina, ¿Volviste a correr? Creí que volviendo aquí ya no lo harías de nuevo.
  • Dan: Mi vida estaba en juego. Es más, puede que vuelva al negocio de las carreras aquí en Liberty.

Greg, que le daba un sorbo a su café, termina escupiéndolo al escuchar esto. Harvey se echa para atrás, sorprendido por la declaración de Dan. Nadie pensaba que el joven Sucho aún pensara en correr después de lo que había pasado en la paradisiaca ciudad de Vice City.

  • Dan: (extrañado) ¿Por qué esas reacciones?
  • Greg: Pues... Antes de que llegaras estábamos hablando de ti y, por lo que hemos visto, creíamos que buscabas rehacer tu vida.
  • Harvey: Y con lo que acabas de decir, pareciera como si quisieras seguir los pasos de tu anterior vida.
  • Greg: ¿Por qué mejor no piensas en buscar un trabajo?
  • Dan: Claro, con la policía pisándome los talones debo exhibirme pidiendo empleo. No tengo opción, es lo único que me queda. Es más, creo que ya lo he decidido definitivamente, correré, solo que esta vez será diferente. Ahora se trata de motocicletas.
  • Greg: Dan, por favor, piensa en Eve, ella no quiere que sigas buscando problemas, ya te dije, le preocupas, eres su hermano. No quiero que ella siga cayendo en depresión a raíz de tus acciones.
  • Dan: ¿O sea que tú también crees que yo soy el villano de la historia, Greg? Muy bien, desapareceré de sus vidas.

Dan toma sus cosas y comienza a guardar rápidamente otras cuantas, por lo que Harvey se pone de pie y lo intenta detener.

  • Harvey: Oh, vamos, Dan, ésta no es la solución.
  • Dan: Si creen que soy una carga, pues volveré a irme sin dejar rastro. Quizás así la gente deja de quejarse por mi presencia.
  • Greg: No me estoy quejando por tu presencia, Dan, es solo que nos preocupas. Anteriormente, no solo tu vida, sino la de varias personas estuvieron en riesgo a raíz de las carreras callejeras. Ésa fue la causa de tu huida de la ciudad y la causa por la que nos tuvimos que separar definitivamente.
  • Harvey: Axel Phillips era una persona despiadada, Dan. Ahora con el tiempo a lo mejor ya se convirtió en alguien más poderoso.
  • Dan: Después de ver a "X", Phillips a su lado queda como un pobre intento de gángster.
  • Greg: ¿De qué demonios hablas? ¡Tú viste de lo que era capaz! ¡Casi se carga a Rox en aquella fiesta!
  • Dan: ¡Éramos niños, Greg! ¡Jóvenes inexpertos! ¡Yo igual vi capaz de lo que era "X"! Y créeme, Phillips no es nada comparado con lo que era ese psicópata insensato. Él se cargó a Rick, casi me mata, destruyó muchas vidas... ¿Y todo por qué? Porque destruyeron la suya... Él quería que los demás compartieran su sufrimiento mientras él trataba de ser feliz. Axel Phillips solo lo hace para creerse alguien, porque carece de identidad. Nunca pasó de ser un perrito faldero, y así será.
  • Harvey: Entendemos, Dan, de todas formas, ¿Cómo participarías? Ni siquiera tienes una motocicleta con la cual competir.
  • Dan: Nunca es tarde para conseguir una. Ya encontraré la manera de hacerlo.

Dan se prepara para salir del cuarto de Harvey con su mochila y sus cosas, pero en ese momento, Greg lo detiene tocándole el hombro.

  • Greg: Espera... Yo puedo conseguirte una motocicleta, pero prométeme algo.
  • Dan: (voltea la cabeza) ¿Dime?
  • Greg: Por nada del mundo dejarás que tus problemas perjudiquen la integridad de Evelyn, ¿Entendido?
  • Dan: Eso lo he tenido claro desde un principio, Greg.
  • Greg: Solo promételo.
  • Dan: Muy bien, lo prometo.
  • Greg: Bueno, descansa. Mañana en la mañana te traeré la motocicleta, lista para ser utilizada. De la misma forma, promete que no vas a destruirla ya que es un regalo que me hicieron unos compañeros de trabajo.
  • Dan: ¿Y a qué se supone que te dedicas?
  • Greg: Gerente de ventas en Hogs 'n' Cogs. No creas que me iba a mantener apartado de las carreras por mucho, en especial luego de que hace 8 años adoraba acompañarlos a Marcel y a ti a las competencias para a su vez ayudarlos junto a Chester y Max.
  • Dan: ¿O sea que sigues metido en el negocio?
  • Greg: No, pero tengo acceso a varios coches. Hay una motocicleta que sin duda te puede servir... No me pertenece, lo sé, pero prométeme que me la pagarás pronto, ¿Sí?
  • Dan: Ya son dos promesas con ésta, pero da igual, cumpliré con mi palabra.
  • Greg: Procedo a retirarme. Nos vemos, amigos...

Greg pasa a un lado de Dan y sale por la puerta a su vez que Harvey se pone de pie y se acerca a Dan.

  • Harvey: ¿Aún sigues pensando en irte?
  • Dan: Te veo muy insistente. No quieres que me vaya, ¿Verdad?
  • Harvey: Bueno, a veces me siento muy solo aquí.
  • Dan: Eso me empieza a sonar como si tuvieras tendencias homosexuales.
  • Harvey: No, no, no malinterpretes. La vida aquí en Liberty es algo aburrida y no hay mucha gente con quién hablar...
  • Dan: Me quería ir más que nada porque no quiero que te afecten mis problemas. Por culpa de Marcel seguro ahora las triadas me quieren muerto pensando que yo planeé esa emboscada donde Mickey nos salvó el culo. Temo que vengan aquí y te maten. Ya fue suficiente con ver morir a Rick. Puede que sea un asesino y que merezca el peor de los destinos, pero no quiero que la gente a mi alrededor pague mis errores con sus vidas.
  • Harvey: Aún hay oportunidades de cambiar, Dan. El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino. Viéndolo desde otra perspectiva, correr no te convierte en un criminal, ya que es tu habilidad, es para lo que naciste, y prefiero verte correr a verte matar gente. Tú en el fondo no eres así, Dan, y seguro eso Evelyn lo sabe. Ese tal "X" te obligaba, tú le temías, es así de simple...
  • Dan: No me quieras justificar, Harvey. Me gustaba lo que hacía...
  • Harvey: (interrumpe) ¡Pero era porque no sabías las consecuencias que traería! Y ahora que las sabes, dudo que vuelvas a seguir los mismos pasos. Eres una persona más madura y pensante, confío en que no se repetirá la misma historia que en Vice City.
  • Dan: Eso espero, Harvey... Y gracias por tus consejos, no eran necesarios, pero me hiciste replantearme ciertas cosas. Dormiré un rato, estoy cansado y con este clima, no hay mucho que hacer.
  • Harvey: Bien, Dan, descansa. Despeja las ideas y piensa, porque ese espíritu de criminal del que nos has hablado parece haber muerto...
  • Dan: Tú lo has dicho... Parece haberlo hecho, pero no sabemos si ya desapareció.

Dan recoge sus cosas y regresa a la sala de Harvey mientras la cámara se mueve hacia la ventana y sale hacia las calles, donde se ve una panorámica de Liberty City, la cual estaba lluviosa aún. Esa misma panorámica se mantiene mientras se acelera el tiempo y pronto tanto el cielo nocturno como las persona con paraguas son reemplazados por gente yendo a trabajar y un cielo nuboso. Todo se mueve al frente del edificio, donde Harvey y Dan salen de él acompañados por Greg, el cual levanta las manos con una sonrisa en la cara presumiendo el nuevo transporte de Dan.

  • Greg: Dan Sucho, es hora de que conozcas un nuevo modelo de motocicleta que acaba de salir al mercado: La Mánchez, una verdadera combinación de velocidad y todo-terreno, como si tuvieras una fusión de una ligera Sánchez y una rápida PCJ-600.
  • Dan: (extrañado) Si no mal recuerdo, Hogs 'n' Cogs está en Staunton... ¿No se supone que los puentes estaban cerrados?
  • Greg: Un amigo me ayudó a traerla en su barco. No te molestes en agradecer, lo único que me interesa es que cumplas tu promesa.
  • Dan: Tú sabes que yo soy incapaz de hacerle daño a Eve.
  • Greg: Lo sé, Dan. Pero tus enemigos piensan diferente. Puede que tú aún creas que puedes empezar de cero, pero ten en cuenta que mientras sigas corriendo, tus enemigos siempre estarán detrás de ti, esperando el menos de tus descuidos para saldar las deudas del pasado.
  • Harvey: (sonríe y toca el hombro de Greg) Tampoco hay que ser tan pesimistas, hace tiempo que no sabemos nada de Axel Phillips y los otros sujetos que odiaban a los Sucho.
  • Greg: De todas formas, con Marcel por ahí, creo que ya tienes un imán de enemigos a tu disposición. Lo mejor que te puedo pedir es que te cuides de las triadas. No creo que después de lo que pasó ayer estén muy contentos contigo, Marcel y los otros.
  • Dan: En Vice City aprendí a cuidarme, Greg, créeme, las cosas no volverán a ser iguales.
  • Harvey: (da un paso al frente) Y bueno... ¿Ahora qué se supone que harás con tu nueva moto?
  • Dan: El chico Wong me habló de un teléfono público donde reclutan corredores. Más vale empezar por ahí. Dijo que sonaba cada tres días... No me dijo cuántos días faltaban para que volviera a sonar, pero si tengo suerte, hoy timbrará y seré el primero en contestar. Los veo después.

Dan sube a la motocicleta y toma el casco que estaba en el manubrio, colocándoselo. Harvey le observa con su pose dudosa con la mano en la barbilla y Greg le mira de brazos cruzados. Ambos tenían sus preocupaciones, pero en el fondo, confiaban en que las cosas con Dan salieran bien. Dan acelera y se aleja del barrio, dispuesto a dar una vuelta en la motocicleta en lo que daban las 16:00. Al ser las 10:00, aún tenía que esperar un buen rato, pero el joven debía aprovechar para familiarizarse con la moto, la cual era cómoda y veloz, aún mejor de como la describía Greg. Pero mientras conducía la moto, se detuvo en una esquina de Red Light al ver un Deimos SP amarillo frente a él... Los recuerdos no tardaron en llegar.

  • Dan: (pensando y mirando el coche con seriedad) Nick Edwards... ¿Qué estás haciendo Dan? Debes olvidar lo que ocurrió en esa ciudad. Si sigo pensando en ello, enloqueceré.

Dan sigue conduciendo por las calles de Portland, dándose el tiempo de ver diversos barrios, hasta pasar por Cerros de Hepburn. Dan pasa como si nada, pero un Diablo Stallion que transitaba por allí se detiene al instante al verlo. Quien lo conducía era nada más y nada menos que Rudy, quien pese a que Dan tenía el casco, logra reconocerlo debido a que traía la misma chaqueta que usó el día que fue a ver a Rox.

  • Rudy: Dan Sucho, esta vez eres mío...

Rudy acelera a toda velocidad y saca un teléfono, donde se apresura a llamar a alguien. Dan, sin notar que Rudy le perseguía, continúa hasta que finalmente un semáforo en rojo detiene su trayecto. Rudy, que aceleraba aún más, finalmente queda en la misma calle que Dan y se prepara para embestirlo.

  • Rudy: Muy bien, Sucho, ahora pagarás por lo que me hizo tu amigo...

El Diablo Stallion se aproximaba pero Rudy no notó que había aceite en el pavimento, lo cual le hace perder levemente el control y que su coche patine, haciendo un ensordecedor ruido. Dan se da cuenta y ve que Rudy está dentro del vehículo, mirándolo con odio y frenando su coche para luego echarse de reversa y prepararse para volver a la persecución. Comprendiendo la situación, Dan acelera a toda velocidad y Rudy, que ya se había recuperado, le sigue.

  • Dan: Genial, ¿Acaso no hay un día que pueda estar tranquilo en esta ciudad?

Rudy sonríe cuando de repente dos Diablo Stallion aparecen frente a Dan e intentan cerrarle el paso, pero éste aprovecha que está en una motocicleta para pasar entre ellos antes de que le cerraran el paso. Esto a su vez provoca que Rudy se detenga, quien no puede evitar insultar a sus hombres por su incompetencia.

  • Rudy: Ese maldito no tendrá tiempo de alejarse demasiado... ¡USTEDES! (mira a los dos Diablos) ¡Búsquenlo y den con su paradero! Quizás no será ahorita, pero pronto lo tendré frente a mí nuevamente y le haré pagar su osadía.

Dan, sofocado, continúa su recorrido por la ciudad, aunque a final de cuentas termina riendo cuando se dio cuenta de que había perdido a Rudy. De todas formas, sabe que será difícil mantener la promesa con Greg si sigue haciendo enemigos. Axel, Yung y Rudy, ¿Acaso las carreras no le traerían más problemas? ¿No era suficiente con este trío de personajes que lo quieren muerto? Sucho lo pensó durante todo el recorrido por la ciudad, recordando que enemigos le sobraban en Vice City y incluso la gente en quien confiaba no le era leal, ¿Debía confiar en Marcel y Max o alejarse de ellos? Más preguntas iban naciendo conforme recorría las avenidas de Portland, pero las carreras de motocicletas eran más un pasatiempo para él que una forma de negocio. Dan quería verse involucrado lo menos posible en negocios criminales, y las carreras solo le servirían para generar una pequeña ganancia y para distraerse. Tantos problemas lo tenían agobiado, aunque no pudo evitar recordar también a Scott Edwards. Quizás murió por meterse con la novia de un capo, pero anteriormente tenía problemas debido a que era un buen corredor, aún y cuando no tenía nexos criminales, ¿Acaso todo corredor estaba destinado a verse manipulado como marioneta por el crimen organizado? Dan solo pensaba en eso y en cumplir su promesa con Greg. Finalmente llegó la hora y Dan frenó frente al teléfono. Antes de contestar, observó a su alrededor. Estaba en Chinatown, y si Yung se enteraba de ello, era hombre muerto. Apenas y estaba a punto de coger el teléfono, una voz le hizo asustarse debido a que el acento chino era notable. Dan voltea rápidamente, pero se tranquiliza al ver que era uno de los hermanos Wong. Jin para ser específico.

  • Jin: Tranquilízate, no hay hombres de Yung cerca de este lugar.
  • Dan: ¿Qué quieres aquí, Wong?
  • Jin: Debí suponer que no rechazarías la oferta. Yo también corro, pero seguramente Yung querrá matarme si me llega a ver allí, así que solamente te pido que te cuides. No me extrañaría que Yung tenga muy bien puesto el ojo sobre las carreras a partir de ahora. Es un negocio que le interesa mucho.
  • Dan: Esta moda de que a los líderes de bandas les empiece a gustar meter su cuchara en el mundillo de las carreras clandestinas es tan frustrante. No importa, si Yung tiene algún problema conmigo, el destino se encargará de juntarnos para arreglarlo como hombres.
  • Jin: Por si lo has notado, Yung es un chino sin honor. Es más, el honor va más con los japoneses, no con los chinos.

En la cercanías, uno de los Diablo Stallion frena y el sujeto camina hacia la pared para escuchar la conversación de Dan.

  • Diablo: (pensando) ¿Las triadas? Vaya, veo que Sucho no se anda con rodeos. Sí que es una persona influyente.

Jin y Dan siguen hablando, pero Dan se comienza a desesperar al ver que el teléfono no suena.

  • Dan: ¿Estás seguro de que hoy es el día? O mejor aún, ¿Estás seguro de que esta cosa debe sonar? ¿No es una trampa para que te redimas en el mundillo de esos sucios triadas, verdad?
  • Jin: Cuando dije que los chinos no tenían honor, no hablaba en general. No seré la mejor persona, pero puedes confiar en mí, después de todo si te fuera a traicionar ya te hubiera disparado por la espalda (se levanta la playera y se ve una pistola guardada)
  • Dan: De todas formas, no me das buena espina, y menos con tu aparición tan repentina e impredecible.

Luego de decir eso, el teléfono comienza a sonar. Dan lo observa y luego mira a Jin, quien con los ojos le da una señal para que conteste. Dan duda, pero finalmente accede, tomando el teléfono y contestando.

  • Dan: Adelante.
  • Promotor: ¿Te crees muy valiente para contestar el teléfono? ¿Piensas que puedes correr contra mí? Patearé tu culo y lo demostraré. Como todo novato, tienes que pasar por este teléfono para correr cara a cara contra el mejor. Toma tu motocicleta y llévala a Red Light, muy cerca del Paulie's Revue Bar. Rápidamente sabrás quien soy, porque emito un aura de ganador a mi alrededor. Te estaré esperando aquí a las 19:00, don nadie y no olvides los verdes porque tengo que pagar unas copas esta noche. (cuelga)

Dan coloca el teléfono en su lugar y con una cara de seriedad voltea a ver a Jin, quien simplemente se rasca la cabeza.

  • Jin: Sé que ese sujeto es idiota, pero es la manera perfecta de empezar.
  • Dan: Idiota es quedarse corto. Entonces así es como se empieza en este mundillo de las carreras de motocicletas. Viéndolo bien, no será algo difícil.
  • Jin: No te confíes. Quizás el tipo suena como un imbécil de primera, pero son muy buenos corredores.
  • Dan: ¿Y a ti qué tal te iba?
  • Jin: No era el mejor, pero sin duda quien es un experto en esto de las motocicletas es Kaz. No por nada Yung le dio la tarea principalmente a él de eliminarlos a tus amigos y a ti.

Mientras tanto, el Diablo ahora hablaba por teléfono con alguien. Al hacerlo en voz baja no se escuchaba mucho pero las palabras "chinos", "motocicleta" y "Red Light" resonaban. Jin escuchó los murmullos, así que rápidamente le avisó a Dan de lo que sintió.

  • Jin: (voltea a ver a donde está el Diablo) Hay alguien detrás de esa pared.
  • Dan: Debe de tratarse de un peatón cualquiera.
  • Jin: No lo creo...

Jin camina silenciosamente hacia la pared hasta llegar a la esquina, donde saca la cabeza y se da cuenta de la presencia del Diablo. Dan se prepara para acercarse, pero Jin le hace una señal con la mano para que se detenga. El Diablo se voltea y es allí cuando Jin aprovecha y le da una fuerte patada por la espalda, derribándolo y haciendo que se le caiga el celular. El Diablo trata de tomar el arma, pero Jin lo toma de ambos brazos y se los pone contra la espalda, sosteniendo ambos con una mano y sacándole el arma.

  • Jin: Ya puedes salir, Sucho, tengo a nuestro amigo bien neutralizado.
  • Diablo: Imbécil... No sabes con quién te estás metiendo.
  • Jin: (usa la pistola del Diablo para ponérsela en la cabeza) Tú tampoco, pedazo de mierda.

Dan se acerca y Jin le señala con la cabeza hacia el teléfono, el cual se encontraba tirado con la llamada aún en línea. Dan se apresura a tomarlo e instantáneamente se da cuenta de que se trata de Rudy, por lo que decide tomar la llamada.

  • Rudy: ¡Peyton! ¡PEYTON! ¡¿Sigues allí?!
  • Dan: Si piensas que mandando a tus lacayos vas a acabar conmigo, te equivocas, Rudy.
  • Rudy: Hijo de perra... ¿Qué le hiciste a Peyton? ¿Acaso has ido a pedirle ayuda a los chinos para detenerme? Maldito marica de mierda, no podía esperar algo más bajo de ti.
  • Dan: No necesito a las triadas para joderte, Rudy, porque ya llegará el momento en el que yo sea quien te joda a ti, así que te lo voy advirtiendo de una vez. Deja de colmarme la paciencia, que no soy una persona perseverante...
  • Rudy: Ya verás que yo tampoco lo soy. Esto no se va a quedar así, Sucho... Pronto te mandaré al infierno con mis propias manos.
  • Dan: Eso me gustaría verlo, pero me parece que eres pura lengua. Le mandaré saludos a Peyton de tu parte, ahora vete al carajo.
  • Rudy: ¡HIJO DE...!

Dan cuelga, tira el teléfono al suelo y lo rompe de un pisotón. Jin mantenía neutralizado al Diablo mientras observaba a Dan.

  • Jin: ¿Y bien? ¿Ahora qué hacemos con este tipo?
  • Dan: Pégale un tiro. No nos servirá nada y si lo dejamos vivo, probáblemente se las ingenié para hacer alguna idiotez que nos cueste cara. Además, sabe demasiado...
  • Jin: Solo será por esta vez, Sucho. No soy el sicario de nadie.

Jin se prepara para soltar el disparo, pero de pronto, a lo lejos se ven a tres triadas observando a los presentes. Rápidamente comienzan a señalarlos, especialmente a Jin, y desenfundan sus armas, ¡Se habían dado cuenta! Los disparos inician y Jin se ve obligado a soltar al Diablo para huir junto con Dan. Dan, como reacción rápida, corre hacia su moto.

  • Dan: ¡Apresúrate a subir! ¡Serás mi primer pasajero!

Peyton, por su parte, intenta correr hacia el otro lado de la calle, pero otros triadas que estaban cerca se dan cuenta y le disparan en la pierna, derribándolo y rodeándolo. Dan y Jin suben a la moto por lo que, acto seguido, Dan acelera a toda velocidad para huir de Chinatown mientras Jin dispara contra las triadas para hacerlos perder precisión. Dan y Jin logran escapar, dirigiéndose hacia Callahan Point.

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