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Introducción

Los OVNIs siempre han sido objeto de especulación y relacionados con conspiraciones del Gobierno norteamericano. Desde hace años, surgieron los famosos cazamisterios, que se dedicaban a tratar de demostrar al mundo que los alienígenas existían y que el gobierno lo ocultaba a toda costa, así como declarando en conferencias de dudosa reputación para probar sus más descabelladas teorías. Lo cierto es que en el estado de San Andreas, existe un área militar totalmente secreta y a la que no se tiene libre acceso, los proyectos que allí realizan son desconocidos, a veces incluso para los propios trabajadores que allí operan.


1990

En alguna parte del desierto, la policía tenía acordonada una pequeña zona donde supuestamente se habría estrellado un vehículo aéreo. Los rangers trataban de disuadir a las multitudes hasta que llegaron varias autocaravanas al lugar.

Ranger: Oh, no... esos no...

Un hombre joven, sin afeitar y de pelo negro, salió de la autocaravana para tomar fotografías.

Ranger: Milton, deje de hacer fotos, aquí no hay nada que ver...

Milton: Agente, tengo que tomar estas fotos, es importante para...

Ranger: Me importa una mierda su estúpida convención. Váyase de aquí de una puta vez.

Milton: Al menos podrá explicarme lo que...

En ese momento, llegaron varios FBI Rancher al lugar y salieron de él varios agentes.

Agente: Jack Byson, antiterrorismo. ¿Está usted al mando?

Ranger: Sheriff Dwane Galtz. Estoy al mando.

Jack Byson: Retire a sus hombres, ahora nos encargamos nosotros.

Dwane: ¿Podría explicarme qué coño ha pasado aquí?

Milton: A mí también me gustaría saberlo.

Jack Byson: Es un asunto clasificado. Sheriff, si quiere conservar su placa, le recomiendo que retire a sus hombres y a estos civiles inmediatamente.


Dwane ordenó marcharse a los civiles y Milton volvió hacia las autocaravanas. De él salió otro personaje, un hombre gordo con un refresco.

Milton: Linus, nos largamos, han llegado los federales.

Linus: ¿Sabes qué ha pasado?

Milton: Creo que son antiterroristas, lo mismo se ha estrellado un avión. Anda, vamos. Necesito unas cañas.


Las dos Journey pronto acabaron dirigiéndose al Lil' Probe Inn, donde se apalancaron en los paneles solares. Milton y Linus entraron en el bar.

Camarera: ¿Lo de siempre, chicos?

Milton: Lo de siempre.

La camarera les sirvió dos copas, y los dos compañeros se sentaron en una mesa.

Linus: Vaya mierda. Así no llegamos a ninguna parte.

Milton: Siempre estamos mordiendo la manzana envenenada. Siempre llegamos tarde, así no tenemos nada que hacer - dijo mientras bebía un gran trago.

Linus: Calma, no bebas así.

Milton: ¿Cómo beberías tú si tuvieras que divorciarte?

Linus: Bueno, a tu salud entonces. ¿Cómo va la repartición?

Milton: Se decidirá ahora.

Linus: Bueno, pase lo que pase, siempre tendrás un sitio en la autocaravana.

Milton: Un consuelo un poco triste.

Linus: Vamos, anímate. Hay muchas mujeres.

Milton: De pago.

Linus: Yo estuve casado tres veces, pero ¿sabes qué? La mujeres sólo quieren un criado en casa, tío, haz esto, haz lo otro... te vuelven loco. Como si no estuviéramos cumpliendo ya con el curro.

Milton: Ya... - Milton bebió otro trago y se terminó la copa - Otra.

Linus: No es conveniente que vayas borracho a la cita de divorcio. Piensa que después de eso, será el primer día del resto de tu vida.

Milton: Menuda mierda... pero quiero otra copa.

Linus: Hoy pago yo, pero no te acostumbres...


Dos horas después, Milton llegó al despacho de sus abogados, donde también estaba su exmujer. Su hija pequeña estaba esperando fuera, jugando con un yo-yó.

Abogado: Bueno, creo que ha quedado claro este punto. Usted podrá ver a su hija una vez al mes, ¿está conforme?

Milton: Conforme.

Abogado: Bien, ahora tocaremos el tema de la repartición de bienes. Este tema ha dado mucho de qué hablar, pero finalmente, hemos acordado que, debido a la necesidad de manutección por parte de su mujer, tendrá pleno derecho sobre la escritura del piso.

Milton: Me echan a la calle.

Abogado: Usted tiene una autocaravana bajo su nombre.

Milton (a su mujer): ¿No dices nada?

Abogado: Señor Milton, su ahora exmujer no tiene por qué contestar a sus preguntas. En lo referente a los objetos personales, usted podrá llevarse aquellos que ustedes dos acuerden cuando empiece la mudanza.

Milton: ¡Qué alivio saberlo!

Abogado: Entienda que la limitación de visitas se encuentra respaldada por la ley, señor Milton, cualquier notificación de incumplimiento y se le sancionará con una orden de alejamiento. Ahora, ustedes dos deberán firmar...

Milton: ¿A usted le hace gracia?

Abogado: Yo no dicto las leyes, las hago cumplir.

Milton: Es usted escoria.

Abogado: ¿Cómo ha dicho, señor Milton?

Milton: Es usted una marioneta del gobierno, como esos policías que nunca cuentan lo que pasa o esos alcaldes que siempre están mintiendo cuando pasa algo gordo. Todos dicen que hacen cumplir la ley. Me da asco.

Abogado: No se pase, señor Milton. Firme y márchese.

Milton: ¿Quiere que firme? De acuerdo, firmaré... - Milton cogió el bolígrafo y firmó en el papel, para luego salir de la sala hecho un huracán.


1992

Lugar: Centro de conferencias de Los Santos.


Milton estaba realizando una exposición junto a Linus, acerca de los OVNIs, mostrando fotografías de dudosa calidad y tratando de explicar asuntos gubernamentales. Lo cierto es que el público estaba adormeciéndose y no hacía ningún esfuerzo en disimularlo.

Milton: ...esta fotografía es interesante, nos muestra el avistamiento de Liberty City que el gobierno trató de encubrir como un simple meteorito, y esta otra... Linus... - Linus cambió la imagen con el proyector, mostrando a unos federales acordonando una zona de otra ciudad. - y esta otra, tenemos el famoso caso del cráter de Carcer City, que los federales no tardaron en acordonar y a leventar todas las pruebas. Ahora, quiero hablarles de un área secreta, llamada Área 69.

El público se aburría cada vez más. Algunos estaban ya literalmente dormidos, mientras que otros miraban con ansiedad sus relojes.

Milton: Esta es un área militar, donde todo aquel que se acerca, desaparece sin dejar rastro. El caso es que nadie sabe qué clase de experimentos se realizan allí, y está comprobado que... - Entonces, se levantó uno de los presentes. - ¿Sí? ¿Alguna duda?

Presente: Sí, esto... ¿ustedes tienen vida social?

Aquel comentario desató las risas del público. A Milton no le hizo ni pastelera gracia.

Milton: El que no quiera estar aquí, no está obligado a quedarse - Justo en ese momento, con la misma motivación que poseen los niños cuando toca la campana del recreo, prácticamente todos los presentes abandonaron la sala.

Linus: Bueno, por lo menos nos dará tiempo a tomarnos ago en el bar.

Milton: Menudo fracaso, intentamos concienciar a la gente y nos tratan como a imbéciles...

Linus: Es la imagen que los periodistas han recreado. Ya sabes cómo es esto, si algo sale en la tele, es obligatoriamente cierto.

En ese momento, entró un grupo de jóvenes, de al menos dieciséis años cada uno.

Milton. ¿Queréis algo?

Los jóevenes sonrieron malévolamente cuando les lanzaron a Milton y a Linus unos tomates, ensuciándoles las ropas y sus instrumentos. Los ufólogos estaban completamente humillados mientras los adolescentes reían a carcajadas y se marchaban de allí.

Ya en un bar de Los Santos , Milton y Linus estaban en la barra tomándose unas cañas.

Linus: Nunca va a dar resultado, por mucho que lo intentemos.

Milton: Tratamos de ayudarles y nos tiran tomates.

Linus: Ya está, solucionado. Si nadie nos toma en serio, pues que les den, que se queden sin saber estas cosas.

Milton: Esto es cada vez más mierdoso....

Linus: ¿Hoy no tenías que visitar a tu exmujer?

Milton: Dentro de dos horas. El abogado dejó muy claro el horario de visitas.

Linus: Esos abogados... siempre tocando los huevos...

Milton: Papeles, papeles, papeles... dinero, dinero y más dinero... no entienden otra cosa.

Entonces, un hombre se acercó a ellos.

Hombre: Vaya, vaya... pero si son de esos frikis que van buscando OVNIs por el desierto... ¿Qué? ¿Habéis encontrado algo? Quizá... ¿hombrecillos verdes y con tres ojos?

Todo el bar le rió la gracia. Milton y Linus seguían mirándole de forma seria, pero decidieron ignorarle y pidieron otra ronda. Aquel hombre, al ver que le daban la espalda, decidió darle una colleja a Milton, haciendo que su cabeza se golpeara contra la barra. Linus respondió inmediatamente con un potente puñetazo que hizo retroceder al otro varios metros. Milton se levantó con la nariz llena de sangre.

Linus: ¿Estás bien, tronco?

Milton: Me duele la cabeza...

Cuando quisieron salir del bar, se juntaron varios hombres, algunos armados con taburetes, sillas y bates de béisbol; tratando de rodearles. Uno de ellos trató de golpearles con un taburete, pero Linus le puso la zancadilla, haciendo que el tipo se cayera. Aquella acción originó una pelea de bar, en la que varios tipos se abalanzaron sobre los ufólogos. Milton se defendía a puñetazos como podía, hasta que dos tipos con chaquetas de cuero le lanzaron contra una mesa de billar. Milton no se dio por vencido y empezó a lanzarles las bolas en dirección a los rostros de los atacantes, aunque cuando estos empezaron a juntarse, Milton cogió un Palo de billar y empezó a golpear a diestro y siniestro, hasta que le volvieron a coger entre dos y le lanzaron contra la ventana de cristal, haciendo que Milton lo atravesase hasta caer al exterior de la calle.

Dentro, Linus seguía defendiéndose con potentes puñetazos, los cuáles hacían retroceder a la embravecida multitud, pero finalmente, todos se abalanzaron sobre él y empezaron a golpearlo y a patearlo, para finalmente, arrastrarlo a la puerta del bar, tirándolo fuera.

Hombre: ¡Y NO VOLVÁIS, FRIKIS HIJOS DE PUTA!


Poco después, la Journey cruzaba por los mejores barrios de Los Santos. Linus conducía, mientras Milton se echaba cremas para disimular los moratones.

Linus: ¿Por qué te maquillas tanto? Yo he recibido mucho más que tú...

Milton: Si quiero ver a mi hija, preferiría que no pareciera que me han pegado una paliza entre varios.

Linus: Siempre puedes decir que te han atracado, tío.

Milton: Me encanta tu sentido del humor, en serio, no sé cómo lo conservas...

Linus: Hay que mirar el lado bueno de la vida, chico.

Milton: Si hubiera algo bueno en mi vida, lo haría...

Linus: Me tienes a mí...

Milton: ¿Nunca has oído el lema de mejor solo que mal acompañado?

Milton y Linus se echaron a reír hasta que finalmente, llegaron a la casa de Vinewood. Milton salió de la autocaravana, con aire decidido.

Linus: ¿Cuándo quieres que te recoja?

Milton: Aparca en la esquina, no creo que tarde mucho.


Linus obedeció a Milton y este llamó al timbre de la casa. Le abrió un hombre de buena apariencia, aunque en seguida, su mujer apareció detrás de él.

Mujer: Hola Mike. Pasa.

Milton pasó sin dudarlo y vio a su hija con una imponente casa de muñecas. La niña fue a ver a Milton y se lanzó sobre él para abrazarlo, aunque este hizo muecas de dolor.

Hija: ¿Qué pasa, papá? ¿Te has hecho daño?

Milton: Tuve un accidente con el coche, no te preocupes.

Milton y su hija se quedaron jugando un rato, mientras la mujer los observaba, delatando alguna lágrima en ocasiones. Finalmente, mandó a su hija a la cama y el nuevo marido se reunió con ellos.

Milton: ¿Os vais a alguna parte?

Marido: Es sábado. Vamos al teatro.

El marido agarró a su mujer por las caderas y la besó en la mejilla, para luego mirar con malicia a Milton, quien empezaba a tener ganas de soltarle un puñetazo ahí mismo.

Milton: Puedo quedarme de canguro...

Mujer: Lo siento... pero...

Marido: Hemos contratado a una canguro, una licenciada universitaria. Alguien con prestigio.

Milton: Me alegro de que os lo podáis permitir.

Marido (a su mujer): Ve a ver si se ha acostado, yo atenderé al señor Milton. - La mujer subió a las habitaciones superiores y el marido volvió a dirigirse a Milton - Escuche, no me gusta usted, será mejor que empiece a alejarse de mi mujer o...

Milton: ¿O qué hará?

Marido: Puedo denunciarle por incumplir el acuerdo.

Milton: No lo he incumplido. Una vez al mes.

Marido: Mi palabra vale más que la de un rastrero buscador de platillos volantes. Dése cuenta de una jodida vez que ella ya no es su mujer, y tampoco tiene una hija. No son su familia, son mí familia y yo las mantengo a un nivel que usted sólo puede soñar, Milton.

Milton: Es usted un hijo de puta.

Marido: Su exmujer, ahora mi mujer, necesita olvidarse que usted existe, lleva dos años metiéndose donde no le llaman, déjenos tranquilos, su presencia sólo crispa el ambiente. Déjenos formar una familia... en paz... haga algo bien por una vez en su vida.

Milton: Bajo ningún concepto voy a dejar de ver a mi hija.

Marido: Se lo advierto, señor Milton... puedo arruinarle más de lo que ya está.

Milton: No tengo nada que perder... - Milton desató toda su rabia en un potente puñetazo dirigido el marido, al cual tumbó de un solo golpe. En ese momento, bajó la mujer.

Mujer: ¿Qué ha pasado?

Milton (encogiéndose de hombros): Se ha resbalado...


Poco depsués, Milton llegó a la Journey, donde vio que una prostituta le estaba haciendo una felación a Linus.

Milton: Maldita sea, ¿qué significa esto, tío?

La prostituta se levantó y Linus, después de darle unos billetes, se subió los pantalones.

Linus: Tardabas mucho y...

Prostituta: Bueno, a mi me pagan por trabajar, no por veros hablar, así que, me largo.

La prostituta pasó junto a Milton, pero este la cogió de la cintura.

Milton: Pues gánese el sueldo.

Prostituta: ¿Qué clase de trabajo quieres?

Milton: Quiero el pack completo.


Unos meses después, Linus entró en el bar de los ufólogos, sumamente contento, y se dirigió a Milton.

Milton: ¿Te ha tocado la lotería, chico?

Linus: Te va a encantar, tío. - Dijo mientras se sentaba junto a su compañero.

Milton: ¿Qué pasa?

Linus: He oído por ahí que un tipo se ha colado en el Área 69 y ha vivido para contarlo.

Milton: ¿Quién?

Linus: No tengo ni idea, pero al parecer entró, hizo una escabechina ahí dentro y se llevó un proyecto del gobierno.

Milton: ¿Hace cuánto?

Linus: No lo sé, me acabo de enterar, aunque creo que hay un hippie metido en el asunto, un tal The Truth. Vive en una granja en el campo.

Milton: Pues vayamos a verle, a ver qué nos cuenta.


La Journey viajaba por Flint County, una zona totalmente rural, llena de caminos de tierra y elevaciones.

Milton: ¿Seguro que no nos hemos perdido?

Linus: No creo... la granja debería estar por aquí... ajá...

Linus tomó un camino de tierra descendente, llegando a una granja, donde una Combine Harvester se dirigía hacia ellos.

Milton: Cuidado, cuidado...

Linus dio un volantazo y la autocaravana logró esquivar la cosechadora, la cual se estrelló contra un árbol. Milton y Linus la miraron sorprendidos mientras veían como un hippie salía detrás de ella a tdo correr.

Milton: Que no sea él...

Linus: Es él...

Los dos compañeros salieron de la autocaravana y se acercaron al hippie.

Linus: Hola, Truth. ¿Qué tal?

Truth: Parece que mi cosechadora no está contenta conmigo y ha decidido revelarse.

Linus: Bueno, no eres precisamente el mayor seguidor de un sistema.

Truth: ¿Quién es él?

Linus: Se llama Michael Milton. Es de los nuestros.


Truth sacó marihuana y se la ofreció a Milton, pero este rehusó a ello, sin embargo, Linus no rechazó una calada.

Linus: Joder, qué mierda más buena...

Truth: ¿A qué habéis venido a mi humilde granja?

Linus: Información, sobre lo del Área 69, ya sabes, el robo y todo eso.

Truth: Ahhhh... el Proyecto negro...

Milton: ¿Qué?

Truth: Esa zona es el mal, un estandarte de la manipulación de nuestro gobierno, amigos míos, se trata de la representación de la opresión...

Milton: ¿Qué pasó?

Truth: Un amigo decidió entrar y llevarse un proyecto que estaban desarrollando, una mochila propulsora...

Milton: ¿Sabe algo de los OVNIs? ¿Sabe si el Gobierno los esconde ahí?

Truth: No.

Milton: ¿Está el Área 69 relacionada con ellos?

Truth: No lo sé. ¿Querés probar un frasquito de ácido?

Milton: No, gracias. Ya... ya nos vamos.

Linus parecía interesado en comprarle droga, pero Milton se lo llevó de allí. Poco después, Linus volvía a estar al volante de la autocaravana.

Milton: Menuda pérdida de tiempo. La gente nos considera chalados... pero hay que ver a ese... consumido por el ácido...

Linus: Yo sólo había oído que estaba relacionado con un robo en el área militar... no sabía nada más...

Milton: Podríamos habernos ahorrado el viaje...

Linus: Ni hablar... - dijo sacando varias bolsitas de hierba.

Milton: ¿Se las has robado?

Linus: Iba tan así que no se daría cuenta...

Milton: ¿Hemos hecho este estúpido viaje para no tener que comprar por ahí?

Linus: No, joder, no, macho, te lo tomas todo a la tremenda.

Milton: Bueno, mejor nos olvidamos de este asunto.

Linus: ¿Le echarás una calada?

Milton: Bueno, ya que estamos... no voy a decir que no...


1994

Milton despertó de repente en una celda de la comisaría de Fort Carson. Le dolía la cabeza y le costó levantarse, aunque al intentarlo, se mareó y se sentó en los asientos del lugar. Al poco, llegó el Sheriff Dwane Galtz.

Galtz: Abran. - Los funcionarios abrieron la celda y el Sheriff entró en ella - Vamos, Milton, ¿por qué se hace esto? Ha originado una pelea en la discoteca y le han pillado rompiendo buzones. ¿Qué coño le pasa, hijo?

Milton: Nada...

Sheriff: Mira, te conozco desde hace mucho, no comparto precisamente tus creencias absurdas de aliens... pero me he hecho a la idea de que no eres un mal tipo, pese a lo pesado que se pone cada vez que ocurre alguna anormalidad.

Milton: Gracias por el cumplido...

Sheriff: No se haga el duro, Milton. ¿Sabe a cuánto asciende la multa? No, no quiera saberlo. Yo puedo ayudarle, pero si quiere que interceda por usted, ya me va contando por qué se ha comportado así.

Milton: Nada.

Sheriff: Te enfrentas a varias denuncias por vandalismo, alteración del orden público y agresión sin mediada provocación, ¿crees que esto es un juego?

Milton sacó un papel arrugado y se lo entregó al Sheriff. En el palel rezaba:


Estimado señor Milton:"

Debido a sus múltiples incumplimientos del acuerdo acerca del número de visitas por mes, se ha firmado contra usted una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse a más de quinientos metros de su hija y exmujer, así como de su actual marido."

Con mis mejores deseos...


El Sheriff terminó de leer el papel y miró de soslayo a Milton. Poco después, le llevaba a la concentración de los paneles solares, donde estaban apostadas las Journeys del equipo de ufólogos. Dwane le ayudó a salir del Ranger y le cargó hacia el sitio. Varios miembros del grupo salieron a ver qué ocurría.

Sheriff: Se os ha perdido por el camino.

Miembro del grupo: Gracias, Sheriff. ¿Cómo podemos agradecérselo?

Sheriff: Con vigilarle y no dejarle suelto me vale. Que os divirtáis.

El Sheriff se montó en la Ranger mientras los cazadores de OVNIs metían a Milton en su cama. Unas horas después, este se levantó y vio cómo una Bobcat de color gris llegaba haciendo un espectacular derrape. De ella salió Linus, más gordo que nunca, y radiante de alegría.

Linus: ¡Mike! ¿Qué pasó anoche, tío?

Milton: Mejor no te lo cuento. ¿Y esa camioneta?

Linus: Es nueva, recién comprada.

Milton: Puestos a comprar algo, podrías haber elegido algo más decente.

Linus: Puede atravesar cualquier tipo de terrneo. Te lo demostraré, vamos, monta.

Varios minutos después, Linus conducía su nueva camioneta como si se tratara de un rally, haciéndola cruzar por entre todas las zonas de Tierra Robada y Bone County.

Linus: ¡Mira! ¡Mira cómo tira!

Linus seguía conduciéndo y gritando de júbilo hasta que decidió atajar por un terreno de arena lleno de dunas. Al principio, y debido a la incercia, la camioneta respondía bien, pero pronto, las ruedas se quedaron atascadas y no podían avanzar por la arena. Linus empezó a ponerse nervioso y trató de ácelerar el vehículo, pero no consiguió sacarlo de ahí. Milton le miró con expresión severa.

Milton: "Puede atravesar cualquier tipo de terrneo." Ya lo veo, ya...

Linus: Creo que tendremos que empujar...

Milton: No me hace ni pizca de gracia, tío.

Aunque al minuto, los dos estaban empujando la camioneta por detrás para que esta avanzara por los terrenos arenosos.

Linus: Bueno... ¿y...?

Milton: No me apetece hablar. Fíjate, estamos en medio de la puta nada y gracias a tí.

Linus: Bueno, todavía nos queda trayecto, cuéntame algo, por ejemplo, ¿qué demoniso hiciste anoche? Nos tenías preocupados, oímos que ha habido movida en el pueblo...

Milton: Me ha llegado una carta del abogado del marido de mi exmujer. Dice que he violado el acuerdo, cuando es mentira, y que no me dejan acercarme a mi hija... será el muy hijo de puta...

Linus: Lo cierto es que... deberías dejarlo pasar... no puedes vivir en el recuerdo...

Milton: Como no te calles te meto, gordo...

Linus: Oye, yo no me estoy metiendo contigo, sólo trato de ayudarte...

Milton: Pues lo haces fatal, así que, ahórrate el esfuerzo.


Cuando llegaron a los paneles, Milton fue echo una furia hacia su Glendale y se marchó de allí a toda velocidad.

Miembro del grupo: ¿A dónde va?

Linus: Está enfadado por que se nos ha atascado la camioneta y hemos tenido que empujar un tramo.


Mientras tanto, Mike Milton conducía a toda velocidad por las autopistas interurbanas con su destrozado y cascado Glendale hasta que llegó, tras una intensa noche de conducción, a Vinewood. Cuando llegó a la casa de su exmujer, sacó de la guantera una botella de Whisky y se lo trincó a palo seco. Después de eso, Milton salió del coche y derribó la puerta de la casa de una patada.

Dentro de la misma se estaba celebrando una especie de comida familiar, pero el marido de su exmujer se levantó y le acusó con el dedo.

Marido: ¿Qué coño hace aquí? ¡LE HEMOS PROHÍBIDO EXPRESAMENTE...!

Pero Milton no se cortó un pelo y delante de toda la familia le soltó un fuerte puñetazo al marido, haciéndolo estrellarse contra una pared. El marido se levantó y le lanzó un puñetazo, pero Milton le esquivó y le pegó en la mandíbula, para luego darle una patada en los órganos genitales y un rodillazo en la nariz.

Toda la familia gritaba mientras Milton pateaba de forma salvaje al tipo. Su exmujer mandó a su hija a su cuarto y trató de detener a Milton.

Milton: ¡ERES UN CABRÓN! ¡UN HIJO DE PUTA! ¿CÓMO TE ATREVES A SEPARARME DE MI HIJA?

Exmujer: ¡MIKE! ¡YA BASTA! ¡DÉJALO!

Pero Milton no podía dejar de patearle, por lo que la mujer trató de separarle, sin éxito. Otro miembro de la familia le cogió por detrás, pero Mike le dio un codazo en las costillas y le pegó un gancho en la barbilla. La mujer volvió a tratar de separarlos, pero Milton instintivamente reaccionó dándole una bofetada, la cuál resonó en toda la sala.

Milton se quedó helado, dado que aquello era lo último que quería, sobretodo, cuando se dio cuenta de que su hija estaba observando la escena desde las escaleras. Milton volvió a mirar a su exmujer, quien se cubría la mejilla abofeteada.

Milton: Yo... lo siento... no quería... no pretendía...

Exmujer: Vete de mi casa, Mike. Ahora.

Milton: Espera...

Exmujer: ¡AHORA!


Milton caminaba psicológicamente destrozado por las calles de Los Santos, terminándose otra botella de alcohol y lanzándola contra una señal de tráfico. Mike se sentó en una acera y se llevó las manos a la cabeza por lo que acababa de hacer. En ese momento, un tipo apareció detrás suya.

Tipo: Eh, tío.

Milton: Lárgate...

Tipo: Ceo que estás muy jodido, tío...

Milton: ¿En serio se me nota?

Tipo: Tengo la solución que te quitará de problemas.

Milton: No jodas...

Tipo: Ven, vas a volar, tío...

Al final, aquel tipo convenció a Mike Milton para que fuera con él a un oscuro callejón y empezó a sacar material para hacer hervir polvo.

Milton: ¿Qué haces?

El tipo, tras terminar de cocerlo, se lo enseñó al ufólogo.

Tipo: Es afgano puro, tío. Ya verás, tío - El traficante sacó una correa, se inmovilizó el brazo y tras palpar la vena, se inyectó la heroína en la jeringuilla, por vía venosa - Ten prueba...

Milton: No... no quiero, tío...

Camello: Vamos, te he estado viendo... tienes mazo de problemas, tío... yo te voy a enseñar cómo librarte de ellos... venga, sólo prueba...

Milton: Está bien...

Mientras Milton se puso la correa para inmvolizarse el brazo, el camello le inyectó la heroína por medio de una segunda jeringuilla.

Camello: Siempre tiene que ser por jeringuas distintas, tío... no vaya a ser que uno tenga algo que al otro no le guste, ¿entiendes?

Pero Milton estaba literalmente alucinando, lo veía todo deformado. Poco depsués, cuando Milton conducía con su Glendale por las autopistas del campo, seguía viéndolo todo borroso y en ocasiones, grotesco, aún así, Milton estaba sonriente, se sentía totalmente ligero, como si no tuviera ninguna limitación y/o preocupación en la vida. Se sentía feliz, aunque no sabía por qué, de hecho, ni siquiera era capaz de pensar.

Milton: Tío.... he vuelto al instituto... - Mike se reía de forma tonta, sin saber ni siquiera por qué.

Su conducción se veía obviamente alterada, sentía la carretera como si se estuviera deslizando por una pista de patinaje. De pronto, se dirigía de frente contra un Tanker, por lo que Milton reaccionó y dio un volantazo brusco, pero aquello ocasionó que se saliera de la carretera y en medio del campo pillara un escalón lateral natural, haciendo que el coche volcara, para posteriormente, dar varias vueltas, destrozando el techo del mismo y saliéndose un neumático del vehículo.

...

Milton despertó en un hospital. No sentía ningún cambio físico, aunque no recordaba exáctamente cómo había llegado allí. Delante suya tenía a dos detectives de la policía.

Milton: ¿Les conozco?

Agente 1: Usted a nosostros no, pero nosotros a usted sí.

Milton: ¿Han ido a mis conferencias?

Agente 2: Escuche, le hemos encontrado con el coche volcado y siniestro total en la autopista, y sus análisis rebelan que ha consumido sustancias... prohibidas...

Milton: Pero si sólo tomé un... - entonces, le empezaron a venir flashes de memoria, aunque no lograba situarlos - ¿Quiénes son ustedes?

Agente 1: Yo soy el agente John Smith, y mi compañero es Douglass Harker. Y si no nos cree... aquí tenemos sus análisis de sangre.

Smith le pasó el análisis a Milton, el cuál lo leyó al completo, y no podía creérselo.

Douglass: Irá a la cárcel, señor Milton, por consumo de heroína y conducción temeraria, por no hablar de la denuncia por agresión imputada a usted en Vinewood harán unas horas.

Milton: Joder...

Smith: Exacto, Milton, está jodido, y todos esos cargos caerán contra usted si no ofrece su colaboración.

Milton: ¿Qué cojones quieren de mí?

Smith (enseñándole una foto): ¿Reconoce a este tipo? Y no nos mienta.

Smith le enseñaba la fotografía del camello que le dio la heroína. Milton hizo un gesto de afirmación.

Milton: ¿Cómo sabe qué...?

Smith: Llevamos el caso. Un tipo de heroína comercial es fabricada en laboratorios de Afganistán, y transportada a Vice City, y desde ahí... aquí, a las bandas. El tipo que se la vendió se apropió de un Garito de Crack que hasta hace dos años pertenecía a la banda de los Ballas, hasta que una banda rival entró allí y los mataron a todos a golpes. Desde allí, distribuye por los barrios marginales.

Milton: ¿Y yo...?

Harker: Usted irá a ese garito con un micro oculto.

Milton: Ni de coña.

Harker: Usted decide, Milton. Se enfrenta a cargos penales, con agravantes. Irá a la cárcel. Alguien como usted, será un simple objeto de trueque. Pero si colabora, todo eso... puede desaparecer.

Smith: Descanse, Milton. Mañana iremos a buscarle. No intente escapar, la puerta está vigilada por nuestros hombres.

En ese momento, entró la enfermera.

Enfermera: Este hombre tiene que descansar. Tengo que pedirles que se marchen.

Los dos agentes salieron de la habitación. En ese momento, Milton tiró con su brazo todo lo que estaba en la mesita de noche, se levantó y empezó a gritar como un loco.

Enfermera: Señor Milton, por favor, debe descansar...

Milton: ¡CÁLLESE, ZORRA, CÁLLESE!

En ese momento, entraron Smith y Harker de nuevo, y el primero le taseó, dejándolo inconsciente.

Smith: ¿Se encuentra bien, enfermera?

Enfermera: Sí... gracias...


Al día siguiente...


Smith y Harker llevaban en coche a Milton por los peores suburbios de Los Santos, mientras un técnico le colocaba un micrófono oculto.

Milton: Recuérdenme por qué hago esto.

Smith: Para no ir a la cárcel, Milton. Si quiere su libertad, gánesela.

Milton: ¿Cómo me lo monto?

Harker: Entras y les dices... les dices... les dices que "has flipado tope con esa mierda, tío, dame otra dosis"

Smith: Con esas mismas palabras.

Harker: Enséñales unos verdes, para inspirar confianza. De todas formas, ese camello se ha chutado contigo, tendrá confianza.

Milton: ¿Y si alguien hace algo que no podéis ver? ¿Como sacar un arma?

Harker: Estaremos allí, no te preocupes.

Milton: Esto va a acabar jodidamente mal...

Smith: Hemos hecho esto mil veces.

Milton: ¿Y cuál es el balance de éxitos?

Ningún policía contestó a la pregunta y detuvieron el coche a una manzana antes de llegar al garito de crack.

Milton: ¿Por qué me dejan aquí?

Harker: Tienes que parecer una persona de a pie, ya estás hecho una mierda, así que darás el pego. Todo recto, a doscientos metros. Nosotros nos iremos posicionando.

Milton: ¿Y si alguien me atraca o me pincha o...?

Smith: Sal de una puta vez.

Milton salió del coche y reconoció el pintoresco garito de crack, tal que se lo habían descrito previamente los agentes de policía. Mike observó que no estaba precisamente en la mejor zona de la ciudad, por lo que decidió no mirar a su alrededor y dirigirse hacia la caseta.

Garito de crack SA

Milton llamó a la puerta. Oyó que las personas que había en el interior se movían. Milton llamó una segunda vez, pero en esta ocasión le abrió un afroamericano, apuntándole con una escopeta.

Afroamericano: ¿Qué coño quieres?

Milton: Pues... esto...

Afroamericano: Será mejor que lo sueltes, o te vuelo las pelotas, blanco.

Milton: Ayer flipé la hostia con esa mierda, neng, y quiero repetir.

Afroamericano: ¡Tyler! ¡Aquí hay un jo´puta que dice haberse colocado con nuestro colega!

En ese momento, apareció el camello con el que se chutó con Milton.

Tyler: Sí, es cierto, es legal, este capullo estaba que lo flipabas. Déjalo pasar y baja el cañón.

Milton entró con los traficantes. El panorama era totalmente decayente, había dos prostitutas y otros tres traficantes. Dos de ellos tenían metralletas, y el otro pistola.

Tyler: Ésta vez tendrás que pagar, cabrón. Sólo es gratis el primero.

Milton: Tengo pasta - Mike sacó de su cartera varios billetes.

Tyler: ¿De dónde lo has sacado?

Milton: Trabajos, vamos, chapucillas aquí y allá, ya me entiendes...

Tyler: Chapucillas, ¿eh?

Tyler y Milton se miraron a los ojos. Al ufólogo aquello le producía tensión, pero justo cuando iba a apartar la mirada Tyler se relamió y sacó el material para fabricar.

Tyler: Si lo de ayer te flipó, verás ahora...


En ese momento, Smith y Harker derribaron la puerta de una patada. Milton se echó al suelo cuando los cinco traficantes sacaron sus armas, pero Smith y Harker dispararon con sus pistolas a dos de ellos, que cayeron hacia las paredes. El afromaericano sacó su escopeta, Tyler un revólver y el restante traficante su metralleta y dispararon contra la puerta del garito. Harker se cubrió desde fuera, mientras que John rodaba para cubrirse tras el sofá, el cuál fue acribillado por el camello de la metralleta. El afroamericano disparó con la escopeta hacia la puerta, pero Harker contestó con su pistola, matándolo, mientras que Smith se incorporaba y le acertaba al tirador de la Micro Uzi.

En ese momento, Tyler agarró a Milton y le apuntó a la cabeza con su revólver. Smith y Harker apuntaron a Tyler a la cabeza con sus pistolas.

Tyler: ¿Estabas con los polis? ¿eh?

Milton: ¡Yo no sé nada!

Smith: Suéltalo o te abro un tercer ojo.

Tyler: Bajad las armas o me lo cargo, cabrones...

Harker: Tira la puta arma, tírala...

Tyler: Lo mataré... os lo juro por Dios...

Smith: Que la bajes...

Tyler: Que te jodan... bajadlas...

Smith y Harker se miraron y ambos asintieron con la cabeza. Luego, Smith miró a Milton y le guió un ojo.

Milton: No me gusta... no me gusta...

Tyler: Cállate... cállate o te mato...

Smith y Harker empezaron a bajar sus armas. En eso, Tyler sonrió, pero ese momento lo aprovechó Smith para dispararle en la frente al traficante.


1996

Black Project 1

Milton y Linus observaban el área restringida con unos prismáticos.

Linus: Cada día impresiona más, tío.

Milton: Ya te digo.

Linus: Tanta seguridad... no es normal. Algo tienen que esconder ahí dentro.

Milton: Y algún día, averigüaremos lo que es.

Linus: ¿Te imaginas que es algo ilegal?

Milton: Ya denunciaron un par de veces a Zombotech por supuestas investigaciones ilegales, aunque no se demostró nada. Pero yo, sólo me imagino una cosa. Pruebas. Pruebas de la verdad.

Linus: Si hay algún lugar donde investiguen directamente la vida extraterrestre, debe ser ahí, tío. Pero la cuestión es... ¿cómo lo hacemos? Quizá podríamos llamar a ese amigo de The Truth, el que se coló allí. Quizá...

Milton: Ese tipo está sonado. Además, ya lo intentamos la semana pasada, ¿recuerdas que...?

Linus: Sí, bueno... mejor olvidarlo.

Milton: Vámonos ya. Es evidente que en el exterior no hay fiesta.


Milton, más delgado, casi esquelético, y Linus, más obeso si cabe, se levantaron de la zona de vigilancia y volvieron a la Bobcat del segundo. Linus conducía mientras se zampaba un bocadillo enorme.

Linus: Está riquísimo...

Milton: Deberías dejar de comer, Linus. Un día te va a dar algo.

Linus: Buah...


Los dos amigos pararon en el Lil' Probe Inn, donde vieron una foto de busca y captura de un tipo. El titular rezaba como "armado y peligroso".

Milton: Genial. Otro loco suelto.... Matthew Webb...

Linus: Mira el lado positivo. No nos lo hemos encontrado.


Milton y Linus entraron en el bar a tomarse unas cañas, mientras mantenían sus ya removidas conversaciones. Poco después, Dwane Galtz llegó al bar con su uniforme de sheriff del condado. Pidió una pinta de negra y fue a reunirse con Milton y Linus.

Sheriff: ¿Qué hay, chicos?

Milton: No mucho.

Sheriff: Deberíais dejar de ir a esa zona. Los del gobierno se van a acabar cabreando e irán a por vosotros. Dejadlo ya, chicos.

Milton: ¿Nos ha estado espiando, Galtz?

Sheriff: Es parte de mi trabajo el que no os metáis en líos.

Linus: Por cierto, ¿quién es ese pavo que sale en la foto de busca y captura?

Sheriff: Por lo que sé, una mala pieza.

Milton: ¿Y qué sabe?

Sheriff: Que tenemos orden de tirar a matar en cuanto le veamos. No nos han querido dar detalles, pero tiene que ser un tipo de mucho cuidado. Lo raro es que cuando intentamos acceder a su ficha, nos salía una pantalla diciéndonos que no teníamos la acreditación suficiente para acceder a sus datos. ¿Os lo podéis creer?

Milton: Lo mismo es un agente de la CIA o algo así...

Sheriff: Por una vez, tus ideas no son tan disparatadas. Tiene que ser un tipo importante para que ni podamos acceder a su ficha ni podamos darle el alto, siquiera.

Milton, Linus y Dwane se quedaron un tiempo sin decir nada, hasta que Milton alzó su copa.

Milton: Un brindis.

Sheriff: ¿Qué celebramos?

Milton: Por las personas que hemos amado... y que hemos perdido.

Sheriff: Amén.

Los tres brindaron y bebieron juntos sus cervezas. El Sheriff se levantó cuando se hubo terminado la suya.

Sheriff: Bueno, chicos, os dejo. Ese asesino, o lo que quiera que sea, no va a atraparse solo. Pasad un buen día... y no os acerquéis más a ese lugar. - Dwane salió del bar y se montó en su Ranger - Aunque no sé por qué les digo nada... para el caso que me van a hacer...

Mientras el Sheriff arrancaba su coche, Milton fue a la mesa de billar y sacó el palo.

Milton: Vamos, gordo.

Linus: Oye no te pases, se dice deficiente metabólico...

Milton: Sí, claro, te diría cosas más dulces, pero acabarías comiéndotelas. Venga, ¿un partidito?

Linus: Sí, ¿por qué no? Hace mucho que no jugamos...


La partida empezó. Linus hizo la primera tirada y metió una de rallas. Linus hizo su segunda tirada, pero sólo consiguió que una de las de rallas quedara al borde de uno de los agujeros. Milton, en la tirada siguiente, logró colar una bola de color. La partida continuó entre tirada y tirada, y en el tablero quedaban cada vez menos bolas.

Linus: Atento a la jugada maestra...

Linus usó el palo para dirigir la bola blanca contra una de rallas, que estaba cerca de la bola negra numerada como ocho. La blanca hizo una carambola, pero no logró colar la bola de rallas, sino que...

Linus: Mierda...

Milton: Una jugada maestra, sí señor.

Linus: Mierda...

Milton: La bola 8, siempre tan inoportuna...

Linus: Mierda...

Milton: Deberías centrarte en hacer ejercicio. Creo que el footing vuelve a estar de moda...

Linus: Paso de ese rollo. Yo llevo un estilo de vida totalmente saludable.

Milton: Sí, claro. Venga, volvamos a los paneles, o se pensarán que nos hemos quedado a vivir en el Área 69.

Linus: Ojalá...


Milton y Linus volvieron al parque de caravanas de los paneles solares y se separaron. Milton entró en su Journey y, tras cerrar las persianas de las ventanas, sacó una correa y una jeringuilla, dispuesto a pincharse. Tras encontrar la vena adecuada, entró Linus de improviso.

Linus: Tío, ¿tienes mi...? ¿Pero qué mierda...?

Milton trató de inyectarse la heroína, pero Linus se le echó encima para quitarle la jeringuilla.

Linus: ¡Lo habías dejado! ¡Lo habías dejado, capullazo!

Milton: Que te jodan, dame la puta aguja...

Ambos forcejearon por la jeringuilla, pero como Linus era más voluminoso y más fuerte que Milton, logró quitársela y ambos se levantaron.

Linus: ¿¡Es que no te acuerdas de que casi te matan hace dos años!? ¿¡EH!?

Milton: ¡Devuélvemela, gordo cabrón!

Linus: Es por tu propio bien, Mike, esto... no te hace ningún bien - dijo mientras rompía la aguja de la jeringuilla con un mueble. Al ver eso, Milton se enfureció y le pegó un fuerte puñetazo a Linus, quien fue impulsado hacia atrás del golpe.

Milton salió echo una furia de la autocaravana y cogió su Glendale. Linus salió detrás de él, aunque cuando vio que se marchaba a toda velocidad, decidió perseguirlo con la Bobcat.

Linus: Maldita sea, Mike...

El Glendale entró en Fort Carson, seguido de la Bobcat. Milton giró a la derecha y cogió una carretera de velocidad en dirección a la pizzería, para luego girar a la derecha otra vez. Linus no le quitaba ojo de encima y adelantó a una Yankee para seguir manteniendo contacto visual, con su amigo, quien se desvió ahacia la izquierda, yendo en paralelo a la Cantera Hunter. Linus aceleró la Bobcat hasta llegar a la altura del Glendale, para pocos segundos después, ponerse en paralelo, yendo ambos coches a toda velocidad.

Linus bajó la ventanilla para tratar de hablar con Mike.

Linus: Mike, por favor, para...

Pero Milton sólo le contestó con un gesto obsceno con la mano izquierda. Linus echó la vista al frente y vio que un Roadtrain se dirigía hacia él de frente, por lo que giró a la izquierda, entrando en el arcén mientras el camión pasaba peligrosamente por su lado.

Linus volvió a colocarse detrás de su amigo hasta que este dio un inesperado derrape y posicionó su coche perpendicular a las vías de tren. Linus detuvo la camioneta cerca de la misma vía férrea y salió corriendo hacia el coche de Mike.

Milton: Déjame en paz.

Linus: Vamos, deja de hacer tonterías, sólo necesitas ayuda...

Milton: Lárgate.

Entonces, se oyó el sonido de un Brown Streak que se acercaba, pero Milton no arrancó el coche, decidido a quedarse donde estaba.

Linus: Por favor, Mike...

Milton: Vete.

Linus: Sé por lo que estás pasando...

Milton: ¡NO TIENES NI IDEA!

El tren se acercaba cada vez más.

Linus: Mike, deja de hacer tonterías... vamos, eres fuerte, no tienes que hacer esto.

Milton: No me queda nada. Lo he perdido todo. Déjame acabar a mi manera. A mi manera y no a la de ellos.

El tren venía directo hacia el coche. El conductor vio que el Glendale estaba delante y pisó los frenos. De las ruedas empezaron a saltar chispas, pero debido a la cada vez más corta distancia con el coche en relación a la reducción de velocidad, todos sabían que no se detendría a tiempo.

Linus miró de soslayo a Milton, y luego al tren. Linus miró por última vez a su amigo y se apartó de la vía férrea mientras el tren se acercaba inexorablemente hacia él. Milton cerró los ojos y por unos instantes, el tiempo pareció detenerse. Recordó los buenos tiempos con su mujer y su hija pequeña.

Linus: ¡MIKE!

Aquel grito sacó a Milton de su ensimismamiento cuando tenía el tren casi encima. En última instancia, actuó su instinto de supervivencia y se quitó el cinturón de seguridad, abrió la puerta del coche y saltó lejos de la vía férrea justo en el momento en que la cabina del tren impactaba contra el Glendale, destrozándolo por completo, mientras Milton caía ileso hacia la arena.


Un més después...


Milton se encontraba en una librería, hablando de su nuevo libro, ante un reducido grupo de personas.

Milton: ...y sobretodo, espero que sigan interesados en el género de terror. Muchas gracias.

Un par de personas fueron ante él para que les firmara su libro "Conspiración en el desierto", aunque parecía que Milton lo hacía sin mucho entusiasmo. En ese momento, apareció el Sheriff Galtz.

Milton: Buenas noches, Sheriff. ¿A qué ha venido?

Sheriff: Quiero que me firme este libro.

Milton ojeó la portada y vio que se trataba de "La última marcha". Su autor se echó una mano a la cabeza.

Milton: ¿Dónde lo ha encontrado?

Sheriff: Lo subastaban. - Milton cogió su bolígrafo y le firmó el libro al Sheriff. - Quería preguntarle una cosa... esa relación entre el padre y el hijo... me parece que está escrito con mucha sinceridad cómo se producen los maltratos... perdone si me meto mucho en su vida, pero, ¿está basado en un hecho real?

Milton (echando la mirada abajo): No. Es ficticio.

Sheriff: Bueno... ¿nos tomamos unas cañas?

Milton: Sí, ¿por qué no?


Diez minutos después, Mike y Dwane se estaban tomando unas cervezas juntos.

Sheriff: Sincéramente, no lo entiendo. Usted tenía éxito, una mujer guapa y una hija preciosa. Dígame, ¿qué le ha pasado durante los últimos ocho años?

Milton: Es difícil de explicar.

Sheriff: Su obsesión con los OVNIs le ha hecho bajar del pedestal, ¿por qué arruinó su prometedora carrera como escritor así? "La última marcha" era una gran novela, muy dramática, sin ese estilo sensacionalista, se ganó el favor del público, además, tú y tu mujer parecíais las personas más felices del mundo cuandos se os veía juntos...

Milton: No es ninguna obsesión, es algo real...

Sheriff: No, está en tu cabeza. Te empezaste a juntar con Linus y esos frikis que no han tenido éxito en la vida y tratan desesperadamente de demostrar algo imposible. El verle caer por ese motivo tan estúpido...

Milton: No es un motivo estúpido... es algo real... sino... ¿por qué el gobierno tiene tanto secretismo con ese tema?

Sheriff: Yo sólo soy un sheriff de pueblo. Hago lo que tengo que hacer, detengo a los malos y vigilo que no haya disturbios. Dígame, ¿cómo empezó con el tema de los platillos volantes?

Milton: Simplemente, ví que todo encajaba.

Sheriff: ¿Qué encajaba?

Milton: Usted no lo entendería...

Sheriff: Mire, señor Milton, puede que no tenga una licenciatura, que no haya acabado siquiera el instituto ni tampoco se me da bien escribir ni comprender ciertas cosas, pero soy viejo, más que usted, y sé muchas cosas de la vida. Lleva ocho años persiguiendo a unos fantasmas, y eso es lo que entiendo. Ha echado a perder su vida por un sueño vanal sin significado, y ahora, con su divorcio y todo eso, se aferra más a eso.

Milton: Es lo único que tengo.

Sheriff: No, señor Milton, eso es lo que quiere creer, así consigue decirse a sí mismo que no es culpa suya el hecho de haber fracasado. Yo no puedo ayudarle, pero puedo ayudarle a ayudarse así mismo.

Milton: Descubriré la verdad, y cuando el mundo lo sepa, entonces...

Sheriff: Si usted decide tirar su vida por el retrete, hágalo, yo más no puedo hacer por usted. Hoy le invito yo.

El Sheriff pagó la cuenta mientras Milton volvía al parque de caravanas en los paneles solares. En su cabeza, se aferraba a la idea de que descubrir la verdad sobre los alienígenas era lo único que tenía en la vida. No tardó mucho en llegar a su hogar, cuando de repente, vio que varias personas estaban tratando de reanimar a otra. Milton corrió hacia allá y vio que se trataba del propio Linus. Dos de los frikis estaban tratando de reanimarle.

Milton: ¡Linus! ¿Qué dmeonios ha pasado?

Ufólogo 1: Se estaba comiendo un bocadillo y le ha dado un ataque al corazón.... la Ambulancia está al llegar...

Milton: Mierda, mierda, mierda...

Milton se acercó a su compañero mientras seguían tratando de reanimarle. Al poco tiempo, llegaron los sanitarios para llevárselo. Milton se montó en la ambulancia con ellos. Los paramédicos lograron asistirle y sacarle adelante, pero aún así, Milton estaba preocupado.

Milton: ¿Qué le ha ocurrido?

Sanitario 1: Se trata de una sobreingesta. Su organismo ya no tolera esa entrada masiva de alimento.

Milton: ¿Se pondrá bien?

Sanitario 1: De momento, le hemos estabilizado, pero el resto depende de él. O sigue una dieta, o sufrirá otro ataque cardíaco.


Cuando Milton volvió al parque de caravanas, la noche era aún más oscura que hacía unas horas. Cuando entró en su Journey, un tipo con una pistola se acercó a él.

Tipo: Ni un solo ruido.

Milton: No tengo dinero.

Tipo: ¿Es usted Michael Milton?

Milton: Sí. ¿Usted?

Tipo: Me llamo Matthew Webb.

Milton: ¿No es a usted a quien buscan?

Webb: ¿Quiere saber qué contiene el Área 69?

Milton: Si esto es una broma...

Webb: Escuche, yo he trabajado allí, y lo que hacen, es inhumano. Tengo unas pruebas escondidas que pueden verificar todo lo que hacen allí.

Milton: De acuerdo. ¿Qué pide a cambio?

Webb: Que lo publique y lo eche todo abajo. Quedaré con usted pasado mañana a la una de la tarde en el Atrio de Los Santos.

Milton: ¿Por qué allí?

Webb: Me están siguiendo todas las agencias de seguridad, ese día hay una visita guiada, y habrá gente, no se arriesgarán a un tiroteo. Recogeré las pruebas y se las pasaré allí.

Matt Webb salió de la autocaravana de Milton y se montó en una Sanchez cercana. Milton se acostó, aunque tardó un rato en poder dormirse.


Al día siguiente, Webb estaba en el aeropuerto de Los Santos, abriendo una taquila de la cuál, sacó un maletín. Tras mirar a su alrededor, creyó reconocer a dos personas que le estaban siguiendo, por lo que salió del aeropuerto y se montó en su coche del parking.

Webb conducía por la ciudad y notó que un Washington le seguía de cerca.

Webb: Joder...

Matthew giró por la derecha, mientras el otro coche seguía detrás suyo. Al poco, notó que su semáforo se ponía en rojo, por lo que tuvo que detener el coche. El Washington se detuvo justo detrás suya. Webb se estaba poniéndo nervioso, por lo que, cuando el semáforo se puso en verde, metió la reversa y empotró su maletero contra el capó del otro coche, para luego meter la directa y salir a escape. Del Washington salió un tipo de elegante traje, corbata y gafas de sol, quien habló por un audífono.

Conductor: Va hacia ustedes. Ciérrenle el paso.

Matthew conducía por las calles de Idlewood cuando de repente, dos todoterrenos se colocaron en fila delante de él y salieron varios tipos con MP5. Webb derrapó, colocándose en perpendicular a la calle mientras que los disparos destrozaban los cristales. Matthew salió del coche, sacó una pistola y disparó contra los tiradores, acertando a uno de ellos, pero volviéndose a cubrir para que los disparos no le alcanzaran.

Webb: Maldita sea...

En ese momento, vio que detrás de él había una tapa de alcantarilla, por lo que sacó una granada, la accionó y la metió en su coche, el cuál explotó a los dos segundos. La intensa llamarada cubrió a Webb mientras corría hacia la alcantarilla, abría la tapa y se metía dentro de la misma.

Los tiradores se acercaron al coche calcinado.

Tirador 1: El maletín no está.

Tirador 2: Que vigilen todas las cámaras de tráfico. Que el limpiador y el equipo alfa estén preparados para actuar.


Al día siguiente, había una visita guiada en el Atrio, donde un guía informaba acerca de las esculturas y estatuas que allí se encontraban. Milton se encontraba presente, aunque no veía a Webb por ninguna parte. En ese momento, empezó a sonarle un móvil. Mike se sorprendió, dado que no era suyo.

Milton: ¿Sí?

Webb: Soy yo.

Milton: ¿Qué pasa?

Webb: Vaya a los aseos de caballeros.

Webb colgó, por lo que Milton, algo sorprendido, decidió ir a los lavabos de hombres. Matthew cerró la puerta detrás de él.

Milton: ¿Y las pruebas?

Webb: Me están siguiendo. Hay un equipo de limpieza.

Milton: ¿A qué se refiere?

Webb: Van a por mí. Tenga. - El espía le entregó un maletín. Milton lo abrió y vio que en él había mucha documentación clasificada. - Luego le echará un vistazo. Ahora debemos salir de aquí.

Milton: Mierda... ¿cómo lo hacemos?

Webb fue a una de las cisternas y sacó un maletín similar al que le había entregado a Milton.

Webb: Yo les distraeré. En cuanto comience, usted camúflese entre la gente y márchese de aquí. No mire atrás.

Milton: ¿Y usted?

Webb: No mire atrás. Yo saldré primero... - dijo sacando una pistola.

Webb salió de los baños y disparó a un tipo que tenía la mano metida en la chaqueta. El supuesto señor de la limpieza también sacó un arma, pero Webb disparó primero.

Aquellos disparos habían provocado un caos, la gente trataba de escapar de aquel lugar a base de empujones y gritos. Milton salió de los aseos en el momento en que Webb disparaba a otro hombre armado. Mike se camufló entre todos los que querían huir, pero entonces, un francotirador apareció de improviso y disparó a Matt Webb en la nuca.

Mientras tanto, Milton llegaba a su coche, pero en ese momento, un hombre de traje le taseó por detrás, dejándolo inconsciente.

...


Milton despertó en una sala de interrogatorios. Dentro, había varios hombres con traje, audífonos y gafas de sol negras. El ufólogo se dio cuenta de que estaba atado a una silla y conectado a un instrumento que medía sus capacidades fisiológicas. Uno de los hombres se acercó a él.

-: Soy el agente Johnson, CIA. Mi compañero, el agente Johnson, como espero que comprenda, no somos familia.

Milton: ¿Son de la CIA?

Agente Johnson: Me dedico a operaciones clasificadas desde la Guerra Fría, sñeor Milton. Ahora, voy a hacerle unas cuantas preguntas. Dependiendo de la veracidad de sus respuestas y de su comprobación mediante el polígrafo, se ganará o no su libertad.

Milton: Oigan, yo no sé quién...

Agente Johnson: Su nombre.

Milton: ¿Qué?

El otro agente Johnson presionó un botón, propiciando que uno de los aparatos conectados a Milton le produjera una descarga eléctrica. Milton gritó de dolor mientras la corriente atravesaba su cuerpo durante unos breves segundos.

Agente Johnson: No estamos para tonterías. Nombre.

Milton: Michael Milton.

Agente Johnson: ¿Conocía al sujeto Matthew Webb?

Milton: No.

El polígrafo empezó a dar señas.

Agente Johnson: Está mintiendo.

El otro agente volvió a presionar el botón para producirle otra descarga a Milton.

Milton: ¡JODER! ¡JODER! ¡VALE! ¡SE COLÓ EN MI CARAVANA!

Agente Johnson: ¿Con qué objeto?

Milton: Amenazó con matarme si no le ayudaba...

Agente Johnson: ¿Qué quería de usted?

Milton: No me lo dijo.

Los agentes observaron los resultados del polígrafo, pero estos se mantenían estables.

Agente Johnson: ¿Por qué estaba con él en el Atrio?

Milton: Me llamó desde un móvil... quería que le guardara algo, pero no sé qué era...

Los agentes vieron que el polígrafo volvía a desentonar, por lo que le aplicaron una tercera descarga a Milton, quien volvió a gritar de dolor.

Agente Johnson: Se lo voy a dejar claro, señor Milton. Usted fue encontrado con un maletín que contenía archivos clasificados acerca de instalaciones clasificadas, se le ha visto relacionarse con un traidor extremadamente peligroso dispuesto a revelar secretos de estado. Créame, Amnistía Internacional no está aquí para defenderle, y podemos estar así todo el día. ¿Qué le ha contado Webb?

Milton: Nada, joder, nada...

Agente Johnson: Esto no funciona. Traigan el pentotal sódico.


Un minuto después, a Milton le estaban inyectando una especie de suero de la verdad. Los agentes observaban al ufólogo hasta que consideraron que los efectos de la droga empezaban a actuar.

Agente Johnson: Bien, empecemos. Nombre.

Milton: Michael Milton.

Milton casi no podía pensar sus respuestas, era como si un subconsciente hablara por él, por lo que no tenía control sobre las respuestas que debía producir.

Agente Johnson: ¿Cómo conoció a Matthew Webb?

Milton: Se coló en mi caravana.

Agente Johnson: ¿Qué quería?

Milton: Proporcionarme información.

Agente Johnson: ¿Qué tipo de información?

Milton: Acerca de experimentos e investigaciones ilegales.

Agente Johnson: ¿Qué más le dijo?

Milton: Que me reuniera con él en el Atrio, donde me daría la información.

Agente Johnson: ¿Qué quería que hiciera usted con la información?

Milton: Transmitirla a todo el mundo.

Agente Johnson: ¿Conoce el contenido de los documentos que le proporcionó Webb?

Milton: Sólo que son material clasificado.


Poco después, los dos agentes estaban fuera.

Agente Johnson 2: ¿Qué hacemos con él?

Agente Johnson: No sabe nada. No es una amenaza.

Agente Johnson 2: Pero está metido. Conoce a Webb y es posible que...

Agente Johnson: Le hemos aplicado el polígrafo y el pentotal. Si supiera más, habría cantado. Que no recuerde nada desde su encuentro con Webb y metedlo en el primer Taxi que veáis.

Agente Johnson 2: De acuerdo, señor.

Agente Johnson: Pero aún así... conviene tenerle vigilado... quizá se nos haya escapado algún detalle.


1998

Lugar: Los Sepulcros, Los Santos.


Milton se encontraba en el funeral del marido de su exmujer. No iba vestido tan elegante como el resto de los presentes, la mayoría pertenecientes a una clase social más favorecida. Cuando el sacerdote terminó de recitar su discurso, todos los presentes procedieron a marcharse. Milton aprovechó para acercarse a su exmujer.

Milton: Hola.

Exmujer: ¿Qué haces tú aquí?

Milton: Quería verte.

Exmujer: ¿Vas a decir ahora un "lo siento mucho" o algo por el estilo?

Milton: No.

Exmujer: ¿Entonces?

Milton: Sólo te digo que me alegro de que esté muerto, ese hombre era un hijo de puta.

Exmujer: ¿Cómo te atreves a hablar así de él?

Milton: Por que se lo merecía. Me robó a mi familia, a mi hija...

Exmujer: Ten un poco de respeto, estamos de duelo.

Milton: ¿Dónde está nuestra hija?

Exmujer: Está con el sacerdote. Ahora necesita una figura paterna, que desde luego, no eres tú.


Milton se separó de su exmujer y fue a ver a su hija, quien estaba bastante más crecidita desde la última vez.

Milton: Hola, pequeña. ¿Cómo estás?

Hija: Aléjate de mí, friki.

Su propia hija le dio la espalda, propiciando que Mike, en el momento en que llegó a su Journey, empezara a emborracharse como nunca. Linus, considerablemente más delgado, entró a verle.

Milton: Ni se te ocurra decir nada... estoy en mi derecho...

Linus: Sólo venía a preguntarte que qué tal el funeral...

Milton: Ese cabrón muerto y mi hija... me da la espalda... también se podría haber muerto la madre, así le quito a esa niñata unas cuántas gilipolleces de la cabeza...

Linus: Vamos, Mike, no digas eso, hombre... - Linus cogió una de las botellas de Ron, pero Milton reaccionó al instante, levantándose y encarando a su amigo.

Milton: No vas a llevarte mis...

Linus: No hombre, sólo quería... pillarme un pedo contigo. - Aquello pilló a Milton por sorpresa, pero acabó accediendo, por lo que Linus se bebió un trago y se sentó junto a él. - Por lo menos, has dejado la heroína. Eso es algo.

Milton: ¿Vas a beber o a hablar como una esposa criticona?

Los dos se empezaron a reír como nunca desde hacía tiempo y brindaron sus copas.


Al día siguiente, el Sheriff Dwane Galtz aparcó su Ranger cerca de los paneles solares donde estaban apalancadas las autocaravanas. El policía salió y buscó a Milton, al cuál encontró resacoso en su caravana.

Milton: Sheriff... ¿qué demonios quiere ahora?

Sheriff: Despierta, holgazán. Tengo que hablar contigo.


Pronto, la Ranger cruzaba las carreteras de Bone County.

Sheriff: Sé lo del marido de tu exmujer.

Milton: Que se joda.

Sheriff: No es asunto mío, pero... ¿tú sabes algo?

Milton: Sí, que está muerto.

Sheriff: Vamos, hombre. A ese tipo le apuñalaron diecisiete veces. No una, ni dos, sino diecisiete, hasta los pandilleros hacen trabajos más limpios. Es obvio que se trata de un crimen pasional.

Milton: Si hubiera querido matar a ese hijo de puta, lo habría hecho en el preciso momento en que me impidió ver a mi hija.

Sheriff: Pero en vez de eso le mandaste al hospital hace cuatro años.

Milton: ¿Está insinuando que yo lo maté?

Sheriff: Te conozco. Llevas diez años enteros autodestruyéndote. Una persona en tu situación, tiende a ser el sospechoso más habitual.

Milton: Pare el coche.

Sheriff: Estamos a unos cuantos kilómetros del pueblo más cercano.

Milton: Da igual. Volveré andando.


El Sheriff volvió a la comisaría de Fort Carson y se fue a su despacho. Pronto, entró otro policía.

Sheriff: ¿Qué pasa, Earl?

Earl: ¿Cree que fue el friki de los OVNIs quien mató a...?

Sheriff: No es un mal hombre, pero es algo muy posible. De todas formas, eso atañe a la policía de Los Santos, y Milton está fuera de su jurisdicción, de momento, por lo que no le pueden interrogar.

Earl: ¿Usted qué cree en realidad?

Sheriff: Hay dos posiblidades. La primera, y la más lógica, es que en un arrebato de furia, al ver que se le ha ido toda su vida a la mierda, haya decidido acabar con lo que él creía que era el símbolo de su decadencia, es decir, aquel que se llevó a su mujer e hija de su lado. Pero la relación intrafamiliar es desconocido para nosotros, y ahí entra la segunda hipótesis, que la relación de familia fuera horrible y que la mujer lo matara.

Earl: Pero de todas formas, quizá ese tipo estuvo metido en negocios raros.

Sheriff: También es una posibilidad, pero lo que sé es que no estaba limpio.

Earl: ¿Qué haremos con Milton? Ya ha demostrado ser un peligro público en varias ocasiones.

Sheriff: Deja tranquilo a ese chico.


Una hora después, Milton llegaba al parque de caravanas y se dirigió a otros sujetos con los que allí convivía.

Milton: ¿Habéis visto a Linus?

Ufólogo 1: Dijo que se iba de expedición al Área 69, pero como tardabas mucho, se fue sin tí.

Milton: La paciencia nunca fue su fuerte. Bueno, esperaré a que vuelva.


Pero pasaron tres días, y Linus no aparecía. Milton había ido a la comisaría para denunciar su desaparición al Sheriff.

Milton: Lleva tres días y le hemos buscado, pero no le hemos encontrado por ninguna parte, tiene que ayudarnos, Sheriff.

Sheriff: ¿Cuándo le vísteis por última vez?

Milton: Pues... se fue a dar una vuelta en su coche... y desapareció.

Sheriff: Fue al Área 69 , ¿no?

Milton: No lo sé.

Sheriff: Joder, os dije que algo pasaría si seguíais acercándoos allí.

Milton: ¿Va a ayudarnos, o no?

Sheriff: Pondré unos carteles y mandaré a varias patrullas a peinar la zona. Haremos lo que podamos.

Milton: Gracias, Sheriff.


Pasado un mes, Linus seguía sin aparecer. Milton conducía su Glendale por el desierto y empezó a vigilar los alrededores del Área 69, rodeándola a distancia prudencial, pero en círculos.

En una de esas exploraciones, detrás de una de las formaciones del cañón, vio una Bobcat negra que le resultaba extrañamente familiar, aunque estaba medio enterrada en la arena. Milton aceleró hacia allí y la reconoció como la camioneta de su amigo.

Milton se bajó del coche para colocar un gancho en la Bobcat y posteriormente, se montó en el Glendale para poner la reversa. Poco a poco, Milton logró sacar a la Bobcat de todo el conjunto de dunas.

Posteriormente, se dedicó a inspeccionar la camioneta, mientras llamaba a gritos a Linus. Hasta que no se acercó mucho al vehículo, no pudo comprobar que tenía varias marcas de choques y varios agujeros de bala, pero no había nadie dentro. Mike siguió investigando y vio varias manchas de sangre, ya coagulada.

Milton: Dios mío...


El Sheriff y las patrullas no tardaron en responder a la llamada. Un Towtruck se llevaba la Bobcat al depósito de pruebas de la policía, mientras el Sheriff le hacía compañía a un Milton abatido.

Sheriff: Vamos, hijo, no se ha encontrado el cadáver. Ten esperanza.

Milton: Usted y yo sabemos que lo han matado. Si no, hubiera aparecido por aquí, y Linus no era de aquellos que pasaban inadvertidos.

Sheriff: Eso es lo más lógico, pero a veces, las pequeñas posibilidades sorprenden, vamos, todavía no hay nada seguro.

Milton: ¿Cree usted en los milagros, Sheriff?

Sheriff: No, no desde que mi hijo dejó de hablarme.

Milton: ¿Qué pasó?

Sheriff: Era un muchacho inteligente, pero dejó la carrera por que según él, le presionaba demasiado para estudiar. Se ligó a una chavala y desde entonces, nunca hizo el menor intento por contactar. En cierto modo, me recuerda un poco a tí.

Milton: Por que según usted, yo, al igual que su hijo, he tirado mi vida, ¿no?

Sheriff: Sí.

Milton: Hágame un favor, y encuentre a quien haya hecho esto.

Sheriff: ¿Quiere que le lleve?

Milton: Tengo mi propio coche. Gracias.

Sheriff: Váyase, entonces.

Milton: Me quedaré, si descubren algo, quiero saberlo.


Pasó media hora hasta que la Ranger del Sheriff recibió una llamada. Galtz contestó.

Sheriff: ¿Qué ocurre?

-: Hay un tipo muy extraño aquí que insiste en llevarse el coche del depósito de pruebas. Me ha enseñado acreditación, pero...

Sheriff: No hagas nada hasta que yo vaya.


El Sheriff se montó en la Ranger, por lo que Milton se montó en su coche y lo siguió hasta la comisaría de Fort Carson. Dwane y Mike se encontraron de frente con dos hombres de traje, audífono y gafas de sol.

Sheriff: ¿Quiénes son ustedes y qué hacen aquí?

Agente: Soy el agente Johnson y este es el agente Johnson. No somos parientes. CIA.

Sheriff: ¿La CIA? ¿Y qué quieren?

Agente Johnson: Hemos tenido constancia de que han recuperado esa camioneta. Nos la llevamos.

Sheriff: No pueden hacer eso.

Agente Johnson: Desgraciadamente para usted, sí que podemos.

El caso era que a Milton le resultaba extrañamente familiar ese tipo, lo conocía de algo, pero no sabía de qué. De todas formas, no podía permitir que se llevaran la camioneta de Linus.

Milton: No pueden llevarse esa camioneta. Pertenecía a un amigo mío.

Agente Johnson: Señor Milton, no haga las cosas más difíciles.

Milton: No se la llevarán de aquí si no me dan una respuesta... ¿cómo saben mi nombre?

Agente Johnson: Créame, lo sabemos todo sobre usted. Ahora, nos llevamos el vehículo.

Milton: ¿Qué han hecho con Linus? ¡CONFIESE!

Agente Johnson: Estoy perdiendo la paciencia...

Pero Milton salió a agredirle, totalmente enfurecido, sin embargo, el agente Johnson le hizo una llave de torsión sin apenas moverse del sitio.

...

Aquella noche, Milton durmió fatal. Empezó con flashes acerca del Atrio de Los Santos, un tiroteo y un interrogatorio. Entonces, sintió cómo una corriente eléctrica inundaba su cuerpo y se despertó de forma violenta.

Luego se lavó la cara y trató de encajar el rompecabezas, centrándose en un punto donde estaba atado a una silla, y donde reconoció al interrogador como el propio agente de la CIA que había estado en el depósito de pruebas. Sin embargo, no podía darle sentido a nada de lo ocurrido.

Milton: Acabaré volviéndome loco...


Al día siguiente, Milton fue a la comisaría, pero inmediatamente, el Sheriff salió a responderle.

Sheriff: No vengas preguntando, por que no tenemos nada.

Milton: ¿Por qué ha dejado que se llevara su coche?

Sheriff: ¿Y qué podía hacer? Traía una orden de...

Milton: Me da igual... ¿es que no ve lo que está pasando? Linus va a investigar ese área, pero un mes después, aparece su camioneta destrozada y llena de sangre. Lo han matado ellos, y ese agente ha venido a por las pruebas. Todo está relacionado...

Sheriff: ¡BASTA!

Milton: Es una conspiración, Sheriff, aunque no quiera verla, está ahí.

Sheriff: ¡Y AUNQUE FUERA VERDAD, OS DIJE QUE NO FUÉRAIS MÁS ALLÍ!

Milton: Destaparé todo esto, con o sin usted.

Sheriff: Milton, no haga ninguna tontería...


Sin embargo, Milton se marchó totalmente furioso a su Journey y se infló a consumir alcohol, hasta que encontró una de sus jeringuillas de heroína, las cuáles, hacía tiempo que no usaba, ni siquiera se dio cuenta de su existencia durante dos años, por lo menos.

Milton cogió la jeringuilla con sumo interés y estuvo a punto de pincharse de nuevo, pero entonces, Linus volvió a su mente y recordó la pelea en la propia autocaravana. Milton lanzó la jeringuilla lejos.

Milton: No, él no hubiera querido...


Milton se tomó un trago más y arrancó su autocaravana, en dirección al Área 69, en plena noche.

Tras observarla con detenimiento, Milton acercó su Journey cada vez más cerca del recinto, acercándose cerca de las alambradas.

Dentro del búnker, alguien llamó a los agentes Johnson, quienes acudieron a las pantallas de imagen, con las que pudieran identificar la Journey de Milton.

Técnico: Agente Johnson, un nuevo instruso.

Agente Johnson: Amplía la imagen.

El técnico amplió la imagen de pantalla, donde se pudo ver que el conductor era el propio Mike Milton.

Agente Johnson: Llama a los federales, diles que disparen a matar. Objetivo prioritario, Michael Milton, extremadamente peligroso.

Milton daba vueltas alrededor del Área 69, llamando la atención con el cláxon y con un altavoz, insultándoles y llamándoles asesinos y cosas por el estilo. Al poco, vio que varios FBI Rancher iban directos hacia él, por lo que el ufólogo decidió acelerar y marcharse de allí, aunque los federales empezaron a perseguirlo en una tríada de suburban negros.

Milton: Mierda...

Milton condujo por la zona desértica hasta que encontró la carretera que llevaba al área restringida y tiró hacia la izquierda, seguido de tres todoterrenos negros. Mike aceleró su autocaravana y uno de los todoterrenos se le puso en paralelo por el lado izquierdo, pero Milton le envistió y el coche se estrelló contra una torre de tensión. Un segundo coche se posicionó en paralelo a su derecha y le envistió, pero Milton le devolvió la envestida, haciendo que el coche se estrellara en el Lil' Probe Inn, atravesando la pared.

Milton: ¡Sí!

El ufólogo se dirigía a Fort Carson, pero en la entrada se encontró a dos todoterrenos y a varios tiradores del FBI, quienes le dispararon con SMG. Milton se agachó mientras las balas perforaban el cristal delantero y dio otro volantazo hacia la izquierda, mientras los tiros provocaban agujeros de bala en la carrocería de la autocaravana.

El coche que aún continuaba siguió persiguiéndolo y los federales del control se montaron en sus respectivos vehículos y también salieron en su persecución.

Uno de los federales envistió a la autocaravana por detrás, peor Milton siguió conduciendo a toda velocidad hasta que tuvo de frente una pizzería, pero no pudo frenar a tiempo y la Journey atravesó el establecimiento, destrozándolo por completo y llevándose por delante varias mesas y sillas, así como la otra pared hasta que volvió a entrar en carretera y tomó otra vez su izquierda. Los federales habían esquivado la pizzería con sendos derrapes, para luego acelerar hasta volver a tener de vista al vehículo fugado.

El copiloto del coche que iba al frente de la persecución sacó un MP5 y disparó contra el cristal trasero de la autocaravana, destrozándolo por completo y haciendo que Milton se agachara al volante.

Milton: Joder...

El federal siguió disparando hasta que tuvo que recargar, por lo que el conductor aprovechó para envestir desde atrás a la autocaravana. El segundo coche d elos federales se colocó en el carril izquierdo y adelantó a la autocaravana, y su copiloto disparó hacia el cristal delantero de la misma, por lo que Milton tuvo que volver a agacharse para no recibir los disparos. El coche que iba detrás también trató de adelantarle, pero cuando se colocó en el carril izquierdo recibió un choque frontal por parte de un Boxville que venía de frente, el cuál destrozó la parte delantera del FBI Rancher y aplastó a los federales. Mientras tanto, el federal adelantado seguía disparando contra el cristal delantero de la Journey, pero luego decidió disparar al motor. Cuando el radiador recibió los primeros impactos d ebala, Milton aceleró y envistió a la suburban por detrás, provocando que el conductor diera un volantazo hacia la derecha, cayendo contra un surtidor de gasolina para posteriormente producirse una brutal explosión que acabó con el vehículo y con todos los surtidores de la gasolinera.

Todavía quedaba un coche persiguiendo a Milton a toda velocidad por la carretera. El conductor federal sa´co un comunicador.

Conductor federal: Solicito refuerzos, han caído agentes, repito, agentes caídos.

Agente Johnson: No se preocupe, ha despegado un Hunter del K.A.C.C., mientras tanto, trate de detenerlo.

Conductor federal: Recibido.


La FBI Rancher se acercó más a la Journey y el copiloto abrió la ventanilla y se puso de pie sobre el capó. El conductor se acercó más a la autocaravana, propiciando que el copiloto saltara hacia la misma, usando la escalera para subir al techo. Milton se dio cuenta y giró la caravana de un lado para otro para tratar de tirar al federal abajo, aunque este se tumbó sobre el techo del vehículo. Milton frenó de golpe, por lo que el tipo salió disparadohacia adelante, aunque llegó a agarrarse al radiador del vehículo mientras sus pies rozaban el suelo y el vehículo federal colisionó contra la parte trasera de la autocaravana. Milton volvió a acelerar mientras aquel federal seguía tratando de agarrarse, aunque logró aupra medio cuerpo arriba y sus manos se aferraron al capó del vehículo. Milton vio cómo el federal sacaba con una mano una Desert Eagle y disparó contra el cristal delantero, pero Milton dio un volantazo hacia la izquierda, haciendo que el federal se soltase y acabara aplastado bajo las ruedas de la Journey.

La FBI Rancher seguía detrás de la autocaravana mientras Milton sacaba una botella de Whisky y metía un papel dentro, fabricándose en marcha un Cóctel Molotov. En ese momento, Milton llegaba a una pronunciada curva que llevaba a Las Venturas, pero vio que justamente por ahí llegaban dos Rancher de los federales y sus copilotos ya iban disparando con MP5, dañando la parte derecha de la carrocería. Milton dio un volantazo hacia la izquierda y se salió de la carretera, cruzando por una porción de terreno desértico hasta que volvió a entrar en otra carretera, ascendente, la cuál se dirigía a un puente.

Antes de llegar, todavía tenía a tres coches detrás suya, y el primero de ellos se colocó por la izquierda y el copiloto disparó su MP5, acertando al retrovisor y al cristal delantero. Milton encendió el Molotov y lo lanzó hacia aquel coche, acertando e incendiando su capó, por lo que el coche derrapó ocupando una gran parte de la carretera. El vehículo federal que iba detrás chocó con él y de la potencia volcó por encima del primero, para luego dar varios corcovos y acabar cayendo por el precipicio, estrellándose en la torre de control de Verdant Meadows.

Milton llegó al puente con sólo un coche detrás. La Journey y la FBI Rancher esquivaron por la izquierda a un Tanker. Milton se quedó en el carril izquierdo mientras que los federales volvieron al derecho, pero desde ahí, envistieron a la autocaravana, peor Milton volvió a responder con otra envestida, y como su vehículo era más grande y pesado, logró desplazar a la suburban de su carril y haciendo que cayera del puente, precipitándose hacia abajo desde una gran altura.

El Hunter volaba a toda velocidad y llegó al puente.

Agente Johnson: AV81, tiene permiso para abatir al vehículo terrorista.

El helicóptero se colocó a la izquierda dle puente y disparó sus potentes ametralladoras. Milton se agachó nuevamente mientras las balas perforaban su camioneta, dejando grandes agujeros en ella. El piloto optó por disparar los cohetes, impactando estos en la parte final del puente y destrozando la estructura, aunque parte de la carretera se levantó formando una rampa durante un corto espacio de tiempo, por lo que el ufólogo aprovechó y aceleró al máximo, dando un espectacular salto por encima del boquete y llegando a Las Payasadas.

El helicóptero seguía detrás de él y tras cruzar la carretera principal del pueblo, encontró a dos FBI Rancher cortando la carretera y a varios tiradores armados con M4, los cuáles dispararon sin previo aviso contra la Journey. Milton giró hacia la izquierda, tomando un camino de tierra descendente. La autocaravana botaba dado que no estaba asfaltado.

El Hunter se posicionó detrás de él y entró en modo estacionario. El piloto apuntó con el misil y lo disparó contra la Journey. El cohete impactó justo en el eje trasero y la explosión fue tan potente que volcó la caravana.

Piloto de Hunter: Hemos neutralizado el vehículo, señor.

Agente Johnson: Eliminen al objetivo.

Desert conspiracy map chase

Recorrido de la persecución

Milton, herido y lleno de sangre, salió de la autocaravana por la puerta. Tenía la visión desenfocada y tosió sangre. Los FBI Rancher se acercaban lentamente a él mientras el Hunter vigilaba desde al aire. Milton miró a los federales que salían de los todoterrenos, los cuáles, sin contemplaciones, dispararon a Milton con las M4. El ufólogo recibió los disparos y cayó hacia el otro lado.

Todavía vivo, y dejando sangre por donde pasaba, Milton se arrastraba hacia adelante, tratando en vano de escapar. Los hombres de Johnson rodearon la volcada autocaravana y se dirigieron a Milton, quien se arrastraba por el suelo y dejando un rastro de sangre. Uno de los federales sacó una Pistola con silenciador y le disparó dos veces por la espalda y luego en la nuca.

Federal 1: Traed una bolsa y quemad la Journey. Nos vamos de aquí.


Mientras tanto, en el búnker...

General Mills: Espero que este desafortunado incidente...

Agente Johnson: ¿Qué incidente?

General Mills: ¿Sospecha que alguien más puede saberlo?

Agente Johnson: Quizá esa congregación de ufólogos en el parque de caravanas.

General Mills: Tiene carta blanca, agente Johnson, pero... ¿qué hará con todos esos cadáveres?

Agente Johnson: Exactamente donde los dejamos siempre.

Bolsas con cadáveres

FIN

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